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ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21 enero-diciembre 2024, 417 ISSN-L: 1695-2731, eISSN: 1989-5313 https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ESTUDIOS / STUDIES Cavidades y espacios subterráneos como negativo del proceso extractivo. Propuesta metodológica para la lectura estratigráfica de las cuevas de La Batida en Carmona (Sevilla) Cavities and underground spaces as a negative of the extractive process. A methodological proposal for the stratigraphic analysis of La Batida caves in Carmona (Seville) Andrés Galera-Rodríguez Universidad de Sevilla, España agaler[email protected] / ORCID iD: https://orcid.org/0000-0002-6791-4005 Rocío Anglada-Curado Servicio de Arqueología, Museo de la Ciudad de Carmona, España [email protected] / ORCID iD: https://orcid.org/0009-0005-2238-9453 Francisco Pinto-Puerto Universidad de Sevilla, España [email protected] / ORCID iD: https://orcid.org/0000-0003-4608-6818 RESUMEN Las cuevas de La Batida es un espacio patrimonial resultado de la extracción de material pétreo en la ladera del conjunto que forma una cantera histórica cercana a la ciudad de Carmona (Sevilla). La lectura de estos espacios excavados, muchos de ellos subterráneos, siempre es compleja por su singular configuración y carácter aparentemente orgánico. Interpretar su espacialidad y morfología como resultado de la acción humana, supone reconocer el origen y la lógica de la excavación. Esta aportación expone los resultados de una lectura cronológica, morfológica y estratigráfica de estos espacios, en relación con el contexto histórico en la que se produjo. Además, se propone un método de trabajo con el apoyo de levantamientos fotogramétricos e impresiones en 3D, que permiten generar una serie de modelos gráficos interpretativos que contribuyan a su conocimiento y difusión. Palabras clave: Underground Built Heritage (UBH); cuevas; canteras; nube de puntos; modelos interpretativos; fabricación digital. ABSTRACT La Batida caves constitutes a heritage space resulting from the extraction of stone material on the slope of a site that forms a historical quarry in proximity to the city of Carmona (Seville). The interpretation of these excavated spaces, many of which are subterranean, is always difficult due to their unique configuration and seemingly organic character. To interpret their spatiality and morphology as a consequence of human activity requires an acknowledgment of the origins and logic behind the excavation process. This contribution presents the findings of a chronological, morphological, and stratigraphic analysis of these spaces, contextualised within the historical framework in which they were created. Furthermore, a methodological approach is proposed, supported by photogrammetric surveys and 3D printing techniques, which facilitate the generation of a series of interpretative graphic models that contribute to their knowledge and dissemination. Keywords: Underground Built Heritage (UBH); caves; quarries; point clouds; interpretative models; digital fabrication. Recibido: 30-07-2024. Aceptado: 23-11-2024. Fecha de publicación on-line: 19-03-2025. Como citar este artículo / Citation: Galera-Rodríguez, A., Anglada-Curado, R. y Pinto-Puerto, F. 2024: “Cavidades y espacios subterráneos como negativo del proceso extractivo. Propuesta metodológica para la lectura estratigráfica de las cuevas de La Batida en Carmona (Sevilla)”, Arqueología de la Arquitectura, 21: 417. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 Copyright: © CSIC, 2024. © UPV/EHU Press, 2024. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY-NC-ND 4.0).
CAVIDADES Y ESPACIOS SUBTERRÁNEOS COMO NEGATIVO DEL PROCESO EXTRACTIVO. PROPUESTA METODOLÓGICA PARA... 2 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 1. CONTEXTO ESPACIAL, HISTÓRICO Y ARQUEOLÓGICO DE LAS CUEVAS DE LA BATIDA El topónimo cuevas de La Batida1 hace referencia a un afloramiento de calcarenitas intensamente antropizado que se localiza a escasos 800 m del casco urbano de Carmona en dirección noreste. De hecho, las calcarenitas de Carmona asoman en dos cerros: el que ocupa 1 1 Este yacimiento se ha conocido históricamente por el nombre de cuevas de La Batida, aunque no se descarta que esta denominación pueda derivar de la palabra "Bastida" a partir de las siguientes acepciones del Diccionario histórico de la lengua española (https:// www.rae.es/dhle/bastida) (Casares y Lapesa Melgar 1993): 1. s. f. Fortaleza pequeña y temporal o aislada para la defensa o expugnación de un lugar, haciendo referencia al asentamiento que existió en las inmediaciones o posibles asentamientos que existieran en sobre las cuevas, o 5. s. f. Carpint. Armazón de madera, nombre dado al andamiaje y artefacto necesario para la extracción en la cantera. Otras referencias etimológicas que lo relacionan "Bastir" con la construcción en Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (Corominas y Pascual 2002), aunque parece más relacionada con procesos tectónicos (unir, trenzar...) que estereotómico (excavar, extraer). la propia ciudad, y el de La Batida (Fig. 1). Ambos cerros quedan separados por una falla que se desarrolla en sentido NE-SO, que determina su diferencia de cota (Herrero Fernández et al. 2008).2 La piedra de alcor, como se le denomina habitualmente en Carmona, es, como todas las calcáreas, una roca de origen sedimentario marino, rica en fósiles que se observan en las fracturas con cierta frecuencia. La sedimentación del alcor tiene lugar en el Neógeno, en el límite entre el Mioceno y el Plioceno. El análisis de la estratigrafía geológica de las cuevas demuestra la existencia de estratos de notable espesor, que buzan en sen- 2 El Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz contiene dos registros de las cuevas de La Batida, correspondientes a sendos yacimientos identificados en el paraje: La Batida. Código 01410240091. El primero es el 48 (Denominación La Batida. Tipología Poblados; Canteras; útiles líticos. Periodo histórico: Paleolítico; Edad del Cobre; Época romana; Edad Moderna). El segundo es el 84 (Denominación La Batida Alta. Tipología: edificios agropecuarios, villae. Periodo histórico: Época romana; Alto Imperio Romano; Bajo Imperio Romano; Edad Moderna). Figura 1. Plano de localización de las cuevas de la Batida y relación visual y paisajística con la ciudad histórica de Carmona.Elaboración propia a partir de capas de información geográfica obtenidas del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Red de Información Ambiental de Andalucía (REDIAM).
