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Consideraciones sobre las riquezas de España (1727-1728 ca.)

Montesquieu, Charles de Secondat, Barón de; Hermosa Andújar, Antonio

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Las ideas. su poLí ica y su his o ia Gue a y paZ eN La p Ác ica y eN La eo ía 11 Conside aciones sob e las iquezas de España (1727-1728 ca.) A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 20, nº 39. P ime semes e de 2018. Pp. 11-17. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i39.01 Considé a ions su les ichesses de l’Espagne / Conside aciones sob e las iquezas de España (1727-1728 ca.)* Cha les Louis de Seconda , Ba ón de Mon esquieu ARTÍCULO 1º Los galeones y las lo as de Indias anspo an a Cádiz al ededo de ein a y cinco millones de pias as en o o o pla a; y dado que pa en an sólo dos eces cada cua o años, a Eu opa llegan cada año a a és de esas dos ías en e diecisie e y dieciocho millones de pias as. C eo que cuan o en a audulen amen e, cuan o llega de con abando y po o as ías indi ec as, equi alga a la mi ad de dicha suma an edicha; que en e un alo p óximo a los dieciocho o ein e millones de lo ines alemanes a a és de Po ugal; que de las minas de Eu opa se ex aigan de dos a es millones, lo que iene a suma unos cua en a millones de pias as. Tengo la ce eza de que po medio del come cio de los súbdi os del ey de Ma uecos en Tombuc ú, del de los egipcios en Abisinia y del de la mayo pa e de las naciones eu opeas en las cos as de Á ica se ecabe cada año un alo de cua o o cinco millones de pias as en o o o pla a de es a pa e del mundo. Respec o de las Indias o ien ales, hay minas de o o en China, Japón, Siam, Pegu, Azem, T ipa a, Camboya, Cochinchina, Suma a y Macassa , y aunque no haya minas de pla a más que en Japón, son muy icas y muy abundan es. También obse o que hay una al can idad de o o en las Indias o ien ales que, aun si las naciones eu opeas apo an con inuamen e pla a pa a come cia , al habe pocas me cancías que en ia les, y aunque la pla a de las minas japonesas sea cuan iosa, sin emba go el o o es á allí en una elación de 1 a 10 o 12, aunque en Eu opa es é ap oximadamen e de 1 a 14.50. Y no cabe a i ma que no hay apenas o o en las Indias o ien ales po que no se anspo e a Eu opa, pues la azón es que el bene icio es mayo al anspo a lo de India a India, de los luga es donde hay minas de o o a los que no las hay. Hace unos ecien os años que conocemos menos países oda ía que los omanos. Y si conocemos algunos mejo que ellos, o os los conocemos peo . Además, Á ica, Amé ica y una pa e eno me de Asia e an desconocidas; a casi cada pueblo de aquella pa e del mundo de en onces lo sepa aba de los o os su * T aducido po : An onio He mosa Andúja Uni e sidad de Se illa (España) a pa i de la edición bilingüe, en ancés e i aliano, de Mon esquieu: Sc i i pos umi (1757-2006). Milano: Bompiani, 2017, 2781 pp., coo dinada po Domenico Felice e al. 12 Cha les Louis de Seconda , Ba ón de Mon esquieu A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 20, nº 39. P ime semes e de 2018. Pp. 11-17. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i39.01 e ocidad, su mise ia y su miedo. A esanos no los había en casi ningún luga : había sólo campesinos y soldados. Las a es habían sido des uidas en Asia y Á ica po las conquis as de los mahome anos; lo habían sido en Eu opa po los bá ba os, que la habían some ido. La Hung ía y la Polonia ac uales nos dan una idea adecuada de la Eu opa de en onces. En nume osos luga es de la ie a el uso del o o y la pla a se desconocía; en o os, no pasaba de una nación a o a, y po doquie las minas se descuidaban o igno aban, o bien se las explo aba insu icien emen e po la al a de ob e os o po su igno