Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía. Incidencia, factores de riesgo, procesos e implicaciones. Informe 2015
Full text
CONSEJERÍA DE IGUALDAD, POLÍTICAS SOCIALES Y CONCILIACIÓN Incidencia, factores de riesgo, procesos e implicaciones. Informe 2015 Rupturas en Adopción y Acogimiento Familiar en Andalucía
2 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Título: Rupturas en Adopción y Acogimiento Familiar en Andalucía. Incidencia, factores de riesgo, procesos e implicaciones. Informe 2015 Edita: Junta de Andalucía. Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación. Observatorio de la Infancia en Andalucía. Autores: Jesús Palacios Jesús M. Jiménez Carmen Paniagua Foto de portada: https://unsplash.com/@shttefan Granada, febrero de 2021 Aviso legal: Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons “Reconocimiento-NoComercial-Com- partirIgual 4.0 Internacional”. Se permite la reproducción, distribución y comunicación siempre que se cite al autor y no se use confines comerciales. La creación de obras derivadas también está permitida siempre que se difunda toda bajo la misma licencia. Puede consultar la licencia completa en https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/
3 Agradecimientos Presentación El encargo El presente informe Capítulo 1. Investigación previa 1.1. Problemas de definición 1.2. Datos de incidencia en investigaciones previas 1.3. Factores relacionados con las rupturas Características de adoptadas y adoptados, acogidas y acogidos Características de quienes adoptan o acogen Características del tipo de adopción o acogimiento Características de la intervención profesional Capítulo 2. Método 2.1. Muestra 2.2. Instrumentos 2.3. Procedimiento Capítulo 3. Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar 31. Introducción 3.2. Métrica de la incidencia 3.3. Incidencia de rupturas en adopción Datos de incidencia acumulada Rupturas y edad de adoptadas y adoptados Incidencia de rupturas en adopción por sexo Incidencia de rupturas en adopción por provincias 3. 4. Adopciones en grave riesgo de ruptura: incidencia Datos de incidencia acumulada Grave riesgo y edad Incidencia de adopciones en grave riesgo por sexo La incidencia del grave riesgo de ruptura por provincias 7 8 8 9 13 13 15 18 18 20 21 22 27 27 29 29 33 33 36 38 39 40 48 52 55 56 60 62 66
4 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía 3.5. Incidencia de rupturas en acogimiento familiar La incidencia y su reparto por modalidad de acogimiento La edad y su papel en las rupturas en acogimiento La incidencia por sexo La incidencia por provincias Capítulo 4. Análisis de las rupturas en adopción 4.1. La familia de origen de las y los menores adoptados 4.2. Niños y niñas antes de la adopción 4.3. La familia adoptiva del menor 4.4. Convivencia, surgimiento de dificultades y ruptura 4.5. Chicas y chicos después de la ruptura 4.6. Intervención profesional Capítulo 5. Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción 5.1. La familia de origen de las y los menores adoptados 5.2. Niños y niñas antes de la adopción 5.3. Las familias adoptivas 5.4. Convivencia y surgimiento de dificultades 5.5. Intervención profesional 5.6. Comparación entre adopción nacional e internacional Capítulo 6. Análisis de las rupturas en acogimiento familiar 6.1. Familias de origen de las y los menores acogidos 6.2. Niños y niñas antes del acogimiento 6.3. La familia acogedora 6.4. Convivencia, surgimiento de dificultades y ruptura 6.5. Después de la ruptura 6.6. Intervención profesional 67 67 73 80 83 87 87 91 97 101 112 113 121 121 124 129 131 138 141 149 149 156 161 166 178 181
5 Capítulo 7. Conclusiones e implicaciones de los datos 7.1. En relación con los expedientes administrativos 7.2. En relación con las bases de datos 7.3. En relación con las rupturas y su visibilidad 7.4. En relación con las cifras de incidencia 7.5. En relación con la edad de menores en adopción y acogimiento con experiencia de ruptura 7.6. En relación con el papel del sexo de adoptados y adoptadas, acogidos y acogidas 7.7. En relación con la presencia de hermanos y hermanas en adopción y acogimiento familiar 7.8. En relación con algunas características de quienes adoptan y quienes acogen 7.9. En relación con las dificultades de vinculación, los problemas de conducta y la violencia intrafamiliar 7.10. En relación con el papel del acogimiento residencial en nuestro sistema de protección de la infancia 7.11. En relación con las diferencias entre acogimientos en familia extensa y ajena 7.12. En relación con las diferencias provinciales 7.13. En relación con las intervenciones profesionales en adopción y acogimiento familiar 7.14. En relación con la incidencia y la causa de las rupturas, así como su prevención y tratamiento Referencias Anexo 191 191 193 194 195 200 202 205 207 208 213 214 216 217 222 225 229
6 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Se presenta a continuación el informe final sobre rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía entregado en mayo de 2015 a la Dirección General de Personas Mayores, Infancia y Familias en cumplimiento del contrato suscrito entre la Consejería de Salud y Bienestar Social y la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla (FIUS). Notas de editor
7 Agradecimientos Agradecimientos El presente informe de investigación hubiera sido sencillamente impensable sin la implicación y colaboración de muchas y muchos profesionales que han confiado en el equipo investigador y, sobre todo, que han proporcionado toda la información de que se nutre este estudio. Aunque detrás de cada una de ellas están los nombres y apellidos de muchas y muchos profesionales, indicaremos la relación de entidades y organizaciones que han hecho posible este trabajo. A todas las profesionales y todos los profesionales de cada una de ellas, nuestro más sincero agradecimiento por su inapreciable colaboración, que ha supuesto una tarea adicional que asumir en medio de sus muchas obligaciones y quehaceres cotidianos: - Profesionales de la adopción y el acogimiento familiar de la Dirección General de Personas Mayores, Infancia y Familia de la Junta de Andalucía - Profesionales de la adopción de cada una de las ocho delegaciones territoriales de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía - Profesionales del acogimiento de las ICIFs ACCAM, Alcores, Aldaima, APRAF, APRONI, AVAS, Cruz Roja, Hogar Abierto, Infania, y Fundación Márgenes y Vínculos - Profesionales del Servicio Postadopción de Andalucía Igualmente, deseamos dejar constancia de nuestro agradecimiento por el asesoramiento sobre cuestiones de estadística epidemiológica recibido en la Escuela Andaluza de Salud Pública. En concreto, agradecemos sus orientaciones a la profesora María José Sánchez y a los profesores Mariano Hernán, Ricardo Ocaña y Emilio Sánchez Cantalejo.
8 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía El encargo El 3 de agosto de 2013 recibimos de parte de la Dirección General de Personas Mayores, Infancia y Familias, Junta de Andalucía, el encargo de llevar a cabo una investigación sobre las situaciones de adopción y acogimiento familiar en las que, a lo largo y ancho de Andalucía, o bien se produce una ruptura de la convivencia familiar, o bien se presentan importantes dificultades que comprometen seriamente la continuidad del proyecto adoptivo o de acogida. Los objetivos que se fijaban en el encargo para la tarea investigadora eran: 1) Conocer la incidencia de las rupturas en las adopciones nacionales e internacionales, así como en los acogimientos familiares 2) Analizar las variables y factores de riesgo relacionados con las rupturas, tanto en los niños y niñas, como en las familias, como en los procesos de intervención que se llevan a cabo tanto en adopción como en acogimiento familiar 3) Establecer pautas de mejora en el sistema de intervención que permitan prevenir, en la medida de lo posible, las situaciones de riesgo y ruptura, así como ajustar los criterios de intervención profesional. El encargo especificaba que la investigación debía centrarse en el análisis de los casos conocidos de rupturas, así como en aquellos en lo que presentan dificultades con riesgo de ruptura detectados a través de los Servicios de Protección de Menores, el Servicio Postadopción, las ICIFs y ECAIs. Respecto al periodo de referencia para la investigación, en el encargo se indicaba que ésta debía referirse a los datos actualmente disponibles en Andalucía referidos a: - Adopciones constituidas desde el año 2003 hasta 2012 - Acogimientos familiares actualmente constituidos - Expedientes abiertos en el Servicio Postadopción acumulados desde 2003 hasta 2013 - Menores atendidos en el Servicio Postadopción en el 2012 Finalmente, el encargo contenía dos fases para la realización del trabajo. La primera tenía como límite temporal el 15 de diciembre de 2013 y debía contener una descripción del diseño de la investigación, la determinación de las muestras provinciales, el acopio de material para los casos y la elaboración de los instrumentos de análisis e investigación. Dicho informe fue entregado en su momento con los contenidos especificados en el encargo. La segunda fase, que concluía el 30 de octubre de 2014, debía contener el análisis de la información recabada, el informe de resultados y las propuestas de líneas de trabajo futuras, entregándose el informe correspondiente en la fecha indicada. Tal como se indicaba en ese informe, los datos disponibles permitían aún análisis adicionales una vez que se recibieran de las y los profesionales que colaboraban en la recogida de datos algunas informaciones aún pendientes de envío. Recibida esa información, con el beneficio además de comentarios y sugerencias hechos desde la Dirección General de Personas Mayores, Infancia y Familias sobre el informe entregado en octubre de 2014, ha sido posible revisar a fondo el texto, llegando a la versión final que aquí se entrega. Entre otras cosas, la perspectiva de género ha sido incorporada de forma más exhaustiva a los análisis, siguiendo una de las sugerencias recibidas de profesionales de la Dirección General. Se han incorporado otros muchos análisis nuevos y se ha revisado toda la información epidemiológica. La que aquí se presenta es, pues, una versión más completa y acabada que la entregada anteriormente. Lógicamente, los datos de esta nueva versión sustituyen a los anteriores en los casos en que haya alguna diferencia entre ambos informes. PRESENTACIÓN
9 El desarrollo de este trabajo se confiaba a los dos primeros autores de este informe. Dado el volumen de trabajo implicado, decidimos desde el principio contar con el apoyo de una investigadora adicional, cuya colaboración en el desarrollo del proyecto ha sido constante y que figura como tercera autora. El presente informe El 3 de agosto de 2013 recibimos de parte de la Dirección General de Personas Mayores, Infancia y Familias, Junta de Andalucía, el encargo de llevar a cabo una investigación sobre las situaciones de adopción y acogimiento familiar en las que, a lo largo y ancho de Andalucía, o bien se produce una ruptura de la convivencia familiar, o bien se presentan importantes dificultades que comprometen seriamente la continuidad del proyecto adoptivo o de acogida. Los objetivos que se fijaban en el encargo para la tarea investigadora eran: 1) Conocer la incidencia de las rupturas en las adopciones nacionales e internacionales, así como en los acogimientos familiares 2) Analizar las variables y factores de riesgo relacionados con las rupturas, tanto en los niños y niñas, como en las familias, como en los procesos de intervención que se llevan a cabo tanto en adopción como en acogimiento familiar 3) Establecer pautas de mejora en el sistema de intervención que permitan prevenir, en la medida de lo posible, las situaciones de riesgo y ruptura, así como ajustar los criterios de intervención profesional. El encargo especificaba que la investigación debía centrarse en el análisis de los casos conocidos de rupturas, así como en aquellos en lo que presentan dificultades con riesgo de ruptura detectados a través de los Servicios de Protección de Menores, el Servicio Postadopción, las ICIFs y ECAIs. Respecto al periodo de referencia para la investigación, en el encargo se indicaba que ésta debía referirse a los datos actualmente disponibles en Andalucía referidos a: - Adopciones constituidas desde el año 2003 hasta 2012 - Acogimientos familiares actualmente constituidos - Expedientes abiertos en el Servicio Postadopción acumulados desde 2003 hasta 2013 - Menores atendidos en el Servicio Postadopción en el 2012 Finalmente, el encargo contenía dos fases para la realización del trabajo. La primera tenía como límite temporal el 15 de diciembre de 2013 y debía contener una descripción del diseño de la investigación, la determinación de las muestras provinciales, el acopio de material para los casos y la elaboración de los instrumentos de análisis e investigación. Dicho informe fue entregado en su momento con los contenidos especificados en el encargo. La segunda fase, que concluía el 30 de octubre de 2014, debía contener el análisis de la información recabada, el informe de resultados y las propuestas de líneas de trabajo futuras, entregándose el informe correspondiente en la fecha indicada. Tal como se indicaba en ese informe, los datos disponibles permitían aún análisis adicionales una vez que se recibieran de las y los profesionales que colaboraban en la recogida de datos algunas informaciones aún pendientes de envío. Recibida esa información, con el beneficio además de comentarios y sugerencias hechos desde la Dirección General de Personas Mayores, Infancia y Familias sobre el informe entregado en octubre de 2014, ha sido posible revisar a fondo el texto, llegando a la versión final que aquí se entrega. Entre otras cosas, la perspectiva de género ha sido incorporada de forma más exhaustiva a los análisis, siguiendo una de las sugerencias recibidas de profesionales de la Dirección General. Se han incorporado otros muchos análisis nuevos y se ha revisado toda la información epidemiológica. La que aquí se presenta es, pues, una versión más completa y acabada que la entregada anteriormente. Lógicamente, los datos de esta nueva versión sustituyen a los anteriores en los Presentación
16 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía 1990 y principios de la década de 2000, aportan una estimación del 8% de fracasos preadoptivos y de aproximadamente la mitad (4%) en el caso de los fracasos tras la constitución de la adopción. Por su parte, los datos resumidos por Coakley y Berrick (2008) se refieren a las rupturas en la fase preadoptiva, con una estimación de fracasos muy parecida a la anterior, pues las autoras la sitúan “entre el 6% y el 11%”, es decir, cerca del 8% del informe a que se acaba de hacer referencia. Obviamente, estos datos corresponden a adopciones nacionales, que son las únicas que en todos los casos incluyen situaciones preadoptivas. Como antes se ha indicado, los procedimientos de cálculo de estas cifras son muy variados y a veces el informe de investigación no da cuenta detallada de la métrica utilizada. Por lo que se refiere a las rupturas en adopción internacional, las cifras disponibles hablan de una incidencia claramente más baja. Aunque la referencia específica a adopción internacional del informe del Donaldson Adoption Institute (2004) contiene cifras procedentes de un número muy limitado de estados norteamericanos, las cifras de incidencia (que además incluyen las llamadas “adopciones independientes”, es decir, sin intervención de entidad ni agencia de adopción) se sitúan “entre el 1% y el 2%” (p. 32). Un informe de la Oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado estadounidense indicó que en 2010 hubo 11.059 adopciones internacionales y 22 rupturas, lo que representa un 0.20% (US Department of State, 2010). De este lado del Atlántico disponemos de algunas investigaciones de incidencia que merecen citarse, pues nos aportan una información interesante para nosotros no sólo por su mayor proximidad, sino por referirse tanto a casos de adopción internacional como nacional. La primera de ellas es una investigación pionera llevada a cabo por Hoksbergen (1991) en Holanda, en la que se informaba de una tasa de rupturas en adopción internacional de en torno al 2.5%. La segunda, también referida a rupturas en adopción internacional, es una investigación sueca en la que se informa de que las y los adoptados que salen de sus familias adoptivas para ingresar en otra medida de protección representaban el 4.4% en el caso de los varones y el 3.7% en el caso de las chicas, lo que sitúa la incidencia global de las rupturas en adopción internacional en Suecia en el 4%, sin que deba darse por supuesto que se trata de rupturas definitivas, pues es probable que en algunos de esos casos, tras la salida del hogar adoptivo, se produjera una reintegración familiar (Elmund, Lindblad, Vinnerljung y Hjern, 2007) La otra investigación de interés es la llevada a cabo más recientemente en Reino Unido por Selwyn, Wijedasa y Meakings (2014), en este caso referida a adopciones nacionales ya constituidas (excluyendo, por tanto, situaciones preadoptivas). Se trata además de casos referidos al período 2000-2012, lo que los asemeja mucho a nuestro periodo de investigación. Los datos de incidencia aportados por Selwyn et al. (2014) son de 3.2% de rupturas en Inglaterra y de 2.6% en Gales, es decir, de un promedio de en torno al 3%. Hay, por tanto, una gran disparidad de cálculos en función de la investigación que se considere. Parecería que las estimaciones más frecuentes estimarían la incidencia de las rupturas en torno al 8%, con valores significativamente más bajos para adopción internacional que para nacional. No obstante, las investigaciones más próximas y recientes, referidas tanto a adopción internacional (Suecia), como a adopción nacional (Inglaterra y Gales), hablan de una incidencia de en torno a la mitad de esa cifra, es decir, del 3%-4%. Es importante señalar que tanto los datos suecos como los británicos están basados en estadísticas y registros oficiales, lo que deberá ser tenido en cuenta a la hora de la comparación con los datos contenidos en este informe, basados en estimaciones hechas sobre la base del recuerdo de los profesionales del Servicio de Protección de Menores de cada provincia, pues no existen estadísticas oficiales al respecto, como en su momento se indicará. Por razón de su especial interés para nosotros hemos dejado para el final de esta sintética revisión los datos del –hasta donde llega nuestro conocimientoúnico trabajo cuantitativo que sobre el tema de incidencia de rupturas se ha llevado a cabo en España. Nos referimos al estudio de Berástegui (2003) referido
17 Investigación previa a adopciones internacionales en la comunidad autónoma de Madrid. Se trata de una investigación sobre adopciones internacionales llevadas a cabo entre 1997 y 1999, sin que se especifique claramente cómo se llega al conocimiento de los casos, si a través de estadísticas oficiales o a través del conocimiento de casos por parte de profesionales de la adopción. Según los datos de ese informe, para el período indicado se dio una tasa de rupturas (“truncamiento”, se llama en el texto) de 0.8%, a la que la autora suma un 0,7% de adopciones de riesgo, lo que lleva a la autora a hablar de una “tasa de truncamiento y riesgo” del 1.5%. Por parte de nuestro equipo de investigación, el estudio de los casos de rupturas en adopción no tuvo como objetivo el análisis de la incidencia, sino más bien de los factores en ellos implicados (Palacios, Sánchez- Sandoval y León, 2005). Respecto a la incidencia de las rupturas en acogimiento familiar, la variación en las cifras de unos estudios a otros es también una constante. Los meta-análisis de Oosterman et al. (2007) y Rock et al. (2013) analizan los factores relacionados con las rupturas en acogimiento familiar, pero no prestan atención a la incidencia del problema. Otras fuentes que hacen una revisión de investigaciones sitúan la incidencia de las rupturas en acogimiento familiar en Reino Unido en torno al 30% (Biehal, Ellison, Baker y Sinclair, 2010; Harber y Oakley, 2012), con los datos habitualmente mostrando una mayor incidencia en los acogimientos en familia ajena en comparación con las tasas más bajas de ruptura en los de familia extensa. Datos similares se han obtenido en Holanda (Strijker, Knorth y Knot-Dickscheit, 2008). Y lo mismo ocurre en Estados Unidos, de donde se han ofrecido cifras de ruptura de en torno al 40% en el caso de familia ajena y al 25% en el caso de familia extensa (Koh y Testa, 2008). El porcentaje sube aún más si se refiere sólo a los fracasos en acogimientos constituidos en edades avanzadas, como la adolescencia. Los datos suecos referidos a este tipo de acogimientos hablan de una tasa de fracaso entre el 30% y el 50%, siempre con las habituales diferencias entre acogimientos en familia ajena y en familia extensa, con una tasa menor para estos últimos (Sallnäs, Vinnerljung y Westermark, 2004). Sin duda alguna, por su proximidad, la referencia que más nos interesa respecto a las rupturas en acogimiento familiar es la de la investigación llevada a cabo por Del Valle, López, Montserrat y Bravo (2008). En su estudio de los resultados obtenidos en la medida de acogimiento familiar se ocuparon, entre otras muchas cosas, de analizar los casos de “interrupciones en el acogimiento”, es decir, lo que aquí venimos llamando rupturas. La muestra global para esta investigación procedió de seis comunidades autónomas y estuvo compuesta por 697 casos de acogimientos familiares entre 1996 y 2006. Entre los muchos datos aportados por el estudio está el de “interrupciones”, con una incidencia global de 21%, con la habitual mayor incidencia en familia ajena (25%) que en familia extensa (16%). Al tratarse de una investigación realizada en seis comunidades autónomas distintas, los datos permiten reflejar una gran disparidad de unas a otras, desde el 12% de Castilla y León al 46% de Madrid (López, del Valle, Montserrat y Bravo, 2011). Aunque Andalucía participó en ese estudio, lamentablemente lo hizo con una muestra muy reducida (sólo 28 casos en total, todos ellos de familia ajena) y sin que fuera posible calcular la incidencia de rupturas. Es importante resaltar que los porcentajes antes indicados están calculados sobre el total de 318 acogimientos familiares cerrados, es decir, que la población de referencia no son los 697 casos de acogimiento familiar estudiados, sino sólo aquellos que terminaron en esos años. El 21% de incidencia global estimada por los autores es, en realidad, el porcentaje acumulado durante los cuatro últimos años del periodo de referencia de la investigación (1996-2006) (comunicación personal de del Valle).
18 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía 1.3. Factores relacionados con las rupturas Si la investigación relacionada con las cifras de incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar es abundante, más aún lo es la que se interesa por los factores con los que dichas rupturas están relacionadas. Merece la pena resaltar que cuando de tales factores se habla, el lenguaje habitual no es el de la causación, sino el de la correlación. Las y los investigadores son siempre precavidos a la hora de afirmar que tal factor o tal otro es la causa de la ruptura, porque lo más que las investigaciones normalmente permiten afirmar es que dichos factores se relacionan con las rupturas en el sentido de que frecuentemente aparecen asociados con ellas a un nivel estadísticamente significativo. Si un fenómeno antecedente causa otro consecuente, esperamos que cada vez que el antecedente esté presente, aparezca el consecuente. En realidades tan complejas como la adopción y el acogimiento familiar, en las que hay tantos aspectos y variables implicados, ese tipo de relaciones causales es altamente improbable, porque no hay variable cuya importancia no pueda ser amortiguada o acentuada por la presencia de otra que sirve para disminuir su impacto o para acentuarlo, respectivamente. Además, como se ha mostrado repetidamente a propósito de la adopción (ver, por ejemplo, Palacios, 2012), lo que suele precipitar las rupturas no es la presencia aislada de un determinado factor de riesgo, sino la acumulación simultánea de varios de ellos, lo que nos aleja aún más del lenguaje de variables por sí mismas asociadas directamente como causa o determinante. Si en el caso de las cifras de incidencia las notables diferencias entre los datos de rupturas en adopción y en acogimiento familiar nos han obligado a tratarlas separadamente, la gran convergencia entre los factores con ellas asociados nos permite una presentación conjunta, aunque mencionaremos aspectos característicos de una u otra medida de protección cuando ello sea relevante. Por lo demás, tanto en adopción como en acogimiento familiar la investigación que indaga sobre los factores asociados a las rupturas suele distinguir entre los factores relacionados con características de las y los adoptados o acogidos, los relacionados con características de las y los adoptantes o acogedores, los relacionados con las características de la adopción o el acogimiento y los relacionados con las de la intervención profesional. Aunque la investigación sobre el tema es, como se ha indicado, abundante, hay buenas revisiones y meta-análisis disponibles tanto sobre adopción (Coakley y Berrick, 2008), como sobre acogimiento familiar (Oosterman et al., 2007; Rock et al., 2013). Características de adoptadas y adoptados, acogidas y acogidos Sin duda, de entre las características de las y los adoptados y acogidos, las dos variables más fuertemente asociadas con las rupturas son la edad en el momento de la adopción o el acogimiento y la presencia de problemas de comportamiento en las o los adoptados o acogidos. Merecen, pues, una consideración específica. Respecto a la edad en el momento del comienzo de la nueva convivencia familiar, es quizá el factor aislado más frecuente e intensamente asociado con las rupturas, de manera que se puede decir que cuanto más baja sea la edad de las y los acogidos y adoptados, menos probable es que se produzca una ruptura (Coakley y Berrick, 2008). Conviene, sin embargo, apresurarse a añadir que el meta-análisis de Oosterman et al. (2007) encontró que el tamaño del efecto de la relación edad-ruptura es bajo (es decir, que la relación entre edad y ruptura es estadísticamente significativa, pero débil) y que dicha relación aumenta cuando se toman en consideración otros factores moderadores. En otras palabras, la edad en el momento de la adopción o el acogimiento es, sin duda alguna, relevante, pero su impacto no se puede valorar considerándola aisladamente, aumentando el valor de la asociación edad-ruptura cuando se toman en consideración simultánea otros factores.
