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NEUROCIENCIA Y APRENDIZAJE PARA LA VIDA EN EL MUNDO ACTUAL
An onio Be nal Gue e o
Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
Resumen:
El mundo ac ual nos acili a el acceso inmedia o a g an can idad y di e sidad de in o mación,
apo ando apa en emen e espues as a un sin ín de cues iones an ápidamen e que no enemos
iempo pa a la búsqueda del signi icado y sen ido de las mismas. Po ello, se a a de halla los
modos de pode o mula p egun as adecuadas y plenas de signi icado, en unos con ex os donde las
pan allas cen an las p ác icas cul u ales de los jó enes y de buena pa e de la población adul a,
amenazando con la uni o midad bajo el impe io de las sensaciones e íme as, del di e imen o y del
goce ugaz. De lo que hemos ap endido del ce eb o podemos in e i que no exis e un gen singula
pa a una ca ac e ís ica men al compleja, pe o sí pa ece habe se demos ado que la manipulación del
en o no puede se pa icula men e po en e pa a es echa la men e humana bajo el molde de una
na a i a uni o me y colec i a. La sensibilidad que nues o ce eb o mues a a los es ímulos
ex e nos, el dinamismo ce eb al, su plas icidad neu onal, o ece p ecisamen e, con odo, la
posibilidad de que se puedan gene a las condiciones de ida que pe mi an susci a la con ianza, la
segu idad emocional, la imaginación y el o alecimien o de la memo ia uncional necesa ios pa a la
au o ealización pe sonal y la coope ación social.
Palab as cla e: Neu ociencia; ap endizaje; iden idad; pe sona; sociedad de la in o mación; eo ía
de la educación
1 Be nal Gue e o, A.
NEUROSCIENCE AND LEARNING FOR LIFE IN TODAY'S WORLD
Abs ac :
Today's wo ld gi es us immedia e access o a la ge numbe and di e si y o in o ma ion, p o iding
answe s o many ques ions appa en ly so quickly we do no ha e ime o sea ch o meaning and
sense. The e o e, i is o ind ways o ask app op ia e ques ions and meaning ul in con ex s whe e
he ocus sc eens cul u al p ac ices o you h and many adul s, h ea ening he uni o mi y unde he
con ol o he lee ing sensa ions o amusemen and he pleasu e lee ing. F om wha we ha e
lea ned om he b ain can deduce ha he e is no pa icula gene o a complex men al p ope y, bu
seems o ha e shown ha manipula ion o he en i onmen can be pa icula ly powe ul o shake
he human mind unde he mold o a uni o m and collec i e na a i e. The sensi i i y shows ha
ou b ain o ex e nal s imuli, he b ain dynamics, neu onal plas ici y, o e s p ecisely he possibili y
ha his can c ea e condi ions ha allow li e o aise con idence, emo ional secu i y, imagina ion
and memo y capaci y unc ionally necessa y o pe sonal ul illmen and social coope a ion.
Key wo ds: Neu oscience; lea ning; iden i y; pe son; in o ma ion socie y; educa ional heo y
2 Be nal Gue e o, A.
NEUROCIENCIA Y APRENDIZAJE PARA LA VIDA EN EL MUNDO ACTUAL
“El ce eb o es una aglome ación ine icien e y poco elegan e de ma e ia que, no obs an e, unciona
so p enden emen e bien” (Da id Linden, 2010, 20)
1. En e la in o mación y el espec áculo. El impe io cul u al de las pan allas
La expansión de las ins i uciones mode nas ha es ado inculada al ex ao dina io inc emen o de la
media ización de la expe iencia que han supues o los medios de comunicación. Es os medios han
modi icado las elaciones espacio empo ales. Si la imp en a supuso una e olución pa a la
mediación de la expe iencia humana, la e olución elec ónica como a ance ecnológico, con sus
o mas de in e cambio has a aho a inédi as, es á p o ocando una p o unda ans o mación social
ajus ada a nues o iempo, que ya no pa ece de ini se comple amen e como “mode no”. Los
múl iples modos de cul u a y conciencia, adicionalmen e cons i uían un mosaico agmen ado de
comunidades humanas; aho a, en cambio, en es a nue a época, pa a muchos pos mode na, el géne o
humano se ap oxima como nunca an es a un “noso os” eal, a on ando p oblemas y e os que
nadie puede sen i como ajenos. Las ins i uciones de nues o iempo se di e encian de odas las
o mas an e io es de o den social po su dinamismo, po su ecuen e, más que ocasional,
alejamien o de las adiciones y po su impac o gene al. No se a a de cambios ex e nos. La ida
ac ual modi ica adicalmen e la na u aleza de la ida social e incide en los aspec os más ín imos de
la expe iencia humana. Los cambios causados po las ins i uciones se en elazan es echamen e con
la ida de cada suje o, con la iden idad pe sonal. No se acaba á de en ende bien el amplio
en amado de las úl imas ans o maciones sociales, si no se conside a la in e elación en e la
uni e salización del cambio y la ans o mación de las disposiciones pe sonales. La iden idad
pe sonal se con ie e decididamen e en un p oyec o e lejo. La o ganización y modi icación de los
aspec os de la ida social, en un p oceso inin e umpido, o man pa e de la e lexi idad de la ida
ac ual, de la que ha hablado con acie o An hony Giddens (1997). La iden idad del yo cons i uye
una ayec o ia a lo la go y ancho de los di e sos ma cos ins i ucionales de nues a época. Así, cada
uno de noso os no “ iene” únicamen e una biog a ía, sino que “ i e” una biog a ía e lejamen e
o ganizada en unción de los lujos de in o mación sob e las posibles o mas de ida. En un o den
pos adicional, la espues a a la p egun a ace ca de cómo hemos de i i sólo admi e se con es ada
desde la asunción de la ince idumb e y la con ingencia de la ida humana. La búsqueda del a e de
i i en el mundo ac ual no puede plan ea se al ma gen del impac o adical de las sociedades de la
