La maternidad, la lactancia y la virtud en Los pechos privilegiados
Abstract
Este artículo analiza la imagen de los pechos que da título a la comedia y es el motivo que hilvana el conflicto dramático de principio a fin. En esa imagen pueden converger tanto la celebración del abolengo como la lección sobre la privanza a través de temas como la leche, las virtudes y la maternidad misma. Todos estos asuntos quedan expresados en los múltiples significados que adopta la imagen del pecho.
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LA MATERNIDAD, LA LACTANCIA Y LA VIRTUD EN LOS PECHOS PRIVILEGIADOS Fernando Rodríguez Mansilla Hobart and William Smith Colleges [email protected] RESUMEN: Este artículo analiza la imagen de los pechos que da título a la comedia y es el motivo que hilvana el conflicto dramático de principio a fin. En esa imagen pueden converger tanto la celebración del abolengo como la lección sobre la privanza a través de temas como la leche, las virtudes y la maternidad misma. Todos estos asuntos quedan expresados en los múltiples significados que adopta la imagen del pecho. Palabras claves: maternidad, lactancia, virtud, Los pechos privilegiados. Motherhood, Breastfeeding, and Virtue in «Los pechos privilegiados» ABSTRACT: This article analyzes the image of the breast that is part of the play’s title and represents the motif that forges the dramatic conflict from beginning to end. The genealogical praise and the lesson about privanza converge in the image of the breast through topics such as the milk, human virtues, and motherhood itself. All these matters are expressed in the multiple meanings that the image of the breast unfolds. Keywords: Motherhood, Breastfeeding, Virtue, Los pechos privilegiados. ISSN: 2340-1176 Atalanta 2024, 12/2: 139-156
Fernando Rodríguez Mansilla 140
La maternidad, la lactancia y la virtud en Los pechos privilegiados 141 xiste consenso en torno a los rasgos genéricos de Los pechos privilegiados. Considerada un drama político1, se ha estudiado a fondo la elaboración de un discurso sobre el ejercicio del privado que lleva a cabo Juan Ruiz de Alarcón en ella2. Igualmente, se ha tenido en cuenta su aspecto de comedia genealógica, en la medida en que supone la exaltación de un linaje, el de los Villagómez, a partir de una anécdota sobre su abolengo y prestigio nobiliario (como en Los Porceles de Murcia de Lope)3. En este trabajo se analiza la imagen de los pechos, que da título a la comedia, puesto que en ella se entrecruzan tanto la celebración del abolengo como la lección sobre la privanza, a través de temas como la leche, las virtudes y la maternidad misma4. Esta comedia se trata de una de las cinco publicadas por Alarcón (junto a Ganar amigos, Los favores del mundo, El dueño de las estrellas y La amistad castigada) acerca de la relación entre el rey y su privado. A este respecto, Willard King observa que estas comedias «revelan la constante preocupación de Alarcón por los problemas de la ley y del gobierno en los años de mentalidad reformista que van de fines del reinado de Felipe III a comienzos del de Felipe IV»5. Así, Los pechos privilegiados se comprende mejor en el clima de moralización frente a la frivolidad del reinado anterior, de allí que se considere tradicionalmente 1621 como fecha post quem6. En la comedia se desarrolla una representación de la masculinidad enfocada en valores tradicionales (espíritu guerrero, austeridad estoica, desprecio del lujo) que encaja bien en la tendencia de didacticismo y crítica de las costumbres que impregnó la literatura en los primeros años del reinado de Felipe IV, a raíz de la Junta de reformación organizada por el conde-duque de Olivares. Esto ayuda a confirmar su datación hacia inicios de 1620 como parte de la tendencia 1 Es clasificada de esa forma, junto a Ganar amigos y La amistad castigada, por Lola Josa, El arte dramático de Juan Ruiz de Alarcón, Kassel, Edition Reichenberger, 2002, p. 23. 2 Ysla Campbell, «El poder y la privanza: las propuestas de Alarcón», eHumanista, 32, 2016a, pp. 201- 219. 