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Los hospitales públicos y privados en Sevilla entre 1880 y 1963

García Cruz, Elena

Abstract

El sistema hospitalario heredado del Antiguo Régimen era un sistema basado en la beneficencia eclesiástica, y con centros hospitalarios muy especializados. A comienzos del siglo XVIII, cuando llegaron los Borbones a España, se produjo una mayor intervención del poder civil en los asuntos de la beneficencia pública. No fue hasta 1849 cuando se aprobó la primera Ley de Beneficencia que reguló los cambios en el periodo liberal. A nivel nacional a principios de siglo XX hubo unos cambios en el ámbito de la salud, gracias los avances médicos, y los nuevos hábitos higiénicos. Sin embargo, la red de infraestructuras hospitalarias en España antes de la Guerra Civil se caracterizó por el pequeño tamaño, y la desigualdad territorial. Durante el conflicto, había muchos heridos que necesitaban cama en los hospitales sevillanos por lo que hubo que crear hospitales provisionales en otros edificios. La implantación del Seguro Obligatorio de Enfermedad en 1942 marcó el inicio de una nueva etapa. En 1944 el INP no podía hacerse cargo del SOE, así pues hubo que: crear un sistema de colaboración con entidades privadas y aprobar el PNIS. En 1963 se aprobó la ley de Bases de la Seguridad Social pretendiendo sustituir el antiguo sistema de seguros sociales por un modelo global.

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FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES DOBLE GRADO EN ADMINISTRACIÓN Y DIRECCIÓN DE EMPRESAS Y DERECHO “Los hospitales públicos y privados en Sevilla entre 1880 y 1963” Trabajo Fin de Grado presentado por Elena García Cruz, siendo las tutoras del mismo las profesoras Dª. Rocío Yñíguez Ovando y Dª. Jerònia Pons Pons. Tutoras: Alumna: Dª. Rocío Yñíguez Ovando y Dª. Jerònia Pons Pons Dª. Elena García Cruz Sevilla, 6 de junio de 2018 FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES DOBLE GRADO EN ADMINISTRACIÓN Y DIRECCIÓN DE EMPRESAS Y DERECHO TRABAJO FIN DE GRADO CURSO ACADÉMICO [2017-2018] TÍTULO: “LOS HOSPITALES PÚBLICOS Y PRIVADOS EN SEVILLA ENTRE 1880 Y 1963” AUTOR: ELENA GARCÍA CRUZ TUTORAS: Dª. ROCÍO YÑÍGUEZ OVANDO Y Dª. JERÒNIA PONS PONS DEPARTAMENTO: ANÁLISIS ECONÓMICO Y ECONOMÍA POLÍTICA, Y ECONOMÍA E HISTORIA ECONÓMICA ÁREA DE CONOCIMIENTO: ECONOMÍA APLICADA, E HISTORIA E INSTITUCIONES ECONÓMICAS RESUMEN: El sistema hospitalario heredado del Antiguo Régimen era un sistema basado en la beneficencia eclesiástica, y con centros hospitalarios muy especializados. A comienzos del siglo XVIII, cuando llegaron los Borbones a España, se produjo una mayor intervención del poder civil en los asuntos de la beneficencia pública. No fue hasta 1849 cuando se aprobó la primera Ley de Beneficencia que reguló los cambios en el periodo liberal. A nivel nacional a principios de siglo XX hubo unos cambios en el ámbito de la salud, gracias los avances médicos, y los nuevos hábitos higiénicos. Sin embargo, la red de infraestructuras hospitalarias en España antes de la Guerra Civil se caracterizó por el pequeño tamaño, y la desigualdad territorial. Durante el conflicto, había muchos heridos que necesitaban cama en los hospitales sevillanos por lo que hubo que crear hospitales provisionales en otros edificios. La implantación del Seguro Obligatorio de Enfermedad en 1942 marcó el inicio de una nueva etapa. En 1944 el INP no podía hacerse cargo del SOE, así pues hubo que: crear un sistema de colaboración con entidades privadas y aprobar el PNIS. En 1963 se aprobó la ley de Bases de la Seguridad Social pretendiendo sustituir el antiguo sistema de seguros sociales por un modelo global. PALABRAS CLAVE: Hospital; seguro de salud; Sevilla; seguridad social. ÍNDICE INTRODUCCIÓN ............................................................................................................ 4 CAPÍTULO 1: INFRAESTRUCTURA HOSPITALARIA EN SEVILLA ENTRE 1880 Y LA GUERRA CIVIL (1939). .............................................................................. 7 1.1 Reestructuración del sistema de hospitalidad pública en los siglos XVIXVIII. ...................................................................................................................... 7 1.2 Intervencionismo del Estado en la beneficencia pública durante la Crisis del Antiguo Régimen y la creación del Estado Liberal. ............................................. 15 1.3 Los cambios en el primer tercio del siglo XX....................................................... 22 1.4 Los hospitales durante la Guerra Civil .................................................................. 25 CAPÍTULO 2: EL DESARROLLO DEL SISTEMA HOSPITALARIO PÚBLICO Y LA NUEVA INFRAESTRUCTURA PRIVADA (1940-1963) ................................. 30 2.1 La construcción de hospitales del SOE (Seguro Obligatorio de Enfermedad) ..... 30 2.2 Hospitalización militar en la postguerra ............................................................... 36 2.3 Los hospitales privados ......................................................................................... 37 2.4 Balance de las infraestructuras hospitalarias en 1963 ........................................... 41 CONCLUSIONES .......................................................................................................... 45 ABREVIATURAS UTILIZADAS ................................................................................ 48 ÍNDICE DE CUADROS ................................................................................................ 48 BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................ 49 4 INTRODUCCIÓN El objetivo que se persigue con este trabajo es analizar la construcción de los hospitales públicos y privados en la provincia de Sevilla desde 1880 hasta 1963. Estas fechas no están elegidas al azar, sino que marcan momentos importantes de la historia sanitaria del país. A finales del siglo XIX hubo un cambio importante en el panorama sanitario español ya que se empezó a modernizar los hospitales heredados del sistema de beneficencia y a asentar las bases de un sistema sanitario contemporáneo. Por otra parte, en 1963 se aprobó la Ley de Bases de la Seguridad Social, creando un modelo unificado de seguros sociales, en el que se integró el sistema hospitalario. A partir de este año se comenzaron a elaborar los primeros catálogos de hospitales a nivel nacional, los cuales se publicaban en el Boletín Oficial del Estado. Además de realizar una evolución histórica cualitativa, se elaborarán algunas ratios, como por ejemplo el número de camas por cada mil habitantes, que nos permitirán comparar con otras provincias y regiones. La cobertura de la enfermedad es un tema de mucha relevancia para la economía ya que el sistema hospitalario es un factor clave en el desarrollo del estado de bienestar, y la salud pública. Su estudio desde la perspectiva de la historia económica es esencial ya que es uno de los programas sociales que más presupuesto necesita del Estado y su desarrollo implica la construcción de una gran infraestructura, además de avanzada tecnología y proporciona empleo a un gran número de profesionales (Vilar y Pons, 2018b). Para su estudio hay que analizar fuentes muy diversas, puesto que es un tema poco desarrollado desde el punto de vista histórico. Es significativa la historiografía de época medieval y moderna como es el caso de Carmona García (1979), el cual trató el tema de los hospitales públicos en la Sevilla del Antiguo Régimen. Son menos frecuentes los estudios del sistema hospitalario contemporáneo. Entre ellos cabe citar a Gómez Teruel (2005), que se dedicó al estudio de la hospitalización militar sevillana a lo largo del tiempo o Giménez Muñoz (2007) que escribió sobre las instituciones sanitarias de Sevilla entre (1850-1900), es decir se centraban en un tipo de hospitales concretos o en una época muy específica. Esto justifica la necesidad de hacer una evolución de este tema a largo plazo desde el Antiguo Régimen hasta el sistema moderno: de un sistema basado en la beneficencia a un sistema capitaneado por el Estado. 5 En cuanto a la metodología utilizada para la realización de este trabajo, se ha usado bibliografía sobre el tema, información del Archivo de la Diputación Provincial de Sevilla, fuentes de hemeroteca, en especial del periódico ABC, y también fuentes estadísticas originales como la Guía de Sevilla de 1881 de la Biblioteca Nacional de España y un catálogo de hospitales del Boletín Oficial del Estado 1 . Esta última fuente tuvo un tratamiento estadístico con la clasificación en hojas Excel y la elaboración de cuadros. En concreto se elaboraron cuadros para la comunidad de Andalucía, dividiendo la información entre hospitales públicos y privados y dentro de esta clasificación, distinguiendo según la dependencia patrimonial de los mismos. 