scieee Open visual document viewer

La Arquitectura en la era de los media

Mantzou, Polyxeni

Abstract

La reinterpretación en el espacio arquitectónico de las cualidades de la imagen mediática es equiparable a su mediatización mercantil , mientras que las propiedades audiovisuales de los mass-media incorporados en los espacios arquitectónicos transforman efectivamente su naturaleza.

Full text

LA ARQUITECTURA EN LA ERA DE LOS MEDIA Polyxeni Man zou La ein e p e ación en el espacio a qui ec ónico de las cualidades de la ima- gen mediá ica es equipa able a su media ización me can il, mien as que las p opiedades audio isuales de los mass-media inco po ados en los espacios a qui ec ónicos ans o man e ec i amen e su na u aleza. La elación de la a qui ec u a con los mass-media es hoy especialmen e in- quie an e y desconce an e y eso aun si cada ez se habla más de los mass-media y la in luencia que eje cen sob e dis in os aspec os de nues as idas, y se habla incluso desde los p opios mass-media ya que la au o e e encia ha sido siemp e una ca ac e ís ica p edomi- nan e del espec áculo. La sume sión más o menos es a égica o deso ien ada, según se mi a, de la a qui ec u a en esa ealidad-i eali- dad mediá ica, se debe a una se ie de ace as de los mass-media que la a ec an. áculo, de es e espec áculo que ha sus i uido a la elación y la expe iencia indi idual del mundo. Es o o el que cons uye y escoge la imagen a a és de la cual se ace ca al mundo que an es el indi iduo con emplaba po sí mismo, es o o el que iene la posibilidad de yux apone cualquie cosa sin con adicción, y es o o el que de e mina el i mo del lujo de imágenes sin deja iempo pa a la e lexión, in- dependien emen e de lo que el espec ado puede pensa o comp ende . En ese sen ido, podemos obse a cómo lo espec acula in e- g ado es global y globalizan e, acos umb ando a públicos dis in os en odos los incones del La expansión de los mass -media y la p eemi- plane a a mi a al mundo con lo s mismos ojos, nencia de lo audio isual que ae consigo, ha con el mismo i mo, con la mi sma sensación, supues o cambios anscenden ales en la es- ya que odos es án mi ando a a és de la ima- uc u a de la sociedad con i iéndola en socie-gen espec acula , p opo cionada po los meca- dad del espec áculo; al mismo iempo que la nismos de los mass-media. Especial a ención ealidad, como suge ía Guy Debo d 1, se dis- equie e el hecho de que los mass-media a su ingue cada ez con menos acilidad del espec- ez han e olucionado po las posibilidades - XLV - 45 ASTRAGALO, 11 (1999) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1999.i11.05 A qui ec a, in es iga sob e "a qui ec u a y medios audio isuales". 46 que les o ece el sopo e digi al y que aunque po el momen o no dis u an plenamen e de ellas, en un u u o p óximo los e emos ampli- icados, inco po ando ambién lo que hoy en día son las edes de comunicación, en un único sis ema con p e ensiones pa a una in e ac i i- dad mucho más log ada, en un es ue zo de aplica odas las leyes de lo espec acula di- uso, sin sac i ica ninguna de las ca ac e ís i- cas de lo espec acula concen ado 2• Nues a pe cepción del mundo se ha is o al- e ada po los mass-media; en p ime luga la ealidad i adiada po el espec áculo, y en se- gundo luga el as o no de nues a elación espacio- empo al con el mundo como conse- cuencia de la anulación de las dimensiones eales de nues o plane a y la ins an aneidad que con igu a el p esen e pe pe uo sup i- miendo la his o ia, han signi icado un nue o posicionamien o del homb e an e el mundo que le odea. Asimismo, la digi alización jun o con la espec acula idad y la p oli e a- ción de las edes de comunicación han su- pues o un a aque a la ma e ia que apa ece ya como i ele an e y obsole a, dado que los p o- cesos desc i os no sólo se ca ac e izan po su inma e