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José de San Martín, militar, español y argentino

Vega Viguera, Enrique de la

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, , "JOSE DE SAN MARTIN, ,.., MILITAR, ESPANOL Y ARGENTINO" * Por ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA Desde mi punto de vista considero una misma cosa, ser español o hispanoamericano. Ambos poseen la misma lengua, igual comienzo histórico y una misma tradición. Y de todos lo s generales criollos, es sin duda José San Martín el que posee según mi criterio la más relevantes dotes del militar profesional. Decir que el Teniente Coronel del Ejército español San Martín abandonó España para ser el General de la Revolución americana, no es correcto sin explicar previamente, que la España que entornaba al criollo era confusa, controvertida y llena de despropósitos. Los hispanoamericanos que estando en España regresaron a su pais de origen, lo hicieron precisamente por considerarse españoles y no es tar de acuerdo con el go bierno constituido. En el fondo una actitud muy a la española. Es bien sabido que las virtudes morales existen en todos los hombres. Unas son específicas como por ejemplo el valor, y otras en cambio, como el patriotismo, son más dificultosas de definir y pueden ser variables, en determinad as circunstancias. Por ello, suele resultar confuso en ocasiones, la diferencia entre patriotismo y espíritu de independencia. Suele ocasionar fuerte conmoción y manifestarse más agudamente el patriotismo, cuando se teme que está en peligro la independencia de la patria. *Disertación leída en la Ac ademia el 17 de octubre de 1997. 58 ENRIQUE DE LA VEGA VJGUERA Las sublevaciones americanas del siglo XVIII hasta 1808 son de dos clase s: una, las que tienen por móvil la protesta contra los gobernantes por sus actuaciones pero con que carecen de tendencias separatistas, y otra que comprende las agitaciones con un propósito de independencia. Con este preámbulo queremos exteriorizar nuestra opinión sobre la personalidad militar de José de San Martín, sin entrar en otras puntualizaciones políticas. Nuestro personaje nace en Yapegú, provincia de las Misiones en Argentina en febrero de 1778, donde su padre militar español ejercía de Gobernador Militar. También su madre, Gregoria Matonas, había nacido en Castilla la Vieja. Es el cuarto hijo del matrimonio, y sus primeros compañeros de juego cuando niño son los indios guaraníes habitantes de aquel tenitorio. A la edad de seis años llega a España. Su padre deseoso de que sus hijos adquieran formación cultural solicita su traslado, siendo destinado al Gobierno Militar de Málaga. Cuando San Martín cumple once años solicita ser admitido como cadete en el Regimiento de Infantería, MURCIA, conocido como "El Leal'', ubicado en Málaga, alegando ser hijo del Capitán Don Juan de San Martín, destinado en dicho Gobierno Militar. Gran alegría sintió José al serle comunicada su admisión con fecha 21 de julio de 1789 con el título de cadete de dicho regimiento y poder vestir el uniforme formado por prendas con los colores blancos y celeste. Colores que quedarían grabados para siempre en la retina y en el corazón de nuestro personaje. El título de cadete era el normal que se daba, a los que deseaban seguir la carrera de las armas en Infantería o Caballería y Jo hacían sirviendo como soldado en un regimiento y asistiendo a Ja academia regirnental, cuyo plan de estudio era impuesto según el criterio del coronel. Anteriormente José de San Martín había ingresado en el Seminario de Nobles de Madrid, tras superar la llamada pureza de sangre. También se hicieron militares s us hermanos mayores. Manuel y Juan ingresaron en el Regimiento de Soria recién llegado a Sevilla desde Perú y que h abía sido bautizado con el sobrenombre "el Sangriento". El tercer hermano, Justo, lo hizo en la