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El valor de la imparcialidad en tiempos de conflicto. Manuel Chaves Nogales: Estilo y Técnica Periodística

Fernández Saavedra, Andrés

Abstract

Manuel Chaves Nogales (1897-1944) es una figura destacada en el periodismo del siglo XX en España, cuyo trabajo sigue siendo relevante hoy en día por su técnica y estilo literario, y por su presencia en los acontecimientos más relevantes de su época. El estilo de Chaves Nogales se distingue por su claridad y precisión. Uno de los rasgos más distintivos de su estilo es la humanización de los protagonistas de sus reportajes. Chaves Nogales se centraba en las personas, describiendo sus vidas, sentimientos y circunstancias con una empatía y un detalle notables. Otro elemento crucial de su estilo es el uso del testimonio directo. Llevaba a cabo una exhaustiva labor de investigación que incluía entrevistas, visitas a lugares clave. Evitaba la propaganda y se esforzaba por presentar los hechos desde múltiples ángulos, ofreciendo una visión equilibrada que permitía a los lectores formarse su propia opinión. Esta imparcialidad es uno de los aspectos más valorados de su legado periodístico. Su estilo y técnica siguen siendo una fuente de inspiración para periodistas y escritores contemporáneos.

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UNIVERSIDAD DE SEVILLA Facultad de Comunicación Grado en Periodismo EL VALOR DE LA IMPARCIALIDAD EN TIEMPOS DE CONFLICTO Manuel Chaves Nogales: Estilo y Técnica Periodística Alumno: Andrés Fernández Saavedra Tutor: Eduardo Manuel Molina Campano Resumen: Manuel Chaves Nogales (1897-1944) es una figura destacada en el periodismo del siglo XX en España, cuyo trabajo sigue siendo relevante hoy en día por su técnica y estilo literario, y por su presencia en los acontecimientos más relevantes de su época. El estilo de Chaves Nogales se distingue por su claridad y precisión. Uno de los rasgos más distintivos de su estilo es la humanización de los protagonistas de sus reportajes. Chaves Nogales se centraba en las personas, describiendo sus vidas, sentimientos y circunstancias con una empatía y un detalle notables. Otro elemento crucial de su estilo es el uso del testimonio directo. Llevaba a cabo una exhaustiva labor de investigación que incluía entrevistas, visitas a lugares clave. Evitaba la propaganda y se esforzaba por presentar los hechos desde múltiples ángulos, ofreciendo una visión equilibrada que permitía a los lectores formarse su propia opinión. Esta imparcialidad es uno de los aspectos más valorados de su legado periodístico. Su estilo y técnica siguen siendo una fuente de inspiración para periodistas y escritores contemporáneos. ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN.......................................................................................... 1 2. PLANTEAMIENTOS INICIALES E HIPÓTESIS.................................... 3 Hipótesis:....................................................................................................4 3. MARCO TEÓRICO Y HERRAMIENTAS PARA EL ANÁLISIS........... 6 3.1 Reflexión sobre la ética periodística: la imparcialidad..............................6 3.2 Relaciones históricas entre el periodismo y la literatura........................... 7 3.2.1 La novela testimonio: concepto y técnicas compositivas................10 4. BIOGRAFÍA Y RELACIÓN CON LOS HECHOS HISTÓRICOS........13 5. SELECCIÓN Y ANÁLISIS DE LA OBRA............................................... 17 5.1 El panorama europeo...............................................................................17 5.1.1 El maestro Juan Martínez que estaba allí.......................................17 5.1.2 La agonía de Francia...................................................................... 22 5.2 España: II República y Guerra Civil:.......................................................27 5.2.1 La República y sus enemigos...........................................................27 5.2.1 A sangre y fuego.............................................................................. 39 6. CONCLUSIONES.........................................................................................46 7. BIBLIOGRAFÍA...........................................................................................48 1. INTRODUCCIÓN El periodismo, como oficio y vocación, ha estado marcado por la búsqueda incesante de la verdad periodística, la imparcialidad y el compromiso con la sociedad. En este contexto, figuras emblemáticas han dejado una huella indeleble a través de su trabajo, trascendiendo épocas y fronteras. Personajes como Manuel Chaves Nogales, periodista y escritor sevillano del siglo XX, emerge como uno de esos referentes imprescindibles cuyo legado merece ser estudiado y reivindicado. Este trabajo se propone analizar la obra de Chaves Nogales desde diversas perspectivas: su estilo narrativo, su compromiso ético y su visión del periodismo como herramienta de denuncia y lucidez dentro de un periodo histórico marcado por la confrontación política. Manuel Chaves Nogales nació en 1897 en Sevilla, en el seno de una familia de periodistas, lo que sin duda influyó en su inclinación hacia las letras y la información. Desde joven, demostró una aguda capacidad de observación y una inusual habilidad para narrar los hechos con una precisión que rozaba lo literario. Su carrera comenzó a consolidarse en un periodo convulso de la historia española y europea, un tiempo marcado por conflictos sociales, guerras y revoluciones, que ofrecían un terreno fértil para el ejercicio del periodismo más comprometido. A lo largo de su trayectoria, Chaves Nogales trabajó en diversos medios de comunicación, destacando su paso por Ahora, donde se consolidó como un periodista de renombre. Su estilo se caracterizaba por una prosa limpia, directa y profundamente humana, que buscaba siempre dar voz a los sin voz y arrojar luz sobre las sombras más densas de la realidad. Entre sus obras más destacadas se encuentran A sangre y fuego: héroes, bestias y mártires de España, una crónica desgarradora de la Guerra Civil Española, y La agonía de Francia, un relato penetrante sobre la ocupación nazi en Francia. El compromiso periodístico de Chaves Nogales no solo se evidencia en la elección de sus temas y la profundidad de su análisis, sino también en su postura ética frente a los acontecimientos que cubrió. Fue un periodista que se mantuvo firme en sus principios, incluso cuando estos lo llevaron a enfrentarse con el poder y a exiliarse de su país. Su valentía para narrar la verdad sin concesiones y su capacidad para mantener la objetividad en 1 los momentos de extremada polarización política son lecciones valiosas para cualquier profesional de la información. Este trabajo se estructura en varios apartados, cada uno de los cuales aborda un aspecto específico del compromiso periodístico de Chaves Nogales. En primer lugar, se ofrecerá una biografía detallada del periodista, contextualizando su vida y obra en el marco histórico de la España y Europa del siglo XX. A continuación, se analizarán cuatro de sus principales obras, poniendo énfasis en su estilo narrativo y las temáticas recurrentes que reflejan su preocupación por los derechos humanos y la justicia social. La relevancia de este estudio radica en la necesidad de rescatar figuras históricas cuyo trabajo ha contribuido significativamente a la evolución del periodismo. Manuel Chaves Nogales no solo fue un testigo excepcional de su tiempo, sino también un modelo de integridad profesional y humana. Su obra nos invita a reflexionar sobre el papel del periodista en la sociedad y sobre la importancia de un periodismo comprometido, capaz de influir positivamente en el devenir de los acontecimientos. En un mundo donde la información se ha convertido en un bien preciado y, a menudo, manipulado, el ejemplo de Chaves Nogales cobra una vigencia renovada. Su trayectoria nos enseña que el periodismo, cuando se ejerce con responsabilidad y pasión, puede ser un poderoso instrumento de cambio social y un baluarte en la defensa de la verdad y la libertad. A través de este Trabajo de Fin de Grado, se pretende no sólo rendir homenaje a Manuel Chaves Nogales, sino también destacar la importancia de su legado para las futuras generaciones de periodistas. Para comprender plenamente el alcance del compromiso periodístico de Chaves Nogales, es esencial situar su obra en el contexto histórico en el que se desarrolló. La España de principios del siglo XX estaba marcada por profundos cambios sociales y políticos, desde la crisis de la Restauración hasta la proclamación de la Segunda República y la posterior Guerra Civil. Chaves Nogales, testigo privilegiado de estos eventos, supo captar con maestría los matices y las contradicciones de una época turbulenta. Su enfoque periodístico se alejaba de la propaganda y del sectarismo, buscando siempre una visión equilibrada y humanista. Chaves Nogales se distinguió por su capacidad para realizar un periodismo de alta calidad en tiempos de crisis y conflictos. Su serie de