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Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa: la experiencia de Portugal y España

Sabariego, Jesús; Matos, Ana Raquel

Abstract

Desde 2011, impulsadas por la crisis, han acaecido transformaciones sustanciales en el ámbito de los movimientos sociales y las formas de acción colectiva en el mundo. Las llamadas “Primavera Árabe” y “Primavera de los movimientos” muestran el carácter global de las mismas. La utilización masiva y exponencial por parte de estas de medios y expresiones digitales, nos permitiría avanzar en la conceptualización de un nuevo sujeto de estudio para la teoría de los movimientos sociales. Los movimientos que tuvieron lugar en España y Portugal resultan paradigmáticos para esta nueva propuesta, que desafía las concepciones dominantes sobre los movimientos sociales en las últimas décadas, a partir de la emergencia de esos nuevos actores políticos y de las nuevas formas de movilización y de activismo, que han contribuido a la redefinición de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil, así como de las comprensiones clásicas acerca de la participación política y la democracia.

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71 RES n.º 29 (1) (2020) pp. 71-86. ISSN: 1578-2824 RESUMEN Desde 2011, impulsadas por la crisis, han acaecido transformaciones sustanciales en el ámbito de los movimientos sociales y las formas de acción colectiva en el mundo. Las llamadas “Primavera Árabe” y “Primavera de los movimientos” muestran el carácter global de las mismas. La utilización masiva y exponencial por parte de estas de medios y expresiones digitales, nos permitiría avanzar en la conceptualización de un nuevo sujeto de estudio para la teoría de los movimientos sociales. Los movimientos que tuvieron lugar en España y Portugal resultan paradigmáticos para esta nueva propuesta, que desafía las concepciones dominantes sobre los movimientos sociales en las últimas décadas, a partir de la emergencia de esos nuevos actores políticos y de las nuevas formas de movilización y de activismo, que han contribuido a la redefinición de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil, así como de las comprensiones clásicas acerca de la participación política y la democracia. Palabras clave: recientes movimientos sociales globales; nuevas formas de activismo; democracia; tecnopolítica; Portugal y España. ABSTRACT Driven by the crisis since 2011, inescapable transformations have occurred in social movements and forms of collective action in the world. The so-called “Arab Spring” and the “Spring of the Movements” show the global character of these transformations, their massive use of exponential and massive use of digital media and expressions, as never had been used in history, allow us to advance in the conceptualization of a new theoretical subject within Social Movements studies. Social movements in Spain and Portugal are paradigmatic of this new proposal, which challenge the dominant conceptions about social movements of the last decades, from the emergence of these new political actors and their new forms of mobilization and activism which have contribute to the redefinition of the linkages between the State and Civil Society and, consequently, in the classical understandings about political participation and democracy. Keywords: recent global social movements; new forms of activism; democracy; technopolitics; Portugal and Spain. Artículos / Articles Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa: la experiencia de Portugal y España* / Collective mobilization, democratic transformation and resistance against the crisis and austerity in Southern Europe: The experience of Portugal and Spain Ana Raquel Matos Centro de Estudos Sociais da Universidade de Coimbra, Portugal [email protected] Jesús Sabariego Centro de Estudos Sociais da Universidade de Coimbra, Portugal [email protected] Recibido / Received: 19/04/2018 Aceptado / Accepted: 16/08/2019 *Autor para correspondencia / Corresponding author: Ana Raquel Matos. [email protected]. Sugerencia de cita / Suggested citation: Matos, A. R., Sabariego, J. (2020). Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa: la experiencia de Portugal y España. Revista Española de Sociología, 29 (1), 71-86. (Doi: http://dx.doi.org/10.22325/fes/res.2020.05) Revista Española de Sociología (RES) 2020 © Federación Española de Sociología doi:10.22325/fes/res.2020.05 * Dedicamos este artículo a la memoria de nuestra colega y amiga Britta Baumgarten, fallecida el 18 de octubre de 2018. Britta Baumgarten fue una eminente socióloga, activista y una gran conocedora y estudiosa de los movimientos sociales, cuyo trabajo ha influenciado considerablemente la realización del nuestro. RES n.