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Horizontes convergentes II: aportes transdisciplinarios al estudio del ecosistema de la marginación cultural

Abstract

El presente libro es fruto de las colaboraciones de una red amplia y diversa de actoras y actores sociales, de investigadoras e investigadores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Francia, Georgia, Italia, Marruecos, Perú y los Países Bajos. Es la primera publicación colectiva del proyecto Converging Horizons: Production, Mediation, Reception and Efects of Cultural Representations of Marginality (PIA-ANID/ANILLOS SOC180045) y se divide en dos volúmenes, siendo éste el primero de ellos. El proyecto aborda los diferentes modos de exclusión y de marginalización que se ejercen, especialmente sobre los pueblos originarios, los colectivos de disidencia sexual, las comunidades migrantes y las personas privadas de libertad; ya sea -en general-, desde la sociedad y sus distintos regímenes políticos, como -en particular-, desde las políticas públicas, el modelo económico capitalista y los sistemas de salud y educación altamente privatizados. El libro -como el proyecto-, asume un compromiso no sólo con la presentación de los resultados derivados de diversos trabajos de aplicación de métodos y técnicas científicas, sino que, además, releva las voces de actoras y actores sociales y culturales. Así, el libro combina avances comparados de resultados empíricos y de reflexiones teórico- conceptuales en torno a los procesos de exclusión social y la producción de marginalidades. Es un trabajo caracterizado por su variedad disciplinaria, por el fuerte compromiso con las subjetividades y sus contextos, así como por la búsqueda de posibilidades de lograr horizontes de convergencia.

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Carlos del Valle Konstantin Mierau Sandra Riquelme Beatriz Pérez Gonzalo Albornoz [Eds.] COLECCIÓN GRUPOS DE TRABAJO HORIZONTES CONVERGENTES II Serie Cultura, Comunicación, Arte y de-colonialidad en el Sur global HORIZONTES CONVERGENTES II APORTES TRANSDISCIPLINARIOS AL ESTUDIO DEL ECOSISTEMA DE LA MARGINACIÓN CULTURAL HORIZONTES CONVERGENTES II Horizontes convergentes II : aportes transdisciplinarios al estudio del ecosistema de la marginación cultural / Rosa Campoalegre Septien ... [et al.] ; editado por Carlos del Valle ... [et al.] ; prólogo de Francisco Sierra Caballero. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : CLACSO, 2022. Libro digital, PDF Archivo Digital: descarga y online ISBN 978-987-813-120-7 1. Racismo. 2. Discapacidad Intelectual. 3. Migración. I. Campoalegre Septien, Rosa. II. Valle, Carlos del, ed. III. Sierra Caballero, Francisco, prolog. CDD 304.809 Otros descriptores asignados por CLACSO: Conectividad / Alfabetización Digital / Cultura / Políticas Públicas / Educación / Estado / Tecnología /Comunicación / Desigualdad / América Latina Los trabajos que integran este libro fueron sometidos a una evaluación por pares. Comité Científico Editorial Internacional Dra. Giovanna Gianturco. Universidad La Sapienza, Italia. Dr. Michel Misse. Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. Dr. Raúl Zaffaroni. Ex Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.vvzv Colección Grupos de Trabajo HORIZONTES CONVERGENTES II APORTES TRANSDISCIPLINARIOS AL ESTUDIO DEL ECOSISTEMA DE LA MARGINACIÓN CULTURAL Carlos del Valle Konstantin Mierau Sandra Riquelme Beatriz Pérez Gonzalo Albornoz (Eds.) Grupo de Trabajo Comunicación, política y ciudadanía Colección Grupos de Trabajo Director de la colección - Pablo Vommaro CLACSO Secretaría Ejecutiva Karina Batthyány - Secretaria Ejecutiva María Fernanda Pampín - Directora de Publicaciones Pablo Vommaro - Director de Investigación. Equipo Editorial Lucas Sablich - Coordinador Editorial Solange Victory y Marcela Alemandi - Gestión Editoria Nicolás Sticotti - Fondo Editorial Equipo Cecilia Gofman, Marta Paredes, Natalia Gianatelli, Rodolfo Gómez, Sofía Torres, Teresa Arteaga, Tomás Bontempo y Ulises Rubinschik Horizontes convergentes II (Buenos Aires: CLACSO, marzo de 2022). ISBN Obra completa 978-987-813-118-4 ISBN Horizontes convergentes II: 978-987-813-120-7 CC BY-NC-ND 4.0 © Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales | Queda hecho el depósito que establece la Ley 11723. La responsabilidad por las opiniones expresadas en los libros, artículos, estudios y otras colaboraciones incumbe exclusivamente a los autores firmantes, y su publicación no necesariamente refleja los puntos de vista de la Secretaría Ejecutiva de CLACSO. CLACSO Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales - Conselho Latino-americano de Ciências Sociais Estados Unidos 1168 | C1023AAB Ciudad de Buenos Aires | Argentina Tel [54 11] 4304 9145 | Fax [54 11] 4305 0875 | <[email protected]> | <www.clacso.org> Este material/producción ha sido financiado por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Asdi. La responsabilidad del contenido recae enteramente sobre el creador. Asdi no comparte necesariamente las opiniones e interpretaciones expresadas. Financiado por el Proyecto Anillo Converging Horizons: Production, Mediation, Reception and Effects of Representations of Marginality, PIA-ANID/ANILLOS SOC180045. LIBRERÍA LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA DE CIENCIAS SOCIALES CONOCIMIENTO ABIERTO, CONOCIMIENTO LIBRE Los libros de CLACSO pueden descargarse libremente en formato digital o adquirirse en versión impresa desde cualquier lugar del mundo ingresando a www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana Francisco Sierra Caballero Prólogo Sandra Riquelme Sandoval y Beatriz Pérez Sánchez Introducción Sección I. Conceptualizar Rosa Campoalegre Septien Las pandemias racializadas y la reconfiguración del racismo: claves para un debate en América Latina y el Caribe Carolina Rojas Flores y Rodrigo Browne Sartori Marcas para una colonialidad del poder. Otredades (siempre) diferentes, encubiertas e inferiorizadas Sección II. Casos de estudio Consuelo Dinamarca Noack, Lorena Godoy Peña y Silvia Sarzoza Herrera. Género y discapacidad intelectual: una mirada pendiente Kutral Vargas Huaiquimilla ¿Dónde está José Huenante? La performance Amaneceres para ti de Kutral Vargas Huaiquimilla ÍNDICE 11 39 25 41 57 75 77 91 Amparo Marroquín Parducci; Laura Flores; Lidia Rivera y Doris Rosales. Cuando el río suena, ¿quiénes trae? Algunas narrativas mediáticas latinoamericanas sobre la relación entre migrantes y coyotes Toumader Chakour Migraciones y exclusión social. Imagen de las minorías étnicas en el discurso de las élites en Marruecos Sandra Riquelme Sandoval y Nicolás Vera Álvarez Trayectorias migratorias y familias: desde las voces de adolescentes provenientes de Colombia, Venezuela y Haití, residentes en la Región de La Araucanía, Chile Fernando Fuente-Alba y Carlos del Valle Tratamiento y representación mediática de los inmigrantes en el diario El Sur de Concepción, Chile Violeta Chitgian Urzúa. Factores psicosociales en las trayectorias delictuales de las mujeres chilenas que han estado privadas de libertad: reflexiones sobre una población invisibilizada Carlos del Valle, Konstantin Mierau, Jenifer Garrido Caniulaf y Daniela Morales Sepúlveda. Sujeción criminal e identificación cultural en condenados mapuches y no mapuches de la Unidad Penal de Nueva Imperial, Región de La Araucanía, Chile Alex Iván Arévalo Salinas, Esther Simancas González y Louis Dantil. Periodismo e inmigración. Un análisis de las propuestas alternativas Carlos Ciappina y Pablo Bilyk Estado, ciudadanías y derechos en pandemia: conversaciones sobre privados de libertad 99 221 119 133 153 173 191 209 15 Prólogo tribunos populares e intelectuales orgánicos con pulsión plebeya, humor y las armas de la crítica socialmente necesarias para cumplir con la tarea de educación social, en un sentido gramsciano. Cuando pareciera que, desde 1980 y la restauración conservadora, la función intelectual es inútil y el periodismo militante a lo Rodolfo Walsh no sirve para anclar la experiencia del sujeto de la posmodernidad, más se constata, a nuestro juicio, exactamente lo contrario: la relevancia de una intermediación productiva, a partir del quiebre y diagnóstico de lo real confabulando dispositivos emancipadores para liberarnos de la asfixia y el colapso tecnológico. Frente al tecnocratismo y la opinión servil de los opinadores de la nada, los análisis de casos descritos en el libro demuestran que una intervención partisana es posible y necesaria, que una cultura periodística perturbadora, que piensa y apunta, que describe y moviliza, que educa y enriquece, que nos hace sonreír y soñar, se antoja urgente. Pues en tiempos-encrucijada como este es hora, en definitiva, de afirmar el necesario compromiso histórico que debe trascender la idea conservadora de Raymond Aron del intelectual como “espectador comprometido”, máxime cuando la Sociedad del Espectáculo en la que vivimos depende, para su lógica de explotación y subsunción total por el capital, del conocimiento y la capacidad de producción intensiva de la ciencia y la tecnología, involucrando a científicos, tecnólogos y trabajadores de la cultura en el proceso de apropiación privada de la inteligencia colectiva a partir, justamente, de la función publicitaria de la prensa. Frente a la actual lógica de devastación y anulación de la potencia creativa de la ciudadanía, de la cultura pública, una praxis comprometida con los retos de nuestro tiempo, ecológicamente hablando, es una existencia responsable, una vida que sabe decir NO, que es contestataria, que aprende a vivir en la negación de la totalidad, en la permanente defensa de la vida cuando la vida –en palabras de Foucault– se ha vuelto hoy objeto del poder, y más que nunca se torna necesario el empeño utópico colectivo de trascender solidariamente la criminal realidad en otros mundos posibles y habitables a partir del propio esfuerzo, puesto que, como enseñara Castoriadis, no es posible proyecto alguno de transformación social sin vincularlo al ejercicio de 16 Francisco Sierra Caballero autodisciplina que entraña la autorreflexividad y el afán de superación. Como del mismo modo, no es posible construir democracia sin trabajar democráticamente, ni enseñar la comunicación sin comunicar las diferentes formas de pensamiento y enseñanza de la mediación. Permita el lector concluir mi razonamiento en esta suerte de prólogo o pórtico a una obra que arriesga pasión y sentipensamiento, anillos y puentes de conectividad social, empezando por algo obvio. Hoy no es posible pensar la cohesión y reproducción social sin tomar en consideración la función mediadora del Periodismo. Vivimos en la era de la información, y los medios y profesionales de la actividad periodística tienen una función publicitaria crucial en nuestras sociedades que determina y configura el espacio público. La primera condición indispensable para que se produzca cualquier cambio social en el conjunto de la sociedad, y por lo tanto se adopten determinados comportamientos, pasa por la conformación de percepciones y estructuras cognitivas, esto es, los adoptantes de ese cambio social que se reclama deben ser conscientes de lo que se les propone, para, en una segunda fase, pasar a adoptar, en sus acciones, comportamientos o conductas adecuados, nuevos valores y actitudes solidarios. Y en este punto la labor periodística resulta esencial en tanto que son los transmisores de los objetivos que se pretenden lograr desde la organización y reproducción social, por ejemplo, si pensamos la Agenda 2030. Pero la conciencia de esta función matriz no acompaña a la praxis hoy hegemónica en la mayoría de los medios, de ahí la crisis sistémica de la prensa. Desde finales del siglo XX, la actividad informativa vive una etapa de transición en medio de un debate público que apunta la necesidad de una renovación de planteamientos en virtud de las necesidades reales de las audiencias y el contexto complejo de diversificación social que viven sociedades como la estadounidense donde en los años noventa se comienza a plantear serias dudas sobre la calidad de la cobertura y actividad informativa de los medios. Las críticas originarias que marcaron el origen del denominado Periodismo Cívico irrumpieron precisamente en el ámbito profesional de Estados Unidos, como resultado de una pésima cobertura de la campaña electoral en la elección del presidente George Bush padre y hoy, podemos 17 Prólogo afirmar, vive su fase terminal tras la etapa de la administración Trump y el discurso del odio que prolifera en redes y medios convencionales como resultado del rearme de la extrema derecha. Con ocasión de la constatación de la crisis estructural entre servicio público y lógica mercantil de la mediación que tuvo lugar en dichas elecciones, el elevado abstencionismo y la crisis de credibilidad de las empresas periodísticas por el tipo de cobertura proyectada dieron paso a un diagnóstico incisivo sobre las condiciones de producción informativa y, en última instancia, se tradujo en una crítica sobre la naturaleza y sentido de la actividad periodística encaminada a repensar radicalmente la responsabilidad pública de los medios y mediadores en favor de un periodismo de calidad, y más allá aún: • Una nueva ética y deontología informativa inspirada en una nueva cultura ciudadana, en un nuevo compromiso y responsabilidad social de los informadores en su función de servicio público. • Una política de tematización abierta y participativa, vinculando a la población, a las organizaciones no gubernamentales y poderes públicos e instituciones privadas en la construcción del espacio público local. • Una cultura informativa compleja frente a la búsqueda de lo noticioso, priorizando la difusión de lo relevante socialmente. • Un modo de producción informacional reflexiva, consciente de las limitaciones estructurales, evaluadora y crítica con las fuentes, metódicamente constante y rigurosamente científica en la investigación documental. De acuerdo con esta nueva filosofía, la producción informativa debiera asumir hoy una función formadora de ciudadanía como un compromiso por contribuir a la convivencia social. En palabras de Rosa María Alfaro, esta nueva forma de mediación toma en cuenta la importancia de lo común, de lo que es construcción de acuerdos, de la creación de redes, espacios y comportamientos de solidaridad, en la conformación de esferas públicas. A esta nueva concepción, se ha denominado en Estados Unidos, Periodismo Cívico, pero en América Latina, data de más de cinco décadas y fue bautizado con el nombre 18 Francisco Sierra Caballero de Periodismo Popular o Periodismo Comunitario. Más allá de las definiciones al uso, lo interesante es que estas experiencias originales presuponen un proceso de aggiornamento y reformulación de la función pública informativa en una sociedad afectada por la anomia, la insolidaridad y el individualismo posesivo. Esta nueva forma de organización periodística representa, en otras palabras, un giro de ciento ochenta grados al plantear la necesidad de: 1. Una agenda temática del espacio público ajustada a los problemas sociales a nivel estructural. 2. La participación de la ciudadanía en el debate público mediado por las industrias de la información. Una precisamente de las notas distintivas del periodismo comunitario que surgió en regiones como América Latina durante la década de los años setenta es la idea de la actividad periodística como un compromiso con la transformación social, como una mediación articulada socialmente que transforma al periodista en comunicador social, en dinamizador cultural y promotor de la participación pública frente a los problemas de pobreza, subdesarrollo y marginación que atenazan a la sociedad, a diferencia de la mirada impasible del periodista objetivo, distante y aislado de los problemas estructurales del mundo en el que vive. En esta nueva concepción de los informadores, más que un publicista, o periodista locutor, el profesional es considerado un agente social, aquel que primeramente es capaz de promover y potenciar la articulación comunitaria, sea por vía de las instituciones (desde prefecturas, órganos municipales y organizaciones no gubernamentales), o por medio de evocación de una comunidad determinada. Las hipótesis de partida de esta lógica periodística parte de tres principios básicos: 1. La aspiración a una vida pública próspera y saludable está en el origen de la función periodística. 2. La separación de los medios y la política de la vida pública es un problema para la comunicación. 3. La vida pública como está organizada limita la participación ciudadana. El periodismo debe contribuir a consolidar la democracia deliberativa próxima a los ciudadanos y problemas colectivos de la comunidad. 19 Prólogo La lógica de servicio público plantea a este respecto un reto estratégico para la mediación: la estructuración comunitaria y la contribución de los informadores a la integración y al desarrollo social equilibrado. Desde este punto de vista, la comunicación pública debe atender al menos las siguientes prioridades: 1. Las necesidades sociales (educación, expresión, vivienda, salud, medios de reproducción en general). 2. El cambio de horizontes y prospectiva social. 3. El pluralismo ideológico, cultural, político-social y geográfico. 4. El desarrollo de las identidades singulares. 5. El diálogo público y la ética ciudadana. 6. La articulación de redes sociales solidarias para una cultura cívica responsable. En la experiencia de Estados Unidos, Rosen define, en la misma línea, el Periodismo Cívico no como una ruptura sino como una renovación de discursos, actividades y lógicas de articulación social. Se trata de complicar el diálogo social ampliando los espacios de reflexividad más allá de la división del trabajo informativo entre emisores y receptores. En esta tarea, los profesionales de la información y sus organizaciones deben redefinir sus luchas por la visibilidad “construyendo otras imágenes y formas de rearticulación del espacio público”, apostando por redes locales, radicalmente descentralizadas por barrios, y comprometidas en procesos globales de democratización y desarrollo social. A partir de los colectivos locales, organizados autónomamente, pero coordinados en red, se trata de maximizar la creatividad cultural y la producción de conocimiento según la regla C3A: COMUNICACIÓN; COLABORACIÓN, COORDINACIÓN Y ACCIÓN SOCIAL SOLIDARIA. De acuerdo con estos principios, el cometido de todo mediador (sea periodista, educador o intelectual) debe ser mediar y articular socialmente la información política y las necesidades populares en la agenda a partir de nuevas fuentes de información, de una clara y decidida vocación de servicio público y de la necesaria apertura de los medios al diálogo entre diferentes actores y colectivos sociales. 20 Francisco Sierra Caballero La principal dificultad de este tipo de mediación es articular espacios de cooperación entre el territorio local, o regional, la comunidad y los grupos y actores individuales y colectivos que tejen la identidad de la esfera pública en la que tiene lugar la mediación informativa, involucrando diversos agentes, tradicionalmente excluidos del proceso de integración social y del desarrollo comunitario, como la Universidad. La racionalidad de la infoxicación en la que estamos inmersos contrasta con el proceso de transición en el que cada día es más evidente la necesidad de recuperar la comunicación de forma mancomunada, construir un nuevo imaginario y una narrativa del cambio social participado y plural. Este proceso no tiene traslación, desde luego, con el descrédito que hoy vive la profesión. La crisis de confianza que vive el periodismo cobra mayor relieve cuando hacemos memoria histórica y recuperamos del baúl de los recuerdos páginas brillantes y heroicas sobre cómo transgredir la censura e informar con criterio, confianza y voluntad de servicio público. Lo contrario a una agenda que rompe, fija y, como reza la Real Academia, da esplendor es lo que vivimos en nuestros días con la inercia autista de un periodismo o una práctica investigadora en comunicación que hace válida la profecía que se reproduce en medio del control oligopólico del sector y el sometimiento al capital financiero. Pese al pesimismo hoy reinante, algunos estamos convencidos que aún es posible corregir tales inercias. Todavía podemos abrir un espacio común para formar, informar y fortalecer la autodeterminación de la ciudadanía, como en parte han hecho iniciativas del tipo periodismo humano.1 Pero para ello es preciso que se dé cuando menos una condición: la voluntad política de los profesionales, pues son ellos quienes tienen la primera palabra, y desde luego –recordemos– no la última. La cuestión es si el campo profesional está dispuesto a tomar el testigo o si ya aceptaron definitivamente la derrota del oficio. Sea cual fuere el resultado a dirimir a este respecto, es evidente, para el caso, que el futuro de la información pasa por articular los puentes de diálogo con la ciudadanía, con medios y mediadores conectados, imbri- 1 Ver http://periodismohumano.com/ 21 Prólogo cados socialmente, con las puertas abiertas a ‘todos’ y a ‘todas’. No otra cosa es la democracia y la razón de ser del periodismo. Recordemos, parafraseando al bueno de Kapuscinski: no hay mejor pasión que la compartida y la compasiva. Sabemos que tal empeño no está exento de riesgos y dificultades. Son muchos los obstáculos a superar en un capitalismo que, como advierte David Harvey, ha venido tejiendo una red de restricciones en las que los rentistas, los magnates de los medios de comunicación y, sobre todo, los grandes financieros exprimen despiadadamente el flujo vital productivo, la riqueza social general, en función de sus propios intereses, recurriendo a fórmulas virtuales y físicas de extensión del terror. En este escenario, al tiempo que se precariza la autonomía del sector de la comunicación y la cultura, los Estados-nación ven cercados sus dispositivos de regulación por una cobertura espectacular de la crisis que naturaliza el Estado Nacional de Excepción Permanente. De acuerdo con esta lógica devastadora de la destrucción creativa, el papel de los medios como intermediarios adquiere una función nuclear que ha de ser pensada desde una perspectiva histórica crítica. De la era Reagan a las proclamas parafascistas de la Fox, pasando por la doctrina del shock de los Chicago Boys en Chile, es posible rastrear una historia oculta, un hilo rojo y lógica de dominio, eludida y apenas representada por la academia y la opinión pública, con la que comprender el papel estratégico de la mediación espectacular, un proceso que tiene su génesis en la progresiva mercantilización de la industria periodística y la paulatina dependencia del capital financiero internacional, con las que hoy se anula toda posibilidad de pluralismo ideológico y diversidad editorial en el tratamiento de las alternativas de salida del círculo vicioso implementado por los amos del mundo y de la información. En esta operación, el discurso informativo es un discurso terrorista. De manera que la construcción noticiosa del pánico moral de las multitudes valida la hipótesis de Klein sobre la doctrina del shock como pérdida de sensibilidad y conciencia de la situación real vivida. Ahora, en un escenario de crisis de representación y privatización de lo público, de crisis del capitalismo y de los mediadores, de la profesión periodística sobremanera, cabe, como siempre, a contrapelo de la historia, pensar, en lo concreto, qué tipo de comu- 22 Francisco Sierra Caballero nicación, qué periodismo y formas de organización son necesarias para la regeneración democrática. Y cuando nos proponemos tal tarea llama la atención la escasa literatura disponible que trascienda la crítica negativa para una construcción de universos posibles que imaginar a este respecto. De lo macro a lo micro, la crítica y la protesta sobre el quehacer de los medios no se ve complementada, en fin, por la dignidad de la propuesta instituyente, ante la indignidad del antiperiodismo que nos interpela y concierne para, como defiende Pascual Serrano, construir medios democráticos. En otras palabras, el espectro de cuestiones a abordar por la teoría normativa es hoy por hoy mucho más amplio que lo que suponemos a priori, y más urgente en la coyuntura de actualidad, si pensamos el contexto de turbulencias que estamos viviendo. En un tiempo de imposición del panóptico digital, la libertad y la autonomía social de lo procomún, de Hannah Arendt a Elinor Ostrom, de la ética a la ecología de vida, nos obliga moralmente a pensar estos ejes problemáticos que hoy por hoy, pese al histórico abandono, resultan a todas luces retos sustanciales a efecto de los derechos de la ciudadanía. Cabe agradecer al profesor Carlos del Valle esta voluntad y compromiso, insólito, inhabitual en la academia, y sostenido además en el tiempo, desde las justas vindicaciones mapuches, a la demanda de medios democráticos en Chile o Latinoamérica a través de espacios como ULEPICC. Escribo estas líneas justo cuando inician las deliberaciones para la nueva Constitución en Chile, un hito histórico, visibilizado por la presidencia de una mujer, mapuche, de la UFRO, como no podía ser de otro modo, con el que se logrará cerrar el capítulo nefasto de la dictadura de Pinochet. Toca ahora imaginar y disputar el sentido y concreción de otro marco de convivencia y OTRA INFORMACIÓN POSIBLE, basada en una ética de la comunicación pertinente y necesaria, productora de una comunicación de múltiples mundos en el que quepan otros muchos mundos. El libro que tiene el lector en sus manos asume ese empeño y arriesga una cuestión delicada: revolucionar nuestro modo de pensar y producir la mediación social. Educar para transformar, transformar para educar en otro marco normativo 23 Prólogo de referencia. Aquí y ahora. Esta es la exigencia mayor de nuestro tiempo y la razón de ser del Principio Esperanza que ha de habitar el campo de la Comunicología como Ciencia de lo Común, si no queremos sufrir la violencia simbólica que se analiza en el Proyecto Anillos. De la profundidad y radical reorientación de esta lógica de la mediación que sostiene dicho proyecto dependerá ni más ni menos que el futuro de la humanidad, el proyecto en fin del compromiso solidario urbi et orbi. Un proyecto histórico que día a día reclama de los medios un enfoque de la agenda informativa plural y dinámico, cómplice y dialógico, comprometido y transformador. Una cultura mediática, en suma, a la altura de la era Internet, apropiada para la cultura de la red, coherente con la lógica del don: de un espacio público compartido que hoy más que nunca se nos manifiesta diverso, incluyente, complejo y común. Un espacio sin fronteras, ni papeles, como la vida misma, conscientes que somos lo que comemos y lo que contamos y nos cuentan, aunque no nos echen cuenta a los nadies. Si horadamos lo que nos da vida, y la comida basura nos cerca y anula la soberanía alimentaria, estamos en las antípodas del Buen Vivir, y para Vivir Bien es preciso cambiar las matrices de conocimiento, convivencia y producción, como aprendimos en Quito de la noción andina de Sumak Kawsay, una filosofía milenaria que da cuenta de la necesidad de nuevas formas de organización y dinámicas emancipadoras desde el Sur y desde abajo, frente a la ciencia occidental y la visión modernizadora que agota nuestros recursos lo que hace evidente la pertinencia de nuevas miradas y horizontes cognitivos ante la lógica impositiva del universalismo abstracto. Hablamos, como es natural, de repensar y definir las ecologías de vida desde una cosmovisión apropiada a los tiempos que vivimos, esto es, acorde con el principio del clinamen que distingue el modo de producción y vida de las culturas populares en América Latina y en nuestra Andalucía. La necesidad histórica de repensar los saberes ancestrales y las ecologías culturales como punto de partida para una mediación social deudora de una historia y una práctica anclada en lo local, impregnada por el humus de una ética y política de la religancia, que es preciso asumir como fundamento para una concepción alterna- 24 Francisco Sierra Caballero tiva para generaciones futuras, no es nueva, pero nunca como hoy tan urgentemente demandable y evidente. Pues de ello depende la convivencia en común, la vida misma de la Pachamama. Todo un reto que evoca los principios del Buen Vivir: Equidad, Diversidad, Reciprocidad, Complementariedad e integralidad... Sentir, Pensar, Decidir, Actuar y Convivir. O, de acuerdo con la dimensión carnavalesca de las culturas populares: Saber Escuchar, Saber Soñar, Saber Compartir, Saber Vivir en Armonía, exigencias del dominio de lo común, de COMMUNIA, y en cierto modo del Ethos Barroco que nos distingue. Hablamos, claro está, de una cierta estética de la resistencia que es un paradigma por defender cuando reivindicamos la potencia creativa de los que son y los que vendrán. Una defensa de la vida que resulta irrenunciable y que hay que decir y hacer ya, antes que el reloj biológico de generaciones futuras se pare irremisiblemente. 31 Introducción zantes, prejuicios y comportamientos discriminatorios en coherencia con dichas etiquetas. Al respecto, Carolina Rojas y Rodrigo Browne, autores de un capítulo en este volumen, refieren la construcción de identidades inferiorizadas para aquellas personas que no ocupan posiciones de poder, que son invisibles y sin voz. Inevitablemente, este efecto también alcanza a los individuos marginados, quienes construyen su autoconcepto a través de la identificación con el grupo al que pertenecen (o, mejor dicho, grupos), y la interacción con los otros. La Teoría de la Identidad Social (Tajfel, 1981; Tajfel y Turner, 1986), aporte de la Psicología Social, es punto de partida para explicar numerosos fenómenos intergrupales y problemas sociales. Esta teoría postula que parte de la identidad personal es fruto de la identidad social, es decir, el autoconcepto se construye en parte desde la identificación con grupos sociales que tienen un significado emocional y valorativo para el individuo. Esto tendrá consecuencias sobre cómo se relaciona con el mundo, y cómo experimenta el rechazo. La situación se vuelve aún más compleja cuando el individuo pertenece no solo a un grupo estigmatizado, sino a varios. Kimberlé Crenshaw (1989) acuñó el término de discriminación interseccional para referirse a la discriminación sufrida por un individuo cuando pertenece a más de una categoría social o grupo marginado. En estos casos, la vivencia del rechazo se multiplica. Uno de los objetivos últimos de este proyecto es, a través del análisis de las experiencias de los grupos estudiados, identificar los perjuicios de este ecosistema sobre los individuos, y procurar nuevas herramientas de protección. Esto debido a que sabemos que la percepción de la discriminación tiene consecuencias para la salud mental, e incluso para la salud física. La sobreactivación del sistema fisiológico que genera el estrés como respuesta al rechazo, influye en el desarrollo de limitaciones funcionales, enfermedades crónicas, deterioro cognitivo, e incluso en el riesgo de mortalidad (Juster et al., 2010). Variables individuales han sido identificadas como factores protectores frente a estas vivencias. Por ejemplo, las estrategias de afrontamiento, entendidas como los esfuerzos cognitivos y conductuales que realiza el individuo para hacer frente a demandas inter- 32 Sandra Riquelme Sandoval y Beatriz Pérez Sánchez nas o externas, así como los conflictos entre ellas, y que exceden los recursos de la persona. Otra variable relacionada y muy estudiada es la resiliencia, capacidad para lograr resultados positivos a pesar de las adversidades, aunque también se habla de la resiliencia como la capacidad para recuperarse tras un trauma. La evidencia demuestra que la presencia de esta característica en el individuo es un poderoso mediador entre el rechazo y la salud mental o la calidad de vida, además de un gran amortiguador para enfrentar la adversidad. No obstante, hoy sabemos que la resiliencia no es una característica aislada en el individuo, ya que gran parte de su origen proviene de otros niveles, como la familia, la comunidad y la cultura. Incluso, se señala la resiliencia como una característica de comunidades y grupos culturales (Fleming y Ledogar, 2008). Así de nuevo, la búsqueda de la respuesta al rechazo nos lleva a la relación con los otros. El enfoque de la Cura Social (Haslam et al., 2018) señala que la membresía a diferentes grupos sociales promueve el mejor ajuste, bienestar y afrontamiento de la discriminación, especialmente en personas vulnerables. La cohesión familiar y el mayor apoyo por parte de los pares, también es una ayuda para superar las consecuencias del rechazo. No obstante, la identificación con grupos que se encuentra en conflicto intergrupal puede suponer un escoyo para esta solución. Branscombe et al. (1999) quienes estudiaron el prejuicio en afroamericanos, propusieron el Modelo de Rechazo-Identificación. Este señala que la percepción de uno mismo como víctima del prejuicio por parte del grupo dominante, tiene consecuencias negativas sobre el bienestar del individuo, pero dichas consecuencias pueden aliviarse a través de una mayor identificación con los grupos minoritarios o marginados. Esta estrategia de afrontamiento puede vislumbrarse en aportes de este volumen, como es el caso de la entrevista realizada a Ruth Garrido, consejera territorial mapuche. De acuerdo con estas definiciones, cabe detenernos en el “estado de las relaciones sociales” que puede servir como marco para comprender procesos de interacción generadores de violencias en variados niveles. La construcción social de dicho “estado de cosas” está al servicio de un objetivo: mantener o alterar las posiciones de 33 Introducción poder de los integrantes de una interacción social. Esto nos remite a condiciones estructurales de contextos específicos como generadoras de violencia, en las que determinados sujetos, grupos particulares o territorios pasan a ser objeto de control, lo que permite su reproducción. A su vez, vemos a través de los textos en el presente volumen, la constitución del sujeto-actor que activa resistencias desde la subalternidad, marginación y/o exclusión. A la vez, vemos cómo el sujeto es capaz de activar sus propias herramientas frente a la exclusión y/o marginalidad, desde por ejemplo la resiliencia, al igual que el grupo, a través de la sinergia colectiva. La violencia aparece aquí como una forma de obtención y/o mantención de poder. En función de ello, cabe preguntarse ¿cuáles son las condiciones sociales, políticas, culturales que permiten la reproducción de las violencias y que terminan por cristalizar en nuevos tipos de violencia que mantiene la marginación y/o exclusión de determinados sujetos, grupos y territorios? ¿Cuáles son los efectos de la marginación en estos grupos? ¿Cuáles y cómo son las estrategias de afrontamiento de estos grupos frente a la manifestación de este tipo de violencias? ESTRUCTURA DEL VOLUMEN Para presentar los resultados, el volumen 2, al igual que el primero, se ha estructurado en cuatro secciones, esto es: Conceptualizar, Casos de estudio, Actuar y Voces. La primera sección Conceptualizar ofrece contemplaciones del contexto epistemológico de fenómenos bajo estudio. El capítulo de Rosa Campoalegre polemiza sobre racismo y su reconfiguración, planteando la necesidad de medidas para combatirlo, mientras que Carolina Rojas y Rodrigo Browne centran su análisis en la fundamentación teórica que sostiene las identidades inferiorizadas, a través de la colonialidad del poder. Ambos capítulos se formulan tomando como referencia la pandemia por COVID-19, marco de necesidad en el que los grupos marginados se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad. En la segunda sección, Casos de estudio, se presentan estudios empíricos tanto cualitativos como cuantitativos, diseñados desde las prácticas de la marginación mediática en relación con las percepciones 34 Sandra Riquelme Sandoval y Beatriz Pérez Sánchez de los propios actores sociales. Entre ellos se analiza la invisibilización en Chile de las mujeres con discapacidad intelectual (Dinamarca et al.) y las mujeres privada de libertad (Chitgian); la performatividad como una herramienta conceptual en el marco de la desaparición de José Huenante (Soto) en una ciudad chilena; la figura del coyote y su papel en la migración irregular (Amparo Marroquín et al.) en El Salvador; y las familias transnacionales desde la perspectiva de adolescentes colombianos, venezolanos y haitianos (Riquelme y Vera) arraigados en el sur de Chile. Además, diversos autores revisan los discursos mediáticos utilizados en diferentes medios. Es el caso de los trabajos de Toumader Chakour y Fuente-Alba y Del Valle sobre migración en Marruecos y Chile respectivamente, y del texto de Ciappina y Bilyk, sobre personas privadas de libertad en Argentina. La tercera sección, Actuar, se concentra en las prácticas, los planes de acción y las iniciativas para cambios en las dinámicas descritas. Arros-Aravena et al., exploran la imagen periodística como una estrategia de educación intercultural, en un estudio con universitarios chilenos, mientras que Araya y Cárcamo abordan las complejas dimensiones de una justicia intercultural; por su parte, Osorio y Valdivia discuten sobre la integración de migrantes más allá de la regularización, tomando el caso de venezolanos en Colombia. Otros autores indagan al interior de las prisiones en Chile sobre el poder de la palabra para establecer dinámicas contrahegemónicas (Racosta), y de la lectura para promover el mejoramiento de la conducta, la reinserción y el capital humano (Mierau et al.). Además, Baeza et al., visibilizan el valor de los recolectores para una mediación ecosocial en el centro de Chile; mientras que Diana Mery Jembuel y María Isabel Noreña señalan la minga como un medio para la comunicación intercultural en Colombia. Finalmente, la cuarta sección, Voces, consta de posicionamientos en el diálogo con y desde algunos grupos afectados por la marginación mediática. Estos trabajos es los que se recoge fundamentalmente el resultado de entrevistas en profundidad, se revisa aspectos identitarios y vivencias del pueblo Mapuche (Garrido y Del Valle; Temporin), y relaciones interculturales entre chilenos/as y haitianos/as (Delice y Burgos). 