Ruiz Aja, Luis; Perez, Florián-Manuel; Gomez-Pastrana, Teresa-María. El descontento social y la generación in. 15M: in-conformismo, in-ternacionalizado, in-establidad, in-dignación, in-ternet. Ed. Popular, Madrid 2013 (pp.328). [Reseña]
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• RESEÑAS • • 189 • Ricardo Gutiérrez Japón y Teresa Rojo Ruiz Aja, Luis; Perez, Florián-Manuel; Gomez-Pastrana, Teresa-María. El descontento social y la generación in. 15M: in-conformismo, in-ternacionalizado, in-establidad, in-dignación, in-ternet. Ed. Popular, Madrid 2013 (pp.328). Este libro es una pieza bibliográfica fundamental para los investigadores de los movimientos sociales, la acción para el cambio social y las nuevas tecnologías en la comunicación política. Es el resultado de un estudio sistemático de las protestas del 2011 en España y el movimiento social 15M, nombre de la fecha en que la ciudadanía española salió masivamente a las calles de las grandes ciudades expresando su indignación ante la corrupción y malas prácticas de los partidos políticos y pidiendo una “Democracia real ya”. Una movilización que tuvo continuidad con acampadas en plazas simbólicas de unas 75 poblaciones de la geografía nacional donde los jóvenes debatían democrática y participativamente sobre las nuevas formas deseables de hacer política y los problemas acuciantes del país. El estudio lo realizan y escriben entre tres autores y cada uno aporta un enfoque complementario. El sociólogo y master en juventud, Luis Ruiz Aja contextualiza el movimiento de los indignados desde una perspectiva histórica y de la transformación estratégica de los movimientos sociales de las últimas décadas. El ingeniero informático Florián Manuel Pérez se fija en los innovadores instrumentos de comunicación interna y externa empleados, basados en las nuevas tecnologías de redes web 2.0 (facebook, twitter). Por último, Teresa María Gómez Pastrana, también socióloga y master en igualdad de oportunidades, cierra el libro con un estudio cualitativo y cuantitativo sobre el discurso y características de las personas acampadas en las plazas, a partir de entrevistas y cuestionario pasados en Salamanca y en Madrid en las semanas posteriores al 15M. Así, en la primera parte del libro, Luis Ruiz Aja, analiza los antecedentes del movimiento, los dilemas sobre los que se pronuncia y sus características mas diferenciales. Sitúa los antecedentes del 15 M en el movimiento contracultural de mayo del 68 (oleada 60-70) y en el movimiento antiglobalización (o alterglobalización “otra globalización es posible”) años 90. El 15M o de indignados representa un estadio de madurez en al menos medio siglo de reflexión sobre formas ciudadanas de contribuir al cambio social. Ruiz Aja aporta un lúcido resumen comparativo las diferencias entre las tres oleadas de movimientos. Lo que significa también que el 15M da continuidad a contenidos de las luchas de los sesenta-setenta, a saber: crisis del estado del bienestar y corruptelas, sistema despilfarrador de recursos ecológicos, consumismo, desigualdad racial, feminismo, antinuclear, verde. Y abarca los contenidos de las luchas alterglobalización de los años 80 y 90, como por ejemplo: otra globalización es posible, crisis alimentaria, conflictos energéticos, pobreza /exclusión mundial y local, migraciones cambio climático, oligopolios globales, combustibles alternativos, riesgo altas tecnologías, tecnologías ecológicas. Son además movimientos entre los que Ruiz Aja nos muestra que se dan conexiones, como la que se dio entre el movimiento contracultural con el movimiento
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 13 - 2014 • 190 • alterglobalizador; a través de territorios (como la ciudad de Eugene1, USA) y líderes (como Zerzan). Por lo que se refiere al contenido del movimiento 15M destaca Ruiz Aja que rompe el consenso de la transición española y se rebela contra el estilo de los gobiernos del momento y de sus planes de salida de la crisis. En cuanto a la estructura organizativa, destaca especialmente su planteamiento acerca de las cabezas visibles del movimiento, siendo partidarios de la “inteligencia colectiva, ausencia de ideólogos”(p.60). Es parte del rechazo del 15M a la proliferación de “intermediarios” y al “paradigma del experto”, teniendo por el contrario el deseo la población de “asumir las riendas de sus propias vidas”. En cuanto a los dilemas y controversias del movimiento, el análisis de Ruiz Aja se fija