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Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 DOI 10.36950/elies.2022.46.7 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 101 La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX * Eva Bravo-Garca Universidad de Sevilla Instituto Universitario de Estudios sobre América Latina (IEAL) [email protected] Resumen El objetivo de esta contribución es ofrecer una caracterización sociolingüística de las mujeres cubanas en el siglo XIX a través de documentos autógrafos. Para ello, se toman como fuentes de estudio cartas escritas por madres, esposas, hermanas o amigas, y enviadas a sus familiares durante la última guerra de la independencia de Cuba. El estudio sobre material epistolar permite trazar un perfil sobre la competencia lingüística femenina –tanto en el aspecto oral como en su manifestación escrita– que hace posible determinar usos y tendencias, así como establecer un grado de concordancia con las realizaciones que caracterizan el español cubano actual. De forma concreta, se enuncian tendencias de pronunciación, la competencia escrituraria de las autoras y los usos sociolingüísticos propios. Este análisis se contextualiza en una documentación epistolar interpretada como un egodocumento producido en un contexto histórico de honda transformación para la sociedad cubana y para el papel que en ella desempeña la mujer. Palabras clave: español de Cuba, español del siglo XIX, cartas, escritura femenina, egodocumentos. Abstract The aim of this contribution is to offer a sociolinguistic characterization of Cuban women in the 19th century through autograph documents. For this purpose, the sources of study are letters written by mothers, wives, sisters, or friends and sent to their relatives during the last Cuban war of independence. The study of epistolary material makes it possible to define female linguistic competence –both in its oral aspect and in its written manifestation– which makes it possible to determine uses and tendencies, as well as to establish a degree of correlation with the realizations which characterize current Cuban Spanish. More specifically, the contribution describes pronunciation trends, the authors' written competence, and their sociolinguistic uses. This analysis is contextualized in epistolary documentation, construed as an egodocument written in a historical context of profound transformation in Cuban society and women´s role in it. Keywords: Cuban Spanish, 19th century Spanish, letters, female writing, egodocuments. 1. Introducción Trazar un esbozo de la voz y la imagen femenina a través de la epistolografía es un proyecto que implica el reto de desentrañar qué es lo peculiarmente femenino en este tipo de texto de larga tradición escrituraria. Sin embargo, el estudio de las cartas de mujeres en el siglo XIX tiene un interés especial por dos aspectos fundamentales: de una parte, nos muestra la sociedad cubana en los momentos previos a la independencia, cuando se est configurando la identidad social y lingüística de un nuevo país; de otra, la mujer
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 102 cobra especial resonancia en los acontecimientos que presiden esta época y se convierte en un elemento social relevante y activo. Para garantizar una imagen auténtica –alejada del estereotipo de la mujer cubana que relataban los libros de viaje (Barcia Zequeira 2003)– es preciso recurrir a fuentes documentales fidedignas como son las cartas de mujeres reales enviadas a sus familiares en calidad de madres, esposas, novias o hermanas. Por el contrario, las cartas literarias o las de personajes relevantes de la época –como las de María de la Merced Santa Cruz y Montalvo, condesa de Merlín (1928) o Eulalia de Borbón (1949)– no responden a la lengua cotidiana y no pueden ser paradigma de la oralidad trasunta. Por ello, se ha tomado como corpus de trabajo cartas personales que se han conservado por azar entre documentación tomada al enemigo, tal y como aparece catalogado en el Archivo del Instituto de Historia y Cultura Militar de Madrid, una de las instituciones que custodia la documentación relacionada con las contiendas previas a la independencia de Cuba. La descripción de documentación tomada al enemigo es estricta, es decir, son un conjunto de papeles recuperados del campo de batalla o requisas y guardados para obtener información que potencialmente pudiera ser valiosa (Bravo-García 2015). Entre esos legajos de interés militar y estratégico –órdenes, informaciones sobre acciones bélicas, movimiento de tropas, abastecimiento de armamento, etc.– y diarios de operaciones, se encuentran documentos íntimos (cartas, poesías, fotografías, etc.) que quedaron abandonados en la huida y fueron conservados para su análisis posterior. El beneficio de estos textos privados es de tenor más psicológico que estratégico, como conocer datos sobre el enemigo, sus familias, los aliados y presentados al enemigo, la ubicación de personajes importantes, el estado del territorio, etc. La selección resultante constituye un corpus no cerrado (Caravedo 1999) de excelente conformación para los fines filológicos; en él se encuentran mezclados documentos cultos y populares, formales y familiares, con la variedad suficiente para permitir conocer un estado de lengua en una etapa poco conocida de la historia del español como es el siglo XIX, y especialmente en el caso de la variación americana y, en concreto, la cubana. Entre todo el material disponible, las cartas privadas son un excelente tipo documental porque no están sometidas a ningún tipo de mediación, corrección o injerencia de autor secundario (Castillo Gómez 2005; 2011). Más bien al contrario: al ser de carácter familiar e íntimo se escriben pensando en que van directamente del emisor al receptor. Por ello, el emisor no tiene recato en incluir en ellas un gran contenido emocional, potenciado por la preocupación por los seres queridos en el frente o dispersos por la guerra. Están escritas con cierta premura, aprovechando emisarios ocasionales y siempre con el temor a que caigan en poder del enemigo y puedan comprometer al receptor. En estas circunstancias, consiguen transmitir una espontaneidad que refleja usos familiares y coloquiales, al tiempo que evidencia la competencia escrituraria de sus autoras. Por todo ello, son un excelente material para el análisis sociolingüístico conforme a los tradicionales parámetros de la distancia o inmediatez establecidos por Koch y Oesterreicher (1985).