Guardia de Corps. Transcunidos dos años, el regimiento Murcia recibe la orden de salir en dirección a Africa a fin de reforzar aquellas guarnicio- JOSÉ DE SAN MARTÍN, MILITAR, ESPAÑOL Y ARGENTINO 59 nes. Se piensa dejar a San Martín en el acuartelamiento, pero el joven cadete de 12 años hizo valer su condición de estar incluido en la nómina, y co nsiderarse un soldado má s de dicho regimiento al venir prestando toda clase de servicios de guarnición. Desembarcan en Melilla donde permanecen 49 días en vida de campaña y po steriormente son trasladados a Orán asediada por los moros. San Martín es agregado a la batería de artillería del Capitán Luis Daoiz, que años después se convertiría en uno de los héroes del Dos de mayo en Madrid. Durante un mes, el regimiento colabora en defensa de la plaza, que es duramente cañoneada, causando algunas bajas, que ocasionan en San Martín el dolor de ver muertos y heridos a algunos de sus compañeros, además de la amargura de la entrega de Orán, cuando sus defensores no se creían vencidos. Con este bautismo de fuego, comienza a fojarse la personalidad guerrera de San Martín, que a lo largo de los años se convertiría en aguerrido militar. La impronta con la que España marca a s us buenos soldados, se gravó en el carácter de este joven argentino. Re gresa el regimiento a la Península incorporándose al Ejérci- to de Aragón, donde vive en constante actividad ya que las unidades se preparan para combatir a los revolucionarios franceses que han guillotinado a su rey Luis XVI. Un ejército mandado por el gran estratega General Antonio Ricardos, se dispuso en 1793 a la conq ui sta del Rosellón. Tras una serie de operaciones favorables vividas por San Martín, como la s batallas victoriosas de Masden y de Truilles y finalmente el reducto artillado francés de Banyuls del Mar, donde por su excelente actuación fue ascendido a subteniente, ca mbia para los españoles la suerte, terminando con la desastroza Paz de Basilea. Esta guerra le sirvió a San Martín para dos cosas: la positiva, conocer los Pirineos que le servirían para adquirir conocimientos de la guerra de montaña y la negativa porque descubrió las flaquezas y deficiencias de la organización militar española. A partir de entonces la actividad guerra de San Martín iría en aumento como indicaremos en breves pinceladas. Concluida la guerra de Francia, regresa a España y se incorpora a su Regimiento de Infantería MURCIA. Interviene en la famosa 60 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA Guerra de las Naranjas, que más que guerra fue un paseo militar que dio comienzo el 3 de mayo de 1801 , y cuyo título se debe a que alcanzados los jardines de Yelves, que era un inmenso naranjal, le regalaron a Godoy un magnífico ramo de naranjas que remitió a la Reina. A San Martín, que intervino en la ocupación de Olivenza el 29 de mayo, única plaza que no se devolvió a Portugal, le causaba pena ver cómo se descomponía la política española y el ambiente social. A su regreso es destinado en comisión a Valladolid para reclutar soldados, lo que le permite visitar los pueblos de Paredes y Cervatos donde saluda a algunos parientes de sus padres. Terminada la misión, a su regreso, se retrasa de s us compañeros al enfermar su caballo y es asaltado por unos maleantes siendo herido en la mano y en el pecho de una cuchillada, al hacerles frente valerosamente en defensa de una maleta conteniendo tres mil reales de vellón, importe del reclutamiento. Restablecido de sus heridas y de nuevo en su Regimiento MURCIA, se le comisiona a la fragata "Santa Dorotea", que forma Escuadra con los franceses en el Mediterráneo, actuando como oficial de infantería y vistiendo el uniforme blanco y celeste de su unidad. En su nuevo destino adquirió conocimientos militares en relación con la Marina, al realizar la "Doroeta" misión de limpieza de corsarios en