Hitos para un itinerario: los nombres de lugar en la Peregrinatio Egeriae
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1 HITOS PARA UN ITINERARIO: LOS NOMBRES DE LUGAR EN LA PEREGRINATIO EGERIAE Mercedes Tormo - Ortiz UNED A Alicia, in memoriam CONSIDERACIONES GENERALES La Peregrinatio Egeriae recoge el relato de un viaje realizado a finales del siglo IV por una mujer y cuyo destinatario es un grupo de mujeres que la esperan en el lugar de origen de la primera y a las que se refiere con gran afecto y cariño. Se encuentra concentrado en un solo manuscrito hallado en 1884 por G. F. Gamurrini en la ciudad italiana de Arezzo. Es un manuscrito incompleto, ya que le faltan el principio y el final así como algunas páginas en el centro1. No obstante se han encontrado varios fragmentos que han ayudado a completar alguna de esas lagunas. Por un lado, los fragmentos que encontró el Padre De Bruyne (1908:481-484), en un manuscrito del siglo IX conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid y por otro, el nuevo fragmento encontrado por el editor Jesús Alturo en una colección privada de Madrid y que podrían pertenecer al ejemplar, hasta ahora perdido, del Monasterio de San Marcial de Limoges (Alturo, 2005:241-250). La parte conservada la podemos dividir en dos partes: en la primera se trata efectivamente de la narración de una serie de viajes de peregrinación por los lugares más significativos de Tierra Santa, así como de los lugares bíblicos y monásticos del Oriente cristiano. La segunda narra exhaustivamente las celebraciones litúrgicas de Jerusalén, partiendo de la 1 En concreto el primer y el último folio del segundo cuaderno. Para una discusión en profundidad sobre este punto, las vicisitudes del manuscrito y las principales ediciones y traducciones, cfr. Cruz (2003:105-123).
2 descripción de los actos cultuales diarios y terminando con la organización completa del año liturgia. Se trata de una fuente fundamental para el conocimiento del culto en la Jerusalén de finales del siglo IV. Sabemos muy pocas cosas de la autora de la Peregrinatio. Del contenido del Itinerarium podemos deducir algunos rasgos de la persona que lo redactó: su sexo, alguna referencia a su procedencia (en el otro confín del mundo: “ut de extremis terris uenires ad haec loca”-19.5-), a su posición socioeconómica y de su personalidad. Desde la aparición del manuscrito, aquella persona que se ha acercado a él ha planteado su hipótesis acerca de quién pudiera ser la autora, porque de lo que no hay ninguna duda es de que es una mujer. El mismo Gamurrini, en 1885, propone como autora a una tal Silvia de Aquitania, hermana del prefecto de Pretorio del emperador Teodosio I entre el 383 y el 395, Flavio Rufino2 (Gamurrini, 1885:158-159). La única prueba que aduce es la intuición: “Mi apparve come improvviso un raggio” (Gamurrini, 1885:158). Köhler en 1884 hizo otra propuesta: Gala Placidia, la hija de Teodosio (Köhler, 1884:141-151), pero dado que nació en torno al 388 es muy poco probable que pudiera ser la autora de un viaje realizado antes de que ella naciera (Arce, 1980: 19). En 1903, Ferotin publica un artículo en la Revue des Questiones historiques con lo que hasta hoy es la hipótesis más probable de autora, al relacionar el manuscrito de Gamurrini con un escrito del monje de la segunda mitad del siglo VII, Valerio del Bierzo (Ferotin 1903:367-397). Este escrito, una carta cuyo título 2 Tres años más tarde, le surgirán algunas dudas y las primeras precisiones. Silvia no es la hermana, sino la cuñada de Rufino y hay dudas de que fuera de Aquitania. Aunque, en efecto, esta Silvia, cuñada del prefecto,... existió y viajó a Tierra Santa en el 396 junto a su hermana viuda - Rufino había sido asesinado el 27 de noviembre de 395 (Arce 1980:18-19).-y su sobrina. Durante cuatro años visitó Palestina y Egipto. Las fechas de su viaje, del 396 al 400 (Arce 1980:18-19 y Arias 2000:10, n.4), hace que sea imposible que fuera la autora de un texto datado, casi con toda seguridad, entre el 381 y el 384. De todas formas la consulta de Gamurrini de la Historia Lausiaca de Palladio debió de ser bastante apresurada, ya que en él se habla de una tal Siluania, no Silvia (Cardini 1989:43).