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 103 2. Contexto histórico y lingüístico La diseminación de las nuevas ideas que promueven las independencias americanas hizo que la segunda mitad del siglo XIX fuera un momento convulso en la isla, provocando la creación de nuevos referentes vitales que transformarán hondamente la sociedad y sus modos de expresión. En el caso concreto de Cuba, el proceso que conducirá a la independencia es lento, ante la decisión del gobierno de mantener a toda costa el control de la isla. Hay un ambiente continuo de agitación social y tres intentos bélicos de independencia: la Guerra de los Diez Años (1868-1878), la Guerra Chiquita (1879-1880) y la Guerra del 95, que concluye con la Paz de París del 10 de diciembre de 1898 (Navarro 1998; Aguilar 2000; Thomas 2004), una fecha que cierra cuatro siglos de presencia española en la isla y cambiará las bases para las relaciones lingüísticas y culturales con América. Desde el punto de vista sociolingüístico, este siglo es clave en la redefinición del idioma español en América (Flores y Melis 2015; Frago Gracia 2010). En efecto, se van a plantear a lo largo de esta etapa una amplia gama de problemas, tales como el surgimiento de fenómenos identitarios, la expansión de fenómenos variacionales concretos, el inicio de una nueva etapa en la periodización de la historia del español en el continente y el establecimiento de las bases de los procesos de normalización lingüística del siglo XX (Brumme 1995; Perl 2001). La dinámica de los acontecimientos de la independencia provoca una necesidad de la escritura en ámbitos muy diversos, lo que trae como consecuencia inmediata un considerable aumento del documento escrito respecto a la centuria precedente, tanto en cantidad como en variedad: cartas (oficiales, administrativas, militares y privadas), diarios (personales, de operaciones, de viajes), prensa (oficial, insurrecta y de variedades), bandos, proclamas, manifiestos, etc. 3. La mujer cubana en el siglo de la independencia La mujer cubana cambió a lo largo del siglo XIX, centuria en la que “lentamente se elevó del marasmo en el que estaba sumida”, según afirma Julia Martnez (1902: 129). En este sentido, la mujer cubana comparte experiencias similares con las criollas de otras zonas de América o las de origen peninsular; si no pertenece a círculos elevados y viaja, sus posibilidades de educación son escasas y reducidas al entorno en el que se desarrolla su vida. “Las cubanas son españolas con el sello de la tierra en que nacen” (Guerrero Pallarés 2020: 25) y, desde este punto de vista, el factor diferencial fue la guerra o, más exactamente, las sucesivas etapas bélicas promovidas para conseguir la independencia. La primera de ellas, la Guerra del 68 supuso un cambio radical: Se revela la cubana como otra mujer. Su indolencia proverbial desaparece, su timidez se trueca en valor y se lanza al campo con los suyos, no cual adusta amazona sino cual amorosa compañera del peligro; hace la vida del campamento, sufre todas las vicisitudes de la guerra, pero siempre se conserva la dulce y candorosa mujer de
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 104 otros tiempos. No le arredra el peligro, ni las privaciones ni las penalidades; su patriotismo se iguala a sus caros afectos. Cuando regresa del campo, una vez terminada la lucha, o prisionera de las tropas españolas vuelve más fiera, más segura de sí misma. Otras más afortunadas emigran y al contacto de mujeres de otros climas, brota en su espíritu la luz... (Martínez 1902: 130). Al margen de esta visión un tanto romántica, la mujer va a tener una importancia creciente en la sociedad y en los acontecimientos políticos de la isla (Prats García 2019). De ser anfitriona de reuniones, bordadora de insignias y banderas o recaudadora de fondos para la causa, pasa a ser pilar económico de la familia ante la ausencia de los hombres, e incluso protagonista de la acción. En las cartas dirigidas a Isabel II, la infanta Eulalia de Borbón constata en 1893, durante su viaje por Cuba y los EE. UU., que “[l]as señoras representan aquí un papel político muy importante” (Borbón 1949: 58). Las descripciones de la época avalan la participación activa de la mujer en la contienda: Las hijas del Camagüey [...] dominadas por la calentura de la pasión política, obedeciendo a la exaltación del espíritu belicoso que abrasa sus almas, se levantaron como un solo cuerpo al grito de la guerra para lanzarse a los campos, encendiendo en los hombres el ardor producido por su fanatismo patriótico; como las antiguas espartanas, llevaron al combate a sus maridos y a sus hijos. (Guerrero Pallarés y Alborad 2020: 33). A lo largo del ochocientos, la mujer escala puestos en la educación y la escena social, aspectos que llaman la atención de los viajeros que, como Francis Robert Jameson en 1820, visitan la isla. La educación femenina es algo que está recibiendo actualmente mucha atención. En todos (sic) las familias respetables se les enseña francés, música, geografía e historia. El aprendizaje del latín queda para los caballeros (Jameson 1966: 52). Crece a lo largo de la centuria el número de escuelas para niñas. El establecimiento de monjas llegadas de los EE. UU. (Ursulinas procedentes de Nueva Orleans en 1803 y del Sagrado Corazón llegadas de Nueva York en 1858) supuso una apertura en la educación de sus colegios femeninos. A esto se une la creación de sociedades recreativas como La Filarmónica, Santa Cecilia, el Liceo de La Habana, etc., en la que las damas se relacionan y salen de sus círculos familiares. A partir de 1878 se abre un curso para señoritas en la Escuela de Pintura y, ya en la década de los ochenta, las jóvenes se matriculan en la Escuela de Filosofía y Letras, así como en los estudios de Farmacia, Medicina, Derecho o Pedagogía, de la Universidad de La Habana. Durante ese tiempo, las familias pudientes envían a sus hijas a formarse al extranjero y adquirir educación a través de viajes. Todo ello, junto al contacto con emigrantes de media o alta condición social que llegan a la isla, abrió la mentalidad y elevó el nivel de formación femenino a lo largo de la centuria. En Cuba y Puerto Rico el grado de cultura general es indudablemente mayor que en el resto de la América latina, porque sobre facilitarse el contacto con la cultura exterior por la extensión de las costas en relación con el área del país, se ha favorecido, por las condiciones admirables para la asimilación del progreso de la mayoría de sus habitantes (de las Casas 1897: 69).