Andrés GAlerA-rodríGuez, rocío AnGlAdA-curAdo y FrAncisco Pinto-Puerto3 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 tido N-NE y que contienen abundantes bioclastos, entre los que se reconocen bivalvos y mallas algales (Herrero Fernández et al. 2008). Esta roca es la base sobre la que se instalarán, a inicios de la Edad del Cobre, las primeras comunidades humanas que poblaron lo que es hoy la ciudad de Carmona. Aunque las razones fundamentales para el asentamiento en este punto tengan más que ver con las ventajas defensivas y de control del territorio que se derivan de su topografía sobresaliente sobre el entorno, de su cercanía a vías de comunicación con importantes enclaves, de la proximidad al mar que suponía el gran golfo de la desembocadura del Guadalquivir y de las oportunidades económicas de un paisaje variado, no son desdeñables las cualidades que el alcor tiene como material de construcción. Las cuevas están inmersas en un entorno agrícola tradicional, donde se da tanto el cultivo del olivar, todavía en sus variedades autóctonas, como el cereal de secano, en coexistencia con zonas sin explotar en las que crece el matorral bajo propio del ecosistema local. En la superficie amesetada que se localiza sobre las cuevas, las prospecciones arqueológicas desarrolladas en los años ochenta del pasado siglo, identificaron restos de un posible yacimiento calcolítico campaniforme y, más al norte, sobre una elevación de la plataforma, un segundo asentamiento, este de época romana, con una laxa cronología entre el siglo I y el IV (Amores Carredano 1982). No obstante, el control que se hizo recientemente del proceso de reforestación de estos terrenos no permitió registrar la presencia de estructuras ni materiales de los periodos mencionados ni de ninguna otra fase histórica. Los redactores del Catálogo Arqueológico y Artístico de la Provincia de Sevilla recopilaron datos procedentes de los estudios realizados por investigadores de finales del siglo XIX y principios del XX. Mencionan la existencia de un túmulo orientalizante explorado por Vega Peláez en las inmediaciones de la cantera (Hernández Díaz et al. 1943). Vega deja una profusa descripción de lo hallado en el transcurso de su “exploración”, si bien, las limitaciones metodológicas y la muy incipiente definición histórica y arqueológica de estos periodos solo permiten inferir una cierta aproximación a las tipologías funerarias y rituales y una laxa atribución cronológica y cultural. Figura 2. Planta de la cantera y del conjunto de cuevas de la Batida documentadas, junto con su superficie. En negro los espacios subterráneos del yacimiento. Realizado a partir del levantamiento tridimensional mediante nube de puntos. Elaboración propia.
CAVIDADES Y ESPACIOS SUBTERRÁNEOS COMO NEGATIVO DEL PROCESO EXTRACTIVO. PROPUESTA METODOLÓGICA PARA... 4 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 Al pie de esta meseta, sobre la verticalidad del escarpe, varias entradas dan acceso a cinco cavidades, compuestas de diversas salas, numeradas en la planta del conjunto de la cantera (Fig. 2), formada por una superficie al aire libre de aproximadamente 1200 m2 en cuyo contorno se han excavado a cielo abierto hasta alcanzar una profundidad respecto a la parte alta de la meseta de 21 m. En ese mismo contorno, localizados en cinco puntos existen excavaciones en cueva que suponen unos 330 m2 de superficie a diversas alturas. La de mayor altura es la identificada en la planimetría adjunta como n.º 2, que pasaremos a analizar en profundidad en este artículo. El origen del conjunto es consecuencia aparentemente de la lenta disolución de las calcarenitas, pero es muy evidente que su forma y tamaño han sido modificados antrópicamente a lo largo de la Historia (Fig. 3). A juicio de los investigadores que han trabajado sobre el lugar, las cualidades de la piedra invitan a situar el origen de la explotación del afloramiento rocoso como cantera a partir de época romana. La presencia de yacimientos de este periodo en los alrededores, así como de abundantes sillares, apoyarían esta tesis, si bien, la profusión de restos constructivos y asentamientos romanos es una realidad compartida prácticamente por todo el término de Carmona. Con certeza y a tenor de la información disponible, el uso más antiguo se remonta a época andalusí, concretamente al periodo almohade, conocido en tiempos de Bonsor y la Sociedad Arqueológica de Carmona (Memorias 1887), y por otras investigaciones recientes (Castro Fernández et al. 2001). A este momento se atribuye el uso como espacio de culto de una de las salas situadas más profundas del complejo geológico, quedando abierta la posibilidad de que se trate de un lugar de retiro del siglo XII, al que se accede por varias bocas de extracción de material, hoy prácticamente colmatadas de vertidos arenosos. La siguiente referencia histórica que compete al conjunto de La Batida se vincula, de nuevo, a la vida eremítica, esta vez, cristiana. De hecho, la primera noticia que se tiene sobre la presencia de eremitas en Carmona alude precisamente a las cuevas de La Batida (Miura Andrades 1997). En 1454, se tiene noticia de unas diligencias practicadas ante el arzobispo de Toledo por causa de una sentencia de excomunión contra el convento franciscano de Santa María de las Cuevas de Carmona, que se suponen, están referidas a los mismos hermanos ermitaños mencionados en el documento de 1422. Posteriormente, Pío II autoriza en 1461, a instancias de los regidores del Concejo, el traslado de todos los ermitaños de Carmona a la ermita de San Sebastián, germen del futuro convento de San Francisco. El episodio eremítico cristiano, muy activo desde el siglo XIV, encuentra aquí su final, en el afán de las autoridades civiles y religiosas de encauzar y controlar esta forma de espiritualidad un tanto ácrata. La reducida comunidad de ermitaños que habitaba en las cuevas también abandonó su retiro y se unió a la congregación en ciernes de San Francisco. No obstante, en Carmona, las cuevas de La Batida son fundamentalmente percibidas como antiguas canteras, principalmente porque la fábrica gruesa en piedra de la Prioral de Santa María procede de aquí, mientras que las piezas ornamentales se ejecutan con materiales traídos desde el cerro de San Cristóbal del Puerto de Santa María o desde la cantera de Martelilla en Jerez, aprovechando el canal comercial abierto con las canteras gaditanas durante la construcción de la catedral de Sevilla (Ampliato Briones y Rodríguez Estévez 2017). En ambos casos, San Cristóbal y La Batida, la extracción mediante cuevas, frente a la extracción al aire libre se debe a las propias características de la piedra. Su exposición al soleamiento merma sus cualidades para Figura 3. Vista panorámica del corte vertical producido por la extracción de material y los accesos a las cuevas subterráneas en relación con su entorno paisajístico, la vega. Fotografía: autores.
