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Cuatro testimonios, o la nueva presencia poética de Sevilla

Ruiz-Copete, Juan de Dios

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CUATRO TESTIMONIOS, O LA NUEVA PRESENCIA POETICA DE SEVILLA Po JUAN DE D ns Ru1z-CoPETE l. APELACIÓN AL TIEMPO Si la poesía como cue po o gánico que es á en mo imien o con inuo, se co esponde -nos e e imos a su icisi ud como acción pública ins alada en el iempo- más con una exp e- sión de la sensibilidad que del pensamien o, sin que, na u al- men e, ambos cond icionan es concep uales se excluyan en e sí, es más, necesi ándose ecíp ocamen e, la in ensidad poé ica de un momen o end ía que eni de e minada po una cla a hegemonía de la sensibilidad. No c eemos que és e sea p eci- samen e el signo de es a ho a y, sin emba go - educimos el en oque a la es ic a ju isdicción de nues a ie a del Su -, la lo ación poé ica de es os úl imos años esul a ya e iden e. ¿Cómo se explica es o? Puede que po la ley de las pa adojas que acaso enga - y desconozcamos noso os- una implaca- ble inexo abilidad in e na. Lo cie o es que de unos años acá - un pa de ellos o es, no más- una ocación poé ica ha hecho en ais lado s g upos co po a i os, como co esponde a nues o ius ai al, ac o de p esencia en e is as como «Cal», «Gallo de Vid io» y en colecciones de lib os como «Anga o» y «Aldeba án». Domingo Paniagua, que esc ibió ce e amen e sob e el e- nómeno de las e is as poé icas del país, aba cando desde i- 42 JUAN DE DIOS RVIZ-COPETE nales del XIX has a el in lacionismo que ca ac e izó los p i- me os años de la década de los cincuen a, some e a medi a- ción, desde un pun o de is a socioli e a io, la coincidencia de su p oli e ación con las épocas en que ha exis ido, polí ica- men e, un pode ejecu i o ue e, ci ando como ejemplos el pe íodo de la Dic adu a y el de nues a posgue a. En p incipio, pa ece poco p obable que un especial clima de p esión polí ica o igine cualquie es allido que no sea el de la acción di ec a con a es os dogales. Poco puede con a ellos la li e a u a y acaso menos aún la poesía . No nos ale el ejemplo de G aham G een de que mien as la eno me y io- len a I alia del XVI p oduce en sólo unas décadas un esplén- dido Renacimien o, en siglos de bea o paci ismo can onal Sui - za sólo ha llegado a incuba el eloj de cuco. Ambas cosas son, apelemos a la His o ia, dis in as con mo i aciones di e en es. No buscan los mo imien os libe a ios es e ipo de desahogos. Mas p escindiendo de an complejo aspec o de la cues- ión, es e iden e que a pe íodos de una indudable ib ación poé ica suelen segui o os de casi o al ado mecimien o. Po no e e i nos sino a los que casi ocamos con la mano, al pe- íodo de la Re is a «G ecia» -años inmedia amen e pos e io- es a la g an gue a del 14 -, la publicación que alen a an Ra ael Cansinos-Assén, Isaac del Vando, Miguel Rome o Ma - ínez, Luis Claudia Ma iani y Ad iano del Valle, con sus dos e apas clásico- mode nis a p im e o y ul aís a después, suce- dió una década de modo a poé ica -se g uimos e i iéndonos al ámbi o de Se illa- has a que en 1926 - junio, p ima e a al a, ya- apa ece el p ime núme o de «Mediodía», sin duda la e is a qu e con más pe sonalidad -a un lado los in en os de mi i icación po pa e de sus p opios miemb os sob e i- ien es- na ega a los ai es li e a ios de la época. E íme a como odas , pe o con la ida su icien e pa a deja la es ela de un es ilo -ni an o, desde luego, como han que i- do inculca