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Sevilla fortificada: las desaparecidas defensas medievales de Triana

Martín Vera, Manuel Ángel

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1 Foto de la Potada: Fig. 2. Detalle Sevilla en Hispalensis conventus delineatio de Jerónimo de Chaves 1579. ASOCIACIÓN MEMORIAL TERCIO DE INFANTERIA DE TRIANA. Entidad con registro nº 41-1-17634 de la Junta de Andalucía CIF: G 90297565 Ejemplar gratuito para los miembros de la entidad Depósito Legal: SE-2154-2018 ISSN: ISSN 2605-552X Director: Francisco de Asís López Sánchez Secretario: Manuel Ángel Vera Martín Corrección de estilo: La entidad Diseño gráfico y maquetación: La entidad. Copyright@: Los autores. Impresión: Servi-copy. C/ San Fernando 19 Local C 41004- Sevilla [email protected] Dirección y administración: ASOCIACIÓN MEMORIAL TERCIO DE INFANTERIA DE TRIANA C/ Tomás Pérez Nº 15. 41006; Sevilla Correo Electrónico: [email protected]. “Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo sanciones establecidas en las leyes la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamos públicos”. 3 Dirigida las presentes actas por la comisión Académica Compuesta por: Presidentes Honorarios Ilmo. Sr. D. José Sánchez Herrero Ilma. Sra. Dª. Sylvia Alejandra Jiménez Brobeil. Coordinador de las Jornadas: Francisco de Asís López Sánchez Secretario de las Jornadas: Manuel Ángel Martín Vera 33 SEGUNDA PONENCIA: Sr. D. Manuel Ángel Martín Vera Titulada: “SEVILLA FORTIFICADA: LAS DESAPARECIDAS DEFENSAS MEDIEVALES DE TRIANA” 34 MANUEL ÁNGEL MARTÍN VERA 1 INTRODUCCIÓN. La Primera Crónica General 2 plantea la posibilidad de que la Triana combatida por Fernando III en 1248 dispusiera de otras defensas 3 , además de su castillo. A falta de vestigios materiales que lo confirmen, revisaremos la cuestión analizando las fuentes árabes y sus restos arqueológicos, los textos castellanos, la iconografía y la cartografía. Aunque los documentos e iconografía presentados son conocidos, contienen detalles que se han obviado o han pasado desapercibidos. Así mismo consideramos que la información obrante sobre catástrofes naturales y la evolución urbanística y poblacional de Triana pueden explicar la progresiva desaparición de dichos restos defensivos - aspecto se abordaremos en el epígrafe final-. Conscientes de la dificultad de nuestra propuesta por la falta de constancia material, esperamos que nuestros planteamientos generen inquietud, y ésta se traduzca en hipótesis de trabajo para futuras investigaciones -principalmente arqueológicas-, que ayuden a desvelar el pasado histórico de Triana. LUCHA POR TRIANA EN 1248. Ortiz de Zúñiga en sus Anales 4 recuerda que, desde tiempo inmemorial, Triana goza del título de “Guarda y Collación de Sevilla”. Esta afirmación no puede ser gratuita. Sabemos que el castillo defendía el puente de barcas que comunicaba Sevilla y el Aljarafe desde 1171 5 , si bien es razonable pensar que Triana también contara con algún tipo de defensa puntual o perimetral desde el lado de tierra, aún no detectada. Como ya adelantamos, los primeros indicios para desvelar si existieron obras defensivas en Triana los encontramos en la PCG. Una vez roto el puente de barcas, el texto afirma que se combatió Triana por río y tierra, en tres fases sucesivas. Cabe señalar que el cronista nombra siempre por separado a Triana de su castillo -el castillo lo menciona tal cual: “castiello”, o añade “de Triana”-. La intervención naval contra Triana fracasa tras sufrir las naves muchos daños de piedras y saetas. De pensar que se pretendía atacar el castillo, la impresión es de improvisación y temeridad por no dotar las naves con máquinas de asedio, ni prever el 1 Doctorando en Historia, Dpto. Hª Medieval y CC. y TT. HH., Facultad de Geografía e Hª, US. Miembro del grupo de investigación HUM-214 del PAIDI de la Junta de Andalucía: El reino de Sevilla en la Baja Edad Media, dirigido por la profesora Mercedes Borrero Fernández, en el que se inserta este trabajo. 