Andrés GAlerA-rodríGuez, rocío AnGlAdA-curAdo y FrAncisco Pinto-Puerto5 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 la labra, por lo que mantenerla protegida con un grado de humedad constante facilitaba la homogeneidad en el suministro y su uso en la fábrica de los edificios, sobre todo muros y cimentaciones. Figura 4. Detalle en el que se aprecia la estructura porosa de la piedra de alcor. Fuente: Servicio de Arqueología, Museo de la Ciudad de Carmona. La iglesia de Santa María comienza su construcción en 1424, sobre el solar de la antigua mezquita aljama, que, consagrada y exorcizada, había funcionado como iglesia mayor hasta que su deterioro lo hizo inviable. Esta primera fase constructiva llegó hasta 1518 y durante su desarrollo participaron como maestros canteros Rodrigo Gibaja, Alonso Rodríguez y Antón Gallego. Este último dejó su firma por dos veces en forma de inscripciones en los frentes de la cantera. En una de ellas simplemente deja escrito su nombre ‒anton gallego‒ (Fig. 5) mientras que en la otra proporciona una fecha: año de iIIdXVIII me fecit anton gallego (“año de 1518 me hizo antón gallego”; Fig. 6a). Los potentes frentes de cantera que dibujan la primera y más característica imagen del conjunto, así como las negativas de sección cilíndrica producidas por la extracción de fustes completos que parecen ponerse en relación con la construcción de la iglesia (Fig. 6b). Los bloques de sillares en la fábrica de Santa María se asemejan a los usados por el maestro cantero Alonso Rodríguez para la reconstrucción del cimborrio de la catedral de Sevilla en 1511, de 125 cm de largo, 83 cm de ancho y 63 de alto. A nivel tipológico también se podrían asemejar, dependiendo de la longitud, a las proporciones de las tablas grandes o mayores de 95-110 cm de largo, 40-45 de alto y 22 de grosor, o a las tablas 6a 6b Figura 6. (a) Inscripción del maestro cantero Antón Gallego junto con el año iIIdXVIII me fecit anton gallego. (b) Negativas de extracción de fuste monumentales. Fuente: Servicio de Arqueología, Museo de la Ciudad de Carmona. 5a 5b Figura 5. Inscripción del maestro cantero Antón Gallego en el interior de la cueva. (a) Fotografía del estaco actual de la inscripción, oculto parcialmente por pintadas contemporáneas. (b) Fragmento del levantamiento tridimensional elaborado mediante nube de puntos de alta precisión. Fotografía: autores.
CAVIDADES Y ESPACIOS SUBTERRÁNEOS COMO NEGATIVO DEL PROCESO EXTRACTIVO. PROPUESTA METODOLÓGICA PARA... 6 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 cuadradas de 60-70 cm de largo, 50-60 de alto y 20 de espesor usadas en el arzobispado hispalense durante el tardogótico (Rodríguez Estévez 1998). Si bien, no hay referencias documentales que permitan fijar el fin de la explotación de la piedra de este enclave, su frecuentación con otros fines se prolonga hasta prácticamente los tiempos actuales. En el estudio realizado por el grupo de arqueólogos e historiadores que se menciona al principio de este apartado, se identifica la presencia de una serie de marcas de distinta naturaleza grabadas en las paredes. Entre ellas, en varias ocasiones aparece el monograma IHS del nombre de Jesucristo (Fig. 7a), en algún caso coronado por una cruz latina, signo que fue adoptado por los jesuitas como símbolo propio, proponiendo la hipótesis de que se trate de un via crucis usado por los jesuitas regresados del exilio tras la expulsión de 1767 que, sin propiedades ni sedes en las que realizar sus cultos, los celebrarían de forma precaria y con cierto espíritu de clandestinidad (Castro Fernández et al. 2001). Otros muchos elementos de carácter epigráfico se conservan en las distintas paredes que configuran el conjunto. Aparece un epígrafe con la fecha de 1679 (Fig. 7b) que se interpreta como vigencia de la explotación de la cantera, ya que aparece junto a un frente de extracción de sillares (Castro Fernández et al. 2001). Otras son las posibles marcas de canteros distribuidas por los distintos ámbitos (Fig. 8a), antorcheras y pequeñas hornacinas cuyos rastros de fuego indican claramente su función de acoger un candil (Fig. 8b), mechinales que servirían para anclar los andamios que permitían acceder a las zonas altas, etc., componen todo un mundo de huellas arqueológicas que ilustran sobre aspectos menores de las tareas de construcción que no pueden ser conocidos por medio de otras fuentes históri- 8a 8b Figura 8. (a) Marca de cantero. (b) Rebaje para colocar candil. Fuente: Servicio de Arqueología, Museo de la Ciudad de Carmona. 7a 7b Figura 7. (a) Monograma IHS con coronación de cruz latina. (b) Inscripción con la fecha de 1679. Fuente: Servicio de Arqueología, Museo de la Ciudad de Carmona.
