Immanuel Kant: del racialismo al racismo
Abstract
En los últimos diez años Kant ha sido criticado en muchos sentidos. Una de las críticas más interesantes sostiene que en sus escritos habría desarrollado un fundamento teórico para el racismo. En este artículo uso la distinción de Todorov entre Racismo y Raciología para analizar la doctrina kantiana de la raza con la intención de establecer si esta crítica tiene fundamentos.
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Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 43. 2010
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INMANUEL KANT: DEL RACIALISMO AL RACISMO1
José San os He ceg. Uni e sidad de San iago de Chile
Resumen: En los úl imos diez años Kan ha sido c i icado en muchos sen idos.
Una de las c í icas más in e esan es sos iene que en sus esc i os hab ía desa o-
llado un undamen o eó ico pa a el acismo. En es e a ículo uso la dis inción de
Todo o en e Racismo y Raciología pa a analiza la doc ina kan iana de la aza
con la in ención de es ablece si es a c í ica iene undamen os.
Abs ac : In he las en yea s Kan had been c i icized in many ways. One o
he mos in e es ing c i ics said han he de eloped in his w i es a heo ical oun-
da ion o Racism. In his pape I use Todo o ´s dis inc ion be ween Racism and
Raciology o analyse Kan ´s doc ine o he Race wi h he in en ion o see i his
c i ic is eally ound.
1.Como bien comen an Thomas Hill y Be na d Boxill, has a hace al-
gunos años los es udios sob e Kan se habían cen ado undamen almen-
e sob e dos de sus g andes ob as: la C í ica de la Razón Pu a (1781) y la
Fundamen ación de la Me a ísica de las Cos umb es (1785). Los ex os
pos e io es, aunque habían me ecido alguna a ención, no habían sido
obje o del mismo g ado de desa ollo y es udio, ni habían sido omados
an en se io ni pa a esca a los ni pa a c i ica los (Hill y Boxil, 2001:
448). Lo mismo se pod ía deci an o de los ex o an e io es, es o es, los
"Esc i os p e-c í icos", como ambién de aquellas uen es como el "Legado
Manusc i o" o sus "Lecciones" que, aunque han sido publicadas como
pa e de la Ob a Comple a de Kan po la Academia, han sido simple-
men e dejadas de lado po una pa e impo an e de la c í ica2.
Hay un g upo de es udiosos del pensamien o de Kan , sin emba go,
que en el úl imo iempo se han uel o sob e es os esc i os ol idados, es-
pecialmen e en lo e e en e a emas como la ley, la polí ica, la his o ia y
la an opología, pa a pone sob e el ape e p oblemas y pe spec i as ex-
1 Es e ex o ha sido p epa ado en el con ex o del p oyec o FONDECYT 1080017.
2 Sob e la discusión ace ca de es as uen es se puede e el a ículo: San os He ceg, José G.: “Rei indicación de las
Lecciones y Re lexiones como uen es de la Filoso ía Mo al de Kan ”, VERITAS. Re is a de iloso ía de la PUCRS, Po o
Aleg e, V.46, Nº4, Diciemb e del 2001, pp.555-570.
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ao dina iamen e sensibles a cues iones con empo áneas. De allí ha
su gido un núme o impo an e de c í icas, de ca gos que se han hecho
di ec amen e a Kan y que pod ían esumi se en la exp esión: "Kan e a
acis a, eu ocen is a y sexis a". Dichas acusaciones han sido di igidas,
po una pa e, con a la pe sona misma del ilóso o, sos eniendo que él
como indi iduo e a acis a, colonialis a y sexis a, y que, po lo an o, su
ob a es á con aminada po ello. Po o a pa e, las acusaciones se hacen
di ec amen e con a sus esc i os, an o los publicados como los no publi-
cados, señalando que ellos adolecen de es os de ec os o, lo que es aún más
g a e, ellos con end ía doc inas e ideas que acili an y con ibuyen a
undamen a el desa ollo de pensamien o acis as, colonialis as o sexis-
as. Solo una de es as c í icas se á po aho a el oco de nues a a ención,
es o es, el posible " acismo" de Kan .
2.Has a donde he podido as ea , la p ime a opo unidad en que se
hace una alusión exp esa a la elación en e Kan y el acismo es en el
con ex o del "Te ce cong eso in e nacional de Kan " de 1972, donde
Kons an in Kolenda lee una ponencia con el í ulo “Kan and Racism”.
