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Actitudes sociales sobre la denuncia de los malos tratos

Medina Ariza, Juan José

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Es e a ículo examina qué ipo de ac o es in luyen en las ac i udes sociales sob e la denuncia de los malos a os a la policía u ilizando da- os p oceden es de una encues a ep esen a i a de la población espa- ñola conducida po el CIS. Análisis de eg esión logís ica dico ómica y polí oma mues an que, incluso cuando con olamos la se iedad de los malos a os, o as a iables — al y como ac i udes pa ia cales, ac i u- des hacia la iolencia, expec a i as sob e la espues a del sis ema de jus icia penal y géne o—, es án in e elacionados de mane a signi ica- i a con las ac i udes sociales hacia la denuncia de los malos a os. O as a iables al y como la edad, la educación y el conoce a una íc- ima de los malos a os no pa ecen in lui las ac i udes sociales hacia la denuncia. Basándome en es os esul ados, sugie o cau ela en la u i- lización de los da os policiales como un indicado obje i o de la p e a- lencia de los malos a os. Además, c eo que es ecomendable la eali- zación de campañas educa i as pa a p omo e la denuncia que es én especí icamen e o ien adas a de e minados g upos de la población, así como el da di usión y p omo e nue os es ilos policiales y judiciales en la espues a a es e p oblema. Finalmen e, c i ico el én asis en la de- nuncia al sis ema de jus icia penal como ema cen al en las campañas de p e ención de los malos a os. In oducción y e isión de la li e a u a Desde 1997, los malos a os han ecibido una a ención conside a- ble po pa e de la opinión pública en nues o país. Los polí icos espa- ACTITUDES SOCIALES SOBRE LA DENUNCIA DE LOS MALOS TRATOS PROF. DR. JUANJO MEDINA ARIZA Depa men o Applied Social Sciences, Facul y o Social Sciences and Law, Uni e si y o Manches e REVISTA DE DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGÍA, 2.aÉpoca, núm. 7 (2001), págs. 313-333 ñoles, los medios de comunicación, así como o os p o esionales, po p ime a ez de mane a mayo i a ia, pa ecen habe descubie o la se- iedad y la en abilidad de es e ema. La epulsa que p oducen es as si- uaciones se han ans o mado p og esi amen e en espues as conc e- as de in e ención en un p oceso que no ha es ado exen o de con lic o en e los di e en es ac o es polí icos y segmen os sociales implicados. La impunidad adicional de los mal a ado es, la ins alación en el po- de de un gobie no conse ado con una agenda polí ico c iminal en consonancia con dicha ideología, así como la in luencia de o ganiza- ciones eminis as guiadas po el ejemplo anglosajón de espues a a es- e p oblema, han gene ado un discu so que ha en a izado la necesidad de usa el De echo Penal pa a esponde a los malos a os con a la muje en el ámbi o domés ico. Aunque o as dimensiones del p oble- ma, al y como las necesidades sociales de las íc imas, han es ado p e- sen es en el deba e público sob e es e p oblema y han sido ambién conside adas en el plano de soluciones p opues as, la espues a penal ha adqui ido un p o agonismo no able. Hoy en día, la cues ión no es si el sis ema de jus icia penal (policías, iscales, jueces y adminis ación peni encia ia) debe o no in e eni en si uaciones domés icas, sino cuál es la espues a más ap opiada (jus a, posible y e ec i a) que el sis ema de jus icia penal puede adminis a en es e ipo de si uaciones ( e , p. e., Buzawa y Buzawa, 1996; Game e al., 1995). La espues a del sis ema de jus icia penal, sin emba go, es á ue e- men e condicionada po el g ado en que el mismo es o puede se cono- cedo de ins ancias de malos a os. La e idencia compa ada, anglosa- jona en su mayo pa e, mues a que es e conocimien o es de hecho bas an e limi ado. El psicólogo canadiense Donald Du on, en su e i- sión y análisis de es udios conducidos en los Es ados Unidos, es imaba que la p obabilidad gene al de que un inciden e se io de iolencia domés ica sea denunciado a la policía es del 14,5% (Du on, 1995). La Segunda Encues a de Violencia Familia de 1985, conducida po el equipo del sociólogo no eame icano y expe o en iolencia amilia Mu ay S aus, e elaba que solamen e el 6,7% de los inciden es de ma- los a os son denunciados a la policía (Kan o y S aus, 1990). Ga ne y Macmillan (1995), c iminólogos de la Uni e sidad de To on o, u ili- zando da os de la mac oencues a canadiense sob e Violencia Con a la Muje de 1993, es ima on que ap oximadamen e sólo el 5% de es as si- uaciones son denunciadas a la policía. También un ame icano, Sigle (1989), en una encues a local con una mues a ep esen a i a de la po- blación, indicaba que el 6,7% de los en e is ados siemp e denuncia ía a la policía una si uación de malos a os. La mayo ía de es os es udios es án basados en de iniciones de los malos a os muy amplias que in- cluyen inciden es que no siemp e pueden se conside ados como ac os c iminales de acue do con la legislación penal. 