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Arquitectura y ciudad en la obra de Antonio Palacios: relatos

Fernández Alba, Antonio

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RELATOS ARQUITECTURA Y CIUDAD EN LA OBRA DE ANTONIO PALACIOS An onio Fe nández-Aiba An onio Palacios, A qu . P opues a pa a la ciudad de Vigo ( 1929). A p opósi o de la expos1cwn sob e An onio Palacios celeb ada en el Cí culo de Bellas A es de Mad id (no iemb e 2001-ene o 2002) L a eno ación u bana que an a su i algunas ciudades eu opeas en la an- sición del siglo XIX al xx an e la p e- sión que eje ce sob e sus mo ologías u banas la e olución indus ial, adquie e una o ien a- ción que adop a un sen ido monumen al, p ó- ximo a una ac i ud conse ado a en la plani i- cación de la ciudad y que iene ligada a la he encia espacial napoleónica que emodela á con g an elocuencia a qui ec ónica los iejos luga es de los en o nos u banos eu opeos, sob e los que el iluminismo, ba oco o la depu ación o mal neoclásica cons ui án ejemplos aliosos en la ciudad p eindus ial en endida és a como una summa de alego ías monumen ales. - CXXVII- 127 ASTRAGALO, 19 (2001) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle.ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2001.i19.16 P o eso -a qui ec o. Uni e sidad Poli écnica de Mad id. Es udio de A qui ec u a An onio Fe nández Alba y Asociados. Académico de la Real Academia de Bellas A es de San Fe nando 128 Espacios públicos, ecin os u banos, edi icios ins i ucionales, conjun os pa a nue os usos, se le an an en consonancia con los p incipios composi i os de es os pos ulados monumen a- les, donde la alego ía en a a o ma pa e del p oyec o del a qui ec o. La alego ía, se eco- noce como icción en i ud de la cual una cosa ep esen a o simboliza o a dis in a. La ciudad en ansición de los siglos XIX y xx se cons uye y des uye en el con ex o de es e deba e monu- men al, o ece imágenes como alego ías edi i- cadas en e a los nue os códigos lineales y abs ac os del acionalismo uncionalis a. Es e comba e ideológico es ilís ico a a encon- a en el inde e minado lenguaje del eclec i- cismo un epe o io de imágenes y espacios alea o ios que en de e minados p oyec os a qui ec ónicos, suplan la de iciencia de la ene gía c ea i a que des ila la ciudad bu guesa en e a los nue os y belige an es lenguajes de la « e olución indus ial»: No son necesa ios muchos a gumen os es é icos pa a acep a que las a qui ec u as en gene al del eclec icismo . del XIX exp esan con bas an e p ecisión es a a i icialidad monumen al, enómeno concomi- an e con la alsa monumen alidad ecnológica en la ansición del siglo xx al XX I ya en el ámbi o de los e i o ios me opoli anos. Mad id, como algunas de las capi ales más impo an es del país, no había sido a o unada en el desa ollo de sus es uc u as u banas señalaba en sus esc i os A. Palacios: La capi al del Es ado no espondía a la adición de las g andes ciudades eu opeas de alea o ias es uc- u as u banas sedimen adas a a és de la his o- ia; po el con a io e a una pequeña illa que apenas había enido capacidad pa a e olucio- na como ciudad. Sob e es a educida illa se e ía en los p incipios del xx la concepción de la ciudad mode na, ideada de espaldas a la na u aleza y en e a de e minadas expe iencias de la his o ia, a ando de p oyec a sus nue os espacios y edi icios en las lineales pa i u as de la onna uncional, o ma es anda izada abie a a las imágenes de las epe iciones mecánicas y a ene que sopo a iden idades accionadas en sus insopo ables pe i e ias. La in e ención de aquellos a qui ec os mad i- leños en la ansición del siglo se eía ampa- ada po unas leyes que en e o as p e oga i- as, pe mi ían la exp opiación o zosa de sola es y ecin os u banos, al en ende se los c ecimien os de la ciudad como una causa de u ilidad pública. No esul a ex año, po an o, aquellas ope aciones de nue os azados como los lle ados a cabo en la Vía Laye ana de Ba - celona y que en Mad id se pudie an ealiza ope aciones de ci ugía u bana como la G an Vía, las calles a boladas de Albe o Aguile a, F ancos Rod íguez; se á p ecisamen e en es as ape u as y iales de las nue as a enidas los luga es p opicios pa a le an a los g andes edi- icios de las ins i uciones sociales, me can iles, de bene icencia que inaugu aba el siglo xx. La igu a de An onio Palacios (1876-1945) i umpe en la escena u bana del Mad id de 1900 con un edi icio pa a la sede del Palacio de Comunicaciones ga nado en concu so público en 1904 que apenas iene acep ación, sólo se p esen a án es p oyec os de los a q ui- ec os López Blanco y Mon esinos, O amendi y Palacios, Ca asco y Saldaña. Si uado en la con luencia de la calle de Alcalá con los Paseos del P ado y Recole os, las nue as azas - CXXVIII - de O amendi y Palacios que en plena ju en ud le an aban jun o a los ecin os de palace es y i iendas de la al a bu guesía isabelina y de la Res au ación. Un nue o monumen o, un hi o signi ica i o y emblemá ico de las comunica- ciones, símbolo del «p og eso» y de la «mode nización» en endida desde los esque- mas ideológicos de aquella bu guesía me can il mad ileña, a e ada a unos lenguajes ecléc icos desde lo que se p e endía con cie a ingenuidad pode supe a el ho izon e limi ado del cas i- cismo hispánico. No debe ex aña po an o la buena acogida en de e minados sec o es de aquella sociedad de la p opues a de O amendi y Palacios, en uel a en an os agmen os de es ilo y que su abundancia o namen al podían di umina las p eocupaciones uncionales, la economía o mal, la lógica de la azón cons- uc i a obje i os de la angua dia mode na. La igu a de An onio Palacios esponde al pe il de un a qui ec o do ado de alen o o - mal, li ga do a sus ob as po lazos de g an a ec- i idad, ecundo en su modo de exp esa sus ideas median e el dibujo, dibuja pa a Pala- cios es una his o ia de cla i idencia. A qui- ec o on e a de 1900, me pa ece en ende lo imbuido po la «lógica sublime» que ence- aba la plás ica del exp esionismo como medio pa a consag a el edi icio en la ciudad en endida como un monumen o con inuo. El sal o eno ado del siglo pa ece no pe u - ba le, pa a él la a qui ec u a espondía a una cobe u a de lo a cons uc i o -deco a i a aplicada a los cánones, que in adía el espacio del edi icio con los nue os i os uncionales. Bas a eco e el en o no mad ileño de las calles de Alcalá y G an Vía pa a pode en en- de cómo es e jo en a qui ec o adminis aba sus do es de pe suasión pe sonal, excelen e dibujan e, el conocimien o de la es e eo omía en la pied a, ambién aplicada como un iejo maes o de ob as medie al y sob e odo los ecu sos de su epe o io o namen al, ejem- plos signi ica i os de la escenog a ía u bana que señalamos se ían el Banco del Río de la Pla a (Banco Cen al), Cí culo de BB.AA., Banco de la Unión Me can il, las casas de Ma esanz y Lagos en la G an Vía, las casas come ciales, Palazuelo en e las calles de A enal y Mayo ; el Hospi al San F ancisco de Paula en Cua o Caminos, hoy Depa amen os de la Comunidad de Mad id. La ob a a qui ec ónica de An onio Palacios no esponde a un código es ilís ico p eciso, como podía en ende se en su admi ación po la no ma neoclásica de Juan de Villanue a, su in uición sal a a los más a iados paisajes o males siem- p e que sus edi icios adquie en el p o agonismo de lo g andioso, aunque puedan exis i disonan- cias en e la o ma y la ealidad cons uida, la economía del cálculo es uc u al, o los p esu- pues os uncionales de la época, sob e odos es os concep os p e alece en su ob a el alo in ui i o del p ocede del a qui ec o que se deba ía po en onces como de nues os días, en como asumi la imposibilidad del acon ece ilu- minis a de la mode nidad, su o den social, o - mal y cul u al y el p oyec o g a i ican e y subje- i o de la «ob a g andiosa» li gada a los pos ulados de la mímesis y la sublimidad. La ciudad de Mad id, en su modes a con igu a- ción de Villa ba oca, no se á ajena a los deseos plani ica o ios de Palacios. «Al in, el simple edi icio aislado in e esa especialmen e a -CXXIX - 129 ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672 la en idad o al mecenas que lo ele a; pe o esas g andes o ganizaciones a qui ec u ales en que nume osos edi icios se ag upan en magni ico conce an e... es o in e esa, emociona y es i- mula con cí ico o gullo a oda una cuidad o a una nación en e a»' pa a conclui su discu so con mo i o de la conmemo ación del II cen e- na io de Juan de Villanue a con una llamada a la g an lección del a e ba oco, que no duda á en aplica en los azos que p opone pa a sus p oyec os de la e o ma del cen o de Mad id, Pue a del Sol y el nue o Salón del P ado, aun- que ecu i á de nue o al én asis composi i o neoclásico con sus edi icios puen e de 35 m de al u a des inados a o icinas, ins alaciones come ciales y i iendas, ace as ele adas, como mi ado es u banos, o denados en «gigan es columna as, en clásico y mode no es ilo a la ez» sis ema ya empleado po Pala- 130 cios en la cons ucción de sus bancos. La p opues a haunsmaniana que p oyec a pa a la Pue a del Sol aca icia lo que hoy pod íamos señala como la a qui ec u a de una simula- ción, nues o pasado pa a Palacios sigue siendo nues o u u o, en su p oyec o. «Se á es a Pue a del Sol lección g andilocuen e de la his- o ia de nues a aza ibe a, a dia io ap endida po las mul i udes, como en la Edad Media, el pueblo ap endía en sus momen os el des ino de los mundos y las almas; desde su c eación has a el di ino Juicio Final»'. Aun siendo condescendien e con la echa de es os esc