35 Introducción PALABRAS DE AGRADECIMIENTO Como integrantes del equipo editorial, agradecemos los aportes realizados por las autoras y los autores en cada una de sus contribuciones; así como su disponibilidad para compartir, intercambiar y retroalimentar desde tan diversas disciplinas y escenarios la comunidad de aprendizajes construida. Esta sinergia ha sido posible por el equipo del núcleo de investigación en Ciencias Sociales de la Universidad de la Frontera; por el Proyecto Converging Horizons: Production, Mediation, Reception and Effects of Cultural Representations of Marginality (SOC180045); por el programa de Doctorado en Comunicación de la Universidad de la Frontera y Universidad Austral de Chile; y muy especialmente, ha sido posible gracias al Dr. Carlos del Valle Rojas, director de este proyecto y articulador de las diferentes redes nacionales e internacionales que lo acompañan. Se agradece, además, el apoyo por parte de la editorial CLACSO, cuya amplia labor en el campo de la visibilización de los procesos de invisibilización es imprescindible. Por último, agradecer muy especialmente a todas y todos aquellos actores sociales, sujetos, grupos, comunidades, líderes y lideresas que han compartido sus vivencias, sus historias. Han hablado desde el “no lugar” de la marginación y la exclusión, otorgándole valor como acto reivindicativo, es decir, como resistencia contrahegemónica. BIBLIOGRAFÍA Beck, U. (2002). La sociedad de riesgo global. Madrid: Siglo XXI. Branscombe, N. R.; Schmitt, M. T. y Harvey, R. D. (1999). Perceiving pervasive discrimination among African Americans: Implications for group identification and well‐being. Journal of Personality and Social Psychology, 77, 135-149. [https://doi.org/10.1037/0022‐351 4.77.1.135]. Browne, R. & Inzunza, A. (2016). Towards a de-westernalized intercultural journalism. The media and the construction of identities. Chasqui. Revista latinoamericana de comunicación. 36 Sandra Riquelme Sandoval y Beatriz Pérez Sánchez Browne, R.; Ortiz de Zárate, A. y Hurtado, M. (2015). Exclusiones sexuales: la farmacopornografía como dispositivo fuera de género. Alpha. Revista de artes, letras y filosofía. Castel, R. (1997). La metamorfosis de la cuestión social. 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Sin embargo, según datos oficiales reveladores:4 1) Las personas afrodescendientes son dos veces y media más pobres que la población no afro. 2) Dos de cada diez mujeres afrodescendientes que trabajan, lo hacen en el servicio doméstico, pero en cuanto entre las mujeres no afrodescendientes, esta cifra se reduce a una de cada diez. Y durante la pandemia quedarse en casa es también una opción de muerte no solo por las privaciones que sufren una parte considerables de las mujeres afrodescendientes que son jefas de familia, sino también por las violencias. Es una pandemia feminicida. El aumento de los feminicidios, definidos como “la guerra contra las mujeres” (Segato, 2016), asume cifras alarmantes en pandemia, y es denominada por ONU MUJERES (2020) como “la pandemia en la sombra”. Hay consenso en torno a dos tendencias: es reconocido que, a escala mundial, incluso antes de la pandemia de COVID-19, una de cada tres mujeres era víctima. El Observatorio de Género de la CEPAL (2019) confirmó que las tasas más altas de feminicidios se encuentran en Honduras (6,2), El Salvador (3,3), Trinidad y Tobago (2,9), República Dominicana (2,7) y el Estado Plurinacional de Bolivia (2,1). Hoy no solo esa escalada violenta se multiplica con el aislamiento, sino que las victimas están más lejos de sus redes de apoyo, por lo que el impacto es mayor, debido a que la desprotección aumenta. Es una guerra a solas “Casa adentro” y “Casa afuera.” Esta tendencia puede retrotraer la situación a etapas precedente de más naturalización de las violencias, en particular las de género. 4 Se refiere a la triangulación de informaciones de la Encuesta de Hogares (2019) y del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) en 2019. 48 Rosa Campoalegre Septien Otro peligro latente es retroceder en las conquistas de la autonomía económica de las mujeres en general y de las racializadas en particular. En consecuencia, ONU Mujeres ha evaluado que: La pandemia de COVID-19 produjo “un retroceso de 10 años en la participación femenina en el mercado laboral”, pues en 2020 esta “cayó 6 puntos porcentuales” en comparación con 2019. Respecto al trabajo doméstico, que supone entre el 10,5% y el 14,3% de los empleos de mujeres en la región, “más del 70% estuvieron afectadas por las medidas de cuarentena, sus ingresos disminuyeron o desaparecieron”. Se estima que por cada 3 meses de confinamiento habrá 15 millones de casos adicionales de violencia de género (Vaeza, 2021). APRENDIZAJES ENTRE PANDEMIAS Y DECENIO Cinco tesis centrales pueden resumir los principales aprendizajes de las pandemias racializadas. En primer lugar, no son neutrales, por dos razones básicas: los pueblos afrodescendientes son una de sus principales víctimas y con ese enfoque se promueven políticas asistencialistas focalizadas en las carencias, reforzando la victimización, pero, al unísono lo decisivo es que conforman con sus luchas la alternativa. Durante la pandemia ha elevado la capacidad de incidencia de la agencia afrodescendiente En segundo lugar, la racialización de la pandemia, no es en modo alguno casual, sino que se deriva de la confluencia de otras pandemias, también racializadas de carácter endémico a escala global. Se trata de la pobreza, las violencias, la fragilidad de la salud sexual y reproductiva, el drama migratorio, las violencias entre las que destacan los feminicidios, la trata de personas, los desplazamientos forzosos debido a conflictos armados y el drama migratorio, el ecocidio y la crisis de valores humanos universales. Estas pandemias racializadas catalizan los impactos sociales del nuevo Coronavirus, acrecentando la vulnerabilización de los pueblos afrodescendientes e indígenas, las mujeres, las infancias y juventudes, entre otros. Pero, cuál es la capacidad del sistema de dominación para enfrentar situaciones como estas. 49 Las pandemias racializadas y la reconfiguración del racismo... Según reporta CEPAL (2019), previo a la COVID-19 más del 30% de la población latinoamericana y caribeña estaban en situación de pobreza. Habría que preguntarse si esta no es una cifra letal, si no es pandemia. CEPAL (2020), al abordar “La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad”, continúa aportando datos sobre la feminización de la pandemia: La crisis generada por la pandemia del COVID-19 impactó negativamente en la ocupación y en las condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe, generando un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral. La tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres en 69%. Se calcula, además, que la tasa de desocupación de las mujeres llegó al 12% en 2020, porcentaje que se eleva al 22,2% si se asume la misma tasa de participación laboral de las mujeres de 2019 (pág. 2). Las mujeres de la región son parte crucial de la primera línea de respuesta a la pandemia. Un 73,2% de las personas empleadas en el sector de la salud son mujeres, quienes han tenido que enfrentar una serie de condiciones de trabajo extremas (pág. 4). Ante la crisis manifiesta y su implicación en la reconfiguración del racismo, actual y en perspectiva, recobra vigencia la alerta de la Declaración de Durban: Expresamos nuestra preocupación porque, más allá del hecho de que el racismo esté ganando terreno, las formas y manifestaciones contemporáneas del racismo y la xenofobia están tratando de volver a adquirir reconocimiento político, moral e incluso jurídico en muchas formas, entre otras mediante las plataformas de algunas organizaciones y partidos políticos y la difusión de ideas basadas en el concepto de la superioridad racial mediante las modernas tecnologías de la comunicación (ONU, 2001, pág. 18). Este panorama crítico, impone como salida contrahegemónica repensar el Decenio Internacional de los pueblos afrodescendientes en las Américas y exigir su avance, presionando la hasta hoy insuficiente voluntad política de los Estados. 50 Rosa Campoalegre Septien El Decenio ha arribado su primer lustro de “implementación”, sin que muestre avances en el cumplimiento de sus metas, no ha llegado a calar las necesidades de las comunidades afrodescendientes. Equidistante esta situación se agrava antes, durante y previsiblemente pospandemia. De lo que se trata es de ir más allá del Decenio (Campoalegre, 2017), en el tiempo, sus metas y modos de hacer.5 En tercer lugar, se ubica como elemento estratégico, la prioridad: rescatar el programa de acción de Durban para acelerar el cumplimiento de las metas del Decenio en un contexto pospandemia. Este ha sido un punto de convergencia entre los principales eventos que se han planteado evaluar la marcha del Decenio por el movimiento afrodescendiente Nótese como refleja este desafío la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, en la declaración final del Foro internacional A cuatro años del Decenio: Alcances y desafíos del Observatorio de la Plataforma Política de las Mujeres Afrodescendientes, celebrado en Cali, Colombia: “Que se respeten los acuerdos de la Conferencia de Durban para alimentar, visibilizar y rescatar la apuesta política planteada allí como principal documento y ruta de acción…” (2018, pág. 63). A fin de repensar el Decenio destaca otro de los aprendizajes consistente en la ampliación del trabajo en redes, ya sea mediante tecnologías comunitarias basadas en el cimarronaje internacionalista que analiza Claudia Miranda6 (2020), o con el enfoque ancestral a través de “redes de Exú”, desde la impronta del pensamiento ancestral recreado por Julio Pereyra (2020). Pensar en alternativas de solidaridad entre las comunidades ha sido un pilar fundamental en este proceso. Las comunidades afrodescendientes han generado estrategias de lucha para enfrentar la crisis generada por la pandemia entre las que destacan el trabajo en redes y ese camino tributa al fortalecimiento del movimiento afrodescendiente. 5 Este reto condujo al diseño e implementación del programa académico y de lucha “Más allá del Decenio” que, desde 2017, coordina la autora. 6 Miranda insiste en que los pueblos afrodescendientes del Brasil ante la COVID-19 tienen como fortaleza el ethos comunitario y otras formas de lucha. 51 Las pandemias racializadas y la reconfiguración del racismo... CONSIDERACIONES FINALES Sobre la base de los objetivos planteados, este artículo, polemizando con los mitos y lecturas hegemónicas de la crisis, sostiene dos tesis centrales en los planos epistémico y político: La pandemia COVID-19 no es neutral, sino racializada, feminizada, feminicida y en plural. Esta tesis presenta dos lecturas en tensión: En primer lugar, rescata la alerta acerca de que más pobreza y más violencias son los legados principales de la actual pandemia en las mujeres de América Latina y el Caribe y en: “No habrá respuesta efectiva al COVID-19 si no se abordan los impactos en las mujeres y no se integran las dinámicas de género en la respuesta” (Noel, 2020, pág. 4).7 En segundo lugar, coloca el desafío inaplazable de atender diferenciadamente los impactos de las pandemias actuales y precedentes en las mujeres racializadas, porque ellas con sus intersecciones se encuentran en el centro de la matriz de desigualdad y de la cultura de privilegio en América Latina y el Caribe. La situación actual conduce a ubicar como acción estratégica en la agenda antirracista repensar el Decenio Internacional de los pueblos afrodescendientes en las Américas, rescatando el Programa de acción de Durban. Lo prioritario es acelerar el avance de este Decenio y promover nuevas metas generadas por el impacto de la COVID-19 en todas las esferas de la sociedad, frente a la insuficiente voluntad de los Estados y bajo el lente del movimiento afrodescendiente. Se impone como acciones claves desarrollar un proceso intenso e inmediato de evaluación del Decenio, mediante la articulación de los Estados y el Movimiento afrodescendiente, teniendo como base los ejes centrales del Decenio: Reconocimiento, justicia y desarrollo. Unido a ello es indispensable actualizar la agenda antirracista regional atendiendo no solo a los impactos devastadores de la COVID-19, sino a las lecciones aprendidas y las potencialidades emergentes. Es una ruta compleja y en construcción. 7 María Noel Vaeza es la Directora Regional para las Américas y el Caribe. 52 Rosa Campoalegre Septien BIBLIOGRAFÍA Campoalegre, R. (2017). Más allá del Decenio Internacional de los pueblos afrodescendientes. En R. Campoalegre y K. 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Lo que nos interesa destacar es la relevancia que tiene, en el devenir histórico de América Latina el eurocentrismo y la modernidad con todas sus consecuencias. “La “Conquista” es la afirmación práctica del “Yo conquisto” y “negación del Otro” como otro. Esa conquista era sumamente violenta” (Dussel, 1994, pág. 47). El antecesor del “ego cogito” posterior, el yo de la modernidad es el conquistador, la identidad del europeo que sale a la “Conquista” que –en la forma de explicar de Dussel– es un proceso militar, práctico y violento que incluye dialécticamente al “otro” como “lo Mismo”. Mientras que la identidad del conquistador se construía lentamente y en la práctica de la conquista, la del “otro” ya estaba determinada por la “falacia desarrollista”, por el cristianismo, por la idea de sí mismo que tenía el conquistador por la razón eurocéntrica, por la modernidad. El “otro”, no solo fue negado, sino que también fue obligado a perder su identidad para asumir la identidad: “indioindia”, esclavo, negro, encomendado o animal (Fanon, 2013). EL “DESCUBRIMIENTO” DE AMÉRICA COMO “NUEVO MUNDO” Para Dussel y Quijano, el problema es, con diferencias epistémicas, el eurocentrismo que rigió y rige el devenir de América Latina (Mignolo, 2004, pág. 234). No obstante, ambos coinciden en que la colonialidad es una experiencia y no solo un espacio teórico. Esta experiencia traspasó la colonización y se instaló como una forma dominante de establecer relaciones entre unos y otros a través del poder. La modernidad, para Castro-Gómez, es una “máquina” que crea alteridades, “que 64 Carolina Rojas Flores y Rodrigo Browne Sartori suprime el hibridismo, la multiplicidad, la ambigüedad y la contingencia en nombre de la razón, mediante la designación de la humanidad” (Castro Gómez, 2004, pág. 283). Así lo observa, también, Catherine Walsh (2012, pág. 66) cuando se refiere a la colonialidad como un patrón de poder que surge en el ámbito de la colonización europea en las Américas –vinculado al capitalismo mundial y el control, “dominación y subordinación de la población a través de la idea de raza–, que luego se naturaliza –en América Latina pero también en el planeta– como modelo de poder moderno y permanente”. Es decir, impone la homogeneización, situación que no se acaba con la salida de los europeos del “Nuevo Mundo”, ni con la aparición de los criollos, ni con la creación de los Estados. Para Dussel el eurocentrismo dominante puede ser anulado por lo que él llama transmodernidad, la apertura a un espacio que va más allá de la modernidad, “un momento multicultural fecundo” que nace desde la premisa en que se funda el desprecio por la modernidad; según él, nunca asumida ni valorada. La posmodernidad sigue siendo un momento de la modernidad occidental (quizá el último), por lo que desde quienes están pensando más allá y abriéndose a nuevas formas de pensar la desmodernidad, se crea un “momento multicultural fecundo” llamado transmodernidad, el que exigirá una nueva interpretación de todo el fenómeno de la modernidad, para contar con momentos que nunca estuvieron incorporados a la modernidad europea … para desarrollar una nueva civilización futura, la del siglo XXI. Aceptar esa masiva exterioridada la modernidad europea permitirá comprender que hay momentos culturales situados fuera de dicha modernidad (Dussel, 2004, pág.205). Para Mignolo (2007, pág. 18) no es posible concebir la modernidad sin colonialidad, “La modernidad es el nombre del proceso histórico en el que Europa inició el camino hacia la hegemonía. Su lado oscuro es la colonialidad”. La idea de Europa como centro y del resto del mundo como periferia (sur) no es un problema geográfico, sino más bien epistémico e ideológico. Al respecto, debemos señalar que la modernidad no puede ser entendida fuera de una perspectiva eurocéntrica y fuera de una perspectiva crítica. En la primera, esta 65 Marcas para una colonialidad del poder... es entendida como el triunfo de la razón eurocéntrica en los espacios dominados, donde las ideas de civilización marcaron la diferencia entre unos y otros, la segunda puede ser la perspectiva de los que fueron víctimas de la modernidad y sus consecuencias: los colonizados. Mignolo (2007) separa en paradigmas la noción de modernidad al referirse a la relación inaugural que esta tiene con el descubrimiento de América. El primer paradigma, el del “descubrimiento” es el de la perspectiva europea, el segundo en cambio es el de la violencia de la colonialidad, por lo que sería el paradigma de la invención de América. La formación de los Estados-naciones, a partir de finales del siglo XVIII, están atravesados por la colonialidad del poder. Esta creación no termina con ella, sino que la rearticula. Aunque Quijano, dice Mignolo, no lo llama así, debe entenderse bajo el concepto de “colonialismo interno”. “Hoy podríamos decir, siguiendo a Quijano; que el colonialismo interno no es otra cosa que la resemantización de la colonialidad del poder durante la primera descolonización” (2004, pág. 248), por lo anterior, es factible decir que el concepto de colonialidad del poder va más allá del periodo histórico de la colonia y se ha mantenido en el devenir histórico de la actual América Latina junto al eurocentrismo y su razón, como perspectiva del conocimiento sobre la cual se justificó la diferencia racial, la distribución del trabajo y la estructura de dominación. Mignolo (2004) afirma que la noción de colonialidad del poder sería la que podría visibilizar las diferencias coloniales en la construcción eurocéntrica, cuestiona que Quijano y Dussel desarrollan la crítica desde la “diferencia colonial”, en lugar de hacerlo desde el interior de la epistemología moderna. Juan David Gómez-Quintero (2010, pág. 89) señala que la ciencia y la religión eran los fundamentos desde los cuales se interpretaba lo desconocido. Ya hemos insistido en que Europa universalizó su racionalidad, su historia, su cultura y las impuso al llegar al “Nuevo Mundo”, estas se condicionaban por “premisas de racionalidad neutral, pero internamente racistas y etnocéntricas”, afirma citando a Mignolo. A su vez dice que “concebimos la colonialidad como un sistema ideológico que, apoyándose en algunas ciencias sociales 66 Carolina Rojas Flores y Rodrigo Browne Sartori como la historia, la antropología y la sociología, justificó la lógica de la dominación de unos pueblos sobre otros”. Para Gómez-Quintero, la colonialidad es un patrón de poder que naturaliza las diferencias y las jerarquías raciales y sociales. Por esta razón es que resulta urgente visibilizar las esferas de la colonialidad y su presencia en el presente para así visibilizar también los espacios colonizados y de esta forma destacar aquello que favorezca de cierta manera el entendimiento y la eliminación de las violencias heredadas. Si seguimos en la línea de los anteriores autores, esta colonialidad que hemos señalado ha naturalizado la subalternización de las culturas, de las personas otras y de sus conocimientos otros, facilitando así la explotación y discriminación. Gómez-Quintero (2010) también afirma, al igual que Quijano y Dussel, que este patrón de poder opera por vez primera con la conquista de América, así como también, la lectura de la colonialidad como una ideología que, defendida por algunos (a través de la defensa al colonialismo), justificó los abusos, la violencia y las agresiones. Como hemos insistido, el eurocentrismo fue la centralidad histórica que impuso Europa en el “Nuevo Mundo”, la colonialidad del ser correspondería entonces a la dimensión ontológica de la modernidad. En ese orden, podemos afirmar que el eurocentrismo y la colonialidad del ser, de una u otra forma y cada uno a través de diversos mecanismos, alteraron no solo la existencia de los “otros”, sino que también su relación intersubjetiva y la autocomprensión de sí mismos. Mientras Mignolo sugiere una epistemología de fronteras para reactivar lo invisible y subalternizado, Dussel ya nos indicaba la necesidad de una crítica creativa al colonialismo y a la colonialidad que permita que se devele, se visibilice y se desnaturalice: la Transmodernidad. Una parte relevante del análisis es el de la palabra y su escritura que impusieron las marcas de la colonialidad. A través de la lengua impuesta, su léxico, su bagaje semántico, su estructura y su representación cultural se logran invisibilizar, naturalizadamente, las diferencias sobre las cuales se justificó la imposición violenta. Hoy, palabras como inmigrante y negro se oponen dicotómicamente a extranjero/blanco o a turista/blanco. Es la palabra, sus sentidos y 67 Marcas para una colonialidad del poder... el texto construido con ella, lo que proponemos se debe estudiar y analizar, entre otros aspectos, para revisar sus significados, extraer y denunciar las marcas de la colonialidad presentes. No hay dudas de que la colonización y sus estrategias aniquilaron las culturas de quienes habitaban el continente, “epistemicidio” lo llama De Sousa Santos (2013), pero lo anterior ¿sigue ocurriendo? ¿Podemos encontrar algunos ejemplos de esto, en la actualidad? ¿Estamos observando y estudiando la realidad de los migrantes de manera crítica y adecuada para evidenciar la realidad de ellos y ellas y sus problemas? ¿Qué relación pueden tener con lo que estamos exponiendo en cuanto a posición y análisis teórico-práctico y en consideración a estas materias “bipolares”? Boaventura de Sousa Santos (2007, pág. 27) separa las formas de conocimiento de la modernidad. Dice que el “proyecto modernidad” diferencia dos formas de conocimiento: 1. El conocimiento como regulación “cuyo punto de ignorancia es denominado caos y cuyo punto de conocimiento es denominado orden”. 2. El conocimiento como emancipación, “cuyo punto de ignorancia es llamado colonialismo y cuyo punto de conocimiento es denominado solidaridad”. LA SEGUNDA FORMA DEL CONOCIMIENTO NOS ES ÚTIL PORQUE: El colonialismo es la concepción que ve al otro como objeto, no como sujeto. De acuerdo con esta forma de conocimiento, conocer es reconocer al otro como sujeto de conocimiento, es progresar en el sentido de elevar al otro del estatus de objeto al estatus de sujeto. Esta forma de conocimiento como reconocimiento es la que denomino solidaridad (pág. 26). De Sousa Santos (op. cit.) insiste en reinventar el conocimiento como emancipación a través de una revisión de los principios de solidaridad y de orden. Esto requiere relecturas, traducciones y nuevas interpretaciones de la historia, cambiar la voz de quien habla, cambiar la perspectiva, dejar que hablen los “otros” y no que sigan hablando por ellos quienes han sido educados bajo hegemonías invisi- 68 Carolina Rojas Flores y Rodrigo Browne Sartori bilizadoras. Entender el conocimiento como regulación nos permite comprender la colonialidad como una experiencia que se vive a través de la colonialidad del poder y sus estrategias. Grosfoguel (2006, pág. 22) se pregunta si es posible la creación de conocimiento fuera de los fundamentos eurocéntricos, al respecto, propone que “una perspectiva epistémica desde el lado subalterno de la diferencia colonial tiene mucho que aportar a este debate”, señala que los estudios subalternos –provenientes de quienes conformaron el Grupo Latinoamericano de Estudios Subalternos– se centraron en la subalternidad y no con o desde ella, que la teoría emanada de este grupo seguía situada en el Norte sin considerar que los objetos de estudio estaban en el Sur, subestimaban los trabajos provenientes de ese espacio y de las perspectivas étnicas o raciales, privilegiando epistémicamente al conocimiento occidental. “Al privilegiar pensadores occidentales como su apartado teórico central, traicionaban su meta de producir estudios subalternos”. Propone como respuesta crítica al problema: “el pensamiento fronterizo”. Dice que el conocimiento siempre está situado, lo que Dussel llama “geopolítica del conocimiento” y Fanon “cuerpo-política del conocimiento” (Grosfoguel, 2006, pág. 22), argumenta que la filosofía y las ciencias occidentales han privilegiado el “ego” no situado que se desvincula de la ubicación epistémica étnica/racial, de género/sexual, arriesgando, dice, mitificar un conocimiento aparentemente fidedigno, pero que esconde el locus de quien habla en las estructuras de poder. En síntesis, la neutralidad y objetividad (descorporizadas y deslocalizadas de la egopolítica eurocéntrica del conocimiento) es un mito occidental. El punto de vista oculto pone el énfasis y la primacía de la razón por sobre el sujeto. Este punto de vista oculto es aquel que habla/escribe desde una no persona o en lugar de otra, característica clásica y recurrente de las ciencias sociales amparadas en la objetividad de este recurso para validar sus textos. En cambio, para hacer descolonización del conocimiento se requiere identificar y aceptar un locus reconocido y valorado en su amplitud, sin “manchas” o prejuicios impuestos por el conocimiento dominante. Boaventura de Sousa Santos (2007) se pregunta ¿de qué manera se puede lograr que 69 Marcas para una colonialidad del poder... el silencio hable sin que necesariamente sea el lenguaje hegemónico el que hable o el que permita hablar? Mediante su “sociología de las ausencias” que compara los discursos hegemónicos y contrahegemónicos y realiza un análisis jerárquico y un análisis de los vacíos existentes entre ellos. A MODO DE CIERRE: IDENTIDADES “BIPOLARES” E INFERIORIZADAS Las identidades coloniales heredadas se fundan en opuestos y dicotomías: Hombre/mujer, blanco/negro, entre otros. A partir de lo anterior, es posible afirmar que, de esta manera, la diferencia se transforma en un insumo de las relaciones dominantes para sus fines, una estrategia. Así, la definición inclusiva o excluyente de las identidades determina el devenir de las personas según la posición identitaria que se les asigna. La identidad fundada en el color de la piel y la pertenencia originaria a un lugar conocido y ya clasificado no hace de las personas extranjeros solamente, son categorías que determinan si se es inmigrante, turista o extranjero y presumimos que cada una de ellas adquiere connotaciones diferentes entre sí. Esta consecuencia, de la relación entre el poder colonial sobre la diferencia, es objeto de crítica y rechazo a la colonialidad-modernidad. Para Fanon (2013), la experiencia racial marca la experiencia de la colonialidad. A partir de esto nos preguntamos ¿qué otras experiencias constituyen la creación de subjetividades en este encuentro con el otro? Dussel plantea que la imagen del otro venía predeterminada por el ideario conquistador del europeo. Es decir, el sujeto descubierto y luego conquistado existe desde antes en la propia construcción del conquistador, surgiendo a partir de características raciales, primero; luego desde la diferencia de lenguaje, comportamiento, de su vestir, su accionar, su historia, desde la forma en que se interrelaciona, etc. Es de tremenda relevancia afirmar que la colonialidad del saber, del poder y del ser serán consecuencias del colonialismo que partió con el “descubrimiento” y conquista de América. 70 Carolina Rojas Flores y Rodrigo Browne Sartori Guillermo Bonfil Batalla (1972, pág. 4) afirma, para referirse a la categoría de indio, que esta no denota más que la relación social entre estos y otros, “la categoría de indio denota la condición de colonizado y hace referencia necesaria a la relación colonial”. Para este autor la importancia que esta categoría tiene está en la necesidad de diferenciar y marcar al colonizado dentro de la estructura colonial de dominio. “Esta categoría colonial se aplicó indiscriminadamente a toda la población aborigen, sin tomar en cuenta ninguna de las profundas diferencias que separaban a los distintos pueblos y sin hacer concesión a las identidades preexistentes” (pág. 5), esta es la categoría que predominó, hasta nuestros días, como marca para designar la otredad no blanca e inferior. Si traemos la discusión a nuestros tiempos y a la realidad del Chile actual, ¿cómo podríamos entender, entonces, la identidad de negro-inmigrante? ¿es posible entender esta categoría identitaria como un reflejo del racismo o de la colonialidad del ser heredada y reproducida? ¿es la identidad negra-migrante similar a la de indio? Si la conciencia geopolítica de este lado del planeta divide al mundo en Norte y Sur, estando el Sur arbitrariamente debajo del Norte en los mapas, el lugar que ocupa el negro, entonces, es el de la inferioridad. El poder que gobierna esta denominación ha creado saberes que explicarían la necesidad de modificar este nuevo espacio y transformar, a través de la imposición de subjetividades, a los individuos que lo habitan por ser diferentes. Esta transformación no es más que la construcción de un ser inferior colonizable. ¿Cuántos hombresmujeres negros inmigrantes trabajan en un marco formal? ¿cuántos de ellos y ellas reciben más que el sueldo mínimo? ¿Dónde viven, en qué condiciones y qué costo pagan por eso?, ¿Qué tipo de atención sanitaria reciben?, ¿hay diferenciación social para quienes tienen profesión de los que no?, ¿pueden ejercer su profesión y en qué condiciones?, ¿los y las profesionales inmigrantes-negros reciben el pago estándar por ejercer su profesión? Bonfil Batalla (op. cit.) plantea que el mundo jerárquico colonial es “bipolar”, no hay más que colonizador y colonizado y esta 71 Marcas para una colonialidad del poder... forma de clasificar la diferencia ha sido heredada. Agrega, refiriéndose al indio (pero asimilable a inmigrantes) que esta identidad impuesta permite marcar y designar una diferencia que ordena jerárquicamente el proceso de dominación, que designa la diferencia con el colonizador y que no representa diferencias étnicas, sino que sociales del mundo colonial y del poscolonial también. Para este autor, la dicotomía que representa el “indio” es contradictoria en tanto el “indio”, al liberarse de su estado de colonizado no desaparece, tampoco desaparece la raza como signo, sobrevive al tiempo, a los intentos de liberación y resistencias sociales, porque su existencia no está determinada a la existencia del orden colonial, sino más bien a la permanencia de la colonialidad, heredada. Recordemos que la condición colonial pasa y las colonialidades permanecen. El discurso colonial (Bhabha, 2002) es un aparato de poder que construye una identidad en un espacio de poder también construido para instaurar su propia organización. En este espacio es que es posible ver cómo se fue gestando la imposición que determina la nueva identidad de la que hemos hablado. Para Silvia Rivera Cusicanqui (2010) el colonialismo asigna a las palabras un fin encubridor. La raza, entendida como signo no se manifiesta verbalmente, omitimos palabras como “negro” pero, en su lugar utilizamos inmigrantes, pero no para referir a extranjeros avecindados en Chile, sino para referirnos a aquellos que son considerados extranjeros inferiores. No hay que ser negro para ser considerado y tratado como tal, solo hay que ser extranjero proveniente de países que están bajo la línea abismal que separa Norte de Sur. Por esto es que es relevante visibilizar las marcas de la colonialidad del poder, facilitar el entendimiento de los mecanismos que conforman esta construcción, poder entender hoy cómo estos mismos se han mantenido en el tiempo fijando en la historia su presencia y reduciendo al “otro” a un estereotipo de inferioridad que no tiene fundamentos, hay que indisciplinar las ciencias sociales, descolonizarlas y cuestionar el orden establecido, abogando, por ejemplo, por las señales que nos entrega Judith Butler (2020) al estimular un uso renovado del concepto de “interdependencia”. Concepto con el cual busca proponer 72 Carolina Rojas Flores y Rodrigo Browne Sartori una nueva visión de la solidaridad y la no violencia. Interdependencia entre regiones, territorios y hemisferios, haciendo de este la base para ganarle a las amenazas al medioambiente, a la miseria global, al racismo, a la marginalidad, a la condición de gente sin patria como fenómenos migratorios de los cuales todos y todas somos culpables… y también –y por qué no– a la pandemia que hace resaltar, como los precisamos, aún más cada una de estas otredades y diferencias encubiertas e inferiorizadas. BIBLIOGRAFÍA Bhabha, H. K. (2002). El Lugar de la Cultura. Buenos Aires: Manantial. Bonfil Batalla, G. (1972). El concepto de indio en América. Una categoría de la situación colonial. Anales de Antropología 9, págs. 105-124. En http://www.journals.unam.mx/index.php/antropologia/ issue/view/1942 Butler, J. (2020). La fuerza de la no violencia. Santiago de Chile: Paidós. Catelli, L. (2017). Imaginar la formación racial en América Latina a contrapelo del mestizaje y la colonialidad del poder. En R. Conti (Comp.). (2017). Perspectiva Descolonial. Conceptos, debates y problemas. Mar del Plata: Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata. De Sousa Santos, B. (2007). Conocer desde el Sur. Para una cultura política emancipatoria. La Paz: CLACSO; CIDES-UMSA; Plural. De Sousa Santos, B. (2013). Decolonizar el Saber, reinventar el Poder. Santiago de Chile: LOM. Dussel, E. (1994). 