Andrés GAlerA-rodríGuez, rocío AnGlAdA-curAdo y FrAncisco Pinto-Puerto7 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 cas y que nos sitúan junto a lo cotidiano de una actividad económica y social fundamental. La existencia de una era en la explanada exterior de las cuevas y de pequeñas construcciones precarias de ladrillo o mampostería, así como las ingentes cantidades de estiércol depositado en los espacios interiores hablan de un uso agropecuario del entorno durante la última centuria. Para el pastoreo de cabras y ovejas, ampliamente desarrollado en el paisaje de Los Alcores tan rico en vegetación de ramoneo, las cuevas ofrecen un refugio amplio y seguro en el que rebaño y pastor encontrarían acomodo frente a las inclemencias meteorológicas. Este uso de abrigo explica el ennegrecimiento de parte de las paredes y los techos de las salas más exteriores, pues se encenderían hogares para calentarse. Todo uso implica necesariamente desgaste, pero el mantenimiento de las funciones de cualquier elemento histórico es también un compromiso para su perduración. Una vez que se abandona la era y que la mejora del contexto en que se desarrolla el pastoreo permite prescindir de refugios con tan escasas condiciones, las cuevas y su entorno quedan abandonadas a su suerte. Comienzan usos no reglados de este paraje, que, en ocasiones, traen consigo actos vandálicos, como las pintadas y grafitis, de compleja eliminación en la porosa piedra de alcor. El Ayuntamiento de Carmona entiende que las cuevas de La Batida constituyen una pieza fundamental del patrimonio histórico de Carmona y que la lectura diacrónica de la ciudad requiere de la incorporación de este complejo. A los evidentes valores patrimoniales (arqueológicos, históricos, etnológicos), La Batida superpone un indudable interés paisajístico, con panoramas únicos ‒tanto de las cuevas desde la ciudad, como de la ciudad desde las cuevas‒, así como un atractivo medioambiental tampoco desdeñable (Fig. 9). A partir de finales de los 90, se plantea la adquisición de los terrenos como punto de partida básico para articular una estrategia de conservación. Las canteras se encontraban dentro de una finca privada. Se trata de un olivar tradicional, con viejos árboles de las variedades locales de aceituna, que hay que reconocer como una auténtica reliquia de una forma de explotación que ha sido prácticamente barrida en el término municipal carmonense por las nuevas fórmulas intensivas y superintensivas. Una vez que el Ayuntamiento se hizo con la propiedad, se auspició la creación de una zona verde y parque medioambiental. Se partía de la recuperación del tránsito sobre algunos caminos antiguos para dar forma a una ruta que desembocase en las cuevas. Se hicieron propuestas basadas en una serie de ideas que pretendían sentar bases para el disfrute del entorno desde un punto de vista medioambiental, paisajístico y deportivo, contemplando los contenidos fundamentales de carácter histórico y arqueológico que constituyen el principal valor del conjunto. Pero para el desarrollo de estos fines es imprescindible el conocimiento y la puesta en valor de este patrimonio, para lo que se propone una metodología de trabajo que ahora presentamos. Este mismo planteamiento se está aplicando al repertorio de estructuras subterráneas con las que cuenta Carmona (Fig. 10), y que tiene en las cisternas un tipo muy numeroso dentro de sus murallas, pero que no es ajeno a las áreas suburbiales. Al igual que las canteras están talladas en la roca, aunque el cuerpo central se puede completar con una rosca de mampuestos para alcanzar la cota adecuada (Conlin Hayes 2001). La relación entre ambos tipos de espacios excavados ha conformado un conjunto patrimonial de gran interés. Por último, para terminar de poner en contexto el caso de estudio con el complejo de estructuras subterráneas de Carmona, cabe mencionar la existencia de una red de galerías de captación de aguas subterráneas, cuya cartografía se encuentra aún en fase de elaboración (Orche Amaré et al. 2018). 2. EL PROBLEMA DE LA CLASIFICACIÓN TIPOLÓGICA Y EL ANÁLISIS DE LAS ESTRUCTURAS SUBTERRÁNEAS Las cavidades y los espacios subterráneos patrimoniales presentan unas características singulares y únicas. Estos elementos fueron concebidos o fueron resultado como cavidades y espacios de condición subterránea, careciendo de elementos arquitectónicos y constructivos diferenciada de su envolvente natural pétrea, por lo que no se pueden clasificar como edificios patrimoniales. Por su complejidad geométrica, que depende de las condiciones geológicas de la piedra y a su vez de los procesos técnicos de la extracción de material, lo que genera volúmenes espaciales con morfologías irregulares y superficies de geometría compleja, sin ningún paramento regular y ortogonal. Esto dificulta tanto la documentación gráfica como la visualización espacial de esta categoría patrimonial particular. Por último, su condición subterránea hace que queden habitualmente ocultos y con difícil acceso, y cuando no tienen un uso específico, caen en el olvido. Ante estos problemas se detecta una falta de criterios comunes y estándares para realizar una toma de datos unificada.
