Tragedia Marco Antonio Triunviro
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jj". 43*. TRACEDIZi. MARCO ANTONIO TRIUNVIRO. ' TRADUCIDA DEL ITALIANO. ACTORES. Mareo Antonio,Triunviro yCónsul. Octavio Augusto, Triunviro yCónsul. Cleopatra ,Reyna de Egipto. Cesarion ,Hijo de Cleopatra ydel Dictador Julio Cesar. Agripa ,Pretor de Octavio. Ventidio ,Pretor de Antonio. Domicio ,Tribuno de Antonio * Guardias de Cleopatra. Soldados Sd f \de Antonio. La Scena es en Alexandria ysus contornos. ACTO I. Sala regia en el Palacio de Cleopatra on«e ha de haber dla izquierda un trof ’° jyEnnzedío una mesa ricamente apa - ra“3,cor. ^sitias para tres personas :derilas tendidos en ala quatro Oficiaks de la guardia Real ,dos Criados ydos ótres Damas. n>on.o ,Cleopatra, yCesarion sentados ála mesa. \T°rhermosa Reyna ;el Egipto ,-L ^ala gran Roma no envidia --- ds-icias ysu fausto, a-ue5bien queda excedida esplendor de tu Reino, io'- Desas ’tt!S exquisitas 5preciosas aun mas *ue guantas en Creso explican las fábulas de la Grecia ; mas que quanto la infinita mano de Júpiter sumo previene en la esfera impires álos demás dioses. Sea no obstante expresión concisa} sola Cleopatra equivale aquanto en el mundo habita. Se levan*. Sea quien fuere Antonio ,en vano ácorresponder aspira atu tierno amor ,al Real talamo que le destinas, yátu hermosa mano blanca» Esta es un gloria ,digna apenas de una deidad, ydemasiado excesiva átodo mortal. Los otros favores ,preseas ricas, ybeneficios ilustres de que me colmaste fina, pretendo recompensarte 9uan-
Marco Antonio ^quanto puede ,ysolicita un Romano ,un Mareo Antonio yun Triunviro ,que en distintas veces atodo ei Oriente en quanto dos lustros gna¡* midió apasos de victorias, yvió sugeta ysumisa la mejor parte del mundo ásu voz. Son mis conquistas la Cilicia ,la Judéa, Argos ,Chipre ,Celesiria, Corinto ,Arabia ;yporque las conquistó la osadía, oy el amor las ofrece atus plantas peregrinas. 0eoP. Mui digno es de AntomO e* doi , mas para amarte rendida, para elegirte entre tantos *ami trono ,alas delicias de mi glorioso himenéo, . no hubo menester mi altiva condición sino áti mismo, yal corazón que me anima. Con las dadivas se compran las almas prostituidas. Una Reyna ,una heredera de los Ptolomeos digna, acuyo renombre el mundo es esfera reducida, yla Viuda del perpetuo Dictador ,oy sus caricias no las vende ,se las rinde al qu® fino ss publica mas leal al grande Cesar muerto amanos atrevidas. En debida recompensa de la fiel terneza mía, ^ no quiero algún dón ,oquiero solo tu amor. Oh permita el Cielo ', si eres mas sabio ^ que él ,ótienes mayor dicha, nue seas mas leal para Cleopatra iAsu gloria misma, álos derechos de Roma yal odio antiguo que excita contra barbaras naciones, sacrificó la ojeriza de Cesar una consorte* Triunvirouna Reyna ;yyo benigna le perdono este delito, porque estrechas le venia» ásu grande corazón estas margenes Egipcias. Nacido para triunfar sobre el mundo ,pretendía servir al genio de Roma ; yel genio de Róma iniqua (yo se lo predixe )fué su muerte ,su. estrago yruina : Ah !que aquella muerte horrible me hace temblar por tu vida ! Roma ,la inconstante Roma, no es madre ,es madrasta esqui?» de sus mas ilustres hijos. |Y hasta quaudo la oprimida tierra deberá temblar baxo su coyunda impía ? ¿A tanto asciende en cien lustros una villana quadrilla de vandiáos ,que se alaba con afrenta conocida de la progenie de Eneas ? ¡Eterno baldón !Indigna vergüenza dél Universo, con quien Roma si se rn.ii a no es mas que un sucinto espaol de tierra infecunda !De ira me abraso :yme ruborizo de recelarla enemiga} pero ,con todo ,la temo, ápesar de mi osadía, - mas que al restante dei mundo. Sobre mi frente vacila mi Real corona :mi amor, esposo ,en tu pecho espira, yde un hilo incierto pea»6» hijo querido ,tu vida. iYporqué tanto terror ^ ¿Porqué tan rara ojeriza Porque no nací romana. Porque yá las bodas nuas no aprueba un Senado lu-' yporque en ti verifican un hijo de Julio Cesai. ^ Vé aqui las culpas pi.ecna^, por quienes mi honor ¿e 1
j, miCesarion los dias se amenazan ;se le llama iAntonio desde la orilla ¿leí Kilo al margen del Tiber ; eutra en las lindes Egipcias oy ála testa de diez y’ seis legiones altivas, como nuestro Juez Octavio Augusto ;ytal vez se nnra un segundo Marco Bruto venir en su compañía. Venga ,yse ¡Arrepentirá de haber venido ámi vista. Ahora no estamos en Roma, oen el Senado ,en quien brilla, yen quien de todo decide una falsaria energía, un perorar atrevido ; ydonde forma distintas veces un puñal traidor un heroe en la fantasía. En Africa estamos ahora ; veinte legiones se alistan debaxo de mis banderas, yaun el Oriente milita en mi favor. Vaya aPeonía quien sus decretos estima. Venga Octavio ,mas ya sabe quien soy :ya midió en Sicilia en Módena ,yotras partes su espada vil con ia mia, ysabe por prueba qual mejor temple participa. El es un traidor cobarde, que no tendrá la osadía de ponerse en mi presencia, sin que su rubor le aflija. Es un aleve ,un ingrato, pues rompiendo las divinas leyes ,los pactes inmunes que al Triunvirato nos ligan, oprimió aLépido ,yluego ámí oprimirme imagina, que solo por ensalzarle,, ypor vengar la improvisa muerte de Cesar su tío, hice correr sangre viva las margenes de las ondas : pero vivo todavía, siempre seré Marco Antonio, yterfgo espada en la cinta. Aeterno pesar de Octavio, del Senado ,yde la iniqua Roma ,sabré hacer que brote nuevamente ánueva vida desde ia pálida tumba caliente la sangre invicta del gran Cesar. Vé aquí ,óReina* en Cesarion reunidas las esperanzas del Orbe, que ñaqueaban indecisas. Vé aquí un joven ,que alos HeroéS del Tiber atemoriza. En él previenen aOctavio las deidades vengativas, ríbal ,amenaza ,susto, precipicio ,estrago yruina. Cesar. Acredite tus presagios el cielo. Mi pecho anima un corazón mas altivo, ore quanto tu labio dicta. ¿Mas de que sirve ser grande donde triunfa la perfidia yla impiedad? Yo he nacido ala Real Soberanía ; pero acaso en mise adorna la victima compasiva que al ambicioso furor Octavio yRoma destinan los hados. Siento que rompe ya mis venas reprimidas el sacrilego puñal que aCesar quitó la vida. Me parece que ya veo en el campo que acaudilla Octavio ,renacer otro Marco Bruto ,cuya insidia contra mí... Amor,. Temes en vano, mientras Antonio respira. Juro álos Númenes santos, aCls»ratr. protesto álas peregrinas luce^ de tus bellos ojos , que son ea mi idolatría el mejor Numen ,guardar con la sangre qu» me anísaa Aa
Marco Antonio Triunviro. tu Real Diadema ,tu trono, tu amado hijo ,ymis conquistas contra el Senado yOctavio, yaun contra el mundo ,si aspira airritarme. Tu verás si sirve mi ¿mistad fina ala memoria de Cesar aun hasta la tumba fria j pues en honor de su nomore, haré que al aire tendidas quatrocientas velas ,pueblen nuestro mar al nuevo día, yque de infinitos remos la blanca espuma impelida, suba aobscurecer el Sol entre nieblas cristalinas. Arabes ,Persas ,Fenicios, todo el Oriente aporfía desembarcaré en Italia , por donde el paso dirijan mis tropas al par de Xerxes, agostarán las campiñas, yempobrecerán los rios atónitos ásu vista. ._ •Qué no haré ?La injusta Roma, soberbia ,cruel yaltiva verá ála testa del Asia, de Africa yEspaña unidas, un hijo del grande Ce^ar aquien ofende su envidia. Me veíá con una. mano guiarle al trono en que habia de reinar su excelso padre, Vcon la otra nunca omisa, esparcir la sangre ,el fuego, el pasmo ,el asombro yla ira. EfSenado, el Campidolio, el foro ,altares ,cornisas. Niune-nes ysimulacros, hacer débiles cenizas yconstruir nuevo Imperio sobre sus caducas ruinas, porque absorto el pasagero al reconocerlas diga. Aquí filé Roma ,mas^ ya B_oma en el Egipto habita. Sale Ventidio. Vent. Señor ,gran Reina..* Antón. Ventidio, ¿qual es la infausta noticia que nos anuncia tu rostro ? Jfentid. Avista de Alexandria llega Octavio en este instante. Antón. ¿Y solo eso te horroriza ? Clsop. ¿Qué tropas trae ? ¡Sentid."Toda Europa conduce en armas. Avista del puerto trescientas naves amainan las velas rizas, ycien mil infantes én la playa las tiendas fixan. Antón. Ybien ?Deseles la guerra, pues la guerra solicitan, que yo nunca he sido avaro de estrago ,de sangre yruina. ¡Sentid. Yo no recelo las armas del Senado vengativas, ni de Octavio :él no filé nunca gran Capitán :me intimidan solo sus artes sutiles. Se adelantó kuna entrevista también con su hermana Octavia su leal Pretor Agripa. Este desembarcó ahora, yami el cuidado me fia de introducirle áque te hable J Octavia espera sumisa : sobre sh baxel enfrente del Faro alguna propicia orden tuya. Cesar. Señor... Madre... Ya llegó nuestra desdicha. Clsop. Hijo ,yo también lo veo. Antón. ¿Porqué ,Principe ,afligida Reyna ,porqué ? Clsop. Porque Octavia de tu pecho me desvia. Aquesta ilustre ribál, esta ,que un tiempo fué digna esposa tuya ,yde Octavio repudiada hermana invicta, ahora viene armada de artes, de lisonjas ycaricias átriunfar de mi engañada fé ,de mi amor ymi vida, yáarrancarte de la mano
