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El Estado y los crímenes contra la paz y la seguridad de la humanidad

Martín López, Miguel Ángel

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100 R EV I STA 0[ EST U DI OS DE CI F.NC I AS SOCIAl ES Y 11 U l>I ANI D ADE5 1> E CÓROOOA . mi lll . 712001 1. ~ P - I CIIJ-10 4. El Estado y los crimenes contra la Paz y la seguridad de la humanidad Miguel Angel Martí n López DOCTOR EN D EREC HO INTERNACIONAL l. Como es sabido, la criminalizaci ón de ciertas con - ductas atentatorias contra el orden público internaci onal , uno de los rasgos de progreso más característicos del Derecho Internacional contemporáneo, ha s ido abo rd ad a h as - la la fecha desde dos puntos de vista bien dife re nte s. Por un lado, nos encontramos con l os crímenes co ntr a la pa z y la seguridad de la humanidad, los cuales, ba sados en la res - pon sa bilidad personal del individuo, han si do objeto de co - dificación por la Comisión de Derecho Internacional y numerosos de e ll os han quedado co nt enidos en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional' . Mientras que, por o tr o lado, el artículo 19 del anterior p roy ec to sobre la res - ponsabilidad de l os Estados recogía en cuatro apa rt a do s ot ra serie de cr ím enes, que en este caso serían cometidos por l os Estados2• No obstante, como también es co nocido, la segu nda lectura de es ta materia ha exc lui do, casi co n la unanimidad de los Estados y de los miembros de la Comisión de Derecho Internacional, es ta última catego rí a de cr imen de Estado, recogiendo en cambio el capítulo 111 del nu evo proye c to una nu eva categoría de ilícito inte rn acional, la s vio lac ion es graves de ob li gaciones de normas imperativas de der ec ho in ternacional general. Es una obviedad que la violación de un a norma de ius co gens debe tener consecuencias jurídicas diferen tes a l as de la violación de una norma qu e no tenga este carácter. Pero hay que te ne r en cuenta que l os ejemplos de críme nes que recogía dicho artículo 19 (la agresión, el establ ec imi en - to o el mantenimiento de una dominación colo ni al, la escla - vi tu d. el .)!e no c idi o. el anartheid _y la cont am in ación ma si va de la atmósfera o de los mares) so n ejemplo de tales vio laciones graves de obligaciones de no rm as imp era tiv as de der ec ho int e rna c ion al gene r al y lo curio so es observa r que h ay una est r echa si mil itud ent re estos eje mp lo s, lo s dado s por el a rtícul o 19, y lo s c rím en es r eseña dos al ini c io de l pre s ente trabaj o, es to es , lo s c rímen es de in di viduo . C iertamente , el c rim en de genoc idi o se recoge en el artí c ulo sex to de l Es t at ut o de R oma co mo un o a l os que se le a tribu ye co mp eten cia a la Cor te Penal lnt e maciona l. Lo mismo ocurre co n la esc l av itu d y el ap ar th eid, a mb os crímen es de le sa hum an id ad del a rtícul o 7, y con el cri m en de agresió n, c rim en no d efin id o en el es t atuto de Roma pero si en el artícu lo 16 del proy ec to de c rím en es co nt ra la p az y la seg uridad de la hum anida d de 1996. Ig ualment e, el crimen ecológico apa r eció en la prim era l ec tur a de 1 991 de es te úl t im o pro yec to ', a unqu e de spu és fu e ex cluid o, al conside - rarse , al igual de lo qu e s olía dec i rse r especto a su in clusi ón en el artí c ul o 19, qu e aú n es pr e matu ra su cr ista li zació n. Buscand o en l os debate s hab i do s entre lo s mi em - bro s de la Co mi sión de De recho Int e rn acional sobre es t as cu est ion es puede en co ntrar se al gu na d ecla r ació n poni e nd o de ma nifi esto es ta si militud rati