La liquidación de un imperio mercantil en el S. XVI
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LA LIQUIDACIÓN DE UN IMPERIO MERCANTIL EN EL S. XVI * Por ENRIQUETA Vil.A V/LAR Una de las em presas más difíciles que tuvo que acometer Ja monarquía española, a lo largo del complicado y fecundo S. XVI, fue la incorporación paulatina de todo un continente, se pa - rado por un ancho mar hasta entoces "tenebroso y desconocido". Empresa que sólo podría ser mantenida a costa de la dominación de este mar que pronto se convirtió en vehículo y ví a de un comercio que alcanzaría cotas insospechadas en la segunda mitad de la centuria. La consolidación de los virreinatos de México y Perú determinó la aparición de nuevos y dilatados mercados que introdujeron otros productos de intercambio. Tintes y esclavos, cueros y azúcar irrumpieron en un comercio que se había creado a base de convertir en oro y plata todo lo que la s nuevas poblaciones iban necesitando. Verdaderos imperios mercantiles fu eron s ur giendo en las tierras americanas apoyados en una compleja red, necesa ri a para vencer las dificultades que suponí an las enormes di stancias y los dilatados plazos. James Lo ck hart que ha estudiado con visión ce rt era el desarrollo de una parte de ese mundo -el perua no - nos describe la estructura necesa ri a para mantener un comercio regular con tan le jan as tierra s: un mer cad er afincado en Sevilla con conexiones con otros socios o factores en otros lugares de España y Europa, debía contar con otros cola boradores en Nombre de Dio s, donde se recibían los géneros que se transportaban a tr avés del istmo hasta Panamá, en la que
144 ENRIQUETA YfLA YILAR otro agente los almacenaba en depósitos para embarcarlos hasta el Perú. En Lima uno o varios factores se hacían cargo de la mercancía para distribuirla por el interior del territorio y para obtener la plata que cada año via jaba de nuevo en las flotas camino de Sevilla1 • Los poderes y atribuciones que necesari am ente había que otorgar a estos factores para que pudieran operar con soltura requerían persona s de toda confianza que , generalmente, eran elegidos entre los miembros de la misma familia del mercader principal. Eran necesarios también hombres instruídos y versados en cálc ulo , s istema de crédito, derecho mercantil , conocimiento del mercado monetario etc. para poder realizar l as complicadas transaciones que estos negocios demandaban. Dichos conocimientos y las excelentes condiciones de trabajo con la s que se movían estos agentes americanos les permitía reunir a su vez un capital propio que, en ocasiones, les posibilitaba independizarse o jugarle una mala pasada al patrón a pesar de los lazos que pudieran unirle. Nombres como los Illescas, los Espinosa o los Jorge2 , presentan este perfil y pueden s ervir como modelos para otros muchos que antes y despu és de ellos actuaron de la misma manera. Entre todo s, como arquetipo del poderoso mercader del S. XVI, se puede destacar a Juan Antonio Corzo Vicentelo, que, rodeado de parientes y paisanos, crea un gran imperio en el Perú. Como los príncipes, los mercaderes consideran el parentesco como el medio más eficaz para tender su red sobre los continentes. Con ayu da de sus familiares, constituídos en factores o agentes en los puntos claves del comercio, ll ega n a levantar un edificio que, según Enrique Otte, " ... no cede en gra ndiosidad al de los monarcas" 3• Desde Sevilla, donde se instala definiti va mente como hombre muy poderoso en 1558, El Corzo va a dirigir sus millonarias transaciones. Una serie de cuestiones de todo tipo sugiere el fin de los negocios de este gran mercader , de cuya figura ya me he ocupado en otras ocasiones 4 • Ahora sólo pretendo, basándome en unas cuentas que se encuentran en el A.G.I. de Sevilla 5 , que me sirva de referencia para reflexionar s obre la complicada estructura comercial entre Sevilla y Perú.