reportajes sobre la Revolución Rusa y la Guerra Civil Española se convirtieron en referencias obligadas para entender estos conflictos. En sus 2 escritos, prevalece un profundo respeto por la dignidad humana, independientemente del bando al que pertenecieran sus protagonistas. Esta imparcialidad, sin embargo, no debe confundirse con indiferencia; su obra está impregnada de un fuerte sentido de justicia y de una clara denuncia de los abusos y atrocidades cometidos por los extremos ideológicos. Además de su faceta de cronista de guerra, Chaves Nogales también exploró la vida cotidiana y los cambios sociales de su tiempo. Sus artículos sobre la vida en la España rural, las condiciones de los trabajadores y la situación de las mujeres ofrecen un valioso retrato de una sociedad en transformación. Su atención al detalle y su empatía con los personajes que describe hacen de su obra un documento excepcionalmente rico y variado, que trasciende el mero relato de los hechos para ofrecer una interpretación profunda de la realidad social y política de su época. Este Trabajo de Fin de Grado también abordará la influencia de Chaves Nogales en el periodismo español. Su estilo claro y conciso, su rigor investigativo y su compromiso ético son cualidades que muchos periodistas de hoy en día consideran esenciales. En un entorno mediático dominado por la inmediatez y la superficialidad, la obra de Chaves Nogales resalta por su profundidad y su capacidad para ofrecer una visión compleja y matizada de los acontecimientos. Analizaremos cómo su legado se refleja en las prácticas periodísticas actuales y en qué medida su ejemplo sigue siendo una guía para quienes buscan ejercer un periodismo responsable y comprometido. Finalmente, este estudio pretende contribuir al reconocimiento de Chaves Nogales como una figura clave en la historia del periodismo. A pesar de haber sido relegado al olvido durante años, su obra ha resurgido con fuerza en las últimas décadas, gracias al interés de investigadores y periodistas que han redescubierto su relevancia. Este trabajo se inscribe en ese esfuerzo de recuperación y difusión, con el objetivo de que las nuevas generaciones de periodistas y lectores puedan apreciar y aprender de la extraordinaria labor de Manuel Chaves Nogales. 2. PLANTEAMIENTOS INICIALES E HIPÓTESIS 3 Chaves Nogales es una figura destacada en el ámbito del periodismo español, especialmente reconocido por su capacidad de mantener una imparcialidad crítica en tiempos de profunda polarización política. A lo largo de su carrera, nuestro personaje trabajó en diversos medios de comunicación, destacándose por su estilo narrativo y su compromiso con la verdad, aspectos que lo convierten en un modelo a seguir para el periodismo contemporáneo. Su trabajo, que abarcó desde la proclamación de la Segunda República, el estallido de la Guerra Civil hasta la Segunda Guerra Mundial, ofrece un prisma único para analizar la función del periodismo en situaciones de conflicto y crisis. El período en el que Chaves Nogales desarrolló su carrera estuvo marcado, como planteamiento del problema, por una intensa convulsión política y social que configuraron un entorno donde la censura y la propaganda eran comunes. En este contexto, la figura de Chaves Nogales se erige como un ejemplo de integridad profesional, puesto que supo navegar entre las presiones ideológicas de su tiempo sin perder su compromiso con la verdad y la justicia social. El principal objetivo de este Trabajo de Fin de Grado es examinar la figura de Manuel Chaves Nogales como un periodista ejemplar e imparcial. Para ello, principalmente se abordarán los siguientes objetivos específicos: Analizar la trayectoria profesional de Chaves Nogales; examinar sus principales obras y reportajes para comprender su enfoque periodístico y su estilo narrativo; evaluar la imparcialidad de sus reportajes, a través de un análisis textual y contextual e identificar cómo Chaves Nogales logró mantener una postura tan equidistante en sus escritos. La figura de Manuel Chaves Nogales cobra una relevancia especial en el debate contemporáneo sobre el papel del periodismo en la sociedad. En una era marcada por la proliferación de la información y la creciente influencia de las redes sociales, la capacidad de los periodistas para mantener una postura imparcial y crítica es más crucial que nunca. Estudiar la vida y obra de Chaves Nogales no solo nos permite comprender mejor la historia del periodismo español, sino que también ofrece lecciones valiosas para la práctica periodística actual. Hipótesis: 4 1. Chaves Nogales como ejemplo de imparcialidad: Se plantea que Manuel Chaves Nogales es un modelo de imparcialidad periodística, demostrado a través de su capacidad para narrar eventos históricos con objetividad y equidad, incluso en contextos de extrema polarización política. 2. Impacto de su formación y experiencias: Se hipotetiza que la formación académica y las experiencias personales de Chaves Nogales, incluyendo su trabajo en diversos medios y su exilio, contribuyeron significativamente a su desarrollo como un periodista crítico y equilibrado. 3. Diferenciación de contemporáneos: Se sugiere que el estilo y enfoque periodístico de Chaves Nogales lo diferenciaron notablemente de otros periodistas de su tiempo, destacándose por su compromiso con la verdad y su resistencia a la propaganda y la censura. 4. Relevancia contemporánea de su legado: Se propone que los principios y prácticas periodísticas de Chaves Nogales tienen una aplicación directa y relevante en el periodismo actual, especialmente en la cobertura de conflictos y situaciones de alta polarización social y política. El estudio se desarrollará a través de una metodología cualitativa, utilizando técnicas como: El análisis de contenido: Se llevará a cabo un análisis detallado de los textos de Chaves Nogales, incluyendo sus reportajes, artículos y libros, para identificar los elementos que reflejan su imparcialidad y objetividad; La selección y la revisión bibliográfica: Se revisará la literatura existente sobre Chaves Nogales, así como estudios sobre el periodismo en la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial; y se recopilarán los testimonios de expertos en periodismo y literatura, para obtener una perspectiva más completa de su vida y obra. El estudio de Manuel Chaves Nogales como un periodista ejemplar e imparcial no solo contribuye a un mejor entendimiento de su figura y legado, sino que también ofrece valiosas lecciones para el ejercicio del periodismo en la actualidad. A través de este TFG, se espera demostrar como hipótesis principal que la imparcialidad y el compromiso con la verdad son principios compatibles con un enfoque crítico y social, que deben guiar la práctica periodística, especialmente en tiempos de crisis y polarización. 5 3. MARCO TEÓRICO Y HERRAMIENTAS PARA EL ANÁLISIS 3.1 Reflexión sobre la ética periodística: la imparcialidad La ética periodística es un pilar fundamental del ejercicio profesional del periodismo, ya que garantiza que la información difundida sea veraz, objetiva y responsable. A continuación, se reflexiona sobre algunos de los principios clave de la ética periodística y su relevancia en la práctica diaria. El compromiso con la verdad es esencial en el periodismo. Los periodistas tienen la responsabilidad de investigar y verificar la información antes de publicarla. La precisión no solo fortalece la credibilidad del medio, sino que también contribuye al derecho de la sociedad a estar bien informada. La difusión de noticias falsas o inexactas puede causar desinformación, pánico y desconfianza en los medios de comunicación. La imparcialidad implica presentar los hechos de manera equilibrada y justa, sin favorecer intereses particulares. Aunque la completa objetividad puede ser inalcanzable debido a la subjetividad inherente a los seres humanos, los periodistas deben esforzarse por minimizar sus sesgos y proporcionar múltiples perspectivas sobre un mismo tema. Esto permite a los lectores formar sus propias opiniones basadas en información completa y diversa. La independencia editorial es crucial para evitar la influencia de intereses políticos, económicos o personales. Los periodistas deben resistir presiones externas e internas que puedan comprometer la integridad de su trabajo. Esto incluye mantener una distancia crítica respecto a las fuentes de información y los anunciantes, evitando conflictos de interés que puedan sesgar la cobertura. La independencia editorial es crucial para evitar la influencia de intereses políticos, económicos o personales. El respeto por la diversidad y la inclusión de múltiples voces es vital para un periodismo democrático. Los periodistas deben esforzarse por representar a todos los sectores de la sociedad, incluyendo a las minorías y grupos vulnerables, evitando estereotipos y prejuicios. Esto enriquece el debate público y contribuye a una sociedad más justa y equitativa. La ética periodística no es solo un conjunto de normas a seguir, sino una actitud y un compromiso 6 experiencia de su interlocutor (casos