La significación de los tejidos urbanos desarrollados tras la Revolución Industrial en la conformación de la ciudad actual: Reflexiones sobre la centralidad y la cartografía espaciotemporal
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Los nuevos crecimientos urbanos. Teoría y práctica de la Ordenación Urbanística en Andalucía. Libro de capítulos aceptado por el Comité científico Coordinación de la edición: Carmen de Tomás Medina. Grupo de investigación HUM-710. Ciudad, paisaje y Territorio. ©Edita: DUOT. Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Universidad de Sevilla. Avda de Reina Mercedes, 2 41012, Sevilla, España. Tel: +34 954 556 560 Fax: +43 954 553 815 ISBN: 978-84-697-4478-9 Año de publicación: 2017 La editorial no se hace responsable de las opiniones y contenidos de los resúmenes publicados por Los autores en esta edición. Así mismo, estos se responsabilizaran de obtener el permiso correspondiente para incluir material publicado en otro lugar. © 2017 Autores y Editores Quedan reservados todos los derechos. Queda prohibida cualquier forma de reproducción, distribución y transformación sin contar con la autorización del editor y del autor. Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.
5 INDICE PRÓLOGO Daniel Antúnez Torres….…………………..……………………………………..……………………………….…9 I.LA IMPORTANCIA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA PARA LA PRÁCTICA DEL URBANISMO EN EL CONTEXTO NACIONAL Y EUROPEO………………………………………………………………………….……………………………..….....11 LA HISTORIA URBANA COMO HERRAMIENTA FUNDAMENTAL PARA EL ENTENDIMIENTO DE LA CIUDAD Carmen de Tomás Medina……………………………………………………..…………………………………13 EL VALOR PATRIMONIAL DE LOS CENTROS HISTÓRICOS María Teresa Pérez Cano…………..………………………………………………………………….…….…….23 LA SIGNIFICACIÓN DE LOS TEJIDOS URBANOS DESARROLLADOS TRAS LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN LA CONFORMACIÓN DE LA CIUDAD ACTUAL. Reflexiones sobre la centralidad y la cartografía espaciotemporal. Rafael Reinoso Bellido……………………………………………………………………………………………...33 LA LEY SOBRE RÉGIMEN DEL SUELO Y ORDENACIÓN URBANA DE 1956. UN CAMBIO DE RUMBO EN LA PLANIFICACIÓN DEL CRECIMIENTO URBANO. Daniel Navas Carrillo……………………………………………………………..……………………………….…43
6 II. LOS FUTUROS DESARROLLOS URBANOS. TEORÍA Y PRÁCTICA EN ANDALUCÍA……………………………………………………………………………………………………..…….54 LOS NUEVOS MODELOS DE CRECIMIENTO URBANO-TERRITORIALES EN ANDALUCÍA. Antonio Becerra García……………………………………………….…………………………………………….56 LOS ELEMENTOS ESENCIALES DE LAS NUEVAS PROPUESTAS DE DESARROLLO. UN ACERCAMIENTO A LA PRÓXIMA REFORMA LEGISLATIVA. Fernando Villanueva Lazo………………………………………..…………………………………………….…81 DOS PARÁMETROS IMPRESCINDIBLES PARA LOS NUEVOS MODELOS URBANOS. LA ACCESIBILIDAD UNIVERSAL Y EL DISEÑO PARA TODAS LAS PERSONAS. Esperanza Alcaín Martínez………………………………………………………………………………..…..…93
Rafael Reinoso Bellido 33 LA SIGNIFICACIÓN DE LOS TEJIDOS URBANOS DESARROLLADOS TRAS LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN LA CONFORMACIÓN DE LA CIUDAD ACTUAL Reflexiones sobre la centralidad y la cartografía espaciotemporal Rafael Reinoso Bellido Dr. Arquitecto por la Universidad de Granada. Profesor Titular del Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada, del que es director desde el año 2011. Académico Correspondiente de la Real Academia de las Nobles Artes de Antequera. Desde el año 2000 dirige y coordina con la Facoltá di Architettura de Roma Tre un taller anual de proyectos urbanos con estudiantes y profesores de las escuelas de arquitectura de Granada y Roma. Destacando trabajos de rehabilitación urbana, corredores urbanos, patrimonio etc. Premio Málaga de Arquitectura 2003, 2005 y 2011. La especificidad urbana, componente destacada de la labor arquitectónica, ocupa la atención de sus trabajos de investigación y propuestas proyectuales, especialmente en la apuesta por la revalorización de la ciudad construida, destacando