2 MENÉNDEZ PIDAL, Ramón (ed.). Primera Crónica General de España, t. I. Madrid: Bailly-Baillière e Hijos, 1906, pp. 761-762 [en adelante: PCG]. 3 Por “defensas” entendemos cualquier tipo de estructuras que cumplan dicho fin: estancias, palenques, fosos, empalizadas, albarradas, muros, cadahalsos, torres aisladas, etc. 4 ORTIZ DE ZÚÑIGA, Diego. Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, metrópoli de Andalucía, t. I. Madrid: Impr. Real, 1795 [1677], p. 37. 5 IBN SAHIB AL-SALAT, Muhammad. Al-Mann bil-Imama, A. Huici Miranda (ed. y trad.). Valencia: Anubar, 1969, p. 266. 35 desembarco, escalo y minado de sus muros. Aunque considerarlo así sería minusvalorar la capacidad táctica cristiana, máxime cuando la crónica aclara que no estaba previsto el uso de tal material: “Et escaleras non tienen y nin picos, non se trabaiando de los fazer, teniendo que non les acaesçerie fecho en que los mester ouviesen”, y que el castillo no se nombra como objetivo. Sopesando estas circunstancias, consideramos que se asaltó un sector próximo del arrabal ribereño, probable punto débil, lo suficientemente alejado del alcance de las armas del castillo. La sorpresa se debió producir cuando las naves descubrieron que disponían de “engennos” -que más adelante serán introducidos en la fortaleza-. Cabría preguntarse qué razones llevaron al rey y a sus consejeros a elaborar esta intentona naval antes que optar por atacar desde tierra. Por nuestra parte, estimamos que en ello pesaron dos factores. Primero, la existencia de defensas -empalizadas o muros, fosos, torres, etc.- por la parte de tierra, que harían más complejo y costoso en vidas el asalto. Segundo, la dificultad del trasporte naval de fuerzas hasta la margen trianera, y el peligro al concentrarlas durante el embarque y desembarque. Asumiendo el riesgo del traslado naval de fuerzas a la otra orilla -que no se cita-, se inicia la segunda fase atacando desde tierra. Posan “sobre Triana cabo del río et so Triana”, o sea, en el flanco del río y frente a Triana. También son indicios de la existencia de defensas en el lado de tierra del caserío trianero la significativa entidad de la hueste enviada y su amplio despliegue. El rey “mandó facer caua a Triana” -no solo al castillo-. El término “cava” puede confundir, al designar tanto un foso como una mina, si bien el relato aclara la acepción usada. Las gatas y zarzos 6 que se arriman al muro no son para escalarlo, son máquinas de cobertura para resguardar a los minadores que socavan las bases del muro, mientras la hueste distrae asaltando el perímetro. Finalmente el ardid no resulta, y los defensores atajan y quiebran la mina. La tercera fase es fundamental para la investigación que nos ocupa. Los trianeros, al verse aislados del Aljarafe y de Sevilla, deciden “meter en el castiello todas las cosas que de fuera tenien; et metieron y muchas armas et mucha gente et quanta vianda podieron auer; et tenien muchas ballestas et muy fuertes” 7 . No hay lugar a dudas, estas fuerzas estaban desplegadas en las defensas perimetrales de Triana, y algunos de esos “engennos” serían los responsables de malograr la referida incursión naval. En suma, todo indica que Triana disponía de otras defensas, además de su castillo. 