o na e mat e ria e ent re ambo s tip os de <<c rím en eSJJ 4• Si n e mbar go, la r ea lid ad es que no se ha prestado atenci ón a la rel ación entre ambo s. S impl ement e, el artícu lo c uarto del pr oyec to de c rím e ne s con t ra la p az y la segu ridad de la hum a nid ad di ce que no pr ej u zga en nad a cu es tion es de responsa bil id ad de lo s Es tad os y el ar ti c ul o 58 del pr oyect o de és ta hac e lo mi s mo re s pecto de cual - qui er cues t ión r ela t iva a la r es pon sa bilidad penal del in div idu o. En con sec ue nci a, s er ía abs urd o de n omin ar a l as misma s conduct as crímene s, cu ando n os refe ri mo s a los i nd ív idu os .. v viol ac io nes .J!raves de o bliJ! ac ion es de n ormas im - p erat i vas de de rech o internacional ge neral , cua nd o n os ref er im os a los E st ados. De bería ut il i zars e, pa ra evi t ar eq uí1 Según dice el ar tícu lo 5 del mcncionndo Esta tut o, la co mpet enc ia de la Corte Pe n al Int ernacio nal se l imi tara a l os c rimc ncs má s gr ave s de tr anscendencia p ara la co muni dad in tern acional en su co njunt o. ! Reco rd emo s que l os párrafos 2, 3 y 4 de l art íc ul o 19 señalab an lo siguie n te: 2. El h echo inte rn acio na lm en te ilí cito re su lta nte de una vio la ción po r un Es t ado de una ob ligación in ternacio n al tan esencial para la s alvagua r dia de in te r eses fundam e nt ales de la co mu ni dad in ternac i onal que su viol ación esto r cx:o no c ido como c ri m en por esa co muni dad co ns ti tuye un c rim en in t emüc i ona l. 3. S in per ju i cio de las di spos ici ones d el párra fo 2 y de con fom li d ad con ln s no nn ns de de r ec ho i nte rn ac ional en vi gor , un cri m en interna ci ona l puede r es ult ar , en pa ni cular : a) de una vio l ac i ón grave de una obli gac ió n in tcmaci ona l de imp o rt anc ia es cn cinl p ara el m nn te nimi e nt o de la p az y la s egur id ad int ernac i on ale s, co mo la que pro híb e la ag r es ión; b) de un o viol ac ión grave de una ob l igaci ón interna cional de imp o nan cia es encial para la s al vaguar di a de l der e cho a la li br e det erminación de l os pu e bl os, c omo la que pr oh ib e el es ta bl ecimien to o el ma nt en imi ento p or la f uerz a de u na do min ación co lo ni al; e) de un a viol ac i ón g ra ve y en gra n esca la de una ob ligación i nt e rn acional de impo na n cia esenc ial-para la salv nguar di a de l ser h um an o, co mo las que proh iben la esc l av i tud, el genoci di o, el apa nhe id; d) de una viol nc i ón grnve de u na obligac ió n int e mac ionol de importan ci a ese nci al para la sa l vagua rdi a y la p ro t ec ci ón d el m edio hu man o, co mo l as que prohiben In co nt aminación ma si va de la a tm ósfera o de los mar es. 4. To do hecho inter na c io n alme nt e i lí c ito qu e no sea un cr ime n int e rn ac ion al con for me ni párr afo 2 constituye un de li to int ernac iona l. .\ Al respecto vcase a TOMUSC HAT , C .: «C rim es again st th e env ir on mc nb ), E 11 vi ronmenwl po li cy ami Low, 1996, vo l. 26 , p~ gs. 242 - 243 . .. Auuario de Derecho lnte ma ci onal , 1 99 4, vol. 11 , seg und a p arte, p:lg. 1 56. ro tOt R EVISTA IJ E ESTUDIOS DE ClE..