CAVIDADES Y ESPACIOS SUBTERRÁNEOS COMO NEGATIVO DEL PROCESO EXTRACTIVO. PROPUESTA METODOLÓGICA PARA... 8 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 La necesidad de consenso en la clasificación de este tipo de patrimonio ha derivado a la aparición de una categoría patrimonial específica y reconocida científicamente: Underground Built Heritage (UBH) que en castellano se podría traducir como Patrimonio Subterráneo Construido, y que define la tipología patrimonial a partir de conceptos como la posición respecto a la línea de tierra, la relevancia cultural y el carácter antrópico, dando originen a pautas que permitan crear una estandarización para la clasificación, estudio y regeneración de estructuras históricas (Varriale 2021). La categoría UBH pueden ser espacios subterráneos naturales como cavidades, (Ubierna 1998) y espacios excavados como infraestructuras de abastecimiento de agua (Orihuela y Vílchez 1987), de depósito de alimentos como silos de grano (Valls et al. 2015), bodegas (Fuentes Pardo y Guerrero 2006), de extracción de materiales, funerario o religioso (Germinario et al. 2020) entre otros. Las peculiaridades de esta tipología patrimonial demanda estrategias de registro y análisis específicos, que atienden al problema teórico de una lectura estratigráfica que resulta inversa al proceso habitual, de carácter tectónico y topológico, que configura habitualmente una arquitectura. El espacio surge así, como negativo de las operaciones necesarias para la extracción de material o la configuración de un espacio. Concretamente para las tipologías de cantera encontramos algunos trabajos que avanzan en su comprensión y análisis, siempre con las limitaciones de uso de documentos gráficos y lecturas en detalle de sus paramentos. Destacan por su similitud morfológica así como por su proximidad las canteras de Peñatejada y Santa Ana de la Albaida en Córdoba (Bermúdez Cano et al. 2017; Gutiérrez Deza et al. 2004) y la cantera de San Cristóbal en el Puerto de Santa María, Cádiz (López Amador y Ruiz Gil 2007; Naranjo Redondo 2021) Este trabajo propone un planteamiento metodológico multidisciplinar adaptado a la tipología patrimonial UBH que permita mejorar las estrategias de conocimiento y salvaguarda, basada en distintas fases y en un planteamiento multidisciplinar que podemos resumir: En primer lugar, conocer el estado actual del caso, realizando estudio cronológico, ‒desarrollado en apartados previos‒, así como su caracterización geológica y del entorno. En segundo lugar, realizando un levantamiento tridimensional mediante nube de puntos que permita describir gráficamente la espacialidad y resuelva las limitaciones de los levantamientos tradicionales en proyecciones planas cuando se quieren representar superficies de geometría compleja. Pero esta investigación intenta ir más allá planteando una serie de modelos interpretativos que permitan describir pormenorizadamente y de forma detallada y exhaustiva la información patrimonial del elemento potenciando la presencia del relieve. Para ello se han utilizado distintas técnicas gráficas, desde la identificación espacial y material mediante ortofotos de la nube de puntos a la fabricación de piezas físicas mediante impresión 3D para obtener complementariamente una experiencia táctil. 3. REGISTRO, LEVANTAMIENTO Y ANÁLISIS ESTRATIGRÁFICO Pondremos como ejemplo el flujo de trabajo seguido en el registro y análisis de la cavidad n.º 2 de las cuevas de La Batida en Carmona (Fig. 2). Por lo expuesto en apartados anteriores, donde subrayamos la existencia de la firma del maestro ‒anton gallego‒ (Fig. 5) en esta cavidad y en el pavimiento del crucero de la Iglesia Mayor Prioral de Carmona, podemos situar las acciones extractivas de material en un marco temporal situado entre finales del siglo XV y principios del XVI, vinculado a esta fábrica. Se trataba pues, de obtener materiales para proseguir sus muros y elementos estructurales principales. La pregunta fundamental es cómo se desarrollaron estas operaciones, qué volumen fue extraído y qué tipo de material y formatos se obtuvieron. 3.1. Levantamiento tridimensional para la documentación de espacios subterráneos patrimoniales En función del nivel de detalle que se quiera alcanzar y de la complejidad geométrica del elemento patrimonial, se pueden usar distintas metodologías de levantamiento. En muchos casos, si se quiere obtener una documentación geométrica exhaustiva, es necesario recurrir a un levantamiento digital mediante nube de puntos tridimensional, que en función de la técnica empleada y de la precisión de los aparatos utilizados, tendrá mayor o menor detalle y exactitud (Pinto Puerto et al. 2021). El alto nivel de detalle obtenido por las nubes de puntos permite documentar elementos de geometría compleja sirviendo de base para un el modelado tridimensional (Acosta et al. 2022), que mejora el análisis histórico, evolutivo o constructivo entre otros tantos de los edificios (Benavides López et al. 2020; Millán-Millán 2021). Este tipo de recursos también permite la reconstrucción virtual de bienes patrimoniales desaparecidos o frag-
Andrés GAlerA-rodríGuez, rocío AnGlAdA-curAdo y FrAncisco Pinto-Puerto9 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 mentados (Angulo Fornos 2013; Luca y Abergel 2022). Cuando se trabaja sobre la documentación de espacios en cavidades o subterráneos, la toma de datos exhaustiva adquiere mayor relevancia si cabe, ya que generalmente son lugares de difícil acceso y una morfología irregular de geometría compleja, donde los planos horizontales y verticales suelen ser inexistentes (Centarti et al. 2024; Galera-Rodríguez et al. 2022), lo que dificulta la posibilidad de que puedan ser documentados correctamente por métodos convencionales de levantamientos analógicos. Para la obtención de un levantamiento tridimensional detallado es necesario recurrir a capturas digitales, siendo la tendencia más habitual en la mayoría de las investigaciones actuales sobre tipologías patrimoniales subterráneas (Clini et al. 2019; Rodríguez Gonzálvez et al. 2015) A esto se une la dificultad de su representación y codificación gráfica a través de vistas proyectivas convencionales mediante la elección de planos de corte que describan correctamente espacios generados a partir de geometrías complejas. Por ello, para documentar íntegramente el conjunto patrimonial de las cuevas de La Batida, se decide realizar un levantamiento tridimensional a partir de captura digital utilizando dos métodos distintos en función del objetivo buscado. 3.1.1. Captura digital mediante escaneado láser Su objetivo principal es la documentación geométrica exhaustiva de las cuevas en su conjunto. Se lleva a cabo mediante el procedimiento descrito en la tabla 1. 1. Planificación 1.1. Reconocimiento y análisis de la documentación gráfica existente. 1.2. Reconocimiento del bien patrimonial mediante visita de campo. 1.3. Estudio de la viabilidad técnica en función de los equipos técnicos disponibles. 2. Captura de datos 2.1. Montaje de equipos de iluminación artificial en los espacios que así lo requieren. 2.2. Posicionamiento de equipos de toma de datos (escáner 3D) en ubicaciones previamente planificadas. 3. Trabajo en Gabinete 3.1. Verificación in situ de las nubes de puntos generadas, comprobando parámetros de solapamiento y precisión de la nube. 3.2. Registro y ensamblaje de las diversas nubes capturadas en una única nube de puntos mediante la aplicación de post-procesado proporcionada por el fabricante del escáner. 4. Resultados Generación de una documentación gráfica exhaustiva, así como de los modelos interpretativos necesarios para describir el bien patrimonial en su totalidad, desde el conjunto al detalle de uno de los espacios elegidos. Tabla 1. Flujo de trabajo específico para la toma de datos mediante escaneado láser y modelado de espacios subterráneos patrimoniales. Figura 9. Estacionamientos con las vinculaciones realizados para la generación a la nube de puntos. Elaboración propia.