19 Investigación previa De acuerdo con los datos de Goerge, Howard, Yu y Radomsky (1997), referidos a adopción nacional, y una vez que se controlan otros factores implicados, comparados con las y los adoptados en su primer año, el riesgo de ruptura se multiplica por 3 en las adopciones entre los 5 y los 9 años, por 4 en el caso de las adopciones entre los 10 y los 14 años, y por 9 entre las adopciones con 15 o más años. En nuestros datos de un estudio previo, referido en este caso a adopción internacional, el 75% de las rupturas afectaron a niñas y niños adoptados a una edad superior a los 6 años (Palacios, Sánchez-Sandoval y León, 2005). Como señalaron Barth y Miller (2000), son varias las razones por las que una edad más avanzada está tan significativamente asociada a una mayor probabilidad de dificultades: cuanto mayor es la niña o el niño, más probable es que haya acumulado experiencias de adversidad, que su desarrollo y comportamiento sea ya menos maleable, que haya formado vínculos de apego sólidos (y no siempre sanos) con otros adultos (incluyendo sus padres), que muestre una mayor necesidad de autonomía e independencia. Y, por todo ello, que presente una mayor presencia de los problemas de que se habla a continuación. En efecto, los problemas de comportamiento deben ser mencionados en seguida, porque tanto en sí mismos, como en relación con la edad en el momento de la llegada, constituyen el segundo factor más estrechamente asociado con las rupturas. Los problemas que distorsionan o complican las relaciones con los demás (dificultades para relaciones de apego positivas, expresiones de rechazo, agresiones, provocaciones, desobediencia, no respeto a las normas…) son los que muestran una relación más clara con las dificultades (Child Welfare Information Gateway, 2012; Oosterman et al., 2007; Rock et al., 2013). Pero de nuevo conviene apresurarse a añadir que el peso de los problemas de conducta no debe considerarse aisladamente, sino en relación con otras características de la niña o el niño, como la edad, así como con las conductas de las y los adoptantes o acogedores de que luego se hablará, lo que de nuevo vuelve a subrayar el hecho de que los factores asociados con el riesgo (y la protección) están estrechamente entrelazados entre sí, siendo su relación conjunta un predictor mucho más potente que el peso de cualquier factor aislado por sí mismo. Si la importancia de la edad y los problemas de relación-comportamiento parece incuestionable, dada la unanimidad entre todas las investigaciones, el papel de otras características de las niñas y niños adoptados y acogidos es menos claro. Así ocurre, por ejemplo, en relación con el sexo, donde hay evidencias de todo tipo: desde que no hay diferencias significativas entre chicos y chicas en la probabilidad de rupturas, hasta que los chicos tienen una ligera mayor probabilidad, hasta que son las chicas mayores (comparadas tanto con las más pequeñas, cuanto con los chicos de cualquier edad) las que tienen una probabilidad algo mayor de ruptura (Coakley y Berrick, 2008; Oosterman et al., 2007; Rock et al., 2013). Y algo parecido puede decirse respecto a otras características individuales, tal como el grupo étnico de pertenencia. Algunas características de la historia de protección previa han aparecido como más significativas en unas investigaciones que en otras. Por ejemplo, algunas investigaciones han encontrado que haber tenido una ruptura previa en otra adopción u otro acogimiento está relacionado con mayor riesgo de rupturas posteriores, pero también ha habido estudios que han encontrado que quienes han sufrido alguna ruptura previa también pueden estabilizarse en una nueva familia (Donaldson Adoption Institute, 2004). Otras características de la historia previa, como la historia de abuso sexual o el tiempo transcurrido entre la separación de la familia biológica y la adopción, el número de transiciones de una medida a otra que se han tenido antes de llegar a la adopción, parecen jugar algún papel en la existencia de rupturas, pero las investigaciones revisadas en el informe del Donaldson Adoption Institute (2004) o en el meta-análisis de Oosterman et al. (2007) no llevan a conclusiones unánimes. Mención aparte merece la referencia a la existencia en niñas o niños de necesidades especiales. Los resultados de la investigación al respecto son poco concluyentes, entre otras cosas por la manera muy diversa de definir qué se entiende por necesidades especiales. Así, por ejemplo, es frecuente que se definan en
20 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía términos de una edad elevada en el momento de la adopción o de la presencia de graves problemas de conducta, lo que inevitablemente remite a los datos expuestos en los párrafos anteriores. Cuando la definición se limita a niños y niñas con alguna discapacidad (sensorial, física, intelectual), los datos no son concluyentes, pues algunas investigaciones han encontrado que tal circunstancia está relacionada con mayor incidencia de rupturas, otras hallan lo contrario y aún otras han concluido que, por sí misma, la presencia de discapacidad no juega un papel significativo en las rupturas, siendo ésta la conclusión a la que se llega más frecuentemente tanto en investigaciones sobre adopción (Glidden, 2000), como en acogimiento familiar (Oosterman et al., 2007). Características de quienes adoptan o acogen Han sido muchas las características de las familias adoptivas y acogedoras que se han examinado de cara a establecer su relación con la mayor o menor probabilidad de ruptura. De las más importantes se da cuenta resumidamente a continuación. Tanto en adopción como en acogimiento familiar, la motivación y las expectativas de adoptantes y acogedores han sido consideradas como un factor significativamente relacionado con la estabilidad y la ruptura. Típicamente, las motivaciones centradas más en las necesidades infantiles de protección que en los deseos adultos (de filiación, de compañía para sí mismos o para otros hijos) han mostrado un papel protector y, por tanto, una menor probabilidad de rupturas (Donaldson Adoption Institute, 2004; Coakley y Berrick, 2008; Oosterman et al., 2007; Rock et al., 2013). Y en relación con las expectativas, están muy relacionadas con cosas tales como el proyecto adoptivo que se tiene, el tipo de niña o niño en que se piensa, la mayor o menor capacidad para ajustar las expectativas a la realidad una vez que el niño o niña real sustituye al imaginado, de manera que las expectativas menos realistas y menos flexibles están más relacionadas con las dificultades y ponen más en riesgo la estabilidad de la adopción o el acogimiento (Donaldson Adoption Institute, 2004). Es frecuente que la investigación haya relacionado el tema de las expectativas con el nivel educativo de quienes adoptan o acogen. Precisamente, si se encuentra un mayor riesgo de ruptura en adoptantes de nivel educativo alto es justamente por la mediación de sus expectativas más elevadas y de sus dificultades para reajustarlas a la realidad una vez que el niño o la niña ya están en casa. De todas formas, conviene añadir dos matizaciones: ni todas las investigaciones sobre rupturas en adopción coinciden en este punto (algunas no han encontrado relación entre nivel educativo y existencia de ruptura), ni la investigación sobre acogimiento familiar ha mencionado éste como un asunto relevante (Donaldson Adoption Institute, 2004; Coakley y Berrick, 2008; Oosterman et al., 2007; Palacios, 2012). Si los problemas de comportamiento y relación manifestados por los adoptados y acogidos se mencionaron anteriormente como un factor relacionado con las rupturas, la contraparte del lado de las y los adoptantes y acogedores serán sus estilos y capacidades educativas. Adultos con un estilo de relación más cálido y cercano, con más capacidad para hacer frente a problemas de relación o comportamiento de cierta gravedad, con más flexibilidad en sus tomas de decisiones (sobre todo, en presencia de problemas), tendrán, lógicamente, un mejor pronóstico que aquellos otros que en la relación muestran una mayor frialdad, que se ven sobrepasados por los problemas con que se encuentran o que responden a ellos de manera rígida o generando una escalada de tensión de difícil resolución. Aunque algunas investigaciones han puesto estas capacidades en relación con el hecho de tener experiencia previa como padres o madres, parece que se trata de cualidades personales y relacionales relativamente independientes de esa experiencia (Donaldson Adoption Institute, 2004; Coakley y Berrick, 2008; Oosterman et al., 2007; Palacios, 2012).
21 Investigación previa Que adoptantes y acogedores dispongan de una buena red de apoyo es otro de los factores relacionados con una menor probabilidad de ruptura. Red de apoyo que empieza en el interior del hogar (una pareja que comparte las tareas y el afrontamiento de problemas), que continúa en la red de amigos y familiares, y que se extiende también a la red de apoyo profesional. La importancia de la esta variada red de apoyo se ve incrementada en aquellos casos en que se llevan a cabo adopciones o acogimientos de mayor complejidad (Donaldson Adoption Institute, 2004; Coakley y Berrick, 2008). El grado de preparación para la adopción o el acogimiento se ha puesto en varios estudios en relación con la posterior estabilidad o riesgo de ruptura en adopción (Donaldson Institute, 2004; Palacios, Sánchez- Sandoval y León, 2005). La investigación sobre acogimiento familiar contiene menos evidencia al respecto, aunque la existente va en la misma dirección (Baum, Crase y Crase, 2001). Se supone que, entre otras cosas, la preparación ayuda a las y los adoptantes y acogedores a perfilar mejor sus proyectos de adopción o acogimiento, a ajustar sus expectativas y a adquirir actitudes y habilidades educativas que luego les puedan servir de ayuda en la relación con las y los adoptados o acogidos. Otras características de quienes adoptan o acogen no han mostrado una relación clara con el éxito de sus proyectos, cuando no es que los datos hayan indicado directamente ausencia de relación. Entre esas características merece la pena mencionar las que tienen que ver con la estructura familiar (la investigación ha explorado, fundamentalmente, si ser pareja o adoptar o acoger individualmente guarda o no relación con el tema que nos ocupa). La conclusión es negativa, pues incluso cuando se ha encontrado que las adopciones monoparentales presentaban una mayor incidencia de dificultades, se ha podido demostrar que ello ocurría porque a los hogares monoparentales eran asignados niñas y niños con mayores dificultades, lo que finalmente daría cuenta de los mayores problemas encontrados (Palacios et al., 2005). Con todo, parece que, como la investigación ha mostrado, los hogares monoparentales no tienen más riesgo de ruptura, incluso si a veces se hacen cargo de historias más largas y complejas. Características del tipo de adopción o acogimiento Aunque no todos los temas que pudieran ser de interés han recibido atención por parte de las y los investigadores, existen algunos datos relacionados con la mayor estabilidad o riesgo de ruptura de unos tipos de adopción o acogimiento en relación con otros. Algunas cuestiones sobre las que se dispone de datos tienen que ver con la presencia de hermanas y hermanos (bien porque se incorpore más de uno a la misma familia, bien por la convivencia en ella de las y los que llegan con las y los que ya estaban). Se ha explorado también la mayor o menor estabilidad de los acogimientos en familia extensa frente a los que se hacen en familia ajena, lo que -en países en los que la adopción por parientes próximos es posiblese relaciona también con las investigaciones sobre adopción por parte de personas emparentadas. La investigación sobre la adopción o acogimiento simultáneo de hermanas y hermanos o sobre la convivencia en el mismo hogar de niñas y niños de distinta procedencia (típicamente, de hijas e hijos biológicos con adoptados o acogidos) ofrece datos de cierta complejidad. La adopción o acogimiento conjunto de hermanas y hermanos no parece significativamente asociada, per se, con un mayor riesgo de ruptura (Hegar, 2005). Por el contrario, algunas investigaciones han mostrado que cuando se separa a hermanas y hermanos el riesgo de inestabilidad en la nueva familia es mayor, particularmente cuando alguno o alguna de ellos permanece con la familia biológica, lo que es vivido por las y los afectados como un “rechazo preferencial”, para usar la expresión de Rushton (2004). Por otra parte, parece que claro que la adopción de hermanas y hermanos no es por sí misma el riesgo, sino la aparición de problemas de comportamiento o de problemas de relación entre ellas y ellos. Esto último es particularmente relevante cuando se trata de la convivencia simultánea en la misma familia de niñas y niños que ya estaban en el hogar (habitualmente, por ser hijas o hijos biológicos) con quienes llegan a través
22 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía del acogimiento y la adopción. En esas circunstancias, si surgen serios conflictos en la relación o graves problemas de conducta, la estabilidad de quienes son acogidos o adoptados se ve amenazada con mayor probabilidad (Donaldson Adoption Institute, 2004; Oosterman et al., 2007; Rock et al., 2013). Por lo que se refiere al acogimiento por personas familiares o extrañas, la investigación es bastante concluyente al indicar que los acogimientos en familia extensa tienen una tasa de supervivencia superior a la de los acogimientos en lo que en España se llama “familia ajena”. Naturalmente, esto no significa que los acogimientos en familia extensa estén blindados contra la inestabilidad, pues en ellos también se dan rupturas. Significa, simplemente, que éstas son menos probables (Del Valle et al., 2008; López, 2011; Oosterman et al., 2007). De forma relacionada, en aquellos países, como Estados Unidos, donde la adopción por parientes próximos (por ejemplo, tíos o abuelos) es posible, también se ha encontrado que se trata de adopciones con menor riesgo de ruptura. Y, por extender un poco más el concepto, como quiera que en ese país uno de los tipos de adopción nacional preponderante es la que se lleva a cabo por conversión de situaciones de acogimiento en adopción, también en ellas se encuentra un menor riesgo de ruptura (Donaldson Adoption Institute, 2004). Un último aspecto a considerar en este apartado tiene que ver, en el caso del acogimiento familiar, con la existencia y calidad de las visitas entre las y los acogidos y sus madres y padres. Los datos no son concluyentes en el sentido de que el que haya o no visitas, por sí mismo, no parece significativamente asociado con la existencia o no de rupturas. Más en general, la buena relación y cooperación entre todos los adultos implicados (padres y madres, acogedores y acogedoras, profesionales) ha mostrado tener una relación positiva con la estabilidad de los acogimientos. Ello nos remite a aspectos de la intervención profesional como siguiente elemento de esta breve revisión de datos de investigación. Características de la intervención profesional Finalmente, se deben mencionar también las características de la intervención profesional de cara a su contribución a la estabilidad o ruptura de adopciones y acogimientos. Los factores más frecuentemente mencionados por la investigación tienen que ver con su formación, con sus prácticas y con la relación que mantienen tanto con las y los adoptantes o acogedores como con las y los adoptados o acogidos. Las competencias profesionales de quienes llevan a cabo las labores esenciales de preparación, valoración de idoneidad, asignación de niñas y niños a familias y apoyos tras el comienzo de la medida no han recibido la misma atención investigadora que la mayor parte de los factores hasta ahora analizados. Con todo, la formación de las y los profesionales, la supervisión de su trabajo y la utilización de buenas herramientas profesionales (por ejemplo, para la valoración de idoneidad) han mostrado jugar un papel positivo en cuan- to a la estabilidad de adopciones y acogimientos. Por el contrario, la falta de preparación o supervisión de las y los profesionales, así como condiciones de trabajo no favorables (responsabilidad sobre un elevado número de casos a la vez, por ejemplo, o cambios frecuentes en las personas que se relacionan con las familias) se han relacionado con una menor estabilidad cuando surgen dificultades en la adopción o el acogimiento (Donaldson Adoption Institute, 2004; Oosterman et al., 2007; Ward, 2009). Los apoyos postadopción o tras el inicio del acogimiento han sido identificados como un elemento importante en cuanto a su relación con la resolución de conflictos y dificultades. En este sentido, se ha resaltado que con frecuencia las y los profesionales tienen conocimiento de esos problemas cuando ya es demasiado tarde y cuando la ruptura es ya casi inevitable (Palacios, 2012). Como es evidente, estos apoyos son particularmente cruciales en el caso de niñas y niños que presentan más graves perturbaciones conductuales y relacionales, para los cuales una intervención profesional intensiva y especializada resulta fundamental de cara a la estabilidad de la medida. En esas circunstancias, la ausencia de apoyo profesional o bien intervenciones profesionales que no guarden proporción con la magnitud de los problemas (es decir, intervenciones
23 Investigación previa profesionales de escasa frecuencia y entidad ante dificultades de gran calado), difícilmente puede proteger adopciones o acogimientos del riesgo de ruptura (Oosterman et al., 2007). Terminaremos esta sintética de revisión de factores relacionados con las rupturas tal como la empezamos. La investigación ha sido abundante y ha explorado multitud de factores relacionados con todos y cada uno de los aspectos relevantes de la adopción y el acogimiento, llegando a la conclusión de que ninguno de ellos por sí mismo es suficiente para explicar su estabilidad o el riesgo de su ruptura. Por el contrario, como subrayamos al comienzo de este apartado, unas cuestiones se entrelazan con otras y es la acumulación de factores de protección o de riesgo lo que al final resulta el mejor predictor del resultado final de experiencias tan complejas y multifacéticas como la de adopción y acogimiento.
24 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía 2
25 Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción 2 Método
32 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía
33 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar 3 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar 3.1. Introducción Para dar cuenta de los datos de incidencia de rupturas en adopción y acogimiento familiar no tenemos más remedio que ofrecer un tratamiento diferenciado de cada una de las dos medidas de protección. Ello obedece a cuestiones evidentes que, de todas formas, merece la pena explicitar, así como analizar las implicaciones que ello tiene para los datos de incidencia de que se da cuenta en este capítulo. En primer lugar, el encargo que da origen a esta investigación precisa dos períodos temporales diferentes para cada una de las medidas. Mientras que en adopción el período de estudio son diez años, de 2003 a 2012, en acogimiento familiar el encargo hace referencia a dos años concretos, 2012 y 2013. Por su parte, los casos en grave riesgo en adopción se refieren a los que estaban en tratamiento en los mismos años usados para acogimiento familiar, respecto a los que el servicio postadopción podía garantizar más exactitud en la información. Lógicamente, periodos de tiempo tan marcadamente diferentes para adopción y acogimiento hacen que la población de referencia sea distinta y que la estimación de la incidencia deba tomar en consideración parámetros de cálculo diferentes. En segundo lugar, estamos hablando de medidas de protección de naturaleza muy diferente y que dan lugar a actuaciones profesionales también claramente diferenciadas. La adopción es una medida permanente de protección, de manera que una vez que una niña o un niño son adoptados, lo son para siempre y, a partir de ahí, pasan a estar bajo la plena y exclusiva responsabilidad de quienes los adoptan. Ello no ocurre aún durante la fase de acogimiento preadoptivo, durante la que se mantiene la responsabilidad y el escrutinio de la entidad protectora, que en su momento tomará la decisión de abocar el caso a las actuaciones judiciales que habrán de concluir con la constitución de la adopción. Una vez que esto ocurra, el contacto del sistema de protección con la familia no tiene por qué mantenerse más allá de la realización de informes de seguimiento a veces exigidos por algunos países (adopción internacional) y que tienen siempre una duración determinada. A partir de la constitución jurídica de la adopción, salvo que alguna actuación protectora posterior deba ponerse en marcha con esa niña o ese niño (por ejemplo, porque se haya detectado la posibilidad de algún tipo de maltrato por parte de sus adoptantes), el sistema de protección no tendrá conocimiento de lo que ha ocurrido con ellos tanto antes, como después de su mayoría de edad. Administrativamente, sus expedientes están cerrados. Lo anterior implica que los datos que con seguridad constarán en los expedientes de adopción serán los relativos a la fase de acogimiento preadoptivo. Con posterioridad a la constitución de la adopción, lo que ocurra puede o no llegar a conocimiento de las y los profesionales de la protección infantil. Y lo conocido puede o no ser reflejado en los expedientes. Así, pasados los años, será necesario que, en el momento de preguntar a las y los profesionales por los casos de ruptura, alguna o alguno los recuerde. Inevitablemente, las y los profesionales que conocieron del caso pueden seguir aún en su puesto de trabajo, recordarlo y contabilizarlo, o bien pueden estar ya en otras dedicaciones, sin que ningún otro profesional pueda ayudar a incluirlo en ninguna estadística. Además, si en un caso concreto surgen problemas serios para los que la familia busca ayuda, la atención no tiene por qué ser proporcionada por los profesionales de la adopción (sean o no del servicio postadopción), sino que puede proceder de los servicios sociales municipales, de los equipos de tratamiento familiar de zona, de profesionales con ejercicio privado, de entidades o profesionales de otra comunidad autónoma…, lo que disminuye mucho la probabilidad de que el caso concreto acabe siendo conocido. Para complicar un poco más las cosas, toda la información relativa a estos casos está en manos de la entidad pública, que a su vez se distribuye territorialmente en cada una de las ocho provincias que constituyen nuestra comunidad autónoma. La realidad en cada provincia puede ser (y, de hecho, es) muy diferente en
34 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía cuanto al número de adopciones que se hacen, el tipo de menores implicados, la estabilidad de las y los profesionales… De hecho, como se indica más adelante, las divergencias de datos provinciales van más allá de lo que sería lógico atendiendo a las diferencias en función del tamaño poblacional o el número de adopciones realizadas, lo que nos obligará a interesarnos por las diferencias entre provincias y a tratar de entenderlas. Puesto que disponemos de datos diferenciados para acogimiento preadoptivo y adopciones constituidas en el caso de adopción nacional, así como de datos de adopción internacional, nuestro análisis tomará en consideración estas distinciones, así como el cálculo conjunto de incidencia. Genéricamente, no obstante, nos referiremos a todas ellas como situaciones de adopción. Los casos en grave riesgo en adopción merecerán, con todo, una consideración separada. Como ya se ha indicado, los casos en grave riesgo en adopción nos llegan a través del servicio postadopción de Andalucía. Se trata de un servicio ofrecido gratuitamente a familias adoptivas (para cualquier tipo de adopción y en cualquier momento de su proceso) de cara a obtener asesoramiento, tratamiento, apoyo y ayuda en la búsqueda de orígenes. Su utilización es totalmente voluntaria por parte de las familias adoptivas, lo que implica que los casos que sus profesionales conocen son aquellos para los que las familias han decidido buscar ayuda en ese servicio. Evidentemente, ni todas las familias que pasan por dificultades deciden buscar ayuda, ni todas las que deciden hacerlo recurren al servicio postadopción. Y, por otra parte, no todas las familias que acuden al servicio postadopción forman parte de la muestra que interesa para esta investigación, limitada a aquellos casos valorados como en grave riesgo por los y las profesionales del servicio, de acuerdo con los criterios ya definidos anteriormente. Parece razonable pensar que las familias adoptivas con serios problemas serán más que aquellas a cuyo conocimiento podemos acceder a través de este servicio, pero también que las aquí incluidas se ajustan al perfil de elevada dificultad que define a este grupo. La pretensión aquí, por tanto, no puede ser conocer todos los casos de adopciones en riesgo existentes en Andalucía, sino la de realizar un acercamiento al fenómeno que nos permita al menos caracterizarlo y analizar sus circunstancias. Por lo que al acogimiento familiar se refiere, se trata de una medida de protección temporal, que puede durar un muy corto período de tiempo o extenderse hasta la mayoría de edad de quienes son acogidos. La entidad pública no pierde responsabilidad sobre estos casos como lo hace en el caso de la adopción, pues el acogimiento no implica filiación. Mientras que los casos de adopción se “cierran” administrativamente con su constitución (o, máximo, con la finalización de los seguimientos obligatorios, cuando los haya), los casos de acogimiento familiar se mantienen “vivos” en tanto la entidad pública mantenga la tutela y quienes son acogidos o acogidas no sean mayores de edad. Y los casos no sólo están vivos, sino que pueden tener mucho movimiento, como ocurre, por ejemplo, en acogimientos temporales que comienzan, terminan, se convierten en otro tipo de acogimiento u otra medida de protección. Los expedientes están, por ello, “alimentados” de información de manera más continuada, siendo frecuentes las altas y los cambios y ceses en la medida. En adopción, un cese es un fracaso. En acogimiento familiar, un cese puede ser tanto un éxito (se han cumplido los objetivos del acogimiento y se pasa a la siguiente actuación prevista), como el reconocimiento de que las cosas no estaban yendo bien. Además, contrariamente a lo que ocurre en el caso de la adopción, la gestión de los casos (desde la fase de captación hasta la de seguimiento una vez constituido el acogimiento) no la lleva directamente la entidad pública, sino que está encomendada a entidades colaboradoras (las llamadas Instituciones Colaboradoras de Integración Familiar, ICIFs) cuyo trabajo está exclusivamente centrado en el acogimiento familiar. El ámbito de actuación de estas entidades no tiene por qué coincidir con una determinada provincia, de manera que en una misma provincia puede haber más de una entidad, o una entidad puede tener sedes y profesionales diferentes en distintas provincias o en diferentes zonas de la misma provincia. En general, y teniendo además en cuenta el carácter dinámico de la medida, se puede pensar que las y los profesionales
35 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar del acogimiento familiar estén más encima y de manera más continuada de todos los casos, particularmente en los acogimientos de una temporalidad más corta. Una de las implicaciones evidentes de todo lo anterior es que probablemente los datos de incidencia de rupturas en acogimiento familiar sean más fiables que los disponibles para adopción. Por una parte, se refieren a una realidad temporal más corta e inmediata, lo que facilita que sean casos que las y los profesionales recuerden con más precisión. Con mucha frecuencia, el o la profesional que trabajó en el caso sigue aun prestando servicios en la misma entidad y, como quiera que suelen ser casos que tienden a generar mucha actividad, puede tener un recuerdo preciso de hechos y situaciones. Para el período 2012-2013, no parece muy probable que haya habido casos de rupturas que las y los profesionales del acogimiento no hayan conocido o de los que no nos hayan informado. Los datos de rupturas en adopción, por el contrario, deben ser tomados con mucha más cautela. Por lo que a los casos de ruptura se refiere, se dieron en un periodo de tiempo notablemente más largo, los posibles conflictos pueden haberse resuelto de una manera que no haya dado lugar al conocimiento de la entidad pública (por ejemplo, porque el adoptado o la adoptada vive, de hecho, fuera de la vivienda familiar, en un internado de estudios, con un pariente con el que tiene muy buena relación…), las o los profesionales que tuvieron conocimiento del caso pueden llevar años fuera de aquel puesto de trabajo y nadie en la Delegación tuvo conocimiento o tiene memoria de su existencia… De los casos de rupturas en adopción, aunque afectados por algunos de los problemas recién mencionados, los identificados durante la fase de acogimiento preadoptivo serán seguramente más completos, pues se trata de casos administrativamente abiertos que deben ser cerrados (normalmente, por constitución de la adopción) y sobre los cuales es más probable que haya conocimiento preciso. En los casos de adopciones en grave riesgo, es menos probable que se planteen algunos de los problemas antes mencionados, pues los aquí analizados son casos recientes, pero, como ya se ha indicado, no todas las familias adoptivas con graves dificultades habrán recurrido al servicio postadopción, sin que sea posible cuantificar con exactitud qué proporción de la problemática existente es la que llega a ese servicio en busca de ayuda. No obstante, la frecuencia de utilización del servicio postadopción en los casos que luego acabarán en ruptura nos permitirá hacernos una cierta idea de en qué medida los casos en serias dificultades suelen o no recurrir a este servicio. En conclusión, si los datos de incidencia son siempre una estimación, la que ofreceremos para las rupturas durante la fase de acogimiento preadoptivo y en los casos de acogimiento familiar nos parece que será la de mayor fiabilidad. Por su parte, los datos de rupturas en adopción y de los casos de adopción en grave riesgo deberán tomarse más como una aproximación que en modo alguno puede tener la pretensión de exhaustividad. Aunque ha quedado implícito en los párrafos anteriores, antes de acabar este apartado quizá convenga indicar expresamente la forma en que hemos obtenido la información sobre los casos de rupturas y de adopciones en grave riesgo (incluido acogimiento preadoptivo) y los de ceses no previstos y no deseados en acogimiento familiar. Por lo que a preadoptivos y adopción se refiere, desde la Dirección General de Personas Mayores, Infancia y Familia, se envió a cada una de las ocho delegaciones territoriales un requerimiento (con diversos recordatorios, cuando fue necesario) para que informaran de todos los casos de ruptura que se hubieran producido en el período 2003-2012, distinguiendo entre las tres categorías de interés (preadoptivos, adopciones nacionales, adopciones internacionales). En algún caso ha ocurrido que en una determinada provincia se informara inicialmente de un cierto número de casos pero que luego algún profesional recordara algún caso adicional, por lo que los números finales aumentaron un poco en relación con los primeros obtenidos. Aunque los datos globales totales se vean poco afectados por esas ligeras variaciones, los que en este informe se aportan tratan de asegurar al máximo su precisión.
