scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Traje de luces: una defensa literaria del mundo taurino

França Ferreira, Felipe

Full text

Revista de Estudios Taurinos N.º 54, Sevilla, 2024, págs. 201243 TRAJE DE LUCES: UNA DEFENSA LITERARIA DEL MUNDO TAURINO Felipe França Ferreira* ste artículo tiene el objetivo de sostener una defensa del mundo taurino, de sus matices, sus idiosincrasias, su cultura y sus valores, a través de la literatura, mejor dicho, del mundo literario en general, sea por decla raciones que enlazan a estos dos mundos, crónicas, fragmentos literarios y poemas. En su artículo “Mario Vargas Llosa y los toros, claves de una afición” (2011), José Campos Cañizares, Profesor de Cultura Española en la Universidad Wenzao, de Taiwán, dice que el año de 2010 fue «uno de los más negros y controvertidos que ha vivido el planeta de los toros en las últimas décadas»1, ciertamente refirién dose a la decisión tomada al final de julio en el parlamento catalán, de prohibirse las corridas de toros. Sin embargo, este año no fue únicamente de ataques, derrotas y complicaciones para la tauro maquia. La entrega del Premio Nobel al escritor peruano Mario Vargas Llosa representó para el mundo taurino un «levantar un algo la moral de cuantos aman al ritmo táurico»2. La premiación literaria otorgada a Vargas Llosa fue el oxígeno para un mundo en asfixia. E *Universidad Federal de Rio Grande del Norte, Brasil, Campus NatalRN. ([email protected]). Doctorando en Literatura Comparada y Profesor suplente de Lengua Española en dicha institución. 1Campos Cañizares (2011:15). 2Ibídem. Felipe França Ferreira 202 La decisión de José Campos Cañizares en elegir a Mario Vargas Llosa como el centro de su investigación es debido a que el escritor peruano tiene, desde su niñez, una incuestionable e innegable familiaridad con el mundo de los toros: «adquirió su preparación para acceder al cuerpo de aficionados taurófilos (los Llosa), y que al acogerle en la ciudad de Cochabamba cuando era un niño le brindaron el preceptivo aprendizaje para poder iniciarse en las lides del toreo»3. Desde niño, Vargas Llosa escuchó de sus tíos sobre este mundo encantador y misterioso que es el mundo taurino y, ade más, fue testigo de todo su resplandor cuando el abuelo Pedro José Llosa Bustamante lo llevó por primera vez a una novillada cuando tenía solo nueve años. Desde entonces, el pequeño Mario nunca pudo apartarse de su afición por toros y toreros. Importante señalar también que en la casa cochabambina de los Llosa, había un capote del torero Juan Belmonte4, quien se lo regaló a su tío Juan. Esa capa era un verdadero tesoro mítico guardado religiosamente por los Llosa. La relación entre Mario Vargas Llosa y el mundo taurino todavía sigue actualizándose año tras año. El torero peruano Andrés Roca Rey, nacido en Lima el 21 de octubre de 1996, y cuya familia posee vínculos con los Llosa, en entrevista al diario digital español Okdiario en octubre de 2021, confiesa que: «Tengo muchísimo cariño a Mario, pero sobre todo mucho res peto y mucha admiración por todo lo que ha hecho, por su histo ria, por todo lo que ha logrado como persona y como artista; 3Campos Cañizares (2011: 26) 4 Torero sevillano nacido en 1892 considerado el fundador del toreo moder no y quien se presentó en Lima (Plaza de Acho), capital peruana, a finales de 1917, y donde un año después se casó con la peruana Julia Cossío. Belmonte se suicidó el 8 de abril de 1962, en su finca “Gómez Cardeña”. Es considerado uno de los más populares toreros de todos los tiempos. Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 203 porque también es un artista en el fondo. Y la verdad es que me siento orgulloso de poder contar con su amistad. Y hoy día he querido, me apetecía regalarle una faena y así lo hemos hecho»5. La costumbre de regalarle una faena a alguien es un gesto de inmenso respeto y admiración. Es un agradecimiento a la per sona regalada y en general se lo hace a los reyes. Roca Rey brin dó a Vargas Llosa al menos tres veces: mayo de 2016 (Las Ventas de Madrid), septiembre de 2018 (Plaza de Toros de Valladolid) y en octubre de 2021 (San Lorenzo de El Escorial). En este último evento, se celebró el cumpleaños ochenta y cinco de Mario Vargas Llosa, los diez años de la entrega de su Premio Nobel, y el fomento de la cultura a través de la Cátedra que lleva el mismo nombre del escritor peruano. Se le dedicó Roca Rey el brindis (su montera) a su amigo y compatriota, también a sus invitados (políticos, académicos, educadores, empresarios y periodistas), a España, al Perú de ambos, y sobre todo a la libertad cultural. Se subastó, en esa oca sión, un capote y otros utensilios de Roca Rey por una conside rable cifra en euros con el objetivo de ayudar a financiar los trabajos de la Cátedra Mario Vargas Llosa, institución que des arrolla trabajos juntos a muchas universidades promoviendo premios de cultura y literatura. Pero los homenajes entre los dos amigos peruanos son de carácter bilateral. Andrés Roca Rey recibió de manos de Vargas Llosa, en marzo de 2019, el galardón de la décima edición del “Premio Paquiro”, organizado por la sesión “El Cultural” del Diario El Mundo, por su impecable temporada del año anterior. En dicha ocasión, Roca Rey le agradece así a su amigo por la entrega de tan destacada premiación: «Recibir este premio de usted tiene todavía más valor. Usted ha escrito que la libertad es un valor supremo. Y estoy completa 5Fariña (2021). Felipe França Ferreira 204 mente de acuerdo. La libertad es un derecho que todos tenemos y que nadie nos puede quitar […]. Seguro que hoy hay un niño de siete años6que quiere ser torero y que aspira a ganar algún día el premio Paquiro. Me gustaría decirle que nunca deje de perseguir sus metas»7. Mario Vargas Llosa y Andrés Roca Rey, cuando hablan de libertad cultural, es para reaccionar a todos los duros golpes que el mundo taurino recibe. Antes mismo de la ley del Parlamento catalán que prohibió los espectáculos taurinos, Barcelona ya se había nombrado como ciudad antitaurina. Y aunque en el 2016 el Pleno del Tribunal Constitucional haya derribado el veto por considerar que tal prohibición significaba invasión por parte del Estado, ya que los toros fueron declarados patrimonio cultural inmaterial de España, la prohibición en el 2010 resultó en un desgaste incalculable y hoy inexisten fiestas bravas en Cataluña. Para Vargas Llosa, la fiesta taurina es la fiesta verdade ramente popular. Cañizares (2013) considera que el peruano tiene un ideario taurino en el que defiende el toreo desde lo cultural, lo ecológico, lo artístico y lo ritual. Una defensa sin dogmatismo, pero firme. Es muy interesante y reveladora la crónica de Vargas Llosa en El País, cuando justamente reper cutió a nivel mundial el debate sobre la catalana prohibición de los toros. Dicha crónica se intitula “Torear y otras maldades” (18 de abril de 2010) y en ella Don Mario relata que participa ba de una agradable cena en Santo Domingo, capital domini cana, cuando una señora que presidía la mesa, quien parecía entonces alguien de mucha gentileza, culta e inteligente, cam bió por completo su postura cuando brotó el tema: 6Roca Rey, aunque no haya hablado de un niño torero en especial, apun ta a un cierto futuro, y hoy el mundo taurino cuenta con la promisora figura, una joya de toreo, del joven salmantino Marco Pérez. 