LA LIQUIDACIÓN DE UN IMPERIO MERCANTIL EN EL S. XVI 145 1. LA PERSONALIDAD Y MENTALIDAD DE UN GRAN MERCADER Siguiendo a Lockhart y al perfil que nos ofrece del mercader de la época, se puede transcribir un párrafo que parece redactado para nuestro personaje: "Los mercaderes del Perú hicieron posible tanto la guerra como la paz con el hierro, las herramientas, la ropa y las provisiones que suministraban. Gracias a ellos, las guerras civiles del Perú y las ciudades peruanas fueron buenas imitaciones de los originales españoles. Los mercaderes eran una clase de personas útiles e instruidas, y sus redes de comunicaciones, las mejores del Perú, servían a toda la población... viajaban continuamente, evitaban las inversiones permanentes, ansiosos de trepar el próximo peldaño de una escalera que se extendía desde Potosí, a través de Lima, hasta Sevilla ... y aquellos que se marchaban a España, por lo gen eral, dejaban tras sí parientes para conservar los intereses de la familia"6 . Efectivamente, Juan Antonio Corzo se formó y se enriqu eció en las guerras del Perú, en las que intervino siempre del lado de la facción realista lo cual le valió como mérito a la hora de pedir su ejecutoria de nobleza; era una persona instruida ha sta el punto de establecer una tasa de los productos que en aquellos años se intercambiaban en el Perú, por la que se rigió aquel comercio hasta el S. XVII; de su red de comunicaciones se beneficiaban bastantes gentesH ; realizó varios viajes desde Sevilla a Perú; trepó, hasta el último peldaño y, desde luego, dejó tras sí un rastro de parientes que dieron a sus herederos bastantes quebraderos de cabeza. Era sin duda el Corzo un hombre singular. Citado por cronistas9, viajeros'º y literatos 11 fué celebrado tanto en la vida 12 como en Ja muerte. Su entierro y la toma de Cádiz por los ingleses son los únicos acontecimientos dignos de mención que un cronista colombiano consignó de su estancia en España, desde 15 85 a 1591, en la obra que escribíría muchos años después 13 • Se enriqueció hasta límites extremos, hasta tal punto que en un documento de la época se recoge que dejó en su testamento 1.600.000 ducados en contado 14 , e intervino muy directamente en todos sus negocios y
146 ENR IQUE TA VILA VILAR en Ja ascención social de su linaje hasta los más altos gra dos. Nunca pensó que su hijo, para el que fundó un millonario mayorazgo, siguiera sus pasos. En el testamento que redactó poco antes de morir, dejó muy claras sus intenciones sobre la liquidación de sus negocios americanos, ordenando en la claúsula 29 lo siguiente: "Yten mando y ruego y encargo mucho a la dicha Doña Brígida Corzo mi mujer, y a quien después de ella tenemos proveido y ordenado, que luego que yo falleciere dentro del más breve término que sea posible fenezcan liquiden y acaben todas las cuentas de mis factores que han sido y son y fueren hasta el día de mi fallecimiento y de cada uno de ellos conforme a mis libros y demás recaudos que convengan y se co br e todo lo que pareciere que me deben para todo Jo cual los ratifico y apruebo por esta mi última voluntad" 15 • Do s cuestiones llaman la atención en este párrafo: la decidida voluntad de liquidar sus negocios a su muerte, patente en otras claúsulas anteriores del mi smo documento en las que da cuenta de la liquidación con tres de sus más importantes factores, -Juan Batallón, Juan Bauti sta Corzo y Antonio Petruc he 16 -, y la absoluta confianza hacia su mujer a la que hace respons able del futuro de su fortuna. Con respecto a lo primero parece lógica la postura si se tiene en cuenta el destino que había deparado para sus hijos. Su hija se convierte en Co ndesa de Gelves mediante una cuantiosísima dote y su hijo pasa a engrosar las filas de los jóvenes aristócratas con todas las cargas sociales y económicas que ello representaba17 • En cuanto al papel decisivo que le tocaría desempeñar a Dª Brígida Corzo, como albacea y usufructuaria del mayorazgo hasta su muerte, es algo muy común entre las esposas de l os grandes empresarios del momento y viene a plantear la importancia que adquieren ciertas mujeres en un momento en el que parecen eclip sa das para todo lo que no sea el trabajo doméstico 'x. 2. EL FINAL DE UN NEGOCIO: LOS MECANISMOS INTERNOS La actuación de Dª Brígida en la liquidación del capital americano fué personal y en todo momento estuvo dirigida por