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 105 Sorteando los avatares de la insurrección, las cubanas desempeñan sus funciones familiares y sociales con un espectro cada vez más amplio y toman un papel activo en los momentos de guerra, en los que crece su protagonismo. En medio de la incertidumbre, llevan adelante a su familia, se ocupan de sus hijos y de las labores desempeñadas hasta ese momento por el hombre y siguen con interés los acontecimientos políticos que determinarán su futuro. 4. Descripción del corpus El corpus que sirve de base para este estudio se ha conformado con materiales localizados en el Archivo del Instituto de Historia y Cultura Militar (AIHCM) de Madrid, una de las instituciones españolas que custodia la documentación relacionada con las contiendas de la independencia de Cuba. Todos ellos pertenecen al legajo 3445, aunque el Instituto está realizando un proceso de reclasificación y creando legajos más pequeños. La documentación no está catalogada y no existe inventario. Los materiales han sido transcritos a partir de los originales y con un tratamiento riguroso siguiendo los criterios de la Red Charta (Isasi et al. 2020); posteriormente se ha realizado una edición digital con marcación XML-TEI utilizando el programa TEITOK (Janssen 2014). Siguiendo las directrices de Charta, se ha realizado una transcripción paleográfica y una presentación crítica. Los ejemplos de esta contribución se ofrecen según los criterios de esta última. A finales de 2022 las cartas estarán disponibles en la web del proyecto. Con las pautas descritas, se ha construido el Corpus Documental y Hemerográfico de la Cuba del Novecientos (CODHECUN) que tendrá ya materiales en abierto a partir de 2022 (Bravo-García, Mancera Rueda y Martín Aizpuru 2021). Como ya se ha adelantado (cfr. § 1), la documentación fue recopilada de forma azarosa. Eso ha permitido acceder a cartas familiares que, de no ser por estar en posesión de un soldado, se hubieran perdido, privándonos de testimonios escritos de lenguaje espontáneo de gran valor. Las distintas manos que intervienen en los manuscritos evidencian una formación escrituraria muy variada, poniendo de manifiesto en sus usos y cacografías la forma de pronunciar el español cubano en el siglo XIX (Martínez Pasamar y Tabernero Sala 2013), así como el nivel de conocimiento de escritura de sus autoras. Para este estudio se han seleccionado 18 cartas que presentan distintas relaciones familiares, niveles sociolingüísticos y grados de confidencialidad. Carta Emisor Relación Receptor Fecha Lugar 1 Avelina Pérez amiga Emilio 1893/11/29 Herradura 2 María Álvarez prima Fela 1894/5/22 Pipián 3 J. esposa o novia M. 1895/10/3 Veracruz 4 Luisa hija Mamita 1896/2/3 Sabanilla 5 esposa Compañero 1896/6/9
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 106 6 Aurora esposa o novia Juanito 1896/10/28 Central Valley 7 Eufemia Estrada de Rizo esposa Pepe 1896/11/28 La Carmita 8 Eufemia Estrada de Rizo Francisca Suarez esposa ahijada Pepe 1896/5/15 La Carmita 9 Luisa Rodríguez hija Mamá 1897/4/27 Trinidad 10 Juana Teresa Valdés tía madre Sobrino Pepe (José González Valdés) 1897/12/27 11 Teresa Valdés madre José González Valdés 12 Elvira amiga Pedro Ginjauma 13 Piti amiga Carmen 14 madre Hijo 15 hermana Leocadio 16 P. A. hermana Cacho 17 T. I. amiga Rosa 18 madre Hijo Tabla 1. Relación de cartas escritas por mujeres. Generalmente, las misivas están escritas por una persona, aunque no es excepcional que se añadan algunas líneas finales de mano de otros allegados. Por ejemplo, tras la carta de Avelina Pérez a Emilio (c 1) se encuentra en el mismo papel otra de Antonio Brizuela al mismo receptor; la carta 10, escrita por Juana a su sobrino Pepe, tiene unas líneas finales de mano de la madre del destinatario, Teresa Valdés, autora también de la carta 11. En el corpus seleccionado, ocho misivas tienen fecha tópica y diez fecha crónica, con indicación de día, mes y año. Están escritas entre el 29 de noviembre de 1893 y el 27 de abril de 1897; así pues, fueron redactadas en el momento previo a la última de las guerras cubanas y terminan en plena contienda. Las demás no contienen indicación de fecha o lugar. De los destinatarios, 5 son mujeres y 13 hombres (cfr. figura 1). Que el receptor fuera hombre es lo más habitual dado que la mayoría son cartas destinadas a esposos, hijos o padres que están en el frente o escondidos.