3 completo es Epistola de Beatissimae Echeriae laude3, era bien conocido desde el siglo XVIII, siendo incluido por Flórez en su monumental España Sagrada. Esta carta es un homenaje (“lauda”), a una santa mujer (“beatissima”), llamada Egeria que viajó desde un extremo del mundo al otro, animada por un celo religioso y por el afán de conocimiento. El recorrido de Tierra Santa que hace la carta y el Itinerarium coinciden casi punto por punto. Se han propuesto diferentes variantes a la grafía (Natalucci, 1999:44-45), del nombre de esta mujer: Egeria, Eucheria, Echeria, Etheria, Aetheria,..., que se deben, sobre todo, a las dificultades de lectura de los códices. Nosotros seguimos la forma más habitual, Egeria que, además de ser la más popular, es la que podemos confirmar en diferentes fuentes anteriores, contemporáneas y posteriores al Itinerarium. En ese mismo año, Bouvy (1903:514-522; 1904:80-83) propone como autora a una tal Eucheria, hija del conde Eucherius, tío paterno de Teodosio y cónsul en 381. Bouvy no pone en duda la autoría dada por Ferotín, sino la identificación del personaje descrito por Valerio. Investigaciones posteriores, sobre esta Eucheria, han hecho que se abandonara esta hipótesis (Arce, 1980:19-20). Pues, a pesar todo el valor que tiene el texto de Valerio, del personaje de Egeria no proporciona muchos más datos. El otro gran dato que podemos entresacar de la carta de Valerio es el punto de partida del viaje, y por tanto, la nacionalidad de la autora. Todo el debate se centra en el estudio de dos frases. Una del Itinerarium (19.5): “ut de extremis porro terris venires ad haec loca”. Y otra de la carta de Valerio (n. 4): “extremo occidui maris Oceani litore exorta, Orienti facta est cognita”. La carta no deja lugar a dudas, Egeria “parte de” o “nace”, según la traducción que se haga del verbo 3 Es tradicional que la carta acompañe a las traducciones hechas del Itinerarium, bien como apéndice, bien como parte de la introducción. De ellas solo la obra de Arce (1980) y Janeras (1986) nos ofrecen la versión latina, acompañando a la traducción. La edición príncipe de esta carta se encuentra en los Anales del reyno de Galicia II, publicada en 1736 por Francisco Xavier Manuel de la Huerta y Vega en Santiago de Compostela (pp. 379-381). No obstante, el valor de la publicada por Flórez reside en el hecho de haber hecho una completa revisión de los cuatro códices más conocidos hasta el momento: el de Carracedo, el de Toledo, otro códice de Toledo del s.XII y el de San Millán de la Cogolla (Arce 1980: 4-17).
4 exorta (n.4), del extremo occidental del mar Occidental, lo que tradicionalmente se conoce como Galicia. La expresión de extremis terris tiene dos sentidos (Cardini 1989:43).: una genérica, que, en boca de una persona de Oriente, podría hacer referencia a todo el Occidente; y otra más restringida, que reduce el Occidente a una región muy concreta: el área de la península Ibérica cercana al océano Atlántico. Como es obvio a cada una de las identificaciones anteriores de una autora, se corresponde un origen o patria diferente. La gran competidora de Hispania es la Galia, habiendo hecho originaria a la autora del Itinerarium tanto de Aquitania (Gamurrini, 1887;Meister, 1909:363-368;Trillitzsch, 1971:104-111) o de la Galia Narbonense, al sur de la Galia, como de Normandía (Weber, 1989:437-456), al norte. Como en el caso de la identidad de la autora, nos decantamos por la hipótesis más popular (Arias, 2000:13-14), esto es, como gallega. Viajar de un extremo del mundo a otro no debía de resultar ni fácil ni barato. A Egeria se la recibe con los brazos abiertos y en algunas ocasiones goza de escolta imperial, cuando la naturaleza de la ruta así lo aconseja. Las dificultades para organizar un viaje de este tipo (transportes, comidas, alojamientos,...) eran muchas y Egeria hace veladas alusiones a ellas, aunque sin aportar muchos datos, como si fuera algo normal. Y lo normal no es lo que se comunica en una carta. Todo ello nos revela a una dama de posición más que acomodada, con una cierta influencia política. Pero quizá lo que nos fascina del Itinerarium es lo que no revela sobre la personalidad de su autora. Sabemos que viaja sola, que obispos y presbíteros se desviven por ayudarla y mostrarle los lugares que desea visitar, que no tiene problemas económicos y que tiene un gran conocimiento de la Biblia. Ahora, ¿quién era esta Egeria? ¿Una monja, una mujer consagrada a Dios, que formaba parte de una comunidad con la que se mantenía en contacto, a través de una correspondencia epistolar, de la que el texto del que hablamos era solo una muestra? O, ¿era, más bien, una dama piadosa y adinerada que viajaba animada