36 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Los datos de adopciones en grave riesgo proceden en su totalidad del servicio postadopción de Andalucía y se refieren a casos en tratamiento en los años 2012 y 2013, algunos de los cuales estaban aún siendo atendidos en el momento de la recogida de información. Fue en colaboración con sus profesionales como se definieron cuáles serían los casos a considerar y fue a través de ellas y ellos como recibimos la información concreta correspondiente a cada caso. En relación con las rupturas en acogimiento familiar, desde la Dirección General se pidió a cada ICIF que proporcionara los números de casos de ruptura, tanto en familia extensa como en ajena, para los años 2012 y 2013. En este caso, las cifras inicialmente aportadas por cada ICIF prácticamente no sufrieron ninguna variación posterior. Todos los cálculos de incidencia de que se da cuenta a continuación proceden, pues, de los casos de ruptura informados por las delegaciones territoriales, por el servicio postadopción (para los casos en grave riesgo) y por las ICIFs. Pero antes de entrar en ellos, conviene detenerse un momento en cuestiones que afectan al procedimiento seguido para los cálculos de incidencia. 3.2. Métrica de la incidencia Tenemos, pues, tres realidades diferentes (grave riesgo en adopción y rupturas en adopción y acogimiento familiar) y períodos temporales muy distintos (2003-2012 para rupturas en adopción y 2012-2013 tanto para grave riesgo en adopción, como para rupturas en acogimiento familiar). Para cada una de las medidas de protección debemos estimar la incidencia de las rupturas por las que se interesa esta investigación. Como es lógico, esa estimación se basa siempre en dos cifras: el número de casos contabilizados y la población de referencia. Y es aquí donde surge un primer y esencial problema sobre el que debe tomarse una decisión que resultará determinante de cara a la estimación de la incidencia. En el capítulo anterior poníamos un ejemplo hipotético en el que partíamos de 100 casos detectados de ruptura en una determinada medida (por ejemplo, el acogimiento familiar) en un determinado año. Como allí se decía, esos 100 casos se pueden poner en relación con los 5000 casos de acogimiento existentes ese año (lo que nos da una incidencia del 2%), o bien con los 1000 casos que se pusieron en marcha en ese mismo año (lo que nos daría una incidencia del 10%), o bien con los 500 casos que se han cerrado este año (lo que nos daría una incidencia del 20%). La misma cifra de rupturas lleva a una incidencia que oscila del 2% al 20% según cuál sea el parámetro que se considere. Obviamente, si se toma en consideración el que tiene un tamaño mayor, la incidencia será más baja, mientras que al tomar en consideración el de menor tamaño, la incidencia aumenta. Puesto que en adopción trabajamos con un período muy amplio de 10 años, el punto de referencia para el cálculo de incidencia parece que no puede ser otro que el número de casos de ruptura conocidos durante ese periodo, en relación con el número total de adopciones del periodo. Con esa misma lógica se podrán hacer estimaciones de incidencia separadas para el acogimiento preadoptivo, la adopción nacional y la internacional, así como un cálculo conjunto para todo ello, o bien estimaciones separadas para acogimiento preadoptivo y adopciones constituidas (sumando, en este caso, adopciones nacionales e internacionales). Para el denominador del cálculo global en adopción no tendría sentido sumar la totalidad de los acogimientos preadoptivos realizados, más las adopciones nacionales, más las internacionales, ya que es evidente que los casos de acogimiento preadoptivo y de adopción nacional de la década contendrán, sin duda, muchos casos duplicados, por haber pasado el niño o la niña primero por preadoptivo y luego a adopción. En este caso, para el cálculo global, tomaremos el valor más alto en adopción nacional (es decir, el de acogimientos preadoptivos) y le sumaremos el de adopciones internacionales. Como se mostrará un poco más adelante, las diferencias entre unas provincias y otras han resultado
37 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar llamativas. Así, sin que dos provincias concretas difieran enormemente en el tamaño de su población, en una pueden haberse detectado 20 casos, por ejemplo, y en la otra ninguno. Como ya adelantamos, ello nos obligará a analizar con más detalle no sólo la incidencia de las rupturas en adopción, sino las notables diferencias entre unas provincias y otras. Por lo que se refiere al cálculo de situaciones en grave riesgo, los datos de que disponemos se refieren a casos iniciados en el servicio postadopción en los años 2012 y 2013. Como se ha indicado, el servicio postadopción consideró que era el período respecto al que mejor se podía asegurar la calidad y fiabilidad de los datos. Se trata, obviamente, de adopciones constituidas en años anteriores, por lo que habrá que definir la población de referencia correspondiente. Puesto que para el análisis de rupturas tenemos bien cuantificadas las adopciones del periodo 2003-2012 y también con la intención de que los datos de riesgo complementen los de ruptura, el elemento de referencia para las adopciones en riesgo serán también las adopciones llevadas a cabo en esa década, de nuevo sumando el número de preadoptivos y de adopciones internacionales. En el caso del acogimiento familiar, la situación es más compleja, ya que, como se ha indicado, se trata de realidades mucho más dinámicas y con mucha más frecuencia de situaciones que pueden ser semejantes formalmente (un acogimiento familiar cesa), pero obedecer a razones completamente diferentes (puede cesar porque se han cumplido los objetivos previstos y el menor, por ejemplo, regresa con su familia, o bien porque se ha producido una ruptura). Los datos se refieren además a medidas muy diferentes (de un acogimiento de corta duración en familia ajena a otro permanente en familia extensa; del acogimiento de un bebé al de un adolescente). De entre las distintas opciones existentes para llevar a cabo el cálculo de la incidencia de rupturas en acogimiento, nos hemos decantado por el que nos parece reflejar mejor la realidad: el número de ceses indeseables (rupturas) producidos en ese año en relación con el número de acogimientos que en ese año estaban activos. Los acogimientos activos de cada año se calculan sumando los nuevos del año a los que venían como activos del año anterior, restando los ceses que en el año se han producido por motivos no relacionados con rupturas (ceses previstos) y sumando los ceses imprevistos (o rupturas). Así, por explicarlo con números hipotéticos simples, si del año anterior venían 100 y este año se han constituido 50 (150 en total) pero han cesado 30, tenemos que los activos del año han sido 120 (150 menos 30). La pregunta entonces pasa a ser cuántos de los acogimientos que estaban activos han sufrido un cese imprevisto e indeseable, es decir, una ruptura. Si en los 130 activos hubiera habido, por ejemplo, 15 ceses no deseados, la tasa de rupturas para ese año sería del 11.5%. Naturalmente, el cálculo se puede llevar a cabo separadamente en función del tipo de acogimiento que nos interese, comparando, por ejemplo, la incidencia entre familia extensa y ajena. Cuando la información disponible nos lo permita, haremos también cálculos en función de la dimensión de temporalidad de los acogimientos, distinguiendo entre los permanentes y los simples. Creemos que la estimación de incidencia por año en función del número de acogimientos activos en ese año proporciona una visión mucho más cercana a la realidad que la que podría obtenerse si aumentáramos mucho la población de referencia (por ejemplo, estimando el porcentaje de rupturas sobre el total de acogimientos acumulados de todo tipo de ese año), o si la disminuyéramos mucho (por ejemplo, total de ceses no deseados en un año en comparación con el total de ceses previstos y programados para ese año). Inevitablemente, al año se producen muchos menos ceses que acogimientos activos hay, por lo que poner la lupa sólo sobre los ceses llevaría a sobredimensionar notablemente la magnitud del problema. Nos hemos referido anteriormente a los muy notables contrastes entre unas provincias y otras respecto a la incidencia de rupturas en adopción. Ello no parece ocurrir en el caso del acogimiento familiar, donde las diferencias interprovinciales existen, pero no resultan llamativas o, al menos, no lo son tanto como en el caso de la adopción. Por consiguiente, en relación con el acogimiento nos interesará mucho más analizar las diferencias entre modalidades (extensaajena, permanente-simple) que entre provincias.
38 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Finalmente, es necesario comentar un problema cuya solución no ha estado en nuestras manos. Para todos los cálculos y análisis del resto de este capítulo nos hemos basado en las tablas de datos proporcionadas desde la Dirección General de Personas Mayores, Infancia y Familias. Han sido muchas las tablas suministradas, siendo la información lógicamente coherente de unas a otras, de manera que, por citar sólo un ejemplo, el total de Andalucía se corresponde con la suma de los totales de sus ocho provincias. Sin embargo, en ocasiones se observan algunas contradicciones de unas tablas a otras, por lo general no de gran magnitud. Allí donde hemos observado contradicciones, hemos tratado de resolverlas haciendo las oportunas consultas o, si ello no ha sido posible, hemos tratado de evitar hacer análisis sobre datos dudosos. 3.3. Incidencia de rupturas en adopción Cuatro son las cifras de incidencia acumulada de rupturas en adopción por las que podemos interesarnos: en primer lugar, incidencia de rupturas en acogimientos preadoptivos; en segundo lugar, incidencia en las adopciones nacionales constituidas; en tercer lugar, incidencia en adopción internacional. La cuarta cifra que nos interesa es, lógicamente, la total, que integra las tres situaciones analizadas antes separadamente. Para el cálculo por medida será suficiente con poner en relación la cifra de rupturas con el total de casos de la medida (por ejemplo, las rupturas en preadoptivo en relación con el total de preadoptivos del periodo). Para el cálculo de la incidencia acumulada global, como ya se ha indicado, no sería lógico utilizar como referencia la suma de todos los acogimientos preadoptivos del periodo, más todas las adopciones nacionales e internacionales del periodo, ya que, evidentemente, las adopciones nacionales provienen de los preadoptivos previamente constituidos, por lo que si se sumaran los efectivos de ambas medidas estaríamos duplicando la mayor parte de los casos. Puesto que el número de preadoptivos es mayor y puesto que todas las adopciones nacionales provienen de preadoptivos, el cálculo de incidencia acumulada global se hará tomando como referencia la suma de los preadoptivos y las adopciones internacionales del periodo 2003-2012. Para todos los cálculos de que se da cuenta a continuación, las cifras resultantes de analizar qué porcentaje sobre el total representan los casos de ruptura identificados son cifras de incidencia acumulada para todo el periodo objeto de estudio.
39 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar Datos de incidencia acumulada Preadoptivo Adopción nacional Adopción internacional 2003 190* 268 456 2004 190* 196 811 2005 160 210 647 2006 154 210 609 2007 266 184 571 2008 165 139 493 2009 180 118 422 2010 150 172 481 2011 250 120 385 2012 202 114 224 Totales 1907 1731 5099 Tabla 4 Total de adopciones por año por tipo de adopción *Estimado sobre la media de los años restantes Como quiera que el número de preadoptivos para los años 2003 y 2004 no está disponible en los datos que se nos han suministrado, y de cara a tener siempre como base de referencia los 10 años del período, hemos calculado la media de preadoptivos del período 2005-2012, que ha resultado ser 190, y se la hemos asignado a esos dos años en blanco. Los datos de rupturas conocidas para el periodo 2003-2012 y para cada una de las tres situaciones aparecen reflejados en la tabla siguiente. Como puede observarse, en total hemos tenido conocimiento de 93 rupturas, distribuidas de manera parecida entre preadoptivos y adopciones nacionales, y de manera claramente más baja en adopciones internacionales. Tabla 5 Para toda Andalucía, rupturas conocidas por tipo de adopción considerado Preadoptivo Nacional Internacional Total Rupturas 40 37 16 93
40 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Como ya se ha indicado, el cálculo de la incidencia para el período 2003-2012 consiste en hallar la proporción que las rupturas de esta tabla representan respecto a los totales de la tabla precedente, de manera que los 40 preadoptivos fallidos se deben poner en relación con los 1907 realizados en el periodo, las 37 adopciones nacionales con las 1731 constituidas y las 16 rupturas en internacional con las 5099 llevadas a cabo en el período. El resultado, que no es otra cosa que la incidencia acumulada en el periodo por tipo de adopción, se muestra en la tabla siguiente. Tabla 6 Incidencia acumulada de las rupturas conocidas para cada tipo de adopción Preadoptivo Nacional Internacional Incidencia 2.09% 2.13% 0.31% Se observa, pues, una incidencia acumulada de rupturas de en torno al 2% tanto en acogimiento preadoptivo como en adopción nacional, así como una incidencia claramente inferior, del 0.3%, en el caso de adopción internacional. Estos porcentajes proporcionan información de la incidencia acumulada desagregada por tipo de medida. Lógicamente, nos interesa también la incidencia acumulada conjunta para los tres tipos de medida. Para obtenerla, los 93 casos de ruptura identificados para el conjunto de las tres medidas se deben poner en relación (por las razones antes explicadas) con el total de preadoptivos (1907) más el total de adopciones internacionales del periodo (5099), es decir, un total de 7006 casos. Con esos datos y este procedimiento, la incidencia acumulada conjunta de las rupturas conocidas en adopción en Andalucía se estimaría en 1.32% para el período de 10 años considerado. Es decir, que, aproximadamente, 1 de cada 75 adopciones llevadas a cabo en Andalucía en ese tiempo (incluidos los casos preadoptivos) ha terminado en ruptura entre quienes adoptan y quienes son adoptados. La interpretación correcta de esa cifra de incidencia debe tomarse como que para el periodo considerado, al menos un 1.32% de las adopciones han terminado en fracaso. Dado el procedimiento de acceso a la información sobre rupturas, sin duda habrá un cierto número (imposible de estimar) que no ha llegado a nuestro conocimiento, por lo que la cifra de incidencia obtenida debe tomarse con cautela y, sin duda, como una estimación conservadora de la realidad. Rupturas y edad de adoptadas y adoptados En el resumen que se hizo anteriormente de la investigación previa sobre rupturas se destacaba la edad de adoptadas y adoptados como uno de los aspectos más analizados y con una influencia más significativa. Analizaremos, pues, el papel de la edad de adoptadas y adoptados en la incidencia de rupturas adoptivas en nuestra muestra. Comenzaremos con un análisis más general de la edad en distintos momentos del proceso de adopción y profundizaremos luego en la influencia de la edad de llegada sobre la experiencia de rupturas adoptivas. En relación con las diferencias de edad entre las diferentes medidas de adopción analizadas (acogimiento preadoptivo, adopción nacional y adopción internacional), los datos de la tabla siguiente ilustran las edades promedio y diferenciadas por tipo de medida adoptiva en distintos momentos del proceso, con diferencias estadísticamente significativas en prácticamente todos los aspectos, como muestra la última columna de la tabla. Así, aunque la edad promedio en que se tomó la primera medida en los casos que luego acabaron en ruptura fue de 60.9 meses (5 años y 9 meses), los casos de acogimiento preadoptivo en que se produjo
41 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar Tabla 7 Diferencias en edades y tiempos en los distintos tipos de adopción de la muestra de ruptura (valores en años y meses, separados por , y debajo, entre paréntesis, en años y meses separados por ;) Edad promedio Acogimiento Preadoptivo Adopción Nacional Adopción P Edad en la primera medida "60,9 (5;9) " "80,4 (6;8) " "52,5 (4;4) " "50 (4;2) " .005 Edad en el desamparo "61,8 (5;1) " "83,7 (6;10) " "54,8 (4;6) " "47 (3;10) " .002 Tiempo total en centros "25,2 (2;1) " "20,2 (1;8) " "20 (1;8) " "35.6 (2;11) " .059 Edad en el inicio del preadoptivo o la adopción actual "89,4 (7;5) " "106,2 (8;9) " "76,2 (6;4) " "86 (7;2) " .008 Edad en el momento ruptura "157,9 (13;2) " "149 (12;4) " "177,8 (14;8) " "147 (12;3) " .005 Tiempo desde la medida hasta ruptura "68,9 (5;8) " "43,2 (3;7) " "102,5 (8;6) " "61 (5;1) " .000 un fracaso posterior destacan por una edad promedio claramente más avanzada (80.4 meses, equivalentes a 6 años y 7 meses) que los de adopción tanto nacional como internacional (promedio entre los dos de 51.5, equivalente a 4 años y 3 meses). Comparados, pues, con los casos de ruptura en adopción nacional e internacional, los de acogimiento preadoptivo afectan a chicas y chicos en los que la primera medida de protección se tomó a una edad más avanzada. Coherentemente con ello, la edad en el momento de desamparo fue también significativamente más tardía en los casos de preadoptivo que en los de las adopciones constituidas, tanto nacionales como internacionales. Y otro tanto ocurre en relación con la edad en el momento de la medida de preadopción o adopción (es decir, la edad de llegada a la nueva familia), que en el caso de preadoptivo fue de 8 años y 9 meses (106.2 meses) y en los de adopción nacional e internacional estuvo entre los 6 y 7 años (casi un año más tardía en el caso de la adopción internacional por haber tenido estos niños y niñas una experiencia institucional más prolongada, como se muestra en la tabla). En los casos que más tarde acabarían en ruptura, mientras que los datos referidos a desamparo y momento de inicio de la convivencia con la nueva familia indican un comienzo más tardío en el caso del acogimiento preadoptivo en comparación con los de adopción (tanto nacional como internacional), los referidos a la edad en que se producen la ruptura y al tiempo de convivencia desde la llegada a la nueva familia hasta la ruptura, presentan un perfil claramente diferente, como muestran las dos últimas filas de la tabla. En concreto, los casos de adopción nacional son aquellos en los que la edad de comienzo es más temprana y la de ruptura es más avanzada; mientras que el promedio de edad de ruptura en los casos de adopción nacional es de 177.8 meses (equivalentes a 14 años y 8 meses), el promedio de edad de ruptura en los de acogimiento pre-adoptivo y adopción internacional fue de 148 meses (12 años y 3 meses). Coherentemente, dentro del conjunto de adopciones que acaban en ruptura, el tiempo de convivencia en la familia adoptiva ha sido significativamente más largo en los casos de adopción nacional (promedio de 102.5 meses, es decir, 8 años y medio), que en los de acogimiento pre-adoptivo (43.2 meses, es decir, 3 años y 7 meses) y adopción internacional (61 meses, equivalentes a 5 años y un mes). Por consiguiente, en los casos de
48 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Incidencia de rupturas en adopción por sexo Como se ha indicado más arriba, la incidencia acumulada de rupturas en adopción se ha estimado en un 1.32%. De ellas, 46 (49%) han afectado a chicos y 47 (51%) a chicas. Puesto que de las 7006 adopciones totales del periodo 3293 (47%) correspondieron a chicos y 3713 (53%) a chicas, es fácil observar la correspondencia entre las cifras globales y las de ruptura. De hecho, si en la muestra total la incidencia de rupturas ha sido de 1.32%, la incidencia en el caso de los chicos ha sido de 1.39% y la de las chicas, 1.26%. Se trata, pues, de datos muy semejantes entre ambos sexos. De todas formas, puesto que conocemos la distribución por sexo de los acogimientos preadoptivos y las adopciones (nacionales e internacionales) llevados a cabo en el periodo de referencia de esta investigación (2003-2012) y también sabemos la distribución por sexo de las rupturas que se han producido, podemos hacer un análisis más detallado en el que veamos en qué medida la distribución de las rupturas en chicas y chicos adoptados se corresponde o no con la distribución por sexo en la muestra global. Podemos analizar esa correspondencia para cada una de las medidas analizadas (acogimiento preadoptivo, adopción nacional, internacional) y para el total de las rupturas. A esos análisis se dedica este sub-apartado. Globalmente, para las tres medidas de adopción consideradas, no se han hallado diferencias significativas en función del sexo ni en cuanto a la edad de llegada (6 años y 10 meses para los chicos y 7 años y un mes para las chicas, como promedio), ni en cuanto a la edad de ruptura (12 años y 7 meses en los chicos y 12 años 9 meses en las chicas). Del total de acogimientos preadoptivos realizados en Andalucía en el período 2003-2012, un 55% implicó a chicos y un 45% a chicas. En el caso de las rupturas en acogimiento preadoptivo, 21 afectaron a varones (lo que supone un 53%) y 19 afectaron a mujeres (47%). La proporción por sexo de las rupturas reproduce, pues, muy fielmente la proporción por sexo de la población de referencia constituida por todos los acogimientos preadoptivos del periodo. El gráfico siguiente ilustra el paralelismo de las dos series de datos. Gráfico 6 Acogimiento preadoptivo: distribución por sexo en las muestra total y en la de rupturas (porcentajes) 55 45 53 47 0 10 20 30 40 50 60 Chicos Chicas Total preadoptivos Rupturas en preadoptivo
49 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar En el caso de adopción nacional, en el periodo objeto de estudio el 54% de adoptados fueron varones, frente al 46% de mujeres. Por lo que a las rupturas en adopción nacional se refiere, afectaron a un 49% de chicos y un 51% de chicas. Los datos quedan ilustrados en el siguiente gráfico. Aunque en estas dos series de datos no es tan exacto como en el caso de los acogimientos preadoptivos, se observa un muy claro paralelismo, con una ligera menor incidencia de rupturas en el caso de los chicos (49% de rupturas para un total de 54% de adopciones) y una ligera mayor incidencia en el caso de las chicas (51% de rupturas para un total del 46% de adopciones). En todo caso, las diferencias entre las dos distribuciones no sobrepasan el 5%. Gráfico 7 Adopción nacional: distribución por sexo en la muestra total y en la de rupturas (porcentaje) 54 46 49 51 42 44 46 48 50 52 54 56 Chicos Chicas Total adopción nacional Rupturas en nacional
50 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía En concreto, las rupturas en adopción internacional afectaron a un 44% de chicos (frente al 39% en el total) y a un 56% de chicas (frente al 61% en el total), tal como se ilustra en el gráfico siguiente. Mientras que en el caso de la adopción nacional eran las chicas las que estaban muy ligeramente sobre-representadas en las rupturas, en el caso de la internacional esa ligera sobre-representación afecta más a los chicos. Tampoco en este caso las diferencias sobrepasan el 5%. Como no podía ser de otra manera, los datos globales de ruptura en adopción en función del sexo, reflejan la suma de los datos precedentes. Puesto que la distribución por sexo en preadoptivo y adopción nacional es prácticamente igual, haremos el cálculo global usando las distribuciones por sexo en preadoptivo y en adopción internacional. En el caso de la adopción internacional, un 39% fueron varones, con un 61% de adoptadas. Como en el caso de la adopción nacional, la distribución por sexo de las rupturas en adopción internacional fue algo diferente, aunque las diferencias tampoco son muy acentuadas. Gráfico 8 Adopción internacional: distribución por sexo en la muestra total y en la de rupturas (porcentajes) 39 61 44 56 0 10 20 30 40 50 60 70 Chicos Chicas Total internacional Rupturas internacional
51 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar Gráfico 9 Adopción internacional: distribución por sexo en la muestra total y en la de rupturas (porcentajes) 47 53 49 51 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 Chicos Chicas Total preadoptivos+internacional Rupturas En el total de ambas medidas hubo un reparto de 47% de chicos y 53% de chicas. Las rupturas afectaron, por su parte, a un 49% de chicos y un 51% de chicas. Ilustrado en el anterior gráfico, el paralelismo de las dos series de datos es evidente y las diferencias entre ellas deben calificarse como mínimas. En resumen, se puede afirmar que los porcentajes de chicos y chicas en la muestra total de rupturas apenas difieren de los que se tienen en el total de los emplazamientos adoptivos realizados en el periodo. Cuando aparecen diferencias entre las dos series de datos, como ocurre en el caso de la adopción nacional y la internacional, no superan 5%, con las chicas ligeramente sobre-representadas en adopción nacional y los chicos en internacional.