el “Plan de rehabilitación de la Colonia de Santa Inés” para el Ayuntamiento de Málaga, la “Impulsión de ideas y protocolo de actuación para la peatonalización de la Carretera de Cádiz en Málaga “o la propuesta ganadora del “Concurso de ideas para el borde urbano del Pasillo Ferroviario de Cádiz”, Organizado por el Ayuntamiento de Cádiz y el Colegio de Arquitectos. Tema sobre el que además, ha realizado numerosas conferencias, ponencias y publicaciones. INTRODUCCIÓN. Aclaraciones al título. La revolución industrial, desigual en tiempos, intensidad y manifestaciones , no tuvo, en lo urbano, respuestas uniformes. La pregunta que formula el título, ambiciosa e imprecisa al mismo tiempo, aconseja ser respondida de manera parcial, escogiendo aquellos rasgos comunes que puedan conducirnos a través de la historia al mejor entendimiento de la ciudad que tenemos hoy, de las inercias con las que trabajamos o de las hipotecas estructurales contratadas hace casi 200 años. La revolución, mas tecnológica y social que industrial, cambió para siempre la manera de relacionarnos, la manera en la que la ciudad hacia su función relacional. En este artículo solo conversaremos sobre algunas pocas cuestiones que, desde la competencia de una visión propia de la arquitectura, ayude a explicar el significado de aquellas trazas tejidas primero en el XIX y luego en la primera mitad del XX. Lo que ocurrió a partir de entonces ha sido muchísimo mas trascendente para la ciudad actual que lo que aquí se tratará de analizar. Y por otra parte la influencia hoy de una reflexión arquitectónica que nos ayudase a comprender la ciudad que vivimos, ha quedado muy desdibujada. Sin embargo las últimas transformaciones de nuestras ciudades se han dibujado sobre el lienzo tejido en aquellos años, y por tanto, en el acierto y desacierto de muchas de aquellas decisiones estriba hoy el potencial de éxito de muchas de nuestras ciudades. Se ha de hablar pues de las consecuencias del cambio de paradigma espaciotemporal, de la velocidad de relación, del empoderamiento de la arquitectura
LA SIGNIFICACIÓN DE LOS TEJIDOS URBANOS DESARROLLADOS TRAS LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN LA CONFORMACIÓN DE LA CIUDAD ACTUAL. Reflexiones sobre la centralidad y la cartografías espaciotemporal 34 al hacer suyas las reivindicaciones del reformismo mas allá de las cuestiones higienistas de la vivienda, del esfuerzo por ensanchar el capital relacional disponible, de las estrategias para abordar el incremento de centralidad de las ciudades potentes… El capital relacional y el derecho a la relación Mucho se ha hablado de la acumulación de capital que se manifestó de manera muy notable desde la revolución industrial, aunque no exclusivamente por ese motivo, pues eso ocurrió también en otras ciudades donde la industria no ejerció su influencia. Eso se trasladó a la ciudad generando otra industria, la de las rentas del suelo, que en si misma, y en muchas ciudades que no disfrutaron las ventajas y desventajas de la economía industrial, encontraron en este sector un importante motor de sus economías. Este nuevo sector productivo condujo el crecimiento de la ciudad a lo alto y a lo ancho, incrementó su densidad y extensión y, sobre todo, necesitó de reconfigurar el tejido urbano para que este fuese capaz de absorber la creciente demanda de centralidad, para el comercio, para las instituciones, para las viviendas burguesas, para los nuevos equipamientos, etc…, y muy especialmente, cuando eso se hizo bien, para construir el soporte de los futuros dispositivos relacionales de la ciudad. Esto último fue de capital importancia, y aquellas ciudades que acertaron en estas misiones pudieron mostrarse como las ciudades de referencia. Era esencial que las ciudades pudieran absorber tantos nuevos usos, pero era necesario que pudiesen ser accesibles, que cupieran, y que estuvieran bien interrelacionados, que