º 29 (1) (2020) pp. 71-86. ISSN: 1578-2824 Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa... 72 INTRODUCCIÓN La crisis de finales de la primera década del siglo xxi ha provocado innegables transformaciones en la esfera de los movimientos sociales y en las formas de acción colectiva que los caracterizan. Se trata de una crisis sin precedentes motivada, en gran medida, por la falta de confianza de los ciudadanos en las instituciones y en la capacidad de la democracia para resolver una serie de problemas colectivos agravados por la crisis. Aunque se mantenga incuestionable desde el punto de vista normativo, el modelo hegemónico de la democracia liberal representativa manifiesta crecientes señales de desgaste, como sugieren los movimientos sociales que han aparecido desde 2011. En este trabajo reflexionamos sobre las principales dinámicas de movilización social y activismo puestas en práctica en Portugal y España a partir de 2011, argumentando que tales dinámicas contribuyen a una nueva caracterización de los movimientos sociales. España y Portugal se mostraron como dos realidades fértiles en lo que atañe a la emergencia de nuevos actores políticos durante el periodo de austeridad motivado por la crisis (Roca et al., 2018). En Portugal, la crisis financiera que comenzó en 2008 motivó la implementación de medidas de austeridad contenidas en los Programas de Estabilidad y Crecimiento (PEC); sucesivamente nuevas medidas fueron acordadas en el marco del memorando de entendimiento con la Troika, que estuvo en vigor entre 2011 y 2014. Es en este contexto específico que emerge la “sociedad de la austeridad”, la cual se caracteriza por la contención en el gasto del Estado, la privatización del sector público, el aumento de los impuestos, la disminución de los salarios y la liberalización del derecho laboral, la cual privilegia una lógica de naturalización de las desigualdades. Dicha lógica corresponde a la cristalización de las instituciones y a las prácticas sociales en torno a una configuración del poder resultante de la combinación entre actores sociales —no electos, como la Troika, o electos, como los gobiernos—, además de una desestabilización de la estructura normativa unida al recurso a un derecho de excepción y de una transformación en la forma de gobierno, orientada por un proceso de legitimización basado en el miedo, el sacrificio y la injusticia social (Ferreira, 2011: 121). La adopción de medidas de austeridad fue extendiendo el descontento de varios segmentos de la sociedad civil que, de una forma sin precedentes desde la Revolución del 25 de abril de 1974, se organizaron, movilizándose en el combate a la austeridad, intentando impedir la dilapidación de los derechos conquistados y legalmente garantizados. En España, las acampadas en la Puerta del Sol, Madrid, y en otras plazas del territorio, fueron una respuesta1 a las políticas de austeridad impuestas por la Troika (Fernández et al., 2012: 14-16) y al desgaste del llamado Régimen del 78 y la “cultura de la transición” (Martínez, 2016). La crisis se afirmó como una ventana de oportunidad para que viejos y nuevos movimientos mostraran públicamente sus agendas reivindicativas (Della Porta y Mattoni, 2014), las cuales se revelaron en clara contraposición con las agendas de los actores institucionales, configurando, de ese modo, un nuevo ciclo de protestas (Accornero y Pin- to, 2015: 398). Los movimientos que emergen con la crisis suponen un nuevo frente de discusión en el ámbito de la teoría de los movimientos sociales. Los Recientes Movimientos Sociales Globales (RMSG) (Sabariego, 2017) —su configuración, acciones, estrategias comunicativas, procesos deliberativos y agenda reivindicativa, entre otros elementos— han permitido analizar y establecer relaciones entre los movimientos de España y Portugal, como así también entre países y movimientos a escala global (Roca et al., 2018). El espacio ocupado por las Redes Sociales de Internet (RSI, de aquí en adelante), en la apropiación de las redes de interacción con finalidad política estratégica, acabó definiendo a los movimientos de estos países, con características distintas y una identidad múltiple, heterogénea, basada en la dimensión tecnopolítica (Candón, 2013; Sabariego, 2017). 1 Cfr. VVAA (2015), Critical Journal for Critical Geographies (Themed Section: Geografías del 15-M), Flesher Fominaya (2015), Calvo y Álvarez (2015), Fraile y Rodríguez (2015), Razquin (2017) y Tejerina y Perugorría (2017). Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa... 73 RES n.º 29 (1) (2020) pp. 71-86. ISSN: 1578-2824 Este artículo aspira a identificar las principales acciones desarrolladas por los colectivos que surgieron con la crisis y la austeridad, y que acabaron por concentrar la red global de acción y la identidad de los RMSG. El trabajo se sustenta en una metodología cualitativa, fundamentada en la Teoría Comprometida (Engaged Theory) (Milan, 2010), lo que nos ha permitido elaborar una etnografía de los movimientos, que hemos desarrollado a través de entrevistas en profundidad y grupos de discusión con activistas. Un análisis de esta naturaleza facilita el mapeo de los principales actores colectivos que surgieron en el ámbito de este proceso, de las formas de acción colectiva que desencadenaron, avalando los principales impactos que este tipo de acción ha provocado. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA La crisis iniciada en 2008 profundizó la falta de confianza de los ciudadanos en la política, en el funcionamiento de la democracia y en su capacidad para resolver los problemas colectivos (Castells, 2015; Laval y Dardot, 2017), dando origen a una fuerte ola de movilización y reivindicación de cambios. De cara a la inestabilidad económica de los últimos años, surge como reacción inmediata — definida como la reacción competente por parte de diversos gobiernos—, la adopción de paquetes de medidas que privilegian la austeridad como solución para salvaguardar los mercados, pasando por alto a las personas, los serios efectos de la crisis en sus vidas y la erosión de derechos que aquellas consideraban garantizados (Ferreira, 2011; Streek, 2013; Strickler, 2013). Es en este contexto que se ha agravado la desconfianza de la esfera ciudadana hacia las instituciones democráticas, una tendencia insoslayable en los países del sur de Europa (Mathijs, 2014), donde la participación electoral, además, ha disminuido drásticamente, como es el caso de Portugal (Pinto et al., 2013). Nos referimos, así, al aumento del descontento en relación al modelo liberal de democracia (Philips, 2011; Della Porta et al., 2017a), es decir, en relación al modelo hegemónico de democracia representativa, el cual es considerado de baja intensidad democrática (Santos y Avritzer, 2002), en connivencia con el sistema capitalista y sus intereses. Aunque la democracia representativa se mantenga incuestionable como modelo normativo, esta viene evidenciando señales de crisis (Graeber, 2013), entre las cuales destacan: i) la falta de confianza de los ciudadanos en los políticos y en las instituciones políticas, con el consecuente agravamiento de la distancia entre electores y electos (Mouffe, 2000; Freire y Viegas, 2009); ii) el agravamiento de los riesgos e incertidumbres asociados a los procesos de toma de decisiones, que no permiten la participación ciudadana (Callon et al., 2001; Gonçalves et al., 2007), y iii) la consiguiente falta de interés en la política representativa, motivada por esa falta de respeto a la voluntad colectiva, ya que gran parte de las decisiones no tienen en consideración los problemas reales de la sociedad (Phillips, 2011; Ercan et al., 2018). A la luz de estos problemas, se torna imprescindible desarrollar nuevas y mejores oportunidades de participación pública en procesos deliberativos (Santos, 2002; Matos, 2016). La participación pública en la política y en las decisiones colectivas, ampliamente debatida y evaluada a lo largo de las últimas décadas, se ha consolidado como solución para estos problemas, emergiendo como factor de esperanza, capaz de alterar el curso de la democracia, orientándola para prácticas de alta intensidad democrática. Fue precisamente en el contexto de crisis y austeridad que se consolidaron las fuertes olas de indignación en los países analizados (Della Porta et al., 2017b), las cuales avanzaron con la necesidad de repensar propuestas alternativas al escenario de déficit democrático gubernamental que nos sustenta. En un intento por rescatar la democracia, no solo del sur de Europa, sino en varias partes del mundo, a partir de 2011, la sociedad se organizó llenando las plazas de las principales ciudades, haciendo resurgir el repertorio de la ocupación del espacio público como acción privilegiada de los movimientos sociales, en un efecto de contagio inigualable. “A los movimientos sociales les había sido atribuido un lugar: las calles. No estaba previsto que tuviesen la osadía de forzar el autocom- RES n.º 29 (1) (2020) pp. 71-86. ISSN: 1578-2824 Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa... 74 placiente sistema bipartidista. Por primera vez, una parte de los movimientos que emergieron de la crítica a las élites y del discurso anticapitalista renunció a la pureza de los márgenes para entrar en la lucha por el poder, y fue así que comenzaron realmente a incomodar a quienes mandan [...]. Y aun así, no quisieron percibir las ventajas de integrar estos movimientos, que canalizaron la irritación contra las políticas de austeridad” (Ramoneda, 2015: 19). En este ciclo de protestas globales emergen no solo nuevos grupos y movimientos, sino también un complejo ciudadano dinámico y creativo (Toussaint, 2012). Para la emergencia de este nuevo ciudadano, Internet ha contribuido sobremanera, dinamizando las luchas de las entidades civiles a favor de la justicia social en un mundo que, paralelamente, globaliza desigualdades de diversos órdenes (Castells, 2015). De este modo, vino a fortalecer la sociedad civil en lo que atañe al proceso de universalización de valores y derechos democráticos, congregando intereses y necesidades, concretas o simbólicas, ayudando a promover acciones en defensa de la ciudadanía, de los derechos humanos, pero, sobre todo, en torno del bien común (Moraes, 2001; Ferreira, 2011). Se refuerza, en este contexto analítico, el papel desempeñado por las redes sociales virtuales, que se constituyeron en plataformas que permitían la emergencia de nuevas formas de activismo, contribuyendo no solo al fomento e intercambio de información, sino, y sobre todo, a la movilización colectiva en torno de la lucha contra la austeridad, reivindicando más participación y alegando que otra democracia es posible. Fue con el recurso a esta mediación tecnológica, basada en el desarrollo de redes sociales digitales temáticas o, lato sensu, de redes de indignación y esperanza (Castells, 2015), que muchos de estos movimientos se tornaron realidad. De estas redes emerge, así, la incitación a la movilización, originando una mayor globalización de la interacción social en torno de reivindicaciones específicas, permitiendo la circulación casi simultánea de cualquier hecho que merezca la atención de su emisor, configurando, en gran medida, los RMSG como un nuevo actor y una nueva configuración de los movimientos. LA CRISIS Y LA AUSTERIDAD EN ESPAÑA Y PORTUGAL Se han reforzado, en los últimos años las advertencias acerca de los peligros que enfrenta la democracia en Europa. En este