7Pérez (2019). Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 205 «Temblando de indignación, comenzó a despotricar contra quie nes gozan en ese indecible espectáculo de puro salvajismo, la tor tura y agonía de un pobre animal, supervivencia de atrocidades como las que enardecían a las multitudes en los circos romanos y las plazas medievales donde se quemaba a los herejes»8. Más allá de las flojas comparaciones con distintos even tos a lo largo de la historia, con distintos objetivos y contextos, las alegaciones de la señora que cenaba con Vargas Llosa hacen parte del pensamiento común de quienes defienden la extinción de las corridas de toros: un discurso hipócrita presuntamente en defensa de los animales, pues una significativa fracción de las personas que utilizan este argumento animalista para que se ful mine la existencia de los toros se alimenta de carne animal que proviene de sacrificios mucho más severos que los visibles en las fiestas taurinas. Por lo tanto, es una fundamentación falsa y que no lleva en consideración el hecho de que solo hay toros porque hay toreo. En respuesta a su opositora, Vargas Llosa comenta sobre el plato que ella tenía delante sus ojos, manos y boca: «Cuando yo le aseguré que la delicada langosta de la que ella estaba dando cuenta en esos mismos momentos y con evidente fruición había sido víctima, antes de llegar a su plato y a sus papilas gustativas, de un tratamiento infinitamente más cruel que un toro de lidia en una plaza y sin tener la más mínima posibilidad de desquitarse clavándole un picotazo al perverso cocinero, creí que la dama me iba a abofetear»9. Mario Vargas Llosa intentó convencerle a esa señora de que, primero, uno no puede clasificar de horrenda violencia ani mal cuando hay toda una industria de carne de la que son consu midores muchos que presuntamente declaran defender la 8Vargas Llosa (2010). 9Ibídem. Felipe França Ferreira 206 protección de los animales. Segundo, muchas muertes en toda la cadena productiva de esa industria multimillonaria de pescados y otras carnes son más crueles que el ritual de sacrificio que el tore ro realiza, pero en ningún momento esa ceremonia ocurre con la cobardía de no ofrecerle al oponente oportunidad de defensa y ata que. Al toro le gusta pelear. Lo de defenderse no pasa con una lan gosta ante una inmensa olla con agua hirviente. Lo que se pasa entre torero y toro es un rito de coadunación en el que cada uno tiene sus herramientas de disputa, un verdadero acuerdo de pelea. En su irrefutable tesis, además de las langostas asadas, el peruano aún apuntó los ejemplos de cangrejos mutilados, chinchi llas cuya piel se convierten en abrigos, cocodrilo cuyo cuero es materia para zapatos e incluso collares cuyo origen son alas de mariposa. Para Vargas Llosa, el toreo es pan espiritual y artístico: «Para quien goza con una extraordinaria faena, los toros repre sentan una forma de alimento espiritual y emotivo tan intenso y enriquecedor como un concierto de Beethoven, una comedia de Shakespeare o un poema de Vallejo. Que, para saber que esto era cierto, no era indispensable asistir a una corrida. Bastaba con leer los poemas y los textos que los toros y los toreros habí an inspirado a grandes poetas, como Lorca y Alberti, y ver los cuadros en que pintores como Goya o Picasso habían inmorta lizado el arte del toreo, para advertir que para muchas, muchísi mas personas, la fiesta de los toros es algo más complejo y sutil que un deporte, un espectáculo que tiene algo de danza y de pin tura, de teatro y poesía, en el que la valentía, la destreza, la intuición, la gracia, la elegancia y la cercanía de la muerte se combinan para representar la condición humana»10. Sin lugar a dudas, para Vargas Llosa el toreo es arte, como lo son la música, la literatura y el teatro. Además, la literatura está repleta de ejemplos que traducen el mundo taurino como un 10 Vargas Llosa (2010). Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 207 mundo lleno de misterio, resplandor, arte y sabiduría. El toreo es muy antiguo y estaba presente durante la formación de los pue blos iberos. Y no se puede negar que los toros están sí inseridos en todo un cuidado ecológico en las ganaderías, y estas solo existen porque hay corridas. La opinión del profesor Enrique Tierno Galván en su libro “Los toros, acontecimiento nacional”, de 1961, encuentra relación con los comentarios de Mario Vargas Llosa: «Téngase en cuenta que la lidia del toro, por uno u otro proce dimiento, es un suceso viejísimo en la historia de España, de modo que se ha constituido en el animal símbolo, cuasi totémi co, de lo español. Por su parte, la propia lidia, en cuanto acon tecimiento, es, conjuntamente con los religiosos, el de mayor extensión y comprehensión. Al coso asiste la mayoría del pue blo, sin que falte ningún estrato social: artesanos, comerciantes, profesionales liberales, clero, nobleza […]. La plaza de toros, resulta, singularmente en los pueblos, el lugar físico, social y psicológico en que la totalidad del pueblo convive intensamen te una misma situación psicológica en que las actitudes profun das son substancialmente análogas. ¿Con qué otro acontecimiento ocurre esto?»11. Vargas Llosa y Galván coinciden que la fiesta brava es arte, y arte verdaderamente popular, a la que asiste las más dis tintas camadas sociales. Además, el toreo es uno de los elemen tos definidores de la identidad hispánica, trazo arraigado y que si destrozado es un irrespeto inmensurable al pueblo español. La sociedad española, como la mayoría de las sociedades, posee símbolos que hacen posible la vida y la convivencia. Cuando Vargas Llosa comenta lo de la cercanía de la muerte que se mez cla con todo el arte desarrollado por