1492. El Encubrimiento del Otro, hacia el origen del mito de la modernidad. La Paz: Plural; CID, Colección Academia. Dussel, E. (2004). Sistema Mundo y “transmodernidad”, págs. 201-226. En I. Dube, I. Banerjee-Dube y W. D. Mignolo, Modernidades coloniales. México: El Colegio de México, Centro de Estudios de Asia y África. 79 Género y discapacidad intelectual: una mirada pendiente 79 Dentro de estas barreras, las mujeres en SDDI se posicionan en un lugar de devalúo mayor, al estar socialmente inmersas en las desigualdades y las violencias que el sistema patriarcal produce y reproduce en las identidades feminizadas (Millet, 2018; Segato, 2016; Dinamarca, 2019). De esta manera, las mujeres en SDDI se sitúan bajo el alero de una triple opresión: por el hecho de ser mujeres, por poseer una discapacidad y porque esta última es de tipo intelectual. Al analizar la situación particular de las mujeres en SDDI, desde una perspectiva de género, es posible encontrar múltiples expresiones de vulneración, discriminación y violencia, que se distancian de las experiencias de hombres en esta misma situación, determinadas por su posición en el sistema de connotación valórica jerarquizada sexo-género. Para observar esta realidad desde una óptica generalizada, se torna útil referir los datos obtenidos en el “II Estudio Nacional de la Discapacidad” (2015); aunque este último, y como mencionamos anteriormente, además de no diferenciar entre tipo de discapacidad, tampoco ofrece análisis y reflexiones sobre la prevalencia de género en ciertos datos, que pueden y deben ser analizados desde una perspectiva de género. Primero, en Chile las mujeres constituyen la mayor prevalencia del colectivo en SDD, con un 20,3%; frente a los hombres que alcanzan un 12,9%. Segundo, la participación laboral de las mujeres en SDD es solo de un 37,2%; frente a los hombres, con un 53,1%. Tercero, las mujeres en SDD poseen en promedio 7,1 años de estudio en total, frente a los hombres, quienes, en promedio, estudian 9,6 años durante sus vidas (SENADIS, 2015). Dichos datos constituyen insumos valiosos para evidenciar y caracterizar la situación de desigualdad que enfrenta el género femenino respecto al masculino en SDD genérica. TRABAJO Y EDUCACIÓN: BRECHAS DE GÉNERO HISTÓRICAS Por un lado, la participación laboral ha sido uno de los pilares históricos de las luchas feministas vigentes hasta hoy. Y, pese a que el acceso al trabajo remunerado, como muchas otras demandas ligadas a las sociedades globalizadas y neoliberales que nos albergan, han sido 80 Consuelo Dinamarca Noack, Lorena Godoy Peña y Silvia Sarzoza Herrera mayoritariamente compartidas y reconocidas como materia urgente por los Estados y las culturas occidentales, aún es posible observar brechas en el acceso, dependiendo de las características sociales que circundan a cada mujer (Keterer et al., 2018). Ejemplos que caracterizan la desigualdad del género en el ámbito laboral son variados: la feminización de ámbitos laborales asociados a los cuidados, tales como la educación y la salud, los cuales gozan de poco prestigio social y su remuneración es más baja que áreas masculinizadas, tales como la economía, las ciencias y la tecnología; mayor ocupación femenina en el ámbito del trabajo con condiciones de informalidad; obligatoriedad y naturalización del cumplimiento con el rol tradicional, situado en lo doméstico y privado; y, las persistentes brechas salariales que existen entre hombres y mujeres para el mismo cargo o función, y que aún son materia de regulación estatal y de luchas políticas (Mora et al., 2018). Si es que consideramos todos estos factores de desigualdad laboral hacia las mujeres (que no son los únicos) y los posicionamos en las realidades de mujeres en SDDI, nos encontraremos con un agravamiento de dichas desigualdades. Dado que las mujeres con estas características, además de cargar con el factor de su posición en el sistema sexo-género y, por ende, enfrentar todas las dificultades mencionadas en el párrafo anterior, debe añadirse las múltiples limitaciones que se les presentan debido a su condición intelectual. Un ejemplo de ello es considerarlas capaces exclusivamente para ejercer labores de tipo manuales y mecánicas, donde el “razonamiento” es dispensable, generando una subvaloración de sus capacidades y disminuyendo drásticamente sus oportunidades laborales. Así, se encuentran forzadas a aceptar puestos de trabajo precarizados, mayoritariamente en ámbitos de poco prestigio. Lo anterior trae graves consecuencias en la vida de estas mujeres; una de las principales, observadas a raíz de la segregación laboral, es la dependencia económica de terceros, lo que impacta directamente en su grado de autonomía, realización, proyecciones futuras y autoestima (Iglesias, 2002). Por lo mismo, no es casual comprender la brecha en los datos arrojados por la Encuesta Nacional de Discapacidad (2015) para 81 Género y discapacidad intelectual: una mirada pendiente participación laboral, la que constituye una de las diversas áreas urgentes de transformar y regular. Para complementar esta situación de desventaja, se torna útil consignar el dato referido a los años de estudio que mantienen las personas con discapacidad en función de su género. Es decir, si consideramos que las mujeres en SDD en promedio estudian 7,1 años, frente a los hombres con 9,6 años, nos encontramos con que la mayoría de ellas ni siquiera alcanza a terminar la educación media. Y, teniendo en cuenta que en Chile el tránsito por la educación superior se encuentra altamente valorado y constituye un piso fundamental para acceder a un puesto laboral digno, las mujeres con DI corren una vez más en desventaja (Villaró y Galindo, 2021; Godoy et al., 2021). No obstante, para caracterizar las realidades subsidiarias de las mujeres en SDDI a cabalidad, debemos considerar los constantes estigmas y prejuicios a los cuales se ven enfrentadas durante el tránsito de su vida. Entre ellos, el más arraigado y persistente culturalmente es la infantilización. La eterna niñez que se cristaliza en los imaginarios sociales sitúa a estas personas como incapaces o no aptas para el cuidado de sí mismas, debido a su condición cognitiva (Navarro et al., 2010) y, por ende, incapaces también de llevar a cabo la mayor parte de las actividades sociales y humanas, entre ellas, las mencionadas anteriormente: participación laboral y educación. Dicha situación va a impactar proporcionalmente en el modo en que estas mujeres son incorporadas o segregadas de una vida adulta normal, donde el acceso al trabajo, por medio de la integración y dispositivos educacionales específicos para ello, son espacios relevantes de observar científicamente, para así dar cuenta de las realidades cotidianas donde estas mujeres, por medio de equipos profesionales y la implementación de políticas públicas integrales, intentan alcanzar una igualdad en el acceso laboral y social. SOBRE DERECHOS SEXUALES, AFECTIVOS Y REPRODUCTIVOS Al observar las realidades que caracterizan y experimentan las mujeres en SDDI, es posible identificar diferentes dimensiones problemáticas que se presentan como obstáculos en la vida cotidiana y en el ejer- 82 Consuelo Dinamarca Noack, Lorena Godoy Peña y Silvia Sarzoza Herrera cicio pleno de sus derechos civiles y sociales. Una de las áreas que muestra mayor controversia y que ha rondado el debate durante los últimos años, es la relativa a sus derechos reproductivos y sexuales, abordados en la “Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad” (2006) y asumidos por los Estados parte. El interés por develar cuáles son las problemáticas en torno al desarrollo de una sexualidad autónoma en las identidades feminizadas, ha estado cimentado y alentado en las últimas décadas por el ascenso y visibilidad que ha adquirido el movimiento feminista en diferentes partes del orbe (Dinamarca, 2019). Dicho movimiento ha puesto sobre la mesa la necesidad de cuestionar y repensar los estigmas que rodean a lo femenino, en sus múltiples formas de interacción con otras marcas identitarias (etnia, raza, sexualidad, ruralidad, entre otras), junto con las desigualdades en los órdenes de género impuestos por la cultura patriarcal. Además, si es que consideramos que las personas en SDDI enfrentan en sí mismas dificultades con su autonomía, y a esto se añade el factor de género, nos encontraremos inmediatamente con que a las mujeres en SDDI las acompaña una carga histórica vinculada a la negación de sus derechos sexuales, reproductivos y afectivos, debido, principalmente, al carácter reduccionista de la sexualidad que se les ha asignado culturalmente; y a la necesidad biopolítica, de parte de las instituciones educativas y médicas, de controlar sus flujos libidinales y su capacidad reproductiva (Lara, 2019; Olivares et al., 2016; Arancibia y Rozas, 2020). Los mitos y creencias que sustentan la supuesta incapacidad que poseen las mujeres en SDDI para ejercer una vida sexual, reproductiva y afectiva, son variados y conllevan estigmas de diferente índole. A la ya mencionada infantilización debido a su condición cognitiva, será necesario agregar que, muchas veces, se las considera corporalidades asexuadas, por lo tanto, se inhabilita inmediatamente la posibilidad de mantener vínculos o relaciones, ni mucho menos concebir la reproducción (Navarro et al., 2010; Gómez, 2013; Olivares et al., 2016). A lo anterior, debe ser sumado el imaginario opuesto: la suposición de un estado permanente de manifestación sexual impulsiva, fuera de control y, por lo tanto, peligrosa, debido al miedo a que 83 Género y discapacidad intelectual: una mirada pendiente este impulso se torne en algo compulsivo, o bien ante el riesgo de alguna vulnerabilidad sexual o abuso por parte de alguien externo (Aunos y Feldman, 2002). Este último mito guarda especial importancia para este escrito, ya que, desde la intervención educacional (Foucault, 1996; Godoy et al., 2021), el objetivo prioritario ha sido históricamente intentar controlar dicho carácter sexual impulsivo, reprimiéndolo, o bien centrándose en no despertar los devenires sexuales de las personas en SDDI, negando así una educación sexual informada y adecuada para su desarrollo personal y afectivo. INVESTIGACIONES Y HALLAZGOS SITUADOS Para realizar una aproximación situada de esta problemática, se torna crucial considerar las experiencias en investigaciones cuyos objetivos se centran en la comprensión de las dimensiones sexuales, afectivas y reproductivas que les son negadas a las mujeres en SDDI. Entre ellas, destacamos los estudios realizados por tesistas de la Universidad de Playa Ancha, Chile (Arancibia y Rozas, 2020; Lara, 2019; Olivares et al., 2016), los cuales han aportado, en términos de producción científica, al conocimiento de las realidades que vinculan las experiencias de mujeres en SDDI desde una perspectiva educacional inclusiva y de género. Por un lado, Kamila Lara (2019), quien realizó su investigación desde una perspectiva cualitativa sobre educación sexual y afectiva en personas con DI en dos escuelas especiales de Valparaíso y Viña del Mar, toma como punto de partida la necesidad de implementar, desde la educación diferencial, una perspectiva que promueva el pensamiento crítico conducente al logro de actitudes positivas hacia la sexualidad y fomento del proceso a través del cual cada persona pueda reconocer, identificar y aceptarse como un ser sexuado y sexual a lo largo de su ciclo vital (Parra y Oliva, 2015). Lara (op. cit.), mediante sus hallazgos obtenidos desde los discursos de educadoras diferenciales y madres-cuidadoras de mujeres en SDDI que asisten a dichos establecimientos, pudo constatar los persistentes obstáculos sociales para la ejecución efectiva de una educación afectiva y sexual en contextos de escuelas especiales. Uno de ellos es la 84 Consuelo Dinamarca Noack, Lorena Godoy Peña y Silvia Sarzoza Herrera preeminencia de imaginarios que vinculan la sexualidad y el género en esta población con sus características genéticas predeterminadas, donde estas últimas serían la causal y explicación de la identidad de género, sexual y afectiva en estas personas. Dicha explicación genera esencialismos y reduccionismos preocupantes, considerando que la sexualidad y la afectividad son dimensiones construidas y moduladas desde lo social y cultural. Al naturalizarse como un eje biológico, se mantiene y reproduce el estigma de que las personas en SDDI poseen una sexualidad e identidad de género trastocada de nacimiento y, por lo tanto, imposible de transformar y necesaria de controlar. Otro de los hallazgos producidos por la autora, fundamental de mencionar, es el estigma sobre la sexualidad y los ciclos biológicos reproductivos que recaen sobre los devenires femeninos en SDDI. Al observar las declaraciones de las educadoras diferenciales, en torno al abordaje de la menstruación en las alumnas de escuelas especiales, los discursos se sitúan desde una negación de información fidedigna y clara a las jóvenes sobre sus propios procesos biológicos, relegándolos al ámbito privado y personal. Además de situarlo como una problemática que debe ser abordada en función de la higiene, sin profundizar en educar desde una mirada que propenda a reconocer e identificar los procesos biológicos regulares a los cuales estamos sometidas los cuerpos reproductivos y, en definitiva, desde un manejo que promueva la autonomía de esas corporalidades menstruantes. Lo anterior se corresponde con lo planteado por Arancibia y Rozas (2020), al atestiguar mediante sus hallazgos cualitativos que este colectivo de mujeres carece de información relacionada con la salud y la sexualidad. Como consecuencia, en muchas ocasiones nunca acceden a atención ginecológica, tornando su propia salud sexual y reproductiva en un enigma permanente. Dicha situación puede explicarse desde el modelo infantilizante por el cual las personas con DI son tratadas (Navarro et al., 2010) y que las sitúa como personas incapaces de entender, reflexionar y manejar, inclusive, las lógicas de sus propias corporalidades y procesos biológicos. 85 Género y discapacidad intelectual: una mirada pendiente DEVENIR BIOLÓGICO EN DISPUTA Además del aspecto informativo silente, Lara (2019) destaca otra dimensión que complejiza la mirada estigmatizante acerca de los ciclos biológicos y las posibilidades reproductivas de las mujeres con DI; al acercarse el momento donde el ciclo menstrual comienza, es frecuente que sus familias opten por tratamientos hormonales, con el fin de retrasar sus menstruaciones o definitivamente anularlas. Lo anterior es posible analizarlo primero desde la captura biomédica, ya que, al comenzar el ciclo menstrual, y con ello la posibilidad de reproducirse, los imaginarios sociales que buscan el control y la prohibición de la sexualidad en estas mujeres se materializan en este tipo de prácticas legitimadas desde el discurso médico imperante (Foucault, 1998), control biopolítico de la sexualidad que en experiencias de mujeres en SDDI se torna una realidad frecuente. En segundo término, el juicio sobre la supuesta hipersexualidad, o una sexualidad sin control en personas con DI, se articula con los temores en las familias y tutores que sus hijas puedan ser víctimas de abusos sexuales y/o embarazos no deseados, llevándolas a incurrir en intervenciones médicas y hormonales para erradicar cualquier posibilidad de llevar a cabo una sexualidad autónoma, esquivando informar y educar a sus hijas sobre ello, y en muchas ocasiones sin su propio consentimiento. Por otra parte, lo arrojado por Olivares et al. (2016), quienes llevaron a cabo una investigación cualitativa sobre la inserción laboral de mujeres en SDDI, nos sitúa en uno de los escenarios más críticos en tanto al control biopolítico de las mujeres en SDDI, principalmente de parte de sus familias y tutores(as). Las autoras, en sus hallazgos emergentes, pudieron revelar diversos acontecimientos de esterilizaciones forzadas y abortos clandestinos realizados a dichas mujeres. Sus familias, desde una perspectiva eminentemente paternalista, señalaron que sus hijas (mujeres adultas en SDDI), son incapaces de decidir sobre sus cuerpos y devenires reproductivos desde dos justificaciones asiladas bajo los estigmas tradicionales: 1) la posibilidad de una maternidad irresponsable, dificultosa o imposible; y, 2) que los factores cognitivos considerados como deficientes sean heredados por medio del embarazo, lo que constituye el reproche directo a su 86 Consuelo Dinamarca Noack, Lorena Godoy Peña y Silvia Sarzoza Herrera condición de discapacidad intelectual y lo que podríamos denominar como un impulso eugenésico de disminuir la posibilidad hereditaria de esta población mediante el control de su reproductibilidad. A raíz de lo anterior es que Arancibia y Rozas (2020) destacan la negación histórica y sistemática de la maternidad en este colectivo de mujeres. A pesar de ello, lo cierto es que muchas mujeres en situación de discapacidad intelectual, son madres, la realidad detectada es que fruto del miedo a que les quiten a sus hijos e hijas, pues desde niñas han “aprendido” que ser madres no es una opción para ellas, por esta razón, es que generalmente no recurren a los servicios públicos y no piden ayuda ante situaciones complejas, ya que existen pocos apoyos específicos que garanticen el bienestar de sus hijos/as y de ellas mismas (Villaró y Galindo, 2012, pág. 105). Desde estos hallazgos, es posible analizar la recurrencia en este tipo de prácticas que, además de ser irreversibles, constituyen una forma de violencia contra las mujeres, y desde los marcos normativos, se tipifican como una violación a los derechos antidiscriminatorios hacia las personas en SDD. Además, es útil aquí convocar a la teoría feminista, en tanto la maternidad como arquetipo que forma parte de los imaginarios en torno a las desigualdades de género, siempre se encuentra susceptible de juicios externos. Ya sea desde su regulación, fomento o control, la maternidad se concibe como una dimensión problemática, en la cual las sujetas reproductivas se encuentran sometidas constantemente a lo que culturalmente es legitimado, inhabilitando la capacidad de decir autónomamente sobre sus cuerpos y experiencias (Gómez, 2013; Millet, 2018; Dinamarca, 2019). Sobre este último punto, es relevante invocar los resultados de investigación obtenidos por Arancibia y Rozas (op. cit.), al enfocarse en cómo el movimiento feminista chileno contemporáneo incorpora y/o visibiliza las problemáticas ligadas a las realidades particulares de las mujeres en SDDI. En tiempos donde la interseccionalidad como concepto y posición política dentro de los feminismos se torna cada vez más necesaria, es interesante observar desde sus resultados cómo el movimiento a nivel local ha problematizado sobre las múltiples situaciones de opresión que viven mujeres con 87 Género y discapacidad intelectual: una mirada pendiente características diversas (Chitgian, en este volumen). Junto con ello, las autoras concluyen que, tanto dentro del movimiento como en organizaciones de la sociedad civil, existe una permanente invisibilización de los derechos sociales de este colectivo de mujeres, frente a lo cual las informantes claves reconocieron lo pendiente de diversificar “el sujeto político del feminismo”. CONCLUSIONES Al situarnos desde la perspectiva de género en las ciencias sociales y la educación, es necesario desafiar el linaje teórico y analítico que nos hereda la ciencia moderna, la que edificada sobre cimientos patriarcales, coloniales, raciales y muchas veces totalizantes, oblitera los enfoques polivocales y las experiencias de los múltiples sujetos que la tradición científica ha negado. Inclusive en épocas donde la política y el rol de la ciencia en los procesos de transformación social han dejado de ser materia de “unos pocos”, para volcarse como la sobremesa obligatoria de cada cena, aún persisten linderas identitarias que son opacadas por la comodidad de ubicar a la base de los cuestionamientos un sujeto subsidiario estable y homogéneo. En respuesta a ello, proponemos el desafío/esfuerzo radicado en la necesidad de implementar la permanencia de una perspectiva interseccional, en tanto nos enfoquemos al estudio crítico de construcciones históricas identitarias que se caracterizan particularmente por ubicarse en posiciones sujetas a dominación, tales como el género, clase, funcionalidad y neurocognición, teniendo a la base de este enfoque la premisa que “Los ejes identitarios no actúan de forma aislada en la reproducción de la desigualdad social, sino que participan en complejos procesos de influencia y reforzamiento mutuo” (Keterer et al., 2018, pág. 69). El valor de la interseccionalidad como perspectiva reside en el plano de la potencia política que se nos presenta, como académicas y profesionales de las ciencias sociales y la educación, para desplegar discursos y procesos de producción del conocimiento que sean capaces de esgrimir una coalición-afinidad consciente entre las heterogeneidades de experiencias que nos constituyen, enfatizando la polivocalidad y evitando volver a las taxonomías políticas totalizantes. 88 Consuelo Dinamarca Noack, Lorena Godoy Peña y Silvia Sarzoza Herrera En ese sentido, y de acuerdo a los datos evocados, los derechos a una sexualidad –libre, informada y voluntaria–, a la reproducción y a la maternidad, inclusive el acceso al trabajo remunerado y a una educación de calidad, aún continúan edificándose como obstáculos para muchas mujeres que no gozan de las credenciales identitarias hegemónicas, y que para el caso de las mujeres en SDDI se vislumbran más que una serie de derechos negados, sino como una experiencia de habitar el mundo sistemáticamente constreñida, coaccionada y sujeta a control bio-político. Mientras permanezcan supeditadas a lo que cada una de sus familias/tutores resuelven conforme a sus creencias, temores y estigmas, los marcos internacionales y locales que resguardan sus derechos pierden efectividad y se diluyen entre las inocuas políticas asiladas bajo el discurso de la inclusión. BIBLIOGRAFÍA Arancibia, C. y Rozas, M. (2020). Discriminación interseccional y derechos sociales en mujeres jóvenes en situación de discapacidad intelectual desde una perspectiva de género: una realidad poco revelada. Tesis licenciatura inédita, Universidad de Playa Ancha, Chile. Aunos, M. y Feldman, M. A. (2002). Attitudes towards Sexuality, Sterilization and Parenting Rights of Persons with Intellectual Disabilities. Journal of Applied Research in Intellectual Disabilities. 15(4), 285-296. Dinamarca, C. (2019). Toma Universitaria de Mujeres 2018: una mirada a las movilizaciones en dos facultades de Santiago y Valparaíso “Cansadas de Violencia, Mujeres en Resistencia”. Tesis de Magíster inédita, Universidad de Chile, Chile. Foucault, M. (1996). Historia de la sexualidad. La voluntad de saber, Vol. I. Buenos Aires: Siglo XXI. Godoy, L.; Sarzoza, S. y Dinamarca, C. (2021) De igualdades y diferencias: la educación especial como control biopolítico. En C. del Valle, et al. Aportes transdisciplinarios al estudio del ecosistema de la marginación cultural. Horizontes Convergentes 1. Buenos Aires: CLACSO. Gómez, V. (2013). Discapacidad y género: una mirada femi- 95 ¿Dónde está José Huenante? La performance Amaneceres para ti de Kutral Vargas De este modo, la performance como acción artística se entiende como una dinámica de interacción entre el individuo y el colectivo en una trama mayores de performatividades socioculturales. LA PERFORMANCE DE DESPLAZAMIENTO EN CONTEXTO La performer Sophie Calle, a fines de la década de los setenta, comienza una serie de ejercicios de memoria en los que invita a diversas personas a trabajar en su proyecto pidiéndoles que le abrieran las puertas de su casa, para relativizar conceptos tales como intimidad y privacidad y que empezaban a establecer un límite conceptual difuso entre ellos: Pedí a algunas personas que me proporcionaran algunas horas de sueño. Venir a dormir a mi lecho. Dejarse fotografiar. Responder a algunas preguntas. Propuse a cada uno una estancia de unas ocho horas, la de un sueño normal. Contacté por teléfono con 45 personas: desconocidos cuyos nombres me habían sido sugeridos por conocidos comunes, amigos y habitantes del barrio llamados para dormir de día, ... Mi habitación tenía que constituir un espacio constantemente ocupado durante 8 días, sucediéndose los durmientes a intervalos regulares. ... La ocupación de la cama comenzó el 1 de abril de 1979 a las 17 y finalizó el lunes 9 de abril de 1979 a las 10, 28 durmientes se sucedieron. Algunos se cruzaron ... Un juego de cama limpio estaba a su disposición ... no se trataba de saber, de encuestar, sino de establecer un contacto neutro y distante. Yo tomaba fotos todas las horas. Observaba a mis invitados durmiendo. En los últimos años, las prácticas performáticas en nuestro país han intentado comprender los espacios de disputa de lo político, desplazando los modos y las estrategias de disrupción en el espacio público, con mecanismos corporales, hacia el espacio de lo íntimo, adscribiendo al concepto de “lo personal es político” como modo de visibilizar la tensión entre el mundo de lo público y de lo privado como un continuo. En ese sentido, en Amaneceres para ti, se han relevado discursos asociados a la vulnerabilidad como un territorio que no solo se enmarca en una posición socioeconómica, sino que se reconoce la construcción de un entramado discursivo en donde 96 Paulina Soto Cisternas aparece la dimensión cultural y social que produce vulnerabilidad. En este contexto, el trabajo de Kutral pretende desenmarcarse de lo que conocemos tradicionalmente como performatividad, entendiendo a lo performático como aquella práctica artística que sitúa los desplazamientos que surgen desde y hacia el cuerpo, desde el campo de lo político, como material y sustrato de enunciación de problemáticas de orden social y cultural. Si bien la política pública se ha encargo de producir discursos que enfatizan conceptos como equidad de género, igualdad social, justicia y protección equitativa para todos quienes habitan el territorio, Kutral con sus ejercicios de memoria y con el desplazamiento que realiza de los límites de su propio cuerpo, de su quehacer cotidiano y con las relaciones que establece con quienes son parte de su proyecto, logra desestabilizar el alineamiento político del Estado que pretende instalar y parecer una sociedad democratizada, pero que aún en nuestros tiempos se resiste a instalar y garantizar igualdad, perpetuando el modelo de la violencia institucionalizada hacia los pueblos naciones. Amaneceres para ti, se presenta como un espacio de resistencia al sistema de prácticas– perpetuas en el tiempo– y que han permitido la ausencia de discursos críticos hacia la permanente violencia hacia el cuerpo mapuche. El ejercicio de memoria o performance que Kutral realiza, implica narrativamente un desplazamiento de la memoria como depositaria, logrando una serie de discontinuidades en el relato que propone. Así, es capaz de establecer relaciones de orden simbólico y semántico acorde a las operaciones estéticas y a los sistemas de relato con los que trabaja: su propio cuerpo y con el de los demás, estableciendo una especie de correlato que se resiste a la marginación del cuerpo indígena como sustrato de verdad y como también –por qué no establecerlo– situando mecanismos de reconocimiento del cuerpo racializado. CONCLUSIONES A modo de cierre, podemos mencionar que cada una de las estrategias de orden textual que se observan en este ejercicio de memoria, ejerci- 97 ¿Dónde está José Huenante? La performance Amaneceres para ti de Kutral Vargas cio político que pretende exponer la violencia estatal hacia la nación mapuche en tiempos de democracia, son construidos desde una lógica que pone al centro de la discusión las prácticas institucionalizadas de violencia hacia un territorio y de un modo particular de habitar el mundo. Asimismo, logra establecer categorías relevantes para instalar una discusión histórico-político en nuestro país, pero que, además, toma como lugar de enunciación la incorporación del cuerpo (desaparecido) como un territorio de disputa y de ordenamiento de las relaciones que establece la verticalidad del orden patriarcal, en donde el cuerpo y su padecimiento ha sido marginado del régimen de visibilidad de la política y que incluso la muerte no puede soslayar. También debemos agregar que la performatividad es la asimilación de los discursos sociales a través de la repetición ritual estilizada en el cuerpo; lo performático es la acción diseñada para cuestionar o reflexionar la posición del sujeto en el entramado de los discursos hegemónicos y guiones sociales; mientras que el performance es la acción artística creada para ser expuesta como arte y ambas se constituyen como la continuidad de la otra en el entramado social y de la representación. BIBLIOGRAFÍA Amoros, C. (1985/1991). Hacia una crítica de la razón patriarcal. Barcelona: Anthropos. Bidaseca, K. (2009). Mujeres blancas buscando salvar a mujeres color café: desigualdad, colonialismo jurídico y feminismo postcolonial. Buenos Aires: Proyecto de Investigación Plurianual del CONICET. Butler, J. (1999). El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Barcelona: Paidós. De Lauretis, T. (2014, 29 de abril). Conferencia: Género y Teoría Queer. Buenos Aires: Centro Cultural de la Cooperación F. Gorini. Jelin, E. (2001). Los trabajos de la memoria. Buenos Aires: Siglo XXI. Lamas, M. (2009). Usos, dificultades y posibilidades de la categoría género. Toluca: UAEM, Papeles de Población. 99 CUANDO EL RÍO SUENA, ¿QUIÉNES TRAE? ALGUNAS NARRATIVAS MEDIÁTICAS LATINOAMERICANAS SOBRE LA RELACIÓN ENTRE MIGRANTES Y COYOTES Amparo Marroquín Parducci, Laura Flores, Lidia Rivera y Doris Rosales Los salvadoreños están creando un país con características transnacionales, donde los migrantes estrechan relaciones para adelante y para atrás, van y vienen y viven con un pie en cada país. No se sabe si esa nueva patria transnacional será efímera o duradera. (Informe de Desarrollo Humano, El Salvador, 2005) INTRODUCCIÓN El presente texto da cuenta de un momento de indagación. Hemos trabajado la manera como los medios de comunicación en América Latina han presentado una figura de muchos nombres: se conoce por algunos como coyote, otros le dicen pollero, unos más, tratante, en las comunidades es guía. Aunque estos nombres muchas veces tienen matices y deberían diferenciarse, en realidad convocan a ese personaje oscuro, viciado, señalado por muchos, llamado de tantas formas, pero que, en cada caso, ejerce un oficio distinto que puede permitir al migrante irregular llegar bien a su destino, o fracasar, y hasta morir en su intento. El proyecto de investigación en donde se inserta este trabajo es, en realidad, mucho más amplio. Surge a partir de la constatación de que, a pesar de los muchos trabajos académicos han sistematizado sobre los distintos procesos de movilidad humana, cuando esta se convierte en migración irregular, en todos existe un actor que es mediador central del tipo de riesgo durante el camino: el coyote. Ese actor cuyo oficio se centra en una relación contractual con el migrante, y 100 Amparo Marroquín Parducci, Laura Flores, Lidia Rivera y Doris Rosales desde el cual se definen muchos de los riesgos a los que esta (esperanzada) persona se enfrentará. El Salvador es uno de los países centroamericanos con los índices más altos de expulsión de su población. De esta, buena parte se encuentra en los Estados Unidos de América. De acuerdo con los datos del Pew Hispanic Center, “los salvadoreños son la tercera población más grande de origen hispano que vive en los Estados Unidos (luego de los cubanos y los mexicanos). La población salvadoreña representaba, en 2017, el 4% de la población hispana de los EE. UU. Desde 2000, la población de origen salvadoreño ha aumentado un 225%, y ha pasado de 711.000 personas a 2,3 millones durante este período1” (Noe-Bustamante, Flores y Shah, 2019). Frente a esta realidad, investigar la figura del coyote para entender las lógicas, los riesgos, ese ir y venir de los procesos migratorios se vuelve una urgencia. Ese largo trayecto, de unos cinco mil kilómetros, que va desde Centroamérica hasta los Estados Unidos es el corredor migratorio más importante del mundo. Para 2019, 3,61 millones de personas provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras migraron a Estados Unidos, según datos de International Migrant Stock 2019. La cifra de personas que cruzan la frontera se ha mantenido en aumento desde la década de 1990. Para el año 2000, hubo 1,87 millones de migrantes que atravesaron este corredor; para 2005, 2,31 millones y para 2010 fueron 2,85 millones. Desde el siglo pasado, distintos acontecimientos han marcado la manera como las personas se movilizan a través de las fronteras. En algunos casos, ciertos momentos de crisis global o nacional han llevado a que los medios de comunicación hagan mucho más visible la realidad migrante. Por ejemplo, la primera crisis de migrantes, de acuerdo con los medios, inició en 1994, cuando Bill Clinton, presidente de los Estados Unidos, impulsó y puso en marcha la operación Gatekeeper. Esta operación buscó cerrar ciertos pasos fronterizos y empujó a los migrantes hacia caminos más peligrosos y violentos. Unos años después, los medios de comunicación ya hablaban de una 1 En inglés en el original, la traducción es propia. 101 Cuando el río suena, ¿quiénes trae? Algunas narrativas mediáticas latinoamericanas... “crisis desbordada en la frontera” (Marroquín, 2021) que debía ser manejada con mucho cuidado. El 11 de septiembre de 2001, en Estados Unidos, el atentado a las Torres Gemelas, en Nueva York y el Pentágono, en Washington D.C. tuvo, entre otras consecuencias, la aprobación de unas políticas migratorias cada vez más endurecidas. La migración dejó de ser una falta administrativa para pasar a ser un delito penal que ponía en riesgo la seguridad de los estados nacionales (Marroquín, 2021) y el migrante, empezó a ser representado como un “terrorista en potencia” (Villalobos, 2018, pág. 118). Esto implicó una gran inversión en políticas de seguridad, incorporando “16 agencias y cerca de 140 mil empleados, con un presupuesto inicial de 80 mil millones de dólares” para combatir la amenaza de los migrantes (Tuirán, 2006, pág. 16). Estados Unidos dejó de lado la “política de tolerancia” que en cierta medida parecía haber regido el tema migratorio y que durante muchas décadas permitió el acceso de trabajadores temporales provenientes principalmente de México. En los años siguientes, el giro en el modelo de gestión de la inmigración se volvió cada vez más evidente (op. cit., pág. 17). Entre el periodo que va de 2000 hasta 2017, la Patrulla Fronteriza de EE. UU. detuvo a 75.978 migrantes no mexicanos de la frontera suroeste de los EE. UU. Para el mismo periodo de tiempo, reportó 6,704 muertes en la zona (Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, 2018). La migración no paró. Estas medidas sometieron a los migrantes a nuevas formas de violencia e inseguridad, a rutas cada vez más peligrosas para llegar a su destino y a una mayor desprotección de sus derechos durante el trayecto. Acá aparece de nuevo la discusión por el coyotaje. Si hay un oficio que toma la decisión en el tipo de riesgos, de rutas y de desprotección que enfrentará un migrante, ese es el de los coyotes. Es por ese poder de decisión que resulta importante investigar este actor, sus formas de actuación son fundamentales si queremos entender y complejizar la realidad de la migración. Esta investigación se centró en las narrativas que construyen los medios de comunicación en torno a este actor, como un mediador central del riesgo que atraviesan los migrantes. 