3 Be nal Gue e o, A.
in o mación.
La globalización ac ual, en an o que e ec o de una e olución en las elecomunicaciones que ha
c eado una audiencia global e innume ables edes de in e comunicación especializadas, consis en e
en la mejo a y gene alización del uso adminis a i o, me can il y pa icula de sis emas de
codi icación y ansmisión bina ia de in o mación que ha acele ado la ci culación de in o mación
cien í ica, cul u al, es adís ica y económica, es á asociada ine i ablemen e al iesgo. La
globalización puede si ua nos en el deba e sob e una sociedad cosmopoli a mundial eme gen e, pe o
con oda segu idad nos gene a una nue a conciencia sob e los iesgos que supone la mayo
complejidad del ejido ins i ucional. Jun o a los pelig os ac uales asociados al cambio climá ico, la
deses abilización especula i a de los me cados inancie os, los daños po enciales a la salud pública,
el inc emen o de la desigualdad social y económica en el mundo y la deses uc u ación de los
sis emas económicos de los países más pob es, desde la pe spec i a pedagógica me ece especial
a ención el cúmulo de iesgos asociados a lo que se iene denominando como sociedad de la
in o mación. La galaxia in o macional es an gigan escamen e desp opo cionada que, como señala
Bauman, ha llegado a se el p incipal si io de lo “desconocido”: “hoy lo que pa ece demasiado
as o, mis e ioso y sal aje es la in o mación misma” (Bauman, 2007, 43). Ac ualmen e es a
inundación in o macional se p opaga cada ez más median e di e en es sopo es, donde la pan alla
es á omnip esen e.
Vi imos en la época de la mul iplicación de las pan allas. Pan allas de ele isión, de cine, de
o denado , de ideojuegos, de agenda elec ónica, de lib o elec ónico, de elé ono mó il, de GPS,
de In e ne , de igilancia, ác iles… Las pan allas il an la ealidad. La “pan alla global”, en líneas
gene ales, no ha en ado en con lic o con la sociedad de consumo, sino que más bien se ha adap ado
a ella y la ha in luido, ha o ma eado sus cos umb es, sus an asías y su isión del mundo. Pod ía
habla se de cie o impe io cul u al de las pan allas. “Ya enemos a la pan alla con e ida en polo-
e lejo, en el e e en e inicial que pe mi e el acceso al mundo, a la in o mación, a las imágenes.
Pan alla indispensable pa a casi odo, pan alla ineludible. Tal ez llegue el día en que lo que no es é
disponible en pan alla no end á ya in e és ni exis encia pa a muchísimos indi iduos: casi odo se
busca á y se ecibi á en pan alla. Se en pan alla o no se ” (Lipo e sky y Se oy, 2009, 314). El
homo pan alicus i e inme so en la sociedad de consumo y se desliza en e escena ios i uales
donde puede ap ecia se cómo la ida se ha con e ido en espec áculo de consumo de masas y la
ealidad iene que pasa po el il o de las pan allas pa a que se conside e, pa adójicamen e, eal.
Seducidas po las pan allas, can idades ingen es de pe sonas in e ac úan con ellas y su pan allo ilia
4 Be nal Gue e o, A.
acaso es é p o ocando una ans o mación de la elación con el espacio- iempo. Todo pa ece
p oduci se seguido, en incesan e lujo, en la ins an aneidad del iempo eal en cualquie es e a de la
ac i idad humana.
Bajo el in lujo de la pan alla global y p endidas de los con inuos es ímulos de una sociedad de
consumo iden i icada con una “cul u a p esen is a”, subyugadas po la “ i anía del momen o”
(Hylland, 2001), las nue as gene aciones su en un choque con a los moldes de una educación
adicional, basada en los alo es p opios de una cul u a li e a io-humanís ica y de una sociedad
p oduc i a. Algunos pensa on, ascinados po la nue a ecnología, que es e desencuen o cul u al
pod ía e i a se con el empleo de las úl imas ecnologías de la in o mación y de la comunicación.