CAVIDADES Y ESPACIOS SUBTERRÁNEOS COMO NEGATIVO DEL PROCESO EXTRACTIVO. PROPUESTA METODOLÓGICA PARA... 16 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 dejar los planos medianamente lisos. La distancia entre las cabezas en el caso que tratamos, en el periodo temporal atribuido a la cueva estudiada, suele estar entre 60 y 170 cm, aunque la huella de estos anchos es la que menos se aprecia en las paredes de la cueva. Esta última operación hace necesario desechar parte de material para obtener los planos verticales y horizontales. Para separar el bloque de la postura se clavan alineados los pinchotes planos, adecuados para este tipo de piedra. Hay otros trapezoidales que se usan para las piedras más duras. Casi siempre se prevé que la rotura que va a producir el plano formado por los pinchotes puede inclinarse, dejando un margen aproximado de 20 cm, dependiendo de la horizontalidad y homogeneidad de los estratos de la piedra. Una vez presentados o clavados todos los pinchotes se martillean simultáneamente hasta que salta la piedra. El sillar se desplaza por una gradilla y se montan en zorrilas o plataformas horizontales para su transporte hasta la boca de la cueva, donde espera un carro. A las dimensiones de los sillares que vemos colocados en las obras de aparejo isódomo hay que sumarle estos anchos necesarios para la extracción, además de las pérdidas que se pueden producir por desportillados en el transporte. Las huellas de las hiladas que se observan en el caso estudiado son de 70 cm de altura, lo que obliga a que los sillares finales colocados en obra no puedan superar los 35 a 40 cm de altura. Las dimensiones de los sillares extraídos y especialmente la altura son mayores que los de la tipología común denominada como sillares sevillanos a los que se le atribuye unas dimensiones de 31 cm de ancho, 55 de largo y 33 de alto. Identificándose que los sillares de la iglesia de Santa María tienen unas dimensiones de 40 cm de ancho, 80 de largo y 30 de alto. Las herramientas necesarias para este proceso extractivo son variadas, y ayudan a explicar la textura de estos materiales tanto en la cantera como en la obra de edificación. La denominación de herramientas y técnicas de extracción que se enumeran a continuación son locales (Fig. 16). Estos nombres pueden variar en función de la región. Para entender las dimensiones que encontramos en la cantera debemos considerar la perdida de material que se produce hasta su colocación en obra. Por un lado, los márgenes citados en la extracción de unos 20 cm, y posteriormente, los desbroces necesarios para obtener los planos de lechos y contralechos de las hiladas (Fig. 17). Esto supone que, para un sillar de 35 a 40 cm de altura, se precisan extraer bloques de 70 o más cm de altura. Figura 17. Labra en la obra del bloque para obtener un sillar. Elaboración propia. Figura 16. Herramientas del cantero sacador y cantero de obra. (1) Machota. (2 y 4) Cucardas (3) Rascuño. (5) Cepillo. (6) Escoda. (7) Serrote. (8 y 10) Cinceles. (9) Punta. (11) Compás. Elaboración propia.
Andrés GAlerA-rodríGuez, rocío AnGlAdA-curAdo y FrAncisco Pinto-Puerto17 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 3.2.3. La extracción de material, aproximación gráfica El siguiente objetivo es conocer el volumen aproximado de material extraído (Di Bartolo y Salvini 2019). El volumen de material aprovechable para la extracción de sillares de la cantera bajo rasante está limitado físicamente por dos capas bien diferenciadas (Fig. 18) Por una parte, el estrato superior de roca porosa y poco consistente. Este material puede servir como material de relleno, pero en ningún caso tiene la densidad y consistencia suficiente para despiezarlo y extraerlo como sillar. Por otra parte, se encuentra la capa del suelo, actualmente es una superficie prácticamente horizontal, pero se trata de una capa de rellenos posterior, sin poderse identificar la base originaria de la cantera. Entre ambos estratos, el superior a la frontera antes descrita, y el suelo arenoso con rellenos posteriores, encontramos el estrato de material útil. Con estos límites, el volumen total aproximado de material constructivo en forma de sillares extraídos es de 2000 m 3 . En este estrato intermedio se observan las huellas de las hiladas extraídas (Fig. 19). La utilización de un modelo tridimensional de sólidos sin textura y de color neutro como el de la figura anterior (Fig. 19), permite identificar con mayor facilidad alteraciones geométricas de la superficie de los paramentos. Se identifica la repetición de un patrón en las marcas que generaron la extracción de los sillares respecto a las medidas de las hileras horizontales, observándose que la dimensión vertical más repetida es de 70 cm. Se identifica en la mayor parte de la cueva que los distintos estratos y cambios de densidad no son capas completamente horizontales, sino que presenta una direccionalidad oblicua, esto influye en el proceso extractivo y hace que conforme avance la excavación, al ir descendiendo el estrato aprovechable, también va bajando la cota superior de las naves, motivo por el que se identifican en el techo cambio de alturas. A partir del volumen capaz obtenido y de las dimensiones de las huellas de los sillares identificadas tras la lectura de los paramentos (Fig. 18), se realiza una aproximación gráfica del cubicaje del material extraído y una cuantificación del número de sillares. Se toma como dimensiones de referencia de las piezas extraídas 120 cm de largo, 70 de ancho y 70 de Figura 18. Ortofoto de la superficie texturizada detallada a partir de la fotogrametría. Se han marcado las líneas horizontales de la extracción de sillares. Elaboración propia.
