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Contribuciones de la dialéctica a la organización del conocimiento

García-Gutiérrez, Antonio

Abstract

La organización del conocimiento, y las disciplinas científicas matrices que la nutren, se ha cimentado en el objetivismo, una concepción arraigada en el positivismo que fundamentara a los fundadores belgas y prosiguiera con el funcionalismo que sostiene el paradigma tecnicista desde el que se describen o resuelven los problemas derivados de su objeto de estudio. Sin embargo, operar con materiales simbólicos y discursivos tan complejos como el conocimiento, la experiencia o la memoria, especialmente a través de sus inscripciones y registros (exomemoria) en redes digitales masivas, precisa estudios desde posiciones política, ética y culturalmente sensibles. La exploración de la dialéctica no solo aporta claves esenciales para entender ciertas operaciones decisivas de la organización del conocimiento como acciones hermenéuticas altamente mediadas sino que también ofrece los instrumentos que garantizan el pluralismo y la democracia en las temáticas y discursos que lo merecen. El espacio digital ofrece nuevas oportunidades a la diversidad pero también una amenaza de unificación sin precedentes para las culturas, la democracia y el disenso. La instalación de una conciencia dialéctica en la investigación y las prácticas de organización del conocimiento y de la memoria, como pretende este artículo, contribuye a la protección y promoción de derechos humanos fundamentales mediante el diálogo regulado entre distintas y legítimas posiciones.

Full text

Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o Con ibu ions o dialec ics o knowledge o ganiza ion An onio GARCÍA GUTIÉRREZ Uni e sidad de Se illa [email p o ec ed] Resumen La o ganización del conocimien o, y las disciplinas cien í icas ma ices que la nu en, se ha cimen ado en el obje i ismo, una concepción a aigada en el posi i- ismo que undamen a a a los undado es belgas y p osiguie a con el uncionalismo que sos iene el pa- adigma ecnicis a desde el que se desc iben o e- suel en los p oblemas de i ados de su obje o de es udio. Sin emba go, ope a con ma e iales simbóli- cos y discu si os an complejos como el conocimien- o, la expe iencia o la memo ia, especialmen e a a és de sus insc ipciones y egis os (exomemo ia) en edes digi ales masi as, p ecisa es udios desde posiciones polí ica, é ica y cul u almen e sensibles. La explo ación de la dialéc ica no solo apo a cla es esenciales pa a en ende cie as ope aciones decisi- as de la o ganización del conocimien o como accio- nes he menéu icas al amen e mediadas sino que ambién o ece los ins umen os que ga an izan el plu alismo y la democ acia en las emá icas y discu - sos que lo me ecen. El espacio digi al o ece nue as opo unidades a la di e sidad pe o ambién una ame- naza de uni icación sin p eceden es pa a las cul u as, la democ acia y el disenso. La ins alación de una conciencia dialéc ica en la in es igación y las p ác i- cas de o ganización del conocimien o y de la memo- ia, como p e ende es e a ículo, con ibuye a la p o- ección y p omoción de de echos humanos unda- men ales median e el diálogo egulado en e dis in as y legí imas posiciones. Palab as cla e: O ganización del conocimien o. Dialéc ica. Exomemo ia. Ope ado anscul u al. Cul- u a. Ideología. Plu alismo. Diálogo. Abs ac Knowledge o ganiza ion, and i s nu u ing scien i ic disciplines, ha e been buil on objec i ism, a pe spec- i e oo ed in posi i ism on which he Belgian ound- ing a he s o In o ma ion Science de eloped hei heo ies, and which has been con inued h ough unc- ionalism, he philosophical basemen ha holds o- ge he he echnicis pa adigm om which he p ob- lems o i s domain a e nowadays usually desc ibed o sol ed. Howe e , ope a ing such complex symbolic and discu si e ma e ials as knowledge, expe ience o memo y —especially h ough hei oo p in s and eco ds (exo-memo y) in he massi e digi al ne - wo ks— equi es s udies ca ied ou om sensible e hical, cul u al and poli ical posi ions. Dialec ical explo a ion does no only p o ides essen ial clues o help us o unde s and some o he mos decisi e knowledge o ganiza ion ope a ions as highly media - ed he meneu ics, bu also p o ides us wi h he ools o ensu e plu alism and democ acy in he subjec s and discou ses ha dese e i . The digi al space o e s new oppo uni ies o di e si y, bu also an unp eceden ed h ea o uni ica ion o cul u es, demo- c a ic posi ions and dissen . Ins alling a dialec ical consciousness in o he co e o knowledge o ganiza- ion and memo y esea ch and p ac ice, as claimed by his a icle, will con ibu e o he p o ec ion and p omo ion o basic human igh s h ough he egula - ed dialogue among he di e en and legi ima e posi- ions. Keywo ds: Knowledge o ganiza ion. Dialec ics. Exo- memo y. T anscul u al ope a o . Cul u e. Ideology. Plu alism. Dialog. 1. In oducción La o ganización del conocimien o es una con i- gu ación ansdisciplina p opia de las nue as ciencias socio-humanas en la línea de los es u- dios cul u ales o de los women´s s udies, en e o as complejas alianzas ho izon ales cons i ui- das pa a la esolución de obje os especí icos. Sin emba go, la o ganización del conocimien o ambién hab ía de se a iculada con el g upo de las “ciencias emancipa o ias”, en el sen ido que a es as ciencias a ibuye Habe mas (1971), cuyos obje i os no es a ían muy dis an es de las iejas es a egias de la economía polí ica: de- e mina las huellas del dominado y de la domi- nación en odas las ins i uciones humanas, siendo los egis os del conocimien o, la expe- iencia y la memo ia obje i os ac ualmen e muy p i ilegiados po la hegemonía. En es e abajo abo da emos la con ibución que puede hace la dialéc ica a la in es igación y p ác icas de la o ganización del conocimien o desde el plu alismo. El en oque dialéc ico elegi- do se cen a á en las es uc u as e ins umen os del diálogo o de la con e sación pa a es ablece acue dos, y no en su ap o echamien o desde Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 34 una pe spec i a, digamos, poshegeliana (con- ce nien e a la e olución hacia el absolu o me- dian e con aposiciones de esis y an í esis), o de sus de i aciones (desde el ma e ialismo dialéc ico ma xis a a las lógicas de la con adic- ción) que nos conducen a ho izon es y desa íos nada desdeñables pe o que se án omi idos aquí. Especí icamen e, la explo ación (y explo- ación) de esa “o a” dialéc ica ha sido a ada ecien emen e en o os abajos sob e el uso de la con adicción como ecu so epis emológico (y, po an o, ambién epis emog á ico) a los cuales emi imos (c ., especialmen e, Ga cía Gu ié ez, 2007, 2011a y 2011b). Es ablecido en pa e y as es a b e e decla a- ción de in enciones, el luga de enunciación adop ado po es e in es igado , nos aplica emos a de e mina la ele ancia de la dialéc ica y de los p ocesos a gumen a i os en la o ganización plu al de los conocimien os o memo ia egis a- dos y de sus inculaciones con concep os ma- ices del pensamien o más an iguo como e - dad, obje i idad, cul u a, diálogo, é ica, digni- dad, colonialidad, democ acia, plu alismo, ciu- dadanía, emancipación en el ma co de una es uc u a ac ualizada po el más ecien e y pujan e espacio sociocul u al: la digi alidad. Nues o mundo ac ual ija uno de los pila es de su iden idad y au oconocimien o en la p ese a- ción y ci culación de sus p opios egis os. Pe o los ecue dos, conocimien os, expe iencias no son obje os ma e iales inmu ables sino es uc u- as simbólicas, es o es, ela os gene ados y eseman izados cons an emen e —e incluso in e e idos po la imaginación, al deci de Paul Ricoeu (1999)— po la edes de sen ido que los acogen. Po eso, es más iable pa a la in es i- gación cien í ica en gene al el egis o de una memo ia o conocimien o que la memo ia o el conocimien o mismos, a pesa de las limi acio- nes de aquél y la ilimi ada iqueza semió ica de es os. Con la digi alidad, no obs an e, su ge una nue a e a pa a las insc ipciones humanas p o- duc o de au ona aciones o de