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Patrimonio, Piedras, Paisaje

Quesada-García, Santiago

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"...la pied a g a emen e decla a lo que encie a…" Paul Valé y,Eupalinos o el a qui ec o 14 PATRIMONIO, PIEDRAS, PAISAJE SANTIAGO QUESADA-GARCÍA Nos p egun amos con ecuencia po qué pe sonas an dis an es en el iempo, cul u a o ni el social se asemejan, yacep amos como un hecho incues ionable que p ocedan de una misma egión o ciudad. El ca ác e ,la o ma de exp esa se, cie os sen imien os como la año anza son cla os ejemplos de es a p ede e minación; como si la pupila egis a a en el subconscien e el en o no que la odea. El obje i o de es e Talle ha sido e lexiona y deba i sob e concep os u ilizados has a el momen o, de o ma gene- alizada y como excusa pa a in e eni con escaso c i e io sob e las ciudades ac uales. ¿Qué en endemos po “pai- saje”? ¿la a qui ec u a es paisaje? y ¿a qué denominamos “pa imonio”? ¿sólo lo an iguo, lo his ó ico o lo a ís ico iene alo ? pe o sob e odo ¿cuál es nues a elación con ellos? Hoy pa ece indudable la conside ación de que el cul o a los monumen os es un cul o mode no, siendo la mode ni- dad la mani es ación de una olun ad de o ma. Pe o las ciudades no sólo son monumen os, calles o plazas bellas, sino que es án pobladas de luga es, si ios donde sen i emociones: el paseo An onio Machado en Baeza, los cas i- llos empla ios de la Sie as de Cazo la y Segu a, o el Gianicolo en Roma, son luga es donde exis e una “p esencia del pasado”, como lo llama ía T.S. Ellio . Sin emba go, “No du a nada, ni lo más ecien e”, como dice An onio Muñoz Molina1 1. No sólo se demuelen edi icios mode nos de in e és sino que oda ía se de iban edi icios del case ío popula con obje o de aisla los monumen os, des uyéndose e ec os de elación con el en o no especialmen e bellos, o se alan á boles que con el sonido de sus hojas con ibuían a e esca las calu osas a des de es ío. Se modi ica la o ma de i i las ciudades, su cul u a y su idiosinc asia. En es e es ado de cosas ¿cómo ac ua ? ¿cómo se puede cons ui la ciudad mode na en la an i- gua? ¿cómo abo da el p oblema con los mecanismos del p oyec o y de la disciplina a qui ec ónica? 15 Las ciudades no i en en el acío: son complemen adas po los paisajes y los elemen os que e eb an el e i o io. La dis inción en e e i o io, paisaje y ambien e es empí ica: son é minos “polisémicos” en el sen ido que espon- den a un conjun o de signi icados 22. Se habla de “paisaje u bano” como de “na u aleza cons uida” En los úl imos años, a aíz del discu so ecologis a, el “paisaje” ha cob ado ex ao dina ia impo ancia. Es un concep o ambiguo que engloba muchos é minos: ecosis ema, paisajismo, ecología, ambien e, impac o, e c. El homb e ac ual al econside a su elación con la na u aleza ha que ido añadi a su isión del mundo una mi ada ecológica. Al no es a amilia izado ya con la conside ación de la na u aleza como un odo en el que él pa icipa, el homb e mode no se e en la disyun i a de que e p ese a “ecológicamen e” un en o no que psicológicamen e le esul a ex año. Su isión, es obligadamen e supe icial. El discu so ecologis a es necesa io pe o epidé mico e insu- icien e. Se ia necesa io plan ea se de nue o, a la mane a clásica, el inculo homb e-na u aleza33. ¿Qué a qui ec u a su ge de una sociedad, donde su elación con la na u aleza es á o a? Apa ecen concep os como “ agmen ación” o “a qui ec u a como paisaje”4 4 é minos a ac i os pe o con usos y di usos. Su ge la a qui ec u a sin o ma, donde és a apa ece en el e i o io sin in e e i , sin cons ui , sin es a . Una caja si e pa a odo y si es un cubo mejo . Pe o... ¿se puede habla de una “a qui ec u a como paisaje”? ¿los “da ascapes” c ean A qui ec u a? ¿ qué sig- ni ican e i o io, paisaje, ambien e y cómo se asocian a la a qui ec u a? y en de ini i a ¿qué en endemos po “paisaje”? Cuando Ruskin a a esando los Alpes admi a la na u aleza su ge el concep o mode no de paisaje pe o an o el pai- saje como el concep o que enemos del mismo cambian con el iempo. Hoy en día ya no es obliga o io llo a de emoción delan e de un p ado e de. Benede o C oce a i ma que el paisaje es es é icamen e álido sólo cuando es is o “con la cabeza en e las pie nas” 55, es deci , de modo anómalo, an ina u al. Los ambien es u banos, ciudades, calles, plazas, case íos, se pueden juzga con los mismos c i e ios que la a qui- ec u a. Sin emba go, los e i o ios, paisajes, á eas u ales na u ales pe manecen como ondo de la ac i idad c e- a i a, la encuad an, la condicionan, pa icipan de ella pe o no se iden i ican con ella, ni siquie a cuando la in en- cionada olun ad humana modi ica el e i o io c eando el llamado “land-a ”. Lo que pe manece son las “p esen- cias del paisaje”, los únicos á boles segu amen e poé icos son “les a b es d’acie ” de Rimbaud. Es e p ime Talle se ha desa ollado en Úbeda y Baeza, en ellas, las palab as: Pa imonio, Pied as, Paisaje cob an un sen ido eal. El case ío popula , sus palacios, pue as, mu allas, audiencia, hospi ales...cons i uyen un pa i- monio que de ine y su ge en el paisaje que io su cons ucción. De uno y de o o son es igos las pied as, de las que es án hechos los edi icios que de inen el paisaje. 