Immanuel Kant: del racialismo al racismo
Abstract
En los últimos diez años Kant ha sido criticado en muchos sentidos. Una de las críticas más interesantes sostiene que en sus escritos habría desarrollado un fundamento teórico para el racismo. En este artículo uso la distinción de Todorov entre Racismo y Raciología para analizar la doctrina kantiana de la raza con la intención de establecer si esta crítica tiene fundamentos.
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Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 403 INMANUEL KANT: DEL RACIALISMO AL RACISMO1 José Santos Herceg. Universidad de Santiago de Chile Resumen: En los últimos diez años Kant ha sido criticado en muchos sentidos. Una de las críticas más interesantes sostiene que en sus escritos habría desarrollado un fundamento teórico para el racismo. En este artículo uso la distinción de Todorov entre Racismo y Raciología para analizar la doctrina kantiana de la raza con la intención de establecer si esta crítica tiene fundamentos. Abstract: In the last ten years Kant had been criticized in many ways. One of the most interesting critics said than he developed in his writes a theorical foundation of Racism. In this paper I use Todorov´s distinction between Racism and Raciology to analyse Kant´s doctrine of the Race with the intention to see if this critic is really found. 1.Como bien comentan Thomas Hill y Bernard Boxill, hasta hace algunos años los estudios sobre Kant se habían centrado fundamentalmente sobre dos de sus grandes obras: la Crítica de la Razón Pura (1781) y la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres (1785). Los textos posteriores, aunque habían merecido alguna atención, no habían sido objeto del mismo grado de desarrollo y estudio, ni habían sido tomados tan en serio ni para rescatarlos ni para criticarlos (Hill y Boxil, 2001: 448). Lo mismo se podría decir tanto de los texto anteriores, esto es, los "Escritos pre-críticos", como también de aquellas fuentes como el "Legado Manuscrito" o sus "Lecciones" que, aunque han sido publicadas como parte de la Obra Completa de Kant por la Academia, han sido simplemente dejadas de lado por una parte importante de la crítica2. Hay un grupo de estudiosos del pensamiento de Kant, sin embargo, que en el último tiempo se han vuelto sobre estos escritos olvidados, especialmente en lo referente a temas como la ley, la política, la historia y la antropología, para poner sobre el tapete problemas y perspectivas ex- 1 Este texto ha sido preparado en el contexto del proyecto FONDECYT 1080017. 2 Sobre la discusión acerca de estas fuentes se puede ver el artículo: Santos Herceg, José G.: “Reivindicación de las Lecciones y Reflexiones como fuentes de la Filosofía Moral de Kant”, VERITAS. Revista de filosofía de la PUCRS, Porto Alegre, V.46, Nº4, Diciembre del 2001, pp.555-570.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 404 traordinariamente sensibles a cuestiones contemporáneas. De allí ha surgido un número importante de críticas, de cargos que se han hecho directamente a Kant y que podrían resumirse en la expresión: "Kant era racista, eurocentrista y sexista". Dichas acusaciones han sido dirigidas, por una parte, contra la persona misma del filósofo, sosteniendo que él como individuo era racista, colonialista y sexista, y que, por lo tanto, su obra está contaminada por ello. Por otra parte, las acusaciones se hacen directamente contra sus escritos, tanto los publicados como los no publicados, señalando que ellos adolecen de estos defectos o, lo que es aún más grave, ellos contendría doctrinas e ideas que facilitan y contribuyen a fundamentar el desarrollo de pensamiento racistas, colonialistas o sexistas. Solo una de estas críticas será por ahora el foco de nuestra atención, esto es, el posible "racismo" de Kant. 2.Hasta donde he podido rastrear, la primera oportunidad en que se hace una alusión expresa a la relación entre Kant y el racismo es en el contexto del "Tercer congreso internacional de Kant" de 1972, donde