Kenneth Branagh. Versión de Director de Virginia Guarinos; Córdoba, Argentina: Babel Editorial, 2009 [Reseña]
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Admira nº 3 – 2011 184 Kenneth Branagh. Versión de Director. GUARIOS, Virginia. Babel Editorial. Córdoba, Argentina. 2009, 296 págs Sergio Cobo Durán Universidad de Sevilla Kenneth Branagh es, sin lugar a dudas, uno los personajes más activos en el mundo cinematográfico de las últimas décadas, donde ha combinado labores tanto de dirección, producción e interpretación. Esta versatilidad que le ha acompañado a lo largo de su carrera lo convierte en un personaje controvertido que ha despertado tantos defensores como detractores de cada una de sus obras. Si se considera todo el material producido por el realizador es innegable su contribución al contínuum audiovisual contemporáneo. Es por ello que el surgimiento de una obra que analice su labor como realizador desde una perspectiva crítica es una necesidad. Fruto de esta y bajo el título, Kenneth Branagh. Versión de Director, se presenta este volumen coordinado por la doctora Virginia Guarinos, profesora titular de la Universidad de Sevilla y directora del Grupo de Investigación en Medios, Imágenes y Relatos Audiovisuales (ADMIRA). Es un libro coral realizado gracias al trabajo de los integrantes del grupo de investigación y de profesores invitados de la Universidad de Sevilla como colaboradores para completar el reparto. La obra aparece dividida en dos bloques claramente identificables; el primero de ellos está centrado en la vida y obra del realizador, analizando de forma general cada una de sus etapas; el segundo es un análisis crítico de sus obras como realizador, analizadas y comentadas con independencia entre sí, ya que, tal y como afirma la coordinadora en su introducción “su producción es heterogénea, multiforme y camaleónica, tal como él mismo en su faceta de actor” (9). Todo esto nos lleva a pensar que un análisis exhaustivo e individualizado de sus obras es más una obligación metodológica para los autores que un mero deseo taxonómico. En el primero de los bloques se analiza de forma biográfica y profesional la trayectoria de Branagh por el investigador Javier Lozano, quien efectúa una sexta división en función de criterios temporales para estudiar el versátil trabajo de realizador, centrado principalmente en la obra de Shakespeare durante toda su filmografía. En un estudio que no olvida ninguna de las etapas del realizador tanto en sus evoluciones cinematográficas, teatrales, televisivas como autobiográficas. La primera de las etapas es la del joven Branagh que se desarrolla entre 1960 y 1986 donde destaca su espectacular interpretación de Enrique V para la Royal Shakespeare Company (RSC), así como sus inicios en el mundo teatral vinculado a la Royal Academy of Dramatics Arts (RADA) o al Progress Theatre. A continuación llega la etapa del Branagh adulto (1987-1988) centrado principalmente en su faceta televisiva gracias a un ambicioso proyecto para la BBC titulado Fortunes of War y a la fundación, junto a su amigo Parfitt, de la Reinnasance Theater Company (RTC) en 1987. Es tras su paso por el teatro y la televisión el momento en que el director danés decide empezar sus
Admira nº 3 – 2011 185 adaptaciones cinematográficas y concentra entre 1989 y 1996 sus principales éxitos tanto de crítica como de taquilla. “Enrique V sería todo un éxito de crítica y obtendría entre otros muchos galardones, el premio al mejor director concedido por la Academia Británica y la BAFTA, además de dos nominaciones a los Oscars de Hollywood al mejor director y al mejor actor” (27). Llega la etapa del Branagh polifacético ubicada entre 1998-2000, tras una producción desenfrenada decide tomarse una pausa de tres años centrándose principalmente en la interpretación entre Reino Unidos y los Estados Unidos. La próxima y penúltima de las etapas que considera el investigador Lozano, comprendida entre 2001-2008, es definida por su experimentación, en la que destaca Listening (2003), un cortometraje que le permite explorar de forma más libre la experimentación cinematográfica; una nueva adaptación de Shakespeare titulada Como gustéis (2006); la readaptación de la popular ópera de Mozart, La flauta mágica (2007) o el remake de la obra de Mankiewicz, La huella (2008). Como epílogo a este bloque el autor concluye con la fase del “Branagh que viene” donde repasa los proyectos actuales y futuros del realizador, quien prepara la adaptación cinematográfica del cómic Thor además de la adaptación del cómic La marca amarilla. Una vez analizadas de forma somera las diferentes etapas de la vida de Kenneth es el momento de un minucioso y pormenorizado análisis de todos sus largometrajes como director. Son once películas las que componen su filmografía. Enrique V (1989) es analizada por la coordinadora del volumen, la doctora Guarinos, quien analiza con meticulosidad la ópera prima del director y la primera de sus muchas adaptaciones de Shakespeare. Ya desde el inicio de su carrera cinematográfica el realizador comprendió “La dificultad de complacer a los puristas shakespeareanos y a los puristas cinéfilos, a los que hay que sumar la temida taquilla y el éxito del público que garantice futuras producciones” (50). Debido a que gustó tanto al público como a la crítica, cosechó una gran cantidad de premios y logró encandilar al espectador gracias al inusual recurso de la mirada a cámara de los personajes o al particular uso de los espacios off. A continuación la segunda de las películas del realizador de Dinamarca, Morir Todavía (1991), este sería su primer gran fracaso de taquilla y crítica. A pesar de una aparente novedosa estructuración narrativa se puede hablar de una estructura doble, con montaje alterno pero que no deja de ser un clásico desarrollo en tres actos: introducción, nudo y desenlace. No obstante, ni su referencialidad tanto