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Consideraciones sobre asentamientos rurales y cerámicas orientalizantes en la campiña gaditana

Ruíz Mata, Diego; González Rodríguez, Rosalía

Abstract

Se analizan los resultados de las intervenciones arqueológicas realizadas en los últimos arios en dos establecimientos indígenas protohistóricos de la zona noroccidental gaditana: "Vaina" (El Puerto de Santa María) y "El Trobal" (Jerez de la Frontera). Su estudio sirve de pretexto para reflexionar, de modo muy general, sobre dos temas que se han considerado importantes en el análisis de la fase orientalizante en Andalucía Occidental: el urbanismo y la cerámica a torno.

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CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES EN LA CAMPIÑA GADITANA po DIEGO RUIZ MATA* ROSALÍA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ** RESUMEN Se analizan los esul ados de las in e enciones a queológicas ealizadas en los úl imos a ios en dos es ablecimien os indígenas p o ohis ó icos de la zona no occiden al gadi ana: "Vaina" (El Pue o de San a Ma ía) y "El T obal" (Je ez de la F on e a). Su es udio si e de p e ex o pa a e lexiona , de modo muy gene al, sob e dos emas que se han conside ado impo an es en el análisis de la ase o ien alizan e en Andalucía Occiden al: el u banismo y la ce ámica a o no. ABSTRACT The conclusions o ecen a chaeological in e en ions in "Vaina" (El Pue o de San a Ma ía) and "El T obal" (Je ez de la F on e a), wo p o o-his o ic indigenous se elemen s in no hwes Cádiz, a e analysed and used as a p e ex o cas a ligh , in a b oad sense, upon wo impo an issues conce ning he o ien alizing pe iod in wes e n Andalucía: he u ban de elopmen and wheel po e y. I. El p esen e abajo iene como obje i os analiza las ca ac e ís icas de a ios asen amien os p o ohis ó icos, exca ados pa cialmen e en es os úl imos a ios en la campiña occiden al gadi ana, y sus ipos ce ámicos, que nos si en de p e ex o pa a abo da los p oblemas conce nien es al o igen del u banismo, de las écnicas y concep os espaciales semi as y su implan ación en el medio indígena, y de la ajilla ce ámica del siglo VII y comienzos del VI a.n.e. La p ime a hipó esis que aquí se man iene es que el p oceso hacia el u banismo, en endido como emula- ción de écnicas y espacios enicios po pa e de la población indígena, cons i uyó un p oblema complejo en la bahía gadi ana, y en gene al en el Bajo Guadalqui i , y que no a ec ó po igual ni al mismo iempo a odos los es ablecimien os indígenas, que se se ían pa a su cobijo y o ganización de sus ac i idades socioeconómicas de o os modelos cons uc i os y espaciales. De modo más ápido u o luga en los núcleos indígenas que cons i uían las sedes de las je a u as locales, po necesidades ambién socioeconómicas, o en los cen os * Uni e sidad de Cádiz. ** Museo A queológico de Je ez de la F on e a. SPAL 3 (1994): 209-256 ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 210  DIEGO RUIZ MATA / ROSALíA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ enicios del in e io como apoyo en su es a egia expansi a come cial. La ciudad implica los e lejos de nue as si uaciones c eadas en el p oceso in e ac i o en e enicios e indígenas, que no acaecie on al mismo iempo en el Bajo Guadalqui i . Has a ines del siglo VII/comienzos del VI a.n.e. se ad ie en en la campiña gadi ana asen amien os cons i uidos po cabañas, según esquemas ances ales desde la Edad del Cob e. No pa ece co ec a, pues, la idea de un p oceso lineal y sinc ónico de in eg ación y de cambio de los an iguos hábi a s po los de un modelo de plani icación más compleja al modo o ien al. De o a pa e, como segunda hipó esis de es e abajo, la ajilla ce ámica enicia no ue acogida, en odo su epe o io o mal, en e la población indígena. Su ce ámica pe maneció du an e el siglo VII a.n.e. en una p opo ción más o menos ele an e, dependiendo del g ado de in eg ación, y sólo demanda on los asos a o no que sa is acían a sus necesidades. Es el caso de la "ce ámica g is", que p ác icamen e cons i uyó el mayo po cen aje de la demanda indígena en cuan o a las o mas abie as, en de imen o de las de engobe ojo, ca ac e ís icas de los asen amien os enicios. No puede cons ui se una secuencia lineal y gene alizada pa a un espacio an as o y complejo, como es el Bajo Guadalqui i . Los ma ices, en es e caso, son indicios e iden es de los g ados de los p ocesos de in eg ación. Las cues iones que aquí plan eamos, en e o as, son que el concep o adicional de "época o ase o ien alizan e" como acep ación incondicional, po pa e de la población indígena, de los elemen os cul u ales enicios debe pone se en en edicho. El é mino de "colonización" enicia con el concep o que implica de ma ca di e encias ca egó icas es ic as en e colonizado y colonizado -o "some imien o esignado"-, no es lo que sugie e el egis o a queológico. Somos conscien es que el abo daje de es os p oblemas nos conduce di ec amen e a Ta esos, adicionalmen e conside ada como culminación de la ida u bana en oda su com- plejidad y e lejo de los apo es cul u ales enicios. II. En ealidad, pa a la e i icación de es as hipó esis, con amos con muy pocos da os, al menos en el aspec o u bano, espa cidos i egula men e en un ámbi o an amplio. Nos e e i emos sólo a los abajos que han apo ado in o mación su icien e de poblados del B once inal y de época o ien alizan e. La Cádiz de época a caica, que debió se i de modelo pa a la exp esión del u banismo en el Bajo Guadal- qui i , no ha apo ado aún ningún da o de in e és, sal o unos cuan os es os de mu os muy des uidos, del siglo VII o VI a.n.e., en el ba io de San a Ma ía -según nos in o man amablemen e sus exca ado es-, y se desconoce incluso el emplazamien o de la an igua ciudad. Las p ospecciones ealizadas has a el momen o en el casco an iguo han esul ado in uc uosas pa a su localización. Son po aho a las escasas uen es, a días, las p edominan es en el sen ido his ó ico y unción de la Cádiz a caica, que aún no han enido con i mación. Lo mismo puede deci se de Mesas de As a, una ciudad impo an e al pié de un es e o a juzga po la en e gadu a de su nec ópolis p o ohis ó ica, con la di e encia espec o a Cádiz que aquí si se conoce el emplazamien o de la ciudad indígena. Las exca aciones e ec uadas en las décadas de los años cua en a y cincuen a p opo ciona- on un conjun o de ce ámicas p o ohis ó icas de g an calidad, asociadas a es os de cabañas en algún caso (Es e e, 1945, 1950, 1962 y 1969). El único es ablecimien o gadi ano que o ece da os de impo ancia es el Cas illo de Doña Blanca (en adelan e CDB), una ciudad undada po los enicios en la p ime a mi ad del siglo VIII a.n.e. (Ruiz Ma a, 1988, 1992, 1993 y 1993-b). Las exca aciones, has a aho a e ec uadas, han exhumado es os de la an igua mu alla y de un sec o de i iendas del siglo VIII a.n.e., es os de habi aciones de los siglos VII y VI a.n.e., o i icaciones de los siglos V y III a.n.e. y amplios espacios con i iendas y zonas a