52 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Incidencia de rupturas en adopción por provincias Nuestro análisis del tema podría acabar aquí si no fuera por la desproporción de cifras entre unas provincias y otras ya anunciada en un apartado anterior. Ello nos ha llevado a análisis detallados por provincia de los que se da cuenta a continuación. Para empezar, la tabla siguiente muestra la muy desigual distribución provincial de las rupturas conocidas. Tabla 10 Rupturas conocidas por provincia para cada tipo de adopción Preadoptivos Adopción nacional Adopción internacional Total Almería 0 0 0 0 Cádiz 18 13 6 37 Córdoba 0 0 3 3 Granada 6 2 0 8 Huelva 0 0 0 0 Jaén 9 9 0 18 Málaga 0 4 0 4 Sevilla 7 9 7 23 Total 40 37 16 93 Como puede observarse, en Almería y en Huelva no se ha identificado ni un solo caso de rupturas en adopción. En realidad, de Almería se nos informó de un caso, pero resultaba ser una ruptura anterior al período de tiempo considerado en esta investigación, por lo que no se ha contabilizado. Almería, Córdoba, Huelva y Málaga no presentan ningún preadoptivo fracasado, con Cádiz presentando 18, Granada 6, Jaén 9 y Sevilla 7 casos. Los casos de adopción internacional que han ido mal están concentrados entre Cádiz, Córdoba y Sevilla, sobre todo entre Cádiz y Sevilla. De los 93 casos detectados en total en Andalucía, el 40% proceden de la delegación territorial de Cádiz. Con objeto de situar estos datos en el contexto más amplio de la infancia y la protección infantil, hemos calculado, en primer lugar, las tutelas, las adopciones y la proporción de rupturas en adopción en cada una de las provincias. Como los datos cubren un período de 10 años, para que los datos sean más comprensibles hemos calculado el total de tutelas, adopciones y rupturas para el período de 10 años y los hemos dividido por 10, con lo que las cifras que aparecen en la tablas siguientes para esos tres conceptos se refieren al promedio estimado por año (de tutelas, de adopciones, de rupturas) en la década objeto de estudio. Como es sabido, los datos de tutela presentan una mezcla entre los que son por protección de menores andaluces y los que afectan a menores inmigrantes no acompañados (MENAs). En el momento de redactar este informe, carecemos de la distribución provincial de MENAs por año, por lo que no es posible desagregar los datos en ese sentido. La tabla siguiente, pues, presenta, en la primera fila, la población menor de 18 años para cada una de las provincias andaluzas y para el total de Andalucía. A continuación, aparece el promedio anual de tutelas para el período 2003-2012 por provincia (de las que un cierto porcentaje corresponden a MENAs), seguido por el promedio anual de adopciones y por el promedio anual de rupturas en adopción para cada provincia. En la tabla que sigue, el número entre paréntesis que aparece en cada fila indica el ranking de cada provincia en cada fila.
53 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar Tabla 11 Población menor de 18 años en cada provincia andaluza y promedio anual de tutelas, adopciones y rupturas en adopción Almería Cádiz Córdoba Granada Huelva Jaén Málaga Sevilla Andalucía Menores 135086 (6) 247692 (3)" 154633 (5) 171078 (4) 97585 (8) 132808 (7) 301541 (2) 381510 (1) 1621933 Tutelas 108 (5) 136 (4)" 87 (8) 210 (1) 106 (7) 105 (6) 191 (3) 203 (2) 1146 Adopciones 66 (6) 125 (2)" 68 (5) 84 (4) 38 (8) 50 (7) 116 (3) 153 (1) 700 Rupturas adopción 0 3.7 (1) 0.3 (6) 0.8 (4) 0 1.8 (3) 0.4 (5) 2.3 (2) 9.3 Utilizando el ejemplo de Cádiz, los datos de la tabla anterior deben leerse como sigue: como promedio anual, para una población total de menores de 18 años de 247.692 (la tercera provincia por menores de 18 años de Andalucía), en el período 2003-2012, se asumió la tutela de 136 menores (la cuarta de Andalucía), se decidieron un promedio de 125 adopciones por año (el segundo promedio mayor de Andalucía) y, de las adopciones existentes en la provincia, casi 4 (3.7) al año, como promedio, se vieron afectadas por la ruptura (el promedio más alto de Andalucía). Por tanto, en el ranking de provincias en la región, Cádiz aparece como la tercera en población, pero la cuarta en promedio anual de tutelas, la segunda en el promedio anual de adopciones y la primera en el promedio anual de rupturas. Los datos muestran que la mayor proporción media anual de tutelas se da en Granada, seguida de Sevilla y Málaga, con Cádiz, Almería, Huelva, Jaén, y Córdoba a continuación. Aunque, como hemos dicho, carecemos de los datos de tutelas nuevas anuales de MENAs por provincia, según los datos del OIA correspondientes a 2010 (Observatorio de la Infancia en Andalucía, 2012), el 37% de los menores no acompañados estaban en Málaga, seguidos del 24% en Almería, el 11% en Sevilla, el 9% en Granada, el 7% en Cádiz, el 5% en Huelva, el 4% en Córdoba y el 3% en Jaén. Por tanto, si de las tutelas se excluyeran los MENAs, el mayor descenso debería observarse en el promedio anual de tutelas de Málaga y Almería, pero no Granada. Por su parte, siendo la que más tutelas promedio acumula (de las cuales seguramente sólo una pequeña parte se debe a MENAs), Granada ocupa sólo el cuarto lugar en el promedio de adopciones del período. El ranking por promedio anual de adopciones está encabezado por Sevilla, seguida de Cádiz y Málaga. Respecto a las rupturas en adopción, el mayor promedio anual estimado se da en Cádiz, seguida por Sevilla y Jaén. Algunos de los datos algo paradójicos de la tabla anterior son los siguientes: - La provincia que más población menor de edad tiene, Sevilla, no es aquella en la que se hacen más tutelas, siendo la cuarta en población (Granada) la que acumula más tutelas promedio por año - Sin que ello parezca achacable a los MENAs (que en 2010 sólo eran en esa provincia el 9% del total de Andalucía), la que más tutelas realiza (Granada) es sólo la cuarta de Andalucía en promedio anual de adopciones - La cuarta provincia en promedio anual de tutelas (Cádiz) es la segunda en promedio anual de adopciones y la primera en promedio anual total de rupturas en adopción
54 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía - Esta misma provincia presenta un muy elevado índice de adopciones por tutelas, puesto que el promedio anual de tutelas (136) y el de adopciones (125) son muy parecidos. Huelva, por el contrario, es la provincia que menos índice promedio anual de adopciones lleva a cabo (38) en función del promedio anual de tutelas de la provincia (106). Debe recordarse, no obstante, que las anteriores son cifras promedio, sin que deban interpretarse, evidentemente, como que para un año concreto en Cádiz se decidiera la adopción de 125 de los 136 menores tutelados - La sexta provincia por promedio anual de tutelas y la séptima por promedio de adopciones (Jaén) es la tercera en promedio anual de rupturas en adopción Los datos provinciales pueden aún analizarse de otra forma interesante. Como se analizó anteriormente, en torno al 75% de las rupturas conocidas afectan a los que fueron adoptados con más de 6 años, de manera que podría formularse la hipótesis de que tal vez las provincias que más incidencia de ruptura presentan son aquellas que realizaron adopciones de niños y niñas de más edad. Como se indicó anteriormente, en los datos que se nos han proporcionado, los acogimientos preadoptivos y las adopciones internacionales de todo el período vienen desglosadas por edad de llegada de las y los adoptados año a año (edades a la llegada con 0, con 1, con 2, con 3 años, etc.), mientras que las adopciones nacionales vienen sólo divididas en dos grandes grupos: hasta 5 años y por encima de esa edad. Tabla 12 Para cada provincia y para el promedio andaluz, porcentajes de adoptadas y adoptados por debajo y por encima de los 5 años a la llegada Preadoptivo Nacional Internacional Hasta 5 >5 Total Hasta 5 >5 Total Hasta 5 >5 Total Almería 83 17 100 68 32 100 86 14 100 Cádiz 71 29 100 51 49 100 87 13 100 Córdoba 86 14 100 67 33 100 86 14 100 Granada 86 14 100 46 54 100 91 9 100 Huelva 93 7 100 52 48 100 81 19 100 Jaén 77 23 100 53 47 100 92 8 100 Málaga 74 26 100 47 53 100 89 11 100 Sevilla 89 11 100 45 55 100 86 14 100 Promedio Andalucía 82 18 100 51 49 100 87 13 100
55 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar Ello nos obliga a presentar los datos provinciales por edad de adopción con esa agrupación de edades. La tabla anterior, pues, muestra el porcentaje de acogimientos preadoptivos, adopciones nacionales e internacionales en cada provincia en función de la agrupación 0-5 años y 5 o más años a la llegada. Obviamente, las cosas serían muy poco diferentes si el corte se estableciera en los 6 años, como es más habitual. Si, como se ha visto, el mayor porcentaje de rupturas se da en Cádiz (37 rupturas en total), Sevilla (23 rupturas) y Jaén (18 rupturas), no parece que ello se deba fundamentalmente a que en esas provincias se lleven a cabo, en elevadas proporciones y para los tres tipos de medida, adopciones de niñas y niños de más edad, ni nacional, ni internacionalmente. Es cierto que en acogimiento preadoptivo, Cádiz y Jaén (junto a Málaga) están por encima de la media andaluza en el porcentaje de acogidas y acogidos con más de 5 años, pero Cádiz y Jaén (pero no Málaga) también están en los primeros puestos de rupturas en adopción nacional sin que en esta medida la proporción de adopciones con más de 5 años difiera de la media andaluza; en adopción internacional, Cádiz presenta también una de las incidencias más elevadas de ruptura de Andalucía (6 de las 16) sin que la distribución de edades a la llegada difiera de la del conjunto de la comunidad autónoma. Por su parte, Sevilla, que concentra 23 de las 93 rupturas de Andalucía, está algo por encima de la edad promedio andaluza para adopción nacional, pero no lo está ni para preadoptivo ni para internacional, donde también presenta más rupturas que el resto de las provincias. Cádiz y Sevilla, que aportan 13 de los 16 casos conocidos de rupturas en internacional, presentan edades promedio a la llegada que vienen a coincidir exacta o casi exactamente con el promedio andaluz de edades a la llegada. Por tanto, no parece que se pueda decir que la mayor concentración de rupturas en algunas provincias se relacione de forma clara y sistemática con la adopción de niñas y niños de edad más elevada. No queda más remedio que concluir este apartado reconociendo una cierta perplejidad ante las diferencias provinciales. Sin duda alguna, son muchos los datos que llaman la atención y merecerán un análisis más sosegado en términos de la política de protección y su distribución provincial. Parece que el reparto de cifras estimadas para tutelas, adopciones y rupturas no ayuda a entender las divergencias. El reparto por edades a la llegada de las adoptadas y adoptados, tampoco. Y la información disponible no nos permite ir más allá. No podemos saber si el recuerdo de casos de ruptura es mejor en unos lugares que en otros; tampoco si el seguimiento o monitorización de los casos es o no diferente de unas provincias a otras; o si se dan diferencias sustanciales en términos de los criterios para la toma de decisiones profesionales. En nuestra opinión, los datos interprovinciales expuestos merecen un análisis de las diferencias que nosotros no podemos llevar más allá con la información disponible. En todo caso, parece claro que los datos comparativos entre unas provincias son cualquier cosa menos homogéneos. 3.4. Adopciones en grave riesgo de ruptura: incidencia En varias ocasiones previas se ha hecho referencia a la cuestionable definición de “rupturas”. Como ya se ha comentado, no cabe duda de que si una niña adoptada o un niño adoptado han sido declarados en desamparo y han salido definitivamente de su familia adoptiva estamos ante un caso de ruptura. Pero hay otras situaciones que en las páginas anteriores hemos calificado de rupturas encubiertas o rupturas sin separación que se refieren a casos en los que la ruptura no se ha oficializado a través de la correspondiente declaración de desamparo, pero en la que la convivencia o de hecho ha terminado, o se mantiene en medio de una grave conflictividad y con un negativo pronóstico de evolución. Es de estos casos de los que nos ocupamos en este apartado. Como ya se indicó, hemos recurrido al servicio postadopción de Andalucía para tener conocimiento de estos casos que calificaremos como adopciones en grave riesgo. Para ello, en primer lugar, discutimos largamente con las y los profesionales del servicio sobre los criterios de definición, así como sobre la amplitud temporal respecto a la que se iba a proporcionar información. Posteriormente, se pidió a tales profesionales que com-
56 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía pletaran la ficha de información utilizada para todos los casos de esta investigación y de que se ha hablado en el capítulo anterior. Como para los otros grupos, en este apartado haremos referencia sólo a los datos numéricos de incidencia, dejando para su tratamiento en capítulos posteriores los temas de contenido. Tras reflexiones conjuntas con las y los profesionales antes mencionados, bajo el término genérico de “situaciones de adopciones en grave riesgo” hemos finalmente incluido a dos grupos de adoptadas y adoptados menores de edad en cualquiera de las tres situaciones ya conocidas: preadoptivo, adopción nacional, adopción internacional. El primer grupo en grave riesgo está constituido por aquellos casos de los que en el servicio postadopción se tiene constancia fehaciente de que la adoptada o el adoptado ya no viven en el hogar adoptivo de forma habitual tras haber pasado por graves dificultades de convivencia familiar. Las situaciones aquí pueden ser variadas, aunque las más frecuentes son la estancia en internados de diverso tipo (normalmente, con el argumento de que están haciendo estudios) y la convivencia con otras personas (vecinos o, sobre todo, familiares). El segundo grupo en grave riesgo está constituido por menores que, junto a sus adoptantes, están o han estado recibiendo ayuda en el servicio postadopción y para los que a lo largo de más de un año se han observado graves conflictos de relación y respecto a los que hay un pronóstico profesional de evolución muy negativo (de hecho, durante el periodo de recogida de datos para este estudio, tres de los casos que estaban inicialmente considerados en grave riesgo acabaron con una declaración de desamparo, es decir, en ruptura). Se trata de dos criterios claramente exigentes, de manera que se puede pensar que tal vez haya otras situaciones de grave riesgo no incluidas en ellos, pero que desde luego las así identificadas son claramente situaciones en las que el proyecto de convivencia familiar adoptiva o bien ha terminado o bien está en serio riesgo de finalización. Respecto al ámbito temporal de la pesquisa, junto con las y los profesionales del servicio postadopción de Andalucía, se decidió limitarla a los años más recientes, de manera que los datos finalmente disponibles son casos abiertos en el servicio durante los años 2012 y 2013 aún activos en el momento de la recogida de datos. Lamentablemente, no es posible valorar con exactitud en qué medida los datos de esos dos años serían extrapolables a los años anteriores del período cubierto en esta investigación. Y tampoco es posible valorar con exactitud qué porcentaje de los casos problemáticos representan aquellos que recurren al servicio postadopción. Como se mostrará más adelante, al analizar en detalle las intervenciones profesionales en los casos de ruptura adoptiva, sólo en el 17.6% de los casos de ruptura adoptiva constan intervenciones del servicio postadopción ante la aparición de dificultades y sólo del 15% de casos hay constancia de intervenciones de postadopción en torno a la ruptura, lo cual indica que muy probablemente la incidencia del grave riesgo a través de dicho servicio está significativamente infra-representada respecto a la problemática realmente existente. Por nuestra parte, no nos queda otra alternativa que limitarnos a analizar los datos a que hemos podido tener acceso. Tras estas consideraciones aclaratorias preliminares, podemos acercarnos ya al análisis de la incidencia acumulada de los casos de adopciones en grave riesgo de ruptura. Como en los demás casos, la estimación de incidencia exigirá decidir con qué valores totales se ponen en relación los casos identificados. Los casos de adopciones en grave riesgo de estos dos años pueden referirse a emplazamientos adoptivos llevados a cabo en cualquier momento anterior (desde el mismo 2012 hasta 10 años atrás, por referirnos sólo al periodo cubierto por este estudio). De cara a tener datos que puedan ser complementarios a los de rupturas, y para aprovechar la buena información cuantitativa que tenemos de las adopciones llevadas a cabo en el periodo 2003-2012, usaremos la misma población de referencia que en el caso de rupturas. Como es lógico, al poner los datos de dos años en el contexto de las adopciones llevadas a cabo durante diez años, la desproporción entre el numerador y el denominador será muy notable. De la población de referencia para cada una de las medidas se deben quitar los 93 casos de adopciones fracasadas, que evidentemente no pueden Datos de incidencia acumulada
57 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar formar parte de esta muestra. Así, a los 1907 preadoptivos de la década se le restarán las 40 rupturas en esa medida (quedando 1867); a las 1731 adopciones nacionales se le restarán 37 (quedando 1694) y a las 5099 adopciones internacionales se le restarán 16 rupturas (quedando 5083). Tabla 13 Población de referencia para las adopciones en riesgo Preadoptivo Nacional Internacional 1867 1694 5083 Con los criterios definidos como se describió anteriormente, los y las profesionales del servicio postadopción de Andalucía han dado cuenta de un total de 61 casos de adopciones en grave riesgo para el período de tiempo considerado. La distribución de esos casos por tipo de medida adoptiva se muestra en la tabla siguiente. Tabla 14 Situaciones adoptivas en grave riesgo en los años 2012-2013 Preadoptivo Nacional Internacional Grave riesgo 3 28 30 El cálculo de la incidencia por tipo de medida adoptiva consiste, simplemente, en poner en relación las cifras de las dos tablas anteriores. El resultado, que muestra la incidencia acumulada para el periodo de las situaciones en grave riesgo en emplazamientos adoptivos por tipo de emplazamiento, se muestra en la tabla siguiente. Tabla 15 Incidencia del grave riesgo adoptivo conocido por cada tipo de adopción Preadoptivo Nacional Internacional Incidencia 0.16% 1.65% 0.59% Como se ve, los casos en grave riesgo detectados por las y los profesionales del servicio postadopción se refieren con más frecuencia a casos de adopción nacional que de internacional, y claramente a más casos de adopciones ya constituidas que de acogimiento preadoptivo, que tiene una presencia muy minoritaria entre los casos detectados. Sobre el significado de esta distribución de datos se reflexiona en seguida. Para el cálculo conjunto de la incidencia del grave riesgo para los tres tipos de medida, procederemos como en el caso de las rupturas: la población de referencia será el total de los acogimientos preadoptivos más las adopciones internacionales del periodo (para evitar duplicar los casos de adopción nacional). Como ya se ha indicado, al total de 7006 casos de la década así contabilizados se les deberán restar los 93 casos de adopciones con ruptura, por lo que la población de referencia será en este caso de 6913 casos. Siguiendo esa lógica, la estimación de la incidencia conjunta indica que los 61 casos de adopciones en
64 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Gráfico 12 Adopción internacional: total 2003-12 y grave riesgo (2012-13) por sexo (porcentajes) En adopción internacional, la distribución de adopciones de la década de referencia fue de un 39%% de chicos y un 61% de chicas. Por su parte, la distribución del grave riesgo afectó a un 33% de chicos y a un 67% de chicas, con una sobre-representación de las chicas sobre los chicos semejante (pero menos acentuada) a la observada en el caso de adopción nacional, siendo la diferencia entre las dos series de un 6% en el caso de la internacional. Los datos se ilustran en el gráfico siguiente. 39 61 33 67 0 10 20 30 40 50 60 70 80 Chicos Chicas Total 2003-12 Grave riesgo Por lo que a los datos conjuntos, usando de nuevo como referencia la suma de preadoptivos y adopciones internacionales, los 6913 casos de referencia se distribuyen en un 47% de chicos y un 53% de chicas. Por su parte, para el bienio 2012-13, el grave riesgo afectó a un 38% de chicos y un 62% de chicas, confirmando la sobre-representación de chicas respecto a chicos en este grupo, con un 9% de diferencia entre las distribuciones respectivas, tal como se ilustra gráficamente a continuación.
65 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar Gráfico 13 Distribución por sexo del total de adopciones (2003-12) y del grupo en grave riesgo (2012-13) (porcentajes) 47 53 38 62 0 10 20 30 40 50 60 70 Chicos Chicas Total 2003-12 En grave riesgo Si por su muy escasa cuantía ignoramos para este análisis los casos de acogimiento preadoptivo, está claro que las chicas están sobre-representadas en relación con los chicos en el grupo de grave riesgo. Esa sobrerepresentación es más marcada en el caso de la adopción nacional (15% de diferencia entre la distribución del total y la del grupo en riesgo) que en los de nacional (6% de diferencia entre las dos series), lo que lleva una diferencia del 9% en el análisis conjunto. ¿Tienen las chicas más probabilidad de problemas que los chicos? ¿O es más probable que se busque ayuda ante los problemas de las chicas que de los chicos? Para responder a estas preguntas debemos esperar al análisis detallado de capítulos posteriores en que analicemos la presencia de problemas examinando si existen o no diferencias en función del sexo. Obviamente, si hubiera diferencias en la existencia de problemas que fueran coherentes con la distribución anterior (es decir, si hubiera más problemas en las chicas que en los chicos), la explicación sería clara. Pero si la presencia de problemas y dificultades se distribuyera de forma parecida entre chicos y chicas, la explicación de la sobre-representación de chicas en el grupo en grave riesgo debería ser interpretada como una mayor tendencia a buscar ayuda cuando las graves dificultades afectan a las chicas que cuando afectan a los chicos. Volveremos sobre este tema cuando tengamos todos los elementos de juicio necesarios. Mientras tanto, los análisis anteriores nos llevan a concluir que las chicas están sobre-representadas en relación con los chicos entre quienes buscan ayuda en el servicio postadopción por graves dificultades en la convivencia adoptiva.