2 En lo referente a la Guía de Sevilla se fue revisando por orden alfabético y apuntando en un documento Excel todo lo relacionado con el ámbito sanitario. En otro orden de cosas, la evolución histórica se ha dividido en dos periodos que corresponden a sendos capítulos en el trabajo. El primero, introductorio, en el que se trata la herencia medieval y moderna, los cambios producidos con las desamortizaciones y el estado liberal y, por último, las transformaciones de principios del siglo XX, así como durante la Guerra Civil. En el segundo capítulo se estudian las alteraciones introducidas con el Seguro Obligatorio de Enfermedad, y la inversión en un Plan de Instalaciones sanitarias complementada con un desarrollo hospitalario privado. Por último, hay unas conclusiones. Antes proseguir, cabe precisar que el concepto de hospital no siempre ha significado lo mismo. Según Carasa (1985: 30-34) originariamente dicho término hacía referencia a un lugar donde se hospedaban a todas las personas que no eran capaces de sustentarse por sí mismos. Es decir, que no había principalmente enfermos en los hospitales sino pobres que necesitaban un lugar donde cobijarse mientras esperaban su muerte. Por eso, como señala Carasa, algunos autores como L. Vives describen el hospital en su libro “Del socorro de los pobres” como “lugares de beneficencia donde los enfermos son atendidos y curados, donde reciben sustento un cierto número de indigentes, donde son acogidos para su educación niños y niñas, donde se procede a la 1 BOE Núm. 140 de 13 de junio de 1966 2 Los hospitales públicos podían depender del municipio, el Instituto Nacional de Previsión, la Secretaría General de Movimiento, la Diputación, el Patronato Nacional Antituberculoso y de las Enfermedades del Tórax y la Dirección General de Sanidad. Los hospitales privados dependían de la Iglesia, Cruz Roja, beneficencia particular y finalmente, empresas privadas. 6 crianza de los niños expósitos, donde quedan recluidos los locos y hallan albergue los ciegos” Carasa (1985: 30-34). A mediados del siglo XIX se comenzó a perfilar el contenido del término hospital más próximo al que conocemos hoy en día. Se distinguió entre hospitales rurales, que no estaban especializados y que ofrecían una elemental asistencia sanitaria, y los hospitales urbanos mucho más centrados en la vertiente sanitaria. Por otro lado, existían los asilos, lugares donde se acogían de forma permanente a mendigos, huérfanos… y que se podía conocer con diversos nombres: Casa de Misericordia, Hospicio, Casa de Beneficencia, Casa de Expósitos, Casas de pobres, Casas de Caridad, etc. Si estos establecimientos se especializaban en asistir a un sector de la población en concreto podían denominarse: Casas Cuna, Orfanatos, Asilo de párvulos, Casas de dementes…En conclusión, coexistían dos grandes figuras asistenciales: por un lado, los hospitales, rurales o urbanos y, por otro lado, los hospicios o asilos dedicados al albergue permanente y que podían ser generales o especializados. A finales del siglo XIX apareció el concepto de hospital moderno, el cual se refería tanto a los nuevos edificios como a la aparición de las especialidades y pruebas diagnósticas novedosas con personal médico especializado. Se inició un proceso de remodelación de las infraestructuras hospitalarias que llevaron a la construcción de nuevos centros en los ensanches de las ciudades en transformación. En las primeras décadas del siglo XX, se inició un proceso de medicalización de los nuevos centros, liderado por nuevos especialistas, nuevas tecnologías diagnósticas y un mayor control médico de las historias clínicas de los pacientes (Vilar y Pons, 2018a). 7 CAPÍTULO 1: INFRAESTRUCTURA HOSPITALARIA EN SEVILLA ENTRE 1880 Y LA GUERRA CIVIL (1939). 1.1 Reestructuración del sistema de hospitalidad pública en los siglos XVI-XVIII. Sobre el sistema de hospitales de la Sevilla del Antiguo Régimen podemos tratar tres aspectos generales, como ya lo hizo Carmona (1979): la reestructuración del sistema de hospitalidad pública; la situación económica de los hospitales a finales del siglo XVIII y la higiene en los hospitales. a) Reestructuración del sistema de hospitalidad pública. A finales del siglo XVI se había llegado a una gran proliferación de hospitales, todos en pésimas condiciones y mal administrados, por lo que era necesaria una reestructuración y reducción de dichos establecimientos para mejorar la administración de los que quedasen y a su vez poder prestar una más efectiva atención a los pobres enfermos. En esta etapa, aunque seguimos hablando de centros benéficos para pobres, se produce cierta clarificación del concepto a partir de sus objetivos. Algunos de los lugares donde se acogían a pobres indigentes dejaron de llamarse hospitales para denominarse casas de recogimiento y el término hospital se usó por primera vez para designar a los centros destinados a la labor propiamente curativa. Se separaban así dos problemas de la sociedad que se habían tratado juntos hasta el momento: por un lado, la asistencia sanitaria y por otro, la pobreza. Veamos cómo quedó el sistema hospitalario en Sevilla tras la reducción: Cuadro nº1.1: Hospitales en Sevilla a finales del siglo XVI TIPO NOMBRE FUNCIÓN Sanitario Hospital de San Cosme y San Damián o de las Bubas Se daban los aguajes para los sudores producidos por las bubas. Hospital de la Sangre o de las Cinco Llagas Asistencia de mujeres con padecimientos curables. Hospital de San Hermenegildo o del Cardenal Para pobres enfermos, especialmente los que sufrían heridas. Hospital del Amor de Dios Asistencia a hombres aquejados de cualquier enfermedad de calenturas. Hospital del Espíritu Santo Curación de bubas, llagas, y todos los males incluidos los incurables, en hombres y mujeres. Hospital de Ntra. Sra. De la Paz o de San Juan de Dios Mantener pobres incurables, cuyos males no fueran contagiosos. Hospital de San Lázaro Para los leprosos. Hospital de San Antón Para los que padecían el fuego de San Antón o fuego sacro. 8 Hospital de San Cosme y San Damián o de los Inocentes Para los anormales psíquicos. Asilos y orfanatos Hospital Real de Ntra. Sra. Del Pilar o de los Escuderos del Rey Se recogían pobres inválidos lesionados por guerra o en servicios reales Hospital de San Bernardo o de los Viejos Para mantener a pobres ancianos desvalidos, de ambos sexos, mayores de sesenta años Casa de los Niños de la Doctrina Recogimiento de muchachos huérfanos y desamparados Casa de las Niñas Huérfanas Recogimiento de niñas huérfanas y desamparadas Hospital de San José o Casa de la Cuna Para los niños expósitos Caritativos Hospital de Santa Marta Daban raciones de comida al mediodía para pobres Hospital de la Misericordia Repartía dotes para el casamiento de doncellas o para el hábito de religiosas. También daba limosnas para pobres en vestidos, dinero y pan. Hospital de San Jorge o de la Caridad Enterrar y dar religiosa sepultura a los pobres. Centro de cofradías gremiales Hospital de San José Permanecen como ermitas o capillas donde se celebran las juntas de oficios y lo relacionado con sus ayuntamientos (no son hospitales reales, aunque se les llame así) Hospital de San Andrés Hospital de San Roque Hospital de San Onofre Hospital de Ntra. Sra. Del Buen Aire Fuente: elaboración propia basado en Carmona García (1979: 321-324). Tras esta reducción a finales del siglo XVI se sucedieron varias alteraciones más en el sistema hospitalario hasta el siglo XVIII. Se fueron especializando los centros en enfermedades, por sexo o infantiles y se crearen otros nuevos relacionados a grupos de interés como extranjeros o grupos gremiales vinculados a sus cofradías. A continuación, vamos a analizar los cambios y las nuevas fundaciones de algunos hospitales en Sevilla durante el siglo XVII y XVIII, siguiendo el trabajo de Carmona (1979): El hospital de San Andrés: se creó entre finales del siglo XVI y principios del XVII, es decir cuando ya estaba la reorganización en marcha. En primer lugar, los flamencos y alemanes que residían en Sevilla por aquella época fundaron una capilla para sus entierros y fiestas en el colegio de Santo Tomás, bajo la advocación del apóstol San Andrés. Junto a ella, fundaron un hospital destinado a la asistencia y curación de los enfermos de dichas nacionalidades. El hospital del Cardenal: en un primer momento se atendía en él a toda clase de enfermos, pero a comienzos del siglo XVII debido a los efectos de la crisis que estaba iniciándose, tuvo que especializarse: solo atendería a heridos. 