6 Para el significado histórico de los términos cava, gata y zarzo, vid. GAGO-JOVER, Francisco. Vocabulario militar castellano (siglos XIII-XV). Granada: Universidad, 2002, pp. 117, 196 y 361. 7 PCG., t. I., p. 762. 36 FUENTES ÁRABES 8 . Respecto a Triana, las fuentes árabes no mencionan el castillo, y se contradicen sobre la muralla. Destaca Abensaid 9 -ʻAlī ibn Saʻīd-, nacido en Alcalá la Real en 1213, afirmando en su Kitāb al-mugrib: “Está rodeada de muralla toda la parte que da a la campiña”. Por el contrario Abulfeda 10 , nacido en Damasco en 1273, sostiene: “Triana no tiene murallas”. Sobre este último, dice Mercadal 11 : “Los manuscritos de Abulfeda acusan de errores en cuanto a distancias, nombres equivocados y situaciones falsas”. ARQUEOLOGÍA ISLÁMICA. En el Cuadro 1, Figura 1 y Anexo I, exponemos las intervenciones arqueológicas que informan de hallazgos islámicos en Triana 12 . Por no ser significativas, omitimos las que solo proporcionan datos sobre materiales de arrastre fluvial y vertidos aislados. CUADRO 1: INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS-VESTIGIOS ISLÁMICOS Nº UBICACIÓN FUENTE HALLAZGOS (Estructuras) 1 Castillo de San Jorge AAA.1998, III, pp.811- 823 Ocupación s. XII; necrópolis mitad XII; castillo primeros del s. XIII 2 Plza. del Altozano 9-10 c/Fabié 14-16 y Pje. de Valladares 3-5 AAA.1999 III, p. 781 Material constructivo ¿derrumbe?: ladrillos, tejas, etc. y fragmentos cerámicos almohades ss. XII-XIII 2 Plza. del Altozano 9-10 c/Fabié 14-16 y Pje. de Valladares 3-5 AAA.1999 III, p. 781 Material constructivo ¿derrumbe?: ladrillos, tejas, etc. y fragmentos cerámicos almohades ss. XII-XIII 3 Pje. de Valladares 4-5 DTC.2001, p. 64 Muros, suelos, pozos y atanores, mediados s. XIII 4 c/Pureza 2 AAA.2004, 1 pp. 3431- 3435 Muros, suelos ss. XII-XIII; olla con tesorillo de dírhams de plata13 8 Agradecemos al prestigioso arabista, profesor Rafael Rodríguez Valencia, que nos atendiera y confirmara que estas son las únicas fuentes disponibles para el tema que nos ocupa. 9 DE LA GRANJA, F. “Geografía lírica de Andalucía musulmana”, Historia de Andalucía, t. V. Madrid: Planeta, 1981, pp. 88 y 90. 10 ABULFEDA, Ibrahim. Descripción de España, Francisco Mollá (trad.). Madrid: Boletín de la Real Sociedad Geográfica, primer cuatrimestre, 1906, pp. 9 y 11. 11 GARCÍA MERCADAL, J. “Abulfeda. Descripción de España”, Viajes de Extranjeros por España y Portugal, vol. 1. Salamanca: Junta de Castilla y León, 1999, p. 201. 12 Nos referimos a las publicadas en el Anuario Arqueológico de Andalucía hasta 2006 (en adelante: AAA.), y a los informes arqueológicos inéditos, depositados a fecha 01/04/2016 en la Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Sevilla, c/Castelar 22 (en adelante: DTC.). Vid. Anexo I. 13 HUNT ORTIZ, M. A., GARCÍA RIVERO, D. y MONTERO RUIZ, I. “Amonedación de plata, origen y comercio entre África y la Península Ibérica durante el imperio Almohade (siglos XII-XIII d.C.): resultados preliminares de la caracterización arqueométrica de un tesorillo de dirhams excavados en plaza del Altozano, Sevilla”, [S.l.: s.n., s.d.], p. 19. [Consulta 10/05/2016]. En línea: https://www.casadevelazquez.org/fileadmin/fichiers/investigacion/Epoque_antique_medievale/metauxpre cieux_resumes.pdf. Según los autores, la ocultación está relacionada históricamente con el asedio cristiano a Sevilla, pero al ser una revisión parcial, no aportan datos concluyentes de tal afirmación. 