66 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía La incidencia del grave riesgo de ruptura por provincias Tabla 19 Distribución provincial de los casos de alto riesgo post-adoptivo Como se hizo anteriormente para los casos de ruptura conocidos, se puede someter a análisis por provincias la distribución de los casos de adopciones en grave riesgo de ruptura. La distribución provincial aparece en la tabla siguiente. Almería Cádiz Córdoba Granada Huelva Jaén Málaga Sevilla Total 611 273392061 Los datos anteriores muestran una distribución bastante desigual, con tres provincias (Sevilla, Cádiz y Málaga) que acumulan las dos terceras partes de los casos. Un análisis más detallado nos permitirá una mejor comprensión de la distribución. Como en el caso de una tabla similar anterior, el número entre paréntesis bajo cada fila indica el ranking de la provincia dentro de Andalucía para el conjunto de la fila. El análisis de la tabla siguiente muestra bastante paralelismo entre las cifras de las dos últimas filas (así como entre estas dos filas y la primera de la tabla). Es decir, que allí donde hay un mayor promedio anual de adopciones se acumula un número mayor de casos de adopciones en grave riesgo de ruptura. Sevilla, Cádiz y Málaga ocupan los tres primeros lugares en ambas filas. Granada ocupa el cuarto lugar en las dos distribuciones. Y Almería, Córdoba, Huelva y Jaén están en las cuatro últimas posiciones de la distribución. En consecuencia, parece que simplemente allí donde más proporción de niñas y niños adoptados llegan es más probable que haya mayor número de ellos que acaben presentando mayores problemas. Tabla 20 Los casos en grave riesgo en el contexto de las tutelas y las adopciones promedio de la década Almería Cádiz Córdoba Granada Huelva Jaén Málaga Sevilla Andalucía Menores 135086 (6)* 247692 (3) 154633 (5) 171078 (4) 97585 (8) 132808 (7) 301541 (2) 381510 (1) 1621933 Tutelas (promedio anual de la década) 108 (5) 136 (4) 87 (8) 210 (1) 106 (7) 105 (6) 191 (3) 203 (2) 1148 Adopciones (promedio anual de la década) 66 (6) 125 (2) 68 (5) 84 (4) 38 (8) 50 (7) 116 (3) 153 (1) 699 Grave riesgo (años 2012-13) 6 (5) 11 (2) 2 (8) 7 (4) 3 (7) 3 (6) 9 (3) 20 (1) 61
67 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar Como se recordará, sin embargo, la distribución provincial de los casos de ruptura conocida coincide sólo en parte con la que se acaba de exponer. En aquel caso, las tres provincias de cabeza del ranking eran Cádiz, Jaén y Sevilla, con Granada ocupando el cuarto lugar y Málaga el quinto. Por tanto, Cádiz y Sevilla coinciden en ser las dos provincias que presentan mayores tasas de rupturas conocidas y en grave riesgo de ruptura; por lo que a las rupturas se refiere, Jaén estaba en ese grupo de cabeza, puesto que ocupa Málaga en la distribución del grave riesgo. Como ocurría a propósito de las rupturas conocidas, sería necesaria mayor información contextual para comprender del todo esta desigual distribución provincial, que de todas formas debiera ser examinada con detalle para extraer de ella las lecciones que probablemente encierra. 3.5. Incidencia de rupturas en acogimiento familiar La incidencia y su reparto por modalidad de acogimiento Como ya se explicó anteriormente, la lógica básica que se ha seguido para el estudio de los ceses no previstos y no deseados (rupturas) en acogimiento familiar es semejante a la utilizada para las rupturas en adopción. En este caso, nuestro análisis está basado en los casos de ruptura en cualquier modalidad de acogimiento identificados por los profesionales de las ICIFs que trabajan en acogimiento familiar en toda Andalucía. Como se indicó, sin embargo, el ámbito temporal de la pesquisa es muy diferente, pues se refiere a los años 2012 y 2013, respecto a los cuales se consideraba que la información a proporcionar por las ICIFs sería máximamente fiable y estaría plenamente actualizada. Como hemos hecho anteriormente en el caso de las rupturas en adopción, analizaremos primero la tasa global de rupturas en acogimiento familiar en Andalucía, en este caso distinguiendo además entre las diferentes modalidades de acogimiento. Analizaremos luego la distribución de la incidencia por edades y por sexo, analizando, finalmente, su reparto entre las ocho provincias andaluzas. La información sobre los casos ha sido proporcionada por las ICIFs y para las provincias que a continuación se indican: Cruz Roja (Almería), ACCAM y Fundación Márgenes y Vínculos (Cádiz), AVAS (Córdoba), Aldaima (Granada), Alcores (Huelva), APRAF (Jaén), Hogar Abierto e Infania (Málaga), APRONI y Fundación Márgenes y Vínculos (Sevilla). La Dirección General de Personas Mayores, Infancia y Familia se dirigió a cada una de las ICIFs para pedir su colaboración y el envío de datos al equipo de investigación. La siguiente tabla recoge la incidencia de las rupturas en acogimiento familiar para cada una de las provincias y de los dos años considerados, así como el total de Andalucía. Debe recordarse que, como ya se indicó al comienzo de este capítulo, la realidad del acogimiento familiar es mucho más dinámica y movible que la de la adopción, pues los ceses previstos y deseables son frecuentes, estando por definición dentro de las previsiones de todos los acogimientos por mayoría de edad, así como en el caso de los acogimientos constituidos con carácter temporal (acogimientos llamados simples), pero siendo posibles también en el caso de acogimientos inicialmente previstos como permanentes para los cuales se considere luego deseable un cambio de medida. Otro buen ejemplo son los acogimientos de urgencia, que se constituyen siempre con carácter temporal y que, por tanto, se sabe desde el principio que concluirán pocos meses después.
68 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Tabla 21 Distribución provincial de los casos de alto riesgo post-adoptivo Familia extensa Familia ajena 2012 2013 2012 2013 Total Almería 7 7 1 5 20 Cádiz 9 5 6 3 23 Córdoba 6 8 5 6 25 Granada 6 8 6 2 22 Huelva 8 1 3 6 18 Jaén 4 1 2 4 11 Málaga 9 8 4 5 26 Sevilla 11 19 5 7 42 Andalucía 60 57 32 38 187 Total y porcentaje promedio por modalidad 117 63% 70 37% 187 100% Para el cálculo de la incidencia de fracasos en acogimiento familiar, como ya indicó al hablar de la métrica de las rupturas, las cifras anuales de incidencia recogidas en el cuadro anterior serán puestas en relación con el número de acogimientos activos para cada provincia y año, de manera que la incidencia vendrá definida por el número de rupturas en proporción al número de acogimientos activos existentes por provincia, modalidad y año. De cara a los cálculos de incidencia, usaremos el número total de casos de la tabla anterior, así como su distribución. En efecto, tenemos constancia de que, para el periodo de dos años considerado, un total de 187 chicas y chicos acogidos tuvieron que salir de su familia de acogida porque las cosas no habían ido como hubiera sido deseable. En realidad, las familias afectadas fueron menos (exactamente, 114), porque en no pocos casos el acogimiento implicaba más de un hermano. Los análisis de detalle del capítulo posterior correspondiente a acogimiento familiar se harán tomando como referencia, para cada familia, los datos del chico o la chica que, dentro del grupo de hermanos, presentó una mayor problemática, con una muestra total, pues, de 114 individuos. Pero los datos de incidencia de este apartado están basados en los 187 casos totales. Las tablas siguientes recogen los movimientos en acogimientos familiares por modalidad, provincia y año, así como los totales para el conjunto de Andalucía. Como puede verse en las tablas, los acogimientos activos del año vienen definidos por los activos del año anterior, más las altas del nuevo año, menos las bajas de ese año. Como las cifras que nos interesan son las correspondientes al bienio 2012-13, para cada modalidad de acogimiento la población de referencia vendrá definida por los acogimientos activos en 2012 más las altas de 2013, pues todos esos fueron los activos en el bienio. No se deben sumar todos los activos de un año más todos los activos de otro, puesto que muchos de los activos un año siguen siéndolo al año siguiente, por lo que esa suma duplicaría muchos casos. Pero tampoco se deben restar las bajas del año 2013, pues entonces no se contabilizarían todos los activos del año anterior. Por tanto, para calcular los acogimientos activos del bienio se sumarán los activos de 2012 más las altas de 2013, lo que nos permite
69 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar tener un total para familia extensa (sumando los activos en acogimiento simple y permanente de esa modalidad) y para familia ajena (con el mismo procedimiento), así como, de cara al cálculo conjunto, el total de los acogimientos. Para acogimientos en familia extensa, en acogimiento simple los activos de 2012 fueron 282 y las altas de 2013 fueron 184, lo que da un total de 416. En acogimiento permanente los activos de 2012 fueron 2290, produciéndose en 2013 un total de 330 altas, lo que totaliza 2620. El total de acogimientos en familia extensa del bienio es la suma de 416 simples más los 2620 permanentes, es decir, 3036. Las cifras correspondientes a los acogimientos en familia ajena fueron, para acogimiento simple, 199 activos de 2012 más 211 altas de 2013, con un total de 410; para acogimiento permanente, a los 531 activos de 2012 se le añaden las 101 incorporaciones de 2013, con un total de 632. El total de acogimientos en familia ajena del bienio es, pues, la suma de 410 simples más 632 permanentes, con un total de 1042. La suma de los 3036 acogimientos en familia extensa más los 1042 en familia ajena es 4078 acogimientos totales activos en los años 2012 y 2013. Tabla 22 Acogimientos en familia extensa: simples y permanentes por provincia para los años 2012-2013 (activos de 2012 más altas de 2013) SIMPLE PERMANENTE PROVINCIA Activos 2012 Altas 2013 Bajas 2013 Activos 2013 Activos 2012 Altas 2013 Bajas 2013 Activos 2013 Total Tramitado 2013 Total Acogimiento 2013 Almería 5 3 5 3 152 8 2 158 11 161 Cádiz 99 41 19 121 508 53 57 504 94 625 Córdoba 7 40 10 37 173 31 40 164 71 201 Granada 22 2 12 12 182 12 18 176 14 188 Huelva 73 16 3 86 88 41 12 117 57 203 Jaén 19 16 16 19 85 19 0 104 35 123 Málaga 34 10 14 30 512 56 79 489 66 519 Sevilla 23 6 1 28 590 110 166 534 116 562 Total 282 134 80 336 2290 330 374 2246 464 2582
70 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Con todos los datos anteriores por delante es ya posible calcular la incidencia de rupturas por modalidad de acogimiento y año, así como la incidencia global de las rupturas por año en el conjunto de Andalucía. Las cifras de ruptura disponibles para los 187 casos totales sólo indican si se trata de un caso de familia extensa (117 rupturas) o ajena (70 rupturas), sin especificar si se trata de acogimientos simples o permanentes. Por consiguiente, la incidencia se calculará por año sólo en relación con la distinción entre familia extensa y familia ajena. - Para el bienio 2012-13, en familia extensa se produjeron 117 rupturas de un total de 3036 acogimientos en esa modalidad, lo que significa que la incidencia acumulada de rupturas fue 3.85%. - Para el mismo período, en familia ajena se produjeron 70 rupturas de un total de 1042 acogimientos en esa modalidad, lo que implica que la incidencia acumulada de rupturas fue de 6.71%. - Globalmente, para el conjunto de Andalucía y para la totalidad de los 4078 acogimientos activos del bienio, incluyendo familia extensa y ajena, se produjeron 187 rupturas, lo que implica una incidencia acumulada de rupturas de 4.58%. - Eso implica que al menos 1 de cada 22 acogimientos constituidos en Andalucía en el bienio 2012-2013 terminó en ruptura. A estos habría que añadir los casos de acogimientos en grave riesgo de ruptura que no han formado parte de esta investigación, pero que lógicamente añadirían un buen número de casos preocupantes. Disponemos de información precisa sobre 146 casos (casi el 80% del total), respecto a los cuales podemos afinar un poco más para hacer los cálculos por modalidad en la doble dimensión simple-permanente y familia extensa-familia ajena. Las tendencias que se encuentren respecto a este 80% difícilmente diferirán mucho de los datos totales. Puesto que conocemos cómo se distribuyen estos 146 casos en las dos dimensiones simplepermanente y extensa-ajena, y puesto que sabemos el total de acogimientos activos en ambas dimensiones, se pueden hacer cálculos que nos informen del reparto de fracasos en extensa y ajena en función de que sean Tabla 23 Acogimientos en familia extensa: simples y permanentes por provincia para los años 2012-2013 (activos de 2012 más altas de 2013) SIMPLE PERMANENTE PROVINCIA Activos 2012 Altas 2013 Bajas 2013 Activos 2013 Activos 2012 Altas 2013 Bajas 2013 Activos 2013 Total Tramitado 2013 Total Acogimiento 2013 Almería 6 7 10 3 27 6 3 30 13 33 Cádiz 83 51 53 81 17 7 2 22 58 103 Córdoba 14 10 16 8 78 10 23 65 20 73 Granada 15 8 6 17 92 16 16 92 24 109 Huelva 12 22 3 31 31 20 8 43 42 74 Jaén 20 25 26 19 14 4 0 18 29 37 Málaga 32 53 61 24 148 24 17 155 77 179 Sevilla 17 35 40 12 124 14 7 131 49 143 Total 199 211 215 195 531 101 76 556 312 751
71 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar Tabla 24 Para acogimientos en familia extensa y ajena, según sean simples o permanentes, acogimientos totales y rupturas en 2012-13 (referidas a 146 casos) Extensa Ajena Simple Permanente Simple Permanente Total Rupturas Total Rupturas Total Rupturas Total Rupturas 416 5 2620 86 410 9 632 46 Sobre total en extensa 14% Sobre rupturas en extensa 5% Sobre total en extensa 86% Sobre rupturas en extensa 95% Sobre total en ajena 39% Sobre rupturas en ajena 16% Sobre total en ajena 61% Sobre rupturas en ajena 84% simples o permanentes, así como del reparto de fracasos en simple y permanente en función de que se trate de acogimientos en familia extensa o ajena. Lógicamente, los datos resultantes no diferirán mucho respecto a los datos de incidencia expuestos anteriormente para la distinción extensa-ajena, pero nos permitirán afinarlos un poco y analizarlos, además, en relación con la dimensión simple-permanente. Si empezamos por la dualidad extensa-ajena, analizada un poco más arriba, obtenemos los datos que se muestran en la tabla siguiente. En ella (referidos a esos 146 casos sobre los que tenemos más información) aparecen los datos para esas dos modalidades de acogimiento subdivididos en función de que se trate de acogimientos simples o permanentes. Para cada una de estas dos posibilidades se muestra el total de acogimientos de ese tipo para el periodo 2012-13 y el total de rupturas. Así, dentro de la modalidad de familia extensa, y por lo que a acogimientos simples se refiere, hubo un total de 416 acogimientos (que representan el 14% de los acogimientos en familia extensa) y 5 rupturas (que representan el 5% de las rupturas en familia extensa). Dentro de la misma modalidad de extensa, por lo que respecta a los acogimientos permanentes, hubo un total de 2620 (que representan el 86% de los acogimientos en familia extensa de esos dos años) y 86 rupturas (que suponen el 95% de las rupturas en extensa). Por consiguiente, en familia extensa, la proporción de rupturas en acogimientos simples es inferior a su proporción en la muestra total, mientras que la proporción de rupturas en permanentes es algo superior a su proporción en la muestra total, con diferencias de un 9%. Respecto a los acogimientos en familia ajena, los datos de la tabla anterior indican que, del total de acogimientos del periodo, hubo 410 (el 39%) constituidos como simples y 632 (el 61%) constituidos como permanentes. Las rupturas fueron 9 en simple (el 16% del total) y 46 en permanente (el 84% del total). La tendencia aquí, aunque más acentuada, va en la misma dirección que la vista anteriormente para familia extensa: también en ajena la proporción de rupturas en simple es inferior a la proporción que los simples son respecto al total, mientras que la proporción de rupturas en permanente es superior a la proporción de los permanentes sobre el total, con diferencias que llegan al 23%. Por consiguiente, tanto en los acogimientos en familia extensa como en los de familia ajena se observa una tendencia según la cual la probabilidad de fracaso es superior en acogimientos permanentes que en simples. En la siguiente tabla se analizan los mismos datos desde la dualidad simple-permanente, en función de su distribución en extensa-ajena.
72 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Tabla 25 Para acogimientos simples y permanentes, según sean en familia extensa o ajena, acogimientos totales y rupturas en 2012-13 (referidas a 146 casos) Simple Permanente Extensa Ajena Extensa Ajena Total Rupturas Total Rupturas Total Rupturas Total Rupturas 416 5410 9 2620 86 632 46 Sobre total en simple 50% Sobre rupturas en simple 36% Sobre total en simple 50% Sobre rupturas en simple 64% Sobre total en perman. 81% Sobre rupturas en perm. 65% Sobre total en permanente 19% Sobre rupturas en perman. 35% Respecto a los acogimientos simples, los constituidos en extensa en los dos años de interés fueron 416, que representan el 50% de los simples; las rupturas afectaron a 5 casos, que representan el 36% del total de rupturas en acogimiento simple. Los constituidos en familia ajena fueron 410 (un 50% del total) y en ella se produjeron 9 rupturas (el 64% del total). Por tanto, dentro de los acogimientos simples, mientras que las rupturas en extensa fueron menores que su peso en el total (un 36% para un 50%), las rupturas en ajena fueron superiores a su proporción en el total (un 64% respecto a un 50%). Las diferencias son de un 14% e indican, en conclusión, que dentro de los acogimientos simples, las rupturas en familia ajena están sobre-representadas respecto a su peso en el total. En relación con los acogimientos permanentes, los datos de la tabla anterior muestran que 2620 (lo que representa el 81% de los permanentes), produciéndose luego 86 rupturas, que representan un 65% del total. Por su parte, en familia ajena se constituyeron 632 acogimientos (un 19% de los permanentes) y se produjeron 35 rupturas (un 46% de las que se produjeron en acogimiento permanente). Como ocurría respecto a los acogimientos simples examinados en el párrafo anterior, también en los acogimientos permanentes las rupturas en familia ajena están sobre-representadas en relación con el total, con una diferencia del 16%. Por lo tanto, si del primer análisis de rupturas en acogimiento familiar se detectó casi el doble de incidencia en familia ajena (6.71%) respecto a familia extensa (3.85%), del análisis más pormenorizado llevado a cabo con el 80% de los casos de ruptura se puede concluir que los acogimientos permanentes tienen más probabilidad de fracaso que los simples, confirmando además la mayor probabilidad de fracaso en los acogimientos en familia ajena, tanto simples como permanentes.
73 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar La edad y su papel en las rupturas en acogimiento Dada la relevancia de la edad, y tal como hicimos en el caso de las rupturas y grave riesgo en adopción, también para los casos de ruptura en acogimiento familiar analizaremos con algún detalle distintas cuestiones con ella relacionadas. Comenzaremos con un análisis de la edad en distintos momentos de la intervención profesional y del hecho de la ruptura, centrándonos luego, más específicamente, en el papel de la edad de llegada. Estos análisis se llevarán a cabo desde la doble perspectiva de acogimientos en familia extensa o ajena, y desde la distinción entre simples y permanentes. Comenzando por la distinción extensa-ajena, la tabla siguiente muestra las diferencias de edad en momentos clave y respecto a cuestiones de especial interés. Como puede apreciarse en los valores de la última columna de la tabla, en el grupo de acogidas y acogidos afectados por rupturas no se observan diferencias significativas respecto a la edad en que se toma la primera medida de protección, ni en la que se decide el desamparo, ni en la de tiempo en centros antes del acogimiento, ni en la de inicio de éste. Obviamente, la falta de significatividad de las diferencias entre modalidades es en algunos aspectos tan interesante como la presencia de significatividad en otros. Por ejemplo, tanto si se trata de acogimientos en familia extensa como en familia ajena, el tiempo transcurrido desde que se detectaron los problemas en la familia biológica hasta el comienzo del acogimiento actual es de entre 3 y 4 años. Las diferencias significativas se observan en dos cuestiones estrechamente relacionadas entre sí: la edad del momento de la ruptura (dos años más en el caso de familia extensa) y el tiempo de convivencia desde el comienzo del acogimiento hasta el de la ruptura (dos años y medio más en el caso de familia extensa). Por tanto, habiéndose iniciado a una edad promedio similar en extensa y ajena, los acogimientos en familia extensa presentan un mayor tiempo de convivencia antes de la ruptura, que ocurre entonces a una edad más avanzada de las acogidas y acogidos. Tabla 26 Diferencias en edades y tiempos (en meses y, debajo, en años y meses separados por ;) en acogimientos familiares en extensa y ajena en el grupo de rupturas Media Familia extensa Familia ajena P Edad en la primera medida 55,8 (4;8) 59,8 (5;0) 49,3(4;1) .262 Edad en el desamparo 69,3 (5;9) 75,2 (6;3) 59,7 (5;0) .121 Tiempo total en centros (meses) 9,5 (0;9) 7,3 (0;6) 13,6 (1;1) .068 Tiempo desde inicio problemas familia biológica hasta inicio del acogimiento 39,3 (3;3) 34,3 (2;10) 48 .171 Edad en el inicio del acogimien- to actual 84 (7;0) 82,8 (6;10) 85,9 (7;2) .762 Edad en el momento ruptura 152,3 (12;8) 162,4 (13;6) 135,8 (11;4) .002 Tiempo desde la medida hasta ruptura 67,2 (5;7) 78,8 (6;6) 48,7 (4;0) .006
80 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía 44% de las rupturas y por encima de esa edad un 56%, las dos series de datos muestran un claro paralelismo, con una desviación del 6%. En resumen, se puede afirmar que la distribución de casos de ruptura en acogimiento familiar no presenta las grandes diferencias en función de la edad de llegada encontradas en adopción, aunque la incidencia es algo mayor en los casos por encima de los 6 años a la llegada (56% frente al 44% por debajo de esa edad). La información disponible no nos permite comparar la distribución de rupturas con la de las edades de llegada del conjunto de acogimientos, haciendo inviables los análisis que al respecto habíamos hecho en el caso de adopción. La incidencia por sexo La población de referencia de 4078 acogimientos activos del bienio se desglosa en 1998 chicos (49%) y 2080 chicas (51%). Las rupturas en acogimiento han afectado a 87 chicos (48 en extensa y 39 en ajena), lo que corresponde al 47%, y 100 chicas (69 en extensa y 31 en ajena), lo que corresponde al 53%. Si la incidencia acumulada global de rupturas en acogimiento familiar ha sido de 4.58%, en el caso de los chicos ha sido de un 4.3% y en el caso de las chicas de un 4.85%, lo que habla de una distribución de rupturas muy semejante entre los dos sexos. De todas formas, como hemos hecho para rupturas y grave riesgo en adopción, merece la pena analizar las diferencias por sexo con más detalle, desglosando además la información en función de la modalidad de acogimiento. En efecto, puesto que conocemos la distribución por sexo de los acogimientos en cada una de las modalidades y sabemos también el sexo de cada una y cada uno de los 187 acogidas y acogidos que acabaron en ruptura, es posible analizar en qué medida las dos distribuciones son semejantes o diferentes. Comenzaremos la comparación por los casos de familia extensa, seguidos por los de ajena y concluyendo con una comparación conjunta de las dos modalidades de acogimiento. Globalmente, para las diferentes modalidades de acogimiento familiar, no se han encontrado diferencias significativas en función del sexo ni en la edad promedio de llegada al acogimiento (6 años y 10 meses en los chicos frente a 7 años y 1 mes en el de los chicos), ni en la de ruptura (12 años y 7 meses en los chicos frente a 12 años y 9 meses en las chicas). Por lo que a los acogimientos en familia extensa se refiere, la distribución por sexo de los realizados en 2012 y 2013 fue prácticamente igual, con un 49% de chicos y un 51% de chicas. Por lo que a las rupturas se refiere, implicaron a varones en un 41% y a mujeres en un 59%, lo que indica que las chicas están sobre-representadas (y los chicos infra-representados) sobre su peso global en la medida, con una diferencia del 8% entre las dos series. La información disponible para la población de referencia no permite el cálculo de la significatividad estadística de esta diferencia, que de todas formas no parece ser de gran magnitud. Los datos se ilustran gráficamente a continuación.