mediaciones —a las que denomina emos exomemo ia (1)—, y ambién nue os modos de conse a , je a qui- za , o ganiza , de ini , compa a e incluso de mi a a ás: la sa u ación de nues as p opias imágenes, po ejemplo, p opicia di e en es pe - cepciones y es uc u as sociales y cul u ales del conocimien o, de la expe iencia, del ecue do y del ol ido. El espacio digi al ha sido c eado po el pode y no es algo na u al ni al uis amen e o o gado a la ciudadanía, ni ampoco ha sido conquis ado po és a median e p ocesos de ap opiación que no hayan sido diseñados con el benepláci o del sis ema. La ecnología nunca es un sopo e neu al sino un e icaz mo o de “no malización” que aslada la lógica de la cul u a pa a/en la que ue diseñada. Como ad ie e Sod é (2006), nunca econociéndole un ol e oluciona io solo ese ado a las ideas, oda ecnología es bien an es una “ ecno-lógica”. Es un e o , po an o, c ee que hay di e sidad o plu alismo po el me o hecho de que, po ejemplo, la oz o el conocimien o indígena o ma ginal se ansmi a en la ed. Desde luego, las comunidades silen- ciadas ganan di usión, pe o la di usión some ida al lenguaje de lo digi al implica o ma aciones y con e siones cul u ales i e e sibles. Teniendo en cuen a, po an o, que a la ecnolo- gía digi al hay que o za le los bene icios —el peaje ya es e iden e— dado su éxi o global incon es able (lo que no debe se obs áculo pa a pensa p e-, pos- e incluso pa a- digi almen e, po un lado, y que no hay dé ici en las cul u as o suje os que desean pe manece ue a de lo digi al, po o o), la ciudadanía plane- a ia debe en ena se en es a egias de ap opia- ción cuando no de esis encia y, siguiendo a James Cli o d (1999), hace lo con las mismas he amien as uni ican es elabo adas po el po- de . ¿Cuál es el ol de la o ganización y de los o ganizado es del conocimien o en es os nue- os escena ios? ¿Pueden se polí icamen e asép icos? ¿Son los esul ados subje i os de sus ope aciones ideológicas, pe o supues a- men e obje i as, cien í icamen e iables? ¿No hab ía que o o ga ca as de legi imidad cien í i- ca a nue os modos de subje i idad p oduc i a, explici able y e i icable? A chi e os, biblio eca ios, documen alis as, o ganizado es del conocimien o, son mediado- es en plena ans o mación de sus o icios y, na u almen e, los in es igado es del mismo ámbi o no cuen an con meno p eca iedad es- pec o a sus obje os de es udio. Es e iden e que la posición enuncia i a sólidamen e cimen ada y je a quizada que nos ha p opo cionado la epis- emología posi i is a es á siendo a asada po una di usa ma iz cogni i a (epis eme, di ía Fou- caul ) undamen ada en lujos, en expec a i as, en lo izomá ico, en lo con adic o io, en lo ma- si o. La up u a o icial con el posi i ismo, no obs an e, oma á su iempo. En su época, el p opio genio c í ico de Ma x no ue capaz de p escindi de un posi i ismo que igualmen e e a esponsable del colonialismo capi alis a que o maba pa e de sus pesadillas. Aun así, la e lexi idad y la au oc í ica pueden se un inicio pa a enca a los nue os escena ios. Dese cio- nes, sediciones, p omiscuidades, nomadismos y o as exp esiones me a ó icas, sis émicamen e inco ec as, aplicadas a la epis emología y al conjun o de las ciencias pueden se las cla es Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 35 de un cambio de posición enuncia i a que nos pe mi a isualiza , acompaña e incluso ap o e- cha el nue o espacio- iempo que nos ha sob e- enido as la de onación digi al. En el á ea de la a chi ís ica, la documen ación, la museog a ía o la biblio economía, po ci a los nomb es de algunas disciplinas posi i is as que se ocupan de o ganiza las insc ipciones huma- nas, el desa ío es doble: los in es igado es y los p o esionales no solo son usua ios de lo digi al sino ambién sus o zados ges o es. El esul ado de sus ope aciones puede ene ascendencia global inmedia a y masi a po lo que su espon- sabilidad social, la ele ancia de su abajo o la adquisición de conciencia cosmopoli a son asun os de p ime o den en la in es igación, la ins ucción y las p ác icas con sus (co)p oducciones y ep oducciones simbólicas. La ed es un espacio polí ico —una polis i ual ins an ánea-, en consecuencia, cualquie es u- dio se io que de ella, o de cualquie a de sus aplicaciones o dimensiones, se haga, no puede des incula se de una posición enuncia i a exen- a de undamen os ideológicos. Pa a in es iga la in o mación o la comunicación —sen enciaba Ma ín Ba be o (2010) desde los es udios cul u- ales la inoame icanos— hay que de ini de qué lado se es á. ¿Es la digi alidad algo dis in o a un espacio de comunicación? Pa ece, po el con- a io, que lo digi al es á a a esado po la co- municación misma. Como en odos los espacios comunica i os, y ol iendo a Ma x, ue zas des- comunales como las del pode polí ico y eco- nómico- inancie o in e nacional echa án aíces cosi icando las in e acciones comunica i as y sacándoles endimien o como me cancías. An e la imposibilidad de a icula un pensamien- o au én icamen e democ á ico y plu al de la o ganización de los conocimien os y memo ias egis adas bajo las iejas, es ancas y monolí i- cas ca ego ías posi i is as su gen los “es udios de exomemo ia”, exp esión análoga a “o gani- zación del conocimien o” que incluye un p o un- do “gi o” o sesgo an opológico, polí ico, é ico y social en su in e io . Tales es udios es a ían o ien ados po una eleología emancipa o ia. Así pues, la emancipación humana —incluso desde una pe spec i a neo-u ili a is a, pues no hay que ene miedo a las palab as— y odo lo que el concep o conlle a, se es ablece como causa úl ima de nues a ap oximación y es a á p esen- e en odos nues os ins umen os e i ine a ios. Debe conside a se que oda eclamación de emancipación es legí ima. Nues o mundo se ía más jus o si la imaginación polí ica se dedica a a busca le salida a ales eclamaciones de libe - ad en luga de nega las o con ina las. De he- cho, podemos es a con encidos de que más que pone excusas pa a el diálogo emancipa o- io, hab íamos de elabo a las o in en a las pa a que és e u ie a luga sin cesa y en ena a cada gene ación en la indicación y p ác ica de es e saludable de echo. Posiblemen e, es a idea cons i uye una insensa ez pa a el pensamien o conse ado que solo e en el cambio la disolu- ción de su mundo y el e o de lo desconocido. Pe o es esa misma ideología conse ado a la que nunca dudó en a en u a se en expedicio- nes coloniales y gue as insensa as e incluso la que ha diseñado el espacio digi al sin calcula sus consecuencias. En la época digi al que acabamos de inicia , no obs an e, exis en se ios iesgos de inc emen o del pensamien o único que galopó oci e an e jun o a las ecien emen e des enes adas ecno- logías analógicas pe o que cabalga sigiloso — aunque mucho más amenazado — in il ado en la digi alidad a las que allana on el camino. El consenso ya no co e ía pelig o en el plane a y sí, po el con a io, el disenso, la di e encia epis- emológica p o unda, la cosmo isión in aduci- ble, el de echo inalienable a la in isibilidad e incluso a la desapa ición (an es de se ans o - mado lo dis in o en lo mismo). Todo, en la digi a- lidad, ha sido o endado a su p o unda lógica bina ia. El gi o an ópico que ha de se in oducido en nues os es udios, obliga a una d ás ica e isión de los p esupues os epis emológicos impe an- es que, de hecho, desembocan en su disolu- ción en a o de un plu alismo enuncia i o que abaja sob e la ince idumb e, lo alible, el plu- alismo lógico, po an o, el dialogismo pe ma- nen e y la concep ualidad abie a y que, incluso, admi e la pa aconsis encia y la con adicción como ecu so explo a o io cogni i o. Muy esu- midamen e, ese p oyec o es lo que hemos lla- mado “desclasi icación” en o o luga (2007, 2011b) y subyace a las p opues as que, desde una mi ada dialéc ica, esboza emos aquí. A pesa de que en o os abajos abo damos la necesidad de ga an iza el plu alismo y la de- moc acia de los egis os digi ales, median e el es ablecimien o de p incipios e ins umen os eó icos ans e sales (aplicables en clasi ica- ciones, hesau i, on ologías, análisis