37 5 c/Pureza 44 y Pelay Correa 15- 17-19 AAA.1987, III, p. 577 Restos de pozo, suelo y cerámica almohade14 6 c/Rocío 11 y Pelay Correa 13 DTC.2001, p. 18 Restos de edificaciones -muros- asociados a cerámicas almohades 7 c/Flota 7-9 AAA.2005, p. 2774 Pozos agua, fosas, rellenos, s. XIII 8 c/Rodrigo de Triana 98 AAA.2004, 1 p. 3635 Alfar con dos hornos cerámicos almorávides, primeros s. XII 9 c/San Jacinto 28 DTC.2001, p. 16 (Listado de UE,s) Alfar con dos hornos cerámicos -uno almohade-, mediados s. XIII 10 c/San Jorge 13 DTC.1997, p. 58 Atanores cerámicos, primeros XIII 11 c/Antillano Campos 2-4-6 DTC.2011, p. 29 Cerámica islámica en nivel abandono horno HA4 y UE307 12 c/Castilla 12 (2ª fase) AAA.2004, 1 p. 3408 Cerámica y atarjea s. XIII 13 c/Castilla 51 DTC.1997, p. 78 Pavimento y posible alberca s. XIII 14 c/Castilla 72-78 Inédito.2005, p. 10 Vivienda con jardín deprimido, mediados s. XII 15 c/Betis 37 Inédito. 2017, pp. 13-24 Necrópolis, aljibe, 2 pozos, atanores, muro tapial Fig.1. Localización numerada de las intervenciones sobre detalle de Triana en Plano de Padura, 1891. Nos interesan los muros, analizaremos brevemente los datos que de ellos aportan los informes arqueológicos. En Pasaje de Valladares 4-5, aparece uno de 0,45 m. de ancho, de técnica mixta -zócalo con ripios y fragmentos de ladrillo, y parte superior en conglomerado de tapial rojo-. En c/Pureza 2, hay dos muretes de ladrillo de adobe, sin indicar grosor -Fase I-, y un muro de tierra apisonada, de 0,23 m. de ancho máximo según plano -Fase II-. Para la c/Rocío 11 no hay noticias. En c/Castilla 72-78, los muros más gruesos son de 0,46-0,50 m., con ladrillos de taco a soga y tizón, sobre zapatas de 0,65 m. de ancho. Los muros de todas estas excavaciones se interpretaron como propios de edificios civiles, y están dentro de las medidas estándares de la época, como señala 14 Datación dada por la aparición de una jarrita con decoración de cuerda seca total y otras jarras de borde almendrado y silueta ovoidal (citados en los Informes de intervención arqueológica de Pasaje de Valladares 4-5, p. 6, y de c/San Jacinto 28, p. 15). Vid. Anexo I. 38 Ibn ʻAbdūn 15 para el ancho de las paredes maestras: “no menos de dos palmos y medio” -50 cm.-, y abunda Bosh Vila 16 : “La mayor parte de los edificios y viviendas sevillanas estaban construidos sólidamente. Muchos de ellos tendrían muros de 50 cm. de espesor, como mínimo”. Caso singular es el muro de tapial de 1 m. de grosor de la c/Betis 37. Con todo, hasta el momento no se han detectado restos de muros, empalizadas, parapetos o similares, torres, fosos perimetrales, ni niveles de destrucción e incendio que pudieran asociarse al episodio de la conquista cristiana. FUENTES CASTELLANAS E HISTORIOGRAFÍA. Aparte de lo señalado en la PCG, en el diploma del alfoz dado en 1253 sobre el Repartimiento de Sevilla 17 tras su conquista, encontramos varias referencias para Triana. Dos son de una misma torre: “Comiençan las suertes en linde de la carrera que se parte del camino de Hasnalcaçar e va a la torre que fue de Ramón Bonifaz”; “huerta, e ha por linderos del un cabo, Garcia de Luçena, e del otro el braço del río que pasa por la torre que fue de Remón Bonifaz”. Otra de un muro: “Estas huertas son en Triana, cabo del muro del arraual, carrera de Solúcar”. La última, un documento de 27 de marzo de 1300 donando a la catedral: “viñas y una huerta en Triana, entre la cava, el río, la alcantarilla y la calle”. La torre citada se sitúa al suroeste, camino de Aznalcázar, probablemente junto al cauce de la Madre Vieja del Guadalquivir y alejada del hipotético perímetro defensivo de Triana 18 . El muro del arrabal, finaliza al norte, desde donde arranca el camino a Sanlúcar -un punto indeterminado de la c/Castilla-, pero desconocemos su longitud, trazado y posible función defensiva. Por último, están las tierras ubicadas entre el río y tres elementos mencionados por primera vez: la cava, su alcantarilla y la