armas que altivo irritas, ¡¡puede. ¡Infeliz Egipto, •„«. PReyna seducida, ^Antonio te abandona !Hijo mió en suerte tan esquiva no nos queda mas arbitrio aue implorar con repetidas ofertas ,ycon tributos la clemencia compasiva de Octavio ,el Senado yRoraa í til acción me ruboriza, mas debe ceder al tiempo el que contrario examina el destino. Ola ,al instante nuevas viandas se sirvan sobre esta explendida mesa que mi real fausto acredita. Ytú ,Ventidio ,vé luego aesa mi ribal ,vé aAgripa yles dirás en mi nombre que áentrambos espera fina mi lealtad en mi palacio ; que áfavor de Roma invicta, que ahonor de Octavia ,me olvido de ser amante ,querida, Reyna ,esposa ,yvoluntaria la cedo áAntonio sumisa con el trono de mis padres, si átanto su orgullo aspira. Antón. Octavia ha sufrido en Roma mi repudio ,yes mui digna de padecerle. No ;Antonio no es tan ciego que redima ti bien de una Ciudadana cediendo nobles delicias que en las bodas de una Reyna corazón solemniza, xu'-e Agripa venga ,si quiere, mas Octavia antes que el dia s*apague en tumbas de nacar Q=xe la ribera Egipcia. Vase Vantidto. vent. ¿y Ar ‘ton.S I* si reusa partir -sea prisionera. e°P- ¿No miras que Octavio ? "Cn-No temo aOctavio, ^yo sufro sus indignas ‘-yes ;entrambos Triunviros Tragedia* $ somos. Su patria yla mía nos es común. Soi Romano también ;ysi se exámina, soi mayor que él siendo solo Antonio. Tiene mas dicha ymas razón el mas fuerte. La sangre de Octavio iniqua fué áLepido fatál ,yoy tal vez mas fatál podía serle áAntonio. No se oponga* ami querer atrevidas leyes jque las sufra Octavio, ysi razón solicita, yo le daré la razón, mas con el estrago yla ira, Cesar. Agripa se acerca. Antón. Ocupa la esfera del trono ,altiva, bella Cleopatra ,ytú asciende. Señor ,ála regia silla de tu diestra. Lo executan ,yAntonio permanece ett pie en medio del teatro. He de mostrarles yo mismo áestas enemigas Romanas almas soberbias, que no tan solo se cifra todo el Universo en Roma y mas que puede si se mira dár leyes solo el Egipto ala Romana osadía. Sale Agripa. Cleop. Repara ,Cesarion, todo el orgullo del Senado Romano en ese aspecto. Agrip. Yo he pretendido hablar al grande Antonio, no ala hija del Egipcio Ptolomeo. Antón. De Ptolomeo ala hija mal distáis gues de Antonio ,quando unidos considere su destino yel mió. Agrip. Adiós ,Antonio. Antón. ¿Porqué te vas sin declarar tu intento ? Agrip . Porque en nombre de Octavio me dirijo aqui. En nombre de Roma ahablarte vengo,
Clareo Antonio Triunviro. f.solo aun Monarca tanto prmle»;» yescucharme no quieres. A—T„m;om„,OCrn> Rrtm ítnrt — Antón. Ya te escucho. , Agrip. Mas no rae escuchas salo ,y debo hablar contigo. Cleop. En mi palacio augusto también quanto se trata escuchar pu - do. . Antón. Mucho excede en presenci una Reyna en un Pretor Romano el ardimiento. Aerip.Sus Pretores envia aimponer leyes Roma aun alos Monarcas mas excelsos. Cleop. Agripa ,solamente de mi misma recibo yo la ley ,yaRoma intento hacérselo saber de qualquier suer.e. Agrip. Eres muger jno puedo responderlo;-. Pues respóndeme ami :rómpase todo , . reparo. ¿A qué te envia ese soberbio Triunviro? ¿Qué pretende de mi Roma. Yo me declaro ati yal mundo enteio esposo de Cleopatra ,arbitro ypadre espuhu uc de sus vastos dominios ysus Reyi-os, apoyo asus derechos ,firme escudo de Cesarion su hijo ,yen su pecho., vengador de la sangre del gran Ce^ar. Delante de sus ojos oír debo zquien me quiere hablar :nos son comunes _ intereses yglorias :yo sin e^o= no escucho trato alguno ;Paz no adódio la tregua ,yla amistad desprecio con Octavio ycon Roma- Aarip. ?Y en Antonio 'tanto de una muger puede el imperio , •De tu debilidad me ruborizo . Misera Roma ,eleva desde luego con la rueca,y el huso en cinta ymano C011 lít uictfljy —0 la estatua Ecuestre aeste Campeón Ro- Mas pues que tú lo quieres, como guscuSpUré mi deber. Ob =un asiento r.Traen una. silla. para-im» x Chop. En nú presencia se permite- Agrip- Lo mismo es un Romano que ^ Monarca. Se sienta. Cesar. ¡Qué insolente osadía! Ya no puedo tanto orgullo sufrir. Permitid ,madre que de aqui me separe, óque mi acero átus plantas destroce aese enemigo. Vase mirándole con ira. As.rtp. Eres mui niño tú ;no hablo coatigo. Antón. ¿Con quien hablas ,en fin ? Agrip. Roma me envia, yaAntonio me dirigen sus decretos. Ella misma le intima por mi labio, que en la breve extensión ,el giro es» trecho de quatro días solos determine deponer en Octavio ios derechos al gobierno del Asia ,las augustas insignias ,de las tropas el supremo comando ,que abandone del Egipto las riberas ,que marche aRoma presto Ciudadano privado ,yque humillado, razón de su conducta dé al Senado. Antón. ¿Yo licenciar las tropas ?¿Yo lis playas de Oriente abandonar? ¿Yo del gobierno desposeerme asi ?¿Roma, áquien cree imponer esa ley ?¿Octavio ciego, Agripa delirante ,con quien juzgan hablar, que atanto asciende su denuedo ? Reconocedme bien :yo soy Antonio? Cónsul ySenador en Roma ,ysien-O Triunviro ,en fin ,lo mismo que Octaviarlo le reconozco igual ,no Soberano. ¿Y quien os ha enseñado,almas injusta-- ahacerle poderoso yopulento Guando habéis menester al Ciudadano, yhumillarle después, si os causa ze;0^ áesclavo yvil ? Una prudente pa---‘ óno eleva sus hijos coa exceso, 6elevados en fin ,los acaricia ^ por no hacerlos tiranos. Yo fui unti. P° el idolo de Roma ,yoy pretende rC con-
,„Mnese ¡constante pjeblo, •' -r;c.te ruina irreparable sobre mínu=vo altar aÍdolo nuevo: ruir >mis oíos ^rag2dta\AáSnát están Ios-frutos? ¿Donde exissu- W,Í'S‘loWara :tengo imis ojos “I cíale Cesar. Aun conservo Dde'§- ,vesta ensangrentada, ^Wfe a“Ua “temblar de igual s f-o°ío me aconseja confiarme Jj;ainviolable íé de mis derechos, # vVremitir también la razón mía ',->as decisiones del acero. Que la^armas deponga Octavio al punise le intíme áItalia su regreso, ¿a‘, que intenta usurparme injustamente la mitad que me cupo del imperio. Vaya él áRoma ;en ella justifique su razón :satisfaga de los Reynos invadidos por él jde las traiciones _ coa que áLepido oprime ,ydel som fausto con que aun Antonio siempre aunTriunviro igual suyo, yaun guer- UuTuperior aél ,manda que le hable un Pretor en la voz de sus decretos. Conocerán entonces las eda^e^, decidirán los dioses justicieros entre los dos con juicio mas pi aen. qual es el reo ,yquai el inocente. ¿grip. Antonio ,si solo ese es tu deseo, Roma decidió ya que eres tú el reo. ¿Dónde está tu consorte ?¿Asi abandonas auna hermana de Octavio en su tormento ? ¿A una Romana en brazos de su pena, donde sufra el rubor yel vituperio de un infáme repudio ,para hacerte campeón ,defensor yapoyo aun uemáe una hermosa estrangera ,conocida mas bien en la extensión del Universo, (lo diré sin guardar reserva alguna )_ por sus artes ,que ao por su fortuna . ten ,ri de las conquistas tuyas los troteos . Dos años ha que en Asia haces la guer- Qüalquier soldado tuyo ,aunque mexcu£Tk Roma un tesoro. No despides las Italianas playas algún leño, . c.^ alAsia no conduzca átus legiones, provisiones tal vez ,ótal vez sueldos. Has saqueado áRoma ,aItalia ,ai mundo ra enriquecer solo errado yciego _ barbara gente estraña ;yquanto inbrota la tierra, guarda el mar soberbio, asreo-a la ambición ,yel cielo cria _ ÍLS ume Una muge.. ¿Quién ¡o cre«nal Cleop. ¿Quién es esta nlU-er ?Y contigo9. temerario Pretor. Tú ignoras neci quien es ahora Cleopatra, yquieu üS la exdrpe siempre real de Ptolomeo. Era un rudo village tu gran Roma, Vapenas circuían su terreno quatro rusticas chozas ,quando e Menfis . reinaban ya mis Ínclitos abuelos. _ Solo en una estación rinde el Eg p mas fr-to ,que endiez Roma. Anuestro inmenso xi;io nue en siete bocas se derra ma detroTá mar, no pu.de dar KdKnto a2Uael misero Tiber: solamente un pirámide altivo de los n^tros^ vale mas que la misma Roma ,y*u.l~ mirarle el advertido pasagero con mas admiración que asus -trox=> siete montes. De aqueste vas.o Imperio soy 6yo la Reyna ,la única heredera» ves tanta la riqueza que conservo, ‘ -son tantos mis tesoros, que nunca bub* menester usurparme los ageno,. _ Viles Romanos ,almas mercenarias. ,teneís algo que sea vuestro? tos robos", ios tributos ,los despojos