9 El hospital de la Sangre: inicialmente este hospital se dedicaba a padecimientos curables en mujeres, sin embargo, a partir de 1620 se realizaron una serie de donaciones para que también se sustentaran a pobres enfermas incurables. Se amplió por tanto su campo de asistencia, aunque su finalidad primera siguió siendo la primordial. Además, se creó una sala para convalecientes (tanto hombres como mujeres) con la herencia que D. Diego de Yanguas dejó a este hospital. El hospital del Buen Suceso: debido a la falta de un lugar donde los pobres enfermos pudieran reponerse de sus dolencias una vez que salieran del hospital, surgió la idea de crear un hospital de convalecientes. A este se unió la cofradía del Buen Suceso para ayudar en todo lo que necesitase, por lo que el hospital pasó a conocerse como el hospital del Buen Suceso o de los convalecientes. Tendría que acoger a los pobres que salieran del hospital del Amor de Dios y del Espíritu Santo. Convalecencia en el hospital del Espíritu Santo: desde que la hermandad de la Escuela de Nuestro Redentor Jesucristo se instaló en 1665 en el interior del centro, este llegó a contar también con camas para la convalecencia. Los hermanos entregaban donativos en dinero y en bienes muebles lo que ayudó mucho a la labor asistencial. El hospital del Santo Cristo de los Dolores: nuevo centro hospitalario creado en torno al 1665 por la madre Marta de Jesús. También conocido como Beaterio del Pozo Santo, su finalidad era sustentar y curar a aquellas mujeres impedidas que no pudieran andar y que no contasen con nadie que las curase. Eran imprescindibles estas dos circunstancias para que fuesen recibidas en este hospital. La revitalización del hospital de la Caridad o de San Jorge: Este hospital dependía de la hermandad de la Santa Caridad y los hermanos de esta tenían como obligación salir cada cierto tiempo a enterrar a los pobres desamparados que morían de hambre y frío. Cuando D. Miguel de Mañara se unió a la hermandad y experimentó en primera persona el contacto tan directo con el mundo de la pobreza, esto lo llevó a plantear ante el Cabildo de hermanos el proyecto de un hospicio de pobres. En esta época reinaba una mentalidad muy benéfica, guiada por la compasión hacia el pobre y el enfermo, (se consideraban como la representación de Dios en la tierra), lo que hacía que las personas devotas realizaran acciones caritativas. 16 produjo roces entre la Iglesia y el Estado puesto que la primera era la que había estado controlando hasta el momento todo el sistema hospitalario casi en su totalidad. Poco a poco la beneficencia pública pasó a ser objeto de la administración civil. En 1769 la Corona creó el cargo de Promotor de obras pías para garantizar el cumplimiento de estas. A partir de ahí el poder civil tomó cada vez más interés en los asuntos de la beneficencia social, pero a la vez intentando estar de acuerdo con el poder eclesiástico. En Sevilla este intervencionismo alcanzó su mayor grado durante el reinado de Carlos III (1759-1788). Hubo varios intentos de fundar un hospicio general pero no fue hasta 1766 cuando la Comisión especial del Consejo, que se había creado anteriormente, mandó una carta a la Real Audiencia de Sevilla requiriéndole que buscase información para llevar a cabo el hospicio general de pobres impedidos en la ciudad. Sin embargo, las fuerzas conservadoras se opusieron puesto que la construcción del hospicio general suponía la extinción de numerosas obras pías existentes hasta el momento, y el debilitamiento de otras, y al ser muchas de estas de las más célebres de España se consideraban intocables puesto que además eran la base de la caridad cristiana. En 1771 se intentó agrupar en uno solo los hospitales de Sevilla, lo que ayudaría a la creación del hospicio, sin embargo, no se consiguió. En 1775 D. Pablo de Olavide propuso nuevamente la unificación de estos y la creación del hospicio, pero la oposición de los sectores conservadores junto con la de la Iglesia hizo que no pudiera llevarse a cabo. En otro orden de cosas, es importante destacar que ya desde 1798 Carlos IV había iniciado la política desamortizadora y que en el siglo XIX se intensificó puesto que se declararon en venta todas las fincas de los establecimientos de beneficencia que no podían venderse por prohibición de sus donantes. En 1820 se proclamó una ley que prohibía que cualquier iglesia, hospital o convento pudiese adquirir bienes inmuebles por testamento, o donación ya que se les consideraba como “manos muertas”. En un primer momento los beneficios de las ventas irían a la Real Caja de Amortización para pagar la deuda pública pero cuando se inició la guerra de la Independencia se tuvieron que destinar a los gastos de esta. 17 Este fue el primer paso del control por parte del Estado en los centros de caridad dirigidos por el clero y las corporaciones religiosas. Más tarde, en 1822, el ministerio de la Gobernación ordenó que se creasen juntas provinciales y municipales de beneficencia, con el objetivo de que los ayuntamientos colaborasen en la administración de la beneficencia y sus fondos. El liberalismo del siglo XIX había reorganizado todo el sistema de beneficencia pasando de estar en manos de la Iglesia a manos del Estado. Como ya afirmó Carmona (1979) una vez finalizado el primer tercio del siglo XIX se llevó a cabo la esperada inauguración del hospicio y en 1837 la agregación al hospital de las Cinco Llagas, de los hospitales sanitarios, es decir, el del Amor de Dios, del Espíritu Santo, del Cardenal, y de las Bubas, dando como resultado el Hospital Central. Sin embargo, en otra fuente, como es el archivo de la Diputación Provincial de Sevilla, se afirma que no fue el hospital de las Bubas el que se unificó con el de las Cinco Llagas, sino que fue el hospital de los Inocentes. 3 La culminación de la centralización tuvo lugar en 1844 lo que reformuló el sistema hospitalario de Sevilla como sigue: en primer lugar, estaba el Hospital Central, para pobres enfermos; en segundo lugar, el de San Lázaro, para leprosos y finalmente el antiguo beaterio del Pozo Santo, para mujeres impedidas. Siguiendo lo que Giménez (2007) mantuvo, en el año 1847 se hacía necesario el control gubernamental de la política sanitaria, lo que dio como resultado el Real Decreto de 17 de marzo de 1847 por el que se creaba la Dirección general de Beneficencia y Sanidad y un órgano consultivo, el Consejo de Sanidad. No fue hasta 1855 cuando se aprobó la primera Ley de Sanidad. Vemos cómo se va construyendo poco a poco un ordenamiento jurídico unitario en materia sanitaria, rasgo muy característico del gobierno moderado del momento. En cuanto al citado decreto reorganizaba también los organismos rectores de la política sanitaria a nivel provincial y local. Se crearon las juntas provinciales de sanidad (en cada capital de provincia), juntas de partido (en cada capital de partido judicial) y juntas municipales (en los puertos de mar que no fueran capitales de provincia o de partido). Cada una de ellas presididas por los alcaldes del lugar correspondiente. Una 3 http://wearchivo.dipusevilla.es/archivo/archivo/guias.jsp?codine=F0002 Consultado el día 15/11/17 18 vez regulada la estructura general de los organismos rectores de la política sanitaria se comenzó la reorganización de la beneficencia. Aunque hubo alguna regulación anterior a 1848, con el fin de armonizar la ordenación de la beneficencia con la Constitución de 1845, fue gracias a la Real Orden de 1848 cuando se formuló la clasificación de establecimientos de beneficencia en Sevilla. Podíamos distinguir entre establecimientos provinciales y municipales, como se muestra en el cuadro nº 1.5: Cuadro nº1.5: Establecimientos benéficos de la provincia de Sevilla en 1848 PUEBLOS TÍTULO DE LOS ESTABLECIMIENTOS OBSERVACIONES PROVINCIALES Capital Casa de Expósitos De la casa principal dependían las hijuelas de Lora del Río, Écija, Morón, Osuna y Utrera. Se crea una hijuela en Cazalla. Hospicio Provincial Hospital de San Lázaro MUNICIPALES Capital Hospital de las Cinco Llagas Este Hospital venía administrándose puntualmente con el del Pozo Santo, aunque ocupaban edificios distintos Asilo de mendicidad de San Fernando Se agregan a este Asilo la renta del Hospital de San Bernardo que se suprime. Alanís Hospital de Caridad Alcalá de Guadaíra Hospital de San Ildefonso cofradía de la Misericordia Algaba Hospital de Santa María la Blanca Arahal Hospital de la Misericordia Cantillana Hospital de los Santos Carmona Hospital de San Pedro Cazalla Hospital de la Misericordia Constantina Hospital de San Juan de Dios Coria del Río Hospital de la Caridad Écija Hospital de San Sebastián Estepa Hospital de la Asunción Lora del Río Hospital de Santa Clara Morón Hospital de Corpus Christi Hospital de Santa Isabel Osuna Hospital de San Sebastián Hospital de San Roque Paradas Hospital de Enfermos Puebla de los Infantes Hospital de Transeúntes Puebla (junto a Coria) Hospital de Belén Sanlúcar la Mayor Hospital de Nuestra Señora de la Antigua Utrera Hospital de Santa María de la Mesa Hospital de la Caridad Fuente: Giménez (2007: 22) 19 Este interés por la regulación de la beneficencia culminó con la redacción de la Ley de beneficencia de 20 de junio de 1849 y el posterior reglamento que lo desarrollaba de 14 de mayo de 1852. En este texto se regulaba algunas reformas, como ya afirmó Giménez (2007), por ejemplo, que las atenciones análogas se agrupen y las que no lo sean se separen, o que se aíslen