única calle. Otro documento relevante es el acta capitular del Cabildo sevillano de 1478, en cuyo margen izquierdo se lee “tributos de las torres de Triana” 19 : “En este cabillo fue vista una copia de los tributos que se deuian poner en çiertas torres que están en Triana (…) Et mandaron que fuese fecho cargo a los contadores de Seuilla para quel mayordomo de la dicha çibdad los cobre para los propios della”. Se trata de un número indeterminado 15 E. GARCÍA GÓMEZ, Emilio y LÉVI PROVENÇAL, Évariste (trad.). Sevilla a comienzos del siglo XI. El Tratado de Ibn ʻAbdūn. Sevilla: Servicio Municipal de Publicaciones, 1981, p. 112. 16 BOSHC VILÁ, Jacinto. La Sevilla islámica.712-1248. Sevilla: Universidad, 1984, pp. 245-246. 17 GONZÁLEZ GONZÁLEZ, Julio (ed. y est.). Repartimiento de Sevilla, t. II. Madrid: C.S.I.C. Escuela de Estudios Medievales, 1951, pp. 196, 206, 284 y 368. 18 Lo estimamos así por la cantidad de aranzadas de viñas repartidas y porque el documento afirma que el otro brazo del río pasa por la torre. Para el antiguo cauce, vid. Evolución histórica de la llanura aluvial del Guadalquivir en el entorno de Sevilla. Síntesis hidrogeomorfológica. F. Borja. 2008, en VALOR PIECHOTTA, Magdalena. La Sevilla Almohade. Sevilla: Sarriá, 2008, p. 29. 19 AMS., Sec. X, A. C., 1478-VII-6, fol. 37r./v. Siglas: Archivo Municipal de Sevilla (AMS.) Sección (Sec.). Actas Capitulares (A. C.). 45 pontezuelo próximo a la Iglesia de la O (3) e inmediato a edificios con chimeneas (7) - de jabonerías y tejares-, indicando su proximidad al sitio de Portugalete 44 -último tramo de la c/Alfarería-, y enlazando con el camino a Castilleja (8). Por todo, consideramos que se trata de la aludida alcantarilla, a pesar de no estar tan cerca de Chapina. Para culminar este apartado, presentamos los topónimos empleados a la hora de designar la antigua Cava. Respecto a la planimetría 45 , en el citado plano de Vargas y Machuca de 1788 solo el tramo hasta el cruce con la Calle del Camino real -actual S. Jacintofigura como “Calle de la Cava Vieja”, mientras el resto queda sin nombrar. El plano de 1848 diferencia entre “Vieja” y “Nueva”. En los de 1868, 1869 46 , 1890 y 1891 -ver el de Padura, Fig. 1-, a toda la calle se le llama “Cava”, excepto en los de 1870 y 1884 que se lee “Calle de la Cava”. En cuanto al padrón, según Macías 47 , aparece la “Caba Nueva” desde 1665; en los de 1691, 1702, 1705, 1706, 1794 y 1821 siempre ambas Cabas -en el de 1706, a la Vieja se la llama Caba-. Más adelante se nombra por Caba todo el recorrido, y ya en 1893 la calle pasa a denominarse Pagés del Corro. A lo largo del artículo, advertimos que las fuentes aportan abundantes noticias sobre elementos defensivos hoy desaparecidos. Seguidamente intentaremos exponer las razones y circunstancias que pudieron dar lugar a la pérdida de tales vestigios. COMBATES, RIADAS Y AUGE POBLACIONAL. Iniciamos nuestro trabajo analizando el asedio a Triana durante la conquista de la ciudad, es evidente que el cerco produjo importantes daños sobre el entorno y caserío. En los asedios se tala el arbolado y se arrasan cultivos y pastos. Cuando se producen lluvias intensas y se desborda el río, al no quedar raíces que fijen el sustrato, el agua erosiona y arrastra la tierra, dejando al descubierto los cimientos de los edificios, que terminan desplomándose. En el caso de Triana la situación es más expuesta al encontrarse en una llanura de inundación, con relieve prácticamente plano y cuyas cotas más altas sobre el nivel del mar oscilan entre los 5 y 8 m. de altura 48 . En el plano de Padura -Fig. 1- se aprecian esas curvas de nivel en detalle. Por otro lado, los estragos que las operaciones de asedio provocaron en las posibles defensas perimetrales de Triana, ya fueran muros, empalizadas, parapetos, torres o fosos, debieron ser considerables. De hecho, recordemos que los trianeros acabaron por verse obligados a refugiarse en el castillo -la defensa más sólida del conjunto-. 