ialidad, sino que p omocionan una pe cepción de desma e ialización del mundo. Mensaje y sopo e ísico se habían sepa ado ya con la in ención del elég a o mucho an es de que mensaje y medio hayan sido con un- didos po un Mac Luhan al p incipio en u- sias a y luego ya más escép ico de su amosa aldea global. La a qui ec u a mani ies a su in luencia po los medios en unas endencias donde cabe en- e e la con i encia de la ealidad mediá ica con la ealidad ísica y que suponen una e- conside ación de la p ác ica a qui ec ónica. El alo social de la a qui ec u a se ha al e ado po su alo comunica i o, mediá ico y me - can il. Desde hace iempo los a qui ec os que pa icipan en el s a -sys em, es deci , el p opio mundo del espec áculo, nos han a isado que la a qui ec u a se e á obligada a ein e p e a una se ie de cues iones elacionadas con su imagen mediá ica. Koolhaas desc ibe la nece- sidad de e en la a qui ec u a de «Bigness» el in e io y el ex e io como dos p oyec os sepa- ados, dejando «condenada a la expec ación humanís ica de hones idad» pa a conclui que «wha you see is no longe wha you ge » 3• El edi icio obje o ep esen acional y el edi icio esul ado de necesidades p og amá icas es ic- as y cambian es, se biseccionan y se indepen- dizan. El espacio de la me ópoli se con ie e en una mediación bu sá il, ans o mado en un ac o de inmise ico de ag esión me can il, que la con igu a como «me ópoli espec á- culo» 4• El espec áculo pa ece conside a que la a qui ec u a necesi e animación pa a con i- bui en su apues a y esa animación la puede o ece el in en o del e en o, que es e íme o pe o no aza oso y que colabo a en la i encia de la a qui ec u a como espec áculo. Albe Spee , a qui ec o de Hi le en 1935, ya se ma a illaba de esa dimensión de la a qui ec- u a, la de cons ui acon ecimien os, cuando pa a el Cong eso del Pa ido en N u embe g u iliza cien o cincuen a p oyec o es cuyos ha- ces di igidos e icalmen e hacia el cielo o - maban un ec ángulo de luz en la noche y es- c ibe al espec o: «P ecisamen e en el in e io de esos mu os luminosos, lo s p ime os de ese - XLVI - ipo, se desa olla el cong eso con odo su i- ual... Expe imen o aho a una cu iosa imp e- sión an e la idea de que la c eación a qui ec ó- nica más conseguida de mi ida haya sido una an asmago ía, un espejismo i eal» 5• «El acon ecimien o que iene luga en la ciudad se con ie e en la dimensión de acción que cons- i uye la ciudad y la buena a qui ec u a debe se concebida, e ec a y quemada en ano, ya que la a qui ec u a más g ande de odas es la que hace el cons uc o de los uegos a i icia- les, la que demues a pe ec amen e la consu- mición g a i ican e del place » 6• Audio isualidad O o aspec o que los mass-media inse an en la i encia del espacio a qui ec ónico, un as- pec o quizá menos espec acula , aunque no menos inaba cable y u bio que el an e io , es la audio isualidad; cualidad has a aho a axa- i a de los mass-media que como ambién las edes de comunicación u ilizan el sopo e di- gi al pa a ansmi i es ímulos audio isuales, es deci , imagen y sonido, admi iendo el ex o en las dos opciones. Aquí ya nos en en amos con una necesidad no ideológica sino p agmá- ica de econside a la a qui ec u a, dado que Pe o no sólo los a qui ec os se p eocupan po lo audio isual supone cambios que se es án la dimensión espec acula de la a qui ec u a mani es ando lejos de las luces del espec- sino que ambién el mundo del espec áculo se áculo, aunque ambién obedecen a la pe cep- in e esa pa icula men e po la a qui ec u a. ción media izada de la ealidad, de la que so- Los a qui ec os de Disney Co po a ion, no sólo b esale sólo lo que esponde a la ansmisión y se in e esan po las Disneylandias aco adas en a la pe cepción audio isual. Lo audio isual 47 el espacio; han ganado un concu so pa a ea- condiciona el cen o de Nue a Yo k y