-.CJAS SOC IAl [$ Y II IJM ... NIIJA D ES Ol CÓROOBA IMilll T UOOl) vacos, una única ex pr es ión, la de cr im en int ernacional. Ah ora bien , lo que h ay que tene r en cue n ta es que los c rímenes siem pre so n cometidos por per sonas. Muy claro fu e el Tr ibun al de N ur e mb erg al seña l ar que «los cr ímen es cont ra el derecho in ternac io nal so n come tid os por perso na s y no por en tidades ab strac ta s» 5 y de ah í que en todo caso de ban ex ig ir se r es p onsa bilid ades indi viduales a l os autores de l os mi smos. Pero lo que t am p oc o puede pasar inadvertido es que n ormal me nt e tale s c rí me n es int e rn ac ional es son perpetra dos p or medio de l Estado. Fijémo no s que , segú n es t ab l ece el a rtí cu lo 7 de l Es t atuto de Roma, los crímenes de lesa h uma n idad n ecesi tan se r come t idos como p ar te de un ataque ge n era l izado o siste máti co contra una pob l ac ión ci vi l, lo que, eviden teme nt e, implica un eleme nto po lit ico que la mayoría de l as veces, aunque no n ecesa ri ame nt e, partirá d el go bi erno o de l as altas esferas de un Estado'; as í lo vie ne a dec ir el Tribunal Int ernacio nal para los críme n es co m et id os en la Ex Yu gos l av ia al a firm ar exp re sa ment e en el asu n to Tadic que esta frase exige que h aya al guna forma de p oli ti ca g ubernamenta l, or gan i zac i ona l o gru pal»'. Asimismo , es lógico imaginar qu e al crimen de ge n ocid io le ocurre también algo simi lar y, so bre t odo en el caso d el cr i men de agresió n, es tá claro que só lo puede r ea liz arse a t ravés del Estado . Po r tan t o, es obliga do en estos casos analizar que consec uenci as acarrea para el Estado la co mi si ón de un c ri - m en. No querem os deci r qu e toda vio l ación grave de ob l igac i ones de normas imp er at i vas de derecho internacional general, tal y como ah ora se perfi la en el nu evo proy ecto sea n crímenes con tr a la p az y la seg u ridad de la hum a ni dad; el lo merecerá una i nvest i gac ión aparte. P ero lo que es tá claro es que , como ve m os, son much os los s upue stos en los que se s olapa la impli cac ión de lo s individuo s y del Es t ado y un análisis co njun to de l os punto s de contacto de la re spo nsabi li dad que para a mb os deriva no ha s ido ab or dad o por los trab a jo s de la Co m is ión de D erec ho lnt em ac i ona l. 2. Co mo es fáci l de com pr e nder , el Estado es simple m ente una entidad abstracta. Al fin y al cabo , es un a persona jurídica y de a hí qu e, como es ca ra cter ístico de és ta s, segú n di jera el cano ni sta Si nibaldus Fisc u s, su s ubj etividad es tá fundada en un a ficción; se finge una unidad o ce ntro de imputación de d erec ho s y obl i gacio n es. P or e ll o, resu lt a l óg i co argume nt ar que el Estado, en cuan to tal , no pu ede co meter un c rim en y se r re s ponsable cr imin a lm e nt e. Como decía el vi ejo apo t egma jur ídic o, IISociews deli n querem n on potest». Ci er t amente, la in exis tencia de mens rea o int en ción de p erpetra r un crimen que su byace de la personal id ad jurídi ca d el Estado parece sufic ien te suste n to para ello. P ero , con todo, algunas voces han defendido que la evo lu ción de la Ciencia del Derecho ha llegado a admitir recie nt eme nt e q ue l as personas jurídicas puedan ser cons id eradas criminales. De hecho, en Es tados Unidos cabe que lo sean las empresas y sociedades y, sobre todo, en el pl a no internacional ha y que re co rdar que el T ri bunal de Nurcmberg cons ideró, a pesar de lo qu e indi ca m os en su momento, qu e delenn in adas sociedade , caso de la Gestapo o de las temidas S.S ., tenían tal carácter cri rni na l8. En este sentido es compren si ble que todavía haya quienes defiendan la noción de crimen de Estado. Es te es el caso del profe so r Al ai n Pelle! quien en su conoci do trabajo <<V i ve le C rirn e! Remarques s ur les degrés de l'i lli cite en droit intema ti on al>> no duda en calificar al Estado nazi co mo un Es tado c rimi na l. Como litera lm en te seña la el c it ado profesor, «puede pensarse y est im ar e que no hay nada chocante en definir a la Alema ni