Violencia y culturas musicales en México : la irrupción de oscuros frentes de lucha identitaria
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Si anda. Re is a de Es udios Cul u ales, Teo ía de los Medios e Inno ación Tecnológica
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ISBN : 1989 - 6514
Núme o 3
Año 2010
281
VIOLENCIA Y CULTURAS MUSICALES EN MÉXICO. LA IRRUPCIÓN DE OSCUROS
FRENTES DE LUCHA IDENTITARIA
VIOLENCE AND MUSICAL CULTURES IN MEXICO. DARK BREAKTHROUGH OF
IDENTITY STRUGGLE FRONT
José Luis Campos Ga cía
Uni e sidad de Se illa – P o eso In e ino
Despacho E-5, Facul ad de Comunicación,
Depa amen o de Pe iodismo I, Uni e sidad de Se illa
C/ Amé ico Vespucio, s/n
41092 Isla de la Ca uja, Se illa, España.
Tel.: (34) 954954377 / (34) 954559642
Co eo elec ónico: [email p o ec ed]s
Los es casos que hace e e encia la p esen e comunicación, ilus an el g ado de
complejidad que en ocasiones p esen an los p ocesos de hib idación cul u al en
Amé ica La ina. Se a a de es enómenos en que la música popula juega un papel
simbólico ele an e, en elación a acon ecimien os de in ensa a ención masi a y que
o man pa e del ecien e con ex o sociocul u al de la sociedad mexicana.
Es os ejemplos ambién ponen en e idencia el acen uado des ase que exis e
en e el discu so de los medios de comunicación y los p ocesos sociocul u ales de
cons ucción iden i a ia que se es án i iendo en México en es di ecciones: 1. Las
bu oc a izadas na a i as mediá icas in e p e an desde anac ónicos es e eo ipos las
eme gen es pos subcul u as y las con o e sias que és as gene an. 2. Una buena pa e
de los e e en es del me cado audio isual de en e enimien o desde hace algunos años
se ha hecho dependien e de una épica qué es á ubicada cla amen e en la es e a de la
delincuencia. 3. Cie os con ac os in e cul u ales, algunos de ellos mediados po los
medios de comunicación, han azado de o ma inespe ada nue as u as de
ap opiación cul u al. Ello nos in i a a e lexiona sob e o mas inédi as de
anscul u ación.
¿Signos de pe enencia o signos de caducidad?
En ma zo, ce ca de 200 jó enes con oca on po In e ne una “quedada” en
México DF pa a ag edi a “emos1”, anunciándola con mensajes como es e: «Les
in i amos a que ayan a golpea a los “emos” es e sábado po la a de en los luga es
que más ecuen an, el Zócalo y la Plaza Do ada. Vamos a encon a nos en las calles
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pa a que ap endan a no es a donde no me ecen». La Policía u o que in e eni pa a
so oca la ba alla campal que se había o iginado en e los adolescen es, lo que lle ó a la
de ención de 30 pe sonas (Hi a a, 2008).
Es a con o e sia sin p eceden es en e ibus u banas de la Ciudad de México,
pod ía se la p ime a dispu a pos subcul u al del siglo XXI en e jó enes de Amé ica
La ina. Explica ía has a qué g ado les a ec a a cie os g upos de adolescen es que se
cumplan o no sus expec a i as sob e los e ec os que pudie an causa su p opia imagen,
además de que e ela un g an dé ici en alo es de ole ancia y con i encia
democ á ica en es e sec o de la ju en ud mexicana.
Fe nández y Re illa (1998): señalan que la pe sona que p esen a una imagen
ue e o dis in a ecibe con inuamen e mues as de sus e ec o o impo ancia que gene a
en los o os. El jo en que adop a es e ipo de imagen se asume como un obje o de
a ención pa a los o os. Pe o además ecibe espues as e alua i as que u iliza pa a
comp oba la magni ud de dicho e ec o o de la impo ancia que se concede a su
imagen. Se a a de ca ac e ís icas supe iciales del suje o, pe o él le concede g an
impo ancia po que sien e que es á inculada a aspec os más p o undos. Es a uen e de
in o mación es in e esan e pa a cons ui una e sión de sí mismo, una de inición inse a
en un con ex o social conc e o. Po ello la u ilización del a uendo e indumen a ias
ex añas, di e en es o inquie an es le despie a expec a i as más que en ningún o o
momen o en la ju en ud, pe iodo en el que se econs uyen cons an emen e las
e siones o de iniciones de los indi iduos.