Konstantin Kolenda lee una ponencia con el título “Kant and Racism”. Dicho texto es, como el mismo autor lo señala, un escrito que utiliza el problema del "racismo" simplemente como una "ilustración" (Kolenda, 1972: 366) preferente de la tesis que al autor le interesa sostener allí, esto es, la fuerza ilocutoria de los juicios morales en el pensamiento moral de Kant. Lo que encontramos allí es, por lo tanto, la vinculación más inmediata que desde una interpretación clásica de la moral kantiana se puede hacer del tema del racismo, esto es, como un fenómeno evidentemente reprobable desde el punto de vista moral. En efecto, mirado desde la ética kantiana, aquella doctrina que se encuentra brillantemente expuesta en la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, en la Crítica de la Razón Práctica y en la Metafísica de las Costumbres, el racismo es sin duda alguna una actitud que cae fuera de la moral. Parafraseando la primera formulación del Imperativo Categórico, evidentemente nadie "podría querer" que la máxima del racismo se volviera ley universal. Ello implicaría, sin necesidad de mayor análisis, una contradicción interna. Las acciones racistas son de aquellas que "(...) están constituidas de tal modo, -dice el mismo Kantque su máxima no puede, sin contradicción, ser siquiera pensada como ley natural universal y mucho menos que se pueda querer que deba serlo" (Kant,
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 405 KGS.IV.424)3. Nos topamos con un resultado análogo, y con más evidencia aún, si analizamos el caso desde la perspectiva de la tercera formulación del Imperativo Categórico. "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio" (Kant, KGS. IV:429). El racismo y su consecuencia histórica, esto es, la esclavitud, caen fuera, sin que resista análisis alguno, del ámbito de la moral. Para mayor ahondamiento no hay más que asomarse a lo que Kant llama "Los deberes hacia los demás, considerados únicamente como hombres" (Kant, KGS.VI:449)4. El "amor" y el "respecto" hacia el prójimo son aquellas grandes virtudes, son las "dos grandes fuerzas morales" que si desaparecieran "(...) la nada (de la inmoralidad) -dice Kant-, con sus fauces abiertas, se tragaría el reino entero de los seres (morales), como una gota de agua" (idem). El que "todo hombre tiene un legítimo derecho al respeto de sus semejantes (...)" (KGS.VI.462) como establece taxativamente, está sin duda reñido con cualquier propuesta racista. 3.A raíz de esto, en parte, es que sorprende tanto que entrada la última década del siglo XX, surja en la literatura aquella acusación expresa de "racismo" contra Kant. Tal vez Emmanuel Chukwudi Eze acierte al señalar que la poca atención o, como él precisa, el "olvido" absoluto del problema racial en Kant se daba al "(...) irresistible deseo de ver a Kant solo como un filósofo puro, preocupado únicamente por los temas filosóficos de la cultura "pura" y ciego al color de los temas filosóficos en el sancta sanctorum de las tradiciones de la filosofía occidental" (Chukwudi, 2001:210). Podrían, sin duda, agregarse otras hipótesis explicativas pero lo cierto es que, como sea, el tema "racial" en el pensamiento de Kant ha tenido mínima atención por parte de la crítica. Esta constatación sorprende aún más si se considera el hecho de que existen textos dedicados expresamente por Kant al tratamiento del tema de la raza, que hay pasajes sobre el asunto en casi todas sus obras relacionadas con Antropología, Geografía Física e incluso con Ética y que, además, dictó una abunante cantidad de cursos donde se aborda el problema expresamente y se han publicado gran cantidad de Manuscritos donde se hizo directamente cargo del tema. Solo recientemente y de manera muy pausada ha ido apareciendo el 3 Se sigue la traducción de la Fundamentación de la Metafísica de las costumbres de Manuel García Morente (Espasa Calpe, España, 1981, p.76) 4 Se sigue la raducción de la Metafísica de las Costumbres de Adela Cortina y Jesús Conill (Tecnos, España, 1994, p.317).