esanales de los siglos IV y III a.n.e. Se a a de una ciudad amu allada, p ecedida de un oso en su lado no e, desde sus comienzos, en cuya base no se hallan es os de las cabañas indígenas del B once inal, si uadas en o o luga de la sie a, denominado Las Cumb es, p óximo al CDB. En la campiña gadi ana se han exca ado cabañas indígenas de los siglos VIII a comienzos del VI a.n.e., como son los casos de Campillo, Vaina -en El Pue o de San a Ma ía- y El T obal, en Je ez de la F on e a, que son obje o de es e es udio. SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  211 En la p o incia de Se illa, las pe spec i as no son mejo es. El poblado de El Ca ambolo, quizás el p ime o analizado con cie o igo , p opo cionó los p ime os da os de in e és. De su ase an igua p e enicia sólo se conoce el que su exca ado denominó " ondo de cabaña", y de épocas o ien alizan e y u de ana el "poblado bajo" (Ca iazo, 1969, 1973 y 1978). En es e úl imo se exca a on ap oximadamen e 400 me os cuad ados, una ac uación inusual pa a la época -en e 1958 y 1961-, que pod ían habe suminis ado da os más p ecisos sob e el p oceso u bano e his ó ico del Bajo Guadalqui i . De su u banismo quedan es os de edi icaciones supe pues as, poco acla a o ias pa a de e mina modelos de es uc u as, y más se pa ecen a un labe in o sin o den ni concie o que a unos es os supe pues os de edi icios desde ines del siglo VIII/comienzos del VII a.n.e. El oluminoso lib o publicado sob e las exca aciones cons i uye más bien una suma de da os, imp eci- sos, nunca explicados en de alles, y de di ícil en endimien o po más olun ad que el lec o ponga en su in e p e ación. En las ce ámicas sucede lo mismo: se ies de ipos ce ámicos, básicamen e los del " ondo de cabaña", y muy poco de los siglos pos e io es, que aún es án po es udia y publica . Si pa a la época de su hallazgo y exca ación, El Ca ambolo signi icó un hi o básico en el conocimien o de la p o ohis o ia andaluza, y aún es alo ado en su exac a medida, en la ac ualidad es un ma asmo que p ecisa de una p o unda disección y, desde luego, de la publicación ín eg a de sus esul ados. La espe anza de desplega un p oyec o sis emá ico de in es igación a la go plazo se cen ó du an e un iempo b e e en el asen amien o del Ce o Maca eno. En g an pa e se des uyó sin piedad, e impunemen e, en los p ime os años de la década de los se en a, pues de las 5 Ha que debía ene en o igen, 4 de ellas ue on a asadas po las palas mecánicas pa a la ob ención de g a a pa a la cons ucción. Más a de, las exca aciones -en 1974- que comenza on con un espí i u de abajo in e uni e si a io y sis emá ico, queda on p on o apa cadas. Se han exca ado sólo unas pocas es a ig a ías de escasa ex ensión, se e ec uó una limpieza de pe il (Ma ín de la C uz, 1976), y en ex ensión se exhuma on a ios ho nos de los siglos V y IV a.n.e. (Fe nández Gómez y o os, 1979). De odo ello queda una es a ig a ía, de poco más de 16 m de ex ensión, que aún cons i uye el pa adigma de la secuencia p o ohis ó ica del bajo Guadalqui i (Pellice y o os, 1983), y que equie e, como es na u al, de e i icación en o os pun os y de abajos de mayo ampli ud. Va ias es a ig a ías se han ealizado en Ca mona (Ca iazo y Radda z, 1960; Pellice y Amo es, 1985; Amo es y Rod íguez Hidalgo, 1987), Se e illa (Aube y o os, 1983; Aube , 1989) y en la p opia ciudad de Se illa (Campos, 1986; Campos y o os, 1988), con obje o de analiza las secuencias cul u ales de es os asen amien os. Los obje i os en es e sen ido se han cumplido en pa e, pe o una es a ig a ía de pequeña dimensión no da más de sí que una idea ap oximada de la secuencia a a és de los es os ce ámicos, y con sue e es os de es uc u as cons uc i as que nos ap oximan a las écnicas empleadas, pe o no a la comp en- sión del espacio ni a su signi icado. Cabe esal a , po úl imo, en es a p o incia, los abajos ealizados en el poblado de Mon emolín (Ma chena) (Cha es y o os, 1993; Bande a y o os, 1993), de donde p oceden a ias edi icaciones de ca ác e monumen- al, de los siglos VII y VI a.n.e., que sugie en cla amen e la exis encia de un núcleo indígena de g an impo - ancia. Huel a o ece un pano ama más comple o pa a el análisis del p oceso del u banismo en la p o ohis o ia. En el poblado de San Ba olomé en Almon e se exca a on casi una ein ena de es uc u as de cabañas de los siglos VIII a comienzos del VI a.n.e., de dis in os amaños y unciones, en un á ea ex ensa, que ha p opo cio- nado una idea bas an e consis en e de la concepción de la es uc u a de un poblado indígena (Ruiz Ma a y Fe nández Ju ado, 1986). Y en la misma época se da an unas i iendas de mine os y me alú gicos en el Ce o Salomón, de Rio in o (Blanco y o os, 1970), con un sen ido cons uc i o di e en e. Desde 1977 se exca a casi inin e umpidamen e en los cabezos de la ciudad de Huel a, median e abajos sis emá icos y de u gencia, que han p opo cionado nume osa in o mación sob e u banismo de los siglos VII y VI a.n.e. (Fe nández Ju ado, 1988-89; Ga cía Sanz, 1988-89). SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 212  DIEGO RUIZ MATA / ROSALÍA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ En la ac ualidad se conocen amplios epe o ios de la ce ámica p o ohis ó ica, pe o al an es udios de allados monog á icos que analicen ma e iales bien es a i icados y de yacimien os bien elegidos que puedan ep esen a las ca ac e ís icas dis in i as de los di e en es núcleos, sob e odo en la época o ien alizan e. Uno de noso os -D.Ruiz Ma a- es udió en su esis doc o al las ce ámicas indígenas a ésicas de los siglos IX al VII a.n.e. -que ha p esen ado una sín esis como ponencia en "Ta essos, 25 a ios después", celeb ado en Je ez de la F on e a en 1993- , es ableciendo una ipología y c onología, que ha se ido de pun o de pa ida pa a pone cie o o den en la con usión en que se hallaban. Se han ealizado ambién abajos sob e las ce á- micas deco adas de diseños b uñidos (López Roa, 1977 y 1978) y pin ados (Cab e a, 1981; Bue o, 1984 y 1987; Ruiz Ma a, 1984-85). Las ollas de cocina con deco ación digi ada, o incisa, han sido ambién obje o de a ios es udios (Pellice y o os, 1983, 66; Ruiz Ma a y Fe nández Ju ado, 1986, I, 215; Fe nández Ju ado, 1987; Lad ón de Gue a a, 1994). En cuan o a la ce ámica enicia a caica y enicia occiden al, se han ealizado es udios ipológicos de conjun o (Negue uela, 1979-80; Maass-Lindemann, 1986) o de yacimien os conc e- os, como Toscanos (Schuba y o os, 1969; Schuba y Maass-Lindemann, 1984), Ce o Maca eno (Pellice , 1982) o Huel a (Ru e e, 1988-89 y 1989), po ci a sólo los más signi icados. Pe o aún al an po publica las ce ámicas a caicas de los es a os de base de Mo o de Mezqui illa, de los que sólo se conocen unos cuan os ipos (Schuba , 1986) y las del Cas illo de Doña Blanca, que cons i uyen po aho a el conjun o más nume oso y comple o del epe o io enicio occiden al, del que sólo se ha publicado una sín esis (Ruiz Ma a, 1986 y 1986-b). La publicación de es as ce ámicas a a cons i ui una apo ación impo an