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La cima de la teatralidad llega con los autómatas : las figuras en movimiento culminan la impresión en el público.

Méndez Rodríguez, Luis Rafael

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D O S I E R AH ABR 2008 26 Uno de los p ime os aspec os que llama nues a a ención ue la p e- sencia de au óma as en el ele ado núme o de celeb aciones que du an e la Edad Mode na se ealiza on en las localida- des andaluzas, has a el pun o de con e i se en un ecu so capi al pa a los agen es y men o es esponsables de la escenog a ía y la pe suasión ba oca. Aunque sólo conoce- mos de muchos de ellos me as e e encias documen ales, a o unadamen e se han conse ado es imonios g á icos de es os e- pe o ios mecánicos. La ies a b indaba la excusa pe ec a pa a el diseño y el mon aje de escul u as animadas que se inse aban en apa a os e íme os de g an esplendo . Ca- da es ejo ans o maba el espacio de la ciu- dad, que se ingía a a és de una compleja escenog a ía, que ocul aba las calles y pla- zas con a qui ec u as e íme as, al a es, de- co aciones de lienzos, apices, colgadu as, igu as animadas y un conjun o de espejos, co nucopias y elemen os ege ales. Todo ello dis azaba la e dade a eali- dad de los espacios u banos que a su ez se con e ían en un solemne escena io alegó- ico po donde des ilaban la Ta asca , los Gigan es , las danzas, la música, y donde se hacían oda clase de juegos es i os aco des con la inalidad de so p ende a los ciudadanos. El público es aba acos umb a- do a elemen os escénicos que incluían a- moyas ingidas, uelos, apa iencias y pe- queñas piezas escenog á icas animadas como e an las uen es o los mon es, pa a p esen a milag os, o apa iciones sob ena- u ales des inadas a un audi o io acos um- b ado a es e ipo de lenguaje isual. A o- dos es os ecu sos se suma on la p esencia de igu as mó iles. La his o ia de es a uas capaces de mo e - se mecánicamen e o ma pa e de la cul u a humana casi desde sus o ígenes. Tes imo- nios de máquinas animadas conocemos des- de el An iguo Egip o y G ecia, incluso se lle- ga on a ealiza a ados sob e la ma e ia po Philon de Bizancio y He ón de Alejand ía. Plinio comen a que exis ía una escul u a de A odi a cuya mo ilidad dependía de su elleno de me cu io y que llegaba a elacio- na su au o ía con el mí ico Dédalo. Tam- bién menciona la habilidad de He es o pa a c ea igu as capaces de mo imien o mecá- nico. Las escul u as animadas han ido es- pondiendo a dis in as unciones a lo la go de la his o ia: eligiosa, simbólica, lúdica, co- me cial, d amá ica, e c. y, en odas, el mo- imien o ha sido pa e esencial del sen ido mágico y ascenden e que es as igu as p o- ducen. La capacidad de c ea mo imien o se incula con la posibilidad de o o ga la ida a algo, al y como lo plan eó A is ó eles. Tex- os que se in oduje on en Eu opa a a és de la cul u a islámica, cuyos ex os ilus ados y aducidos se popula iza on. El uso de igu as animadas en el ce emo- nial eligioso es el más an iguo que conoce- mos con es imonios desde la an igüedad. Con es e in llegó has a el medie o cuando se di unden las escul u as de C is o con b a- zos a iculados u ilizados en las celeb acio- nes li ú gicas de la Pascua, pa a ec ea dis- in os momen os de la Pasión, ya cau i o, c uci icado o yacen e en el sepulc o; jun o con las imágenes de la Vi gen con el Niño. El epe o io de imágenes a iculadas de ca ác e eligioso siguió inc emen ándose en Andalucía en los siglos sucesi os pa a e- c ea las cualidades de lo i o y busca la conmoción del espec ado . Muy conocido es el C is o de Limpias (San ande ), que mue e los labios, pá pados y ojos, e incluso se dice que suda sang e. Son nume osas las imáge- nes p ocesionales en Andalucía que enían la cabeza y los b azos mó