los movimientos corporales 11 Galván (1988: 23). Felipe França Ferreira 208 del toro y del torero, está retomando algo que el barroco español siempre tuvo por uno de sus temas principales: vida y muerte caminan juntas, y esta última siempre le gana a aquella otra. La corrida de toros pone a todos ante un espejo. La condición humana es de fugacidad, de transitoriedad, todo innegablemente efímero. Imponer un fin a la fiesta brava, tan popular y democrática, es atentar en contra de uno de los principios republicanos más importantes: el libre albedrío. Vargas Llosa concluye su crónica afirmando que Cataluña deci dió acabar con los toros, no por motivos ecológicos, discurso que es altamente hipócrita y sin sustentación, sino por motivos políticos que se oponen a lo que es español, es decir, el Parlamento catalán encontró en la prohibición de los toros una aplicación de un dicho que aparece en muchos carteles de pro testas separatistas en Barcelona: Catalonia is not Spain. El toreo es arte, es cultura, es tradición arraigada, es eco nomía y gusto. Es todo un mundo con sus matices, sus valores, sus emociones y sensaciones. Vargas Llosa llega aun a hablar en una preparación personal y espiritual para que los encantos taurinos se enseñen al que quiera iniciarse en el mundo de los toros. El toreo, como es arte, es también elegancia. Una de las principales conclusiones a las que llega José Campos Cañizares en su ya citado artículo es la de que «si no se tiene el aparejo y la cualidad para que pueda disfrutarse el arte tau rino no se logrará gozarlo»12, es decir, todo el mundo taurino requiere una preparación, un conjunto de experiencias y sabe res, una carga de conocimientos acerca de él. A uno le puede no gustar la música, el deporte, el teatro, la literatura y las otras artes, igual que a la tauromaquia, por un centenar de motivos. Sin embargo, no se puede fiar de discursos que tienen el obje 12 Campos Cañizares (2010: 21). Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 209 tivo de encerrar todo este arte popular, democrático y misterio so en la cárcel del animalismo enmascarado de corrección polí tica. Y el toreo nunca tuvo, no tiene ni nunca tendrá el objetivo de agradarles a todos. Otro punto muy oportuno en el artículo de Cañizares y que enseña como el mundo taurino ha conquistado un lugar de des taque en las artes, es la interdisciplinaridad con el cine. El pro fesor español trae el ejemplo de la película “Sangre y arena”13 (versión de Rouben Mamoulian, 1941) y de como ella fue otra motivación para la inalterable afición de Mario Vargas Llosa al toreo. Es importante este enlazamiento del mundo taurino con distintas artes porque demuestra cómo y por qué determinada manifestación despierta curiosidad y pasión. Es en la interdisci plinaridad que determinado ámbito cultural se potencia. Las dos versiones de “Sangre y arena” (1941, Rouben Mamoulian, y la de 1922, de Fred Niblo) nacen de la novela homónima del espa ñol Vicente Blasco Ibáñez, y ello apunta a un cruce de artes para poner de relieve el arte taurino. Otra película que merece mención es Il momento della verità (1965), del italiano Francesco Rosi. Esa producción rela ta la historia del campesino de una aldea de Jaén, Miguel, que parte con destino a Barcelona para ganarse la vida y encuentra en el toreo la oportunidad de tener una vida alejada del hambre y hacerse rico. Miguel, cuyos datos biográficos se cruzan con los de exitosos toreos de la vida real: Miguelín y Manolete, recibe formación en los entrenamientos promovidos por el maestro 13 La música popular brasileña tiene canción homónima, “Sangue e areia”, de 1941, compuesta por Vicente Celestino y Mario Rossi, en la que se relata la his toria del torero Manolo, quien fallece en una plaza de toros. Y el escritor brasile ño Nelson Rodrigues, a quien le gustaban las canciones de Vicente Celestino, reúne una serie de referencias al arte hispánico en sus escritos, y una de ellas es sobre el mundo taurino y está en la novela O casamento: «Teófilo fazia pesca sub marina. Tinha uma cara de galã do neorealismo italiano. E o corpo era plástico, elástico, tenso como o de Dominguin, o toureiro». Rodrigues (2006: 42). Felipe França Ferreira 216 se produjera un escenario propicio para la acción tramposa de Joselillo y su hermano Manolo. Sin embargo, en toda la trampa había mucho de deseo verdadero y los pícaros colombianos medraron. El medro de Joselillo es muy interesante y revelador: dejó de comer únicamente mazamorra, que nunca más comió en la vida, dejó de leer los avisos clasificados de los periódicos llenos de ofertas de empleo y en cambio pasó a leer, ya con la vida muy bien establecida en España, «novelas de Blasco Ibáñez y poemas de García Lorca»23 lo que también comprueba una vez más que el mundo taurino tiene profunda vinculación con el mundo literario. Y a Joselillo nadie le enseñó, aprendió de ojo. Entrenó solo en una hacienda de Cali gracias al permiso de un capataz por nombre de Polanco. No mucho después de haber sido des cubierto su intento de engaño en Santander, Joselillo, insistente y disciplinado, triunfó en Quito, Santamaría (Bogotá), México y Panamá. Todo el éxito le rindió un pasaje de avión a España, donde fue presentado a un grupo de taurófilos por un banderi llero como «un gran chico venezolano, Joselillo de Colombia»24 y así el muchacho perdido se hizo figura histórica de la tauro maquia en país extranjero. Tres años después de haber pisado en territorio español, Joselillo de Colombia ya poseía un buen cartel y un amplio y lujoso piso en Madrid. Los obstáculos en los círculos taurinos españoles fueron menos difíciles que los que tuvo en Colombia. Su alternativa fue en Lorca, el 20 de septiembre de 1953, de manos de Antonio Bienvenida, con cuatro orejas y un rabo. Joselillo de Colombia, le confesó a Gabo que a lo largo de su triunfante carrera «Ha toreado veinte corridas, como matador, y solamente en dos no ha cortado orejas. Ha sufrido ocho cornadas. La primera en 23 García Márquez (1982: 307). 24 Ibídem: 308. Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 217 el muslo derecho, toreando en Palmira, en 1950, que le costó los $400 que se había ganado. La cicatriz que tiene en el pómulo izquierdo se la marcó un toro en Cereté, Córdoba, el Viernes Santo del año pasado. Joselillo no tiene ninguna superstición y se alegra de no tenerla, pero es un católico convencido y atri buye la marca del rostro “al disparate de torear en Viernes Santo”»25. El torero colombiano Joselillo era hombre sencillo, sen timental y de fe católica, tres características que lanzan por tierra el falso argumento que la tauromaquia es una barbaridad y que el torero le impone al toro una muerte injusta. El ani malismo dice casi siempre que torear es lo mismo que ocurre en los mataderos de las industrias de carnes, lo que, por supuesto, no es verdad. El toreo es arte, es rito, no es repeti ción en frialdad, muerte mecánica y sin simbología. Al con trario de lo que dicen los que tanto atacan a la tauromaquia, la fe de Joselillo ayuda a entender que el torero no es un asesino serial, sino un hombre de ritos y de fe que le permite vivir en medio a tantos peligros. La comprensión de que la corneada recibida en la cordo besa Cereté fue consecuencia de un fallo con Dios demuestra que el torero tiene una espiritualidad, y eso no encuentra rela ción con el carácter salvaje que muchos intentan atribuirle a él. El torero es el hombre sencillo, generalmente de niñez campesi na, y a quien que lo que más le gusta en la vida puede ser comer «un sancocho26 de gallina a la orilla del río». (No se puede olvi dar que en las plazas de toros hay capillas. 25 Ibídem: 309. Grifos nuestros. 26 Guiso canario que en Colombia y muchos otros países de América reci bió incrementos. Generalmente es servido en una olla llena de carnes, yuca, plá tano y otros ingredientes. Felipe França Ferreira Las palabras taurinas de Gabriel García Márquez continú an, esa vez en la crónica “La taurofilia del toro”. Reflexionando acerca del toreo, el autor colombiano dice que tal vez «nadie sea más aficionado a la fiesta brava que el toro mismo»27, es decir, al toro le gusta torear, le gusta estar en la plaza. La corrida de toros tiene ritos y en ella el toro «sigue embistiendo noblemen te, fiel a las reglas que han hecho posible la subsistencia de la lidia»28. Está claro que, para García Márquez, la lidia solo exis te según una serie de reglas, un conjunto de normas, ritos, con los cuales el toro coincide. No es una matanza desenfrenada y cobarde como muchos intentan sostener. García Márquez llega a una conclusión casi irrefutable: «el toro es aficionado a los toros»29. Y tanto es así que, según el Premio Nobel de Literatura de 1982, al toro le parece raro que el lance de “la suerte de Don Tancredo” huya de lo habitual, de lo reglamentario, justamente por ser un noble gla diador respetador de los ritos tradicionales. Si resulta curiosa la ausencia de al menos una mención a Gabriel García Márquez en el artículo de José Campos Cañizares, igualmente inquietante es la incoherencia del presi dente colombiano Gustavo Francisco Petro Urrego, desde cuan do estuvo en el comando de la alcaldía de Bogotá, nunca ha parado de atacar el mundo taurino. Petro siempre hace hincapié en su relación biográfica, sociológica y cultural con el nobel colombiano porque estudió en la misma institución educacional que él (antiguo Liceo Nacional de Varones y hoy Colegio La Salle de Zipaquirá), y de lo mucho que la literatura “garciamar quiana” lo impacta, tanto que la cita en varios pronunciamientos. Pero parece que el mandatario colombiano solo se refiere a Gabo y a su literatura cuando le conviene. 218 27 Ibídem: 600. 28 Ibídem. 29 Ibídem. Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 219 30 La declaración puede ser leída en https://x.com/petrogustavo/sta tus/1740558434880086451. Desde cuando estuvo a frente de la alcaldía de Bogotá, Gustavo Petro siempre difundió su asco opositor a la tauroma quia, considerándola una mera actividad cruel. Recientemente, al final de 2023 (28 de diciembre), Petro publicó, en su cuenta oficial de Twitter (actualmente X) tras haber sido abucheado por el público en los tendidos de la Plaza de Toros de Cali, que: «Siempre los que van a corridas de toros me abuchearán porque por mí, las corridas de toros deben dejar de existir»30. En enero de este mismo año, Petro ya había solicitado al Congreso acabar con las corridas de toros. Seguramente Petro no dirá de García Márquez lo mismo que dice de la gente taurina. Fig. n.º 42. Gabriel García Márquez en un brindis de Antonio Borrero Chamaco el 13.10.1984 en la Plaza de Toros de Huelva, Agencia EFE (https://efs.efeservicios.com/foto/festivaltaurinohuelvagabrielgarcia marquez/8007244405). Felipe França Ferreira En la política colombiana, quien acompaña al presidente de la nación en su odio a la tauromaquia es la senadora por el “Pacto Histórico”, Esmeralda Hernández, autora del proyecto de ley (en Cámara 219/2023 y en Senado 309/2023S) que pone fin a la tau romaquia en todo el territorio nacional por considerarla «un pro ceso de tortura»31. Tal proyecto acaba de ser aprobado (28 de octubre de 2024) en la Cámara de Representantes, quedando ahora conciliación y sanción presidencial para que se convierta en ley de la República. Colombia así deja de figurar entre los ocho países (ahora son siete) que permiten la corrida de toros. Luego de la aprobación del proyecto de ley que prohíbe los toros en todo el país, el presidente Gustavo Petro no tardó en regocijarse en su cuenta oficial de X(antiguo Twitter): «Felicitaciones a quienes por fin lograron que no sea un espec táculo la muerte. Quienes se divierten con la muerte de anima les terminarán divirtiéndose con la muerte de seres humanos; como los que queman libros terminarán quemando seres huma nos»32. Es incontable la cantidad de irrespetos y desconoci mientos que las manos del mandatario colombiano se apresuraron a escribir. Lo que pasa en el toreo está lejos de ser una diversión sádica que solamente desea la muerte del toro. ¡Pobre Presidente! Y hacer relación entre tauromaquia y asesinatos entre personas es de una deshonestidad intelectual tremenda. 220 31 Lo dijo en entrevista al periódico Semana el 19 de marzo de 2024. Disponible en https://www.semana.com/politica/articulo/esmeraldahernandez sedespachacontracorridasdetorostantaspersonasviendoloyniunalmalo quesefestejaeslamuerte/202443/ 32 La declaración del presidente Gustavo Petro está disponible en /https://x.com/petrogustavo/status/1795595863374586121?ref_src=twsrc%5Etfw %7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1795595863374586121%7Ctwgr %5E95ceb1ff458e9db5da23d11123613405a16fe0cd%7Ctwcon%5Es1_&ref_url =https%3A%2F%2Fwww.elcolombiano.com%2Fcolombia%2Fprohibencorri dasdetorosynocorralejasencolombiaDK24597765. Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 221 Colombia es un país profundamente golpeado pela plaga de la violencia hasta hoy, pero la principal figura del país con centra esfuerzos en la tradición taurina como si ella fuera la razón principal o síntoma de un país violento. En un país donde liberales y conservadores se mataron durante un siglo, narcotraficantes, guerrilleros y paramilitares se acribillan y se dinamitan hasta hoy, el presidente Petro celebra la prohi bición de los toros por entender que los aficionados a ellos son el problema. Queda claro que, al no lograr éxito, o no poder realmente nada hacer para solucionar la violencia en el país, Petro elige atacar a la cultura taurina porque ella no va a reaccionar a lo guerrillero. Y lo peor de todo es la referencia a los libros. Pero esta parte de la declaración de Petro demuestra como él se ve y se exhibe como un gran lector, y a lo mejor lo sea realmente, pero si es un gran lector, provoca inquietud por qué entonces no declara ni abre debate para las consideraciones de García Márquez sobre el arte taurino. Es más, muchos de los que van a las corridas de toros son aficionados a la literatura. Tauromaquia y literatura nunca se han divorciado. Pasar del mundo taurino a la quema de libros es de un descompaso total, y un intento de poca virtud en de plasmar en la tauromaquia la imagen de una inquisición o régimen dictatorial. En Colombia, hasta hoy muchas personas vuelan por los aires, pero ninguno de esos ase sinatos es por motivos taurómacos. Quien sí parece estar quemando libros es el propio presi dente Gustavo Petro al no declarar que García Márquez era un afi cionado a los toros y amigo íntimo de toreros, incluso por ellos homenajeados. Al no reconocer que García Márquez fue un tauró maco, Petro no abre espacio para considerar que la fiesta brava es cultura, no es tortura. Está convencido de su superior moralidad verde. Es más que difícil imaginar a un García Lorca, a un Mario Felipe França Ferreira Vargas Llosa, a un García Márquez, a un Guillermo Cano, a un Ernest Hemingway, a un Camilo José Cela, quemando libros. El presidente Pedro no podría haber sido más desafortunado en su declaración. Y Gabriel García Márquez, profético que era como buen caribeño, fornece una posibilidad de respuesta para esta decla ración de Gustavo Petro en su autobiografía “Vivir para con tarla”: «La expresión más tenebrosa del estado de ánimo del país la vivieron aquel fin de semana los asistentes a la corrida de toros en la plaza de Bogotá, donde las graderías se lanzaron se lanza ron al ruedo indignadas por la mansedumbre del toro y la impo tencia del torero para acabar de matarlo. La muchedumbre enardecida descuartizó vivo al toro. Numerosos periodistas y escritores que vivieron aquel horror o lo conocieron de oídas, lo interpretaron como el síntoma más aterrador de la rabia brutal que estaba padeciendo el país33»34. La violencia colombiana tiene raíces profundas y ningu na de ellas se relaciona con la tauromaquia. Conservadores y liberales se mataron durante largo periodo de tiempo en el país “cafetero”. Fue de duelo el desfile que organizó el líder políti co Eliécer Gaitán el 7 de febrero de 1948 (“La marcha del silencio”), y las razones de dicho acto político nada tuvo que ver con los toros, al revés, un toro fue víctima de la irrefrena ble violencia que Colombia padeció durante muchos años. García Márquez no relató que fue un horror la muerte del toro en manos de su torero, sino que una muchedumbre condicio nada por un contexto ampliamente violento lo mató. Lo que 222 33 También puede ser leído en https://www.elespectador.com/bogota/las memoriasdegarciamarquezsobregaitanarticle485688/ (Consultado el 2905 2024). 34 García Márquez (2010: 305). Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 223 pasó ese día en la plaza de toros bogotana no fue un problema taurómaco, sino de la política nacional, que produjo conse cuencias más horrendas que cualquier toro o torero en las pla zas por todo el mundo. Y como respuesta al presidente Gustavo Petro también sirve la entrevista35 que justamente el torero José Miguel Arroyo, el Joselito, el mismo quien le brindó a Gabo su faena en 1996, concedió a Alfonso ParejaPons para el periódico Jot Down. Cuestionado sobre la multiplicación de discursos antitau rinos, el torero contesta que «esta sociedad es hipócrita, cada vez más. No queremos ver la muerte, ni la de los animales ni la de las personas». Si la tauromaquia es una tortura que camina hacia un asesinato, como señalan el presidente Petro y sus alineados, la imagen que se estampa en el torero es automáticamente la de un torturador, sicópata y asesino serial. Sin embargo, no es lo que piensa y siente uno de los principales toreos de la historia taurómaca. La gran base de muchos discursos antitaurinos es la ignorancia, pero hay los que saben, conocen al rito y sus signifi cados, y aún mantienen su oposición destructora. Gabriel García Márquez no es el tipo de escritor a quien se le puede tildar de conservador de derechas, detractor de la ecolo gía, enemigo de los valores nacionales. La verdad es que su lite ratura siempre fue de una intensa protección de lo que se puede clasificar de “naturaleza colombiana”. En El amor en los tiempos del cólera, hay una defensa del medioambiente del Río Magdalena, río padre de Colombia cuya vegetación fue devasta da, y todo su entorno (animales, árboles, plantas…), incluso se lee sobre el capitán “Diego Samaritano”, personaje del libro, quien llega a punir duramente a un cazador estadunidense que le destro zó la cabeza con un disparo de Springfield a una madre de mana 35 Disponible integralmente en https://www.jotdown.es/2011/12/jose miguelarroyojoselitocuandonosvestimosdetorerostenemosdoshuevosal saliralacallesomosunosmierdas/. Felipe França Ferreira 224 tí cuyo crío, que agonizaba en desesperación al lado de su cadáver despedazado, fue rescatado y llevado a un parque de protección. Cien años de soledad trae el conocido ejemplo de toda la destrucción producida por la compañía bananera United Fruit Company en el pueblo de “Macondo”. La empresa explota la tie rra, animales y trabajadores, cambiando toda la vida campesina de entonces. No hay dudas de que García Márquez es un autor rotundamente ecocrítico, pero eso no le impidió de reconocer la cultura taurómaca y de que el toreo no tiene nada que ver con destrucción ambiental y tortura animal. De una madurez políti ca e intelectual envidiable, García Márquez nunca puso las cosas en confusión o fue de discursos hipócritas. En Crónica de una muerte anunciada hay el ejemplo del personaje “Santiago Nasar”, quien es propietario de una finca importante en la región, cazador, pero igualmente hombre de mucho respeto hacia los animales. “Santiago” es la comproba ción de que la