Derivas contemporáneas del pensamiento político de Hannah Arendt
Abstract
Este artículo estudia la recepción del pensamiento de Hannah Arendt en la teoría feminista, nos centraremos concretamente en las lecturas acerca del problema de la cuestión social y la corporalidad, íntimamente relacionados. Más allá de las lecturas en las que se la consideraba una “nostálgica de la polis” y, en consecuencia, su pensamiento era calificado de elitista y continuista respecto a la lógica patriarcal, la complejidad en aumento de los postulados feministas y una lectura más sofisticada de los conceptos arendtianos, permitirán que sea leída como una nueva vía de acceso para repensar la esfera pública y la cuestión de las identidades.
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Differenz Revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas 139 AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022. ISSN 2695-9011 - e-ISSN: 2386-4877 - Doi: 10.12795/Differenz.2022.i08.09 [pp. 139-153] Recibido: 01/03/2022 Aceptado: 18/03/2022 Derivas contemporáneas del pensamiento político de Hannah Arendt Contemporary drifts of Hannah Arendt’s political thought Teresa Portas Pérez Universidad de Vigo Resumen: Este artículo estudia la recepción del pensamiento de Hannah Arendt en la teoría feminista. Nos centraremos concretamente en las lecturas acerca del problema de la cuestión social y la corporalidad íntimamente relacionados. Más allá de las lecturas en las que se la consideraba una “nostálgica de la polis” y, en consecuencia, su pensamiento era calificado de elitista y continuista respecto a la lógica patriarcal, la complejidad en aumento de los postulados feministas y una lectura más sofisticada de los conceptos arendtianos, permitirán que sea leída como una nueva vía de acceso para repensar la esfera pública y la cuestión de las identidades. Palabras Clave: Hannah Arendt; Cuestión social; Cuerpo; Feminismo; Política; Acción.
140 TERESA PORTAS PÉREZ DERIVAS CONTEMPORÁNEAS DEL PENSAMIENTO POLÍTICO DE HANNAH ARENDT Abstract: This paper examines the reception of Hannah Arendt’s thought in feminist theory. Focusing specifically on readings about the problems of the social question and of the body, which are closely linked. Traditionally, Arendt has been read as a “nostalgic for the polis” and thus criticized as elitist and for providing continuity to patriarchal thought. However, the increasing complexity of feminist currents together with a more sophisticated reading of her concepts has finally allowed a novel reading of Arendt as providing a way to rethink the public sphere and the question of identity. Keywords: Hannah Arendt; Social question; Body; Feminism; Politics; Action. 1. Introducción Como es sabido, Hannah Arendt no problematizó específicamente la condición femenina, tratar de desentrañar las motivaciones de este denodado silencio respecto al género ha sido un lugar común entre las teóricas feministas. Las respuestas o explicaciones ofrecidas son múltiples, tanto como los paradigmas de donde provienen estas disquisiciones. Si en un principio las feministas trataban de encontrar en su obra “el lugar que ocupaban las mujeres”, “el cuerpo de las mujeres” o su “realización”, hoy desde el ámbito feminista se exploran las posibilidades que la teoría arendtiana en tanto marco teórico-conceptual ofrece para pensar nuestra realidad. Resulta paradójico constatar cómo una autora que no abordó la denominada “cuestión de las mujeres”, ha dado origen en el seno de la teoría feminista a tan importante número de debates. Un examen detenido de los mismos nos permite profundizar en el pensamiento de Hannah Arendt como un lugar que dibuja un nuevo enfoque de la política y el poder, al tiempo que refleja la evolución de la propia teoría feminista desde la década de los setenta hasta la actualidad. La teoría política de Hannah Arendt, más específicamente su teoría de la acción, fue muy controvertida y hasta la fecha continúa siendo una fuente inagotable de inspiración de distintos planteamientos teórico políticos. La condición humana, obra en la que se centran las primeras reacciones críticas1, es leída en clave de “nostálgica de la polis griega”, 1 Las distintas apropiaciones de su obra como ha señalado Danna R. Villa, se acercan a la teoría de la acción de Arendt valorando la influencia que Aristóteles ejerció sobre ella, sin embargo según este autor una lectura exclusiva desde el prisma aristotélico no haría más que “domesticar” la radicalidad del replanteamiento de la acción llevada a cabo por la alemana. No puede ser comprendida sin la influencia que la lectura heideggeriana de Aristóteles ejerció sobre ella, así como obviar que Arendt se hace cargo muy conscientemente de la crítica nietzcheana a la metafísica tradicional, de modo que establece un uso post-idealista de las categorías aristotélicas. Villa, D. R. Arendt and Heidegger. The fate of the Political. Princeton: Princeton University Press, 1996.
