Reflexiones ante un “Velasques”. Sobre la transcripción al español de los nombres propios extranjeros
Abstract
El artículo discurre sobre las numerosas incongruencias con las que, en todas las lenguas y particularmente en español, se transcriben los nombres propios extranjeros, y justifica esta arbitrariedad en razón de la distancia relativa de la lengua –y la escritura– de origen con respecto a la lengua castellana y el sistema alfabético romano.
Full text
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Sección Addenda
Re lexiones an e un “Velasques”. Sob e la ansc ipción
al español de los nomb es p opios ex anje os.
Re lec ions on a “Velasques”. On o eign names´
ansc ip s in o Spanish.
Luis Le a e de Cas o
(Uni e sidad de Upsala)
The pape ocuses on he many misma ches in all languages bu pa icula ly
in Spanish ega ding o eign p ope names ansc ip ion. The a icle holds
ha his can be accoun ed o by how dis an o he languages a e om
Spanish w i ing sys em and he Roman alphabe behind i .
Abs ac :
Keywo ds:
T ansc ip ion / W i ing / Languages.
T ansc ipción / Esc i u a / Lenguas.
Palab as-cla e:
Resumen:
El a ículo discu e sob e las nume osas incong uencias con las que, en odas
las lenguas y pa icula men e en español, se ansc iben los nomb es p opios
ex anje os, y jus i ica es a a bi a iedad en azón de la dis ancia ela i a de
la lengua –y la esc i u a– de o igen con espec o a la lengua cas ellana y el
sis ema al abé ico omano.
Pa a Ma ía José,
po mis ojos
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Re lexiones an e un “Velasques”
Cuando un ex anje o esc ibe el apellido español Velázquez como
Velasques, hace dos cosas de alcance di e en e:
1. sus i uye la z po la s.
2. sup ime el acen o sob e la a.
Al hace lo p ime o, si ese ex anje o es inglés, ancés, alemán o i aliano,
pa ece ía que incu e en una a bi a iedad poco jus i icada, pues la z ambién
igu a en su p opio al abe o, y la usa él sin emilgos cuan as o as eces se le o ecen.
Un español ha ía algo simila si sus i uyese en un nomb e ex anje o la k po la c
o la qu (Can , Quie quegaa d), o la w po la (Vagne ), ya que es as k y w son
igualmen e le as nues as, aunque las engamos algo elegadas.
Cuando el ex anje o en cues ión hace lo segundo y le esca ima el acen o
a la a, pod ía me ece alguna mayo disculpa -la misma, en e dad, que si
omi e la ilde de nues o Íñigo o la dié esis de nues a Sigüenza-, pues, aunque
eso no nos gus e mucho a noso os, aho a hablamos de un signo que quizá
él no iene en su lengua (en su esc i u a, cla o) y que a lo mejo has a es la
p ime a ez en su ida que lo e. También noso os hacemos cosas pa ecidas
cada ez que esc ibimos Nas ase, Puskas, A a u k, P e e , Ka adzic, Sinn Fein,
Lulea o Po imao, nomb es odos que en sus g a ías de o igen ienen alguna
le a o algún signo diac í ico que no asladamos con p ecisión. Po odo es e
mundo, c eo yo, deben come e se es as pequeñas in idelidades al ansc ibi
nomb es ex anje os, y supongo ambién que así se á po siemp e, po que,
aun cuando uese lo ideal, no cabe espe a azonablemen e que odos y cada
uno de noso os lleguemos a esc ibi un día cuan os nomb es p opios andan
po el mundo jus o como se esc ibe cada uno en su lengua de p ocedencia.
Hanoi c eo que se esc ibe en ie nami a, con su al abe o la ino, Hà Nội.
Tols oi en uso o Seúl en co eano... pues aya us ed a sabe .