documen- al, e c.) ecogidos bajo la denominación (inspi- ada en Edga Mo in) de “ope ado complejo” (2004), en el que nos ocupa nos cen a emos en la búsqueda del consenso o ganizado a a és de un desa ollo dialógico de su complemen a- io, el ope ado anscul u al. El ope ado ans- cul u al iene como obje i o ga an iza el con- senso en cie os asun os y, aun no alcanzando la misma p io idad y obje i os del ope ado Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 36 complejo (la libe ad de exp esión, nada menos) con ibuye a su consecución y pe mi e unciona- lidades necesa ias pa a acili a las in e accio- nes. Pues o que pa a llega a acue dos (2) es necesa io el diálogo en e in e locu o es, es e abajo se ha cen ado en la dialéc ica como ciencia del diálogo y, pa icula men e, en su dimensión e ís ica undándonos en la jus i icada descon ianza de A hu Schopenhaue (2002). Habla sin emba go de consenso, implica am- bién en a en una in ini a y deseable escala de g ises, es deci , en “g ados de acue do” que inculen a las comunidades de conocimien o o memo ia en disc epancia. No obs an e, esul a que no odos los asun os suscep ibles de dis- c epancia —incluso ex ema— en e cul u as, ideologías o posiciones (3) necesi an del con- senso, o an siquie a del diálogo. De hecho, el quid del dilema no esidi ía solo en cómo ob e- ne acue dos sino en qué asun os y discu sos los me ecen. Es más, a la ez que clama emos po el consenso en de e minados emas, p o- clama emos los pelig os de uni e saliza las cosmo isiones y las ma ices cogni i as y cul u- ales que sus en an la di e sidad simbólica. Tal obje i o pa ece camu la se al se icio del pen- samien o único. De es a e lexión ele a emos dos pos ulados: 5. Si la inconmensu abilidad (en el sen ido de Kuhn) absolu a en e cul u as, ideas o posi- ciones exis ie a —y al ez ue a posible su exis encia asis emá ica al ni el de ma iz cogni i a— no se ía incompa ible con la adopción de acue dos en los ni eles de in- manencia y posiciones conc e as. 6. La posibilidad de adop a acue dos en e posiciones dis in as no implica, sin emba go y necesa iamen e, su adopción. El acue do es necesa io y posible en los asun- os en los que las posiciones débiles o ma gina- les sucumben an e la p opaganda hegemónica global o local, po ejemplo, o en cues iones cen ales o angenciales al ámbi o de la Decla- ación de los De echos Humanos, po cie o una Ca a necesi ada de ac ualización sob e nue as bases dialógicas como las aquí abo dadas que sume in e locu o es y isiones posnacionales. El uni e salismo a ul anza supond ía lle a , a múl iples au ona aciones y sensibilidades de las cul u as p esen es o pasadas, a la ex inción. La igilancia y au o igilancia, po an o, son impe a i as pa a un o ganizado del conoci- mien o que puede encon a median e la ehabi- li ación de la dialéc ica, he amien as y es a e- gias e icaces en la época digi al. Si el acue do es necesa io solo en cie os casos, alla el uni- e salismo como pa adigma gene al y hab e- mos de acudi a o as ma ices heu ís icas. En ese aspec o, es mejo llega a un “uni e salismo pa cial” que espe e los de echos, es o es, con- sensua un asun o den o de la uni e salidad in e io p opia de oda cul u a, an es que o za uni e salismos gene ales que no malmen e se some en al ideal egula i o de la cul u a hege- mónica. Es e p incipio se co esponde, en pa e, con lo que el epis emólogo mexicano León Oli é ha denominado, ace adamen e, cons uc i ismo plu alis a (Oli é, 1999). La “ ía dialéc ica” ha sido habi ualmen e ma gi- nada po la epis emología gene al —así lo e- emos seguidamen e en su e olución genealó- gica— y po las disciplinas posi i is as al se i- cio exclusi o del pa adigma ecnicis a, pe o ha enido buena acogida en el pa adigma he me- néu ico y, po an o, en la desclasi icación. La dialéc ica, sin emba go, es un inmenso cajón en el que se mezclan desde la o odoxia al so ismo. De ahí que dediquemos el epíg a e siguien e a disce ni qué ipo de dialéc ica nos se ía ú il pa a elabo a , sob e su é ice, un ope ado anscul u al des inado a ob ene consenso en la o ganización y ci culación de los egis os digi a- les, no lesi o a los in e eses del ope ado com- plejo, ga an e del plu alismo y del disenso sino, po el con a io, buscando su equilib io. Y, como e emos, no le queda á o a salida a nues as p e ensiones que acudi a la dialéc ica de peo epu ación: la e ís ica. Solamen e si log amos desen aña y dela a el compo amien o e ís ico en odo also diálogo o ien ado a “impone con- senso” los de echos ciudadanos log a án p e a- lece . 2. Dialéc ica anscul u al En abajos an e io es (2002a y 2011b) hemos abo dado los undamen os polí icos de la me- mo ia digi al con e e encia conc e a a las ac- uaciones e ins umen os desa ollados pa a la elabo ación de índices y me ada os, es o es, de esas es uc u as in e media ias que pe mi en el acceso, a la ez que lo manipulan, la ecupe a- ción y pa icipación de los ciudadanos en la exomemo ia. Los dos p incipios más sob esa- lien es (ob iada nues a causa polí ica úl ima — la emancipación— pe o inhe en es a ella) que deben p ecede a oda ac uación se ían, po an o y en ese o den, dignidad y democ acia. Sin emba go, ambas aspi aciones son indiso- ciables a la ez que simul áneamen e alcanza- bles. En endemos po democ acia del conoci- mien o digi al, la p esencia pa icipa i a de ac o de odas las posiciones y mundos posibles en elación a la o ganización de un asun o. Es e p incipio end ía a se ins umen ado po el mencionado ope ado complejo. La libe ad de Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 37 opinión en las es uc u as del conocimien o o ganizado es incues ionable. Toda posición, has a la “menos acep able” y la más exec able, ienen un de echo na u al a o ma pa e de los conocimien os y ecue dos digi ales o digi aliza- dos. Opone se a es e p incipio in iolable cons i- ui ía un colabo acionismo con la censu a y el neo- o ali a ismo digi al. En onces, las p egun as se ían: si ales egis os deben ci cula ¿han de hace lo con impunidad? y ¿deben los o ganiza- do es y mediado es de la exomemo ia eje ce algún ipo de in e ención —sin censu a— o p ac ica el ela i ismo? Adelan emos que la p opues a que desa olla emos en es e abajo a en la di ección de una igilancia social —a a és del ope ado anscul u al— compa ible con la libe ad absolu a de ci culación de egis- os en la ed ga an izada po el ope ado com- plejo. Conside amos, po o a pa e, la dignidad —en la pe spec i a kan iana (2002)— como la i e- duc ible au onomía de la pe sona no some ible a cambio o p ecio. En los casos en los que la dignidad indi idual o colec i a es é suje a a iesgos y ag esiones, de p ocedencia ex a o in acul u al, se hace necesa io a bi a una in e ención me aconcep ual en las edes de conocimien o ep esen ado po un ope ado anscul u al (4) sob e el que señala emos, a al a del encuad e más especí ico que abo da á es e abajo, que hab á de po encia las opinio- nes enmudecidas, usiona las posiciones dis- c epan es median e consenso, c i ica la iola- ción de los de echos humanos y o as no mas básicas (medioambien ales o a en a o ias con a la muje o la in ancia, po ejemplo) e, incluso, sanciona la op esión o el incumplimien o de los acue dos anscul u ales p e iamen e es ableci- dos. Las p egun as obligadas, aho a, y que solo pod emos esol e pa cialmen e en es e ex o se ían: ¿quién puede e igi se como mediado legí imo pa a ejecu a las in e enciones en un pa imonio ajeno? y ¿cómo ope acionaliza in- e nacionalmen e (5) la in e ención? A es as cues iones complejas in en a á da es- pues a la a gumen ación que sigue con la in en- ción básica de ab i un deba e amplio sob e la necesidad de es ablece una é ica anscul u al —y no uni e sal— de la memo ia digi al más que ins au a pa ones de compo amien o que, en caso de encon a se en e los ejemplos y posiciones empleados, solo lo se ían a í ulo indica i o. P ocede aho a, po lo an o, la p o undización eó ica o ien ada a la consecución de ales ope- ado es anscul u ales. En ese p oceso iden i i- camos a ios polos que deben se explo ados al