los enfermos contagiosos de los restantes. También se establecía la clasificación de los establecimientos de beneficencia según el tipo de individuo que era acogido, por las enfermedades que padecían y por la dependencia patrimonial (dentro de los públicos podían ser generales, provinciales y municipales). Los generales serían los destinados a cubrir necesidades permanentes o que reclamen una atención especial, es decir locos, sordomudos, ciegos e impedidos. Sin embargo, en Sevilla no había ningún establecimiento general. En cuanto a los provinciales, eran aquellos que intentaban aliviar las enfermedades comunes y también acogían a personas que no eran capaces de subsistir por si solos. Podemos incluir aquí a los hospitales de enfermos, las casas de misericordia, las de maternidad y expósitos, las de huérfanos y desamparados. A pesar de que la Orden de 1848, nombrada anteriormente, disponía que el Hospital de las Cinco Llagas y el de Pozo Santo eran considerados municipales, a partir de la Real Orden de 9 de diciembre de 1953 se consideran provinciales junto con el de San Lázaro. A finales del siglo XIX se uniría el manicomio de Miraflores y también sería provincial la Casa de Expósitos. Es necesario hacer un inciso para explicar resumidamente la creación del citado manicomio puesto que marcó un cambio importante en la asistencia psiquiátrica de Sevilla en el siglo XIX. Según Giménez (2008, 161-182) tras la unificación hospitalaria de 1837 los enfermos dementes fueron trasladados al Hospital de las Cinco Llagas. Las peticiones de ingreso eran cada vez más numerosas y se hacía muy difícil poder atender a todos ellos. A esto hay que añadir que la higiene en el departamento era muy deficitaria y había muy poco espacio, por lo que se hacía necesaria la creación de manicomios generales que estuviesen a cargo del Estado. El problema es que el Tesoro Público no podía hacer frente a esta gran inversión. Ante esta imposibilidad, y viendo las pésimas condiciones en que se encontraban los dementes, Sor Úrsula de Villabaso, Hija de la Caridad de San Vicente de Paul, y Superiora del Hospital de las Cinco Llagas compró una hacienda en la zona de Miraflores y la ofreció a la Diputación Provincial para que se construyera el manicomio. El 24 de junio de 1890 se inauguró el primero de los pabellones (gracias a la 20 colaboración de algunos miembros de las clases sevillanas pudientes) y se consideró como un anexo al departamento de dementes del Hospital de las Cinco Llagas. Por tanto, la asistencia psiquiátrica tomó protagonismo a finales del siglo XIX gracias a la iniciativa privada. Por último, volviendo a lo expuesto por Giménez (2007), los establecimientos municipales son los que se dedican a atender enfermedades accidentales, a conducir a pobres a los establecimientos superiores que les pertenezcan y a aliviar dolencias en los hogares domésticos. Encontramos en Sevilla en esta época los siguientes establecimientos municipales: el Asilo de Mendicidad de San Fernando, el Albergue de Desvalidos de Capuchinos, las Casas de Socorro y la Beneficencia Domiciliaria. En cuanto a la ley de sanidad de 1855, influyó mucho para la redacción de esta la epidemia de cólera de 1854. Fue un texto muy importante en la legislación sanitaria española que regulaba los organismos rectores de la política sanitaria, ordenaba los servicios sanitarios marítimos o exteriores e interiores y regulaba otras actividades sanitarias. Continuó regulando en la misma línea que el Real Decreto de 1847 la Dirección General de Sanidad, la cual seguía dependiendo del Ministerio de Gobernación al igual que el Consejo de Sanidad que seguía siendo además solo de carácter consultivo. Con respecto a los establecimientos de beneficencia, cada vez se creaban más y la regulación de sus funciones se llevó a cabo por una Real Orden de 29 de diciembre de 1854. Cuatro años más tarde entraba en vigor el reglamento para el orden de ascensos en plazas de facultativos de los establecimientos de beneficencia. Se determinó que los nombramientos de agregados en dichos centros se realizarían previa oposición. Sin embargo, hasta 1864 no se empezaba a hacer realidad la Ley de Sanidad en cuanto a lo que disponía sobre la organización de la beneficencia domiciliaria. No obstante, hubo reclamaciones por parte de ayuntamientos y facultativos lo que obligó a aplazar la entrada en vigor. Debido a la revolución que destronó a Isabel II no se puso en práctica finalmente. Con la Revolución de 1868 las juntas de beneficencia se suprimieron y sus funciones pasaron directamente a los Ayuntamientos. Por vía decretal se disolvió el Consejo de Sanidad y se sustituyó por una Junta Superior Consultiva. Las Juntas 21 provinciales y locales de Sanidad se denominaron secciones consultivas de los Gobiernos Provinciales y los Ayuntamientos, respectivamente. Una vez se implantó la República, según Giménez (2007), un decreto de 1873 disolvió la Junta Superior Consultiva y en su lugar creó el Consejo Superior de Sanidad, el cual tenía atribuciones no solo consultivas. Pero este consejo tuvo una vida efímera puesto que cuando se disolvió la República en el 1874 se sustituyó por un Consejo Nacional de Sanidad. Tras la Restauración Borbónica se transformó de nuevo el consejo: se disolvió el Consejo Nacional de Sanidad y se volvió al Real Consejo de Sanidad tal y como se regulaba en la ley de 1855. Desde 1882 hasta 1895 se prepararon varios proyectos de una nueva Ley de Sanidad sin embargo ninguno alcanzó sanción favorable. Hacia el año 1899 se vivía en España el temor de una epidemia de peste lo que hizo que se redactaran de forma urgente unas bases para la nueva legislación sanitaria. Por tanto, el panorama en la ciudad hispalense a finales del siglo XIX quedaba de la siguiente forma (ver cuadro nº 1.6): por un lado los establecimientos que pertenecían a la beneficencia provincial dependientes de la Diputación Provincial (Hospital de las Cinco Llagas, de San Lázaro, del Santísimo Cristo de los Dolores o del Pozo Santo, Manicomio de Miraflores, la Casa de Expósitos y el Hospicio) y por otro lado los establecimientos municipales dependientes del Ayuntamiento (Casas de socorro, la Beneficencia domiciliaria y el Asilo de Mendicidad de San Fernando junto con su anexo al Albergue de desvalidos de Capuchinos). Cuadro nº1.6: Hospitales en Sevilla a finales del siglo XIX TIPO DE BENEFICENCIA HOSPITALES ASILOS OTRAS INSTITUCIONES DE BENEFICENCIA PROVINCIAL Hospital de las Cinco Llagas Hospicio provincial Casa Provincial de Expósitos (más conocida como Casa Cuna) Hospital de San Lázaro Manicomio de Miraflores Hospital del Santísimo Cristo de los Dolores o del Pozo Santo Centro Provincial de Vacunación MUNICIPAL Asilo de Mendicidad de San Fernando Casas de Socorro Albergue de desvalidos de Capuchinos (depende del Asilo de San Fernando) Beneficencia domiciliaria Junta Parroquial de Beneficencia y de Sanidad 22 PARTICULAR Hospital de Ntra. Sra. De la Paz o S. Juan de Dios Asilo de Niñas Huérfanas de la Sociedad de señoras de San Vicente de Paul Beaterio de la Santísima Trinidad Hospital de Venerables Sacerdotes Casa de Arrepentidas Casa de Hermanas de la Cruz Hospital de San Bernardo Asilo de ancianos desvalidos (de las Hermanitas de los Pobres) Sociedad Francesa de Beneficencia en Sevilla Hospital de la Caridad Hospital del Buen Suceso Fuente: elaboración propia a partir de la Guía de Sevilla de 1881 y de los fondos del Archivo de la Diputación Provincial de Sevilla. Nota: la clasificación se ha realizado según el tipo de beneficencia porque así se recoge en la Guía de 1881 1.3 Los cambios en el primer tercio del siglo XX. El siglo XIX había dejado a España como un país en crisis tanto económica como política y social. Uno de los factores que provocaron esta crisis fue que en 1898 España perdió frente a los Estados Unidos las últimas colonias en América. El nuevo siglo comenzaba con muchas propuestas, iniciadas en la anterior centuria, que había que poner en marcha. La vida social necesitaba un cambio y para ello era crucial la acción del Estado. Una de las cosas que había que mejorar eran las condiciones de salubridad de las ciudades. En concreto, en Sevilla en el año 1901 se comenzó a construir un nuevo alcantarillado, lo que hizo que fuera una de las dos únicas ciudades de España, con más de 100.000 habitantes, que contaba con una red amplia de alcantarillas, siendo la otra Zaragoza (Rodríguez, 1994). A nivel general, en España a principios de siglo hubo una serie de cambios en el ámbito de la salud, y fueron gracias a varios factores: avances médicos, nuevos hábitos higiénicos y demandas de los trabajadores. La intervención legal del estado en el ámbito social se hacía cada vez más latente y algunos ejemplos de ello son la creación del Instituto Nacional de Previsión (1908) o los Seguros de accidentes de Trabajo (1900). Esto se reflejó en una bajada de las tasas de mortalidad y natalidad y en un aumento de la esperanza de