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 107 Fig. 1. Distribución masculina / femenina de los destinatarios. Las características personales de esta documentación y su localización en el momento de ser tomadas traen consigo ciertas dificultades, como la identificación de sus autoras. Viola (1987: 91) afirma que “en la carta no se puede no decir «yo», y la firma garantiza la presencia y constituye la huella ms concreta del sujeto de la enunciación”. En efecto, los manuales al uso prescribían la inclusión de la firma e indicaban cuándo y cómo incluirla: La firma merece particular atención. Debeis firmar con vuestro nombre y apellido enteros en las cartas ó esquelas de cumplido; el nombre de pila bastará para las de confianza; pero no empleeis ningun caso los diminutivos para estos nombres, ni las iniciales para los apellidos (Manjarrés 1854: 74-75). La forma de firmar varía en función del tipo de epístola y a quién va dirigida. En las cartas de Cecilia Böhl de Faber, por ejemplo, la firma puede ser “Fernn” o “Fernn Caballero”, “La Marquesa viuda de Arco Hermoso”, “Cecilia Böhl del Arco” o simplemente “C.” en la dirigida a su hermana (Caballero y Montoto 1961). Sin embargo, las circunstancias que rodean este corpus hacen que muchas cartas ni siquiera estén firmadas. Esto se debe fundamentalmente a dos motivos: a) No es necesario porque se envían mediante un emisario de confianza y autor y emisor se reconocen mutuamente: (1) yo te escrito {8} dos la ultima la lleva el Gene{9}ral Carillo que dormió en esta. {10} el día dos (c 11). b) Se omite por cautela a desvelar algún dato que comprometa al ser querido en el caso de que el correo fuera interceptado. (2) me figuro que tú cres {21} que no nos ocupamos de ti, {h 2r} {1} ¡pero que va! Tú no sabes la es{2}pocición que hay para los que sa{3}can, así es que hay que esperar {4} a que se precente la hora. (c 18). Las autoras son muy conscientes de lo azaroso del viaje que va a seguir su misiva y evitan asumir riesgos que, en caso de adversidad, puedan delatar a sus seres queridos. Por ello,
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 108 se observa que hay más firmas en los casos de misivas entre mujeres que en las dirigidas a hombres, porque en la mayor parte de los casos estos están en el frente. En algunas cartas se consigna las iniciales y en otras los nombres propios o apodos familiares. De esta forma, solo siete cartas están firmadas con nombre y apellido y, de ellas, únicamente cinco van dirigidas a hombres: dos de ellas a José González Valdés, próximo al estado mayor de Antonio Maceo (c 10 y 11), una dirigida por Avelina Pérez a Emilio reconociendo una deuda (c 1) y dos de Eufemia Estrada de Rizo a su marido (identificado como Pepe). Lo mismo ocurre con los destinatarios. El carácter allegado hace que el saludo haga referencia a la relación de familiaridad (1) seguida en algunos casos del nombre o hipocorístico (2): (3) Queridísima Mamita (c 4); Querido Compañero (c 5); Querida mamá de mi alma (c 9); Mi querido hijo c 11); Amigo Pedro (c 12); Queridícimo hijo (c 14); Mi más estimado y querido hermano (c 15); Mi elmano (c 16); Querido hijo (c 18). (4) Amigo Emilio (c 1); Mi querida y estimada Fela (c 2); Juanito querido (c 6); Mi inolvidable Pepe de mi corazón (c 7, 8); Estimadísimo sobrino Pepe (c 10); Queridísima amiga Carmen (c 13); Querido <sic> Rosa (c 17). El uso de la abreviatura denota cuidado en la comunicación y temor a revelar el lugar del ser querido: Queridísimo M. (c 3). Esta técnica se extiende a la referencia en el texto a otros familiares: Da un abrazo á L. (c 3), P. te hace afectos (c 3), me preguntabas si le mandamos a Joaquina una carta de P. (c 18), etc. Los vínculos familiares o sociales entre emisor y receptor quedan expresados en la figura 2, siendo las más frecuentes las cartas entre amigas, de madres a hijos o de hijas a padre o madre. Fig. 2. Relaciones de familia o parentesco entre emisor y receptor.
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 109 En cuanto a la adscripción étnica o social, las dificultades para identificar emisor y receptor con personas reales impiden dar información precisa sobre razas o niveles sociales, si bien algunos datos se desprenden de las propias misivas. Algunos detalles de la escritura permiten apuntar, con cierta cautela, a un origen africano ya que –como señala Álvarez Nazario– los negros hablaban el español “con las mismas caractersticas generales con que se daba entre los criollos blancos de nivel cultural semejante” (1974: 223). Rasgos como las nasalizaciones (cfr. § 6) unidos a confusiones vocálicas y ciertas soluciones de líquidas pueden apuntar a origen africano. En otros casos, las cartas dan una idea de la posición social de la mujer. (5) y no te creas, mas me critican {10} mi modo de viver los mismos {11} de nuestra clase, pues por lo {12} rregular están acostumbradas {13} a andar mal y le estraña el que {14} otra ande como se debe (c 5). La raza era un tema habitual en la sociedad cubana decimonónica y las referencias a los tipos étnicos o a las procedencias están presentes, tanto en su valor referencial como con carga interpretativa: (6) he sabido por el moreno Montes que ustedes son los que corren con Guan Ramón (c 1). (7) frente a los negros cuando los vayen a sacar {12} les das orden a las avanzadas para que los dejen {13} pasar (c 14). (8) no fueron los insurres{13}tos solos pues habían cien negros {14} y negras del Pueblo robando con {15} ellos (c 4). (9) Los insurrectos tuvieron como quince {2} bajas, sin contar como 25 negros {3} y negras del Pueblo de las que an{4}daban detrás de los insurrectos {5} robando y gritando Cuba libre (c 4). (10) Y como esos {5} marditos españoles tanto pren{6}den hombre como muje{7}res... (c 8). 