a na zi como un Estado crimin al con la co n no ta ción clarame nt e nega ti va y el oprobio moral que va ligado a esta ex presión "' . Ahora b ie n, lo que h ay que tener bi en en cue nt a es que si aceptaramos esta teorla del Es tado c ri m in al, su consecuencia lógica es cons id erar que el peso de dicha responsabilidad recae sobre toda la población del Estado. Como es de sobra conoc id o, si levantamos el velo a esa abstracción jurídica que es el Estado nos encontramos co n qu e, en co ncreto, el mismo se compone de tres element os esencial es: territo ri o, gobierno y población y de ahí que, en esencia, el nudo gor di ano del problema que esta rn os pla nt ean do radique en dete rm inar si a esta última le correspo nd e pechar con la carga de una in criminación. Ev i de ntemente, desde esta perspecti va está cl a ro qu e no debe ser p os ible en nin gún caso i mp utar un crim en a un Estado cua ndo la s act uac io ne s de li c ti vas de su go bi e mo no cuentan co n el resp al do de la población. Además, tengam os muy presente que en no pocas ocasiones la población no so lo no respalda la co mi sión del c rim en s in o que in cl uso es la p ro pia víctima, como ha ocurr id o, por ejemplo, en numerosos casos de viol ac iones graves de los derecho humanos. Por el cont rari o, podría est im arse en un p ri ncipio que no habría ningún obstáculo en cali fi car a un E tado de cr im inal si su población ha co mp artido, apoyado e inc lu so ap laudido l as actividades criminales de su go bi erno. En cierta manera, esta re fe rida connivencia de la población estuvo prese nt e en el ci ta do ejemplo de la Alem an ia n az i o en otros, co mo la It al ia de Mussoli ni o el régim en se rb io de Pale en Bos ni a -H erzegovina. As imi smo, recordemos que este arg umen to ya ll egó a defenderse en l os debates habidos en el seno de la Comisión de Derecho Internaciona l. Co ncretal Offi ce of United States Chief of Counsel for Prosec111io11 of Axi s Criminality (ed. ). Nazi Conspirar1 cy ami agressi on , Opiniou ami judgme nt, 1947, pág. 53. ~>A l respec to véascn los comen t arios del lc trndo Da rryl Robinso n en su tr a bajo ROBI NSON, D.: •cDc fi ni ng c rim es against humanity at thc Romc Co n fc rcn cc>>, Am e rican Journal of lnt erna t ional Law , 1 999, vol. 93, pf 1 gs. 47-51 . 1 Prosecutnr v. Tadic , opi nion andjudgment, 11° !T-94 - 1-T. para. 644. (lnternaaonal Legal Mar erials. 19 97, pág. 941 ). 1 Como n os recuerda el profe so r Julio Barbaza (BAR BOZA, J. : «ln t ematio nal cri m inal l nwH , Recueil des Cours de I'Academie de Droir lnicrnational, 1 999, vol. 78 , pág. 1t4). ~ PELLET, A.: ((Vive le cr imel Rema rqu es su r l 'illic it c en droit i nt crnationa l », f¡¡t erna ti o rr al Law 011 1h e eve of t ll e Twe nt y..¡irst ce mu ry. Views [mm tir e lnt cmational Law Commis.rion, New York, e d. U nit cd Nation s, 1 997, pftg. 304. t02 RE VI STA 01· FS TUnl OS DE C IEN CIA<; SOCIA l E S\' HUMAI' I OA O ES o r. CÓ ROODA. n il m. 7 (200!) mente, algu nos de sus miembros, incluido el anterior re lator especial, el profesor Gaeta no Arangio-Ruiz, manifestaron de forma ex pr esa que, dado que en numerosas ocasio nes la población no es totalmen te ino cent e, seria conven ien te hacer ver a los pueblos los peligros que pa ra el l os podría re - presentar la adopción de actitudes que equivalieran a u na complicidad m ás o menos pate nt es con los actos cri mi n al es de un gobierno democrático, no democrá ti co o de un déspota'". Pe ro el i nt errogante que surge de esta re fl ex ión es obligado: ¿Cuán do hay que considerar que se produce ta l complicidad? Si n duda, como va mos a ver a con ti n ua c