102 Amparo Marroquín Parducci, Laura Flores, Lidia Rivera y Doris Rosales El coyotaje, como ya hemos señalado, puede entenderse de muchas maneras. Según Eduardo Torre-Cantalapiedra, investigador mexicano del Colegio de la Frontera Norte, los coyotes son “personas que ayudan a uno o más migrantes a cruzar una frontera o territorio de manera irregular a cambio de una cantidad de dinero” (2018)2. Sin embargo, desde muchos otros espacios se insiste que el coyote es el actor que mayor violencia ejerce en contra de los migrantes, quien los somete a las peores y más duras humillaciones y pruebas. Aunque el término de coyote connota diferentes de cruzar la frontera, el discurso mediático suele asociarlo con las formas violentas y los peligros del camino. Este trabajo mostrará algo que el sociólogo estadounidense David Spener señaló luego de su trabajo con coyotes y migrantes en la frontera de Texas y México: En lugar de concluir que los coyotes participan en el ejercicio de violencia estructural contra los migrantes, creo que es más acertado ver la relación entre los migrantes y sus coyotes como una alianza estratégica en el campo social de la frontera. Cruzar la frontera es uno de los principales campos en los que se ubica la resistencia de los migrantes a su exclusión del sistema global. Esta alianza es inquietante y frecuentemente conflictiva, y se entabla por razones prácticas más que morales, afectivas o políticas. Sin embargo, se ve favorecida por las características culturales y de clase compartidas entre migrantes y coyotes y su enfrentamiento con un enemigo común que los persigue a ambos en casi igual medida (2009, pág. 231). En la Encuesta sobre Migración de la Frontera Sur de México del año 2018 (pág. 41) se muestra que, en 2009, el 52.1% de los migrantes que no viajaba con visa viajaba con coyote, esta cifra 2 Según Jáuregui y Ávila (2018), la palabra coyote proviene del vocablo náhuatl “coyotl” y tiene los diferentes significados. Uno de ellos es para nombrar a un animal cuadrúpedo, pero también para nombrar al “guía para cruzar la frontera”. Esta debió haberse usado ya antes de los años treinta del siglo pasado (pág. 154). Además, se hace uso del término “pollero” como sinónimo de coyote “se utiliza principalmente en el occidente de México” (ídem). 103 Cuando el río suena, ¿quiénes trae? Algunas narrativas mediáticas latinoamericanas... ha ido en aumento, a tal punto que, para 2018, llegó a un 68,2%. Lo mismo ha ocurrido en Honduras y Guatemala. Es importante señalar que a través del tiempo la dinámica del coyotaje ha cambiado. Durante los años ochenta, un solo coyote conducía a los migrantes; para el 2000, los migrantes comenzaron a exponer dificultades y problemas que surgen con el coyote (Anastario, 2019); y, en 2010, ya existía una “cadena de guías y mandos” (Gaborit, Zetino, Brioso y Portillo, 2012) que muchas veces era administrada a distancia, por un coyote que no acompañaba a los migrantes. El factor de los carteles de drogas, Los Zetas y la violencia en México recrudecieron y complejizaron el tránsito de los migrantes. Los medios de comunicación construyeron un discurso en donde el coyote era uno de los principales peligros que enfrentaban los migrantes. Esta es la narrativa más extendida desde el 2000, y se mantiene después de veinte años. En ella se presenta al coyote como un ser de malas intenciones, que atenta contra la integridad y vida de los migrantes. El discurso se mantiene, lo que cambia son las formas de operar de este actor, que parece volverse más ingenioso con el paso del tiempo. Y, por tanto, el endurecimiento de las medidas para perseguirlo, capturarlo y enjuiciarlo está bien justificado. EL CAMINO Y SUS FRONTERAS METODOLÓGICAS Se consideró que la revisión documental sería la técnica que permitiría cumplir los objetivos propuestos. Se seleccionó una muestra de 150 noticias, reportajes, crónicas y material audiovisual para identificar las narrativas que los medios han construido en torno al coyote y su oficio. Esta investigación revisó tres años: 2010, 2015 y 2019. Se estableció como punto de partida el 2010, año que captó la atención de medios internacionales y locales debido a la primera masacre que se visibilizó desde los medios en la zona de San Fernando, en Tamaulipas, México. Ahí, fueron asesinados 72 migrantes provenientes de distintos países de América Latina. El 2015, año en que la muerte del niño Aylan Kurdi colocó el debate sobre la migración a escala global, y 2019 para abarcar el momento más reciente y obtener 104 Amparo Marroquín Parducci, Laura Flores, Lidia Rivera y Doris Rosales una mirada actual de la representación del coyote en los medios de comunicación. Para que el análisis discursivo tuviera más peso, la muestra se complementó con la revisión de noticias de los años que van de 2006 a 2009 para contextualizar y matizar el discurso que se volvió hegemónico en 2010, a causa de la masacre. A la vez, se revisaron publicaciones de 2014, ya que en ese lapso el tema de la migración infantil tomó fuerza mediática debido a la “crisis de niños migrantes” registrada en Arizona. Para recolectar la información latinoamericana se decidió utilizar el algoritmo y se hizo uso de las herramientas del buscador de Google. En primer lugar, se buscó a través de la sección de noticias. Luego, se utilizó la herramienta “intervalo” para situar el año específico de búsqueda. Finalmente, se escribieron las palabras claves “coyote+migración”. Como resultado se obtuvo un total de 150 publicaciones de medios de comunicación digitales hispanohablantes. La mayoría de las notas son de medios latinoamericanos, una minoría de medios europeos, específicamente de España y Reino Unido, y de medios con audiencias latinas en Estados Unidos. Para el análisis se utilizaron aportes de dos autores. En primer lugar, se hizo uso del análisis crítico del discurso y su abordaje multidisciplinar (Van Dijk, 2003) el cual nos permitió clasificar los textos en cuatro macroestructuras: “coyote malo”, “coyote bueno”“coyote gris” y “coyote celebrity”. A la vez, el conjunto de textos fue analizado desde la propuesta de semiótica del texto de la escuela francesa de Algirdas Julien Greimas (1983), que permite entender los distintos roles que desempeña el coyote y los otros dos actores con quienes se relaciona de manera conflictiva: los gobiernos y los migrantes. Y SONÓ EL RÍO: LAS CUATRO GRANDES NARRATIVAS CONSTRUIDAS SOBRE EL COYOTE Como ya hemos señalado, los acontecimientos y el tiempo son centrales para entender la transformación del oficio del coyote. El discurso académico ha formulado tres hipótesis sobre este proceso 111 Cuando el río suena, ¿quiénes trae? Algunas narrativas mediáticas latinoamericanas... EL COYOTE CELEBRITY O LA POP CULTURE EN EL MUNDO MIGRANTE Esta es una versión construida intencionalmente por los medios de comunicación, aunque quizá sin medir el impacto que esto podría generar. Es decir, en el afán de buscar historias que cautivan la atención de las audiencias, se ha recurrido a mostrar al coyote como un ser humano impresionante, un personaje estratega, que inventa cualquier artimaña para escapar de las autoridades, como puede ser usar una escalera de circo e impresionar con esto a los ciudadanos que lo vieron en la hazaña. Un personaje que bien puede merecer un corrido norteño. Esta narrativa muestra al coyote como alguien conocedor. Es decir, los mismos periodistas recurren a metáforas como “el sabueso del camino”, o lo describen como alguien que conoce el desierto como la palma de su mano. También hay un espacio para mostrar la admiración que los periodistas sienten por esta fuente, pues hay casos en los que dicen que es “maravilloso escucharlo” hablar sobre temas complejos, como comunicados de embajadores de Estados Unidos. El coyote en estos casos no solo es conocedor y estratégico, sino que, además, es exitoso. Se menciona que es reconocido por haber cruzado a tantos migrantes de manera efectiva a lo largo de los años que se ha desempeñado en el oficio. Además, se resaltan sus años de experiencia y su palabra como algo que siempre se cumple. En este sentido, también se dice que tiene un estilo de vida lujoso, luego de tantos años de un trabajo que trae lucro. Organiza fiestas, vive en casas grandes y usa carros lujosos. También se dice que el coyote es alguien popular, que su éxito corre de boca en boca y que ni siquiera necesita publicidad, porque los mismos migrantes se cuentan entre ellos quién es un buen coyote. En otros casos, los coyotes aparecen anunciándose en medios de comunicación locales o en las redes sociales, donde, además, cuentan con el aval de los migrantes, que elogian su trabajo. El gráfico 3 resume las características centrales de esta narrativa construida desde los medios de comunicación. 112 Amparo Marroquín Parducci, Laura Flores, Lidia Rivera y Doris Rosales Figura 3. Características de la narrativa mediática del coyote celebrity Fuente: Elaboración propia. EL COYOTE GRIS Y LA GAMA DE TONOS CONTRA EL MANIQUEÍSMO Esta narrativa es la segunda más frecuente en cantidad de publicaciones encontradas en la muestra. Según esta versión periodística, el coyote no es ni malo ni bueno. Lo importante es que es la única opción para salir de la pobreza, la única posibilidad para brincar. Los migrantes, orillados por la pobreza, el desempleo y la violencia en sus países, no tienen otro camino que recurrir a ellos, que, aunque hacen un trabajo ilegal, son la única manera de garantizar el éxito en una travesía que conduce a un destino donde podrían abrirse nuevas oportunidades. Es importante mencionar que esta narrativa muestra un matiz que en la del coyote malo no existe. En cuanto a la relación de los coyotes con el narcotráfico, la narrativa del coyote gris proyecta a los guías como subordinados de estos últimos y, además, como una relación no deseada. Se plantea, más bien, en términos de obligación, pues solo así pueden transitar por ciertos territorios para conducir a los migrantes hacia su destino. En cambio, en el coyote malo se asegura que la mayoría de los coyotes son narcotraficantes y que, por esta razón, son aún más peligrosos. 113 Cuando el río suena, ¿quiénes trae? Algunas narrativas mediáticas latinoamericanas... Otro elemento central en esta narrativa es que muestra que su trabajo lo obliga a ser duro con los migrantes. Incluso, se dice que hay ciertas características que un buen coyote debe tener, como la serenidad, la sangre fría, la valentía y la capacidad de cuidar su vida y dejar que los migrantes cuiden la de ellos. Se dice que a veces tienen que obligar a los migrantes a correr o a hacer sacrificios grandes, pues de lo contrario no lograrían su objetivo. Sin embargo, de alguna manera, él se involucra en estas situaciones peligrosas, las vive junto a los migrantes. Esta narrativa posiciona también la idea que el coyotaje es la única opción que se tiene, pues muchas personas en México, El Salvador, Honduras y Guatemala, que en alguna ocasión emigraron y fueron deportados, han recurrido a este oficio, o también, personas que han nacido en familias que se han dedicado al coyotaje aprenden el oficio y se deciden a continuarlo. El Gráfico 4 muestra este desarrollo narrativo. Figura 4. Características de la narrativa mediática del coyote gris Fuente: Elaboración propia. 114 Amparo Marroquín Parducci, Laura Flores, Lidia Rivera y Doris Rosales LOS OTROS ACTORES En los textos también se identificaron otros dos grandes actores que conviven de manera conflictiva con los coyotes. El primero son los gobiernos, cuyas voces suelen narrar hechos negativos sobre este personaje, reforzando así la idea del coyote como alguien que, de una u otra manera, atenta contra la vida de los migrantes. En este sentido, es importante mencionar que los medios suelen contar historias de fracaso. La mayoría de las fuentes son funcionarios de gobierno que aprovechan el espacio mediático para intentar disuadir la migración. Haciendo énfasis en que todo viaje que se emprenda “ilegalmente”, acompañado por un coyote, será en vano. El segundo actor son los migrantes que son fuentes en las notas. Son personas que tuvieron diferentes experiencias negativas con los coyotes. Algunos fueron asaltados, extorsionados, secuestrados, violados o abandonados. Otros, pagaron “grandes cantidades” de dinero y, al final, no lograran pasar. Otros cuentan cómo los coyotes se llevaron a sus hijos y, de formas “misteriosas”, estos murieron en el camino. Muy pocas veces los migrantes entrevistados son los de la otra versión, de los que sí pudieron cruzar apoyados por un coyote. En este sentido, los medios construyen una imagen del migrante como una víctima sin agencia. Se suele señalar que los coyotes los engañan y luego los extorsionaron. No se suele mostrar iniciativa, resistencia o alguna negociación que tenga al migrante como protagonista, quien sale de su país a causa de una serie de condiciones estructurales. Por ejemplo, la pobreza, la delincuencia o la violencia. De forma que se puede concluir que los medios facilitan el espacio para el discurso disuasivo de la migración irregular, donde el coyote se representa como una figura peligrosa y poderosa, mientras que el migrante es víctima de sus decisiones criminales y delictivas. Esto se vuelve un discurso legítimo pues cuenta con el respaldo de fuente oficiales, tales como funcionarios públicos de alto mando de los países receptores de migrantes, es decir Estados Unidos y México. En este discurso, también se posiciona a las autoridades, como la Patrulla Fronteriza, como defensores y protectores de los migrantes, que combaten a los coyotes por el bien de las personas que viajan con ellos. 115 Cuando el río suena, ¿quiénes trae? Algunas narrativas mediáticas latinoamericanas... El gráfico 5 muestra algunos elementos semióticos de esta relación a partir del discurso que es construido por los medios. Figura 5. Los otros actores de la migración Fuente: elaboración propia. REFLEXIONES FINALES: LA ESTRUCTURA PROFUNDA Los medios contribuyen a reproducir una agenda políticamente intencionada por los gobiernos para influir en la opinión pública, convirtiendo la migración en un problema. Esa situación suele ser definida como una “crisis”, en la que la figura del coyote es percibida como uno de los principales males responsables de incrementar el cruce fronterizo de cientos de migrantes y de poner en riesgo sus vidas. Esto tiene como consecuencia una aprobación y legitimación en las políticas públicas antinmigrantes, que buscan criminalizar al coyote y deshumanizar al migrante. El coyote, en términos oposicionales se mueve entre ser bueno y malo, entre llevar la vida o la muerte. Pero en el discurso más repetido, el coyote es el mismo pollero, traficante, guía, ser oscuro que juega con la vida y con la muerte. A la vez, se concluye que los textos analizados presentan una cobertura descontextualizada, en muchos casos tan apresurada que vuelve a reproducir no solo lugares comunes sino prejuicios, estigmas 116 Amparo Marroquín Parducci, Laura Flores, Lidia Rivera y Doris Rosales y xenofobias que circulan por la región latinoamericana. Por supuesto, es muy difícil pensar en un discurso mediático que aborde las causas estructurales y que permita entender la complejidad de la migración irregular. Existe poco interés en revelar el papel de los coyotes como parte esencial de la respuesta a las necesidades de los migrantes que buscan superar las adversidades presentes en sus países de origen o lograr la reunificación familiar. Y la dinámica de los medios tiene siempre prisa, siempre se cubre la urgencia y casi nunca hay tiempo para la reflexión. A pesar de dejar de lado el pensamiento más complejo, los medios de comunicación actúan, de alguna manera, como jueces morales. Su cobertura contribuye a construir la migración irregular y el coyotaje como temáticas asociadas directamente a problemas o amenazas, al enfocarse en tratar principalmente los casos donde el coyote es el victimario. Como se revela anteriormente, los responsables de agredir a los migrantes en el camino no son principalmente los coyotes, sino que muchos de los ataques son cometidos por otros actores sociales, entre ellos la patrulla fronteriza. En definitiva, los medios de comunicación contribuyen en la reproducción de una representación estereotipada y negativa del coyote, limitándose a una cantidad reducida de temas predominantemente negativos e ignorando otras perspectivas que permiten entender la complejidad y necesidad a la que responde el coyotaje. BIBLIOGRAFÍA Anastario, M. (2019). Parcels: Memories of Salvadoran Migration. Nueva Jersey: Rutgers University Press. Cantalapiedra Torre, E. (2014). Representaciones mediáticas y migración: análisis de discursos periodísticos respecto al coyotaje en la “crisis migratoria” de 2014. En http://www.scielo.org.mx/scielo. php?pid=S1870-75992018000100157&script=sci_arttext Castles, S. (2004/2020). Por qué fracasan las políticas migratorias, pág. 156. En Centro de Derechos Humanos Fray Damián de Córdova; Colegio de la Frontera Norte, Encuesta de Derechos Humanos de Migrantes y Solicitantes de Refugio en Tapachula, Chia- 117 Cuando el río suena, ¿quiénes trae? 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La semiótica del texto, ejercicios prácticos. Análisis de un cuento de Maupassant. Barcelona: Paidós. Marroquín, A. (2021, abril). Bukele, el amigo de Trump, y su política migratoria. Brújula ciudadana, 128. En https://www.revistabrujula.org/b128-bukele-amigo-trump-migracion. Martínez, O. (2014, 13 de julio). Los niños no se van: se los llevan. El Faro. En https://www.elfaro.net/es/201407/noticias/15683/ Los-ni%C3%B1os-no-se-van-se-los-llevan.htm Noe-Bustamante, L; Flores, A. y Shah, S. (2019). Facts on Hispanics of Salvadoran origin in the United States, 2017. Pew Hispanic Center. Hispanic Trends. En https://www.pewresearch.org/ hispanic/fact-sheet/u-s-hispanics-facts-on-salvadoran-origin-latinos/ Spener, D. (2009). Clandestine Crossings. Migrants and coyotes on the Texas-Mexico Border. Nueva York: Cornell University Press. Tuirán, R. (2006). La migración mexicana hacia Estados Unidos: las reformas en puerta y los retos futuros. 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IMAGEN DE LAS MINORÍAS ÉTNICAS EN EL DISCURSO DE LAS ÉLITES EN MARRUECOS Toumader Chakour MIGRACIONES Y EXCLUSIÓN SOCIAL. IMAGEN DE LAS MINORÍAS ÉTNICAS EN EL DISCURSO DE LAS ÉLITES EN MARRUECOS Los escenarios de interrelación social y diversidad étnica, percibidos en muchas comunidades, son el resultado de siglos de desplazamientos de variados pueblos y culturas en busca de mejores condiciones de vida. Los movimientos de personas son tan antiguos como el mismo género humano. Sin embargo, las actitudes que muestran las sociedades actuales al respecto reflejan todo lo contrario. Las percepciones que se tienen de las migraciones en general son muy diversas; van desde la aceptación y asunción del fenómeno hasta la exclusión y rechazo de las minorías. Los factores que generan estos sentimientos están estrechamente ligados a la imagen que de la inmigración se proyecta a través de los diferentes discursos de élite como pueden ser los políticos, literarios, antropológicos, económicos y académicos, discursos que a menudo tratan el fenómeno desde una perspectiva egocentrista, dominada mayoritariamente por la postura de la élite “blanca” (vid. Van Dijk, 1997, 2003, 2006, 2007). 120 Toumader Chakour Por su parte, los medios de comunicación tienen a su vez la capacidad de organizar, elaborar y dar tratamiento a la información relativa a los asuntos sociales y étnicos, ofreciendo diferentes enfoques o puntos de vista sobre el tema. La prensa constituye una fuente importantísima de referencia para el conjunto de la sociedad, pues informa acerca de todos los aspectos de la realidad social, desde los acontecimientos políticos de relevancia internacional hasta los mínimos detalles de la vida cotidiana. Estos medios presentan un muestrario de personajes, temas y escenarios cambiantes que, en su conjunto, configura una imagen bastante amplia y rica de la realidad. La inmigración, como fenómeno social, empieza recientemente a ser tratada en el discurso mediático marroquí, debido a la afluencia de personas inmigrantes procedentes de países subsaharianos. Lo que la mayor parte de la sociedad conoce sobre el fenómeno procede de la gran cantidad de informaciones que recibe diariamente de los medios de comunicación. Predomina un tratamiento superficial del tema que contribuye a la reproducción de estereotipos y prejuicios negativos sobre el colectivo. Evidentemente, los efectos cognitivos y emocionales que provoca la recepción de estas informaciones en la población marroquí se reflejan claramente en sus actitudes de rechazo hacia el fenómeno. El objetivo de nuestro artículo es estudiar las estrategias y recursos lingüísticos usados en el discurso de la élite marroquí, más específicamente la prensa en lengua española, a la hora de (re)presentar el fenómeno migratorio en Marruecos. Para ello, vamos a basarnos sobre un corpus compuesto por artículos de la prensa digital marroquí, Estrecho News y Marruecos Digital. Nuestra metodología de estudio es la propia del Análisis del Discurso, disciplina que constata que la inmigración, en general, desde siempre ha sido asociada con noticias de carácter negativo. INMIGRACIÓN Y EXCLUSIÓN SOCIAL En palabras de Ruiz de Lobera (2004), el inmigrante es un sujeto construido socialmente y fragmentado institucionalmente, pues de él se ocupan la Ley de extranjería, los Asuntos Sociales y Trabajo y 127 Migraciones y exclusión social... La esposa, de 38 años, sufrió golpes en la espalda, el rostro y las piernas, y al bebé lo quemó con las brasas de un cigarrillo en la mejilla derecha y le pilló un pie con una puerta. Ambos tuvieron que ser atendidos en un centro médico. Según informó la Policía Nacional, el denunciado fue detenido a las 21: 45 horas en su casa, ubicada en las afueras de la ciudad. Por otra parte, D. L. T., de 23 años, fue detenido el pasado viernes y presentado en la Inspección Central de Guardia, donde quedó a disposición judicial, como autor de un presunto delito de violencia de género tras zarandear y amenazar gravemente a su expareja en el transcurso de una discusión (Estrecho News, 2018, 24 de marzo). En este fragmento, verbos como agredir, quemar, sufrir golpes, zarandear, amenazar, etc. forman parte del repertorio terminológico perteneciente al campo de la violencia, el miedo y el terror. Estos conceptos aparecen fuertemente asociados al colectivo inmigrante subsahariano en la prensa marroquí, que se define como responsable de la producción de acontecimientos amenazantes de la seguridad del país. Esta es la única manera de definir a esas personas. El verbo zarandear, por ejemplo, cuya definición en el DRAE reza “agarrar a alguien por los hombros o los brazos moviéndolos con violencia” (s.v. “zarandear”), da un toque de violencia más fuerte e impactante a la noticia. Hasta el verbo amenazar, con toda la carga negativa que contiene su acepción, aparece acompañado del adverbio gravemente para acrecentar aún más la fuerza de la violencia doméstica cometida por el inmigrante. Veamos el fragmento siguiente: (2) Detenidos 19 inmigrantes con 60 kilos de hachís en el puerto de Tánger Las autoridades detuvieron ayer a diecinueve inmigrantes a 4,5 millas de Tánger, en una embarcación con 60 kilos de polen de hachís ... Los tripulantes de la embarcación intentaron eludir a la Policía Nacional cambiando de nuevo el rumbo, pero el índice de flotabilidad 128 Toumader Chakour de la nave resultó ser demasiado bajo por la carga que transportaba, por lo que fue rápidamente interceptada. El contingente de inmigrantes fue trasladado al puerto de Tánger, y, tras una inspección, los agentes hallaron en el interior de la embarcación 60 kilos de hachís. La Policía Nacional detuvo a los inmigrantes, N. Pierrot y T. Thierry, de origen congolés, todos ellos mayores de edad e indocumentados en el momento de su detención (Marruecos Digital, 2019, 23 de febrero). En el ejemplo (2) se establece una vinculación directa entre inmigración y tráfico de drogas. Los inmigrantes, además de ser detectados por los agentes de policía en el tráfico de drogas, se presentan como seres astutos que intentan desviar la ley y eludir a la policía. Este verbo se define en el DRAE de la siguiente manera: “Evitar con astucia una dificultad o una obligación” (s.v. eludir). La subjetividad del periodista en la elección del verbo aparece bien patente en este ejemplo. Es un verbo de alto valor connotativo que subraya la astucia de los inmigrantes y la habilidad que tienen para engañar. Muchos otros verbos, con menores connotaciones axiológicas negativas, podrían haber desempeñado el papel de describir esta acción. Sin embargo, el autor opta por el uso de este para acentuar el rasgo de criminalidad de esas personas, en las que siempre hay que desconfiar. En los dos ejemplos anteriores, observamos, además del uso de un léxico altamente connotativo, la presencia de otros elementos que establecen una conexión directa entre la naturaleza del crimen y el origen del inmigrante. En el primer fragmento, por ejemplo, el hecho de hacer mención del nombre propio del inmigrante, práctica poco frecuente en este tipo de noticias, en las que normalmente suelen aparecer solo las iniciales de los nombres, es un auténtico desvelador del origen del inmigrante. En el segundo ejemplo, se hace referencia directamente al origen del inmigrante a través del gentilicio congolés. Resultado: conceptos negativos como el crimen y la violencia pasan a asociarse directamente con determinadas nacionalidades, mayoritariamente subsaharianas. 129 Migraciones y exclusión social... Podemos señalar, por lo tanto, una constante en el tratamiento mediático de la inmigración subsahariano: el enfoque problemático del fenómeno; es prácticamente la única forma de entender el fenómeno. Es en este contexto discursivo donde surge el vínculo explícito entre criminalidad e inmigración subsahariana. La presencia subsahariana en Marruecos aparece cada vez más relacionada con la inseguridad ciudadana y la delincuencia. Así es como lo consideran tanto los periodistas marroquíes como el conjunto de la sociedad receptora: se responsabiliza al colectivo del aumento excesivo de la delincuencia en la sociedad marroquí. Varios tipos de delito aparecen permanentemente asociados a los inmigrantes: robos, asaltos, tráfico de drogas, falsificación de documentos de identidad, etcétera. SEGUNDA ESTRATEGIA: MAGNIFICACIÓN DEL NÚMERO DE INMIGRANTES SUBSAHARIANOS En la prensa predomina una construcción discursiva constante de la invocación del miedo, típica en el relato de la inmigración hacia los países de acogida (Van Dijk, 1997, págs. 101-123). La representación de los flujos migratorios, sobre todo subsaharianos, hacia Marruecos se formula a partir de la elaboración de categorías como avalancha, oleada, etc. Esta asociación de inmigración con una imparable avalancha de personas crea un discurso de miedo que distorsiona la percepción de las cifras reales sobre el asentamiento de inmigrantes en el país (Nash, 2005, pág. 51). La evidencia de que existe un número cada vez mayor de extranjeros en Marruecos es percibida en menor medida por las prácticas cotidianas que por las prácticas discursivas. La construcción de la inmigración como un problema en la sociedad marroquí es una construcción simbólica, producto de discursos provenientes de diversos actores y escenarios sociales. En este contexto, son especialmente influyentes los discursos políticos y los discursos mediáticos. Para referirse a esta enorme cantidad de personas que franquean, sobre todo, los territorios marroquíes, se utilizan metáforas bélicas o militares tales como ‘flujos’, ‘oleadas’, ‘riadas’, ‘avalanchas’, en primer término, o ‘invasión’, ‘ilegales’, ‘motines de 130 Toumader Chakour inmigrantes’, ‘tráfico de inmigrantezzs’, ‘bandas de inmigrantes’, ‘mafias’, ‘expediciones clandestinas’, etc., en segundo término. Todas ellas sirven para promover la idea de que los que vienen son muchos y no provocan más que hostilidad. En nuestro corpus, la mayoría de las noticias que describen la llegada de los inmigrantes subsaharianos, sobre todo en aviones, e informan de sus cifras induce a pensar, pues, que el número de personas que llegan por vía marítima es muy importante. Este tipo de informaciones sigue siendo objeto de atención principal de los periodistas, que casi a diario publican artículos que describen la llegada de inmigrantes y las muertes producidas en el intento por alcanzar a entrar en Marruecos, y todo el proceso de regulación del flujo migratorio. Reflejarlo requiere, como se ha indicado en repetidas ocasiones, del uso de varios recursos lingüísticos que afectan los diferentes niveles del texto. Veamos el ejemplo siguiente: (3) El embarque de 60 africanos colapsa el puerto de Tánger Med ... Para atender al ingente número de pasajeros que querían atravesar el Estrecho, de forma excepcional, durante la madrugada del pasado 25 de diciembre, las navieras que operan en la línea Algeciras-Tánger y Tarifa-Tánger continuaron realizando salidas extraordinarias, mientras que las salidas a Ceuta se adelantaron a las 5: 30 horas. La avalancha de pasajeros fue tal que el pasado domingo un centenar de personas que esperaba en el puerto de Algeciras para embarcar con rumbo a Tánger y a Ceuta cortaron la carretera A-7 de acceso al municipio a la altura del kilómetro 109 hasta el 112 y colapsaron uno de los accesos a la ciudad, según informó la Policía Nacional (Marruecos Digital, 2016, 26 de diciembre). En este fragmento se utiliza otra metáfora, comúnmente empleada en la prensa marroquí, que describe la inmigración subsahariana en términos de invasión, esto es, avalancha. No obstante, esta vez este término no se utiliza para describir la llegada de estas personas a las costas españolas, sino para hacer referencia a las perso- 131 Migraciones y exclusión social... nas ya instaladas en Marruecos en su intento de volver a pasar las fiestas en su país de origen. Con el uso de esta metáfora se transmite implícitamente al lector la idea de que el número de estas personas es enorme; provocan problemas no solo en la entrada en España sino también en la salida. Estos dos términos, esto es, avalancha y oleada, poseen connotaciones altamente bélicas y negativas, cargadas de estereotipos y prejuicios que desvirtúan la realidad y generan un estado de alarma al fomentar un sentimiento de amenaza y peligro dentro de la población autóctona. Estas palabras transmiten, además, la idea de la inmigración como una presión sin precedentes que desborda las posibilidades de integración. Esta idea, una vez asentada, puede asegurar, como veremos posteriormente, el respaldo social a las políticas restrictivas para contener los flujos migratorios. CONCLUSIÓN En el análisis de nuestro corpus, los recursos lingüísticos son los que contribuyen a la plasmación de una imagen negativa del colectivo subsahariano residente en Marruecos, pues llevan a la práctica todas las estrategias discursivas perfiladas por los periodistas para describir e informar sobre el fenómeno. Criminalizar la figura del inmigrante, presentarlo como invasor de la sociedad de acogida o, en el mejor de los casos, como víctima de su cultura de origen, son estrategias que se concretan mediante el uso de recursos estructurales, visuales, léxicos y retóricos que afectan los diferentes niveles del texto periodístico. BIBLIOGRAFÍA Abad Márquez, L. V.; Cucó, A. & Izquierda [i.e. Izquierdo], A. (1993). Inmigración, pluralismo y tolerancia. Madrid: Editorial Popular; Jóvenes contra la Intolerancia. Chomsky, N. (1999). El conocimiento del lenguaje: su naturaleza, origen y uso. Barcelona: Altaya. Martínez Lirola, M. (2008). 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Durango: Gakoa; Tercera prensa. 