vida. Pero quedaba mucho por hacer: la sanidad pública se concentraba mayormente en el ámbito local y con carácter benéfico, y las enfermedades infecciosas de la época ponían de relieve que se necesitaban unas mejoras en la política sanitaria del país. 23 En el 1904 se aprobó la Instrucción General de Sanidad, institución inspirada en los modelos organizativos sanitarios de Francia e Italia. Sus principales funciones eran cuatro: organización de profesiones sanitarias libres; regulación de Colegios Médicos, farmacéuticos y veterinarios; creación de un Cuerpo de Médicos para asistir a pobres y delimitación de las competencias mínimas en sanidad de los organismos municipales y provinciales. Sin embargo, la sanidad pública seguía centrada en la asistencia benéfica y en objetivos concretos como eran la mortalidad infantil o la tuberculosis (Vilar y Pons, 2016). Por si fuera poco, entre 1918 y 1919 llegó una epidemia de gripe al país, lo que unido al colapso político del momento desembocó en una crisis sanitaria que dejó ver lo ineficaz que era el sistema (Campos, 2009). Así pues, la consolidación de la salud pública no se produjo hasta la Dictadura de Primo de Rivera y la II República, cuando se aprobaron nuevos Reglamentos de Sanidad Municipal y Provincial. Aunque hay que resaltar que a finales del siglo XIX ya se había ido impulsando la asistencia sanitaria en las empresas, sobre todo en las de ámbito con mayor siniestralidad (Vilar y Pons, 2016). En 1924 se creó la Escuela Nacional de Sanidad la cual se encargaba de la formación del Cuerpo de funcionarios dependientes de la Dirección General de Sanidad y también impartía cursos especiales de enseñanza higiénico-sanitaria. En 1934 se integró en el Instituto Nacional de Sanidad. Con el inicio de la II República se impulsaron las políticas de salud. El gasto en sanidad se incrementó en los presupuestos del Estado en más de veinte millones de pesetas desde el inicio de siglo hasta el comienzo de la II República. El gobierno republicano creó los centros secundarios de Higiene Rural y los servicios provinciales de Higiene Infantil. Se pretendía fundamentalmente extender los principios científicos de sanidad al mayor número de campesinos posibles. Durante este periodo se intentó fomentar las políticas de previsión social todo lo posible, por lo que en 1931 se implantó el Seguro Obligatorio de Maternidad y en 1932 se reformó el Seguro de Accidentes de Trabajo (Campos, 2010). El debate en torno a la creación de un Ministerio de Sanidad llevaba bastante tiempo en el aire. Al comenzar la II República, la sanidad se encontraba dentro de las competencias de Gobernación y no fue hasta 1933 cuando se creó el Ministerio de Sanidad, unido al de Trabajo y Previsión. En 1935 pasó a ser el Ministerio de Justicia, 24 Trabajo y Sanidad, demostrando así que la clase trabajadora era importante dentro de la estrategia sanitaria del Gobierno (Pons y Vilar, 2014). Sin embargo, quedaba mucho por hacer, como ya afirmaron Vilar y Pons (2016,18): “la red de infraestructuras hospitalarias en España antes de la Guerra Civil se caracterizó por la fragmentación, heterogeneidad, pequeño tamaño, desigualdad territorial y precariedad. El estallido del conflicto civil puso en evidencia la precariedad de las infraestructuras hospitalarias, pública y privadas, que en ambos bandos tuvieron que ponerse al servicio de las necesidades del ejército”. A continuación, veremos qué suerte corrieron los hospitales de Sevilla en el primer tercio del siglo XX. En cuanto al Hospital de las Cinco Llagas, desde 1886 era administrado directamente por la Diputación y pasó a ser un hospital médico quirúrgico de ámbito provincial hasta el 1972, año en el que dejó de funcionar. 4 Con respecto a la Casa Provincial de Expósitos, más conocida como casa Cuna, en 1913 la Junta de Señoras Protectoras y Conservadoras de Niños Expósitos de Sevilla promovieron que se construyese un nuevo edificio para esta Casa en la Huerta de San Jorge. Se inauguró la capilla perteneciente al mismo en 1924 y a la inauguración acudió el Rey D. Alfonso XIII y la Reina Doña Victoria Eugenia. 5 La creación en 1913 de la Fundación del Real Patronato Nacional de Antituberculosos inició un proceso de expansión de hospitales especializados en la cura de esta enfermedad en toda España (Font, 2011). En el caso de la Provincia de Sevilla, en este primer tercio de siglo se creó el Sanatorio Antituberculoso “El Tomillar”. Fue en el año 1916 cuando la reina Victoria Eugenia y la condesa Regla Manjón crearon la Junta de Damas para realizar en Sevilla actividades como la “Fiesta de la Flor” y poder así recaudar dinero para la construcción del citado sanatorio. En 1920 la reina puso la primera piedra del centro y en 1924 se finalizaron las obras gracias a estas aportaciones y a las de otras instituciones como las del Ayuntamiento de Dos Hermanas o el Real Betis Balompié. 6 Una segunda edificación fue construida en 1930 con los fondos de D. Francisco de Paula Recur. “Desde el año 1916 dependía de la Junta Provincial Antituberculosa, más tarde se creó el Real Patronato de Dispensarios e Instituciones 4 http://wearchivo.dipusevilla.es/archivo/archivo/guias.jsp?codine=F0002 Consultado el 15/11/17 5 http://wearchivo.dipusevilla.es/archivo/archivo/guias.jsp?codine=F0003 Consultado el 15/11/17 6 Periódico La semana, 18/06/2007, “Un libro refleja la evolución del El Tomillar, de sanatorio de tuberculosis a hospital>>. 25 Antituberculosas presidido por la Reina Doña Victoria Eugenia y tras el Movimiento se creó el Patronato Nacional Antituberculoso dependiente del Ministerio de la Gobernación a través de la Dirección General de Sanidad”. 7 Otro hospital de nueva creación en este periodo de tiempo fue la Escuela Provincial de Puericultura de Sevilla. Fue inaugurada el día 6 de febrero de 1927, y a partir de 1934 tomó dirección de esta el Jefe de Higiene Infantil, el Dr. Juan Luis Morales. La también conocida como Escuela Departamental de Puericultura, en 1969 cambió su nombre oficialmente a “Instituto de Puericultura Juan Luis Morales”. 8 En Sevilla en el año 1909 existía un Hospital Militar ubicado en el edificio de las Cinco Llagas el cual, según Gómez (2005), prestaba una gran asistencia al soldado herido. Sin embargo, en las épocas de guerra era insuficiente y había que habilitar camas en otros lugares de la ciudad para poder ayudar a todos los soldados que llegaban. Esta situación se dio cuando los soldados españoles luchaban en la Guerra de África: se ocupó el Hospital Militar y fue necesario habilitar una sala en el Palacio de San Telmo, gracias al ofrecimiento del Obispado. También para la Guerra de Marruecos (año 1921) se instaló un hospital en el mismo Palacio, además la Hermandad de la Santa Caridad ofreció 35 camas en la sala de Cristo, y se ocupó por completo el Hospital Militar de la Macarena. Incluso un grupo de soldados heridos y enfermos tuvieron que ser trasladados a Huelva ante el estado de saturación de los hospitales sevillanos. En 1919 se había aprobado un proyecto de nuevo hospital militar en la zona de Pineda en el término de Dos Hermanas, el cual contaría con 450 camas. Las obras se iniciaron unos años más tarde. Sin embargo, quedaron paralizadas por el inicio de la Guerra Civil en el año 1936. 9 1.4 Los hospitales durante la Guerra Civil Al comenzar el conflicto bélico, las principales preocupaciones en el ámbito sanitario fueron el control de las enfermedades infecciosas mediante la vacunación, la localización de focos infecciosos y la formación de servicios de salud con equipos de 7 Periódico ABC, 25/10/1958, “Hoy, Fiesta de la Flor>>. 8 http://www.aeped.es/sites/default/files/cuaderno_de_historia_num_2_0.pdf Pág. 11 9 https://www.comsevilla.es/el_ricoms_de_pensar/publicaciones/2/Hipocrates-y-Galenos/69/Recuerdodel-antiguo-Hospital-Militar-Queipo-de-Llano Consultado el día 23/05/18 32 S.A. De las 72 obras que se realizaron en la primera etapa del PNIS (hasta finales de 1953) solo una fue en Sevilla. Una residencia cuyas obras se iniciaron en 1950 con el proyecto de Juan de Zavala, ejecutado por la empresa Agroman S.A, y que contó con una capacidad máxima de 600 camas. Fue un proyecto muy importante y de gran envergadura puesto que de las 35 residencias construidas en esta etapa solo las de Barcelona y Bilbao tenían un número de camas superior. Esta residencia sevillana es la conocida como Residencia Sanitaria García Morato, cuya construcción se inició en 1950 y se dispuso terminar a finales de marzo de 1953, no siendo finalmente así hasta octubre de 1954. Su inauguración tuvo lugar el 22 de enero de 1955. Los hospitales del PNIS que se construyeron a partir de 1948 tomaron sus nombres de los Héroes de la Cruzada de Liberación y en concreto la residencia de Sevilla lo hizo del piloto de caza nacional, el Comandante García Morato (Pieltáin, 2003). Fue el fundador de la Patrulla Azul, un grupo de caza que participó en la Guerra Civil en contra de la República. 