Dicho ex o es, como el mismo au o lo señala, un esc i o que u iliza el
p oblema del " acismo" simplemen e como una "ilus ación" (Kolenda,
1972: 366) p e e en e de la esis que al au o le in e esa sos ene allí,
es o es, la ue za ilocu o ia de los juicios mo ales en el pensamien o mo-
al de Kan . Lo que encon amos allí es, po lo an o, la inculación más
inmedia a que desde una in e p e ación clásica de la mo al kan iana se
puede hace del ema del acismo, es o es, como un enómeno e iden e-
men e ep obable desde el pun o de is a mo al.
En e ec o, mi ado desde la é ica kan iana, aquella doc ina que se en-
cuen a b illan emen e expues a en la Fundamen ación de la Me a ísica
de las Cos umb es, en la C í ica de la Razón P ác ica y en la Me a ísica
de las Cos umb es, el acismo es sin duda alguna una ac i ud que cae
ue a de la mo al. Pa a aseando la p ime a o mulación del Impe a i o
Ca egó ico, e iden emen e nadie "pod ía que e " que la máxima del a-
cismo se ol ie a ley uni e sal. Ello implica ía, sin necesidad de mayo
análisis, una con adicción in e na. Las acciones acis as son de aquellas
que "(...) es án cons i uidas de al modo, -dice el mismo Kan - que su
máxima no puede, sin con adicción, se siquie a pensada como ley na u-
al uni e sal y mucho menos que se pueda que e que deba se lo" (Kan ,
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KGS.IV.424)3. Nos opamos con un esul ado análogo, y con más e iden-
cia aún, si analizamos el caso desde la pe spec i a de la e ce a o mula-
ción del Impe a i o Ca egó ico. "Ob a de al modo que uses la humani-
dad, an o en u pe sona como en la pe sona de cualquie o o, siemp e
como un in al mismo iempo y nunca solamen e como un medio" (Kan ,
KGS. IV:429). El acismo y su consecuencia his ó ica, es o es, la escla i-
ud, caen ue a, sin que esis a análisis alguno, del ámbi o de la mo al.
Pa a mayo ahondamien o no hay más que asoma se a lo que Kan llama
"Los debe es hacia los demás, conside ados únicamen e como homb es"
(Kan , KGS.VI:449)4. El "amo " y el " espec o" hacia el p ójimo son aque-
llas g andes i udes, son las "dos g andes ue zas mo ales" que si des-
apa ecie an "(...) la nada (de la inmo alidad) -dice Kan -, con sus auces
abie as, se aga ía el eino en e o de los se es (mo ales), como una go a
de agua" (idem). El que " odo homb e iene un legí imo de echo al espe o
de sus semejan es (...)" (KGS.VI.462) como es ablece axa i amen e, es á
sin duda eñido con cualquie p opues a acis a.
3.A aíz de es o, en pa e, es que so p ende an o que en ada la úl i-
ma década del siglo XX, su ja en la li e a u a aquella acusación exp esa
de " acismo" con a Kan . Tal ez Emmanuel Chukwudi Eze acie e al
señala que la poca a ención o, como él p ecisa, el "ol ido" absolu o del
p oblema acial en Kan se daba al "(...) i esis ible deseo de e a Kan
solo como un ilóso o pu o, p eocupado únicamen e po los emas ilosó i-
cos de la cul u a "pu a" y ciego al colo de los emas ilosó icos en el sanc-
a sanc o um de las adiciones de la iloso ía occiden al" (Chukwudi,
2001:210). Pod ían, sin duda, ag ega se o as hipó esis explica i as pe o
lo cie o es que, como sea, el ema " acial" en el pensamien o de Kan ha
enido mínima a ención po pa e de la c í ica. Es a cons a ación so -
p ende aún más si se conside a el hecho de que exis en ex os dedicados
exp esamen e po Kan al a amien o del ema de la aza, que hay pasa-
jes sob e el asun o en casi odas sus ob as elacionadas con An opología,
Geog a ía Física e incluso con É ica y que, además, dic ó una abunan e
can idad de cu sos donde se abo da el p oblema exp esamen e y se han
publicado g an can idad de Manusc i os donde se hizo di ec amen e ca -
go del ema.