las costas del Levante español, y proteger el comercio de cereales. Precisamente cuando la "Dorotea" emprendía la persecución del navío inglés "León", se le rompió el Mastelero, y al no poder realizar las maniobras necesarias, hubo de capitular. La norma cuando un buque era apresado, consistía en trasladar prisionera a la dotación; pero en esta ocasión, el comportamiento valeroso de la nave española impulsó al jefe inglés a dejar que el navío encontrase un puerto amigo, siendo el más próximo el de Tolón. Para el joven Teniente San Martín, este periodo fue un buen aprendizaje del heroísmo y sufrimiento en lo referente a la guerra en el mar. Sería precisamente en Tolón donde San Marín vivió una curiosa anécdota. Anunciada la visita de Napoleón a los barcos franceses allí atracados, se acordó enviar una representación de "La Dorotea" para cumplimentarlo, siendo incluido San Martín. Durante la visita le llamó la atención al francés los colores del JOSÉ DE SAN MARTÍN, MILITAR, ES PAÑOL Y ARGENTINO 61 uniforme de San Martín, y acercándose, sujetó un botón de su casaca leyendo en voz alta: MURCIA, y sonriendo saludó al Teniente, siguiendo su recorrido. Este hecho influyó en la admiración que San Martín profesó siempre al Emperador francés como genio de la Guerra. Transcurren los años. En 1804, su ascenso a Capitán Segundo con 27 años, le obliga a cambiar de unidad. Solicita el batallón de "Voluntarios de Campo Mayor", que se encontraba en Cádiz. Es en esta ciudad donde San Martín va a completar su formación militar y humana y donde se le van a afianzar las nuevas ideas liberales. A poco de llegar, le sorprende la terrible epidemia de fiebre amarilla que hace estragos entre la población, lo que permite a San Martín a dar prueba de su espíritu de abnegación y sacrificio. Nombrado adjunto al servicio de Estado Mayor del Gobierno Militar que lo manda el General Don Francisco María Solano Ortiz de Rosas, Marqués del Socorro. Pronto se establece entre ambos lazos de amistad. Los dos han nacido en América. Solano, hombre de ideas liberales, acoge con afecto y simpatía a su joven compatriota al que ayuda y aconseja, influyendo grandemente en su personalidad. La situación política en la que vive España, abre un gran interrogante ante los ojos del joven capitán: "La Madre España -escribiría- se derrumba dirigida y empujada por torpes y ciegos servidores. En estas condiciones ¿cuál es el camino que debe tomarse?". Y para colmo de males se producen los escandalosos sucesos de los motines de El Escorial y Aranjuez, que terminan con la invasión francesa. Todo ello repercutiría también en Cádiz provocando el levantamiento revolucionado del pueblo con motivo de la invasión napoleónic a, y de la presencia de la escuadra francesa en la bahía. Pero un triste episodio viene a aumentar más las inquietudes espirituales de San Martín. Nos referimos, a que cuando el General Solano regresa de Portugal y se encuentra con la escuadra francesa en el puerto, no demostró especial interés en evitarlo, algo que trascendió al pueblo, que excitado por algunos cabecillas le inculparon de convivencia con los franceses y creyendo que Solano como gobernador militar los apoyaba, se levantaron contra él, intentando asaltar la sede del Gobierno donde vivía. Al comprobar San Martín la actitud agresiva del pueblo 62 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA invadiendo la plazuela de Las Nieves, asumió a título personal la defensa del edificio, tal era su carácter valeroso y decidido. Ordena que sea atrancada la puerta principal, pero un cañón desde la muralla de San Carlos dispara contra la puerta de cocheras derribándola y permitiendo la entrada de los revolucionarios. En vista de ello San Martín ayuda a huir al General, que busca asilo en cada de un amigo donde le acompaña San Martín defendiéndole durante el trayecto incluso