3 En su introducción a la edición de la comedia, Ysla Campbell destina unas páginas a explorar esta dimensión genealógica de la comedia (Ysla Campbell, «Introducción», en Juan Ruiz de Alarcón, Los pechos privilegiados, ed. Ysla Campbell, Ciudad Juárez, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2016b, pp. 11-13). 4 En ese sentido, la comedia sería un ejemplo de aquella estructura lírica que advertía David Gitlitz en su estudio clásico sobre el teatro de Lope de Vega: organizar una comedia exponiendo un tema que se materializa a través de imágenes o de evocaciones líricas (David Gitlitz, La estructura lírica de la comedia de Lope de Vega, Valencia, Albatros-Hispanófila, 1980, p. 67). 5 Willard King, Juan Ruiz de Alarcón, letrado y dramaturgo. Su mundo mexicano y español, México, El Colegio de México, 1989, p. 153. 6 Ignacio Arellano, Historia del teatro español del siglo XVII, Madrid, Cátedra, 1995, p. 285. E L
Fernando Rodríguez Mansilla 142 literaria que se produjo alrededor de la reforma que impulsaba el nuevo privado, pero que Ruiz de Alarcón hace suya y se encuentra a lo largo de su producción dramática7. En la comedia se encuentran dos temas favoritos de Alarcón: el cortesano sin fortuna o en desgracia y el rey lujurioso8. Rodrigo es el sujeto equilibrado, discreto y prudente, frente a un rey rijoso, Alfonso, y un mal consejero que lo desplaza pronto. El dilema de Rodrigo reside en que se debate entre la lealtad al rey (obedecerlo, apoyarlo y darle buenos consejos) frente a su propia conciencia (que le dice que lo que pretende el rey está mal)9. Todos estos asuntos quedan expresados en los múltiples significados que adopta la imagen del pecho. Covarrubias señala que «hombre de pecho, el valeroso». A su vez, el pecho alberga los sentimientos más profundos (como el amor), así como los secretos, de allí que la frase «descubrir el pecho» equivalga a «decir su secreto»10. De allí que una de las facetas más importantes del ejercicio de Rodrigo como privado y luego leal vasallo consistirá, precisamente, en guardar el secreto del rey, por lealtad a él, así como por lo vergonzoso y problemático que sería revelárselo al conde Melendo, su amigo, pues en ello también pondría en riesgo su honor. Preservar el secreto, guardárselo en el pecho, es otra muestra de lealtad para con Alfonso, como vasallo, y también para con el conde, por amistad. El secreto en el Barroco es una especie de «energía social desbordante que pone en marcha todo un mecanismo de deseo de revelación y encubrimiento» y por ende será un elemento del desarrollo de la trama también, según se verá11. La primera aparición del pecho se ofrece en el sentido moral de «interior del hombre», para explicar la sólida relación que Rodrigo sostiene con el conde, el padre de Leonor, a quien ama: «Que vuestra firme amistad / tiene más autoridad / en mi pecho que 7 Véase Ruth Lee Kennedy, «The Madrid of 1617-1625. Certain Aspects of Social, Moral, and Educational Reform», en Estudios hispánicos. Homenaje a Archer M. Huntington, Wellesley, Spanish Department-Wellesley College, 1952, pp. 275-309. También lo aborda, en torno a su impacto en esta obra, Lola Josa, op. cit., p. 64. 8 Walter Poesse, Juan Ruiz de Alarcón, Nueva York, Twayne Publishers, 1972, p. 82. 9 Ignacio Arellano, op. cit., p. 286. 10 Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana o española, eds. Ignacio Arellano y Rafael Zafra, Madrid-Frankfurt Am Main, Iberoamericana-Vervuert, 2006, p. 1351. Similares significados brinda el Diccionario de autoridades (s.v. «pecho»): «el interior del hombre» (en sentido moral), «valor o fortaleza», y frases como «tener pecho», «tener paciencia», u «hombre de pecho», «valeroso y de gran secreto», ya que «abrir el pecho» es revelar un secreto. 11 Simon Kroll, «El secreto en Calderón. Análisis de algunos aspectos del secreto en las comedias de Calderón», Hipogrifo, 3:1, 2015, p. 22. Sumado a ello, ha de considerarse que «el tema de la amistad es uno de los más importantes del teatro de Alarcón y ofrece un tranquilizador contrapeso a las otras preocupaciones constantes: la quemante angustia del amor y los celos, y los peligros espantosos del engaño» (Willard King, op. cit., p. 141).