133 TRAYECTORIAS MIGRATORIAS Y FAMILIAS: DESDE LAS VOCES DE ADOLESCENTES PROVENIENTES DE COLOMBIA, VENEZUELA Y HAITÍ, RESIDENTES EN LA REGIÓN DE LA ARAUCANÍA, CHILE Sandra Riquelme Sandoval y Nicolás Vera Álvarez INTRODUCCIÓN La familia como institución reconocida en diversas sociedades y abordada desde múltiples miradas, es un concepto complejo en cuanto a conceptualizaciones se refiere; toda definición de familia responde a un constructo social determinado por variables económicas, sociales, culturales, históricas, paradigmáticas, morales y religiosas, entre otras. Podemos comprender que dicho constructo en ningún caso puede significar una estructura absoluta, invariable e impermeable a los cambios, sino por el contrario, el mirar a la familia como un sistema, en constante movimiento, que a su vez está inserto en un macrosistema con el cual está en permanente interacción, nos hace reflexionar respecto de cómo las definiciones tradicionales de familia son construidas en un contexto de realidad que ha vivido, vive y vivirá importantes transformaciones. De esta forma, podemos ver en el escenario actual, un nuevo orden mundial determinado por el capitalismo, la globalización, las nuevas tecnologías y la postmodernidad como una realidad que incide en la vida familiar, su funcionamiento, dinámicas internas, 134 Sandra Riquelme Sandoval y Nicolás Vera Álvarez la asignación de roles, como también aquel proyecto de vida sobre el cual se desarrollan; a través del tiempo podemos ver la aparición de nuevas configuraciones familiares como es el caso de las familias migrantes y/o transnacionales. De acuerdo con Ciurlo (2014) los principales aportes del concepto de transnacionalismo es que “focaliza su atención en las relaciones que mantienen los migrantes con los lugares de origen y destino, y en el movimiento de personas, bienes, información y material simbólico que atraviesa las fronteras de las naciones” (pág. 133). Así también, el considerar lo transnacional nos hace considerar la realidad desde la perspectiva del individuo en cuestión y nos saca de las lógicas etnocentristas unidireccionales: “La perspectiva transnacional como marco para abordar las migraciones internacionales permite superar los modelos de análisis focalizados en el Estado-nación receptor, que no dan cuenta de procesos a través de los cuales las migrantes y los migrantes construyen campos sociales que vinculan las zonas emisoras con las de destino” (Parella Rubio, 2012, pág. 662). Esto nos acerca también a uno de los aspectos relevantes concernientes al material simbólico que se intercambia en dichos procesos a nivel individual, como también en la lógica que de la migración no solo participa el que se mueve, sino más bien una familia. De este modo, por medio de cada actividad cotidiana, los migrantes construyen y reconstruyen aspectos ligados a su personalidad, su cultura, convirtiéndose así de manera inconsciente en prácticas transnacionales (op. cit.). Por otra parte, respecto de los flujos migratorios actuales y que constituyen el marco de referencia sobre el cual se desarrolla la presente investigación, es importante señalar que la movilidad humana a nivel regional, desde principios del siglo XXI, fue aumentando exponencialmente, principalmente debido a la emigración de nacionales latinos hacia Europa y América del Norte, bajo el reconocido concepto del “Sueño Americano” refiriéndose a la búsqueda de oportunidades y desarrollo en quienes migran a Estados Unidos. Si hablamos sobre la última década, es a raíz de los cambios económicos, crisis políticas y la búsqueda de nuevas oportunidades por parte 135 Trayectorias migratorias y familias... de ciudadanas y ciudadanos, que la migración se ha dado en una lógica Sur-Sur. De acuerdo con lo que señala la Organización de los Estados Americanos (OEA), la tendencia de esta última década guarda relación principalmente con la creciente inmigración en los países de América Latina y el Caribe a nivel intrarregional, ya que “Con la mayor integración económica relacionada a los varios acuerdos regionales de integración se producen mayores movimientos migratorios, gran parte de naturaleza regional” (SICREMI, 2015, pág. 8). Sobre esta base, la producción científica (Castles, 2003; Arango, 2007; Domenech, 2008; Gómez, 2010) se ha centrado principalmente en abordar esta realidad desde la perspectiva de la política pública, gestión migratoria e institucionalidad y en menor medida a aspectos relativos a situaciones de discriminación, xenofobia, estigmas y exclusión de estos sujetos en sus nuevos contextos; de esta forma, la percepción, experiencia y visión de la familia y sus miembros respecto del proceso migratorio, no ha sido suficientemente amplia. En este sentido, el concepto de trayectorias migratorias resulta clave, como aspecto relevante que mira a la familia transnacional desde una visión ecléctica, considerando no tan solo lo relativo al país de destino, sino también las dinámicas con el país de origen, los elementos de la globalización y la sociedad de la información que permean al núcleo familiar, permitiéndoles redefinir formas de relacionarse e interactuar, poniendo énfasis en los distintos momentos que involucra la emigración, migración e inmigración, al proceso de adaptación, integración, estrategias de afrontamiento para la inclusión, el duelo migratorio, los sentimientos de desarraigo y las resistencias, conflictos o tensiones culturales posibles de producirse en estos contextos. Desde la realidad familiar e individual, algunos acercamientos se han dirigido principalmente a estudios que recogen vivencias de mujeres migrantes, otras asociadas a la maternidad transnacional, el rol proveedor de las masculinidades migrantes y los envíos de remesas, entre otros, quedando explícitamente al descubierto que la realidad de las niñas, niños y adolescentes migrantes ha sido invisibilizada, en gran parte por la mirada adultocéntrica hegemónica, entendida como 136 Sandra Riquelme Sandoval y Nicolás Vera Álvarez un sistema de dominación (Duarte, 2015) que permea lo cultural, social y familiar. En esta línea, según Nils Kastberg, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, señala: Dentro del fenómeno de la migración, se habla mucho de los aspectos positivos, como las remesas, o de los negativos, como la migración ilegal, y a menudo, se olvida el impacto que esta produce en los niños, que de nuevo se hacen invisibles (cit. en Pavez y Lewin, 2014, pág. 258). De acuerdo con lo señalado anteriormente, el adultocentrismo, como concepto sociológico, se define como un “sistema de dominio históricamente producido y actualizado hasta hoy. Como categoría de análisis, se compone de tres dimensiones: una dimensión simbólica, una dimensión material y una dimensión corporalsexual” (Duarte, 2015). En esta línea, y de manera simbólica, se acentúa en los imaginarios colectivos, la invisibilización de niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, los que son más bien construidos y pensados siempre en torno a la adultez como proyecto e ideal a alcanzar. Tal como señala, Vásquez (2014) “El adultocentrismo podría ser identificado como la serie de mecanismos y prácticas desde los cuales se ratifica la subordinación de las personas jóvenes, atribuyéndoles a estos últimos una serie de características que los definen siempre como sujetos deficitarios de razón (déficit sustancial), de madurez (déficit cognitivo-evolutivo), de responsabilidad y/o seriedad (déficit moral)”. A partir de esto, comprendemos que la invisibilización de la infancia y adolescencia migrante, por parte de las familias, instituciones, el mundo científico y las sociedades. Así, pueden identificarse al menos dos tipos de adultocentrismos expresados en el campo de las migraciones, de acuerdo a lo señalado por Dobson (2009; cit. en Zúñiga, 2017), guardan relación con; en primer lugar, con el adultocentrismo denominado “Tipo A” caracterizado por invisbilizar o ignoraba a niños, niñas y adolescentes migrantes, puesto que eran vistos como objetos portados por migrantes adultos, principalmente padres, madres y cuidadores que los incorporaban dentro de su proyecto migratorio al igual que se trasladan maletas y/o accesorios necesarios. 143 Trayectorias migratorias y familias... Yo llegué aquí donde estaba, que me estaba esperando aquí mi mamá, mi hermano y mi padrastro (Sujeto 4, masculino, 15 años, Colombia). El esposo de mi mamá vino antes a Chile porque vino a trabajar eh todo eso y después vino mi mamá (Sujeto 7, femenino, 15 años, Haití). Relacionado a la categoría mencionada anteriormente, surge lo relativo a Red de apoyo familiar, de acuerdo a lo señalado en las entrevistas, podemos dividirlos en dos subcategorías, por una parte, las Redes primarias, dentro de las cuales se encuentran la familia nuclear con migración previa; la familia extensa consanguínea; como también dentro de este grupo, se encuentra la familia extensa en términos de familiares de parejas de la madre o padre que son de nacionalidad chilena, en algunos casos padrastros o madrastras que cuentan con una familia extensa involucrada con la familia migrante. Por otra parte, está la subcategoría Redes secundarias, dentro de las cuales destacan espacios de interacción y participación social como, por ejemplo, la comunidad, el vecindario, la escuela como una institución formal importante, las comunidades religiosas o iglesias como red de apoyo espiritual y espacio de encuentro e interacción con personas chilenas y migrantes. A continuación, dejamos un extracto de los relatos de las y los adolescentes que dan cuenta de la importancia de estas redes de apoyo: Tengo pocos amigos, tengo familia por parte del esposo de mi mamá, que es mi padrastro (Sujeto 3, masculino, 16 años, Colombia). Si, ya la mayoría de mi familia, la mayoría de mis familiares viven aquí y tienen sus, sus cosas establecidas (Sujeto 4, masculino, 15 años, Colombia). Siempre pensé como lo peor de que las personas de mi edad podían ser crueles, pero no, fue totalmente contrario me recibieron 144 Sandra Riquelme Sandoval y Nicolás Vera Álvarez súper bien, con las ayudas, ayudarme a buscar los libros, mostrarme el colegio, llevarme a la biblioteca, ese tipo de cosas fue como muy, muy amables, sin si quiera yo pedírselos, fue como muy buena la llegada al colegio (Sujeto 6, masculino, 16 años, Venezuela). Pues los hermanos de la iglesia fueron muy hermosos, nos dieron ropa, nos dieron como cosas que íbamos a necesitar para nuestra casa cuando la tuviéramos, ellos mismos fueron los que nos dieron la casa pastoral cuando empezamos a vivir (Sujeto 2, femenino, 16 años, Venezuela). Es importante relevar, dentro de las redes secundarias la presencia de entidades como iglesias que cumplen un rol de acompañamiento e integración importante en base a la participación voluntaria de las familias, distinto a lo ocurrido en el caso de la escuela como un espacio de participación formal e institucional obligatorio. De igual forma, llama la atención que los relatos no den cuenta de reconocimiento o valoración hacia las organizaciones de la sociedad civil migrantes o pro migrantes como red de apoyo familiar. Lo cual, a su vez, guarda coherencia con la ausencia de programas, iniciativas o procesos de intervención orientados al trabajo con infancia y adolescencia por parte, tal como señalan los líderes o representantes de las organizaciones de la sociedad civil de migrantes en La Araucanía (Riquelme et al., 2019), es un desafío el trabajo en aspectos relativos a trayectorias migratorias, gestión del duelo y adaptación, la inclusión al sistema educativo y el trabajo con las familias por medio del fomento de una parentalidad positiva con mayor apertura cultural. Pasando a un plano descriptivo de algunas otras características propias de las familias, podemos observar la categoría Estilos educativos parentales, comprendida en este estudio, tanto desde el ejercicio del derecho a tener opinión de las y los adolescentes, como desde la perspectiva intercultural. Es por esto que, si bien existen autores que han definido muy claramente elementos y estilos educativos o de socialización familiar (Baumrind, 1978; Darling y Steinberg, 1993; Musitu y García, 2004) hemos ampliado estas conceptualizaciones 145 Trayectorias migratorias y familias... tradicionales en consideración a los criterios señalados precedentemente, según los relatos de las y los adolescentes migrantes. De tal forma, se subdividirán los estilos educativos parentales en dos grandes grupos o subcategorías emergentes, asociados a una educación más bien Estricta y otra de carácter Participativa. La primera, Estilo Educativo Parental Estricta, con lógicas más bien tradicionales y con tintes adultocentristas, se caracteriza por emplear estrategias principalmente coercitivas como formas validadas de disciplinamiento o corrección de conductas culturalmente no aceptadas, lo que en general se ve tensionado, debido a la diferencia en los comportamientos que las y los adolescentes desarrollan en el contexto del país de destino, como también en aspectos propios de la cultura chilena y la distancia que se produce con el país de origen. La cultura haitiana, eh como mi madre es muy estricta, como, me revisa todo, la mochila, el teléfono, todo, cuando hago, cuando voy allí, controla la hora, todo eso, porque las madres haitianas son muy duras y cuando no estudia te pegan, si, la madre haitiana te pega muy fuerte … mi mamá siempre me está diciendo voy a ir a la escuela porque no estudias, porque no haces esto, porque siempre estás en el teléfono y yo le explico mamá, acá no es lo mismo que en Haití de estudiar los libros (Sujeto 7, femenino, 15 años, Haití). Una segunda subcategoría relevante, se asocia a un estilo educativo más Participativo, diferenciado del descrito anteriormente, puesto que se considera más cercano al enfoque de derechos de niños, niñas y adolescentes, a partir de la consideración de estos de manera activa, por medio de la posibilidad de expresar sus ideas y opiniones, además de otorgarles la posibilidad de tomar decisiones, basados en el concepto de autonomía progresiva. Por lo menos en nuestro caso, a mi hermana y a mi jamás nos han prohibido hacer alguna actividad que sea especialmente de acá de Chile… el otro lado es como enseñarle a mi familia cosas… igual ha sido como un proceso de eso y yo he tenido como que enseñarles y 146 Sandra Riquelme Sandoval y Nicolás Vera Álvarez decirles esto pasa por esto y esto pasa por esto, esto está bien y esto no está bien (Sujeto 6, masculino, 16 años, Venezuela). De esta forma, cada uno de los estilos educativos familiares son un punto de referencia importante para la trayectoria migratoria individual de la y el adolescente, a partir de la inclusión del enfoque de derechos y la consideración de la dimensión intercultural en la comprensión de las trayectorias migratorias. Esto sugiere, que el abordaje comprensivo de estas dimensiones debe considerar el contexto como nicho ecológico, permitiéndonos una comprensión holística e integrada que incorpore los factores culturales presentes en la crianza y ejercicio de la parentalidad en el núcleo de la familia trasnacional o migrante. Respecto a la categoría Apertura cultural, se pueden observar al menos dos dimensiones o campos semánticos, desde los cuales se puede analizar la permeabilidad de fronteras culturales por parte de las familias. La primera se relaciona con la subcategoría Costumbres, entendidas como formas de comportamiento y acciones propias de una cultura (Echeverría, 2019). Como segunda subcategoría están los Valores, comprendidos como principios rectores de una determinada sociedad y cultura que permean a nivel individual y que son transmitidos entre sus miembros (ídem). A continuación, algunos relatos que dan cuenta distintos tipos de apertura familiar respecto a estas dos subcategorías: Por lo menos en nuestro caso, a mi hermana y a mi jamás nos han prohibido hacer alguna actividad que sea especialmente de acá de Chile, a probar cierto tipo de comidas, a cantar canciones que ustedes cantan, jamás en lo absoluto no han prohibido porque si nos mudamos para acá es para aprender de otras culturas (Sujeto 6, masculino, 16 años, Venezuela). En nuestro país vale mucho el respeto, mucho… en Chile es muy diferente, los niños en la escuela no respetan al profesor cuando le habla, le hace la cara mala y todo eso y yo no soy así, como si los 147 Trayectorias migratorias y familias... profesores son como me dieron el diploma de respeto porque soy muy respetuosa (Sujeto 7, femenino, 15 años, Haití). En este sentido, la influencia y/o fuerza socializadora de la familia en aspectos valóricos o de costumbres, generan un contexto que invita a las y los adolescentes a tomar postura frente a la propia definición de fronteras culturales en la construcción de identidad. Finalmente, dentro de las categorías de trayectorias migratorias en la dimensión familiar, surge lo relativo a Mecanismos de transmisión cultural, empleados o desarrollados de manera estratégica por las familias para compartir y preservar las costumbres, valores, creencias y aspectos culturales trasmitidos principalmente a niños, niñas y adolescentes. Como subcategorías emergentes, observamos distintos medios a través de los cuales se promueve dicha valoración cultural de origen. La primera subcategoría, guarda relación con la Música, folklore propio de los países de origen; o bien con artistas nacionales que representan aspectos significativos de la cultura de cada país. Compartir por medio de la escucha, la ejecución o la expresión corporal (danza), se puede entender como un mecanismo reconocido en los relatos, para mantener la conexión con las raíces. Una segunda subcategoría se relaciona a la Gastronomía, algo cotidiano pero de gran importancia, puesto que la preparación de los alimentos y el uso de algunos ingredientes no convencionales es algo que se disfruta mucho y a través de lo cual surge la posibilidad de asociar sabores a los recuerdos del país de origen, como vemos, la activación de la memoria emotiva también actúa como gatillador de conductas asociadas a la mantención de la cultura. Otro aspecto relevante, y como tercera subcategoría tenemos las Costumbres, dentro de las cuales destacan algunas celebraciones propias de los países de origen, tales como fiestas de independencia, pero también las tradiciones o costumbres en fechas compartidas con el país de destino, pero ejecutadas de manera diferenciada, como pueden ser la celebración de la navidad y año nuevo, en donde se integran otras subcategorías en la elaboración de la costumbre, puesto que las preparaciones gastronómicas son distintas, así como la música asociada a dichas fechas son diferentes en cada uno de los países. 148 Sandra Riquelme Sandoval y Nicolás Vera Álvarez Finalmente, pero no menos significativo se puede relevar la subcategoría Idioma, que alude en específico a la población haitiana, que, a través de su lengua nativa Creole, mantiene tanto la comunicación familiar, como la comunicación entre connacionales, lo que por si es un acto de preservación cultural. A continuación, presentamos un claro ejemplo del esfuerzo familiar por la perpetuación cultural: … no hablo mucho creole. El entrevistador le consulta: ¿Con tu mamá ahora estabas hablando creole? –ante lo cual responde: Sí, le estaba preguntando cómo es Haití porque ella sabe, yo no sé mucho, mi mamá lo maneja súper bien. El entrevistador le consulta: ¿Y tú cuándo usas más el creole? –el adolescente responde: Pa’ hablar con mi mamá y con otros amigos haitianos … ella me quiere enseñar a escribir en creole, es que no sé escribir en creole. El entrevistador le consulta: ¿Cómo vas con eso? –adolescente responde: Se me olvidó todo, es que es demasiado difícil, ahí me quedo con la cultura del chileno que es mejor (Sujeto 1, masculino, 14 años, Haití). Tal como se observa en el ejemplo, la transmisión cultural y mantención de las costumbres y tradiciones en el seno de la familia, es una función intrínseca a la cual las y los adolescentes se ven incentivados por medio de diversas estrategias y mecanismos; mientras que por otra parte, son expuestos a un contexto sociocultural distinto fuera del hogar y que pudiese resultar más o menos distante de lo socializado a nivel familiar, impactando en los procesos de construcción identitaria de manera diferenciada, dependiendo de cómo se resuelva la tensión entre factores asociados a la socialización primaria y secundaria. De igual forma, cabe señalar que en base a lo expuesto en cada uno de los relatos podemos visibilizar que transversalmente a los distintos Mecanismos de transmisión cultural, existe una participación importante y protagónica de las madres como transmisoras de estos elementos. Esto desde un enfoque de género, reafirma la reproducción de estructuras tradicionales y patriarcales que asimilan el rol de la mujer a labores domésticas y de crianza, en el plano de lo privado. 149 Trayectorias migratorias y familias... CONCLUSIONES Un aspecto relevante es considerar y reconocer las trayectorias migratorias como un proceso vital (Toledo, 2012), con hitos que marcan la experiencia de niños, niñas y adolescentes, puesto que no tan solo dicha vivencia se remite a un plano de movilidad humana, sino que involucra un cambio consistente en todos los aspectos de la vida, entorno, relaciones, interacciones. En las trayectorias migratorias, cada adolescente en su proceso de construcción y reconstrucción identitaria va significando dicha experiencia, tomando elementos sociales y culturales que les permiten desarrollarse (Aparicio y Tornos, 2009). Se hace evidente que con el fin de resguardar el desarrollo de una identidad prosocial y saludable que potencie las habilidades de las y los adolescentes, se requiere el apoyo constante en los núcleos o espacios significativos de interacción, como lo es la familia. Es necesario que esta brinde contención y apoyo emocional durante todo el proceso (Ciurlo, 2014), lo cual comienza desde la emigración y los ritos asociados a la despedida de referentes significativos, la anticipación de la decisión y por sobre todo, la validación de niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, actores protagonistas de la migración, dejando a un lado las lógicas adultocéntricas que invisibilizan su poder de participar en la toma de decisiones, relegando su voluntad al mandato familiar (Zúñiga, 2017). Esto último, es un punto fundamental en la mirada que se le da a la infancia y adolescencia migrante, puesto que no solo existen en función de ser objetos de la migración y/o atendidos de manera pasiva a partir de la ansiedad y preocupación que generan en las y los adultos. Se puede identificar la relevancia de la Familia transnacional, como un sistema de vínculos creados en la virtualidad y que constituyen una red que provee apoyo emocional y elementos culturales que promueven un sentimiento de unidad (Puyana Villamizar, Micolta León y Palacio, 2013). Complementariamente, podemos concluir que es relevante la conexión a una red de apoyo familiar, a nivel primario con la familia transnacional, pero también con la familia extensa a partir de la configuración familiar en destino, como es el caso de familias reconstituidas con parejas chilenas, lo cual, a su vez, les permiten 150 Sandra Riquelme Sandoval y Nicolás Vera Álvarez contar con el apoyo de familia extensa en Chile, como también contar a nivel secundario con redes institucionales, en términos laborales, de vivienda, educacionales, entre otros (Martínez, 2004). Un antecedente importante para la conexión a dichas redes se vincula con la existencia de migración familiar previa, un punto de partida beneficioso para navegar en el contexto de destino. Otro aspecto central, guarda relación con los Mecanismos de transmisión cultural, identificados por las y los adolescentes en el núcleo familiar, donde se busca la preservación y transmisión de valores, costumbres y otros elementos culturales como estrategias y mecanismos para evitar la aculturación. Es importante considerar que la dimensión familiar es relevante en la construcción de significados de las trayectorias migratorias, puesto que cada aspecto señalado anteriormente, aporta elementos a las y los adolescentes para la atribución de sentimientos, opiniones y a las experiencias individuales desde la mediación de referentes afectivamente significativos, reafirmando el rol socializador de la familia. Finalmente, es importante señalar que existen categorías significativas transversales que, desde la dimensión familiar, contribuyen en la configuración de distintas trayectorias migratorias. Específicamente hablamos de la apertura cultural y los estilos educativos familiares, como categorías especialmente sensibles, las cuales dependiendo de cómo se manifiesten en los distintos núcleos familiares pueden contribuir en el desarrollo de trayectorias de integración, resistencia o exclusión. Esto es, familias que tengan una menor apertura cultural, con fronteras y límites rígidos, pueden potencialmente propiciar un escenario de tránsito a trayectorias de resistencia y exclusión. AGRADECIMIENTOS Este trabajo es financiado por el proyecto Converging Horizons: Production, Mediation, Reception and Effects of Cultural Representations of Marginality (SOC180045), de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile. 151 Trayectorias migratorias y familias... BIBLIOGRAFÍA Aparicio, R. y Tornos, A. (2009). Migraciones, diversidad cultural y teoría de la cultura. Papers. Revista de sociología, págs. 139-153. Castles, S. (2003). La política internacional de la migración forzada. 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Atenea, págs. 43-68. 255 La lectura de imágenes periodísticas como estrategia... investigación válidas para el futuro. Si bien, el instrumento original contaba al igual con 4 apartados y 47 preguntas, estas se adaptaron a la terminología latinoamericana y precisamente chilena, pues, el contexto en el que se adecuaba las preguntas del instrumento original se circunscribía a fenómenos de inmigración y multiculturalidad más propios del mundo europeo. El instrumento (pretest y postest) validado está compuesto por 47 preguntas, dividido en cuatro apéndices identificados desde la letra A hasta la letra D. El apéndice A cuenta con 10 preguntas, es decir parten desde A-1, A-2, A-3… A-10. El apéndice B cuenta desde el B-1 hasta el B-7; El apéndice C, cuenta desde C-1 hasta C-18 y finalmente el apéndice D cuenta con 12 preguntas desde el D-1 hasta el D-12. BOOK FOTOGRÁFICO El test denominado book fotográfico es elaborado ad hoc con una totalidad de 24 fotografías, compuesto por la selección de las imágenes de cada uno de los repositorios (EMOL y MAPUEXPRESS). Se fijaron criterios técnicos, propios de la estandarización de la imagen fotográfica y también la justificación de que ambos medios representan posiciones/opciones diferentes en el conflicto Estado versus pueblo Mapuche; siendo EMOL parte de El Mercurio y, este, un medio conservador que da cuenta de una visión conservadora sobre el conflicto mapuche (Vergara, 2017). En el buscador de imágenes se ha puesto frase entre comillas, este reduce los resultados de la búsqueda a aquellos que solamente contengan las palabras claves exactas. Esta búsqueda fue construida en base a cuatro criterios (González Aburto, 2017): Criterio 1. Conflicto Mapuche, Ataques. Criterio 2. Conflicto Mapuche, Manifestaciones. Criterio 3. Conflicto Mapuche, Judicial. Criterio 4. Conflicto Mapuche, Detenciones. PROCEDIMIENTO El procedimiento de aplicación de los instrumentos es de acuerdo con el diseño cuasi experimental explicitado anteriormente y cuenta con cuatro etapas específicas. La aplicación de los instrumentos fue en plazos 256 Alejandro Arros-Aravena, et. al. acotados, desde el mes de octubre de 2018 hasta el mes de marzo de 2019, se integraron a los estudiantes de carreras señaladas, y se clasifican por etapas. FASE 0 La fase 0 comprendió la inclusión de la totalidad de los estudiantes de la carrera de periodismo y diseño de primer y cuarto año respectivamente, esta totalidad comprendida por 110 estudiantes, se los contactó personalmente, y se les describió el objetivo del estudio, la privacidad con que se trataría su identificación y los datos recopilados, esto fue salvaguardado con la entrega de un consentimiento informado el cual fue voluntariamente firmado y autorizado por todos los participantes de este estudio. En esta misma fase 0 se determinó el grupo de control y el grupo experimental, pero esta información no fue compartida inicialmente con los estudiantes, a modo de no sesgar con información preparada, la selección fue aleatoria priorizando la equidad participativa de estudiantes de ambas cohortes, de modo de dejar la mitad correspondiente de las dos carreras. FASE 1 En la fase 1 se les aplicó a todos los estudiantes, tanto del grupo de control como del grupo experimental, la prueba denominado pretest de actitudes hacia la interculturalidad. El instrumento que contempló 47 preguntas. FASE 2 A continuación, pasadas cuatro semanas de este pretest, se inició la fase 2. En sesión de 30 minutos se aplicó al grupo experimental el book fotográfico el que contenía 24 imágenes fotográficas con una exposición de 60 segundos de cada una de ellas. FASE 3 Pasadas cuatro semanas, se le aplicó el postest nuevamente a la totalidad de estudiantes, 110 en total, que en este caso es el mismo pretest, de modo de observar si las imágenes tuvieron una influencia en la actitud intercultural de los estudiantes en su proceso de formación profesional (Campbell y Stanley, 1995). 257 La lectura de imágenes periodísticas como estrategia... ANÁLISIS DE DATOS En nuestra investigación existió un análisis cuantitativo a partir de los datos obtenidos por los instrumentos aplicados. En este conjunto de datos se obtuvieron las relaciones que se presentan entre las variables estructurales que delimitaron las características de la muestra y las competencias profesionales analizadas en la formación. Las variables consideradas fueron las siguientes: Variable género Variable carrera Variable cohorte Variable (A) sobre los prejuicios hacia el racismo Variable (B) sobre los prejuicios religiosos Variable (C) sobre los prejuicios culturales Variable (D) sobre los prejuicios económicos. El estadístico que se usó para calcular la confiabilidad del cuestionario de actitudes hacia la Interculturalidad es el alfa de Cronbach, y el valor fue de 0,881 lo que lo hace confiable, considerando que en Ciencias Sociales el número mínimo es de 0,67 (Escalante et al., 2002). Tabla 1. Estudiantes por carrera Fuente: Elaboración propia. Cantidad de estudiantes Porcentaje Porcentaje acumulado Válidos Diseño 42 38,18 38,18 Periodismo 68 61,82 100,0 Total 110 100,00 258 Alejandro Arros-Aravena, et. al. Tabla 2. Estudiantes según grupo de control y experimental por carrera Fuente: Elaboración propia. Tabla 3. Estadísticas descriptivas del puntaje total por carrera Fuente: Elaboración propia. Cantidad de estudiantes Porcentaje Porcentaje acumulado Válidos Control diseño 17 15,45 15,45 Experimental diseño 25 22,73 38,18 Control periodismo 37 33,64 71,82 Experimental Periodismo 31 28,18 100,00 Total 110 100,00 Carrera que cursan los estudiantes Totales pretest Totales postest Diseño N 42 42 Media 127,95 151,00 Mediana 122,50 151,50 Mínimo 90 98 Máximo 171 178 Desv. típ. 21,485 18,030 Periodismo N 68 68 Media 134,41 156,25 Mediana 132,00 158,00 Mínimo 92 124 Máximo 169 182 Desv. típ. 21,061 13,803 Total N 110 110 Media 131,95 154,25 Mediana 127,50 157,00 Mínimo 90 98 Máximo 171 182 Desv. típ. 21,359 15,683 259 La lectura de imágenes periodísticas como estrategia... Pese a estos resultados, era imprescindible ver de manera estadística si el grupo experimental había demostrado un alza significativa respecto al grupo de control. Es por eso que luego de crear las cuatro nuevas variables con la diferencia del puntaje pretest y postest en las cuatro dimensiones, respectivamente, se aplica la prueba de U Mann Whitney, planteando las siguientes hipótesis. H0: La diferencia entre el pretest y postest en el puntaje de las cuatro dimensiones es igual en el grupo control y en el grupo experimental. H1: La diferencia entre el pretest y postest en el puntaje de las cuatro dimensiones no es igual en el grupo control y en el grupo experimental. Regla de decisión: Nivel de significancia ( ): 0,05 Con p < 0,05 se deber rechazar H0 Con p > 0,05 no se debe rechazar H0 RESULTADOS Tabla 4. Estadísticos de contraste (*) Fuente: Elaboración propia. Como el p valor es menor a 0,05, se debe rechazar la hipótesis nula (H0). Se concluye que existen diferencias estadísticamente significativas en la diferencia entre el pretest y postest, en el puntaje de las cuatro dimensiones entre el grupo control y el grupo experimental. Diferencia A Diferencia B Diferencia C Diferencia D U de Mann-Whitney 337,000 341,000 297,500 464,000 W de Wilcoxon 1822,000 1826,000 1782,500 1949,000 Z -7,181 -7,246 -7,281 -6,290 Sig. asintót. (bilateral) ,000 ,000 ,000 ,000 (*) Variable de agrupación: Tipo de grupo. 260 Alejandro Arros-Aravena, et. al. Esto nos lleva a demostrar estadísticamente el aumento significativo de la tolerancia hacia la interculturalidad del grupo experimental, después de haber sido expuestos al input visual, es decir, en este estudio fue un book fotográfico compuesto por 24 imágenes fotográficas. CONCLUSIÓN Hoy, en un mundo globalizado y dominado por las imágenes, sean estas en movimiento o fijas, deben ser utilizadas dentro del contexto educacional. Para esta investigación en particular se consideró la utilización de la imagen fotográfica, dispuesta específicamente en medios de comunicación periodísticos como lo es el caso de sitios o repositorios de prensa digital. Los jóvenes estudiantes, quienes a diario no solo se documentan a través de la docencia, sino que se informan mediante estos medios de comunicación, están siendo permeados por estas imágenes las que influyen considerablemente en la toma de decisiones, es por esto, que el propósito de esta investigación, la cual estaba fundada en la pregunta si la adquisición de valores culturales propios de una sociedad que se mueve vertiginosamente hacia la interculturalidad, dependía en cierta manera de la exposición de jóvenes estudiantes universitarios a imágenes fotográficas. La respuesta obtenida en este estudio nos entrega un elemento fundamental a la hora de tomar decisiones académicas, y es el considerar la inclusión de fotografías dentro del currículo docente, ya que, según se ha concluido, produce un cambio significativo en la actitud intercultural en jóvenes estudiantes universitarios. AGRADECIMIENTOS Los autores agradecen a la Universidad del Bío-Bío, Chile, que ha financiado esta investigación a través del Fondo de Investigación en Docencia año 2019, código Dica 195005 4/Ien DU y cuyo título es “La lectura de imágenes periodísticas como estrategia de educación intercultural en estudiantes universitarios. El caso de la cultura mapuche en Chile en el contexto de Valparaíso y Chillán”. 261 La lectura de imágenes periodísticas como estrategia... BIBLIOGRAFÍA Agustín, M. del C. (2015). La lectura de las imágenes fotográficas orientada hacia la representación documental. Encontros Bibli: Revista Eletrônica de Biblioteconomia e Ciência Da Informação, 20(1). Burgin, V. (1986). The End of Art Theory: Criticism and Post- Modernity. Atlantic Highlands, 40. Campbell, D. y Stanley, J. (1995). Diseños experimentales y cuasiexperimentales en la investigación social. Buenos Aires: Amorrortu. Del Valle, C. y Osorio, S. (2018). El conflicto Estado-pueblo mapuche en Chile. 