Activismo digital y feminismo. Un análisis comparado de cibercampañas contra el acoso callejero en España, Marruecos y Chile
Abstract
Este artículo reflexiona acerca del activismo digital feminista a la luz del análisis de tres campañas feministas desarrolladas en Internet contra el acoso sexual callejero (ASC), en España, Marruecos y Chile. Con una metodología cualitativa se exploran las funciones de Internet dentro de las campañas y los planteamientos ideológicos-discursivos planteados en ellas. La principal conclusión es que las campañas digitales analizadas se apoyan en una conceptualización feminista del problema (el acoso como agresión de género) y no tanto en la protección (qué hacer) o en la agencia (cómo generar la reacción colectiva para erradicarlo).
Full text
Revista Comunicación, Vol.1, Nº18, año 2020, pp. 1-20 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Comunicacion.2020.i18.01 1 Activismo digital y feminismo. Un análisis comparado de cibercampañas contra el acoso callejero en España, Marruecos y Chile Feminist Digital Activism. A comparative analysis of cybercampaigns against street harassment in Spain, Morocco and Chile Salomé Sola-Morales Universidad de Sevilla https://orcid.org/0000-0001-7085-4595 [email protected] Belén Zurbano-Berenguer Universidad de Sevilla https://orcid.org/0000-0002-2743-236X [email protected] Resumen: Este artículo reflexiona acerca del activismo digital feminista a la luz del análisis de tres campañas feministas desarrolladas en Internet contra el acoso sexual callejero (ASC), en España, Marruecos y Chile. Con una metodología cualitativa se exploran las funciones de Internet dentro de las campañas y los planteamientos ideológicos-discursivos planteados en ellas. La principal conclusión es que las campañas digitales analizadas se apoyan en una conceptualización feminista del problema (el acoso como agresión de género) y no tanto en la protección (qué hacer) o en la agencia (cómo generar la reacción colectiva para erradicarlo). Palabras clave: acoso sexual callejero, activismo feminista, campañas digitales, ciberactivismo. Abstract: This paper reflects on feminist digital activism in the light of the analysis of three feminist cybercampaigns against street sexual harassment (ASC), in Spain, Morocco and Chile. A qualitative methodology has been developed to explore the main characteristics of the campaigns, the role of the Internet and the thematic and discoursive axes. The main conclusion is that cybercampaigns are based on a feminist conceptualization of the problem (harassment is a gender aggression) and not so much in the protection (what to?) or in the agency (how to generate a collective reaction against ASC). Keywords: street sexual harassment, feminist activism, digital campaigns, ciberactivism. Recibido: 22 de noviembre de 2019 Aceptado con modificaciones: 21 de abril de 2020 Aceptado: 9 de mayo de 2020
Salomé Sola-Morales y Belén Zurbano-Berenguer Revista Comunicación, Vol.1, Nº18, año 2020, pp. 1-20 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Comunicacion.2020.i18.01 2 1. Introducción: acoso sexual callejero En la actualidad son numerosas las prácticas ciberfeministas que persiguen promover una trasformación social pro-igualitaria en diferentes países y culturas. En todos los continentes y desde la inmensa diversidad de enfoques geoculturales posibles las mujeres han revolucionado las redes y también las calles a través de iniciativas comunicativas con el objetivo de visibilizar, denunciar la desigualdad en la que ven inmersas sus vidas. Mediante la fotografía, el vídeo o la performance callejera, surgen campañas de activismo digital que transmiten valores y crean impacto sobre la comunidad, favoreciendo la producción de saberes igualitarios en pro de una sociedad más justa que acabe con las violencias contra las mujeres, en adelante VVCMM (Zurbano-Berenguer y García-Gordillo, 2017). En este artículo se describen y contextualizan tres campañas digitales de activismo social feminista para reflexionar sobre su aporte innovador y transformador del ciberactivismo. La muestra la componen tres campañas contextualizadas en ejes políticos, religiosos, culturales y geográficos diversos (España, Marruecos y Chile), pero centradas en un mismo problema: el acoso sexual callejero (en adelante ASC). El ASC puede definirse como el hostigamiento de