arriesgando su vida. Pero cuando se hubo retirado, las turbas intentaron asaltar la vivienda. En vista de ello y no deseando el General perjudicar a sus amigos, se entrega al populacho. Entre golpes e insultos lo condujcen a la plaza de San Juan de Dios al objeto de ahorcarlo en un patíbulo. Pero antes de llegar, recibe una fuerte puñalada que le ocasiona la muerte. Es noticia no documentada, que la puñalada se la produjo alguien al objeto de evitarle la humillación de la horca. San Martín tiene que huir, pues los revoltosos le buscan dada su amistad con el General. Se dirige a Sevilla hasta que la Junta Suprema de Sevilla nombra nuevo Gobernador Militar al artillero jerezano, General Tomás de Morla Pacheco, a cuyas órdenes quedó sujeto San Martín. A partir de entonces, tomaría parte en los combates que lograron rendir la escuadra francesa surta en la bahía, mandada por el Almirante Rosilly. El resto de lo sucedido en Cádiz es bien conocido. El biógrafo de San Martín, Bartolomé Mitre, escribiría: "Esta tragedia no se borró jamás de la memoria de San Martín. Ella determinó muchas de s us resoluciones políticas en lo sucesivo". Un nuevo cambio de destino le obliga a incorporarse al Batallón "Tiradores de Cádiz" que manda el Coronel Juan de la Cruz Mourgeón, en la zona de Jaén. Cierto día, al realizar San Martín una descubierta en los preludios de la batalla a fin de situar las vanguardias francesas, divisa en Arjonilla, pueblo jiennense, una nutrida concentración de fuerzas anemigas. Es la amanecida del 23 de junio de 1808. Aunque no tiene la orden de atacar, su espíritu animoso le impulsa a hacerlo pese a estar en inferioridad numérica. La enérgica y bien resuelta acometida, ocasiona numerosas bajas a los franceses obligándoles a huir. Este comportamiento de San Martín es valorado por la Junta de Sevilla, y su presidente Don Francisco de Saavedra le concede JOSÉ DE SAN MARTÍN, MILITAR, ESPAÑOL Y ARGENTINO 63 el ascenso a Capitán primero, y el destino a uno de los regimientos más distinguidos del Ejército de General Castaños, el titulado "Caballería de Borbón". Es sin duda este acontecimiento el que motivaría el resto de la vida militar de San Martín. En primer lugar, porque llegaría a dominar la táctica y estrategia del arma de caballería, que le seria muy útil para sus campañas americanas; y en segundo lugar, porque se consolidaría como excelente organizador y guerrero. Nos atreveríamos a situarlo entre los más grandes generales del siglo XIX. Al hablar de Táctica y Estrategia, quizás convenga aclarar sus conceptos. Son expresiones propias del Arte Militar. Algunos autores definen Estrategia como Arte de mover las unidades en territorios alejados de sus bases, mientras que a la Táctica la definen como la ciencia que se relaciona con las operaciones subordinadas. Por nuestra parte consideramos como definición más acertada y comprensible, la que expresa que, la Estrategia constituye todo el estudio que se desarrolla antes que empiece la batalla, dejando para la Táctica, los movimientos que se hacen al alcance del enemigo, es decir el combate próximo. El General Castaños, que había organizado en Sevilla un Ejército para enfrentarse a los franceses se dirige a Córdoba. Lo compone 4 divisiones. La artillería que las apoya dispone de cañones modernísimos, construídos en la Fábrica de Artillería de Sevilla. En los combates contra el Ejército de Napoleón de la que históricamente habría de conocerse como "Batalla de Bailén", San Martín con su unidad recibe la orden de servir de enlace entre la l. ª y 2.