caza, por ejemplo, bien como la tauromaquia, no significa una tortura o matanza irrefrenable. Es posible cazar y al mismo tiempo ser alguien de profundo respeto a los animales. Y en Del amor y otros demonios, aparece un toro de lidia en manos del esclavo liberto “Judas Iscariotes”, quien en ningún momento lo maltrata o lo tortura. Y aún en esa misma obra, se celebra una corraleja, tradicional fiesta taurina existente desde los tiempos coloniales (la obra se pasa en el siglo XVIII). A lo mejor Gabo no haya escrito sobre tauromaquia con la misma intensidad que Mario Vargas Llosa, ni tampoco nació en el seno de una familia de trato taurino tan arraigado, pero su Colombia natal fue y sigue siendo, aunque muy ame nazada, una tierra de toreo, y también sus presencias en muchas plazas del mundo y amistades con toreros exitosos hablan en su favor. Y la tauromaquia está en sus escritos periodísticos, de lenguaje muy literario, como arte. Nada muy distinto de lo de Mario Vargas Llosa. Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino Y en la redacción de El Espectador, García Márquez tra bajó al lado de un maestro del periodismo colombiano, de buen corazón y mano dura, llamado Guillermo Cano, quien era dueño de «notas taurinas tan severas y eruditas que su vocación domi nante no parecía ser de periodista sino de novillero»36. La escri tura de Gabo, sea ella la periodística o la literaria, pero ambas son prácticamente lo mismo, es un tesoro para el mundo taurino. Y, si el arte taurino es defendido por dos figuras de distintos espectros políticos, significa que conquistó a muchos espacios culturales, pero sin dejarse esclavizar por ninguno de los dos. JUAN MANUEL DE PRADA: LO SACRO Y EL TOREO Quien también aparece en el artículo de José Campos Cañizares como defensor del tradicional mundo taurino es el escritor vasco Juan Manuel de Prada. Sus temas se concentran en rasgos centrales de la tradición hispánica: el catolicismo, el barroco, la literatura y, por supuesto, el toreo. Juan Manuel de Prada ha conquistado importantes premiaciones en el mundo literario español como el “Premio Planeta” de 1997 por su nove la La tempestad y el “Premio Castilla y León de las Letras de 2021”, por ejemplo. El artículo de Juan Manuel de Prada utilizado por Cañizares (2013) es “En defensa de los toros”, publicado en el diario ABC el 23 de noviembre de 2009. En su texto, el escri tor considera que la irascible y falsamente protectora propa ganda antitaurina en la verdad es propaganda anticatólica, creadora de una “leyenda negra” que ve al toro como un ani mal bondadoso, dulce, componente inseparable de un paisaje bucólico. Pues bien, todo esto un disfraz para enmascarar el verdadero rostro anticatólico. De Prada ve la fiesta brava como una expresión del catolicismo practicado por los españoles, 225 36 García Márquez (2010: 468469). Felipe França Ferreira para João Cabral, según Rafael Barros de Alencar (2021), signo poético, estructura, motivo y contenido. No hace falta decir que el torero le ofrece al toro su ingle, su pecho y sus costillas, casilla de vísceras. En “España en el corazón”, uniendo flamenco y toreo, João Cabral dice que «A Espanha é uma coisa de tripa, do que mais abaixo do estômago: a Espanha está nessa cintura/que o toureiro oferece ao touro, e que é de donde o andaluz sabe/fazer subir seu canto tenso, a expressão, explosão, de tudo/que se faz na beira do extremo»51. Si la España está en el riesgo del toreo y del flamenco, significa que es tierra visceral. El cantaor va al límite de sus cuerdas voca les mientras que el toreo al límite de sus carnes, huesos y alma. Estos versos cabralinos guardan relación con la opinión de Juan Manuel de Prada y Andrés Amorós52, quienes consideran que es el riesgo de la muerte el trazo definidor y que engrandece el arte taurino. Torero y poeta arriesgándose crean arte. João Cabral rechaza la concepción romántica de inspiración. También merece destaque su poema “A praça de touros de Sevilha”, pues además de traer elementos taurinos específicos, trae otra innegable tradición española: el barroco. Así dice el poeta brasileño: «É a Praça de Touros barroca, não do ferro comercial de outras. Barroco alegre, de cal e ocre, sem jogos fúnebres de morte»53. La plaza sevillana recibe de João Cabral una atención especial, que es la de identificar este barroco que la convierte en plaza singular. Las grandes tradiciones andaluzas son una constante en João Cabral: los toros, el barroco, el fla menco, etc. 232 51 Melo Neto (1997: 237). 52 El maestro Amorós dijo, en la entrevista que le concedió a Javier Romero Jordano (LD Cultura, 2024) que el arte taurino es creado por la tensión, la agudeza y el riesgo entre la inteligencia de torero y la salvajería de la bestia taurina. 53 Melo Neto (1997: 368). Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 233 Si hay un trazo estético que está en muchas iglesias brasile ñas y españolas es el barroco, que se demuestra, y siempre tuvo esta vanidad del gusto por la mirada, a través del oro. Y es justa mente en oro que João Cabral convierte la arena que tanta luz solar recibe: «É como um altar ao ar livre/barroco, sem seus jogos tristes/Ou se o morrer, é o luminoso de sua areia quente, de ouro»54. La plaza de toros de Sevilla es convertida en una gran catedral barroca, dorada, colorida, donde se celebra el riesgo de un 54 Melo Neto (1997: 368). sacrificio, y tal riesgo produce tensión, silencio, expectación, características encontradas justamente en las grandes iglesias. Otros poemas de motivo taurino que merecen mención son ”Na Cava, em Triana”, en que se menciona el popular tore ro gitano Cagancho (Joaquín Rodríguez Ortega), quien dio ori gen a la expresión “quedarse como Cagancho en Fig. n.