141 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.09 pp. 139-153 como una visión anclada en una acrítica idealización de la época clásica. La exaltación de la polis griega por parte de Arendt, comunidad política profundamente masculinista, supuso una gran decepción para las teóricas feministas durante los años setenta. A partir de los años noventa, esta consideración es reinterpretada en tanto “transformación crítica del ideal griego”. Este giro interpretativo se reproduce paralelamente en el ámbito teórico feminista. Tres cuestiones íntimamente relacionadas entre sí resultan especialmente problemáticas o de difícil comprensión: En primer lugar, la férrea distinción entre lo público y lo privado era, y continúa siendo, conflictiva para una teorización, la feminista, que precisamente pivota sobre el desmantelamiento de los límites que tradicionalmente han confinado a las mujeres en el estatus de la subordinación. El apuntalamiento arendtiano de la dicotomía público/privado se erige como diametralmente opuesto al famoso eslogan feminista de los años setenta “lo personal es político” y no parece más que reavivar una imagen del espacio públicopolítico como algo reservado exclusivamente a los varones. El objeto de disputa, por tanto, es la dicotomía público-privado y el punto de partida la creencia en la existencia de una identidad compartida universalmente por todas las mujeres. Las primeras teóricas se aproximan a Arendt, buscando en su obra alguna muestra de ese sentimiento compartido. En segundo lugar, la conceptualización arendtiana absolutamente negativa de “lo social” que viene a irrumpir y transformar durante la modernidad los dos órdenes hasta aquel momento bien acotados de la existencia de todo ciudadano (lo público y lo privado), que pervivían tal y como habían sido concebidos en el mundo antiguo: el bios politikós, espacio de lo común (koinos), ámbito de la libertad frente al radicalmente diferenciado ámbito del hogar, la asociación natural (oikía), lugar de la necesidad. Arendt atribuye este desarreglo a un profundo error de traducción del zoon politikón aristotélico por “animal socialis” que indujo una “inconsciente sustitución de lo social por lo político”2. La gravedad de esta confusión tiene que ver con la difuminación de una distinción que estructuraba todas las actividades humanas, tanto espacial como simbólicamente, otorgando valor diferenciado a cada actividad y estableciendo con ello una jerarquización de las mismas. El borrado de esta línea divisoria implica la distorsión de significados y la consecuente indiferenciación entre las “actividades relacionadas con un mundo común” y aquellas “relativas a la conservación de la vida”3, en definitiva, la sustitución de la “acción” por la conducta y la tendencia creciente a subsumir y reducir la política a un sistema funcional, 2 Arendt, H. La condición humana. Tr. R. Gil Novales. Barcelona: Paidós, 2005. p. 52. 3 Ib., p. 55.