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 406 asunto de tal manera que hoy es un problema del que la literatura kantiana ya no puede dejar de hacerse cargo, aunque ello implique tener que cambiar la imagen de Kant que ha primado y tal vez aún prima unilateralmente en el mundo académico. Fue quizás Christian Neugebauer, un filósofo alemán cuyo trabajo ha estado dedicado a la filosofía africana, el primero quien en 1990 explicita el problema en un texto de nombre "El racismo de Kant y Hegel". Al año siguiente Ronald Judy lo aborda nuevamente en su escrito "Kant y el Negro". Dichos textos, sin embargo, se quedan solo en una puesta en evidencia de las declaraciones raciales o racistas de Kant. Un año después, Andrea Figl, algo más propositivo, sostiene la tesis de que el "racismo" es una parte integrante de lo que él llama la "filosofía de Kant" y que, además, está íntimamente relacionado con su filosofía moral. Pero tal vez quien impuso con mayor fuerza el problema fue el africano antes mencionado, Emmanuel Chukwudi Ezze, con su escrito "El color de la razón: La idea de "raza" en la antropología de Kant", publicado en 1997. Desde allí hasta la fecha se han seguido un número significativo de estudios gatillados por esta denuncia, entre los que se cuentan los trabajos de Charles Mills (1998), Matthew Hachee (1999), de Thomas Hill y Bernard Bonxil (2001), de Tsenay Serequeberhan (2001), y el de Robert Bernasconi (2003). Todos estos escritos y otros tantos giran en torno a esa acusación específica, para sostenerla, para matizarla, para negarla, esto es que, como dice Charles W.Mills, "(...) Kant puede ser visto como el padre de la teoría moral moderna, es conocido, sin embargo, también como el fundador del concepto moderno de raza" (Mills,1998:137). 4.Este texto busca insertarse en esta discusión sobre el “racismo” en Kant a partir de ciertas aclaraciones terminológicas. Puntualmente, se pretende acotar lo que se entenderá por “racismo”. La puntualización no deja de ser relevante, toda vez que la gran mayoría de los autores que se refieren al tema en Kant no se detienen, aunque sea de modo instrumental, en explicitar el sentido en el que utilizan el término “racismo”, siendo que se trata en si de un concepto con un determinada historia y que ha sido utilizado y es usado actualmente en múltiples sentidos. En este pun- to cobra relevancia volver a las palabras de advertencias de Ernst Tugendhat quien hace ver que cuando “(…) una palabra se revela como útil para nuestro autoentendimiento, todo el mundo la usa y nadie la explica” (Tugendhat, 1996:29). Su oscuridad parece ser incluso un aliciente aún mayor para utilizarla puesto que permite extremar la extensión de su uso y, como dice nuevamente Tugendhat, “(…) se puede tener la pretensión
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 407 de decir algo aunque no se diga nada, o, peor aún que no decir nada, se puede divagar en la confusión” (Ibidem: 30). Tzvetan Todorov comienza su exposición acerca del “La raza y el racismo” con una distinción que parece muy útil de hacer al momento de acercarse a estos temas. Se trata de la diferencia entre “racismo” y “racialismo” (Todorov, 1991:115). De acuerdo con lo que señala el linguista, en su uso común el término “racismo” se utiliza indistintamente para referirse a dos fenómenos vinculados pero diferentes, por lo que se hace necesario separarlos para efectos de lograr una exposición más nítida. No es lo mismo el “racismo” como comportamiento, que en tanto que ideología. El racista ordinario –aclara Todorovno es teórico, no es capaz de justificar su comportamiento mediante argumentos científicos; y viviceversa, el ideólogo de las razas no es necesariamente racista, en el sentido que comúnmente tiene esta palabra, y sus puntos de vista teórico pueden no ejercer la más mínima influencia sobre sus actos; o bien, es posible que su teoría no implique que hay razas intrísecamente malas” (Todorov, 1991:115). Racialismo y racismo son, por lo tanto, dos cosas separadas, aunque pueden vincularse, de hecho, el caso más “catastrófico” como lo llama Todorov, se da