de escritor mediador en novelas testimoniales). En cualquier caso, se pierde la neutralidad del autor, quien prefiere tomar partido, ya sea de manera implícita o explícita, con la diferencia de que el tiempo, el espacio, los personajes y las acciones de las novelas de valor testimonial tienen un referente identificable fuera de la obra y la veracidad de hechos puede revisarse o corregirse, mientras que en un texto ficticio no es posible hacerlo. Precisamente esa razón específica que tienen los autores para involucrarse en el relato crea una diferencia entre estos dos tipos de novelas. Mientras la novela realista cuenta con un autor comprometido, la testimonial cuenta con uno implícito. Esto es, el primero siente la necesidad de relatar sobre fenómenos socialmente comprometidos, mientras que el segundo se implica directamente en la historia, narrando un hecho real concreto. De ahí que la primera pretenda simular la verdad y representar un reflejo de lo real, mientras que la segunda relata la realidad misma. En este segundo caso se distinguen dos tipos de narración: la directa (relatos de la propia experiencia del narrador) y la indirecta (relatos de las historias vividas por otras personas), aunque en ambas se observa la subjetividad del autor. Finalmente, cabe concluir que los autores de la novela testimonial están comprometidos con la historia y con su tiempo, abordando las cuestiones inmutables de la humanidad. Los que se preocupan por narrar lo real exploran constantemente la compleja realidad y quieren con ello personalizar un tema global, pero también se interesan por los sentimientos y pensamientos más íntimos de sus personajes y tienen la necesidad de opinar sobre determinados problemas sociales e implicarse en la historia. 4. BIOGRAFÍA Y RELACIÓN CON LOS HECHOS HISTÓRICOS Manuel Chaves Nogales fue un destacado periodista y escritor español. Nació en Sevilla el 7 de agosto de 1897 y desarrolló una prolífica carrera en diversos medios de comunicación durante la primera mitad del siglo XX. Fue redactor jefe del diario El Heraldo de Madrid y dirigió Ahora. Chaves Nogales destacó por sus crónicas y reportajes sobre la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Durante la guerra civil, mostró una postura crítica tanto hacia los republicanos como hacia los nacionalistas, lo que le valió la enemistad de 13 ambos bandos. En 1936, ante el avance de las tropas franquistas, se exilió en París y posteriormente en Londres, donde continuó escribiendo hasta su muerte en 1944. Chaves Nogales nace en el seno de una familia de periodistas y escritores ilustres. Su tío, José Nogales, fue un periodista señero, que dio sus primeros pasos profesionales en Huelva, donde destacó por su independencia al servicio de la verdad y por su lucha contra las injusticias. El acontecimiento más grave al que tuvo que dar cobertura informativa fue el conflicto de las Minas de Riotinto, originado por la contaminación que producían los humos de las teleras, que desembocó en una revuelta duramente sofocada, en 1888. Procesado por la cobertura informativa y, sobre todo, por la crítica al gobernador, responsable de la desmesurada represión, fue condenado a una multa de 125 pesetas y al cierre del periódico La Coalición Republicana. José Nogales fue director de El Liberal de Madrid, desde 1901, y colaboró en cabeceras tan prestigiosas como Blanco y Negro y La Ilustración Española y Americana. Fue un hombre de ideas regeneracionistas, murió en 1908 a los 48 años, cuando su sobrino contaba tan sólo con once años. El otro ascendiente ilustre de Manuel Chaves Nogales fue su propio padre, Manuel Chaves Rey, estudioso infatigable, de vastísima erudición y autor de una obra ensayística muy extensa, en la que cabe destacar su Historia y Biografía de la Prensa Sevillana, publicada en 1896. Además, fue auxiliar del Archivo y la Biblioteca Municipal y redactor en numerosos periódicos entre los que destaca El Liberal de Sevilla. Chaves Rey destacó como periodista y escritor y, por ello, obtuvo el reconocimiento público de ser nombrado académico de la Real Academia de la Historia y de las Buenas Letras de Sevilla y de Córdoba. También fue presidente de la Asociación de la Prensa y un reconocido miembro de la masonería sevillana. Entre sus colaboraciones periodísticas son abundantes los de tema taurino, lo que podría ser un antecedente de una de las facetas de la labor de su hijo. Murió a los 44 años, cuando su hijo contaba con 17. La decisión de Manuel Chaves Nogales de seguir con los pasos de su padre y de su tío suponía un reto importantísimo para él como periodista y literato. Desde edad muy temprana, Chaves dio muestras de tener una voz personal en la literatura y de una actitud innovadora y 14 abierta en el ejercicio del periodismo, que le permitió introducir avances notables en la profesión. Los primeros pasos como periodista los dio en Sevilla, en El Liberal y en El Noticiero sevillano, y en Córdoba, donde permaneció entre 1920 y 1923. Paralelamente inició su actividad literaria y, en 1921, aparece publicado su primer libro, La Ciudad, uno de los más penetrantes y ajustados análisis de la esencia de Sevilla como ciudad. Este libro le va a servir de carta de presentación en Madrid, donde llegó en 1924, con la intención de hacer carrera profesional. A partir de ahora y hasta el momento de su exilio en plena guerra civil, Chaves desempeña una intensa actividad como periodista y escritor, que se verá coronada por el éxito. Este periodo podríamos subdividirlo en tres etapas bien ilustrativas de la evolución profesional de nuestro personaje. La primera de ellas abarcaría desde 1924 a 1930, y comprende toda su permanencia en Heraldo de Madrid, del que fue redactor jefe, desde 1928, y el comienzo de sus colaboraciones en Estampa, desde ese mismo año. La segunda, de 1930 a 1936, viene marcada por su permanencia en Ahora. En fin, una tercera etapa, mucho más breve pero muy intensa, abarcaría desde julio a noviembre de 1936, época en la que actuó como “camarada director” del Ahora rojo. En el Heraldo desempeñó con frecuencia misiones de enviado especial y de corresponsal. De esta época son muchas de sus grandes crónicas sobre temas diversos de la mayor actualidad e importancia. Es cuando manifiesta su pasión por la aviación. En 1926 se desplazó a Huelva y Sevilla para dar cobertura informativa de la llegada del vuelo Plus Ultra. Los desplazamientos en avión con fines informativos se convierten en algo habitual para Chaves que, paralelamente a su labor periodística informativa, aprovecha para publicar reportajes y crónicas en la que deja patente su entusiasmo por este nuevo medio de transporte, que aporta inmediatez a la actividad informativa y nuevos puntos de vista para observar la realidad desde perspectivas inéditas. En 1928 realizó un largo viaje para el Heraldo por toda Europa, que quedó recogido en veintiséis crónicas. También en este tiempo realizó entrevistas a personalidades muy representativas y escribió sobre grandes temas, como los esfuerzos encaminados a impedir la II Guerra Mundial, o la aparición en Europa de los fascismos. En ese mismo año, inició su 15 colaboración con Estampa, donde publicó reportajes, crónicas y capítulos de algunos de sus libros. En 1930 se embarca en el proyecto del diario Ahora, del que es nombrado vicedirector. Esta publicación nació como un diario independiente de partidos políticos y gabinetes ministeriales. Concebido como una empresa mercantil, con ánimo de lucro, iba a financiarse exclusivamente con los ingresos procedentes de lectores y anunciantes. Chaves, como buen conocedor de la prensa británica, aspiraba a modernizar el periodismo español introduciendo sus prácticas en Ahora. Durante los años que permaneció en este diario, realizó tareas informativas acompañando en sus viajes a los más altos cargos del gobierno y participando muy activamente en la vida política del país, en defensa de la República. También realizó labores de corresponsal en el campo andaluz para auscultar la problemática política y social del campesinado. Durante estos años se fue acrisolando y fortaleciendo su amistad con Azaña, a quien defendió, a título personal y desde las páginas del periódico, de las campañas de difamación que pusieron en marcha sus detractores. Cuando estalló la guerra civil, Chaves Nogales, que se encontraba en Londres, regresó a Madrid inmediatamente y se encontró con que el 26 de julio de 1936 el Consejo Obrero de los sindicatos de los trabajadores había incautado el diario Ahora. Chaves se convirtió en el “camarada director” (Chaves, 2011: 12), puesto en el que permaneció hasta el 13 de noviembre de 1936, y a los pocos días se exilió. Hasta su temprana muerte en 1944, continuó ejerciendo su profesión en Francia y Gran Bretaña sucesivamente, con la solvencia que convenía a un gran periodista de proyección internacional. Chaves fue un demócrata liberal, con convicciones morales muy arraigadas, enemigo de todas las dictaduras incluida la del proletariado, defensor de la libertad y la justicia. Como profesional, concebía la actividad informativa en el ámbito internacional, superando todos los exclusivismos nacionalistas o localistas; conocía bien el periodismo anglosajón e intentó importar sus prácticas en España, porque con ello se conseguía una profunda mejora en la profesión de nuestro país. Chaves Nogales escribió una importante obra narrativa y simultaneó la actividad literaria con la periodística; pero lo más llamativo es que entre obra periodística y obra narrativa existe una continuidad tal, que resulta casi imposible deslindar por completo la una de la otra. 16 Sus obras más importantes, además de La Ciudad, son La vuelta a Europa en avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja, La bolchevique enamorada. El amor en la Rusia roja, Lo que ha quedado del imperio de los zares y El maestro Juan Martínez que estaba allí, todos ellos con una marcada unidad temática. Además, hay que destacar la biografía Juan Blemonte matador de toros; su vida y sus hazañas y A sangre y fuego. Héroes, Bestias y Mártires de España, un conjunto de nueve novelas cortas sobre la guerra civil española. 