º 43. El poeta João Cabral con su esposa Stella María en la Plaza de Toros de Barcelona (1950). Créditos: Acervo de la familia/Editorial Verso Brasil. Felipe França Ferreira 234 Almagro/Priego”, que indica la idea de infortunio, mal trabajo o ridiculizado en público, “Corral de Vecinos”, poema que trae la agitada vecindad sevillana donde los niños entrenan con el mismo toro de madera puesto sobre rodas con que Pedrucho entrenó a Miguelín en la película. Los poemas “Manolo González”, “Miguel Báez Litri”, “Juan Belmonte” y “Uns toureiros” son también de extrema importancia y traen la interdisciplinaridad entre el hacer poético y el toreo. Poeta y torero son artistas que viven y trabajan a lo agudo, a lo extremo. En este último poema, João Cabral de Melo Neto alista grandes toreros que vio (importancia de la experi mentación por observación), pero le da preferencia a Manolete por considerarlo como el más agudo, es decir, el más cauteloso, inteligente y cortante, características que lo permitieron ser quien fue y las cuales un poeta debe tener. En “Manolo González”, es posible entender como el toreo y el hacer poético no son teatralizados. El riesgo está vivo todo el tiempo. El poeta no puede equivocarse en la métrica ni tam poco en la palabra, para que no sea corneado por su mala deci sión, y el torero tiene que medir cada movimiento con la bengala para que la muerte no le cornee: «Perguntavam muitos: “Porque tu toreias no extremo do ser,/no limite entre a vida e a morte,/como faz o toureiro pobre? Não podes fingir o perigo, tourear buscandose o tranquilo? Porque tourear como toureias, como se fosse a vez primeira?”»55 Sin el arte producido por el riesgo no hay toreo ni poesía. Con poca herramienta de por vez, pero con mucha técnica, el toreo se arriesga y produce arte, y el poeta, con poca cosa (de la nada muchas veces) que se puede convertir en muchas (alboroto de palabras en su mente), trabaja, lapida, escoge y concluye como quien lava sus manos. 55 Melo Neto (1997: 375). Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 235 En «Miguel Báez, Litri», João Cabral resalta el estilo de este torero madrileño con el uso del verbo “jogarse”, equiva lente al castellano “arriesgarse/jugarse”. Para João Cabral, el riesgo de Litri reside en su manera de torear muy cerca del toro: «Não podía tourear um touro/se não o fizesse corpo a corpo. Cada touro como que enrolava/na cintura, como outra faixa» (Ibidem). El coraje, es decir, el diálogo con el riesgo, convierte el toro en un instrumento más del torero. La cercanía, garantiza da por el símil “como”, convierte el toro en otro trapo más del torero, como el bolígrafo o la pluma que el poeta lleva en manos a la hora de empezar y desarrollar su poema. En los últimos versos de este poema de João Cabral, es posible comprobar nuevamente la idea de que, aunque el torero tenga técnica y la aplique en muchas corridas, estás siempre se presentarán con distintos matices: «Toureando, chamava a cor nada/que cada touro traz guardada,/que não tem hora é sem receita, como todo touro é supresa»56 De igual manera es el tra bajo del periodista, del poeta y del novelista: hay técnica, pero en cada obra (corrida) se la aplica en otro espectro, haciendo con que cada una sea algo completamente nuevo. En “Juan Belmonte”, el poeta pernambucano trae lo mismo que Vargas Llosa sobre el exitoso torero en el artículo de Cañizares57 Belmonte, según João Cabral, «transformara a arte/de desafiar a morte, darse/a morte, com quem discutia, ao fim levouo de vencida»58. Otro que se ofreció a la muerte, de que escapaba por muy poco, y más allá del coraje mismo de tore ar, tuvo también el de quitarse la vida como quien le dice a la inevitable señora quien era el mandamás. “Alguns toureiros” fue trabajado con la idea de que cada torero, con su estilo y manera de producir arte, representa a un 56 Melo Neto (1997: 376). 57 Cañizares (2011: 378). 58 Melo Neto (1997: 378). Felipe França Ferreira 236 tipo de poeta. En los primeros versos, João Cabral de Melo Neto, igual que en su poema “Manolo González”, hace un reco rrido por los principales toreros que vio y el estilo a que cada uno pertenece según su torear: Manolo González y Pepe Luís son de una precisión dulce y graciosa (líricos), Julio Aparicio y Agustín Parras Dueñas, Parrita, de ciencia fácil y espontáneos, pero restrictos (parnasianos), Miguel Báez Litri, explosivo y angustioso (barroco y romántico) y Antonio Ordóñez, de culto a una flor antigua (clásico). Este desfile de torerospoetas tiene en la figura de Manuel Rodríguez, Manolete, su principal atracción, pues era por quien João Cabral de Melo Neto más tenía aprecio: «o toureiro mais agudo,/mais mineral e desperto»59. La agudeza, el trabajo paula tino (representado por el mineral que es resultado de largo proce so) y la lucidez como atributos de Manolete y a los cuales un buen poeta debe siempre recoger. El poetizar es, para João Cabral, un arte calculado, geométrico, trabajado, y de este mismo toreo, Manolete fue el gran representante: «o que melhor calculava/o fluido aceito da vida,/o que com mais precisão/roçava a morte em sua fimbria»60. Manolete fue, entonces, quien mejor calculó y dio forma al arte de torear. Y justamente el cálculo correcto, preciso, que le permitió torear a lo extremo. El toro es explosión, como lo es también el inicio y el des arrollo de una obra literaria, pero el buen trabajo con las letras con siste, según João Cabral, en contener este rio caudaloso, refrenarlo con precisión: «domar a explosão/com mão serena e contida,/sem deixar que se derrame/a flor que tras escondida»61. Son valiosas las lecciones que el poeta brasileño João Cabral de Melo Neto pudo extraer del arte taurino. Su psicología composicional tiene todo que ver con la lidia. El toro sale de los corrales de manera 59 Melo Neto (2008:133). 60 Ibídem. 61 Ibídem: 134. Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 237 explosiva y el torero lo maneja, lo controla, lo frena, y exactamen te lo mismo tiene que hacer quien se aventura por los pantanos de la poesía. La palabra puede cornear y el poeta debe estar atento, despierto y calcular sus pasos y elecciones. Poetas y toreros tienen que ser peritos de palabras y toros, respectivamente. Es importante repetirlo: aunque João Cabral de Melo Neto encuentre relación poética entre torear y escribir, no se puede abandonar la idea primera y superficial de que todos sus poemas de motivación taurina son, sin dudas, verdaderos homenajes al torero y al arte que realiza con mucho riesgo y precisión. Por más que las metáforas engendradas por el símil “como” apunten siempre a algo más, ellas no quitan el sentido primero: el gusto, el placer y el encanto del poeta por el mundo taurino. CONSIDERACIONES FINALES Los dos últimos ganadores latinoamericanos del Premio Nobel de Literatura, aunque con divergencias personales y políticas, tienen vasta y valiosa producción en defensa y reco nocimiento de la fiesta brava. A la lista se suman Camilo José Cela, Andrés Amorós, Juan Manuel de Prada, esto para no nombrar a Ernest Hemingway (Nobel de 1954) y a un Federico García Lorca. Los toros tienen en esos grandes nombres de la literatura su más fuerte y honorable defensa. Solo la mención a los tres galardonados con el Nobel y el respeto que tenían por el mundo taurino ya debían de ser motivos para que la clase política