e, e imp escindible, pa a el epe o io enicio de Occiden e, y ac ualmen e se p epa a la Memo ia cien í ica. Las án o as del Ce o Maca eno han sido obje o de un es udio, pione o en el Bajo Guadalqui i , pa a abo da los p oblemas ela i- os a los en ases come ciales y sus c onologías (Pellice , 1979), pe o la exca ación de un á ea an pequeña iene siemp e sus limi aciones e in e ogan es, que equie en con as ación. Se han publicado asimismo las án o as del Ca ambolo (Flo ido, 1985), con la duda sob e la ce idumb e de su secuencia, y las del á ea gadi ana (Muñoz Vicen e, 1987), sob e odo las de hallazgos subma inos o incie os. Las es a ig a ías han suminis ado asimismo un acopio impo an e de in o mación pa a la secuencia p o ohis ó ica del Bajo Guadalqui i y pa a el conocimien o de sus ipos ce ámicos. El Ca ambolo equie e, como se ha indicado, un análisis monog á ico que ecoja odo el elenco ce ámico de la secuencia, pues has a aho a se ha publicado lo que su exca ado conside ó más ele an e, y según decla a "es e lib o ha enido una la ga elabo ación, y debe ía queda oda ía sob e la mesa, pa a que su au o pudie a sa is ace el deseo de comple a muchas cosas" (Ca iazo, 1973, p.11). Sin es a ningún mé i o a la publicación, hubie a sido deseable un es ue zo aún mayo po conoce los aspec os de oda la secuencia, dada la impo ancia del asen- amien o, su ex ensión exca ada y el p i ilegio de se el p ime o que p opo cionó en abundancia un conjun o de ma e iales has a en onces ni conocidos ni alo ados debidamen e. Pese al iempo anscu ido, y a los abajos ealizados en más de ein a a ios desde su hallazgo, aún me ece la pena acome e un es udio in ensi- o. Desde esa echa se conocen secuencias en los poblados de Se e illa, Ce o Maca eno, Ca mona, Se illa, Leb ija (Ca o y o os, 1987), Mon emolín, Cas illo de Doña Blanca, Tejada la Vieja (Blanco y Ro henbe g, 1987; Fe nández Ju ado, 1987), Cabezo de S. Ped o (Belén y o os, 1977; Blázquez, Ruiz Ma a y o os, 1979; Ruiz Ma a y o os, 1981) y del Molino del Vien o, en Huel a (Fe nández Ju ado, 1988-89), San Ba olomé en Almon e y Ce o Salomón, po ci a ambién los de mayo elie e y que han cons i uido la base de la cons uc- ción de la secuencia ma e ial del Bajo Guadalqui i . Se conocen algunos más aún no publicados o que han p opo cionado sólo ni eles co espondien es a épocas más conc e as. Todos es os es udios han suminis ado una base impo an e de in o mación gene al sob e el p oceso p o ohis ó ico de Andalucía occiden al, en cuan o a un c i e io ipológico e his ó ico cul u al. Y en es e sen i- do han de alo a se. Nó obs an e, queda aún mucho po conoce , y sob e odo es uc u a de modo más p eciso SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  213 la ipológia ce ámica, sus po cen ajes eales de apa ición, y no los e óneos que pueden ex ae se de un co e es a ig á ico, cuya o mación se conoce a as eces y el aza puede se un ac o in luyen e. Desde el descub imien o y exca ación del "poblado bajo" del Ca ambolo has a aquí, que han anscu ido ein a y cinco años, los abajos e ec uados no han sido an os como pudie a pa ece , y siemp e los es udiosos de la p o ohis o ia del Bajo Guadalqui i disponemos de los mismos a gumen os, los mismos co es es a ig á icos, a as amos los mismos acie os y e o es, a iando de ma ices, suminis ándonos siemp e de las mismas uen es, nunca some idas a una c í ica cons uc i a, y siemp e alidándolas en nues as econs- ucciones sob e la p o ohis o ia. Hacen al a p oyec os ace ados y con inuos, con undamen os eó icos que los jus i iquen, y con ideas p ecisas sob e los obje i os que se pe siguen. O a de las de iciencias ha sido, y aún lo es en cie o modo, la escasa a ención que se ha p es ado al conocimien o del e i o io y de la implan ación de las ciudades y case ios p o ohis ó icos. En un mapa publi- cado en las Ac as del V Symposium In e nacional de P ehis o ia Peninsula en 1968, dedicado a Ta essos (Blanco y o os, 1969), ilus a i o en es e sen ido, se señala on los yacimien os conocidos po en onces de esa época. Se indica on sólo ece pun os en Andalucía occiden al, comp endiendo la p o incia de Có doba. O os es udios más ecien es ecogen un mayo núme o (Belén y Escacena, 1992, p. 81), que en ealidad sólo aumen an el núme o de asen amien os y no modi ican el lími e e i o ial que po en onces se con inó a la "cul u a a ésica", y ampoco analizan el concep o de e i o io en su signi icado socioeconómico y polí ico. Se a aba de añadi "asen amien os", sin más, en unos mismos lími es e i o iales, sin o os obje i os que con ecciona un ca álogo cada ez más nume oso. En es os úl imos a ios ha p oli e ado en Andalucia occiden al la elabo ación de ca as a queólogicas, como ca álogo de "yacimien os", que al ca ece de obje i os y plan eamien os eó icos no ha apo ado demasiado pa a analiza la es uc u a polí ica del e i o io, pues el obje i o no es á an o en la can idad como en la cualidad de los a gumen os. Es os es udios -sal o con adas ocasiones- no se han ealizado según un p oyec o global y sis emá ico, sino debidos a la olun ad ocasional y a la opo unidad. Un pun o en el mapa es un asen amien o más a eng osa a la lis a de los ya conocidos. Ha sido un es ue zo ú il, pe o que no sa is acía la demanda de conocimien o his ó ico, pues el pun o lo mismo podía signi ica una ciudad, una pequeña illa o case ío, en un espacio no explicado con inalidad de de e mina e i o ios polí icos. No se con emplaban a iables que condujesen a la elación asen amien o-je a quización-p oducción-espacio polí ico. Y de aquí se han de i ado conclusiones poco ace adas en cuan o al conocimien o de la es uc u a poblacional y socioeconómica del B once Final, y del signi icado de la p esencia/colonización enicia y los p ocesos de in e acción. En es os úl imos diez años la "ca a a queológica" ha dado paso al "es udio del e i o io", con más signi- icado y u ilidad cien í ica e his ó ica. Los mismos elemen os, conside ados desde o as pe spec i as, a o e- cen la comp ensión de su sen ido his ó ico. En la p o incia de Huel a se ealizan a ios p oyec os de in es i- gación que comp enden un e i o io amplio. Uno de ellos se i ula "P oyec o Odiel (Huel a): 3000-1000 a.n.e. Fo maciones sociales de ansición: Un modelo de análisis his ó ico pa a la con as ación del p oceso de je a quización social", en donde el á ea de análisis elegida es la cuenca del io Odiel (Noce e y o os, 1993), bajo una me odología guiada po un en oque ma e ialis a his ó ico. Sob e el II milenio a.n.e. se abaja desde 1988 en el p oyec o "Análisis y de inición de los p ocesos cul u ales del II milenio a.C. en el Su oes e peninsula ", educido a la sie a onubense, con el obje i o de "de ini la ocupación del e i o io en base al es udio undamen almen e de los poblados a endiendo a la o ganización y a iculación del espacio y al análi- sis de los sis emas sociales y económicos" (Hu ado, 1993). Y desde 1990 se lle a a cabo un p oyec o que p e ende ellena el acío exis en e del poblamien o de época pospaleolí ica