carácter sexual sufrido por las mujeres 1 y las niñas en los espacios públicos por parte de uno o varios varones. Se caracteriza por ser unidireccional, de acosador-agresor a acosada-agredida, por generar malestar en la mujer o niña que lo padece, por no ser deseado ni haberse demandado y por generar efectos negativos sobre las personas que lo sufren. La organización Stop Street Harassment (SSH) define el acoso callejero como una forma de violencia de género y una violación de los derechos humanos que limita la movilidad de las personas y el acceso a los espacios públicos (SSH, 2019). Se trata de una forma más de VVCMM que hunde sus raíces en la división patriarcal entre los espacios públicos (pertenecientes históricamente a los hombres) y los privados (donde debían permanecer las mujeres). Esta violencia toma las más diversas formas (tocamientos, roces, comentarios o interrupciones del tránsito…) y acontece de forma global recordando a las mujeres que los espacios públicos (las calles, los transportes colectivos, etc.) no son espacios seguros para ellas. Según el Observatorio para el Acoso de Chile (OCAC), el ACS es una práctica que se caracteriza “por tener una connotación sexual explícita o implícita, que proviene de un desconocido, que posee carácter unidireccional, que ocurre en espacios públicos y tiene el potencial de provocar malestar” (OCAC, 2015: 8). Estas agresiones violentas no han sido aún lo suficientemente estudiadas, pero tienen una gran trascendencia social tanto por el índice de prevalencia que poseen como por la naturaleza (y efectos) de las legislaciones elaboradas para combatirlas. En primer lugar, hay que destacar que no existen datos a nivel internacional sistematizados ni comparables y que en la mayoría de los casos los gobiernos no efectúan recuentos ni conteos al respecto de estas agresiones. Sin embargo, gracias a 1 Conocedoras de lo inapropiado de definir a las mujeres como sujeto monolítico, homogéneo y compacto y de la amplia y compleja diversidad que este término recoge, las autoras de este trabajo aclaramos que con los términos que empleamos (“mujer”, “mujeres”, “niña”, “niñas”) reconocemos todos los sentires y conciencias identitarias que encuentren acomodo en dichas categorías.
Activismo digital y feminismo Revista Comunicación, Vol.1, Nº18, año 2020, pp. 1-20 3 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Comunicacion.2020.i18.01 informes efectuados por Organizaciones No Gubernamentales y a estudios académicos se tiene una idea de la magnitud del fenómeno. Además, hay que destacar la gran aceptación social que poseen este tipo de agresiones, llegándose a justificar culturalmente. Sucede así por ejemplo con el caso del “piropo” o comentario aparentemente galante, que con gran arraigo en las sociedades mediterráneas y también latinas se plantea como una muestra de reconocimiento a la belleza femenina. Lo cual, se entiende, no debe plantear sino placer y regocijo a la piropeada. Sobre esto existe una gran controversia social en la que la discusión se polariza entre el respeto a los comentarios no deseados ni reclamados (el derecho a no ser interpeladas) y las corrientes que plantean el carácter histórico, cultural y bienintencionado de este tipo de comentarios (Fridlizius, 2009). El ASC es un problema universal que se da en todo el mundo compartiendo como eje común la opresión patriarcal que se manifiesta violentamente en ejercicios de poder. Los datos que se manejan reflejan un panorama desolador: en Chile, el 85% de las mujeres ha sufrido acoso sexual callejero en los últimos 12 meses (OCAC, 2015); en Perú, 7 de cada 10 mujeres señala haber sufrido acoso sexual callejero en los últimos seis meses (Observatorio Paremos el Acoso Callejero). El 99% de 8.000 mujeres encuestadas en Brasil manifiesta haber sufrido acoso sexual en espacios públicos a lo largo de su vida (Iniciativa Chega de Fiu Fiu). En Argentina, la población más vulnerable a esta violencia son las niñas y adolescentes: 38% de las mujeres fueron acosadas antes de los 13 años y otro 38% entre los 13 y los 15 (estudio de la organización Acción Respeto) (Ameco Press, 2015). En un estudio realizado por la ONG Plan International en Madrid, Lima, Sidney, Kampala y Nueva Delhi, las conclusiones son igualmente alarmantes en cuanto a la prevalencia de estas agresiones: normalización de las agresiones, pasividad