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Desde la perspectiva de la justicia intercultural, se puede ver que la ontología jurídica y teoría del derecho y, en consecuencia, la interpretación y aplicación de justicia –en donde intervienen tribunales, fiscales, jueces, abogados– ha sido históricamente el núcleo de la injusticia materializada en el despojo y robo de las tierras mapuche, por la falta de garantías y protección de los derechos indígenas. Sobre este contexto, el maltrato, sufrimiento, humillación y racismo que sufren cotidianamente los mapuche, unidos a la exclusión y marginación de toda decisión que los afecte, constituye un proceso sociohistórico complejo de negación de reconocimiento, en cuyo desarrollo opera el engaño de un falso reconocimiento que produce una profunda herida moral en los mapuche. En este sentido, proponemos explorar 264 Jorge Araya-Anabalón y Solange Cárcamo Landero la justicia intercultural como una invitación necesaria, que busca una construcción y reinterpretación dialógica e intercultural del derecho, en la aplicación de justicia en un espacio cultural contextual de conflicto. LA INJUSTICIA COMO ORIGEN Y CAUSA DE LA AGUDIZACIÓN Y RADICALIZAN DEL CONFLICTO ENTRE EL ESTADO DE CHILE Y EL PUEBLO MAPUCHE El poeta Pablo Neruda refleja, en parte, el drama histórico de los mapuche respecto a la injusticia, al expresar: Si Temuco era la avanzada de la vida chilena en los territorios del sur de Chile, esto significaba una larga historia de sangre. Al empuje de los conquistadores españoles, después de trescientos años de lucha, los araucanos se replegaron hacia aquellas regiones frías. Pero los chilenos continuaron lo que se llamó “la pacificación de la Araucanía”, es decir, la continuación de una guerra a sangre y fuego, para desposeer a nuestros compatriotas de sus tierras. Contra los indios todas las armas se usaron con generosidad: el disparo de carabina, el incendio de sus chozas, y luego, en forma más paternal, se empleó la ley y el alcohol. El abogado se hizo también especialista en el despojo de sus campos, el juez los condenó cuando protestaron, el sacerdote los amenazó con el fuego eterno. Y, por fin, el aguardiente consumó el aniquilamiento de una raza soberbia cuyas proezas, valentía y belleza, dejó grabadas en estrofas de hierro y de jaspe Don Alonso de Ercilla en su Araucana (1974, pág. 16). Se puede constatar que las demandas y reivindicaciones mapuche por justicia han sido históricamente ignoradas por el Estado de Chile. Este ha respondido con mecanismos de eliminación o asimilación, expresados en la judicialización y criminalización de los mapuche, desde un sistema jurídico penal que emplea todo el aparato punitivo, el disciplinamiento y la normalización para imponer la ley. Así, la ocupación militar del territorio mapuche, llamada “pacificación de la Araucanía”, consistió en diversos episodios de crueldad inhu- 271 Justicia intercultural y reconocimiento dialógico del pueblo Mapuche... En la misma dirección, la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), que desarrolla una política más radical de recuperación territorial y autonomía, sostiene un quiebre con la institucionalidad del Estado. La CAM plantea un reclamo de 200.000 hectáreas compradas en forma engañosa por las empresas forestales y particulares; y, al respecto, plantea su postura política de la siguiente manera: … es la lucha frontal de los mapuche contra un sistema que nos sigue oprimiendo. Las distintas formas de opresión se expresan actualmente en el fuerte desarrollo del proceso de inversión nacional y transnacional en nuestro Wal Mapu, en donde el resurgir de la lucha mapuche tiene como objetivo evitar la desaparición del pueblo Mapuche (WEFTUN; cit. en CAM, 2010, pág. 1). Otro punto controversial del discurso de las organizaciones mapuches, y que Huenchumilla afirmaba anteriormente, es lo que la CAM reivindicó desde el comienzo de sus acciones: La autonomía del Estado-nación Mapuche, que implica: … conciencia en los aspectos históricos, políticos y culturales, que ha permitido una lucha superior. Pasando de un sentimiento mapuche de pertenencia a un pueblo, a un manejo de un concepto de pueblo y Nación, que es incorporado por la dirigencia de las comunidades en conflicto, quienes ven en la defensa de sus tierras la defensa de un espacio territorial más amplio, que no solo compete a los afectados, sino que al conjunto de nuestro pueblo (op. cit., pág. 3). Otro testimonio sobre el conflicto intercultural lo aporta Llancapán (2007), mapuche y miembro del consejero Nacional de la Corporación de Desarrollo Indígena (CONADI), quien sostiene: Un día, alguien me dijo: ¡Qué tanto con los mapuches! ¿Qué le han aportado ustedes a Chile? Yo le respondí: Ni más ni menos que el territorio. Pero estoy muy consciente de algo: muchas de las 272 Jorge Araya-Anabalón y Solange Cárcamo Landero fortunas de Chile se hicieron en base al robo de nuestro pueblo. Mucho de los tipos que son potentados son tipos sinvergüenzas y ladrones (pág. 50). Otro actor es la Iglesia católica, que ha mostrado solidaridad y apoyo a la causa mapuche, lo que se refleja en declaraciones y opiniones, como la expresada por el obispo de la diócesis de Temuco: Aquí hay que valorizar a un pueblo, descubrirlo, conocerles para quererlos y dialogar con ellos. Aquí se mete en un saco la cuestión de los mapuche y hay un desconocimiento del pueblo. Acá se mezcla y se habla del problema mapuche, de los mapuche, del conflicto ... ¿Por qué acá se aplica la ley Antiterrorista a los mapuche y a los otros no? Y por eso espero que se haga una ley justa de acuerdo a los parámetros internacionales (Obispo de La Araucanía; cit. en C. Vial, 2012, pág. 12). En este escenario, las organizaciones mapuche han depositado su confianza en las cortes de derecho internacional, utilizando el cumplimiento de los convenios y acuerdos firmados por Chile. LA JUSTICIA INTERCULTURAL Y LA LUCHA POR EL RECONOCIMIENTO: UNA INTERPELACIÓN CRITICA A UNA TRADICIÓN JURÍDICA QUE GENERA INJUSTICIAS Cuando hablamos de reflexionar y construir justicia intercultural situada y contextualizada en la Región de La Araucanía, no estamos excluyendo la posibilidad de contribuir colaborativamente con otras regiones de Chile. De este modo, no es solo una denuncia o una crítica a un sistema jurídico, pues nuestro objetivo es desatar nuevas lecturas desde la experiencia y el reconocimiento de quienes sufren, particularmente, desde la valoración de los relatos que recuperan los “KUIFI RUPAN DUNGU” o “Los asuntos de antes”, los “NGITRAMFI KUIFIKE DUNGU” o “Los que cuentan asuntos pasados” y “NGTRAM KUIFIKE DUNGU” o “Conversar de los asuntos del pasado”; todos ello contextualizado en el drama presente. No se trata de una búsqueda reflexiva inspirada en esencialismos o idealismos, tampoco en rela- 273 Justicia intercultural y reconocimiento dialógico del pueblo Mapuche... tivismos; sino de una reflexión crítica enfocada en una lucha por el reconocimiento que requiere una justicia intercultural, construida desde una hermenéutica intercultural de proporcionalidad (Beuchot, 1997). Desde esta perspectiva “El hermeneuta no está ‘aquí’ ni ‘allí’, está en el ‘entre’, y desde allí se reinterpreta a sí mismo, recrea su pre-comprensión y al mismo tiempo, interpreta la visión del otro, y al hacerlo, la recrea desde su topos cultural” (Fornet-Betancour, 2001b, pág. 13). Ello incluye dar razones y fundamentos de la no-indiferencia de las situaciones de injusticia, en un contexto cultural compartido y enriquecido por los procesos de intercambio cultural entre mapuche y chilenos. No obstante, nuestro análisis del conflicto Estado de Chile - pueblo Mapuche nos sitúa en la propuesta de A. Honneth (1997), al constatar que la violencia en La Araucanía, se explican, porque “los motivos de rebelión y de resistencia social se constituyen en un espacio de experiencias morales que brotan de la lesión de expectativas profundas de reconocimiento” (pág. 197). Por lo tanto, dicha violencia es consecuencia de “un falso reconocimiento [... que] puede infligir una herida dolorosa que causa a sus víctimas un mutilador autoodio”; más aún si consideramos que “el reconocimiento es una necesidad humana vital” (Taylor, 2006a, pág. 328). Ahora, este proceso permitiría restaurar confianzas, si alguna tradición está en crisis (fundamental o radical), tiene la posibilidad de entender de un modo nuevo la tradición rival, es decir: … cuando hayan comprendido las creencias de la tradición ajena, pueden encontrarse obligados a reconocer que desde dentro de esta otra tradición es posible construir, a partir de los conceptos y de las teorías peculiares a ella, lo que no eran capaces de proporcionar con sus propios recursos conceptuales y teóricos: una explicación coherente y esclarecedora (MacIntyre, 2001, pág. 345). En esta misma línea, Mauricio Beuchot muestra una mirada del multiculturalismo y la interculturalidad como una realidad que 274 Jorge Araya-Anabalón y Solange Cárcamo Landero necesita usar “una hermenéutica de las culturas que nos permita tanto aprender de ellas como criticarlas, esto es, tanto juzgar favorablemente ciertos aspectos suyos como juzgar desfavorablemente otros” (Beuchot, 2005, pág. 21). Ahora, la hermenéutica analógica, en un sentido particular, surge del “pluralismo cultural analógico” (pág. 14); que tiene la potencialidad de permitir el equilibrio para resolver los dilemas políticos, especialmente, cuando existen desacuerdos profundos por las diferencias culturales entre comunidades. Así, el modelo analógico está representado por la cultura, espacio donde se respetan los derechos humanos y la diferencia, aunque estos no pueden ser absolutos e irrestrictos, siempre “se dan dentro de cierta búsqueda de identidad o igualdad, que permite la justicia” (pág. 43), en cuanto es la justicia la que iguala a todos, a diferencia de lo que hacen los bienes o la vida buena. De ahí que la justicia intercultural debe ser construida dialógicamente para no repetir los lamentables abusos y atropellos a la dignidad humana y superar la violencia. En este sentido, la filosofía intercultural, desde una crítica epistemología latinoamericana (Fornet- Betancourt, 2001), nos muestra la pluralidad de saberes y la reflexión intercultural como formas multifacéticas de articular los procesos teóricos con la diversidad histórica en la búsqueda de la diversidad de un saber contextual: … para esbozar una forma de racionalidad que traspase los límites actuales de teoría del entender y nos posibilite así ver el mundo y la historia desde la perspectiva de la aún periférica exterioridad del otro ... no hacer de nuestro mundo categorial el centro desde el cual nosotros “comprendemos” al otro, en el sentido de definirlo y determinarlo a la luz de nuestro horizonte de comprensión (op. cit., pág. 40). En esta mirada, se articulan tanto las razones hermenéuticas, como las razones ético-políticas que dan cuenta de las diversas formas de vida; lo que en nuestra propuesta de construcción de justicia intercultural significa producir una transformación del discurso de la teoría del derecho y la justicia, con el propósito de lograr un 275 Justicia intercultural y reconocimiento dialógico del pueblo Mapuche... saber intercultural en constante construcción, revisión y reaprendizaje desde el mundo mapuche y chileno. Dicho proceso implica comprender que “… universalizar no es expandir lo propio sino dialogar con las otras tradiciones; mancomunar formas de pensar y de hacer liberadoras desde las memorias subversivas de la humanidad” (op. cit., pág. 17); aspecto que Rodolfo Kusch (2009) situó como la “geocultura del pensamiento”. A su vez, este proceso significa, “re-conocer en el otro una fuente de sentido de igual originalidad y dignidad” (Fornet-Betancourt, op. cit., pág. 41); donde el encuentro con el otro es interpelación a nuestra manera de pensar, y que nos desafía a “respectivizar” nuestra propia posición originaria. En consecuencia, entendemos y contextualizamos la construcción de justicia intercultural en el reconocimiento mapuche, como un horizonte moral, que implica un permanente fluir de conflictos actuales y potenciales, que delinearán el proceso social interétnico hasta llegar a una solución constitucional de ciudadanía intercultural. Así, en la medida que los mapuche obtengan mayores cuotas de reconocimiento, esto se traducirá en su autorrealización, lo que les otorgará un estatus de autonomía, dignidad y respeto a la cultura mapuche. No obstante, el modelo jurídico chileno es injusto y humillante al no resguardar los derechos de los mapuches, simplificando y ocultando los detalles de las formas locales de atropello y falta de reconocimiento, para lo cual se establece un rígido control del discurso normativo que no muestra ni permite ver las profundas asimetrías, especialmente con los mapuche en situación de pobreza; aspecto que da cuenta de una aporofobia que es el rechazo al pobre (Cortina, 2017). De este modo, el poder jurídico se transforma en la estructura de disciplinamiento para el mapuche, a quien ve como transgresor, terrorista, insano, violento y anormal, delimitando claramente el contexto de sus “derechos jurídicos” y señalando las acciones que lo colocan al margen de la ley. En este sentido, la justicia intercultural inicia su trabajo abriéndose/escuchando una cultura con una racionalidad diferente, constituida por saberes ancestrales que definen y redefinen la identidad mapuche y que representan su forma de ser y estar en el mundo. Así, la justicia intercultural inicia su trabajo respondiendo 276 Jorge Araya-Anabalón y Solange Cárcamo Landero a la interpretación que los mapuche hacen de su propia historia; la que es significación moral y simbólica de un tipo de vida y, por lo tanto, el lugar desde donde nace la justicia indígena y las normas de la comunidad. En tal situación, el derecho no puede ser algo dado, ya determinado, anterior a su interpretación, algo que solo debe aplicarse. Al respecto, una mirada que entrelace el conocimiento mapuche con las perspectivas comunitarista e interculturales puede permitir avanzar en la construcción de ciudadanías interculturales para Chile (Araya, 2013). También debemos considerar, que la justicia intercultural es parte del reconocimiento que implica aspectos psicosociales, culturales y simbólicos, con lo cual da la posibilidad de conocer la otredad desde una escucha activa, que es fundamento de la racionalidad dialógica para interpretar el mundo. Así, en la lucha por el reconocimiento, los juegos de lenguaje y la búsqueda de “verdad histórica”, constituyen aspectos enriquecedores del diálogo intercultural; pues permiten articular culturas y diversos modelos de justicia. De ahí que, en la construcción de justicia intercultural, es necesaria una ética dialógica de la responsabilidad solidaria; pues es importante tomarse en serio la contingencia; lo que significa, según el decir de la filósofa Adela Cortina (1991): … hablar desde unas tradiciones y formas de vida determinada, pero no solo para ellas. Cualquier ser dotado de competencia comunicativa sabe que podría entenderse y ser capaz de llegar a acuerdo con cualquier otro ser dotado de la misma competencia; de modo que la posibilidad de entendimiento y acuerdo sobrepasa toda frontera de tradición y contexto y llega a cuantos poseen competencia comunicativa (pág. 25). Y de este modo, “la calidad social de las sociedades se mide por el grado en que pueden satisfacer las expectativas legitimas de reconocimiento expresadas por sus miembros” (Honneth, 2005, pág. 18) 277 Justicia intercultural y reconocimiento dialógico del pueblo Mapuche... CONCLUSIONES Los mapuche han hecho una evaluación moral del sistema jurídico chileno, deslegitimándolo desde su origen, mostrando pruebas de los abusos sufridos como una constante histórica; en cuyo desarrollo la estructura jurídica ha sido un agente de opresión política, social y cultural, que ha legalizado la producción y reproducción de formas patológicas de sociabilidad (reificación, alienación, explotación, racismo, etnocentrismo, marginación). Dentro de esta constante histórica de sufrimiento social y agravio moral, la situación más violenta ha sido la expulsión y robo de las tierras mapuche; frente a lo cual las demandas y reivindicaciones de este pueblo ancestral han permanecido inalterables a lo largo del tiempo. No obstante, hoy el pueblo Mapuche exige la responsabilidad y reparación del daño moral sufrido; y se enfrenta a un sistema jurídico deslegitimado por ellos, mediante prácticas de resistencia que sobrepasan “el estado de derecho” con acciones de recuperación del territorio. En tal sentido, una justicia intercultural basada en el reconocimiento dialógico del pueblo Mapuche favorecería la configuración de un sistema jurídico entendido como nuevo “espacio moral” co-construido para verificar responsablemente toda interpretación jurídica que afecte a los mapuche. De ahí, que la justicia intercultural resulta un imperativo ético ante la necesidad de construir un país efectivamente intercultural, con una justicia intercultural situada y contextualizada en los complejos y diversos territorios. De igual forma, la justicia intercultural no puede partir fundamentándose sobre definiciones jurídicas normativas fuertes, portadoras de una cargada histórica ordenadora de la realidad según el principio de superioridad/inferioridad de una cultura. Por lo tanto, es necesario contar con un sistema jurídico que reconozca los mínimos interculturales teniendo como referente los máximos interculturales. BIBLIOGRAFÍA Alcamán, S. y Araya, J. (1994). Manifestaciones culturales y religiosas del pueblo mapuche. Temuco: Obispado de Temuco. 278 Jorge Araya-Anabalón y Solange Cárcamo Landero Ancalao, D. (2020, 4 de agosto). S.d. El Mostrador. Araya, J. (2013). El reconocimiento del pueblo mapuche como superación del conflicto interétnico con el Estado de Chile: Propuesta para una ciudadanía intercultural. Tesis doctoral, Universidad de Valencia, España. Beuchot, M. (1997). Tratado de hermenéutica analógica. México: Ediciones UNAM. Beuchot, M. (2005). Interculturalidad y derechos humanos. México: Siglo XXI; Ediciones UNAM. CAM. (2010). WEFTUN. Página oficial de la coordinadora de comunidades mapuches en conflicto Arauco-Malleco, Chile. En http:// www.weftun.org/ Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2014). Documento sobre condena de mapuche. Washington: CIDH. Cortina, A. (1991). Introducción. En K. O. Apel, Teoría de la verdad y ética del discurso. Barcelona: Paidós; I.C.E.U.A.B. Cortina, A. (2001b). Ciudadanos del mundo. Madrid: Alianza. Cortina, A. (2017). Aprorofobia, el rechazo al pobre. Barcelona: Paidós. Diario Oficial, Chile. (1993). Título I, Párrafos 1 y 2. Ley Indígena N° 19.253, Protección, Fomento y Desarrollo de los Indígenas en Chile. Santiago de Chile: Gobierno de Chile. Fornet-Betancourt, R. (2001b). Transformación intercultural de la filosofía. Bilbao: Desclée. Foucault, M. (1978). Vigilar y castigar. México: Siglo XXI. Foucault, M. (1992). Verdad y poder, págs. 175-189. En M. Foucault, Microfísica del poder. Madrid: La Piqueta. Honneth, A. 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Penchuleo, L (2010) Entrevista a dirigente de la organización política Wallmapuwen. Azkintuwe. Pinto, J. (2012). S.d. Diario Austral de Temuco. Royo-Letelier, M. (2015). Derecho Penal e interculturalidad como manifestación del principio de igualdad. Política criminal, 10(19), 362-389. [https://dx.doi.org/10.4067/S0718-33992015000100012]. Taylor, C. (1992). El multiculturalismo y la política del reconocimiento. México: FCE. Taylor, C. (1994a). La ética de la autenticidad. Barcelona: Paidós Ibérica. Taylor, C. (2006a). Fuentes del yo: la construcción de la identidad moderna. Barcelona: Paidós Ibérica. Vial, C. (2012). Entrevista. Diario Austral de Temuco. Vicuña-Mackenna, B. (1868, 19 de agosto). Actas del congreso nacional de la república de Chile. La conquista de Arauco. Discurso pronunciado en la sesión de la cámara de diputados. Santiago de Chile: Ediciones BCN. 287 La metáfora conceptual de seguridad en los procesos de regularización de migrantes 2019), esto es la construcción psico-emocional-discursiva en la que cualquier ser humano basa los principios esenciales de su sistema de cognición. De manera práctica, se requiere resaltar metáforas ya presentes en el texto, pero con un peso menor, (lo que técnicamente se denomina como índice de cobertura): regularizar es acoger, regularizar es integrar, regularizar es seguridad, regularizar es futuro. Si bien, algunas de estas metáforas ya aparecen en la presentación creada sobre el Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos, sin embargo, no ocupan un espacio conceptualmente equilibrado en el texto. Para implementar esta mejora que sugerimos en el decreto es suficiente con poner más énfasis (marcadores discursivos) en los párrafos donde sí que aparecen estas metáforas conceptuales y optimizar la conexión entre los párrafos para que cognitivamente no solo el lector del Estatuto sino futuras acciones de comunicación puedan presentarlo como una estructura orgánica que es flexible y se adapta perfectamente al carácter multidimensional y multidireccional del fenómeno migratorio. 2) En el folio 9, primer párrafo tras el diagrama, que va de “A pesar de contar con cifras…” hasta “de integración social, económica y cultural, efectiva”; hay una ausencia conceptual clave que, a mi parecer, debe ser subsanada: ‘acompañamiento’. Es muy importante que el Estado no solo aparezca cognitivamente construido como el garante de la “identificación, registro y caracterización de la población migrante” sino también como “acompañante”. Es fundamental que el Estado también tenga el atributo de garante de un acompañamiento seguro que permita un desarrollo más eficiente de las acciones que establece este decreto. 3) En el ETPV, cognitivamente se asocian un conjunto de acciones (introducidas por un infinitivo) dentro del marco de las tres metáforas conceptuales operacionalizadas y la metáfora conceptual regularizar es seguridad se incluye la metáfora conceptual regularizar es acoger. Consideramos necesario advertir que esto es un error, ya que resta poder de movilización social y una respuesta pública positiva hacia la medida porque se invisibiliza la metáfora conceptual regularizar es seguridad que es la metáfora conceptual primaria del 288 Astrid Osorio Álvarez y Pablo Valdivia decreto. Por tanto, sugerimos que se operacionalice de tal manera que los tres dominios conceptuales (campos metafóricos) se interconecten mejor. Bastaría con añadir de manera longitudinal en la flecha algunos términos que articulen la metáfora regularizar es seguridad. Además, en el dominio conceptual “crece” consideramos poco efectivo el uso del término ‘apropiación’. Este debió ser reemplazado por el término mucho más positivo de ‘construcción’. Finalmente, se incide en exceso en la ‘integración socioeconómica’. Nosotros añadiríamos un término que sí está presente en el decreto y que es fundamental: ‘integración socioeconómica y cultural’. REFLEXIONES FINALES El Gobierno de Colombia tiene el desafío por delante de asegurar que la ejecución y desarrollo de la norma a nivel de control de fronteras y de procedimientos administrativos no quede desvirtuada por una aplicación de facto que desincentive o desinforme a la población vulnerable en los procesos burocráticos para conformar su correcta regularización. En este sentido, el Gobierno de Colombia deberá reforzar la inspección y la implementación de la norma estando muy encima de que los órganos competentes cumplan satisfactoriamente con los trámites establecidos. Es necesario realizar una pedagogía clara y estratégica sobre las razones por las que las personas refugiadas, que se han visto obligadas a salir de Venezuela, requieren de acciones de protección urgentes y duraderas, que les permitan, al igual que a los migrantes, integrarse y desarrollar un proyecto de vida en el país de acogida. En este sentido, creemos que una posible manera de reducir las barreras de acceso a derechos de esta población podría centrarse en promover procesos más expeditos y accesibles para reconocer el estatus de refugiado en Colombia. En una época marcada por la mercantilización del odio, Colombia ha tenido la valentía de ir a contracorriente. La importancia histórica de esta medida en este momento requiere de audacia en el desarrollo de la norma. Hay más de un millón de razones para asegurar un desarrollo de este decreto que esté a la altura de los prin- 289 La metáfora conceptual de seguridad en los procesos de regularización de migrantes cipios humanitarios y solidarios que han estado presentes tanto en su escritura como en su revisión. La inercia de las administraciones migratorias y el empuje de las narrativas culturales xenófobas deben superarse anteponiendo los Derechos Humanos a la especulación política. Colombia puede convertirse en brújula moral y en líder de la nueva ingeniería social que exigen nuestras complejas sociedades contemporáneas. La integración plena no es una utopía sino una realidad al alcance de la mano que depende de tomar las decisiones correctas. Por todo ello, es más necesario que nunca la colaboración estrecha entre todos los actores sociales, políticos, económicos, asociativos relacionados con los procesos migratorios desde el fértil marco de los estudios culturales interdisciplinarios y, de este modo, brindar acciones concretas que permitan mejorar sustancialmente las condiciones de vida y de desarrollo tanto de los migrantes como de los países de origen y de acogida. La migración es un desafío global que requiere de nuevas respuestas innovadoras y creativas. BIBLIOGRAFÍA Asma, S. T. y Gabriel, R. (2019). The emotional mind: the affective roots of culture and cognition. Londres; Cambridge: Harvard University Press. Migración Colombia. (2021). Distribución de venezolanos en Colombia, corte al 31 de diciembre. En https://www.migracioncolombia.gov.co/infografias/distribucion-venezolanos-en-colombia-corte-a- 31-de-diciembre Ministerio de Relaciones Exteriores, Colombia. (2017, 25 de julio). Resolución 5.797/2017. En https://www.migracioncolombia. gov.co/jdownloads/Resoluciones/Resoluciones%20-%202017/resolucion%205797-PEP%20venezolanos.pdf Ministerio de Relaciones Exteriores, Colombia. (2021, 1 de marzo). Decreto 216/2021. DO 51.603. En http://www.suinjuriscol.gov.co/viewDocument.asp?ruta=Decretos/30041439#:~:text =DECRETO%20216%20DE%202021&text=(marzo%2001)-,por%20 medio%20del%20cual%20se%20adopta%20el%20Estatuto%20Tempo- ral%20de,otras%20disposiciones%20en%20materia%20migratoria 290 Astrid Osorio Álvarez y Pablo Valdivia Musolff, A. (2016). Cross-cultural variation in deliberate metaphor interpretation. Metaphor and the Social World, 6(2), 205-224. [https://doi.org/10.1075/msw.6.2.02mus]. Thibodeau, P. H.; Matlock, T. y Flusberg, S. J. (2019). The role of metaphor in communication and thought. Language and Linguistics Compass, 13(5). [https://doi.org/10.1111/lnc3.12327]. Valdivia, P. (2019). Narrating crises and populism in Southern Europe: regimes of metaphor. Journal of European Studies, 49(3-4), 282-301. [https://doi.org/10.1177/0047244119865083]. 291 EN EL NOMBRE DEL PATER. RADIO LA CANTORA: LA PALABRA LIBERADA Azucena Racosta UN APARATO ATROFIADO Y ATROFIANTE Hay sobreentendidos palmariamente evidentes que, de enfrentarlos, no dejan de ser flagrantes y atroces paradojas. A nadie se le escapa que la cárcel (al referirnos a ella designamos ampliamente a toda la operatoria punitiva) desde sus orígenes históricos está imposibilitada constitutivamente de alcanzar los fines teóricos y declamatorios que dice perseguir. El resumen de su historia ha sido el acabado dechado del más rotundo fracaso1. Jamás ha funcionado. Parece haber sido hecha para no lograr hacerlo. La falta de funcionamiento intencional y deliberada es, paradójicamente, la más férrea garantía de su continuidad y permanencia en el tiempo. Ya que, si funcionara, se extinguiría. Reproduce, administra y multiplica el delito. Sobre esta perogrullada nos exaltamos al escuchar que en ella se trafica carne humana como si fuera mercancía. esta, su carne –sus cuerpos–, es la 1 Foucault (1975) señala que el debate sobre la reforma del sistema carcelario es casi contemporáneo con el nacimiento de la cárcel. 292 Azucena Racosta mismísima materia prima de la prisión. Continentes corpóreos tallados por la maravillosa invención de un artefacto grotesco que esculpe sobre las personas las causas y culpas de su delito, sin detenerse siquiera ante la muerte. Prácticas cotidianas que materializaron las metáforas clarividentes del ingenio kafkiano (Kafka, 2003). Tatuajes incrustados en la piel que denuncian sufrimiento, desamor, destierro y castigo como fórmula infalible de venganza. Venganza que siempre es contra el tiempo (según nuestra concepción lineal judeocristiana occidental del mismo). Los cuerpos son la sustancia venal que de antemano tiene un precio módicamente tarifado por el Estado, en tanto joven, morocho, pobre y torpe. Materia prima de la industria de la pobreza y la seguridad. Esto suele llenarnos de un muy pacato rubor civilizatorio; como si con renegar de la antropofagia y con la abolición de la esclavitud, estas aberraciones hubieran desaparecido. Pero están allí, transmutaron en lo que denominamos prisionización. Recordar, es volver a pasar por el cordio, por el corazón en su raíz etimológica; para ello, y obtener miseri-cordia (de idéntica raíz) alcanza con reparar en la peculiaridad que presentan las palabras y los ecos pintorescos que evocan. Por caso, el nombre que le daban a las endebles embarcaciones con las que traficaban personas desde África. Se las llamaba tumbeiras. Casi tal como en el argot carcelario se denomina tumba a la prisión. En estos barcos abyectos e inhumanos de los tripulantes, el único que sentía pena era el traficante ante la muerte de un pasajero negro. Su dolor era por el dinero que representaba perder la materia prima que muerta, se arrojaba al mar. En la tumba carcelaria, en la que primero se les quita la vida y después se los mata (en sentido absoluto en muchísimos casos y en números cada vez más ingentes), también hay traficantes-propi- etarios que se lamentan cuando pierden parte del producto, en este caso, paradójicamente será cuando el sujeto logre integrarse plenamente a la sociedad. De allí que el sistema se asegura de perpetuar y reproducir su mercancía que, una vez clasificada, numerada y tarifada ya no se perderá. Pronto y continuamente retornará. 293 En el nombre del pater. Radio La Cantora: la palabra liberada En libertad los delincuentes son inútiles para la sociedad; encerrados se transforman en el engranaje esencial de una industria que produce millones de pesos diarios. Puesto que, “los presos son trascendentes para la economía, ya no por lo que producen (a la manera del siglo pasado) sino por la colosal demanda que se genera en torno de ellos” (Poquet, 2005). La cárcel sofoca el potencial revolucionario que las contradicciones y la brutalidad del sistema social encienden en las personas en ella secuestradas. Se aseguran así de perpetuar la clientela. La cárcel deviene en una matricería que esculpe despiadadamente identidades y biografías, marcas de pertenencia como las del ganado en la fragua. A puro hierro, fuego y dolor registrará la trazabilidad y el eterno retorno de la res, esa cosa semoviente. El Estado ata al sujeto a su pasado haciéndolo eternamente presente, no solo con trazos burdamente delatores sobre su cuerpo, sino también en su psiquis. Se visualiza en los modos de relacionarse, en los movimientos corporales, en su léxico. Construye una subjetividad en la expresión de su personalidad social; una bestial marca mutilante de la dignidad y responsabilidad comunitaria por la que siempre revestirá la categoría de potencial sospechoso, encarnando al discriminado por antonomasia. Haciéndose el propio Estado protagonista en la conformación de la identidad delincuencial asegurándose una cuasi coautoría en la comisión de los futuros delitos, coautoría con una mayoritaria responsabilidad objetiva. Trágica constatación de los sociólogos Becker y Mead (Becker,1963), entre otros, que señalan especialmente las medidas que adopta el Estado para la presunta prevención de los crímenes y la propia comisión de delitos, y cómo es que a consecuencia de determinadas intervenciones se facilita la comisión de nuevos delitos. Constituyéndose la propia reacción social institucionalizada en un poderoso factor criminógeneo. Al ingresar a la cárcel por primera vez como sospechoso, además de sufrir los efluvios propios del concomitante contagio carcelario –convivencia entre pares–, experimentará como, el aparato punitivo estampa indeleblemente su crueldad como el tatuaje que no 294 Azucena Racosta es visible para el que lo porta en la frente. Lo transformará en una categoría utilitaria en la que forjará una verdadera y definitiva carrera criminal. El Estado y la sociedad son corresponsables. Comienza con el primer contacto que la persona vulnerada tiene con el Estado, que se da en la esfera punitiva (ciudadanía negativa) con las policías. Desde el vientre de la mamá tiene abortado el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, al trabajo, en suma, el derecho a una vida digna. Son objeto de usurpación del mismo Estado, que niega a los ciudadanos el reconocimiento de sus derechos sociales fundamentales, o sea, el acceso a la ciudadanía positiva. “Hemos moldeado estas sociedades de modo que fomentan formas no deseadas de comportamiento. Y al mismo tiempo reducen las posibilidades para el control informal. Todo este panorama obviamente influirá en la situación de las prisiones en el mundo industrializado” (Christie, 2005). Por lo que, si inicialmente los condujo predisponiendo los factores sociales, luego los retiene tenazmente imposibilitándolos de futuro, forzándolos a volver una y otra vez. La dañosidad de las actuales maneras de intervenir en las situaciones conflictivas, queda fuera de toda duda. CUMPLIMIENTO DE LA PENA, COMIENZO DE LA CONDENA El prisionizado atravesará el portón de salida, convencido de que ha purgado su condena cuando en realidad, el castigo recién comienza a ejecutarse palpablemente con una inescrupulosidad refinada y maquiavélica, ya que ahora, sin los muros invisibilizantes, lo aturdirá una enardecedora batería de discriminaciones y prejuicios sociales con los que se lo mantendrá remachado a la cruz de su pasado. No tan solo por los consabidos registros de antecedentes –una suerte de resabio de las antiguas penas mutilantes–, que hoy son empleados como factor segregatorio y limitante para obtener un puesto de trabajo, sino también por un sin número de normativas que vedan su reintegración social efectiva. Por ejemplo, las que regulan el ejercicio de ciertas profesiones tales como la de martillero público, escribano, chofer profesional, agente del Estado, o asumir roles de decisión en cooperativas o mutuales y un tan extenso como variopinto y desmoralizante etcétera. 