especialmente en: el dilema entre realismo y utopía alternativa; entre la protesta violenta y la protesta pacífica; entre utilizar o rechazar los mass media; sobre las formas de protesta no convencionales o mas tradicionales; y el dilema entre cambio institucional y cambio individual. Otro aspecto importante es el de ser un movimiento inclusivo para lo cual abandona los grandes conflictos históricos que determinaron la guerra civil y la formación de partidos: conflicto de clase, conflicto nacionalista, entre monarquía y república; y el conflicto religioso. La segunda parte del libro la escribe Florián Manuel Pérez quien aborda los aspectos tecnológicos del movimiento 15M. Analiza cómo los movimientos sociales que llevan trabajando décadas por el bien común han encontrado en la informática y en Internet un gran aliado. Considera Florian Pérez que la clave radica en que estos movimientos se basan en la colaboración entre las personas y precisamente las nuevas tecnologías permiten organizarse con eficiencia y alcanzar cuotas de colaboración altas superando la traba geográfica y a un coste económico reducido. Es decir, que pueden ser informados, consultados o hacer contribuciones con suma rapidez, estén donde estén. Sobre todo en comparación con las ONGs tradicionales, Florián Manuel Pérez destaca el que al usar las nuevas tecnologías surjan nuevas expresiones de movilización ciudadana “a partir de coaliciones y de movimientos distribuidos e informales, que están logrando resultados concretos de movilización en la calle o en la red”. Además estan las estrategias de acción social mediante telemáticas o el hackactivismo. Los antecedentes del hackactivismo lo situa Florián Pérez en 1999, con la organización de la anticumbre por otra globalización y el nacimiento de una web como Indymedia en la que cualquiera podía publicar lo que sucedía. Indymedia se estructuró en mas de 200 nodos por el mundo y una plataforma de software libre. Logró mantenerse como un sistema de aportaciones sin supervisión editorial hasta que la presión de los spammers y activistas de ideologías contrarias que vandalizaban, lastraron la credibilidad y valoración del proyecto. Fue una primera muestra del potencial del “periodismo ciudadano” que ponía en tela de juicio a los medios tradicionales. Florián Manuel Pérez pasa revista a aquellas entidades u organizaciones de movimientos sociales que fueron innovando en su manera de usar las nuevas tecnologías. Son casos como los de Greenpeace o Avaaz.org (nacida en 2007) o de organizacio- 1 A la zona de Oregón y en especial a la ciudad de Eugene se habían desplazado un número destacado de investigadores desde la zona de Berkeley políticamente señalados. Y precisamente de la ciudad de Eugene van a proceder la mayor parte de los activistas que acudieron a Seattle, donde tuvo lugar el evento de explosión antiglobalizadora a raíz de la cumbre mundial que allí se celebró.
• RESEÑAS • • 191 • nes hacktivistas como Anonymous que considera representan el “political cracking” activismo. Otra línea de precursores del hacktivismo es el “performance” activismo ejemplificado en 1994 con acciones como: el apoyo al comandante Marcos, creando el concepto de “sentada virtual”; la “electronic disturbance” utilizada en el caso de la empresa de juguetes que pleiteó para quitarle el dominio a un colectivo de artistas, o las acciones de grupos “electrohippies”. La tercera y última forma de activismo es la “political coding” donde cataloga actuaciones señaladas como la de los hackers “Cult of the Dead Cow cDc” nacidos en 1984 que se apoyan en el artículo 19 de la declaración de derechos humanos del derecho a la libertad de opinión y de expresión. Muy conocidos porque crearon programas como el “Peakabooty” para evadir la censura En la tercera parte Teresa María Gomez Pastrana hace análisis cualitativo y cuantitativo de los posicionamientos y forma de interaccionar de los indignados en las acampadas que siguieron a las protestas del 15Mayo2011 en periodo electoral. Las acampadas empezaron en Madrid el 16 de Mayo y se extendieron por 75 ciudades españolas y 25 en distintas ciudades del mundo, y duraron hasta aproximadamente el 12 de Junio. Teresa Gómez realizó sus entrevistas y pasó su cuestionario a los casos de Salamanca y Madrid. Confirma su carácter originario de movimiento en red dado que en un 65% de los casos la convocatoria de la manifestación les llegó por Facebook, en segundo lugar la información se