LA LIQUIDACIÓN DE UN IMP ERIO MERCANTIL EN EL S. XVI 1 47 --- ell a. En su testamento da cuenta de su actuación y por él sabemos que. al poco tiempo de morir su marido, envió a Perú un criado que llevaba los libros de cuentas, Pedro Forcadel, sin que al par ecer consiguiera gran cosa. En vista de ello, Dª Erigida decidió comisionar a alguien de más autoridad y pensó en Bartolomé Salvador Solorzano , per so na destacada al que Je otor ga plenos poderes19• ¿Quien era Bartolomé Salvador Solorzano? Se sabe bast an - te de este notable personaje, autor del primer tratado de contabilidad por partida doble, publicado en Madrid en 15 9020, gracias a l os trabajos del profesor Hernandez Estévez que se ha interesado por su vida y su obra 21 • y a los numerosos rastros que ha de jad o de su último viaje a P er ú 22 • Pero no hay muchas referencias a su relación con el Corzo y a cómo y cuándo entró en co ntacto con él. Se sabe que residió en su casa durante muchos años y que se encontraba entre los hombres de confianza del gra n mercader23• También parece cierto que su famoso Tratado es fruto de su experiencia como contable del comerciante tal como puede adivinarse de los casos prácticos que ofrece y que el m éto do de partida doble lo usaba cotidianamente en los libros de cuentas de su patrón 24 • Pero su personalidad era bastante más compleja que la de un mero contable. Sabemos, también por su testamento2\ que enviaba a América por su cuenta fu ertes "cargazones", que fabricaba .. libros de Caja y manuales de molde y encuadernados" que enviaba a ve nder a Medina del Campo y a México2 '' y que cobraba un tributo anual de la condesa de Gelves con un principal de 1500 du cados. Poseía casas en Palencia y algún pequeño terreno arrendado y tenía al gunas cuentas pendientes como acreedor y deudor, fruto de su actividad mercantil. Soltero empedernido, no duda en confesar un hijo natural habido con una vecina de Cantillana, el feudo de sus señores, así como la sospecha de haber dejado encinta a cierta muj er con Ja que hacía diez meses que tenía relaciones y de Ja que no quería revelar su nombre por no dañar su honor. A ambos descendientes, el nacido y el por nacer, l es dejó unos legados de 1 .500 ducados. Fué en este hombre en el que confió Dª Erigida Corzo el destino final de los restos de su imperio económico y ambos, señora y criado, se dispusieron a aprovechar bien el viaje: la primera
148 ENRIQUETA YlLA VILAR confiándole un baúl en el que iba cantidad de ropa, telas, joyas y otros objetos por un valor de poco más de 500.000 maravedíes; el segundo consignando por su cuenta una partida de mercaderías que importaban más de 3.000. 000 27 • Todo un ejemplo de la mentalidad de la época y de la fuerza del comercio con las Indias. Una señora ennoblecida y rica y un autor que poco tiempo antes había dedicado su obra nada menos que a Felipe 11, no dudan en aprovechar la ocasión para sacar tajada de un via je proyectado para empresa de más altos vuelos. Y como tal, Solórzano iba dotado de todos los elementos necesarios para llevarla a cabo: un poder amplio y preciso 28 , unas magnífi cas condiciones económicas 29, y varios ayudantes y criados. Tras una espera de casi dos meses en Cádiz, el 21 de Mar - zo de 1592, partió Solórzano hacia Tierra Firme en la flota del general Martínez de Leiva. El 2 de Junio llegó a Cartagena y pocos dias desp ué s a Nombre de Dios donde comenzó su trabajo. De todos los factores del Corzo, uno de lo s más importantes, Andrea Corzo Casucha, que se había enriquecido hasta poseer, junto con su hermano, Ja mayor fortuna de Panamá30 , había sido enviado a España a pedimiento de Dª Brígida porque le debía la no despreciable cantidad de 28.000 ducados, según ella misma decla - raba en su testamento. Otros factores que continuaban operando en Perú-Pedro Luis Petruche, Bartolomé Corzo que sustituyó a su hermano Octaviano Calvi por la muerte de este, Domingo Corzo Lanfranco y Juan B. Corzo de Franciscose enfrentaron al nuevo enviado con más o menos virulencia; situaciones que quedan reflejadas en las cue ntas de Solórzano, plagadas de gastos de pleitos, abogados, procuradores, escribanos, traslados de documentos etc.etc. Cuatro años permaneció en América este hombre cuya fidelidad queda fuera de duda aunque los gastos ocasionados por el viaje y las circunstancias que rodearon su regreso mermaron considerablemente la herencia americana del Corzo. Su muerte, en el mes de Junio de 1596 en el rio Chagres al volver a Nombre de Dios para embarcarse para España, motivó que el dinero que transportaba entrara en el arca de "Bienes de Difuntos" con el consig ui ente retraso y enfrentamiento que todo ello provocó. Pero las cuentas parecen limpias y ba stante claras si se tiene en cuenta la complejidad de los asuntos que en es os años se resolvieron.