ª División. El cumplimiento de esta misión le permite moverse por el campo de batalla y observar la actuación, que tanto le impresionaría, de los "Lanceros andaluces" y la artillería. Es el 19 de julio de 1808. No entramos en relatar la interesante batalla de Bailén, que puede ser tema de otra disertación, pero si aclarar algo, que no es corriente leer en los libros de historia. Me refiero al hecho poco habitua l, de que se obtenga la victoria en una batalla, gracias a la actuación de la artillería, como sucedió en Bailén, en la que aún siendo la infantería francesa más potente y numerosa que la espa- 64 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA ñola, la eficacia y el alcance de nuestra artillería inclinó la victoria al lado español. La brillante actuación de San Martín en las duras horas de esta batalla le valió el ascenso a Teniente Coronel de Caballería, el 11 de agosto de 1808, y se le otorga asimismo la Medalla de oro de Bailén, condecoración que en la actualidad equivaldría a la Cruz Laureada de San Fernando. Con estos servicios San Martín cumple 22 años de servicio en el Ejército español. La situación militar en que se encontraba España durante la Guerra de la Independencia, era funesta. Desde la Guerra del Rosellón existía desacuerdo entre aquellos militares que deseaban adaptar las instrucciones de los reglamentos franceses, y los que querían seguir con las Ordenanzas de 1768. Fue Godoy, -hay que hacerle justicia al recordarloquien dispuso en 1807 que los reglamentos franceses se hicieran extensivos a nuestro Ejército, lo que permitió mejorar notablemente el empleo de las armas de artillería e ingenieros, e incluso mejorar la estructura y acometividad del Ejército, que venía adoleciendo de deficiencias, tanto en organización, como en reclutamiento y empleo de la Táctica. Una vez finalizada la batalla de Bailén en mayo de 1811, San Martín interviene en la batalla de La Albuera que constituye el broche de oro de su Hoja de Servicios. Aquí podemos afirmar que terminó prácticamente su vida militar en España. Vuelve a Cádiz, que es · para San Martín el remanso donde a través del estudio va a completar su formación y a imaginar nuevos proyectos militares. Allí conoce al chileno Bernardo Riquelme, que después usaría el apellido paterno O'Higgins, y tanto le ayudaría en las guerras americanas. La presencia de San Martín en los distintos escenarios bélicos españoles fue moldeando su universalismo, aunque con la insatisfacción de verse sumido en grandes frustraciones. La crisis abierta en España con la invasión napoleónica y el consiguiente vacío de poder, aceleró el proceso de dispersión del Imperio español en ultramar que dio comienzo el año 1810, con las revoluciones de Caracas y Buenos Aires. Estos conflictos marcan un punto de inflexión en la biografía militar de San Martín, el cual, comprende que no debe continuar al servicio del rey Femando VII, al no enfocar una base sólida para luchar contra el JOSÉ DE SAN MARTÍN, MILITAR, ESPAÑOL Y ARGENTINO 65 absolutismo y la inmoralidad. En vista de ello decide abando nar España. En 1812 regresa a su patria arribando al puerto de Buenos Aires el 13 de marzo del indicado año, a bordo de la fragata inglesa Georg Canning. Al explicar el porqué de su marcha a América, escribió: "Supe la revolución de mi país, y al abandonar mi fortuna y mis esperanzas, sólo sentía no tener más que sacrificar al deseo de contribuir a la libertad de mi Patria". El bagaje que lleva, es la medalla de oro de Bailén y lo mucho que aprendió de formación humana y militar en los campos de batalla españoles. Templado en las luchas de la vida, formado su carácter en la austera escuela de la experiencia, podía aportar a la independencia americana la táctica y la disciplina aplicadas a la política y aprendidas en la guerra. El 12 de septiembre de este mismo año, contrae matrimonio en Buenos Aires, con Doña María de los Remedios Escalada, mujer de temple, de cuyo matrimonio les nació una hi ja. Una vez en América, San Martín se siente criollo y el concep- to de Patria lo ve corporeizado en sus tierras americanas, sin desdeñar las invocaciones aprendidas en la España peninsular. Sin