lo que la ciudad eal a a imi a hoy es la ciudad de Su- pe man y de los dibujos animados, ce ando así el cí culo que, desde un es ado que las iccio- nes se nu ían de la ans o mación imagina ia de la ealidad, pasamos a un es ado donde la e- alidad se es ue za po ep oduci la icción. El espec áculo suele oma se como au o e e en- cia y el ejemplo de Disney, que en úl ima ins- ancia no es más que la emp esa más acabada de la pues a en icción del mundo o del mundo is o como espec áculo, no sólo se oma en se- io a sí misma sino que cuando decide cons ui en el espacio, lo hace u ilizando como e e en- cia la imagen de la icción, an e io men e lle- ada a la pan alla, po la p opia emp esa, es de- ci , imagen de la imagen de la imagen 7• aunque siemp e haya sido ac o de e minan e de cambios anscenden ales, como po ejem- plo con la apa ición de la agedia g iega que puede se en endida como el paso de lo acús- ico, dionisíaco a lo audio isual que conduci- ía a lo isual apolíneo, nunca había signi i- cado lo que hoy en día pa ece signi ica . Hay o os momen os de e minan es den o de los cuales se pod ían des aca pa a la cul u a occi- den al, la apa ición de la ópe a, o más a de la apa ición del cine an es de llega a la ele i- sión y a lo audio isual digi al de los mass-me- dia y de las edes. El es ímulo coe áneo de la isión y el oído conlle a una se ie de peculia- idades pe cep i as que han sido obje o de in- es igaciones sob e las cuales se ha basado lo audio isual ecni icado. La pe cepción o al- men e sa u ada po el es ímulo audio isual -XLVII- ASTRAGALO,11(1999)ISSN 1134-3672 48 a as eces puede p ocesa la in o mación au- dio isual al mismo iempo que nues a a en- ción es é di igida a o as ac i idades. Eso iene una impo ancia signi ica i a a la ho a de ha- bla de audio isualidad y a qui ec u a, ya que el espacio ísico queda aniquilado en cuando es á albe gando es ímulos audio isuales que además del análisis simul áneo que suponen pa a la is a y el oído, como siemp e son es í- mulos en mo imien o con inuo que ago an con su lujo nues a capacidad de análisis y sín esis, no pe mi en la elabo ación de más da- os al mismo iempo. encía de muchos de es os a e ac os en un es- pacio con inuo y asimismo las cualidades de la pan alla emiso a imponen una se ie de e- quisi os de iluminación que conducen cada ez más hacia una iluminación a i icial y con- olada. En o as palab as, aunque lo audio i- sual no en a en el campo de la a qui ec u a como medio pa a c ea espacios, se ha albe - gado en los espacios, signi icando cambios a la ho a de p oyec a . Aunque los a qui ec os no p oyec an con medios audio isuales es án obligados a p oyec a pa a medios audio isua- les. Todo eso puede pa ece en p ime luga poco impo an e; sin emba go, esos equisi os La sala del cine es una demos ación cla a de necesa ios pa a que los medios audio isuales cómo el es ímulo audio isual puede llega a puedan unciona de modo sa is ac o io, des- con e i se en único es ímulo p ocesado po c iben un a a qui ec u a que su o ganig ama nues a pe cepción sin que deje ningún acío, en e eniéndola po comple o. Las disco ecas, demues an el g an po encial que o ecen es as he amien as audio isuales pa a c ea espa- cios cambian es, en lujo con inuo, donde los lími es ísicos se aspasan y donde las dimen- siones su en en nues a pe cepción al e acio- nes con inuas, y la desma e ialización del espacio p oyec ado hace que la s calidades a qui ec ónicas adicionales pasan a se un ondo secunda io. La inco po ación de ele- men os audio isuales en los espacios a qui ec- ónicos encama una incisión en los alo es asimilados y asumidos po la ope ación a qui- ec ónica. La ans o mación de los espacios co idianos como las i iendas o los edi icios de o icinas, que es án siendo cada ez más equipados con a e ac os audio isuales, es el esul