ancia. Hoy, cuando el uni e so casi no con o ma más que una nación, y cada pueblo conoce cuan o le sob a o le al a e in en a p ocu a se los medios de ecibi lo, el o o y la pla a se ex aen po doquie de la ie a; esos me ales se anspo an de acá pa a allá, cada pueblo los in e cambia y no queda una sola nación cuyo capi al en o o o pla a no aumen e cada año. Sólo que con mayo cele idad y abundancia en unas que en o as. El consumo que los di e sos abajado es hacen de esos me ales en las di e en es manu ac u as dis a de se excesi o, pues al subsis i la ma e ia en la ob a el a e la de uel e a su condición p ime a. ARTÍCULO 2º España saca poco p o echo de la g an can idad de o o y de pla a que odos los años ecibe de las Indias. El bene icio e a al p incipio conside able, pe o se des uyó po sí mismo y po un icio cons i u i o de la cosa. Me explico. Toda nación que come cia en Eu opa posee me cancías y bienes pa icula es que in e cambia con me cancías y bienes pa icula es de o os países. Hay dos ipos de me cancías: unas ienen un uso na u al y se consumen median e dicho uso, como el igo, el ino, las elas; las o as ienen un uso a i icial, como el o o y la pla a. De odas las me cancías que un Es ado puede ene , las a i iciales o de signo son las que menos lo en iquecen, pues al se ales signos muy du ade os, y al consumi se y des ui se poco, como con iene a su na u aleza de signo, sucede que cuan o más aumen an esos ipos de iquezas más disminuye su alo , dado que ep esen an menos cosas. Los españoles, una ez conquis ados México y Pe ú, abandona on las uen es na u ales de iqueza a cambio de las iquezas de a i icio; sen i el bene icio del ins an e les engañó po comple o. En iempos de la conquis a del Nue o Mundo el dine o e a muy a o en Eu opa po dos azones: la p ime a, po que los es agos de las naciones del no e, el saqueo y el incendio de las ciudades había consumido o hecho desapa ece casi odo el o o de los omanos; la segunda, po que aquellos pueblos bá ba os 13 Conside aciones sob e las iquezas de España (1727-1728 ca.) A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 20, nº 39. P ime semes e de 2018. Pp. 11-17. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i39.01 ca ecían de manu ac u as, po lo que el dine o se iba sin uel a al oca lo po las me cancías de Asia. Y aunque después los enecianos es ablecie on un amplio come cio en O ien e no pudie on sin emba go hace lo ol e , al habe nos dado siemp e los o ien ales sus me cancías sin mucha necesidad de las nues as. España, dueña de una eno me can idad de o o y de pla a, impac ó a odos sus ecinos y alimen ó unas espe anzas que nunca an es u o. Empe o, las iquezas halladas en los países conquis ados no e an p opo cionales a las de las minas, po que los indios ocul a on una pa e; po que se se ían del o o y la pla a sólo pa a la magni icencia de los emplos de los dioses y de los palacios de los eyes, po lo que nos los buscaban con la misma a idez que noso os; po que no poseían el sec e o de ex ae esos me ales de odas las minas, sino solo de aquéllas en las que la sepa ación se hacía median e uego, dado que desconocían el uso del el me cu io y, quizá, el me cu io mismo. Empe o, el dine o no dejó de duplica se en Eu opa, lo que se hizo isible en el p ecio de cuan o se comp aba, que casi se dobló. Los españoles hu ga on en las minas, exca a on las mon añas, in en a on máquinas pa a aspi a las aguas, despedaza el mine al y sepa a lo, y como les impo aba un bledo la ida de los indios les hicie on abaja sin con emplaciones. El dine o se duplicó de nue o con apidez en Eu opa y el bene icio disminuía siemp e a la mi ad pa a España, que ecibía anualmen e de las Indias la misma can idad de un me al aho a la mi ad de p ecioso. En el doble de iempo