5. SELECCIÓN Y ANÁLISIS DE LA OBRA 5.1 El panorama europeo 5.1.1 El maestro Juan Martínez que estaba allí El maestro Juan Martínez que estaba allí es un reportaje de tintes literarios que narra las peripecias de un bailaor de flamenco (Juan Martínez) y su mujer (Sole) en la Rusia de la Revolución y la guerra civil. Publicado por entregas por la revista Estampa, del 17 de marzo al 15 de septiembre de 1934. Chaves Nogales conoció al famoso bailaor en París, mientras trabajaba en otra de sus obras de “tema ruso”: Lo que ha quedado del imperio de los zares, una colección de semblanzas y entrevistas a los emigrados rusos en Europa, personajes tan dispares como Kérensky, Yusúpov o la supuesta “Gran Duquesa Anastasia”. El relato que Juan Martínez le hiciera de sus experiencias en la Rusia zarista, ya agonizante, así como las revoluciones de 1917 y la guerra civil, se convirtió en el argumento de este reportaje (presentado por la revista como “reportaje folletinesco”) que pretende mostrar, con toda su crudeza, la violencia generada en este periodo y romper con la imagen mitificada que, en 1934, defendía una gran parte de la izquierda española. 17 Para ello, Chaves Nogales da voz al maestro Juan Martínez, que en primera persona, cuenta cómo los inicios de la I Guerra Mundial le sorprendieron en Turquía, donde estaban de tournée, y de donde salió, huyendo del conflicto, en una larga odisea que le llevaría, en 1916 (y previo paso por Bulgaría y Rumanía), al todavía imperio ruso que, en esas fechas, permanecía en relativa calma. Pero no fue así por mucho tiempo. Lo que iba a ser un lugar de paso se convirtió en el convulso hogar de Juan Martínez y su esposa Sole durante los seis años siguientes, en los que pasaron por Odessa, Kiev, Petrogrado, Moscú, Minsk, Rostov,... El maestro Juan Martínez que estaba allí es uno de los escritos relacionados con Rusia de Chaves Nogales: La vuelta a Europa en avión (1928), La bolchevique enamorada (1929) y la ya citada Lo que ha quedado del imperio de los zares (1931) completan la obra dedicada a un país que, en los años treinta, era objeto de una gran curiosidad en buena parte del mundo y, desde luego, también en España. El retrato que Chaves Nogales, en boca del maestro Juan Martínez, hace de la revolución y la guerra civil en Rusia es aterrador. Se trata de un intento de ver este proceso histórico a través de los ojos de un extranjero, aparentemente sin ideología política más que la de subsistir en un territorio hostil y que, por lo tanto, no tiene a priori preferencias por ninguno de los bandos en conflicto. Desde este punto de vista, el relato de la violencia que la revolución y la guerra generan hacia la población civil, que es el verdadero centro argumental de la obra, podría parecer más equidistante. Según Andrés Trapiello, en el prólogo de la obra: “La distancia emocional de Martínez le convenía mucho al propio Chaves, que sabía que sólo con distancia puede uno ver la realidad sin empañamientos sentimentales o afectivos.” (Chaves, 2007). El reportaje tiene la clara intención de mostrar el horror generado por la revolución, en un momento en el que la salida revolucionaria era una opción propagada por diferentes fuerzas políticas en España. En los años treinta, buena parte de la izquierda española ha mitificado la Revolución Rusa y ve a la Unión Soviética exclusivamente como un país en el que los trabajadores han tomado el poder y han acabado con las desigualdades propias de un sistema burgués capitalista. Para muchos, es un modelo a seguir. La actitud hacia la Unión Soviética 18 es, y lo será durante muchos años, algo que definía políticamente a quienes sobre ella se pronunciaban. La llegada de la República hizo que la Unión Soviética se interesara en mayor medida por la nueva situación política en España, lo que traerá consigo el aumento del esfuerzo propagandístico. En efecto, durante la República y, de manera muy especial, desde el comienzo de la guerra civil, Moscú pondrá en marcha diferentes canales para intentar difundir su modelo de Estado por un territorio, el español, en el que una revolución “obrero-campesina” se veía como posible. Una de las primeras consecuencias de este interés soviético será el inicio de las conversaciones para dar oficialidad a las nuevas relaciones, a través del intercambio de embajadas. No obstante, y debido al ascenso de la CEDA al gobierno republicano en 1934, dicho intercambio no llegará a hacerse efectivo hasta ya comenzada la guerra civil. A continuación, intentaremos glosar alguno de los pasajes de El maestro Juan Martínez estaba allí, desde un punto de vista histórico y, sobre todo, centrarnos en la intencionalidad del autor. Chaves Nogales, a través de la narración del maestro Juan Martínez, hace hincapié en el carácter violento de esta revolución. El relato se hace durísimo en los detalles, en las situaciones concretas de pérdida de la dignidad humana y banalización de la muerte. Chaves, como si quisiera darnos un respiro, permitir al lector tomar aire y poder continuar la lectura, salpica el reportaje con notas de humor. Al maestro Juan Martínez, bailaor, la revolución le pilló trabajando: “Yo me encontré en medio de la calle vestido de corto, con mi chaquetilla de terciopelo y alamares. Un traje a propósito para una revolución.” (Chaves, 2007: 73). Así narra Juan Martínez la entrada de los bolcheviques en la ciudad de Gomel: A las doce horas de llegar ya se habían incautado de cuantas subsistencias había en Gomel y tenían formadas las colas en las puertas de los almacenes. En esto eran los amos. Simultáneamente practicaban detenciones de contrarrevolucionarios, efectuaban requisas, extendían salvoconductos y organizaban mítines. Mitineaban en todas partes y a todas horas del día y de la noche: en los cafés, en las esquinas de las calles, en los patios de las casas, hasta en los comedores y las alcobas de las familias que lo alojaban. 19 Repartir bonos y echar discursos eran cosas que hacían con la mayor facilidad el mundo (Chaves, 2007: 129). Los bolcheviques ganaron la batalla propagandística. Planteaban la guerra en términos políticos y, desde el principio, intentaron ganarse los corazones y las mentes de las masas, especialmente del campesinado, lo que no les libró de cometer todo tipo de excesos en el campo bajo el “comunismo de guerra”. La llegada a una aldea del Ejército Rojo significaba, de inmediato, la puesta en marcha de la educación política en ese lugar. Juan Martínez vivió en la capital ucraniana entre blancos y rojos, así como el terror que ambos bandos impusieron sobre la población civil. Los habitantes de la ciudad, aquellos que intentaban sobrevivir a unos y a otros, así como el propio aspecto de las calles de Kiev, cambiaba dependendiendo del “color” de los ocupantes: A la una de la tarde todo estaba en calma, y los vecinos de Kiev se echaron a la calle disfrazados, claro es, de mendigos, pues ya se sabía que cuando venían los rojos lo más prudente era andar hecho un pordiosero (Chaves, 2007: 164). Durante la guerra civil, un burgués podía ser un funcionario del antiguo régimen, un terrateniente, un sacerdote, pero también un intelectual, un judío o cualquier persona bien vestida. Buena parte de la población se empeñó en parecer “lo menos burgués posible”. Sole, la mujer de Juan Martínez, lo tenía claro: Que te dejes de monsergas y te pongas a vivir como todo el mundo. Aquí ya no somos artistas, ni españoles, ni burgueses, ni nada. Aquí no tienen derecho a comer ni a vivir más que los proletarios y los bolcheviques, y ya estamos tú y yo siendo más bolcheviques que nadie (Chaves, 2007: 135). Chaves Nogales, lo hemos dicho, pretende desmitificar la Revolución Rusa a través del relato terrible de la violencia que generó, entre otras cosas, para intentar disuadir a sus lectores de elegir la salida revolucionaria a la crisis política en España. Pero más allá de la situación concreta, El maestro Juan Martínez que estaba allí tiene una lectura más universal, aquella que nos muestra el horror