embargo, durante su estancia en el Ejército Español comprue ba cómo el Imperio al que pertenecía culmina su ciclo histórico, mientras en tierras americanas se inicia una aventura vital. San Martín que evoluciona ideológicamente, al observar cómo se desarrolla en su pais la idea de independencia, decide antes de enfrentarse a antiguos compañeros de milicia, pedir el retiro en el Ejército español manteniendo las virtudes del militar de casta: caballerosidad, ánimo aventurero, valor y disciplina. San Martín adujo razones para pedir el retiro, tales como que necesitaba ir a Lima "a arreglar sus intereses" y "alejarse de la lucha por su falta de salud al no estar totalmente repuesto de la herida que recibió cuando regresaba de la recluta en Valladolid". A pesar de ello hemos de admitir, que los deseos de retiro de San Martín estaban más en consonancia con el convencimiento de que España se precipitaba en un caos político, debido a la presión francesa. La imagen que lleva de la Madre Patr ia, carcomida por la anarquía y desangrada por sus esfuerzos, es muy dolorosa. Se ha difundido por algunos biógrafos, que ingresó en una logia gaditana, hecho que ha quedado desvanecido tras profundas 72 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA Se sabe, que San Martín en los últimos años de su vida, recordaba con nostalgia el tiempo vivido en España, si ngularm ente en Cádiz, y las circunstancias políticas que le tocó vivir. Escaso de bienes recibió la ayuda económica y moral de su gran amigo, el español 1. 0 Marqués de las Marismas del Guadalquivir, Don Alejandro Aguado. En 1824 se instaló en París al objeto de procurar una esmerada educación a su úni ca hija, y no verse envuelto en las mezquinas ambiciones por ocupar cargo en las nuevas repúblic as . Allí tuvo la inmensa alegría de encontrarse con su antiguo amigo españo l Aguado, que era un potentado banquero. Ag uado, enterado de la mala situación econ óm ica de San Martín lo acoge con ca riño y le dice; "Cuando no puede uno llegar a libertador de medio mundo, se le puede p er donar ser banquero". La gran ayuda que le prestó al criollo le salvó de la penuria económica en la que se encontraba. Como arrastrado por los recuerdos, quiso regresar a su patria america na embarcando con destino a Buenos Aires, donde llegaría en diciem br e de 1828. Una vez en el puerto no qui so desembar car para no mezclarse en las luchas civiles que agitaban al pais. Posteriormente, desde Montevideo escribió una larga carta explicando el motivo de r eg resar inmediatamente a Europa. Nuevamente en Europa, visitó Inglaterra e Italia. En cuanto a España, recorrió la zona de los Pirineos donde había combatido contra Francia, sintiendo nostalgia de sus años de juventud en el Ejército español. Se establec ió definitivamente con su hija en Boulogne Sur - Mer, donde le llegó la muerte, falleciendo el 17 de agosto de 1 85 0. Siempre conservó co mo un tesoro, el retrato del General Solano, su jefe y consejero, su co mpañero y amigo. También, aquella carta que le hizo llegar estando en Buenos Aires, un viajero recién llegado de Cádiz, enviada por aquella linda ga ditana, novia de juventud. Pero quizás ten ga razón, el autor de la bonita zamba argentina, que al opinar de San Martín, afirma: "Al General San Martín, le quedó chi ca la historia". JOSÉ DE SAN MARTÍN, MILITAR, ESPAÑOL Y ARGENTINO 73 BIBLIOGRAFIA: -AL T AMIRA, RAFAEL: Elementos del carácter españo l. -CARRANZA MARMOL. ANGEL; El Paso de los Andes. -COVA, J.A.: San Martín, Anibal de los Andes. -CRUZ HERMOSILLA, EMILIO: San Martín en Cádiz. -C HAMORRO MARTÍNEZ. MANUEL: el General José de San Martín, Soldado Español. -GU ILLEN, JULIO: Las Campanas de San Martín en la "Santa Dorotea". -MAMONDE. CARLOS: José San Martín. -MARAÑON, GREGORIO: San Martín el Bueno y San Martín el Malo. -MITRE. BARTOLOME: Histora de San Martín.