La Primera Guerra Mundial en el cine. El refugio de los canallas, de Emilio G. Romero; Madrid: T&B Editores, 2012 [Reseña]
Full text
LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL EN EL CINE. EL REFUGIO DE
LOS CANALLAS
Emilio G. Rome o
ROMERO, Emilio G.:
La P ime a Gue a Mundial en el cine
Mad id: T&B Edi o es, 2012, 315 pp.
Se dice de de e minados p o esionales que eje cen una a ición y hacen de ella cuali icado
o icio; se habla así, po ejemplo, de médicos humanis as po que, más allá de su ámbi o clínico,
cul i an opciones li e a ias, pic ó icas o de índole semejan e. Con ocasión del lib o que hoy
comen amos, podemos es ablece un pa adigma semejan e pe enecien e a la ju isp udencia:
sus componen es p ac ican, concienzudamen e, la esc i u a de ema cinema og á ico. Veamos
algunos ejemplos.
Edua do To es-Dulce es a día de hoy Fiscal Gene al del Es ado, pe o en su cu ículum no
al an olúmenes dedicados al cine (Jine es en el cielo, A mas, muje es y elojes suizos), ni
e e encias a su pa icipación en coloquios adio ónico/ ele isi os ni colabo aciones en
e is as especializadas con semejan e ema. Del mismo modo, Raúl C. Cancio (homónimo de
un conocido ac o español y nie o del mismo) es le ado del T ibunal Sup emo y miemb o de la
Academia de Ju isp udencia; sus a ículos (sob e Ozu, Gandol ini, e c.) y publicaciones
e e idas al cine español y a las elaciones de es e con el De echo (BOE, cine y anquismo) son
ejempla es ensayos donde se unden conocimien os p o esionales y en usias as a iciones. En
la misma línea de los p eceden es, Emilio G. Rome o, onubense de nacimien o, esiden e en
Se illa, abogado en eje cicio, se ocupa en esc i os cinema og á icos y p esen aciones
cineclubís icas que co en pa ejos al eje cicio de la p o esión, en í ulos ales como O os
abogados y o os juicios en el cine español y, el más ecien e, La P ime a Gue a Mundial en el
cine. El e ugio de los canallas.
Pod ía pensa se que es amos an e un me o olumen desc ip i o donde la acumulación de
í ulos y sus a gumen aciones co espondien es componen la o alidad del mismo; nada más
lejos de la ealidad. El lec o que se a en u e en los di e sos capí ulos end á la segu idad de
que el au o es un documen ado especialis a
cinema og á ico, pe o le cab á la duda si no es un his o iado me ido a in es igado ciné ilo.
Que emos cons a a como una cualidad del lib o y, ob iamen e, de su au o , que la
documen ación his ó ica ha sido an exhaus i a y igu osa como la in o mación ílmica,
ensamblada és a en su doble condición bibliog á ica y ilmog á ica.
La publicación se a icula en dos g andes bloques cuyos í ulos gene ales esponden a es os
epíg a es: “Una gue a de cine” y “Un cine de gue a”. Los pa alelismos sin ác icos y sus
di e encias semán icas nos ad ie en del sen ido del humo manejado po el au o y la ca ga
i ónica deposi ada en el í ulo de cada uno de los capí ulos componen es en ambas pa es:
“Con la mue e en los aludes”, “Así en el agua como en el cielo”, “El inal de la cuen a a ás”,
e c.
La o mación his ó ico-cinema og á ica del au o queda e idenciada en los plan eamien os
de los que pa e y en las undamen aciones me odológicas u ilizadas. El as ondo de la
cues ión es a en u a la capacidad del cinema óg a o pa a e leja “pasado” y “ ealidad” a los
que ampoco se ían ajenos o os concep os como “ ec eación” y “ econs ucción”. Las
o mulaciones de K acaue , p ime o, y, pos e io men e, las eo izaciones de Fe o,
Rosens one y So lin pa ecen cons i ui las bases sob e las que se asien a es a igu osa
in es igación sob e la P ime a Gue a Mundial. Pe o se ía injus o no menciona la apo ación
española a es e binomio his ó ico- ílmico, como lo hace el au o : la expe iencia desa ollada
po el g upo “Film-His o ia”, de la Uni e sidad de Ba celona, po medio de la e is a
homónima di igida po el ca ed á ico Capa ós Le a.