de la guerra, de cualquier guerra, en la que la batalla por la dignidad humana se pierde tan a menudo y el asesinato, la muerte de un ser humano, pierde 20 su “solemnidad” para convertirse en un momento más de la vida cotidiana y de la vida en guerra. Uno cree que esto de morir es más complicado y difícil. Se imagina las ejecuciones como algo terrible y solemne. No hay tal cosa. Los bolcheviques mataban, sencillamente, porque creían que había que matar, sin concederle ninguna importancia. Les aseguro a ustedes que yo ahora, al recordarlo y contarlo, me emociono mucho más que entonces, cuando lo estaba viviendo. Se han contado muchas historias truculentas de la Checa. Todas pueden ser verdad. Los chequistas, en la época del terror, hicieron todo lo que se les atribuye y más. Lo que no es verdad es el aparato terrorífico que se les rodea. Yo les vi de cerca. Después he leído relatos de sus crímenes, he visto películas reproduciendolos. Todo es falso. Allí no había nada de eso que ahora nos emociona. Asesinaban, sí. Pero no como la gente se lo imagina. Aquello tenía otro aire más natural, más sencillo (Chaves, 2007: 186). La Checa (Comisión Extraordinaria Panrusa para la Lucha contra la Contrarrevolución y el Sabotaje) se crea el 7 de diciembre de 1917. Desde sus inicios va a actuar por encima y al margen de la ley. Dirigida por el polaco Félix Dzerzhinsky, fue la institución ejecutora del terror rojo. Como se hace notar en el texto de Chaves Nogales, lo peor de la Checa era, además de su crueldad, lo aleatorio de sus condenas: cualquiera podía ser llamado o directamente “secuestrado” en su domicilio por los agentes de la Checa. Esta desmoralización del ejército blanco fue la que puso a mucha gente del lado de los rojos. ¿Por qué se creyera que los rojos eran mejores que los blancos, menos sanguinarios y tiránicos? No; no había que hacerse ilusiones. Sencillamente, porque los rojos pasaban hambre al mismo tiempo que la población civil y los blancos no. Esto fue aunque parezca mentira, lo que hizo inclinar la balanza, y al fin y al cabo, decidió la guerra civil. A los ojos del pueblo, empobrecido y hambriento, tan feroces aparecían unos como otros; si tiranos eran los blancos, más lo eran los rojos y tanto desprecio tenían por las leyes divinas y humanas éstos como aquéllos. Pero los rojos eran unos asesinos que pasaban hambre y los blancos eran unos asesinos ahítos. Se estableció, pues, una solidaridad de hambrientos entre la población civil y los guardias rojos. Unidos por el hambre, arremetieron bolcheviques y no bolcheviques contra el ejército blanco, que tenía pan. Y así triunfó el bolchevismo. El que diga otra cosa miente; o no estuvo allí, o no se enteró de cómo iba la vida (Chaves, 2007: 221). 21 Las tajantes conclusiones de Juan Martínez sobre el porqué de la victoria bolchevique son, en el mejor de los casos, simplificadoras de una realidad mucho más compleja cuyo análisis debe incluir la mención de la situación de posguerra vivida en Europa y, en el interior, los indiscutibles éxitos militares y propagandísticos del Ejército Rojo. Las palabras de Juan Martínes toman tintes premonitorios y se asemejan a las que Chaves Nogales escribirá sobre la experiencia española poco después. Como Rusia, España se convertirá en un sitio muy incómodo para “pequeños burgueses liberales”. Según Trapiello, “podríamos considerar El maestro Juan Martínez como un preludio de A sangre y fuego, cuando ni siquiera en el horizonte español podía vislumbrarse la guerra civil.” (Chaves, 2007). 5.1.2 La agonía de Francia Manuel Chaves Nogales escribió La agonía de Francia mientras estaba en el exilio, después de haber salido de España tras la victoria franquista en la Guerra Civil Española. Su perspectiva como un observador externo, pero profundamente involucrado en los acontecimientos políticos y sociales de su tiempo, le permitió ofrecer un análisis agudo y crítico de los hechos que llevaron a la rendición francesa en 1940. Nuestro autor fue afortunado y pudo terminar el volumen que es a un tiempo diagnóstico y pliego de cargos, y sobre todo deseo de comprender por qué Francia no se resistió al fascismo. En algunos momentos el sevillano escribe con acento amargo y despechado, pero eso no le impide retornar al análisis racional. No cabe duda de que Francia significaba para Chaves Nogales la cumbre de la civilización europea. Chaves, que era cualquier cosa menos frívolo, creía que a París, a Francia, acudían todos los demócratas decentes, como él mismo en noviembre de 1936, en busca del refugio y la esperanza que habían perdido en sus países de origen. Chaves alude al símbolo de libertad que representaba Francia para los enemigos del totalitarismo: 22 El periodista parece que esté dando a entender que había algo de reflexivo en el revolucionarismo que se había desatado en España en esos momentos, ya que estaba poniendo en jaque al único sistema político que mejor podría defenderles con el tiempo. Chaves Nogales es un burgués liberal que no concibe las tácticas revolucionarias como práctica política y que ha detectado tempranamente que dichas opciones políticas conducen a otro de los totalitarismo de la época, el comunismo soviético, viejo conocido en su trabajo periodístico y literario. Desde su mismo extracto social e intelectual, nuestro autor alerta de la peligrosa existencia del otro bando de enemigos de la república: las derechas y el militarismo. Tal estado de cosas fue lo que dio calor a la sanjurjada. Perdida la fe en la capacidad de gobierno de los hombres que habían traído la República, fue dibujándose la ilusión del golpe de fuerza, la esperanza en el puño fascista. Esta convicción llegaron a tenerla en los últimos meses incluso auténticos republicanos de toda la vida, que se dejaron seducir por el señuelo de un gobierno de fuerza (Chaves, 2013: 78). En cuanto a las entrevistas señaladas anteriormente y ubicadas en el apéndice de esta selección, Manuel Chaves Nogales, tal y como apunta María Isabel Cintas Guillén: Conoció personalmente a protagonistas de la historia con los que mantuvo interesantes entrevistas convertidas en el papel en muestras magistrales de periodismo y que de por sí constituyen un interesante objeto de estudio. Desde marginados como el asesino de Eduardo Dato, Ramón Casanellas, o Gorgulov, hasta gobernantes (Abdelkrín, Goebbels, el Negus o los miembros del primer gobierno de la República); desde artistas y toreros (Juan Belmonte, Juan Martínez, Chevalier o Chaplin) hasta reyes y príncipes (Alfonso XIII, Haile Selassie, Humberto de Saboya) , y mandatarios políticos y religiosos de proyección mundial (Churchill, el arzobispo de Canterbury, y el Metropolitano Eulogio) (Chaves, 1993). Chaves Nogales realizó estas entrevistas que aquí nos ocupan y que se detallan más abajo a los personajes fundamentales del Gobierno de la República. Todas son de gran interés no sólo por el oportuno momento en que se realizaron, sino también porque contribuyeron a la clarificación de las posturas del Gobierno ante los españoles. En portada y a toda página aparecían entrevistado y entrevistador y se publicaron en domingo, día en el que la lectura de 29 la prensa es más reflexiva y reposada. Todos estos textos amplios y de máxima actualidad, tuvieron bastante repercusión y supusieron la consolidación de Chaves Nogales como entrevistador de grandes personajes de la vida pública. Señala la doctora Cintas que: …aparte de la peculiar técnica (obviar las preguntas), sirvieron estas entrevistas para dar al periodismo rasgos peculiares en el análisis de las situaciones, que completaban la opinión obtenida de la calle y que hicieron de él un periodista lúcido y un analista político de primer orden. Continúa la autora señalando que son una buena muestra de la maestría del periodista en el quehacer periodístico, como una variedad del reportaje, (...). Mediante ellas llegamos a conocer con detalle no ya las noticias, sino a los protagonistas de ellas. Indagador, paciente, conversador reposado, conocedor del ser humano y del mundo, amplio de experiencias vitales, experto en el acercamiento en distancias cortas, supo sacar lo mejor de sus entrevistados. En lo que decían y en lo que callaban. Este género que debió de gustarle especialmente, a juzgar por la frecuencia de su práctica, le permitió conocer la cara pública de los acontecimientos históricos (Chaves, 1993). En cuanto a la técnica de trabajo utilizada, señala Cintas Guillén que unas veces utiliza la tradicional, sucesión de preguntas y respuestas. Otras, la mayoría, obvia las preguntas; las contestaciones del entrevistado aparecen con una más o menos larga exposición de razonamientos. Y en muchos casos, somete las entrevistas, o los datos a través de ellas obtenidos, a un proceso de reelaboración literaria, como en Juan Belmonte, matador de toros (Chaves, 1993). Estas siete entrevistas publicadas en el diario Ahora, entre el 8 de noviembre y el 20 de diciembre de 1931, fueron realizadas a los máximos representantes de la política del momento. La primera fue realizada al presidente del Consejo, Manuel