has a momen os his ó icos, bajo una pe spec i a in e p e a i a y me odológica de la elación en e los sis emas de ocupación y e olución paleogeog á ica del medio na u al, denominado "Dinámica de asen amien os y e olución de sis emas na u a- SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 214  DIEGO RUIZ MATA / ROSALÍA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ les. La secuencia holocena del li o al y p eli o al en e el Guadiana y el Guadalqui i . Ocupación y e i o io en la Tie a Llana de Huel a" (Campos y o os, 1993). En espacios más es ingidos, pe o con obje i os simila es se abaja en el asen amien o p o ohis ó ico de Tejada la Vieja y en su en o no inmedia o (Ga cía Rincón, 1987). En el Bajo Guadalqui i , pe o en el á ea occiden al de la p o incia gadi ana, se desa olla el p oyec o "Paleogeog a ía humana del ex emo no occiden al de Cádiz. Los p ocesos cul u ales desde el neolí ico a época medie al" (González Rod íguez y o os, 1993). O o de ellos se denomina "La ocupación p ehis ó ica de la campiña li o al y banda a lán ica de Cádiz" (Ramos Muñoz y o os, 1993). Y inalmen e mencionemos un p oyec o, que comenzó ecien emen e, "Es udio de los p ocesos sociales y económicos desde la P ehis o- ia ecien e a época medie al del á ea no o ien al de la p o incia de Cádiz", del que no se ha publicado aún ningún esul ado. Todos ellos, es uc u ados me odológicamen e y a eces con dis in as o mulaciones eó i- cas, pueden o ece a medio plazo un pano ama cohe en e sob e los concep os que del e i o io gadi ano se posee, y una base su icien e pa a acome e el análisis de los p ocesos cul u ales y socioeconómicos. Desde las pe spec i as del poblamien o del B once inal y del pe íodo o ien alizan e, los da os exis en es cons i uyen ya una base cemen ada que nos ha animado a desa olla el abajo que aquí se expone. II. MODELOS DE HÁBITATS INDÍGENAS DURANTE LA EDAD DEL COBRE Y BRONCE FINAL La ac i idad in es igado a de la P ehis o ia ecien e en la baja Andalucía se o ien ó desde el siglo pasado hacia las exca aciones de las nec ópolis, que apo aban ma e ial más comple o y abundan e, en de imen o de los poblados, de amo ización más cos osa, menos espec acula es y en ocasiones de localización más di ícil. De modo que a mediados de la década de es e siglo se conocían en Andalucía occiden al impo an es g upos monumen ales de en e amien os de la Edad del Cob e, e lejandose en impo an es abajos monog á icos (G. y V. Leisne , 1943; Leisne y Ce dán, 1952), pe o ni un solo poblado elacionado con ellos exca ado en cie a ampli ud. En cuan o al II milenio, el conocimien o de su cul u a ma e ial e a, y sigue siendo, más desconocido (Ruiz Ma a, 1994). La escasez de da os se jus i icaba con la hipó esis de un cambio climá ico causan e de un desas- e ecológico que u o como consecuencia más inmedia a un acío poblacional. Du an e mucho iempo, el mapa del poblamien o del B once Pleno quedaba educido en Andalucía occiden al a unos cuan os pun os de hallazgos muy dispe sos. Aún hoy sólo se conocen g upos de en e amien os da ados en es a época, la mayo- ía sin asociación a poblados. No obs an e, el pesimismo con que pudie a con empla se la in es igación de es os momen os, se compensa a pa i de 1984-85 con una se ie de p oyec os de in es igación que, pese a su andadu a ecien e, augu an que a medio plazo puede a ia no o iamen e el conocimien o que has a aho a se iene. Nos e e imos, como es na u al, a los p oyec os an es mencionados, que es án p opo cionando ya esul- ados, p incipalmen e en la zona de la se anía onubense. El asen amien o del Cob e de Valencina de la Concepción, p óximo a Se illa, conocido de an iguo po sus es uc u as une a ias monumen ales (Obe maie , 1919; Ca iazo, 1961-62; Collan es, 1969; Fe nández Gómez y Ruiz Ma a, 1978), pod ía habe supues o un g an a ance en la in es igación sob e la disposición de la es uc u a de su habi a en uno de los cen os más impo an es de la zona. Las exca aciones del poblado, que comenza on en 1971, has a la ac ualidad, han signi icado un desacie o en la di ección me odológica y en los plan eamien os sis emá icos. Se ha exca ado su icien e y publicado poco, y la labo ealizada ha es ado siem- p e a emolque de las exca aciones de u gencia mo i ada po el c ecimien o u bano de la población ac ual, con nume osas di ecciones sin c i e ios uni icados. Es incomp ensible que un asen amien o an impo an e ca ezca, que sepamos, de un p oyec o sis emá ico de in es igación. SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  215 Los da os dispe sos exis en es pe ilan, en más de 200 Ha., una es uc u a nuclea izada en o no a g upos de cabañas y silos, en e espacios acíos dedicados p obablemen e a la ho icul u a y ganade ía, y la gas y p o undas zanjas pa a conducciones de agua pa a el egadio (Ruiz Ma a, 1975 y 1983; Fe nández Gómez y Oli a, 1985 y 1986). Modelos de poblados simila es debie on se ecuen es en la campiña de Andalucía occiden al, desp o is- os de mu allas, y la población ag upada en núcleos de cabañas dispe sas en e espacios lib es dedicadas a ac i idades p oduc i as ag opecua ias. Modelo que con inuó du an e el B once Pleno y B once Final. En la p o incia de Cádiz se ha exca ado en es os úl imos años en los poblados de ansición Neolí ico/ Cob e de Can a anas/Las Viñas (El Pue o de San a Ma ía) (Pe digones y o os, 1985; Ruiz Fe nández, 1987; Ruiz Gil y Ruiz Fe nández, 1987; Ruiz Fe nández y Ruiz Gil, 1989) y El T obal (Je ez de la F on e a) (González Rod íguez, 1987), y en el del Cob e pleno de La Dehesa (El Pue o de San a Ma ía) (Ruiz Ma a, 1994-b), jun o al es ablecimien o enicio del CDB, que han p opo cionado da os de in e és pa a el u banismo del milenio III a.n.e. en la zona. El p ime o han p opo cionado es os de cabañas y nume osos silos, que a eces si ie on de en e amien os, como en a ios silos de El T obal. Como no se han publicado los esul ados comple os de las exca aciones, se desconoce la elación en e ambos elemen os y su o ganización en el poblado, que pueden ene una dis ibu- ción simila a lo que se conoce de Valencina de la Concepción. El ex emo occiden al de la Sie a de San C is óbal se ocupó du an e el Cob e pleno, según un modelo que se iene ad i iendo en la campiña gadi ana, consis en e en la disposición nuclea izada de ag upaciones de cabañas sepa adas median e espacios que pu- die on ene unciones p oduc i as. Núcleos de ocupación se es ablecie on en Las Bea illas, jun o a los depó- si os de agua de la Con ede ación Hid og á ica del Guadalqui i , La Dehesa, bajo los es a os p o ohis ó icos del Cas illo de Doña Blanca y en o o pun o ce cano. Es p obable que odos ellos es u iesen conec ados desde un pun o de is a de su o ganización polí ica, a la pa que ambién se ad ie e una es a ig a ía ho izon al que hab á de p ecisa se en u u os abajos. Un modelo simila al de Valencina y al de Can a anas/Las Viñas/Base Na al, ha sido en el núcleo de La Dehesa en donde se han ealizado exca aciones en cie a ex ensión (Ruiz Ma a, 1994-b). Cons