ió n, la respuesta no es senc ill a de dar. Como es lógico pensar, una prete ndi da co mpl icidad bien pu ed e ser debi da a un a manipulación de la opi n ió n púb li ca por obra d el férreo cont rol que sobre la mi sma suelen ejercer los go bi e rn os. As í son conocidos los supuestos en los que la población no ll ega a conocer la r ea lidad de l os hech os c rim in al es o los casos en l os que un a fa lseada pr opaga nd a consigue una ad hesión incon di cional (e irracional) de la población a su go bi erno. El ejemplo de lrak, entre otros muchos, es pa radigmáti co de e ll o. Aunque con estas ideas no pretendam os en modo alguno q ui tar im po rt ancia al am paro que la población presta a su gobierno, con e ll as si qu eremos poner de manifi es to que una pretendida culpabi li dad de tipo penal puede quedar ex cl ui da . En cierto se nti d o, esto es lo que venía a decir el canci ll er Helmut Kohl, q ui én en su conocida frase para justifi ca r al pu eb lo alemán del holocausto nazi se ñalaba que por entonces éste se encontraba en un per ío do de in fa ncia" . Por otra parte, también cabe hacer una se ría obj eción a la responsabi li dad co lect iv a, esto es a la responsab il idad extensible a todos y cada uno de los ciudadanos que e nt raña el juicio de Estado crimin al. Natural me nt e, dicha extensión no pasa de ser un a mera abstracci ón, ya que no debe ser de recibo cargar Jos crímenes so bre los i noc e nt es , niños y generaciones futuras. Además, siempre cabe encontrar denh·o de los pueblos personas que co mba ten o se oponen a l as actuaciones criminales cometidas en su Es t ado, personas s ufi cientes para salvar la dig ni dad de su puebl o. Ello ya lo había indicado ex presamente el p rof esor Fran c;ois Ri gaux al señalar que lo normal es que, a la vez que ó'-.._'}:"'V'V" ..n"""l_.... l Vv- • "} ..-..r.;....,." ~ n .\.r.r ~;,. ., O"'JV" .,..,. ; ,., .,.;~,.-..1..-u, ..,..t w saben << preservar el honor de su pu eb lo luchando contra el ascenso de un poder criminal y resis ti endo a sus em presas. La condena al Estado no au toriza a i nc luir en el veredicto a todo el puebl o"" . Po r úl t im o, hay que tener en cuen ta que la complicidad es un concepto penal y los pena li st as consideran qu e para que és ta co ncurra es ne cesa ri a una ap ortac ión eficaz al h ec ho de licti vo qu e te n ga al men os cier ta relevanc ia pa ra la pr oducción del r es ulta do. Así, es dificil pens ar qu e la con - du cta de apoyo al c rim en del c iudadan o m ed io de l Estado e ntr e de ntro de este conce pto. En consecue ncia, po r to do lo indicado deb e qued ar exc lu ida la c ri mi na li zac ión del Es t ado , a un qu e e ll o no deb e llevar c omo co n sec uen cia qu e el aludido r espa l do de la pobl ac i ón a lo s cr ímen es sea una cu es tión irre leva nt e pa ra el dere c ho internac iona l. 3. A pes ar de lo ind ica do y de la op ini ón ma yo ritaria en co ntra de l conce pt o de c rim en de Es tado , el profesor Alain Pellet ag ud amen te n os ha advet1ido qu e en la práct i ca in t ernacional nume rosos Estados son de hec ho considerados cr im i na les" y, en verdad, no le fa lt a raz ón al refe ri do p ro f es or, toda vez qu e, co mo es sa bido , uno de l os té nn inos de mo da en el lenguaje de l as re l ac ion es i nt e rn ac i on al es actu al es es prec i sa m en te el derogue St ate o Estado d el i ncuente , canalla o bribón . Se trat a de un té rn1 i no co n el qu e el Depa rt amento de Es tad o norte americ ano conside ra a determi nados Estados, co m o, por eje mp lo, l rak, Se rbia, Sudán o Yu gos l avia, fu era de la l ey in te rn a ciona l a causa de su i nvoluc rac ión en el tCJTo