Azaña (8/11/1931); le sigue una entrevista a Alejandro Lerroux en calidad de jefe del Partido Radical (15/11/1931); Francisco Largo Caballero como ministro de Trabajo (22/11/1931); el ministro de Justicia, Fernando de los Ríos (29/11/1931); Marcelino Domingo, ministro de Instrucción Pública (6/12/1931) y al recién designado presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora (13/12/1931). La entrevista al entonces presidente del Consejo, Manuel Azaña, está dividida en dos grandes bloques, la entradilla y el cuerpo, o lo que es lo mismo: la presentación del personaje y sus circunstancias y el desarrollo de la conversación. El primero de estos bloques, es decir, la 30 entradilla, la encontramos dividida en tres párrafos, siendo utilizado cada uno de ellos para un fin. En el primero, Chaves Nogales contextualiza el momento histórico en el que se inscribe el texto y se justifica la realización de la entrevista: A punto ya de terminarse en las Cortes constituyentes la discusión del Código fundamental del Estado republicano, hemos creído que podíamos hacer un gran servicio a la opinión yendo a preguntar a los hombres que gobiernan España cuál es su pensamiento, qué es lo que quieren hacer, cuál es el esquema intelectual de su país tal como han concebido al contraer la enorme responsabilidad de torcer el rumbo de la Nación (Chaves, 2013: 157-158). En el segundo, Chaves Nogales traza magistralmente el perfil del personaje a entrevistar en función de lo que era y lo que es, de dónde viene y dónde está. En función de su actividad política previa, ministro de la Guerra, y la crucial reforma que hizo del Ejército, tema que ocupa gran parte de la entrevista: Gobierna hoy España un hombre cuyas condiciones de gobernante eran, no hace más que unos meses, absolutamente desconocidas para la gran masa; su nombre mismo apenas había trascendido del círculo estrecho de una aquilatada devoción literaria. Este hombre, don Manuel Azaña, se encarga del Ministerio de la Guerra al ser derribada la Monarquía y al día siguiente acomete la reforma militar más vasta y audaz que se ha planteado en país alguno de Europa. En unos meses el ministro de la Guerra de la República realiza su pensamiento y da un tajo decisivo al secular problema del Ejército. ¿Acertado? ¿Erróneo? La opinión del país, representada en las Cortes constituyentes, sanciona favorablemente la gestión del señor Azaña al poner en sus manos el Poder aprovechando la primera vez que se plantea el problema del Gobierno después de la proclamación de la República (Chaves, 2013: 158). Por último, en el tercer párrafo de la entradilla se señalan los objetivos de la entrevista mediante una serie de interrogantes que se contestarán en el desarrollo posterior del texto: ¿Cuál es el pensamiento íntimo del presidente del Consejo sobre la gobernación del país? ¿Cómo formula su concepción del futuro Estado español? ¿Con qué criterio piensa abordar los problemas pendientes? (Chaves, 2013: 158). 31 Finaliza la entradilla en los siguientes términos: “Hemos ido a preguntárselo. Y ha tenido a bien contestarnos.” (Chaves, 2013: 158). Es quizás aquí el único momento en el que se vislumbra al periodista, enmascarado en el plural que cobija al medio de comunicación. La entrevista parece no hacerla Chaves Nogales. Es únicamente en ese detalle donde se puede intuir al periodista. Después desaparece y tiene la habilidad de conseguir que el personaje hable por sí mismo de forma coherente y fluida, ordenada y comprensible, legible y amena: ¿Por qué lo ha enfocado usted así? ¿No se podía haber resuelto de otra manera? ¿Cree usted que ha quedado definitivamente resuelto con sus formas? ¿Cuál va a ser la política militar de España? (Chaves, 2013: 158-159). Todas estas preguntas aparecen en el segundo párrafo del cuerpo de la entrevista y a partir de aquí no hay más mínimo atisbo de nuestro entrevistador. Es más, salvo en momentos puntuales del texto, el entrevistado incluso se expresa de modo impersonal cuando se refiere a temas de Gobierno como por ejemplo en la cuestión militar. Nos encontramos pues ante una entrevista informativa en toda regla cuya justificación está en la actualidad del momento. Texto en el que se ha prescindido del habitual formato de pregunta-respuesta y en el que se ha conseguido que el entrevistado hable sin interrupciones, en un lenguaje claro y sencillo, directo y sin circunloquios, donde no aparecen muletillas ni reiteraciones coloquiales del habla, aunque, bien es cierto, que entre aquellos políticos, y en particular en Azaña, gran orador, no eran tan habituales como hoy, y donde apenas se hacen referencia a los rasgos personales del carácter del entrevistado. La entrevista al líder radical, Alejandro Lerroux, mantiene muchos de los rasgos que hasta ahora se han señalado, no obstante presentan algunas diferencias. En la entrevista se abordan temas como la política exterior, la estrategia utilizada para la recuperación de la imagen del Estado español en el extranjero, la política a seguir en las colonias españolas en Marruecos. Así como temas de política nacional. En esta ocasión tres de los cuatro subtítulos son informativos y corresponden a declaraciones hechas por el entrevistado y extractadas de la entrevista en primera persona. El tercero de ellos, sin embargo, aunque basado en declaraciones está redactado en estilo indirecto. 32 En cuanto a la entradilla, dividida en dos párrafos, habría que señalar que en el primero de ellos se define el contexto político del momento, se presenta al personaje en función de su relevancia y de las presiones políticas a las que se está viendo sometido. En el segundo de los párrafos se describe la situación y se justifica la pertinencia del encuentro en ese momento. En cuanto a la estructura del texto, sólo cabe señalar que sigue el modelo antes señalado y que se divide en capítulos y epígrafes. Se hace una brevísima introducción seguida de una batería de preguntas. Sin embargo, sí que puede apreciarse un rasgo diferenciador en su redacción, en esta ocasión el entrevistado se expresa en primera persona del singular durante toda la entrevista y cuando lo abandona lo hace momentáneamente para instalarse en la primera persona del plural. El estilo impersonal que dominaba la entrevista de Azaña desaparece en esta ocasión: Siento como llega hasta mí y me empuja la impaciencia de una opinión pública que me honra con su confianza. Pero yo no soy hombre, después de mis dos años de experiencia, que obre ciegamente entregado a impulsos ajenos. Tengo un plan, He formado una opinión y tengo adoptada una resolución (Chaves, 2013: 183). Nos encontramos ante un texto mucho más personal, cercano, en el que el uso de la primera persona permanente hace vislumbrar un cuestionario no explícito en la relación del texto. Forma sutil de condicionar al lector: Azaña habla en nombre del Gobierno, del Estado: en nombre de todos. Es un hombre de Estado. Sin embargo, Lerroux, que también forma parte del Estado naciente, habla en primera persona, en nombre propio, ni siquiera de su partido. La entrevista a Largo Caballero en la que los temas tratados son la situación del Partido Socialista y la UGT en el periodo pre-republicano, la labor de los socialistas en el Comité Revolucionario y sus reivindicaciones sociales, su trabajo en el Ministerio y la posibilidad de la formación de un gobierno y la posibilidad de que un socialista lo presida. En este caso y como ya se apuntó más arriba, aparece por primera vez un titular informativo basado en una de las declaraciones del entrevistado. Mientras que los tres subtítulos que le siguen son informativos y basados en declaraciones del entrevistado. 33 En cuanto a la entradilla, podemos apuntar que ubica con gran nitidez la situación que se vive en el momento y que justifica plenamente la entrevista. Además se hace aquí referencia explícita a los dos textos de la serie previamente publicados. Asimismo, se hace mención expresa de la disconformidad del medio con algunas de las opiniones vertidas por Largo Caballero, aunque se justifica su publicación por la relevancia del personaje. En este caso la primera persona del singular aparece con relativa frecuencia. Sin embargo, el yo del entrevistado no está tan patente como en el caso de Lerroux, lo cual podría explicarse a través de la personalidad del propio personaje. En la entrevista a Fernando de los Ríos, ministro de Justicia, la conversación gira en torno a las posibilidades de éxito de la República y de la originalidad del proyecto, de la situación económica del país, los salarios, la cultura, la Iglesia, la Reforma Agraria y la reorganización de la Justicia. En este caso aparece un titular informativo basado en una de las declaraciones del entrevistado redactada en estilo indirecto. Los cuatro subtítulos que le siguen están centrados en declaraciones, aunque en el último de ellos se atisba una leve nota valorativa del periodista: El verdadero sentido de la República, según Fernando de los Ríos. “Estamos realizando un ensayo único en el mundo: el de aunar el ejercicio de la libertad con la