314 JUANJO MEDINA ARIZA O os au o es, que han ealizado es udios empleando de iniciones más es ic i as del compo amien o iolen o in e pe sonal, lógica- men e han encon ado asas de denuncia a la policía conside ablemen- e más ele adas. Así, po ejemplo, Langan e Innes (1986), u ilizando da- os p oceden es de la Encues a Nacional de Vic imización C iminal de los Es ados Unidos, es ima on que el 50% de los inciden es de iolen- cia domés ica no son denunciados a la policía. La asa de no denuncia, po an o, depende de cuál es nues a de inición ope a i a de iolencia domés ica o de malos a os. A mayo ampli ud de es e concep o, ma- yo se á la asa de no denuncia. En nues o país es asumido po la p ensa, o ganizaciones eminis- as y nues os ep esen an es polí icos que la asa de no denuncia osci- la en o no al 10%. Es e po cen aje, sin emba go, no iene ninguna ba- se eal y no es sino un ejemplo más de los muchos «núme os mágicos» que pululan en discusiones popula es de emas cien í icos. La inexis- encia has a muy ecien emen e de encues as en nues o país que ha- yan medido de mane a di ec a los malos a os ha impedido ealiza es- imaciones sob e la asa de no denuncia, ya que pa a su cálculo se necesi a sabe cuál es el núme o eal (ap oximado) de es as si uaciones y cuán as de es as pe sonas denuncian sus si uaciones. Y en odo caso es as asas son con ingen es en la de inición que cada encues a emplee del concep o de malos a os. En la medida que es as encues as ienden a emplea de iniciones que an más allá del concep o penal de los mis- mos hay que in e p e a con cau ela las es imaciones que se hacen de es os da os. El hecho de que la mayo ía de las si uaciones de malos a os no se denuncia ha ecibido g an a ención. Sin emba go, no podemos ol ida que és e no es un hecho aislado. En gene al, la mayo ía de las ic imi- zaciones c iminales, con independencia de quién sea la íc ima o el i- po delic i o en cues ión, no se denuncia. Aunque es o es cie o, el ema de la no denuncia pod ía concep ualiza se como especialmen e p oble- má ico en es os casos de malos a os si la asa de no denuncia en si- uaciones de malos a os ue a desp opo cionadamen e mayo que en o o ipo de si uaciones. Go edson y Go edson (1990, pág. 41) ex- plican po qué es o es así: «La cues ión sob e si se denuncian o no odos los deli os a la policía no es an in e esan e como la cues ión sob e si el p oceso de denuncia ope a de una mane a jus a y compa ible con los ob- je i os cen ales del sis ema de jus icia penal. Es posible ene una si uación en la que no se denuncian odos los deli os y, sin emba go, dis u a de un sis ema en que exis e un p oceso de de- cisión sob e la denuncia que es equi a i o. Es o equie e, sin em- ACTITUDES SOCIALES SOBRE LA DENUNCIA DE LOS MALOS TRATOS 315 ba go, que los c i e ios u ilizados po las íc imas en su p oceso de oma de decisiones no en uel a disc iminación insidiosa basa- da en las ca ac e ís icas del ag eso que no es án elacionadas con los obje i os del sis ema de jus icia penal. Equidad ambién e- quie e que ningún g upo de íc imas quede excluida sis emá ica- men e del sis ema de jus icia penal po miedo o descon ianza ha- cia la policía.» Es os au o es ealiza on una e isión exhaus i a de la li e a u a so- b e el p oceso de oma de decisiones de las íc imas. En opinión de los mismos, el ac o más impo an e que mo i a a una pe sona a denun- cia su ic imización consis e en la se iedad de la misma, medida en unción del daño que la misma ep esen a. Es e ac o , la se iedad de la o ensa, se ía mucho más ele an e que o as ca ac e ís icas de la íc i- ma o el ag eso . Es os au o es, sin emba go, ad ie en que exis e una ca ac e ís ica que pod ía se una excepción a es a egla: la elación