los aná icos del g upo, ni an poco como han p e endido sus de ac o es u ibundos- a «Mediodía», con un eco ido de Guadiana de la poesía -1926 a 1933: 26 nú - me os; 1935-1936: cua o núm e os ; 1939: dos núme os- si- L. NUEVA PRESENCIA POÉTICA DE SEVILLA 43 guió, a su ez, un la guísimo silencio que se ab ió con el au- ma de la gue a ci il y no se ce ó has a que, mediada ya la cen u ia, ad inie on los « ai as» del cincuen a y an os: «Gua- dalqui i », de la mano de Manuel Ga cía-Viñó, José Ma ía Re- quena, Amalio Ga cía A ias y Faus o Bo ella; «Aljibe», la de las iñe as ine ables de Higinio Capo e, incubada en el con- o able salonci o del Club La Rábida, po Aquilino Duque, Juan Callan es de Te án, An onio Gala, Be na do Ca ande y Angel Medina; « Txbiliah», la e is a de los c ua o núme os cli- ma ológicos - cua o al año coincidiendo con las es aciones- di igida au á quica y anco i ado amen e po Ma ía de los Reyes Fue n es; «Rocío» -« ocío, poesía: ca ída ma inal del cielo al mundo »- como eco daba o a de las publicaciones del momen o pa a acla a que su í ulo no se e e ía al ó- pico de la ome ía almon eña sino a los e sos de Juan Ra- món, y que alen a on -poco alien o cuan i a i o, dos núme os an sólo- Manuel Man e o, Julia Uceda y Angel Beni o. Y aunque no se p e ende, aho a, una ca alogación de las publicaciones de la época deben ci a se, pa a conocimien o de nues a dis aída comunidad cul u al , «Flo es a de a ia poe- sía» (Cuade no Li e a io de los Anales de la Uni e sidad His- palense), di igida po el p o eso López Es ada; «Lo eley », amb i én incubada al calo del Club La Rábida y la ole an e imp e n a de la Escuela de Es udios Hispanoame icanos; y «A - lequín», una ambiciosa e is a que eneció ap enas nacida, de la que e a odo, di ec o coo dinado y edi o , Jos é Luis O iz de L anzago a. O ganos de exp esión di e sos y aislados pe o coexis en- es, es o es, in eg an es de un mismo p oceso plu al qu e sim- bolizan hoy -sin deso bi a las cosas, ampoco -el e en ual pe o inqui e o l a i poé ico de un pe íodo. ¿Y qué es es o del la i poé ico de un pe íodo, en un mundo como el nues o en el que se ha ope ado al as ueque de alo es, se ha pe dido an mons uosamen e el sen i do de la His o ia que cua lqui e cosa menos las del espí i u se e ige en es al pa a nues a más ag esi a y angus iada idola ía? Po de p on o, y aho a que an o se habla de la ei indi- cación andalu za, aquello si ió pa a que el Su sona a. Las e- 44 JUAN DE DIOS RUIZ·COPETE is as de Se illa que hemos ci ado ue on coe áneas con las de o as geog a ías me idionales: «Pla e o», en Cádiz, con Fe - nando Quiñones, Felipe So do, Pila Paz, José Luis Tejada; «Alca a án», en A cos, con Julio Ma iscal, los he manos Mu - ciano, An onio Luis Baena, Manolo Capo e Beno ; «Al oz», en Có doba, con Ma iano Roldán; «Ca acola», en Málaga -ejem- plo hoy de he oica supe i encia- con José Luis Es ada; «Cale a», ambién en Cádiz, con José Manuel Ga cía Gómez; «Mad igal», en Pue o Real, con Edua do Gene . Pa a que el Su sona a - epe imos- de una mane a á- 1 ida y polimo a. De aquel iempo, de aquellos núcleos ge mi- na i os -a sal o las ine i ables us aciones, las opo unas dese ciones y las sucin as inco po aciones pos e io es- su ge lo que aún hoy cons i uye su ep esen ación más en e iza. Pues bien, a los « ai a os» del cincuen a y an os ha se- guido el más dila ado y ala man e silencio - ein e años- de poé ica mani es ación co po a i a has a que b o an -es amos an e ellos- los g upos an es