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Doña María Teresa y Don Juan de Peñaranda : Declarante en un curioso romance los amores y sucesos de estos dos Amantes y la lastimosa tragedia que sucedió a D. Juan.

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3<3 ^'2953>05MM DOñAMARIA TERESA, YDON JUAN Dli PEÑARANDA. Declaranse e> un cuiioso Rimance los amores, ysucesos de estos dos Amantes ,yla ]a:timosa tragedia que sucedió áD, Juan. Rille la Antorcha del Orbe, esparza sus luces bellas, MARIA ,llena de Gracia, alegría de la tierra: atiéndanme los mortales, oir %nesta tragedia. En la Villa mas ilustre de quintas el Sol rodéa, aquella que el Rio Duero circunda sus arboledas, que con cristalinas aguas, hermosea sus riberas, es Valbdolid la rica, que en la Castellana tierra tiene su asiento vmorada. ¥ En esta, pues. Patria bella, nar:ó de muy nobles Padres, Doña María Teresa; cu*. agaU. ydi crecion es otra segunda Elena, \Z es riquísima en extremo, gljig ipues amuchas la riqueza, * gjL— 2 ¡as realza en todo grado, •Vtanto las hermosea, que compiten con el Sol, causando embidia en la tieffa. all ^S*enamoró finalmente 1jitj2 de aquesta hermosa doncella -- -un Don Juan de Peñaranda, 2de una mcderable hacienda, iapretendió cuvdadoso, paseándole su puerta S-lií-3 de noche, ytambién de dia: Por medio de una tercera p. r'a escrivió un dia un villete, Sfifll! ycon palabras muy tiernas BilSiS encarece su cuidado. ^'1 ^á—- r. Ej Dama como discreta cor» otro 1* corresVcr.de, * ||ÍJUJ ásu pretcnsión atenta» /tes respondió con (os cortejos, que en la urbanidad discreta cabe en términos prudentes, se desUtjó de rnaneVS/' que en breve le dio áentender que escusase su propuesta. Volvió Don Juan áescrivirle con tan amantes ternezas, que un corazón diamantino lo reduxera de cera; ycomo dice el proverbio; golpes dan en una peña, hasta que la martirizan, óla quebrantan por fuerza; yrecibiendo el papel Doña María Teresa, entre sí buelve ,yrebuelve; yen fin ya se vé resuelta áentregarle el corazón, yle embia por respuesta: Señor mío ,ya sabéis, que legítima heredera soy del caudal de mis padres, yme aman tan de veras, como soy única hija, que es imposible que crea, - que gusten dcrque me case con vos, señor., yque sea notorio en Valladolid, que me pretendes ,mas esta acción se conseguirá sacándome de mi tierra con el recato debido que asisten ávuestras prendas, porque de otra suerte ,es caso puesto en grande contingencia, que yo prevendré dineros, con algunas buenas prendas, jpara que en nuestro viage S(-CQiriQs'\de conveniencia. isndo ;el Cavallero, de esta Dama la respuesta, se determina ásacarla, previniendo, con presteza fiplSj sus armas ,yun buen cavallo, E|gyf yun bolsillo con cinquenta £fese? doblones de adiez yseis. 3yála Dama parte diera 3». de como esta prevenido, yj3noche venidera determinaron salir, pues según noticias ciertas fue áveinte yocho de Abri.15 |U| del año .que ya se cuenta *mil setecientos setenta %ysiete, por buena cuenta. Pues vamos áque Don Juan, asi que Jas doce dieran de la noche, salió al punto, ISjjj yhaciendo una cierta seña, I'tPJs abrió la niña el balcón, le dice: Mi bien, espera, sacando una hermosa vanda, la hizo firme en la reja |del balcón ,yen un instante 2baxó por la vanda mesma, yDon Juan que está en el sitie la recogió con destreza, yle ha entregado en su mano. |en llD pañuelo' de seda, l^i| mil escudos en doblones, con muchas joyas ,yprendas; _ymontándola en ¡as ancas, líPP valido de Jas tinieblas, *f ysilencio de la noche. Ssalió con gran diligencia f* y] ,«. 'M $S 6*211 «caminando basta el día, jr» ¿aS l'y ™* guiado de las Estrellas, no entró en camino ninguno por escusa rque le vieran. Apenas amaneció, ifi*5]gJa v. 1^ que reconoció ia tierra. ex. f vió m J<á-w 5. ~~¡¿á vió que "el viageque sigue es áMadrid ,yque es fuerza ocultai se en aquel sitio áaguardar la venidera noche ,paia ir seguros, ylibres de que los vieran, yasi en el Monte se ocultan, yal abrigo de unas selvas ® pasan el rigor del dia, ygozando de su prenda, con recíprocos cariños, sirven de alfombras las yervas, las matas sirven de adorno, ylas flores lisongeras, con sus matices gustosas, adornan aquesta selva. Volvamos ila Señora, * que del gran quebranto queda del cansancio de la noche, yde la grande violencia del traqueo deü cavalío, tan rendida ,pi\es apenas el descanso reconoce, * quando dormida se quedan ysu amante vigilóse, se quedó de centinela, pues quien enemigos tiene es preciso que no duerma: mas el demonio embidíoso, con sus enredos ordena., que Don Juan de Peñaranda mate áesta noble Doncella, pues fingiendo una tramoya, con diabólicas Ideas lo ha Inducido de tal suerte, que álaexecucion ¡o aprevta; fue el caso ,pues ,de esta suerte. Luego que esta bella hembra rindió parias áMorfeo, yen sus brazos se !e entrega, quando reparó Don Juan, que un hombre con gran presteza montado en un buen cavalío 'viene talando la tierra, yllegando donde eraba Don Juan ,ysu bella prenda, áel se Lega ,ylo saluda, yDon Juan reconociera que era un amigo suyo. .