contexto, un nuevo riesgo proviene de la imposición de medidas de austeridad, aplicadas a partir de discursos, muchas veces marcados por el chantaje, las amenazas, el miedo o el castigo, y del que Grecia es uno de los ejemplos más evidentes. De esta manera, en Europa, muchas decisiones han sido adoptadas por instancias que nadie eligió democráticamente, pero que, a pesar de todo, comandan los destinos y las vidas de los europeos. Este es un argumento que remite la democracia a un contexto de riesgos en aumento, principalmente si no somos capaces de invertir la ingeniería de la austeridad, que se asienta en la lucha contra los salarios bajos, la dilapidación de los derechos sociales y las estrategias de rendición al mercado, ya que se privilegia la privatización de áreas estratégicas como la salud y la educación (Nunes, 2011; Antunes, 2015). Estas son, por tanto, medidas onerosas en lo que atañe a los derechos instituidos y que, al mismo tiempo, agravan la ruptura del Estado Social (Freire, 2014: 15). Es en la compleja relación entre la crisis, la austeridad, la democracia y el autoritarismo donde reside el agravamiento de la tasa de pobreza en Europa, sobre todo en los países de Europa del sur2. Reaparece así, en Europa, un proceso de totalitarismo financiero (Ángel Moreno, 2017), cuya única salida apunta al sentido de la utopía de la emancipación de la democracia frente al capitalismo. El capital financiero ha sido asumido como el elemento orientador de cualquier acción política nacional o internacional, sobreponiéndose, en im- 2 De acuerdo con los datos disponibles en PORDATA, la tasa de intensidad de la pobreza en Europa (UE28) aumentó del 22,9 % en 2010 al 24,9 % en 2015. Lo mismo sucedió, con mayor intensidad, para los mismos años de referencia, en los países de Europa del sur, habiendo subido del 22,7 % para el 29 % en Portugal, del 26,8 % para el 33,8 % en España y del 23,4 para el 30,6 % en Grecia (cfr. https://www.pordata.pt/DB/Europa/Ambiente+de+Consulta/Tabela). Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa... 75 RES n.º 29 (1) (2020) pp. 71-86. ISSN: 1578-2824 portancia, a los ciudadanos, a sus derechos y necesidades (Camargo, 2013). Es en este contexto en el que los movimientos sociales han venido a desempeñar un papel fundamental, ayudando a promover un nuevo modelo de democracia, fundamentado en la participación, deliberación y transparencia, es decir, en las bases de una democracia fuerte (Barber, 1984) o de alta intensidad (Santos, 2002) como un camino posible para combatir la crisis y la austeridad. En el caso portugués se adoptaron medidas concretas para hacer frente a la crisis, tales como los cuatro Programas de Estabilidad y Crecimiento (PEC) presentados por el XVIII Gobierno Constitucional3, específicamente diseñados para combatir el excesivo endeudamiento del Estado. El rechazo al último PEC por parte de los partidos de la oposición abrió un nuevo episodio de crisis política, motivando una petición de dimisión del primer ministro, en marzo de 2011, seguido por la realización de elecciones anticipadas, en junio de 2011, en las que venció el Partido Social Demócrata (PSD)4. Si bien la petición de ayuda financiera fue originalmente formulada por el gobierno del socialista José Sócrates, en abril de 2011, la intervención de la Troika5 fue conducida por el gobierno de su sucesor, el socialdemócrata Pedro Passos Coelho. En opinión de algunos autores, la agenda de Passos Coelho profundizó el carácter neoliberal de las políticas de la propia Troika, configurando un proceso de “autoflagelación” destinado a legitimar una terapia de choque (Freire, 2014: 23). El año 2011 marcó así el arranque de una etapa relevante de la historia de la democracia portuguesa, signada por el descontento de la sociedad civil, sin precedentes desde la Revolución del 25 de abril de 1974. 3 Era el gobierno del Partido Socialista, liderado por el primer ministro, José Sócrates. 4 Habiendo ganado las elecciones con el 38,6 % de los votos, el Partido Social Demócrata (PSD) y el Centro Democrático Social (CDS) firmaron un acuerdo que les garantizó gobernar con mayoría absoluta. 5 Entidades con quienes el gobierno portugués firmó, el 17 de mayo de 2011, un acuerdo de ayuda por valor de 78.000 millones de euros que se llamó Memorando de Entendimiento. En el caso español, el 15M fue asumido como una reacción crítica a la autonomía de la clase política española, a la que la esfera ciudadana contestó exactamente por no sentirse representada, desarrollando estrategias de emancipación democrática frente al encadenamiento neoliberal (Laval y Dardot, 2017) acaecido en España entre 1978 y 2011. El movimiento interpretó la crisis en España como una excusa para la adopción de políticas de austeridad, de forma semejante al contexto portugués o griego, y aún más allá, como una oportunidad para la adopción de un modelo de gobierno liberal más radical. Este entendimiento llevó al consecuente alejamiento de la esfera ciudadana en relación a las instituciones, generando una respuesta popular sin precedentes. Hizo emerger una nueva pedagogía democrática y una nueva agenda capaz de colocar las reivindicaciones de los movimientos sociales6 en la matriz de la política y como deber del Estado. Esta es, por tanto, una definición de democracia basada en lo común y una nueva epistemología horizontal (Aguiló y Sabariego, 2016) que rechaza el contrato vertical que