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Las bromas de las mugeres [sic] : relación jocosa y verdadera de los trágicos azares que ocasionan las mugeres [sic] amigas de bromas y licores á sus pobres maridos, sin atender al corto jornal que ganan, con lo demás que verá el lector: [segunda par

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7 relacioiv jocosa yverdabeba de los trágicos azarss que ocasionan las mugeres amigas de bromas ylifiores ásus pobres maridos, sin atender al corlo jornal que ganarif .con lo demas que verá el lector. PRIMERA PARTE. Hojr pretende mi rudeza ámi auditorio espHcá', lo que baeen las mugeres cuando salen ácomprar. Hablaré por las (^adas^ las de corto zagalejo, con la mantrlfa caida yde medhno gi*acejo. Estas saleo álas ocho ála plazuela ácomprar , Revan la cesta en ei brazo , yáotras suelen encenirar. Aunque Rosean conocidas se saludan cortesmenté, ydice :vamos, vecinas, ábeber el aguardiente, Dice la mas descarada; eche usted unas copitas, porque estoy m^-asustada que las ánimas benditas. ¿Qué tienes, dice la otra , que estás tan acongojada? Te lo diré si me escuchas, palabra sobre palabra. 4^s {Kdm. 93.) Sí, mager, di cáanío quieras, que yo me alegraré mucho de saber cuánto te pasa , es todo mi major gasto. Pues ja que me das licencia , has de saber ,Maiianita, que el bribón de mi marido me tiene la sangre frita. Con la muger del cabrero gasta todo su jornal, ycomo es corto, no podemos satisfacernos de pan. Sino fuera por mis mañas, que le sé coger tas vueltas para hablar con mi querido , ja estarla áe hambre muerta. . Este es un gallardo mozo; pero aunque no tiene oficio, . solamente su presencia tiene mi afecto propicio. El metrae de la casa de sus padres cuanto puede , yregala ámi vecina porque avise cuando viene. Yo no sé por qué persona mi marido lo ha sabido, que lo mismo que un demonio de continuo está conmigo. Diariamente una peseta solo me da para comprar , yesta quiere de que alcance para comer ycenar. Para almorzar sabes que hago? sino viene mi querido, unas sopas yun torrezno ymedio chico de vino. Pero muger ¿no bebemos.^ vaya otra ronda ,Juliana f esta dice :eche usted copas ydos biscochos por barba. Responde la Micaela , sino lo tomas áenojo no puedo menos decirte , que lloras con solo un ojo. Tu marido no es tan malo , pues tanto te maravillas: no hay día, que el mió, ámí no me sobe las costillas. Si el mió á BH me^entregara una diaria peseta , no me bahía de ganar ninguna áestar petimetra. Yo no soy tan desgraciada, replicó la BÍicaela, tengo buen palmo de cara yno fal# quien me quiera. Ypor último, señoras , hasta ahora no hemos bebido, échese por mí una ronda yvengan todas conmigo. Todas pagaron tres veces antes de ir ácomprar; ydan palabra áBlieaela que la han de acompañar. Salea todas en tropel, en amor ycompañía, yen seguida se metieron en una buñolería. De estos mandaron sacar con palabras indecentes, qné la fuerza del licor ya las tenia dementes. Comieron sin saber qué mirándose unas áotras, yhablando casi en frañcés dí(»n :¿quién hará lae compras Dá el reloj las diezymedia yse fueron ácomp^r, y;Ja que gastó los’Cüartos se ha tenido que mnpeñar. Dejemos en este estado aquesta primera plana, que eu otra segunda piute la dasé fiaalizada. DE EAS BilOMAS DE LAS »1ÜGERES. Dije en la primera parte como fueron ácojuprar cada cual por sn camino con incomparable afan. Lo mas caro ylo peor ' toman sin regatear, sin mirar qne su marido gana muy poco jornal. Este sale ai ser de día ydice: mira, muger, por Dios que álas doce punto he de venir ácomer. Viendo esta que son las once, por no tener desazón , corriendo enciende la lumbre echando doble carbón. Garbanzos, carne ytocino, echa áun tiempo en el puchero, sin fregar por no acordarse de ap habwlo hecho primero. Tanta prisa le dá'al Suelle, que se elvida de quitar la espuma que hace la carne, porqna la echó sin lavar, mea al punto la verdura, dan las doce menos cuarto, ycon un j>apel de estraza limpia cucharas yplato. Ai fin, ya viene el marido, yella que le vé entrar, dice :ahora llega la mia, yasi le principia áhablar. Mal haya sea el tendero, que me ba dado unos garbanzos, los mas caros ymas duros, no hay lumbre para ablandarlos. Apenas tü te salistes, cuando los puse ácocer , yaasqoe quieras, ásu tieada no he de volver otra vez. Dettanera^ hombre ,que estoy enteramente abarrida, qae no be podido hacet' mas que atender ála comida. Él marido le responde: has atendido muy bien, ¿no te dije que álas doce habia de Teñir ácomer ? Pon la mesa jTamos pronto, que yo me voy ámarchar^ ysin comer no me voy, que tengo de trabajar. Deja, le echaré la especia yunos granitos de sal, mientras tanto en el plato las sopas pnedes cortar. Ya remojaron las sopas priñcipiado ácomer, cuando notan de que el caldo amargaba como hiel. Mager de dos mil demonios, ¿dénde tienes el sentido? ¿te has empeñado en estar en campal guerra conmigo? Esto no es para cristianos, al punto esas sopas quita, yporque nadie las vea ¿chalasen la garita. Los garbanws en la olla iodos se habían pegado, ycon la fuerza de la lumbre se habían asocarratdo. Y- viendo aquesto el marido, todo, falto de paciencia , olía,- comida ycacharas se lo tiré ála cabeza. Con un hueso de la carne como era de la cabeza, so le ha clavado en }in ojó ycajé al suelo traspuesta. Mal^ciendo su fortuna se fué el pobre étrabajar, yella volviendo ásu acuerdo ácomenzado ágritar. Favorecerme, vecbas, . j|ne me mata mi marido , Dcnien la justicia, yesta que lo ponga un nn presidio. Acedó la Tóciadad, yviéndola ensangrentada la dicen :¿por qué ha sido esto? y«Ha respmide: por nada. Llaman en fin al alcalde, ycon él ánn cirnjano, yatajándola la sangre isu marido llamaron. Este dando su descargo en buena declaración, por curarla al drojano tuvo que darle nn doblon. AI alcalde tres ducados, al mimistro una peseta, ypor ültimo remate se quedóla mngertuerta. Esto sucede ámenudo, . nadie lo puede dudar : ¿qué haya hombres viendo esto que se atrevan ácasar? Ojo alerta, caballeros, tomar en esto dechado , mientras merbce el perdón , el autor ,Pablo Cruzado. i -^FIN.,. 3f(tilrtd:—íSW. Imprenta de D. J. Mares, calk de Itelalnres. nifen. 17.