iles, como e a el caso en Se illa del C is o de Bu gos. En oca- siones, se accionan las manos y b azos po medio de cue das como sucede po ejemplo A i icio y simulación ue on elemen os comunes a la ies a del siglo XVI al XVIII. Pa a hui de la co idianidad, se c eó un ma a illoso espec áculo que en su icción con ó con el mo imien o de es a uas animadas que in oducían e ec os de so p esa en e el público. La con e sión de la ciudad en un espacio escenog á ico de eno mes dimensiones ue uno de los elemen os más peculia es y dis in i os de la sociedad mode na. La au o idad, el lujo, la exp esión del pode en los a cos de iun o, las a qui ec u as ingidas, las colgadu as, los co ejos, la música, las máquinas insignes, los cas illos de uego, los ja dines e íme os y los ingenios mecánicos, con e ían a la ciudad en un g an escena io con un in didác ico y p opagandís ico. La cima de la ea alidad llega con los au óma as Las igu as en mo imien o culminan la imp esión en el público LUIS MÉNDEZ RODRÍGUEZ UNIVERSIDAD DE SEVILLA FIESTAS DE CETRO Y MITRA D O S I E R AH ABR 2008 27 con el Naza eno de la Pa oquia del So e a- ño en Aguila de la F on e a (Có doba). O o caso de icción ue el de la Vi gen de los Reyes, si uada en la Capilla Real de la Ca- ed al hispalense. Es a imagen es p ueba de una mayo ea alización de los i os, pues g acias a un a ilugio mecánico en su in e- io , compues o po una ueda den ada de made a y una co ea que bo dea su eje, si- mila al que ambién encon amos en el Ni- ño Jesús, la imagen podía bendeci , además de sen a se y le an a se del si ial. Una ima- gen de la Vi gen de los Reyes con los b azos a iculados se conse a en el Con en o de San José de las Te esas en Se illa. a i icio an p imo, que pa- ecían pe sonas i as”. O o ejemplo des acado ue el ingenio mecánico e- alizado con mo i o de las ce- leb aciones de la boda de Fe- lipe III en la ciudad de Va- lencia. En es e caso ep e- sen aba un milag o de San Vicen e Fe e , quien apa ecía sob e un ca o iun al de cua o uedas i ado po cen au os, en el cual el san o salía de la loca- lidad de Vannes mon ado en un jumen o y ol ía a en a po o a pue a de la misma ciudad. Muy pa ecida a la des- c ipción de es a igu a de- bie on se o os au óma as inculados a las co es de los Aus ias, como una da- ma co esana ocando la i- huela del Kuns his o is- ches Museum (Viena). O a igu a de es a misma ins i- ución mues a el mecanis- mo in e no de un au óma- a, simila al que encon amos en un monje del Na ional Museum o Ame ican His o y (Smi hsonian Ins i u ion, Washing on). La uncionalidad de es as igu as anima- das a i ó algunas his o ias en las que el au- óma a auxiliaba a su p opie a io en las a- eas co idianas. Al espec o, se puede men- ciona una leyenda popula oledana en la que uno de los a ilugios cons uidos po el milanés Juanelo Tu iano iba dia iamen e a ecoge la comida a un edi icio con i- guo, consignada en el nomb e de la calle “Homb e de palo”. O la no menos so p en- den e inculada al coleccio- El empleo de au óma as en las ies as se popula iza a pa i del siglo XVI, caso po ejemplo de exi osos pája os olado es y el le- ón mecánico que Leona do da Vinci conci- biese. El paso de es os a ilugios de la “me- cánica lúdica” a las ies as públicas se e- mon a al menos al siglo XVI. Ya en 1571 se documen a la p esencia de au óma as en el ecibimien o en Bu gos de la u u a eina doña Ana de Aus ia, que consis ían en dos igu as que ab ían una caja en la que apa e- cía el e a o del ey don Felipe con sus a i- bu os eales: “y cuando su majes ad de la Reina pasaba po delan e de es a caja, es as dos igu as ab ie on las dicha pue as, con Ta asca, ob a echada en 1669 po Ma eo y Agus ín de Ba ahona. A chi o de la Villa. Mad id. D O S I E R AH ABR 2008 28 nis a de ma a illas Juan