¡Torero! Los toros en el cine, de M. Feiner; Madrid: Alianza Editorial, 2004 [Reseña]
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Revista de Estudios Taurinos N.º 18, Sevilla, 2004, págs. 343-346 Fig. n.º 79.- Feiner, M. (2004): ¡Torero! Los toros en el cine, Madrid, Alianza Editorial, 270 págs.
344 Carlos Martínez Shaw Autora ya conocida por sus varios libros sobre tema taurino (La mujer en el mundo de los toros y Los protagonistas· de la fiesta, con sus dos tomos sobre El toro, el torero Y. su entorno y La plaza, el ruedo y los tendidos), así como por la traducción de esa excelente aproximación a la fiesta pensada especialmente para consumo de aficionados británicos que es la Introducción a la Tauromaquia de Walter Johnston, Muriel Feiner nos ofrece ahora una panorámica sobre la presencia del universo de los toros en la cinematografía de todos los tiempos y de todas las geografías. El libro se articula en dos partes. La primera es un recorrido por las creaciones relacionadas con la fiesta, mientras la segunda es una suerte de diccionario enciclopédico de todas las películas conectadas plena o tangencialmente con el ambiente taurino, donde se presenta la ficha de cada una de ellas (título, producción, fecha, director, género e intérpretes) más (a veces) una nota sobre el guión y sobre el fundamento literario (cuando existe, junto (siempre) con una sinopsis de los argumentos, todo ello acompañado por una extensa serie de reproducciones de los carteles o los programas de mano que sirvieron en su día para su publicidad, algunos tan ilustres como el pintado por Daniel Vázquez Díaz para Tarde de toros de Ladislao Vajda. La primera parte, la más extensa, que se beneficia de algunas importantes obras anteriores, como el largo estudio de Carlos Fernández Cuenca incluido en el tomo VII de la obra de Cossío (Los t~ros y el cine, págs. 759-937), y los libros del mismo autor (Toros y toreros en la pantalla, San Sebastián, 1963), de Paco Ignacio Taibo (Los toros en el cine mexicano, México, 1987) y de Carlos Colón (El cine y los toros. Pasión y multitud, Sevilla, 1999), se organiza según una secuencia cronológica con sendos capítulos para la época del cine mudo y para cada una de las décadas sucesivas a partir de los treinta, con un capítulo final que se extiende desde los años ochenta hasta nuestros días.
Recensiones de libros 345 Cada capítulo sigue un mismo orden interno, con una reseña de los principales hitos taurinos y de las producciones más influyentes, más un apartado final dedicado a las obras más significativas (películas emblemáticas) y la inclusión de extensos recuadros sobre algunos temas considerados de especial interés, como son las entrevistas realizadas a José Fernández Aguayo, . Budd Boetticher, José Hernández Gan, Jaime de Armiñán y Agustin Díaz Yanes, o las semblanzas de la familia Calvache y de Mario Moreno, Cantinflas. Un material de primer orden, que provee de una información generosa sobre numerosas cuestiones relativas a la relación entre el cine y los toros. Quizás podría objetarse que la disposición interna del apartado dedicado al material fílmico no obedece a un criterio uniforme, primando unas veces los directores, otras los actores y otras los toreros biografiados o inspiradores de las películas. O también que la valoración de la calidad o el significado de las películas cede muchas veces el protagonismo a las sinopsis argumentases o al anecdotario sobre el rodaje o sobre otras circunstancias derivadas, obedeciendo ello naturalmente al objetivo divulgativo que se pretende alcanzar. O, finalmente, que el diccionario incluye tanto las películas donde el tema taurino sirve de esencial fundamento de la obra cinematográfica como otras donde los toros sólo aparecen mediante una alusión incidental, si bien en este caso hay que aplicar enseguida el refrán de que no por mucho trigo es mal acto. Sin embargo, frente a estos reparos (que quizás sólo se deban a la opción de la autora de poner en primer lugar el mundo de los toros y en segundo lugar el de la cinematografía) prevalecen los innegables logros del libro. La amplitud de la información, la labor de investigación, el esfuerzo de sistematización, las aportaciones 'originales (como en el caso de las entrevistas), el afán de exhaustividad y, last but not least, el excelente material gráfico (las reproducciones publicitarias ya señaladas, más los
346 Carlos Martínez Shaw numerosos fotogramas de las películas y las fotografías originales de la autora) convierten a la publicación en una obra de obligada referencia para todos aquellos · que se interesen (como profesionales, como aficionados o como simples curiosos) por las vinculaciones del séptimo arte con la fiesta de los toros. Aunque, como conclusión, debamos convenir con la autora en que (como también ocurre en el campo de la narrativa) un mundo tan apasionante como· el taurino no ha producido una cinematografía demasiado considerable, ni en cantidad ni, mucho menos; en calidad. Muchas de las producciones no pasan de ser reportajes filmados de escasos vuelos cuando no relatos ramplones asentados en una degradada interpretación del folklore hispano visto desde fuera (singularmente en las películas made in Hollywood) o desde dentro, especialmente bajo la forma de las famosas españoladas que se prodigaron bajo esa· etapa de indigencia cultural que fue la dictadura franquista. Baste una mirada al catálogo de las. películas emblemáticas reseñadas por la autora, donde, junto a la indiscutible ¡Qué viva México! de Sergel Eisenstein (con un episodio dedicado a la fiesta), apenas si resalta alguna otra gran creación, como no sea la obra realizada por ese excelente director que surgió del frío que fue Ladislao Vadja. Carlos Martínez Shaw Fundación de Estudios Taurinos