en- e la íc ima y el ag eso . Su e isión c í ica de la li e a u a, sin em- ba go, sugie e que la ele ancia de es e ac o es muy pequeña y que ac o es ales como la se iedad del abuso y la his o ia de la elación pa- ecen se ac o es más impo an es en es e ipo de si uaciones (Go - edson y Go edson, 1990). Es udios más ecien es, en cambio, han cues ionado las conclusio- nes ob enidas po los Go edson en su e isión de la e idencia en es- e campo. Ga ne y Macmillan (1995) han a gumen ado que el e ec o apa en emen e débil de la elación en e el ag eso y la íc ima en la de- nuncia a la policía de los malos a os es una consecuencia de las limi- aciones me odológicas y de los da os empleados en la mayo ía de los es udios sob e el ema. Es os au o es conduje on un análisis mul i- a iado con da os p oceden es de la Encues a Canadiense sob e Vio- lencia con a la Muje e ec uada en 1993 y encon a on que la iolen- cia en e ín imos es menos dada a se denunciada que o o ipo de si uaciones iolen as, con independencia de la se e idad y ipo de la iolencia y o as ca ac e ís icas de la íc ima. No sólo pa ece exis i una in luencia de las elaciones en e ag eso- es y íc imas, sino que ambién pa ece que el g ado de dis ancia ela- cional es impo an e. De mane a que íc imas que ienen una mayo e- lación de in imidad son menos inclinadas a denuncia su ic imización. Be k y sus colabo ado es (1984) encon a on que las íc imas a acadas po sus ma idos e an ap oximadamen e un 12% menos inclinadas a de- nuncia es as ag esiones que aquellas íc imas que ue on asal adas po sus no ios. Los es igos de si uaciones de abuso domés ico, po o o la- do, e an ambién ap oximadamen e un 12% menos p ocli es a llama a la policía si la pa eja esidía jun a que si no. Resumiendo: aunque es 316 JUANJO MEDINA ARIZA cie o que la policía desconoce la mayo pa e de los deli os que ienen luga po que las íc imas no los denuncian, es a si uación pa ece se más acen uada en los casos de iolencia domés ica. Aunque aún exis e deba e sob e la magni ud de es e e ec o. Un núme o no muy ele ado de es udios han a ado ambién de de- e mina el g ado de a ianza que exis e en e di e en es si uaciones de iolencia domés ica y su posibilidad de se de ec ados. En o as pala- b as, el in e és se ha desplazado a examina el ipo de ac o es que ha- cen más o menos p obable que una íc ima de malos a os, o los es i- gos de los mismos, los denuncie. Así, po ejemplo, a ios in es igado es (Buzawa y Buzawa, 1996; Bowke , 1983), y de una mane a bas an e comba i a pe sonas a iliadas a algunas o ganizaciones eminis as, han especulado que exis e una elación in e sa en e clase social y denun- cia a la policía. En o as palab as, que las íc imas de clase social más al a son menos p ocli es a denuncia la ic imización a manos de su pa eja que las íc imas de clase social más baja. Es e hecho, según se a gumen a, explica ía po qué las es adís icas policiales y o as es adís- icas o iciales demues an la exis encia de una elación en e clase so- cial baja y malos a os. Se a gumen a que no es que los malos a os sean más p e alen es en e la clase social baja, es que simplemen e pe - sonas de es e es a o social son más p ocli es a denuncia su ic imi- zación po que sien en menos e güenza social. No obs an e, la in es igación e ec uada has a la echa, como e e- mos más adelan e, ha encon ado que la clase social no es un p edic- o iable de denuncia a la policía, pe o que exis en o as a iables que, sin duda, juegan un papel impo an e en el p oceso de oma de deci- siones po pa e de las íc imas. Aunque algunos es udios no han en- con ado p edic o es iables de la denuncia de los malos a os, es más que posible que ello se debie a a p oblemas de ipo me odológico y concep uales en dichos es udios. Así, po ejemplo, Johnson (1990) ha a gumen ado que ac o es como las ca ac e ís icas demog á icas o económicas de la íc ima, así como ac o es de ipo si uacional, al y como la se iedad del abuso, no in luyen sob e la decisión de las íc i- mas de llama a la policía. Su es udio, sin emba go, es aba basado en desc ipciones e ospec i as de las íc imas y empleaba una mues a de muje es p oceden es de una casa de acogida y que, po an o, habí- an emp endido medidas de au oayuda pa a sali de la si uación de los malos a os. Exis e, po an o, un sesgo de selección que in alida sus p ecipi adas