de Espina, del que se decía en el siglo XVII que e a se ido úni- camen e po los au óma as que él había a- b icado y que poco an es de mo i des uyó. Los ingenios mecánicos ue on ambién ha- bi uales como exo no de los ja dines, ya se- an ó ganos musicales o igu as animadas. És e ue el caso de una igu a de la Fama que se encon aba en la gale ía de g u escos de los Reales Alcáza es, que so p endía al i- si an e ocando la ompe a median e un mecanismo mo ido po la ue za del agua. En el in e io de esa uen e deco ada con diosas de la An igüedad, se alojaba un ó ga- no hid áulico, que lamen ablemen e no se han conse ado, al y como lo desc ibe Ro- d igo Ca o “ocul os ó ganos con que a i i- ciosamen e es án odas es as g u as com- pues as; y és a no es una in ención nue a, sino muy an igua, de que ue in en o C e- cibio G iego: y así la an igüedad le llamó Hyd aulica, que quie e deci en G iego mú- sica de agua”. INCORPORACIÓN A LA FIESTA. Sin em- ba go, no ue has a mediados del Siglo de O o cuando es as igu as animadas, cuya i- nalidad e a la di e sión, se inco po en al mundo de la ies a omando la o ma de muy di e sos a ilugios ya uesen cuad os mecánicos, ea os de au óma as, pája os can o es, animales con mo imien o, escul- u as que andan, que bailan... o los au ó- ma as músicos, esc ibien es y así un la go e cé e a. Todo ello en el ma co de la ies a ba oca que adquie e una dimensión ea al sin p eceden es, popula izándose los a ilu- gios mecánicos con un con enido lúdico y p o ano desde el ámbi o co esano de los ga- bine es de cu iosidades enacen is as a un público cada ez más mayo i a io. El gus o ba oco po lo inespe ado, po lo deslum- b an e, po el a i icio, encuen a en la ies- a un luga p i ilegiado de exp esión, que se mani ies a en espec áculos que buscan so - p ende a un público a óni o an e lo nunca is o, como epi en incansablemen e los c onis as de es e ipo de acon ecimien os. El o na o e íme o in i a a desa a la imagi- nación y con ibuye a c ea la ilusión de una ealidad nue a. A los ojos del público la ciudad se ans- o ma en un espacio mejo ado que, al me- nos du an e el iempo que du e la ies a, p e ende ol ida las mise ias y las penalida- des de la mono onía co idiana pa a e igi se en espacio de di e sión y espec áculo. En es- e con ex o se inco po an al huidizo exo no ingenios mó iles desde la segunda mi ad del siglo XVII, con la inalidad de so p ende a los ciudadanos y despe a el in e és po una celeb ación concebida como ál ula de escape, pa icula men e en un momen o de c isis, de duda y de desasosiego, pues “bien son menes e es os di e imen os pa a po- de lle a an as ad e sidades”. No debie on se muy complicados los me- canismos que pe mi ie on que es as igu as se mo iesen, u ilizando pa a ello los ecu - sos habi uales del mundo del ea o como e an las ampillas po las que salían pe so- najes o los elemen os a iculados de los ca- os que eco ían la ciudad en la es i idad del Co pus. Un o no, un sis ema de poleas y ma omas pe mi ían los gi os de los mani es- ado es, las apa iciones de pe sonajes y el as- censo o descenso de pin u as. En o as oca- siones, los au óma as cob aban ida en los escena ios ea ales accionando los eso es ocul os po el peso del agua, de la a ena o de o os sólidos. A lo la go del XVII, la p esencia de los au- óma as en el ce emonial es i o con ibuía a imp egna de espec acula idad la ce emo- nia pública, con i iéndose en un ecu so capi al de la pe suasión ba oca. Los agen es y men o es del diseño es i o ue on cons- cien es de ello y po encia on su i upción an o en aquellos espec áculos más jocosos como en las d ama izaciones más in ensas. El concu so del público an e es os ingenios así lo demues a. Un público p edispues o a expe imen a sensaciones in ensas, y do a- do de una p o unda