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La teósofa Helena Blavatsky y su consumo de cannabis

Marín Gutiérrez, Isidro; Hinojosa Becerra, Mónica; Maldonado Espinosa, Mónica

Abstract

Helena Petrova Blavatsky (1831-1891) fue una viajera rusa, feminista, cofundadora de la Sociedad Teosófica y autora de obras como Isis sin velo (2009) o La doctrina secreta (1978). Una experta en materia de ocultismo, metafísica, teosofía, parapsicología y esoterismo. Dejó innumerables seguidores de la sabiduría antigua y mística. Su vida y su obra siguen rodeadas por el halo del misterio. Sus historias son, a menudo, contradictorias y algunos expertos se muestran escépticos sobre la veracidad de sus afirmaciones (Washington, 1993).

Full text

La teósofa Helena Blavatsky y su consumo de cannabis Isidro Marín Gutiérrez Universidad Técnica Particular de Loja [email protected] Mónica Hinojosa Becerra Universidad Nacional de Loja [email protected] Mónica Maldonado Espinosa Universidad Nacional de Loja [email protected] Helena Petrova Blavatsky (1831-1891) fue una viajera rusa, feminista, cofundadora de la Sociedad Teosófica y autora de obras como Isis sin velo (2009) o La doctrina secreta (1978). Una experta en materia de ocultismo, metafísica, teosofía, parapsicología y esoterismo. Dejó innumerables seguidores de la sabiduría antigua y mística. Su vida y su obra siguen rodeadas por el halo del misterio. Sus historias son, a menudo, contradictorias y algunos expertos se muestran escépticos sobre la veracidad de sus afirmaciones (Washington, 1993). XI Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres (15 al 31 de octubre de 2019). Comunicaciones - 489 - Imagen 1. Retrato de Helena Petrova Blavatsky de 1877 en Nueva York. Fuente: http://cort.as/-QLnI Helena nació de forma prematura el 30 de julio de 1831. Esta noche para el pueblo ruso es el equivalente a nuestra noche de San Juan. La gente que nace en esa fecha está marcada en Rusia ya que existe una tradición que habla de un genio que vive en las casas y que colabora en las labores del hogar todo el año, pero hay un día al año en el que ese genio se vuelve un poco loco; son los domovik. Y solamente la gente que ha nacido en ese día del año los domovik los respetaba. Ya desde su nacimiento estaba marcada como una niña distinta. Así, en el bautizo la niña con la vela quemó la ropa del sacerdote (Sinnet, 1964). Su padre era el coronel Peter von Hahn de la nobleza germano rusa que constituía la mayor parte de la élite administrativa y militar de la Rusia del siglo XIX. Su madre era Helena Fadeyeva, autora de una docena de novelas bajo seudónimo, perteneciente a la familia noble de los Dolgorouky, que murió a los 28 años de tisis galopante cuando Helena tenía 11 años. La hermana de Helena, Vera, era una escritora de novelas de fantasía y de ocultismo. Por parte materna, era nieta de la princesa Helena Dolgorukov, botánica y escritora. Un primo hermano de Helena era Serguei Witte, que fue ministro ruso y primer ministro bajo el reinado del zar Nicolás II. Helena creció en medio de una rica cultura en espiritualidad y llena de ricas tradiciones rusas que la XI Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres (15 al 31 de octubre de 2019). Comunicaciones - 490 - introdujeron en el mundo de lo sobrenatural. Su bisabuelo había sido iniciado en la masonería a finales del siglo XVIII (Cranston, 1993). Fue una ferviente lectora y escritora, pero se aburría fácilmente. Desde muy pequeña fue rebelde e imaginativa. Decía que veía hadas, duendes y fantasmas. Profetizaba el porvenir tanto a familiares como a amigos e hipnotizaba a las palomas. Se levantaba por las noches y caminaba a oscuras viendo cosas que solo veía ella. Adivinaba la muerte de la gente. Era muy rebelde, una mujer que hacía todo lo contrario de lo que le decían. Así, montaba a caballo pero no como lo hacía una dama sino que a horcajadas y en una de esas escapadas a caballo, el animal dio un salto muy grande, ella volcó pero algo o alguien la sujetaron y permitió que no rozase el suelo y no chocase contra nada. Uno de los lugares favoritos de Helena era la biblioteca de su abuela, que Helena Pavlovna heredó de su padre. En esta voluminosa biblioteca Helena leía libros de ocultismo medieval. Su vida así se fue plagando de mitos e historias poco creíbles (Meade, 2001). Helena se casó de forma obligada cuatro semanas antes de cumplir los 17 años, con Nikofor Vasilievich Blavatsky, de 40 años y vicegobernador de Erivan, en Transcaucasia. Helena buscaba una excusa que le permitiese liberarse de la protección familiar. Durante la ceremonia ella afirmó