3Mareo Antonio Triunviro. de todo un mundo injustamente opreso exáusto ysaqueado os hacen ricos ; ¿Quantas veces yo misma en varios tiempos alas legiones de la excelsa Roma proveí con mis bienes de estipendios, quarteles ,equipages yvituallas ? ¿Quantas veces,decid, quantas vinieron vuestros heroes también, no áhacer la guerra, sino asaciar el hambre en nuestra tierra ? Ah !no. Romano audáz ,no me conoces, pues que tan mal me juzgas ;mas yo quiero me conozcas no obstante. Ola... Que vean Se acerca, una de sus Damas aquien ha - Ha al oido brevemente ,la qual se vd y vuelve con una taza dorada en una salvilla. si yo codicio dones estrangeros, ysi empobrece Antonio alos Romanos por saciar con sus bienes los deseos de una muger. En está taza ,llena de un espirituoso áureo licor bello que puede liquidar las orientales perlas ultramarinas ,esta intento Se quita una gruesa perla que deberá lievar por pendiente yla hecha en la taza. disolver. Esta ,que es la mas preciosa de quantas heredé de mis excelsos predecesores. Antón. Reyna ,¿qué imaginas executar con semejante exceso ? Cleop. Quiero enseñar áRoma de esta suerte, que sus tesoros envidiar no debo, pues de los míos medio millón bebo.bebe. Antonia-, beba esta otra. Quiere hacer lo mismo• Antón. No es posible. Agrip. Reserva ese precioso monumento para eterno testigo de tu fama. Cleop. Asi respondo áquien mi nombre infama. Vass. Agrip. Este es vano litigio ,ynada llega en tanto áresolverse. Di, ¿qué deh*. responder al Senado ? Antón. Quanto gustes. Agrip•áOctavia esposa tuya? Anión. Que al momento regrese ála gran Roma, de quien vinoella solo merece mi desprecio : la causa yo la sé ;mas de mis causas, no doy satisfacción sino ámi mesnio. Agr:p. Luego áOctavio dire... Anión. Que leve el ancla de la asiatica arena ;que muy presto de los pueblos áLepido usurpados ceda la parte mia ,yle prometo ser su amigo ,si amigo me pretende. Agrip. Dura es la ley :de ti no la queremos recibir. Aunos pactos tan infames, tan escabrosos ,duros yviolentos, Octavio no dará paz ála tierra. Vase. Antón. Bien :sino quiere la paz sufra la guerra. ACTO II. Pabellón Real de Octavio, que abraza íoda la Scena ,yabriéndose después en das mitades dexa ver el mar yla campana ,ysale Octavio yDomicio. Octav. Ven ,oh Domicio :mi tienda es de Romanos asilo, yáOctavio basta el mirarte de Roma subdito ,éhijo para que te ame yescuche. Yo jamás he confundido con los públicos derechos los efectos privativos de la amistad ,ni sus leyes. Si Antonio desdeña impío ser mi igual ,subdito áRoías, yquiere desvanecido reynar solo ,yo por esto no aborrezco sus amigos, ni sus soldados ,áquienes aprecio aun mas que álos míos. Bárbaro Antonio ,¿porqué sus violentas atrevido
svolver centra los pechos ¿ámanoslos cortos filos "Vías Romanas espadas i Vito , protesto yafirmo. J eafuerza vibro el acero. Pero tú ,¿porque motivo Tragedia. € .pasas anuestro campo ' .í/eugo aofrecerte s 2 sumiso «e. , Domic- Vengo c0¡imi valor ymi espada naa le<rion que acaudillo. qc{ov.-Mas porqué dexas de Antonia los estandartes altivos, yaconsejas sus soldados ala deserción 1 Qvrk. Benigno, Señor ,¿y quien siendo noble puede sufrir el dominio (sin rubor )de una muger . •Quién los laureles invictos fructificar con la sangre para un General omiso yafeminado que duerme en brazos de su apetito, mientras nos lleva anosotros al estrago yal cuchillo í ¿Correremos ala muerte mientras Antonio rendido ael alhago de Cleopatra pasa los dias tranquilos, en mugeriles festejos, cenas yjuegos distintos con que la barbara Reyna vá aprestando ei precipicio ala Romana virtud yal claro esplendor Latino - Ko ,gran Señor ,los derechos de Octavio son yá los mismos que los de Roma. Debemos consagrarla nuestros brios, sangre yespada ,yseremos ¿el nombre Romano dignos. ®ctav. Sois Romanos ,si kj juste defendéis. Por un edicto que hice publicar anombre mió yde Roma en Epiro, fueron notorias al mundo razones que he tenido ,esta guerra ;ystoda mi ejército determino publicárselas ,primero que saque el acero limpio. Tus soldados en mis lineas encuentren quartél yabrigo . si son desertores ,logren perdón yácada uno libro dos pagas. Sais Agripa•Señor »d* Antonio un Pretor quiere contigo hablar en su nombre. Octav ' ¿Sabes como es el suyo . Agrip. Ventidio. Octav.Que llegue yhable. Domic.¡Qué causa le traerá ! Sais Ventidro. Octav•Ventidio ,amigo, yo espero que tu ,Señor, habiendo entrado en sí mismo, conductor de mas felices nuevas te habrá dirigido áun su cuñado ,aun sú igif&l en el solio- No ha. partido mi hermana de estas riberas todavía ,ysu cariño desea unirla áél. Deponga Antonio ,armas ydominios le depondré yo también, éiremos áRoma unidos. Hablaré yo en el Senado por él ,yno piense omiso en el resto ,que yo siempre soy Octavio. Venftd. No he venido áeso- Octav.¿Pues aqué veniste . Yentid. Hay un traidor fementido en tu campo ytus -quarteies- Es Antonio tu enemigo, según quiere la razón de estado en vuestros litigios, pero no te odia por eso. Intenta con este aviso precaverte ,yrenovando los ejemplares de Pirro, cuiere mostrar q«® Romane, $y
:te hice caer ¿e las heroicas manos, yarranquemos laureles de tu frente. ,Ijiuji lúgubre idea ,un horror vago ¿e ser llevada en triunfo al Campidolio me intimidó jtemblé :no he de negar - lo; .se.oprimió el corazón ,temíla muerte vislumbre. fatal de aceros tantos, j Soy muger; yo no estoy acostumbrada jal peligro ,ala sangre ,ni al estrago. Mas mi fuga no es la ultima ruina .¿elmundo ,ni tu perdida. Han quedado ¿ispersas-tus legiones ,no extinguidas. 'Aun tienes por frontera en qualquier caso el Egipto. Una lid ,una victoria no hace invencible aun General. Si Octavio •siempre sobervio su altivez no doma* Roma ,tal vez ,pudiera... ’yátiton. Ya no hai R01113, pues de Octavio es esclava. Su glorioso nombre lloré-perdido yolvidado •vistiendo ami esperanza triste luto, 'quando. aRoma faltó Cesar yBruto., '£¡eop. Tú deliras ,Antonio. ¿Asi confundes. r-* •- -un traidor -con un hfcroe? '•Antón. Quando aplaudo alos dos ,auna misma virtud rinde, aunque en distinta acción ,un misma lauro. .Cesar,, arbitro en Roma.,- yabsoluta la tierra sugetó ,vengóla Bruto ; ysi Bruto la hubiera sugetaao, de Cesar el puñal la habría vengado. De ambos decide el accidente. Muertos .f-1..s . yacen ahoralos dos ;pero brotaron en los senos de Roma con su ruma de sus propias cenizas mil tiranos, Una ciudad que sola se presume en el mundo ;un altivo infiel Senado, impías costumbres ,insolente p.ebe ynobleza plebeya :v-é aquí quanto su carácter distinguir.. ¿Y tú príteú- -des Marco Antonio Triunviro. que Antonio viva en ella confiado < ¿Yo puedo contra Octavio prometerefugio ycompasión, quando no do encontrar en su espíritu plebeyo un gran. Cesar- ,un Siia ,ni un PoTr.^ vo Mal me aconsejas Reyna. Para Aato. hipno hai esperanza yá ,óaun despecha, do furor ha de fiar sus esperanzas. Por tierra ymar áun tiempo bloquea, do, solo me queda el miserable arbitrio de recoger con animo gallardo los tímidos dispersos restos tristes de mis tropas ,yabrirme libre paso .*el Asia con la espada. Chop. Yo áese efecto el medio mas seguro he meditado. Antón.¿Qué medio ?. Cleop. Escucha ,ymira quanto puede una Reyna de Egipto en riesgo tanto. Une ei Africa al Asia estrechamente de cien millas escasas breve espacio, que separa ydivide nuestros mares del mar Bermejo, escollo opuesto áentrambos. Por aqueste imagino que transporte la obediente lealtad de mis vasales .sobre volubles ruedas, nuestras paves, ypor el Eriíéo desplegando las fugitivas velas áios vientos, iremos juntos donde quiera el haeo guiar nuestro destino. Una corona pierdo *lo sé.; pero aun amante su* > Ubre-mi- honor ,. mi libertad ama¿a.*y Antón. El amor piensa en todo ,yu0 nada. .. Digno es de ti el designio ,poro u" gro son los tesoros nuestros mui escaso.- ylos vecinos Reyes le pudieran impedir yfrustrar. Otros cuidados? otras ideas pide otros esfuerzo^ ámi propia atención está ciánico la seguridad tuya ,el honor mió.