capacidad de suges ión an e lo insóli o y ex a agan e. Así, conoce- mos la p esencia de un au óma a que ep e- sen aba un paladín a caballo en las ies as que la Compañía de Jesús de Mon o e de Le- mos o ganizó en la consag ación de la iglesia nue a de Nues a Seño a de la An igua en 1619. Muy impac an es u ie on que se los ingenios cons uidos en Có doba en 1633, du an e la ies a de Desag a io del San ísi- mo Sac amen o, que dio luga a un o iginal y exube an e p og ama de emblemas, a cos y uen es cons uidas, que no di e ían de la cons ucción de bosques, cas illos y a imas pa a la ep esen ación de au os sac amen a- les, a la ez que aumen aba el núme o de ob as ea ales en la casa de las comedias. En e a cos y al a es, encon amos esce- nas de la lucha con a los he ejes. Así, en e los ingenios mó iles se hizo una naumaquia en la que se en en an las na es ancesas y españolas, alusi as a la Gue a de los T ein a Emblema 50, II en Sebas ián de Ca a ubias. Emblemas mo ales. Mad id. Luis Sánchez, 1610. A lo la go del siglo XVII la p esencia de au óma as en el ce emonial es i o con ibuía a imp egna de espec acula idad la ce emonia pública. El concu so del público ga an izaba su e ec i idad D O S I E R AH ABR 2008 29 Años. Ese mismo año, el escenóg a o i alia- no Baccio del Bianco e minaba un Vía C u- cis pa a el Hospi al de los I alianos de Ma- d id, que causó asomb o al inclui en las ca- o ce es aciones igu as de au óma as. En la ce emonia de inaugu ación de la ca- ed al de Jaén, en oc ub e de 1660, se incluyó la ep esen ación de au os sac amen ales de Calde ón de la Ba ca. Pa a ep esen a El Sa- c o Pa naso y El Maes azgo del Tusón se le- an ó un ablado en la plaza de San a Ma ía con amoyas y e ec os so p esa, que apa e- cen ambién en los ado nos y en los uegos a i iciales. Así, Juan Núñez de So omayo , au o de la elación sob e es a ies a, eco - daba cómo se le an ó T oya y que al quema - se salió de ella “un ca allo, a quien hizo i- ien e el uego que le se ía de alma… discu- ió lige o po la Plaza… despidiendo olca- nes… Salió un Paladion que lle aba den o pól o a”, chocando en e ambos y quemán- dose la ciudad con g an es uendo. El au o señalaba el di e imen o que p o ocaba en e el público la p esencia de “imágenes mó iles que causaban isa”. John E. Va ey ci a un au óma a de Sego ia, en 1662, que ep esen aba cuando apa eció Pe - seo po los ai es cabalgando un co cel blanco cuyas pezuñas despedían cen ellas y, en el p odigioso comba e que siguió, y odo acabó en llamas. Figu as de es e ipo ya se encon- aban desc i as en la Relación de las ies as a San Ignacio y San F ancisco Ja ie , ealiza- das en México en 1622: “Y, es o acabado, sa- lie on de los dos lados [del cas illo de Pam- plona] dos ca alle os a mados con lansas en las manos y, acome iéndose de ca e a, se pe- ga on uego, despidiendo de sí g an suma de i os y coe es”. Los c onis as de ales e en os mencio- nan la inalidad de muchos de es os espec- áculos e íme os, des inados a un audi o io popula y poco ins uido. Du an e la cele- b ación de la canonización de San Fe nando en Se illa en 1671, se incluyó en el mon aje de la ies a una escul u a animada pa a “que en e u iese el gus o de los popula es”. Consis ía en un au óma a con o ma de equilib is a colocado en la calle F ancos, se- gún es desc i o po Fe nando de la To e Fa - án del siguien e modo: “Y po que no se quedase odo en la admi- ación de los Co esanos, se pensa on algu- nas piezas, que en e u ie on el gus o de los popula es; en e o as se dispuso (en el me- dio de la dis ancia de la calle) un bola ín; que (siendo ingido) e an an e dade os sus mo imien os, y an bien imi ada la pe sona de un mancebo de buena edad y dispues as pa es, que no hubo i eza, que (po muy a en a que mi ase) no engaña a la p ime