ado de cie as ca ac e ís icas de és os, como po ejemplo el hecho de que el sonido p o sus cualidades hace imposible la con i- ideal pa ece exp esa se con la célula. Es deci , un espacio mínimo aislado de sus ecindades, an o in e io es como ex e io es, un espacio que pe mi e al usua io es a solo, pa a in e ac- ua con las ecnologías audio isuales sin in - e e encias de su en o no ya sea su en o no el p opio edi icio, ya sea el en o no ex e io . Pa a pode dis u a de los medios audio isua- les que nos pe mi en conec amos con el o o ex emo del plane a, enemos que con igu a espacios in o e idos que nos aíslan del que es á aliado y nos ace can al que es á lejos. Esa unción ex o e ida e in o e ida a la ez que se ilus a con la sus i ución de la en ana í- sica que da a la calle de en en e po la en- ana digi al que da a odo el mundo, puede e - ne g an ele ancia pa a la a qui ec u a en la acción de p oyec a inco po ando elemen os audio isuales en el espacio p oyec ado. Esa célula que esponde a la ne cesidad de u iliza - XLVIII - las ecnologías audio isuales, esa bu buja que uno de sus ocupan es consigo mismo, con los unciona como una cápsula, un capullo ais- o os ocupan es y con su his o ia común, !an e, no equie e pa a su p opia unción di- c eando dilemas a la ho a de conside a los e- mensiones conside ables, dado que de odos leocupan es como ocupan es y la his o ia en modos pe mi e la conexión con la inmensidad iempo mediá ico como his o ia común, sin ni del cosmos, ni de a ención especial como no siquie a en a a cues iona la elación del in- es más que una en ol u a pa a albe ga los di iduo consigo mismo. acon ecimien os audio isuales. La con igu a- ción del espacio idóneo pa a albe ga los me- E ec o pan alla dios audio isuales, se aza como un ipo de cobijo que nos p o ege y nos apa a, que nos p opo ciona p i acidad, pe o que ambién con la e olución ecnológica puede llega a se pa e de lo que noso os p oyec amos jun o con nues a imagen audio isual al mundo que nos es á mi ando. Así que es amos an e una doble con adicción dado que no sólo nega- mos la pe cepción de nues os al ededo es pa a pe cibi las lejanías más dis an es sino que ambién como obje os de pe cepción nos apa amos de las pe cepciones ce canas pa a en egamos incondicionalmen e a los ojos aje- nos que in aden nues o mi ado , es able- ciendo una condición de ecip ocidad. La ans o mación de nues os espacios co i- dianos iene que esponde a los c i e ios que la u ilización de los media de masas y las e- des imponen ein e p e ando muchos aspec os adicionalmen e es ablecidos en la a qui ec- u a, como los de p oximidad, ci culación, e- lación, lími e, incluso la p opia noción del lu- ga . Se designa como luga y no luga 8 a la ez los espacios eales y las elaciones que man ienen con ellos quienes los u ilizan, de i- niendo el luga , como luga de iden idad, ela- ción e his o ia y el no luga como ausencia de és as. El luga simboliza la elación de cada Igual que nos se imos de la noción del luga y del no luga pa a obse a con lic os que se plan ean a la a qui ec u a de los espacios in e- io es podemos ambién ans e i los en la es- cala u bana, donde los ances pa ecen más exage ados. La achada no sólo ob iene un a- lo me can il, espec acula , sino que ambién pie de su ca ác e uncional y en ez de se i como elemen o comunica i o en e el edi icio y su en o no, su alo comunica i o se aslada al ni el del mensaje. Se pueden obse a ejemplos que ma e ializan esa o u a del lujo comunica i o en e in e io y ex e io del edi- icio, con una se ie de edi icios ce ados hacia su ex e io que ni mi an hacia ue a ni dejan que se mi e hacia den o, que se aíslan de su en o no p óximo, pe o al mismo iempo p e- sen an una peculia idad 9• Una ez aislados del ex e io con una capa sólida iene o a capa anspa en e pa a en ol e la an e io . Esa capa no iene unción apa en e ya que no deja comunica lo in e io con lo ex e io y sal o de la ope ación es é ica de bo osidad que se le puede a ibui , iene sólo la unción de una pan alla noc u na que emi e luz, en una cla a olun ad de ilumina su en o no. Si podemos lee la his o ia de la a qui ec u a a a és de la iluminación, obse ando cómo he- -XLIX - 49 ASTRAGALO,11(1999)ISSN 1134-3672 mos pasado de la dependencia de la luz na u- al a la independencia que o eció la ilumina- ción a i icial y cómo es a e apa esul ó ac o de e minan e pa a la con igu ación de la me- ópoli que i e en iempo con inuo, inin e- umpido, cambiando de os o y quizá de i mo pe o sin ene que asimila la pausa o el eposo, como si uación ine i able, podemos asumi que aho a, dando un paso más, a la a - qui ec u a le co esponde el papel de ilumina a su en o no, un papel que an e io men e es- aba ca gado con e e encias di inas. Aunque no haya una e e encia di ec a de la audio i- sualidad en la a qui ec u a, sal o en edi icios que inco po an en sus achadas pan allas en un in en o casi emblemá ico, que de odos mo- dos se limi a a lo isual y no inco po a lo a u- di i o, exis en e e encias secunda ias, me a- ó icas que a an el ema de la pan alla en un la con empo aneidad. El ema de la ep esen- ación hace sume gi la iden idad he ida en la iccionalización de nues o mundo; el dipolo luga -no luga su ge de nue o y es a a és de la con usión en e iden idad-al e idad, a a- és de la bo osidad o la p esun a desapa i- ción de los lími es, elemen os exp esamen e iden i ica i os, que se desa olla es a ap oxi- mación p oblemá ica al espacio u bano. El lí- mi e en e el in e io y el ex e io se hace in- de inible, no se sabe si es la capa ígida, la capa anspa en e, o el espacio que queda en- e las dos; du an e el día es el ex e io que pene a has a la capa sólida con la luz na u al, mien as que du an e la noche es el in e io que llega has a la capa anspa en e y quizá más ue a iluminando el en o no. El espacio y el iempo es á su iendo un as o no, es el no luga y el p esen e con inuo que deshacen 50 es ue zo de asimila el cambio con inuo y de- odo lo que adicionalmen e de inía nues a signa a la a qui ec u a a escala u bana el pa- pel de la pan alla emiso a. Se es á in en ando po un lado desma e ializa la a qui ec u a, u ilizando la anspa encia 10 , an o como cali- dad inhe en e del ma e ial como calidad inhe- en e de la o ganización, y la luz como ele- men o en an e us ado y elemen o salien e iun an e; y po o o lado se es á in en ando con e i la a qui ec u a en un elemen o es é- ico con o me con la e a audio isual, en un ipo de elemen o emiso de luz que se asemeja a la pan alla an ado ada. La adap ación pa ece aslada se del ni el de la ope ación a qui ec ónica a la p opia ciudad o incluso a un ni el más gene al, mani es- ando que la << c isis de lo u bano» emi e a una c isis más amplia de ep esen aciones de pe cepción espacio- empo al. Los lími es se mani ies an bo osos po ine cia, en ealidad los lími es end ían que se in isibles aunque oda ía exis en es. La anulación del espacio an p oclamada po la sociedad del espec á- culo, la an s igu ación del iempo en p e- sen e con inuo, sólo son eales en lo que con- cie ne nues a ace a mediá ica. Es deci , esa ace a que es á dándose uel as en el mundo a a és de las edes de comunicaciones y a a- és de los medios de masa s, sin mo e se eal- men e ni un cen íme o. Los lími es que no emos, pe o que no po ello dejan de exis i son los lími es de nues a ma e ialidad. Mien- as el mundo que nos odea se es á desma e- ializando, se es á con i iendo en un espec á- culo y en una comunicación audio isual que ca ece de e ce a dimensión, ya que la es uc- - L - u a de la ed se expande en dos dimensiones, lo que oda ía no es á cambiando en la elo- cidad adecuada, siendo la