He pues o a iba en en edicho las hipo é icas g a ías Can , Quie quegaa d,
Vagne . A nadie conozco que haya p opugnado semejan es o mas en e a las
que esc ibimos de o dina io, pe o en el supues o de que alguien sí lo hiciese y
de que le p egun á amos sus azones, no sé cuáles pod ía da que no uesen
pin o escamen e pe sonales (po que hay le as que a él no le gus an, po que
no quie e esc ibi como odo el mundo, po que e a quizá una b oma...), azones
que, aunque la lengua sea de odos y cada uno pueda hace con ella lo que le
pa ezca, se acogen con escep icismo y no in i an a la imi ación.
An e las g a ías más so p enden es o es ambó icas que podamos concebi
(cosas como Con huzjo, Mosqú o Mmiisiisiipii) sacamos p on o una enseñanza
de u gencia: es necesa io que la a ale un mo i o su icien e, pa a que una
o ma no edosa que alguien pos ule la acep emos de buen g ado o, al
menos, la conside emos azonable. Y no al an, cie amen e, ales g a ías
al e na i as mucho más de endibles que las que engo esc ibiendo con poco
pudo . Son ecuen es en los ex os que esc iben pe sonas cul as, que leen,
que conocen idiomas, que saben lo que hacen. Sus «g a ías co ec o as» -
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Sección Addenda
que así pod íamos llama las - en e a las que emos más gene almen e en
pe iódicos, no elas y demás publicaciones de amplia di usión, no son u o
de la a bi a iedad o el cap icho, sino se mue en, con muy pocos umbos, po
un bien señalado cauce: el que lle a desde la g a ía que pa a ese nomb e
es ablezcan nues as elemen ales eglas o og á icas y la pu a cos umb e,
has a aquella que enga en su lengua de o igen o, cuando es o no es posible,
la que mejo ep esen e la p onunciación que en ella se le dé.
Podemos da po supues o que odas las lenguas ienen cie as u inas a
la ho a de ansc ibi los nomb es p opios ex anje os (NPE), y cabe ambién
pensa que esas u inas a íen, mucho o poco, de una lengua a o a. Yo no
sé qué pod á deci se con alidez gene al sob e es e an amplio asun o, pe o
sí in en a é o dena - aho a que po ía del anecdó ico Velasques he pues o
el ema sob e el ape e - las cua o cosas que se me ocu en sob e el modo
como ansc ibimos esos nomb es noso os los españoles.
A endiendo a sus g a ías de o igen, odos los NPE que ansc ibimos pe enecen
«g osso modo» a uno de es os es ipos:
A) el de aquellos cuyos idiomas usan un sis ema de esc i u a dis in o del
al abé ico.
B) El de aquellos que p oceden de lenguas con un sis ema al abé ico di e en e
del nues o la ino.
C) El de aquellos que se alen, aunque con a ian es, del mismo al abe o
la ino que noso os enemos.
Los nomb es del ipo A (chinos, japoneses, co eanos, mayas, an iguos
egipcios, e c.) mues an ales hechu as que po ue za hemos de ansc ibi los
in eg almen e pa a pode ep esen a los, cosa que, en p incipio, hacemos
«de oído» (o que hacen o os que se nos an icipan). El aspec o que puedan
mos a sus g a ías de p ocedencia no condicionan en modo alguno las que
les apliquemos noso os, y se pod ía pensa , dicho a la in e sa, que nomb es
como Beauma chais, Smi h o Vogelweide los ansc ibi íamos quizá Bomaché,
Esmez y Foguelbaide como la cosa más no mal del mundo (no b omeo), si nos
iniesen de lenguas de es e ipo. Con nues as le as la inas mal podemos, pues,
diseña g a ías ni más p óximas ni más lejanas espec o a las que ellos ienen
de o igen, pe o sí nos cabe -como siemp e que ansc ibimos- conjun a las
según las eglas más habi uales de nues a o og a ía española o, po el
con a io, ecu iendo a combinaciones silábicas que quizá nos asomb en o
has a a le as y signos que casi ninguno conocemos. Lo que con es o se puede
p e ende , al menos en eo ía, es in i a nos a una p onunciación pa ecida a
la que enga el nomb e en su p opia lengua.