conclusiones. Con una mues a de es e ipo no es so - p enden e que no se encuen e la su icien e a ianza que es á po en- cialmen e p esen e cuando compa amos íc imas que han y no han emp endido acciones de au oayuda, en e las cuales llama a la policía cons i uye an sólo un ejemplo. Los es udios que no encuen an p e- ACTITUDES SOCIALES SOBRE LA DENUNCIA DE LOS MALOS TRATOS 317 dic o es signi ica i os de la denuncia a la policía, en odo caso, son una escasa mino ía y, de hecho, con la excepción del abajo de John- son no conozco ningún o o. Kan o y S aus (1990) analiza on es a cues ión empleando da os de la II Encues a sob e Violencia Familia de 1985 y encon a on que ca ac e ís icas sociales al y como aza, ing esos económicos, amaño de la ciudad y condición de ama de casa e an a iables que no es a- ban asociadas a la denuncia de los malos a os. Sin emba go, pudie- on documen a una elación en e p esencia de alcohol, se e idad del mal a o y denuncia a la policía. Las ag esiones más se ias e an, ap oximadamen e, cua o eces más p ocli es a se denunciadas y la p obabilidad de denuncia es as si uaciones se mul iplicaba po dos cuando una de las pa es había consumido alcohol an es del inciden- e. Además, exis ía una in e acción en e se e idad y p esencia del al- cohol, de mane a que en los inciden es se e os en que exis ía consu- mo de alcohol la p obabilidad de denuncia se mul iplicaba po diez. Es os au o es pensaban que en es as si uaciones la muje podía es a más disgus ada con su ma ido o sen i se más jus i icada pa a denun- cia el mal a o. No obs an e, los análisis de es os in es igado es e an de ipo bi a iado, po lo que algunas de es as elaciones pod ían se espú eas. O os in es igado es ambién han p es ado una a ención especial a ac o es si uacionales como de e minan es de la decisión de denun- cia los malos a os. Be k y sus colabo ado es (1984) emplea on da- os de la policía y encon a on qué ca ac e ís icas de la si uación in- luían en la decisión de llama a la policía. En pa icula , es os au o es encon a on que las íc imas de malos a os e an más inclinadas a llama a la policía: a) si el ag eso había abusado de ellas en el pasa- do (una medida de la se iedad de la si uación), b) si an e io men e ha- bían llamado a la policía y c) si había e ce as pa es p esen es, al y como niños u o os amilia es. Po o o lado, exis ía una elación in- e sa en e educación o mal del mal a ado y denuncia a la policía. De acue do con es os au o es, la p esencia de los niños puede mo i a a las íc imas a llama a la policía como una mane a de ga an iza la segu idad de los mismos. Po o o lado, la p esencia de pa ien es y amigos puede o ece apoyo a las íc imas, que de o a mane a po- d ían es a asus adas de denuncia po emo a las ep esalias del ma- ido. Las muje es mal a adas, al ma gen de e se in luenciadas po es os ac o es, ambién pueden se desmo i adas po una se ie de azones adicionales. Como o as íc imas de deli os iolen os, las muje es mal- a adas pueden eme que los ag eso es omen algún ipo de ep esa- 318 JUANJO MEDINA ARIZA lia si denuncian su si uación. Ha (1996) ha enume ado una se ie de azones que in i an a pensa que las íc imas de iolencia domés ica su en un mayo iesgo de ep esalias como consecuencia de sus con- ac os con el sis ema de jus icia penal: • Las íc imas de iolencia domés ica ienen una elación de in i- midad con el ag eso y, en muchas ocasiones, i en con él. • Las íc imas de iolencia domés ica, en los casos más se ios, no son como las íc imas de iolencia en e ex años, en el sen ido de que han sido p e iamen e ic imizadas po el mismo ag eso . • Las íc imas de iolencia domés ica han su ido no malmen e o as o mas de abuso emocional po pa e del ag eso . • La mayo ía de las íc imas de iolencia en e ex años, a di e- encia de las muje es mal a adas, no dependen económicamen- e de los ing esos p opo cionados po el ag eso . Las íc imas de iolencia domés ica, si ienen hijos, es a án posiblemen e obli- gadas a man ene con ac os con el ag eso du an e y después del p oceso po dicha azón. • Las íc imas de iolencia domés ica se encuen an en una si ua- ción de ele ado iesgo cuando a an de ompe su elación con el ag eso y el con ac o con el sis ema de jus icia penal puede se in e p e ado como al po el mismo. Al ma gen de las ep esalias adop adas po el mal a ado , la li e a- u