5 por su devoción y por su afán de conocimientos? Y si es este el caso, ¿qué relación tiene con las mujeres a las que escribe? Son muy pocos los datos que el manuscrito de Gamurrini nos aporta acerca de las destinatarias del libro de viajes. Solo unas cuantas menciones a lo largo del texto en forma de vocativo. En ellas Egeria se refiere a las destinatarias como dominae uenerabiles sorores (3.8, 20.5), affectio uestra (5.8, 7.3, 20.13, 24.1, 27.2), dominae uenerabiles (12,7), dominae animae meae (19,19), domnae, lumen meum (23,10, dos veces), y dominae sorores (46.1, 46.4). De todo ello, se deduce una relación muy estrecha sobre todo desde el punto de vista afectivo, que ha llevado a afirmar la pertenencia a una comunidad monástica de vírgenes. La carta de Valerio del Bierzo que la nombra como santimonialis, palabra que es al latín medieval, lo que hoy entendemos por monja (Arce, 1980:69). Jerusalén, Sinaí, Etam, Tatnis, Dennaba, Jordán, Jericó, Ur, Antioquía, Capadocia, Constantinopla... son algunos de los topónimos que aparecen en la Peregrinatio Egeriae. Algunos son muy conocidos. Otros nos sonarán por motivos de lo más diverso. Etam nos recuerda a una conocida marca de lencería femenina. Tatnis es la ciudad en la que Indiana Jones encuentra el Arca Perdida. Jerusalén, Sinaí o Jericó suelen aparecer en los telediarios con noticias de diferente carácter. Capadocia es un destino turístico bastante frecuente, aún hoy día entre quienes visitan Turquía. Y Constantinopla ha cambiado su nombre romano por el turco Estambul. Son nombres de lugar, topónimos que están presentes en nuestra realidad aún hoy día. Pero en época de Egeria no eran tan conocidos. Es más, algunos son conocidos por primera vez gracias a ella, como Clesma, Carneas, Mansocrenas, o Pithom (Milani, 1969:213-214). Pero todos ellos forman el eje articulador en torno al que Egeria construye su viaje y en último término, su relato. Siguiendo la definición de De Felice (2007:164), deberíamos señalar que vamos a estudiar todos los topónimos del área comprendida desde Constantinopla hasta Alejandría, y desde el Mediterráneo hasta el Éufrates, en el arco temporal,
6 de la segunda mitad del s. IV. Dado que nuestro objetivo es conocer en profundidad una obra del s. IV, hemos introducido una tercera variable en la definición clásica de De Felice: la circunscripción a una obra literaria concreta. Nuestro objetivo será pues estudiar los topónimos que utiliza Egeria para saber si son términos latinos, griegos, y hebreos, tomados de la Biblia,... 1. REPERTORIO TOPONÍMICO Como hemos visto, Egeria viaja por todo el Cercano Oriente. En ese viaje recorre una serie de lugares, algunos reales, como Jerusalén, otros míticos, como la Tierra de Gessén, que solo aparece en la Biblia. Los lugares que visita son el repertorio del que nos vamos a ocupar. Hemos identificado un total de 86 topónimos, que listamos a continuación, tal y como los menciona el texto latino. Agri specula, Alexandriam, Anthiocia, Arabia Arabot, montem Asia Augustofratensis, prouinciae Ausitidem, regionem Basan Batanis Belsefon Bithiniam Calcedona Cappadociam Carneas cepos tu agiu Iohanni (hortus Sancti Iohannis) Chanaan, terram Charris (Charra) Choreb Cilicia Clesma Constantinopolim Corico Corra Dennaba Edessam Edom Efesum Egyptum Enon Epauleum Esebon (Exebon) Eufraten Fadana Faran
7 Feniciis, partes Fogor Galatiam Gerapolim (Ierapolim) Gesse, terra Helia Hero (Heroum ciuitas) Hisauria Hur Idumeae Iericho Ierusolima Iordanem Israhel Libiada Magdalum Mansocrenas Memoriae concupiscentiae Mesopotamiam Mesopotamiam Syriae Moab, terra Mortuum, mare Nabau, montem Nili Nisibin Opu Melquisedech Oton Palestinam Parthenicum, mare Pelusio Persida Pithona Ponpeiopolim Ramessen Rodanus Rubrum, mare Safdra Salem Salim Sedima Segor Seleucia Hisauriae Sirie Celen Socchoth Sodomis Syna Tatnis Taurum, mons Tharso Thebaida Thesbe En la mayoría de los casos se trata de nombres de regiones y/o provincias del Imperio Romano, ciudades o núcleos urbanos de diversa consideración, ríos, mares y en cuatro ocasiones, de lo que nosotras hemos denominado locus Egeriae. Estos locus Egeriae se definen por no entrar dentro de las categorías anteriormente citadas. Se trataría de Agrispecula (un campo baldío), cepos tu agiu Iohanni / hortus Sancti Iohannis (un huerto), Enon (una fuente o unas fuentes, el lugar donde bautizaba Juan), Memoriae concupiscentiae (conjunto de sepulcros en