Solo ecien emen e y de mane a muy pausada ha ido apa eciendo el
3 Se sigue la aducción de la Fundamen ación de la Me a ísica de las cos umb es de Manuel Ga cía Mo en e (Espasa Calpe, España, 1981, p.76)
4 Se sigue la aducción de la Me a ísica de las Cos umb es de Adela Co ina y Jesús Conill (Tecnos, España, 1994, p.317).
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asun o de al mane a que hoy es un p oblema del que la li e a u a kan-
iana ya no puede deja de hace se ca go, aunque ello implique ene que
cambia la imagen de Kan que ha p imado y al ez aún p ima unila e-
almen e en el mundo académico. Fue quizás Ch is ian Neugebaue , un
ilóso o alemán cuyo abajo ha es ado dedicado a la iloso ía a icana, el
p ime o quien en 1990 explici a el p oblema en un ex o de nomb e "El
acismo de Kan y Hegel". Al año siguien e Ronald Judy lo abo da nue-
amen e en su esc i o "Kan y el Neg o". Dichos ex os, sin emba go, se
quedan solo en una pues a en e idencia de las decla aciones aciales o
acis as de Kan . Un año después, And ea Figl, algo más p oposi i o,
sos iene la esis de que el " acismo" es una pa e in eg an e de lo que él
llama la " iloso ía de Kan " y que, además, es á ín imamen e elacionado
con su iloso ía mo al. Pe o al ez quien impuso con mayo ue za el
p oblema ue el a icano an es mencionado, Emmanuel Chukwudi Ezze,
con su esc i o "El colo de la azón: La idea de " aza" en la an opología
de Kan ", publicado en 1997.
Desde allí has a la echa se han seguido un núme o signi ica i o de
es udios ga illados po es a denuncia, en e los que se cuen an los aba-
jos de Cha les Mills (1998), Ma hew Hachee (1999), de Thomas Hill y
Be na d Bonxil (2001), de Tsenay Se equebe han (2001), y el de Robe
Be nasconi (2003). Todos es os esc i os y o os an os gi an en o no a
esa acusación especí ica, pa a sos ene la, pa a ma iza la, pa a nega la,
es o es que, como dice Cha les W.Mills, "(...) Kan puede se is o como el
pad e de la eo ía mo al mode na, es conocido, sin emba go, ambién
como el undado del concep o mode no de aza" (Mills,1998:137).
4.Es e ex o busca inse a se en es a discusión sob e el “ acismo” en
Kan a pa i de cie as acla aciones e minológicas. Pun ualmen e, se
p e ende aco a lo que se en ende á po “ acismo”. La pun ualización no
deja de se ele an e, oda ez que la g an mayo ía de los au o es que se
e ie en al ema en Kan no se de ienen, aunque sea de modo ins umen-
al, en explici a el sen ido en el que u ilizan el é mino “ acismo”, siendo
que se a a en si de un concep o con un de e minada his o ia y que ha
sido u ilizado y es usado ac ualmen e en múl iples sen idos. En es e pun-
o cob a ele ancia ol e a las palab as de ad e encias de E ns Tu-
gendha quien hace e que cuando “(…) una palab a se e ela como ú il
pa a nues o au oen endimien o, odo el mundo la usa y nadie la explica”
(Tugendha , 1996:29). Su oscu idad pa ece se incluso un alicien e aún
mayo pa a u iliza la pues o que pe mi e ex ema la ex ensión de su uso
y, como dice nue amen e Tugendha , “(…) se puede ene la p e ensión
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de deci algo aunque no se diga nada, o, peo aún que no deci nada, se
puede di aga en la con usión” (Ibidem: 30).
Tz e an Todo o comienza su exposición ace ca del “La aza y el a-
cismo” con una dis inción que pa ece muy ú il de hace al momen o de
ace ca se a es os emas. Se a a de la di e encia en e “ acismo” y “ a-
cialismo” (Todo o , 1991:115). De acue do con lo que señala el linguis a,
en su uso común el é mino “ acismo” se u iliza indis in amen e pa a
e e i se a dos enómenos inculados pe o di e en es, po lo que se hace
necesa io sepa a los pa a e ec os de log a una exposición más ní ida. No
es lo mismo el “ acismo” como compo amien o, que en an o que ideolog-
ía. El acis a o dina io –acla a Todo o - no es eó ico, no es capaz de
jus i ica su compo amien o median e a gumen os cien í icos; y i ice-
e sa, el ideólogo de las azas no es necesa iamen e acis a, en el sen ido
que comúnmen e iene es a palab a, y sus pun os de is a eó ico pueden
no eje ce la más mínima in luencia sob e sus ac os; o bien, es posible
que su eo ía no implique que hay azas in ísecamen e malas” (Todo o ,
1991:115). Racialismo y acismo son, po lo an o, dos cosas sepa adas,
aunque pueden incula se, de hecho, el caso más “ca as ó ico” como lo
llama Todo o , se da jus amen e cuando con luyen ambas sen idos de
acismo y es amos en p esencia de un compo amien o acis a que se
basa en un pensamien o acial que lo abala y undamen a.