CAVIDADES Y ESPACIOS SUBTERRÁNEOS COMO NEGATIVO DEL PROCESO EXTRACTIVO. PROPUESTA METODOLÓGICA PARA... 18 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 Figura 20. Cubicaje del volumen canteable. planta y vista axonométrica extruida. Elaboración propia. Figura 19. Volumen del material extraído de la cantera, distinguiéndose el volumen capaz de material canteable (inferior) y del material de baja consistencia (superior). Modelo de sólidos elaborado a partir de levantamiento tridimensional realizado mediante escáner láser y nube de puntos de alta resolución. Vista del volumen capaz del material extraído, creándose un modelo de llenos y vacíos inverso. Interpretándose este volumen extraído como sólido y el material que permanece y crea actualmente el volumen de la cueva como vacío. Elaboración propia.
Andrés GAlerA-rodríGuez, rocío AnGlAdA-curAdo y FrAncisco Pinto-Puerto19 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 alto. Estas dimensiones son las identificadas en los paramentos, por lo que para obtener las dimensiones de los bloques extraídos hay que restarle las zanjas realizadas para arrancar los bloques, que como se ha descrito anteriormente esta merma es de aproximadamente 10 cm por cada cara del bloque, obteniéndose unas dimensiones resultantes de los sillares extraídos de 100 cm de largo, 50 de alto y 50 de ancho. Con esta modulación, se va realizando el cubicaje. Para hacer una hipótesis de cubicaje más aproximada se tienen en cuenta las direcciones de excavación analizadas en la figura 13, las piezas se colocan con la dimensión del ancho en la dirección de la excavación en cada caso como se puede apreciar en la planta de la siguiente figura (Fig. 20). El cubicaje da como resultado 2800 posibles sillares, que multiplicado por al volumen de cada bloque (0,25 m 3 ), se extraen 700 m 3 de sillares, un 35 % del volumen capaz de material extraíble de la cueva, sin contar la capa superior de roca de baja densidad no canteable. 4. MODELO FÍSICO INTERPRETATIVO A DISTINTAS ESCALAS. UTILIDAD PARA LA LECTURA DE PARAMENTOS DE LA CUEVA Como muestran las figuras anteriores, el levantamiento ha permitido editar tantas proyecciones ortogonales como han sido necesarias para poder representar el aspecto de los paramentos de la cavidad, y poder medir y dibujar sobre ellos a escala. Pero esta aportación pretende ir un paso más allá, pues este tipo de proyección es difícil de interpretar espacialmente solo con el uso de las proyecciones diédricas. Por esta razón, se ha tratado de elaborar un producto resultante de estos levantamientos que permitan trabajar con las tres dimensiones, trascendiendo lo visual para introducirnos es una percepción táctil de las superficies (Galera-Rodríguez et al. 2023). Aprovechando la nube de puntos de alta definición generadas, se realizan una serie de modelos físicos interpretativos a distintas escalas y niveles de definición con técnicas de fabricación digital (Fig. 21). Figura 21. Exploración táctil y visual de los distintos modelos físicos creados mediante fabricación digital.Elaboración propia.
CAVIDADES Y ESPACIOS SUBTERRÁNEOS COMO NEGATIVO DEL PROCESO EXTRACTIVO. PROPUESTA METODOLÓGICA PARA... 20 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 A partir de una exploración táctil y visual se puede entender la lógica de la extracción, identificándose entre otros datos las dimensiones de los sillares extraídos, los cambios de densidades de la calcarenita, las marcas de canteros o alteraciones sufridas en la piedra como desprendimientos de material o fisuras. Las muestras han sido fabricadas mediante técnicas de impresión 3D con espesor de capa 0,1 mm y a escala 1:200 para la pieza del sector y a 1:100 la pieza de detalle. En este caso tras haber inspeccionado la cueva en su conjunto, se han considerado representativos estos dos fragmentos de paramentos ya que presentan información de distinta índole como ejemplo. En la primera pieza (Fig. 22a) se identifica un cambio evidente de densidad de la roca calcarenita, la parte superior pertenece a un estrato poroso mientras que el resto es de una densidad adecuada para utilizarla como sillares, estos dos estratos se presentan en la nave excavada en proporción 1/5 generalmente. Además, se aprecian las marcas de los canteros, realizadas con las herramientas de extracción de los distintos fragmentos de piedra, lo que permite además intuir la dirección de excavación y avance. También se pueden apreciar transformaciones de los paramentos como son fisuras de la roca y zonas donde se han producido desprendimientos, ambas acciones se repiten en diversos puntos de la cueva. En la segunda pieza (Fig. 22b) se evidencian las marcas del proceso de extracción, lo que permite hacer una estimación de las dimensiones de los sillares. Se observa que las líneas horizontales se mantienen al igual que las dimensiones son similares, lo que hace indicar que el proceso de extracción se hizo de arriba a abajo, extrayendo cada una de las hiladas completas y sucesivamente se iba descendiendo en la excavación, este proceso se iba repitiendo en cada una de las naves, produciendo cambios de cotas evidentes en el techo. Llama la atención las dimensiones considerables de los sillares en relación con los tamaños habituales en otras canteras de la época. Tienen un largo entre 70 y 120 cm y un alto entre 60 y 70 cm, el ancho no se puede comprobar ya que ni en el suelo ni en los paramentos transversales del yacimiento se aprecian marcas de la extracción. Toda esta información patrimonial que se puede observar y tocar en los modelos físicos a su vez ha sido recogida en plataformas web de gestión de la información patrimonial a partir de la anotación semántica de datos sobre nubes de puntos. Acciones de documentación y puesta en valor del UBH desarrolladas en líneas de investigación transversales a este trabajo (Galera-Rodríguez et al. 2024). 22a 22b Figura 22. Lectura de los paramentos de la cueva y de su información patrimonial mediante piezas fabricadas mediante impresión 3d de alta precisión. Elaboración propia.