transformación social” (Chaves, 2013: 202). En la entradilla se hace una presentación del personaje que incluye una cita directa ya apuntada en el subtítulo antes mencionado. También se cuestiona en la entradilla la postura del ministro: Frente a la amplia concepción que de la República tiene el profesor de los Ríos, creemos que hay otras interpretaciones más modestas y realistas que, a nuestro juicio, nos evitarían los peligros a que puede llevar al país esa vastedad de reformas que se quieren acometer (...) (Chaves, 2013: 202). Por otra parte, aparece también en estas entradilla algo que de un modo más discreto se hacía también en la entradilla a la entrevista de Largo Caballero: “... todo lo que sea divulgar entre 34 las masas la opinión de los hombres que hoy nos gobiernan servirá para que, por contraste o por simpatía, se vaya formando la nueva conciencia nacional” (Chaves, 2013: 202). Chaves Nogales justifica así la publicación del texto a pesar de las discrepancias ideológicas personales mantenidas con el entrevistado y realiza una defensa de la ecuanimidad y pluralidad del medio así como de su compromiso con la libertad de expresión y de pensamiento en un intento de divulgar la opinión pública, la diversidad y riqueza ideológica del momento. En esta entrevista se alternan tanto la primera persona del singular y del plural como el estilo personal con el impersonal. Dependiendo del tema que en cada momento se toque y posiblemente atisbando una mayor distancia entre el entrevistado y el entrevistador. Continúa esta serie de entrevistas que venimos analizando con la realizada a Marcelino Domingo. En ella, el ministro de Instrucción Pública hace un repaso por temas, como las infraestructuras para la educación, la economía, el papel de las izquierdas y derechas en el momento político y la formación inminente de un nuevo gobierno. En este texto tanto el titular como los cuatros subtítulos que le siguen son informativos y tienen su origen en las declaraciones del personaje entrevistado. Por otra parte, la entradilla presenta al personaje y lo ubica en el cargo que ocupa. En ella se hace referencia a declaraciones del entrevistado ya destacadas en el titular “... y su decisión de llevar las fuerzas que las rigen a una fusión con otros elementos de extrema izquierda republicana, expuesto por primera vez en estas manifestaciones a los lectores de Ahora…” (Chaves, 2013: 220). Pero este primer párrafo de texto da para más, aparece por primera vez de forma nítida la opinión de Chaves Nogales, aunque enmascarada en el plural de nosotros: No creemos nosotros –y repetidamente lo hemos sostenido– que sea compatible la obra de gobierno que hoy necesita España con el mantenimiento de la dirección extremista que el Partido Radical Socialista se obstina en conservar. Esto no obstante, creemos altamente beneficiosa para la Patria esta aspiración de convertir su fuerza en un instrumento gubernamental, que en la presente formula el señor Domingo, quien respondiendo a nuestras preguntas nos ha dicho: (Chaves, 2013: 220). 35 En este caso, como puede apreciarse desaparece la frase final de la entradilla aunque queda incluida en el párrafo arriba reproducido. Se prescinde también de la breve introducción que Chaves Nogales venía haciendo en el cuerpo del texto y de la batería inicial de preguntas. Además, la entrevista se inicia de forma impersonal y continúa en esta línea hasta el final. Estamos, posiblemente, ante el texto más frío de los que hasta ahora hemos analizado. En ningún momento el entrevistado se expresa en términos personales y no habla en primera persona, ni por supuesto él mismo. Queda constancia por tanto que las desavenencias planteadas en la entradilla van más allá de lo explícito y posiblemente traslucen en lo personal. Puede intuirse que el periodista entiende como necesaria dar la información, pero que no siente por el entrevistado la más mínima simpatía. Muy distinta es la entrevista a Niceto Alcalá Zamora. Es la única de las entrevistas en la que la actualidad política del momento queda relegada a un segundo plano. En este texto, el personaje por sí mismo es la actualidad, al acabar de ser nombrado presidente de la República, y Manuel Chaves Nogales quiere acercar al ser humano que hay detrás del cargo a los lectores de su periódico. Nos encontramos así, dentro de esta serie de entrevistas que venimos analizando, con la única que podríamos denominar y clasificar dentro de las entrevistas de personalidad. En el titular no se utiliza el nombre propio del entrevistado, como sí se había hecho en casos anteriores, sino el cargo, puesto que acaba de ser designado para el mismo y es probable que aún resulte desconocido para algunos lectores. Por tanto, podríamos afirmar que se ha utilizado un criterio periodístico más que actual. En cuanto a los subtítulos, cabe reseñar que todos ellos son declaraciones del personaje y en primera persona, dado que nos encontramos ante la más personal de las entrevistas realizadas. En la entradilla, se realiza una presentación del personaje y se hace en un tono entre respetuoso y afectivo. Chaves Nogales no disimula la simpatía que siente por Alcalá Zamora: ¿Cómo piensa Alcalá Zamora? En el momento mismo de su exaltación a la Presidencia de la República hemos ido a preguntárselo. No era ocioso hacerlo. Su intervención constante y decisiva en los acontecimientos que de un año a esta parte han cambiado el rumbo de España ha acusado notablemente el perfil espiritual de su figura, y a lo largo de su actuación, revolucionaria primero y gubernamental después, el país ha podido fijar 36 con bastante precisión el pensamiento del hombre que ha elegido para la más alta magistratura del Estado. Hemos creído, sin embargo, que en este instante en que el hombre se transforma en Poder moderador, en este momento de deshumanización, pudiéramos decir, lo más importante era hacer hablar al hombre de sí mismo, de su mecanismo espiritual, del esquema intelectual de su Patria que a lo largo de su vida de luchador político haya ido construyendo. En un rinconcito de esta casa que don Niceto Alcalá Zamora, celosos de su bienestar burgués, no quiere cambiar por el Palacio de Oriente, hoy invadida por una muchedumbre de gentes que vienen a dar el parabién, nuestro hombre –porque es el hombre y no el Presidente a quien venimos a buscar– se aísla del bullicio y, escudriñando en sus recuerdos y en su intimidad, nos dice: (Chaves, 2013: 230). A partir de aquí Manuel Chaves Nogales traza el perfil del personaje a través de sus propias palabras, siempre en primera persona, sin interferencia alguna del periodista. Y como anunció en la entradilla, no quiere conocer al político sino a la persona que hay detrás del hombre que va a dirigir los designios del país, que va a consolidar un todavía incipiente sistema de gobierno, que va a desarrollar la recién aprobada Constitución. Y de este modo nos lleva por su infancia y adolescencia, sus primeras inquietudes, sus estudios, relaciones familiares y sociales, sus primeros trabajos, mentores y primeros contactos con la política. Nos encontramos por tanto ante una entrevista de personalidad en el mismo sentido en el que hoy se definen, con la intención explícita por parte de Chaves Nogales de dar a conocer a un personaje de la máxima trascendencia informativa en aquel momento. Cerramos aquí el análisis individualizado de las entrevistas; no obstante quiero hacer notar un par de aspectos antes de apuntar algunas conclusiones. El primero de ellos es el modo en el que en cada una de las entrevistas el periodista cede la palabra al entrevistado. Lo hace explícitamente y a partir de ese momento desaparece del texto sin hacer interferencia alguna. Chaves establece un modelo de entrevista en el que queda perfectamente definido qué de lo allí redactado pertenece al periodista y qué al entrevistado. Titulares y entradillas son obra del autor; a partir de este momento es el personaje el que se expresa, con sus propias palabras, en estilo directo. Nos enfrentamos en cada uno de los casos a monólogos perfectamente 37 articulados temáticamente y redactados con una claridad lingüística que hacen entrever el mimo con el que fueron confeccionados por el periodista. El segundo de los aspectos a destacar es que Chaves Nogales, tal vez presionado por las circunstancias del momento, se ve obligado a justificar la publicación de ciertos textos con cuyo contenido no comulga y lo hace, según dice, por el bien de la opinión pública, para la que el conocimiento los haga libres a la hora de adoptar decisiones y por el bien de la libertad de pensamiento y de expresión, porque es obligación de los medios defenderla. El régimen de libertades que se vivió durante la II República inspiraron posiblemente estás líneas de Manuel Chaves Nogales, periodista que como ya se apuntó defendió la legalidad democrática instaurada durante este periodo y lo hizo desde la subdirección de uno de los periódicos de mayor tirada de la época. A modo de conclusión podríamos destacar que todas tienen en común la ausencia de preguntas explícitas, siendo esta técnica poco habitual en el periodismo hispano, sin embargo, es de uso muy frecuente en el anglosajón. Dice la doctora Cintas que Chaves Nogales sentía una especial atracción por lo británico, tal vez de ahí le viene esta forma de plasmar sus diálogos con los personajes más relevantes de la República. El uso de esta difícil técnica para plasmar diálogos no interfiere en absoluto en la claridad expositiva de los textos que hemos analizado y de algún modo añade un grado de objetividad superior al no hacerse explícita ninguna intervención ni manipulación del periodista sobre lo dicho por el interlocutor. El respeto por el entrevistado se plasma en el modo de darle paso para que se exprese. Esta técnica no habitual en nuestros días sirve al periodista para desaparecer de la escena. Cabría destacar que estamos ante textos puramente periodísticos, en la más actual de sus acepciones; sin embargo hay detalles que ciertamente lo ubican en épocas pasadas. En la forma: el largo de los titulares y de la densidad en los subtítulos. En cuanto al contenido: la obsesión por justificar la publicación de ciertas opiniones, la defensa encendida de la libertad de expresión o la obsesión por la formación de la opinión pública. Por lo demás, el lenguaje es claro, sencillo, directo, informativo y asequible. En definitiva, un lenguaje periodístico. 