LA LIQUIDACIÓN DE UN IMPERIO MERCANTIL EN EL S. XVI 149 3. LAS CUENTAS Desafortunada.mente entre la documentación de Bienes de Difuntos referente a los bienes de Bartolomé Salvador Solorzano, no aparecen copias de los libros de cuentas originales que traía en su poder, pero se conserva un resumen de ellas como consecuencia de un pleito que se siguió en la Audiencia de Sevilla entre el P. Antonio Cuadrado, rector de la Compañía de Jesús en Palencia, albacea de Solorzano, y los herederos de Juan Antonio Corzo, representados por Juan Malón de Echayde. Ambas partes nombraron a terceros para que revisasen las cuentas y llegasen a un acuerdo 31 y estos presentaron un documento de cargo y data de 36 folios, en el que se van recogiendo todos y cada uno de los cobros y pagos que se realizaron. Gracias a este documento conocemos Jos restos de un emporio mercantil que, en años anteriores, había dispues to de una flota en el Pacífico, esclavos y varias casas. En el momento de la liquidación sólo quedaban dos casas, una en el Callao y otra en Lima, un esclavo no demasiado valioso, mercancías variadas y deudas, muchas deudas, a juzgar por las repetidas intervenciones de la justicia en los distintos pleitos cuyos costes aparecen reflejados en las cuentas. Las mercancias aún en existencia eran las típicas de una factoría de ultramar: desde botijas vacías y varias libras de hilo de distintos colores a hierro, aceite, muebles, algunas armas, ropa de todas clases y telas. Pero se notaba la falta del gran mercader. El monto de todo ello era inferior a las cantidades que anualmente el Corzo había ido recibiendo en Sevilla en las décadas de 1560 a 1580 y que fueron destinadas a comprar fincas, casas, juros, censos, y titul os nobiliarios, lo que nos está indicando las directrices de un capital que se iba transformando, poco a poco, de un dinámico negocio comercial en un cúmulo de rentas que iba a permitir a sus dueños el tipo de vida soñado por tantos y tantos enriquecidos con el comercio de India s. El total liquidado de los bienes del Corzo en Perú y Panamá fue de 41.839.064 maravedies de los cuales había dispuesto por distintos conceptos de 38.563.470, por lo que Solórzano quedaba debiendo a los herederos de su señor 3.275.594 maravedíes más lo cobrado por el baul enviado por Dª Brígida. Después de
150 ENRIQUETA VILA VILAR discutir una serie de partidas tales como a quién debería cargarse el costo de los lutos que Solórzano lució cuando ocun-ió Ja muerte de su señora o ciertos préstamos pequeños que éste había hecho a criados del Corzo en Cantillana, se llegó a la conclusión de que la deuda ascendía a 3.391.836. Para mayor comprensión se han realizado los siguientes resúmenes de las cuentas que a continuación comentaremos: CARGO Recibido en España por Solorzano: 1.845.500 Cobrado a: Andrea Corzo Domingo Corzo Bartolomé Corzo Juan Bautista Corzo. Juan Pedro Grisoli. Pedro Luis Petruche Alonso Ramos de Cervantes. Cristobal Ortiz de Cervantes Bernardino de Espinosa. 25 deudores menores VENTA DE CASAS Del Callao. De Lima Venta de un esclavo Venta de 25 marcos. Venta de cueros Partida indescifrable. TOTAL DEL CARGO DATA GASTOS BUROCRÁTICOS Gastos mayores. Gastos menores. 1.236.496 16 .760. l 10 3.221.650 .1.098.067 1 .523.566 l.O 11.858 2.737.870 1.211.175 1.252.023 4.139.235 953.100 3.600.000 88.740 15 .3 00 130.356 1.014.018 41.839.064 873.627 156.420 Total l.845.500 30.052.815 4.139.235 4.553.100 88.740 15.300 130.356 1.014.018 41.839.064 Total