i os, ene o de 1940, no dejan de se explíci os sus anhelos a qui ec ónicos pa a hace de Mad id la capi al ce emonial del nue o égimen. Conscien es algunos de los mejo es a qui ec os de aquellos años, que oda la o ganización que con ola la ciudad, en el caso español, se ealizan con mayo e icacia desde los mecanismos de la semán icidad ba oca, equilib ándola en la «calma se ena» que o ece la composición neoclásica. Luis Moya publica ía «Sueño A qui ec ónico pa a una exal ación nacional» 1937, y los a qui ec- os F. Asís Cab e o y R. Abu o el colosal monumen o a la Con a e o ma 1948. Esa ca ga o mal de la seman icidad ba oca la en e en España y que había conseguido nubla los soles de la ilus ación y ab i , ya en los p inci- pios del s. xx un espec o amplio en las no mas de un eclec icismo mix i icado , en e a los es a egias espaciales que anunciaban las an- gua dias del GATEPAC y los jó enes aciona- lis as, se á es a pe sis encia del sen i ba oco que Palacios u iliza pa a o dena y plani ica los núcleos cen ales de la ciudad de Mad id. An onio Palacios piensa la e o ma de la ciu- dad concebida en núcleos simbólicos, en apaci- bles plazas ba ocas odeadas de monumen a- les edi icios, en la con icción ya señalada de que nues o pasado sigue siendo nues o u u o. Cuando in oduce los códigos de mode nidad en sus edi icios o p opues as u ba- nas como: el g an Viaduc o desde la es ación de P íncipe Pío, lo hace median e la anquili- zado a no ma de una ama en e neoclásica y p eindus ial, alejado de la nue a ma iz ecno- lógica, años luz de la co al de mode nidad que es enaba en las décadas iniciales del s. XX una ciudad como Ba celona. La modalidad a qui ec ónica impe ial del u u o Mad id, An onio Palacios la desc ibe en el discu so an es eseñado en los siguien es é minos: - cxxx- «Consignemos que en es a ob a y las es an- es de Re o ma In e io son simul áneos los p opósi os al amen e ideológicos -y que oda ella se á un GRAN MONUMENTO A LAS GLORIAS ESPAÑOLAS-con los pu amen e u ili a ios. Ambos p incipios end án, po consiguien e, conjugados de con inuo en nues a desc ipción». «Es a nue a Pue a del Sol, y aun odo el dis- posi i o u banís ico del cen o de la capi al de España, se á pues, una a qui ec u al sin o- nía he oica, po su p es ancia clásica, po la signi icación escul ó ica y aun po la nomen- cla u a de calles y plazas; colosal monu- men o, cuyo olumen de 15 millones de me os cúbicos hab á de ele a se a las glo ias his ó icas p e é i as y ansias u u as del Impe io Ibé ico. Cualquie o a o ma de glo- i icación que al e ec o se in en ase, po cos- osa que ue e, se ía idículamen e insigni i- can e compa ada con la p opues a». «Las cons ucciones ele adas en el con o no elíp ico de la plaza -inmenso coliseo- se án: los a cos de iun o, emplazados sob e las p incipales ías con e gen es; las dos al as o es, simbólicas del «Plus Ul a», y los cue pos de edi icios -según el con o no o al- que enlazan unos y o os y cuyos elemen os deco a i os (g andes es a uas en los in e co- lumnios) ep esen a án los cua en a pueblos que, siendo hoy nues o Impe io espi i ual, NOTAS ' An e una mode na a qui ec u a Re is a Nacional de A qui ec u a p ág . 408 nº 47-48 No Die 1945. ue on un iempo el e i o io nacional en el que no se ponía el Sol» 3• La a qui ec u a de An onio Palacios en el en o no de una ciudad como Mad id, obje o de la exposición p esen e, iene insc i a en la enc ucijada cul u al de los cua en a p ime os años del siglo XX. Su ob a cons uida y p o- yec ada, es aba aco ada po la geog a ía de unos e i o ios donde la iloso ía mode na in en ó si ua el pensamien o y la acción en e el mundo concebido como olun ad y el mundo como ensoñación. La b uma que ode- aba las secuencias o males del eclec icismo con el que se p e endía con ene la igencia de las nue as o mas, no se ían nada mas que como apósi os o males de una c isis más p o- unda, la «c isis de la ciudad», de la que Mad id apenas pe cibía sus sín omas, en e e- nidas en las sona as de o oño del iejo aldea- nismo. Palacios desde la o andad que p opo - cionan las a qui ec u as del yo, log ó le an a unos edi icios como «oasis o males» alejados de la búsqueda del espacio pa a una comuni- dad compa ible con la ama ci il y u bana de la sociedad p eindus ial. Le an ó sus g andes edi icios desde las buenas no mas de edi ica con e dad, su ob a se alejó siemp e de los bu ones de la a qui ec u a que con an a lui- dez p opo cionan los modelos de sus ebajas, con encido que el au en ico a qui ec o como el e dade o a is a es aquel que in en a o sabe hace de la espues a un enigma. ' op. ci pág. 412. ' op . ci . pá g. 41 2. -CXXXI - 131 ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672 John Soane, El Banco de Ingla e a, 1788-1833. - CXXX II -