295 En el nombre del pater. Radio La Cantora: la palabra liberada La cultura culpógena, de venganza, del castigo, crea una casta amputada de la aptitud de interacción social decente y de la capacidad de movilidad ascendente compuesta por una legión de capitis diminutio. Son quienes revisten la categoría de nuevos pecadores, herejes, el omnipresente reo de todos los males que como sociedad padecemos, los chivos emisarios por excelencia; personas que, por haber sido tocadas con su expansivo tentáculo, ven sus aptitudes para ser incluidas definitivamente decapitadas. Quienes permanecerán sino tras las rejas, detrás de una fría distancia social; como si fueran leprosos morales, subhumanos. Una enorme batería de discriminaciones, segregaciones, relegamientos y exclusiones; poderosos condicionamientos sociales que hacen que los sujetos reasuman una y otra vez la identidad de desviados tal como lo describe lustrosamente el interaccionismo simbólico de la Escuela Sociológica de Chicago. Esa crucifixión perpetua al pasado es la manera más efectiva de denigración humana en cuanto …todo ser humano posee la libertad de cambiar en cada instante. Podemos predecir el futuro de un hombre en el marco de un estudio estadístico, pero su personalidad es impredecible. La base de cualquier predicción viene conjugada por las condiciones biológicas, psicológicas y sociológicas. Sin embargo, uno de los rasgos principales de la existencia humana es, precisamente, la capacidad para elevarse por encima de esas condiciones y trascenderlas. Análogamente, en última instancia, el hombre se trasciende a sí mismo, es un ser auto trascendente (Frankl, 2015). Esta máquina de aniquilar la dignidad humana, desde sus orígenes parece ser regulada por una dinámica inconsciente que se presenta en todos los agentes estatales vinculados a la problemática delictiva. Políticos, legisladores, jueces, guardiacárceles, médicos, psicólogos, trabajadores sociales, psiquiatras, funcionarios y hasta el más raso de los empleados sostienen en concierto y de consuno en cada acto de su especificidad funcional la aplicación de la invisible ley de la menor elegibilidad, por la que las peores condiciones de encierro en cualqui- 296 Azucena Racosta era de sus áreas invariablemente tienen que ser peores a las peores condiciones imaginables en el medio libre. El ejercicio del poder punitivo en su conjunto, estructuralmente –desde su arbitraria selectividad, el entrenamiento social diferencial, los estereotipos, el efecto reproductor, el deterioro carcelario, la impunidad del white collar crime, la dañosidad social de los delitos económicos, la relación inversa entre poder económico y vulnerabilidad punitiva, y todas sus formas enmascaradas brindan el aspecto de un ente bestial y gravemente enfermo. LA PALABRA PROPIA. LA RADIO Las condiciones de detención no son dadas a conocer masivamente por trabajos científicos, o por los informes realizados por organismos de derechos humanos que realizan inspecciones en los contextos de encierro, porque estos carecen de divulgación. Por su parte, la prensa “seria” oculta tales violaciones a los pactos internacionales de derechos humanos. La información llega a los hogares mediada por la televisión en diferentes formatos audiovisuales –series, unitarios, películas– que muestran descarnadamente aquel horror. Estas producciones nutren un negocio que forma parte del de la seguridad y alcanzan los más altos picos de rating. Cuanta más perversión, violencia concreta y simbólica en la pantalla, más encendido. La sociedad consume estos productos con los que ratifica su sed de venganza. Goza, con la sangre derramada por los estereotipos de delincuentes muy bien caracterizados en la ficción; con el sometimiento, las violaciones entre pares y la tortura en manos de los agentes penitenciarios. Los contextos de encierro pueden compararse a la descripción de una sala de terapia intensiva, interesante solo para un sepulturero ávido y algo perverso. Comenzamos a observar estos fenómenos por la vía experimental en el año 1993 al diseñar el proyecto de Comunicación Popular de Radio La Cantora; realizada por personas privadas de libertad, en las unidades penales de la provincia de Buenos Aires, Argentina, y más tarde avanzamos sobre unidades penales federales. El colectivo se consolidó en el marco de una protesta masiva encarnada por las y los encarcelados con la toma de las unidades carcelarias. El conflicto se sostuvo durante siete días. Respondió 303 En el nombre del pater. Radio La Cantora: la palabra liberada la orden de restricción perimetral en contra suyo, el denunciado por violencia de género. Con la misma orden de restricción se inicia el proceso de subhumanizacion del futuro cliente de la cárcel. Ya tiene el pasaje asegurado en esa tumbeira de la que estadísticamente casi no hay retorno. La restricción perimetral, como primera injerencia estadual, es una medida cautelar que se adopta in audita parte, sin necesidad de comprobaciones adicionales, y sin escuchar al denunciado, con la sola verosimilitud del derecho invocado. Esta intervención suele ser la antesala mecánica de los más espantosos crímenes. ¿Qué hacer o exigir para evitarlo? La sociedad pide cárcel como solución simplista y radicalmente contraproducente. Quien padece la restricción, la vivencia como una violencia que interrumpe tajantemente la comunicación. Algunos la sufren como una traición o la revelación de intimidades vergonzantes. Como la ventilación de sus más inconfesables miserias, in audita parte acreditadas. Como un desquite o venganza injustificada por cuestiones históricamente pendientes. Como el principio del fin de su proyecto de vida. O como el final de todo. E irrumpe, el paroxismo del neurotismo y el trastorno emocional con “su lema vital: todo o nada, aut Cesar aut nihil ..., y junto con la susceptibilidad del que siempre se cree amenazado por el fracaso” (Adler, 2018). La fractura de la comunicación se justifica argumentando que es para evitar la revictimización o prolongación de la dominación psicológica. El sujeto la padece como una injusticia flagrante de magnitud cósmica, e introyecta la imagen que de él supone se ha fraguado el otro generalizado. Mead (1973), corifeo del Interaccionismo simbólico analiza el self (la imagen introyectada de sí mismo) desde un punto de vista pragmático. A nivel individual, el self hace que sea más eficiente para el conjunto de la sociedad, porque las personas suelen hacer lo que se espera de ellas en una situación determinada. Reacciona conforme a las expectativas que de él supone que hay creadas socialmente ya que se juzga a los individuos según hagan o no lo que se espera de ellos. Y si la predisposición psicológica es lábil y se siente emocionalmente perturbado en una indudable situación de crisis, existencialmente frustrado, la imagen que de él cree que esa nube de autoritarios (personal policial, funcionarios, etcétera) tiene, 304 Azucena Racosta es la que introyecta y termina encarnando; la de alguien que ya no tiene vergüenza que padecer, ni nada que perder. Aquí está de cuerpo entero construido, el homine lupus hominem4 en el peor estado salvaje. Un lobo creado artificialmente por la propia intervención del aparato punitivo que confisca el conflicto en beneficio propio, desentendiéndose de la víctima y del resultado final del victimario; quien vivencia todo como una sacrílega injusticia, transformándose en lo que supone que dicen que es. Empujado por los astros, se ha construido un lobo de sí, y está frente a una tribuna de policías, fiscales, parientes, vecinos, todos envueltos en un mismo desprecio, con su propia vida y la de su inminente víctima, donde el todo o nada queda resuelto en un trágico nihil. El Estado es el responsable, sus engranajes punitivos lo son. Por incumplir un deber de cuidado con la víctima por comisión u omisión, y además por emplear aquella máquina kafkiana tan atrozmente organizada para el abordaje de cuestiones altamente sensibles. La restricción no es solución. Lejos de ello, en el aquí y ahora interrumpe la prosecución de una situación lesiva en curso, suspendiendo en el tiempo el drama que se agrava, echando sal sobre la herida en carne viva, truncando el diálogo y aislando a los involucrados. Su intervención ejercerá la función del sacabocados, hará que todo crezca, pero por sustracción de eventuales posibilidades conciliatorias y de probabilidades de coexistencia pacífica. Las chances conciliatorias no encuentran viabilidad, pero ante el impedimento de extinción mutua se impone como ineludible esa tercera vía equidistante entre el abismo del recíproco aniquilamiento o la fusión orgiástica, entre ese neurótico, confundido y desesperado todo o nada, aut Cesar aut nihil. POSIBLES RUPTURAS DEL GARROTE DOMESTICADOR A tales profundidades infernales no se llega de un solo salto, decía el Dante. Insistimos, en este punto, donde pivotea precisamente el concepto jurídico de compensación. Christie, cuestionando el encierro carcelario como castigo y como forma de reeducación 4 Traducción del latín “El hombre es lobo del hombre”. Célebre expresión de Thomas Hobbes en su obra Leviatán. 305 En el nombre del pater. Radio La Cantora: la palabra liberada afirma que “estamos atormentando en nombre de la educación ... te castigamos para que mejores” (Chistie, 2018a). El aparato estatal padece pulsiones totalitarias, procura absorberlo todo y usurpar a la ciudadanía su fuerza vital. Aplasta y sofoca las iniciativas comunitarias. Con la consabida excusa de la representación institucionalizada y las pretendidas respuestas a las necesidades propias del bien común, en procura del orden público, se suele conculcar todo retoño promisorio con su burocratización de hierro –en el peor aspecto weberiano5– bajo el cliché ultra progresista de que el Estado somos todos. Nos quedamos solo con el cascarón y se nos aplica la lógica excluyente cuando las personas no se subordinan a sus subsistemas de preselección partidaria transversalmente discriminatorios. No obstante, la actual gestión de gobierno en Argentina ha instituido un Ministerio de la Mujer, encargado de las políticas macro. El Estado con sus jueces confisca el problema a los protagonistas y con este nuevo Ministerio, le quita a la sociedad civil informal la posibilidad de acceso y participación, cuando precisamente, las respuestas de proximidad, comunitarias, informales, comunicacionales son las salidas más efectivas a tales situaciones problemáticas. En esto consiste la propuesta de equilibrada compensación que se exige como acompañamiento automático y concomitante al dictado de toda orden de restricción perimetral. De modo que, cada una de ellas en cualquier lugar del país, no quede sola, desprovista de todo acompañamiento adicional. Fabricando así, un monstruo humano que estadísticamente es muy probable que se convierta en tal. La necesaria compensación exige que cada una de estas medidas sea complementada, compensada con otra educativa impartida por las mismas organizaciones civiles (no por funcionarios del Estado, que adolecen de aquel vicio de origen jerarquizante y punitivizante), y 5 Weber definió a la burocracia como una forma de organización que realza la precisión, la velocidad, la claridad, la regularidad, la exactitud y la eficiencia conseguida un través de la división prefijada de las tareas, de la supervisión jerárquica, y de detalladas reglas y regulaciones desde un solo sitio de trabajo, pero cuyas frecuentes disfunciones la tornan completamente inoperante. 306 Azucena Racosta que estas se involucren activamente en el asunto problemático con participación directa de sus integrantes. Para parlamentar dialógicamente, cara a cara con el imputado, con la futura víctima sacrificial del Moloch, la gran bestia kafkiana. “Es necesario volver a establecer formas de organización social para que las personas aprendan de nuevo a conocerse entre sí y se identifiquen como seres sociales que aplican formas recíprocas de socialización y control social” (Christie, 2020). Por lo cual, es dable instar a que el flamante Ministerio de la Mujer, no se transforme en un cascarón burocrático agotando toda su actividad en él mismo, porque esto equivale a más femicidios evitables; y que en cambio promocione y propicie en la extensión de todo el país, una compensación a través de la interacción con y entre organizaciones sociales que se involucren efectivamente en la detección temprana de las violencias de género y potenciales femicidios, de modo que, ante el dictado de una orden de restricción perimetral, simultáneamente, se reconduzca al presunto agresor al dictado de cursos educativos para el autocontrol de la violencia y pueda enfocar su drama desde otras perspectivas e introyecte una imagen de sí más humana, dialogal, responsable y participativa. Como fórmula práctica para contribuir a contrabalancear la hipertrofia estatal, evitar más muertes y reducir las posibilidades de criminalización y prisionización de personas envueltas en situaciones de crisis existencial. BIBLIOGRAFÍA Adler, A. (2018). El sentido de la vida. S.d.: Biblioteca Libre Omegafa. Becker, H. (1963). Outsiders. S.d.: Free Press. [Edición en español Los extraños, (1971). México; Madrid: Siglo XXI. Trad. J. Tubert]. Christie, N. (2004). Una sensata cantidad de delito. Buenos Aires: Editores del Puerto. Christie, N. (2020). La justicia en la modernidad. En G. J. Rojas Páez, J. F. Martínez Vargas y P. Galain Palermo (Eds.), Modernidad, castigo y justicia: conversaciones en torno al pensamiento 307 En el nombre del pater. Radio La Cantora: la palabra liberada criminológico de Nils Christie (1928-2015). Montevideo: OLAP; Universidad Libre. Foucault, M. (1975). Surveiller et Punir : Naissance de la prison. París Gallimard. Frankl, V. (2015). El hombre en busca de sentido. Barcelona: Editorial Herder. Kafka, F. (2003). En la colonia penitenciaria. En https://biblioteca. org.ar/libros/11395.pdf Larrauri, E. (2008). Mujeres y sistema penal: violencia doméstica. S.d.: B de F. Mead, G. (1973). Espíritu, persona y sociedad. Desde el punto de vista del conductismo social. Barcelona: Paidós. Poquet, A. (2005). Temas de derecho penal y Criminología. S.d.: Ediar. 309 RECOLECTORES URBANOS DE VALPARAÍSO: EL RENACER PATRIMONIAL DE LA SOLIDARIDAD COOPERATIVA Felip Gascón i Martín, Débora Vega-Valdés, Giorgio Vecchiola Oliva y Misael Baeza Villalobos Nadie como el ponchero –este recolector de olvidos desechables que anuncia su llegada con una piedrita en el techo y su “¡aseeeo!”–; conocedor de los intersticios laberínticos de cada cerro, sus quebradas, escaleras, pasajes y pasiones, que habitan esta loca geografía porteña. Mundo boca arriba solo imaginado por un “ángel borracho”, al ritmo de un vals. (Fragmento de un sueño inédito, Felip Gascón) INTRODUCCIÓN La Cooperativa de Aseo Renacer Patrimonial (CARP) se creó el 11 de septiembre de 2017, a partir de la asociación de 87 trabajadores y trabajadoras desempleados, que habían sufrido una precarización laboral continua por parte de las empresas privadas recolectoras de residuos domiciliarios y urbanos, licitadas por la Municipalidad de Valparaíso. En la actualidad, y con el desarrollo de diversos proyectos de la Cooperativa, la planta de trabajadores alcanza las 248 personas. En principio, nadie apostaba por apoyar este proyecto cooperativo, creado por los propios trabajadores y trabajadoras e inspirado en la valoración de Valparaíso en su calidad de ciudad Patrimonio de la 310 Misael Baeza Villalobos, Felip Gascón i Martín, Débora Vega-Valdés y Giorgio Vecchiola Oliva Humanidad1; menos aún que tuvieran la capacidad de ganar una licitación frente a empresas con gran trayectoria en el rubro. Pero en el colectivo primaba la convicción de afirmar su propia autonomía para dignificar su vida laboral, a partir no solo de un salario más justo2, sino también de condiciones de seguridad y equipamiento necesarios para enfrentar los innumerables riesgos a la salud laboral que implica la actividad de recolección de residuos, en la difícil geografía que dibujan los cerros y quebradas de Valparaíso. Además, resulta realmente excepcional que, la principal misión de una actividad económica, se exprese desde la protección de las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres y hombres que la practican sin diferenciar entre trabajadores fijos, cooperados o contratados por licitación. Y, a la vez, asocie la actividad de recolección de residuos domiciliarios y urbanos, RDU, con un imperativo ético y político, el de contribuir a un modelo de ciudad ambientalmente sustentable, capaz de generar conciencia, tanto en la gestión pública como en la comunidad, en la perspectiva de desarrollar experiencias de recolección selectiva de origen y reciclaje de dichos residuos. Dado que es una de las tres experiencias cooperativas en el mismo rubro que existen en Chile, el principal propósito de la CARP sigue siendo dignificar las condiciones de vida y laborales de las y los trabajadores recolectores, quienes pese a desempeñar una actividad esencial para el buen vivir de las comunidades y los territorios porteños, históricamente han sido objeto de prejuicios, estereotipos y estigmatizaciones por parte de la sociedad. Por ese motivo, se descarta por 1 El 2 de julio de 2003, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO declaró a la ciudad de Valparaíso como Patrimonio de la Humanidad. Distinción que se sumó a las otras dos anteriores a nivel nacional, con que dicho organismo internacional reconociera el valor patrimonial de las Iglesias de Chiloé y los Moais de Rapa Nui (Isla de Pascua). 2 De hecho, uno de los grandes logros iniciales de la CARP fue duplicar prácticamente el promedio salarial, de $190.000 que cobraban anteriormente pasó a $375.000, en forma igualitaria entre hombres y mujeres. Pero la dignificación de su trabajo recién se está logrando gracias al reconocimiento de la Alcaldía de Valparaíso de una remuneración mensual de $450.000, que por fin supera la frontera del salario mínimo nacional, fijado por el Congreso Nacional en $320.500, a partir del 1 de marzo de 2020. 311 Recolectores urbanos de Valparaíso: el renacer patrimonial de la solidaridad cooperativa principio todo tipo de subcontratación, que vaya en desmedro de las y los trabajadores y que privilegie el beneficio exclusivo del empresario y su constante enriquecimiento. La recolección de RDU comporta una diversidad de facetas que incluyen incluso el cuidado y ornato de jardines, la mayor parte de ellas vinculadas a las licitaciones públicas, que en este caso la cooperativa ha podido adjudicarse, a pesar de la fuerte competencia que ejercen empresas con larga tradición en el rubro. Para poder enfrentar cada uno de esos compromisos, las y los trabajadores de esta experiencia cooperativa se organizan en tres turnos con horarios fijos de lunes a domingo, lo que se dice 24/7, para poder cumplir con los contratos suscritos con la Municipalidad de Valparaíso, el Ministerio de Obras Públicas y el Sindicato Feria de las Pulgas de Valparaíso. LOS CHICOS DE LA PONCHA La loca geografía de Valparaíso, cuyo ordenamiento urbano evoca el célebre vals compuesto por Dióscoro Rojas, con aquella máxima identitaria: “Valparaíso eterno puerto de mis amores / hundido en tus balcones un día pude ver / cómo un ángel borracho tus calles dibujó / y tu noche de luces un mago la inventó”. A la que Osvaldo Gitano Rodríguez se encargó de apostillar otros memorables versos: “El habitante encadenó las calles / la lluvia destiñó las escaleras / y un manto de tristeza fue cubriendo los cerros con sus calles y sus niños”. Mundo boca arriba, en frágil equilibrio social y territorial, cuyas innumerables quebradas solo estacionalmente logran dividir sus 42 cerros, apenas comunicados por precarias y hechizas escaleras, rampas, senderos; tortuosos itinerarios que deben franquear los chicos de la poncha o poncheros, como se autodesignan, o los maestros del aseo como los porteños designan cariñosamente a estos trabajadores encargados de retirar los residuos domiciliarios, mediante la carga en sus espaldas de pesadas ponchas, que son confeccionadas con un resistente material vinílico con asideras, y dentro de las cuales acumulan las bolsas de basura que les van entregando las vecinas y vecinos. Tarea de recolección que se organiza sectorialmente desde los 4 cuarteles (Francia, Lúcumo, Cárcel y Barón) en que dividen la ciudad y distribuyen la recolección de RDU, camiones y cuadrillas de poncheros distribuidos 312 Misael Baeza Villalobos, Felip Gascón i Martín, Débora Vega-Valdés y Giorgio Vecchiola Oliva en los sinuosos 42 cerros que están bajo su responsabilidad. Cada uno de esos sectores está dotado de una cuadrilla, integrada por 1 camión, 1 chofer y los 6 pionetas y poncheros que realizan la tarea de recolección, mínimamente dos veces por semana (ver mapa 1). Figura 1. Estructura organizacional y funcionamiento de la Cooperativa Renacer Patrimonial Fuente: Elaboración del equipo de investigación FONDECYT Regular N°11900200. Pero, históricamente, el trabajo de recolección de RDU no ha estado ajeno a un imaginario reproductor de prejuicios, estereotipos y estigmatizaciones; y, como producto de ello, una constante precarización de las condiciones de empleo, que tiende a materializar un clasismo implícito que se extiende entre determinados sectores de la sociedad y, en particular, entre quienes dirigen las empresas subcontratistas que operan en el rubro. La tensión, siempre presente en las formas habladas, expresa ese imaginario ciudadano clasista que asocia a los recolectores con personas marginales, denotando los rastros de una estigmatización social que, poco a poco, se va superando en los sectores populares y entre las generaciones más jóvenes. 319 Recolectores urbanos de Valparaíso: el renacer patrimonial de la solidaridad cooperativa públicas locales o regionales que generen condiciones materiales e inmateriales para liderar procesos tan complejos como los referidos, posibilitando que las comunas implementen un sistema virtuoso de reciclaje de RDU. LA INCOMPRENDIDA SOLIDARIDAD COOPERATIVA La cooperativa de aseo nació con el interés de sus integrantes de transformar el rumbo de la economía, centrando su propósito en brindar condiciones de dignidad a la persona que trabaja y no al lucro individual. Como sostiene Aguilar Hernández (2016), esta subjetividad contradictoria y contrariada lleva al sujeto a replantearse las opciones de desarrollo regional y local de sus territorios; y lo lleva, por tanto, a configurar nuevas estrategias donde converja el respeto por los valores que encarna la economía social y solidaria. El caso de la CARP se encontraría en el marco del colectivo habitante, por el hecho de reconocer la dignidad del trabajo de sus socios cooperados y romper el estigma y desvaloración hacia los trabajadores recolectores. Sin embargo, pese a todos los esfuerzos desplegados para el reconocimiento de las cooperativas como otra forma de organización productiva y laboral más democrática, Renacer Patrimonial, al igual que la mayoría de las cooperativas que realmente se inspiran en los valores y prácticas de la economía social y solidaria, se considera invisible para el Estado, el sistema financiero y las cajas de compensación (mutuales), entre otros actores clave que tienen en sus manos la capacidad para lograr un desarrollo más equitativo de la actividad económica en el país. Por ese motivo, definen su relación con el aparato estatal por estricta necesidad, porque en el modelo de Estado subsidiario chileno no encaja el significado de las cooperativas, su filosofía, forma de funcionamiento y lógicas de trabajo, lo que provoca que el camino para su desarrollo esté plagado de limitaciones y trabas de distinto orden. Y ello, a pesar de la tradición cooperativista en Chile, donde las primeras cooperativas se asentaron en Valparaíso a finales del siglo XIX y principios del XX, logrando un gran auge durante la década de los sesenta y principios de los setenta. Un proceso de fortalecimiento de estas economías que fue quebrado por la dictadura cívico-militar y 320 Misael Baeza Villalobos, Felip Gascón i Martín, Débora Vega-Valdés y Giorgio Vecchiola Oliva su filosofía “refundacional” del Estado subsidiario y autorregulación del mercado. Paulatinamente, el movimiento de las economías sociales comenzó a tener una nueva y fuerte apertura en las últimas décadas, donde el caso de la CARP representa un hito de este proceso, pues su experiencia se ha irradiado significativamente hacia dentro de la organización y hacia su entorno. Sin embargo, las brechas, tensiones, desconocimientos y la falta de interacción entre el mundo público, privado y asociativo auguran todavía un largo camino por recorrer. Las desigualdades emergen cuando, para poder subsistir, las cooperativas deben entrar en competencia siempre desigual con empresas de mayor tamaño y recursos económicos, en la maraña pública de los fondos concursables. Y se agravan cuando la innovación proviene, precisamente, desde la base social. Lo que, al parecer, resulta políticamente incorrecto o incómodo para el Estado subsidiario y sus políticas públicas asistencialistas, que privilegian su enfoque desde la dirigencia tecnocrática experta, basándose en criterios de focalización de la inversión pública y la eficiencia de corto plazo, profundizando así la fragmentación social y erosionando los lazos sociales, paralizando cualquier proceso de articulación de redes comunitarias solidarias. Por dicha razón, propuestas novedosas para la producción de biogás a partir del tratamiento de residuos orgánicos, o la implementación tecnológica de chipiadoras para el reciclaje de malezas, elementos arbustivos y leñosos para la reducción de la carga combustible que se acumula en las quebradas de Valparaíso, principal causa de los recurrentes y catastróficos incendios que azotan a la ciudad, son descartadas frente a propuestas que son postuladas por empresas orientadas al lucro, aun cuando no persigan fines prioritarios para el buen vivir de las comunidades y la sostenibilidad ambiental. Las políticas nacionales y locales deberían tener, como principal objetivo, la sostenibilidad, considerando transformar los rellenos sanitarios, como el de Los Molles de Valparaíso, en plantas de reciclaje eficientes, que pudieran reciclar papel, cartón, plástico, metales, etc.; que sean capaces de generar compost para los huertos comunitarios y biogás para el suministro energético de la ciudad, 321 Recolectores urbanos de Valparaíso: el renacer patrimonial de la solidaridad cooperativa entre otros subproductos generados a partir de la valorización de los RDU como un bien común. Lo que, a su vez, reclama la politización ética de la gestión ambiental de las ciudades, como un legado a las generaciones más jóvenes. Esta labor requiere de procesos educativos que emanen, primeramente, desde los poderes públicos, pero que también desafían a las organizaciones territoriales, como lo están demostrando desde la revuelta social del 18 de octubre en adelante, a través de asambleas territoriales que vienen construyendo procesos educativos, de toma de conciencia solidaria, con cuidados comunitarios a los adultos mayores, formas cooperativas de suministro alimentario: comprando juntos, ollas comunes, etc. Todo ello, con un decidido carácter emancipatorio. A pesar del contexto adverso de competencia y fragmentación social que enfrentan las experiencias de economía social y solidaria, la CARP ha venido tejiendo estrategias de trabajo en red con algunas organizaciones de recicladores, como el Sindicato de Recicladores de Base a nivel nacional y los recicladores/as del Relleno Sanitario El Molle. Desde las experiencias compartidas, estas organizaciones coinciden en identificar similares problemáticas sobre el respeto y valoración de su trabajo, los riesgos asociados a la escasa prevención sanitaria en sus labores, lo que se agrava aún más cuando consideran que no existe una suficiente organización colectiva que los empodere ante las autoridades. Lo que provoca que sus demandas terminan siendo invisibilizadas, por más que sean absolutamente legítimas para el reconocimiento de los derechos laborales de todo trabajador y trabajadora, en la dignificación su trabajo. TENSIONES CON EL SABER-PODER Aunque las particularidades de una experiencia cooperativa y solidaria en el rubro de la recolección de RDU, como la sostenida por Renacer Patrimonial, pudiera convocar el pleno reconocimiento de los diversos actores de la vida pública en una ciudad como Valparaíso, los intentos de instrumentalización política no son extraños, y han transcendido más allá de los pasillos de las tiendas partidarias. Desde 322 Misael Baeza Villalobos, Felip Gascón i Martín, Débora Vega-Valdés y Giorgio Vecchiola Oliva concejales municipales hasta los propios miembros de la cooperativa, han sido protagonistas de filtraciones, tergiversaciones y falsedades en la orgánica interna, situaciones que son consecuencia del desconocimiento de la gestión operativa de este tipo de organizaciones, muchas veces invisibilizadas e ignoradas desde sectores políticos afines al modelo neoliberal o, simplemente, actores con incapacidad de considerar otras formas de organización de la actividad económica en el país, más allá del capitalismo. En ese sentido, y aunque pudiera resultar paradójico, estos tiempos de pandemia no han reducido las propias tensiones ideológicas que cruzan al gobierno local y regional de Valparaíso, como tampoco su posible influencia en la acción fiscalizadora. Esto, teniendo presente que, si bien la Alcaldía Ciudadana autorizó a los trabajadores mayores de 60 años y a quienes sufrían de enfermedades crónicas a que mantuvieran un aislamiento preventivo en sus hogares, no tomaron en cuenta la exposición al riesgo que enfrenta particularmente la actividad de los recolectores e impusieron una multa a la cooperativa de aseo. Las formas materiales y simbólicas de exclusión parecieran recaer sobre la CARP, en tanto experiencia de economía social y solidaria, a partir de una solapada sospecha de identificación militante con la Alcaldía Ciudadana, de tendencia progresista, ligada políticamente al Frente Amplio. Asociación instrumentalizada por sectores locales de la derecha política, que logra penetrar en el tejido social, a través de la amplificación de un discurso mediático tan monocorde como el poder duopólico del sistema de comunicación chileno, heredado de la dictadura cívico-militar y fortalecido durante la postdictadura. No obstante, la relación más conflictiva que enfrenta la cooperativa tiene que ver con la caja de compensación, debido a que estas mutuales desconocen la cobertura salarial cuando las y los trabajadores presentan licencias médicas, como se planteó anteriormente. Como cooperativa, además, no tienen ningún acceso a beneficios y otorgamiento de préstamos, ya que dicha institución argumenta que, al existir trabajadores que mantienen deudas pendientes con ellos, se justifica su negación de cobertura. Con ello se generaliza una situación 323 Recolectores urbanos de Valparaíso: el renacer patrimonial de la solidaridad cooperativa individual que afecta a alguno de los socios cooperados de la CARP, aplicando una sanción de hecho a todos los socios de la organización. Otros conflictos y tensiones que cobran gran relevancia para las condiciones laborales de los trabajadores y las trabajadoras recolectores son los relacionados con la deficiente infraestructura y equipamiento con que se desarrolla esta importante actividad, gravitante para la salud pública y el medioambiente de las ciudades. Aspectos que trascienden incluso el reconocimiento básico de los derechos laborales del colectivo, para involucrar al Estado y a los poderes públicos en su rol como garantes del derecho a vivir en un medioambiente libre de contaminación, mediante políticas públicas orientadas al buen vivir de sus comunidades y a la sostenibilidad territorial. Como ocurre en otras urbes latinoamericanas, a partir de la implementación de planes de gestión integral de residuos sólidos domiciliarios y urbanos, que consideren como líneas jerarquizadas de acción: prevenir, minimizar, tratar y disponer (Rojas Gutiérrez, 2017). Planes que pongan en práctica aspectos que deben considerarse interdependientes: erradicación de microbasurales y vertederos de escombros; reducción y manejo sostenible de los rellenos sanitarios (en la perspectiva de su paulatina eliminación); modificación de los patrones de consumo y producción de una “cultura del aprovechamiento” (Quevedo Fique, 2020); separación de residuos en origen; educación de la comunidad como agentes activos en la reducción, reutilización y reciclaje de residuos; junto a su defensa de los espacios y bienes comunes (ecosistema urbano, marino, cuencas acuíferas y su diversidad; patrimonio tangible e intangible, paisajes culturales, etc.); desarrollo de proyectos que den valor agregado al reciclaje de RDU y a la producción de artículos reciclados (celulósicos, plásticos), abono orgánico (compost) y energías renovables (biogás). Especial énfasis tiene para la CARP, la urgente intervención de los rellenos sanitarios que, como el de El Molle (ver imágenes 3.1 y 3.2), generan niveles importantes de contaminación por líquidos percolados de los basurales en las napas acuíferas subterráneas que nutren vastos sectores de la población circundante, especialmente la localidad de Laguna Verde.5 5 Si bien no es objeto de profundización de este capítulo, es preciso aludir a los impactos y externalidades socioambientales del vertedero Los Molles, que sostiene 324 Misael Baeza Villalobos, Felip Gascón i Martín, Débora Vega-Valdés y Giorgio Vecchiola Oliva Figuras 3.1 y 3.2. Imagen satelital y fragmento del relleno sanitario El Molle, con detalle del escurrimiento de líquidos percolados Fuente: Gentileza de Consuelo Requena, vecina de Laguna Verde. Es fruto de los principios que sustentan la experiencia de la CARP, que se propician relaciones fructíferas con otras cooperativas y experiencias de economía social y solidaria. Estos vínculos se originan debido a una problemática a nivel país, ya que el Estado vagamente reconoce o entiende las labores y requerimientos de las cooperativas. Los lazos sociales entre los vecinos (usuarias/os del servicio de recolección) y los trabajadores mejoran cuando hay una interacción cordial entre ambos, donde el diálogo permite exponer las distintas problemáticas que comporta la recolección de residuos, y gran parte de destino final de los RDU de la zona metropolitana de la Región de Valparaíso. No podemos dejar de mencionar la estricta relación de los problemas de contaminación de las aguas por más de dos décadas del acuífero, estero y pozos de la localidad de Laguna Verde, a causa de la vinculación de los líquidos percolados que genera el vertedero quebradas abajo. Eso da cuenta de la compleja situación del tratamiento y destino final de la basura en general. 325 Recolectores urbanos de Valparaíso: el renacer patrimonial de la solidaridad cooperativa donde las mediaciones comunicativas son fructíferas en la resolución de estos conflictos. Evaluando desde dentro la experiencia de la CARP, se considera que la única forma para que el trabajo de recolección de RDU sea realmente valorado y respetado por la comunidad a nivel nacional, se requiere fomentar una conciencia colectiva a partir de la implementación de políticas públicas, de alcance nacional y comunal. En forma prioritaria, se trata de politizar la proyección de ciudades sostenibles a través de planes verdaderamente participativos de desarrollo comunal, que expresen un real compromiso con la educación socioambiental de la ciudadanía, con prácticas de producción y consumo que se orienten a la reducción de lo desechable. Y, tan importante como lo anterior, integrar en dichas políticas el ordenamiento de los procesos de almacenamiento, recolección y reciclaje de RDU. La suma y coherencia de estas medidas contribuirían significativamente a generar una ciudadanía más consciente del efecto de los residuos domiciliarios, basado en otro modelo de desarrollo sostenible, capaz de asegurar la diversidad de la vida y de sus ecosistemas. Aportar a descontaminar nuestras ciudades, a partir de nuevas alianzas público-populares a escala local, es hoy día un imperativo ético y político que nos convoca a todos y todas, como una comunidad de cuidados, sentires y saberes comunes, en la protección de la vida y el buen convivir. AGRADECIMIENTOS El presente trabajo es uno de los productos del proyecto de investigación financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) de Chile, FONDECYT Regular N°11900200,Titulado “Comunalización y heterogeneidades económicas: espacios de diálogo en torno a casos en el centro-sur de Chile”, dirigido por la Dra. Beatriz Cid (investigadora principal) de la Universidad de Concepción, y en el que participan los coautores del Observatorio de Participación Social y Territorio de la Universidad de Playa Ancha, Chile, como coinvestigador y tesista de pregrado, respectivamente. 326 Misael Baeza Villalobos, Felip Gascón i Martín, Débora Vega-Valdés y Giorgio Vecchiola Oliva BIBLIOGRAFÍA De Armas-Pedraza, T.; Gascón-Martín, F. y Muñoz-Salazar, P. (2017). Percepción de riesgos socioambientales en tomas de terreno de Playa Ancha, Valparaíso (Chile). Los casos de Pueblo Hundido y Vista al Mar. Papeles de población, 23(93), 181-206. [https://doi.org/10.22185/ 24487147.2017.93.026]. Domene, E. (2006). La ecología política urbana: una disciplina emergente para el análisis del cambio socioambiental en entornos ciudadanos. Documents d’Anàlisi Geogràfica, 1(48),167-178. En https://www.raco.cat/index.php/DocumentsAnalisi/article/view/72658 Rojas Gutiérrez, A. (2017). Plan de gestión de residuos sólidos domiciliarios en el Establecimiento Educacional Esperanza de Quilpué. Trabajo de Titulación de Ingeniería en Prevención de Riesgos Laborales y Ambientales, Universidad Técnica F. Santa María. En https://repositorio.usm.cl/bitstream/handle/11673/46457/3560901063 854UTFSM.pdf?sequence=1&isAllowed=y Thomas Bohórquez, J. E. (2011). Desarrollo y gestión social del riesgo: ¿Una contradicción histórica? Revista de geografía Norte Grande, 1(48), 133-157. [https://dx.doi.org/10.4067/S0718- 34022011000100008]. 327 UNA MINGA POR LA COMUNICACIÓN INTERCULTURAL. RESISTENCIA EN TIEMPOS DE COVID Diana Mery Jembuel Morales y María Isabel Noreña Wiswell COVID-19 y pueblos originarios La propagación continua de la epidemia de coronavirus también ha desencadenado grandes epidemias de virus ideológicos que estaban latentes en nuestras sociedades: noticias falsas, teorías de conspiración paranoicas, explosiones de racismo. (Zizek, 2020, pág. 21) En Colombia existen 115 pueblos indígenas a lo largo de todo el territorio nacional, los cuales en su mayoría enfrentan situaciones de exterminio físico y cultural a causa del conflicto armado e intereses extractivistas en sus territorios, principalmente, y por esta razón la llegada de una emergencia sanitaria como es el COVID-19 representa un mayor riesgo de vulnerabilidad en estas comunidades. Es el caso del pueblo indígena de la gran nación Emberá principalmente de los departamentos del Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Quindío ha sido forzado a abandonar sus territorios por razones de violencia en el conflicto armado interno del país, pero además por políticas en contra de la población rural, como la fumigación con glifosato que deteriora totalmente los suelos dejándolos improductivos y de paso se convierte en un atentado contra la salud y vida de los habitantes de esos territorios. Situación similar se presenta con la minería legal e ilegal que acaba con bosques enteros y, así, con los ecosistemas. Así, la salud, calidad de vida y derechos en general de los pueblos indígenas son desatendidos, tanto en el área rural como urbana. 