transmitió a través de amigos, email, por la web o twitter. Muestra que las acampadas representan otra dimensión mas del movimiento indignados ya que por ejemplo en el caso de Salamanca solo un 60% de los participantes también habían estado presentes en la manifestación del 15M. Las acampadas tuvieron además el carácter simbólico de una conquista tangible de espacio para la nueva democracia. Y la gente se une a titulo individual como personas que quieren debatir y trabajar por un bien común y sobre todo desean “participar”. Sólo el 38% pertenecía previamente a plataformas de Internet relacionadas con la inestabilidad política, económica o laboral existente. El discurso inicial del movimiento se perfila en textos como el manifiesto de Democracia Real Ya (DRY) o en los 16 puntos que propuso la acampada Sol desde Madrid para debatir en las acampadas. En síntesis, los temas que mas preocupan son la corrupción y transparencia, la reformas de la ley electoral y la transformación hacia democracias participativas. El orden jerárquico atribuido al interés de las cuestiones es el siguiente: la impunidad de los bancos, la corrupción política, el sistema electoral injusto, la forma de gobierno poco democrática, los recortes en políticas sociales, la manipulación de los medios de comunicación y el excesivo poder de los grandes partidos PP y PSOE. Mayoritariamente 65% se considera un movimiento de reforma del sistema y un 43% lo definen como movimiento de ruptura. En cuanto a edades, el 80% de los participantes en las acampadas estan en la franja de 18 a 30 años y en un 70% con nivel universitario o superior (caso Salamanca). Otros datos interesantes es que el 37% de los campistas se autodenominan activos y el 61% mas bien simpatizantes. Cerca de la mitad sí había tenido experiencias asociativas previas ya fuera en movimientos sociales, políticos, sindicales o de voluntariado. Y de los que participan en los debates, solamente el 10% duerme allí todas las noches, el 60% acude a las asambleas y actividades en barrios, sin quedarse a dormir. La asamblea y los grupos de trabajo y comisiones son la forma de estructura interna que adoptaron las acampadas, modo que para el 67% de los entrevistados por Teresa Gómez les resulta novedoso. Observa que por las tardes, las asambleas podían
ser muy numerosas y reunir a 300 o 500 personas en ocasiones lo que requería un importante trabajo preparatorio de comisiones y grupos de trabajo. Lejos de ser rígidos, los grupos de trabajo se incorporan a las actividades que sean prioritarias por la agenda política y mediática, ej. Recortes en educación, hipotecas, etc. Para Teresa Gomez el movimiento de los indignados en calles y plazas tuvo un componente significativa de aprendizaje en comunicación interna y externa. Por varias razones: por el empleo de las redes sociales, que al fin y al cabo consiste en escribir y publicar en medios de comunicación compartidos; porque salían a la calle y a los barrios y tenían que intercambiar con los demás; y por su relación necesaria con los medios de comunicación que les demandan e incluso presionaban por información. El estilo de los medios de comunicación de masas chocaba con el movimiento por su rechazo a tener portavoces o líderes que hablasen en representación del colectivo. En cambio sí surgirán otros medios minoritarios mas afines al movimiento que informan como observadores participantes. En definitiva Teresa Gómez indica que el movimiento de indignados irá tomando conciencia de que el movimiento genera información continuamente y que por una parte están las formas de comunicación horizontal, interiores al movimiento, y por otra la información que se genera cotidianamente de manera global que puede llegar distorsionada tanto mas cuando a los medios se les tenga desinformados. Se va por lo tanto desarrollando un papel necesario de ser sujetos activos de la información. Encuentran la respuesta creando comisiones de comunicación y fortaleciendo las redes sociales internas de intercambio de información por Internet, como forma no violenta, proclive a compartir y respetar, de ser democráticos y de aprender a consensuar; logrando funcionar con “inteligencia colectiva”. Esas redes internas posibilitaban una fuerza de reacción rápida ante prácticas gubernamentales censurables, porque sobre todo el logro del movimiento 15M fue “transformar esa indignación en una relación continuada de sus participantes en estructuras basadas en redes” (p.287).