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Periodismo y literatura en la guerra. [Reseña de] Testimonios del desastre. Periodistas y escritores en los campos de batalla

Sáez Vázquez, Esperanza M.

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Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº7, año 2016, PP. 142-144 142 Testimonios del desastre. Periodistas y escritores en los campos de batalla José ramón González, Virginia Martín Jiménez, Susana Gil-Albarellos Pérez-Pedrero, Alejandro Alonso Nogueira (EDS.) Editorial Trea, Gijón, 2016 381 pp. Reseña por Esperanza Sáez PERIODISMO Y LITERATURA EN LA GUERRA Existen periodistas y escritores que son testigos de la guerra y que nos aportan una visión particular de los hechos. Son creadores de parte de la historia que conocemos. Es el caso de los periodistas y escritores que se encuentran en conflictos bélicos y que lo abordan por múltiples discursos que destacan por su inmediatez y su testimonio directo de los hechos, mediante la crónica o el reportaje periodístico. En este libro se recogen diferentes textos escasamente conocidos, normalmente publicados en periódicos o revistas y en el que han participado escritores y profesionales del periodismo. La recuperación para la historia de ese amplio número de textos y su análisis, extremadamente amplio, muestran la riqueza de una Periodismo y literatura en la guerra Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº7, año 2016, PP. 142-144 143 publicación de estas características. Los aspectos históricos, sociales o políticos que contiene, tanto como su dimensión discursiva, retórica, ideológica y genérica abarcan un estudio pormenorizado y minucioso. Comienza el libro explicando cómo la crónica es un género “que se sitúa a caballo entre la información, la opinión y el reportaje” (p. 13). Son redactadas por corresponsales, enviados especiales o comentaristas que son capaces de impregnar el contenido noticioso de contexto, descripción de las circunstancias e interpretación de lo acontecido, siempre con una especialización como base importante para ello. La crónica es un género informativo e interpretativo, por ello, es imprescindible firmarla. Este es el motivo de la incorporación de muchos escritores reconocidos, que fueron fichados por los medios. De esta manera, se consolidó la figura del escritor cronista y el género fue adquiriendo matices más literarios. Aunque no fue hasta la segunda década del siglo XX cuando se consolidó en la prensa española. El griego Heródoto fue el primer reportero de guerra, sus relatos sobre las Guerras Médicas son el primer ejemplo en la Historia, el Periodismo y la Literatura que confluyeron en una misma obra. Tucídides, Jenofonte y una larga lista de ejemplos como Azorín, Chaves Nogales… le siguieron a través de los siglos. Actualmente existen escritores que cuentan con un pasado como corresponsales de guerra: Arturo Pérez Reverte o Maruja Torres. Todos ellos son nombres que han construido con sus crónicas y sus novelas la historia del periodismo y de la literatura. Interesante es conocer a través de estas páginas como la Guerra de Vietnam fue la que tuvo mejor cobertura periodística y fue la primera que gozó de amplia cobertura de televisión. La historia del periodismo de guerra está llena de ejemplos en los que el periodismo puramente informativo converge con ejercicios literarios más o menos apegados a la realidad y a los hechos que se demanda, al menos en teoría, al periodismo. Ha habido, pues escritores que en tiempo de guerra han hecho de periodistas pero también moldeado la figura de corresponsal de guerra. También ha habido periodistas que una vez retirados han incursionados en la literatura teniendo a la guerra y al periodista como materia prima de sus trabajos literarios. Esa relación entre dos actividades con elementos comunes pero también divergentes, ha estado presente a lo largo de la historia de los corresponsales de guerra o más ampliamente, de la cobertura de los conflictos armados por los medios de comunicación y quienes trabajan en ellos. (p 19). La Primera Guerra Mundial marca el comienzo de una etapa que se prolonga hasta hoy y en la que la lucha por la información que libran los aparatos de censura y propaganda y el periodismo se sistematiza cada vez más. El telégrafo, teléfono, cine o fotografía impedían que los militares pudiesen controlar la información que ya a principios del Esperanza Saenz Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº7, año 2016, PP. 142-144 144 siglo XX, se podía transmitir en tiempo real. En cambio en la Guerra de Iraq podemos incidir en la gran cobertura informativa que recibimos pero también fue dónde se produjo una mayor baja de periodistas. Aspectos como las profesiones de los corresponsales de guerra extranjeros en la segunda mitad del siglo XX en España (boticarios, médicos, jueces, militares y ociosos que, por amor al arte, se convierten en corresponsales anónimos) hacen imaginarnos el poder que se desarrolla al comunicar esta tipo de información a partir de entonces. Como ejemplo, Francisco Peris Mencheta fue uno de los escasos corresponsales que informó de los conflictos en los que participaron tropas españolas entre el último cuarto del siglo XIX y la primera década del XX. En otros países como Perú, el periodista Carlos Miró Quesada, Garrotín, encarna perfectamente el papel que jugaron en la transmisión de los trágicos acontecimientos españoles. Los periodistas despuntaron como referentes imprescindibles en la toma de posición que cada país hispanoamericano exhibió ante la Guerra Civil española. Keith Scott Watson es uno de los personajes más atractivos del periodismo de guerra anglosajón de la primera mitad del siglo XX. Su estimulante trayectoria vital, marcada por una atracción por el exotismo y el peligro que le llevó a cubrir como enviado especial la Guerra Civil Española y la II Guerra Mundial para el Daily Express y el Daily Herald, y a viajar como corresponsal a la Unión Soviética y Egipto, no ha tenido el reconocimiento ni la constante rememoración de la que han gozado otros periodistas de la época. La organización diacrónica de los diferentes capítulos del libro, que avanzan desde los primeros cronistas europeos y españoles de las guerras napoleónicas (o, en el caso particular de España, de las guerras carlistas o las de Marruecos) hasta periodistas o escritores actuales, como Maruja Torres, Ángeles Rodicio o Julio Fuentes, permite entender la evolución de los diferentes subgéneros de discurso que abordan la guerra y la consolidación de una tradición propia. Diferentes investigaciones como la dimensión retórica e ideológica de la crónica de guerra, el análisis discursivo de la crónica de guerra y los estilos de los diferentes autores a lo largo de la historia, el estudio de la figura de cronista de guerra y sobretodo la recuperación de personajes destacados y sus crónicas a lo largo de los años son motivos más que suficientes para aconsejar su lectura a los lectores identificados con esta temática. De esa forma vamos avanzando poco a poco en el mejor conocimiento de una importante vertiente de nuestro legado cultural y literario.