del entorno social que presencia estas agresiones e inoperancia de las autoridades (Remacha, 2018). En Marruecos la ONU cifra el ASC en 2 de cada tres mujeres y fuentes locales afirman que más del 33% de estas agresiones derivaron hasta la comisión de una agresión sexual. Es, por tanto, importante señalar que no se conoce por qué no se invierte ni se estudia lo suficientemente el fenómeno. Las pocas medidas que se toman para combatirlo son insuficientes y los efectos, que provocan en las mujeres, de índole psicológico y emocional, son gravísimos. Valga mencionar algo tan básico como carecer de libertad para desplazarse o hacerlo con miedo. Por ejemplo, en el informe elaborado por el Plan Internacional se alerta de que el 40% de las mujeres evita lugares en los que ha sufrido acoso (Remacha, 2018). En este sentido, es oportuno hacer una distinción entre las estrategias de autoprotección desarrolladas por las mujeres y las medidas llevadas a cabo por los gobiernos. En ocasiones unas y otras colisionan y existen algunos precedentes, como en España, en las que el gobierno propone como medida ante el ACS que sean las mujeres las que se autoprotejan en lugar de proveerlas de entornos seguros en los que desarrollar sus vidas en el seno de la comunidad democrática. Es el caso de la criticada “medida del silbato”; una iniciativa con origen en los movimientos feministas que animaba a utilizar el silbato para alertar de una agresión y así hacerlo visible. De origen mejicano, esta iniciativa más de pedagogía y
Salomé Sola-Morales y Belén Zurbano-Berenguer Revista Comunicación, Vol.1, Nº18, año 2020, pp. 1-20 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Comunicacion.2020.i18.01 4 sensibilización social que de protección también fue adoptada en Marruecos en 2018 por Leyla Slassi quien alertaba de la finalidad última del movimiento: apropiarse del espacio público (eldiario.es, 2018). Sin embargo, en el contexto español el silbato fue sugerido como “medida para la prevención de la violación” en un documento de nueve puntos fuertemente criticado por los movimientos feministas, por culpabilizar soterradamente a las mujeres de las agresiones y por delegar la responsabilidad de la seguridad en ellas con estrategias que mermaban su libertad. El “manual antiviolación”, tal y como se le conoció en las Redes Sociales (RRSS), fue eliminado con rapidez, pero rescatamos algunas de las recomendaciones que aparecían en el la web oficial en la sección “servicios al ciudadano”. En el cuarto de los puntos expone literalmente: “En otros países utilizan silbatos para ahuyentar al delincuente. Considere la posibilidad de adquirir uno”. En los últimos años cada vez son más las exigencias de regulación por parte de los movimientos feministas que denuncian que fundamentalmente son las mujeres, las que toman medidas y no los gobiernos y las autoridades. Ejemplo de la auto-desresponsabilización de las instituciones son las “recomendaciones” para evitar violaciones del gobierno de España en 2014 2 o el debate en los años 70 del siglo pasado sobre a quién imponer el toque de queda nocturno en Israel, si a las mujeres o a los hombres. Entre los países pioneros en desarrollar normas para luchar contra esta forma de violencia destacan Bélgica, que desarrolló una ley contra los piropos en 2014; Perú, que cuenta desde 2015 con una ley propia, y Portugal, que en 2016 introdujo modificaciones en su código penal para reconocer la “importunación sexual”. En Argentina, el 15 de abril de 2019 el Senado sancionó una ley que incorpora el acoso callejero como un modo de violencia de género, además de introducir su definición en la Ley 26.485, conocida como Ley de Protección Integral a las Mujeres. Por unanimidad, el Senado sancionó la ley que incorpora el acoso callejero como un modo de violencia de género, además de introducir su definición en la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. En Marruecos, en septiembre de 2018, entró en vigor la ley 103-13 (Loi n° 103-13 relative à la lutte contre les violences faites aux femmes 3 ), que establece penas de cárcel y multas económicas a quienes acosen a una mujer en los espacios públicos u otros mediante actos, dichos o gestos de carácter sexual, o con fines sexuales incluyendo mensajes escritos telefónicos, electrónicos, grabaciones o imágenes de carácter sexual. Esta investigación, que como se advirtió al inicio, tiene un enfoque feminista y comprende el acoso callejero como una manifestación de la violencia de género parte de las siguientes premisas: este fenómeno existe y se manifiesta con esquemas discursivos similares en las sociedades de referencia en este estudio, el ASC está reconocido social y jurídicamente en los tres contextos de estudio y, por último, existen en los contexto de estudio movimientos feministas que lo combaten desde diferentes estrategias siendo una de ellas la comunicativa. 