Las g a ías de los nomb es del ipo B (g iegos, á abes, heb eos, usos,
a menios, e c.) nos condicionan a la ho a de ansc ibi las bas an e más que
las del ipo A. La a ea la hacemos, o eso pod ía pa ece , le a a le a, y
una con enien e abla de equi alencias, se di ía, es odo lo que necesi amos
pa a españoliza las. En la p ác ica, la cosa no es an simple, pues con
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Re lexiones an e un “Velasques”
ha a ecuencia se opan en ellas ca ac e es sin ninguna co espondencia
g á ica ni ónica con los nues os o que se conjun an en combinaciones que
nos son a almen e ex añas. El ela i o au oma ismo que, de odos modos,
supone aslada nomb es de un al abe o a o o induce inconscien¬ emen e
a p ima la cohe encia y egula idad en el plano de las g a ías, an es que
la a inidad oné ica en e el nomb e uen e y el nomb e ansc i o. Quie o
deci que más ácilmen e encon¬ a emos en nues os ex os un Go bacho ,
que más o menos cuad a con su g a ía de o igen, que un Ga bacho , que
e leja mejo la p onunciación usa de es e nomb e.
Los NPE del ipo C (los p oceden es de las más de las lenguas eu opeas
occiden ales y los de o as que ambién adop a on el al abe o la ino) ienen
ob iamen e g a ías más amilia es pa a noso os que las de los dos ipos
an e io es. Eso nos acili a, po supues o, la labo de ansc ipción, pe o, al mismo
iempo, nos limi a y coa a pode osamen e en muchos casos, ya que, al pa ece ,
hemos con enido de modo implíci o que las le as la inas de es os nomb es que
iden i icamos como nues as ienen algo de in iolables. Nunca nos pe mi imos,
po ejemplo, sup imi la e muda de un Sa e o la h inal de un an Gogh, sus i ui
po z la h de un Elisabe h, po ch la c del da Vinci o po ll la gl de un Modigliani
ni desca ga de consonan es un Messe schmid alemán. Con algún as idio quizá,
pe o aplicadamen e, p ocu amos esc ibi lo mejo que sabemos Roche oucaul ,
Wanninkho , Massachuse s, Yoknapa awpha.
Quie o ecalca , sin emba go, que la in iolabilidad - ela i a, cla o- a que
me e e í sólo eo que a ec a a «las le as la inas que iden i icamos como
nues as», no al o al de le as y signos diac í icos que puedan p esen a es os
nomb es. C eo que, p ác icamen e, odas las lenguas ac uales que usan el
al abe o la ino lo han al e ado, cada una a su mane a, a in de ajus a lo
mejo a sus pa icula es necesidades. No sé si hab á dos que empleen
exac amen e el mismo. Cada cual le ha añadido alguna que o a le a - y
ambién a eces se la ha qui ado - o algún que o o signo, que ep esen an
a ian es de a iculación, de p osodia o del ipo que sea, ele an es pa a ella.
No que ía yo ene que consigna la comple a lo a de es os ca ac e es que
en e odos le hemos ag egado a nues o común al abe o (¡ingen e a ea!),
pe o sólo de las lenguas más p óximas a noso os me ienen a la memo ia
ejemplos de esas llamadas «ex ensiones», como ä, ë, ï, ö, ü, å, ø, æ, œ, ç, ð,
þ. Es as mismas lenguas -sigo en la Eu opa occiden al- ado nan además sus
g a ías con diac í icos ales como acen os g a e, agudo y ci cun lejo, acen os
de can idad, ma cas de nasalización, após o e, guiones, e c. Los al abe os
de las lenguas ománicas o ge mánicas no suelen albe ga más de dos, es o
cua o ex ensiones, pe o ya en los del polaco, checo o húnga o podemos con a
has a ca o ce o dieciséis. No sé qué al abe o la ino de qué lengua os en e
aquí el éco d, pe o al p o usión de le as no-la inas casi pod ía da le a un
nomb e de es e ipo C un aspec o an impene able pa a noso os como el
que ienen los del ipo B. Las le as ộ, ł o þ, que son ex ensiones de al abe os
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la inos, no po ello nos son más amilia es que la c (= s) o la p (= ) del
al abe o uso o la ω del g iego o el ále del heb eo. En cualquie caso, lo
mismo que dije espec o al Go bacho /Ga bacho , que nos llegó del uso, lo
emos ambién en un Walesa (< Wałęsa) polaco o un Nagy húnga o, que nos
inie on de al abe os la inos: los ansc ibimos apoyándonos en sus g a ías de
o igen, y no median e posibles o mas como Wauensen o Noch, que e leja ían
mucho mejo la p onunciación que ienen en sus lenguas.