La maternidad, la lactancia y la virtud en Los pechos privilegiados 143 su amor»12. Rodrigo es prudente, pero franco con sus amigos, como el conde, a quien le abre su pecho, porque no tiene nada que temer con él. Más complicado resulta para el rey, cuyo decoro podría ponerse en riesgo si lo que se comparte es recibido por alguien que no va a protegerlo. Rodrigo, como su privado, lo recibirá con gusto, de allí que inste al rey a hablar sin tapujos para saber en qué puede ayudarlo. «Acabe pues vuestro pecho / de ser liberal [“abierto”, “franco”] conmigo»13, le pide al rey Alfonso, quien le contará su deseo, que no contempla matrimonio, hacia Elvira, la hija del conde Melendo, el gran amigo de Rodrigo. Alfonso es un rijoso impenitente hasta el final, cuando tome la decisión que acabará con los conflictos por vía matrimonial, pero durante toda la comedia aparecerá como un sujeto débil frente a la pasión amorosa. El deber de Rodrigo es controlarlo, pero el rey no lo lleva bien, de allí que lo expulse de la privanza y traiga a Ramiro, quien se propone complacerlo para tener poder y alcanzar beneficios. Se establece la división entre lo justo (que es ser un buen gobernante, racional y virtuoso, como propone Rodrigo con el ejemplo) y el gusto, que es cumplir sus caprichos. Esta dicotomía queda reflejada en la exposición sobre los dos tipos de privados que desarrolla el gracioso Cuaresma: el «privado aguado» dice verdades, amonesta, mientras el «privado puro» solo endulza y lisonjea14. Ramiro, como espejo deformado de Rodrigo y «privado puro», no tiene escrúpulos para obtener lo que quiere: es mentiroso, murmurador, lisonjero y enamorado de la misma mujer que el héroe. Al romper la relación de valimiento, el rey le pide a Rodrigo que guarde el secreto. Es el momento más complicado para el protagonista, pues pierde la posibilidad de casarse con Leonor y la amistad del poderoso. El personaje expone constancia o resiliencia como virtud neoestoica, frecuente en el Barroco15, frente a la adversa fortuna. Rodrigo es fiel a mantener el secreto del rey incluso frente a su amada Leonor, lo cual hace que la pierda16. «Oh dura ley del secreto»17, dice el héroe, un concepto que se asocia con un pecho 12 Juan Ruiz de Alarcón, Los pechos privilegiados, ed. Ysla Campbell, Ciudad Juárez, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2016. Todas las citas se hacen por esta edición, con lo que en adelante procederemos a indicar solamente el correspondiente número de versos (Los pechos privilegiados, vv. 6- 8). 13 Juan Ruiz de Alarcón, Los pechos privilegiados, vv. 95-96. 14 Ibíd., vv. 338-368. 15 Shifra Armon, Masculine Virtue in Early Modern Spain, Burlington, Ashgate, 2015, p. 96. Para Ysla Campbell, «el neoestoicismo permea la vida de nuestro autor» (Ysla Campbell, «El poder y la privanza: las propuestas de Alarcón», eHumanista, 32, 2016a, p. 217). 16 Juan Ruiz de Alarcón, Los pechos privilegiados, vv. 519-532. 17 Ibíd., v. 587.