5. La carta femenina como egodocumento En la década de los 50 del siglo XX, Jacob Pesser estableció el concepto de egodocumento, que fue desarrollado en las décadas posteriores para considerar como tales aquellos que, libremente o de manera involuntaria, dan información personal de un ser humano, sobre su familia, su comunidad, su país, informan sobre su punto de vista social o reflejan su relación con estos sistemas y sus transformaciones. Deben justificar sus actitudes individuales y humanas, manifestar sus miedos, mostrar sus valores, reflejar sus experiencias vitales y sus esperanzas (Schulze 2005: 110). En esta categoría se incluyen fuentes históricas de primer orden como los diarios, memorias, cartas personales y otros documentos que dan traslado de las vivencias de su
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 116 2) Yeísmo. El segundo rasgo en incidencia es el yeísmo, dado que un 16 % de los documentos manifiesta confusiones grafémicas: llegua (c 1), llo (c 2), yamé (c 4), eya, estreya (c 5), allel (c 16), lla (c 18), etc. Esto no impide suponer que sea un rasgo con mayor impacto pero corregido ortográficamente. 3) La confusión de líquidas /-r, -l/ aparece con similar distribución de resultados, lateral o vibrante (Terrel 1976; Dohotaru 2007): /l/: senbral, recueldos, lugal (c 2), horrol (c 4). /r/: sordados, sarba (c 4), resurtado (c 5), corcha (c 18). Se atestiguan, además, casos de corrección: confolmar[corregido sobre: l]me (c 9). Los casos en que, en lugar de una lateral o vibrante, aparece otra consonante, afianzan la idea del debilitamiento de la consonantes implosivas y la confusión en su restitución por escrito de un sonido que probablemente se articulaba de forma muy atenuada en lo oral. La debilidad del consonantismo implosivo se manifiesta en casos que tienen como resultado bien la pérdida del sonido lateral o del vibrante, o bien la aparición en su lugar de la nasal [n] o de la sibilante [s]: discunpen (c 4), quitascelo (c 14). Por otra parte, las consonantres líquidas pueden aparecer como resultado del debilitamiento de otras consonantes, como las oculusivas: preseltora (‘preceptora’ c 2). Esta debilidad llega a otros contextos, como la situación explosiva: pediódicos ‘periódicos’ c 4, espacharon ‘despacharon’ c 4, etc. 4) El debilitamiento de consonantes implosivas es una tendencia clara en estas autoras y forma parte de la caracterización del habla cubana (López Morales 1965). Afecta a muchas consonantes especialmente a la /-s/ (interior o final) (Figueroa, Dohotaru y Noroña 1992) (21), pero también la nasal /-n/ (Terrell 1975) y las oclusivas /-d, -g/, además de a las líquidas /-r, -l/ (22): (21) 2 potranga (c 1), las gracia, Álvare (c 2), las tienda, tres moneda (c 4), nosotro (c 5). (22) resinada ‘resignada’ (c 5), dificutá ‘dificultad’ (c 9). La sibilante es también resultado del debilitamiento de otras consonantes oclusivas: insurrestos (‘insurrectos’ c 4), salus (‘salud’ c 16), etc. Junto a estos ejemplos, se identifican muestras de ultracorrección de la sibilante (23), en algunas ocasiones corregidas (24), o de consonantes oclusivas, como en ocjedtos (‘objetos’ c 18): (23) dos bodegas de las defueras (c 4), te alles buenos (c 10b), etc. (24) tu madre que desea[tachado: s] vengas pronto (c 10). Si se correlacionan los casos de debilitamientos de todas las consonantes en posición implosiva, la incidencia sube a un 38 %, similar a los casos de testimonios grafémicos de seseo-ceceo (cfr. figura 4).
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 117 Fig. 4. Debilitamiento de implosivas. 5) La aspiración del fonema velar sordo /x/ se manifiesta con grafía correspondientes a su pareja sonora (Guan ‘Juan’ c 1), parega (‘pareja’ c 7), bagaste (‘bajaste’ c 15) e incluso grafías inversas (nejosios ‘negocios’ c 6) que evidencian la inseguridad en el uso de las correspondencias grafémicas sordas y sonoras y apuntan a una realización debilitada o aspirada. 6) Finalmente, hay que mencionar otros fenómenos propios de hablantes poco instruidos que evidencian su pronunciación cotidiana, como las siguientes: • Confusiones de vocales átonas: persicucion (‘persecución’ c 4), siguro (‘seguro’ c 16). • Epéntesis: atribuigo (c 5). • Confusión de oclusivas sonoras: bualdia (‘guardia’ c 16), buedes (‘puedes’ c 5). • Sonorización de sordas en posición explosiva (potranga ‘potranca’ c 1) o implosiva (prefegto ‘prefecto’ c 7). Junto a ellas, es interesante poner el foco en algunos casos de nasalización (ensamenes ‘exmenes’ c 2), que tiene singular interés en la carta 5, cuya autora representa de forma casi sistemática las [-n] implosivas como m: jemte, emtretengas, samto, etc. El rasgo podría apuntar a influencia africana (Álvarez Nazario 1974: 175), pero nada