jerarquizó la vida pública y privada en los últimos treinta años del país. El espacio ocupado por la apropiación de las RSI con una finalidad política acabó por conferir, tanto al movimiento español como al portugués, una identidad múltiple y heterogénea basada exactamente en esta dimensión tecnopolítica (Candón, 2013; Toret, 2013; Sabariego, 2017). Esta dimensión se constituye como un factor diferenciado en la evaluación y definición del movimiento 15M como, además, y de modo general, de los movimientos que surgieron a partir de 2011 en Portugal y en el mundo. La tecnopolítica sobresale como una nueva categoría analítica en el ámbito de la teoría de los movimientos sociales, sustentando a los RMSG (Sabariego, 2016), precisamente por la importancia del papel desempeñado por la tecnología y, especialmente, por las RSI en sus dinámicas, representaciones y autopercepción. 6 Reivindicaciones ligadas al decrecimiento, vivienda digna, paz, desmilitarización, feminismo, ecologismo, educación laica, pública y gratuita de calidad, cultura, salud, servicios públicos, entre otras. RES n.º 29 (1) (2020) pp. 71-86. ISSN: 1578-2824 Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa... 76 METODOLOGÍA Este artículo adopta una metodología de trabajo cualitativa, basada en el análisis documental de artículos de la prensa escrita, entrevistas semiestructuradas y focus group con activistas y políticos. Prioriza el análisis de la prensa, a partir de la búsqueda exhaustiva de todas las noticias sobre acciones de protesta realizadas en Portugal aparecidas en dos periódicos de referencia de circulación nacional (Público y Jornal de Noticias) durante el periodo 2003-2013. Ello ha permitido mapear los principales movimientos y colectivos surgidos, sus argumentos y sus principales reivindicaciones. La recolección de episodios de protesta en artículos publicados en la prensa escrita es un recurso común en la bibliografía sobre movimientos sociales y acción colectiva, habiendo originado el abordaje metodológico llamado Protest Event Analysis (PEA) (Koopmans y Rucht, 2002). En el presente trabajo, sin embargo, en lugar de realizarse el análisis cuantitativo que caracteriza a la PEA, se ha optado por realizar un análisis del contenido de las principales noticias recogidas. La recopilación inicial, asociada a un proyecto de investigación con presupuestos más amplios, ofreció un total de 7.253 noticias sobre acciones de protesta válidas para el análisis. No obstante, considerando el foco temporal de este trabajo (2008-2016), fue llevada a cabo una nueva recogida sistemática de noticias de acciones de protesta en las mismas fuentes, en un muestreo sobre 403 noticias sobre protestas relacionadas con la crisis y la austeridad. En España, fueron analizadas noticias de los principales periódicos —El País, El Mundo, ABC— desde el 15 de mayo hasta diciembre de 2011, siendo analizados de forma no sistemática los sitios de Internet de los principales movimientos españoles (15M, n-1, DRY!, Juventud sin Futuro), así como sus páginas y perfiles en las RSI (Facebook y Twitter), en una suerte de etnografía digital de los movimientos a través de los usos tecnopolíticos de las RSI. Estos datos ofrecieron información relevante para la problematización de los impactos de este tipo de acciones. La Observación Participante se ha desarrollado en diversos movimientos y organizaciones desde el 15 de mayo de 2011 hasta la actualidad (15M, Asambleas de barrio, Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Marchas de la Dignidad, Marea Blanca por la Sanidad, Marea Verde por la Educación públicas, PODEMOS y otras organizaciones), permitiendo establecer un análisis coherente con el sujeto del análisis, tanto en objetivos como en métodos, facilitando el análisis etnográfico y de contexto entre los activistas y miembros de los movimientos sociales en sus interacciones, su autopercepción y discursos, incluso los no-verbales. Estos datos cualitativos fueron comparados con los datos cuantitativos sobre el movimiento ofrecidos por el Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas de España (CIS) a partir de julio de 2011. En España, fueron realizados tres grupos de discusión entre 2011 y 2015, el último tras la irrupción electoral de PODEMOS en el Parlamento Europeo, para complementar la información etnográfica y situar las percepciones y discursos de los activistas en relación a personas que no participaban en los movimientos, entre diferentes grupos de edad, sexo y adscripción de género e ideológica. En Portugal se realizaron tres grupos de discusión con activistas, ciudadanos comprometidos en acciones de protesta y representantes políticos. Una dinámica de interacción que permitió cruzar percepciones sobre acciones de protesta realizadas como forma de participación política y sus efectos. Se realizaron también 27 entrevistas semiestructuradas a activistas implicados en estos procesos en torno a la constitución de los movimientos, sus reivindicaciones, organización de protestas y expectativas sobre los efectos producidos, entre otros actores privilegiados en el contexto de la movilización analizado, incluyendo académicos que han trabajado en esta temática o en temáticas análogas. El análisis de contenido de los datos recogidos en el ámbito de estos abordajes cualitativos se apoyó en el software NVivo y en otros de licencia abierta, para completar el análisis cualitativo (CAQDAS). Además, se realizó el análisis del contenido de los textos de prensa, recurriendo al marco analítico elaborado al efecto, destacando los argumentos avanzados por los movimientos de antiausteridad, principales acciones desencadenadas y percepción de los efectos producidos. Incidiendo aún más sobre este aspecto, en la in- Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa... 77 RES n.