sus espacios de conexión fuesen posibles, amables y cómodos. Pero sobre todo que se configurasen como dispositivos capaces de ensanchar el capital social, que permitieran mover las ideas, que sirviesen de válvulas de escape tanto para las celebraciones como para los conflictos. La sociología urbana ha prestado mucha de su reflexión a este tema, aunque casi nunca, con algunas excepciones, exceptuando a P. Bourdieu o H. Lefevrre, entendieron la importancia del espacio urbano y territorial como algo con entidad propia y ligado a la dinámica social. El espacio de la sociología ha sido siempre algo mas abstracto, menos tangible, de lo que fue capaz de entender la arquitectura. “No hay creación de formas sociales y de relaciones sociales sin creación de un espacio apropiado” (H. Lefebvre 1972). Es por eso que nos encontramos con algo diferente: La idea de valor inmueble del territorio sin valor de cambio que produce rentas. Una suerte de capital, relacional, acumulable y que es susceptible de reproducirse a través de proyectos cuidados. Por tanto, es necesario valorar el trabajo de los ingenieros primero y de los arquitectos, con mucha mayor conciencia después, para conseguir armar trazos de redes sociales,
Rafael Reinoso Bellido 35 durante esos cien años a caballo entre los siglos XIX y XX, en los que consiguieron ser responsables de proyectos de la ciudad. Lefebvre llegó a formular el impreciso término “derecho a la ciudad”. Deberíamos, siguiendo esa estela, también imprecisa, agradecer y defender el “derecho a la relación”, cultivándolo en espacios eficaces, dentro o fuera de los edificios, en una red de espacios, continuos o discontinuos,… porque aprendimos de aquella ciudad postindutrial y de aquellos trabajos que hemos heredado, que también este derecho a la relación es un valor acumulable, y que aquellas ciudades que se cuidaron de impulsarlo son hoy ciudades de referencia. El espacio que construimos nos construye y nos educa. El espacio que construimos también es resiliente, los trazados son, como decía Mangín como los monumentos, algo que dura, y por tanto su inercia a su propia supervivencia es grande. Mayor razón para cuidarlo. LA NUEVA CENTRALIDAD supercentros e hipercentros La excusa higienista del XIX, nacida porque las ciudades estaban sufriendo una importante implosión de sus tramas, fue al mismo tiempo la ocasión de un fenomenal negocio inmobiliario que revolucionaba el negocio de las rentas del suelo, pero sobre todo fue la oportunidad de modernizar las ciudades radicalmente. Esa modernización pasaba por un cambio de escala de los espacios representativos de la ciudad. Hasta ese momento las ciudades eran un conglomerado de barrios, con sus espacios representativos propios en torno a sus plazas, calles e iglesias, pequeños foros en torno a los cuales se manifestaban sus habitantes. Nada o poco había entre nos barrios y otros: costumbres, fiestas, amigos y familias apenas salían del barrio. Existía, porque no podía ser de otro modo, una potente identidad barrial. El incremento de actividad comercial, la creciente riqueza que iban adquiriendo las principales ciudades estaba demandando no solo mas espacio representativo, mas fachadas donde pegar toda aquella nueva actividad y uso, sino también escenarios simbólicos, un nuevo capital de imagen que se proyectara hacia fuera como una máscara que jugase ese rol de sociedad potentemente articulada e invencible. Si estudiamos la conformación del centro de Málaga ideada en el XIX pero materializada a finales de ese siglo y en las primeras décadas del XX, descubriremos que todo lo que consideramos histórico es en realidad una invención reciente. Como se ha explicado unas pequeñas plazas centenarias actuaban como centralidades de barrios, que funcionaban como piezas independientes, con lejanía mutua. Probablemente generando, igual que la geografía, diferencias culturales entre ellos.