142 TERESA PORTAS PÉREZ DERIVAS CONTEMPORÁNEAS DEL PENSAMIENTO POLÍTICO DE HANNAH ARENDT que se encarga de la mera administración pública, de gestionar la violencia y, en último término, de crear una clase profesionalizada de políticos. De manera que la finalidad de la política, meramente instrumental, encuentra su completitud en ámbitos externos e independientes a la misma. El problema de cuál es el “contenido de lo político” y el papel otorgado a la “cuestión social” se vuelven conflictivos para el feminismo, en la medida en que Arendt define esta cuestión como prepolítica, expresa de este modo su temor a que los conflictos sociales generados por las desigualdades económicas, la pobreza, la miseria, la uniformización generada por la sociedad de masas, etc., destruyan la posibilidad de establecer un diálogo entre personas libres e iguales, precondición para la libertad y el cultivo de la identidad particular. Por esta misma razón, y en tercer lugar, la ausencia de un tratamiento explícito en su obra acerca de la corporalidad y el aparente menosprecio de esta dimensión, vinculada al ámbito de la necesidad, de lo natural, de la vida en tanto zoé, esto es, al margen de lo político, lleva a las feministas a tener una razón más para rechazar su teorización. Sin embargo, a pesar de continuar siendo un escollo relevante, esta omisión ya no representa hoy únicamente el aspecto silencioso, vinculado a la animalidad, anti-político de la condición humana. Partiendo de la constatación de estos tres importantes obstáculos para la teorización feminista, el propósito de este artículo es analizar algunas lecturas paradigmáticas del feminismo contemporáneo en las que las rígidas distinciones que propone nuestra autora se flexibilizan al tiempo que la propia teorización feminista se nutre, transforma y subsume para sí algunas de las conceptualizaciones más relevantes de la alemana4. Desde esta perspectiva la política arendtiana nos proporciona el andamiaje adecuado para pensar una esfera pública específicamente orientada hacia la libertad como espacio de interacción o acción en concierto entre personas o colectivos diversos. A diferencia de otras teorías políticas, Arendt no nos dice qué hacer o qué pensar sobre tal o cual asunto, nos ofrece ejemplos de cómo involucrarnos en el pensar y en la acción dadas las condiciones de nuestro mundo5. La característica que verdaderamente distingue la opción arendtiana, frente a otras escuelas/tendencias del pensamiento político contemporáneo, se cifra en la persecución de una auténtica autonomía para la esfera política respecto a otras dimensiones habitualmente relacionadas, sino confundidas, de lo público. 4 Para un desarrollo mayor de algunas de estas cuestiones remito a mi libro Hannah Arendt en la Teoría feminista contemporánea (Madrid: Cátedra, 2022). 5 Hill, M. A. Introduction a Hannah Arendt And The Recovery Of The Public World. New York: St. Martin’s Press, 1979.
143 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.09 pp. 139-153 2. El problema de la “cuestión social” La distinción político-social oscila en función de distintas argumentaciones vertidas a lo largo de su obra. En el capítulo II de La condición humana, en la sección dedicada al “auge de lo social”, Arendt analiza las transformaciones operadas durante la modernidad a raíz del ascenso de lo social y las consecuencias para la vida política, esto es, la degeneración de la política en sí. Lo social y lo político son dos categorías antagónicas pero indisociables. Esta distinción pone en juego el sentido de la política, cómo entendamos la diferencia entre lo social y lo político apunta a la definición de qué es la política y, en último término, se convierte en una cuestión política en sí misma. Arendt describe lo social en tanto espacio híbrido que destruye y desdibuja tanto la esfera pública como la privada. La acción deviene conducta, la política pasa a ser entendida en términos económicos y la pluralidad se ensombrece por la uniformidad de un sujeto colectivo igualado “ya que la sociedad siempre exige que sus miembros actúen como si lo fueran de una enorme familia con una sola opinión e interés”6. La argumentación en torno al declive de la esfera pública concomitante al crecimiento de lo social encuentra continuidad en su obra Sobre la Revolución, en ella Arendt lleva a cabo un estudio comparativo de las Revoluciones francesa y americana, diagnosticando el fracaso de la primera frente a la consecución exitosa de la segunda. El fracaso de la Revolución francesa dictaminado por Arendt es atribuido a la confusión o sustitución del verdadero fin de la Revolución, la libertad. En su lugar la esfera política absolutamente fagocitada por la “cuestión social”, esto es, por “el hecho de la pobreza”, hizo que la verdadera libertad quedase ensombrecida por la liberación de la necesidad. En definitiva, la preocupación por el proceso vital durante la Revolución francesa impidió que se realizase la constitutio libertatis, esto es, la constitución de un espacio público en el cual ejercer la “libertad pública”. En contraste la Revolución americana “se dirigía a la fundación de la libertad y al establecimiento de instituciones duraderas”7 haciendo pie sobre el “intercambio de opiniones entre iguales”, la atención sobre “la acción y las palabras de los otros” así como “la pasión por la distinción”8. Dos son las principales objeciones a la mencionada distinción que serán relevantes en la literatura crítica feminista sobre Arendt: por un lado, aquellas que ven en la restrictiva concepción de lo político una categoría vacía de contenido, planteándose la cuestión de 6 ArenDt, H. La condición humana. Op. cit., p. 63. 7 ArenDt, H. Sobre la Revolución. Tr. P. Bravo. Madrid: Alianza, 2009, p. 122. 8 Ib., p. 124.