81 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar Gráfico 20 Acogimiento en familia extensa: total y rupturas por sexo (porcentajes) 49 51 41 59 0 10 20 30 40 50 60 70 Chicos Chicas Total en extensa Rupturas en extensa Gráfico 21 Acogimiento en familia ajena: total y rupturas por sexo (porcentajes) 49 51 55 45 0 10 20 30 40 50 60 Chicos Chicas Total acogimientos Rupturas
82 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía En lo que respecta a los acogimientos en familia ajena, podemos ver las diferencias en el gráfico anterior. La distribución por sexo para los acogimientos realizados en esos dos años fue también de un 49% de chicos y un 51% de chicas. Por su parte, las rupturas afectaron a un 55% de chicos y un 45% de chicas, lo que significa que, al contrario de lo que acabamos de ver para extensa, en las rupturas de acogimientos en familia ajena los chicos están algo sobre-representados y las chicas algo infra-representadas respecto a su distribución para el total de acogimientos en esa modalidad en los dos años que nos interesan, con una diferencia del 6% entre las dos series de datos. Finalmente, por lo que a los datos conjuntos se refiere, se produce, como es lógico, una compensación entre las dos series anteriores, pues en una había más presencia de chicas y en otra más presencia de chicos de lo que correspondía a su distribución por medida. Las dos series de datos se muestran gráficamente a continuación. En resumen, para el total de acogimientos de 2012 y 2013, el 49% fueron chicos y el 51% chicas. Las rupturas para las dos modalidades conjuntamente afectaron a un 46% de chicos y un 54% de chicas, con una exigua diferencia del 3% entre las dos series. Gráfico 22 Total de acogimientos y rupturas en acogimiento por sexo (porcentajes) 49 51 46 54 0 10 20 30 40 50 60 Chicos Chicas Total acogimientos Rupturas acogimiento En síntesis, se puede afirmar que el sexo no parece ser un factor significativamente asociado a la existencia o no de rupturas en acogimiento familiar. En esta muestra, referida a dos años, hay una ligera mayor incidencia de rupturas en las acogidas en familia extensa y en los acogidos en familia ajena, lo que globalmente se traduce en una distribución muy semejante de los dos sexos respecto a las rupturas en el conjunto de acogimientos llevados a cabo en Andalucía en ese periodo.
83 Incidencia de las rupturas en adopción y acogimiento familiar La incidencia por provincias Como en el caso de adopción, se realiza a continuación un análisis de incidencia por provincias, de cara a ver las semejanzas y diferencias entre ellas. La tabla siguiente presenta la población menor de 18 años en cada provincia y el promedio anual de tutelas, acogimientos y rupturas en acogimiento. En este caso, el promedio se ha obtenido sumando los datos de 2012 y 2013 y dividiendo esa suma entre dos, lo que permite hacerse una idea global para ese período de dos años. Aunque existen a veces algunas discrepancias entre los datos de un año y los de otro, en general suele haber cierta coincidencia y, en todo caso, el promedio puede trasladar una imagen adecuada de la tendencia provincial. Como se recordará, el número entre paréntesis en la segunda fila de cada casilla representa el ranking provincial dentro de cada fila. Tabla 29 Población menor de 18 años en cada provincia andaluza y promedio anual de tutelas, acogimientos y rupturas en acogimientos familiar Variable Almería Cádiz Córdoba Granada Huelva Jaén Málaga Sevilla Total Andalucía Menores 141231 (6)* 246942 (3) 150084 (5) 173680 (4) 98899 (8) 124956 (7) 314214 (2) 392512 (1) 1642515 Tutelas 159 (7) 210 (4) 198 (6) 396 (1) 145 (8) 199 (5) 363 (2) 328 (3) 999 Acogimientos 159 (7) 616 (1) 190 (5) 200 (4) 182 (6) 115 (8) 532 (3) 587 (2)" 2581 Ruptura acogimiento 10 (6) 11,5 (4) 12,5 (3) 11 (5) 9 (7) 5,5 (8) 13 (2) 21 (1) 93,5 Los valores de la tabla anterior se refieren a un período de dos años, claramente más corto que los 10 años del estudio sobre adopción. Se observan por ello discrepancias en algunos datos, aunque no en lo fundamental. Algunas discrepancias tienen que ver, seguramente, con el hecho de que los datos promedio de acogimiento de la tabla precedente contienen casos que son activos en un año determinado, pero que pueden venir de años muy diferentes, por lo que el número de acogimientos es a veces claramente superior al de tutelas. Por lo demás, el tamaño de población sigue, lógicamente, la misma distribución y el número de tutelas guarda clara relación con el de las tablas de adopción, aunque sean promedios de periodos claramente diferentes. También aquí el primer puesto en tutelas lo ocupa Granada, seguida por Sevilla y Málaga, mientras que, como ocurría en las tablas de adopción, por número promedio de tutelas Cádiz ocupa una posición intermedia (la cuarta de la región) y las cifras más bajas se encuentran en Jaén, Córdoba, Almería y Huelva. De forma semejante a lo que ocurría en adopción, las provincias donde más acogimientos se hacen son, por este orden, Cádiz, Sevilla, Málaga y Granada, mientras que Córdoba, Huelva, Almería y Jaén son las que tienen un promedio más bajo para los dos años considerados. Sin embargo, si en las rupturas en adopción el ranking tenía en primer lugar a Cádiz, Jaén y Sevilla, en el caso del acogimiento familiar los tres primeros lugares son para Sevilla, Málaga y Córdoba, seguida de cerca por Cádiz, Granada y Almería, con Huelva y Jaén presentando los números promedio más bajos.
84 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Comparados con los datos similares en el caso de adopción, ninguna provincia mantiene en rupturas en acogimiento el mismo orden que presentó en adopción, pero hay tanto algunas similitudes, como algunas notables divergencias. Sevilla era la segunda en el ranking provincial de rupturas en adopción y es la primera en el de acogimiento, lo que implica un mantenimiento relativo de la misma posición. Algo parecido ocurre con Granada, que era la cuarta en adopción y es la quinta en acogimiento (a pesar de ser la primera en tutelas). Sin embargo, Cádiz, que era la primera provincia andaluza por promedio de rupturas en adopción, pasa a ocupar el cuarto puesto en las rupturas en acogimiento (a pesar de ser la segunda en promedio de acogimientos). Málaga, que era la quinta en rupturas en adopción, pasa a ser la segunda en rupturas en acogimiento (a pesar de ser la quinta por promedio de acogimientos). Jaén era la tercera en rupturas en adopción, pero ocupa el octavo lugar en el caso de acogimiento (lo que es más proporcional respecto al promedio de acogimientos, proporción que no se daba en adopción, donde ocupaba el séptimo puesto en promedio de adopciones, pero el tercero en rupturas adoptivas). Por el contrario, Córdoba, que era la sexta en adopción, pasa al tercer lugar en rupturas en acogimiento (donde la proporción casos/rupturas es más divergente de lo que era en adopción). Almería y Huelva, que no presentaron ningún caso de ruptura en adopción, ocupan, respectivamente, las posiciones sexta y séptima en el ranking provincial de rupturas en acogimiento. Las cifras exactas de la posición en el ranking provincial (tanto para adopción como para acogimiento, tanto para el promedio de medidas como para promedio de rupturas) se exponen en la tabla siguiente, en la que se han marcado con un círculo rojo aquellas provincias cuyo ranking en rupturas en adopción y en acogimiento es menos coincidente. Tabla 30 Ranking provincial de promedio de adopciones y acogimientos, así como de promedio de rupturas en adopción y acogimiento Por promedio de adopciones Por promedio de rupturas en adopción Por promedio de acogimientos Por promedio de rupturas en acogimiento Almería 6 - 7 6 Cádiz 2 1 1 4 Córdoba 5 6 5 3 Granada 4 4 4 5 Huelva 8 - 6 7 Jaén 7 3 8 8 Málaga 3 5 3 2 Sevilla 1 2 2 1 Resulta imposible interpretar estos datos correctamente sin tener información precisa sobre el tipo y edad a la llegada de los acogimientos en cada provincia y por cada ICIF. Porque si en una provincia se hiciera un mayor esfuerzo, por ejemplo, en los acogimientos de urgencia, mientras que otra apostara mucho por los acogimientos de niñas y niños de mayor edad, las diferencias entre esas dos provincias en cuanto a la probabilidad de complicaciones serían más que probables. Como decimos, carecemos de información que nos permita poner las cifras de ruptura en ese imprescindible contexto. No obstante, se trata de cifras que deben ser utilizadas por quienes dispongan de toda la información contextual para sacar las correspondientes conclusiones.
85 4 Análisis de las rupturas en adopción
86 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía
87 Análisis de las rupturas en adopción 4. Análisis de las rupturas en adopción 4.1. La familia de origen de las y los menores adoptados En éste y los tres capítulos siguientes se da cuenta de los principales resultados obtenidos en la investigación por lo que se refiere a todos los temas estudiados que no tienen que ver con las cuestiones de incidencia analizadas en el capítulo anterior. En este capítulo se abordan esos contenidos para todo lo relacionado con las rupturas en adopción, analizándose en el siguiente los contenidos referidos a las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción y, a continuación, los mismos contenidos para acogimiento familiar. Como se ha indicado ya con anterioridad, el número de casos a propósito de los cuales se ha elaborado la información que se presentará en éste y en el capítulo sobre rupturas en acogimiento familiar es inferior al número de casos que se tuvieron en cuenta para el análisis de incidencia. Como ya se mencionó, si una ruptura (en cualquiera de las medidas adoptivas) ha afectado a un grupo de, por ejemplo, tres hermanos, los tres se tuvieron en cuenta para el cálculo de incidencia, pues nuestro objetivo era responder a la pregunta de cuántos casos han pasado por la experiencia de ruptura en cada una de las medidas consideras. Puesto que la información que se ha pretendido obtener de cada uno de los casos es muy completa y exhaustiva, haber tenido que completar todo el documento de recogida de datos para cada uno de los tres hermanos del ejemplo anterior hubiera dificultado la obtención de información. Además, buena parte de esa información es compartida por el grupo de hermanos (información sobre la familia biológica y sobre muchos aspectos de la adoptiva, información sobre las intervenciones profesionales…), por lo que hubiera sido muy reiterativa. Por todo ello, cuando un grupo de hermanos o hermanas está afectado por una ruptura, se ha solicitado información de detalle sólo respecto a aquel o aquella que presentara una problemática más compleja. En consecuencia, como antes se indicaba, el número de casos sobre los que se trabajará tanto en este capítulo como en el dedicado a acogimiento familiar será inferior al número de casos del recuento de incidencia, pues de cada familia en la que haya hermanas o hermanos implicados la información que se analice sólo se referirá a uno de ellos. Sin embargo, el capítulo posterior dedicado a las situaciones en grave riesgo incluirá todos los casos detectados por el servicio postadopción de los que hemos obtenido información detallada, ya que entre ellos no había ningún grupo de hermanos. La información que vamos a analizar se presta a diferentes lógicas expositivas. Finalmente, hemos decidido exponerla tal y como secuencialmente suele presentarse en el trabajo profesional: describiremos primero la información relacionada con la familia de origen, analizando a continuación la información disponible sobre las niñas y los niños antes del comienzo de su experiencia adoptiva. Se describirán después los datos más relevantes relacionados con la familia adoptiva. A continuación se analizarán datos sobre la convivencia en la familia adoptiva, el surgimiento de dificultades y la experiencia de la ruptura. Posteriormente, se expondrá lo más relevante de la información disponible sobre lo que ha ocurrido tras la ruptura, para acabar el capítulo exponiendo la información que nos ha sido conocida sobre las intervenciones profesionales en el caso. Seguiremos una lógica parecida en los casos de adopciones en grave riesgo y en los de rupturas en acogimiento familiar. Por la razón antes aducida de la carencia generalizada de información respecto a las familias de origen en los casos de adopción internacional, el contenido de este apartado se refiere mayoritariamente a los de acogimiento adoptivo y adopción nacional que acabaron en ruptura. Respecto a ellos, en primer lugar, se debe destacar la falta de información existente respecto a la mayoría de las variables estudiadas y que, como se puede ver en las siguientes tablas, afecta a un porcentaje muy significativo de estas familias. Y en los casos de adopción nacional las lagunas de información sobre muchos contenidos son abundantes, lo que limita la posibilidad de llevar a cabo análisis detallados, así como la interpretación de algunos datos. En cuanto al perfil social, familiar y de salud de las familias de origen de adoptadas y adoptados, de los datos
88 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía disponibles se deduce que el perfil de estas familias es el característico de familias en riesgo psicosocial: muy elevada presencia de problemas de salud mental, de desempleo y desestructuración familiar. El nivel educativo es bajo o muy bajo, con conflictos y violencia familiar presentes en más de la mitad de los casos. Tabla 31 Perfil social, familiar y de salud de las familias de origen Sí (%) No (%) Desconocido (%) Nivel educativo bajo 55,1 - 44,9 Desempleado, empleo precario 63,8 1,4 34,7 Ingresos por prestaciones sociales 23,2 15,9 60, 9 Antecedentes delictivos 26,1 36,2 37,7 Desestructuración familiar 60,8 5,8 33,3 Conflictos relaciones pareja 52,2 6 41,8 Enfermedad física 14,5 50,7 34,8 Problemas de salud mental 66,7 11,6 21,7 Se dispone de algo más de información sobre las capacidades de estas familias, así como de su red de apoyo social y su historial de protección previo. Como se puede ver en la siguiente tabla, a juzgar por la información existente en los expedientes de las delegaciones territoriales, la mayor parte de estas familias carecía de capacidad de vinculación emocional con sus hijos y de capacidad suficiente para educarlos adecuadamente. La mayoría también carecía de una adecuada red de apoyo social antes de la separación del o la menor. A pesar de la falta de información, una cuarta parte de las familias tenía algún antecedente de actuaciones previas por parte de los servicios de protección de menores. Tabla 32 Capacidades, red de apoyo e historial de protección de las familias de origen del menor Sí (%) No (%) Desconocido (%) Capacidad de vinculación 13 60,9 26,1 Capacidad educativa - 76,8 23,2 Red de apoyo social 7,2 62,3 30,4 Historial de protección previo 24,6 37,7 37,7
89 Análisis de las rupturas en adopción Según la información disponible, con algo más de la tercera parte de las familias de los y las menores se puso en marcha algún tipo de intervención destinada a preservar la integridad familiar y garantizar la permanencia del o la menor con su familia. Sólo conocemos la duración de esta intervención en el 20,3% de las familias. En estos casos, la duración media fue de 30 meses (DT=28,4). Sin embargo, cabe señalar que existe mucha variabilidad en cuanto a la duración. Así, para el 36% de estas familias la duración media fue de solo 5,2 meses; para el 28,5% de ellas fue considerablemente superior (21,5 meses); y para el restante 35,5% la duración de la intervención superó, en muchos casos ampliamente, los 36 meses. En conclusión, de aquellos casos que se tiene información, en las dos terceras partes los intentos de preservación familiar se prolongaron durante al menos dos años y, en muchos casos, durante más de tres. Tabla 33 Porcentaje de familias de origen con intervención de preservación previa a la separación Sí (%) No (%) Desconocido (%) Intento de preservación 35,3 39,7 25 Tabla 34 Actitud de progenitores ante la intervención y la medida de protección Colaboración (%) No colaboración (%) Desconocido (%) Actitud ante la intervención 4,2 70,8 25 Aceptación pasiva o indiferencia (%) Oposición reiterada (%) Desconocido (%) Actitud ante la medida de protección 39,1 29,7 31,3 Como se puede ver en la tabla anterior, la mayor parte de madres y padres de los menores no colaboró con la intervención y su actitud se caracterizó, en casi el 40% de los casos, por oscilar de la aceptación pasiva a la indiferencia. Una vez adoptada la medida de protección, un 30% de los padres y las madres mostró una abierta y constante oposición. Según la información disponible, el 43,5% de las y los menores recibieron visitas de sus padres y madres antes de que se sustanciara la decisión de adopción. Un porcentaje similar (44,9%) no recibió visitas y en 11,6% de los casos no disponemos de información sobre este aspecto. La calidad de la relación durante las visitas parentales refleja una situación en general muy desfavorable de cara al bienestar del o la menor. Como se puede ver en la siguiente tabla, casi en la mitad de los casos en que las y los menores recibieron visitas la conducta parental fue inadecuada, mientras en proporciones sensiblemente inferiores algunos niños y niñas mostraban su rechazo a sus madres y padres, o se observaba una inadecuada vinculación afectiva.
96 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Gráfico 26 Número de hermanos o hermanas en el mismo acogimiento preadoptivo o adopción (porcentajes) 27 12 1 0 5 10 15 20 25 30 Uno Dos Tres De esos 28 grupos de hermanas y hermanos, en 16 (el 57%) la ruptura en el acogimiento preadoptivo o la adopción afectó a todos los hermanos, en la mitad de los casos en el mismo momento y en la otra mitad en momentos posteriores. En los 12 casos restantes (el 43%), la ruptura afectó sólo a parte de la fratría.
97 Análisis de las rupturas en adopción 4.3. La familia adoptiva del menor La edad de las y los adoptantes al comienzo de la medida era de 41,4 años (DT=6.5), oscilando entre los 30 y los 58 años. Las familias adoptivas del presente estudio están constituidas en su mayoría por parejas heterosexuales (94,1%), habiendo tres monoparentales y una pareja homosexual. Aunque no se dispone de información respecto a muchas familias, la información de las que sí se tiene indica que las parejas llevaban conviviendo una media de 16 años con anterioridad al acogimiento preadoptivo o la adopción. Los datos indican que 6 (8,7%) de estas parejas se separaron durante el acogimiento o la adopción del menor, aunque los problemas de convivencia de la pareja afectaron al doble (17,6%). El nivel socioeconómico de las familias adoptivas del estudio se puede ver en el siguiente gráfico. Casi la mitad de las familias tienen un estatus económico que podríamos considerar medio. Existen diferencias estadísticamente significativas (p=.001) en el perfil socioeconómico de las familias, ya que la mayor parte de las de estatus bajo eran de acogimiento preadoptivo (87%), es decir, casos de adopción nacional, no existiendo ninguna familia de estatus socioeconómico bajo entre las rupturas en adopción internacional. Éstas ocurren en un 27% de los casos en familias de estatus socioeconómico alto y, en el resto de los casos, de estatus medio. Alto 20% Medio 46% Bajo 22% Desconocido 12% Gráfico 27 Estatus socioeconómico de las familias adoptivas
98 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Gráfico 28 Número de hijas o hijos en las familias adoptivas que los tenían (porcentajes) 61 26 3 10 0 10 20 30 40 50 60 70 Uno Dos Tres Cuatro En un porcentaje importante de los casos en los que el menor convivía con otros hijos o hijas de la familia adoptiva (fueran biológicos, adoptados o acogidos) la relación que mantenía con ellos era conflictiva (41,2%), mientras que sólo consta que fuera positiva el 16,2% de los casos. Según la información disponible, la mayoría de estas familias disponía de una cierta red de apoyo social. En concreto, esta red estaba compuesta por familiares y amistades en el 51% de los casos y solo por familiares en el 22% de estas familias. En cuanto a la motivación para adoptar, los datos indican que las centradas en la satisfacción de los deseos adultos (ser madres o padres, ampliar la familia,..) son, con mucha diferencia, las motivaciones más frecuentes (67%) entre las familias del estudio. Los porcentajes referidos a la satisfacción de las necesidades del menor, o que presentan una combinación de ambas motivaciones, son claramente más modestos. Casi la mitad de estas familias (31 familias, 45% del total) tenía hijos o hijas con anterioridad a la adopción. Como se puede ver en el gráfico, lo más frecuente era tener uno (61%) o dos (26%). Nueve de estas familias (30%) habían adoptado a uno de sus hijos o hijas con anterioridad a la adopción del menor del presente estudio y 11 (16%) habían tenido experiencias de acogimiento previas. La mayor parte (87%) de estos hijos o hijas seguían conviviendo con la familia durante el acogimiento o la adopción y la diferencia de edad del menor con el hijo o la hija era de un año en 26% de los casos y entre 2 y 4 años también en la misma proporción.
99 Análisis de las rupturas en adopción Gráfico 29 Motivación para adoptar en adoptantes con ruptura (porcentajes) 67 6 13 0 10 20 30 40 50 60 70 80 Satisfacción necesidades adultas Satisfacción necesidades menor Combinación de ambas En la mayoría de las familias del estudio (73%) se conoce el perfil del o la menor a cuya adopción se opta. El gráfico siguiente ilustra las preferencias de edad, aunque debe tenerse en cuenta que durante una buena parte del período aquí estudiado no fue posible solicitar la adopción de niñas y niños menores de 6 años sin necesidades especiales. De hecho, la opción por niños y niñas con más de 6 años es superior en adopción nacional (el 76% de quienes muestran preferencia de edad) que en internacional (el 64%), si bien debe tenerse en cuenta que las y los adoptantes de internacional que optaron por niñas y niños mayores tenían una edad promedio 5 años mayor que las y los de nacional, lo que también influye en el perfil de edad al que se puede acceder. Gráfico 30 Edad del menor indicada en la preferencia para adoptar (porcentajes) 6 20 56 16 0 10 20 30 40 50 60 Hasta 2 años Hasta 6 Hasta 10 11 años o más
100 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía En cuanto al sexo, la mayoría de las familias no tenía preferencia (62%), mientras casi un tercio de ellas (32%) sí las manifestó. De esta tercera parte que mostraron preferencias, el 87,5% se decantaban por el sexo femenino, frente al 12,5% (sólo 2 casos) cuya preferencia era por el masculino. Entre los primeros, casi el 80% acabaron adoptando a una niña, tal como era su preferencia; entre los segundos, en un caso se adoptó a un niño y en el otro a una niña. Como se puede ver en el gráfico siguiente, los dos rasgos más frecuentemente admitidos por las familias respecto al perfil del o la menor a adoptar eran que fuera acompañado de alguno de sus hermanos y que tuviera otros rasgos étnicos. Entre el 9% y 12% de las familias admitían el contacto del menor con hermanos en otras familias, la presencia de problemas físicos o enfermedades y la presencia de problemas o limitaciones de carácter psicológico. La característica que más cuesta admitir del perfil del o la menor es que haya sido víctima de abuso sexual. Gráfico 31 Preferencias respecto al perfil del o la menor a adoptar 40 10 9 3 32 12 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 Grupo de hermanos Problemas físicos o enfermedades Problemas psicológicos Víctima de abuso sexual Otras etnias Contacto con hermanos En la valoración de idoneidad se mencionan aspectos problemáticos en 16,2 % de las familias. De la misma manera, en el 22,1% de los casos se detectaron discrepancias entre el perfil deseado y el menor asignado. Esta discrepancia es significativamente más frecuente (p=.005) en los preadoptivos (73,3%) que en las adopciones (26,7%). En lo que se refiere a la implicación educativa de los adoptantes ante los problemas y dificultades, la información disponible pone de relieve que en la inmensa mayoría de los casos esta implicación fue baja en ambos miembros de la pareja (76,8%), siendo baja en sólo uno de los miembros de la pareja en (11,6%) y sólo adecuada en un 10%. Los esfuerzos por manejar los problemas y dificultades que surgieron no fueron adecuados ni suficientes para resolverlos en la mayoría de las familias, tal y como se puede ver en el gráfico.