44 Situado a la izquierda de la alcantarilla, desde el primer tercio del siglo XVI. Vid. MACÍAS MÍGUEZ, Manuel. Triana: el caserío. Calles, plazas, sitios y lugares. Sevilla: Ayuntamiento, 1982, p. 261. 45 CORTÉS JOSÉ, Joaquín et al. (eds.) op. cit., [anexo planos]. 46 LÁCAZE, Rafael. Plano de Sevilla. Madrid: Ministerio de Defensa, Archivo Cartográfico del Ejército, 1869, hojas 9ª-10ª. 47 MACÍAS MÍGUEZ, Manuel, op. cit., p. 148. 48 RUÍZ ORTEGA, José Luis, op. cit., pp. 16-17. 46 La historia de las riadas del Guadalquivir a su paso por Sevilla está ampliamente documentada. Nos centraremos en algunas de las más devastadoras, que mencionan expresamente sus efectos sobre Triana. De 1403 tenemos la siguiente información 49 : “E duró diez é siete horas que non pudieron atapar nin estancar el agua. E subió el agua fasta encima del arco de la puente por dó entrar al castillo de Triana”. Más expresiva es la narración de la Crónica del Halconero para 1435 50 : “Este día fue essomesmo fué mucho daño en Triana, ca se finchieron todas las calles de agua, e andauan los barcos por ellas, e cayeron en ella muchas casas, en guisa que se perdió la mitad de Triana”. Y para finales de siglo, concretamente 1485, la cita de Bernáldez 51 : “Cayéronse infinitas casas, derribó el río gran parte de Triana, é bañó todo el Monasterio de las Cuevas, é sacáron los Monjes en barcos”. Para el s. XVI, Carmona 52 refiere que en las inundaciones de 1544, en Triana “se cayeron más de doscientas casa y quedó hecho pedazos el famoso puente de barcas”. El último factor que debemos tomar en consideración a la hora de plantearnos los cambios en la fisonomía urbanística, es la dinámica poblacional. Hay constancia arqueológica de la agresiva urbanización de ciertos sectores de Triana en época moderna, como en el caso de la calle Pureza -antigua calle Larga de Sta. Ana-, hasta el punto de eliminar el registro arqueológico preexistente 53 . CONCLUSIONES. En ninguna de las fuentes consultadas sobre las acometidas fluviales contra Triana encontramos mención a la Cava, ni siquiera para dar a entender que aliviaba el barrio cuando crecía el río. Es un hecho que Triana no contaba con ningún impedimento que frenara su violencia. Por lo tanto, descartamos que la Cava tuviera por finalidad paliar los efectos de los desbordamientos. De hecho Morgado 54 le da función defensiva “assegurava todo aquel ámbito de Triana”, mientras Matute y González de León 55 se limitan a comentar que por ella entraba el río. Por nuestra parte, consideramos que la Cava se mantuvo solo para desaguar agua residual y pluvial, aprovechando las cotas de nivel más bajas -ver Fig. 1-; y las alcantarillas para salvar dicha pendiente, enlazando 49 LÓPEZ DE AYALA, Pedro. Crónicas de los Reyes de Castilla, t. II, Madrid: Impr. de Antonio de Sancha, 1780, p. 584. 50 CARRILLO DE HUETE, Pedro. Crónica del Halconero de Juan II. Juan de Mata Carriazo y Rafael Beltrán (ed. y est.), Granada: Universidad, 2006 [ed. facs. 1496], p. 189. 51 BERNÁLDEZ, Andrés. Historia de los Reyes Católicos, t. I, Sevilla: Impr. de J. Mª Geofrin, 1870, p. 215. 52 CARMONA, Juan Ignacio. Crónica urbana del malvivir (S. XIV-XVII). Insalubridad, desamparo y hambre en Sevilla. Sevilla: Universidad, 2000, p. 96. Más referencias a los efectos de las riadas en Triana para los siglos XVI-XVII, pueden encontrarse en esta obra en los años: 1594 a 1597 en pp. 97-98; 1618 en p. 102; 1626 en p. 105; 1642 en p. 109; 1649 en pp. 111-112; 1684 en p. 115. 