a de un conjun o de cabañas, de plan a ci cula , espaciadas, y o os elemen os que debie- on se i de silos o de pequeños almacenes. Una de las cabañas, de 3.20 m de diáme o, se exca ó pa cial- men e en la oca, y las pa edes se cons uye on de elemen os ege ales y a cilla apoyados en un zócalo más consis en e de pequeños mampues os. Núcleos así concebidos debie on epe i se po la amplia ex ensión que debemos conside a el poblado, en donde se in eg an zonas de cobijo y almacenes o silos y espacios des ina- dos al cul i o y al ganado. Una es uc u a in eg ado a de habi ación y p oducción, cuya nec ópolis común debió si ua se, a juzga po los da os exis en es en Las Cumb es, en donde se ubica on más a de las umbas p o ohis ó icas. No conocemos es os signi ica i os de poblados del B once Pleno en la campiña, sal o es os ce ámicos ecogidos en las p ospecciones y la exca ación de una cabaña en San Fe nando (Ramos Muñoz, 1991). Los es udios ealizados en la sie a onubense p opo cionan o o modelo, dis in o en algunos aspec os, pe o que man ienen un concep o simila . El poblado del T as ejón, en la Sie a de A acena, consis e en la ocupación de dos e azas de una colina (Hu ado Pé ez y Ga cía Sanjuan, 1994), con cons ucciones de mampues os. Toda ía no se han ealizado exca aciones en ex ensión, pe o en las zanjas de la e aza supe io se hallan mu os con disposición o al o concén ica, de cie e del conjun o, y es os de ac i idades; en la in e io , do ada quizás de una "mu alla", y du an e el B once pleno, se halló un ni el sin es os cons uc i os y "con g an can idad de g anos de cebada (ho deum sa i um) mezclados con agmen os de ca bón y igo de dos espe- cies ( i icum aes i olcompac um y i icum du um o u gidum), con lo que es posible que es e sec o del yacimien o se dedica a al almacenamien o (y1 o quizá cul i o) de es e ce eal" (Hu ado Pé ez y Ga cía Sanjuan, 1994, p. 246). Es ando aún el poblado en p oceso de exca ación, y en sus comienzos, esul a a iesgado SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 216  DIEGO RUIZ MATA / ROSALÍA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ de ini con ce eza la unción de ambas e azas, pe o la analí ica -po asio y ós o o- ealizada de las a cillas de ambas e azas insinúa una mayo p esencia humana y animal en la supe io . Quizás ue a és a el núcleo de habi ación y la in e io la de p oducción ag ícola. Si ello es así, las di e encias con los modelos expues os no pa ecen an sus anciales, sal o en las écnicas cons uc i as. Al ma gen de las cabañas indi idualizadas -caso, como ejemplo, del Ca ambolo-, o halladas pa cialmen e en co es es a ig á icos, no disponemos de la isión de la es uc u a de un asen amien o de un poblado del B once Final, sal o en el caso de San Ba olome, en Almon e (Huel a), en donde se han ealizado exca aciones en ex ensión, que p opo cionan una idea más ce e a de la concepción de un hábi a indígena p o ohis ó ico (Ruiz Ma a y Fe nández Ju ado, 1986). La población se halla epa ida en cua o al ozanos de escasa al u a, a a esados po el a oyo de San Ba olome, seco en la ac ualidad, que debió ene un cauce más amplio y con agua. Los hallazgos se epa en en o no a unas 40 Ha., po donde se dis ibuyen núcleos con i iendas y es uc- u as que si ie on de almacenes y de alle es me alú gicos, en e espacios amplios lib es de ocupación. Un modelo conco dan e con los adicionales en el Bajo Guadalqui i desde la época de ansición Neolí ico/ Cob e, que pe du ó has a ines del siglo VII/comienzos del VI a.n.e. Es e poblado o ece ambién una cla a es a i icación ho izon al, desde ines del siglo IX has a los comienzos del VI a.n.e., y en él no se pe ciben modi icaciones ni en los aspec os concep uales de la dis ibución del espacio ni en los écnicos, como se e á más adelan e en los asen amien os gadi anos. Es el modelo de habi a que halla on los enicios en sus p ime as a ibadas al Bajo Guadalqui i , que no necesa iamen e implica una cul u a poco compleja, ni exclui amen e de ca ác e aldeano (G. Wagne , 1992), si es imamos la aldea como "pueblo de co o ecinda io y, po lo común, sin ju isdicción p opia" (según se de ine en el Dicciona io de la Lengua Española). Conside ados es os asen amien os de modo aislado y desde su base económica ag opecua ia, es p obable que se llegue a es a conclusión, pe o si se analizan en un con ex o e i o ial más amplio, es uc u ado polí icamen e, como es el caso del Bajo Guadalqui i en donde se e ec úan in es igaciones e i o iales pa a analiza es os aspec os, la isión es bien dis in a. Se ad ie en g andes núcleos, al ez cen os de las je a u as locales, y asen amien os más pequeños dependien es de aquellos, con o mando un amplio e i o io ibal con on e as y o ganización social más compleja. Es p eciso insis i en es udios de e i o io con ca ác e in ensi o, en e cuyas a iables se cuen e la dispe sión de los hallazgos que nos ap oxime a la dimensión de los asen amien os, pues como se dijo con an e io idad, no bas a sólo su delimi ación con pun o en un mapa. III. LOS PRIMEROS VESTIGIOS DE URBANISMO FENICIO COMO MODELOS EN EL MUNDO INDÍGENA Se conside a que el u banismo es uno de los asgos de ini o ios de ci ilización y de complejidad social, el escalón más al o que sepa a la ba ba ie de lo ci ilizado, y que jus o el pe íodo o ien alizan e peninsula se ca ac e iza po el modelo de ida u bano y de la ciudad. Es más, se llega a a i ma que "el paso de ini i o -y decisi o- en e lo que llamamos P ehis o ia y la His o ia, es iba en la con igu ación, o el comienzo de ella, de la es uc u a u bana..." (Bendala, 1989, p.130). Es e cambio ue debido a los in lujos enicios, sin explica la mayo ía de las eces las azones que lo mo i a on y sus consecuencias en las nue as es uc u as socioeconómicas. Todo ello equie e un análisis p o undo y de enido, po no se an simple su explicación, que no amos a e ec ua aquí, sino conside a la in oducción de los modelos enicios y su implan ación en el medio indígena, sin esponde a las cues iones esenciales. Pa imos de la esis que con an e io idad a la p esencia enicia en las cos as me idionales, se ad ie e un e i o io indígena polí icamen e es uc u ado y una sociedad compleja, y que los cambios p oducidos en la con e sión de las cabañas en i iendas de es uc- SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  217 u a y écnica enicias no se lle ó a cabo po igual, ni al mismo iempo, en el Bajo Guadalqui i ; sólo los cen os indígenas, sedes del pode polí ico, adop a on nue os modelos de hábi a s po azones ambién polí- icas y socioeconómicas. Ello no implicó la adopción de es e modelo de modo gene alizado. Lo que conside amos ciudad enicia occiden al es á aún po in es iga -el caso de Cádiz, po ejemplo-, y lo que poseemos es una amalgama, ampoco bien disc iminada, de asen amien os de dis in os amaños y uncionalidades di e en es. A odos ellos los conside amos colonias, cuando en ealidad son en la mayo ía de los casos ac o ías o encla es come ciales más o menos impo an es, que sus en aban una