a ha ci ado o as azones que inhiben a las muje es mal a adas. La policía, jueces y iscales en ocasiones en a las muje es mal a adas co- mo esponsables de su p opia si uación. «Si no que ía se mal a ada debe ía abandona lo» es un a gumen o ela i amen e común. Dichas ac i udes desplazan la culpa a la íc ima y, po an o, pueden inhibi las de en a en con ac o con el sis ema de jus icia penal. Po o o lado, es un luga común que el sis ema de jus icia penal no ha a ado es os ca- sos con igo . Has a aho a me he e e ido a las íc imas de malos a os y los ac- o es conside ados po las mismas a la ho a de decidi si denuncia su ic imización. No obs an e, con iene des aca que la policía no siemp e de ec a si uaciones de malos a os a a és de la denuncia ealizada po las pa es di ec amen e implicadas en el con lic o, sino a a és de las llamadas ealizadas po e ce as pa es como amilia es, amigos, e- cinos u o os es igos. Bowke (1983), en un es udio basado en en e- is as con muje es mal a adas, señalaba que ap oximadamen e uno de cada diez inciden es que e an de ec ados po la policía habían sido descubie os a aíz de la in e ención de una e ce a pa e. Be k y sus ACTITUDES SOCIALES SOBRE LA DENUNCIA DE LOS MALOS TRATOS 319 colegas (1984), sin emba go, u ilizaban da os policiales, quizás más ap opiados pa a esponde a es a cues ión, y documen aban que ap o- ximadamen e la mi ad de los inciden es de malos a os e an denun- ciados po es igos. En la medida que las íc imas de malos a os pue- den es a limi adas en su capacidad de busca ayuda po sí mismas, es as e ce as pa es pueden desempeña un papel impo an e en la asis encia a las íc imas de malos a os. Muchos es igos, sin emba go, son e icen es en es os casos. Solamen e dos es udios han a ado de examina po qué los es i- gos de es as si uaciones deciden llama a la policía. O’Neil (1979) eali- zó una encues a ele ónica de 1.208 domicilios en la ciudad de Chicago y encon ó que los a oame icanos, las pe sonas con una mayo impli- cación en o ganizaciones comuni a ias, las pe sonas de mayo edad, aquellos suje os que pe cibían la delincuencia como un p oblema se io en sus ba ios y los ciudadanos que exhibían una mayo sa is acción hacia la policía, e an más p ocli es a denuncia las si uaciones de los malos a os, al y como se desc ibía en las iñe as usadas po es e in- es igado . Po su pa e, Be k y sus colegas (1984), en el es udio que he enido ci ando, ambién es udia on los ac o es de ipo si uacional que a ec aban a la decisión de denuncia los malos a os. Aunque es os au- o es in e p e aban sus esul ados en el sen ido de que es os ac o es e an di e en es de los conside ados po las íc imas, una mi ada más a en a a sus esul ados mues a un conside able g ado de coincidencia. Así, los ac o es más ele an es e an la se iedad de la ag esión, la p e- sencia de e ce as pa es y la educación o mal del ag eso . En nues o país, en la medida que no han exis ido da os adecuados has a muy ecien emen e, no se ha podido ealiza ningún es udio de los ac o es que in luyen en la decisión de las íc imas de iolencia do- més ica a no denuncia es as si uaciones. Es e a ículo p e ende co- menza a esponde a la ausencia de conocimien o en es a ma e ia, en pa icula in es igando los ac o es que in luyen sob e las ac i udes so- ciales hacia la denuncia de los malos a os. El análisis de es os ac o- es es ele an e si que emos en ende la dinámica de los malos a os. En ocasiones se ha ligado la delincuencia a la ausencia de con oles so- ciales o males e in o males. Desde un pun a de is a eó ico, po an- o, es ele an e comp ende qué ipo de a iables es án asociadas a la ausencia de dichos con oles sociales. Po o a pa e, y desde una pe s- pec i a más p ác ica, es impo an e sabe en qué medida las íc imas que son de ec adas po el sis ema de jus icia penal son una mues a e- p esen a i a de la o alidad de las íc imas. Es e ipo de es udios puede ayuda nos a comp ende po qué de e minadas íc imas no son de ec- adas y en ese sen ido puede ayuda a diseña polí icas p e en i as que po encien la denuncia de los malos a os. 320 JUANJO MEDINA ARIZA Da os y mé odos Los da os u ilizados en es e a ículo p oceden de la II Encues a so- b e Desigualdad Social en la Familia, di igida po el Cen o de In es i- gaciones Sociológicas (Minis e io de P esidencia) en nues o país. La mues a (N=2.485) es, dado el mé odo de mues eo, sólo pa cialmen e ep esen a i a de la población española mayo de 16 años. El es udio es aba diseñado pa a medi las ac i udes de los españoles sob e di e- en es emas elacionados con la ida amilia y el papel de las muje es en la sociedad con empo ánea. La encues a, de mane a e dade amen- e ex ao dina ia, incluía una ba e ía de p egun as sob e conocimien o y ac i udes sob e los malos a os. En es e sen ido, podemos deci , sin exage a , que es a encues a e a un es udio pione o, en la medida en que e a la p ime a encues a nacional con un in e és en los malos a os en la pa eja. La encues a, no obs an e, no se a e ió a p egun a a los es- pañoles po el uso de la iolencia o su condición de íc ima de malos a os, po lo que no si e pa a o ece es imaciones di ec as de la p e- alencia de es e p oblema. El in e és p incipal de mis análisis es examina aquellas ca ac e ís- icas indi iduales y ac i udinales que es án asociadas con las ac i udes sociales hacia la denuncia de los malos a os a la policía. La p ime a a iable dependien e, po an o, mide ac i udes hacia la denuncia de los malos a os. És a es una a iable dico ómica. Los en e is ados ue on p egun ados si denuncia ían al sis ema de jus icia penal si uaciones de malos a os. En mi segundo modelo, emplea é una a iable nominal con a ias ca ego ías que mide la inclinación a denuncia los malos a- os en di e en es ci cuns ancias ( e más adelan e). Los es udios adicionales sob e los ac o es que condicionan la de- nuncia a la policía en su mayo pa e han sido análisis secunda ios de da os. En ningún caso se a aba de es udios diseñados de mane a es- pecí ica pa a es udia es a cues ión. Eso, sin luga a dudas, ha limi ado de mane a conside able el ipo de a iables independien es u ilizados en los modelos es adís icos e aluados y, po an o, ha supues o una li- mi ación me odológica conside able. No podemos ol ida que la mayo- ía de es os es udios han empleado da os p oceden es de encues as de ic imización cuyo in e és p incipal es el p opo ciona es imaciones al- e na i as de la p e alencia e incidencia de la delincuencia. Eso ha li- mi ado dichos es udios a inclui en la mayo ía de los casos a iables de ipo sociodemog á ico o si uacional. Mi opinión es que las ac i udes hacia la denuncia y la decisión de denuncia es án p o undamen e in- e elacionadas con o as c eencias y ac i udes de los ciudadanos y que un examen más co ec o de las mismas puede lle a nos a un en endi- mien o más p o undo de es as ac i udes y p ocesos. Sin emba go, en la ACTITUDES SOCIALES SOBRE LA DENUNCIA DE LOS MALOS TRATOS 321 Los esul ados de es e modelo es án en la Tabla III. El modelo de nue o pa ece ajus a se de mane a adecuada a los da os. El es de la a- zón de la p obabilidad es no o iamen e no signi ican e (3395.77, p=1.0) 328 JUANJO MEDINA ARIZA TABLA 3 RESUMEN DE LA REGRESIÓN LOGÍSTICA POLITÓMICA MÚLTIPLE PARA VARIABLES QUE PREDICEN LAS ACTITUDES HACIA LA DENUNCIA DE LOS MALOS TRATOS CONSIDERANDO DIFERENTES GRADOS DE SERIEDAD DE LA MISMA (N=1,470) VARIABLE VARIABLES PARÁMETRO ERROR CHI- PROBA- DEPENDIENTE INDEPENDIENTES ESTIMADO TÍPICO SQUARE BILIDAD Siemp e Tole ancia a a o a la –0.711 0.275 6,67 0.009 de denuncia iolencia Expec a i as penales –0.645 0.190 11.53 0.000 Géne o –0.499 0.160 9.73 0.001 Fac o 1 –0.870 0.197 19.45 0.000 A a o de Tole ancia denuncia en a la –0.211 0.293 0.52 0.471 casos de amenazas iolencia Expec a i as penales –0.693 0.208 11.06 0.000 Géne o –0.350 0.174 4.04 0.044 Fac o 1 –0.808 0.197 14.15 0.000 A a o de Tole ancia denuncia en a la –1.080 0.384 7.90 0.004 casos de lesiones iolencia Expec a i as penales –0.493 0.202 5.95 0.014 Géne o –0.458 0.169 7.29 0.006 Fac o 1 –0.684 0.209 10.74 0.001 A a o de Tole ancia denuncia en casos a la –0.634 0.337 3.53 0.060 de lesiones g a es iolencia Expec a i as penales –0.538 0.208 6.67 0.009 Géne o –0.419 0.174 5.76 0.016 Fac o 1 –0.542 0.215 6.34 0.011 Razón de la p obabilidad 3395.77 con 5632 g ados de libe ad (p=1.000). No a: Solamen e se incluyen en la abla las es adís icas de las a iables que e an signi i- can es en alguna de las ecuaciones. Sin emba go, el modelo ambién con olaba po o as a iables que no e an signi ican es (edad, educación, ac o 2 y conoci- mien o de una íc ima). y, po an o, puede in e p e a se como e idencia de la bondad