Pues bien, odas esas ex ensiones (le as y diac í icos) que digo, ésas no son
nada in iolables cuando ansc ibimos los nomb es que las con ienen. Lo más
ecuen e es que sus le as « a as» las sus i uyamos po alguna bien conocida de
las nues as, y sus desconce an es diac í icos -que an o apa ecen encima como
debajo o al lado de las le as-, simplemen e, nos los dejemos en el in e o. C eo
que no hay duda de que esc ibimos más ecuen emen e Malmo o Malmoe que
Malmö, Bela Ba ok que Béla Ba ók, Puskas que Puskás, Nas ase que Năs ase,
Pi ea que Pi eå, Kaczynski que Kaczyński.. Hay, sin emba go, di e encias de g ado
den o de la in ecuencia: un após o e en O´Donell, un acen o en Cézanne, una ä,
una ö, una ü se ha án luga en nues as g a ías an es que una ç, una æ o una œ, y,
po supues o, an es que cosas como å, ă, ę, ć, č, ð, ł, ń, š, ť, ž, þ.
Es un gozoso ali io el que podamos en muchas ocasiones desen ende nos
y ol ida nos de las a iopin as g a ías de o igen de odos es os nomb es y
ecu i a la ica gale ía de o mas que hemos he edado de iempos a ás, ya
opo unamen e españolizadas. Disponemos aquí de un buen su ido de nomb es
de pe sonas -que no siemp e a amos igual que al es o de los nomb es
p opios-, como Magallanes (< Magalhães), Lu e o (< Lu he ), Maquia elo (<
Machia elli), Clodo eo (< Hlodwig), B unilda (< B ünnhilde, B ynhild), Canu o
(< Knú ), Mamb ú (< Ma lbo ough), y o o, no menos ex enso, de nomb es
de países, ciudades, íos, e c., como Alemania (< Deu schland), Suecia
(<S e ige), F ancia (<F ance), Tu quía (< Tü kiye), Copenhague (< Københa n)
, Colonia (< Köln), Lond es (< London), Venecia (< Venezia), Buca es (<
Bucu eş i), Sena (< Seine), Rin (< Rhein), B e aña (< B e agne, B i ain), Ba ie a
(< Baye n). Todas es as o mas se inco po a on a nues a lengua, cada una
en su momen o, a í ulo siemp e indi idual, y nunca cons i uye on un modelo
pa a gene a o as simila es. Quie o deci que ni nues os adicionales Lu e o
o Du e o han dado luga , e iden emen e, a un analógico Hi le o ni nues o
Maquia elo nos si ió de pau a pa a a i a a un Bo ichelo.
No ha de ex aña nos que ambién algunos nomb es españoles los hayan
adop ado o as lenguas con las peculia es g a ías que en ellas pa ecie on
con enien es. En ex os ex anje os opamos a menudo con o mas como
Andalusie, Andalusië o Andalusien, Ka alonien o Ca alogne, Kas ilien, Se ille
o Si iglia, Co do a o Co doue, G enade, Pampeloune, Sa agossa, Tene i a;
ambién asoman en ellos algún que o o Quicho e o Chicio e, Kolumbus
o Colombo, He nand Co es y, aho a que caigo, el mismo Velasques que
me dio pie pa a esc ibi es as líneas, y que, según es o, igu a ía en un
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Re lexiones an e un “Velasques”
con ex o inglés, po ejemplo, a alado po la misma buena azón que
a ala a un Du e o o a un Lond es en con ex os españoles.