a diligencia de la is a; emedando (con ac- ciones ingidas) las más lige as y su iles buel as, que suelen p ac ica los más dies- os, y áciles de es a ac i idad”. Es ecuen e su de inición como “jugue- es”, aco de con la unción que según To e Fa án cumplían, que no e a o a que “el componen e lúdico de una máquina que imi a la igu a y los mo imien os de un se animado, median e un mecanismo que en- cie a den o, con la unción de que “en e- u iesen el gus o”. En Málaga conocemos no icias de cons ucciones ealizadas en la Plaza Mayo , que enía po obje o disimula y enmasca a la uen e si uada en el cen o, además de odas las ingidas a qui ec u as y colgadu as que se disponían al ededo . Ca- lles de made a, a cos que ce aban las en a- das y jugue es mó iles ue on habi ua- les en las celeb aciones mala- gueñas. Idén ico pa ece es el de la comisión enca gada de Au óma as pa a la ies a del Co pus Ch is i, de Ginés de Godoy, echado en Có doba, 1677. Las c ónicas dan cuen a del espec áculo y el en usiasmo. “Y es o acabado, salie on de los dos lados dos ca alle os a mados con lansas en las manos y, acome iéndose de ca e a, se pega on uego” A chico Municipal de Có doba D O S I E R AH ABR 2008 30 o ganiza los es ejos co dobeses del Co pus Ch is i de 1676 y 1677. El cabildo municipal decidió inclui nue os elemen os que causa- sen la so p esa y el asomb o del público. Pa a ello se enca gó al maes o Ginés de Godoy la cons ucción de unas “ igu as con mo imien o” pa a uno de los a cos iun a- les que o namen aban la calle Fe ia. Sob e “ es po adas de encañados” se le an ó una oca con “ es jugue es y una lámpa a en- cendida”, que ep esen aban “dos homb es co iendo gamos en dos caballos”, “o os dos jugando cañas” y, po úl imo, “un o o y un lidiado ”. El público no end ía p oblema en elaciona es as igu as con los í e es del e- a o, ac i ados po medio de hilos o con las manos y dedos. Ma ione as que, según Co a ubias, e an “cie as igu illas que suelen ae ex- anje os en unos e ablos, que mos ando solamen e el cue po de ellos, los gobie nan como si ellos mismos se mo iesen, y los maes os que es án den o, de ás de un e- pos e o y del cas illo que ienen de made a, es án sil ando con unos pi os, que pa ecen habla las mismas igu as”. De hecho, los escena ios no di e ían de los ep esen ados en los ea os de í e es, como la ies a de o- os que ya en el siglo XVI se ep esen aba en la capi al hispalense, según apa ece en la Píca a Jus ina que señala que “ u o í e es en Se illa, los más bien es idos y acomoda- dos de e ablo que jamás en a on en aquel pueblo”. En 1677 Ginés de Godoy ol ió a se llama- do pa a le an a “una uen e y un cañado en la boca de la ceniza”, donde enía que coloca “algunas in enciones”. El diseño ejecu ado po Godoy pa a los dipu ados de la ies a del Co pus se conse a y en ella queda on ecogi- dos las igu as a ealiza con el is o bueno de las au o idades municipales. El pliego e- úne un o al de cinco g upos de igu as de mo imien o, que se combinan con una uen e y con un “sac amen o asen ado sob e un isco”. Es os a ilugios son muy a iados en cuan o a sus ac i udes y mo imien os. Rep esen an asun os p o anos elacionados unos con el abajo (una o ja, un a ado y una se e ía) y, o os, con asun os más i- iales como la apa ición de un pe o que en- seña sus dien es a un mono. Tampoco al an los emas eligiosos que incluyen la exal ación del Sac amen o dis- pues o sob e un isco y un g upo de mo i- mien o en el que una muje huye del demo- nio pe seguido po un sac is án que le echa agua bendi a con el hisopo. En o al, es as i- gu as de mo imien o son las siguien es: un pe o y un mono; una agua de he e os; un homb e con un mulo a ando; una muje hu- yendo del demonio, seguida de un sac is án que le echa agua bendi a; el diseño de una uen e