elocidad el desen- cadenan e de odo lo que es á pasando, es nues a p opia ma e ialidad, nues a co po ei- dad. Pa a muchos esa co po eidad debe se igno ada pe o la a qui ec u a no la puede ig- no a . Mien as la a is a Lau ie Ande son dice que el cue po de un se humano mode no consis e en un lujo elec ónico, Toyo I o 11 que u iliza sus palab as pa a explica cómo ha p oyec ado el edi icio de la Media eca de Sendai, in en a encon a un luga donde se in eg an los dos cue pos humanos, el cue po p imi i o que eacciona a los elemen os ísi- cos y el cue po que eacciona de mane a subliminal a los medios elec ónicos. Pa a acomoda mejo es e segundo cue po se han no se puede de ini con acilidad, y sólo po aho a, cuando el aho a se ha hecho e e no. La a qui ec u a ha sido siemp e in e media io en e el mundo y nues o cue po, y po eso su- e en es os momen os una dico omía, dico o- mía que exp esan de modo casi igu a i o las dos capas an e io men e mencionadas, ya que uncionan como lími e ígido, en lo e e en e a nues o cue po ma e ial que sigue necesi- ando cobijo, p i acidad, aislamien o, p o ec- ción, y lími e pene able, au o e ac ado en lo e e en e a nues a elación con el mundo ex e io , el mundo mediá ico. Mien as nues- o cue po sigue delimi ado en el espacio y el iempo, y nues a iden idad mediá ica supe a odo ipo de es icciones espacio- empo ales, la a qui ec u a es a á en un es ado de limbo, sin pode inco po a se plenamen e a la audio- p e is o pa a un u u o, casi p esen e, ac i a- isualidad mediá ica y comunica i a y sin po- do es y senso es que cambia án o almen e de jus i ica una ma e ialidad adicional ya 51 nues a in e acción con el en o no, con i ién- dola de p ima iamen e ísica a p ima iamen e digi al y has a es án ci culando po las edes pe sonajes p og amados po uno mismo que pod ían asegu a nos un cie o g ado de in- mo alidad de es e cue po, po lo menos en lo que los demás pueden sabe sob e noso os. que és a se aniquila a causa de la pene ación con inua po los ambien es digi ales e inco - pó eos. El sal o que debe ía ene luga pa a sali de es a indecisión, es e ai én en e la es uc u a adicional y la impues a po la di- gi alización, no co esponde a la a qui ec u a, po lo menos has a que no se haya esuel o el p oblema de nues a co po eidad en es e Sin emba go, el iejo cue po no ha desapa e- mundo desma e ializado. Ni los a qui ec os, cido, sí se ha hecho en cie o modo in isible o ni los u banis as pod án po sí solos esol e po lo menos i ele an e, como bien ha pa- p oblemas cuyo luga p i ilegiado de apa i- sado an e io men e con la mayo ía de los so- ción es la ciudad, pe o de los que ella no es la po es ísicos, pe o sigue aquí, cuando el aquí causa undamen al. -LI- ASTRAGALO,11(1999)ISSN 1134-3672 52 NOTAS 1 Guy Debo d, Comen a ios sob e la sociedad del espec- áculo, págs. 20-40, Ed. Anag ama, Ba celona, 1990. 2 Guy Debo d, Comellla ios sob e la sociedad del espec- áculo, págs. 18-22, Ed. Anag ama, Ba celona, 1990. 3 OMA, Rem Kookhaas, B uce Man, S, M, L. XL, págs. 494- 516, Monacelli P ess, Nue a Yo k, 1995. 4 An onio Femández Alba, La me ópoli acía, pág. 92, Ed. An h opos, Ba celona, 1990. 5 Paul Vi ilio, Lo máquina de isión, pág. 22, Ed. Cá e- d a, Mad id, 1989. 6 Bema d Tschumi, E e/11 Ci ies, págs. 12-19, MIT P ess, Camb idge Massachuse s, 1996. 7 Ma c Augé ha analizado en nume osas ocasiones en a- ios de sus lib os es e ema. 8 Ma c Augé, Los no-luga es. Espacios del anonima o, Edi o ial Gedisa, Ba celona, 1994. 9 En e o os, Klaus Kada: Tea o de Sain Po len, Pe e Zu hmo : Kuns haus de B ugenz, Gigon and Gu- ye : Museo Ki chen en Da os, Toyo I o: To e de Vien- os. 10 Colin Rowe, Robe Slu zk y, T anspa ency, pág. 23, Bi khause , 1997, Base l. Suiza. 11 Ca álogo: P esen e y u u o. A qui ec u a en las ciuda- des, pág., 252, UIA Ba celona, 1996. - LII -