En consecuencia, algunos jó enes, aunque no sean iolen os en su
compo amien o ni en su ideología, pueden u iliza la imagen o los símbolos iolen os
pa a imp esiona y pa a da se impo ancia con el p opósi o de ac ecen a su e ec o o su
p esencia en su in e acción social, aunque sea a cos a de p oduci una a ención
nega i a.
Una ap oximación pun ual al dilema iden i a io de los jó enes equie e una
noción abie a sob e iden idad, en endiéndola como un ins umen o de in e acción y
de supe i encia cul u al, dinámico y a iable según los con ex os de ac i idad social y
pe sonal. An onio Ga cía Gu ié ez (2009: 28) explica que la necesidad de iden idad
su ge del ins in o de conse ación. No es algo inna o al suje o sino p oduc o del
acoplamien o es uc u al y de eelabo aciones mu uas. Podemos ca ac e iza la como
una acción cogni i a que se a modi icando a lo la go de los dis in os ayec os de la
expe iencia. La iden idad es una p oblemá ica cla e den o de la in es igación cul u al
del consumo en las sociedades ac uales, ya que es un e e en e impo an e pa a
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examina e in e p e a las c eencias bajo las cuales se con igu an nues as elaciones y
nues as p ác icas.
Po ejemplo, una acción apa en emen e an inocen e como es escucha música
pop, mo iliza una se ie de e e en es simbólicos en dis in a ayec o ia epis emológica
según el epe o io cul u al, los imagina ios sob e el a is a, el con ex o ecepción y los
ecu sos ecnológicos pa a accede a es a música. Ob iamen e no es lo mismo escucha
una canción pop en la bu buja indi idualizada de nues o iPod que en un concie o
masi o.
El consumo musical cumple un papel des acado como pa e de las p ác icas
cul u ales que de inen la pe enencia iden i a ia del indi iduo o de un g upo social
de e minado. Los jó enes encuen an su iden idad cons uyendo un mundo pa alelo
poblado de música, imágenes, g a i is y cie as p ác icas cul u ales que cons i uyen los
nue os modos de habi a ese o o hoga . Po ello Ko nbli y Bel amino (2004: 98) nos
hablan de que la con o mación de una nue a ama amilia po pa e de los g upos de
las llamadas ibus u banas. Po que además de la cons ucción de iden idades
inculadas a exp esiones pa icula es o dema caciones e i o iales especí icas, los a ec os
en es e ipo de “neocomunidades” de jó enes cons uyen ínculos molecula es que se
ans o man en leal ades y lazos de solida idad. Es po ello que Michel Ma esoli designa
a las ibus u banas como “comunidades emocionales” (ci . Ko nbli , & Bel amino, 2004:
98), ya que ac úan como edes de elaciones con capi al simbólico pa a o alece los
sen imien os de pe enencia g upal a pesa de su ca ác e e íme o y cambian e.
Hay que sub aya que la iden idad no es algo ijo ni exclusi o. En el caso de un
g an núme o de los jó enes de las poblaciones u banas, ellos cons an emen e eclaman
un iempo y un luga p opios pa a eno a la iden idad indi idual y g upal. Es su o ma
de da sen ido a lo co idiano, cuando sien en que hay un espacio de imágenes y
sonidos a ines a ellos. Son colec i os emocionales que buscan algo que les ayude a
supe a el anonima o en que es án inme sos. Si encuen a algo signi ica i o lo i en de
o ma in ensi a, en co espondencia con su ene gía e imaginación. Pa a ellos el iempo
de la p oduc i idad u bana es algo poco ele an e y o dina io, lo cual es comp ensible
en aquellas sociedades en las que se ha elegado la pa icipación de los jó enes de las
g andes decisiones de los pode es públicos.