328 Diana Mery Jembuel Morales y María Isabel Noreña Wiswell La población que por estas circunstancias debe abandonar las tierras que habitaron desde tiempos ancestrales, son víctimas, por una parte, de la violencia armada de los diversos actores involucrados en el conflicto (incluida la estatal). Por otra, del capitalismo arrasador ya que, al ser comunidades históricamente abandonadas por el estado, a pesar de la riqueza de sus tierras, se ven enfrentadas a defender sus territorios de cultivos ilícitos o las empresas extractivistas generalmente multinacionales que como sabemos tienen intereses particulares. Condiciones que las convierten en víctimas que se suman a las inmensas cifras del desplazamiento forzado interno del país enfrentando el desarraigo de sus territorios, el choque cultural y la indiferencia. Esta crisis humanitaria en las diferentes regiones y en las ciudades llevó a que la Corte Constitucional en el año 2009, mediante el Auto 004 ordenara crear un plan de salvaguarda específico para la protección de las comunidades indígenas más vulnerables, a pesar de esta medida la situación sigue siendo compleja para los pueblos indígenas. Ahora, en emergencia sanitaria por COVID-19, implica una carga extra en los territorios donde no existen las condiciones para la prevención ni para la atención; es decir, en muchos de los territorios no hay agua potable por la contaminación de las fuentes hídricas, no hay alimentación para las comunidades porque muchos están confinados y no pueden sembrar en sus chagras por falta de insumos, porque el intercambio entre familias o los días de mercado se ven restringidos. A comienzos del mes de mayo de 2020, el pueblo Misak, cabildo Bogotá, se declaró en alerta roja por brote de COVID-19, haciendo un llamado a autoridades distritales y nacionales por la emergencia que esto representa El movimiento de Autoridades Indígenas del Sur Occidente (AISO) comunica a la opinión pública nacional la situación crítica del pueblo Misak frente a las afectaciones por COVID-19 y nos declaramos en alerta roja frente a la amenaza que afecta a hasta el momento a 28 comuneros confirmados positivos por COVID-19. El pueblo Misak habita en 7 departamentos de Colombia, entre ellos el departamento 335 Una minga por la comunicación intercultural. Resistencia en tiempos de COVID ver la fuerza de lo colectivo y de una subjetividad sin miedo; es decir, que no piensan en las consecuencias de sus actos sino en las consecuencias de no actuar, a nivel general no tienen miedos comunes, no temen al desempleo, a la pobreza, al hambre, al no reconocimiento, a la falta de éxito, a lo que dirán los otros; características que les dan mayor libertad para decidir, ya que Las formas de opresión y de exclusión contra las cuales luchan no pueden, en general, ser abolidas con la mera concesión de derechos, como es típico de la ciudadanía; exigen una reconversión global de los procesos de socialización y de inculcación cultural y de los modelos de desarrollo, o exigen transformaciones concretas, inmediatas y locales (De Sousa Santos, 2001, pág. 180). Otro aporte de ese “pasado” a lo contemporáneo es el hallazgo de una multiplicidad de propuestas para afrontar la realidad, con argumentos para dejar de buscar un orden, sin un modelo en el cual encajar todo lo que sucede y con un modo diferente de pensar y actuar, que, como mencionan Lazzarato, Deleuze y Guattari sobre Mayo del 68, como acontecimiento político abrió los posibles para que desde el colectivo y unas nuevas subjetividades se deseara y diera la mutación. Lo anterior se hace posible desde la construcción de constelaciones de prácticas y de relaciones emancipatorias que tienen la tarea de alterar las distribuciones, como anota Boaventura de Sousa Santos “transformar las capacidades que reproducen poder en capacidades que lo destruyen ... distribución y capacitación, las dos caras de la emancipación” (2003, pág. 306), es decir, las prácticas cotidianas van destejiendo esquemas de dominación, en el caso de los pueblos indígenas se propician encuentros entre diversos actores de sus comunidades o poblaciones con las mismas problemáticas, en las últimas décadas han logrado el énfasis en el reconocimiento del territorio, en proponer espacios de crítica y denuncia sobre injusticias y dar elementos a sus miembros más jóvenes para la toma de decisiones y así intentar enfrentar el sistema globalizado y homogenizante. 336 Diana Mery Jembuel Morales y María Isabel Noreña Wiswell Los elementos base de la cosmovisión (en este caso, Misak), como enfatiza Diana Jembuel, la palabra, el territorio y lo colectivo, son en sí un tejido de prácticas comunicativas entre los miembros de sus comunidades y entre estos y la naturaleza, subjetividades constituidas desde la sabiduría ancestral y la tradición oral, que nos hacen un llamado constante a cambiar precisamente el mundo occidental basado en las rupturas y diferencias, llamado desde lo ancestral como “lo nuevo”, es un llamado a la sociedad a que la lucha es conjunta, ya que esta minga no es solo para los pueblos originarios, si no que la estamos haciendo para la sociedad en general, por el cuidado de la madre tierra, pero también por el cuidado de nosotros, por ser quienes habitamos el territorio colombiano. Mirando desde la teoría, pensaríamos en que este llamado cada vez más constante y mediatizado, es decir visible para occidente, permita en un futuro no muy lejano la experimentación de formas alternativas de socialidad que no necesitan eliminar las formas dominantes; acciones realizadas por “grupos sociales inconformistas que por un lado rechazan aceptar lo que existe solo porque existe y ven en lo que no existe un amplio campo de posibilidades” (De Sousa Santos, 2003, pág. 393). La transformación desde lo propio y el papel de la comunicación en la interacción y la creación de nuevas subjetividades y agenciamientos descritos anteriormente, serían necesarios para comprender el anclaje de todos sus procesos a la comunicación a la emancipación que coinciden en la necesidad de construir o rescatar otras miradas de mundo, otras concepciones de sistema de vida, de convivencia y de pervivencia en sí, procesos que se encaminan a la reapropiación de la naturaleza, el territorio y los saberes; que se da también como resultado de la necesidad de cambio de sectores de la población que ya han sufrido las consecuencias del deterioro económico, social, cultural y ambiental. La integración y la diferenciación de las nuevas fuerzas, de las nuevas relaciones de poder, se hacen gracias a nuevas instituciones (la opinión pública, la percepción y la inteligencia colectivas) y nuevas técnicas (de acción a distancia). En las sociedades de control, las rela- 337 Una minga por la comunicación intercultural. Resistencia en tiempos de COVID ciones de poder se expresan por la acción a distancia de un espíritu sobre otro espíritu, por la capacidad de los cerebros de afectar y de ser afectados, mediatizada y enriquecida por la tecnología (Lazzarato, 2006, págs. 86-87). Las nuevas instituciones encargadas de manejar las relaciones de poder que se necesitan en el mundo contemporáneo para mantener el control, instituciones que se basan en influir en la percepción e inteligencia colectivas y en la opinión pública; elementos que guían el accionar de los medios de comunicación (la televisión principalmente) y la internet, como dispositivos homogenizantes y que invitan al autocontrol a nivel cotidiano porque marcan lo que se debe hacer para no estar fuera de lugar, para ser parte de un conjunto social de un público. Tal vez por comprender la estrategia de dominación de los medios y sentirse agredidos por esta, se ha dado el resurgimiento de los medios de comunicación alternativos que actualmente se suman a las posibilidades de “apertura” en las redes sociales, que no se quedan en criticar, sino que proponen nuevos caminos para salir de este círculo de control; que evidencia el paso de las estructuras de clase a las audiencias, indefinidas pero masificantes, ya que buscan convertir la multiplicidad en mayoría, como describen Deleuze y Guattari “al nivelar las diferencias, producen un modelo que sirve de patrón, cuyo prototipo en acción se puede ver en la construcción y con la medida de la audiencia televisiva o de la opinión a través de las encuestas” (cit. en Lazzarato, 2006, pág. 88). La descripción de las prácticas comunicativas contemporáneas de los pueblos ancestrales, presenta confluencias con las definiciones de comunicación alternativa reconocidas; sin embargo presenta rasgos propios, pues además de plantear una oposición al Estado, estar cercanos a sus comunidades y necesidades; quieren ser un espacio de expresión de todo lo que una comunidad pueda decir, se consideran una nueva posibilidad de hacer comunicación, pero sin miedo característica esencial para no dejarse modular por los mecanismos de control que quieren mantener un orden homogéneo. Al tratarse de comunicación, miran hacia los medios masivos 338 Diana Mery Jembuel Morales y María Isabel Noreña Wiswell no solo como sus contrarios, sino como parte de la problemática en contra de la cual luchan día a día, ya que encaminan a la opinión pública del país bajo los intereses de sus nexos económicos y políticos, por lo cual la minga plantea su postura clara frente a estos, los critica abiertamente e invita a sus lectores a entender de otra manera lo que reciben de estos dispositivos. Desde una postura crítica, van mostrando, a quienes se acercan a esta propuesta comunicativa diferente, sus intereses, posturas políticas y apuestas de vida. Motivo por el cual los medios alternativos se proponen como espacios de experimentación social sobre cómo se pueden construir subjetividades políticas, al margen de la masificación de los públicos; desde la apropiación de los medios de comunicación por parte de las comunidades en contextos de resistencia y con deseos de transformación, que se concentra en la cotidianidad, en lo local, en lo micro, porque “resulta fundamental recuperar las experiencias de la gente ordinaria, ya que en ellas están presentes experiencias de microresistencias que fundan a su vez micro-libertades y que se manifiestan a través de prácticas cotidianas” (Gravante y Poma, 2013, págs. 4-5). Con la expectativa de que la minga y demás movilizaciones de las comunidades indígenas, afro, palenqueras, campesinas y los colectivos urbanos más cercanos a esta comunicación sin miedo, al dar continuidad en su proceso diferencial desde sus prácticas; para lograr llegar al choque moral según lo anotado por Gravante y Poma (2013) al estudiar el netactivismo, estos son “el choque moral, la elaboración de la amenaza y la identificación de los culpables, el proceso de framing que conduce al ‘injustice frame’, es decir la toma de conciencia de que lo que se está viviendo es una injusticia, la reelaboración de valores y creencias, y, finalmente, el empoderamiento, tanto personal como político” (pág. 13). El choque moral se refiere a esa situación inesperada que genera la indignación en una persona, que hace que se cuestionen sobre la situación en la que vive, causas, efectos y riesgos, y a que se decida por una acción política, sentimientos y afecciones que se comparten con otros miembros del colectivo. El choque moral genera la sensación de que el mundo no es como lo pensabas (Jasper) y es 339 Una minga por la comunicación intercultural. Resistencia en tiempos de COVID importante porque “aunque no los cambie, clarifica y activa los valores subyacentes de la gente” (Jasper, 2011; cit. en Gravante y Poma, 2012). En la minga se encuentran múltiples choques, ya que confluyen en ella personas y colectivos con historia de militancia política, de liderazgo local, de lucha por sus derechos, que tienen experiencia en enfrentar situaciones críticas y también en empoderar a sus comunidades para la autogestión; partiendo de esta característica se encuentran en la necesidad de enfrentar el abuso de poder de miembros de instituciones y las autoridades; de evidenciar los atropellos y las situaciones en sus territorios; pero también de reiterar sus luchas y mostrar otras posibilidades de acción. Después del choque se buscan responsables, se entiende la amenaza, que siguiendo a los autores citados lleva a desencadenar emociones y se espera una respuesta común, de lo contrario la impunidad lleva a la resignación. Contrario a lo descrito, uno de los rasgos que refleja la minga indígena es la perseverancia y la denuncia, ya casi ritual donde evidencian la rabia, el malestar que les genera la continua situación de injusticia, de irrespeto a la dignidad, consiguiendo que otros, fuera de sus comunidades los escuchen y se acerquen, al identificarse con estos sentimientos y situaciones. CONSIDERACIONES FINALES Lo importante de esta comunicación de la minga no es la apropiación de unos medios para producir desde otras miradas, sino la posibilidad de crear desde lo propio, de “recodificar la propia identidad con signos y códigos elegidos por uno mismo, irrumpiendo así en la aceptación pasiva de identidades impuestas por sujetos externos; ... convertirse en el relator de la propia historia y recobrar así la voz propia; ... reconstruir el autorretrato de la comunidad y sus culturas” (Rodríguez; Citado por Gravante y Poma, 2012). Proceso al cual Lazzarato (2006) anota como expresión “El terreno de la expresión es el lugar de una lucha, de un enfrentamiento entre fuerzas sociales y políticas por las modalidades de constitución y de organización”. Esta es la potencia sobre la cual se afincan los colectivos, la expresión, que desde la multiplicidad genera la polifonía y la creación de nuevas posibilidades semánticas, 340 Diana Mery Jembuel Morales y María Isabel Noreña Wiswell el denominado plurilingüismo que permite “el despliegue de la pluripercepción, de la pluri-inteligencia y del plurilingüismo” (pág. 138). Y que Diana Jembuel resalta al pensar en cómo dar continuidad a esta lucha en las nuevas generaciones ... el idioma, la espiritualidad, las formas de sentir y pensar el mundo, entonces yo creo que eso hay que ir fortaleciendo y también visibilizarlo hacia afuera porque a veces nosotros nos quedamos callados de diferentes problemáticas que tenemos y hay mucha gente que nos quieren apoyar y solidarizarse y articularnos entonces son momentos en los que hay que dar a conocer cosas de que los pueblos indígenas estamos resistiendo pero que también necesitamos una fuerza desde una mirada de afuera. Llamado al cierre de este texto, se evidencia en las movilizaciones sociales de Colombia que son lideradas tanto por las comunidades ancestrales como por los jóvenes, que son los sectores que sienten con mayor impacto la dureza de la injusticia social, económica y política de un sistema que los desconoce, por lo cual abren esta grieta dolorosa pero necesaria para gritar por un cambio de paradigmas donde la vida de todxs sea prioridad. BIBLIOGRAFÍA AISO. (2020, 18 de mayo). [Pronunciamiento]. Comunicado a la opinión pública nacional sobre la situación crítica del pueblo Misak frente a las afectaciones por COVID-19. En https://www.onic.org.co/images/ comunicados/covid19/Pronunciamiento_AISO_control_COVID_19_ ciudad_misak_RVP_APdefinitiva.pdf De Sousa Santos, B. (2001, septiembre). Los nuevos movimientos sociales. OSAL, 2(5), 177-184. En http://www.boaventuradesousasantos.pt/media/pdfs/Los_nuevos_movimientos_sociales_OSAL2001. PDF De Sousa Santos, B. (2003). Crítica de la razón indolente: contra el desperdicio de la experiencia. Para un nuevo sentido común: la ciencia, el derecho y la política en la transición paradigmática, Vol. 341 Una minga por la comunicación intercultural. Resistencia en tiempos de COVID 1. Bilbao: Desclée de Brouwer. Lazzarato, M. (2006). Por una política menor. Acontecimiento y política en las sociedades de control. Barcelona: Traficantes de sueños. ONIC. (s.f.). Sección Pueblos. Nukak. En https://www.onic. org.co/pueblos/1128-nukak-maku. Poma, A. y Gravante, T. (2013). Apropiación y emociones. Una propuesta teórica desde abajo para analizar las prácticas de netactivismo, págs. 257-284. En F. Sierra (Ed.), Ciudadanía, tecnología y cultura. Nodos conceptuales para pensar la nueva mediación digital. Barcelona: Gedisa. Zizek, S. (2020). Sopa de Wuhan. Pensamiento contemporáneo en tiempos de Pandemias, ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio). En https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/10038 343 RECOMENDACIONES PARA LA IMPLEMENTACIÓN DEL PROGRAMA DE LECTURA EN CÁRCELES: INFORME SOBRE PRÁCTICAS DE LECTURA TRAS LAS REJAS EN LA ARAUCANÍA Konstantin Mierau, Gonzalo Albornoz y Solange Subiabre INTRODUCCIÓN A pesar de que gran parte de vida carcelaria se caracteriza por el consumo de contenido mediatizado (televisión, series, música, etc.), existe una falta de estudios que revelen el impacto de este consumo tras las rejas. En el campo de los estudios literarios empíricos, por otro lado, surgen teorías sobre el impacto de la lectura (de ficción) en el comportamiento prosocial. Sin embargo, queda por estudiar la posibilidad de conseguir estos efectos en ámbitos donde, justamente, se puede suponer mayor urgencia. Entonces ¿Cómo se caracteriza el consumo mediático tras las rejas? ¿Qué modalidades existen para estimular prácticas de lectura tras las rejas? Y ¿Cómo pueden concretizarse los supuestos impactos positivos en comportamiento prosocial efectuados por la lectura de ficción, según sugiere una serie de estudios recientes? Para responder a estas y otras preguntas relacionadas, se presenta un pilotaje sobre el contexto de las prácticas de lectura en dos recintos penitenciarios (Nueva Imperial y CCP Temuco). El mencionado pilotaje se ha constituido en base a una serie de entre- 344 Konstantin Mierau, Gonzalo Albornoz y Solange Subiabre vistas y encuestas con personas privadas de libertad. Las encuestas se han llevado a cabo con el fin de levantar estadísticas descriptivas sobre consumo de ficción tras las rejas, las entrevistas a profundidad para comprender contextos e historiales individuales y particulares. Para complementar los datos de los reos, se ha realizado una entrevista en profundidad con la trabajadora social Solange Subiabre, con el fin de comentar varias posibilidades para la implementación de prácticas y programas de lectura en el ámbito carcelario. El trabajo se llevó a cabo con el fin de establecer un puente entre el campo de los estudios empíricos de la literatura y el ámbito carcelario. RECOPILACIÓN DE DATOS Y PROTOCOLO DE LA ENTREVISTA La metodología se basó en la aplicación de encuestas (N = 89 en Temuco y N = 30 en Nueva Imperial), a fin de lograr una caracterización general del consumo de medios, lo que permitió levantar datos cuantificables sobre los hábitos y prácticas de consumo mediático. Seguidamente, se realizó un estudio exploratorio de índole etnográfico a través de 25 entrevistas semiestructuradas que permitió identificar sub-preguntas, nuevas hipótesis y propuestas conceptuales desde la teoría fundamentada (Trigueros et al., 2018). Las encuestas y entrevistas se aplicaron entre los años 2017 y 20181. La pauta de entrevista se concentró en los historiales de consumo mediático de los participantes tanto previo a la reclusión, como durante el encarcelamiento. Igualmente, se apuntó a la identificación con personajes y narrativas. La entrevista con la trabajadora social Solange Subiabre, por su parte, aborda aspectos como la lectura en contextos carcelarios, así como los intereses de la institución, y los profesionales que en ella ejercen su labor, respecto a los programas de lectura en cárceles. CONTEXTO Y TENDENCIAS DE CONSUMO EN CÁRCELES DE LA ARAUCANÍA Desde el punto de vista académico, la literatura no es meramente un mecanismo de entretención, sino mucho más, pudiendo transfor- 1 Las entrevistas se llevaron a cabo por el Dr. Konstantin Mierau, con apoyo de Mg. Jennifer Garrido, Mg. Daniela Morales y Mg. Gonzalo Albornoz. 351 Recomendaciones para la implementación del programa de lectura en cárceles... tación de las bibliotecas han incorporado talleres que le den vida a los espacios donde se practica la lectura, aumentando las estrategias motivacionales para el fomento lector. En este sentido se encuentra en proceso de planificación de un programa de apoyo al funcionamiento de las bibliotecas, como recuperación de espacios, donde se invitará a otros servicios públicos y al mundo académico a contribuir tanto en recursos materiales como humano. Figura 7. Porcentaje comparado acceso a libros de historia Fuente: Elaboración propia. Los libros de historias o biografías son particularmente útiles tanto para aumentar el acervo cultural como para desarrollar la capacidad crítico-social y la identificación con otros a través de personajes reales. A través de la historia es posible conectar con otras épocas y modos de vida, pero también con otras ideologías, ideales y valores fundamentales que nos ayuden a entender la realidad actual, transformándose en una herramienta interesante para el trabajo con reos en talleres de análisis crítico de la sociedad actual y la ley (entre otros), que los ayuden a situarse en su contexto como agentes de cambio, en pro de generar mayor conciencia sobre los efectos de sus actos (positivos y negativos) a nivel micro y macro social. La tendencia en torno al acceso de libros de historia en los penales se mantiene, siendo la cárcel de nueva imperial la que cuenta con mayores accesos a material de este tipo, no obstante, aún son insuficientes. 352 Konstantin Mierau, Gonzalo Albornoz y Solange Subiabre Figura 8. Porcentaje comparado acceso a libros educativos Fuente: Elaboración propia. Las tendencias comparativas en cuanto al acceso se mantienen. En complemento con los libros de historia y biografías, todo tipo de material educativo es una herramienta que contribuye al desarrollo personal. En el caso de otro tipo de libros educativos como atlas, libros sobre biología o animales son, además, de los tipos de texto más apreciados por la población penal fuera de la prensa escrita, dado que algunos internos se encuentran cursando sus estudios. Figura 9. Porcentaje comparado acceso a novelas de crimen Fuente: Elaboración propia. Se puede apreciar un bajo nivel de acceso a este tipo de contenidos, sobre todo en la principal cárcel regional de La Araucanía. De los estudios sobre identificaciones con personajes y reflexión sobre la propia identidad, se sabe que en varios casos las historias que se ubican en contextos muy ajenos facilitan 353 Recomendaciones para la implementación del programa de lectura en cárceles... que el lector se ponga en el lugar del personaje ficticio (más incluso que en textos que ofrecen contextos conocidos), dado que, justamente por la cercanía de los últimos, el lector podría rechazar la posibilidad del realismo y por ende no ‘perderse en el texto’ (Keen, 2007). Figura 10. Porcentaje comparado acceso a novelas románticas Fuente: Elaboración propia. El acceso a novelas románticas tampoco se considera suficiente en ambos recintos, siendo el penal de la capital regional el más carente de oportunidades para desarrollar este tipo de lectura. Hay que considerar que, sobre todo en condiciones de encierro y soledad, las novelas románticas se podrían transformar en un recurso que los reos utilicen para conectar con sus propias familias y relaciones amorosas, ayudándolos a mantener un vínculo más allá de las rejas. Además, hay que considerar que el consumo de ficciones no solo puede ser un ejercicio individual o compartido en talleres de lectura con otros reos, sino también por los propios miembros de la familia como actividad conjunta, lo que ocurre por ejemplo en el caso de las novelas de televisión, cuando los internos señalan que: “[Entrevistador] ¿Y a veces se comentan las novelas con familiares de afuera? –Si de repente, así de repente teni’ un tema de conversación, por ejemplo, en la visita, y se comenta la novela, así algo para conversar nomás… o de repente estoy viendo la novela y paso algo y te ríes” (Entrevista N° 3, CCP Temuco). 354 Konstantin Mierau, Gonzalo Albornoz y Solange Subiabre Figura 11. Porcentaje comparado acceso a o Fuente: Elaboración propia. A la luz de los gráficos, se observa que el acceso a otros tipos de material literario como cómics, novelas gráficas, poemas y libros de fotografía (entre otros), no son de fácil acceso en ninguno de los dos penales. Figura 12. Porcentaje comparado de consumo de lectura por temática Fuente: Elaboración propia. 355 Recomendaciones para la implementación del programa de lectura en cárceles... Respecto al consumo de tipos específicos de lectura, la preferencia de los reos encuestados son noticias, revistas, libros de historia y material educativo. Los datos mencionados en el gráfico anterior, no obstante, reflejan una baja inclinación a contenidos de ficción literaria como novelas de aventura, crimen, románticas y poesía entre otras. Fomentar este tipo de lectura en cárceles es importante toda vez que la lectura ofrece un espacio de simulación que no se relaciona con el contexto de encierro, pero que permite la identificación con personajes, y con esto, el desarrollo de la empatía. SOBRE EL IMPACTO Y LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA TRAS LAS REJAS El impacto de las estrategias para potenciar la socialización y la conducta prosocial de personas a través de la lectura debe cumplir con ciertos requisitos básicos, tanto en términos materiales como inmateriales. Respecto a los requisitos inmateriales, deben ser textos que inviten a la inmersión en su contenido, deben darse instancias de identificación con personajes, la trama debe ser atractiva para cada tipo de lector, y deben generarse distintos tipos de tensión entre los personajes (tensiones éticas, valóricas, etc.) (Bal y Veltkamp, 2013; Kidd y Castano, 2013). Por otro lado, los requisitos materiales tienen que ver con el desarrollo de hábitos de lectura, así como espacios y contextos adecuados para el desarrollo de todos los aspectos inmateriales mencionados anteriormente. En conjunto, todos estos elementos configurarán una dinámica en la cual los ejercicios de lectura tengan un efecto positivo en la conducta y en las capacidades de los lectores. Podemos encontrar algunos efectos comprobados en la literatura científica tales como Felski (2011), Gallese y Metzinger (2003), Hakemulder (2000), Juárez et al. (2010), Keen (2007), Koopman y Hakemulder (2015), Narvaes (2001), Waxler (2008), Espoz (2014) y Djikic et al. (2009). No obstante, el impacto positivo y comprobado de los efectos de la lectura en diferentes tipos de población, no parece darle un lugar de importancia a la representación de los reos frente a la literatura, lo cual por supuesto, puede ser el resultado de los bajos indicadores 356 Konstantin Mierau, Gonzalo Albornoz y Solange Subiabre de hábito lector, acceso, posibilidad de capacitación y frecuencias y variedad de lecturas, entre otros. Figura 13. Porcentaje comparado de percepción de contribución de la lectura a la educación Fuente: Elaboración propia. Vemos, por ejemplo, que la afirmación de que la lectura es una herramienta que contribuye al desarrollo educativo, es representada negativamente por la mayoría de los internos, los cuales se muestran mayoritariamente “muy en desacuerdo” con esta afirmación. Sin embargo, se aprecia que, a mayor edad, la representación se va tornando más positiva. En los internos entre 31 y 61 años se presenta el pico más alto entre sujetos de la misma edad respecto a quienes más valoraron el rol de la lectura como insumo para el desarrollo educativo. Por otro lado, el pico más bajo frente a esta afirmación se encuentra en la población menor a 31 años, quienes en mayor medida se muestran en “muy desacuerdo” con el hecho de que la lectura contribuye a la educación. En población mayor a 61 años, la representación en este tópico no presenta variaciones relevantes en alguna de las categorías de la escala. Según Solange Subiabre: 357 Recomendaciones para la implementación del programa de lectura en cárceles... Si bien la lectura es tremendamente relevante en la reinserción social y en modificar una conducta más prosocial para los internos; la lectura tiende a estar más bien asociada o enlazada en las políticas más educativas dentro de las escuelas al interior de las unidades penales, más que se le otorgue un valor por sí solo; es decir, se tiende a relacionar la lectura más a políticas de educación enmarcadas en planes curriculares que incluyen lectura obligatoria de contenidos; sin embargo el sentido de la lectura como fuente de riqueza cultural, de conexión con el “mundo exterior” que permite identificarse con una sociedad, se encuentra en proceso de mejoras, pues la incorporación de la bibliotecas al interior en los penales, viene a fortalecer y otorgar mayor importancia de la lectura en el proceso de reinserción social, entendiendo que contribuye a reconstruir una identidad cultural, asociada a incorporar valores y a contribuir a la incorporación en sociedad de una persona que cumplió su condena y requiere herramientas sociales para ello. Figura 14. Porcentaje comparado de percepción de contribución de la lectura a la educación por nivel escolar alcanzado Fuente: Elaboración propia. 358 Konstantin Mierau, Gonzalo Albornoz y Solange Subiabre Siendo el eje X la cantidad total de respuestas, la tendencia de percepción negativa frente a la lectura como herramienta que favorece a la educación se mantiene cuando se observan los datos por nivel educativo alcanzado. La mayoría de los reos encuestados se encuentran en las categorías “educación media incompleta” (en algunos casos cursándola al interior de cada penal) y en “educación media completa”. En ambos segmentos se aprecian opiniones divididas de forma equitativa entre las representaciones “de acuerdo” y “muy en desacuerdo”, pero analizando las otras categorías de la escala, la tendencia es a una representación negativa, incluso en grupos más formados en términos de educación formal (profesionales técnicos y universitarios). En tanto, es posible inducir que, en la población estudiada, la lectura no adquiere un valor de importancia. No obstante, esta infravaloración de la lectura, los datos deben ser analizados en base a una relación considerable de la población estudiada con los textos. En efecto, si los datos de las gráficas anteriores se cruzan con variables como el hábito lector, es posible concluir que la baja valoración de la lectura se debe, en gran medida, a la baja frecuencia de lectura de la población estudiada. Figura 15. Porcentaje comparado horas de lectura por edad Fuente: Elaboración propia. 359 Recomendaciones para la implementación del programa de lectura en cárceles... Se aprecia claramente que la cantidad de horas de lectura por semana ronda la frecuencia más baja de lectura que presentaba la tabla. Por supuesto, aunque no se puede asegurar que la baja valoración de la lectura como herramienta educativa se deba exclusivamente al poco contacto que tienen los reos con ella, el hecho de que la frecuencia se marque para todos en el indicador más bajo influye en la experiencia de la lectura más allá de un ejercicio recreativo. Diferente es el caso cuando se presenta la afirmación de que “la lectura ayuda a olvidar la vida en la cárcel”. En este sentido, la representación es sumamente positiva en todos los rangos etarios y por nivel educacional alcanzado, lo que refuerza la hipótesis de que la lectura es vista más como un instrumento recreativo que educativo, lo cual puede transformarse en una representación útil de la lectura toda vez que sería vista más como un ejercicio libre y espontáneo, ayudando a que esta tenga más impacto en los lectores. Figura 16. Porcentaje comparado percepción de la lectura como herramienta para olvidar la situación de encierro Fuente: Elaboración propia. 360 Konstantin Mierau, Gonzalo Albornoz y Solange Subiabre La gran mayoría de los encuestados señalaron que estaban “muy de acuerdo” o “de acuerdo” con el hecho de que “la lectura los ayuda a olvidar su vida en la cárcel”, lo que se pudo reflejar cuando se observaron los datos cruzados con el nivel educacional de los internos. Al respecto, es importante señalar que el hecho de que la lectura ayude a los internos a olvidar su contexto de privación de libertad es una indicación relevante para lograr la inmersión en el texto, la cual tendrá efectos positivos dado que, mediante la inmersión, las historias adquieren efectos cognitivos en los lectores. Figura 17. Porcentaje comparado percepción de la lectura como herramienta para olvidar la situación de encierro por nivel educativo Fuente: Elaboración propia. Resulta particularmente interesante el hecho de que los encuestados sin hábito lector, también consideraron que la lectura es un medio de abstracción del contexto carcelario, lo que puede deberse a la representación de la lectura como medio de entretención, y que se refleja también en la gráfica observada por horas de lectura semanales promedio. 367 Recomendaciones para la implementación del programa de lectura en cárceles... la reinserción5 y el capital humano6, podría ser de bastante utilidad en baja inversión. La utilidad se centra en todos los beneficios que tiene la lectura cuando es planificada e implementada bajo modelos científicos comprobados, lo que se traduce en el desarrollo de la empatía en términos cognitivos y afectivos, la ampliación del horizonte cultural (lo que implica un desarrollo del lenguaje, vocabulario, idiomas, aprendizaje de la historia y las ciencias, entre otras) y el vínculo y aprendizaje de variados roles modelo mediante la identificación con personajes e historias reales y ficticias (el rol parental, el rol de la justicia o el rol de las víctimas, entre otros). Cabe mencionar que todos estos beneficios dependen, eso sí, de un programa diseñado con objetivos a corto, mediano y largo plazo, así como también de un ejercicio constante de capacitación y actualización. Más allá de los aspectos materiales que se necesitan para sacar provecho a la lectura (espacios adecuados, variedad de textos, y capacitaciones y talleres), es necesario contar con una mirada prospectiva y transdisciplinaria. Es trascendente, además, lograr que los lectores se sientan dueños de su propio proceso, para lo cual es necesario incorporarlos de manera activa en el proceso, al menos en cuanto a sus propios intereses. En tanto lo anterior, se aconseja lo siguiente: 1. Implementación planificada y progresiva de bibliotecas con mobiliario, espacio e iluminación adecuada para los requerimientos de cada población penal según corresponda distinguiendo entre: cantidad de lectores (internos y funcionarios), disposición y capacidad del recinto penitenciario y tipo de recinto penitenciario (femenino, masculino, abierto, cerrado, semicerrado, grado de complejidad, (alta, media o baja) y nivel de seguridad (alta, media o moderada). 2. Se aconseja que la planificación progresiva de la implementación de bibliotecas se desarrolle mediante criterios de priorización 5 Como lo es el amplio abanico de talleres de artesanía, mueblería y/o deportes que proveen distintas organizaciones privadas y públicas al interior de los recintos penitenciarios. 6 Como lo son las posibilidades de contar con recintos de educación pública básica y media al interior de las cárceles, o la posibilidad que se les da a los internos de realizar estudios superiores mientras cumplen condena. [Document text truncated for crawler view.]