Sin emba go, ha bas ado un pe íodo de expe iencia mínimamen e su icien e pa a ape cibi nos de
que, una ez pasado el e ec o de su no edad, el simple uso de las ecnologías como ehículo pa a el
ap endizaje no ha gene ado ninguna especial mo i ación. Como dice Fe és (2008, 30), “los e ec os
de las ecnologías dependen undamen almen e de lo que és as comunican y de la mane a en que lo
hacen”. Sin duda, las ecnologías b indan opo unidades excepcionales e inédi as an o en su
capacidad de gene ación, almacenaje, manejo y dis ibución de la in o mación, cuan o en sus
i ualidades mo i ado as e in e ac i as. Pe o el ap o echamien o de es as posibilidades depende á
del in e és de lo que comunicamos y sob e odo de cómo lo hacemos.
Anonadados po oceános de in o mación c ecien e en p og esión geomé ica y po una elocidad
de p ocesamien o compu acional igualmen e ex ao dina ia, a u didos po ese cibe espacio que
Lé y iden i icó como la base de una nue a “in eligencia colec i a”, nos encon amos sume gidos en
una opulencia in o macional, una sue e de “segundo dilu io”, el dilu io de in o maciones, po
eco da la céleb e me á o a de Roy Asco . Y como a i ma Pie e Lé y (2007, 133): “Pa a bien o
pa a mal, ese dilu io no se á seguido de una dec ecida. Debemos acos umb a nos a esa p o usión y
a ese deso den. Sal o ca ás o e cul u al, ninguna uel a al o den, ninguna au o idad cen al nos
e o na á a la ie a i me y a los paisajes es ables y bien balizados de an es de la inundación”. La
colosal can idad de in o mación disponible y la ex ema acilidad con la que podemos maneja la
sien an las bases, en e ec o, pa a la gene ación de la denominada sociedad del conocimien o; pe o,
en ealidad, en el paso de la in o mación al conocimien o –no digamos, a la sabidu ía– se halla uno
de los e os más c uciales de la educación ac ual. Los jó enes ac uales y buena pa e de la población
adul a acceden con acilidad a un sin ín de espues as sob e múl iples cues iones a una elocidad
e iginosa, pe o no hay iempo pa a la búsqueda de sen ido y signi icado sob e las in e ogan es
que se nos plan ean. No obs an e, sin hallazgo de sen ido pe sonal, el p oceso educacional ca ece
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del anclaje necesa io que ha de ca ac e iza lo pa a que se p oduzca la pe inen e in eligencia de sí
mismo y del mundo, así como de su pues a en p ác ica.
En es a época de la pan alla global, los indi iduos deambulan en e la in o mación, a menudo
epidé mica e insus ancial, y el espec áculo. Sólo hay que as ea , po ejemplo, mínimamen e las
es adís icas sob e “webs” más isi adas, pa a alo a en qué se in ie en millones y millones de
ho as en e a las pan allas en cualquie luga y momen o. An e una o e a con inuamen e eno ada
y siemp e con nue os pode es seduc o es, muchos indi iduos pa ecen con en a se con la p esu osa
na egación en e las cos u as de los ocios i uales, donde se i e (ap ende) an acele adamen e
como se ol ida (Bauman, 2010). No se a a de desp ecia el goce de la ida, la sana aleg ía de
i i , el di e imen o y los place es que hacen que la ida me ezca se i ida, sino más bien de
ad e i la asechanza del secues o mediá ico de la expe iencia pe sonal que conduce a la
con igu ación de nues a iden idad. La manipulación del en o no puede se ex ao dina iamen e
po en e pa a es echa la men e humana bajo el molde de una na a i a uni o me y colec i a. Sin el
p oceso educacional, la de o a an e las o mas múl iples que puedan adop a las nue as e siones
de la o alidad de lo eal ( i ual), ampli icada exponencialmen e po la inago able seducción y
mul iplicación de los medios de in o mación y de comunicación, pa ece asegu ada. La b echa
digi al que se nos dibuja aquí ya no es la ela i a a las cues iones de índole económica –que
ob iamen e sigue exis iendo–, sino la que se es ablece, den o de las sociedades más desa olladas,
en e aquellos que quie en accede a las espléndidas p es aciones o ma i as de las ecnologías de la
in o mación y de la comunicación y los que no quie en. La nue a b echa digi al pa ece
nuclea men e pedagógica: se pe ila en e los in e s icios de la mo i ación pa a la ealización
pe sonal.
2. La búsqueda de sen ido educacional en una nue a sociedad
Quizás nunca haya sido an c ucial como aho a p opo ciona a cada suje o los ecu sos necesa ios
pa a su in eg ación como agencia pe sonal en la cul u a. La pe sona se dis ingue p ecisamen e po
la cons ucción de un sis ema concep ual que posibili e el egis o de sus encuen os agenciales con
el mundo. La adical impo ancia de la educación en es e p oceso es ob ia: “Pa a se de un mínimo
de u ilidad en nues o escena io mode no líquido, la educación y el ap endizaje deben se con inuos
y, de hecho, pe manen es a lo la go de la ida. No es concebible ningún o o ipo de educación o de
ap endizaje; la o mación de yos y de pe sonalidades es impensable de ningún o o modo que no sea
el de una e o mación con inua, siemp e po e mina y con inal abie o” (Bauman, 2010, 269). Las