^7 Tragedia. ymi gloria. Yo he sido destrozado. Este accidente forma mi delito vmi rubor. Yo debo cancelarlos con mi sangre hasta el punto en que la espada pueda regir ysostener el brazo. Aun el nombre de Antonio no es extinto. Suelen durar los iñesgos breve espacio. En un solo momento perder pude de Capitán valiente todo el lauro, los Soldados ,el Reyno ,casi un mundo ; pero en fin ,si aCleopatra he reservado, esta sola mis pérdidas compensa. Esta alegría extingue mis amargos sentimientos crueles. Si atus plantas combatiendo por ti la muerte alcanzo, mas célebres serán en las historias mis pérdidas por ti ,que mis victorias. Mas ya vuelve Ventidio. Sale Veuúdio. Cleop. Ybien ,¿qué nuevas de la suerte de mi hijo has grangeado ? Murió? No me ocultéis lo verdadero. Vent. No murió ,gran Señora ;es prisionero. Antón. ¿Quién lo asegura ? Vent. Agripa. Antón. ¿Pues adonde le viste ? Vent. Introducido en el Palacio. Antón. ¿A qué fin ? Vent. Al de hablarte ,cuyo efecto Pretende practicar de orden de Octavio. • Cleop. ¿Y sabes lo que Octavio solicita? Vent. Darte la libertad de tu hijo incauto, solo conque por tu obra ytu influencia, Antonio Antón. Que no se escuse kdarle audiencia. venga Juego Agr ipa ,ysi quisiere, venga Octavio también. \.kop. No venga Octavio ni ose llegar Agripa. "ton. Ah !que tú pierdes un hijo sí se Tuelvea desairado*, yen el dolor te quedas con que luchas. Cleop. Ay ique te pierdo ati si áOctavio escuchas. Antón. Luego... Cleop. Escúchale pues. Ve ai terminadas todas tus desventuras ;sufocado el incendio horroroso de la guerra, yvengadas las culpas de que me hallo rea infeliz. Escrito está en los Cielos mi destino. Ellos mismos decretaron este dolor. Yo debo abandonarte, yme propongo hacerio... Ah !que este paso me cuesta demasiado... Mas soy Reina... Veame el mundo absorto yconsternado sacrificar mi afecto aquien su gloria, su honor, su misma sangre,ysus aplausos sacrificó por mí. De mis desprecios, de mi pesar, mis angustias ymi quebranto no ha de triunfar alguno. Acostumbrada vive acausar afrenta álos Romanos la Africana Región. Mi Corte excelsa enseñara ala barbara Cartago cómo ha de sacudirse la coyunda, ycómo debe dár la ley ufano al vencedor el misero vencido. Quando todo me falte ,áun despechado no le puede faltar un precipicio ni un puñal. Arda el puerto ,arda el Palacio, los Templos ,la Ciudad ,el mundo todo, la madre triste ,el hijo desdichado, ven castigo de amár ,si este es delito, otro Dido también tenga el Egipto. En acción de irse• Vent•Agripa entra ,Señor. Antón. Que no entre Agripa, ni ose llegar ami presencia Octavio. Chop. Entre Agripa :yOctavio también venga, ii quíere- Ventidio introduce aAgripa. CSi
Si escuchar kOctavio trato, en tu vida ,ymi amor ves riesgo futo. Chop.Si no escuchas aOctavio pierdo un un hijo* ,. Sale Agnpa. Agrip. ¿Tanto debe esperar un mensagedel General de Roma ydel Senado? Antón. Tanto debe esperar jyse debiera partir ,sino quena esperar tanto. . A^fipiQué dirá un vencedor, si nao-a un vencido de esta suerte ? Ant. Vencieron sus contrarios _ aAntonio ,pero vive todavía* Agrip.Viva jno le tememos ,ni le odia malviva pora gloria de la P^a ; viva para su honor. No es mi eO-ia acordarte tus pérdidas fatales, ni Octavio aque te insulte m* ha E¿mha mi mensage. Este es un día JL decide del mundo ,Vpuede acaso decida* de tu suerte. Finalicen de vez las ruinas que lloramos, V¿a fraterna hórrida lid ,que tanta sanare pudo costar, cuyos estrío no hará gloriosos ,no ,la edad fmura, mas los pondrá en horror tu de.vMtu- Antonio vuelve en ti. Le greña instala fortuna. Escucha áOctavio, Q;eoya ti la ofrece. El es sobrino de Cesar ,es Romano ,es tu cunado, ven fin ,al Triunvirato compañero. ¿Que no arrostró por ti ,si atu unta furór sacrificó entre tant« Jdas 2 la d-1 gran Cicerón su hueste osamo - De ti »qisiere sangre. Te pretenae aniso. Solicita ver en salvo ^°,vlas razones tus derecnot. tamo-e-i ,y^ de amistad, que después nan e,-rccn las de naturaleza. El prisionero hijo de Cleonatra ,oy eu ta mano Marco Antonio Triunviro• restituir ofrece al precio solo de permitirte averle breve espacio solo en su pabellón sin que se entienda. Ant-in ñQuantos traidores hai en esa tien- 'da? ,. Corazones falsarios ,solo ,inerme solicitáis que pase ávuestro campo para que se renueve la memoria en míde vuestros heroes engañados. ,-Por que Octavio ,si tal deseo tiene de hablarme como amigo ybuen Romano, no se dexó encontrar en el horrible trance de la batalla ?¡Quanto ,quantO noté por distinguir entre millares su cimero ysu escudo ,pero en vano , ytambién quaiitas veces ,bien que en valué, le llamé por su nombre en el mas arduo tesón de la fortuna: ?Buen tiempo era, era e|mejor momento yel mas grato aquél de ser Romano ,de ser heroe ; ni Antonio hubiera entonces escusado con él una entrevista en que pudiese decidir un instante el trance amarga de quien pende la tierra consternada, no con la lengua yá ,si con la espada. Vuelva Octavio ála lid ,yen el encuentro hablaremos los dos sin embarazo. _ Agr. Luego ver libre aCesarion no qm®* res : antes te constituyes obstinado por un vano terror su parricida. Antón. Cleopatra es su madre :ella dea- C/eop*decidiré ;mas como debe hacen» Madre ,Reyna yamante. Venga tavio, . que solicito hablar con él yo rmsm Juntos decidiremos convocador de Antonio su ribal ,del hijo mío, de mi mismo destino. En mi - no quiero que sus dias aventure. Fué de temerse aun sobre el so-*o una traición. En frente de se eleva sobre el mar verde Peri ¿?,. que sucinta Isla forma ,cuya o¡. -* ^
Tragedia. cne 2ia playa estrecho puente el paso, 19 En ella inerme ysola áOctavio espero Qcr37io venga solo ydesarmado, conocerá quien soy. ¿TÚ •dueño rmo, has de ir áhablar con él ?De ira me abraso, •No recelas en él para ti misma, par?. Cesarion tu hijo un inhumano, un transgresor de fé yun homicida ? Cesarion es su hijo. Ella decída. (í;op. ¿Vendrá Octavio ? ¿¡ripvendrá. De su fé ilustre "será prenda la mia... Tú entre tanto sufre su decisión pues la pretendes, yáno temer el fútil error vago de una sospecha vil en tal contienda, de una mugar un Capitán aprenda. vas. kton. Aprenderé ámorir, que otra esperanza uo le queda jamás aun despechado. ¿Al vencedor dé Antonio, asu. enemigo pretende hablar Cleopatra? Ah !tu conato (me lo predice el corazón ,injusta muger cruel) es terminar mis hados. Tu quieres oprimir entre cadenas atus plantas enormes aquel brazo que stigetó ala tierra en tantas lides, yno te basta yá que sea Octavio raí enemigo mortal ,cruel éimpío, aun en amor no le haces ribal mió. 'tipio ribal ,de todo el mundo Jode cedo el dominio resignado, S! aCleopatra me desas. Ah !tú ,injusta, “-/ ís quien para unirte ami contrario áti misma. Entiendo ahora “as'do tan tímido ese ingrato •azoa en la lid ytan veloces mi vano 1Iu ga las velas. A ;.Vj5°gotosa sacrificas, —jra espo-a infiel ,con mi honor üaro Ca*' p. ~un amor que te idolatra, Kro =rf.erte .eI suy° 5tal vez falso. xuutiL sentía-! Goza, ósoberbia de tus. nuevas conquistas ,yen escasos lustros ,sigue ácontar desde ahora un siglo de trofeos amantes ;que admirados observarán tus términos plebeyos, Cesar ,Octavio ,Antonio ydos Pompeyos. Ah •mas ¿porque he llegado áverte nunca ? g' Or qué fio me aparté de amarte tanto? Ahora me ruborizo de mí misino, que ála confusión dura en que naufragio no sé sobrevivir... Tristes placeres ? Cleop. Muere, traidor ,si corazón tubieres. Muere amante plebeyo :que bien digno de la muerte serás, si un ciego incauto error te precipita ,arrastra ymueve áultrajar atrevido ytemerario áuna Reyna ,una esposa yuna amante. Tú no me vés el corazón. Tus raros discursos ,tus sospechas ,hijas viles de un zeloso furor desesperado, satisfacción mas clara no merecen. Vive para castigo en ese engaño. Hablaré atu ribal. Si ,prenda mía, solicito ver al que ha triunfado de nosotros. Lo espero ;ya lo sabes; ysegún tus zelosos sobresaltos, si tu enemigo llega áhablar conmigo, cree que he de triunfar de tu enemigo. Vase. Anión, ¿Y asi me dexa ?Cielos !¿Quien vi 6suerte mas fatal que la mia ?No, el Tirano no triunfe de mis pérdidas ,ymientras piensa él en usurparme el dueño que amo, piense ahora Antonio en usurparle el cetro. La fortuna es leal al que es osado. Tiernos afectos de lealtad ,ocultos sentimientos de amor, tristes presagios, callad en lo mas íntimo de mi alma ; que oy esperan en justo desagravio C2mi