justamente cuando confluyen ambas sentidos de racismo y estamos en presencia de un comportamiento racista que se basa en un pensamiento racial que lo abala y fundamenta. Haciendo uso de esta aclaración de Todorov, lo que se busca en este texto es, por una parte, pones de manifiesto que en el caso Kant evidentemente es posible hablar de una pensamiento racialista esto es, que en sus escritos hay el desarrollo de una argumentación, de un conjunto de ideas, de una doctrina acerca de la raza y, por otra parte, lo que es más problemático, se pretende dilucidar si se trata de una teoría de la raza que da lugar también a un racismo o más bien de una que serviría bien como fundamento para una conducta de este tipo. Según Todorov la doctrina racialista “(…) se presenta como un conjunto coherente de proposiciones, todas la cuales se encuentran en un “tipo ideal”, o la versión clásica de la doctrina” (Todorov, 1991:116). Es así como distinguirá cinco características que, a su juicio, no pueden estar ausentes en un doctrina racialista para que pueda hablarse de ella con propiedad: (1) afirmar la real existencia de razas, (2) la correspondencia entre caracerísticas físicas y morales, (3) la acción del grupo sobre el individuo, (4) la jerarquización entre las diversas razas en cuanto a su valor y (5) un política que se funda en el saber sobre las razas: dominación.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 408 5. El tema de las diferencias entre razas es tratado por Kant directamente en dos escritos breves: "Acerca de las distintas razas de los hombres" de 17755 y "Determinación del concepto de una raza humana" de 17856. En ambos textos se constata la existencia de distintas razas de hombres. Como dice expresamente en el primero de ellos: (…) aunque no son diferentes tipos de hombres los negros y los blancos son, sin embargo, dos diferentes razas” (Kant, KGS II: 430). Esto se le hace evidente al autor toda vez que al mezclase ambas razas, los hijos son “mestizos”, o “mulatos” en este caso. Para aclara su punto, Kant trae a colación el caso de la diferencia entre los morenos y los rubios que no pertenecen a diferentes razas de hombres blancos pues los hijos que nacen de esta mezcla pueden ser todos morenos, todos rubios, algunos rubios y otros morenos, pero no de un color de pelo intermedio. En este caso uno se mueve, dice Kant, dentro del “campo de juego de lo blanco” (Idem). El criterio de distinción entre razas, por lo tanto, remite a lo que ocurra al mezclarse: si se cruzar razas diferentes el resultado es un intermedio –mestizoal hacerlo entre miembros de una misma raza esto no se corrobora. Usando este parámetro el autor distingue cuatro razas fundamentales: “Yo creo que solo es necesario asumir que existen cuatro razas que se pueden reconocer a la primera mirada. Estas son: 1) la raza de los Blancos, 2) la raza Negra, 3) la raza de los Hunos (mongoles) 4) la raza Hindú o Hinduista. (…) A partir de estas cuatro razas creo que puedo deducir todos las otras características heredables de los pueblos” (Kant, KGS II: 432) Kant se percata, sin embargo, de que la distinción por colores, aunque inevitablemente heredable, no puede llevar a sostener la existencia de cuatro diferentes "raíces" (Stame) humanas de las cuales provengan las correspondientes razas. De existir cuatro diferentes raíces humanas no se podría explicar, de acuerdo con lo que señala, la existencia indesmentibles de los mestizos. En efecto, para que existan los mestizos es indispensable que entre los miembros de las diferentes razas sea posible la procreación. La distancia entre razas, aunque evidente, no podrá ser tanta como para que el apareamiento sea imposible. De esta forma, en Kant se puede encontrar la primera tesis propia de los racialista de manera absolutamente nítida, que consiste, como explica Todorov, en “(…) afirmar la real existencia de las razas, es decir, de agrupamientos humanos cuyos miembros poseen características físicas comunes; o más bien en 5 "Von den verschiedne Racen der Menschen" (KGS.II.427-443). 6 "Bestimung des Begriffs einer Menschenrace" (KGS.VIII.89-106).