2 Disponible en: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2014/08/18/polemicos-consejos-gobierno- prevenir-violacion/00031408363179694553395.htm 3 Disponible en francés en: http://adala.justice.gov.ma/production/legislation/fr/Nouveautes/lutte%20 contre%20les%20violences%20faites%20aux%20femmes.pdf
Activismo digital y feminismo Revista Comunicación, Vol.1, Nº18, año 2020, pp. 1-20 5 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Comunicacion.2020.i18.01 En este sentido, la investigación se articula en torno a los ejes de la tecnopolítica y del ciberfeminismo o activismo digital feminista como una forma de cambio social que desvela la potencialidad política y transformadora de los movimientos sociales o colectivos feministas en lucha. 2. Entorno digital, feminismo y activismo ciberfeminista Las formas de activismo que se sirven o que utilizan la tecnología digital se enmarcan dentro del campo de la tecnopolítica (Rodotà, 1997; Toret, 2013, 2015). El activismo digital adquiere diferentes roles dependiendo de sus respectivas causas (Neumayer y Svensson, 2016) y contextos socio culturales y, sobre todo, en función de su impacto en la acción colectiva (Castells, 2012; Laudano, 2018a, Sádaba, 2012, Sierra Caballero, 2018, Sorj y Fausto, 2016). Este estudio parte de la premisa de que existe una relación dialéctica entre tecnología, política y cultura, de modo que es fundamental tener en consideración el carácter simbólico, ideológico y discursivo de los procesos de activismo digital, independientemente de que se traten de acciones aisladas o de acciones enmarcadas en movimientos sociales más amplios. La tecnología tiene un rol mediador de las relaciones sociales y no es un fin en sí mismo sino un medio. Por ello, el análisis de las prácticas tecno-políticas no puede ser tecnodeterminista (Fotopoulou, 2016; Gerbaudo, 2017, 2018) y reducirse al estudio de las herramientas utilizadas, sino a la exploración de los usos, prácticas, narrativas, costumbres, valores, relaciones, experiencias vividas por las activistas, éticas y estéticas, así como a los contextos sociales y culturales en los que dichas prácticas se enmarcan. Las nuevas tecnologías de la información, Internet y las redes sociales han sido utilizadas por la causa feminista (Friedman, 2003; Nos- Aldás y Farné, 2017; Núñez, Fernández y Peña, 2016; Piñeiro-Otero y Martínez-Rolán, 2016; Wajcman, 2000) como herramientas políticas y educativas transgresoras que pretenden desafiar el orden hegemónico (Laudano, 2017; Laudano y Kratje, 2018), romper los límites sociales del género binario (García Manso y Silva e Silva, 2017), abrir una brecha en lo considerado normativizado y “normal” (Martín-Cabello, 2013), crear espacios de confrontación de identidad y repertorios de acción propios (Sádaba y Barranquero, 2019), educar a los nodos de su red sobre cuestiones feministas con fórmulas innovadoras (Keller, 2014), abrir nuevos espacios para el compromiso social e intelectual (Nagar y Lock Swarr, 2010) o crear espacios de denuncia contra la violencia de género (Arranz, 2017; Fernández Romero y Núñez Puente, 2017; Núñez Puente, Fernández Romero y Farné, 2018, Zurbano-Berenguer, Liberia, Vayá, 2013). El ciberactivismo, ciberfeminismo (VNS Matrix, 1991) o activismo digital feminista hace alusión a la apropiación de la tecnología por parte del colectivo feminista (Laudano, 2017, 2018). Algunas autoras han remarcado su potencial emancipador (Plant, 1997; Wajcman, 2004; Royal, 2009) y otras han sido más reservadas o críticas (Zafra, 2014). Se trata de un activismo no necesariamente hecho por mujeres, ni exclusivo para ellas ya que pugna por la igualdad y lucha contra la injusticia que la gran mayoría de las mujeres –y otras minorías o masculinidades (Hooks, 2017)– experimentan en diferentes sociedades, contextos y momentos históricos.