En elación al caso que nos hemos e e ido al p incipio, sob e la ag esión de los
punks a los emos, el psicólogo social Sal ado A ciga Be nal (2004: 263) señala que en
g an pa e de los jó enes mexicanos hay se ias di icul ades pa a la comp ensión y la
asimilación de alo es democ á icos como el de la ole ancia y mues an p eocupan es
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asgos de disc iminación. Pa e de es a p oblemá ica es su al a de in e és en asun os
polí icos y elec o ales. El índice más al o de abs encionismo en comicios en México
ocu e en e la población jo en de 18 y 19 años. Son los que es án menos
empad onados y es un sec o impo an e de la población endeble en los p ocesos de
socialización polí ica. Aunque no poseen p incipios polí icos cla os y de inidos, g an
pa e de los jó enes mani ies an es a has iados de la o ma en que se conducen los
asun os polí icos de es e país. Pa a ellos la polí ica cob a un alo me amen e uncional y
p agmá ico. Po ejemplo, ene c edencial de elec o es un ins umen o pa a pode
en a a las disco ecas.
En un la go con ex o de ca encias en educación, in o mación y de pa icipación
cí ica, en los jó enes mexicanos se educe a la mínima exp esión la in e io ización de
alo es como los de la solida idad, el comp omiso social y la pa icipación polí ica. El
o igen de es e dé ici de ciudadanía en los jó enes mexicanos hab ía que ubica lo
ambién en un la go pe iodo de iempo de al a de a enciones de una sociedad
au o i a ia y conse ado a hacia su ju en ud.
Na coco idos: Las c ónicas sang ien as del mundo de la d oga.
El na coco ido es un enómeno sociocul u al que su ge en la on e a no e de
México. Es un caso en el que podemos ap ecia el signi ica i o pode de las imágenes (y
los imagina ios) que hacen ci cula en e los jó enes la cul u a de masas de los medios
de comunicación y la cul u a popula , en in e acción con hechos eales.
Oswa d Hugo Bena ides (2008: 147) habla de que las na a i as del na co á ico
y su legado son au én icas ma cas de iden idad cul u al po que han se ido pa a ese
p opósi o desde que hace más de un siglo que se in en ó el co ido. El co ido es un
géne o lí ico-musical popula su gido en el siglo XIX, de g an expansión du an e la
e olución mexicana a p incipios del siglo XX. El co ido consis ía en homenaje que
algún soldado-músico le dedicaba a alguno de los p o agonis as o hacia algún
acon ecimien o del con lic o a mado. En e las ca ac e ís ica del co ido des acan su
ue za lí ica na a i a e in o ma i a. Has a la ac ualidad, hay co idos que son
ampliamen e conocidos en di e sas e siones y g abaciones discog á icas. El
na coco ido es una exp esión lí ica-musical con empo ánea de es e ipo de c ónicas,
que se emi e a los acon ecimien os del p esen e sob e na co á ico e inco po a di e sas
in luencias musicales y ecu sos ecnológicos de di usión e in e p e ación.
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Bena ides (2008: 147) dice que lejos de hace se iejas, es e ipo de na a i as
musicales es án aún más p esen es y p oduc i as en el nue o paisaje global de los lujos
cibe né icos del capi al y el lujo de mano de ob a mig an e. Las igu as épicas de la
on e a no e de México, que son el sus en o simbólico y las e e encias iden i a ias de
muchos jó enes, son e es idos y con inuamen e ea iculados, en un juego
cul u almen e ambiguo de una au o ep esen ación y ep esen ación social.
La on e a posee un ue e alo simbólico pa a comp ende la anscul u ación
global que di ide La inoamé ica y Es ados Unidos. La cul u a no eña se ubica jus o en
medio de ambas on e as. Desde hace décadas plasma sus na a i as en la épica del
na co á ico. Mien as que las idas de mí icos na cos pa ecen ep esen a los
imagina ios de cien os de miles de jó enes mexicanos en el cambio de siglo, las
na a i as del na co á ico inco po an g an pa e de lo que es la on e a, incluyendo la
op esión pa ia cal, el abandono pos colonial y la inmig ación. Es e con ex o i encial las
hace ágicas y las ha habili ado pa a con e i se en biog a ías mí icas cul u almen e
p oduc i as. Los e ec os iolen os de una egión socialmen e con lic i a, ha moldeado
du an e más de un siglo la na u aleza de la na co-cul u a y c eado una iden idad
cul u al iable indi idualmen e, de esis encia y supe i encia, en un luga donde
apa en emen e abunda el caos y los asesina os.