53 ROGERIO CANDELERA M. A., NARANJO LOVILLO, M. E. y SAIZ PAYÁNS, E. “Arqueología industrial en Triana. Intervención en calle Pureza número 98 (Sevilla)”, en AAA., nº III, 1997, p. 525. 54 MORGADO, Alonso de, op. cit., p. 87. 55 MATUTE Y GAVIRA, Justino, op. cit., pp. 3-4; GONZÁLEZ DE LEÓN, Félix, op. cit., p. 554. 47 con los principales caminos de salida. Macías 56 precisa cómo el foso, tras la conquista, se fue cegando por la extensión de las calles y “también por el deseo de eliminar el brazo de río que falto de agua se había convertido en vertedero de basuras y desperdicios para resultar insalubre y peligroso. De esta forma surgió la Cava Vieja”. En el desacuerdo mantenido por las fuentes árabes, Mercadal resta credibilidad al testimonio del sultán damasceno Abulfeda, ejemplo de gobernante del s. XIII con afán compilador que nunca estuvo en la Península, frente al jiennense Abensaid que precisa: “Está rodeada de muralla toda la parte que da a la campiña”. Ya señalamos que en tiempos de la conquista de Sevilla, debió haber algún tipo de estructura perimetral que cubriera Triana por el lado de tierra, bien fuera de conformación edilicia y permanente - tipo muralla-, o bien circunstancial y edificada ex profeso ante lo inminente del asedio, a base de empalizadas -tipo palenque-. Si hubo vestigios murarios de ese periodo, es evidente que quedaron rápidamente amortizados. Recordemos que en el Repartimiento solo se menciona un muro y la cava, y que Morgado, Matute y León omiten la existencia de muros, y basan la defensa avanzada en torres fuertes y en un gran foso “que ahora llaman la Cava”. La explicación de que no se rehabilitaran tales defensas, pudiera guardar relación con su nivel de deterioro tras el cerco, o por considerarlas innecesarias dado el nivel superior de protección que ofrecía Sevilla, y al disponer de otras fortalezas cercanas -como el castillo de Aznalfarache-, cuya guarnición cortaría desde la retaguardia enemiga cualquier incursión contra ese sector. No obstante, nos consta que se tomaron ciertas precauciones puntuales. Un claro ejemplo lo detectamos en la construcción, entre 1270-1276, de la parroquia de Sta. Ana, cuya estructura fortificada la justifican algunos autores por la inseguridad que supuso ubicarla apartada del castillo de Triana 57 . Queda un último asunto por tratar: las torres defensivas. En el Repartimiento de 1253 se cita la torre de Ramón Bonifaz, bastante alejada del supuesto perímetro protector trianero. El acta capitular del Cabildo sevillano de 1478 acredita que había “ciertas” torres en Triana. Ignoramos si son vestigios de torres defensivas islámicas o posteriores. Para el primer tercio del s. XIX, los textos aportados por Matute y León indican la ubicación de lo que queda de esas “torres fuertes”: al final del Puerto Camaronero -entre actual c/Fortaleza y río-, y en la Enramadilla -las llamadas por León “Chapinas”. En la iconografía se aprecian solo dos torres, una es la situada junto a la parroquia de Sta. Ana, que aparece en el grabado de 1588 de Franz Hogenberg -nº 8 de la Fig. 3- y en el dibujo a pluma de Anton van den Wyngaerde de 1567, pero que ya no encontramos ni en la lámina de la obra de Palomo para el s. XVI -Fig. 4-, ni en el grabado de Popma, 56 MACÍAS MÍGUEZ, Manuel, op. cit., p. 148. 57 Vid. FALCÓN MÁRQUEZ, T., op. cit., p. 404. 