sabemos de esta mujer que, llevada por el enfado, ni siquiera se despide de su compañero; solo sabemos que era de clase social baja, ya que afirma que la critican los mismos de nuestra clase, pues por lo rregular están acostumbradas a andar mal y le estraña el que otra ande como se deve... (c 5). El análisis de estos rasgos nos muestra el proceso de variación del español cubano en el siglo XIX y el afianzamiento de muchos de los atributos que constituyen su descripción actual. Además, estas variaciones, como se afirma ut supra, tienen un valor específico para definir la totalidad de las relaciones en la sociedad y la cultura cubana de la época. Esto es aún más evidente cuando se atiende al examen de expresiones y usos formularios recogidos en las cartas. En ellas, se observa la emergencia de expresiones coloquiales en el documento escrito, recogiendo andalucismos o americanismos semánticos o formales de consolidada trayectoria, tales como candela, escaparate (‘armario’), escurcar
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 118 (‘registrar’), sinvergüenzura (‘sinvergonzonera’), etc., vocablos que se especializan en significados con la guerra –monte, trocha, presentado, reconcentración, etc.– o cubanismos como contesta (c 7), siempre (‘decididamente’): (25) le dieron {13} candela a varias casas (c 4). (26) habíamos comprado un {6} escaparate y un escritorio de {7} caoba muy buenos (c 4). (27) Sabrás que lla Pancho {35} mi hermano esta en el monte, después que los es{36}pañoles lo tuvieran preso (c 7). (28) En todas las pobla{6}ciones de por aquí muchas en{7}fermedades por lo de reconcentra{8}ción (c 9). (29) pero siempre {13} te quiero mucho (c 9). Un elemento caracterizador del cambio en la sociedad es el uso de los tratamientos. Frente a los datos que ofrecen estudios sobre documentos más formales de la época (von Büchau 2006), en estas cartas ya no aparece la forma vosotros; ustedes es de uso general con valor de respecto (30) o de confianza (31): (30) deseo que ustedes estén bien, y {4} que no pasen mucha escaces, pues {5} me figuro que la estarán pasan{6}do bastante mal, por la escaces {7} que hay en toda la Isla, y luego {8} los pocos reculsos con que usted cuen{9}tan (c 9). (31) te lo digo para que {12} veas que aquí se cumple cuar{13}quer mandato de ustedes es orden {14} santa para nosotros (c 18). En cuanto a las constelaciones de tratamientos, se observa una tendencia general al tuteo con algunos contextos de vacilación (tabla 3): Destinatario femenino masculino amistad tú tú /usted madre / tía tú esposas hermana / prima hija / ahijada tú / usted usted Tabla 3. Tratamientos según las relaciones entre emisor y receptor.
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 119 Mención aparte merece la carta 5, en la que el enfado con su compañero le hace empezar hablándole de usted para marcar la distancia comunicativa, aunque enseguida cambia al tratamiento de confianza: (32) Le deseo este bueno y demás {3} familia. Yo buena y demás {4} familia, la tuya buena (c 5). 7. La carta y su valor emocional Tanto por el trasfondo de la guerra como por la relación con el receptor, estas cartas son un material excelente para estudiarlas con un enfoque que contemple el lenguaje y las emociones, sin abordar este tema como se hace tradicionalmente, desde la creación literaria o desde las patologías. La escritura en el contexto de la guerra justifica que se encuentre en estos documentos una carga emotiva que afecta a la expresión y a la estructura discursiva. Según Trubetzkoy (1973: 20), el factor emocional de un discurso puede observarse a través de los recursos apelativos o desencadenantes. “Estos sentimientos son a menudo presuntamente experimentados por el hablante mismo; pero lo esencial es que el oyente sea afectado por ellos” (1973: 19) y hay que diferenciarlos de las manifestaciones naturales de sentimiento. La función emotiva fue defendida por Jakobson (1981) pese a las propuestas de otros autores de desterrar este aspecto de las categorías lingüísticas. En efecto, las cartas tienen expresiones “naturales” de los sentimientos de la autora, que obedecen a sus vivencias en la concepción de Wittgenstein (1997: II, 31). Aunque enfoques como la pragmática –y en concreto la simbólico-emocional (Sánchez de Zavala 1997; García Murga 2000)– reconocen el impacto de las emociones en los procesos lingüísticos, no hay hasta hoy un enfoque satisfactorio para en estudio de la emoción en la lengua. Tomemos como estudio de caso la carta 5, en la que su autora manifiesta desde el primer momento su enfado con el remitente. En ella se observan rasgos discursivos que evidencian su disgusto ante la infidelidad de su marido. Por ejemplo, vacila entre el tratamiento tú /usted y cambia la textura (Calsamiglia y Tusón 2004: 245 ss.), aproximando la sintaxis a la de un reproche oral y reforzando su articulación con estos elementos: - Sintaxis sincopada sin relacionantes: (33) Le deseo este bueno y demás {3} familia. Yo buena y demás {4} familia, la tuya buena; {5} estaban aquí de visita, se {6} fueron ayer. - Insistencia en pronombres yo-tú: (34) Yo tomó la plu{7}ma a un que ya a ti no te {8} alcanza el tiempo pues hay {9} como 4 meses que no te ocupas {10} de mí pero yo estoy muy {11} rresinada.