101 Análisis de las rupturas en adopción Según los datos disponibles, en la mayoría de las familias (69,6%) consta la realización de actividades de transición de cara a la mejor adaptación del o la menor a su nueva situación en el acogimiento preadoptivo o la adopción. Estas actividades de transición fueron significativamente (p=.002) más frecuentes en los acogimientos preadoptivos (63,5%) que en las adopciones (37,5%). A pesar de estas actividades de transición, en muchos casos (68,3%) los problemas surgieron desde el principio. En esos casos, el origen de los problemas fue el o la menor en más de la mitad de las familias (54,7%) y, en segundo lugar, la relación entre acogedores/adoptantes y menor (15,1%). Los y las acogedores o adoptantes en unos casos de manera individual y en otros en pareja fueron los responsables de la aparición de estos problemas en otro 15,1% adicional. Gráfico 31 Esfuerzos de adoptantes por manejar problemas y dificultades (porcentajes) 24 12 64 0 10 20 30 40 50 60 70 Adecuados Pobres esfuerzos un adoptante Pobres esfuerzos ambos miembros pareja 4.4. Convivencia, surgimiento de dificultades y ruptura Gráfico 32 Esfuerzos de adoptantes por manejar problemas y dificultades (porcentajes) Tiempo después 32 Desde el principio 68
102 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía En la aparición de dificultades y problemas en la convivencia parece jugar un papel relevante la vinculación emocional entre el o la menor y sus acogedores o adoptantes. Así, en el 59,4% de los casos de ruptura consta este tipo de dificultades. En la mayor parte de los casos donde se dieron estos problemas de vinculación, estos surgieron desde el principio (68,3%) y en un porcentaje inferior aparecieron más adelante (32%), como se ilustra en el gráfico anterior. Cuando se dan esos problemas de vinculación, los implicados más frecuentemente son tanto la pareja como el o la menor (45,2%), pero también, en segundo lugar, la principal implicada es la adoptante/acogedora (21,4%). En tercer lugar, son el o la menor (12%) o la pareja (12%), por separado, los que están más implicados en la problemática de vinculación. En este aspecto, no se han encontrado diferencias en función del sexo de las o los adoptados. Esas dificultades de vinculación parecen darse con más frecuencia en el caso de la adopción de niños que en la de niñas, como se muestra en el gráfico siguiente. Las diferencias por sexo no alcanzan la significatividad estadística, pero están en los valores límite de significatividad (p= .06). Los datos se muestran en el gráfico siguiente. Gráfico 33 Esfuerzos de adoptantes por manejar problemas y dificultades (porcentajes) Como se puede ver en el siguiente gráfico, durante la convivencia en el acogimiento preadoptivo o la adopción, la presencia de problemas en los y las menores es muy frecuente. Entre ellos, destacan los problemas conductuales que están presentes en el 80% de los casos. Con porcentajes más bajos, pero significativos, también son frecuentes los problemas emocionales y la presencia de conductas sexualizadas u otro tipo de secuelas del abuso sexual. 57 43 83 17 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Desde el principio Tiempo después Chicas Chicos
103 Análisis de las rupturas en adopción Gráfico 34 Tipos de problemas durante la convivencia (porcentajes) 80 33 19 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Problemas conductuales Problemas emocionales Problemas conducta sexual Al analizar si la presencia de estos problemas estaba relacionada con el sexo de los o las menores, se encontró una ausencia de relación entre el sexo y la presencia de problemas conductuales y emocionales, igualmente probables en chicos y chicas. Sin embargo, la incidencia de problemas en la conducta sexual era significativamente superior en las chicas (p= .045), tal como puede apreciarse en el siguiente gráfico. 81 33 28 79 33 9 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Conductuales Emocionales Sexuales Chicas Chicos Gráfico 35 Problemas de distinto tipo según sexo (porcentaje)
104 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Los datos muestran que en más de un tercio de las y los menores (36,2%), se daban dos o más de esos problemas simultáneamente, siendo lo más frecuente una combinación de problemas conductuales y emocionales. No se han encontrado diferencias ligadas al sexo en este aspecto. Tabla 41 Número de problemas y porcentaje de menores que los presentaban Porcentaje de menores (%) Un problema 56,5 Dos problemas 33,3 Tres problemas 2,9 En casi la mitad de las familias (48,5%) del estudio, los informes de seguimiento detectaron alguna problemática importante en la adaptación y en las relaciones y en más de la mitad de estos casos (56%) esta problemática ya aparecía reflejada desde el inicio de la medida. Como se puede ver en el gráfico, en el 31% de los casos los problemas aparecieron tras años de convivencia. Gráfico 36 Momento de aparición de problemas de convivencia (porcentaje) 56 9 31 4 0 10 20 30 40 50 60 Desde el inicio Durante el primer año Años después Desconocido El análisis de si el momento de aparición de los problemas estaba relacionado con el sexo ha mostrado que no hay diferencias significativas entre chicos y chicas al respecto, aunque, como se aprecia en la gráfica siguiente, hay una ligera tendencia (no significativa estadísticamente) a que los problemas se manifiesten desde el principio más en chicos que en las chicas y sólo años después más en las chicas que en los chicos.
105 Análisis de las rupturas en adopción Gráfico 37 Momento de aparición de los problemas en función del sexo (porcentajes) 49 9 37 5 63 9 24 3 0 10 20 30 40 50 60 70 Desde el inicio Durante el primer año Años después Desconocido Chicas Chicos Aunque hay un porcentaje de casos en los que no parecen observarse cambios significativos, la llegada de la adolescencia parece jugar un papel relevante bien en la aparición, bien en el agravamiento de los problemas de convivencia. Así, al analizar los casos de los menores a partir de los 11 años, observamos que es el momento en el que aparecen por primera vez en el 27% de los casos, mientras que, en un porcentaje considerablemente mayor (40%), esos problemas existían previamente y reaparecen o se agravan con la llegada de esta etapa, sin que existan diferencias significativas a este respecto en relación con el sexo de adoptadas y adoptados. Gráfico 38 Adolescencia y surgimiento de problemas Aparecen por primera vez 27% Reaparecen o se agravan 40% No hay cambios significativos20% Desconocido 13%
112 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía 4.5. Chicas y chicos después de la ruptura La mayor parte de las y los menores (57,4%) experimentó la ruptura con la familia que lo acogía (preadoptivo) o que lo había adoptado con malestar psicológico (culpa, tristeza). Hubo quienes la vivieron con frialdad o indiferencia aparente (9%) y otros con una mezcla de no aceptación y rechazo con tristeza y/o culpabilidad (7,4%). Las diferencias entre chicas y chicos en este aspecto han resultado muy escasas y no significativas. Gráfico 48 Vivencia de la ruptura por adoptadas y adoptados (porcentajes) 6 9 2 57 7 19 010 20 30 40 50 60 Alivio Frialdad, indiferencia No aceptación, rechazo Malestar psicológioco Rechazo y malestar Desconocido Como se puede ver en la siguiente tabla, aunque la mayoría de las y los menores no volvieron a mantener contactos con su familia de origen después de la ruptura de la adopción, casi una tercera parte de los menores estudiados sí los mantuvo, sin diferencias significativas en función del sexo. Tabla 43 Menores con contacto con sus familias de origen con posterioridad a la ruptura Sí (%) No (%) Desconocido (%) Contactos con la familia de origen posteriores a la ruptura 31,9 58 10,1 La situación actual del o la menor después de la ruptura muestra un panorama en el que destaca, en primer lugar, la gran cantidad de chicas y chicos (50%) para los que se carece de información, en la mayoría de los casos por haber alcanzado la mayoría de edad y finalizar la supervisión de los servicios de protección. De la otra mitad de menores llama la atención la considerable variedad de situaciones. Así, casi el 18% está en centros, en su mayor parte, centros de protección (13%). El 20% está adoptado: la mitad (7 casos) ha vuelto o sigue con la misma familia y la otra mitad ha pasado a otra familia adoptiva. Seis menores (9%) están en acogimiento familiar y dos (3%) han vuelto con su familia de origen. Los datos concretos pueden verse en el siguiente gráfico. No hay diferencias significativas en función del sexo.
113 Análisis de las rupturas en adopción Gráfico 49 Situación actual de menores (porcentajes) 10 10 9 13 5 3 50 010 20 30 40 50 60 Adoptado misma familia Adoptado otra familia En acogimiento familiar Centro de protección Centro de reforma Con su familia de origen Sin información, mayoría de edad 4.6. Intervención profesional En la mayor parte de los casos, la intervención profesional acompaña a estas familias durante la fase de adaptación y los primeros años de convivencia entre el o la menor y la familia, aunque en casi la tercera parte de los casos (31%) no constan intervenciones profesionales en este periodo. En el resto de los casos, el motivo más frecuente de esta intervención fue, en casi la mitad de las ocasiones (46%), la presencia de problemas. La segunda razón de la intervención fue la realización de los informes de seguimiento (23%) requeridos por los países de origen en el caso de adopciones internacionales. Como seguramente resulta razonable esperar tras los datos analizados en el apartado de incidencia, la detección de problemas en los informes de seguimiento fue significativamente mayor en los acogimientos preadoptivos (67,6%) que en las adopciones (32,4%) (p=.003). Gráfico 50 Tipo de intervenciones profesionales durante la adaptación y primeros años (porcentajes) 50 28 53 0 10 20 30 40 50 60 Asesoramiento Diagnóstico Tratamiento
114 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía El tipo de intervenciones profesionales que se realizaron en este periodo con las familias incluye la orientación y asesoramiento, el diagnóstico de problemas e incluso el tratamiento y, en casi un tercio de ellas, una combinación de las anteriores. Las intervenciones más frecuentes con las familias fueron las de tratamiento (53%), seguidas de las de asesoramiento (50%) y finalmente de las de diagnóstico (28%). Las intervenciones fueron de escasa intensidad en más de la mitad de las familias (55%), mientras que su frecuencia fue estable en el 27% de las familias atendidas por los profesionales. Gráfico 51 Frecuencia de la intervenciones profesionales en los primeros años Desconocida18% Esporádica 55% Estable 27% En la mayor parte de los casos la intervención ante el surgimiento de dificultades fue llevada a cabo por profesionales o equipos no especializados en adopción o acogimiento (53%), una cuarta parte corrió a cargo de servicios de adopción (25,5%) y un 17,6% adicional de parte de los servicios de postadopción. Además, en 2 casos (3,9%), la intervención fue llevada a cabo por parte de los profesionales del centro de protección del que provenía el o la menor. En la mayoría de las ocasiones las intervenciones iban dirigidas al o la menor y a las y los adoptantes de manera conjunta (41,2%) y en un porcentaje un poco más bajo al o la menor exclusivamente (35,3%). En casi el 12% de los casos la intervención se dirigía especialmente a los y las adoptantes o acogedores preadoptivos. En los casos en los que se dispone de información, la familia buscó ayuda profesional prácticamente desde el principio en la mitad (49%) de los casos estudiados. Un 10% lo hizo tras dos o tres años y un 13,7% mucho tiempo después. En un caso no pidieron ayuda a pesar de la presencia de dificultades y en un 25,5% se desconoce esta información.
115 Análisis de las rupturas en adopción Gráfico 52 Profesionales que intervienen durante la adaptación y primeros años (porcentajes) 53 25 18 4 0 10 20 30 40 50 60 Profesionales o equipos no especializados Servicios de adopción Servicios de postadopción Centro de protección Los datos del estudio indican que sólo un 20% de los y las adoptantes o acogedores se mostraron colaboradores con los y las profesionales y la intervención, mientras que en un muy elevado porcentaje de los casos (51%) los y las adoptantes o acogedores no colaboraron con la intervención. Gráfico 53 Actitudes de adoptantes ante la intervención Desconocido o sin apoyos 27 Colaboraron22 No colaboraron51
116 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía La respuesta del menor ante los apoyos profesionales durante la fase de adaptación y los primeros años se desconoce en la mayor parte de los casos (52,9%). Donde sí hay información, los datos indican que los menores intentan cambiar (23,5%) en la misma proporción en la que no lo hacen (23,5%). Como se puede ver en el gráfico, las intervenciones profesionales durante la ruptura se dividen entre las de asesoramiento (31%) y las de tratamiento (25%). No consta que hubiera intervenciones de diagnóstico en este momento. Los porcentajes en que no constan intervenciones de asesoramiento (69%) o tratamiento (75%) son, probablemente, el dato más llamativo de este gráfico. Gráfico 54 Tipo de intervención durante la ruptura Desconocida24% Esporádica 46% Estable 30% Gráfico 55 Frecuencia de la intervenciones profesionales en cese o ruptura La frecuencia de las intervenciones profesionales en el cese o ruptura sigue un patrón de intensidad muy parecido a la de la fase de adaptación y los primeros años. Así, las intervenciones fueron esporádicas casi la mitad de las veces (46%). Sin embargo, tuvieron una frecuencia continuada y estable el 30% de los casos. 31 25 69 75 0 10 20 30 40 50 60 70 80 Asesoramiento Tratamiento
117 Análisis de las rupturas en adopción En la mayor parte de los casos, la intervención en el cese o ruptura fue llevada a cabo por profesionales o equipos no especializados en adopción o acogimiento (33,3%), una cuarta parte corrió a cargo de servicios de adopción (24,2%) y un 15,2% adicional de parte de los servicios de postadopción. Además, en 4 casos (12,1%), la intervención fue llevada a cabo por parte de las y los profesionales del centro de protección del que provenía el menor. Gráfico 56 Frecuencia de la intervenciones profesionales en cese o ruptura 34 24 15 12 15 0 5 10 15 20 25 30 35 40 Profesionales o equipos no especializados Servicios de adopción Servicios de postadopción Centro de protección Desconocido En la mayor parte de las ocasiones, las intervenciones durante el cese y la ruptura iban dirigidas al o la menor y a los y las adoptantes de manera conjunta (57,6%) y en una cuarta parte (24,25) al menor exclusivamente. En algo más del 6% de los casos la intervención se dirigía especialmente a los y las adoptantes o acogedores, mientras que en un 12,1% adicional se desconocía su destinatario principal. Los datos del estudio indican que sólo un 24% de las y los adoptantes o acogedores se mostraron colaboradores con las y los profesionales y la intervención en el momento del cese o ruptura, mientras que en un porcentaje muy elevado de los casos (49%) las y los adoptantes o acogedores no colaboraron con la intervención.
118 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Desconocido o sin apoyos 27% Colaboración24% No colaboración 49% Gráfico 57 Actitud de adoptantes ante la intervención en la ruptura Por su parte, la respuesta del menor ante los apoyos profesionales en durante el cese o ruptura se desconoce en la mayor parte de los casos (39,4%). Donde sí hay información, los datos indican que las y los menores intentan cambiar (36,4%) en una proporción mayor de en la que no lo hacen (24,2%).
119 Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción 5
120 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía
121 Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción 5. Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción Se dedica este capítulo a lo que hemos denominado adopciones en grave riesgo de ruptura. Como ya ha quedado dicho en otras partes precedentes de este informe, con este nombre nos referimos a casos identificados por los profesionales del servicio postadopción de Andalucía en los que la ruptura de la familia adoptiva no se ha producido de manera oficialmente reconocida a través de una declaración de desamparo, pero en los que la convivencia o ha cesado de hecho (estando físicamente la adoptada o el adoptado viviendo en otro lugar), o se encuentra muy gravemente amenazada (más de un año con muy graves problemas evaluados como de muy negativa perspectiva de desarrollo por los profesionales de la postadopción). Como se mostró en el capítulo dedicado a incidencia, el grupo de adopciones en grave riesgo está compuesto por un total de 61 casos, de los que 3 estaban en acogimiento preadoptivo, 28 en adopción nacional y 30 en internacional. Respecto a esos casos, cuya incidencia quedó descrita ya en el capítulo correspondiente, se analizan ahora las mismas cuestiones y en el mismo orden que en el capítulo precedente. Como observación preliminar de carácter general, debe señalarse que la información en que se basan los análisis que siguen se ha extraído de la remitida por el servicio postadopción usando el instrumento utilizado en esta investigación para la recogida de información. Como quiera que dicho servicio ha tenido con estas familias una relación fundamentalmente clínico-terapéutica, la información que de ellas tiene carece del carácter exhaustivo que se recoge en los expedientes administrativos. Serán frecuentes, por tanto, las lagunas de información respecto a muy diversos contenidos, aunque, por el contrario, su perspectiva será más rica en relación con otros. 5.1. La familia de origen de las y los menores adoptados Es éste uno de los aspectos más escasamente reflejados en la información remitida desde el servicio postadopción. Además de por la razón que se acaba de comentar, por otra adicional: en torno a la mitad de los casos atendidos en este servicio son –como ya se vio y como se indicará más adelantede adopción internacional, circunstancia que se presta a una ausencia de información particularmente acentuada en lo relativo a la familia de origen de las y los menores afectados. Pese a ello, y aunque es más la información que se desconoce que la que se tiene, en los datos disponibles se vislumbra claramente el perfil característico de las familias con riesgo psicosocial. La presencia de enfermedad mental es elevada, al igual que el desempleo y la desestructuración familiar. Destaca también la presencia de conflictos y violencia familiar, junto con el nivel educativo bajo o muy bajo.
128 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía El 54,1% de los menores fue adoptado con una hermana o hermano biológico en la familia con la que posteriormente se produce el grave riesgo. De este porcentaje, el 80% fue adoptado con solo un hermano o hermana. En el 60% era el o la mayor de dicha fratría acogida conjuntamente, siendo en el 40% la o el de menor edad. La distancia promedio en meses entre el mayor y el menor de la fratria era de 35,95, es decir, de 3 años (DT=33,6). Como se observa en la siguiente tabla, en el 30% de los casos, el o la menor objeto de estudio tenía un perfil diferente a sus hermanas o hermanos en cuanto a la grave problemática, con un porcentaje igual que presentaba un perfil semejante. En cuanto a la adaptación de los hermanos o hermanas, en el 55% de los casos se carece de información, siendo en el 20% la adaptación semejante y en el 25% diferente. En cuanto al desarrollo posterior, se puede observar una evolución diferente en el 45% de los casos, siendo parecida al de su hermano o hermana objeto de este estudio en un 20% de los casos. Tabla 54 Adaptación y desarrollo de hermanas y hermanos con respecto al menor estudiado (porcentajes) Semejante Diferente Desconocido Adaptación 20 25 55 Desarrollo posterior 20 45 35 Tabla 53 Permanencia y medida de protección con las y los hermanos de la o el menor Sí (%) No (%) Desconocido (%) Con familia biológica 30,3 60,6 9,1 En otra medida 75,8 18,2 6,1 En la misma familia que el o la menor en riesgo 54,1 45,99 -
129 Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción 5.3. Las familias adoptivas La edad media de las familias adoptivas en el momento en el que se inicia la convivencia familiar con el me- nor se sitúa en los 43 años (DT=7,6). En cuanto a la estructura familiar, destacan las parejas heterosexuales (82%), no existiendo en este grupo ninguna pareja homosexual, lo que era previsible dado que la adopción por homosexuales no ha sido posible hasta recientemente en el caso de adopción nacional, y era imposible en adopción internacional, al menos jurídicamente. Respecto a las parejas heterosexuales, el 16% se separaron tras la adopción. Por su parte, todas las familias monoparentales están constituidas por mujeres y suponen el 18% del grupo de adopciones en grave riesgo. Respecto a otros hijos en estas familias, como muestra la tabla que aparece a continuación, el 39,3% tenía algún hijo o hija previo (biológico, adoptivo, por acogimiento) antes de la llegada del chico o chica del grupo en grave riesgo. En estos casos, lo más frecuente es que sólo hubiera un menor más en el hogar (82,6%), seguido por dos menores (13%) y tres (4,3%). En su mayoría (79,2%), chicos y chicas previos habían sido a su vez adoptados o acogidos por las familias, conviviendo la mayoría de ellos (95,8%) en el hogar familiar durante la adopción del menor objeto de estudio. Tabla 55 Composición de las familias adoptivas en el grupo de riesgo Sí (%) No (%) Presencia de otras hijas o hijos (biológicos, adoptados, acogidos…) antes de la adopción 39,3 60,7 Entre los previos, ¿había hijas o hijos adoptivos o acogidos? 79,2 20,8 ¿Conviven esos hijos previos con la o el adoptado afectado por grave riesgo? 95,8 4,2 Aproximadamente igual edad (%) Entre 2 y 4 años (%) Más de 4 (%) Desconocido (%) Diferencia de edad 16,7 25 50 8,3 Tabla 56 Diferencias de edad entre el menor y sus hermanos adoptivos En cuanto a las diferencias de edad, podemos ver en la tabla siguiente cómo lo más frecuente es que se llevaran más de cuatro años entre ellos.
130 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Gráfico 60 Nivel socioeconómico de las familias adoptivas en el grupo de riesgo Respecto al estatus socioeconómico de estas familias, como se ve en el siguiente gráfico, destacan las de nivel alto, que suponen casi el 60% de los casos. Por el contrario, el estatus socioeconómico bajo es el menos frecuente en este grupo, representando solo un 5% del total. Alto 58% Medio 21% Bajo 5% Desconocido 16% En lo referente a la red de apoyo, la información aportada por el servicio postadopción destaca la debilidad de la red social de apoyo que no sea de su propio entorno familiar, siendo así notablemente escasa la presencia de amistades u otros círculos sociales. Como en otros aspectos, vuelve a repetirse la frecuente la falta de información respecto a este contenido. Tabla 57 Composición de la red de apoyo de las familias del grupo de riesgo Familiar (%) Amistad (%) Familiar y amistad (%) Desconocido (%) Red de apoyo 39,3 6,6 14,8 39,3 En cuanto a los datos procedentes de la valoración de idoneidad de estas familias, es muy poca la información que se tiene en el servicio postadopción, siendo de nuevo la mayoría de las variables desconocidas por sus profesionales y muy pocos los datos reseñables disponibles. Aunque el porcentaje de casos de los que no se tiene información es de nuevo alto, sí parece clara la tendencia de estas familias a no tener experiencia previa como adoptantes o acogedores, lo que nos permite deducir que en muchos casos los hermanos adoptivos a los que nos hemos referido antes llegaron después que los menores que son objeto de nuestro estudio.
131 Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción Tabla 58 Experiencia previa como adoptantes o acogedores en el grupo de riesgo Sí (%) No (%) Desconocido (%) Experiencia previa 16,4 44,3 39,3 En cuanto al perfil de menor que deseaban los adoptantes, solo disponemos de información en el 19,7% de los casos debido a que el servicio de postadopción no suele contar con esta información. Tabla 59 Información sobre el perfil del menor deseado en el grupo de riesgo Sí (%) No (%) Desconocido (%) Preferencia por sexo 25 25 50 Grupos de hermanos 25 66,7 8,3 Limitaciones físicas - 33,3 66,7 Limitaciones psicológicas 8,3 33,3 58,3 Posibilidad de abusos sexuales 8,3 - 91,7 Otras etnias 16,7 - 83,3 Contacto con la familia biológica - - 100 Respecto al perfil de edad, el 33,3% deseaba niños o niñas de hasta 2 años, el 8,3% de hasta 6 años, otro 8,3% de hasta 10 años. Del 50% restante se desconocen sus preferencias de edad. 5.4. Convivencia y surgimiento de dificultades Los menores de esta muestra comenzaron la adopción considerada en grave riesgo a los 61,7 meses, es decir, prácticamente con 5 años, sin que existan diferencias significativas en función del sexo. De todas formas, es importante resaltar la gran variabilidad existente respecto a la edad de llegada, pues la desviación típica es de 41,3 meses, lo que supone que en algunos casos la adopción se iniciara con menos de 2 años y en otros con algo más de 8 años. Otro aspecto relevante de cara al desarrollo de la convivencia será la presencia o no en la familia de menores adoptados conjuntamente con un hermano o hermana biológica. Esta realidad está presente en el 32,8% de los casos, siendo la mayoría (80%) adoptados o adoptadas con sólo un hermano o hermana más. La diferencia de edad entre el menor y el mayor de la fratría adoptada conjuntamente es de 35,95 meses (DT=33.62), es decir, 3 años. En los casos que se adoptan hermanos, es más frecuente que el hermano o hermana en situación de riesgo sea el o la mayor (60% de los casos) frente a la o el pequeño (40%). Como se puede ver en la siguiente tabla, en cuanto a las diferencias respecto al perfil y la adaptación, la distribución de los valores es muy semejante
132 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía de unas casillas y otras; sin embargo, sí aparecen diferencias más claras en cuanto al desarrollo posterior. En el 45% de los casos los hermanos o hermanas tienen un desarrollo distinto, es decir, para el o la menor seleccionado el desarrollo es de riesgo pero no así para su hermano o hermana. No obstante, toda esta información debe interpretarse con mucha cautela, dada la escasez de información en que se basa, pues se refiere sólo a la tercera parte de la muestra, careciendo de información precisa del resto de los casos. Tabla 60 Diferencias entre el menor y hermanas o hermanos biológicos o adoptados en la misma familia Sí (%) No (%) Desconocido (%) En el perfil en cuanto a la grave problemática 30 30 40 En la adaptación 20 25 55 En el desarrollo posterior 20 45 35 Respecto a la relación entre el menor y sus hermanas o hermanos, ya sean adoptivos o biológicos, los datos disponibles indican que los conflictos son más frecuentes que las buenas relaciones. Sin embargo, los datos disponibles no permiten afirmar que con carácter general exista una gran problemática en la convivencia de la fratría. Tabla 61 Relación entre menor y hermanas o hermanos en la familia adoptiva Buena (%) Conflictiva con al menos uno de los hermanos (%) Se desconoce o no hay hermanos (%) Relación 11,5% 21,3% 67,2% En cuanto al inicio de la convivencia entre el menor y la familia adoptiva, en el 15% de los casos se produjo una discrepancia entre el perfil que deseaba la familia y el perfil real del menor, aunque de nuevo en este caso se dispone de muy poca información, ya que se desconocen los datos de esta variable en el 72% de los casos. Tampoco sabemos mucho sobre la existencia o no de actividades profesionales para facilitar la transición entre la situación anterior del menor y el inicio de la adopción (actividades de algún tipo en el periodo de adaptación o acoplamiento). Lo poco que se sabe es que constan actividades de transición en el 8,2% y consta que no existieron en el 6,6%, siendo el resto desconocido. Respecto a los problemas presentados en la convivencia familiar, en el 45,9% de los casos los problemas aparecen desde el principio de la convivencia, desarrollándose en el resto durante el primer año en el 6,6% y años después en el 47,5%. En caso de que se dieran, los problemas iniciales de convivencia fueron planteados mayoritariamente por la niña o el niño (72%), estando protagonizados por los adultos en un 18,7% de los casos.