desistiera de imponer un disgusto, principalmente en Colombia, país donde hace muy poco la fiesta acaba de recibir otro durísimo golpe. Aunque un escritor de la envergadura de Juan Manuel de Prada se considere lejos de una “cultura oficial”, por no estar de acuerdo a las posiciones de una élite cultural que impone de arri ba hacia abajo, paradójicamente hace parte de este campo gigan tesco que es la cultura misma, y él sin dudas hoy una voz que Felipe França Ferreira defiende la tradición hispánica, en la que indudablemente se insiere el arte taurino. Muchos gobiernos nacionales, cuando quieren valorar la cultura de su país citan a sus respectivos escri tores, pero todo cuando les conviene. Ese es el caso del gobier no de Gustavo Petro y muchos otros. No hay honestidad en llenarse el pecho para decir que estudió en la misma escuela que Gabo, que vino desde muy lejos, de niñez pobre, citarlo en la asunción presidencial y a este mismo García Márquez no le da bola cuando de los debates sobre tauromaquia. Petro encantó al mundo político con menciones al compatriota Gabo en muchos de sus discursos, pero sería interesante cuestionarle en qué cajón del Palacio de Nariño se las olvidó. Está claro como para realizarse en una arena, el arte tauri no no necesita de códigos escritos, pero las letras, hispánicas o no, son innegablemente una fiable compañera. Y en Latinoamérica, resulta risible como en muchos libros didácticos y de crítica literaria se hable tanto del boom literario latinoame ricano, pero no se diga o no se profundice como corresponde, que dos de sus principales representantes son taurómacos. Latinoamérica y España necesitan escuchar a quienes se abrigan en su pelaje de toro. Es falso que los toros son torturados. Cuando no se comprende, no se puede juzgar. El histórico de García Márquez y Vargas Llosa no permite pensar que ellos defende rían prácticas de tortura, aunque a muchos, incluso al propio Vargas Llosa, les provoque rareza la amistad que García Márquez mantuvo con autoritarias figuras latinoamericanas. Distintos escritores, diferentes miradas, pero unidos por la misma pasión: toros y libros. Es difícil imaginar que la tauro maquia dejará de existir, pero para que ella no sufra golpes aún más duros, tendrá que estar cada vez más atada a uno de sus principales tendidos en este mundo de barbaries travesti das de civilización: la literatura. 238 Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 239 En Brasil, país donde las touradas fueron prohibidas gra cias al Decreto Ley 24.645, de 10 de julio de 1934, bajo el gobierno de Getúlio Vargas, hubo toreo en muchas regiones por herencia portuguesa. El párrafo XXIX del articulo 3 prohíbe la realización o la promoción de peleas entre animales de misma especie o de especies distintas, corridas de toros y simulacros de corridas de toros, aun en sitios privados. Sin embargo, las letras brasileñas tienen su representante taurómaco: el poeta João Cabral de Melo Neto. Y, si los toros en Brasil no son de toreo, la poesía del poeta de Pernambuco y Sevilla los buscó en España y logró encantar a muchos con esta tradición y libertad cultural. Si muchos toreros y aficionados al toreo tuvieron su pasión ini ciada en el seno familiar o en el cine, en Brasil ella se da mucho en consecuencia de lo que escribió João Cabral de Melo Neto. Felipe França Ferreira BIBLIOGRAFÍA Barros de Alencar, Rafael, (2021): A palo seco: uma aproxima ção neobarroca entre Belchior e João Cabral de Melo Neto, NatalRN, CJA. Bergamín, José (2008): Obra taurina, CSIC, Madrid. Campos Cañizares, José (2011): “Mario Vargas y los toros, cla ves de una afición”, Revista de Estudios Taurinos, n.º 30, Sevilla, págs. 1554. García Márquez, Gabriel (1982): Obra periodística II – Entre cachacos, Barcelona, Bruguera. _______ (1983): Crónica de una muerte anunciada, Barcelona, Seix Barral. _______ (1985): El amor en los tiempos del cólera, Bogotá, Oveja Negra _______ (1996): Cien años de soledad, Bs.As., Sudamericana. _______ (2001): Del amor y otros demonios, México, Diana. _______ (2010): Vivir para contarla, Buenos Aires, Debolsillo. Mamede, Zila (1987): Civil geometría: bibliografia crítica, ana lítica e anotada de João Cabral de Melo Neto, São Paulo, Nobel/EDUSP. Maravall, José Antonio (1986): La literatura picaresca desde la historia social – siglos XVI y XVII, Madrid, Taurus. Melo Neto, João Cabral de (1997): A educação pela pedra e depois, Rio de Janeiro, Nova Fronteira. _______ (2008): Poesia completa e prosa. Organizador Antonio Carlos Secchin, Rio de Janeiro, Nova Aguiar. Pedra, N. T. de S. (2022): “João Cabral e a tauromaquia ou o verso entre a vida e a morte” en Teresa, 22, págs.146163. Rodrigues, Nelson (2006): O casamento, Rio de Janeiro, Agir, 272 págs. Tierno Galván, Enrique (1989): Los toros, acontecimiento nacional, Madrid, Turner. 240 Trajes de luces: una defensa literaria del mundo taurino 241 DIRECCINES WEB El Espectador (2014): Las memorias de García Márquez sobre Gaitán. https://www.elespectador.com/bogota/las-memo- rias-de-garcia-marquez-sobre-gaitan-article-485688/ (Consultado el 29-05-2024). El País (1996): https://elpais.com/diario/1996/05/16/cultura/832197612_850215.html (Consultado el 25-05-2024). Fariña, Ana (2021): Roca Rey: le he regalado mi faena a Mario Vargas Llosa porque le respeto y le admiro. Disponible en https://okdiario.com/cultura/roca-rey-he-regalado-faena- mario-vargas-llosa-porque-respeto-admiro-7952414 (Consultado el 24-05-2024). La Patria (2014): Gabriel García Márquez disfrutó de la tauromaquia, 20 de abril. https://archivo.lapatria.com/manizales/gabriel-garcia-marquez-disfruto-de-la-tauromaquia-74 491 (Consultado el 28-05-2024) López, Julian (2014): “García Márquez: Un Nobel taurino amigo de Chamaco y talismán de Joselito, en la Vanguardia, disponible en http://www.lavanguardia.com/ cultura/20140418/54405120603/garcia-marquez-un-nobel -taurino-amigo-de-chamaco-y-talisman-de-joselito.html Mellado, Ana (Debate: 2024): Andrés Amorós: «Se nota claramente la ignorancia y el sectarismo de Urtasun”. https://www.youtube.com/watch?v=hZkTFR6bejI&t=19s (Consultado el 25-05-2024). Pareja-Pons, Alfonso (Jot Down: 2011): José Miguel Arroyo «Joselito»: «No queremos ver la muerte, ni la de los animales ni la de las personas» https://www.jotdown.es/ 2011/12/jose-miguel-arroyo-joselito-cuando-nos-vesti- mos-de-toreros-tenemos-dos-huevos-al-salir-a-la-calle- somos-unos-mierdas/ (Consultado el 29-05-2023). Petro, Gustavo (2024): https://x.com/petrogustavo/status/1740558434880086451 (Consultado el 25-05-2024).