11 El García Morato “era un hospital eminentemente quirúrgico con una planta dedicada a atender a las primeras mujeres que en contra de la costumbre no parían en casa. Un hospital atendido por las enfermeras y las monjas de la orden de Santa Ana que permanecieron en el hospital hasta la década de los ochenta. Un hospital sin plantilla fija a excepción del grupo de médicos residentes, llamados así, no porque hubieran superado el examen MIR, sino porque vivían en la primera planta de la residencia y atendían en todo horario las urgencias. El grupo era la semilla del futuro servicio de Medicina Interna”. 12 En 1958, diez años después de que se iniciara la ejecución del Plan de Instalaciones, el INP tenía 34 residencias en funcionamiento y 10 residencias provisionales, junto con 53 ambulatorios permanentes y 259 provisionales, según explicaban Vilar y Pons (2016) en uno de sus trabajos más recientes. El número de camas de nueva creación se había ido incrementando: en 1958 había 8.952 camas en residencias terminadas y 453 en residencias provisionales, sin embargo, era un número escaso en comparación con el objetivo de 16.000 camas planteado en la revisión del Plan en 1947. 11 Periódico ABC, 05/04/2013, “¿Por qué llevan nombre de vírgenes los hospitales de Sevilla?>>. 12 Periódico ABC, 22/01/2005, “Medio siglo del “Morato”>>. 33 A partir de este momento el PNIS inicial quedó paralizado y se aprobaron planes trienales para continuar con la construcción de instalaciones sanitarias. El primero de ellos cubriría el periodo 1958/1960 y se construirían residencias y ambulatorios en diferentes puntos del territorio español. En este periodo en Sevilla solo se proyectó la construcción de un ambulatorio. En cuanto al segundo plan trienal, establecido para los años 1961/1963, se fijaron la construcción de 5 residencias y 36 ambulatorios a nivel nacional, de los cuales 5 en Sevilla. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos realizados, el sistema hospitalario español seguía estando muy retrasado en comparación con los países vecinos. Como ya afirmaron Pons y Vilar (2014), en 1960 los países de Europa occidental extendieron sus sistemas de seguridad, gracias a un mayor gasto social público y una mejor cobertura social. El gasto se centró en tres ámbitos: educación, atención a la salud, y pensiones. Pero esta era la situación de Europa, no de España. La dictadura era totalmente incompatible con el avance del sistema de seguridad social del resto de los países vecinos ya que el marco político español no contemplaba las libertades y derechos básicos para el avance. Sin embargo, a partir de 1957 se experimentaron algunos cambios en la dictadura que permitieron iniciar el proceso hacia la liberalización económica y la enmienda de los desequilibrios internos. Con el Plan de Estabilización de 1959 se aceptó por parte de la dictadura la economía de mercado, quedando así eliminado cualquier resto de autarquía que pudiese quedar. A partir de 1961 la economía española creció de forma sostenida mientras que el porcentaje que representaba el trabajo agrario iba disminuyendo. También las tasas de actividad femenina crecieron bastante: en 1960 era de 20.1% mientras que en 1979 eran del 32.6%. Cuando se aprobó la ley de Bases de la Seguridad Social en 1963 lo que se pretendió fue sustituir el antiguo sistema de seguros sociales por un modelo global de seguro social. Sin embargo, había dos problemas fundamentales: la escasa financiación pública y que los intereses políticos estaban por encima de los intereses de la población. En cuanto al seguro privado, la Ley de Bases eliminó la gestión privada de la sanidad estatal. Pero sí que permitió la supervivencia de dos tipos de entidades: por un lado, las mutualidades de previsión social y por otro, las compañías y mutuas mercantiles inscritas en el registro de entidades aseguradoras. En esta etapa la demanda de los seguros privados venía de las clases altas y medias altas mientras que las clases trabajadoras acudieron a la seguridad social. 34 Cuando se aprobó la ley de Bases de la Seguridad Social en 1963 había en España 538 hospitales públicos y 1040 privados. No obstante, hay que tener en cuenta que los hospitales públicos tenían un número de camas mucho mayor que los privados lo que hacía que estuviesen mucho más equilibrados desde ese punto de vista: 47.548 camas en los públicos frente a 52.063 en los privados. En cuanto a su localización geográfica, el mayor número de hospitales se encontraban en las ciudades de mayor población, es decir, Barcelona, Madrid y Sevilla. Ahora bien, la composición de la red hospitalaria en cada ciudad era diferente: en Barcelona, Guipúzcoa o Vizcaya los sanatorios y clínicas que predominaban eran privados, frente a ciudades como Madrid, Sevilla o Valencia en las que el conjunto de hospitales públicos y privados eran más homogéneos (Vilar y Pons, 2016). A continuación, se exponen los hospitales públicos que había en toda la provincia de Sevilla en el año de aprobación de la ley de Bases de la Seguridad Social: Cuadro nº2.1: Hospitales públicos en Sevilla en 1963 HOSPITAL POBLACIÓN Nº CAMAS F A N DEP. PATRIM Clínica Infantil de Ntra. Sra. De los Desamparados, de la Escuela Departamental de Puericultura Sevilla 120 I L B DGS Centro Maternal de Urgencia Cazalla de la Sierra 6 M L B Centro Maternal de Urgencia Coria del Río 5 M L C Centro Maternal de Urgencia Estepa 8 M L C Centro Maternal de Urgencia Lebrija 8 M L C Centro Maternal de Urgencia Lora del Río 8 M L C Centro Maternal de Urgencia Montellano 16 M L C Centro Maternal de Urgencia Morón de la Frontera 8 M L C Centro Maternal de Urgencia Pilas 6 M L C Centro Maternal de Urgencia Utrera 7 M L C Hospital de las Cinco Llagas (Hospital Central) Sevilla 973 G R C DIP Sanatorio Provincial “Miraflores” Sevilla 1350 MN P C Real Hospital de San Lázaro Sevilla 125 A P C Sanatorio Antituberculoso “El Tomillar” Alcalá de Guadaira 324 A L B P.N.A Y E.T. Residencia Sanitaria “García Morato”, (Seguro Obligatorio de Enfermedad) Sevilla 593 Q R A INP Equipo Quirúrgico Municipal Sevilla 13 Q L B MUN Maternidad “Sagrada Familia” Sevilla 62 M P C Hospital de San Pedro Carmona 47 G L C Hospital Municipal “San Juan de Dios y Santa Constanza” Constantina 45 G L C Hospital de San Sebastián Écija 80 G L C Hospital Municipal de San Francisco Morón de la Frontera 85 HA L C Hospital de “Ntra. Sra. de las Mercedes” Osuna 48 Q L C TOTAL CAMAS 3937 Fuente: elaboración propia a partir del BOE Núm. 140 de 13 de junio de 1966 35 *Los hospitales militares no se encuentran contabilizados en este cuadro. Funciones: A= Antituberculoso; G= General; I= Infantil; M=Maternidad; O= Otros; Q=Quirúrgico; HA=Hospital-Asilo; MN=Mental; Ámbito: L= Local; N= Nacional; P=provincial; R= Regional; Nivel asistencial: A, B, C. El número total de hospitales públicos en la provincia de Sevilla en el año 1963 era de 22 con un total de camas de 3.937 (ver cuadro nº 2.1). Predominaban los hospitales dependientes de la Dirección General de Sanidad, aunque en Sevilla solo había uno, los demás estaban repartidos por la provincia y todos ellos eran centros maternales de urgencia. También era significativo el número de hospitales municipales, siete en total, y dos de ellos situados en Sevilla. Hay algunos hospitales de la provincia de Sevilla que tienen su origen en la época medieval y que perviven hasta la aprobación de la ley de 1942. En concreto eran tres: el Hospital de San Pedro de Carmona, el Hospital de San Juan de Dios de Constantina, y el Hospital de San Sebastián de Écija (ver cuadro 1.5 y 2.1). El primero de ellos es anterior al siglo XVII. En 1607 se creó la Hermandad de Santa María de Araceli en el hospital y los devotos tenían la obligación de recoger a pobres enfermos. Con la reducción de instalaciones hospitalarias de principios del siglo XVII se dedicaron únicamente a la curación de enfermos y la cofradía pasó a manos de la parroquia. 13 El segundo es de principios del siglo XVIII y se asentó en un solar que pertenecía al cabildo municipal. Se encontraba en una de las calles más importantes del pueblo, la calle de Mesones. Actualmente el hospital es un asilo de ancianos dirigido por las Hermanas Mercedarias. 14 En cuanto al Hospital de San Sebastián era anterior al siglo XVII. Durante la Guerra de Independencia se produjo un proceso de reunión hospitalaria en el mismo: se agregaron cinco centros (San Sebastián, Purísima Concepción, de Venerables, de Unciones y de Transeúntes) y una vez acabada la guerra se volvieron a desagregar. Estuvieron ligados al control municipal durante muchas décadas y siempre con grandes problemas de supervivencia por falta de recursos. (Valenzuela, 1996: 24) 13 http://www.elgrifoinformacion.com/texto-diario/mostrar/419967/miercoles-santo-historia-datos-intereshermandad-quinta-angustias Consultado el día 04/06/2018. Para más información Gómez y López (1997). 