el dine o ol ió a duplica se y el bene icio nue amen e se edujo a la mi ad. Disminuyó incluso más de la mi ad. Veamos cómo. Pa a ex ae o o de las minas, pa a a a lo debidamen e, pa a anspo a lo a Eu opa se eque ía cie o gas o. Supongamos que es de 1 a 64. Cuando el dine o se duplicó una ez y pe dió en consecuencia la mi ad de su alo , el gas o ue como de 2 a 64, o de 1 a 32. De es e modo, las lo as que lle a on a España la misma can idad de o o lle a on una cosa que alía ealmen e la mi ad de menos y cos aba la mi ad de más. Si se sigue la cosa de duplicación en duplicación ácilmen e se da á con la p og esión de la mise ia en España. Desde hace unos doscien os años se abaja en las minas de las Indias. Supongamos que la can idad de o o y de pla a ac ualmen e en ci culación en la pa e del mundo que come cia sea, en elación a la exis en e an es del descub imien o, como de 32 a 1, es o es, que se haya duplicado cinco eces; en doscien os años más la misma can idad se á de 64 a 1, es deci , que se ol e á a duplica . A día de hoy, cincuen a quin ales de mine al áu eo dan cua o, cinco o seis onzas de o o, y cuando no sean más que dos el mine o apenas cub i á gas os; en doscien os años, cuando no haya más que cua o, el mine o ni siquie a los cub i á: poco o ningún bene icio hab á po an o que saca del o o. El mismo azonamien o ale pa a la pla a, sal o po que el abajo en las minas de pla a inde un poco más que el de las minas de o o. 14 Cha les Louis de Seconda , Ba ón de Mon esquieu A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 20, nº 39. P ime semes e de 2018. Pp. 11-17. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i39.01 Po ue za, pues, la explo ación de las minas cae á: como la de las minas de Egip o, del Á ica, de los Pi ineos, de Alemania. Y si llega an a descub i se minas an ple ó icas que den bene icios mayo es, cuan o más lo sean an es el bene icio acaba á. Así pues, los españoles han undado su o una sob e la peo me cancía del uni e so, po cuan o se consuma poco con el uso; su escasa u ilidad pa a las a es y la a a icia de quienes la conse an hacen que se p ese e casi in ac a. ARTÍCULO 3º Mien as los españoles e an dueños del o o y la pla a de las Indias, ingleses y holandeses encon a on sin pone se a ello el medio de dep ecia ambos me ales: unda on bancos y compañías y median e nue os a i icios mul iplica on a al pun o los signos de los bienes que el o o y la pla a sólo lo ue on ya de mane a pa cial. Así, su c édi o público eemplazó a las minas y disminuyó el bene icio que los españoles sacaban de las suyas. ARTÍCULO 4º Felipe II ue el p ime ey español engañado po la icción de sus iquezas y, algo inimaginable pa a él, ue la mise ia lo que le hizo acasa casi po doquie ; al inal se io cons eñido a decla a la banca o a de odos conocida, y jamás hubo p íncipe que su ie a mu mu aciones, insolencia y la ebelión de las opas cuan o él. ARTÍCULO 5º El come cio con las Indias O ien ales, casi odo él hecho con dine o de España, lo ha ali iado de pa e de sus me cancías, que abundan excesi amen e en Eu opa. Es en e ec o in e és suyo que el o o y la pla a p o enien es de ella sean a os en Eu opa, a in de que su alo aumen e y ep esen en a más me cancías. ARTÍCULO 6º Además del icio in ínseco del á ico que se hace del o o y la pla a ex aídos de las minas, hay ambién azones pa icula es que hacen que España disponga de Amé ica con an poco bene icio pa a ella. La as a ex ensión de aquel país hace que apenas se ecabe nada del mismo, al 15 Conside aciones sob e las iquezas de España (1727-1728 ca.) A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 20, nº 39. P ime semes e de 2018. Pp. 11-17. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i39.01 emplea se la o alidad de las ue zas de an g an cue po en sos ene lo y de ende lo con a la ambición del uni e so. Po lo demás, la eno me dis ancia lo pone, po así deci , ue a del adio de acción de su pode ; las Indias y España son desde luego dos po encias bajo un mismo amo, pe o las Indias son la p incipal y España no es sino la acceso ia. En ano la polí ica de los minis os quie e econduci la p incipal a la acceso ia: las Indias a aen siemp e a España hacia sí. El á ico de las minas de Indias es del odo a o able a las Indias; es muy a o able pa a ellas po que po su o o o su pla a eciben de Eu opa un alo igual en me cancías. De los cincuen a millones en me cancías que cada año an a las Indias España no p opo ciona sino dos millones y medio. El come cio de las Indias es, pues, en es e caso de cincuen a millones; el de España, de dos millones y medio. Así, sea lo eal que sea la po encia de las Indias, es imagina ia pa a España. Es un g an depósi o inú il en sus manos, más ú il en las de una po encia come cian e en g ado de ende y ecibi po igual; mas el bene icio que las Indias ex ae ían se ía sólo pa a las Indias, jamás pa a dicha po encia. Po lo demás, una po encia al, capaz de con e i a las Indias en la acceso ia, jamás p oduci ía po sí misma odas las di e en es clases de me cancías y de bienes que aquellos países necesi an, y aunque su indus ia lo quisie a el clima lo e u a ía; y aunque pudie a hace po sí sola odos los en íos, no po ello los ha ía: pues cómo impedi los de o as naciones a una ex ensión cos e a an as a, habida cuen a de que el educido olumen del á ico de me cancías del país a o ece á siemp e los audes. Hoy, cuando el come cio con las Indias no es el de España, sino el de la en e a Eu opa, es in e és de odas las naciones impedi los audes y no come e los; pe o si una nación emp endiese ese come cio sola, odas las demás emplea ían de inmedia o con a ella su ue za o su su ileza. ARTÍCULO 7º Las p incipales naciones que explo a on las minas de o o y de pla a ue on los egipcios, los a enienses, los macedonios y los ca agineses; y aunque sus minas ue on mucho menos icas que las de los españoles, ex aían mayo es bene icios de las mismas que ellos po se dis in as las ci cuns ancias. Tales minas se hallaban en medio de sus Es ados, el o o y la pla a ex aídos e an una me cancía de su país, y jun o a los p oduc os que enían en común con los ex anje os disponían ambién del o o y la pla a, que les e a p opio. Había ambién un come cio in e io en Egip o, el Á ica y Macedonia; el que explo aba las minas ecibía po su dine o me cancías del país, y los o os ciudadanos ecibían pla a po sus me cancías. 16 Cha les Louis de Seconda , Ba ón de Mon esquieu A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 20, nº 39. P ime semes e de 2018. Pp. 11-17. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i39.01 Y siendo más abundan e el dine o en esos Es ados que en los Es ados ecinos, los bienes del país e an más ca os, el abajo mejo pagado, la indus ia más es imulada, los ecinos más espoleados a i a habi a allí, mayo es las acilidades pa a sa is ace las necesidades del Es ado y las de los pa icula es. Los ca agineses explo a on asimismo las minas de España, pe o aunque ales minas es u ie an lejos de Ca ago, pe enecían sin emba go a la es e a de su po encia. Obligados a man ene una gue a con inua en España, se se ían del o o de los ibe os pa a some e a los ibe os; y siendo, además, casi los únicos come cian es de Occiden e come ciaban con dicho bien como con odos los demás. ARTÍCULO 8º La p incipal uen e de las en as del ey de España que llega a Cádiz, 1º po el de echo a un quin o sob e la pla a y a un igésimo sob e el o o; 2º po su de echo al seis po cien o sob e el o o y la pla a de los pa icula es que en a po