Fernando Rodríguez Mansilla 144 igualmente fuerte y resistente, como lo requiere la personalidad de Rodrigo. El drama presenta entonces el secreto como energía social en las relaciones: mantener el secreto confunde también al padre, el viejo conde, que pensará que es su hija Leonor la que es deseada por el rey. Esto acaba favoreciendo al personaje en la trama, ya que es lo que le permite estar alerta y prevenirse frente a la venida nocturna del rey a su casa. El azorado padre habla con su criado Nuño y este reitera la imagen del pecho como el lugar donde se guarda el secreto: «Y si en mi pecho / ha sido culpa callarlo / la esperanza de estorbarlo / sin darte pena lo ha hecho»18. Pero a la vez el pecho, como el lugar del corazón y los sentimientos más profundos, es depositario de la mayor franqueza del pecho leal, como cuando Nuño contesta a la pregunta de su señor el conde: «Si lo supiera [quién corteja a Leonor], no crea / tu pecho de mí, señor, / que lo callara»19. Tanto el criado como Rodrigo, en las escenas iniciales, se muestran leales y tributarios del amor y el respeto de quien ven como su superior, el conde Melendo: el pecho del criado/amigo es depositario de los afectos del de su señor. Existen secretos que deben guardarse, por lealtad, en tanto atañen al honor y a la moral, pero también pueden ser empleados de mala forma, si se guardan para fines maliciosos, como lo hace el mal privado Ramiro. El rey depende del secreto para alcanzar sus objetivos y confundir su identidad con la de Ramiro (quien fingirá ser quien está enamorado de Elvira): «Esté secreto mi amor, / porque tengo por mejor / que tenga [el padre de Elvira] queja de ti»20. La escena hace que el honor esté en peligro, pero se resuelve gracias a la prudencia del viejo conde y a la reacción inmediata del rey, que recula avergonzado (aunque luego vemos que es falso, pues volverá a la tentación). El conde Melendo emplea la imagen del pecho para aludir a su dura amonestación al rey (a quien crió), pues, como producto de la ira se dejó llevar por sus impulsos y expuso lo que estaba reprimiendo: «Basten [las disculpas ofrecidas por Alfonso] porque sois mi rey / que aun las palabras, señor, / quisiera volver al pecho, / si es que alguna os ofendió»21. El pecho airado revela los secretos o lo que, por decoro, debe reprimirse. La segunda jornada se abre con el conde Melendo contándole el suceso a Rodrigo, revelándole el secreto (pues atañe a su honor) de la incursión del rey en su casa, por su gran amistad y para proponer la solución a su caída: le propone volver a ser valido, ya 18 Ibíd., vv. 745-748. 19 Ibíd., vv. 763-765. 20 Ibíd., vv. 794-796. 21 Ibíd., vv. 905-908.
La maternidad, la lactancia y la virtud en Los pechos privilegiados 145 que el monarca, supuestamente, se ha quitado a Elvira de la cabeza. Rodrigo no quiere, pues repetir no valdría la pena. Habla de estar «desengañado», pues es el sentimiento que sostiene su decisión firme y no solo la ira de haber sido rechazado: «Corriendo el tiempo no hay duda / que el enojado se muda [“cambia”], / pero no el desengañado»22. El «desengaño» es concepto básico para su conducta estoica: no depender de ilusiones o deseos irracionales, ser pragmático y saber lo que se puede hacer y lo que no se debe hacer. En la misma jornada segunda se repite la idea en boca del rey, como una actitud que él caracteriza como atrevimiento, ya que va contra sus deseos: «Sepa a lisonja o engaño / lo que dices; que en efeto / es la lisonja respeto / y atrevido el desengaño»23. Más adelante, en la jornada tercera, el rey, reflexionando más, dirá de sí mismo que la expulsión de Rodrigo como valido obedecería a que «engañado / tal exceso pude hacer»24. Se trata de establecer límites para la conducta y las palabras, como el hermetismo del secreto en el pecho. En paralelo a un retrato negativo del monarca, cegado por sus pasiones, se ve cómo Ramiro lo envenena con mentiras, diciéndole que Rodrigo no guardó su secreto, de lo contrario, ¿cómo habría sabido el conde que iban a ir esa noche a su casa? Con estos comentarios, espera tenerlo a su voluntad y que acceda a casarlo con Leonor, manteniendo el poder. El rey está tan ciego que llega a creer que Rodrigo dice amar a Leonor para confundirlo y que su amor es Elvira, enredándolo todo por no saber manejar su secreto, compartido con Ramiro. Ante el enfado del rey, el conde decide retirarse a los predios de Rodrigo para estar más seguro. La escena de Rodrigo con los villanos, en la segunda jornada, es clave para entender las razones de su conducta. Aparece «vestido de campo», según la didascalia, y todo el canto de los villanos es una alabanza de aldea frente al engaño en el que se vive en la ciudad. Los «cortesanos» son los de la urbe. Aquí aparece el personaje de la tosca Jimena, su ama de leche, quien repite constantemente que Rodrigo es como su hijo: «por fijo le tengo»25. Ningún villano sabe cuál es el mal de Rodrigo, pues él no lo revela. En el diálogo, Jimena contrasta el «pecho» de Rodrigo con el pecho suyo, ya que lo alimentó y debería abrírsele: «Esfogad conmigo el pecho / si vos miembra que del mío / vos di el 22 Ibíd., vv. 1000-1002. 23 Ibíd., vv. 1528-1531. El tema del desengaño también lo aborda Ysla Campbell, op. cit., p. 211. 24 Juan Ruiz de Alarcón, Los pechos privilegiados, v. 2536. 25 Ibíd., v. 1189. El pasaje hace eco de una idea que ya exponía Fray Luis de León, quien tras ejemplificar las virtudes o defectos que la leche del ama puede transmitir, concluye que «echando la cuenta bien, la ama es la madre» (Fray Luis de León, La perfecta casada, Madrid, Espasa-Calpe, 1957, p. 137).