14 http://institucional.us.es/revistas/arte/14/04%20tejedor.pdf Pág. 4 http://www.laredpatrimoniaenimagenes.com/redpatrimonia/product.php?id_product=579 Consultado el día 04/06/2018 36 Pieltáin (2003) señaló que a partir de 1964 se construyeron algunos complejos hospitalarios en determinados puntos del territorio español, denominándose Ciudades Sanitarias. La idea se basaba en la construcción de un conjunto de edificios independientes pero conectados en un sistema de infraestructuras. La regla general fue construir la ciudad sanitaria en el mismo lugar de la residencia sanitaria existente, la cual pasaría a denominarse residencia general. No fue hasta 1968 cuando en Sevilla se inauguró la Ciudad sanitaria Virgen del Rocío, gracias a la construcción del hospital de Rehabilitación y a las posteriores incorporaciones de los hospitales Maternal e Infantil, entre otros, junto a la antigua residencia sanitaria García Morato. 15 El cambio de nombre se debió a que en la época de paz y prosperidad que se vivía en ese momento no parecía lógico que las instalaciones del SOE llevaran los nombres de los protagonistas de la cruzada, por lo que se cambiaron casi todos por advocaciones marianas, resaltando así la ferviente fe española. En concreto, el García Morato tomó el nombre de la patrona de Almonte, la Santísima Virgen del Rocío (Pieltáin, 2003). Otro hospital que también se denominó con una advocación mariana fue el Hospital Universitario Virgen Macarena, el cual acogió desde 1974 a los pacientes del Hospital Central. 16 En definitiva, a partir de 1963, se intentó la racionalización y la integración de todo el sistema hospitalarios público, con gran dificultad debido a las diferencias políticas entre el Instituto Nacional de Previsión y la Dirección General de Sanidad. Por su parte el sistema hospitalario militar siguió al margen de estos cambios. 2.2 Hospitalización militar en la postguerra Como ya afirmó Gómez (2005), cuando finalizó la guerra se clausuraron la mayoría de los hospitales provisionales. El hospital militar Queipo de Llano se encontraba separado de la ciudad y mal comunicado por lo que fue necesario que los consultorios para militares de la Macarena siguieran funcionando. Por ello continuó constituida en el edificio de las Cinco Llagas una Clínica de Urgencia con 50 camas donde se atendería a los familiares de los Generales, Jefes, Oficiales y Suboficiales. 15 Periódico ABC, 22/01/2005, “Medio siglo del “Morato”. 16 http://activos-salud.com/memoria2013/introduccion.html Pág. 23, Consultado el 14/05/18 37 A finales de 1940 hubo que entregar el hospital de las Adoratrices, así pues, se necesitaban más camas de las que se disponía. Para solucionar esta situación se construyeron más pabellones en el Hospital Queipo de Llano, y también construyeron una capilla en el patio central. Además, se erigió un pabellón para las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. En 1952 se decidió que el Queipo de Llano absorbería totalmente la hospitalización militar por lo que hubo que hacer una serie de obras para adaptarlo a las nuevas necesidades, ya que muchos servicios que aún se prestaban en el Macarena se comenzarían a prestar en este hospital. No fue hasta agosto de 1956 cuando se dio la orden de desalojar la clínica de la Macarena pasando sus salas al Hospital Queipo de Llano y los Consultorios al Edifico de la Gavidia. Pasaron los años y cada vez se hacían más latentes los fallos del hospital de Pineda. Sobre todo, su mala comunicación, al estar en una zona que se inundaba con facilidad, y que había que atravesar la vía férrea por un paso a nivel para acceder a él, hizo que se pusiera de manifiesto en 1966 la necesidad de un nuevo hospital. Pasaron siete años hasta que se iniciaron las obras del que sería el Hospital Militar “Vigil de Quiñones”. 2.3 Los hospitales privados Según Vilar y Pons (2017), los centros de propiedad privada en España contaban con una trayectoria histórica muy relacionada con la beneficencia, tanto de particulares como de la Iglesia. No obstante, desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX surgieron nuevos establecimientos derivados de las exigencias de la normativa laboral: las empresas construyeron clínicas y hospitales para atender a sus trabajadores. Por otro lado, los médicos especialistas también fundaron pequeñas clínicas con la última tecnología para atender a las clases altas de la sociedad. Cuando el INP pidió la colaboración de los hospitales privados para la implantación del SOE en 1944, estos aceptaron encantados puesto que la colaboración era muy rentable para ellos. A raíz de esta colaboración se incrementó mucho el número de hospitales y clínicas privadas y se mejoró bastante la gestión, costes y coberturas de estos ya que estaban sometidos a muchos controles. Dentro de la clasificación de hospitales privados, según su dependencia patrimonial, que se incluía en el catálogo de 38 hospitales de 1963 existían los fundados por la Iglesia, la Cruz Roja, los Benéficos particulares y los propiamente denominados centros Privados. La mayor parte de estos centros Privados eran clínicas impulsadas por médicos especialistas. Sin embargo, también representaban una parte importante de esta categoría los hospitales de empresa. Los primeros que se construyeron pertenecían a empresas mineras. Antes de la Guerra Civil ya se habían construido algunos importantes en zonas mineras como por ejemplo, Huelva, Murcia, Córdoba, León o Vizcaya. Respecto a la labor sanitaria de la Cruz Roja en España, se inició en 1870, pero su expansión fue a partir de 1918 con la Guerra de Marruecos y especialmente a partir de la Guerra Civil española. En cuanto a los hospitales benéficos la mayoría de ellos pertenecían al patronazgo histórico de industriales y comerciantes, los cuales aportaron una importante cantidad inicial para su construcción. Estas fundaciones modernizaron mucho los hospitales benéficos privados frente a los de la beneficencia pública que seguían con un modelo obsoleto. Seguidamente veremos cuáles eran los hospitales privados en Sevilla en el año en que se aprobó la Ley de Bases de la Seguridad Social y cuándo se fundaron los más importantes. Cuadro nº2.2: Hospitales privados en Sevilla en 1963 HOSPITAL Población Nº Camas F A N DEP. PATRIM Hospital de la Santa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo Utrera 60 HA L C BENEF Hospital Dispensario “Victoria Eugenia” Sevilla 120 Q P B C.ROJA Hospital Dispensario “Infanta Luisa” Sevilla 34 Q L B Sanatorio “Nuestro Padre Jesús del Gran Poder” Sevilla 160 Q P C IGLESIA Casa de San Vicente de Paúl Sevilla 20 HA L A Hospital de la Santa Caridad Lebrija 16 G L C Institución Benéfica del Sagrado Corazón San Juan de Aznalfarache 30 HA L B Clínica de Ntra. Sra. De Fátima Sevilla 48 Q L C PRIV Clínica “María Auxiliadora” Sevilla 45 Q L C Clínica “Santa Isabel, S.L” Sevilla 30 Q L B Clínica “Ntra. Sra. De los Reyes, S.L” Sevilla 24 Q L B Clínica “Ntra. Sra. Del Rosario” Sevilla 24 Q L B Clínica “Ntra. Sra. De la Salud” Sevilla 16 Q L B Clínica “San Rafael” Sevilla 10 Q L C Clínica “Ntra. Sra. Del Perpetuo Socorro” Sevilla 9 Q L B 39 Clínica de la Concepción Sevilla 8 Q L C Clínica “La Montaña” Sevilla 8 Q L C Clínica “San Ignacio de Loyola” Sevilla 6 Q L C Clínica “Ntra. Sra. De la Regla” Sevilla 18 Q L B Clínica “Doctor Recaséns, S.L” Sevilla 29 M L A Instituto “Doctor Sacristán” Sevilla 25 Mn L B Residencia del Doctor Guija Sevilla 29 Mn L B Clínica “Ntra. Sra. Del Amparo” Sevilla 21 Q L C Residencia “Aljarafe” Albaida de Aljarafe 10 Mn L B Residencia “Ntra. Sra. Del Carmen” Castilleja de la Cuesta 9 Mn L B Hospital de Santa Catalina Lora del Río 31 HA L C TOTAL DE CAMAS 840 Fuente: elaboración propia a partir del BOE Núm. 140 de 13 de junio de 1966 *Los hospitales militares no se encuentran contabilizados en este cuadro. Hospital Dispensario “Victoria Eugenia”: fue inaugurado el 11 de noviembre de 1923 y al acto acudieron S.S.M.M los Reyes D. Alfonso XIII y Doña Victoria. EL edificio, situado en la Ronda de Capuchinos, fue cedido por los herederos de D. Juan Marañón y Lavín y anteriormente había funcionado como albergue de mendigos (era conocido a finales del siglo XIX como Albergue de Desvalidos de Capuchinos). La Cruz Roja tuvo que invertir una gran cantidad de dinero para adaptarlo a su nueva función de Hospital-Dispensario. En un primer momento el Hospital fue organizado por la Junta de Damas de la Cruz Roja cuya presidenta era la marquesa de Yanduri. Durante la Guerra Civil se convirtió en Hospital Militar y en 1951 se realizaron sus primeras obras de ampliación, gracias a que el Monte de Piedad y Caja de Ahorros le cedió un solar colindante al Hospital. Este ha seguido evolucionando y mejorando sus instalaciones hasta la actualidad. 