Salomé Sola-Morales y Belén Zurbano-Berenguer Revista Comunicación, Vol.1, Nº18, año 2020, pp. 1-20 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Comunicacion.2020.i18.01 6 Recientes estudios sobre el acoso callejero en el ámbito español y latinoamericano han posicionado sobre la mesa la importancia de esta temática (Bili et al, 2014; Fonseca Estevez, 2015; Gonzalez Espinosa y Fernández Godenzi, 2015; Zurbano Berenguer, Liberia Vayá y Bouchara, 2016). En lo que respecta a los casos de campañas digitales de acoso callejero objeto de este estudio, todas ellas se pueden encuadrar dentro del activismo digital, en tanto, utilizan la tecnología y los medios sociales para canalizar sus formas de protesta (Treré, 2012). 3. Objetivos y preguntas de investigación El objetivo fundamental de este trabajo es: O1: reflexionar acerca del activismo digital feminista a la luz del análisis de tres campañas feministas desarrolladas en Internet, en España, Marruecos y Chile. Los objetivos específicos son los siguientes: O1.1: Describir cuáles son las funciones específicas de Internet en las tres campañas seleccionadas. O1.2: Analizar los planteamientos ideológicos-discursivos presentes en las estrategias comunicativas de los tres casos de estudio propuestos. En lo que respecta a las preguntas de investigación que han guiado esta investigación son las siguientes: P1: ¿Cómo es el activismo digital feminista en tres contextos diferentes? P2: ¿Cuáles son las funciones específicas de Internet en las campañas analizadas? P3: ¿Cuáles son los planteamientos ideológico-discursivos planteados en los casos estudiados? 4. Metodología Para abordar estas cuestiones se ha desarrollado una metodología cualitativa basada en el Análisis de Contenido Cualitativo (Piñuel Raigada, 2002), que ha permitido reflexionar acerca del activismo digital feminista. En una primera instancia se ha explorado el rol de Internet en las campañas para así poder considerar su condición digital. Para ello se han determinado tres categorías: a) offline, b) online o c) híbrida. En el primer caso, la campaña no tiene ningún desarrollo on-line. En el segundo, la campaña nace y se desarrolla virtualmente o solo puede visionarse en la red. En el tercero, la campaña combina acción colectiva clásica –ocupación del espacio público, por ejemplo– con acción virtual. También consideramos que una campaña es híbrida si Internet es tan solo un formato más que complementa a otros, tales como el spot o el cartel.
Activismo digital y feminismo Revista Comunicación, Vol.1, Nº18, año 2020, pp. 1-20 7 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Comunicacion.2020.i18.01 Una vez categorizadas las campañas, en segundo lugar, se ha analizado cuáles eran las funciones de Internet. Estas categorías se han diseñado de forma instrumental en el marco de este estudio para dar un sentido explicativo a las campañas y poder establecer similitudes y diferencias en cuanto a las relaciones que establecen con Internet. Para ello se han delimitado seis categorías: a) propagandística y divulgativa, si la red se utiliza para transmitir ideas o valores éticos; b) informativa, si la red se utiliza para reportar cualquier tipo de actividad; c) organizativa y pre-movilización, si la red se utiliza para convocar manifestaciones; d) identitaria, si la red tien como fin la exaltación de indentidades y/o la confrontación con alteridades; e) denuncia, si mediante la red se denuncia abusos o injusticias, y f) artísitica y expresiva, si la red se utiliza como espacio de expresión y creatividad. Las categorías no son excluyentes y se puden superponer en las campañas objeto de análisis. En tercer lugar, dado que lo que más nos interesa discernir es los planteamientos feministas que se proponen en las campañas se han analizado los planteamientos ideológico-discursivos que se desprenden de las mismas. Para ello se ha realizado un análisis de los principales ejes temáticos, lemas principales y enfoques, haciendo especial hincapié al rol de las mujeres, su actitud y al discurso generado por ellas. 4.1. Corpus El corpus lo han conformado tres campañas sobre acoso callejero en tres países diferentes: España, Marruecos y Chile creadas o publicadas en Internet en el año 2014. A pesar de que se tratan de contextos geográfica y culturalmente diversos, por desgracia, existe en ellos una cultura común que es la del ACM. Dado que el objetivo de la selección de casos es ilustrar tendencias sobre este fenómeno, los ejemplos fueron escogidos por su potencial explicativo. En concreto, en el marco de este estudio se aborda la campaña “#nomellamonena”, radicada en Madrid (España); el proyecto “Harcèlement de rue: Et toi tu entends quoi?”, de la blogera marroquí Ahlem B, y la campaña chilena realizada por estudiantes: “¡Basta de acoso a las Escolares!”. Estas tres iniciativas de protesta tienen en común la lucha contra el acoso callejero y su potencial ciberactivista. La elección de las campañas responde un objetivo visibilizador de diferentes realidades más que a la exhaustividad de los elementos comparativos. Así, podrían haberse seleccionado otras, incluso más homogéneas, pero éstas responden a coordenadas socio-políticas bien diferentes que enriquecen el análisis a la vez que permiten vislumbrar retos y elementos comunes. 5. Resultados 5.1. Caso español La campaña #nomellamonena es una iniciativa on-line desarrollada en la capital de España, en Madrid, en uno de sus barrios: Lavapiés. Se inspira en una obra de la estadounidense Tatyana Fazlalizadeh, quien trabaja a partir de mujeres reales, pero con lemas basados sobre todo en la cosificación del cuerpo femenino o los roles sociales asociados a la mujer en el espacio público (Larrañeta, 2004). Estas campañas