El sang ien o caso de mue es emeninas en Ciudad Juá ez, esul a ilus a i o en
es e sen ido. En él se ejen his o ias de asesinos en se ie, la misoginia machis a lle ada un
paso más allá, el na co á ico y la no o ia co upción de la policía y de los gobe nan es.
Semejan e si uación es conocida a lo la go del mundo y añade o o lad illo a la leyenda
neg a de la on e a que se alimen a con semejan es his o ias desde hace más de un
siglo (Diana Pala e sich 2005: 171-172).
Las ca ac e ís ica iolen as de las ciudades on e izas de México, son
maximizadas po los medios de in o mación, al se c onis as del día a día de de enciones
y en en amien os sang ien os, pe o ocul an la eno me pene ación que ha enido el
na co á ico en las es e as de los pode es públicos y p i ados, en el ma co de la
ees uc u ación del capi alismo global y las ue zas del me cado. A ello sumemos el
inc emen ado en usiasmo de las indus ias cul u ales po las igu as mí icas del
na co á ico y sus desenlaces dinámicos y melod ama icos, a a és de miles de
canciones, comics, películas, se ies, ideojuegos, e c.
En la dimensión mediá ica, México i e un deba e é ico sob e la con eniencia de
que los pe sonajes del na co á ico sean los e e en es de una g an can idad de
p oduc os de audio isuales pa a el consumo popula . Hubo una lige a con o e sia con
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el caso de un lib o del esc i o español A u o Pé ez Re e e: La esc i u a sob e los
sica ios del na co á ico de Élme Mendoza y las canciones del g upo de música no eña
Los Tig es del no e han inspi ado el bes selle de Pé ez Re e e i ulado “La eina del
su ”, no ela que en el 2003 ino acompañada de dos discos compac os de Los Tig es
del No e y los de echos endidos pa a hace una película. Lo cie o es que Pé ez
Re e e ha con ibuido a la popula idad de a on e a México - EEUU en Eu opa, donde
en 2003 se mon a on exposiciones sob e es e luga . Incluso, desde en onces hay
muchos g upos de música no eña como los “Tig es del no e” y de elec ónica como
“No ec” que iajan cons an emen e a Eu opa a da concie os.
El na coco ido po o a pa e ambién nos e ela en qué g ado la música
popula es á es echamen e inculada a los aspec os iden i a ios del luga de o igen de
una comunidad, aunque és a pueda expe imen a una desubicación e i o ial de i ada
de su mig ación. A es e espec o la on e a en e México y Es ados Unidos es un
escena io que ilus a muy bien el ema de las elaciones en e música, iden idad y luga .
En es a egión, el co ido no eño y la música Tex-Mex unciona como un pode oso
diálogo pa a g upos sociales desplazados de o igen mexicano que pasan la ida
habi ando dos mundos, ya que no son econocidos ni comple amen e como mexicanos
ni como es adounidenses. La música juega un papel undamen al en es os colec i os en
la dimensión del conocimien o, la búsqueda de iden idad y la cons ucción colec i a de
nue os e i o ios cul u ales al ededo de nociones imaginadas de adición.
Po o o lado, obse ando la música popula desde una especie de genealogía
sono a, podemos alo a los emas de la música popula como es igios de p o undos
p ocesos de usión cul u al. F ances R. Apa icio y Cándida F. Jáquez (2003: 167)
p esen an al mes izaje p esen e en la música mexicana como un ejemplo que ilus a la
necesidad de econcilia un his ó ico pasado indígena con la exp esión musical
con empo ánea. Las up u as cul u ales p o ocadas en el iempo de la conquis a es án
bien documen adas como una colisión de dos mundos au ónomos que se en en a on
iolen amen e ges ando una elación de dominan e (español) y dominado (indígena).
La eme gencia de la cul u a mexicana mes iza ajo consigo signi ica i os ni eles de
es a i icación his ó ica, cuyo ema es in e esan e oma en cuen a pa a la comp ensión
de las p oblemá icas de las descendien es comunidades mexicanas asen adas en los
EU2.