20 ««reo £n'°ni°^tl“" yRoma se lleno. 2°mi honor »la patria iel miindo >Cielo I«-W ., «Iridio, rencor .estrago y guerra. Va»*’ Playa :«* medía del mar ana muefia lsl-que por un puente se une ala tiert a, l£Xw« —tienda Reaten >* qiie han de sentarse dos personas . Salen Octavio yAgripa. Aorip. Ya pisas la húmeda orina °del mar. La Isla se ve a»i donde te llama Cleopatra, yeste sendero sutil derecho te guia al puente. Seo-un llego apercibir, se desembarazado e«e sucinto confin de insidias ,yaun incapaz de poderlas encubrir. Mas no obstante ,yo ,si gu^as no me apartaré de ti, yauna voz mía tus naves prontas las verás vena. Octav. No, qne la fortuna nua ov velará sobre mi* Quien desconfía de todos, se ofende ásí mismo sin desanimar ios traidores. En tanto que adiscurrir llego con Cleopatra ,tu conduce contigo aquí aCesación en prisiones , donde si llega áadmitir mis justas demandas ,pued^ vo entregársele por mi ísu misma madre. Qaiei al resto del mundo unir también el Egipto ,y<L regia muger varonil £quien otra ¡gu* »o alai» el universal clarín, sea ornato de mis nuevas conquistas jyal f; en*_ ' al carro triunfal ug?. • entre prisiones de OuT, de admirado frenesí. Grande es la empresa »mas y® no la quiero conseguir ^viva fuerza de sangre. Tiempo es de que tengan fui los rencores. Un tirano, solo reina p?/a vil rubor suyo ;yal fin »reiua sobre un escaso intehz ángulo de tierra yermo, quien con ambición servil empobrece de habitantes del mundo el vasto confín. Vast nei 111LU.1UVJ Agripa Protexa el Cielo tus vo o, Vate. u/tp» * que no hai digno de regir el Universo hombre alguno, 6el mas digno se vé en ti. De ti logrará la tierra pacifica unión gentil, ysi debe por Octavio faltar ,6desminuir la latina libertad, será heroica nasta en su m. ^ Pasa Cleopatra sobre el puente ala Iskh yluego Octavio. Cleop. Guardias, partid. En este su quedarTola. Que pase O«av¡ol¡to . pero estorvad que alguno ose llegar mientras conmigo Vé aquí :ya estas Cleopatia ti 3.StC donde de tus lisonjas ,tusiu yaun tu violencia haa dP para salvar kun tiempo altiva y^ el esposo ,yel Reyno dan<*.¿e. al cruel vencedor que no*,°¿tificio Esos leños que ha unido m$fi- en otro tiempo aunque a nes, •. trabazón de resortes y ásus ojos breve Isla se avaiio, porque en su misma co.¿. *- 0. sirvan de red áun veucedoi tira* El viene ya :vea quien soy. Sale Octavio- y5
*%£££*tus plantas qua«o«ú- ’/Jermosoen todo el mundo, reunido e¡una muger sola. CÍ;^Jbiin-<ies decir )kae^ostrarme .0icn el rr^mo Cielo ciñe. ’n°ttnrpSe hac«tK menos bella Q;¡a-V‘ Ae¿e abatirme. ^SSsljrSa.ei adapte agrada. no QS _ eu_ Qctav- Mas estamos en Asia y fiada. O»?' Se sientan. Ocí&v» Hablad. , Clíof. Señor ,desde que averte pudo mi diligencia conducirme, ío me admiro de ver que bese el mua do • su cadena ambicioso de servirte. Puede Antonio vivir vanago,i de tal competidor. Pudo oprimirle tu valor inmortal ,pero le ensaca. mucho mas tu virtud. Evei'^l"~ ‘. contigo es suficiente ahacerle excelso sobre la tierra ;yno ^re demA si oy rinde al mismo Antonio may , su derrota ,que 1ti tu gran victoria. Sea uno, üotro en fin, vuestro destino alos dos hizo heroicos ytrices , aambos os haga amigos eae 5 yno se diga que asu mai naen-eu* Oitav. |Y quien sostiene entre los las iras, ..... la discordia ,el rencor irresistible, ^ el odio ,la venganza ,injuria ydolo . Cleop. Tan solo la ambición. Qctav. El amor solo- _« Yo hablo sinceramente ,oh Kevna . Antonio es vencido ,vla suerte lo permite, pero siempre es Antonio. Aun su desgracia debo yo respetar ,quando mas ti iste no sea para mi ,que para el mismo* Octavia hermana mía, aunque infelice, es su esposa, es Romana. De este sacro inviolable nudo que él resiste, es mi fé la fianza ,lo es la sangre, . lo es el Cielo, la ley 5lo es quanto vive de sagrado en la tierra ,yno embastante un frenético amor adesunirle. Tu eres Reina, mas tú no eres Romana- Si el gran Cesar mi tío se permite vanaglorioso un tiempo átu Himeneo, no ofendía aninguno ,yno se nuda igual ley en Antonio. Antonio o.ende ámi hermana ,yami en sus tratos viles ;. él debe sonrojarse de ti misma, yo pedir la venganza mas terrible de él yde ti... Si la verdad no Otenle aquien... .• Cleop. Que en Asia estamos justo e3mi- res, .. , ven Asia la verdad disgusta oírla. oitav. Yo nací en Roma ,ydebes tu sufrirla. CleoP. Nada debo sufrir donde se tra-a Se levantan• de dár al corazón leyes serviles como muger ;ycomo Reyna ,todo en cotejo de Octavia me es posibl- ¿Quien es tu hermana ?Di :¿quanao en su frente, , de una corona el sacro esplendor viste, ¿Quando ha visto rendidos asu ti ono diez Monarcas, un Cesar invencible, un Pompeyo... ytal vez, antes que duerma ,_. el -Sol entre los brazos de Anfitrite, asus plantas áOctavio aunque arro- Ooa^vtngo al Asia alidiar ,no k«t „busca tu acor? Respeta, yeÍe°íesp«o tu deber 1» ^ SSrSSal hice tan teaúbaSri con la planta yero del saeta
que en tu mismo terror te escandalices. Octav. Bastante abusa una muger soberbia de mi paciencia extremamente humilde quando me insulta ,ymi razón no infiere. ¿Qué harás en fin ? Cleop. ¿Qué haré ?Míralo ymuere. Tere fuertemente el suelo con el pié ,desaparece la Isla yse encuentran los dos sobre una galera ,que bogando al son de los instrumentos se adelanta al auditorio ,yen parando sigue la. ’representación. Octav. Númenes ,soy perdido. Música. Cleop. Alma soberbia, ríndete aCleopatra. Ya reside en mi mano tu vida. El gran destino del mundo ,yde mi dueño la terrible venganza ,penden ya del irritado rencor de una muger que antes persigues. Solo un precepto mió puede hacerte verter la vida en líquidos carmines ; puedo hacer que el terror de los guerreros en las ondas la muerte halle mas triste con la tumba ,óacaso transportarle por las ondas también álos confines del inmenso Occeano. Mas no quiero obscurecer mi gloria :injusto vive, ytriunfa átu rubor. Vive ,mas jura quanto mi voz te manda ,no te pide. Dexa el Oriente en paz. Dexame el Reyno. Vuelveme un hijo que inocente oprimes. Ceda Octavia el esposo ápesar suyo, óharé... Octav. Yo lo prometo. Todo es tuyo, éimpetrarlo podías sin furores de un vencedor ,que en fin ,no es inflexible ; solo con la lisonja del semblante. Cleop. Guerrero ai Asia vienes ,yno amante. Octav. ¿Y quien pretende amor ?La gloria busco de hacer que aRoma unida te . ces aja futura edad. ¿La paz deseas ? Yo aun mas que tu la anhelo. ¿A tu *• j o pides ?6 Vesle aiü que ála playa se avecina conducido por mi orden donde adm quanto es ínteres mió complacerte. Atierra porque el logro se anticipe' de encontrar átu hijo. Atierra „ Reyna, adeshacer los lazos que le ciñen. Solea Agripa yCesarion. Logre la paz todo el Oriente unido, que Octavio vencedor yace vencido*. Tocan. La galera bogando como antes al toque de los instrumentos ,se acerca ala pifa, yhecha un puente átierra por el qual desc.eitden los dos :todo lo qual execute.it la galera se vdpoco apoco dsu primer puesto. Cleop. Hijo. Cesar. Madre. Agrip. Señor. Octav. Tu espada lueo-o. La saca Agripa. Cleop. Cesarion ,aun lo dudo. tY es risible 2* que en mis brazos te estrecho todavía ? Octav. Esa espada. En fus brazos muera, impia. Quita la espada dAgripa de la mano ,31 se abanza para herir dCesarion • Cleop. ¿Qué intentas ?Ay de mi ¿Qué haces injusto ? ¿Asi guardas la fé que me ofreciste ? ¿Traidor ,cabe en ti un yerro tan es* traño ? Octav. Sobre el engañador caiga el engaño. Aprende ,muger barbara ¿ya ahora no estamos en los mares. Ya no existo mi vida prenda tuya en fragcil leño- Aun bo era entre las ondas ímposirte al destino de Roma el defenderme ; 'o
,v?lor que nada omite k*n^ a°. ,er yalcentro desde lo alto -?'Ju0 '',í¿rel o-rande salto, 'férula playa. Solo Agripa V- á j«n'-n en rni defensa asiste, lgr¡P> «*> •<4 *“? "tíhKer frente. Imp6n ,dec.de, °5'“ soberbia nrager vana, fS:,n vencedor leyes serviles, l£¿ tu gusto ahora. Quien no sabe bardar lealtad ,no debe resentirse f' 0n0 Spiacruarden. Tos deiecnos Íhonor yla guerra indistinguibles, ro ofende mi venganza. Cruel madre, hijo, yunque tú lo evite* -;edo romper su pecho ante tus ojos . ruedo ati prisionera conducirte. Falta el mejor trofeo al Campiüouo mientras dilato el dia de que admire ligada al triunfal carro que me ofrecen poder ,ymi dicha siempre firmes auna Reyna de Egipto por las calles . de Roma ,que aeste objeto se apeicide un mundo espectador densas y1 morder yarrastrar triste sus cadenas. Ya se aparta este instante ,yde tu exceso . quiere oy Octavio hacer mas grave e peso, con mostrarte quien es. Ve... no me digno de imitar los engaños siempre vii.es de una muger. En libertad te dexo, te perdono ,te entrego atu hijo lib-e, yáAntonio restituyo sus perdidas prisioneras legiones. Que se un ite^ nuevamente ala lid. Tú con tus leños vuelve al mar donde ostentes tus ardides. Volvamos al estrago yala sangre. E; ya aprendió de Egipto el mfelice arte de huir. Aprenda pues de Roma el arte de triunfar ,porque examine para su confusión como al vencido perdona el vencedor aunque ofendido. ¡Ultrage de la tierra !Oprobio eterno Tragedia.23 del regio nombre, de la augusta estirpe i Mancha el tálamo ageno una Heroína Real ,una amante sia que riesgos mi iCy del cabello arrebata los laureles aun Capitán de Roma ,yaun insiste una muger en dár áOctavio leyes. Los dioses no lo sufren ni permiten. De tus engaños me libró el engaño, puraque astucias contra astucias lidien, Pero siempre Promano, siempre heroico aun en vergüenzas que mi enojo exigen, solo en pena te dexo el rubor tuy o, ysabe ,aunque tu orgullo te acredite, que esta clemencia que oy usó en tu abono, _ te ensalza mas que no te ilustra el trono. Fase. Agrip. Vamos ,Señora, pues. En mi son leyes los menores acentos que repite ^ mi excelso General ;yasi yo mismo atu Palacio debo conducirte. ^ Cleop. Condúceme ala muerte ,oea tierra alos remotos barbaros confines, ^? aun antro ,aun bosque ,aun cao? , un abismo, al centro del olvido mas terrible, donde mi rubor cubra eterno ve o alas fieras, los hombres, tierra yiS *3* ACTO IV. Cálmete en el Palacio de Cleopatra , bufete ysillas. Figúrese ser de nocís. c<& Antonio yVentiíiO. ^ Antón. No ,de esa infiel, Ventuno ,de esa ingrata 6teme los afectos no me hames mas ,°- de mi justo furor. Desame so.o entregado ámis tristes pensamientos, aliados de aquesta sombra obscura-