Con ales pun os de pa ida, Emilio G. Rome o o ganiza su ensayo sob e la G an Gue a
si uándola en “un momen o his ó ico de ansición en e un mundo que no se podía
econs ui con imágenes en mo imien o y o o nue o que ya no pod á i i sin ellas”.
En e ec o, los esc i o es de p incipios del siglo XX coincidie on en su a en u a li e a ia con el
nacimien o de un nue o espec áculo que p on o empeza ía a llama se a e. Nues o Blasco
Ibáñez, en pa alelo con su éxi o no elís ico, emp endía su a en u a de p oduc o
cinema og á ico omando como base sus p opios esc i os y guiones. “La ieja del cinema” es,
p ecisamen e, aquel donde, con ex ualizado en la P ime a Gue a Mundial, una anciana
descub e a su nie o, soldado, i o en la pan alla aunque, desg aciadamen e, mue o en
comba e.
El ejemplo de Blasco Ibáñez es, en pa e, un símbolo de cómo “ ealidad”, “ icción”, “cine”,
“his o ia”, se si en mu uamen e, y de cómo el in es igado saca conclusiones o se documen a
omando como base una ilmog a ía especí ica. Po más que la Segunda Gue a Mundial haya
enido mayo conside ación pa a los cineas as, acaso po dispone el sép imo a e de mayo
expe iencia y capacidad écnica que en la P ime a, és a no ha dejado de o ece
posicionamien o, e lexión y ejemplos capaces de si ua la en un ámbi o óp imo a la ho a de
es udia la; el olumen que comen amos pone de mani ies o, a lo la go de sus 300 páginas, no
sólo los acon ecimien os bélicos desa ollados sino, muy especialmen e, la con ulsión
económica y mili a , ci il, social y psicológica que u o luga en e 1914 y 1918.
La e lexión y es udio del llamado “géne o bélico”, en conc e o su aplicación a la P ime a
Gue a Mundial, pe mi e e idencia cues iones muy di e sas que an más allá de la
desc ipción de la ba alla. Po eso, las páginas del lib o de Rome o, nos ad ie en sob e cosas y
causas an di e sas como la u ilización de las a mas au omá icas y la i upción de la máquina
en el e eno de la acción bélica; ambién sob e la con o mación de los ejé ci os, su
je a quización, jun o al eclu amien o o icioso de los soldados y la manipulación de su
pensamien o. An e odo ello, cabe p egun a se a qué ha conducido la decla ación de gue a y
su desas oso desa ollo pos e io ; la espues a no deja luga a dudas: un acaso pa a la
especie humana, is os los millones de mue os y desapa ecidos, los lesionados a pe pe uidad
an o en lo ísico como en lo psíquico. El cineas a Jean Renoi admi ió su equi ocación al
conside a que el éxi o de La g an ilusión (1937) no ue capaz de impedi la Segunda Gue a
Mundial.
Es a e e encia que hemos hecho al nacimien o y desa ollo del cinema óg a o debe
encuad a se en e las inno aciones o iginadas po el nue o siglo en el que los bienes de
consumo se gene alizan, an o en la o e a como en la demanda, y el concep o de p og eso
hace e e encia a las nue as apo aciones en campos an di e sos como la salud, los
anspo es y, en gene al, los medios de p oducción y de comunicación. Al iempo, unas
nue as gene aciones se sen i án es imuladas a alis a se en los di e en es ejé ci os e
impulsadas po la necesidad de i i o as expe iencias en luga es alejados de su ie a na al.