de alle e in e elacionadamen e en una ap oxi- mación dialéc ica a la o ganización del conoci- mien o que en el p esen e abajo abo da emos: en p ime luga , las o mas, alcance, aduc ibili- dad y po osidad de las ca ego ías en juego; en segundo, las ca ac e ís icas, ep esen a i idad y legi imidad de los ep esen an es en el diálogo; en e ce o, las p opiedades y condiciones del diálogo mismo; y, po úl imo, los asun os en elación a sus anclajes espacio- empo ales y con ex uales dominan es y las epe cusiones sob e comunidades y sensibilidades ine i able- men e ausen es en odo p oceso ep esen a i o. Pues la memo ia o el conocimien o isibilizados co esponden a los egis os del más ue e y pueden se más di undidos pe o cuan i a i a- men e in e io es a lo silenciado, lo desape cibi- do o lo desapa ecido. Es os elemen os básicos de un diálogo en e las cul u as e ideologías pa a el consenso en ma e- ia de cues iones polémicas y espinosas de echazable e in iable solución uni o bila e al, solo pueden se con emplados en el ma co de ga an ías que p ecisa el conocimien o y el pen- samien o u u os de la humanidad, ámbi os es- a égicos que necesa iamen e han de se ob- se ados desde es pe spec i as insepa ables: 1) económico-polí ica, 2) e nog á ica (sociocul u- al) y 3) ecno-lógico-lingüís ica. Po ello, los mecanismos pa a el diálogo expues os en es e abajo su gen como an ído os de la homoge- neización y de la uni icación de pau as, no solo en elación a la “agendización” emá ica (de la céleb e eo ía de una agenda-se ing que a ec a igualmen e an o al discu so mediá ico como al cien í ico) sino ambién a los modos de ca ego- iza y clasi ica los emas y sus pe spec i as, obligadamen e plu ales e híb idos. Aho a bien, y ése es el e i o io sob e el que ope a emos, la anscul u a (6) puede p ocede de moldes acionales cuando delibe adamen e se busca el consenso en e isiones an agóni- cas. Se a a ía de abo da una e sión acional y de labo a o io pa a unos lujos que se obse - an indomables. Pa a ello, negamos o no nece- si amos la concepción uni e sal de la e dad o de la azón y, po an o, ma ginamos oda me o- dología o ien ada bajo el p incipio de una lógica dogmá ica o je á quica. Si solo hubie a un modo de e o elabo a el mundo (y si lo hubie a se ía poco ú il) no exis i ía la dialéc ica, al como la aplica emos aquí a pa i de Schopenhaue , pues una azón uni e sal ha ía p ác icamen e innecesa io el deba e y la p opia a gumen ación. La misma his o ia de la ciencia demues a cada día como se e ocan eo ías i e ocables (aun- que, al in y al cabo, consolado as, ú iles e in- cluso su icien es en un con ex o dado) (7). Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 38 En ese sen ido acudi emos a la dialéc ica como he amien a de la in e acción acional en p ocu- a de un acue do sa is ac o io pa a odas las pa es in oluc adas en un asun o, bien pa a homogeneiza una cues ión é icamen e homolo- gable, bien pa a in oduci mayo p esencia colec i a en la ed median e acue dos p o isio- nales y sec o iales. En pu idad se a a ía de usa el con ol del diálogo en e cul u as o ideo- logías —pa a gene aliza ambos concep os empleamos el a chisemema “posición”— que po mo i os elemen ales debe ocu i median e mecanismos y en o os en los que los in e locu- o es “se suman” a una discusión sob e un asun o. Lo que haya de sali de esa discusión pod ía se una ca ego ía consensuada, llama- emos a es o ca ego ía anscul u al, que de ini- i amen e no es a ía u dida en la anscul u a misma, como p oceso e iginoso y espon áneo, sino a pa i de in e acciones acionales in e cul- u ales no imposi i as. He ahí cómo de la mul i- cul u alidad o conjun o de cul u as iluso iamen e sepa adas y de inidas y, especialmen e, de las abie as al cambio e in e cambio colabo a i o, puede asen a se un sen ido na u al de lo mes i- zo ( lujo anscul u al) no conside ado como necesa iamen e hos il con a sus p ogeni o es sino, po el con a io, una esis encia acional de la men alidad democ á ica ac i a an e los p o- cesos de homogeneización o de sus i ución que sob e los conocimien os y memo ias egis ados p e ende el monismo simbólico global aho a en un espacio digi al, al con a io de lo que pa ece (y quie e pa ece ) a p ime a is a, mucho más manipulable y con olable. Los au ona ado es de egis os digi ales y sus mediado es, o ganizado es del conocimien o y epis emóg a os (8), comp ome idos median e p incipios é icos, especí icamen e abo dados po los es udios de Guima aes y Fe nández Molina (2002 y 2010), ob end ían ecu sos legi- imados po la ciudadanía pa a p ocede a una igilancia que ga an izase la p esencia digi al, no solamen e de cualquie opinión digna o de- moc á ica, sino incluso de aquellos egis os de con enido eja o io o libe icida que p e ende- ían hace daños i epa ables a la p opia “de- moc acia mnemog á ica”. Tal es el caso de las polí icas de la memo ia de las dic adu as o icia- les, de las asociaciones an idemoc á icas, del neocapi alismo o de aquellos su iles y diplomá i- cos modos de enmudece o elimina , median e mil es a agemas impunes, las mayo i a ias posiciones agmen adas en mino ías o simple- men e, la di e sidad o el de echo a disc epa . La pla a o ma sob e la que se desa olla una me odología di igida a la cons ucción de acue - dos pa ciales y abie os, en odo caso, a la e i- sión en o os de mayo pa icipación y a la im- placable acción eseman izado a de los iem- pos, es el diálogo plani icado écnicamen e. Po ello, no podemos soslaya una incu sión obliga- o ia en los undamen os his ó icos y cien í icos del diálogo, es o es, en la dialéc ica y las disci- plinas con las que ha enido man eniendo un o cejeo on ológico desde la An igüedad: la lógi- ca, la e ó ica, la e ís ica o la so ís ica. Hagamos una b e e e isión cuyo obje i o es cla i ica los sen idos que u iliza emos en es e abajo. 2.1. I ine a ios dialéc icos En la magis al ob a De nup iis Me cu ii i Philo- logiae, del ilóso o bajomedie al Ma co Capella, se ealiza una p esen ación de las sie e damas de hono que acompañan a la no ia en sus bodas con Me cu io an e la p esencia de Júpi e y o as di inidades. Cada una de las damas ep esen a a una de las a es libe ales o gani- zadas en el i ium ( ela i as a lo discu si o) y el quad i ium ( inculadas a lo numé ico). Cada una de ellas debe expone , an e la celes ial co e, sus sabe es. La segunda de ellas se lla- ma, p ecisamen e, Dialéc ica. F anco Volpi ecoge el agmen o del lib o IV en el que Capella desc ibe al inquie an e pe sonaje (Volpi, 2002, p. 81): […] su ez es pálida, su mi ada huidiza y pene an- e; su cabello, espeso pe o bien enzado, ado na po comple o y esme adamen e su cabeza; lle a las es idu as y el palio de A enea y, en la mano, po a los símbolos de su pode : en la izquie da, una se pien e en oscada en eno mes espi ales; en la de echa, unas ablillas con ep esen aciones es- pléndidas y a iopin as, unidas po un gancho ocul- o, y mien as que la mano izquie da esconde bajo el palio sus insidias ipe inas, la de echa, po el con a io, se mues a a odos. No cabe duda sob e el ca ác e peyo a i o de la ep esen ación de la dialéc ica pa a Capella, a quien se le a ibuye nada menos que el papel de co ea de ansmisión en e la iloso ía omana y “pagana” y la hegemonía c is ianizan e de me- diados del p ime milenio. Inmedia amen e, debemos compa a es a con- cepción nega i a de la dialéc ica con o as posi- ciones que p ecedie on a la de Capella en el iempo pa a da nos cuen a de la polémica e, incluso, del égimen de con adicciones po el que ha luc uado el concep o. Pa a ello, me basa é en algunos hi os ecogidos en el sinóp i- co y cla i icado ex o de Volpi. En ocasiones se ha iden i icado la dialéc ica con la lógica, o cien- cia de los modos del azonamien o, llegando a cons i ui se como la p opia uen e del sabe . Conc e amen e, Sóc a es la con igu a al se icio de la ciencia, aunque en un sen ido abie o y Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 39 c í ico, pues el p ocedimien o debe in en a e u- a odas las posiciones que in en an monopoli- za la posesión de la e