º 29 (1) (2020) pp. 71-86. ISSN: 1578-2824 vestigación se ha privilegiado el análisis de datos, considerando las diferentes fuentes de datos que sustentan este, así como la triangulación, teniendo en cuenta que los investigadores recogieron datos separadamente, a partir de sus proyectos individuales, discutiendo y comparando los resultados. Se trató de comparar la influencia del investigador sobre la problemática de la investigación (Duarte, 2009), del sujeto de esta, la metodología y los métodos, así como de los problemas externos e internos derivados del propio proceso de investigación. NUEVOS ACTORES, NUEVAS FORMAS DE ACTIVISMO La crisis ofrece ventanas de oportunidad: a) para la derecha, una oportunidad para radicalizar la agenda neoliberal (Harvey, 2011); b) para las izquierdas, una oportunidad de reinvención (Santos, 2016), pero sobre todo un desafío de posible confluencia, y c) para la sociedad civil, un estímulo al pensamiento crítico, es decir, una oportunidad para pensar, debatir y presentar alternativas a la crisis, a su enfrentamiento y al déficit democrático que pasó a ser contestado más dura y asiduamente. Los países del sur de Europa se revelaron particularmente activos en este proceso contestatario desencadenado por la crisis y la austeridad. De acuerdo con los datos recogidos por el European Social Survey relativos a 2012, tal y como se expone en el análisis de Accornero y Pinto (2015: 395), aumentó significativamente el número de personas que afirmaba que había participado en, al menos, una manifestación de protesta en el periodo 2008- 2012. Este aumento es significativo en el caso de España (del 15,9 al 25,9 %) y también en el de Portugal (del 3,7 al 6,8 %). Uno de los efectos más concretos y visibles de este marco analítico lo suponen los nuevos actores emergentes en este escenario y las formas de activismo que han definido sus acciones. Desde 2011, aunque con menor intensidad, la crisis desató una fuerte movilización de colectivos afectados, los cuales se han organizado para combatir injusticias, contrariar decisiones tomadas contra su voluntad y necesidades, manifestar insatisfacción, descontento y también para pensar y presentar alternativas democráticas. La crisis ha sido enfatizada como factor desencadenante de estas oleadas de protestas (Ortiz et al., 2013). En línea con las conclusiones de otros autores (Babo y Silva, 2016; Baumgartten, 2013; Accornero y Pinto, 2015), el análisis empírico realizado en este trabajo ha permitido identificar tres colectivos que, a pesar de algunas diferencias marcadas por la especificidad de sus contextos nacionales y culturales, poseen características y repertorios de acción comunes: la “Geração à Rasca” (Generación afligida) y “Que se lixe a Troika” (Que se pudra la Troika), en Portugal, y el Movimiento 15M en España. Tanto para los colectivos portugueses como para los españoles el uso de medios digitales y las RSI se revelaron primordiales. Fueron las RSI las que favorecieron la aparición de actores colectivos en estos contextos nacionales y sus influencias transnacionales (Accornero y Pinto, 2015). Los nuevos sujetos políticos, exhibieron una combinación peculiar de reivindicaciones materiales y políticas, basadas en la identidad, estableciendo nuevas formas de organización horizontal, en gran medida basadas en el ciberactivismo, además de la toma de decisiones y la representación (Fonseca, 2018). Estas olas de indignación y de movilización ciudadana están encuadradas en la lucha por el derecho a las resistencias ante la opresión económica y social, reivindicando así la conservación de los derechos instituidos, que se encuentran en proceso de erosión, pero también el ejercicio del derecho a participar democráticamente en la vida pública, una de las principales banderas en la acción de los RMSG. El caso portugués La escalada en las respuestas a la crisis y la austeridad desencadenó, en el contexto portugués, un nuevo ciclo de protestas, de dinámicas de acción y movilización colectivas contextualizadas y singulares. Particularmente evidente fue el aumento del conflicto social de diversas formas, de las protestas menos moldeadas por estructuras organizativas (Matos, 2016) a las protestas cor- RES n.