Recue do que nues os mayo es llamaban Tokío a lo que después ue Tokio
o Tokyo. Hubo un Pekín o Peking que aho a se llama Beiying o Beijing, igual que
hubo un Bombay que aho a es Mumbai. Pe o un NPE lo adop amos muchas eces
de a ias mane as di e en es ambién en una y la misma época. Hace años hubo
un es epi oso baile de g a ías simul áneas C usche , K usche , J usche , Kh usche
y no sé cuán as más, que e minaban unas eces en -o o en -o y o as en -e o
-e , y que an o podían lle a acen o en la u como podían no lle a lo. También
hoy encon amos a cada paso es as o mas pa alelas. Bas a con co eja un pa
de pe iódicos pa a da con un puñado de ellas: Calcu a-Calcu a, Ko ea-Co ea,
Gandi-Gandhi, Ben Laden-Bin Laden, Sha on- Sha ón, Zu ich-Zú ich-Zü ich, Tols oi-
Tols oy, Iba e xe-Iba eche, Milan-Milán. Se han publicado di e en es «lib os
de es ilo» que p ocu an impone cie os c i e ios pa a homogeniza odas es as
g a ías, pe o su e icacia, me pa ece, no ha sido asomb osa.
Las g a ías de los NPE que admi imos en español e in eg amos en nues os
ex os pe enece án siemp e a una de es as es ca ego ías:
La de los nomb es o almen e cas ellanizados, es o es, que cons an
exclusi amen e de ca ac e es como los nues os y que los disponen
ambién en combinaciones silábicas usuales y co idianas en español.
Es el caso de Hi o Hi o, Con ucio, Ko ea o Co ea, Níni e, Bucé alo,
Moc ezuma, Tu ankamon o Tu ankamón, Cice ón, He ácli o, Ramayana,
Seúl, Nepal, Bagdad, Abde amán, A ila, Pinocho, Nu embe ga,
Támesis. Inclui íamos aquí los nomb es que ya de o igen cumplen
con ales equisi os y que, po an o, no necesi amos ni podemos
ansc ibi , como Roma, B emen, Oslo, T uman, Be lioz.
La de los nomb es que conse an in ac as sus g a ías de o igen po la
simple azón de que se enunció a ansc ibi los. Así los encon a emos
casi siemp e en ex os especializados, como una e is a uni e si a ia
o una g amá ica de la lengua de que p ocedan. Sal o casos muy
excepcionales, sólo se hace es o, sin emba go, con los nomb es que
llamé del ipo C. En es as g a ías de o igen apa ece án, pues, a
menudo le as y signos diac í icos, o combinaciones de unos y o os,
que no enemos en español. Valgan de ejemplo Nü nbe g, João,
No ds öm, Väs e ås, Sjælland, Jø gen, Þu íðu , Ka adžić, Wałęsa,
Cézanne, Camb idge, Hea h ow, A an xa, Ba ça.
La de de odos los demás NPE, que ni apa ecen plenamen e
españolizados ni man ienen in ocadas sus g a ías de o igen, sino
se cas ellaniza on en pa e o has a cie o pun o, pe o sin llega
a ajus a los po comple o a lo que dic an nues as más comunes
eglas de o og a ía. En e Nü nbe g y Nu embe ga se encuen an
Nü embe g, Nu embe g y Nú embe g, po ejemplo.
1.
2.
3.
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Sección Addenda
Reco demos aquí que odos los nomb es de los ipos A y B los cas ellanizamos
ya de p incipio en buena medida po el solo hecho de esc ibi los con nues as
le as la inas. Dado que de o igen ienen g a ías an apa adas de la nues a
que no pueden coa a nos, nos dejan un buen campo abie o a nues a
in en i a pa a cub i lo como mejo nos pa ezca. El an iguo Pekín o Peking
lo emos ansc i o aho a Beijing, pe o un español que oiga p onuncia es a
palab a di ec amen e de un chino pod ía impone un día en e noso os la
o ma Beiching. Los nomb es del ipo C, en cambio, nos dejan poco o ningún
ma gen pa a la españolización ela i a: puedo esc ibi Venecia, Es ocolmo,
Puskas o Nas ase ( o mas plenamen e españolizadas) o puedo esc ibi Venezia,
S ockholm, Puskás, Năs ase ( o mas de o igen no ansc i as), pe o nada hay
en e es os dos ex emos. Un Messe schmid alemán o un Shakespea e inglés
pod íamos cas ellaniza los un poco qui ándoles o cambiándoles algunas
le as (?), pe o eso, como dije, no lo hacemos. El Pe e inglés queda ía ambién
más «a la española» esc i o Pé e o Pí e , aunque a b oma suena, po que
nunca al se io. Cab ía eco da , sin emba go, que Zú ich o Spó ing sí
los hemos is o más de una ez ans igu ados p ecisamen e de ese mismo
modo. Las g a ías de o igen de los nomb es de pe sonas las espe amos
más, me pa ece, que las de nomb es de luga es y o os.