Marco Antón Dexa que píense en sazonar mi ingenio la memorable empresa ,que bien digna de Antonio, sola puede en tanto riesgo mi afrenta sepultar ,si el morir media, con ilustrar el fin de mi tragedia. yent. ¿Mas no sabes ,Señor... Antón. Sé quanto he dicho ; quanto de ti he fiado. Si ,te quiero amigo todavía ,bien que sea para pocos instantes ,según creo. Aquellas tres legiones ami fieles estén prontas al arma. El voráz fuego esté pronto áincendiar quantos báseles sobraron, en el mar :el dón que apresto aCesarion también lo esté ;yél mismo io Triunviro. le ama ,todo lo sé ;le ame en c, hora, ^ que yo no quiero amarle ,ni pre;._, su paz ,ni su amistad ;le odio", ¡1 juro, con él áquantos le aman aborrezco y(ya sea adversión ,ya parasismo’) porque un tiempo le amé, me odio mí mismo. yent. Ese ,Antonio es furor. Digno s;r , de tu odio yo también, si el fiirér ckque amenazas tal vez mentir me hiciese. mas porque soy tu amigo soy sincero. Si oy ala vida tuya el pecho mió Duede servir de escudo ,vé aqui el n?. ami presencia llegue ,que yo debo presentársele. Amigo ,hemos llegado átranscender los últimos momentos, yes preciso también hacer memoria de que somos Romanos. Vealo el messno Octavio, ydile qué aencontrarme venga, oen su campo me espere.... Sudo.... Tiemblo... no me entiendo ami mismo. Tengo en mi alma cho desarmado al rigor de qualquier filo. Muera Ventidio, yreine Antonio... pc. ro... yá lo conoces. Demasiada sangre cuestas áCiudadanos yguerreros: demasiados asombros aCleopatra, confusiones, terror, asombro ymiedo; yal fin ,en ella exige la prudencia, que desarme tus iras ,yque Juego te une en paz aun riba! vencedor turo. Antón. Esa prudencia ,hija ,es del amor las furias mas crueles... Ah!... No puedo todo en los ojos mi furor mostrarte... Vete... aguarda... obedece... escucha... parte... yent. Obedezco ,Señor ;pero la Reyna te está esperando ansiosa en su. aposen- to donde pretende hablarte. 'Antón. ¿Y tú ,tirano, __ sigues k hablarme de esa injusta ?Entiendo lo que quiere decirme. Solicita exaltar beneficios lisongeros de Octavio :alabar quiere en mi presencia ami ribal ,ydisculpar su afeeto. No }no la he de escuchar :con él ha suyo. jMal pensada prudencia !Amor tirano, que deslumbrar mi vista están creyendo, yoy serán mí postrero precipicio, mí ultima ruina ,en fin. Mas puta te has hecho defensor de una ingrata, yaigual snp también de ingrato calumniarte p‘ie “0> dile que admiro mucho su prudencia, que dexaré sus votos satisfechos si debiera vertér toda mi sangre por conseguirlo. En el letál silencio de esta noche oiré aOctavio. Lo^ solos de nuestro hado tal vez decidiremos Veré que pactos sean los que o-~-cS áAntonio de amistades ,óconvenhablado ; asu gran corazón se rindió luego $ Mas no espere de mi vileza alguna, r¡iea que r%.-.ftgyQ mi llegue aprometerse altivo, 11 ^
áue le sufra ribáL Con él divido Tragedta' el Imperio del mundo... Aun mas .le todo quanto hai de un polo al otro pQ, lo, pero en quanto al amor quiero so, Flo. Vase. y¡ni' Solo es en el amor ;mas también fuese solo él aperecer. Este amor cleg0 itodos nos conduce al precipiCi0> yde una muger sola el Universo es oy infausta victima. Ella viene, Stk Cleop. Antonio ¿donde está? ¿Qué yo le espero le dixiste ? yent. Si ,dixe ;pero en valde.^ Agitado de obscuros pensamie¡atos> de zelosas sospechas conmovido, qual si todas las furias en su pe^ tubiese ,mi consejo inutiliza, no te quiere escuchar, ni su ardiijjgupQ dá esperanzas de paces con Octavio. Chop. Ah !este triste presagio evite Cielo. Muestra ruina sería una batalla. ¿Y qué podrán en el temible encuentro *5 tiercontra tantas legiones victoriosas, pocas esquadras llenas de mil miedos 2 Valga el consejo, pues, donde 3afuerza es inútil. ¡Destino siempre adverSo J ¿Cruel bárbaro Antonio ,yo iní-i¡ ce> por salvarte ,qhe mas emprender Due. do ? Yen mi fidelidad aun pones du¡}a2 Le amo aun mas que ámí misma> in¡0_ ses rectos , vosotros lo sabéis ;pero le amo de suerte que su honor ,su vidaapre_ ció e que su corazón ,yvoluntar^ ^orifico un esposo ,porque Ueg0 acreer reservar asi ála tierra gran Monarca ,un numen al0s los, 5 Vun heroe alas histerias. Mira cucha, -5 cie- ,es- Ventidío. Dé un amor tan dulce y no, de un amor tan leal ,todo el arcano existe comprehendido en este pliego, ytu has de ser quien debe conducirle. Vent. ¿A quien ? Cleop. AOctavio. Vent. ¿A Octavio ?¡Ay mayor riesgo ! Señora, ¿tú no ves que un pliego tuyo, aunque sea el que fuere, en el concepto de Antonio puede hacerme sospechoso, acreditar imaginarios zelos yencender contra Octavio ,contra él mismo, contra ti ,ebrio de amor ,mas cruel fuego, que de todo es capáz un despechado ? Medita mas ,Señora. Cleop. He meditado. No me irrites ;sé fiel. AOctavio entrega el papel que te doy. Aqueste pliego áAntonio ha de curar de sus sospechas quaudo lo llegue áver, mas podrá verlo solo quando no pueda ya temerle. Yo fui de sus desdichas el fomento ; terminen, pues, conmigo sus desdichas. Conserve vuestra sangre, no indiscreto arriesgue entre las armas su destino ; yámi me dexe todo el pensamiento. Solo encomiendo áél ,yáti te encargo, (si tanto con vosotros puede el ruego de una madre ,una esposa, el hijo mió, que de Cesar también es hijo excelso. En él encuentre Cesarion un padre, yen ti un amigo. Nada mas pretendo. Vent. No escusaré por éi riesgo úfatiga. ¿Qué he de hacer ? Cleop. Este acero te lo diga. Saca un puñ. Tómale, pues ,V'entidio, yen mi nombre áAntonio se le dá. No quiera el cielo; pero si acaso quiere que áun sobrino de Cesar se humille oy con vituperio un hiio suyo :ei uno de vosotros son aqueste puñal rompa su pecho. D-Jha
32anímen ios clarines al encuentro. Yo esparciré por todo la ruina, el estrago ,las iras yel incendio, verás correr el Nilo sangre humana, arder Alexandría en voráz fuego, desprenderse en cenizas todo el mundo, yentre la sombra ,el humo yel estruendo, caer sobre el muerto el vivo yoprimido, morir el vencedor sobre el vencido. Resuelve ,Antonio, iAntón. Si... vamos áRoma. Ya cedo átus instancias. He resuelto, yen mi justicia mi defensa fio. ?Sale Cleopatra sin corona. Cleop. Ah !que vas amorir ,esposo mío. Paces, si ,Antonio ,paces ;mas las armas no abandone tu mano ,ni indifenso te presentes en Roma. Baste aOctavio que á su amistad te enlace nudo nuevo. Baste por fin, que ceda yo ásu hermana el esposo, ycon él, el nombre recto. •Saca un soldado la corona en una bandg~ xa ,yse la postra. Mira átus pies rendida mi corona, mi cetro ,mi poder ,quanto poseo, yámi misma también. Antonio viva J reine en Oriente :su lealtad reciva, sea igual tuyo en el excelso trono, yyo digna de ti, que este es mi abono. Octav. Oh astucia femenil ! Antón•Ay dueño mío, La levanta» jamás se verifique en mi desprecio, que en este acto servil ,en esta humilde fortuna ,en abandono tan funesto, ysin reinar Antonio te permita mientras viviere, óviva en otro pecho. Tu bello corazón ,tu alma sublime, no solo de un Antonio ,de mil reinos digna te constituye ,ysolicito mostrarme también digno de tu afecto. Octavio ,nunca paz ;al arma. Octav. Guerra, yen el volcan que animo arda la tierra V$s$> Mareo Antonio Triunviro. Cleop. Nuevos riesgos ,oh Dios * Antón. Nuevas victorias debes decir ,mi bien ,que sí pel~ ala luz de tus ojos ,sus infiUXOs animarán mi espirita guerrero. Cleop. Ellos serán tu guia ,ysi dé >f .. no siempre es en la lid arbitra Ven^'* consiga el vencedor toda la gloria ^ del triunfar ,yel vencido la victoria Los 2. Que en las lides de Marte vi. Cupido, 7ui se oprime el vencedor ,triunfa el vea, cido. ACTO V. Campaña común>Pirámide en perspi;, tiva ,que ha de ser practicable. Antonio yVentidio. Antón . Barbara estrella ,númenes injustos, otra vez (ay de mi !)vuelvo vencido. Vivo desesperado ,yámi suerte no hai enmienda. En volcanes arder miro el palacio ,yse inunda Alejandría de las huestes de Octavio mi enemiga Viles soldados míos ,asi aleves, ¿el puerto yla ciudad habéis cedido al vencedor ?Mas tú ,Pretor cobarde, I tú ,vil Romano ,en el fatal conflicto no tubiste el pié firme una hora entera? Tus esquadras en riesgo tan preciso ála fuga se mueven ,yme dexan abandonado ysolo. Ah !tu delito en tu cobarde vida se escarmiente. Vent. Yere, pero mi pecho está inoceate. ¿Qué no intenté por ti ?De mi ar2;' miento llamo al cielo yla tierra por testigo5» yála sangre que brota de esta herida* Entre el nocturno horror ,sombras í abismos, todo anunciaba una cabal victoria kmis esquadras. El heroico hijo ^