Los can os de las ba as b a as (Mis e iosos son los caminos de la música popula ).
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Ruben Geo ge Oli en (2001: 95) explica que aunque sean abs ac as, las
iden idades se moldean a pa i de i encias co idianas. Las p opias hinchadas o ba as
de ú bol, se pa ecen mucho a la iden idad nacional, po a a se de un ínculo que
usualmen e pe manece du an e la gos pe iodos de iempo, es olun a io y es á basado
en sen imien os compa idos. En es e ipo de i uales u banos podemos ap oxima nos a
comp ende las elaciones en e iden idad cul u al, pe enencia simbólica, adición y
ú bol, pe o en e ellas hay un enómeno musical muy in e esan e y poco es udiado
como es la de los can os colec i os que adop an en las g adas cie os g upos de
a icionados.
En o a egión del no e de México, una ciudad llamada Mon e ey, la cual es a
ni el indus ial la segunda ciudad más impo an e del país, han su gido ecien emen e el
enómeno de las ba as de ú bol. Compues as po jó enes seguido es de los equipos
locales de es a ciudad, Mon e ey y Tig es de la Uni e sidad Au ónoma de Nue o León,
las ba as son isiblemen e no o ias cuando juegan es os equipos. Ellas son “La Rebel”
(Mon e ey) y “Lib es y locos” (Tig es). Ambas han adop ado los elemen os i uales,
isibles y sono os, de las ba as sudame icanas pe o sus i uyendo los con enidos po los
símbolos locales. Se a a de oda una es é ica del a icionado del ú bol, pa icipan e de
un i ual colec i o: camise as del equipo, pelucas, maquillaje, bande as, bande as
gigan es, luces de bengala, la gas se pen inas, llu ia de papelillos, eslogans y can os
colec i os. Ex a- u bolís camen e, las dos ba as han lle ado su i alidad hacia ex emos
iolen os.
Lelia Mabel Gánda a (1997) señala que los hinchas se piensan como
comunidades de sen imien o, que suponen elaciones de a inidad u hos ilidad en e a
hinchas de o os clubes. Se a a de de ende al equipo has a las úl imas consecuencias.
Los abajos e nog á icos en B asil desc iben la ac i ud de los hinchas como un es ado
de ánimo al e ado. Tempo almen e, un indi iduo pasa a in eg a una o alidad que lo
engloba, o mando pa e de una es uc u a segmen a ia, je á quica y elacional
es ablecida po el juego y desempeñando de e minados papeles, en gene al
p ees ablecidos y subo dinados, como el de di igen e, miemb o de la hinchada
o ganizada, socio a icionado, animado musical, e c.
José Fe nando Se ano Amaya (2004: 39) po su pa e ano a que la di e encia
en e un in eg an e de las ba as b a as y un a icionado común, es la ensión que
desa ollan pa a segui cada ac i idad, cada jugada y una cla a iden i icación del
oponen e. Es deci , conocimien os especializados que dan sen ido de unidad y
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pe enencia de la a ición po un equipo. La in ensidad emo i a que implica es a en el
pa ido según Se ano ecue dan, gua dando las p opo ciones, los i uales de los
jó enes c is ianos o las expe iencias de los concie os de ock.
En e los aná icos de los di e en es clubes, se ha ido o jando un hábi o que
consis e en la elabo ación de can os que se en onan en las ibunas de los es adios. Si
bien el alien o al p opio equipo con consignas y g i os es algo común a muchos luga es
del mundo, ha habido una so is icación de es os can os de es adio que inco po an
di e sas músicas, cons uyen canciones de a ias es o as, y se co ean masi amen e. Un
caso ilus a i o es el del himno que ha c eado la ba a “Lib es y locos” pa a apoya a su
equipo de los Tig es de la Uni e sidad Au ónoma de Nue o León. Ellos se han
ap opiado de la melodía de una canción del g upo español de ock pop Homb es G. Le
cambia on la le a y la can an a i mo de cumbia colombiana.