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 409 afirmar la pertinencia y la importancia del concepto de raza. Aquí, a las razas se la asimila a las especies animales, y se plantea que entre dos razas hay la misma distancia que entre el caballo y el asno; no lo suficiente para impedir la fecundación mutua, pero sí la que hace falta para establecer una frontera que salta a la vista de todo el mundo” (Todorov, 1991:116). Cuatro razas de hombres separadas claramente pero que pueden aparearse entre ellas dando origen a las mezclas. El problema que parece presentársele a Kant es este punto es justamente el de justificar esa distancia intermedia, esa distancia que no es ni la de dos especies diferentes de animales, pero tampoco la de los que pertenecen a un mismo tipo de animal. En otros términos, como es posible salvar la diferencia evidente aceptando la posibilidad de fecundación, una fecundación que, además, no da lugar a híbridos impedidos de perpetuar su linaje, sino que son eminentemente fecundos. Kant recurrirá a una sorprendente tesis: sostendrá la existencia de un único y primer linaje o pueblo originario, una raíz común que estaría en la base de todas las diferencias. Para Kant todos los hombres proviene del mismo tronco originario (Cf.: KGS.II: 441 y KGS.VIII.98-99). No todos los hombres, sin embargo, son iguales. A partir del tronco originario se van desarrollando las diferentes razas. La explicación de las diferencias debe retrotaerse, para Kant, a los cambios suelo y clima. De acuerdo con estas dos variables los seres humanos irán adaptándose, mutando, cambiando en el tiempo hasta hacerse más aptas para ciertas temperaturas, determinada humedad, en síntesis, a ciertas condiciones ambientales. Los habitantes de zonas frías serán pequeños, de piernas cortas, incluso con determinados rasgos en las caras, condiciones todas ellas que le harán posible subsistir y desarrollarse en condiciones de extremo frío (Cf.: Kant, KGS.II: 436-437). Lo mismo dirá de los que viven en zonas cálidad y húmedas o secas: ellas le sirven para explicar su tamaño, su color, la forma de su pelo, sus razgos, etc. (Kant, KGS.II: 438) 6.Todos provienen del mismo tronco común, pero no todas las razas se sitúan a igual distancia de dicha "especie originaria". Especie originaria, que, como señala Kant, “(…) evidentemente nadie puede esperar ahora, encontrarla en alguna parte del mundo sin cambios” (Kant, KGS.II: 440). Las cuatro las razas existentes hoy son desarrollos a partir de ese origen. La pregunta que sigue es, evidentemente, cómo era el hombre perteneciente al tronco originario. Aunque ella no coincide del todo con la raza blanca propiamente tal, Kant establece que esta es lo más cercano que
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 410 hay a ella, dado el hecho de que se trata de una grupo humano que ha sido poco expuesto a la influencia de climas y condiciones extremas. Entre los grados 31 y 52, señala el autor, “(…) encontramos a los habitantes blancos y castaños, cuya complexión queremos asumir que es la más cercana al tronco originario (Kant, KGS II: 440-441). A partir de esa raza originaria –blanca castañase habrían ido desarrollando todas las otras paulatina y secuencialmente. Es así como Kant elabora el siguiente esquema: “Tronco originario Blanco de color castaño Primera raza, altamente rubio (Nórdico, Europeo) de [clima] fío húmedo. Segunda raza, rojo cobre (Americano) de [clima] frío seco. Tercera raza, negro (Senegalés) de [clima] cálido húmedo. Cuarta raza, amarillo aceituno (indio) de [clima] cálido caluroso” (Kant, KGS II: 441) Sin ir más lejos, Kant llega a sostener en un texto editado en 1802 que recoge lecciones que diera ya desde 1758 sobre "Geografía Física"7 (curso que dictar en 48 oportunidades) que "Los negros nacen blancos, excepto por sus