r ismo , la violación g ra ve de d erech os hum an os ... , es to es, c rím enes int e rna ci onale s. Pe ro lo que más acerca este co nc epto a criminal iza r al Est ado es su uso co mo ju sti fi cac ión de l recurso a sa nc i one s un i la te ral es punit i vas co nt ra tal es Est ado s. Sin dud a, éstas se rían la con sec uen cia natural de di cha crimina l izac i ón y de a hí que resulle pa rad ój i co, segú n dijera el profesor Graefrath , que alg un os Estado s re c urran a ella s al mi smo tiemp o qu e ni eg an el co n cepto de c rim en de Es t ado" , como curiosament e ha ce Es tad os U nid os en lo s tr aba - jos de la Comis i ón de Der ec ho Internacion al" . Apa rte de estas sa ncione s un i lat er ale s, t am bi én n os encontram os con l as in st ituci o nal es im pu es tas en apl icación de l Capítu lo V Il de la Carta de la s Nacio n es Unida s, las c ual es s ur giría n, seg ún han defendido al guno s, de la comp ete nc ia que t ie ne el Conse jo de Segu r idad en vi ttud de este mecanismo pa ra decla rar y perseguir c rím enes de Estado , part i cu la rn 1e nte el cr ime n de agres ión. No obs ta nt e, cons ide ram os que no es el prop 6_.. ,...,.. ..A.n i , ..... C. ,. ;.A,. ..[1,l,....~ t .. t,... l f.tl .,....,. ;,~ '\i nnli ... ,.,. . .., . L..v- .J: .n lnAn. n _( ! ., raz ón de se r es , co mo se d ed u ce de la Carta de las Naciones Unid as, ha cer t odo lo p os ible pa ra ev it ar y at ajar l as s itu aciones que s upongan am enazas a la p az, queb ra nt am i en t os de la pa z o actos de agresió n, si n entra r en co nside ra ciones relat i vas a la re s pon sa bi lidad int e rn ac ional. Ev i dentement e, en el ejercicio de es ta l abor el Co n se jo de Segur id ad se va a ao An uario de hr Co mis ión de Derecho IIIJemaci ona l, 1 994 , vo l. 2, segu n da parte, pág. 1 60. 11 Re feren cia tomada de El Pais, 4 de ju li o de 200 1, pá g. 45. 11 RIGAUX , F. : < eLe cr im c d'E t nt. Rencxions s ur l'art icl e 19 du pr oj ct 'articlcs su r la rcs p onsab i lité des Eta ! SI), Le DIVit l ntcrnatiorwl a rlr e ur e r/e sr1 codifica/ion. Etu des e 11 l'honueur rl e Roberto Ago, Vol . J/1. Milano, cd . GiufTrc , 1 987 , pág. 324. 13 PELLET, A.: <<Can a Statc co mmit a cri mc ? Dcfinitcly yc s», European Jo umal of l nt c nrati on al Law, 1999 , vo l. 1 0, pág. 433 . 1• L as palabrn s expresas de l p ro f esor Gracfrath eran l as sig ui entes: « lt ca n no t ovc rl oo k cd th ;H th c s amc St atcs or au th ors who v ig ouro us ly op posc th c vcrY i dea of a spccific rcsponsibility r cgi mc of inte rn at ion al cr imcs and dc no un cc itas c rimin al i zing Statc rcs p ons ibl ity h av c no difficu lt i cs to un dcr stn nd counte rmcasurcs as pu niti vc sanct io n s, to acccpt pu ni ti vc da magc s and to ju stify cvcn thc applicat ion of fo r ce as sanc ti ons whcn it corrc spo nd s to th ci r po liti ca l approac lm (G RAE F RAT H, B.: ccNcw t rc n ds in St atc R csponsi bil ity,,, Tlresmmrs Ac r oasiu m. 1993, vo l. 20, p:\.g. 1 53). " AICN 41488, pág. 53. t03 RF.\' IST A I> E mtl OIOS IJ F CI ENCV.S SOC IA LES Y II UM A:-IID AD ES 0[ CÓRDOB A ,-. '1 UOOl l topar co n crí men es in tem ac ion ales, cuyos a utore s individuales deber í an se r castigados. Sin em b argo, lo cie rt o es que en la práctic a, co mo ha oc urr ido en la in vas i ón de Kuwait por lrak , un cla ro ejemplo de cr imen de ag r es ión, se ha res p onsabi li zado y sa n cio n ado al Esta do de lrak , si n exig ir se en nin gú n m ome nt o r es pon sa bi li dad es i nd iv idu al es , lo pro pi o, seg ún h emos ind i cado , de l os crímen es in te rn acio nal es. Al men os , recor d emos q ue la Co mun idad Eu ro p