Tragedia . Cleopatra én la lanza conducía *bolada al viento por aviso del Dictador la ensangrentada vesta, ytanto contra Octavio había encendido espíritu de horror yde venganza en los nuestros ,que en sangre yfuror tintos , cada Capitán tuyo parecía un heroe ,yel soldado mas remiso un Capitán. Desagradó ála madre del hijo generoso el marcial brio, ytímida ,temblando consternada, para nosotros corre ,abre camino entre selvas de aceros ,la sangrienta insignia sin que puedan impedirlo 'le arranca de la mano ,yentre todos gritando ávoces :Paz, Romanos míos, paz, que esta no es Farsalía ,en quautos halla, todo apagó el ardor de la batalla. Aaquel acto ysus voces abatieron ála tierra las armas los Egipcios, baxan todas sus naves las entenas, yen murmureo común, confuso, mixto de alegría yterror ,para tu agravio se oyó aclamar Emperador áOctavio. Inútilmente usé las amenazas ylos ruegos ,Señor. Me encuentras vivo por mi afrenta... Vé aqui quien nos destina... ^nton. Veo... si... aquien causó toda mi ruina. Sale Cleopatra. barbara muger fiera ,¿con que el cielo puso injusto en tu mano mis destinos, para que indignamente me pretendas °preso ,ruboroso ,envilecido, yaun en la ultima ruina ?Cruel, ahora estarás satisfecha. Mis amigos ya no existen ,mis tropas me abandonan, Ja ne perdido el Oriente ,ha he perdido todo el honor .toda la gloria ytodos quanto¿ lauros la fama me previno» 33 Por tí sola tpor ti ,mugér ingrata, consumé tan terrible sacrificio : ¿y qué puedo hacer mas ?Solo conservo esta vida que existe apesar mió. ¿Y porqué también esta no me quitas, alma siempre cruel ?Yo no la estimo, ni vida he de llamarla quando solo para mi eterno deshonor respiro. Tú pudiste arrancarme de las sienes la corona de un mundo que conquisto* Tú me hiciste caer la vengativa espada de la mano ,yátu hijo usurpaste él puñal que el grande Cesar vibraba ,yque pudiera en el conflicto establecerte en el supremo trono. Pudiera Cesarion ,según su brio, de tan solo un Antonio ser segundo, yhacer temblar al pié de Antonio el mundo. ¿Si deseas mirarme entre cadenas, yque Octavio posea el solio altivo, quien dirá que no le amas ?Alma iniqua , tú le amas ,si ,bastante lo exánime, mas sufrirás la pena de tu aleve, de tu inconstante afecto mal nacido. En lugar de finezas amorosas, ya te prepara el nuevo amante impío, que conoces mui poco todavía, esclavitud ,afrentas ydesvíos. El no ama ála Reyna del Oriente, ama la gloria de llevarla en grillos álas soberbias ruedas de su triunfo ligada ,porque en marmol quede escrito. (mientras rie la plebe ,espectadora de tu fatal tragedia )Oy triunfa invicto de una muger Octavio en testimonio de que triunfaba una muger de Antonio. Vé ,que de tus afrentas te hace digna tu inconstancia. Tus miseros suspiros no oiré yo ,ni veré tus desventaras, porque áAntonio le hicieron sus destetos Eía-
34 Marco Amonio Triunviro. mas no infame ,.ysabe Antomfeliz , nio quanto le cuesta amor, que lo ha aprendido atodo precio ;mas según se infiere» no sabe una muger como se muere, vas. Cleop. ¿Asi me trata tu Señor ,yluego me abandona? ¿Tan vil ha parecido una Reyna asus ojos ,que desdeña escuchar sus disculpás ?¿Mi cariño le abre ala paz la senda mas gloriosa, no quiero sufrir reo al hijo mió de una traición infame ;salvar juzgo con él todo un exercito florido, que su ciego furor destruir trata, ysoy una muger barbara ingrata ? El ingrato es Antonio ,pues desprecia los consejos que amante le apercibo, yno escncha otras voces que losj ecos de su orgullo. No espere Antonio impio verme otra vez ,6solo vuelva averme en la obscura tiniebla del abismo, donde apresuro ahora el pié ligero. Dile que sé morir; que en él le espero. Vase, Vent. Muero de horror. Antonio despea chado, Cleopatra amenazando desvarios, el mundo ardiendo en guerras, éinsen* sibles los cielos ,todo anuncia precipicios, yaun el mió se advierte mui cercano. nuestro aprecio mejor falta en su falta al aparatoso triunfo mió, ~' el ornato mas bello. Todo ,todo se intente. Vé ,embaraza su peligro, corre ,amenaza ,ruega; freno yrv^ gen, opón asus despechos imprevistos, para evitar impulso tan tirano. Agrip. Todo lo haré ,mas todo será es cvano. El que morir desea encuentra llanas las sendas de morir. ¿Si áfuerza insisto introducirme dentro ,quien detiene su brazo al dar el golpe executivo, que su pecho penetre airado yfiero ? Sivoy es muerta. Octav-Ymorirá si espero. Octav. ¿Qué debemos hacer? Veutidio, habla. ¿Qué me aconsejas tú ? Vent. Señor invicto; arbitro de mi sangre yde mi vida, se puede hacer un vencedor altivo, mas de mi fé jamás. Todos nosotros átu dicha ,ytus armas nos rendimos. Soy vencido también de ti. Tu mano me franquea la vida que respiro, yaunque la suerte mi esperanza trunca , soy prisionero yá ,mas traidor nunca. Vase. Octav. Ventidio es buen Romano; nías yo anhelo Octavio yAgripa. Octav.¿Adonde está la Reyna ?Di, Ventidio. Vent. Donde quiera que esté ,ya no te teme. Octav•No la busco átemores. Solicito librar su vida. Dime ,¿donde se halla ? Vent, Dentro de ese pirámide erigido de gran tiempo aesta parte Mauseolo álos excelsos Reyes del Egipto, se ocultó en este instante. Octav. Agripa ,si ella muere ,según de todo lo colijo. vér en salvo ala Reyna del Egipto. Valga el engaño, pues, donde la fuerií es inútil. Soldados ,al proviso conducid entre rígidas cadenas al hijo de Cleopatra. Agrip- ¿Y qué designio es el tuyo ,Señor ?¿Qué solicitas de un inocente joven ?Ah !el destino no permita jamás que un hostil acto de crueldad ,un exemplo ,acaso ,10 digno, todas las glorias tuyas obscurezca* Yo mismo deberé llamarte impío fratricida ycruel ,si una sed en la sangre de Cesar siempre invl ^ 1
4Tragedia. la tuya también ,sacias tu ira. rñ! Antes que lo pronuncies ,oye y mirax •v'a lle^a el prisionero atu presen- Air:c‘. ° c¡a. Sacan aCesarion encadenado. OdfO.Vtn,6tu ,de Cieopatra infeliz hijo, vávista de tu dueño no sonrojes tu semblante ,ni timido ,üremiso niegues los ojos al aspecto suyo. Qi'zr. Llámame hijo de Cesar, tío tuyo. Llámame Cesarion ,yatu semblante se pasará el rubor que en mi has creído. Antes ,vanaglorioso de mi suei te, viviré siempre entre estos ^yerros mismos que me oprimen el pié ;que el auna indigna ciñen de Octavio ;yque en informes gritos darán fe atodo el mundo ,bien que en vano, de que eres vencedor ,pero tirano. Ocian. Temerario garzón ,en este día no te hubiera la vida concedido por dos veces si fuese yo un tirano, yahora te la quitará vengativo. Yo no respeto en ti ,según pretendes, la gloria ,ni la sangre de mi tio el gran Cesar. Agravio hace asu nombre el ser tu padre. En ti respeto unidos mi gloria ymi deber. Con razón fuera en la futura edad rni nombre altivo objeto de irrisión ,burla ydesprecio si me hiciese temblar un rapaz necio. Cmerdias ,desenlazadle. Alma perversa3JLjO €0* £cZ**CLTl • vive por tu rubor. Desde ahora olvido perdono ala tierna edad lozana cuantos vanos esfuerzos tu orgullo hizo tn la pasada noche. El Reyno tuyo te -°y3yátu real madre también libro; 35 Vé ,ysin que ala demora te permitas, dila que Octavio es vencedor é invicto, mas no tirano. Di que viva yreme, que ya hizo en mi favor quanto su brío me pudo prometer; que de mi aguarde la fé... Cesar.No lo diré jamás ,cobarde. La madre mia es Reyna, ysus deberes que alguno se los muestre no es preciso. Arbitros de los Reynos son los cielos, no el presumptuoso Octavio envanecido. La vida que me dás, no es un. don nunca para mi ,para ti será un castigo. Calumníame de ingrato quanto quieras. Yo nací soberano ,yno imagino morir esclavo tuyo. Teme ,teme, cruel ,en Cesarion mientras yo vivo un heroico heredero del gran Cesar, yno hagas de mis años tal ludibrio, quando aun entre vosotros veces tantas postra un rapáz los heroes ásus plantas. Octav-¿Me amenazas ?Pues bien ;antes que crezcas, oh azote de los heroes peregrino ! es preciso que próvida se aplique para arrancar del mundo tan nociva renuevo una segur. Ola, soldados, aese tronco se ligue. Avrip. Ah ,Señor mío ! he atan aun tronco. Tu tio considera. Cesar Mentís todos. No ,soldados ,aqueste no es sobrino del muerto Dictador. Es impostura : su hijo soy yo :eix las obras io habéis visto. Si oy armara mi mano vengativa de un desnuda puñal el duro ñlo, le veriais temblar áete heroe fuerte, yvo aun natiemblo avista de la muerte* ¿tgrip- ¡Qué magnánimo ardor !No lison.- géo. Señor ;mas tu ira... Es. .C*-