Salomé Sola-Morales y Belén Zurbano-Berenguer Revista Comunicación, Vol.1, Nº18, año 2020, pp. 1-20 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Comunicacion.2020.i18.01 8 utilizan la imagen fotográfica en blanco y negro, siendo las protagonistas las mujeres, que aparecen retratadas mirando a cámara con carteles de denuncia en las manos. Estas imágenes fueron compartidas a través de las redes sociales y en el blog www.nomellamonenatumblr.com. En #nomellamonena las mujeres fotografiadas prestan sus cuerpos y su rostro a todas las mujeres que sufren a diario los abusos machistas en calles, bares y transportes públicos. Las imágenes de este proyecto retratan a mujeres de toda clase, edad y apariencia mostrando lemas diversos contra el acoso. La idea de emplear el “nena” responde a que este es uno de los apelativos con los que los hombres se dirigen en el espacio público a mujeres que no conocen (de las que desconocen por tanto sus nombres) cuando las acosan son “guapa” o “nena”. Así, el proyecto, desarrollado por un grupo de vecinas del barrio tiene como objetivo luchar contra el acoso que sufren a diario cuando transitan sus calles. En lo que respecta a las funciones desarrolladas por Internet en esta campaña se pueden delimitar cuatro: en primer lugar, la red es utilizada para transmitir valores éticos e ideas (lo que piensan las mujeres respecto al ASC); en segundo lugar, Internet es utilizado como un espacio de denuncia contra los acosadores y se dirige expresamente a ellos como público objetivo de la campaña. En tercer lugar, Internet permite exaltar las identidades (las mujeres unidas contra el acoso) contra los acosadores. En cuarto, mediante las redes sociales en las cuales se publica (Facebook y Twitter), las mujeres se expresan creativamente utilizando medios como la fotografía. Imagen 1. Joven mirando a cámara sostiene cartel con actitud seria. Imagen 2. Joven gesticulando con cara agresiva rechaza el acoso. En cuanto a los planteamientos ideológico-discursivos, los mensajes de la campaña van desde las reivindicaciones hasta consignas de tono más interpelativo y en ocasiones agresivo. En este sentido la campaña es tanto estrategia de visibilización como de reacción. Las mujeres no optan sólo por mostrar su realidad, sino que se enfrentan a ella en los mismos términos: si se sienten agredidas con unas palabras, también pueden agredirte con las suyas.
Activismo digital y feminismo Revista Comunicación, Vol.1, Nº18, año 2020, pp. 1-20 9 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Comunicacion.2020.i18.01 Las ideas que inspiran estos mensajes retoman las claves del ASC: - La libertad de acción y la seguridad en el espacio público. - La cosificación de la mujer a partir de su cuerpo sexuado. - El falso mito de la disponibilidad de la mujer en el espacio público. A nivel discursivo, la campaña presenta efectos en dos sentidos: de un lado, visibiliza la realidad del acoso de una manera impactante, tanto por el uso de la imagen como por el lenguaje coloquial con el que suelen acometerse estas agresiones, y, por otro, reivindica un rol activo de las mujeres que de resistentes pasan a ser reactivas. El papel de la víctima se vuelve activo y reacciona al mismo nivel de agresividad utilizando las mismas estrategias discursivas y simbólicas que las de los acosadores. Uno de los aspectos más interesantes de los efectos de la campaña son las reacciones patriarcales, como las de los grupos de hombres que han intentado boicotear el proyecto a partir de su deslegitimación empleando la parodia como estrategia. Estos han utilizado para reaccionar contra la campaña fundamentalmente dos recursos: los comentarios en los espacios de difusión de la campaña (por ejemplo, en las versiones digitales de los periódicos que se han hecho eco) y las contra-campañas. Una de ellas es la creación del blog #nomellamonene. En este espacio han empleado las mismas imágenes de la campaña feminista, pero los lemas son alterados digitalmente mostrando lemas machistas, retrógrados y tradicionalistas del estilo “no me juzgues por mi aspecto, barro y friego perfecto”, “cuando cojo la escoba me siento toda una señora”, “para hacer feliz a mi marido he de servir” o “no hay nada que me frene cuando voy detrás de un pene”. Imagen 3. Dos jóvenes hacen cortes de manga con actitud despectiva mientras sostienen su cartel dirigido a los acosadores. Imagen 4. Mujer mira a cámara con actitud seria mientras sostiene cartel dirigido a los acosadores. La contra-campaña machista, que se autodenomina “Campaña contra el acoso feminazi. Nosotros también estamos hartos de estar indefensos ante las mujeres”, llega incluso a recrear la idea del hashtag proponiendo para sus fotografías retocadas uno nuevo (en línea con la moralidad heteronormativa y patriarcal que defienden): #mujerestradicionales.