ea si ll egó a ma n ifestar qu e Sadam Hu sse in fu era ju zgado po r un tribu nal int ernaciona l. Ahora bien, d es de nu estro punt o de vista la cue st ió n c la ve q ue est á det e rm in an do qu e to da esta pr áct i ca de s anc i ones pr ovoq ue un a cr im ina li zac ión de h ec ho del Es t ado se enc uen tra en la pena que en rea l ida d está n supo n iendo para la pob l ac ión del Es tado en cues t ió n. S in d uda, en co nso nancia con lo exp r esa do en el epígrafe anterior y seg ún h an m an i festa do Fr ancia , Irl a nda y Suiza en sus ob servacion es c rí ti cas al artíc ulo 1 9, la ese ncia de cri min al i za r al Estado es pen n iti r sa ncion es que so n in ace pt abl es cas ti gos para los pu eb los". L os h ec h os es tán po nie nd o de ma n ifies to qu e es te efec to p erverso de l as sa nc ion es se está prod u ciendo . Bie n il us tr at ivo es el caso de l rak en el qu e, po r poner al gún eje mpl o, l as sa n ciones han da do lu ga r a qu e la media de la rac ión a lim en tar ia por h ab it an te y m es h aya desce nd id o a 2030 ca lo rí as, un a cif ra p or d ebaj o de 2500 ca lo rí as que d ebería se r la mínima para evi tar la m al nu t ri ción de la pobl aci ón17. Desde luego , no es ét i co que el p adeci m ie n to de la pob l ac ión, cas i siempre de l as capas soc ial es m ás des pr otegidas, sea el med io de ma di fic ar la co nd uc ta o de ej erce r pr es ión sobre g obi e rno s ti rá ni cos". Afort unad ame nt e, la co muni dad in te rn acio nal es tá toma ndo co nciencia de lo inju sto de es t as si tu ac ion es y así en un t ex to tan seña lad o, como es la dec lar ació n del mi le nio de las N acio n es U nid as , se a fi rma expresa m en te que d eber ía m in i mi za r se l os ef ect os adversos de l as sa n cio n es eco nó mi cas de l as N ac ion es Un idas so bre l as po bl ac ion es in oce nt es " . 4. Co mo ya ha q ue dado di cho , en el d erec ho inte rn aciona l no debe te ner ca bi da la c rimin ali zación de l Estado. Si n em ba r go, e ll o no qu ie re d ec ir qu e de la com isi ón de un cr i men no pueda d erivar se para el Es t ado ot ro tipo de ,. AICN 4/4 88 , pág s. 56 , 59 y 63. 17 /. e Monde, snme di 25 oc t obre 1997 respons ab ilidad. Así lo ha manifestado la Co rt e internaci onal de Justicia en su recien te se nt encia de 11 de julio de 199 6 sobre la s excepciones preliminares del asunto relativo a la aplicación de la Convención para la preve nci ón y castigo de l crimen del del it o de Genocidio al indicar que la responsabilidad de un i ndi viduo no excluye la del Es ta - do 20 . Ahora bien, ¿a qué clase de res pon sabilidad se estaría haci en do referencia? La Co rte no lo concre ta , pero, co mo dicta la lógica jurídica, ésta no ha de diferir de la responsabilidad que le correspon de a los Estados en derecho intemacio na l, es to es , u na responsabi li dad de naturaleza reparatoria que en estos supuestos se encargará de manera fun dament al de e li mi nar las situaciones creadas po r el c ri men y de resarcir pec uni ariame nt e los daños causados a sus víctimas. En consecuenci a, puede decir se, como co n br ill antez lo ha expresado el profesor Ju li o Barbaza, qu e de fonna análoga a lo que oculTe en l os derech os in ternos, de l c rim en in te rn ac ional sur ge, junto a la re spon sa bi li dad pe nal, una responsab il idad civil que incumbe, como menos s ub sidiariamente, al Estado. Se t ra taría, en pa labras del citado profesor, de "u na forma de responsabilidad i nd ir ec ta simi la r a la del empresa ri o por ciertos ac tos de sus e mp leados o la de los padres por cie rt os actos dañosos de sus hi jos me nores de ed ad> >" . Po r