de cua o azas en la que apa ece una muje desnuda bañándose y un homb e a ca- ballo; una cus odia sob e un mon e; y unos ase ado es co ando con una sie a un on- co. El núme o de igu as de mo imien o du- plicaba a las diseñadas el año an e io , una p ueba del éxi o que había enido en la ci a p e ia, po lo que el cabildo no dudó en con- a a le nue as igu as dispues as en una a - qui ec u a e íme a más compleja ubicada de nue o en la calle de la Ceniza. Sólo dos de es os au óma as enían una unción eligiosa aco de con la ies a que de po sí mezclaba elemen os es i os de índole p o ana como las danzas que acompañaban al co ejo. El más in e esan e e a la escena en la que “una muge ba güiendo del demo- nio i el sac is án de ás del con el gisopo”, en la que el demonio pe sigue a una seño a que huye de él, mien as que el sac is án le a o- ja agua bendi a con el mo imien o de su mano pa a exo ciza su p esencia. Posiblemen e, la a qui ec u a e íme a se co onaba po una cus odia sob e un isco, que ep oducía los modelos impe an es en la pla e ía de ines del XVII. El sac amen o sob e un mon e e a un ecu so habi ual, al y como se consag ó en Mad id con mo i o del es eno de la ob a de Calde ón Memo ia de Apa iencia, compa iendo posiblemen e el signi icado de una sac alización del Mon- e Pa naso donde el isco es co onado po la ■El i ual del au o se iniciaba con los p eau óma as en la Co e. Su inalidad de di e imen o y su componen e lúdico hace que p on o apa ezcan las p ime as colecciones de es a uas animadas, como la que log ó euni el empe ado Ca los V, de quien conocemos la pasión que despe aban los elojes y los a i icios mecánicos, con ando con ob as del eloje o alemán Philip Ynsbe y de Juanelo Tu iano, que incluían en sus elojes igu illas en mo imien o. O incluso o as colecciones más modes as inculadas un siglo más a de con Juan de Velasco y Juan de Las anosa. Además de su ac i idad como eloje o, Juanelo ambién ealizó muy di e sos ingenios mecánicos, un molino en minia u a que sepa aba con g an apidez la ha ina del sal ado. El p opio Juanelo enía: “una igu i a de muje de a e cia de la go, que ella sola danzaba al son de un ambo cillo, que ella misma ocaba, y dando uel as se ol ía al mismo si io donde había empezado a baila sin que nadie la ocase”. Au óma as en la co e G.B. Aleo i. F agua de he e os. Teo ema III: Tea o hid áulico. Fe a a 1589. D O S I E R AH ABR 2008 31 sus dien es a un mono, pues ue habi ual en- con a animales como igu as de di e sión. La mayo ía se hicie on con ca ón ba nizado, mos ando con ello sus “bien imi adas ie e- zas” y además algunos es aban concebidos pa a que pudiesen emi i cie os sonidos. Al espec o, la colección de Juan de Las anosa incluía en o no a 1639 una sección especial de au óma as, en e los que no al a on igu- as de animales. Es as escul u as animadas es aban expues as en la “pieza de bu las”, donde “ai an o que e en igu as de hom- b es, ie as y a es, que a sido pa a odos im- bención nue a”, siendo una de las es ancias que más gus aba a sus in i ados. Es amos po an o an e uno de los escasos es imonios g á icos que se han conse ado de igu as en mo imien o en las ce emonias públicas en el Siglo de O o, lo que en iquece el conocimien o de la ies a ba oca, donde ayuda on a o maliza un lenguaje isual de una mayo iqueza y complejidad en las que iun an concep os plenamen e escenog á- icos. Au óma as que se inco po a on a los escena ios ea ales, como encon amos al comienzo de la P ime a Jo nada de Las Beli- des , ob a de Ma cos de Lanuza, conde de Cla- ijo, ep esen ada po p ime a ez en el Pala- cio Real en 1686, donde apa ecía Júpi e o- lando en un au óma a que ep esen aba un águila con alas, cabeza y pa as mó iles. CELEBRACIONES LITÚRGICAS. Pe o am- bién se án habi uales en las celeb