que “jamás le honraría y jamás le obedecería” pero pese al asco que le daba conservó su apellido de casada. Se dice que le rechazó en su noche de bodas y que nunca consumió su matrimonio. Después de tres meses ella se escapó en un caballo a la casa de sus abuelos en Tiflis. Su abuelo decidió que Helena debía de estar con su padre, que ya estaba retirado del ejército y que vivía en San Petersburgo. Aunque su padre viajó 2.000 kilómetros para encontrarse con su hija en la ciudad de Odessa. Ella no le esperó y se marchó con un capitán inglés de Poti a Estambul, la antigua Constantinopla. Allí se encontró a una amiga condesa, llamada Kiseleva, con quien viajó por Egipto, Grecia y otros lugares de la Europa del Este, siendo financiada por su padre (Romera, 2016). Era una formidable viajera por tierras rusas, europeas, asiáticas y americanas. Se dice que se relacionó con cabalistas egipcios, agentes secretos en Asia Central, magos de vudú en Nueva Orleáns y bandidos en Méjico. Entre 1848 y 1858 viajó por el mundo visitando Egipto, Francia, Canadá, Inglaterra, América del sur, Alemania, Méjico, India, Grecia y, sobre todo, Tíbet, donde estudió dos XI Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres (15 al 31 de octubre de 2019). Comunicaciones - 491 - años con los ascetas a los que ella se refería como sus hermanos, es así como se inició en la teosofía. Estuvo en Ceilán (1850), Java, Singapur, Inglaterra (1853), Nueva York, Chicago, San Francisco, Japón, Calcuta (1855) o Tíbet (1856) (Rubio Sánchez, 2006). Tenía 20 años, en 1851, cuando estando con su padre en Londres, concretamente en Hyde Park, tuvo su primer encuentro con el que sería su maestro, que ella reconoció por sueños y visiones que tenía durante su infancia. Este maestro sería un iniciado oriental de Rajput, Mahatma M. o Maestro de Morya, como fue conocido entre los teósofos. Helena soñaba con un sincretismo de creencias en una sola religión de sabiduría universal. Regresó en 1858 a Rusia, concretamente a Rugodevo donde vivía su hermana Vera y cayó enferma. En la primavera de 1860 viajó junto a su hermana por el Cáucaso para visitar a sus abuelos (Goodrick-Clarke, 2004). Luchó con las tropas de Garibaldi por la unificación italiana en Viterbo y Montana. El 17 de noviembre de 1867 tomó parte en la batalla cerca de Mentan. Su mano izquierda se partió en dos ocasiones por golpes de sable, además recibió dos impactos de bala en el hombro derecho y en la pierna. Fue abandonada como muerta en el campo de batalla. Pero se recuperó. En 1868 recuperada de sus heridas viajó a Florencia. Luego fue al norte de Italia y a los Balcanes (Blavatsky, 2003). Comenzó a viajar con Agardi Metrovich, un cantante de ópera que murió en un accidente en el barco Evmonia en 1871 por una explosión en su polvorín durante la travesía del Pireo hacia El Cairo. 30 pasajeros murieron en la explosión y hundimiento. Helena sobrevivió al accidente y se sobrepuso de la muerte de su amigo pero perdió su equipaje y su dinero. Ese año, finalmente, llegó a El Cairo donde fundó la Sociedad Espiritista con el objetivo de estudiar los fenómenos mentales. Sin embargo la Sociedad Espiritista se volvió un centro de escándalos financieros y fue disuelto (Lavoie, 2015). En 1873 emigró a Estados Unidos donde continuó con su mediumnidad dentro del campo espírita. En 1874, en la finca de los hermanos Eddy, Helena se reunió con Henry Steel Olcott, abogado experto en agricultura. El coronel retirado además de ser un honesto burgués americano iba en busca de la verdad espiritual. Olcott había participado en la Guerra Civil Americana como oficial de transmisiones en el ejército yanqui. Posteriormente fue comisionado XI Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres (15 al 31 de octubre de 2019). Comunicaciones - 492 - especial del Ministerio de la Guerra para investigar a los especuladores y participó en la investigación del asesinato de Abraham Lincoln (1865). Estudió derecho y estableció su despacho de abogados en Nueva York. También ayudó al nacionalismo indio y de Ceilán. Henry y Helena pronto estarían trabajando juntos en la lamasería donde escribieron Isis sin velo. Helena fue iniciada en el Tíbet y allí pudo tener acceso a todo tipo de misterios y arcanos. Fue elegida por la Fraternidad Blanca para llevar a occidente el conocimiento perdido de la filosofía hermética (Prothero, 1995). Imagen 2. Retrato de Helena Petrova Blavatsky y de Henry Steel Olcott juntos en Londres (1887). Fuente: http://cort.as/-QM5T Blavatsky se casó con su segundo marido Michael C. Betanelly en 1875 en Nueva York y se separó a los pocos meses pero