1 16 Úbeda y Baeza son las ciudades más impo an es de una comunidad de núcleos con una his o ia común: la coma ca de La Loma. Son dos ciudades independien es den o de un espacio geog á ico que las une, espacio donde se p odu- ce un diálogo en e el medio u al y el u bano, lo que las señala como luga es de especial in e és no sólo po su baga- je cul u al sino ambién po su iqueza paisajís ica. Son dos ciudades con impo an es alo es pa imoniales p o egi- dos, po lo que sus p oblemas de i an de la uncionalidad eque ida pa a la ciudad mode na den o de una ciudad his- ó ica y de las necesidades de in e eni en sus cascos his ó icos como consecuencia de la dinámica de la ciudad. Los cen os his ó icos de es as dos ciudades ienen di e en e ca ác e , mien as el casco his ó ico de Úbeda es un sec o más de la ciudad, pa imonialmen e p i ilegiado, el casco his ó ico de Baeza cons i uye su cen o u bano con un g an p o agonismo en la ciudad. En ambas ciudades la ansición en e lo cons uido y su paisaje se es á pe - diendo. La anja de pequeños hue os que abancalando las pendien es de las colinas bajan has a el alle del Guadalqui i , es á dejando paso al monocul i o del oli a como consecuencia de la úl ima e o ma de la OCM. Es a uncionalidad eque ida a oda ciudad, gene a ensiones y en ambas ciudades de ec amos desconexiones, acíos, dis unciones, up u as, incomodidades, que gene an nue os paisajes insospechados pe o igualmen e in e- esan es. En es os pun os de up u a y caos es donde eside el in e és de la ciudad ac ual y sus cen os his ó icos. La es a egia, el e o consis e en elegi es os pun os, cada uno con su p opio caos y si uaciones de con lic o y hace un p oyec o de a qui ec u a. Con aba Alejand o de la So a, au o del edi icio de Co eos de Úbeda, que un alumno p egun aba al a qui ec o Richa d Neu a qué debía hace se si en una plaza an igua, de iejo cuño y con sole a se de umba una de las casas que la o man. Se pod ía hace una copia de la desapa ecida, o un pas iche o bien, una casa ac ual ocupando el hueco. El iejo p o eso con es ó simplemen e: “…llama a un buen a qui ec o. Como en una den adu a, el dien e caído no es sus i uido po uno ya gas ado, sino más bien po una mode na y ca a p ó esis que no desen one po bien hecha. El nue o ico, quizá, se ponga un dien e de o o”66. Los p oyec os del Talle han enido como campo de indagación la coma ca de La Loma en Jaén y en pa icula algu- nas á eas de in e és especi ico pa a las ciudades de Baeza y Úbeda, donde di e en es ope aciones desde la plan- ación indisc iminada de oli os, has a el azado de ci cun alaciones, han al e ado el equilib io adicional en a as del p og eso económico, c eando p oblemas y ensiones que es necesa io esol e . Con es e Talle comienzan, po ez p ime a, una se ie de semina ios de a qui ec u a, cuyo obje o es apo a solu- ciones y elemen os de deba e, den o del pano ama de la a qui ec u a ac ual, a la ealidad de la p o incia de Jaén, que con un paisaje y un pa imonio admi ables, me ece in e enciones que alo en y po encien con dignidad la iqueza que la p o incia posee. NOTAS 1. Muñoz Molina, A. “Nada du a” en El País Dominical, Mad id 1999 2. Ze i, B., Con os o ia dell’a chi e u a in I alia. Paesaggi e ci á, Roma, Tascabili New on, 1995. 3. A gullol, R., T ias, E., El cansancio de Occiden e, Ba celona, Ed. Anco a y Del ín, 1992. 4. Moneo, R. “Pa adigmas in de siglo”, A qui ec u a i a, núm. 66, 1999. 5. “E s a o osse a o che, pe a e godimen o es e ico dagli oge i na u ali, con iene as a e dalla lo o es inseca e s o ica eal á, e sepa a e dall’esis enza la semplice appa enza o pa enza; che gua dando noi un paisaggio col passa la es a a le gambe, in modo da oglie ci dalla elazione consue a con esso, el paesaggio ci appa e come uno spe acolo an as ico” Benede o C oce ci ado po B uno Ze i en Con os o ia dell’a chi e u a in I alia. Paesaggi e ci á, Roma, Tascabili New on, 1995. 6. Fa iña Tojo, J. La p o ección del pa imonio u bano. Ins umen os no ma i os, Mad id, Akal 2000. IMÁGENES 1. 29 Vi iendas de P.P. en Ho nos de Segu a, Jaén 1992. S. Quesada 2. El Pa que del Ma ade o en Baeza p e ende es ablece el sis- ema de espacio en e el edi icado y el campo abie o, con elemen os de escalas in e medias como lo ealizaban las an i- guas hue as abancaladas que bajaban desde los ce os al alle. Pa que del Ma ade o en Baeza, Jaén 1998. S Quesada. 2 17