Haciendo uso de es a acla ación de Todo o , lo que se busca en es e
ex o es, po una pa e, pones de mani ies o que en el caso Kan e iden-
emen e es posible habla de una pensamien o acialis a es o es, que en
sus esc i os hay el desa ollo de una a gumen ación, de un conjun o de
ideas, de una doc ina ace ca de la aza y, po o a pa e, lo que es más
p oblemá ico, se p e ende dilucida si se a a de una eo ía de la aza
que da luga ambién a un acismo o más bien de una que se i ía bien
como undamen o pa a una conduc a de es e ipo. Según Todo o la doc-
ina acialis a “(…) se p esen a como un conjun o cohe en e de p oposi-
ciones, odas la cuales se encuen an en un “ ipo ideal”, o la e sión clási-
ca de la doc ina” (Todo o , 1991:116). Es así como dis ingui á cinco ca-
ac e ís icas que, a su juicio, no pueden es a ausen es en un doc ina
acialis a pa a que pueda habla se de ella con p opiedad: (1) a i ma la
eal exis encia de azas, (2) la co espondencia en e ca ace ís icas ísi-
cas y mo ales, (3) la acción del g upo sob e el indi iduo, (4) la je a quiza-
ción en e las di e sas azas en cuan o a su alo y (5) un polí ica que se
unda en el sabe sob e las azas: dominación.
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5. El ema de las di e encias en e azas es a ado po Kan di ec a-
men e en dos esc i os b e es: "Ace ca de las dis in as azas de los hom-
b es" de 17755 y "De e minación del concep o de una aza humana" de
17856. En ambos ex os se cons a a la exis encia de dis in as azas de
homb es. Como dice exp esamen e en el p ime o de ellos: (…) aunque no
son di e en es ipos de homb es los neg os y los blancos son, sin emba go,
dos di e en es azas” (Kan , KGS II: 430). Es o se le hace e iden e al
au o oda ez que al mezclase ambas azas, los hijos son “mes izos”, o
“mula os” en es e caso. Pa a acla a su pun o, Kan ae a colación el caso
de la di e encia en e los mo enos y los ubios que no pe enecen a di e-
en es azas de homb es blancos pues los hijos que nacen de es a mezcla
pueden se odos mo enos, odos ubios, algunos ubios y o os mo enos,
pe o no de un colo de pelo in e medio. En es e caso uno se mue e, dice
Kan , den o del “campo de juego de lo blanco” (Idem). El c i e io de dis-
inción en e azas, po lo an o, emi e a lo que ocu a al mezcla se: si se
c uza azas di e en es el esul ado es un in e medio –mes izo- al hace lo
en e miemb os de una misma aza es o no se co obo a. Usando es e
pa áme o el au o dis ingue cua o azas undamen ales: “Yo c eo que
solo es necesa io asumi que exis en cua o azas que se pueden econo-
ce a la p ime a mi ada. Es as son: 1) la aza de los Blancos, 2) la aza
Neg a, 3) la aza de los Hunos (mongoles) 4) la aza Hindú o Hinduis a.
(…) A pa i de es as cua o azas c eo que puedo deduci odos las o as
ca ac e ís icas he edables de los pueblos” (Kan , KGS II: 432)
Kan se pe ca a, sin emba go, de que la dis inción po colo es, aunque
ine i ablemen e he edable, no puede lle a a sos ene la exis encia de
cua o di e en es " aíces" (S ame) humanas de las cuales p o engan las
co espondien es azas. De exis i cua o di e en es aíces humanas no
se pod ía explica , de acue do con lo que señala, la exis encia indesmen-
ibles de los mes izos. En e ec o, pa a que exis an los mes izos es indis-
pensable que en e los miemb os de las di e en es azas sea posible la
p oc eación. La dis ancia en e azas, aunque e iden e, no pod á se an-
a como pa a que el apa eamien o sea imposible. De es a o ma, en Kan
se puede encon a la p ime a esis p opia de los acialis a de mane a
absolu amen e ní ida, que consis e, como explica Todo o , en “(…) a i -
ma la eal exis encia de las azas, es deci , de ag upamien os humanos
cuyos miemb os poseen ca ac e ís icas ísicas comunes; o más bien en
5 "Von den e schiedne Racen de Menschen" (KGS.II.427-443).