6 Be nal Gue e o, A.
ins i uciones educa i as ienen la esponsabilidad de que odos encuen en su sen ido iden i a io
pe sonal, na a i o1, en un ma co adecuado de con i encia. Cada suje o que no encuen a sen ido
pe sonal, signi ica i o, en su p oceso educacional ins i ucionalizado, queda minimizado, si no
ágicamen e excluido de las dinámicas sociales es ablecidas. Ya conocemos las is es de i aciones
indi iduales y sociales de es as us aciones iden i a ias, pues o que la cons ucción de la iden idad
se ha á igualmen e en o os ámbi os donde el suje o se pueda sen i agencia pe sonal. Es o signi ica
que la búsqueda de sen ido y comp omiso con el cambio educa i o, en nues o caso, nos lle a a
conside a la insu iciencia mani ies a de una in e p e ación de la educación como enómeno
me amen e ins umen al (Be nal, 2011). Y nos ap oxima a la idea de “empode amien o”,
conside ado como la capacidad de con ola –y ambién de in lui signi ica i amen e– las ue zas
pe sonales, polí icas, económicas y sociales que, si no, cimb ea ían nues as ayec o ias i ales. O
sea, que la idea de empode amien o exige asimismo la ( e)cons ucción de los ínculos en e las
pe sonas. Como a i ma Zygmun Bauman (2010, 270), “uno de los aspec os decisi os que es á en
juego en la educación pe manen e o ien ada al empode amien o es la econs ucción de un espacio
público (que hoy es á cada ez más desie o) en el que homb es y muje es puedan pa icipa en un i
y eni con inuo en e in e eses, de echos y debe es indi iduales y comunes, p i ados y
comuni a ios”.
Necesi amos una esigni icación cul u al y una eo ganización p o unda. Se hace p eciso, an e la
c isis de la ansmisión cul u al, una econside ación de los con enidos cul u ales (Bolí a , 2008),
ecomponiéndolos y eo ganizándolos de modo que las nue as gene aciones dispongan de una
cul u a que les acili e el hallazgo de sen ido en el mundo y les p opo cione medios pa a el log o de
compo amien os é icos y cí icos, a a és de los que puedan eje ce su au onomía y asumi su
esponsabilidad como agencias pe sonales.
La cul u a nos demanda nue as in e p e aciones pa a hace plausible el noble p opósi o de
ayuda a la búsqueda de sen ido pe sonal en la ealidad, aunque la p o undización en nues a
iden idad nos sume ja ab up amen e en la complejidad y aun en el mis e io2. El humanismo clásico
conside aba que la humanización se alcanzaba con la ins au ación de una sociedad li e a ia. Como
comen a Slo e dijk (2008), el in de los ideales del humanismo mode no no supone el in del
mundo, pe o sí el in de un mundo apoyado en las espe anzas de p og eso median e el desa ollo de
la sensibilidad humanís ico-li e a ia como ía de comunicación en e los se es humanos. Las nue as
mediaciones écnicas y el p og eso cien í ico cons i uyen elemen os capi ales de esa necesa ia
esigni icación cul u al. Como ha dicho ei e adamen e Edga Mo in (2001), se p ecisa una e o ma
7 Be nal Gue e o, A.
“pa adigmá ica” y no p og amá ica, que a ec a a nues a p opia ap i ud pa a o ganiza el
conocimien o. Sospechamos que el p obable éxi o de es a e o ma se halla á ligado a nues a
capacidad pa a incula las posibilidades na a i as de odo el conocimien o a la cohesión cul u al,
inculándolo a su ez al p opio ca ác e na a i o de la con igu ación de la iden idad humana. Se
a a de “en iquece ” al homb e po odas sus con adicciones, median e un pensamien o
“dialógico”, capaz de deja lui a los con a ios, que se comba en y son complemen a ios. Las
ep esen aciones adicionales del homb e lo han agmen ado, p i ándole de su iqueza
mul idimensional. En e los elemen os capi ales de dicha e o ma, la neu ociencia ac ual ocupa un
luga p eeminen e (Ga cía Ca asco, 2009).
3. La pe spec i a educacional mediada po las con ibuciones neu ocien í icas ac uales
Aunque el decu so global del compo amien o humano no es é subo dinado a ningún con ol
es ic o, es necesa io conoce las p ep og amaciones ce eb ales con que nacemos (Eibl-Eibes eld ,
1983). Pa ece que la madu ación del sis ema ne ioso gene a de e minadas conduc as uni e sales
en o no a la misma edad (ap ende a anda , apa ición del miedo an e pe sonas desconocidas) y el
desa ollo del ce eb o pasa asimismo po es e apas econocidas (c ecimien o eloz, en e los 0 y
los 2 años de edad; e apa de o ganización, en e los 2 y los 7 años; y pe íodo de es abilización, a
pa i de los 7). Si ca eciésemos de cie os sis emas de ap endizaje, nada pod íamos ap ende . Ni la
ecepción pasi a ni la simple imi ación son su icien es. P ecisamos da un signi icado a los
es ímulos y comp ende el sen ido de aquello que que emos imi a . Los episodios de expe iencia
in e subje i a coo dinada po los cuales es ac ible alo a las c eencias e in enciones de o as
pe sonas, es deci , elabo a ep esen aciones men ales, posibili an el ap endizaje cul u al. La
capacidad de comp ende la men e de o a pe sona pa ece se una capacidad con la que nacemos,
que no se da den o del espec o au is a.