º 29 (1) (2020) pp. 71-86. ISSN: 1578-2824 Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa... 78 porativas y profesionales, a cargo de estructuras funcionales como los sindicatos, movilizando un creciente contingente de personas (Costa et al., 2014; Lima y Martín Artiles, 2014). Véase, como muestra, la evolución del número de acontecimientos registrados al abrigo del derecho de reunión y de manifestación, entre 2009 y 2016, en Portugal7, en el que es notorio el incremento de esta forma de acción colectiva en relación al periodo más caliente de la crisis, habiéndose registrado 167 acciones de este tipo en 2009, 679 en 2010 y 702 en 2011 que, con un aumento muy significativo, crecieron hasta 3.012 acciones en 2012, momento a partir del cual se invierte esta tendencia, disminuyendo hasta 2.598 acciones registradas en 2013, 1.866 en 2014, 1.300 en 2015 y 920 en 2016. La crisis económica y la consecuente crisis política desencadenada por la austeridad se constituyeron, por tanto, como un terreno fértil para surgimiento de nuevos actores y nuevas formas de acción colectiva. El contexto portugués destaca, como acontecimiento de ineludible importancia, la manifestación del 12 de marzo de 2011, en el ámbito de la cual, y sobre el motto Geração à Rasca, millares de personas salieron a las calles, ocupando las plazas de las principales ciudades portuguesas, en un acontecimiento nacional que acabó siendo considerado como la mayor manifestación en Portugal desde el periodo revolucionario de 1974-1975 (Baumgarten, 2013). Este es, además, el punto de partida que parece justificar el boom de acciones, organizaciones y protestas, con su punto álgido en 2012, tal y como sustentan los datos presentados anteriormente. Cuatro amigos —Alexandre de Sousa Carvalho, de veinticinco años, Paula Gil, de veintiseis, João Labrincha, de veintisiete y António Frazão, de veinticinco— crearon esta protesta “laica, pacífica y 7 Fuente: Informes anuales de Seguridad Interna, Portugal. Otros estudios muestran que, con datos ofrecidos por la policía portuguesa relativos a la frecuencia de manifestaciones, solo en Lisboa esta aumentó de 244 en 2010 para 298 en 2011 y para 579 (es decir, una ratio de una manifestación cada quince horas) en 2012 (Elias y Pinho, 2012: 43, cit. en Accornero y Pinto, 2015: 397). apartidista”. La idealizaron en Lisboa. La palabra se propagó a través de Facebook. Había mucha gente preguntándose: “¿Y en Oporto?”. Alexandre Afonso, de treinta y cuatro años, envió un mail invitando a implicarse voluntariamente para impulsar una réplica en Oporto. Le dijeron que sí. Perdieron el control a la mecha que incendiaron en Internet. En otras nueve ciudades, otros jóvenes adoptaron el manifiesto que convocaba a “desempleados, quinientoseuristas y otros malremunerados, esclavos disfrazados, subcontratados, contratados por obra, falsos autónomos, trabajadores estacionales, contratados en prácticas, becarios, trabajadores-estudiantes, madres, padres e hijos de Portugal” (Reportaje de Ana Cristina Pereira, Diario Público, 12 de marzo de 2011). Como productos concretos de estas movilizaciones desencadenadas a partir de las RSI como Facebook, nacieron colectivos que se organizaron y que acabaron por profundizar la red global de acción e identidad calificada en este texto como RMSG. Estos colectivos asumieron forma, contenido y destaque a partir de una lista de reivindicaciones específicamente orientada contra la política de austeridad, la crisis y la forma como se venía ejerciendo la democracia, destacando el Movimiento 12 de Marzo (M12M) (contexto del que emergió posteriormente la Academia Ciudadana)8 y el Movimiento Que se Lixe a Troika, responsables por las mayores manifestaciones populares jamás registradas en Portugal, realizadas el 15 de septiembre de 2012 y el 2 de marzo de 2013 (Babo y Silva, 2016). Duarte y Baumgartten (2015) señalan esa sociedad civil fuerte, antiausteridad, que se reveló pródiga en nuevos proyectos y redes, sobre todo entre 2011 y 2013. Una de las características 8 La Academia Ciudadana surgió a partir de la organización de la protesta de Geração à Rasca, realizada el 12 de marzo de 2011, iniciativa que inauguró una nueva forma de participación ciudadana en Europa, al ser convocada en las redes sociales y sin ningún apoyo partidista ni sindical. La Academia Ciudadana tiene por objetivo impulsar la ciudadanía activa y la construcción de raíces de desarrollo con principios de sostenibilidad social, económica y ambiental y su principal objetivo es empoderar personas y organizaciones en el ejercicio de la profundización de la democracia (cfr. http://academiacidada.org/manifesto/). Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa... 79 RES n.º 29 (1) (2020) pp. 71-86. ISSN: 1578-2824 que se ha subrayado, en lo que atañe a este ciclo de protestas, se relaciona con el hecho de que esta dinámica haya sido asegurada por redes de jóvenes, que alimentaron una red de relaciones transnacional, a partir de nuevas tecnologías de la información y la comunicación como recurso de movilización (Accornero y Pinto, 2015; Babo y Silva, 2016). No obstante, y a pesar de la propia designación generacional de estas protestas, en las que los jóvenes tienen un papel de destaque motivado sobre todo por la fuerte precariedad que les afecta, conviene señalar que a lo largo de los dos últimos años también las generaciones más mayores han mantenido una presencia asidua en el ámbito de la movilización contestataria de la crisis y la austeridad en Portugal. “La lucha también es fiesta porque es pacífica. Todos nosotros somos gente de paz que solo quiere una vida mejor. Que quiere un empleo. Que quiere que el gobierno nos mire como a personas. Que mire a nuestros mayores que están muriendo de hambre. Que nos mire como a gente y no como a números. Mire, no hay aquí solo precarios. Está aquí Portugal entero. La calle es nuestra y el gobierno tiene que oírnos”, dice Catarina Pereira, diecinue- ve años, estudiante de Derecho. También Arménio Amaral quiere una vida mejor. Para él, que dice “sobrevivir con una pensión de 250 euros” y para sus nietos. “No quiero que ellos [los nietos] vivan a la intemperie”, dice (Reportaje de Luciano Álvarez, Diario Público, 12 