consiguió gracias a sus esponsales la ciudadanía estadounidense. Tuvo un hijo jorobado que murió a la edad de cinco años. Los críticos de Blavatsky afirmaban que los maestros de sabiduría de los que ella hablaba eran pura falsedad, la acusaron de XI Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres (15 al 31 de octubre de 2019). Comunicaciones - 493 - charlatana, una falsa médium, una doble espía de los rusos y de los ingleses, una fumadora de cannabis empedernida y una racista (Blavatsky, 2003a). En 1879 se va a la India, visitando Sri Lanka y estudia el budismo. Ese mismo año se comenzó a publicar la revista de teosofía The Theosophist, que a día de hoy aún se sigue publicando, siendo Helena la editora responsable. La Sociedad Teosófica creció rápidamente, teniendo como miembros a personas relevantes (Morrisson, 2008). Fue denunciada por fraude y abandonó la India en 1885. En 1886 viajó a Ostende (Alemania) donde escribió parte de su obra Doctrina Secreta (Blavatsky, 2004) y luego viajó a Inglaterra. En Londres escribió La voz del silencio (1889) y La clave de la Teosofía (1889). En 1891 murió en Londres sentada en su mesa de trabajo con el lápiz en la mano a los 59 años víctima de una gripe. Murió sola, enferma del hígado y del corazón, tachada de impostora al creer que tenía contacto con maestros ocultos que vivían en las montañas de Tíbet. Su cuerpo fue incinerado; un tercio de sus cenizas se quedaron en Londres, otro tercio de sus cenizas viajaron a Nueva York y otro tercio acabó en el río Ganges en la India (Blavatsky, 2007). Fumadora de cannabis Algunas de sus obras se escribieron bajo el influjo del hachís, sus obras rezuman una tradición esotérica y bebe de fuentes hindúes y budistas. Fue una de las primeras occidentales en hablar del karma, el prana, la kundalini, el yoga o la reencarnación. Albert Rawson, doctor en teología y doctor en derecho en Oxford, un amigo muy cercano a Blavatsky durante más de 40 años declaró sobre el consumo de cannabis de su amiga. Afirmaba que se había aficionado al hachís en El Cairo (Godwin, 2013). Se la había proporcionado el doctor Edward Sutton-Smith que había tratado a sus pacientes con esta sustancia en el Líbano. Ella escribió: “El hachís multiplica la vida de uno por mil. Mis experiencias son tan reales como si fueran hechos comunes de mi vida real. No sé la explicación. Se trata de un recuerdo de mis existencias anteriores, mis reencarnaciones anteriores. Se trata de una droga maravillosa y se aclara el misterio profundo” (En Frank Leslie's Popular Monthly, febrero de 1892: 202). XI Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres (15 al 31 de octubre de 2019). Comunicaciones - 494 - Al consumir hachís afirmó tener sus primeras experiencias místicas, en la que se sentía como una reencarnación de la diosa Isis, esposa del dios egipcio Osiris. Fue en El Cairo donde comenzó sus sesiones de espiritismo. La Sociedad Teosófica actual niega que el hachís hubiera tenido gran influencia en la vida de Blavatsky. Pero sí admite que hubiera experimentado con hachís en su juventud. Sin embargo, una serie de autores bien conocidos, tales como Benjamin Walker y el muy respetado escritor inglés Colin Wilson, pensaban que su consumo de cannabis era lo suficientemente relevante como para comentarlo (Lachman, 2016). Lo cierto y verdad es que al final de su vida fumaba tabaco como un carretero, bebía como un cosaco y su vida se había convertido en un escándalo. Así que el cannabis iba a servir como de chivo expiatorio (Marín Gutiérrez, 2013). Los teósofos modernos cuestionan las afirmaciones de Rawson pero él fue uno de los pocos amigos de toda la vida de Blavatsky. En un texto de Hanna Wolf le dijo que también había fumado opio. Gracias al jugo de la adormidera había tenido visiones y también había tenido sueños pero que disfrutaba mucho más con el hachís. Madame Blavatsky, entre idas y venidas, pasó más de 7 años en el Tíbet dedicada al estudio de las religiones hindúes. En sus escritos se observa una gran familiaridad con el budismo tántrico, donde el cannabis juega un papel destacado en los rituales de meditación y de expansión de la conciencia (Marín Gutiérrez, 2003). Los guías espirituales le proporcionaron a Helena la capacidad de entrar en contacto con el deva de la marihuana. El deva se basa en la visión del mundo panteísta y animista. El panteísmo es la creencia de que Dios es todo y todo es Dios. El animismo es la creencia de que todo (rocas, árboles, personas o animales) tienen alma y están vivos. Los devas son espíritus de la naturaleza en la disciplina ocultista de la Teosofía. Puede ser