dad. Sin emba go, en la pe spec i a más dogmá ica, Pla ón se desp en- de de odos los a ilugios que con aminen al mé odo dialéc ico en su i ine a io hacia la o ma e dade a, hacia la e dad única. Po ello, la dialéc ica pla ónica ya apa ece libe ada de e ó- ica, cuyo obje i o es la pe suasión del o o independien emen e de la ob ención de la e - dad; de la psicagogia, que compa e inalidad con la e ó ica aunque u ilizando ecu sos emo- i os y poco acionales que pe suadan apelando a la emo i idad y al co azón; y, desde luego, de la e ís ica, cuyo des e gonzado obje i o es iun a en el diálogo median e a gucias de la in e locución que no mues an esc úpulos con la men i a y la pe e sidad con las que se delei a, ya en el ex emo, la so ís ica. Es o no impide que el mé odo pla ónico de e u ación de hipó e- sis se asemeje al p ocedimien o de Zenón, si bien la di e encia es iba en la búsqueda de la e dad uni e sal pla ónica en e a los de aneos y bu las del b illan e so is a de Elea. Aho a bien, un elemen o undamen al pa a nues os in e eses a gumen ales, que puedo an icipa ya, y señala Volpi espec o a la dialéc- ica soc á ica, es que pa a el maes o de la anámnesis “aunque el mé odo dialéc ico se eje za cie amen e con mi as a la e dad, a la de inición del uni e sal, lo de e minan e es lo- g a un acue do con el in e locu o (Volpi, 2002, p. 90). Si en nues a p opues a na u almen e no pod emos echaza la ob ención de esa iluso ia y uni e sal e dad, ins ancia en cons ucción, econs ucción y decons ucción incesan es, de ningún modo ha emos ehén de la e dad al p incipial obje i o del diálogo, es o es, la ob en- ción del acue do. Libe amos el diálogo del yugo de la e dad, de una an p eca ia como pelig o- sa concepción de la e dad única, inmu able y e e na que jamás es a ía al alcance de una humanidad emba ada y en cuyo nomb e se han come ido las mayo es a ocidades con a ella misma. La iloso ía a is o élica ep esen a una ía in e - media en e la posición de los so is as, como el maes o de la con adicción —Zenón— y el undado del ela i ismo —P o ágo as—, y el dogma ismo pa menídeo, pla ónico y neopla ó- nico y ya has a el uni e salismo de ese sis emá- ico escul o del desapasionamien o que ue a Kan . Aunque A is ó eles no excluye la opinión como o man e de la cons ucción de la ciencia, la conside a un p ocedimien o no cien í ico del que, sin emba go, se pueden ob ene impo an- es u os pa a el conocimien o si es debidamen- e canalizada y il ada. En an o que pa a Pla ón la dialéc ica cons i uye el eje del discu so epis- emológico pa a su discípulo, A is ó eles, o ma pa e del discu so doxológico o de la me a opi- nión. No obs an e, se ía necesa io dis ingui en e las opiniones me amen e a bi a ias y p o agónicas y las p oceden es de una expe iencia y de una in eligencia heu ís ica y aza osa que pueden inco po a pe spec i as esenciales en la cons- ucción del sabe . Respec o a la opinión explici- ada en el diálogo, A is ó eles, como o os mu- chos ilóso os, econoce la capacidad humana pa a eje ci a la dialéc ica incluso sin habe eci- bido ins ucción; po lo que debe di e encia se es a dialéc ica, eó icamen e inna a y consus- ancial al lenguaje, de aquella o a conside ada como écnica discu si a. Con amos has a aho a, po an o, con un abani- co de posiciones dialógicas: • la de aquéllos que c een en la e dad única y solo se a anan en su ob ención; • la de los que solo quie en asegu a que los modos y la pu eza del aciocinio sean co ec- os, “ e dade os”, independien emen e de las ealidades ísicas o noológicas; • la de esos o os cuyo in es con ence o pe - suadi u ilizando ecu sos e ó icos y psica- gógicos (9) pa a consegui sus ines; • y, po úl imo, la de esos o os cuyo obje i o es, simplemen e, sali ic o iosos del deba e pa a lo que p ac ican odo ipo de a imañas median e el engaño delibe ado. Deja íamos ue a, de es a ap esu ada clasi ica- ción de pa ida, los pa alogismos que p oceden del e o y, en consecuencia, de un plan ea- mien o equi ocado y no conscien e de los ci- mien os sus en an es de oda a gumen ación. Kan echaza adicalmen e la dialéc ica como p ocedimien o pa a ob ene conocimien o cien í- ico y la a ibuye a la acción de so is as y cha la- anes a gumen ando que, pues o que es una lógica que se mezcla con los con enidos y la au én ica lógica solo puede ocupa se de los modos de azona con independencia de los obje os del mundo, la dialéc ica se con ie e en una lógica de la apa iencia, in luyendo ne amen- e en las iloso ías di e gen es que an o Hegel como Schopenhaue man enían sob e el p oce- dimien o. Sin emba go, como dice Volpi (2002, p. 112) (10), mien as Hegel hace de la dialéc i- ca una lógica de la con adicción y el alma de su iloso ía, Schopenhaue apo a una dialéc ica modes a, a ni el humano y inculada a la acul- ad del lenguaje. Es es a concepción, abiosa- men e sensible con las as ucias co idianas e Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 40 inmedia as, la que más nos in e esa desci a espec o al diálogo anscul u al, a as humano y de la inmanencia, obje i o con is as al es able- cimien o de una memo ia digi al digna y demo- c á ica cuyas bases p e endemos pe ila . Pa a Schopenhaue , la dialéc ica no iene po qué en a en la e dad de los asun os sino a ende a los deseos de un se humano que solo se mue e po in e eses egoís as e incon e- sables, po la mala e, y pa a consegui sus ines u iliza odas las es a agemas a su alcan- ce. En el e eno del deba e, cada in e locu o no lucha ía po el escla ecimien o de esos asun- os y la ob ención de la e dad, sino po de o a a su oponen e. Con ello, es e i ónico pesimis a decla a que la dialéc ica es la écnica que u ili- zamos pa a lle a nos, al p ecio que sea, la a- zón y po an o, oda dialéc ica es e ís ica. De hecho, y pa a e i a con usiones, u iliza el sin- agma dialéc ica e ís ica al e e i se a las écni- cas dialéc icas (Schopenhaue , 2002, p. 73). En el camino de ob ención de una ca ego ía anscul u al, ¿se a a de con ence ? En abso- lu o. La mejo posición de buena olun ad pa a el diálogo con nues o oponen e se ía aquélla que pa ie a de la p o unda con icción de acep- a el cambio y no de hace cambia al o o. Es a es una máxima y un equisi o que debe ían se e i icados en los in e locu o es en los que no con ía demasiado Schopenhaue : “cuando A se da cuen a de que los pensamien os de B sob e el mismo obje o di ie en de los suyos p opios, no empieza po e isa su p opio pensamien o pa a encon a el e o , sino que p esupone és e en el pensamien o ajeno” (ibid., p. 73). A pesa de e ela aquí Schopenhaue su pesimismo en cuan o a la na u aleza humana, su pensamien o no in alida un p ocedimien o ex e no que, p eci- samen e po no con ia en las debilidades, es a- blece mecanismos de ec i icación y eliminación de la e ís ica (11). Con ello, abo damos la nece- sidad de es ablece mecanismos de igilancia y au o igilancia de los ep esen an es de posicio- nes en cuyas manos es á la esponsabilidad de ep esen a , más allá de lo local, los in e eses gene ales de la exomemo ia humana. El mé odo dialógico de i ado de la e ís ica, e- co ado po nues os ines, se ía p ecisamen e el que pe sigue un p ocedimien o nega i o, un conjun o de disposi i os de ale a que denun- cien el compo amien o e ís ico ajeno o p opio, en suma, un “gene ado de con ianza” que p o- picie y ga an ice la “buena e” en el deba e en e posiciones. Pe o ¿po qué hab ía de in e esa a alguien pone a p ueba la buena o mala e de su posición en un diálogo? Los mo i os de la deci- sión nos los sugie e Jon Els e : “de la eme gen- cia de es a egias al uis as o egoís as dominan- es en las decisiones in encionales se ha enido ocupando, desde hace décadas, la llamada eo ía de juegos. Pa icula men e, in e esa de ella su ap oximación a la (Els e , 2000, p.76-77) […] in e acción in encional en e agen es in encio- nales […] La adap ación animal es es ic amen e indi idualis a y nunca pod ía a o ece una con- duc a que es bene iciosa solamen e cuando odos la adop an. En con as e, los se es in encionales pueden elegi en é minos de sus expec a i as. De