48 ca. 1629, -Fig. 5-. A falta de más información, estimamos que dicha torre estuvo asociada a la estructura fortificada de Sta. Ana, y que su construcción data de la misma época que la parroquia -entre 1270 y 1276-. La otra es la nº 9 de la Fig. 5. Salvo que aparezcan nuevos documentos inéditos que confirmen la existencia y localización de estructuras islámicas defensivas en la Triana de la época de la conquista -además del castillo-, solo la Arqueología puede contribuir a desvelar el interrogante que nos ocupa. Encontrar restos de la alcantarilla de los Ciegos 58 y del foso original en la zona norte, ayudará a delimitar parte de su trazado, orientando a los arqueólogos en la dirección correcta hacia donde buscar los restos de las torres fuertes que más han perdurado -las desaparecidas torres de la Enramadilla-, pues Matute, y León sobretodo, sostienen que aún quedaban vestigios de éstas durante el primer tercio del s. XIX. ANEXO I Intervenciones arqueológicas en Triana, según orden señalado en Cuadro 1 y Figura 1. Nº REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA 1 HUNT ORTIZ, M.A. “Excavación arqueológica del Castillo de San Jorge (Triana, Sevilla)”, AAA., t. III, vol. 2, 1998, pp. 811-823. 2 ROMO SALAS, A. y VARGAS JIMÉNEZ, J. “Intervención arqueológica en el inmueble de Plaza del Altozano 9-10, Fabié 14-16 y Pasaje de Valladares 3-5 (Sevilla)”, AAA., t. III, vol. 2, 1999, p. 781. 3 VERA REINA, M. y RODRÍGUEZ AZOGUE, A. “Informe de Intervención. Excavación arqueológica en calle Valladares 4 y 5 (Sevilla)”, 2001, p. 64. Inédito. [Consultado en DTC.]. 4 GARCÍA RIVERO, D. y TAYLOR R. “Nuevos datos para el conocimiento de la evolución histórica del arrabal de Triana en Sevilla (ss. XII-XX): La intervención arqueológica en calle Pureza nº 2”, AAA., 2004.1-Sevilla, pp. 3431-3435. 5 LORENZO MORILLA, J., VERA REINA, M. y ESCUDERO CUESTA, J. “Intervención arqueológica en c/Pureza núm. 44 de Sevilla”, AAA., 1987, t. III, p. 577. 6 CORZO, R. y TOSCANO SAN GIL, M. “Informe preliminar de la Intervención arqueológica en c/Rocío 11 y Pelay Correa 13 de Sevilla”, 2001, p.18. Inédito. [Consultado en DTC.]. 7 FLORINDO SÁNCHEZ, R. “Intervención arqueológica preventiva en c/Flota nº 7 y 9. Sevilla”, AAA., 2005, p. 2774. 8 RUIZ ACEVEDO, B. et al. “Actuación arqueológica preventiva en calle Rodrigo de Triana, 98. Arrabal histórico de Triana-Sevilla”, AAA., 2004.1-Sevilla, p. 3635. 9 RODRÍGUEZ AZOGUE, A. “Memoria científica. Intervención arqueológica de urgencia en c/San Jacinto 28, Sevilla”, 2001, p.16. Inédito. [Consultado en DTC.]. 10 POZO BLÁZQUEZ, F. “Informe-Memoria de intervención arqueológica en c/San Jorge 13, Sevilla”, 1997, p. 58. Inédito. [Consultado en DTC.]. 11 GARCÍA GARCÍA, M. A. “Memoria final de la actividad arqueológica preventiva en el futuro Centro para la Cerámica de Triana, c/Antillano Campos 2, 4 y 6. Sevilla”, 2011, p. 29. Inédito. [Consultado en DTC.]. 12 PÉREZ RODRÍGUEZ, M. y RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, G. “Informe preliminar de la intervención arqueológica preventiva en la calle Castilla 12, 2ª Fase, Sevilla”, AAA., 2004.1-Sevilla, p. 3408. 13 QUIRÓS ESTEBAN, A. y VERA REINA, M. “Informe de intervención arqueológica c/Castilla 51, Sevilla”, 1997, p. 8. Inédito. [Consultado en DTC.]. 14 CERVERA POZO, L. “Actividad arqueológica preventiva en c/Castilla 72-78, Sevilla”, 2005, p. 10. Inédito. [Facilitado por E. Domínguez Berenjeno, gentileza de la autora; consultable en DTC.]. 15 ESCARTÍ HERNÁNDEZ, J. R. “Memoria preliminar. Proyecto de arqueología preventiva para la obra de vivienda unifamiliar c/Betis, 37. Sevilla”, 2017, pp. 13-24. Inédito. [Facilitado por el autor]. 58 Según Macías, aún permanecía en 1865, pero en 1820 los carreteros habían derribado sus muros y cegado la zanja hasta igualarla con el camino. Vid. MACÍAS MÍGUEZ, Manuel, op. cit., pp. 88 y 233.