Son, pues los nomb es de los ipos A y B los que mejo podemos españoliza
en mayo o meno g ado. Yo no me a e e ía a señala el p eciso lími e en e
lo que es una g a ía pu amen e cas ellana y lo que no lo es, y ampoco eo
- lo di é de paso - que haya azón pa a censu a po p incipio cuan as g a ías
podamos encon a algo «descolocadas» a es e espec o. Después de odo,
hablamos de nomb es, que nos ienen de los luga es y épocas más lejanos pa a
noso os, y alguna no a peculia en su apa iencia has a puede p es a les un
simpá ico y opo uno oque de exo ismo. Sin necesidad, sin emba go, de hace
un juicio de alo , bien podemos oma no a de que hay ansc ipciones que se
ajus an mejo o peo que o as a las con enciones nues as de esc i u a. Las -ss-
de Hussein no se dan así geminadas en español; ampoco las - - de Calcu a ni
las -o inales de Kaspa o o Kaspá o ni las Sh- iniciales de Sha on. Ninguna de
es as palab as es á, pues, plenamen e cas ellanizada en sen ido es ic o, pe o,
po que es emos más acos umb ados a es as pequeñas ansg esiones o po el
mo i o que sea, c eo que en cualquie ex o que las eamos nos pasan bas an e
inad e idas. Más nos impo unan p obablemen e -pienso aho a en ex os de
di ulgación- o as o mas como Tu ankhamon, Ali Bhu o, Buddha, Ghana, S i
Lanka, Qa a o Al-Qu ’an, cuyas a ezas g a icas pa ecen empeñadas en
hace os en ación de ex anje idad. Son a menudo el e lejo de los in en os que
alguien hizo de adecua las al uso de o a lengua (la inglesa, supongo) que no
e a la nues a. Y, a p opósi o del Sha on que aho a he dicho. No es el mismo el
del ex-minis o is aelí A iel Sha on, que el de la ac iz ame icana Sha on Ta e.
El p ime o ansc ibe un nomb e del ipo B, que, de habe lo que ido, ambién
pod íamos habe adop ado como Sa on, Sa ón, Cha on, Cha ón o de cualquie
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Re lexiones an e un “Velasques”
o o modo que nos sonase mejo ; el segundo es una g a ía de o igen de un
nomb e del ipo C, de aquellas que nunca que emos al e a .
Con dos ines esc ibimos los NPE con g a ías no edosas, es o es, que se
apa an de lo que es más amilia y co idiano en español: pa a espe a ,
po comple o o en pa e, las suyas de o igen (en nomb es del ipo C) o pa a
in i a a una p onunciación más ce cana a la que ienen en sus p opias lenguas
(gene almen e en los nomb es de los ipos A y B). Ambos son ines azonables,
y siemp e da án buen ampa o a quien quie a que ansc iba en p ocu a
de ellos. Sólo un pelig o compo an, caso de que se empleen sin mesu a: si
llaman demasiado la a ención del lec o , po sus hechu as o po su mucha
ecuencia, el e ec o, c eo yo, puede se con ap oducen e. Como b oma lo
digo, pe o se ían en e dad incómodas ases como: «Kieślowski, Wałęsa y
Ka adžić es aban en Hà Năi; Þu íðu y João en Väs e ås».