8 los alrededores del Monte Sinaí) y Opu Melchisedech (el lugar de Melquisedek, el sitio donde está la iglesia de Melquisedek). Hemos procedido al análisis de cada topónimo, desde el punto de vista de la Etimología, la Lingüística, la Geografía y la Historia. Lamentablemente no hemos podido encontrar información lingüística y/o etimológica de todos los lugares mencionados en el viaje. Así, de los topónimos Arabot, Canaá, Dennaba, Fadana, Israhel,y Thesbe solo podemos presentar una información incompleta y poco precisa. Para la reconstrucción etimológica de cada topónimo, primero hemos consultado los estudios sobre el Itinerarium de los que disponíamos. Después hemos ampliado la búsqueda al Diccionario Enciclopédico de la Biblia y al Onomasticon de Perin. Después, y solo en aquellos casos donde las fuentes anteriores no hayan proporcionado ninguna información, hemos recurrido a las siguientes Enciclopedias: la Enciclopedia Italiana di Scienze, Lettere ed Arti y la Enciclopedia Universal Ilustrada. Todos los topónimos de este artículo los denominaremos tal y como aparecen en el Itinerarium, esto es según su forma latina y con la flexión nominal en la que aparecen por primera vez. 2. CLASIFICACIÓN Y TIPOLOGÍA DE LOS TOPÓNIMOS Para la clasificación de este repertorio topográfico, hemos seguido la tipología que propone De Felice (2007:169-173), estableciendo una distinción entre una clasificación extralingüística, basada en las características y condiciones objetivas del lugar, y otra lingüística, basada en hacer una distinción lingüístico-formal de los topónimos. Hemos ampliado este último grupo a una clasificación basada en la naturaleza del topónimo dentro de la lengua a la que pertenece, a partir del análisis que hace Gusmani (2007:87-114) de los fenómenos de Interferencia Lingüística. . A.-Análisis Extralingüístico: Hemos realizado cinco grupos, basándonos en los
9 estudios de De Felice (2007:170-171), y un sexto, a partir de las condiciones particulares de nuestro repertorio: 1 Según la geografía del lugar, agrupando tanto los nombres relacionados con características morfológico-ambientales (geomórficas, geográficas y topográficas), como los relacionados con las condiciones biológicas (flora y fauna), o ambientales (utilidad). Es el grupo más numeroso. Dentro de este grupo encontramos los siguientes topónimos: Agrispecula, Asiam, Augustofratensis4 (provincia), Basan, Carneas, Chanaan (Terram), Choreb, Clesma, Edom, Egyptum, Enon, Eufraten / Eufrates, Fadana, Fenicis (“partes Fenicis”), Iordanem, Magdalum, Mansocrenas, Mesopotamiam, Mesopotamiam Syriae, Mortuum (mar), Nili, Oton, Pelusio, Persida, Rodanus, Rubrum (mar), Salim, Sedima, Segor, Sirie Celen, Socchoth, Tatnis, y Tauro/Taurum. 2 Los derivados de nombres étnicos: Arabia, Galatiam, Palestinam, y Thebaida. 3 Derivados del nombre del descubridor, del soberano, o de grandes personajes (políticos, científicos, literatos,...): Alexandriam (por Alejandro Magno), Anthiocia (en honor del Antíoco, padre de Seleuco I Nicator), Constantinopolim (por el emperador Constantino), Terra Gesse (por el personaje bíblico, Gessé), Helia (por el emperador Adriano -Aelius Hadrianus-), Israhel (por el sobrenombre de Jacob), Libiada (por Livia, esposa de Augusto), Terra Moab (por el personaje mítico de Moab), Opu Melchisedech (por el personaje bíblico de Melquisedek), Ponpeiopolim (por Cneus Pompeius Magnus), Ramessen (por el faraón Ramsés II), Seleucia Hisauriae (por el rey Seleúco I Nicator). 4 Denominaciones conmemorativas de hechos militares o relativos a la Historia nacional. También se incluyen en este grupo los nombres relacionados con ideologías políticas o, a nivel local, hechos o situaciones particulares de un núcleo pequeño. Así encontramos: Calcedona (por el lugar de fundación), 4 El topónimo Augustofratense podría incluirse en el grupo 3, por la denominación de Augusto, pero dado que este nombre no hace referencia a ningún emperador en particular, sino a que era provincia imperial, la hemos incluido en el grupo 1, por la referencia al río Éufrates.
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