aciones li- ú gicas, bien con mo i o de algún es ejo e íme o como la bea i icación de San Juan de la C uz en Alcalá de Hena es en 1680: “Una imagen de N. Seño a de la Concepción y, quando el San íssimo se descub ía, se i a ele ando es a imagen has a coloca se en lo supe io del nicho donde le espe aba T ono Decen e. Al mismo iempo salían del ondo dos alien es y p imo osos lienzos… Al mis- mo iempo que se iban e i ando los lienzos se le an aban y ab ían sob e el pa imen o del nicho dos palmas y subían dos Ángeles y aquellas baxaban descub iendo el San ísimo en una ica cus odia de co al y o o; es os, ele- ándose más, sus en aban sob e la cus odia una Co ona Impe ial”. También se emplea on au óma as de ma- ne a pe manen e y con un plan eamien o escénico simila al an e io . Así, desde 1772 se epe ía en uno de los mejo es espacios ba- ocos andaluces, la Capilla del Sag a io de la pa oquia de San Ma eo de Lucena, la os en- ación del Sac amen o que con aba con la imp e is a apa ición de au óma as que ele- aban y descendían el Sol euca ís ico. Juego y icción se p oyec aban en el g an ea o del mundo que e a la sociedad de la An- dalucía mode na. ■ cus odia que encie a el cue po de C is o. Si excep uamos es as dos igu as, el sa- c amen o y el demonio, el es o enía una misión cla amen e lúdica cuya in ención e a causa la so p esa y el asomb o del espec- ado an e es as igu as a iculadas, que e an capaces de mo e se mecánicamen e. La p opia designación como jugue es nos es- á hablando del concep o lúdico que ence a- ban es os a ilugios, inhe en e como señala Gadame de la p ác ica del cul o eligioso. De las escenas ep esen adas sólo es aluden a p o esiones de la época: dos se a- do es que sie an un onco de á bol po la mi ad; un campesino que lab a el campo con un a ado i ado po una mula y dos he e os en una agua, uno golpeando con un ma i- llo y un punzón el hie o canden e, mien as que o o in oduce el me al en el in e io del uego. La a qui ec u a e íme a que asen aba dichas igu as debió se muy sencilla, pues el e dade o p o agonismo descansaba en el mo imien o. És e debía consis i en un des- plazamien o con inuo en los b azos en el ca- so de los leñado es y de los he e os mien as que el campesino mo e ía sus ex emidades semejando camina sob e un eje ho izon al. Pueden encon a se elaciones en e es as igu as y algunos g abados de au óma as di- ulgados en Eu opa. Conc e amen e la ima- gen de la agua de he e os es u o muy ex- endida desde que Aleo i ep odujo el esque- ma complejo de su ea o hid áulico en Gli a - i iciosi e cu iosi mo i spi i uali di He one, publicado en Fe a a en 1589. Pos e io men- e, ue incluida po Ki che en la ob a Musu - gia Uni e salis, edi ada en Roma en 1650, u ilizando una agua de he e os como sím- bolo del descub imien o de la a monía musi- cal. Ese componen e lúdico se ad ie e am- bién en la igu a sencilla del can que enseña Más in o mación ■Ca álogo de la exposición Tea o y Fies as del Siglo de O o en ie as eu opeas de los Aus ias Conseje ía de Cul u a de la Jun a de Andalucía. Se illa, 2003. ■Ca álogo de la exposición Fies a y simulac o. Conseje ía de Cul u a de la Jun a de Andalucía. Málaga, 2007. ■A acil, A. Juego y a i icio. Au óma as y o as icciones en la cul u a del Renacimien o a la Ilus ación. Mad id, 1998. ■Méndez, L. Sob e auóma as en las ies as del Co pus Ch is i en 1677. Labo a o io de A e, nº 18. 