133 Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción De especial interés resulta conocer cómo influyó la llegada de la adolescencia en la aparición y desarrollo de estos problemas, ya que se trata de una etapa de grandes cambios y ajustes y donde tienen lugar una cantidad considerable de las rupturas y ceses de la convivencia. Los datos indican que en el 62,3% de los menores la llegada de esta etapa jugó un papel relevante en la problemática familiar, no contando con información relevante al respecto en el 37,7% de los casos. Tabla 62 Miembro que protagoniza los problemas iniciales de la convivencia Menor (%) Adoptantes (%) Menor y adoptantes (%) 72 18,7 9,4 Gráfico 61 Influencia de la llegada a la adolescencia en la aparición de grave riesgo Los problemas reaparecen o se agravan 68% Aparecen los problemas32% De los casos en los que se dispone de información, en las dos terceras partes la problemática existía con anterioridad, siendo la adolescencia un momento en el que reaparece o se agrava (68%). En el resto (32%) aparecen problemas que hasta ese momento no se habían manifestado. Tampoco en esta variable se observan diferencias significativas en función del sexo del menor. En el 9,8% de los casos, la adolescencia no juega un papel en la dinámica de problemas familiares, como ocurre, por ejemplo, en casos en los que la problemática se debe a la separación de los adoptantes en los años de la escuela primaria del o la menor. Se muestra un listado de los problemas que puedan aparecer referentes tanto a menores como a adoptantes y a la dinámica existente entre ambos.
134 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Tabla 63 Problemas de menor, adoptantes y dinámica familiar en el grupo de riesgo Sí (%) No (%) Desconocido (%) Problemas de conducta en menor 96,7 3,3 - Problemas emocionales en menor 13,1 86,9 - Problemas sexuales en menor o secuelas de abuso sexual 3,3 96,7 - Relación conflictiva entre menor y hermanos biológicos o adoptivos 31 38,1 31 Acusaciones falsas o no confirmadas de menor hacia los adoptantes 3,3 96,7 - Intentos de suicidio en menor - 100 - Violencia de menor hacia adoptantes 75,4 23 1,6 Violencia de adoptantes hacia menor 21,3 77 1,6 Violencia entre adoptantes 1,6 98,4 - Violencia entre hermanos o hermanas 8,2 90,2 1,6 Problemas de pareja en adoptantes 17,6 80,4 2 Problemas de salud mental en adoptantes 4,9 95,1 - Problemas de vinculación de adoptantes hacia menor 31,1 45,9 23 Deficiencias capacidades educativas en adoptantes 78,7 21,3 - Nacimiento, aborto o nueva adopción 11,5 86,9 1,6 Desajuste de las expectativas de adoptantes sobre menor 3,3 96,7 - Abusos sexuales de adoptantes a menor - 100 -
135 Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción Como se ve, en muchos casos se trata de problemas que a la vez afectan a varios ámbitos y protagonistas. En ningún caso las diferencias alcanzan significación estadística en función del sexo del o la menor. Los problemas que aparecen con más frecuencia, en orden de mayor a menor, son problemas de conducta en los y las menores, deficiencias educativas en las y los adoptantes, violencia del o la menor hacia sus adoptantes, problemas de vinculación en los y las adoptantes, relación conflictiva entre el o la menor y sus hermanas o hermanos (biológicos o adoptivos) y violencia de los o las adoptantes hacia el o la menor. Excepto en el caso de la vinculación de los y las adoptantes, se trata del tipo de problemas llamados externalizantes, que suelen ser especialmente llamativos y despertar más preocupación. Parece interesante en este grupo analizar en qué medida las madres y los padres se esfuerzan por hacer frente a problemas y dificultades (implicación para evitar que la situación se agrave, seguimiento de las recomendaciones de los profesionales, etc.), así como sus habilidades educativas (presencia de comunicación ante los problemas, ausencia de castigo físico, prácticas educativas coherentes, etc.). Como se puede ver en la siguiente tabla, los esfuerzos parecen ser superiores a las habilidades, pues si los primeros se consideran adecuados en la mitad de las parejas, las segundas se consideran bajas en casi el 70%. No se han encontrado diferencias significativas entre adoptantes de chicos y de chicas en estos aspectos. Tabla 64 Esfuerzo y habilidades educativas Adecuado en ambos miembros (%) Bajo en un miembro (%) Bajo en ambos miembros (%) Habilidades educativas 21,3 9,8 68,9 Esfuerzo 49,2 13,1 37,7 De hecho, cuando se profundiza en este último asunto, las y los profesionales del servicio postadopción detectan deficiencias educativas de cara al manejo de problemas en la convivencia en un 79% de los casos que aquí estamos analizando, en este caso con diferencias significativas en función del sexo del adoptado o adoptada (p< .046), dado que el 69% de las deficiencias se detectan en el caso de chicas. Además, es interesante destacar que en 1,3 casos de cada 10, uno de los miembros de la pareja parece claramente menos implicado en la resolución de la problemática, con independencia de que se trate de chicos o chicas. De especial importancia nos parecen los problemas en la vinculación que puedan darse durante la adopción, que afectan a casi la tercera parte de los casos. La importancia del dato viene resaltada porque en la casi totalidad (96%) de los casos en que ocurre esa problemática parece haber estado presente desde el inicio de la convivencia. Nuevamente, no se observan en esta variable diferencias estadísticamente significativas en función del sexo del menor. En el siguiente gráfico podemos observar cómo los problemas de vinculación afectan sobre todo a la adoptante y al o la menor, juntos o por separado del resto de los miembros la familia.
136 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Gráfico 62 Miembros de la familia afectados por los problemas de vinculación (porcentajes) 24 32 4 36 0 5 10 15 20 25 30 35 40 Menor La adoptante El adoptante Menor y adoptantes Otro aspecto de especial interés son las cuestiones relacionadas con la revelación de la adopción y la búsqueda de orígenes. Sólo en un 6,6% de los casos parece haber existido una revelación tardía o evitación a la hora de tratar los temas de la adopción. En cuanto a la búsqueda de orígenes, aparece registrada de forma activa y clara como una variable a tener en cuenta en la situación familiar en el 18% de los casos, sin que en esta cuestión tampoco se puedan observar diferencias estadísticamente significativas en función del sexo del menor. En la mayoría de los casos, como cabría esperar, no hubo visitas programadas con familiares y, cuando las hubo (3,3%), se trata de contactos con hermanos biológicos. Sin embargo, sí aparecen con mayor frecuencia (11,5%) contactos del menor con la familia biológica, pudiendo ser con los padres u otros miembros, ya sea directamente o a través de redes sociales, siendo éste un tema que suele acarrear mayor problemática familiar que la búsqueda de orígenes en sí misma. Centrándonos de nuevo en los y las menores, la siguiente tabla informa de su perfil de salud mental y física durante la convivencia familiar. Conviene aclarar que tan sólo se contabilizan aquellos diagnósticos que hayan sido realizados por profesionales. En cuanto a los problemas de desarrollo y los trastornos psicopatológicos, como puede apreciarse en la tabla siguiente, en el grupo de adopciones en grave riesgo destacan claramente los trastornos de la conducta (64,3%). También en el caso de las rupturas en adopción analizadas en el capítulo precedente los trastornos de conducta tenían una incidencia destacada, aunque en aquel caso afectaban a un grupo claramente más reducido (23%). Lo contrario ocurre con los trastornos de personalidad, que aparecen con una incidencia menor en el grupo en grave riesgo (7%) que en el de ruptura (16%). En ninguna de estas variables se observan diferencias estadísticamente significativas en función del sexo del menor.
137 Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción Tabla 65 Perfil de salud mental y física de los menores en el grupo en riesgo Sí (%) No (%) Desconocido (%) Problemas de salud física relevante (p.e. sida) 1,6 98,4 - Discapacidad 3,3 96,7 - Trastorno de conducta 64,3 28,6 7,1 Trastorno del estado de ánimo - 100 - Trastorno de la personalidad 7,1 92,9 - Trastorno del desarrollo o de la adaptación - 100 - Respecto al contexto escolar, encontramos problemas graves (expulsiones, absentismo escolar, robos, agresiones, tráfico de drogas…) en el 52,5% de los menores del grupo de adopciones en grave riesgo. En muchas ocasiones estos problemas no están presentes desde el inicio, sino que van evolucionando a la vez que la convivencia se prolonga o empeora la situación familiar. En el 31,1% de los casos nos encontramos con dificultades leves frecuentemente relacionadas con retrasos madurativos o problemas de lenguaje, dificultades que requieren adaptaciones curriculares, clases de apoyo o, en ocasiones, la repetición de un curso al inicio de la convivencia. En el 16,4% de los casos no existen problemas o se desconoce la trayectoria educativa. Tampoco aquí se detectan diferencias significativas en función del sexo del o la menor. Aunque en los casos de los que nos estamos ocupando aquí no se ha producido una ruptura, en la caracterización de este grupo están los ceses de la convivencia durante los cuales el menor es enviado a un centro de protección de forma temporal, va a un internado lejos del hogar adoptante o se toma cualquier otra medida con el objetivo de dar un respiro familiar y quizás evitar (o disimular) la posible ruptura. En el 41% de las adopciones de este grupo se producen estos ceses de la convivencia, sin que existan diferencias significativas en función de sexo del menor. En la mayoría de estos casos, sólo se produce un solo cese de la convivencia, aunque hay un 8,1% de estas familias en las que se da más de uno.
144 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Respecto al momento de aparición de la problemática, aparecen diferencias significativas (p=.004) en cuan- to al momento de inicio. Gráfico 70 Inicio de la problemática por tipo de adopción (porcentajes) 26 6 68 67 6 27 0 10 20 30 40 50 60 70 80 Desde el inicio Durante el primer año Años después Nacional Internacional Parece ser más probable que los problemas aparezcan desde el inicio de la convivencia en los casos de adopción internacional (66,7%) y que lo hagan años después en los de adopción nacional (67,7%). Ello es así con independencia de que se trate de chicos o de chicas. En cuanto al contenido de dicha problemática, sólo aparecen diferencias estadísticamente significativas (p=.021) en la violencia de menores hacia adoptantes; aunque frecuente en los dos grupos, está significativamente más presente en los casos de adopción nacional (90,3%) que internacional (60%). Gráfico 71 Violencia de menor hacia adoptantes por tipo de adopción (porcentajes) 90 10 0 60 37 3 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Presencia de violencia de menor hacia adoptantes Ausencia de violencia de menor hacia adoptantes Desconocido Nacional Internacional
145 Análisis de las situaciones en grave riesgo de ruptura en adopción En el resto de variables (otros tipos de violencia, problemas de conducta, trastornos psicopatológicos...) no se han encontrado diferencias. Es decir, excepto en la violencia de las y los menores hacia las y los adoptantes, los niños y niñas del grupo en grave riesgo procedentes de España no manifiestan unos problemas distintos que aquellos que proceden de otros países, afectándoles la etapa adolescente del mismo modo. Las diferencias en función del sexo no han resultado significativas. Respecto a las familias adoptivas, los problemas relacionados con las figuras parentales no son diferentes entre un tipo y otro de adopción (problemas en la pareja, existencia de problemas mentales…), excepto en una variable: los problemas de vinculación, habiéndose observado diferencias estadísticamente significativas (p=.003) que reflejan que los problemas de vinculación son casi cuatro veces más frecuentes en adoptantes de adopción internacional (50%) que en el caso de la nacional (13%), diferencias que se ilustran gráficamente a continuación y cuyo alcance queda limitado por el 35% de casos de nacional en que esta información es desconocida. Gráfico 72 Problemas de vinculación por tipo de adopción en el grupo de grave riesgo (porcentajes) 13 52 35 50 40 10 0 10 20 30 40 50 60 Problemas de vinculación Sin problemas de vinculación Desconocido Nacional Internacional Aún respecto a los problemas de vinculación, no se encuentran diferencias significativas entre ambos grupos ni en el miembro que presenta principalmente estos problemas, ni en el momento de su inicio (generalmente, desde el principio de la convivencia). Tampoco se han hallado diferencias significativas en función del sexo del adoptado o adoptada. Sobre al tratamiento de los orígenes de chicos y chicas, no hay diferencias entre los dos grupos respecto a la revelación de la adopción por parte de los y las adoptantes, ni tampoco en cuanto al tratamiento de la condición de adoptado. Sin embargo, sí aparecen diferencias significativas en el interés del o la menor en la búsqueda de sus orígenes (p=.003), lo que es mucho más frecuente en el grupo de menores adoptados en España (32,3%).
146 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía Gráfico 73 Interés por búsqueda de orígenes según tipo de adopción (porcentajes) También se observan diferencias estadísticamente significativas en el contacto de las y los menores con su familia biológica durante el acogimiento preadoptivo o la adopción (p=.006), lo que ocurre en el grupo de adopción nacional en el 22,6% de los casos, mientras que, como era esperable, este tipo de contactos no se da en ningún caso en el grupo de adopción internacional. Evidentemente, en los casos de adopción nacional hay más información sobre el pasado de las niñas y los niños y más facilidad para acceder a ella, lo que posibilita hacer más efectiva la búsqueda de orígenes, obtener información o tratar de contactar, lo que puede hacer que para algunas familias esto afecte a la convivencia. En relación con esta temática, no se han encontrado diferencias significativas ligadas al sexo. 32 3 68 97 0 20 40 60 80 100 120 Nacional Internacional Consta interés en búsqueda orígenes No consta interés búsqueda orígenes
147 6 Análisis de las rupturas en acogimiento familiar
148 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía
149 Análisis de las rupturas en acogimiento familiar 6. Análisis de las rupturas en acogimiento familiar Como en los capítulos anteriores, también en éste empezaremos con una descripción de las familias de origen de los menores cuyo acogimiento familiar acabó en ruptura, siguiendo luego con la misma secuencia de contenidos que en los capítulos precedentes. Por las características del acogimiento familiar, en este capítulo se analizarán los datos atendiendo a la distinción entre acogimiento en familia extensa y ajena (para la cual disponemos de más información), así como, siempre que sea posible, en función de la temporalidad de los acogimientos (simples y permanentes). 6.1. Familias de origen de las y los menores acogidos Sobre el perfil social, familiar y de salud de las familias biológicas, nos encontramos nuevamente ante un retrato característico de las familias en riesgo psicosocial para los dos tipos de acogimiento: nivel educativo bajo, desempleo o empleo precario, desestructuración familiar y elevada presencia de enfermedad mental, destacando también los conflictos de pareja. Tabla 68 Perfil social, familiar y de salud de las familias de origen Extensa Ajena Sí (%) No (%) Desconocido (%) Sí (%) No (%) Desconocido (%) Nivel educativo bajo 62,7 1,5 35,8 0,426 2,1 55,3 Desempleado, empleo precario 59,7 3 37,3 48,9 6,4 44,7 Ingresos por prestaciones sociales 13,4 3 83,6 10,6 2,1 87,2 Antecedentes delictivos 32,8 32,8 34,3 14,9 38,3 46,8 Desestructuración familiar 64,2 3 32,8 57,4 4,3 38,3 Conflictos relaciones pareja 51,5 3 45,5 40 2,2 57,8 Enfermedad física 9 35,8 55,2 21,3 14,9 63,8 Enfermedad mental 76,1 4,5 19,4 55,3 0 44,7
150 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía En cuanto a la comparación entre extensa y ajena, las diferencias reflejadas en la tabla anterior sólo alcanzan significatividad estadística respecto a la presencia de enfermedad física y mental. Respecto a la primera, hay una presencia significativamente mayor en la familia biológica de los acogimientos de ajena frente a extensa (p=.020). Esta relación se invierte respecto a la presencia de enfermedad mental, siendo más frecuente en las familias biológicas de extensa (p=.007). La tabla siguiente contiene información sobre las capacidades emocionales y educativas de las familias de origen, así como sobre su red de apoyo social y sobre el hecho de que tuvieran o no historial de protección. Respecto a la capacidad para los vínculos emocionales, la comparación entre progenitores cuyas hijas o hijos pasaron a familia extensa y los que pasaron a familia ajena, muestra una capacidad significativamente mayor en el caso de estos últimos (p=.035). Las diferencias significativas desaparecen si atendemos a las capacidades educativas, pues en ambos acogimientos es más probable que los padres biológicos presentaran una valoración negativa. Tampoco hay diferencias significativas en la red de apoyo social, reflejando así una situación de aislamiento previa a la medida de desamparo del menor. Tabla 69 Capacidades, red de apoyo e historial de protección de las familias de origen del menor Extensa Ajena Sí (%) No (%) Desconocido (%) Sí (%) No (%) Desconocido (%) Capacidad de vinculación 19,4 44,8 35,8 27,7 21,3 51,1 Capacidad educativa 4,5 70,1 25,4 2,1 61,7 36,2 Red de apoyo social 14,9 38,8 46,3 6,4 44,7 48,9 Historial de protección previo 6,0 38,8 55,2 6,4 14,9 78,7 En cuanto al historial de acogimiento previo, pese a la elevada falta de información que hay en ambos tipos de acogimiento, sí aparecen diferencias significativas (p=.020), siendo más probable que las madres y los padres biológicos de los menores que están en acogimiento en familia extensa, en comparación con los de ajena, no hubieran pasado en su infancia por una medida de protección. Esta diferencia quizá pueda entenderse en el sentido de que si la familia extensa (primera opción considerada en los casos de acogimiento) tuviera un pasado de protección, tal vez tendría menos probabilidad de ser considerada idónea para acoger, con lo que tal vez el acogimiento se constituyera en familia ajena. Conviene recordar, con todo, que para casi el 80% de los casos de familia ajena esa información es desconocida, lo que invita a considerar estas diferencias con suma cautela. En relación con las dos tablas anteriores, merece la pena resaltarse que el porcentaje de casos respecto a los que las ICIFs desconocen información relevante es siempre superior cuando se trata de familia ajena que cuando se trata de familia extensa, con diferencias a veces muy notables. Por ejemplo, la existencia de enfermedad mental en la familia de origen es desconocida en el 45% de casos de ajena frente al 19% de extensa; igualmente, el historial de protección previo de estas familias es desconocido en el 78% de los casos de ajena frente al 55% en extensa. Siendo todos ellos valores altos, los de ajena lo son claramente más que los de extensa.
151 Análisis de las rupturas en acogimiento familiar En cuanto a las intervenciones con la familia de origen, en aproximadamente un tercio se llevaron a cabo intentos de preservación familiar previos a la medida de protección, no existiendo diferencias significativas entre los dos tipos de acogimiento. En los casos que la duración de dicha intervención nos es conocida, la media fue de 34 meses (DT=33,52), existiendo mucha variabilidad al respecto en ambos tipos de acogimien- to, no existiendo diferencias significativas entre ellos. Tabla 70 Porcentaje de familias de origen con intervención previa de preservación Extensa Ajena Sí (%) No (%) Desconocido (%) Sí (%) No (%) Desconocido (%) Intervenciones previas de preservación 31,3 37,3 31,3 38,3 27,7 34,0 Las diferencias significativas entre los dos tipos de acogimiento vuelven a aparecer si nos centramos en la actitud de madres y padres biológicos ante la intervención y la medida de protección objeto de estudio, con los datos que se muestran en la tabla siguiente. Extensa Ajena Colaboración No colaboración Desconocido Colaboración No colaboración Desconocido Actitud padres ante intervención 0 70,6 24,4 11,8 88,2 0 Aceptación o indiferencia Oposición reiterada Desconocido Aceptación o indiferencia Oposición reiterada Desconocido Actitud padres ante medida de protección 56,1 9,1 34,8 32,6 30,4 37 En cuanto a la primera, los datos muestran que los padres y madres cuyos menores estaban en acogimiento en familia ajena mostraron una mayor colaboración con la intervención que los de extensa (p=.026). En cuanto a las diferencias en la actitud ante la medida de protección, los datos de la tabla muestran cómo en extensa madres y padres muestran menos oposición a la medida y más aceptación (o indiferencia) ante la misma, mientras que en ajena se reparten por partes iguales en cuanto a la oposición o aceptación de la medida (p=.006). Una posible explicación a las diferencias en ambas variables puede hallarse en que los acogimientos en extensa comienzan con mucha frecuencia siendo de hecho y padres y madres se sienten mejor sabiendo que sus hijos e hijas están con familiares que en un centro o con familias que desconocen y a las que suelen ver Tabla 71 Actitud de madres y padres ante la intervención y la medida de protección (porcentajes)
152 Rupturas en adopción y acogimiento familiar en Andalucía con desconfianza. Por lo tanto, cuando la situación se detecta, madres y padres seguramente ya se hayan acostumbrado a ella y se sientan cómodos con la medida, haciendo menos probable que intenten alterarla. Sin embargo, en ajena, el miedo a perder a los y las menores y a que vayan con familias desconocidas puede favorecer que se involucren más con la intervención de preservación familiar y que, posteriormente, rechacen la decisión de que sus hijos o hijas vayan a un acogimiento con otra familia. En cuanto a los contactos entre las y los menores acogidos y sus familias biológicas antes del acogimiento, encontramos de nuevo diferencias estadísticamente significativas (p=.033) que responden a la diferente naturaleza de los acogimientos. En los casos de extensa, teniendo en cuenta nuevamente que suelen comenzar siendo de hecho, no suele existir una medida previa al acogimiento, de ahí que haya menos visitas previas que en ajena. En ajena, es mucho más frecuente que niñas y niños hayan pasado por un centro antes del acogimiento, teniendo allí visitas con sus padres y madres mientras se tomaba una decisión o mientras se buscaba una familia sustituta. Los datos referentes a visitas antes del acogimiento se reflejan en la tabla siguiente. Tabla 72 Porcentaje de menores que tuvieron visitas antes del acogimiento Extensa Ajena Sí (%) No (%) Desconocido (%) Sí (%) No (%) Desconocido (%) Visitas 31,3 55,2 13,4 55,3 38,3 6,4 En la calidad de dichas visitas no se han encontrado diferencias significativas entre ambos tipos de acogimiento, observándose en unos y otros indicadores desfavorables. Entre un 21-39% de las visitas se caracterizaron por una conducta parental inadecuada, con menos presencia en ambos tipos de acogimiento de problemas en la relación afectiva, así como de rechazo o resistencia del menor durante las visitas. Por lo demás, como se observa en los datos de la siguiente tabla, hay un cierto porcentaje de visitas (17% en extensa y 25% en ajena) en las que se observó una buena relación. Tabla 73 Calidad de las visitas de padres y madres antes del acogimiento Extensa Ajena Frecuencia Porcentaje Frecuencia Porcentaje Conducta parental inadecuada 12 21 16 39 Problemas en la relación afectiva 5 9 1 2 Rechazo o resistencia del menor 2 3 3 7 Buena relación 10 17 10 25 Desconocido 29 50 11 27
153 Análisis de las rupturas en acogimiento familiar Aún en relación con las visitas previas al acogimiento, sabemos que en el 40% de los casos no se interrumpieron las visitas. Cuando las visitas se suspendieron, los motivos más frecuentes fueron los problemas parentales durante las visitas y, en menor proporción, los problemas por parte del menor (4%). Respecto a las visitas ocurridas tras el comienzo del acogimiento, el panorama es significativamente muy diferente en función del tipo de acogimiento (p<.000), lo que de nuevo responde a la diferente naturaleza de uno y otro. En extensa, lo más frecuente, con notable diferencia, es que las visitas no estuvieran reguladas y aún menos supervisadas. En ajena, por el contrario, lo más habitual es que las visitas fueran reguladas y supervisadas. Las diferencias aparecen patentes en el gráfico siguiente. Gráfico 74 Interés por búsqueda de orígenes según tipo de adopción (porcentajes) 24 15 67 57 0 10 20 30 40 50 60 70 80 Visitas reguladas Visitas supervisadas También encontramos diferencias estadísticamente significativas (p<.000) en el lugar en el que se producían dichas visitas. Como cabría esperar teniendo en cuenta la naturaleza de la medida, en acogimientos en familia ajena el lugar más frecuente para las visitas son las entidades o instituciones destinadas a ello (instalaciones de las ICIFs, puntos de encuentro…). No obstante, en algunos casos las visitas ocurren en la casa de los acogedores o de la familia biológica, lo que no es sorprendente si se tiene en cuenta que hay familias acogedoras que, pese a ser consideradas legalmente como familias ajenas, son parientes que superan el tercer grado de consanguinidad, o bien amigos o vecinos de la familia biológica. En extensa, las visitas se producen con mayor frecuencia en la casa de la familia acogedora, seguida de las visitas desarrolladas en entidades o instituciones. En muchas ocasiones, este último tipo de visitas se producen por malas relaciones entre la familia acogedora y las madres y padres de las y los menores. En el caso de las visitas que se llevan a cabo en dos o más lugares, suelen ser visitas que se producen tanto en ambos domicilios, como en el exterior, siendo en muchas ocasiones encuentros no planificados ni supervisados, por lo que no debe extrañarnos que sean más frecuentes en acogimientos en extensa que en ajena.