Cádiz; 3º po las di e en es asas que g a an a los na íos que pa en de España, a iban a las Indias y uel en a Cádiz; 4º, en in, po los de echos que se pagan en Cádiz sob e las me cancías ex anje as que an a las Indias o las de las Indias que uel en po su cuen a. Todo ello pasa de los ex anje os al ey de España sin que los españoles apenas engan que e y es independien e de la buena o mala o una de España, de modo que a es e espec o el ey no es sino un pa icula muy ico en el Es ado. C eo que si algunas p o incias de Cas illa, median e asas a la ag icul u a y a buena pa e de la población, diesen al ey una suma más o menos simila , su pode se ía in ini amen e mayo y los ibu os se ían el e ec o de la iqueza del país; ales p o incias es imula ían a las es an es y odas jun as es a ían en mejo condición de sos ene las espec i as ca gas. El p íncipe ecaba ía odo lo necesa io pa a la gue a: soldados pa a hace la, bienes ú iles, medios pa a la ejecución de sus designios, ecu sos ex ao dina ios. Halla ía come cian es emp endedo es, ob e os indus iosos, ciudades pode osas y un pueblo siemp e ale a pa a de ende lo. Las iquezas del p íncipe no ienen que eni le de mane a inmedia a y po una ía aza osa, sino que han de se el e ec o de los ibu os y los ibu os el e ec o del bienes a de los súbdi os. Es una ímp oba des en aja pa a un p íncipe e se p i ado en su p opio país de las cosas que le pe mi i ían lle a a cabo sus g andes p oyec os y ob ene las sólo po medio del dine o de ex anje os. 17 Conside aciones sob e las iquezas de España (1727-1728 ca.) A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 20, nº 39. P ime semes e de 2018. Pp. 11-17. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i39.01 ARTÍCULO 9º Nunca epe i á su icien emen e que se iene una idea muy alsa del pode del o o y de la pla a quien les a ibuye, pa a su daño, una i ud eal. Tal idea p o iene p incipalmen e de la comp obación de que los Es ados más pode osos poseen mucho o o y pla a. Pe o la azón es que su buena adminis ación, la e ilidad y el cul i o de sus ie as los a ae po ue za de cosas, de modo que se con ie e a esos me ales en una causa de la po encia de dichos Es ados cuando no son más que su signo. Po lo demás, es ando la mayo pa e de los Es ados eu opeos sa u ados de deudas y agobiados po ca gas de un cie o alo mone a io, el o o y la pla a -los ins umen os más adecuados pa a cumpli sus comp omisos- se han con e ido como nunca an es, y de mane a acciden al, en el sos én necesa io a su po encia. Pe o no hay más que pone a ención a cuan o desde siemp e ha ocu ido en el mundo pa a cons a a que la mayo pa e de los Es ados que ue on sojuzgados o des uidos no ca ecían de o o ni de pla a, y que los más débiles e an los que los poseían en mayo can idad. Tales son las e lexiones que he desa ollado sob e la na u aleza del come cio en España. He oído muchas eces deplo a la cegue a del Consejo de F ancisco I po echaza a C is óbal Colón, quien se di igió an es a F ancia pa a hace de ella la dueña de odos los eso os de las Indias. Desde luego, a eces se hacen po es upidez cosas muy sabias, y la ac ual si uación de España debe ía en e dad consola nos. Dejemos que sea o a nación la que aya lejos a aba i mon añas espan osas; dejémosle ese abajo de escla os, que sac i ique la ida y la salud de una g an pa e de sus súbdi os y que se consuele con el desp ecio que sien e; dejémosla des ui se en Eu opa y eng andece se anamen e en o os luga es; que sea como aquél que casi llegó a mo i de mise ia po habe pedido a los dioses que con i ie a en o o odo lo que oca a. En lo que hace a noso os, gocemos de nues a ie a y nues o sol; nues as iquezas se án más sólidas po que una abundancia siemp e eno ada sa is a á necesidades siemp e nue as.