ci ados de «Anga o» y «Aldeba- án» y las e is as «Cal» y «Gallo de id io» a los que hab á que dedica en el u u o la a ención que exigen como mani- es aciones li e a ias. 2. SÍNTOMAS PARA LA ESPERANZA Pe o a la is a de que a los « ai a os» poé icos del cincuen- a y an os y a sus espec i os lide azgos ya ci ados si g uió un silencio an p olongado como ala man e - ein e años de mu ismo poé ico co po a i o son muchos años, aunque a es o del es uendo no haya que concede le excesi a impo ancia -- , hace poco, un pa de años o es, hubimos de lanza nues a oz -modes a pe o oz al in- pa a señala la ala ma. Todos los sín omas del momen o poé ico se illano -p escindíamos na u almen e de la p oyección de u u o que cabía , y aún cabe espe a , de los poe as en ance de madu ez en su p oceso de e olución- conducían a un diagnós ico de c isis. Y no sólo po la al a de una nue a calidad sino ambién -y sob e odo- po la ausencia numé ica -una golond ina no hace p ima - LA NUEVA PRESENCIA POÉTICA DE SEV ILLA 45 e a- de poe as jó enes que asumie an el debe y el de echo de e i gi se y ansmi i el legado de la ho a p esen e. Lo ala - ma n e no e a -con se lo- la ausencia de una gene ación o, al menos, de un g upo cohe en e aunque mínimo que anun- c ia a comba i amen e -como sucede en odo e le o gene a- cional- su p opósi o de coloca se en angua dia, na u al- men e que c on los elemen os de la c eación - o z, o ma, con enido-indispensables pa a ello, sino de nue as indi idua- lidad es que a al a, po azones de edad, del pode o al de la c eación poé ica compa ecie an al menos con los dones es- ic os pa a da , con en usiasmo, es imonio de su ho a. No obs an e, jun o a es e p onós ico nada espe anzado , que en ía sus undamen os -al menos uno lo in en aba- no en el me o aza li e a io sino en el análisis de una si uación , de jábamos abie o, po pe sonal p ocli idad hacia el op imis- mo y po la e en los ciclos de la his o ia, los po illos de la espe anza . Po que azonábamos : ¿ al an , quizá , hoy , ni han al ado nunca, los p esupues os pa a un clima espi i ual de mens aje? ¿Han desapa ecido, acaso, del pano ama de la ida las mo i aciones hi ien es que son, en de i ni i a, las que colo- can a la poes ía en su s cúspides de clamo ? No . Ha ía al a es a omnubilado pa a no e cómo hie e la cuc hilla de la ida -s e n i es su i -, el sen ido ágico de la época en que ca da momen o su ge un con lic o qu e pone a la Humanidad en an ce de des ucción . Ha y hamb e de pan y de paz; de amo , y de jus icia, y de e dad. El miedo cósmico g a i a, l a en e , sob e el homb e c omo un pa o uni e sal; Dios es á ahí pa a que po unos se le ado e, po o os se le inc ep e y po o o s se le i gn o e. La mu e e se ye gue, más que nun ca, en e al h om b e o como simple pun a de la ida o co mo os - c u a ocación me a ísica. Subsis en - quié ese deci -las g a nd es mo i aciones que, en odo iempo, han es imu l ado la po esía hacia sus c ualidades má s sup emas . Pue s bien, exis iendo odo es o y hacie ndo a l a p a a con- e i lo en clamo poé ico sólo una sensibilidad, ale ada las a n ena s del es imonio, co n el pode ocul o de la c eación, en cualquie momen o podía i umpi aq uélla. Y aunque du an e es e iempo no haya su gido ningún genio - no es a nos con 46 JUA:-1 DE DIOS RUIZ-COPETE los so ciólogos que, dando al p oceso de la ci ilización un a- amien o biológico, es iman que una cul u a es á en pelig o de c oma si cada cie o iempo, diez, quince años, no su gen un pa de genios po