LA SIGNIFICACIÓN DE LOS TEJIDOS URBANOS DESARROLLADOS TRAS LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN LA CONFORMACIÓN DE LA CIUDAD ACTUAL. Reflexiones sobre la centralidad y la cartografías espaciotemporal 36 Las operaciones higienistas del XIX, pusieron en red todos esos espacios para dibujar el supercentro urbano que hoy conocemos: un sistema de centralidades conectándose con el puerto, la puerta de la ciudad: una fachada y unos itinerarios monumentales. El retrato de una nueva sociedad dibujado por sus élites. Eso mismo ocurrió en otras ciudades de diferente forma, y se hacía visible como esas ciudades se hacían mas fuertes como máquinas de movimiento de mercancías e ideas, uniendo eficazmente todas sus partes, multiplicando, y esto es muy importante, muchos metros la cantidad de superficie útil de fachada representativa donde pegar actividad. Esa fue la consecuencia que mas influyó en esas ciudades, pues de nada servía la energía de la innovación y riqueza de aquellos territorios si no tenían espacios urbanos donde manifestarse. Palma y Granada, por motivos distintos, fueron dos de esos casos. Palma tuvo una historia singular. Construyó su espacio central sobre la huella de la riera que atravesaba su trama urbana cuando la desvió extramuros. El zigzag de aquella huella, arquitecturizado monumentalmente de arquitecturas, proporcionó una equidistancia suficiente al resto la ciudad como para conformarse de una sola vez, saltándose una parte del proceso, en un gran sistema de espacios centrales en red. Pero no se conformó con eso. Cuando creció suficientemente mas allá de sus derruidas murallas, enlazó ese espacio con los nuevos ensanches, a través de Jaume III, con la plaza de la Estación de FFCC a Inca y Soller, y con las nuevas Avingudas que la desaparición de las murallas facilitaron trazar. Era una historia de una sociedad de comerciantes potente que supo en todo momento proyectarse en sus trazas. Granada, exponía cosas diferentes, se repitió el mismo guion con Gran Vía y Reyes Católicos en torno a los espacios cercanos a la Catedral, pero faltaban cosas. Granada era mucho mas compleja y aparentemente grande: tres ciudades con tres sistemas de trazas monumentales que se miran sin tocarse. Catedral, Albaicín y Alhambra. Lefebvre hablaba de que la sociedad quedaba descrita en sus trazas. Su habilidad, talento y destreza para enfrentarse a los nuevos desafíos decimonónicos, con sus cambios sociales y tecnológicos, estaban describiendo en cada ciudad, de manera diferenciada como eran aquellas sociedades. A otra escala, esto mismo pasó en Barcelona. En este caso, ese archipiélago de espacios e identidades separadas era la propia Barcelona junto a todos los pequeños asentamientos que orbitaban en torno a ella. La potente sociedad que promovió aquel proyecto, y sobre el cual se quería representar, solo imaginaba hasta entonces capturar a Gracia, apoyando ideas provincianas de ambición muy contenida. Pero Cerdá tuvo una intuición próxima al despropósito. Imaginó una ciudad que multiplicaba por mucho aquella que ya conocían, y puso en red todos aquellos
Rafael Reinoso Bellido 37 asentamientos, no solo con Grandes Vías conectoras monumentales, sino con una malla monumental. En este caso de Barcelona, no fue la sociedad la que se dibujó en sus trazas, sino al contrario, sus trazas dibujaron a la sociedad y la idealizó. Se trató de una solución impuesta por el gobierno, como se sabe, enfrentándose a la propia sociedad que se expresó a través de sus preferencias de transformación urbana mucho mas provincianas. Lo que ofreció Cerdá tuvo un valor simbólico sin precedentes en la historia de las ciudades para aquella sociedad. Una sociedad que desde entonces se presentó al mundo con una ambición cuyos límites eran casi infinitos, y que proyectaba de cara al exterior una fuerza innovadora. Algo parecido a lo que Nueva York propuso con el Plan de los comisionados de 1811. Fragmentación de las tramas centrales Creo que fue Giambatista Nolli en su conocido plano de Roma de 1748 quien por primera vez representa la centralidad: los símbolos del poder religioso, político y económico se hacen sitio en el interior de las manzanas, forman parte de recorridos y redes al margen de las trazas históricas, com una extensión de lo público dentro de las manzanas. Algo parecido vemos en un plano que José Rosas nos dibuja del centro de Santiago de Chile: en un momento de mucha energía urbana devenida de la importancia de la minería del cobre, las trazas de su centro son insuficientes para absorber la demanda de actividad. Esta se hizo sitio vehiculada por una oportuna política de bonus en el interior de las manzanas, a través de de galerías y pasajes. En Nueva York paso algo parecido después, alimentado por otra política de Bonus. Primero en torno al distrito de los teatros y Braodway, incentivando la creación de nuevos teatros oradados en las manzanas y mas tarde con los llamados POPS (espacios públicos de propiedad privada), que interconectados ampliaron el espacio público servido por su histórica malla. A veces eso incluso fue insuficiente, y otras veces esa energía no pudo ser canalizada a través de normas o proyectos como es fácil observar en los laberínticos y caóticos sakaribas japoneses nacidos en torno los nodos de intercambio de trasporte. Igual que en muchas ciudades de los Grandes Lagos –Toronto, Montreal o también Chicago-, generando redes que interconectan, con kilómetros de recorridos peatonales, las estaciones subterráneas de transporte metropolitano. La arquitectura como traza de expansión vertical Tomemos dos ejemplos para explicar esta idea: La Philarmónica de Scharoun y la Seagran de Mies. Proyectos que convierten a los edificios en prolongaciones de las trazas existentes.