otra parte, podemos atisbar que la comisión de un crimen in te rn ac ion al tam b ié n puede dar lugar a otra consecuencia para un Es tado, consecuenc ia co nsistente en un necesario cambio d el gobie rn o que ha auspiciado u na pol ít ica c ri mi nal. Cie1 iamente, aunq ue no quepa co nsiderar c ri mi nal al Estado, e ll o no es ób ice a que la fac ilitaci ón y apoyo g ub ername nt al a la perpe tr ación de l os m is m os pc nn ita este efecto, el cual, como es lógi co , no ha de ser e nt end id o como una sanción penal sino como un a garantía de no re pet ic ión, idea es ta ú lt im a qu e ya fue de fendida po r el an t eri or relator especial Gaetano Arangio R ui z y doct ri nalmente por el profesor De Hoogh22 • As í, aparte d el natu ra l juicio y condena i ndi vidual que de bi era cor re sponder a los miembros del gobie rn o efectivamente r es ponsa bl es, la co mi sión de los crímenes, cuan do fo rm a par te de u na política gubernamental, ha de provocar el refe rid o cambio o renovación, lo que no r ma l- • ~ Ad emás, como tnmbién :1fim1n el sec re ta rio ge n eral de l as Naciones U ni d Ds, el s eñ or Ko fy Annan, estas sa nc ione s pued en en mu ch os s upue stos se r co ntraprodu cen te s, nl generar una rea cc ión patriótica que provoca una ma yor adh esión del pueblo con sus di rig en tes en contra de la s Nac i on es Unida s (A / 50 1 60 , S/ 1995 / 1, Sup lem enro de 1111 programa de paz: d oc: um ellto de posición del secretario general presemado con ocasión del cincuemenario de fas Nacione s Unidas, 25 de enero de 1995 , pág. 18) . Sobre esta pr ob lemá tic a de los efectos de la s sancio ne s de Naciones U ni das sob re la p ob la ción véa nsc lo s sigui entes inte resa nt es trab ajo s: WE I SS , T. G .; COR TRIGHT , D. ; L OPEZ , G. A. and MINEAR, L. : Political Gain and Civi linn Pain. flumanitarian impaciS of e couomic sanctions, La nh am, c d. R owman an d Littlcfield Publis hcrs 1 1 997. D AMR OSCH , L. F.: «The civil ia n i mpnc t of ccono mic sa n ctionsn, Euf orci ug Re straiut. Collecth·e /nt en' I!J ifion in imcrnal cmifli cl!i, New Yor k, ed. Co un ci l on forcig n rclnti ons prcs s, 1 993, págs. 274 y SS. 1 " U uUcd Natiom Mill e uni um Dec/aratiou, Al RE S/55 12. :o Case co n ccming application of tite conv e mion 011 the prereution mul pt mishm tm t of ti! e crimc of Genocide (Bosnia Her:egovina ' ~ Yugoslavia), p rel imin ar; ' objectio us. 11 july 199 6. l. C. J. , para. 32 . ! l BARBOZA, J.: <d n tc rna t io n al ... l,, op. cit., pág. 1 06 . u Co mo ex pr esa m ente seña la este pr ofesor, (<i n tc r nat i ona l cr imes gcncra ll y oug ht to givc r isc to thc ílddi t ional o bl igation for tl1c au th or St atc to ch íl ngc i ts govcn u nc nt ns a guara nt ee aga in st repct it iOml (DE HOOG H, A. : Obligat ion s e1gu omnes ami int e matimwl crimes. A th eore ti cal inquiry i11t o thc implementa/ion alUI e nforcem e nt of lhe in te malioual re spo n sibi lity of States, Do rd rcc h t, ed. Kl uwcr, 1996, pá g. 178). 104 kEVISTA DE FSTVDI OS Df CieNC IA S SoetALI:S y H UMANiflii O E.~ DE CÓROOBA, !Ñm. 7 (2002 ) mente habrá de pro du ci rse media nt e la transfo rm ación de un gobie rn o de corte dictato ri al en o tr o de carácter demo - crático. Por otra parte, en los casos en los que, seg ún indicamos anterio rm ent e, la realización del c rim en ha co ntado co n un ap oy o a mpli o de la po bl ac ión, c ab e pen sa r un a co n sec uencia ad ic iona l. Deb erían qu eda r p ermiti das me di - das te nd e nt es a qu e el pue bl o as um a el r es peto de l os va lor es de or de n p úbli co int em ac ional qu e la in st i tuc ión de l os c rim en es pr ete n de pr ot ege r.