Que nues o ce eb o sea una “ abla asa” es un mi o, alimen ado po la adición cul u al
occiden al, con múl iples mues as an o en la iloso ía como en la an opología, así en la psicología
como en la sociología. La negación de la na u aleza humana no ha sido sino un lamen able e o . La
na u aleza humana se halla adicada en el genoma humano, some ido a una in es igación
o midable, y, al iempo, el genoma mani ies a la his o ia ilogené ica de nues a especie. Los
nue os conocimien os sob e gené ica y sob e el ce eb o desmi i ican la eo ía de la abula asa
(Mos e ín, 2006; Pinke , 2003). Cada indi iduo nace con unas posibilidades que se ealiza án y
o as no, en unción de su madu ación neu onal, de sus p opias acciones y de su expe iencia. La
he encia apo a un po cen aje conside able de nues o equipamien o ce eb al, en e el ein a y el
8 Be nal Gue e o, A.
sesen a po cien o; el es o, es in luencia del medio. Las di e encias indi iduales, ap eciables en el
sexo y en la in eligencia, ambién se dan en el ámbi o del empe amen o, o sea, en la se ie de pau as
a ec i as inna as con las que se in e p e a y se esponde a la ealidad. Aho a bien, odo ese
equipamien o ce eb al debe conside a se, más que un de e minan e ígido, un campo de
posibilidades y p e e encias, un ámbi o de inclinaciones compo amen ales que, en úl ima ins ancia,
admi en una cie a a iabilidad en unción de las in luencias del en o no.
Realmen e, cada indi iduo iene un ce eb o único, dis in o a los demás; pe o casi nada hay que
no pueda modi ica se o mejo a se. Sin nega el luga que la na u aleza ocupa, la cul u a la po encia.
La in luencia cul u al hace posible el desa ollo pleno del ce eb o humano. A pa i de cie a
es uc u a es able, el ce eb o se modi ica y puede hace lo a lo la go de oda la ida. A es e
enómeno se le denomina plas icidad, e indica que el ce eb o admi e al e aciones en su es uc u a o
unción como consecuencia del desa ollo, de la expe iencia o de alguna lesión. Es o signi ica que
cada indi iduo, lo sepa o no, es á cons uyendo, pa a bien o pa a mal, su p opio ce eb o en su
in e acción con el mundo (Jeanne od, 2006; Mo aes y De la To e, 2002). Es deci , nada menos que
su iden idad.
3.1. Plas icidad neu onal y cons ucción humana
Las ecien es con ibuciones neu obiológicas mues an cómo la plas icidad de la ed neu onal hace
posible la insc ipción de la expe iencia, de mane a que las sinapsis su en un cambio pe manen e en
unción de la expe iencia i ida. Es os mecanismos de plas icidad ac úan a lo la go de nues a ida
y de e minan signi ica i amen e nues o de eni . Po es a azón, de algún modo, somos c eado es
de nues o p opio ce eb o, en an o que podemos conside a nos es uc u as au ogene ado as. La
plas icidad neu onal nos eclama conoce no sólo lo que el ce eb o puede ole a , sino aquello que
puede hace . Es deci , la plas icidad supone que no nos limi emos a modula nues o ce eb o como
una me a copia del mundo ex e io , sino que podamos cons ui lo en unción de nues o
pensamien o e imaginación, ambién epa a lo3, desde nues a capacidad in e p e a i a y
cons uc i a. La conside ación p o unda de la plas icidad implica no con e i el ce eb o en el
se ido biológico de la adap abilidad, de la múl iple alencia y de la docilidad sociales (Malabou,
2004).
El ce eb o ecibe y elabo a in o mación a a és de lo ó ganos de los sen idos. En un
complejísimo p oceso, se comple a la in o mación ecibida con la gua dada en la memo ia. Y jun o
a un ce eb o senso ial enemos un ce eb o mo o , ya que ambién di ige el mo imien o. Y den o de
9 Be nal Gue e o, A.
undamen almen e po el deseo o po la a e sión o miedo hacia algo. En las p ác icas educacionales
de una sociedad de la p oducción, conscien e o inconscien emen e, se puso de elie e con asiduidad
la disciplina ex e io con ineludibles asociaciones al miedo (“el miedo gua da la iña”, nos dice un
adagio popula ). Inequí ocamen e, se p oducía ap endizaje. Las p ác icas pedagógicas se han ido
apa ando p og esi amen e de aquellos moldes, con o me los con ex os sociopolí icos y cul u ales
han ido cambiando. Han ido ganando e eno p ác icas pe misi as que nos han conducido a una
si uación igualmen e insa is ac o ia (Camps, 2010). Las p ác icas pedagógicas adicionales
ence aban una e e encia cla a a la emocionalidad del indi iduo, aunque podamos conside a la
incon enien e. Aho a, en cambio, las e e encias emocionales pa ece que no exis en. Aquí es á el
desa ío: hemos de cons ui una “pedagogía del deseo”, una pedagogía al e na i a en la que esuene
el “sen ido de la posibilidad”, del que jun o al “sen ido de la esponsabilidad” nos habló Robe
Musil (1980). De nada se i á una p eocupación ex ema po la cul u a eno ada que p e endemos
ansmi i si ol idamos lo undamen al: a quién se le a a ansmi i . Hay que pene a en el cí culo
del deseo, en esa es e a ín ima de la pe sona que ac úa como eso e y mo iliza el compo amien o.