LA LIQUIDACIÓN DE UN IMPERIO MERCANTIL EN EL S. XVI 151 --- --- SUELDOS: Abogados,oidores,escribanos,etc. GASTOS VARIOS: Viajes, médicos, portes, libros, pregoneros, limosnas etc. Gasto venta de casas Enviado España en años 94 y 95 Sueldo de Salvador Solórzano Partida indescifrable. TOTAL DATA 2.577.751 290.286 92.196 29.910.542 3.669.678 992.970 38.563.470 RESUMEN DE LAS CUENTAS Cobrado. Enviado a España. Justificado gastos en Indias. Total ganado al baúl Deuda Deduciones finales TOTAL DEUDA 41.839.064 .29.910.542 8.652.928 489.306 3.764.900 373.064 3.391.836 3.607.798 290.286 92. 196 29.910.542 3.669.678 992 .9 70 38.563.470 Enseguida llama la atención la camarilla de parientes y paisanos que el Corzo conserva ba desde lo s inicios de su empresa. Algunos lo habían traicionado, otros se habían independizado, pero siem pr e contaba con hombres fieles que le mantuvieron el negocio en Perú durante más de treinta años: desde 1558 en que se estableció en Sevilla y no volvió a las Indias, hasta 1593 en que se comenzó la liquidación de sus bienes32 . Lo cobrado a lo s distintos factores y deudores supuso 34.192.050 marav. lo que equivale al 81,72% del total del capital. Los escasos inmuebles que quedaban solo supusieron un 10 ,88%, aunque la casa de Lima debía ser importante por el alto coste que pagó el comprador, 8.000 pesos de plata ensayada'' · La mayor parte del capital liquidado, un 77,56%, fué enviado a España en los años y 1594 y 1595, aunque los gastos
1 58 ENRIQUETA VI LA VILAR ----- 28. El poder se Jo da Dª Br ígida, como administrador;t de todos lo s bienes de su marido. el 31 de Enero de 1592 y se halla, como los otros decumcntos que estamos manejando en A.G. I. Cont ra tación 247B. En él se es pecifican amplia ment e las obligaciones y los gajes del liquidador. El poder tendría una valid ez <l e tre s años, prorro ga ble si en ese periodo no se había terminado el trabajo. En 1594 D. Juan Vicentelo. hijo del Corzo. prorrogó el poder por do s aiios más. Debería dar cuenta puntual de Jo que iba cobrando y no podría hacer más negocios que vende r Jo que ll evaba consignado así como Jo que restara de l as c ar gazones que h abí a enviado en 1589 y lo que iba en el baul de D' Brígida. 29. Se le pagarían 1 .400 ducad os al año libres de todo gasto. Se le adel antarnn 4.000 ducados por este concepto y se pagaron los pasajes y los fletes. Ad emás. del dinero que fuera cobrando podría tomar 2 pesos diarios desde su llegada a Nombr e de Dios para su mantenimiento y el de dos personas que Jo acompañaba n.T enía c uhi erto también l os gastos de en fe rmedad y el alojamiento en Panamá y Lim a que sería en las casas del Corzo. Ibiden. 30. Algunos dat os sob re él en Vila Vilar. Enriqueta: Los Cor::.os: U11 dan ... , pág.39. También en Mena García. Carmen: Lo sociedad de Pa11a111cí en el S. XV I. Sevilla 1984. págs. 287 y 296. 31. Los terc er os nombrados fu eron Mateo Saenz de de Cepeda por la parte de los herederos del Corzo y Francist·o de Gihraleún por los de So lórzano. A.G.I. 24 7 B. nº5.r.20. 32. P;m1 lo s hombres que rodearon al Corm vease Vi la Vilar. Enri quc:ta: /, os Cor::.o:Un clan ... 33. La ca sa estaba situada en la calk de las Mantas y el comprador fu é un tal Alonso de Arroyo. vecino de Lima. 3.i. El Dr.C1 iado de Castilla. personaje de gran inlluencia que fué nombrado pr esidente de la Audiencia de Guatemala y rná~ tarde Consejero d el Real y Supremo Consejo de l ndi;1s (Vease tvkndihuru.Manuel de: {)iffionario Hi .1·11írim- Geá ¡:rl!fico del Perú. t.IV. p <íg.239. Lima 19)2) h i111 una considerable n:baja de sus emolumentos. Le correspodían 7 pesos de plata ensayada cada dia que por dos años y medio de traba jo . supo nüt n. una nota hl e c<tn tidad que el dejó en 2. 000 pesos ensayados. 35. A.G. I. Contratación 2478. nº 5. r. 20. 36. A.G. I. lbidem. 37. Vease Vila Vilar. E.: Los Cor:o ... Para la cesicín de la huerta de la Alcoba. Ge stoso. José: Sevilla monwnental y a/'fútirn. Sevilla. 1889-1892. l. lll. 1 'parte. págs. 317-319. Para el asunto del ju ro sobre el diezmo del aceite Ulloa. Modesto: La hacienda Real de Castilla e11 el reinado de Felipe 11. Ma drid. 1986.págs. 207 y 783. 38. Fernan<lez Alv ¡írc z. Manuel.Fl'iipe fl 1· su tie111p11 ,Madrid 1998. P ügs. 122-123