población a eces poco nume osa, que no eque ían de es uc u as de signi icado polí ico. En las conocidas no se han egis ado edi icios públicos ni i iendas que pudie an habe enido la unción de un palacio, sino simples casas de a ias habi aciones, con espacios cuad angula es o ec angula es, cons uidas de mampos e ia y a cillas. Los es os de mu allas conocidas, a excepción de la del CDB, son de una ase ela i amen e a día -caso de Tejada la Vieja- , del siglo VII a.n.e. No conocemos, pues, aún qué modelo de ciudad adop a on los poblados indígenas. Al ma gen de los es os de i iendas, que poco dicen del o denamien o u bano, las es uc u as conocidas de época a caica se educen a unos cuan os ejemplos. En cuan o a sis emas de ensi os, el Cas illo de Doña Blanca ha p opo cionado, en un pequeño co e de 2 m de anchu a, los es os de la mu alla del siglo VIII a.n.e. -conse ada en más de 5 m de al u a-, p ecedida de un oso, de 20 m de anchu a y casi 2 de p o undidad, cons uida de mampues os i egula es y apoyada en un zócalo amplio, con las pa edes e es idas de a cilla. Res os de una p obable mu alla se halla on en o o sec o del poblado, y sugie e una disposición de case nas. Poco pos e io debe se el oso con que debió p o ege se el asen amien o de Toscanos (Niemeye , 1979, 1982, 1986). Modelos de i ienda, en cuan o a su disposición in e na, p oceden de los es a os in e io es de Mo o de Mezqui illa (Schuba , 1979, 1984, 1985), Cho e as (Aube , 1974; Aube y o os, 1979) y CDB. Poseen a ias habi aciones, ca ecen al pa ece de pa ios in e io es, y en a ias de ellas se han hallado hoga es y ho nos de pan. Es án cons uidas con pa edes de mampues os, y de adobe o apial en ocasiones, en oscadas de a cilla y pin adas con cal. Se dis ibuyen en manzanas, sepa adas po calles y plazas -Mo o de Mezqui illa y Cho e as-, o en disposición a enazada, sepa adas po una calle es echa -Cas illo de Doña Blanca-. El ca ác e come cial de es os asen amien os pa ece e iden e. En es e sen ido cabe in e p e a , como alma- cenes, unas es uc u as, de comienzos del siglo VII a.n.e., p oceden es de Toscanos (Schuba y Maass- Lindeman, 1984; Niemeye , 1986). Se a a de una es uc u a de es na es ala gadas -de casi 15 m de longi- ud-, en cuyo in e io se halla on án o as y asijas de anspo e pa a almacenamien o. Un modelo simila a los hallados en Hazo o Mozia. De época más a día se ha exca ado la ac o ía de Abul, en el alle bajo del Sado (A1c4e do Sal), que si e de modelo pa a conoce cómo debían se es os pequeños es ablecimien os come ciales (Maye y Ta a es da Sil a, 1992 y 1993), que p oli e a on en la cos a en zonas p óximas a poblados indígenas. Se a a de una es uc u a cuad angula de escasa ex ensión -de poco más de 500 me os cuad ados-, que ha enido emodelaciones a lo la go del siglo VII y comienzos del VI a.n.e, cenada po un mu o amplio o mu alla, a cuya pa ed in e io se adosan habi aciones y almacenes, en o no a un pa io cen al. En las écnicas cons uc i as se empleó p e e en emen e la mampos e ía, y ocasionalmen e mu os de ado- bes o apial. Los silla es se u iliza on en las esquinas de a ias habi aciones, como a es iguan las i iendas a caicas del Cas illo de Doña Blanca, en las jambas de algunas pue as, o en la cons ucción de mu os ecios de mu allas o de con ención, cuyo ejemplo p ác icamen e único es el mu o del Cabezo de San Ped o, en Huel a (Ruiz Ma a y o os, 1981). Los en oscados suelen hace se de a cilla, y de ie a ba ida los suelos, a eces con lechadas de cal y almag a, mien as que las pa edes se pin a on con cal. No conocemos con exac i- ud la ab icación de las echumb es, pe o p obablemen e se cons uye on median e un a mazón de igas de made a y ablas, como en Toscanos (Schuba y Maass -Lindemann, 1984), que se ían de asien o a una es uc u a ege al. SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 224  DIEGO RUIZ MATA / ROSALÍA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ y en ángulo con homb os más caidos que los de los ipos más a caicos, y en el CDB son del siglo VI a.n.e. Y el ipo 10 mues a un bo de y homb o no ecuen e en es as echas, pe o usual desde el siglo V a.n.e. El ondo 8 de la igu a 22 puede co esponde a un án o a de época a caica samia o co in ia. - En es e con ex o se han hallado unas ollas de supe icies más alisadas ( ig. 22: 9), de bo des co os, ec os y ex asados, que os en an po debajo del cuello líneas incisas. Son ipos iguales a los de los es a os de la p ime a mi ad del siglo VI a.n.e. del CDB (Ruiz Ma a, 1987, p.309). -En cuan o a las deco aciones, éase el g á ico de la igu a 23, que comen amos sucin amen e. Las deco aciones b uñidas, que cons i uyen un po cen aje de 9.8% del o al de la ce ámica deco ada, y sólo un 2.3 % del conjun o ce ámico, se aplica a los in e io es de cuencos y copas ( ig. 22: 1) o sob e pla os g ises ( ig. 22: 3), siemp e en un diseño lineal y ei e a i o. Las ollas suelen os en a , con menos ecuencia, deco aciones digi adas -7 % y 1.6 %- o incisas -5.6 % y 1.3 %- ( ig. 22: 2,5 y 6). Las ce ámicas a o no pin adas y bíc omas cons i uyen los mayo es po cen ajes, como es na u al en un con ex o en que el p edominio de la ajilla o neada es e iden e. A eces los ondos de las ollas de cocina a mano mues an deco aciones incisas o acanaladas ( ig. 22: 7). En suma, deco aciones y mo i- os muy conocidos en el Bajo Guadalqui i , que no apo an más no edad que la pe du ación de los diseños b uñidos o digi ados has a el siglo VI a.n.e. Nos e e i emos inalmen e, pa a su con as ación, a los ma e iales del poblado de S. Ba olomé en Almon e, en el que se han exca ado conjun os ce ados, y se ha ad e ido una secuencia ho izon al desde comienzos del siglo VIII a comienzos del VI a.n.e.. Los esul ados de las exca aciones son bien conocidos en la monog a ía publicada (Ruiz Ma a y Fe nández Ju ado, 1986), y de ellos o ecemos una b e e sín esis y un análisis más de allado del ondo 1.1, que co esponde a la época que analizamos en es e abajo. Se han exca ado casi una ein ena de es uc u as, que co esponden a habi aciones, zonas de almacena- mien o, de abajo y a o os usos, de las cuales 20 han p opo cionado ma e iales que pe mi iesen su análisis y ija la c onología. Se ad ie e una es a i icación ho izon al, desde cabañas que con enían exclusi amen e ma e iales indígenas ca ac e ís icos de una ase p e enicia, o de los p ime os momen os de la p esencia enicia, pe o sin impo aciones, a o as con ma e iales indígenas más ecien es, que cuen an con escaso ma e ial enicio, educido p incipalmen e a án o as, u nas o algún que o o ma e ial exó ico, da able en el siglo VII a.n.e., quizás en su p ime a mi ad. Una de las cabañas -denominada 1.1- p opo cionó un conjun o de ma e iales de g an in e és pa a analiza el p oceso de cambio de la ajilla indígena po la o neada enicia, las án o as con enedo as de ino y acei e, la demanda de ce ámica g is y la in oducción de o mas exó icas. De es e ondo compu amos sólo los agmen os que nos han p opo cionado o mas, desis iendo, po ejem- plo, en la ce ámica