Salomé Sola-Morales y Belén Zurbano-Berenguer Revista Comunicación, Vol.1, Nº18, año 2020, pp. 1-20 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Comunicacion.2020.i18.01 16 Ballester, I. (2012): “Confluencias feministas entre arte y tecnología”, Arte y Políticas de Identidad, 6, 147-162. Barrantes Sanchez, N.S. (2016): “Hartas de caminar con miedo: resistencias individuales y colectivas al acoso sexual callejero, de los movimientos ocacc y hollaback en Bogotá”. Tesis inédita. Bogotá: Universidad de Santo Tomás. Benítez-Eyzaguirre, L. (2018): “Del código binario al código de género: identidad, imaginario y remezcla”. En F. Sierra, S. Leetoy y T. Gravante (Eds.). Ciudadanía digital y democracia participativa (89-112). Salamanca: Comunicación Social Ediciones y Publicaciones. Billi, M., Guerrero González, M.J., Meniconi Asfura, L.A., Molina Torres, M., y Torrealba Herrera, F. (2015): “Masculinidades y legitimaciones del acoso sexual callejero en Chile”. Ponencia completa para el 8º Congreso Chileno de Sociología 2014 y Encuentro Pre-Alas 2015. Bodelón, E. (2009): “Las mujeres y las nuevas legislaciones sobre sus derechos: el caso del derecho a la seguridad”. Revista Catalana de Seguridad Pública, 20, 73-84. Carballo, G. (2015): “Construyendo un mundo sin violencia machista: Los aportes de las organizaciones de mujeres en Nicaragua para transformar la cultura machista y prevenir la violencia”. Independent Study Project (ISP) Collection. Paper 2265. En línea: http://digitalcollections.sit.edu/isp_collection/2265 [7/4/2019] Carnacea Cruz, A., y Lozano Cámara, A. (coords.) (2011): Arte, intervención y acción social. La creatividad transformadora. Madrid: Grupo 5. De Abreu, C. (2017): “Narrativas digifenistas: arte, ativismo e posicionamentos políticos na Internet”. Revista Brasileira de Pesquisa (Auto)Biográfica, 2(4), 134-152. Eldiario.es (2018): “El silbato contra el acoso sexual callejero salta de México a Marruecos”. En línea: https://www.eldiario.es/politica/silbato-sexual- callejero-Mexico-Marruecos_0_834316902.html [7/4/2019] Felshin, N. (Ed.) (1995): But it is Art? The spiriti of art as activism. Seattle: Bay Press. Fernández Romero, D., y Núñez Puente, S. (2017): “Producciones activistas online de la víctima de violencia como sujeto político. El paro internacional de mujeres #8M”. En J. Sierra Sánchez (Coord.), Nuevas tecnologías audiovisuales para nuevas narrativas interactivas digitales en la era multidispositivo (pp. 445- 454). Madrid: McGraw-Hill/Interamericana de España. Fidalgo, I., y Bula, H. E. (Eds.): Realidades Video Políticas: activismo y emancipación de la imagen red. México: Editorial Universidad Autónoma Metropolitana de México. Fonseca Estévez, A. (2015): “La violencia patriarcal nuestra de todos los días: el acoso sexual callejero en Uruguay”. Tesis. Instituto Latinoamericano de Economía,
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