En una in e esan e compa a i a con el mundo de la publicidad, Joan Fe és nos habla de la
necesidad de concebi la educación como “indus ia del deseo”: “La ene gía imp escindible pa a
oda acción educa i a (la adopción de nue as c eencias, de nue os conocimien os, de nue as
ac i udes o compo amien os) sólo puede ex ae se de la libido, del seeking, del ce eb o emocional”
(2008, 63). La emoción es una he amien a imp escindible pa a un comple o log o de la unción
mediado a en los p ocesos de enseñanza-ap endizaje. E iden emen e, no se a a de sus i ui la
azón po la emoción, sino en sabe in eg a las, en pode concilia las: “El e o no es sus i ui la
pasión po el pensamien o, sino incen i a y desa olla la pasión de pensa ” (Fe és, 2008, 63). La
compa a i a con el mundo de la publicidad es pa icula men e in e esan e, pues o que se a a de un
ámbi o que se ha in eg ado exi osamen e en la sociedad de consumo ac ual y puede apo a luz pa a
la supe ación de la b echa mo i acional que i e la educación ac ual. La p oducción de me cancías,
de bienes ma e iales y de se icios no cumpli ía su unción social si no se acompaña a de la
p oducción del deseo. Si nadie desea consumi , de qué si e lo p oducido. Un endedo puede
queja se de la escasa demanda, pe o un publici a io no, pues o que él es el esponsable de que esa
demanda exis a. La misión del publici a io es gene a in e és y e i a la abulia. En el ámbi o
educa i o es ecuen e oí quejas sob e la al a de in e és de los educandos, la ausencia de
mo i ación, pe o a amen e se obse a la asunción de esponsabilidad po la impo encia pa a
cumpli una unción capi al en odo educado : c ea in e és, mo i a y ans o ma el obje o de
16 Be nal Gue e o, A.
conocimien o en obje o de deseo. Pone en cues ión los p ocedimien os pedagógicos clásicos nos
exige ealiza y p opone un eje cicio del pensamien o que pe mi a abo da la expe iencia de los
educandos al como se con igu a en las condiciones ac uales, y es o signi ica pensa a pa i de lo
que se mani ies a os ensiblemen e: el abu imien o (Co ea y Lewkowicz, 2004). Se á una a ea
i ánica pe o, si no se log a, el paso a una sociedad del conocimien o desde la sociedad de la
in o mación, a una sociedad de iden idades log adas en luga de iden idades hipo ecadas po los
me cados y el o az consumo, p obablemen e segui á siendo más una ilusión que una ealidad. Aquí
encon amos un sende o cla e pa a la inno ación educa i a de hoy, capaz de in eg a el
conocimien o neu obiológico y el uso de las úl imas ecnologías de la in o mación y de la
comunicación, en el con ex o de una e o ma cul u al a la al u a de nues o iempo.
5. Conclusión
Como ha dicho Edga Mo in, conside ando el bucle his ó ico, pasado-p esen e- u u o, p e e se
con ie e en explo a el sen ido de los o bellinos de aho a. No se a a ya de que e con ola el
u u o, sino más bien de ela , de acecha en y con la ince idumb e: “En e emos que ninguna
es ella guía el po eni , que és e es á abie o como nunca lo ha es ado en siglos an e io es, ya que
conlle a a pa i de aho a, y a la ez, la posibilidad de una des ucción de la humanidad y la de un
p og eso decisi o de és a, y, en e es as dos posibilidades ex emas, odas las combinaciones, odas
las mezclas, odas las yux aposiciones de p og esiones y eg esiones son posibles” (Mo in, 2011,
25). Una pe spec i a op imis a y op imizado a, no única ni su icien e pe o sí necesa ia, pasa po la
ue za y el pode de la educación, acaso capaz de ans o ma nues os ce eb os como nunca an es
u o la opo unidad de hace lo, aunque pa a ello p ecisemos ecupe a y eno a la c eencia en su
alo .
An e la a alancha ecnológica, an e la p opagación pan allo ílica ac ual que, jun o a sus
indudables en ajas, amenaza se iamen e con nue as e siones de un mundo uni o me y
despe sonalizado, sojuzgado po el impe io consumis a, la educación se p esen a como ía de
log os de empode amien o imp escindibles pa a la conquis a de las iden idades pe sonales y
colec i as, pa a el acceso a los ni eles de au onomía y esponsabilidad que nos con ie en
inalmen e en pe sonas genuinas. Encon a sen ido y signi icado en el ma co de una cul u a
media izada po las úl imas ecnologías in o ma i as y comunica i as, es el noble p opósi o de una
educación que p e enda ajus a se a las exigencias de es a época. Las con ibuciones neu ocien í icas
posibili an ac ualmen e el quehace pedagógico en una se ie de ámbi os inculados al eje cicio