útil pensar en ellos como santos patronos de diversas plantas, incluida la marihuana. La raíz de la palabra proviene del idioma sánscrito y significa dios o deidad. En la religión hindú, los devas se sienten como dioses o espíritus buenos de la naturaleza. XI Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres (15 al 31 de octubre de 2019). Comunicaciones - 495 - Fundación de la sociedad teosófica Helena diferenció la teosofía que es el conocimiento y sabiduría de los dioses y otra cosa es la Sociedad Teosófica que es un grupo humano que intenta poner en práctica, difundir y transmitir ese conocimiento. A finales del siglo XIX (el 7 de septiembre de 1875) se creó la Sociedad Teosófica, para Jaques Lantier, autor de Una historia de la teosofía, la define como: “La teosofía agrupa al conjunto de teóricos que pretenden conducir a los hombres a la sabiduría, buscando a Dios en la vida interior y la verdad eterna en la enseñanza común a todas las religiones. Estas dos vías desembocan, una en una experiencia mística y la otra en la acción mágica” (Bourseiller, 1994:193). La sociedad teosófica tiene tres principios fundamentales; el primero de ellos es crear un núcleo de fraternidad universal, sin distinción de raza, sexo o credo; el segundo es el estudio de las religiones comparadas de las ciencias exactas, de las artes y de las filosofías y el tercero es el desarrollo de los poderes latentes del hombre. Al estudiar las diferentes religiones nos encontramos con denominadores comunes que son esa sabiduría atemporal. Que está escondida detrás de los mitos y que hay que saber interpretarlo. Hay un nexo común que nos va dando la sabiduría. Mientras Helena vivió en Nueva York fundó la Sociedad Teosófica en 1875 con Henry Steel Olcott y William Quan Judge. Blavatsky afirmaba que todas las religiones eran verdaderas en sus enseñanzas internas e imperfectas en sus manifestaciones externas. Los objetivos de la Sociedad Teosófica eran la formación de una hermandad humana universal sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color y el impulso del estudio de la religión comparada, la filosofía y la ciencia; reunir y difundir el conocimiento de las leyes que gobiernan el universo. Se asumió la existencia de una doctrina secreta universal que pretendía estudiar las leyes inexplicables de la naturaleza y de los poderes latentes del hombre. La Sociedad Teosófica estaba unida por unos vagos ideales sociales y espirituales y por otras divididas por rivalidades personales so pretexto de la investigación ocultista. Los escritos de Helena conectaban el conocimiento espiritual esotérico con la nueva ciencia. Afirmaba que sufrió una transformación durante su enfermedad en una pierna, lo que la inspiró a fundar la Sociedad Teosófica (Roso de Luna, 2004). XI Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres (15 al 31 de octubre de 2019). Comunicaciones - 496 - La Sociedad Teosófica en 1878 estaba de capa caída en los Estados Unidos y es por esa razón que se fueron a la India. La dirección de la organización en los EE.UU. en Nueva York se la dejaron al general Abner Doubleday, inventor del béisbol. En 1882 la Sociedad Teosófica se convirtió en una organización internacional cuya sede central se instaló en un barrio a las afueras de la ciudad india de Madrás (Adyar). Blavatsky estaba convencida de la existencia de razas superiores e inferiores: “la aria está destinada a dominar el mundo y poner fin a esta funesta época presente marcada negativamente por la presencia de cristianos y judíos”. Ella quería desvincular a Jesús de sus orígenes judíos. Tenía una actitud positiva hacia Satanás, era el dios al que los teósofos que hubieran llegado al último grado de iniciación, debían de adorar. Para ella el Dios de la Biblia era perverso y los judíos eran un pueblo despreciable. Entendía que el Nuevo Testamento era un libro profundamente desagradable, auténtica bestia negra para el ocultismo. En nuestra opinión una auténtica paranoia. Blavatsky murió víctima del abuso del alcohol, el tabaco, la comida, estaba increíblemente gorda y abandonada por casi todos en 1891. El coronel Olcott, su amigo, falleció en 1907. Los nuevos líderes de la Sociedad Teosófica fueron Anie Besant que quiso hacer de la teosofía un movimiento ecuménico religioso y social del mundo. Ella fue la que descubrió a Krishnamurti. En 1931 Krishnamurti rompió con la teosofía. Krishna instaba a que cada individuo buscara su propio camino sin recurrir a una autoridad más alta (Ortmann, 2004). XI Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres (15 al 31 de octubre de 2019). Comunicaciones - 497 -