a o no de los agmen os pin ados o asas, que pueden pe enece a las u nas u o as o mas ce adas con abilizadas po sus bo des. Se a a, pues, de un análisis ap oxima i o, pe o elocuen e pa a el azonamien o que man enemos en el abajo. — Se han dis inguido cla amen e 133 o mas, de las cuales 61 co esponden a ma e ial indígena y 72 a asos enicios. — De los 61 agmen os de ma e ial indígenas -45.86 % del o al-, se si úan ipológicamen e en un mo- men o p e enicio -4- o de comienzos de los con ac os -11-, y odos ellos son de cazuelas y copas. Se a a de un ma e ial más an iguo que ha sob e i ido o aún lo ab icaba algún al a e o. Del es o, 146 se ab icaban gene almen e en es e momen o, como demues an los es os de o as cabañas del poblado, y aquí, como cabía espe a , se ad ie e un elenco más a iado: 5 cazuelas, 5 copas, 9 cuencos, 15 u nas y 12 ollas, es deci , los elemen os básicos de la cocina y almacenamien o. La mayo ía de las ollas deco- an sus homb os median e imp esiones digi adas o incisiones. — 72 son las o mas a o no -54,14 % del o al-, de las que hay que p ecisa cie os aspec os: A) las o mas abie as co esponden casi a la mi ad de las ce ámicas a o no -32 agmen os-, y de ellas 28, que SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  225 suponen 38,89 % de la ce ámica a o no, co esponden a pla os y cuencos g ises (8 de bo des cónca os, 18 cuencos de bo des eng osados y 2 de bo des apun ados), mien as que en engobe ojo -5.55 en SB y 4,08 en Vaina- , sólo se cons a a 1 pla o, 1 cuenco de engobe ojo, 2 uen es ambién de engobe ojo y 2 cuencos sin engobe. Es e iden e que la ce ámica g is ue el p oduc o más demandado y son muy escasas las o mas de engobe ojo; B) se han hallado 10 bocas de u nas, que son signi ica i as en dos sen idos: p ime o po que compa en ya su unción con las u nas de almacenaje a mano, y en segundo luga o ecen una ipología a anzada, de comienzos del siglo VI a.n.e., si se compa an con la e olución o mal del CDB (Ruiz Ma a 1986-b y 1987), en donde en es a época los cuellos son más abocinados, la misma endencia que se ad ie e en el Ce o Maca eno (un ma e ial que exca amos en 1974 y aún no se ha publicado); C) Las án o as son muy nume osas -23 bocas pe enecien es a o as an as án o as, el 31,94 % de la ce ámica a o no-, con as ando con Vaina (9,66 %) y El T obal (4,42 %)-, y o ecen ipologías al menos de la segunda mi ad del siglo VII/comienzos del VI a.n.e. Pa ece e iden e que al núme o de án o as no suminis aba sólo las necesidades de la cabaña 1.1, sino que debie on es a allí almacenadas pa a su dis ibución; D) el es o del ma e ial se epa e del siguien e modo: una ampolla, un quemape umes, un ípode, un aso globula y una ja a de dos asas. V. CONCLUSIONES La in o mación ba ajada en es e abajo iene como obje i o -además de apo a nue os da os de es able- cimien os indígenas u ales p o ohis ó icos- e lexiona , de modo sín e ico y gene al, sob e dos emas que se han conside ado impo an es en el análisis de la ase o ien alizan e en Andalucía Occiden al, el u banismo y la ce ámica a o no, alo ados como indicado es del cambio cul u al de las poblaciones del B once Final a las de época o ien alizan e o a ésica, si se si úa el lo ecimien o de es a cul u a en e los siglos VIII y VI a.n.e. Teniendo en cuen a los da os expues os, man enemos las conclusiones siguien es: 1. Los hábi a s del B once Final, an e io es a la p esencia enicia, con inúan, en cuan o a la disposición espacial y ecnología de las i iendas, los esquemas iniciados desde el Cob e, según se ad ie e en nume osos hallazgos epa idos po Andalucía Occiden al: núcleos de es uc u as es ablecidos en un e i o io amplio, en e espacios lib es, des inados a la p oducción ag opecua ia y a zonas de abajo; la i ienda se compone de a ias es uc u as sepa adas, con unciones de inidas. Es p eciso, en los plan eamien os p esen es y u u os de in es igación, exca a espacios ex ensos que p opo cionen más da os sob e la es uc u a y unción de los espacios de es os hábi a s. 2. Los es udios de e i o io, que se ealizan en la Baja Andalucía, deno an in ensidad de poblamien o. Se conocen más de 500 asen amien os, de dis in a índole, que con igu an un pano ama complejo en la o ganiza- ción socioeconómica de las poblaciones indígenas p o ohis ó icas, dis ibuidas en e i o ios y con on e as posiblemen e bien de inidas. Los análisis in ensi os que abo den es os p oblemas deben con empla una me- odología y plan eamien o adecuados que conduzcan al conocimien o de la es uc u a polí ica de los mismos, pa a di e encia los posibles cen os, y núcleos del pode polí ico, de o os asen amien os - illas o case íos- con ellos elacionados. 3. Cuando se habla de Ta esos, como cul u a aldeana, pa iendo de la base de la sup emacía de los mode- los enicios sob e los hábi a s indígenas, deben ene se en cuen a o os ac o es, y no sólo la mo ología de las i iendas, como la ex ensión de los poblados, la in ensidad de ocupación del e i o io y su es uc u ación compleja. Sin ene es o en cuen a, no se á ácil explica la p esencia enicia en las cos as me idionales -y en es e abajo nos e e imos sólo al Bajo Guadalqui i - y los p ocesos de in e acción y de o ien alización, si po ello en endemos cambios en los sis emas socioeconómicos indígenas mo i ados po un concep o dis in o de SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 226  DIEGO RUIZ MATA! ROSALÍA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ p oducción y come cio, pues el é mino "colonización" que implica la dico omía de colonizado /colonizado, dominado /dominado, no se adecúa a la ealidad que o ecen los da os a queológicos. 4. No conocemos demasiado sob e los hábi a s indígenas ni sob e las ciudades enicias -y en es e caso nos e e imos al p o o ipo que debió cons i ui Gadi , de la que sólo se conocen unos pocos es os de mu os del siglo VII a.n.e-, o de los es ablecimien os come ciales o ac o ías. Sólo es os de i iendas, la mayo ía de las eces de plan as incomple as, ozos de mu allas, écnicas cons uc i as y poco más. Da os insu icien es pa a la econs ucción de un modelo de ciudad o de ac o ía. Y es p obable que el concep o de ciudad o ien al no se epi iese ielmen e en Occiden e. En nues a opinión, la asunción de los aspec os o males écnicos u o luga en los cen os indígenas de mayo p o agonismo en la elación come cial de enicios e indígenas, es deci , en las sedes de las je a u as locales, con quienes los enicios es ablecían un in e cambio di ec o. La in ensi icación de la p oducción, el su gimien o de je a u as más consis en es y de la es a i icación social más acusada condujo a la adopción del modelo de ciudad enicia, po necesidades económicas y como exp esión de la nue a sociedad su gien e. 5. Sin emba go, no debemos conside a es os cambios como un p oceso gene alizado. Du an e el siglo VII y comienzos del VI a.n.e. muchos poblados indígenas, que posiblemen e dependían o es aban inme sos en el sis ema p oduc i o de los g andes cen os, no cambia on sus es uc u as de hábi a s, pe