17 Be nal Gue e o, A.
cogni i o y ejecu i o del ce eb o. Pe o el hallazgo de sen ido, la cons ucción de la iden idad no
puede educi se al desa ollo cogni i o y a las posibilidades acionales ela i as a lo que se ha
enido a denomina el “ce eb o ejecu i o”. Vi i humanamen e signi ica encon a signi icado, pe o
i i ambién es desea . P ecisamen e, el conocimien o neu obiológico ac ual, que nos e ela un
complejo dinamismo ce eb al donde lo emocional y lo acional es án in e elacionados, nos ad ie e
de que sin una “indus ia del deseo”, sin el ingenio capaz de mo iliza el deseo, sin el concu so
decisi o de las emociones, el ap endizaje pleno no se da. Aquí se encuen a uno de los mayo es
e os pedagógicos de hoy, educi la b echa mo i acional po donde se despa ama con inuamen e el
capi al más p eciado, el humano, y con él muchas posibilidades pa a c ea un mundo mejo .
Nadie iene la ó mula de ini i a, ni po aho a se espe a: “Aún debemos ap ende el a e de i i
en un mundo sob esa u ado de in o mación. Y ambién debemos ap ende el aún más di ícil a e de
p epa a a las p óximas gene aciones pa a i i en semejan e mundo” (Bauman, 2007, 46). Mien as
an o, la neu ociencia nos en ía algunas señales de espe anza. Ap o echémoslas.
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No as
1 Es udios ealizados en los úl imos años sob e la memo ia au obiog á ica ienen a consolida es a pe spec i a de la
iden idad pe sonal. Se ha conside ado la memo ia au obiog á ica como una his o ia que apo a o ma y signi icado al
yo, como una sue e de iaje épico a a és del iempo; se a a de una concepción del yo como p o agonis a p incipal de
la memo ia au obiog á ica y como na ado de la his o ia pe sonal (Fi ush y Reese, 1992; Nelson, 2003). La memo ia
au obiog á ica se ía de es e modo una cons ucción del “yo con inuo empo al” (“ empo al con inuing sel ”) y cumple
unciones an o indi iduales como sociales: es ablece un sen ido del yo y si ua al indi iduo en el con ex o cul u al de
pe enencia.
2 Como señala Pe e Slo e dijk al a a de pe ila su iloso ía de la coexis encia en el espacio común, “no queda o o
camino que en en a se con la p opia monoc omía neg a (…) No podemos pone po esc i o lo que somos al comienzo”
(2009, 317). En su Ensayo sob e la cegue a, José Sa amago pone en boca de “la chica de las ga as oscu as”, uno de los
pe sonajes que hace des ila po su ob a –una alego ía pe spicaz sob e nues a agilidad y con ingencia–, unas
he mosas palab as as eado as de lo que nos cons i uye genuinamen e: “Si alguna ez uel o a ene ojos, mi a é
e dade amen e a los ojos de los demás, como si es u ie a iéndoles el alma, El alma, p egun ó el iejo de la enda
neg a, O el espí i u, el nomb e es igual (…) Den o de noso os hay algo que no iene nomb e, esa cosa es lo que
somos” (2010, 316).
3 Ya es luga común ci a , como ejemplo ex ao dina io de la eno me lexibilidad y capacidad de adap ación del ce eb o,
el caso de una niña de 7 años que a la edad de 3 años su ió la ex i pación del hemis e io izquie do del ce eb o a causa
del sínd ome de Rasmussen (ence ali is ocal c ónica), que le p o ocaba a aques epilép icos incon olables que le
hab ían lle ado a la mue e (Spi ze , 2005). El hemis e io izquie do, como es sabido, domina el lenguaje, y cab ía
espe a po an o una limi ación co po al g a e de un lado del cue po y la ausencia de comunicación e bal. Lo
asomb oso del caso es que la niña es bilingüe (habla luidamen e en u co y holandés) y se ha ecupe ado pa cialmen e
de la hemipa esia, mos ando únicamen e una espas icidad le e del b azo y la pie na de echos, con lo que lle a una ida
p ác icamen e no mal. Su ce eb o compensó la mi ad que al aba.
4 El homb e in e io lib e, ese sus i u o p ecien í ico pa a los ipos de causalidad que se descub en en el cu so del
análisis cien í ico, que dije a Skinne (1969), no deja de se un an asma exo cizable pa a quienes conside an que la
libe ad no es más que una ep esen ación engañosa que el conocimien o igu oso disipa.
5 Oli e Sacks, conocido po la na ación de casos céleb es como el de ese p o eso de música que padece una lesión en
el hemis e io izquie do de su ce eb o y su e agnosia isual, ex aña a ección que le incapaci a pa a econoce los
obje os, con undiendo pa químe os con niños a los que dedica ca icias y que se ap es a a coge la ca a de su muje
cuando en ealidad quie e alcanza su somb e o (2005), nos ela a en Un an opólogo en Ma e (2009) la his o ia de una
pe sona a ec ada po el sínd ome de Tou e e, que p oduce a los pacien es espasmos deso denados y explosi os –cuyo
gen esponsable es á de ec ado–, que llegó a con e i se en un compe en e ci ujano.