lo menos- pa ece que hay sín omas que inician un despe ezo poé ico de la ciudad: la ecien e apa i- c ión de las e is as «Cal» y «Gallo de id io» y la he oica sub- s is encia de las colecciones poé icas « Anga o» y «Aldeb a án» b inda la opo unidad de plan ea se, bien que suma iamen e y con base más en la espe anza que en la ealidad de unas conqui s a s, si se es á an e un nu e o ad ien o de la poesía se illana. Cie o que ninguno de es os g upos os en an una legi i- midad químicamen e se illana, pues «Anga o», si bien cuan- i a i amen e alen ada po una mayo ía se illana, es á di i - gida e impulsada po un cas ell ano: Manuel Fe nández Cal o_ Y «Aldeba án» po un iun i a o -Robe o Pad ón , A cadio O ega y José Luís Núñez- del que sólo es e úl imo es se i- llano, de la p o incia -Pad ón es cubano y A cadio O ega g anadino-. Mas ampoco es cosa de exigi una adsc ipción an escasamen e inculan e como la que impone el Regis- o ci il. De es os g upos, sólo «Cal» - di igida po Joaquín Má - quez- y «Gallo de id io» -la más modes a, pe o acaso la más expe imen a l, di igida po José Manuel Vílchez- nacen bajo lid e azgo genuinamen e se illano, na u almen e que a o- pado ese impulso po la ineludible y con enien e colabo a- ción o ánea. O a cosa - apa e lo qu e como ib ación co po a i a en- gan a s igni ica en el pano ama- es la calidad in ínseca de su apo ación sob e la que, como es ob io supone , es p on o pa a p onuncia se. De las dos colecciones de lib os, «Alde- ba án » mues a una mayo exigencia e s é ica - ambién una más a ac i a p esen ación - con apo acione s ealmen e no- abl es como «Epica meno » de Al onso Canales, la eimp e- sión del ya clásico «Vigilia del jazmín» de Ra ael La ón, « Tiempo mue o» de An onio Luis Baena, «Lejos de es a llu- ia an ama ga» de Vic o iano C áme , «F agmen os en espi- LA NUEVA PRESENCIA POÉTICA DE SEVILLA 47 al desde el pozo» de Concha Lagos o el más ecien e «Los pies de la s es ellas» de Joaquín Má quez. «Anga o» pa ece , desde sus p incipios, ad sc i a a un ex- cesi o conse adu ismo, a una ex ema de oción po las o - mas clásicas, con a las que na u almen e nunca es amos pe o a las que p obablem e n e poco bene icie hace de ellas casi su alan e exclusi o. La po esía es algo i o, en mo imien o con inuo , que es á asgando pe man en e men e nue os ho i- zon es o males. No quie e ello deci que haya que admi i sólo lo expe imen al po el hecho de se lo: cuán o esnobismo y c uán a incapacidad se cobijan bajo la apa iencia de una al- sa inqui e ud eno ado a ... Pe o sí la coexis encia de odas las o mas álidas - adición, expe imen o- de concebi y ha- ce la poesía. Vein e núme os, has a la echa, de la e is a «Cal» au o i- zan ya a un ca egó ico a icinio de espe anza. Desiguales en calidad y aunque en el pó ico del p ime núme o se decía, en e o as cosas, « una e is a abie a a odos los po e as y que p e ende sólo da a conoce , d es e ando p ejuicios, la poesía en cualquie o ma que se p esen e» es lo cie o que acusa, asimismo, has a la echa, una e iden e p ocli idad ha- cia las o mas adicionales, el sone o s ob e odo -ocho en el p ime núme o; diez en el seg undo; dos en el e ce o- que aunque los hay de excelen e ac u a, los de Joaquín Má quez, po ejemplo, ambién le esul a ía bene icioso ab i se a ó - mulas más i as y es i icales. De od as man e as no es és e el momen o - iempo hab á de ello- de analiza con igo , sino de sa luda co n albo ozo es os cua o es imonios de la nue a p esencia po é ica de Se illa.