Andrés GAlerA-rodríGuez, rocío AnGlAdA-curAdo y FrAncisco Pinto-Puerto21 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 CONCLUSIONES Este trabajo propone un planteamiento metodológico multidisciplinar adaptado a la tipología UBH que permita mejorar las estrategias de conocimiento y salvaguarda de este patrimonio. Esta metodología está basada en distintas fases y en un planteamiento multidisciplinar. El proceso de trabajo parte del primer estadio de la tutela patrimonial, el conocimiento. En primer lugar, conocer el estado actual del caso, realizando un estudio cronológico, así como su caracterización geológica y de entorno. En segundo lugar, realizando un levantamiento tridimensional mediante nube de puntos que permita describir gráficamente la espacialidad y resuelva las limitaciones de los levantamientos bidireccionales cuando se quieren representar superficies de geometría compleja. En tercer lugar, el análisis estratigráfico, en el que destaca la peculiaridad de tratarse de un proceso extractivo. Por último, planteando una serie de modelos interpretativos que permitan describir pormenorizadamente y de forma detallada y exhaustiva la información patrimonial del elemento. Para ello se han utilizado distintas técnicas gráficas, desde la identificación espacial y material mediante ortofotos de la nube de puntos, a la fabricación de piezas físicas mediante impresión 3D para obtener complementariamente una experiencia táctil e inmersiva. Esta etapa de difusión final mediante uso de modelos físicos en 3D favorecen además el intercambio de información patrimonial pudiéndose ubicar en centros de interpretación, museos, o simplemente servir de apoyo al trabajo de gabinete de arqueología. El objeto resultante, esto es, la cavidad o la estructura subterránea difiere de un objeto arquitectónico, en tanto y en cuanto, su configuración final es resultado de un proceso en el que los actores, canteros sacadores, van tomando decisiones respecto a lo que van encontrando a medida que penetran en el terreno. Decisiones que tienen unas pautas fijas de comportamiento que no determinan el resultado final, sino la lógica de su conformación: la manera de extraer el material, los anchos en función de las características de la piedra y el terreno, la accesibilidad para el desarrollo de los trabajos de extracción y acarreo, la identificación de marcas de explotación y propiedad, etc. La cantera forma, junto al resto de inmuebles reconocidos como patrimonio, una enorme red de relaciones, junto a caminos, embarcaderos, puentes, grúas, etc. El entendimiento de edificios como la gran iglesia prioral de la ciudad de Carmona, por ejemplo, no puede completarse sin estas piezas generalmente olvidadas, constituyendo un paisaje cultural de gran riqueza, que ha dado lugar en buena medida a la identidad de nuestras poblaciones y sus entornos. Sin embargo, este patrimonio subterráneo está generalmente oculto, degradado, o en muchos casos desconocidos. Entendíamos que era necesario explorar recursos que faciliten su conocimiento y su adecuada difusión. AGRADECIMIENTOS Los autores agradecen al Excmo. Ayuntamiento de Carmona su predisposición y voluntad permitiendo el estudio de este bien patrimonial. Esta investigación se ha desarrollado bajo el amparo del Convenio específico de cooperación científica y técnica entre el Excmo. Ayuntamiento de Carmona y la Universidad de Sevilla para el estudio de los espacios subterráneos patrimoniales de la ciudad de Carmona. Los autores agradecen a su vez al laboratorio de fabricación digital FABLAB de la Universidad de Sevilla por su colaboración en la elaboración de los distintos modelos físicos que aparecen en este artículo. DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES Los/as autores/as de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo. FUENTES DE FINANCIACIÓN Esta investigación ha sido financiada por el Programa de Ayudas FPU del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (FPU19/05432). También está financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación a través del proyecto nacional I+D TALLER-DR: El maestro Diego de Riaño y su taller de cantería, arquitectura y ornamento en el contexto de la transición al renacimiento en el sur de Europa. PID2020-114971GB-I00. DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA Andrés Galera-Rodríguez: conceptualización, obtención de fondos, investigación, metodología, supervisión, visualización, redacción ‒ borrador original, redacción ‒ revisión y edición.
CAVIDADES Y ESPACIOS SUBTERRÁNEOS COMO NEGATIVO DEL PROCESO EXTRACTIVO. PROPUESTA METODOLÓGICA PARA... 22 Madrid/Vitoria. ISSN-L: 1695-2731. https://doi.org/10.3989/arq.arqt.2024.417 ARQUEOLOGÍA DE LA ARQUITECTURA, 21, enero-diciembre 2024, 417 Rocío Anglada-Curado: conceptualización, investigación, metodología, recursos, redacción ‒ borrador original, redacción ‒ revisión y edición. Francisco Pinto-Puerto: análisis formal, obtención de fondos, investigación, validación. BIBLIOGRAFÍA Acosta, E., Spettu, F. y Fiorillo, F. 2022: “A procedure to import a complex geometry model of a heritage building into BIM for advanced architectural representations”, International Archives of the Photogrammetry, Remote Sensing and Spatial Information Sciences - ISPRS Archives, 46 (2/W1-2022), pp. 9-16. https:// doi.org/10.5194/ISPRS-ARCHIVES-XLVI-2-W1-2022-9-2022 Alessandri, L., Baiocchi, V., Del Pizzo, S., Di Ciaccio, F., Onori, M., Rolfo, M. 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