6 "Bes imung des Beg i s eine Menschen ace" (KGS.VIII.89-106).
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a i ma la pe inencia y la impo ancia del concep o de aza. Aquí, a las
azas se la asimila a las especies animales, y se plan ea que en e dos
azas hay la misma dis ancia que en e el caballo y el asno; no lo su i-
cien e pa a impedi la ecundación mu ua, pe o sí la que hace al a pa a
es ablece una on e a que sal a a la is a de odo el mundo” (Todo o ,
1991:116).
Cua o azas de homb es sepa adas cla amen e pe o que pueden apa-
ea se en e ellas dando o igen a las mezclas. El p oblema que pa ece
p esen á sele a Kan es es e pun o es jus amen e el de jus i ica esa dis-
ancia in e media, esa dis ancia que no es ni la de dos especies di e en es
de animales, pe o ampoco la de los que pe enecen a un mismo ipo de
animal. En o os é minos, como es posible sal a la di e encia e iden e
acep ando la posibilidad de ecundación, una ecundación que, además,
no da luga a híb idos impedidos de pe pe ua su linaje, sino que son
eminen emen e ecundos. Kan ecu i á a una so p enden e esis: sos-
end á la exis encia de un único y p ime linaje o pueblo o igina io, una
aíz común que es a ía en la base de odas las di e encias. Pa a Kan
odos los homb es p o iene del mismo onco o igina io (C .: KGS.II: 441
y KGS.VIII.98-99).
No odos los homb es, sin emba go, son iguales. A pa i del onco
o igina io se an desa ollando las di e en es azas. La explicación de las
di e encias debe e o ae se, pa a Kan , a los cambios suelo y clima. De
acue do con es as dos a iables los se es humanos i án adap ándose,
mu ando, cambiando en el iempo has a hace se más ap as pa a cie as
empe a u as, de e minada humedad, en sín esis, a cie as condiciones
ambien ales. Los habi an es de zonas ías se án pequeños, de pie nas
co as, incluso con de e minados asgos en las ca as, condiciones odas
ellas que le ha án posible subsis i y desa olla se en condiciones de ex-
emo ío (C .: Kan , KGS.II: 436-437). Lo mismo di á de los que i en
en zonas cálidad y húmedas o secas: ellas le si en pa a explica su a-
maño, su colo , la o ma de su pelo, sus azgos, e c. (Kan , KGS.II: 438)
6.Todos p o ienen del mismo onco común, pe o no odas las azas se
si úan a igual dis ancia de dicha "especie o igina ia". Especie o igina ia,
que, como señala Kan , “(…) e iden emen e nadie puede espe a aho a,
encon a la en alguna pa e del mundo sin cambios” (Kan , KGS.II: 440).
Las cua o las azas exis en es hoy son desa ollos a pa i de ese o igen.
La p egun a que sigue es, e iden emen e, cómo e a el homb e pe ene-
cien e al onco o igina io. Aunque ella no coincide del odo con la aza
blanca p opiamen e al, Kan es ablece que es a es lo más ce cano que
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hay a ella, dado el hecho de que se a a de una g upo humano que ha
sido poco expues o a la in luencia de climas y condiciones ex emas. En-
e los g ados 31 y 52, señala el au o , “(…) encon amos a los habi an es
blancos y cas años, cuya complexión que emos asumi que es la más ce -
cana al onco o igina io (Kan , KGS II: 440-441). A pa i de esa aza
o igina ia –blanca cas aña- se hab ían ido desa ollando odas las o as
paula ina y secuencialmen e. Es así como Kan elabo a el siguien e es-
quema:
“T onco o igina io
Blanco de colo cas año
P ime a aza, al amen e ubio (Nó dico, Eu opeo) de [clima] ío
húmedo.
Segunda aza, ojo cob e (Ame icano) de [clima] ío seco.
Te ce a aza, neg o (Senegalés) de [clima] cálido húmedo.