Fernando Rodríguez Mansilla 146 primer alimento. / Ama vuesa so, Rodrigo, / a nadie el vueso secreto / podedes mejor fïar / que como madre vos quiero»26. Rodrigo la rechaza discretamente: no quiere recordar para que no le duela más. A ese dolor, Jimena opone fuerza bruta para vengarlo. A ello contrasta Rodrigo su estoicismo: «Pero la suerte [la fortuna] se sufre, / no se vence con esfuerzo; / que bien conoces del mío»27. La relación entre Jimena y Rodrigo merece un comentario. Ella declara ser su ama de leche y crianza. La leche amamantada operaba, en la mentalidad de la época, como una suerte de predestinación para el sujeto28, ya que se creía que las buenas y malas inclinaciones se transmitían en la lactancia. La elección del ama de leche, en las familias nobles, era asunto delicado, ya que la «buena leche» aseguraba al niño una buena salud, así como principios morales29. En ese aspecto, el rol del ama de leche, Jimena, es importantísimo para la formación del protagonista y los rasgos de su carácter frente al público. A sabiendas de este lugar común sobre la leche en la época, el espectador había de enlazarlos, hasta ser indesligables, a la vez que se promovía la pregunta en torno a cuánto de Jimena poseía Rodrigo o se reflejaba en sus actos. Jimena solo descubrirá el disgusto del rey con Rodrigo a partir del diálogo de este con el rey don Sancho de Navarra, que ella escucha escondida. Rodrigo se mantiene en sus cabales y decide no intervenir, negándose al pedido de don Sancho, por ser los propósitos del rey de Navarra limpios y porque no disgustarán al conde. Lo único que le pide el rey don Sancho es que no diga que está en León, a lo que Rodrigo dice que mantendrá el secreto tal como lo hará a su vez el conde («En eso [guardar el secreto]/ del Conde podéis fïar / lo que fïais de mi pecho»30). De inmediato, Rodrigo irá a ver al conde para «apercibirle el secreto, / para que en viéndoos, señor, / disimule el conoceros»31, porque si los propósitos son limpios, los secretos pueden guardarse, ya que no van a conducir a agravios. Y los secretos de 26 Juan Ruiz de Alarcón, Los pechos privilegiados, vv. 1197-1203. 27 Ibíd., vv. 1228-1230. 28 Juan Diego Vila, «“El ama que me dio leche / jamás tuvo dicha en nada”: el debate de la lactancia materna en la fragua de protagonismos infantiles», en Tramas del hispanismo actual: VIII Congreso Argentino de Hispanistas, eds. Mariana Genoud de Fourcade y Gladis Granata de Egües, Mendoza, Asociación Argentina de Hispanistas-Universidad Nacional de Cuyo-Zeta Editores, 2009, p. 162. 29 Los tratados de la época sostienen «que lo más importante no es que la madre amamante necesariamente al bebé, sino que se confíe la lactancia a la mejor mujer que haya para hacerlo» (Sarah Pech-Pelletier, «Las nodrizas en los tratados médicos del Siglo de Oro: composición, aspectos religiosos y poderes de la leche», en La leche polifónica. Estudios sobre las nodrizas en la península ibérica (siglos XIII-XVI), coords. Sophie Hirel y Hélène Thieulin-Pardo, Madrid, La Ergástula, 2021, p. 61). 30 Juan Ruiz de Alarcón, Los pechos privilegiados, vv. 1361-1363. 31 Ibíd., vv. 1371-1373.