2005. pp. 209-220. Au óma a musical de una dama. A ibuido a Juanelo Tu iano. Segunda mi ad del XVI. Viena. Kuns his o isches Museum. D O S I E R AH ABR 2008 32 Pese a lo que puede pensa se, el es- udio de las ce emonias y los i ua- les de las sociedades po pa e de los his o iado es se ha con e ido en una de las mejo es o mas de ob ene una ce - e a adiog a ía de múl iples aspec os de la ida de nues os an epasados. Tal es así que el análisis de las ies as de ca ác e po- lí ico, es deci , de aquéllas que ue on alen adas y o ques adas po el p opio Es a- do, pe mi e comp ende la concepción po- lí ica de una época, sus símbolos y i ua- les. Lo cie o es que desde Maquia elo, la p ác ica de gobe na se basó en hace c ee a los ciudadanos cie as ideas, ales como la necesidad de la Mona quía pa a man e- ne el o den de las cosas y la paz social. Y ue on jus amen e las celeb aciones públi- cas de ca ác e polí ico la mejo a ma es- g imida po los gobe nan es pa a desa o- lla una labo pedagógica y de p opaganda que llegase a odas las capas sociales, má- xime cuando el ey casi siemp e gobe nó en la dis ancia a su pueblo. La ies a eal ue uno de los medios más e icaces y su i- les de di usión ideológica, ya que pe mi ía hace llega el mensaje p e endido an o a los p i ilegiados como al Te ce Es ado, ya que oda la sociedad pa icipó al unísono de es a clase de celeb aciones. Las ies as que u ie on como p o ago- nis a al ey ue on an e odo una exal ación del pode moná quico, legi imando la p e- sencia de és e como ga an e de odo el en a- mado social, al iempo que la sociedad, con su pa icipación ac i a en de e minados i- uales, mos aba su leal ad y aca amien o del o den polí ico exis en e. Los medios pa- a lle a a cabo es a labo de p opaganda ue on muchos: los je oglí icos, la emble- má ica, las ep esen aciones pic ó icas y e- a ales, pe o pa e p incipal de ellos ue el p opio di e imen o, la e asión que signi i- caba odo momen o es i o, siemp e om- pedo con la u ina y ál ula de escape. No es de ex aña que el pode siemp e acuda a es a es a egia, pues con la aleg ía y los e- gocijos siemp e pa ece más ácil asumi y aca a el pode es ablecido. Es a egia és a que los eyes hispanos supie on usa con singula maes ía. POSICIÓN SOCIAL. Una de las p egun as más in e esan es que susci a la adminis a- ción local cas ellana es el po qué de la b u al ape encia de o icios públicos po pa e de las clases p i ilegiadas, así como ambién po aquellas o as que ascendie on socialmen- e. En es e sen ido se ha señalado que el in- e és po dichos ca gos se debe a a ios mo i- os, como son la posibilidad de in luencia sob e el ámbi o polí ico local, el p es igio social, los bene icios económicos... Sin emba go, el es udio de la ies a nos p o- po ciona una pe spec i a más. Nos e e i- mos a las posibilidades que el o icio de egi- do daba a la éli e pa a apa ece de una o - ma conc e a, ep esen ando un papel espe- cí ico an e la sociedad. Un papel diseñado de an emano en el que cada uno ocupaba la posición que le co espondía según el ango social, el pode o el peso polí ico en la es e a local. De es a mane a, la éli e de las ciuda- des andaluzas ocupó el luga más p i ilegia- do de la ies a e, incluso ella misma, se con- i ió en un elemen o que la p es igiaba. En es e sen ido, las es a egias pa a mos- a a la sociedad su posición social y el po- Las ies as en hono a la Mona quía ue on, an e odo, un medio de ansmisión a la sociedad de un mensaje polí ico, al iempo que un ac o de leal ad y idelidad de és a hacia sus mona cas. Se aunaban así, pedagogía polí ica, legi imación del pode y obediencia a la au o idad en un en o no de di e imen o y e asión de la ealidad. El pode polí ico y el eligioso queda on he manados po una concepción coinciden e del eje cicio de sus a ibuciones: la seducción del ciudadano a a és de mani es aciones públicas, que en añaban un eje cicio de con i encia pa a odas las clases sociales, ya ue an p i ilegiados o Te ce Es ado. La Mona quía e oza con los baños de masas Los eyes se alie on de sus p oclamaciones, en adas y exequias RÁUL MOLINA RECIO UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA FIESTAS DE CETRO Y MITRA