Cua a aza, ama illo acei uno (indio) de [clima] cálido calu oso”
(Kan , KGS II: 441)
Sin i más lejos, Kan llega a sos ene en un ex o edi ado en 1802 que
ecoge lecciones que die a ya desde 1758 sob e "Geog a ía Física"7 (cu so
que dic a en 48 opo unidades) que "Los neg os nacen blancos, excep o
po sus geni ales y una a golla al ededo del ombligo, que son neg os. A
pa i de es as pa es se expande lo neg o en los p ime os meses de ida
al es o del cue po" (Kan , KGS.IX.312). Queda así es ablecida una p i-
me a y esencial "supe io idad" de los blancos: ellos son lo más p óximo al
o igen, a la uen e: de allí se desp enden las o as azas, que, po lo an-
o, es án más alejadas de la "especie o igina ia".
Dicha supe io idad, sin emba go, no se basa pa a Kan solo en es a
mayo ce canía al o ígen, sino ambién en el hecho de se la cúspide de lo
humano. Es o se e cla o si se a iende a un escala ón que es ablece en e
las di e en es azas de homb es. "La humanidad encuen a su mayo
pe ección en la aza de los blancos. Los indios ama illos ienen un alen-
o meno . Los neg os es án muy po debajo, y en el luga in e io es á
una pa e de los pueblos ame icanos"(Kan , KGS.IX.316). Tenemos aquí,
po lo an o, una o denación, una es a i icación de las dis in as azas de
acue do con el g ado de " alen o" que poseen. La blanco se encuen a en
la cúspide y po e e encia a ella se an o denando las o as hacia "aba-
jo", en o den descendien e has a llega al meno g ado, has a llega a la
7 No exis e aducción de es e esc i o.
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cons a ación de que "(...) los ame icanos y los neg os son azas que, en lo
e e en e a sus condiciones espi i uales, se han hundido muy po debajo
del es o de los miemb os de la especie humana" (Kan , KGS XII.801).
Tal como nos dice Todo o espec o del “ acialis a”, encon amos en
Kan que “(…) no se con en a con a i ma que las azas son di e en es,
c ee ambién que son supe io es o in e io es, unas a las o as” (Todo o ,
1991:118). Dicha je a quía, demás, en lo que Kan ambién es un acia-
lis a ípico, se basa en una cie a alo ación de ca ác e e nocén ico.
Como señala exp esamen e Todo o “(…) es muy a o que la e nia a la
que pe enece el au o acialis a no se encuen e en la cima de su je a -
quía” (Todo o , 1991:118). Los que i en en e los g ados 31 y 52, los
habi an es blancos y cas años, cuya complexión Kan “quie e asumi ” que
es la más ce cana al onco o igina io y que además son jus amen e los
más alen osos son los eu opeos.
A pa i de allí se puede comp ende que Kan sea iolen amen e e-
ac a io a oda clase de mezcla. "Es o -dice en su An opología- es odo lo
que con e osimili ud se puede juzga : que la mezcla de azas (en las
g andes conquis as), que bo a poco a poco los ca ac e es, no es a o able
al géne o humano, a pesa de oda la ilan opía" (KGS.VII.320)8. Así nos
encon amos con o a de la ca ac e ís icas p opias del acialismo según la
desc ipción que hicie a Todo o , “Po lo común, los acialis as no se con-
o man con deja sen ado un es ado de cosas, sino que desean, además,
que se man enga; en consecuencia, es án en con a de los c uzamien os
en e azas” (Todo o , 1991:116).
7. La di e encia y je a quía en e azas no es pa a los acialis a, sin
emba go, solo un asun o de colo de piel o algún a ibu o ex e no, a añe
más bien a cues iones de o den mo al y cul u al. En una ya muy amosa
no a en su ensayo "On Na ional Cha ac e s" Da id Hume señala: "Tiendo
a sospecha que los neg os y en gene al odas las o as especies de hom-
b es (de las cuales hay cua o ipos di e en es) son na u almen e in e io
a los blancos. Nunca ha habido una nación de ninguna complexión que
sea ci ilizada más que la blanca, ni menos un indi iduo eminen e ni en
acción ni especulación. Tampoco ingenio manu ac u e o más que el de
ellos, ni en a e, ni en ciencia (...)" (Hume, 1982:252)9. Con es o Hume da
8 Se sigue la aducción de la An opología desde el pun o de is a p agmá ico de José Gaos (Alianza Edi o ial, España,
1991, p.275).
9 La aducción es del au o de es e ex o.