La maternidad, la lactancia y la virtud en Los pechos privilegiados 147 estado, de honor y de amor se guardan en los pechos, tanto de Rodrigo como del conde Melendo, que se ganarán pronto el respecto de este nuevo rey en escena. En Valmadrigal, Jimena le comenta a Leonor la pelea entre Rodrigo y el rey: que se casen, sugiere el ama de leche, aunque sea contra la voluntad real, y podrán quedarse a vivir allí, lejos de su influencia o poder. No les faltará de nada viviendo en el campo. Las damas comentan: «Resuelta es la villana» dice Leonor y Elvira sostiene que Jimena «es a lo menos / desengañada»32; una actitud, como ya se advirtió, que también ejerce Rodrigo en el espacio cortesano; dicho «desengaño» entonces es de extracción rural y de allí le viene al protagonista. Con todo, este comentario producirá que Leonor riña con Rodrigo. Lo llama cobarde y le reprocha que debió luchar por su amor, porque no sabe el caso de honor que involucraba a su familia (Jimena no contó el secreto del rey que atañe a Elvira). Por ello dice Rodrigo: «Solo puede culparme quien ignora / la precisa ocasión que me refrena»33. La escena que cierra el acto segundo tiene al rey y a Ramiro ocultos escuchando a Rodrigo y a Elvira hablando. Este diálogo, que en principio debería ser un secreto para ellos, los lleva a la confusión, pues creen que Rodrigo habla por sí cuando habla por el rey de Navarra. El rey Alfonso lo toma todo como si fuera una conspiración en su contra, como que Rodrigo es su igual y que podría entonces defenestrarlo. Ramiro aprovecha el secreto mal revelado y azuza la ira del rey por lo que le conviene. Aparece Jimena y advierte de los «cortesanos» que están merodeando el lugar34. Ahora el rey intenta matar a Rodrigo, creyendo que es un traidor, por haberse revelado, de forma accidental, un secreto. Es una escena lograda: Rodrigo saca la espada para defenderse de Ramiro y detiene al rey con la otra mano (sin ofenderlo). Sale en defensa de Rodrigo Jimena, quien se lleva al rey. Alfonso reacciona como si fuera contra él, a lo que ella responde, con discreción: «Rey, el mío fijo / defiendo, non vos ofendo»35. Para que la escena sea verosímil frente al espectador hay que suponer a una mujer robusta, lo cual se ve avalado por la preceptiva en torno a las amas de leche. En los tratados sobre la lactancia se 32 Ibíd., vv. 1608-1609. 33 Ibíd., vv. 1688-1689. 34 Ibíd., v. 1772. 35 Ibíd., vv. 1827-1828.