144 TERESA PORTAS PÉREZ DERIVAS CONTEMPORÁNEAS DEL PENSAMIENTO POLÍTICO DE HANNAH ARENDT ¿cuál es, el contenido de lo político, si excluimos de este ámbito la problemática social?9 Por otro lado, aquellas teorías que apuntan la imposibilidad real de establecer dicha distinción en las sociedades contemporáneas para las que la reflexión arendtiana resultaría estéril. La falta de conexión entre las esferas política y social imposibilita el análisis crítico de nuestras sociedades contemporáneas en las que estas dos esferas están ineludiblemente interrelacionadas. En cuanto a las reacciones críticas Hannah Pitkin10, situada en el contexto de recepción caracterizado por sostener que Arendt era una “nostálgica de la polis griega”, interpreta su pensamiento como contrario a las cuestiones de justicia social y, por tanto, antidemocrática y opuesta a las demandas feministas. Centra su atención en la conceptualización de las esferas pública y privada e impugna la diferencia entre reivindicar la autonomía de lo político, para caracterizar los modos de acción específicamente políticos y limitar el contenido del discurso político, alegando que dicha exclusión vuelve absolutamente ininteligible la política. En la década de los noventa, se establece una bifurcación interpretativa, mientras Pitkin11 mantiene cierta linealidad respecto a su teorización temprana, esto es, sostiene una imagen absolutamente negativa de lo social, en la misma línea crítica con la conceptualización arendtiana, Seyla Benhabib12 lleva a cabo una lectura diferente. En primer lugar, desplaza la centralidad de La condición humana y abre una nueva vía con el objeto de repensar la esfera pública a la luz del totalitarismo, presta más atención a Los orígenes del totalitarismo y a la biografía sobre Rahel Varnhagen. La lectura de Benhabib, más exhaustiva y profunda respecto a la categorización arendtiana, se opone a las acusaciones de antimodernista, antifeminista y antidemocrática. A pesar de considerar que la distinción social/político tiene limitaciones para analizar la complejidad de la sociedad contemporánea, señala el gran acierto de Arendt a la hora 9 Pregunta que le planteaba Mary McCarthy a Arendt en el contexto de una conferencia acerca de su pensamiento en Toronto en 1972. Mary McCarthy se hacía eco a través de esta cuestión de un sentir crítico compartido por la mayor parte de amigos e intérpretes. V. “Arendt sobre Arendt” en ArenDt, H. De la historia a la acción. Tr. F. Birulés. Barcelona: Paidós, 1998, p. 151. 10 Pitkin, H . “Justice: On relating private and public”. En Political Theory 9 (3), 1981, pp. 327-352. 11 Pitkin, H. “Conformism, housekeeping, and the attack of the blob: The origins of Hannah Arendt’s concept of the social”. En Honig, B. Feminist Interpretations of Hannah Arendt. Philadephia: The Pensylvania State University Press, 1995, pp. 51-81. Pitkin, H. The attack of the blob. Hannah Arendt’s concept of the social. Chicago-London: The University Of Chicago Press, 1998. 12 Benhabib, S. “Feminist Theory and Hannah Arendt’s Concept of Public Space”. En History of Human Sciences 2, 1993, pp. 21-35. Benhabib, S. The Reluctant Modernism of Hannah Arendt. New York: Rowman & Littlefield, 2003.