«acra ih íl {!!»»« naga.* fgj 5^ 3 ¿>35 lfe* i .-srs*?. j* !s s frtc *:a mv i" 1*** ' gfese* --*»* or *•* - tmire Wf k» 1% t{¿ 4 £ & fe t•. . m('* ."is Pir- ^ ** Ui ^"• *' hijo de la misma tierra. Dice el Demonio: Donjuán, he sabido esta tragedia, yel estimarte yo tanto me ha obligado en gran manera áhaber seguido tus pasos, aunque no* me admiro de ella, que la pasión de los hombres la razón les atrepella, yte digo como amigo; que vas mal con esa, hembra, pues donde quiera que fueres con esa muger ,es fuerza muestres fe de casamiento, ysé que tií no la llevas, yte has de ver arrastrado; yque el padre de esa dueña, sé por muy cierto que ha echad* requisitorias con señas físicas para prenderte: yasi ,Don Juan ,yo quisiera que tomaras mi consejo, supuesto que tienes prendas, dineros de que valerte; mata esa muger, qué esperas i ynos iremos los dos con esa poca de hacienda áPortugal ,ypondremos modo cíe vivir con ella. Don Juan admitió el consejo, quando en estas diferencias casual volvió la cara, yvolviendo con presteza áresponder ásu amigo, no lo hallo, mas discurriera se le había ofrecido algo, yquedóse con aquesta piéUma en el corazón, pues le abrasq tan de veras, que áexternar su maldad ’ se previno muy dé priesa; ymientras viene su amigo se ha llegado ála inocencia de aqueste segundo Isaac, pues pretende con cautela sacrificar rigoroso aaquella mansa ovejuela. Dispertó ,pues ,la señora, yviendo la gran vjioleneia / :*4 1 con que su Amántela trata, lo dice desta manera: Querido de mis entrañas, qué novedad es aquesta? qué deliro he cometido, óen qué te ofendí ,mi prenda? Yel con Ímpetu furiosa, la despoja muy de priesa, yatandola contra uj¿ Arbol sacando con íigergza ; un puñal acicalado,'* le tiró cmi tal ficleza, un golpe ,que habienJo herido su pecho ,en el ayre suena una voz muy lamentable, que desta suerte dixera: Ti hombre ,qué es lo que haces ? yel titubeando ,apenas acertaba áejecutar, pues fué cosa verdadera, que. diez golpes le tiró, mas la inocente cordera solamente en e! primero se vio de purpura llena, lamentándose decia: Dulcísima Virgen bella de la Soledad *mi Madre, consoladme, Sacra Reyna, pues en esta soledad solo nombrarte me alienta? li brame de este tyrano, de este aleve ,óde esta fiera* Jfctandp en está aflicción, por Divina Providencia, un Vaquero por el Monte pasaba con diligencia, yoyendo aquellos clamores se recupera ,yalienta, yllegando al uicho sitio, le dice de eñ manera: ^.migo ,yseu.or ,por . no executes t«* piensa, dexa esa noble señora; yel respondía con sobe* vía? qué le importa aí ganso eso? Váyase ,mire no quiera que con éfi haga lo mismo; yel hombre con furia fiera pu*o una üiedra en la honda, :í la dlsfwó con tal fuerza, que aDon Juan le dexó muerto, sin poder decir siquiera: ¿Jesús sea quien me valga l 5Viendo la Sejíor^ esta accipn que hizo el Vaquero, estaba ya coíno funesta, jp de wer l-o qtfe Je sucede, #> iyjlí Ydice de esta mañera: l||Sl te pido me favfibrez£as¿ ¿ ¡I al Pueblo qu.e estelas cérea, ag áver sí quiere Ja, Virgen, ,Jíque sane de mis* dolé ncia^ El Vaquero con cariño la desató ,yla vht>'-* a, yrecogiendo al instante, dineros, joyas, yprendas, ylas armas ,yeb cavallq, la tomó con di! igencia, 5yacia Arevalo camina, Syse arrojó por las pueitasde un hidalgo Cavaile ro, frl áquien el Pueblo respeta, ,2 yle dio parte del caso; |yel CavalUro se empeña lüfe* en sacar la cara átodo, ^yaValladolid escribiera Sal padre de esta señora, |ycon grandes diligencias la conduxeron al punto, ^yal Vaquero le dio ella «mil escudos en doblones; fe?gg que fueron por cosa cierta' " ios que sacó de su c~$a, 1íf5d| íYrecogiendo sus prendas, la llevaron ‘á sus Padres, -r-n* "ydespués que estuvo tuvena. la entraron en uñ £troveQto^ ** hM?vaDios sirve muy ?£ Jt*ras¿ al muerto dieron sepulcro. % g-«*» 13 ios le, perdona ,yle gtól -* •en sueterno descanso. tenga yáno: otros nos defienda de los lazos del Demonio; ¡||p ? ]f¿ yahora pide el Poeta S- (?«%?•* perdón de todos sus yerros Sr^S de esta historia verdadera. FIN.