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 120 - Lenguaje sin filtros: (35) En {13} la última que te hise te {14} desía que, si podías, me manda{15}ras una cadenita que deseo tener {16} y quiero que venga de tu mano, {17} pero ahora te digo que no {18} quiero nada; déjala para {19} la puta que vive contigo. (36) Me dicen {8} algunas canayas “la marquesa”. - Expresión del afecto y asunción parcial de la culpa: (37) Eso es todo {12} mi pensar, pues yo cada día {13} te quiero y todo lo atribuigo {14} a que mi estreya siempre ha {15} sido la de los sufrimientos. - Resentimiento y expresión del dolor: (38) yo sufro más de {21} lo que tu buedes figurarte {22} pasó muchas soberbias {h 2r} {1} con las habladurías y las {2} símberguenzuras de los canayas{3} pues por todos lados tratan {4} de ofenderme contigo. - Ofrenda de paz: no le envía un obsequio porque no se lo merece, pero lo tiene guardado: (39) yo no te mando {20} nada por que no se propor{21}ciona; te tengo un pañuelo {22} muy lindo pero cuidado con {h 2v} {1} que nadie lo use que yo no lo {2} compré sino para ti. - Expresión de los sentimientos: (40) Es tanto lo que yo tengo que desirte {4} que me turbo y no sé lo que digo. {5} Los días me paresen años {6} y estoy como quién no piensa {7} con fijeza estoy repinta{8}da. - Reproche final: (41) yo no te digo que rresibas {15} mis caricias porque según {16} se dice no te asen farta. Y así termina, indicando solo la fecha, sin firma ni rúbrica. Toda la carta gira en torno a esa emoción del agravio y la desatención del marido por el que se sufre. Las emociones del yo autorial se manifiestan en la reiterada presencia del pronombre sujeto, en la ruptura de las convenciones de saludo y cierre de la carta e incluso en la sintaxis y la letra, que se desfigura cuando escribe la puta que vive contigo:
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 121 Imagen 1. Carta 5, h. 1r. La estructura habitual de las misivas, con ligeras variantes, suele ser la siguiente: • Dirección (informal). • Expresión de afectos y preocupaciones. • Demandan noticias del ausente. • Novedades de la salud y la familia. • Noticias de interés mutuo. • Envío de obsequios / peticiones / recomendaciones. • Escatocolo: últimas recomendaciones y expresiones de afecto. Las misivas están concebidas para la lectura interior, pero también se espera que el contenido sea compartido con el entorno, por eso se dan indicaciones y expresiones de cariño que deban ser comunicadas a otros miembros del entorno social. (42) En fin te felisitamos en el pros{17}pero año nuevo, saluda a todo {18} los amigos (c 10a). (43) mu{10}chos besos a todas [...] un pellisco a Ce{17}ca y una mordida a mis {18} hermanas (c 9). El elemento constante son las expresiones de afecto y preocupación por el ausente, ante la que brota la religiosidad popular (44) e incluso el trastorno (45, 46 y 47): (44) Nada mas tengo que decir {h 2v} {1} por ahora vida mía solo {2} que pienso mucho en tí {3} y que ruego a la Virgen {4} concluya cuanto antes {5} eso para tener la dicha {6} de abrazarte pronto, por{7}que cada día me haces {8} mas falta. (c 6). (45) Leocadio asta se refiere {6} a desirte que tomes la pluma {7} y le escribas a mamá pues des{8}de que tú bagaste para esa es{9}tá sin juisio y lo que desea {10} es que le escribas aunque sean {11} cuatro letras (c 15). (46) escríbele a Panchita, {2} esta media loca por {3} ti y tu mamá siempre {4} sufriendo (c 17). (47) Papá no escribe porque se {15} impresiona de solo pensarlo. (c 3).
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 122 Las emociones se transmiten a través de los tratamientos (vieja c 4), del nombre familiar, la adjetivación y el uso de diminutivos, elemento caracterizador desde antiguo del habla femenina: “Usando lenguaje de hombre i no de mujer, hubiera puesto el nombre absoluto, i no el diminutivo…” (Puigblanch 1832: 199). En efecto, el diminutivo se tiene desde antiguo como propio del habla femenina y en estas cartas aparece con mucha frecuencia no solo en nombres familiares, sino también en expresión de objetos, referencias a personas y, en general, para transmitir el afecto: realitos (c 4), pobresito (c 8), Panchito (c1), Juanito (c 6), Cosita (c 6), mamá Angelita (c 9), mamita Clotilde (c 12), Felito (c 13), el hipocorístico Yitico (c 3), Francisquita (c 7 y 8), Pepilla, Felito, Estelita (c 13), etc. (48) Carlito tiene un piesecito mal {16} pero no es nada, Antoñico es{17}tá en Matansas, y Güeringo {18} esta buena, y por aquí todas {19} estamos bien. Muchos re{20}cuerdos a Leonorcita y dile {21} que estuve muy cerca ahora dias {22} de donde estaba Candita pe{h 2v} {1}ro que no la pude ver (c 9). La adjetivación evoca con viveza la situación emocional, el estado de ánimo y las preocupaciones que asaltan el mundo femenino en una época de lucha incierta. Se expresa con sinceridad, e incluso vehemencia, en algunos casos, en la confianza de que el contenido de la carta queda en el mundo íntimo del emisor y el receptor. (49) Pepe de mi vida, qui{2}siera que llegaran las {3} santas horas de verte lle{4}gar a mi lado, así te suplico {5} que... (c 8). (50) Mi madrina muy {6} triste y muy regañona, {7} pero muy buena conmi{8}go. (c 8). (51) Carmen, amiga y compañera de {8} infortunios, participadora de mis sinsabo{9}res; deseo en el alma que te hayes bien... (c 13). (52) En esta aún {11} nos dura la impreción que {12} nos dejaron los insurrectos [...] en fin pero estoy con{12}forme mas triste mas desgra{13}ciada me contemplaba yo en a{14}quellos momentos... ¡Ay, vieja, qué {15} hora y media más larga! me pa{16}recía que er mundo se iba a{17}cabar; ya daba a Vigil por muer{18}to. ¡Qué de tiros! Azí es que, con {19} tantos sustos que hemos pasa{20}do, ya hemos criado valor, vieja. (c 4). Se expresa también el afecto físico, como si la carta pudiera acortar la distancia y se expresa el deseo de un pronto encuentro (53 y 54). Junto a estos deseos, se envían expresiones de cariño, besos, abrazos y bendiciones (55 a 58), mientras que las despedidas entre amigos son más formales (59 y 60): (53) Queridísimo M.: Me parece {3} que te he abrazado desde aquí. (c 3).