Fernando Rodríguez Mansilla 154 Talegote se burla de Cosquillas, personaje identificado con el físico de Alarcón, diciéndole que no sirve como amigo «porque es de pecho muy doblado»65. Dado que la letrilla de Quevedo debió componerse en 162366, a propósito de este poema y otros que lo vejaban, la misma Willard King supone que los versos de Los pechos privilegiados (si no toda la comedia) en los que Alarcón se defiende de las burlas que generaba su físico debieron escribirse entre 1623-1624, como respuesta a estos ataques67. Considerando que Alarcón no solía contestar a los insultos, la imagen elegida como principio compositivo de toda la obra (los pechos), de la mano de su semántica en la comedia, podría también comprenderse como toda una reivindicación, elegante y discreta, de su propia condición. De esa forma, Los pechos privilegiados que dan título a la obra configuran no solo metáfora de valores morales (lealtad, silencio, fortaleza, estoicismo) y saber político, sino que se vuelven símbolo del escritor y reclamo de su talento por encima de sus adversidades personales. Bibliografía citada Arellano, Ignacio, Historia del teatro español del siglo XVII, Madrid, Cátedra, 1995. Armon, Shifra, Masculine Virtue in Early Modern Spain, Burlington, Ashgate, 2015. Béguelin-Argimón, Victoria, «“Del regimiento que se ha de tener en dar leche al niño”: lactancia, madres y amas en los primeros tratados castellanos de puericultura», en La leche polifónica. Estudios sobre las nodrizas en la península ibérica (siglos XIIIXVI), coords. Sophie Hirel y Hélène Thieulin-Pardo, Madrid, La Ergástula, 2021, pp. 17-34. Campbell, Ysla, «El poder y la privanza: las propuestas de Alarcón», eHumanista, 32, 2016a, pp. 201-219. 65 Con dilogía, por la joroba y ser poco de fiar (Luis Quiñones de Benavente, Entremeses, loas y jácaras, ed. Cayetano Rossell, Madrid, Alfonso Durán, 1874, II, p. 12). 66 Más precisamente, el poema debe ser de mediados de 1623, como reacción a que el mexicano tuvo a su cargo la redacción de la crónica oficial de las fiestas en honor al príncipe de Gales (Pablo Jauralde, Francisco de Quevedo [1580-1645], Madrid, Calambur, 2023, p. 340). 67 Willard King, op. cit., p. 186. El discurso, en el que se transparenta la figura de Lope y conforma una defensa del ingenio o intelecto por encima de los defectos físicos, está puesto en boca del gracioso Cuaresma (Los pechos privilegiados, vv. 2155-2247).
La maternidad, la lactancia y la virtud en Los pechos privilegiados 155 Campbell, Ysla, «Introducción», en Juan Ruiz de Alarcón, Los pechos privilegiados, ed. Ysla Campbell, Ciudad Juárez, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2016b, pp. 7-58. Codet, Cécile, «Aprendiendo de la leche», en La leche polifónica. Estudios sobre las nodrizas en la península ibérica (siglos XIII-XVI), coords. Sophie Hirel y Hélène Thieulin-Pardo, Madrid, La Ergástula, 2021, pp. 35-50. Covarrubias, Sebastián de, Tesoro de la lengua castellana o española, eds. Ignacio Arellano y Rafael Zafra, Madrid-Frankfurt Am Main, Iberoamericana-Vervuert, 2006. Fasquel, Samuel, Quevedo et la poétique du burlesque au XVIIe siècle, Madrid, Casa de Velázquez, 2011. Fernández-Guerra, Luis, D. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, Madrid, Rivadeneyra, 1871. García Santo-Tomás, Enrique, Signos vitales. Procreación e imagen en la narrativa áurea, Madrid-Frankfurt Am Main, Iberoamericana-Vervuert, 2020. Gitlitz, David M., La estructura lírica de la comedia de Lope de Vega, Valencia, Albatros-Hispanófila, 1980. Jauralde, Pablo, Francisco de Quevedo (1580-1645), Madrid, Calambur, 2023. Josa, Lola, El arte dramático de Juan Ruiz de Alarcón, Kassel, Edition Reichenberger, 2002. Kennedy, Ruth Lee, «The Madrid of 1617-1625. Certain Aspects of Social, Moral, and Educational Reform», en Estudios hispánicos. Homenaje a Archer M. Huntington, Wellesley, Spanish Department-Wellesley College, 1952, pp. 275-309. King, Willard, Juan Ruiz de Alarcón, letrado y dramaturgo. Su mundo mexicano y español, México, El Colegio de México, 1989. Kroll, Simon, «El secreto en Calderón. Análisis de algunos aspectos del secreto en las comedias de Calderón», Hipogrifo, 3:1, 2015, pp. 19-34. León, Fray Luis de, La perfecta casada, Madrid, Espasa-Calpe, 1957. López Martínez, José Enrique, «Las comedias “en lenguaje antiguo”: del teatro heroico del siglo XVI a la comedia nueva», Anuario Lope de Vega, 27, 2021, pp. 225-254. Pech-Pelletier, Sarah, «Las nodrizas en los tratados médicos del Siglo de Oro: composición, aspectos religiosos y poderes de la leche», en La leche polifónica.
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