Las g a ías a i iciosas que p e enden induci nos a «p onuncia bien»,
es án plenamen e jus i icadas en la g amá ica o el dicciona io de una lengua
ex anje a. Se ecu e pa a eso a signos con encionales más o menos ce canos
a los de las ansc ipciones oné icas. En o os con ex os menos didác icos, las
g a ías con es a p e ensión, aunque bien in encionadas, no sé si alguna ez
log an su obje i o. Nadie oigo que ala gue esas -ss- de Hassán ni la - - de
Calcu a, que ya an es eseñé, ni la -dd- de Saddán, si así se lo esc iben, ni
nadie dice o a cosa que -ca- en Tu ankhamon. P onunciamos llanamen e Gana,
Ka a , Bu o, Buda o Ko án, po más que los leamos Ghana, Qa a , Bhu o, Buddha,
Qu ’an, como cualquie a que enga oídos puede a es igua .
Un asun o dis in o es el de la p onunciación que damos a los nomb es del
ipo C, cuyas g a ías de o igen, si no me equi oco, hemos con enido en no
al e a o en al e a sólo le emen e. Los nomb es que p oceden de lenguas
algo conocidas en e noso os, como Taylo , Hea h ow, Vol ai e, Guggenheim,
sí los p onunciamos a eces «a la ex anje a», cuando sabemos hace lo. Pe o
digo «a la ex anje a» con cie a e icencia, po que, incluso en esos casos,
lo habi ual es que lo hagamos con los cas izos sonidos de nues a oné ica
española. Téilo , Hiz o o Hiz u, Vol e decimos quizá, pe o bien limpios de odo
acen o ex anje o. Hay cu iosas inconsis encias en es o. El nomb e Guggenheim,
po ejemplo, lo oigo muy a menudo como Gúguenjeim, es o es, imi ando la
p onunciación alemana, pe o con el inconsis en e dip ongo -ei- en ez de -ai-.
Po supues o que no al an ampoco quienes, con na u alidad o po os en ación,
p onuncian es os nomb es con su excelen e oné ica de o igen.
Yo concluyo que, a in de cuen as, es poco ele an e cómo esc ibamos
o p onunciemos los nomb es p opios ex anje os. Lo que sí deben hace
inapelablemen e -los ex anje os como los españoles- es cumpli bien la unción
que ienen de suyo en la lengua: la de e e i con comodidad y sin ambigüedades
a la pe sona o cosa que nomb an. Con i mamos es o a dia io esc ibiendo y
p onunciando un Lond es, que con la misma acilidad pod íamos esc ibi y
p onuncia London, con ga an ía de o igen, pe o sin ninguna o a en aja.
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Sección Addenda
Admi amos que, hoy po hoy, y aunque bien pod ía se de o a mane a, nos
son más ú iles Gales, Ju landia, A enas o Japón, que sus co espondien es Wales
(o Cym u), Jylland, Acina o Nijón, que emi en a las g a ías o p onunciaciones
que ienen en sus p opias lenguas. A eces, incluso nos pe mi imos aduci los
nomb es ex anje os, apa ándolos aún más de sus o mas de o igen, sin que
eso nos epo e incon enien e alguno. Somos, po cie o, algo a bi a ios en es o
(aunque quizá no an o): lo hacemos a menudo al e e i nos a eyes, p íncipes
y papas (Isabel, Ca los de Ingla e a, Leopoldo de Bélgica, Ca alina de Rusia,
Luis de F ancia, Juan Pablo, Benedic o), y ambién a o os como Miguel Ángel,
Bea iz Po ina i, Ca los Ma x, Juan Sebas ián Bach, Fede ico Chopin, Guille mo
Tell, Alejand o Dumas, León Tols oi; decimos Países Bajos y ambién, con cie o
descuido, Tomás Mo o (!) y Cabo de Ho nos (!), pe o no esc ibimos ni decimos nunca
con la misma sol u a Jo ge Bush, F ancisco Mi e and, Juan Pablo Sa e, Albe o
Eins ein, Isabel Taylo , Juan Wayne, o Miguel Jackson.