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 123 (54) Recibe el corazon {26} de tu hija que decea Verte que {h 5v} {1} será pronto si Dios quiere (c 4). (55) Te abraza estrechamente {10} y te besa tu {11} Aurora (c 6). (56) y tú resibe un millón de {21} beso y abrazo de tu fiel esposa (c 7). (57) y un abraso de tu {7} madre que te hecha la bendición. (c 18). (58) Sin más, resibe un fuerte abra{19}so de tu fiel esposa que an{20}hela las santas ora de verte {21} llegar a sus brazo y deseo {h 4r} {1} más verte que escribirte (c8). (59) Queda su afectísima {20} amiga (c 1). (60) su amiga y Segura Servidora (c 12). 8. Conclusiones El Caribe fue el primer territorio en tener contacto con las tendencias y usos del español metropolitano y el último que desarrolló una sociedad estrechamente vinculada con España. Lo prolongado del contacto y la convivencia hace que las guerras por la independencia de la isla tengan un carácter de guerra civil. En la isla de Cuba los blancos constituyen una clase muy diferente a los de las islas de otras naciones. En las que pertenecen a Inglaterra, son muy pocos los terratenientes que residen en ellas. [...] En Cuba, por el contrario, los colonos o grandes terratenientes son generalmente nativos de la Isla; sus padres nacieron allí; es su patria, en el más amplio sentido de la palabra, en la que viven y esperan morir. (Jameson 1966: 17-19). En un contexto social bélico, mujeres cubanas, criollas y españolas, se funden en una necesidad de expresión que se plasma en cartas a sus familiares ausentes, en su mayor parte hombres que están en el frente o escondidos. En otros casos, sus misivas van dirigidas a otras mujeres, amigas o familiares, alejadas de su entorno por las circunstancias; con ellas se comparten preocupaciones, noticias, alegrías, etc., además de ayuda material concreta. Por medio de la escritura de cartas intentan mantener y reforzar las redes familiares en una época marcada por la incertidumbre y los frecuentes desplazamientos y reubicaciones. La necesidad de comunicarse hace que tomen la pluma y escriban según sus posibilidades y su grado de alfabetización. Toman como meta la comunicación efectiva y cautelosa, no el cuidado de unas formas que, en otro tiempo sería pertinente. Por ello, los documentos muestran evidencia de los rasgos que caracterizan su forma de hablar y que, en el correr de la pluma, se deslizan en los textos. Así, se constata que rasgos como el seseo y el debilitamiento del consonantismo implosivo están consolidados, con especial intensidad en el caso de la inestabilidad de las líquidas /-r, -l/ en posición implosiva. Estas realizaciones se encuentran en autoras que tienen precaria formación escrituraria y
Eva Bravo-García. La voz y la imagen femenina en la correspondencia cubana del siglo XIX Estudios de Lingüística del Español 46 (2022), pp. 101-128 ISSN: 1139-8736 https://bop.unibe.ch/elies 124 también en otras que muestran un grado de cultura, por lo que su arraigo en la oralidad debía ser intenso. Por otra parte, las misivas escritas por mujeres menos cultas revelan rasgos dialectales o etnolingüísticos muy interesantes para comprender la dimensión de la mezcla social en la Cuba decimonónica. Más allá de lo meramente descriptivo y de la valoración sociolingüística de estos fenómenos, el hecho de que mujeres de estratos sociales desfavorecidos puedan escribir es un indicio de la preocupación por la alfabetización femenina en la época y su dimensión real. Gracias a estos testimonios escritos, recuperados por el azar de la contienda, la voz y la imagen femenina de Cuba abandona la esfera de lo intangible y toma forma como una realidad perceptible. Referencias bibliográficas Aguilar, Luis E. 2000. Cuba, c.1860-1934. En L. Bethell, ed. Historia de América Latina. Vol. 9. Barcelona: Crítica, pp. 210-239. Álvarez Nazario, Manuel. 1974. El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico. Contribución al estudio del negro en América. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña. Aristizábal, Catherine. 2012. Autodocumentos hispanoamericanos del siglo XIX. Fuentes personales y análisis histórico. Münster: LIT Verlag. Bajtin, Mijail. 1982. Estética de la creación verbal. México / España: Siglo XXI. Barcia Zequeira, María del Carmen. 2003. Sociedad imaginada: la isla de Cuba en el siglo XIX. Contrastes 12: 21-42. Barrenechea, Ana María. 1990. La epístola y su naturaleza genérica. Dispositio XV 39: 51-65. Bello Vázquez, Raquel. 2007. A correspondência na segunda metade do século XVIII como espaço de sociabilidade. Romance Notes 48.1: 79-89. Blanche-Benveniste, Claire. 1988. A propos de la variation appliquée à l’histoire et à l’opposition entre oral et écrit. En D. Kremer, ed. XVIIIe Congrès International de Linguistique et Philologie Romane. Vol. V. Tübingen: Max Niemeyer, pp. 19-27. Bloomfield, Louis. 1974. Habla culta e inculta. En P. L. Garvin y Y. Lastra, eds. Antología de estudios de etnolingüística y sociolingüística. México: UNAM, pp. 266- 277. Bloomfield, Louis. 1984. Language. Chicago: The University of Chicago Press. Borbón, Eulalia de. 1949. Cartas a Isabel II, 1893 (mi viaje a Cuba y Estados Unidos). Barcelona: Editorial Juventud.
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