38 de sus tramas, parecen dispuestos por pareja, llamándose unos a otros para destacar las diferentes opciones que toman los individuos, lo que resalta la libertad del hombre y su capacidad de elección. Chaves Nogales reivindica en esta obra una “ciudadanía española puramente espiritual”: fraternidad, amor a la verdad, ironía frente al poder y a la mentira, dignidad y heroísmo que aspiran al gran valor defendido por este libro, la libertad. Humanidad y españolidad se identifican en este autor, como expresa en su reportaje Comunismo libertario en la Rioja: “Yo creo que, por encima de todo, el ser español impone un hondo sentido humano” (Chaves, 2013: 113). De aquí procede el rechazo de la barbarie que se había desatado en España, causada por un totalitarismo que destruye toda individualidad y se muestra incompatible con la piedad, virtud española que empapa toda la obra. La crueldad bárbara y primitiva que se desata durante la guerra civil no es de raíz hispánica sino que es idéntica a la barbarie totalitaria desplegada en Alemania o Rusia. La defensa de lo humano impide que el autor someta a la persona a un esquema dialéctico que le despojaría de su ser libre y de su ser hombre. De aquí procede esa mirada comprensiva, piadosa, capaz de devolver la integridad a aquellos que han sido despojados de ella. La compasión y la piedad se oponen al totalitarismo nihilista: “es nihilista aquel al que no preocupa hacer sufrir a los demás” (Glucksmann, 2002: 101). A través de las páginas de A sangre y fuego la mirada del narrador penetra en cada rincón y allí descubre la interioridad doliente y menesterosa del ser humano, en toda su grandeza y su pequeñez. Detrás del asesino y la barbarie descubre el miedo de unos cobardes aterrorizados, detrás del héroe asoma la finitud y la impotencia de que alcanza su límite. En la masacre de una ciudad descubre la tragedia de cada uno de los seres que la padecen, irremplazables en su sufrimiento, que no pueden ser disueltos en la masa. De este modo, la relación entre el personaje y el autor se descubre como dialógica y se encuentra presidida por la piedad. Así se observa en el fragmento del que procede el subtítulo de esta obra, Héroes, bestias y mártires de España: Durante algún tiempo el hombre aquel estuvo con la cabeza caída sobre el brazo doblado como si sollozase. Valero le contempló con lástima. Era la imagen fiel y patética del esfuerzo sobrehumano, la representación plástica de la debilidad que saca fuerzas de 45 flaqueza, la encarnación de Sísifo, el dramático espectáculo del hombre que quiere y no puede. Tuvo lástima de aquel hombre y de él mismo y de todos los hombres que como ellos guerreaban, morían y mataban, héroes, bestias y mártires sin vocación heroica, sin malos instintos y sin espíritu de sacrificio o santidad (Chaves, 2011: 35). Estos nueve relatos o pequeños reportajes que conforman el libro ofrecen un texto insólito, entre los centenares de novelas publicadas sobre la guerra civil española. Se trata del intento de un narrador apoyado en un supremo, casi utópico deseo de imparcialidad. Lejos de la demagogia y sobre todo el maniqueísmo que empeñan las novelas sobre la contienda española. Chaves Nogales se acerca a unos personajes que no son, ni lo pretenden, ni vencedores ni vencidos, ni ángeles ni demonios, sino sencillamente criaturas humanas, ofendidos y humillados por la existencia. El prólogo de A sangre y fuego constituye uno de los documentos más lúcidos y conmovedores que se han escrito nunca de la guerra civil. Un prólogo donde aparece con nitidez la figura de Chaves moralmente agigantada, paradigma del intelectual íntegro y comprometido con su tiempo. Un escritor, un periodista en plenitud de su madurez, de talento excepcional, que se confiesa demócrata y republicano convencido, y que permaneció en Madrid al lado de la causa republicana y del pueblo hasta el momento en el que todo estaba perdido. 6. CONCLUSIONES La figura periodística de Manuel Chaves Nogales representa un hito en la historia del periodismo español y europeo del siglo XX. Su trabajo, caracterizado por una profunda ética profesional, una narrativa cuidada y una valentía excepcional, lo coloca como un referente imprescindible para entender no sólo la evolución del periodismo, sino también los contextos sociales y políticos de su tiempo. A lo largo de este Trabajo de Fin de Grado, hemos explorado diversos aspectos de su vida y obra, permitiendo una comprensión integral de su legado y su relevancia contemporánea. 46 Chaves Nogales destacó por su capacidad de análisis y por su habilidad para plasmar en sus escritos una visión objetiva y humana de los acontecimientos que cubría. Su estilo periodístico, basado en el reportaje en profundidad y el relato testimonial, rompió con las convenciones de su época, priorizando siempre la verdad y la imparcialidad. En una era marcada por la propaganda y la manipulación informativa, Chaves Nogales supo mantener una postura crítica y equidistante, lo que le valió el reconocimiento de sus contemporáneos y de las generaciones posteriores. Su cobertura de la Guerra Civil Española y su exilio en Francia durante la Segunda Guerra Mundial son ejemplos paradigmáticos de su compromiso con la verdad y la justicia. En sus obras, como A sangre y fuego y La agonía de Francia, Chaves Nogales no solo documenta los hechos con rigor y precisión, sino que también ofrece una reflexión profunda sobre las causas y consecuencias de los conflictos bélicos, así como sobre la condición humana en situaciones extremas. Su capacidad para empatizar con las víctimas y su rechazo a las ideologías totalitarias le confieren una vigencia que trasciende su tiempo. Además, este proyecto ha permitido resaltar la importancia de la figura de Chaves Nogales en el contexto del periodismo narrativo. Su influencia se extiende a periodistas y escritores contemporáneos que encuentran en su obra un modelo de integridad y calidad periodística. La reivindicación de su figura en las últimas décadas, gracias a la recuperación y reedición de sus escritos, ha contribuido a situar en el lugar que merece dentro del canon literario y periodístico. Es esencial destacar también su lucha contra el olvido y la censura. Chaves Nogales, exiliado y apartado de su patria, continuó escribiendo y denunciando las injusticias, mostrando que el periodismo puede ser una herramienta poderosa para la resistencia y la transformación social. Su legado es un recordatorio de la importancia de la libertad de prensa y de la responsabilidad del periodista como testigo y narrador de la realidad. En conclusión, Manuel Chaves Nogales es una figura clave para entender el periodismo comprometido y de calidad. Su obra no solo es un testimonio invaluable de su tiempo, sino también una fuente de inspiración para futuros periodistas. Su capacidad para narrar con humanidad, su rigor en la búsqueda de la verdad y su valentía ante la adversidad son valores que deben ser preservados y promovidos en la formación de nuevos profesionales de la comunicación. Al estudiar su vida y su obra, este trabajo no solo rinde homenaje a un gran 47 periodista, sino que también reafirma la importancia del periodismo como pilar fundamental de la democracia y la sociedad. 7. BIBLIOGRAFÍA Arendt, H. (2001), Los orígenes del totalitarismo. Madrid: Taurus. Bellido, P. y Cintas, Mª. (2009). El periodista comprometido. Manuel Chaves Nogales, una aproximación. Sevilla: Fundación Centro de Estudios Andaluces. Carral, I. (2021). Los otros. Segovia: Ediciones La uña rota. Chaves Nogales, M. (1993). Obra narrativa completa. Introducción de María Isabel Cintas. Sevilla: Fundación Pública Luis Cernuda. Chaves Nogales, M. 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