145 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.09 pp. 139-153 de criticar las transformaciones experimentadas en nuestras sociedades contemporáneas (burocratización, tendencia al corporativismo, invasión de los mass media, etc.) y cómo esto estrechó de manera preocupante la esfera pública, ampliándose por el contrario la preocupación por lo íntimo. El resultado es que cuestiones relativas al ámbito de los cuidados, a la violencia de género, a la identidad sexual, a los derechos reproductivos, entre otras, al incorporarse a la agenda política son interpretadas en muchas ocasiones en términos de una burocracia disciplinaria, capitalista y patriarcal. ¿En qué sentido la distinción entre lo social y lo político es productiva para el feminismo? Benhabib sostiene que si atendemos exclusivamente al nivel de los contenidos perdemos de vista la madeja de relaciones de poder subyacentes al ámbito económico. El feminismo al igual que el resto de movimientos sociales han carecido de un modelo de espacio público discursivo que nos capacite para articular dos aspectos ineludibles en una democracia: lo social en términos arendtianos y el empoderamiento democrático sobre ellos, nos insta en tanto feministas a asumir la dialéctica inevitable entre burocratización y democratización13. En el horizonte del debate de los feminismos post-identitarios Linda Zerilli14 ve en la teorización arendtiana la posibilidad de reenfocar las principales problemáticas a las que el feminismo se enfrenta. Específicamente promueve una lectura positiva sobre la cuestión social. No es que Arendt excluya de la política los problemas sociales, sino que nos advierte del peligro inherente a la lógica utilitaria que suele haber tras las reivindicaciones de tipo social. Esta advertencia lleva a Zerilli a examinar las propias reivindicaciones de la teoría feminista, observa que históricamente se articulan sobre dos tipos de argumentaciones lógicas: la igualdad de derechos (justicia social) y la utilidad política (cuestión social). Ambos razonamientos acabaron por convertirse en cuasi sinónimos, transformando la original reivindicación de libertad en un compendio de justificaciones que la atenuaban como práctica política. Lo verdaderamente relevante es ser consciente del precio que supone argumentar en función de la cuestión social para la libertad política. La cuestión estriba quizá en cómo esquivar la distorsión que estas férreas dicotomías imponen a una realidad extremadamente compleja sin perder de vista los valores que Arendt defendía en ese mismo gesto. Su estricta distinción entre lo social y lo político debe ser comprendida teniendo en cuenta su defensa de la especificidad de lo político, su reivindicación de espacios públicos en los que las distintas personalidades puedan 13 Benhabib, S. “Feminist Theory and Hannah Arendt’s Concept of Public Space”. Op. cit., pp. 21-35. 14 Zerilli, L. El feminismo y el abismo de la libertad. Tr. T. Arijón. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2008.
146 TERESA PORTAS PÉREZ DERIVAS CONTEMPORÁNEAS DEL PENSAMIENTO POLÍTICO DE HANNAH ARENDT discutir y actuar en concierto, más allá de instancias sociales y económicas. Reducir la problemática de las mujeres a una cuestión de justicia social o utilidad política significa olvidar que “no todo dolor es fruto de una desigualdad o de una injusticia y que, la libertad femenina no nos viene dada de forma automática al alcanzar la igualdad”15 3. ¿Participación o exclusión de la corporalidad del ámbito político? De nuevo la dicotomía público: privado estructura los planteamientos arendtianos, la conceptualización de la corporalidad, o su omisión, no escapa a esta amplia dicotomía. Arendt no lleva a cabo una tematización sistemática acerca de la corporalidad, a menudo aparece tratada de forma implícita y dispersa, lo que da lugar a un complejo debate entre las intérpretes feministas. Volvemos en este punto a comprobar cómo esta rígida división de lo real se difumina. De nuevo durante las décadas de los setenta y ochenta, algunas teóricas coinciden en señalar que el temor que vertebra la obra de Arendt a que el proceso de la vida sobrepase los límites asociados a su dicotomía público/privado, la sitúan en contra de las demandas inherentes al movimiento feminista16. Esta exclusión continuará siendo problemática hasta la actualidad, sin embargo, a partir de los años noventa, lecturas más exhaustivas resitúan el papel de la corporalidad respecto al ámbito público-político17. La visión más común sobre el cuerpo es la promovida por la propia autora, recordemos que el punto de partida de la alemana tiene que ver con la cancelación de la política provocada por la lógica totalitaria, orientada a la destrucción de las distintas esferas de expresión y a la reducción de la humanidad a los meros rasgos biológicos o de pertenencia a una comunidad determinada18. Este hecho determinará su decidida propensión a que el cuerpo y el ámbito de la necesidad permanezcan al margen de la práctica política, relegados a la esfera de lo privado, de lo íntimo. Sin embargo, como ha señalado Zerilli, sus reflexiones acerca de la vulnerabilidad de los cuerpos, que este mismo contexto alentó, y la necesaria protección de los mismos, deja abierta la posibilidad de pensar el cuerpo en 15 Birulés, F. Entreactos. En torno a la política, el feminismo y el pensamiento. Tr. F. González Brizuela. Madrid: Katz., 2015, p. 36. 16 En este sentido destacan desde diferentes paradigmas: Mary O’Brien, Hanna Pitkin y Wendy Brown que vuelven a centrar su atención sobre el capítulo II de La condición humana. 17 El foco de atención se desplaza hacia el capítulo V de La condición humana, la acción, y hacia otras obras como La vida del Espíritu en la que se perfila un posible sentido fenomenológico de la corporalidad. 18 Motivos que llevaron a Arendt a vetar el acceso de la dimensión corporal en el ámbito político. V. Hull, M. B. The Hidden Philosophy of Hannah Arendt. London-New York: Routledge Curzon, 2002.