Es e can o de las ba as “Lib es y locos” en pa icula es una mues a de un
p oceso de hib idación de di e sos o ígenes. Po un lado la mediación de la cul u a de
masas en la di usión de las cul u as de las a iciones sudame icanas de ú bol, con las
ansmisiones de los pa idos de la copa libe ado es, en la que se en en an clubes de
a ios países la inoame icanos. Po o o lado la música pop española que ha enido una
amplia di usión en México desde los años ochen a. Finalmen e una uen e musical que
eme ge de un sec o u bano de Mon e ey habi ado po población colombiana. Es e
sec o desde años ha ejido unas edes sociales que se ex ienden desde es os ba ios a lo
la go de México has a el su de EEUU. La p esencia de la cul u a de la cumbia
colombiana en odas es as egiones ha ido en conside able asenso, no sólo como
p oduc o musical de consumo sino ambién como pa e de la cons ucción iden i a ia
de una comunidad inmig an e. Es un ema que in es igado a p o undidad José Juan
Ol e a Gudiño (2005).
Vol iendo más a ás en el iempo, debemos deci que es a cos umb e de can a
masi amen e en los es adios de ú bol nació ímidamen e en las p ime as décadas del
siglo en Ingla e a, con can os de alien o muy simples, y con el co e del iempo se
ue on a ianzando. Son céleb es los can os de los a icionados ingleses seguido es del
club Li e pool y que ue on escuchados po p ime a ez a ni el in e nacional en el
mundial de ú bol de 1966 celeb ado en el Reino Unido. Con los años los can os se
hicie on más complejos, más la gos, más demos a i os de sen imien os de amo , de
odio, de is eza y de aleg ía. Fue on apa eciendo alusiones a la ac ualidad polí ica, a
cues iones sociales, y ue omando cue po una exp esión ideológica del ú bol que iene
sus p opios códigos. Así eme gió es e ipo discu si o pa icula que en A gen ina se
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denomina “Los can os de cancha” e i iéndose a aquello que los a icionados co ean en
el es adio. Pablo Alaba ces nos cuen a que de es a o ma la elación en e la condena y
el pode e a denunciada en los can os de la hinchada de Boca: "En la A gen ina/ hay
una banda/ hay una banda de igilan es/ que me e p eso a Ma adona/ y Ca los
Menem ambién la oma” (Alaba ces 2002: 146).
En los úl imos ein e años, los can os de es adio han ido ca gándose
no o iamen e de amenazas, insul os, iolencia e in ole ancia. En es e sen ido, exis e una
di e encia conside able con los can os an e io es a los años 70, que e an menos
ag esi os, endían más al es ejo y al alien o al p opio equipo. En México el ema de la
iolencia en los es adios de ú bol, en e ba as o ambién conocidas como po as, nos
mues an una si uación cada ez más delicada y g a e. Según el psicólogo social
Sal ado A ciga Be nal (2004: 260) es una iolencia inculada a cie os g upos de
jó enes que acuden a espacios de di e imen o, del iempo lib e y de los espec áculos
depo i os. Son g upos que se en en an abie amen e unos con a o os, en una
especie de gue a po no ole a la di e encia de adsc ipción a un ag upamien o, en
es e caso a un equipo o club di e en e a ellos.
Conclusión: Música popula , imagen e iden idad.
Los emas y ejemplos que hace e e encia el p esen e a ículo, ilus an el g ado
de complejidad que ac ualmen e p esen an los p ocesos de cons ucción de la
iden idad a a és del e e en es musicales, asen ados en p oduc os sono os y isuales.
Se a a de enómenos en los que la música popula juega un papel simbólico ele an e,
en elación a su capacidad pa a a icula una g an di e sidad de p ác icas cul u ales, casi
de o ma alea o ia pe o siemp e con un sen ido pe inen e pa a las búsquedas
iden i a ias.
En sín esis, las exp esiones musicales o man pa e del con ex o sociocul u al de
oda sociedad. En oca la dimensión iden i a ia de la música popula , nos pe mi e
aden a nos en los aspec os más humanos de un luga , dadas las posibilidades
na a i as y es imoniales de la música popula pa a la comp ensión de los imagina ios
colec i os, las p ác icas co idianas y la ep esen ación local de los acon ecimien os
sociales.
No as