Mareo Antonio Triunviro. Ocrav. Calía ,qué yo finjo. Soldados vuestras fiechas voladoras penetran ese pecho endurecido, ysu sangre por bocas repetidas, riegue la tierra inútil desperdicio. Si la barbara Reyna madre suya no puede verle en el mortal conflicto, escuche desde el Erebo sus quexas, yvenga ella álibrarle. Al furor mió, sería escudo en duda tan incierta solo una madre. Sale Ventidio. Ventld.Oh Dios !Su madre es muerta. Qctav•Muerta Cleopatra ?¿Cómo ?¿De qué suerte lo sabes ? Vent. El palacio conmovido se vé ;todas sus Damas lo publican que la vieron morir. Cesar. Ah infiel desatino. Madre infelice !Oh Dios !Bárbaro ¿ ahora matame por piedad. Agrip. Perdona al hijo, pues la madre no existe. Octav. Desatadle, ygoce libre el trono del Egipto. Agrip. Ya estás libre.' Cesar. Murió mi madre bella. Mas ¿donde está ?Quiero morir con ella. Vase. Agrip. Ya vencisteis ,Señor, por quanto escucho. Octav. Soy -vencedor ;pero he perdido mucho. Vase. Agrip. Vé aqui Antonio. Veni. :Qué veo ?Huya su vista. La noticia fatal llegue asu oído por diferente senda ,yde mis voces «o reciba la muerte. Sale Antonio. Antón. jAuií mis amigos me miran con horror? ¿Ventidio ingrato, ¿porque huyes de mi vista ? miro i• - Ah! qué terrible objeto! Agripaes:.. ámis ojos. Apártate ,enemigo, 1x8 no se acerque ninguno de vosotros ámi. Sobre la vida que respiro no hai quien tenga derecho sino . cielo, eI ysolo el mismo Antonio. Di ,Ventdio, ¿Es verdad el murmureo que se escú, cha ? ¿La Reyna falleció ? Agrip•Si ;ha fallecido. Llora ,cruel Antonio, tu triste hado yhorrorízate el tuyo. Dobla ,altivo, al vencedor esa soberbia frente ; implora la clemencia yel auxilio de Roma. Ella es tu madre ,te desea, sus brazos te prepara yte nombra hijo, , como áOctavio, que en fin ,tu orgullo doma. Antón. ¿Qué hijo suyo ,qué Octavio ,di, qué Roma ? Yo no sé quien es Roma ,. ni otras leyes que las de mi pasión jamás recibo, yno conozco alguno que aterrarme pueda. Huye de mis ojos ,vete ,iniquO Agripa ;dexame ,que ya me veo incapaz de razón ,yal cielo mismo osaré amenazar. Agripa se vd con un acto de desp'tM ycompasión. Cleopatra es muerta ; no vive ya el amado idolo mío. Vé aqui el terror de Antonio ;vé a<Ja el fiero golpe fatal que su an imo ha oprimí^0' pero no le envilece :en su cotejo desprecio áOctavio ,áRoma dese=J mo , insulto álas estrellas ,me ahorres^» ytan solo me basta en mis co^íbc-0^, te-
e? tfntré tan viles negras almas, *singular yverdadero amigo, _ ”quien mas que ámí mismo le mtejoi^loria. Ese eres tú, noble Ventidio, t: .dicmo de mi solo Tragedia 37 Un sacrificio digno de mi solo la sombra de Cleopatra en los abismos espera- Todo el mundo pide avoces venganza ylibertad. Libra benigno la patria tuya ,libra al orbe entero ^ de un continuo terror. Si escusas tibio ala grande obra el brazo; si estremeces tu débil corazón al acto digno ; eres perjuro ,impío éinhumano J ni eres mi amigo ya ,ni eres Romano. ygfít. ¿Y qué he de hacer por ti ?Leal fúé siempre Ventidio átu amistad. En el peligro ultimo de mi vida seré tuyo acosta del aliento que respiro. ¿Qué debo hacer en trance tan estrecho ? Antón. Aqueste es un puñal... Rasga mi pecho. Vtr.t. ¿Que yo te mate ?Entiendo••• Túpretendes di mi fidelidad ,de mi cariño la ultima prueba, prueba en ñn de sangre. Vé aqui mi sangre ,pues. Mira partido Se yere. por esta herida el corazón sincero... Te amé.... asi.... la amistad.... asi... venero.... Apoyándose alos bastidores se entra dexandose el puñal. evi !Misero amigo !Alma su- Anton. Q blime ! Verdadero Romano !Ilustre ydigno participe al destino rigoroso de Antonio 5ah !tú me enseñas advertido el arte de morir. Tú me sonrojas la femenil flaqueza en que remiso imploró mi valor auxilio ageno. ¿Donde está, donde el yerro vengativo que ya aprendió amatar? Vesle aqui... Antonio ; esta sangre que tiñe su audaz filo, es tu rubor ,es la ignominia tuya. Sobre tus huellas parto ,fiel Ventidio. Recíbeme en tus brazos, tierna esposa. Por ti fui la ojeriza del destino, el horror de los cielos ydel mundo, pero lexos de ti me odio ámí misma. Idolo mió ,esperame ála orilla del pálido Letéo ,que no tibio será en seguir tu sombra mi pié yerto. Se yere. Vé aqui el fin de mis penas. Yo soy muerto... Ya todo es fenecido. Roma. Octavio... Antonio ya no os teme... Yo vacilo... yo sudo... me estremezco... Ay! yqual negra _ noche inunda de sombras mis sentidos! Ay de mi ?¿Donde está el sangriento busto de Cleopatra ?Aun conservo tanto brio , que le puedo mirar... Ola... soldados» Salen . conducidme áél. Sale Cleopatra* Cleop. ¿Antonio ? Antón. Tristes hados ! Cleop. ¿Tú espirando ? Antón. ¿Tú viva? Cleop. Por salvarte fingí mi muerte en riesgo tan preciso. Antón. Ah!... tu fingida muerte... áminie cuesta la vida... Cleop. Yo por ti la sacrifico. Antón. Muera yo... yvive... Cleop. El cielo no lo quiera. Antón. Lo quiere amor. Cleop. Mí vida. Antón. Idolo mió. Cleop. Querido esposo , dero , yo viví para ti. Antón. Yo por ti muero. Cleop. Ya no respira. Furias infernales, squé tardáis ,que coa paso esecutrv o no amante verdahe llevar..
3S Marco Antonio Triunviro. no venís ,yen mi pécho vertéis toda vuestra fatal cicuta ?Centro impío, ¿porque no me confundes ?Justos cielos , ¿porqué contra mi pecho enternecido no arrojáis vuestras rígidas saetas?... Murió un heroe qual Roma igual no ha visto jamás, ivíurió un Antonio; la esperanza de Cleopatra con él ha fallecido, yyo ,cruel ,facilité su estrago ; yo ,que tanto le amé. ¿Donde dirijo mi vacilante planta ?¿Donde huyo?... ¿Donde me esconderé de mi martirio, para que sienta menos los horrores de mi crueldad?... En todas partes miro objetos de terror. Mi bien, cadarer, un Reyno opresor un vencedor altivo, yerros ,esclavitud... Solo la muerte se presenta álos tristes ojos míos con aspecto mas grato ymenos duro, ytan solo la muerte mis conflictos puede terminar ya... ¿Donde se oculta aquel puñal traidor ?Dexaame ,amigos, « Quiere quitar una espada alos de la guardia yno lo permiten. por piedad una espada. Nadie insulte mi frenesí ,mi pena ymi exterminio, si de mi estrago compasión recibe. Muera Cleopatra en fin. Octavio ,Agripa ySoldados. Octav . No ,Reyna ;vive. Vive agloria de Roma. Ella te espera áilustrar con tus ojos peregrinos nuestro cielo ,yornar el Campidolio solo con tu presencia de prodigios. No molesten tu vida las insidias, consérvala para mejor destino. El cuidado mayor mitiga el tiempo. Un furor despechado ha conducido 3. tu amante ala muerte ,yno la debes tú querer imitar. El era impío, tumultuoso ycruel ;era altanero, arrogante... Cleop. Ytú vil yIisongero. \enciste ,Octavio ,mas respeta al ¡j,^ nos la memoria de Antonio; yaun benito permite que los últimos honores a° reciban sus despojos siempre invictos yque también corone por mi mano ’ la urna que ha de ocultar el busto fr¡0 odoríferas flores. Ah !no vean ’ de insepulto las playas del Egipto aun cuñado de Octavio ,áun Cindadaño de Roma. Este conato será mió, si le permites tú. Octav . Que se execute. Más tú vivirás ,Reyna. En el olvido sepultarás amargos sentimientos, yáRoma por tu gusto irás conmigo, donde debo partir muy prontamente. Cleop. Yo lo prometo. Andad ,traedme al proviso el dorado aaafate ,que de flores Auna Dama. lleno os mande guardar... Fué mi designio reservarlas ahonores de la frente, pero ya áuso mejor las sacrifico. Viértanse por mi mano sobre el yerto cadáver del Romano mas invicto, del heroe mas valiente ,de un esposo que tanto amé ;yel túmulo sombrío Traen yla presentan un canastillo de flores. se le adorne también como el sepulcro (veislas aquí )de rosas yjacintos. Sombra del grande Antonio ,sombra ilustre, acepta el noble dón que te dedico; dón precioso ,aunque dadiva funesta» si áquien te amó toda su sangre cu¿2' ta. Saca de enmedio de las flores un asflh yse le aplica áun brazo• Agrip- ¿Qué haces ,Reyna infelice ? Octav. Ah !me engañaste. Cleop. Octavio ,todo es justo yper®1" tido
Tragedia < en muere. No va aobstentar Cleo- 39 aq“' natra en jaorilla del Tiber cristalino ' J5 barbaras cadenas ,yala enorme expectación de un pueblo conmovido, n ’ 0se reirán ,no ,de sus querellas las latinas matronas ydoncellas. Domador de la tierra ,tú no triunfas ¿emí. También se sabe en el Egipto morir ilustremente. También puede hacer una muger befa yludibrio ¿el vencedor. Si acaso por precepto tuyo ,falta un puñal al dolor mió, ámis votos no ha sido sordo ahora, bien que sordos tal vez se hayan fingido, aqueste áspid cruel ,cuya ponzoña discurre por mis venas... ¡Qué horror frió se introduce en mis miembros!... Yo desmayo... Octavio quiere sostenerla. ¿Quién es quien me sostiene ?Aparta, indigno J viva te odié... te odio en mi muerte... ymuero un nuevo ¡Hórrido mas gloriosa que tú. Por ti, enemigo, pierdo un esposo.•• un hijo... una corona... todo... por ti... inhumano lo he perdido. Ve aquí de tus victorias... todo el fru- to. Ah !renazca ávengarme Bruto. Octav.Reyna desventurada ! exemplo de amoroso furór !Día nocivo, funesto dia ,que al horror de tanta mortandad ,de mis ojos compasivos extrae afuerza el llanto !Cese la ira » bastante sangre humana se ha vertido, dese tregua ála ruina ,ocio al acero, yal fin se reine en paz, porque aotros siglos sirva de espejo el venturoso ,ei justo siglo siempre inmortal de Octavio augusto. FIN. Barcelona :En la Imprenta de Carlos Gibert yTuto , Imprefor yLibrero en la Libreteria, donde fe hallará. Ten Madrid en la Librería de Manuel Quiroga ,calle de la Concepción Geronima junto aBarrio nuevo, yotras de diferentes títulos.
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