147 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.09 pp. 139-153 tanto soporte necesario de la singularidad individual y, por tanto, como parte necesaria del sujeto público-político19. Sobre esta ambivalencia pivotan las distintas lecturas feministas acerca de la corporalidad en la obra arendtiana. Sin perder de vista el silencio arendtiano frente al género y tomando como punto de partida el carácter existencial y fenomenológico que la dimensión de la acción política adquiere en Arendt, encontramos que su distinción entre lo dado y la acción no resulta tan problemática sino más bien sumamente productiva a la hora de pensar la cuestión de las identidades20. El cuerpo se introduce en el ámbito político a través del discurso y la acción de las individualidades libres y conscientes, constituye el lugar en donde se establece la correlación cuerpo-mundo, la apariencia corpórea está envuelta en lo político en la medida en que el discurso implica la presencia corpórea21. Si es a través de la acción y el discurso que nos diferenciamos, lo corpóreo pertenece al orden de lo general indiferenciado, quedando vinculado de este modo al anonimato de la especie. El “fondo oscuro de lo otorgado”, “nuestra naturaleza intercambiable y única”22, (no determinada), no esencial23, será uno de los aspectos iluminadores para el feminismo: la ausencia de una base identitaria estable en la que fundamentar la política. El antiesencialismo de la teoría arendtiana constituye uno de los pilares fundamentales de las relecturas feministas, cabe resaltar en este punto la conocida respuesta a Gershom Scholem, uno de los pasajes más discutidos que ha servido de encuentro para un amplio núcleo de intérpretes24: 19 Zerilli, L. “The Arendtian Body”. En Honig, B. Feminist Interpretations of Hannah Arendt. Philadelphia: The Pennsylvania State University Press, 1995. 20 Maslin, K. The experiential ontology of Hannah Arendt. London: Rowman & Littlefield, 2020. 21 Hull, M. B. The hidden philosophy of Hannah Arendt. Op. cit., p. 163. 22 ArenDt, H. Los orígenes del totalitarismo. Madrid: Alianza, 2010, p. 426. 23 En el primer capítulo de La condición humana, Arendt refuta la existencia de una naturaleza humana innata; frente a la concepción de “naturaleza humana” que los regímenes totalitarios enarbolan, propone la de “condición humana”, distinción que de nuevo, nos da una idea de la relevancia a la hora de comprender su percepción de lo biológico como un fenómeno pre-político, externo, aquello que compartimos con el resto de seres que habitan la tierra. 24 A raíz de esta declaración una parte del debate feminista se centra en dirimir qué entiende Arendt por lo “hecho” y lo “dado”. Podríamos reformularlo a partir de las siguientes cuestiones: ¿Es esencialista al asociar judeidad/ feminidad con lo natural? (Butler); ¿Por qué no es capaz de ver en lo dado, los cuerpos, las identidades “lugares potenciales de politización”? si su relato performativo de la acción llevado hasta sus últimas consecuencias desemboca en ello (Honig); Arendt no contempla el cuerpo como un “objeto sexuado” sino en tanto “objeto natural genérico”, marcado por su destino mortal más que por su sexo: “locus de ambivalencia política” (Zerilli).