o acep a on la nue a ajilla ce ámica enicia y es aban inme sos ambién en los sis emas de in e cambios, a juzga po las án o as egis adas, que con end ían segu amen e ino y acei e, y o os p oduc os pe ecede os que no han llegado has a noso os. La coexis encia de ciudades indígenas, según modelos enicios, y los asen amien os que con- inua on los ipos genuinos ue pe ec amen e compa ible y mues a la ealidad del pe íodo o ien alizan e o a ésico, cuya de inición no es iba sólo en el nacimien o de la ciudad, sino en los cambios en los sis emas de p oducción, y en el con ol de los exceden es. 6. En cuan o a la ce ámica, pese a que se an conociendo los ipos ce ámicos enicios e indígenas y su desa ollo mo ológico gene al du an e la p o ohis o ia -aún hay que abaja mucho en es os aspec os-, ha- ciendo de ellos casi el único obje i o de análisis his ó ico-cul u al del I milenio a. n.e., la ealidad es que ni siquie a se ha alcanzado es e p opósi o. No se han ealizado aún es udios comple os de la ce ámica enicia - sob e odo la de época a caica-, y en muchos casos hay se ias dudas sob e c onologías y p ocedencias. Y es o ale en gene al pa a la ce ámica enicia en el Medi e áneo e incluso en sus luga es de o igen o ien ales. En ellas es á la azón pa a habla de enicios, de sus luga es de p ocedencia, de acul u ación, in e acción, in e - cambios, y la jus i icación de ma iza y de e mina el iempo. 7. A a és de una se ie de ejemplos -los analizados en es e es udio-, basados en conjun os ce ados bien de inidos, se puede pe cibi el p oceso de in eg ación y adopción, po pa e de la población indígena, de la ajilla enicia, que nos ha conducido a las siguien es conside aciones: 7.1. En los ondos de cabañas del siglo VIII a.n.e. -más bien desde mediados de es e siglo-, el po cen- aje p edominan e es el ma e ial indígena a mano, como cabía espe a , en donde en ocasiones se ad ie - en unos pocos asos de impo ación, que deno an los p oduc os no pe ecede os que los enicios in e cambiaban po o os que desconocemos. A eces son án o as, que con end ían ino y acei e, y en o os casos son exó icos y de p es igio, no uncionales, como ampollas pa a pe umes o acei es pe uma- dos, oinocóes, copas, pá e as o algún ipo especial, como el u e o ecogido en una cabaña en Campillo (El Pue o de San a Ma ía). 7.2. En los ondos analizados, que se da an a pa i de la segunda mi ad del siglo VII a.n.e., los ipos y po cen ajes cambian sus ancialmen e, ad i iéndose el p edominio de la p oducción a omo enicia, con ines indus iales y come ciales, en de imen o de la ce ámica adicional, aho a de peo calidad y que ha pe dido en pe ección a esana y deco a i a. El epe o io, en conjun o, es mucho más amplio y uncional; es deci , los al a e os p oducen con ines indus iales, más can idad a cambio de la calidad, escaseando las deco aciones, SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  227 y cuando las hay son o pes y desmañadas. El es ue zo del abajo se emplea en la p oducción de o os p oduc os, y esul a más en able la comp a de ce ámicas a o no. 7.3. El elenco de un poblado enicio, como el del CDB, compa ado con el de o o indígena o ece dis in- ciones. Se ad ie e una cla a di e encia en las o mas abie as -pla os y pá e as de engobe ojo-, o mas usuales en medios enicios y escasas en los indígenas, que demanda on pla os y cuencos g ises, más ce canos a sus ipos genuinos. En los poblados enicios su uso es menos ecuen e. Los asos de almacenamien o, del ipo "á cha don" se ue on sus i uyendo po los "pi hoi". Igualmen e son escasas las luce nas en los poblados indígenas, como medio de iluminación, que debie on segui empleando o os ecu sos que desconocemos. Se pod ían señala muchas di e encias, que no ienen al caso. 7.4. Po úl imo, insis i en la necesidad de exca ación y análisis de conjun os ce ados, que puedan p opo - ciona po cen ajes de los ipos ce ámicos, pa a aden amos, desde es e pun o de is a, en los p ocesos de in e acción de enicios e indígenas y en el iempo que denominamos "o ien alizan e". Las es a ig a ías han se ido du an e un iempo, pe o no dan espues a a muchas de las p egun as sob e los p ocesos. 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SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 . 9;1 11 114 • .-^i";319,1120.5.1.1 0  5cm 1.1..~1=1~ 3 CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  241 Fig. 10: El T obal. Ce ámica g is. Galbos con deco ación in e io b uñida. SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 5 6 7 3 4 8 9 0  5  10cm Fig. 11: El T obal. Ce ámica a o no. Án o as. 242  DIEGO RUIZ MATA! ROSALÍA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 4 12 10 13 11 CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  243 6  7 8 0  5 Fig. 12: El T obal. Ce ámica a o no. Vasos. SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 244  DIEGO RUIZ MATA / ROSALÍA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ 1  2 O  5  10 cm .1.«=}ww4=11 n 4=i.m. -~.1 1.. Fig. 13: El T obal. Ce ámica a omo. Galbos con deco ación ex e io pin ada. SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 6 4 7 VI ; 8 1 2 3 •~//i(4.,»/.../4,//"1"  // / , /  /  / 11 10 1 gam. U  5  —1 i0 c m / 9 ( CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  245 Fig. 14: El T obal. Cuencos (1,5 y 6), quemape uemes (7), pla o de bo de conca o (4), luce na (7), sopo e (8), usayola (11) y elemen os me álicos (9 y 10). SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 246  DIEGO RUIZ MATA / ROSALÍA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ 0  1  2  3  4  5M -- Zona de más in ensa ac i idad humana A ea de almacenaje ?"QW A ea de p oducción A ea de consumo Fig. 15: El T obal. Posibles á eas uncionales den o del ondo de cabaña. SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  247 ( ) < ...._, _I O - %. g . _ > - .--- ( ) < CL C.) , , , _ .1- O• c..) «, , $ —  >  ( ) O O Z L.L.I D n ‘ ' * • 1 (i. , sapped . duni 91 II/e.91 I11/1'9.1 VI 11/P.V 1 111/PVI SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 Fig. 17: Vaina. Ce ámica a o no. Cuad o ipológico de pla os de engobe ojo y cuencos bíc omos. CUENCOS BÍCROMOS PLATOS DE ENGOBE ROJO 1 2 5 6 1 2 5 3 3 L. CZ> cc) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 CONSIDERACIONES SOBRE ASENTAMIENTOS RURALES Y CERÁMICAS ORIENTALIZANTES  249 ( ) CC CD .4 o a w LLI C.) , ' , . . ' • en , . , , ' , ' sai!pad . dwn 9'1 11/9.1 VI II /V1 111/e.V.I SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08 CERÁMICA A MANO E CERÁMICA A TORNO 256  DIEGO RUIZ MATA / ROSALÍA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ EL TROBAL  S.BARTOLOMi  VAINA 50%—  EL TROBAL  S.BARTOLOMÉ  I n VAINA CERÁMICA A MANO  CERÁMICA A TORNO 0% Cazuelas/Copas  Cuencos  011as/Vasos  Pos a G is  An o os  U nas  Di e sos Fig. 25: Rep esen ación g á ica de los po cen ajes ce ámicos de los yacimien os es udiados. SPAL 3 (1994) ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924 h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1994.i3.08