de marzo de 2011). Un ejemplo de todo ello es la “APRe!”, una asociación cívica, laica, apartidista, creada en octubre de 2012 con la idea de dar voz a los jubilados y pensionistas portugueses, considerados ciudadanos de pleno derecho en la construcción de una sociedad más justa y solidaria. Los pensionistas, mayores y sin poder reivindicativo fueron presa fácil de las políticas de austeridad. En cifras reales, desde 2010, un pensionista con 1.300 euros perdió el 27 % de sus rendimientos. ¿Estaremos en el origen de una revuelta inédita? ¿O es el aislamiento social el que lleva al inconformismo? Desde que un diputado se refirió a la “peste grisácea”, son más las voces de los mayores que se oyen. La Asociación de Jubilados, Pensionistas y Reformados (APRe!) ya cuenta con cinco mil asociados y se encontró con el gobierno. Quieren tener voz en la concertación social y saben que su poder aún cuenta en las urnas (Reportaje de Nuno Ribeiro, Diario Público, 7 de junio de 2013). Con la crisis, en Portugal, surgieron así varios movimientos y organizaciones que hasta 2013 intensificaron sus acciones, generando nuevas discusiones, posibilitando pensar alternativas y creando oportunidades para nuevas alianzas. A la protesta de Geração à Rasca, de donde surgió el M12M, se unieron otros grupos, algunos de ellos ramificaciones de redes globales como los Indignados de Lisboa, Acampada Lisboa —Democracia Verdadeira Já, Portugal UNcut o ATTAC Portugal— y que, juntos, consolidaron la plataforma 15-O (Plataforma 15 de Octubre). Estas nuevas alianzas fueron, así, siendo establecidas, destacando los llamados nuevos-nuevos movimientos sociales que ganaban aliento en la península ibérica desde 2008 (Freixa et al., 2009). Se desarrollaron colaboraciones entre varios nuevos-nuevos movimientos sociales con actores políticos convencionales, señaladamente, para el Congreso Democrático de las Alternativas9. 9 “El día 5 de octubre de 2012, como respuesta a la convocatoria de más de trescientos cincuenta ciudadanos de todo el país y de varias sensibilidades y experiencias políticas y sociales, posteriormente suscrita por más de cuatro mil personas, se reunió en el Aula Magna en Lisboa, con la participación de más de mil setecientas personas, el Congreso Democrático de las Alternativas (CDA). El congreso ocurrió en un periodo de gran movilización en Portugal, enormes manifestaciones contra la política de austeridad conducida por el gobierno de derecha y por la Troika. Retrospectivamente, resulta más claro que estos dos procesos, las grandes manifestaciones y el CDA marcaron, cada uno a su manera, el inicio de un cambio en la trayectoria del proceso político, económico y social propiciado por el ajuste de la austeridad, los PEC y el memorando, que vino a culminar con la derrota de la derecha en las elecciones legislativas de octubre de 2015. A la movilización masiva de las manifestaciones contra la Troika y la austeridad, el CDA acrecentó una definición de denominadores políticos comunes de una alternativa y la ‘defensa de un compromiso común de convergencia, que lo ayude a viabilizar un gobierno alternativo en torno a principios amplios y claros [...] RES n.º 29 (1) (2020) pp. 71-86. ISSN: 1578-2824 Movilización colectiva, transformación democrática y resistencia contra la crisis y la austeridad en el sur de Europa... 86 Sierra, F., Gravante, T. (2018). Networks, Movements and Technopolitics in Latin America. London: Palgrave. Soeiro, J. (2014). Da Geração à Rasca ao Que se Lixe a Troika. Portugal no novo ciclo internacional de protesto. Sociologia, XXVIII, 55-79. Streek, W. (ed.) (2013). Politics in the Age of Austerity. Cambridge: Polity Press. Strickler, D., Baser, S. (2013). The body of economy: Why austerity kills. New York: Basic Books. Tejerina, B., Perugorría, I. (eds.) (2017). Crisis and social mobilization in contemporary Spain. London: Routledge. Toret, J. (2013). Tecnopolítica: la potencia de las multitudes conectadas. El sistema red 15M, un nuevo paradigma de la política distribuida. IN3 Working Papers (online). Disponible en http://tecnopolitica.net/sites/default/files/1878-5799-3-PB%20 %282%29.pdf, acceso el 10 de abril de 2018. Toussaint, E. (2012). La indignación mundial y su marco internacional. En J. Fernández, C. Sevilla, M. Urbán, ¡Ocupemos el mundo! (pp. 27- 40). Barcelona: Icaria. Treré, E. (2016). Distorsiones tecnopolíticas: represión y resistencia algorítmica en la era del Big Data. Trípodos, 39, 35-52. VVAA (2015). Geografías del 15-M: Crisis, Austeridad y Movilización Social en España. ACME. A Critical Journal for Critical Geographies, 14, 1. Disponible en https://www.acme-journal.org/ index.php/acme/issue/view/80, acceso el 24 de octubre de 2018. NOTAS BIOGRÁFICAS Ana Raquel Matos es doctora en Sociología (2012) por la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra e investigadora en el Centro de Estudios Sociales de la misma universidad. Su trabajo se concentra en el análisis de las acciones de protesta como mecanismos de participación ciudadana en la política y en los contextos de toma de decisiones. Jesús Sabariego es historiador y doctor en Derechos Humanos y Desarrollo. Investigador del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra (Portugal) e investigador invitado del Grupo de investigación en Comunicación Política y Cambio Social y el Consorcio Internacional y la red Tecnopolíticas, de la Universidad de Sevilla.