genitales y una argolla alrededor del ombligo, que son negros. A partir de estas partes se expande lo negro en los primeros meses de vida al resto del cuerpo" (Kant, KGS.IX.312). Queda así establecida una primera y esencial "superioridad" de los blancos: ellos son lo más próximo al origen, a la fuente: de allí se desprenden las otras razas, que, por lo tan- to, están más alejadas de la "especie originaria". Dicha superioridad, sin embargo, no se basa para Kant solo en esta mayor cercanía al orígen, sino también en el hecho de ser la cúspide de lo humano. Esto se ve claro si se atiende a un escalafón que establece entre las diferentes razas de hombres. "La humanidad encuentra su mayor perfección en la raza de los blancos. Los indios amarillos tienen un talen- to menor. Los negros están muy por debajo, y en el lugar inferior está una parte de los pueblos americanos"(Kant, KGS.IX.316). Tenemos aquí, por lo tanto, una ordenación, una estratificación de las distintas razas de acuerdo con el grado de "talento" que poseen. La blanco se encuentra en la cúspide y por referencia a ella se van ordenando las otras hacia "abajo", en orden descendiente hasta llegar al menor grado, hasta llegar a la 7 No existe traducción de este escrito.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 411 constatación de que "(...) los americanos y los negros son razas que, en lo referente a sus condiciones espirituales, se han hundido muy por debajo del resto de los miembros de la especie humana" (Kant, KGS XII.801). Tal como nos dice Todovor respecto del “racialista”, encontramos en Kant que “(…) no se contenta con afirmar que las razas son diferentes, cree también que son superiores o inferiores, unas a las otras” (Todorov, 1991:118). Dicha jerarquía, demás, en lo que Kant también es un racialista típico, se basa en una cierta valoración de carácter etnocéntrico. Como señala expresamente Todorov “(…) es muy raro que la etnia a la que pertenece el autor racialista no se encuentre en la cima de su jerarquía” (Todorov, 1991:118). Los que viven entre los grados 31 y 52, los habitantes blancos y castaños, cuya complexión Kant “quiere asumir” que es la más cercana al tronco originario y que además son justamente los más talentosos son los europeos. A partir de allí se puede comprender que Kant sea violentamente refractario a toda clase de mezcla. "Esto -dice en su Antropologíaes todo lo que con verosimilitud se puede juzgar: que la mezcla de razas (en las grandes conquistas), que borra poco a poco los caracteres, no es favorable al género humano, a pesar de toda la filantropía" (KGS.VII.320)8. Así nos encontramos con otra de la características propias del racialismo según la descripción que hiciera Todorov, “Por lo común, los racialistas no se conforman con dejar sentado un estado de cosas, sino que desean, además, que se mantenga; en consecuencia, están en contra de los cruzamientos entre razas” (Todorov, 1991:116). 7. La diferencia y jerarquía entre razas no es para los racialista, sin embargo, solo un asunto de color de piel o algún atributo externo, atañe más bien a cuestiones de orden moral y cultural. En una ya muy famosa nota en su ensayo "On National Characters" David Hume señala: "Tiendo a sospechar que los negros y en general todas las otras especies de hombres (de las cuales hay cuatro tipos diferentes) son naturalmente inferior a los blancos. Nunca ha habido una nación de ninguna complexión que sea civilizada más que la blanca, ni menos un individuo eminente ni en acción ni especulación. Tampoco ingenio manufacturero más que el de ellos, ni en arte, ni en ciencia (...)" (Hume, 1982:252)9. Con esto Hume da 8 Se sigue la traducción de la Antropología desde el punto de vista pragmático de José Gaos (Alianza Editorial, España, 1991, p.275). 9 La traducción es del autor de este texto.