hecho, siemp e hemos i ido en un mundo cons uido de expec a i as: du an e milenios y has a hace poco iempo en Occiden e, e a la expec a i a de a de en el in ie no —y no un al uismo eligioso pe se— lo que o ien aba las conduc as. Ac ualmen e, son las expec a i as del me cado las que igen y, se cumplan o no, conducen a consecuencias eales. En de ini i a, i imos el p esen e desde sus expec a i as has a el pun o de que la expec a i a es un com- ponen e undacional de la ealidad. Pe o Els e (1989, p. 39) (12) a más allá de es a a i ma- ción: Los ac o es humanos no solamen e oman sus de- cisiones sob e la base de sus expec a i as de u u- o, sino ambién sob e la base de sus expec a i as ace ca de las expec a i as de los demás. La posibilidad de gene a es a egias de acción en unción, no solo de deseos, sino especial- men e de expec a i as, nos gus en o no, es p opia de unos suje os ma cados po una acio- nalidad impe ec a y la espe anza de ob ene compensaciones (13). Es a c eencia, que aca- bamos de exp esa , no implica que la búsqueda habi ual del mal meno pa a pe mi i la con i- encia signi ique una enuncia al egoísmo siem- p e in ocado po la i acionalidad en an o sus necesidades no se ean colmadas. En el caso de conduc a i acional, es a íamos hablando de necesidad en sen ido causal, pues el animal “no sabe” de inalidades ni es a egias. Es la acio- nalidad la que imp ime en “lo necesa io” la ija- ción de una me a como expec a i a: en nues o caso, enuncia a la imposición de la p opia isión del mundo sob e los demás, pa a e i a que nos sea impues a la ajena. 3. La e dad como acue do Sob e el concep o de e dad se ha e ido ya demasiada in a como pa a acep a una única opinión con incen e que no pa a del ela i ismo mode ado. Nos con o ma emos con u iliza una pe spec i a p agma is a, pe ezosa, pe o an pa cial como ú il, de lo e dade o. Pa a la exo- memo ia plu al y global, p opugnamos una con- cepción de e dad equi alen e al acue do. Es a Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 41 condición pa ece me ece una buena explica- ción. San Agus ín ya u ilizó una demoledo a lógica pa a de ini la e dad en un pasaje sin despe di- cio que se ep oduce a con inuación po su ma- laba ismo excepcional (14): […] pues si me engaño, exis o, ya que, quien no exis e, no puede engaña se; y si me engaño, po ello mismo exis o. Y pues o que exis o si me enga- ño, ¿cómo puedo engaña me al c ee que exis o?, ya que es algo o almen e cie o que exis o si me engaño. Po lo an o, pues o que yo, la pe sona que se engaña, hab ía o zosamen e de exis i in- cluso si me engaña a, en e dad no me engaño en el conocimien o de que exis o. Y, po consiguien e, ampoco me engaño en que sé que lo sé, pues, del mismo modo en que sé que exis o, sé ambién es- o o o: que lo sé. La ida de Desca es, po su pa e, anscu ió en e huidas — elados au o-exilios— y busca- das soledades pa a consegui el clima e lexi o en el cual pode e adica la duda y el engaño. Su duda me ódica eme ge como el bas ión del pensamien o mode no empeñado en una e - dad única desp endida de cualquie e o o al- sedad. Toda la adición cien í ica y ecnológica occiden al queda some ida al igo de los p inci- pios ca esianos pe o ambién igualmen e some- idos, al se elegados y negados po esos mis- mos p incipios, el pensamien o ilosó ico, el sen ido común o el a e. Desca es, en su inge- nioso uni e so de an asías, con a io a oda ealidad plu al, llega a in en a —a ingi , dice— un “se bu lón y pe e so” que en odo momen o p ocu a engaña le. Y a i ma agus inianamen e: “un genio maligno pod ía engaña me sob e lo que me pa ece e iden e, po an o, siemp e se ía álida, al menos, la e idencia del cogi o po que ‘si me engañan, soy’ “. Y p osigue el sabio ancés: “solo Dios puede ga an iza que mis e idencias no se ean engañadas”. Con al inalidad, Desca es (2002, p. 148) (15) con igu- a un mé odo que iene po obje o no acep a nada que sea dudoso o p obable, i a los p inci- pios sus en an es pa a pa i de una posición pu a e inicia el p oceso de la e dad: No se á necesa io que demues e que odas mis opiniones son alsas […]. Bas a á que echace aquéllas en las que encuen e azones pa a pone - las en duda […]. Pues o que la uina de los cimien- os a as a á necesa iamen e consigo la del edi i- cio odo, bas a á que di ija p ime o mis a aques con a los p incipios sob e los que descansaban odas mis opiniones an iguas. Pocos ilóso os han desa ollado de una mane a an in luyen e —sal o A is ó eles “según” la Escolás ica, a la ez que en añablemen e inge- nua, una concepción de la e dad como Desca - es. Pues su pu i icación on ológica no log aba lib a se del p incipal sesgo, o en é minos más p ác icos, no pudo za a se del e o a una In- quisición ya ensañada con B uno y Galileo, hechos conocidos po Desca es, pa a exp e- sa se lib emen e. De hecho, pa a demole odas sus opiniones, Desca es a gumen a que ha de man ene necesa iamen e una “mo al p o isio- nal” a pa i de la cual sea posible ol ida los p ejuicios y cons ui una men e eno ada. Tal mo al i ía p esidida po una máxima: “segui las leyes y las cos umb es de mi país, conse ando la eligión (ca ólica) en que la g acia de Dios hizo que me ins uye an desde niño” (Desca es, 2002, p. 86). Desca es p ocede a a gumen a es as y o as máximas, más laicas y sensa as pa a la búsqueda de la obje i idad, con una se ie de silogismos que dudo con encie an mucho a su p opia in eligencia aunque log a on no enemis a le en ida con el amenazado i- bunal. No obs an e, él mismo pidió a sus allega- dos la publicación pós uma de algunas de sus ob as, po ejemplo El mundo; y, como sabemos, a su mue e la Inquisición se aplicó a la pe se- cución del pensamien o ca esiano y de los ca - esianis as, conside ados ilo-a eos o he ejes. ¿No debe íamos duda , po an o, sob e la sin- ce idad de su pensamien o, un pensamien o au o- ep imido y sumiso espec o al s a u quo? Necesa iamen e el miedo, especialmen e el au onegado, de e mina el ni el de anqueza y la libe ad de exp esión. Si aemos a colación a Desca es, es po que no solamen e se inaugu a con él oda una lógica de la e dad y, po an o, del conocimien o cien í i- co cie o, sino especialmen e po que pa ece que es amos i iendo un au én ico neoca esianismo en lo que se e ie e a la cons ucción de una mecánica y una me a ísica ex apolada al espa- cio digi al. Y p obablemen e, en onces, desmon- ando los p incipios ca esianos, dualis as, uni- e salis as, log emos abo da los p oblemas de la exomemo ia de un modo más ní idamen e plu al y abie o. Po ello, de habe alguna, la máxima de es e abajo consis i ía en la asla- ción de odo concep o de una e dad siemp e p o isional hacia la ob ención de acue dos. O, en cualquie caso, acep a como condición p e- ia que la e dad es el acue do. Vincula emos la o ganización del conocimien o y de la memo ia no a una e dad doc inal sino a las necesida- des más e enales de igualdad y jus icia. Es o hace ambién que los p incipios de plu alismo y democ acia puedan sus i ui , e en ualmen e, a o os como la obje i idad o la buena olun ad, si no lle an a consenso p ác ico una e dad dog- má ica e inú il. Tal edi eccionamien o ác ico de lo e dade o, a o ecido po una acionalidad mo al dialogada Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 48 cul u al (c . San os, 2005: cap. 5). Las posibili- dades in es igado as y p ác icas de es e p oce- dimien o ab en ho izon es p ome edo es e inno- ado es en la o ganización plu al del conoci- mien o. Los ópoi no ga an izan el consenso pe o, al menos, pe mi en la comunicación y o ganizan el disenso. Po ello, los ópoi son igu as p ea gu- men ales an bene iciosas como noci as si no son manejados con cau ela. El p ime impulso del conocimien o humano p ocede del econo- cimien o, es o es, de la iden i icación de algún opos en el nue o espacio o en el in e locu o . El a án de comunicación puede p o oca la p e- sencia de pseudo- ópoi que coadyu en a la cons ucción de un consenso e igido sob e ci- mien os alsos. Así, los ópoi se p esen an como a mas de doble ilo. Los “dados-po -supues o”, es e eo ipos