6 Los descub imien os neu ocien í icos ace ca del ce eb o emocional y su pode dinamizado del compo amien o, han
posibili ado la econducción del deba e sob e los iejos concep os psicoanalí icos ela i os al inconscien e y a la
pulsión, que aho a adquie en una esonancia biológica. Así, pa a algunos (Anse me y Magis e i, 2006), la cues ión de
la huella, eje del enómeno de la plas icidad, se ubica en la in e sección en e la neu ociencia y el psicoanálisis, lo cual
es ablece una linealidad en e huella sináp ica, huella psíquica y signi ican e.
7 No odo lo que sabemos hace lo sabemos ambién explíci amen e. La in o mación se almacena en el ce eb o en o ma
de in ensidades de conexión en e neu onas. Es as in ensidades de conexión log an que el ce eb o pueda p oduci una
de e minada salida an e una en ada conc e a: “Es posible mos a que, p ecisamen e po que unciona de es a mane a,
nues o ce eb o unciona an bien. Compa adas con los chips de o denado , nues as neu onas son len as y poco iables.
El hecho de que, a pesa de ene es e lousy ha dwa e en nues as cabezas, podamos compo a nos con an o éxi o,
es iba p ecisamen e en que el p ocesamien o neu onal de la in o mación iene luga a a és de la ansmisión de
ac i aciones en un núme o muy ele ado de sinapsis, implicando un núme o muy ele ado de neu onas” (Spi ze , 2005,
62-63).
8 Recué dese que el impulso ne ioso es eléc ico, pe o la ansmisión de una neu ona a o a no es eléc ica, sino
química. El “espacio in e sináp ico” es á dominado po los “neu o ansmiso es”, sus ancias químicas que ansmi en,
bloquean y modulan la señal ne iosa. Nues o compo amien o se e, pues, in luido po componen es químicos
(se o onina, dopamina…), lo que a algún au o ha lle ado a deci que enemos, en ealidad, un “ce eb o químico”
(Jensen, 2010).
9 La libe ad puede conside a se, pues, como un modo de causalidad, una causalidad in e na, p opiedad de la conduc a
au ode e minada. Pa a John Sea le (2000), en e las azones de ac ua , en e las “causas” de la acción en o ma de
20 Be nal Gue e o, A.
supues os y deseos, y la acción, el “e ec o” en o ma de ac o, se da un “ acío”, alla, “gap”. Es e acío, Sea le lo asocia
al adicional concep o de “libe ad de olición”, ela i o a la acul ad de de e mina uno mismo los p opios ac os de
olun ad, en e a la “libe ad de ac o”, inculada a pode hace lo que se quie e. En esos acíos se es á mani es ando
nues o yo. No se a a de una en idad subs ancial, sino de es ados o ac i idades men ales. Sea le pos ula, con odo, po
azones “ o males”, la exis encia de un yo.
10 En algunas de las mejo es ob as li e a ias de nues os días, se encumb a el alo i al de la na ación. Dice Co elli, el
sinies o pe sonaje de la no ela El juego del ángel, de Ca los Ruiz Za ón (2008), a Da id Ma ín (el esc i o
p o agonis a de la no ela): “Todo es un cuen o, una na ación, una secuencia de sucesos y pe sonajes que comunican un
con enido emocional. Un ac o de e es un ac o de acep ación, acep ación de una his o ia que se nos cuen a. Sólo
acep amos como e dade o aquello que puede se na ado” (p. 187). Y más adelan e, insis e Co elli a Ma ín: “…los
se es humanos ap enden y abso ben ideas y concep os a a és de na aciones, de his o ias, no de lecciones magis ales
o de discu sos eó icos” (pp. 292-93).
11 Si se quie e impulsa la c ea i idad, con una undamen ación neu obiológica, Susan G een ield (2009) p opone: 1)
impulsa la con ianza, que iene una inequí oca base emocional, pa a pode e a las asociaciones/asunciones exis en es;
2) es a adecuadamen e lib es de las es icciones de los ma cos concep uales exis en es pa a ole a asociaciones
ex añas y no edosas, pa a lo cual no sólo hace al a con ianza sino ambién imaginación; 3) pensa con ba emos,
aunque nos en en emos a un sis ema de clasi icación mucho más amplio y lexible de lo no mal, pa a lo cual se
equie e una memo ia uncional ue e, capaz de ac ua e eniendo simul áneamen e muchas eglas e ideas.
12 P obablemen e no se a a de una mani es ación subs ancial del se humano, pe o la libe ad ampoco es una ilusión.
Se a a de un enómeno di e en e de odas las demás condiciones biológicas y que se halla en nues a especie. Apenas
un guiño en la his o ia e olu i a, sus p incipales ca ac e es ienen una an igüedad de sólo unos miles de años; pe o
du an e ese iempo, como señala Denne (2004), ha ans o mado el mundo de modo análogo a como lo hicie on
g andes ansiciones biológicas como la c eación de la ida mul icelula y el o igen de una a mós e a su icien emen e
ica en oxígeno. Como el es o de elemen os de la bios e a, la libe ad u o que e oluciona y es e p oceso segu amen e
con inúa. La mejo comp ensión de su génesis nos ayuda á a p ese a la de sus enemigos.
21 Be nal Gue e o, A.