del ajus- e (en P oc Ca mod la lec u a de es e es es in e sa a la lec u a del mismo en P oc Logis ic). En gene al, podemos e que las mismas a- iables que e an signi ican es en el p ime modelo u ilizando una a- iable dico ómica ambién lo son con el uso de es a a iable, que in- co po a in o mación sob e la se e idad de los malos a os cuando compa amos las ca ego ías «siemp e a o able hacia la denuncia», «a a o de la denuncia sólo en casos de amenaza», «a a o de la denun- cia sólo en casos de lesiones le es» o «a a o de la denuncia sola- men e en casos de lesiones g a es» con la ca ego ía «nunca a a o de la denuncia». Las muje es siemp e e an más p ocli es a se incluidas en cualquie- a de las ca ego ías a o ables a la denuncia que en la ca ego ía «nun- ca dispues o a denuncia ». Las pe sonas con más con ianza en la es- pues a del sis ema de jus icia penal a es e ipo de si uaciones ambién e an más p opensas a se clasi icadas en cualquie a de las ca ego ías a a o de la denuncia que en la ca ego ía «nunca a a o de denuncia ». Y, inalmen e, las pe sonas con una isión más p og esis a sob e el pa- pel de la muje en la sociedad con empo ánea e an más p opensas a se clasi icadas en cualquie a de las ca ego ías a a o de la denuncia que en la ca ego ía «nunca dispues o a a o de la denuncia». La a iable que medía ole ancia hacia la iolencia p esen aba una elación un po- co más compleja. Las pe sonas con escasa ole ancia solamen e e an más p opensas a se incluidas en las ca ego ías «siemp e dispues o a denuncia » y «dispues o a denuncia en caso de lesiones ísicas no se- ias» que en la ca ego ía «nunca a a o de denuncia », pe o es a a- iable no e a signi ican e cuando la opción e a a a o de denuncia en casos de amenazas o lesiones g a es. Ninguna de las demás a iables e an signi ican es. Conclusiones Los esul ados de es os análisis sugie en que exis en o os ac o es, al ma gen de la se iedad de la ag esión, que juegan un papel en las ac- i udes sociales sob e la denuncia de los malos a os. En pa icula , las ac i udes sob e el papel de la muje en la sociedad, las expec a i as so- b e el sis ema de jus icia penal, el géne o y las ac i udes hacia la io- lencia son p edic o es signi ican es e impo an es de las ac i udes so- ciales hacia la denuncia del mal a o. Exis en limi aciones en es e es udio. En ningún momen o es amos a ando de p edeci la conduc a de denuncia, sino las ac i udes hacia la denuncia. En la medida en que la elación en e ac i udes hacia la ACTITUDES SOCIALES SOBRE LA DENUNCIA DE LOS MALOS TRATOS 329 denuncia y la conduc a de denuncia posiblemen e no es pe ec a, es ne- cesa io in es iga la conduc a de denuncia de mane a sepa ada. En o- do caso, es posible p esumi que si exis e, al menos, una elación im- pe ec a en e es as ac i udes y la p opia conduc a de denuncia, es a in es igación pe mi e es ablece con ca ác e p elimina a ias conclu- siones. Se puede a i ma que, a di e encia de lo que se piensa, las pe sonas de clase social baja, o al menos las pe sonas menos educadas, no es án más p edispues as a denuncia es as si uaciones que las pe sonas con una mayo educación. És a es una de las asunciones básicas que de e - minados sec o es de opinión man ienen pa a elimina la clase social como un ac o de iesgo de los malos a os. La in es igación compa- ada en es a ma e ia, así como los esul ados de es a in es igación, sin emba go, sugie en que, a pesa de que los malos a os no ienen on- e as de clase, es posible que la mayo p e alencia de es e p oblema en- e pe sonas de clase social baja que se e leja en las es adís icas o icia- les no es me amen e el e ec o de pa icula es pau as de denuncia, sino un e lejo del mayo iesgo que las pa ejas de clase social baja su en. Es impo an e en ende es e hecho si que emos diseña in e enciones p e en i as o ien adas a las poblaciones de iesgo que más las nece- si an. En segundo luga , y a pesa de lo an e io men e señalado, en la me- dida que exis en ac o es que a ec an a las ac i udes sociales hacia la denuncia, y posiblemen e ambién la conduc a de denuncia , el uso de da os policiales pa a e alua modelos eó icos de los malos a os o p o- g amas de p e ención de los mismos debe se ealizado con cau ela. Es- o es especialmen e impo an e si pensamos en la e aluación de p o- g amas p e en i os que p e enden ene el doble e ec o