y clichés ambién son ópoi que colonizan el diálogo y apagan la c ea i idad del suje o. T es conside aciones deben ene se en cuen a a la ho a de abaja con ópoi como he amien- as o ien adas al es ablecimien o de diálogo y ob ención de acue dos: • Los ópoi son p emisas a gumen ales y pue- den se de ec adas en odas las cul u as y cosmo isiones (19). Su de ección, en conse- cuencia, es muy ele an e y necesa ia pa a es ablece ma cos dialógicos o ien ados a ob ene consensos en el ámbi o de la exo- memo ia. • Los sis emas de o ganización del conoci- mien o que ope an in e ideológica o in e cul- u almen e necesi an elabo a y ac ualiza pe manen emen e in en a ios de ópoi ela i- os a las ideologías, cul u as y posiciones di- e gen es implicadas en el sis ema. Pa a la elabo ación de al in en a io es con enien e la p esencia de odos los in e locu o es que ep esen en esas posiciones. • Al ope a con conocimien os y memo ias de o o iempo, ecien e o emo o, pe o sin in e - locu o es i os, como hace la his o iog a ía —y ambién los es udios de exomemo ia—, la necesidad de elabo a in en a ios de ópoi es aún más u gen e. Sin la p esencia de ó- poi explíci os de las posiciones del pasado implicadas en un es udio ealizado desde el p esen e, no es posible un adecuado meca- nismo de aducción in e cul u al e in e em- po al que ga an ice una na ación sensible y jus a con los mundos ajenos que o men pa - e del ela o. En el caso de ela os y clasi i- caciones e ospec i as, en las que no haya ep esen an e posible, hab án de elabo a se modelos que simulen las posiciones ausen- es con las que debe dialoga se pa a econs- ui los escena ios. Hemos en endido an es, po ope ado anscul- u al, un ipo de mecanismo lógico-semán ico y é ico-polí ico u ilizado como é ice consensua- do de o ganización de egis os de la exomemo- ia. A di e encia de lo que con enimos en llama ca ego ía, es o es, p opiamen e la pe spec i a o exp esión de una posición, ope ado se ía el ins umen o que con igu a y o maliza la ca ego- ía en el sis ema que sopo a la exomemo ia. Es e asgo dis in i o no es óbice pa a la u iliza- ción de ambos é minos como sinónimos en algunos enunciados po su equi alencia gene- al. Sus ca ac e ís icas son: • Se a iculan a pa i de ópoi aco dados so- b e asun os con o e idos. • Su aplicación es obliga o ia pa a los media- do es comp ome idos con las no mas de un consejo mundial é ico pa a la memo ia digi- al. • No sus i uyen, modi ican o eliminan los me- ada os cues ionados en un egis o (es o es, deben espe a las posiciones o iginales ex- plici adas como me ada os en un egis o) sino que los complemen an, cuando es ne- cesa io, en es posibles di ecciones: 1) u- sionando posiciones o igina iamen e di e - gen es median e acue do, 2) po enciando la di usión y uso del egis o median e el p es i- gio y la con ianza en una e ique a espaldada y ce i icada anscul u almen e, 3) c i icando y ale ando del in e és o pelig osidad del e- gis o en elación a o as di ec i as in e na- cional o mundialmen e adop adas. En unción de esas ca ac e ís icas, y como e- sul ados del diálogo, se ob end án es ipos de ope ado es anscul u ales: a) sin é icos, que p oceden del consenso sob e di e gencias me- amen e o males (como un “no malizado ” con- cep ual o egula i o en ausencia de disc epan- cia); b) complemen a ios, es o es, coadyu an es de no as, apos illas o ese as de una o a ias posiciones espec o a la posición consensuada dominan e; y c) c í icos, que exp esan la posi- ción i educ ible de posiciones espec o a los acue dos adop ados po mayo ía y no po una- nimidad de los pa icipan es (como dimensión “compleja” del ope ado anscul u al). La o ma de exp esión que adop a án es os ope ado es anscul u ales se asemeja á a la con igu ación p opia de los me ada os que desc iben con eni- dos pe o en un emplazamien o dis in o. En un- ción de su g ado de di e encia o alejamien o espec o a las posiciones de o igen, es a íamos Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 49 an e ca ego ías ne amen e mes izas si su ex- p esión apun a a una adicalmen e nue a p o- posición espec o a las posiciones iniciales; po lo que és as deben hace un es ue zo de con- e sión y ac ualización, a ian e de las más a iba denominadas ca ego ías sin é icas, si an o en el concep o que cub en como en la exp esión se man ienen es igios genealógicos de las ins ancias ma ices. 5. Conclusión: hacia un p og ama de in es igación pa a el desa ollo dialéc ico de la o ganización del conocimien o Vayamos, pa a e mina , a un desa ollo de p opues as de in es igación y p ác icas sob e un ope ado anscul u al que busca el consen- so, sin ol ida que son medidas complemen a- ias a las adop adas po el ope ado complejo, no desa ollado en es e es udio, que ga an iza el disenso a oda cos a. El mecanismo dialéc ico del ope ado anscul u al —imaginémoslo en p ime a ins ancia como un cues iona io mul idi- mensional y complejo— debe ía i p o is o de zonas o ien adas al au odes elamien o e lexi o que a ec an a un in e locu o necesa iamen e anspa en e espec o a las posiciones que e- p esen a y a los obje i os azados. Las iliacio- nes y ayec o ias de un in e locu o son plena- men e legí imas, pe o ambién pod ían in alida - lo pa a la ep esen ación de su comunidad en la negociación en pos de una e ique a anscul u- al. La zona de au ocues ionamien o debe ía eco- ge espues as de los posibles mediado es y ep esen an es espec o a sus iden i icaciones i educ ibles, su ap oximaciones di usas, sus echazos, má genes y expe iencia i al. De su abajo no se espe a obje i idad alguna sino buena olun ad, capacidad de diálogo y isión ans alo a i a, p omoción in e ac i a y ans- o ma i a hacia la di e sidad. Los in e locu o es segui án p ecep os de un código é ico anscul u al basado en impe a i os cosmopoli as y emancipan es con el obje i o de llega a acue dos. Así, median e me ada os, ano aciones y a isos anscul u ales, e enda- dos po los in e locu o es, se p ocede ía a as- lada ad e encias sob e desmanes e incumpli- mien os; o se po encia ían las oces silenciadas o solapadas po la edundancia de los mensa- jes, lenguajes y egis os de los colec i os pode- osos o hegemónicos. La elabo ación de es as ansca ego ías, u di- das a ni el me adiscu si o, es el desa ío inme- dia o de unos es udios que han de colabo a con la ehabili ación del plu alismo en la o gani- zación de los conocimien os y de la memo ia. Es os se ían, los asun os que hab ían de se abo dados de mane a más u gen e: 1) Aspec os gene ales del diálogo: posiciones y ansca ego ías, des elamien os y au odes e- lamien os de p ejuicios, es e eo ipos, es ableci- mien o de ópoi. • Código é ico de in e locución anscul u al. • C i e ios de selección de in e locu o es. • Rep esen a i idad su icien e y ecusación. • Posición au omá ica, posición cogni i a y posición me acogni i a de los in e locu o es. • Requisi os, compe encia y compe encias de los in e locu o es. • A bi aje y seguimien o. • In en a io de p ejuicios sob e aza, cul u a, nacionalidad, eligión, clase y géne o; o os p ejuicios. Elabo ación de ablas de aduc- ción anscul u al de p ejuicios y es e eo i- pos. • P econdiciones y má genes de cesión, con- senso sob e obje i os del diálogo y aplica- ción de p econdiciones. • P opiedades y ipos de ope ado es anscul- u ales: sin é icos (sinc é icos, gene ales), c í icos ( alo a i os, inc imina o ios, ans- o ma i os…). • Elabo ación de ópoi o ien ados a emá icas y obje i os conc e os. • Es a egias an i-e ís icas y o mulación de ale as con a-a gumen ales. • Ma co o mal dialógico: o ma o, i mo, iem- po. • Elabo ación de acue dos: ep esen aciones, o ma os, di usión. • Obsolescencia, caducidad y e isión de acue dos. • Cons ucción de ed in e nacional y cons i u- ción de un consejo é ico anscul u al. 2) Regulaciones y diseño de cues iona ios dia- lógicos: • Á ea de e lexi idad: elaciones in e subje i- as y cosubje i as, in asubje i as y de suje- o-obje o. • Á ea emá ica: homologación de lenguaje y ópoi, modos y a iables de las aducciones cul u ales y con ex uales de los asun os. Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 50 • Á ea de posiciones: conciencia y decla ación de pa adigmas y ma ices, explici ación de pe enencias y sesgos p ima ios y secunda- ios; asgos iden i a ios; posiciones elacio- nales y compa idas. • Á ea de objeciones y obse aciones emi i- das a segmen os especí icos del diálogo: p ejuicios, echazos, disc iminaciones, obje- ciones y ecusaciones. • Á ea de inculación espec o a o os consen- sos y an eceden es. • Á ea de esul ados: mo ología, g amá icas y semán icas de la ep esen ación; acue dos unánimes, mayo i a ios amplios, mayo i a ios simples, ap oximaciones, de i aciones y o- os pa icula es; es udios de caso y aplica- ción de esul ados en comunidades, posicio- nes e in e subje i idades de hecho y simula- das; legi imidad, alcance y ango de imposi- ciones y suge encias. No as (1) En ende emos po exomemo ia oda insc ipción, cono- cimien o, expe iencia, memo ia u obje o manu ac u ado po la especie humana median e cualquie ecnología, del bu il a lo digi al, ex e no al ce eb o y suscep ible de e oca ecue dos o p oduci nue o conocimien o y de se o ganizado po mediado es. Como se e, el espec o es muy amplio quedando ue a del á ea de es udio la biomemo ia —sal o en lo e e en e a sus mecanismos de o ganización ex apolables a la ges ión de la exo- memo ia (c . Ga cía Gu ié ez, 2004, 2011a) (2) A un cie o ipo de consenso ob enido po deba e plu al con odas las ga an ías y no al “ odillo del consenso” que denuncia Slo e dijk (2010) (la “dic adu a del con- senso”, de acue do a la exp esión de Elías Cane i) o a ese o o consenso ob enido po ago amien o de odos los a gumen os que, a mi modo de e , insinuó en algu- na ocasión Habe mas. (3) En endemos, po posición, la ac i ud o pe spec i a especí ica —de i ada de las di ec ices de una ma iz cogni i o-cul u al (una epis eme o pa adigma, si se quie- e)— que de iende un ep esen an e en nomb e de su comunidad de sen ido (cul u a, ideología, eligión-c een- cias o, simplemen e, a inidades: di o ciados, ex-alcohó- licos, mo o is as, an iclonación, ege a ianos, e c.). Una posición no puede se explici ada e ó icamen e o en o ma o lib e sino plegada a las condiciones de un cues- iona io idén ico pa a odas las posiciones disc epan es. (4) El ope ado anscul u al se ocupa ía de la ob ención de un acue do ho izon al en los asun os en los que es im- p escindible, po ejemplo, de ini el e o ismo, eclama los de echos de la muje o p o ege a la in ancia con a la explo ación eudal o neolibe al. (5) Po más que “lo in e nacional” es an cues ionable, al menos, como “lo nacional”; de ahí que deban eclama - se ambién in e locu o es anacionales y posnacionales. (6) Usamos el concep o de ancul u a como el luga de in e acción acele ada y cons an e de ca ego ías y alo- es de cul u as ya en disolución (c . Ga cía Gu ié ez, 2011a). (7) El conocimien o que u ie on los humanos del Neolí ico e a odo el que pudie on consegui y ue su icien e pa a ellos, exac amen e igual que pa a los humanos del siglo XXI: Lo que sabemos es lo máximo pa a nues a ayec- o ia i al. Es inú il anda se lamen ando con “nos algias u u is as” como la de “si mis abuelos hubie an conocido al medicamen o…” pues, segu amen e y en compensa- ción, nues os abuelos conocie on cosas muy posi i as que ya desapa ecie on pa a noso os. Pensa que nues- a eo ía ac ual o una cosmo isión con empo ánea es la panacea supone cae en una p o unda ingenuidad: la que se undamen a en que odo lo que nos p ecedió ue malo y lo que nos sucede á se á peo . En mi opinión, el pasado no iene menos dé ici s que es e p esen e ins- an áneamen e p e é i o. (8) Es os mediado es acili a ían a “los na ados” los ins- umen os pa a su au ona ación, ins umen os a los que —como a la escale a wi gens einiana— hab ía que p o- pina una pa ada una ez subidos al mu o. (9) La psicagogia es una ieja écnica de con icción —ya ecogida po A is ó eles— que no usa a gumen os sino es a egias que apelan a la emoción an es que a la a- zón, bien ac ualizada po la publicidad pa a inci a al consumo. (10) Exis en nume osas posiciones y ex ensiones sob e la dialéc ica. Vid, po ejemplo, la dialéc ica del acue do (όµoλογία) de la que habla Sóc a es en el Menón, la dia- léc ica hegeliana o el concep o ma xis a de ma e ialismo dialéc ico. (11) P ecisamen e el au o señala “la Dialéc ica e ís ica como la eo ía que es udia cómo p ocede la na u al endencia humana a que e ene azón siemp e” (Schopenhaue , 2002, p. 73). (12) Coincidimos con Els e en que al ilusión panóp ica se asemeja a una mónada de Leibniz, y en cie a o ma al p incipio holog amá ico mo iniano, pues “cada indi iduo e leja la o alidad desde su pun o de is a” (Els e , 1989, p. 40). (13) Pa a Schumpe e , el ni el de cul u a, desa ollo o in eli- gencia económica de los ac o es no puede ence una lógica p o unda de las men alidad me can ilis a, po cuan o “el campesino ende su e ne o an as u a y egoís amen e como el miemb o de la Bolsa sus accio- nes” (apud Els e , 2000, p. 105). (14) San Agus ín: Ci i as Dei, XI, 26 apud Desca es (2002). (15) En e los de ac o es más agudos del ca esianismo pod íamos ci a a Gilbe Ryle (1967) quien en su lib o El concep o de lo men al llama a la sepa ación on ológica ca esiana en e men e y cue po “la eo ía o icial del an- asma en la máquina”: “espe o p oba que esa eo ía es o almen e alsa, alsa no en de alles sino po p incipio. Es un g an e o , un e o ca ego ial. Concibe los hechos de la ida men al como si pe eneciesen a una ca ego ía cuando en ealidad pe enecen a o a.” (apéndice al ex- o de Desca es, 2002). (16) De acue do con algunas eo ías de la acionalidad, la decisión “maximini” consis e en elegi la mejo en e las peo es soluciones. (17) A eces las posiciones más dis an es no son las más opues as. Con ecuencia, la mayo oposición se da en- e posiciones ce canas, ecinas y he manas. Roces cons an es y aíces his ó icas comunes le an a ían in- compa ibilidad simbólica donde solo hay ei indicación ma e ial. (18) Como ejemplo de es a ase, más compleja, ecu i é al mé odo dialógico u ilizado en la cons ucción del The- sau us andaluz del Pa imonio his ó ico en e 1995 y Ga cía Gu ié ez, An onio. Con ibuciones de la dialéc ica a la o ganización del conocimien o. // Sci e. 20:1 (en.-jun. 2014) 33-51. ISSN 1135-3716. 51 1998: Pues o que la di isión posi i is a de lo pa imonial (a es y a qui ec u a, a queología, an opología, e nog a- ía o geología en e o os muchos e i o ios exclusi os) posibili aba la absu da eclamación de concep os y éc- nicas po pa e de cada uno de los diez ep esen an es disciplina es (a qui ec os, a queólogos, his o iado es del a e, geólogos y an opólogos, po ejemplo, eclamaban la p opiedad del concep o a ena, asen amien o o empla- zamien o…), se op ó po ca ego ías abs ac as (obje os, suje os, acciones, écnicas, ecnologías, pe iodos…) que edis ibuían epis emológicamen e el inmenso es- cena io concep ual del pa imonio his ó ico andaluz, desman elando oda ei indicación g emialis a median e una concepción global pa imonialis a. Cada miemb o del g upo se ocupó de abaja en una ca ego ía abs- ac a, independien emen e de su especialización emá- ica, y de los miles de concep os a as ados po ella pe- o, en la ase siguien e, odas las ca ego ías ue on o- adas de mane a que, supues amen e, cada in e locu o debía abaja con lo que le había ocado en sue e, de- endiendo esa posición de mane a análoga a la p o- pues a de Rawls. Del mismo modo, les ue eque ida una isión c í ica de unas posiciones p o isionales po las que hab ían de ansi a odos. Fue, és e, un au én i- co abajo ansdisciplina , ansposicional y dialógico en pos de la o ganización del conocimien o sob e pa imo- nio cul u al andaluz. (19) San os (2005) obse ó los ópoi sob e la Dha ma hindú, la Umma islámica y los De echos humanos occiden ales buscando pasa elas an e sales que acili a an una “ aducción cul u al”. Re e encias Apel, Ka l-O o (1985). La ans o mación de la iloso ía. Mad id: Tau us, 1985. Cli o d, James (1999). I ine a ios anscul u ales. 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