Pa a ello hay dos bloques que, en la a ídica echa de 1914, es án dispues os a e alida sus
di e encias po mo i os bien dis in os y causas ha o di e en es: anceses, b i ánicos y usos,
de una pa e, y alemanes, aus iacos e i alianos, de o a. Incluso an es de que el pol o ín
eu opeo explo a a, el cine se adelan aba con í ulos como ¡Maldi a sea la gue a! y Ale a,
ambas de 1912.
A pa i de aquí, González Rome o p osigue analizando di e sos con ex os bélicos, his ó icos
o geog á icos donde causas y consecuencias de la si uación exis en e se ejempli ican con
in inidad de í ulos, de odas la nacionalidades y épocas, que componen el complejo puzzle
cinema og á ico e e ido a la P ime a Gue a Mundial. Las imágenes de p imi i os
documen ales han mos ado an o las jubilosas mani es aciones de las mul i udes como las
la gas colas de alis amien o. La icción pos e io ha dado o as muchas mues as semejan es,
sociales y pe sonales, en í ulos como Yo acuso (Gance), Sin no edad en el en e (Miles one),
Cua o de in an e ía (Pabs ), La inche a (Boyd), El camino a la glo ia (Hawks), Tie a de nadie
(T i as/Shdano ), Caballo de ba alla (Spielbe g), G upo de choque (Schmid/ Zöbe lein), e c.
La eacción ai ada y los cambios de opinión as el inhumano con lic o bélico, la e lexión
sob e el sac i icio, el holocaus o humano padecido, en e o os muchos ac o es, no desca an
posiciones humo ís icas o du amen e c í icas al como se o ece án en los í ulos Rey y Pa ia
(Losey), Sende os de glo ia (Kub ick), La G an Gue a (Monicelli); es a huella puede de ec a se
en películas pos e io es de nacionalidades di e sas: así en Gallipoli (Wei ), Jine es de leyenda
(Vice ), Debajo de la colina (Sims), La ba alla de Passchandaele (G oss) y 21 he manos
(Magui e), en e o as.
Si el í ulo La P ime a Gue a Mundial en el cine supone el ela o de los hechos bélicos
con o mados po el espec áculo y el a e cinema og á ico, la po ada del olumen acoge un
sub í ulo, “El e ugio de los canallas”, que unciona como una decla ación de in enciones del
au o . En e ec o, a lo la go de la na ación se iene cons a ando cómo uncionan los in e eses
de especí icos indi iduos, cuali icados manda a ios, o ganizaciones pa amili a es, emp esas
a mamen ís icas, e c., cuyo negocio no es o o que la gue a en sus di e sas ace as, iempos y
modalidades. An eponiendo siemp e los concep os de “pa ia” y “hono ”, los decla an es del
con lic o se escudan en a gumen os de oda índole pa a jus i ica su ac i ud y posicionamien o.
El dis anciamien o en e supe io idad y opa da á pie a películas muy dis in as pa a
es ablece las abismales di e encias exis en es en e Es ado Mayo y habi an es de inche a, o
en e “la indemnidad” de quienes deciden la gue a en e a “los sac i icados” en ella, “un
sup amundo donde las i alidades en e o iciales es aba muy po encima de la ida de sus
soldados”, en palab as del au o . Es o se hace muy isible en í ulos como Homb es con a la
gue a (Rosi), Feliz Na idad (Ca ion), ¡Oh, qué gue a an boni a! (A enbo ough), Ve dún,
sep iemb e de 1916 (Manzo ), El pan alón (Boisse ), Capi án Conan (Ta e nie ), Sende os de
glo ia (Kub ick). El juicio de es a úl ima no es o a cosa que la “pe ec a esceni icación de la
a bi a iedad”.
El olumen, publicado po T&B Edi o es, con iene nume osas o og a ías en blanco y neg o;
los anexos apo an alo pedagógico al ag upa las ilmog a ías en unción de los emas
analizados.
RAFAEL UTRERA