de educi los malos a os y, a su ez, inc emen a las conduc as de au oayuda de las íc imas. Es posible que es as in e enciones conduzcan a un aumen o de las asas de denuncia a la policía, sin que sea ácil dilucida si és e es un e ec o posi i o (las íc imas es án siendo más inclinadas a busca ayuda ex e na) o nega i o (las íc imas es án siendo más ic imizadas como consecuencia de la in e ención p e en i a). Es más, es posible que ambos e ec os es én in e elacionados en de e minadas ci cuns- ancias, ya que se especula que es p ecisamen e cuando las muje es se deciden a ompe su elación cuando se encuen an en un pe iodo de mayo iesgo. En e ce luga , el hecho que las ac i udes hacia el sis ema de jus i- cia penal sean ele an es obliga a las au o idades policiales y judiciales, no solamen e a mejo a su espues a a es os p oblemas, sino ambién a di undi y comunica al público de una mane a e ec i a los cambios 330 JUANJO MEDINA ARIZA que es án eniendo luga , así como ansmi i una mayo con ianza a las po enciales íc imas de malos a os. En cua o luga , la ele ancia de ac i udes sociales hacia la muje en las ac i udes hacia la denuncia o o ga sen ido a la ase «el p e e- quisi o pa a elimina la iolencia con a la muje es elimina la dis- c iminación hacia la misma». Aunque los malos a os no es án cau- sados de mane a única po la desigualdad con a la muje , sociedades en las que es as desigualdades exis an o ecen menos ga an ías pa a la solución e ec i a de la iolencia ísica, sexual y psicológica con a la muje . An es de inaliza me gus a ía, sin emba go, o ece unas conside- aciones de ca ác e c í ico. Las ac i idades que se es án ealizando en nues o país es án poniendo un én asis ex ao dina io en omen a la denuncia de es as si uaciones; bas a pa a ello obse a las campa- ñas educa i as del Ins i u o de la Muje o las di ec i as in e nas del Minis e io del In e io . Sin emba go, el omen o de la denuncia debe oma en conside ación una se ie de aspec os igualmen e impo an- es. En p ime luga , si sabemos que el pe iodo de up u a de la ela- ción es un pe iodo de especial iesgo y que la denuncia puede se mal ecibida po el mal a ado , es necesa io que no sólo se po encie la de- nuncia, sino que se omen las medidas necesa ias pa a ga an iza que las muje es que p esen an denuncias no es án desp o egidas. En se- gundo luga , no se debe p ecipi a la denuncia. Es p eciso que aba- jado as sociales, c iminólogas, abogadas y o as conseje as que a- bajan con muje es mal a adas ealicen planes de segu idad con dichas muje es y omen en se io la opinión de las p opias muje es mal a adas en luga de a a de impone les c i e ios ex e nos sob e la necesidad de denuncia . Quienes abajan con es as muje es no de- ben ol ida que su obje i o undamen al es ayuda a es as muje es y eso no signi ica impone les soluciones. Su unción es ayuda les a de- cidi omando en conside ación las pa icula idades de cada caso, no decidi po ellas imponiendo c i e ios gene ales y descon ex ualiza- dos. Aunque las campañas educa i as son impo an es, hay que sabe dis ingui en e las mismas y el ipo de abajo indi idualizado que se debe ealiza con cada muje mal a ada. Po o o lado, la policía de- be ía empeza a pensa sob e o as opciones más c ea i as e imagi- na i as a su alcance, que la me a acili ación del p oceso de la de- nuncia como su mane a de esponde a la iolencia domés ica. Si bien la acili ación del p oceso de denuncia es impo an e, se ía muy is e pensa que ésa es la única espues a que a la policía española se le ocu e pa a ayuda a p e eni es e p oblema. ACTITUDES SOCIALES SOBRE LA DENUNCIA DE LOS MALOS TRATOS 331 Bibliog a ía BACHMAN, R. and A. L. COKER (1995): Police In ol emen in Domes ic Violence. 10 (2): 91-106. BERK, Richa d A., Sa ah FENSTENNAKER BERK, Phyllis J. NEWTON, & Do- nileen R. LOSEKE (1984): «Cops on Call: Summoning he Police o he Scene o Spousal Violence». Law and Socie y Re iew 18 (3): 479-498. BOWKER, Lee H. (1983): Bea ing Wi e-Bea ing. Lexing on, MA: Lexing on Books. BUZAWA, E e S. and Ca i G. BUZAWA (1996): Domes ic Violence. The C i- minal Jus ice Response. 2nd Edi ion. Thousand Oaks, CA: Sage. BUZAWA, E e S. and Ca i G. BUZAWA (Eds.) (1996b): Do A es s and Res- aining O de s Wo k? Thousand Oaks, CA: Sage. CONAWAY, Ma k R. and Sha on L. 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