a Welles como a Hitchcock resultaron suficientes ya que demuestra una absoluta dependencia de modelos teatrales, cinematográficos y televisivos. Los amigos de Peter (1992), estudiada por el doctor Antonio Checa quien se centra no solo en su inicio documental con imágenes heterogéneas sino también en la particularidad de su doblaje, el cual ha inspirado tanto trabajos de investigación como tesis doctorales, un ejemplo es la de Palencia Villa: la influencia del doblaje audiovisual de los personajes presentada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Posteriormente, con el estreno de Mucho ruido y pocas nueces (1993) el realizador obtuvo tanto críticas muy positivas como ataques crueles y duros, “radicalmente opuesto a sus anteriores obras y en contraste con el otro Shakespeare, el movimiento de cámara es prácticamente continuo” (110). A pesar de contar con múltiples detractores de su obra, el director también contaba cada vez más con un número considerable de adeptos, como el caso de Francis Ford Copolla quien produce Frankestein (1994) analizada por Luis Navarrete y que explica como “las expectativas de público y crítica no se vieron colmadas por la existencia de un desajuste entre el
Admira nº 3 – 2011 186 filme y la narración mítica existente en el magín de los espectadores y críticos, generada por las anteriores adaptaciones de la obra de Shelley, casi siempre marcadas por una clara desviación del original literario” (126). Es por ello que a pesar de resultar la adaptación más fidedigna al texto primigenio no gustó al público, el cual tenía una imagen diferente del mito, condicionada por anteriores adaptaciones cinematográficas. Prosiguiendo en un estricto orden cronológico llega el momento del estudio de In the bleak midwinter (1995), análisis realizado por la doctora Inmaculada Gordillo, quien equipara la figura del actor y director danés con la del norteamericano Woody Allen. Realiza un riguroso análisis narrativo de la estructura de la película destacando su puesta en abismo con una representación teatral dentro del cine y, como si de un juego de cajas chinas se tratase, Branagh ofrece un ejemplo de teatro dentro del cine. Así sucede que como buen seguidor de Shakespeare, Kenneth siempre ha sabido que en algún momento llevaría a la gran pantalla Hamlet (1996), investigado por Fátima de los Santos, narra la popular historia de locuras, dolor y venganza. Existen al menos sesenta versiones cinematográficas de Hamlet, en la suya, el realizador decide trasladar el texto desde la Edad Media hasta el siglo XIX además de “incluir el texto completo de Shakespeare, incluso a veces se han referido a ella como ʻ la versión eterna ʼ por sus doscientos cuarenta y dos minutos de metraje” (173). Trabajos de amor perdidos (2000) es una obra musical que resultó un fracaso financiero, además de ser la octava película del director, añade Jacqueline Sánchez que “el gran problema del musical siempre ha sido la continua presencia de la interpretación y la dramatización de canciones que en ocasiones no aporta nada trascendental a la historia. En un buen musical han de quedar lejos los bombardeos de cantos y las coreografías superfluas” (215). Veinte años después de su éxito con Enrique V el realizador decide por quinta vez adaptar una obra de Shakespeare, en este caso es el turno de As you like it (2006) que será descompuesta por Jiménez-Varea y Ramírez Alvarado quienes realizan una amplia disertación acerca del emplazamiento espacio-temporal y que destacan que es la primera vez que Branagh dirige una adaptación de Shakespeare y no actúe en ella. En el año 2006 se cumplió el 250 aniversario del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart y el realizador decide adaptar la ópera La flauta mágica (2006) al cine, Alberto Hermida es el encargado del estudio de esta adaptación y afirma que “La historia arranca con un imponente plano secuencia de casi siete minutos de duración. Desde el primer instante, el espectador queda “adherido” a la pantalla, ante todo un derroche técnico donde el aspecto visual y el sonoro están cuidados hasta el mínimo detalle” (248). Con esta obra el director pretende que el espectador vaya al cine no solo a ver una película sino también a escuchar ópera. En definitiva, el último proyecto dirigido hasta el momento por Branagh es La huella (2007), el realizador desde un principio pretendió desligar el proyecto del referente de Makiewicz, considerado una de las obras maestras de la historia cinematográfica. “El espacio escénico es para ambas películas una pieza crucial, hasta llegar a ser considerado por Branagh como el tercer personaje de su obra” (282). Aunque es innegable que el punto fuerte de esta obra reside tanto en la interpretación de los actores como en su desarrollo psicológico, Patrick Doyle, el encargado de la banda sonora, remarcará la relevancia de una buena composición musical y se reinventa a sí mismo, logrando una de los obras musicales más completas de su carrera cinematográfica.
Admira nº 3 – 2011 187 En última instancia y a modo de epílogo destaca el interesante trabajo de Pérez-Gómez quien realiza una labor de recopilación que incluye cada una de las fichas técnicas y artísticas de las películas analizadas con anterioridad. Además de la actualizada y precisa bibliografía y netgrafía de Javier Lozano, un recurso imprescindible para ampliar cualquier estudio e investigación sobre el director. Kenneth Branagh. Versión de Director, es un apurado y preciso estudio acerca de la filmografía del realizador que no solo proporciona un estudio rápido y somero acerca de su trayectoria sino que también permite una investigación más profunda con un análisis fílmico en profundidad de cada una de las obras de su filmografía. Por lo que se convierte en un libro de referencia para los estudiosos del director danés en particular y para los interesados en el cine europeo en general.