17 Hospital Dispensario “Infanta Luisa”: se inauguró este centro en 1903 en la calle Trastamara y se trasladó en 1927 a su ubicación actual en el barrio de Triana, siendo inaugurado el nuevo edificio por la Infanta Doña Luisa de Orleans. En los años 70 la Fundación March dotó al hospital de unos servicios de quirófanos muy modernos y también se creó el Departamento de Cardiología. Los servicios médicos dispensariales eran totalmente gratuitos y en cuanto a la labor asistencial, para los que acreditaran falta de medios también era gratis, y para los que no lo acreditaran tendrían que pagar módicas tasas para contribuir al sostenimiento de los servicios. 18 Los gastos de los 17 https://www.hospitalveugenia.com/el-hospital/historia Consultado el día 28/05/18 18 Periódico ABC, 14/01/1978, “La Condesa de Barcelona presidió los actos del cincuentenario del Hospital Infanta Luisa>>. 40 hospitales de la Cruz Roja se cubrían con su autofinanciación por lo que una de las formas de conseguir fondos era con la recaudación que se obtenía de la Fiesta de Primavera en la Casa de Pilatos. Los beneficios de esta fiesta estaban destinados a las obras de la Cruz Roja sevillana y con ellos se pudieron comprar los aparatos de rayos X fijo y portátil del Hospital Infanta Luisa. 19 Sanatorio “Nuestro Padre Jesús del Gran Poder”: en 1943 la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios comenzó a prestar su labor asistencial desde una casa llamada Villa Amalia. Entre los años 1946 y 1951 se le hicieron obras al edificio, situado en la calle Eduardo Dato, y a partir de ese momento se le conocería como Sanatorio de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. En él se combatirían la polio infantil y las malformaciones congénitas. Actualmente es el Hospital de San Juan de Dios. 20 Clínica de Ntra. Sra. De Fátima: el fundador de este hospital fue el Dr. D. Manuel Méndez León, el cual compró en 1954 un edificio situado en el Paseo de la Palmera para instalar en él la Clínica de Fátima. Dicho edifico había sido construido en 1927 por el arquitecto D. Aníbal González, autor también de la Plaza de España sevillana. En 1999 adquirió la Casa Shaw y tras su restauración puedo ampliar su oferta asistencial. 21 Clínica “María Auxiliadora”: situada en la ronda de María Auxiliadora, fue fundada por el ilustre médico, Don Amadeo Soler en la segunda década del siglo XX, pero no se ha podido encontrar la fecha exacta. El edificio tenía un estilo muy sevillano en sus instalaciones. 22 Además estaba situado en una de las partes más higiénicas de la ciudad y el sol y el aire entraban por todas partes. El doctor Soler era especialista en Cirugía general, Medicina, y rayos X. 23 Clínica “Santa Isabel, S.L”: esta clínica tuvo una primera sede en la calle Marqués de Paradas, pero no se conservan datos sobre la misma. En 1927 se trasladó a la calle Oriente, actual calle Luis Montoto, ya que necesitaba unas instalaciones mayores. Los doctores Antonio Cortés Lladó y Blas Tello Rentero fueron los encargados de promover la construcción del que será el primer centro quirúrgico privado de Sevilla. La clínica contaba con salas especiales para partos, y toda clase de operaciones, rayos X, 19 Periódico ABC, 18/04/1964, “Fiesta en la Casa de Pilatos>>. 20 Periódico Diario de Sevilla, 08/03/2017, “De sanatorio para combatir la polio a centro sociosanitario>> http://www.diariodesevilla.es/sevilla/sanatorio-combatir-polio-centrosociosanitario_0_1115589074.html Consultado el día 28/05/2018 21 http://www.hospitalfatima.es/web/hospital-fatima/historia Consultado el día 28/05/2018 22 Periódico ABC, 25/03/1919, “Una clínica modelo>>. 23 Periódico ABC, 27/03/1926, “Una clínica modelo>>. 41 laboratorio, capilla y jardín. En 1945 el Doctor Tello muere y la propiedad pasa a su hija, la cual pasa a formar parte de la sociedad “Clínica Santa Isabel” junto con su marido y el doctor Cortés. La clínica fue mejorando sus instalaciones y ampliando su capacidad progresivamente hasta 1973, año en que fue traspasada a un grupo de médicos. 24 Clínica “Ntra. Sra. De los Reyes, S.L”: situada en la calle Oriente, 103, fue inaugurada el día 21 de septiembre de 1941, y al frente de la misma se hallaban los doctores Navarro López, Díaz Tenorio, Castro García, Fernández Álvarez y Leal Castaños. Era una clínica amplia y con un gran jardín de más de mil cuatrocientos metros cuadrados. Tenía tres plantas, en las dos primeras se encontraban los quirófanos, comedores, salas de estar, biblioteca, capilla, y Rayos X, y en la tercera las dependencias de la servidumbre. La luz era directa y la ventilación muy buena. Incluso todo el edificio contaba con calefacción y ascensor. 25 En general vemos como en Sevilla y su provincia en 1963 había 26 hospitales privados, con un total de 840 camas. Más de la mitad de ellos, 19 en concreto, eran de iniciativa privada en concreto y a excepción de dos, se encontraban todos en la capital. (ver cuadro nº 2.2) 2.4 Balance de las infraestructuras hospitalarias en 1963 En el año 1963, como ya hemos indicado anteriormente, se aprobó la Ley de Bases de la Seguridad Social. Esta legislación, intentaba formar una Red Hospitalaria Nacional compuesta por los hospitales del Estado y sus organismos autónomos (los hospitales militares no se regularon en esta ley), como ya explicaron Vilar y Pons (2018a) en su trabajo más reciente. También se elaboró en el mismo año el primer Catálogo Nacional de Hospitales. Gracias a la información contenida en este, se ha descubierto que el número de hospitales públicos disminuyó en comparación con el año 1949, pero que el número de camas disponibles aumentó. Esto se debió principalmente a que se cerraron viejos hospitales benéficos y se construyeron residencias sanitarias con un número de camas mayor. 24 Periódico ABC, 28/12/2002, “La clínica Santa Isabel cumple 75 años>>. http://sevilla.abc.es/hemeroteca/historico-28-12-2002/sevilla/Sevilla/la-clinica-santa-isabel-cumple-75a%C3%B1os_142127.html Consultado el día 28/05/2018 25 Periódico ABC, 23/09/1941, “Inauguración de la Clínica de Nuestra Señora de los Reyes>>. 48 ABREVIATURAS UTILIZADAS INP Instituto Nacional de Previsión DGS Dirección General de Sanidad SOE Seguro Obligatorio de Enfermedad PNIS Plan Nacional de Instalaciones Sanitarias DIP Diputación P.N.A Y E.T. Patronato Nacional de Antituberculosos y Enfermedades del Tórax MUN Municipal BENEF Beneficencia PRIV Privado PUB Público BOE Boletín Oficial del Estado ÍNDICE DE CUADROS Cuadro nº1.1: Hospitales en Sevilla a finales del siglo XVI ............................................ 7 Cuadro nº1.2: Alteraciones en el sistema hospitalario de Sevilla durante los siglos XVII y XVIII .................................................................................................................. 12 Cuadro nº1.3: Sistema hospitalario de Sevilla a finales del siglo XVIII ........................ 13 Cuadro nº1.4: Balances de los hospitales sanitarios en el último tercio del siglo XVIII .............................................................................................................................. 14 Cuadro nº1.5: Establecimientos benéficos de la provincia de Sevilla en 1848 .............. 18 Cuadro nº1.6: Hospitales en Sevilla a finales del siglo XIX .......................................... 21 Cuadro nº1.7: Hospitales militares en Sevilla a finales de 1939 .................................... 27 Cuadro nº2.1: Hospitales públicos en Sevilla en 1963 ................................................... 34 Cuadro nº2.2: Hospitales privados en Sevilla en 1963 ................................................... 38 Cuadro nº2.3: Comparación de hospitales públicos y privados en Andalucía en 1963 ................................................................................................................................ 42 Cuadro nº2.4: Índice de camas hospitalarias en relación con el número de habitantes (por mil habitantes) ......................................................................................................... 44 49 BIBLIOGRAFÍA CAMPOS MARÍN, Ricardo (2009), “El desarrollo de la salud pública en España durante el siglo XX”. Eidon: revista de la fundación de ciencias de la salud, 32, pp. 67-73. CARMONA GARCÍA, Juan I. (1979), El sistema de la hospitalidad pública en la Sevilla del Antiguo Régimen, Sevilla, Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial de Sevilla. CARASA SOTO, Pedro (1985), El sistema hospitalario español en el siglo XIX, De la asistencia benéfica al modelo sanitario actual, Valladolid, Secretariado de Publicaciones de la Universidad. FONT ARELLANO, Juana (2011), “Los sanatorios del Patronato Nacional Antituberculoso. Soluciones constructivas para épocas de crisis”, en Huerta, S., Gil Crespo, I.; García, S. y Taín, M. (ed.), Actas del séptimo Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Madrid. GIMÉNEZ MUÑOZ, María del Carmen (2007), Las instituciones sanitarias en Sevilla (1850-1900), Sevilla, Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial de Sevilla. GIMÉNEZ MUÑOZ, María del Carmen (2008), “La fundación del Manicomio de Miraflores en Sevilla”. Frenia. 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(2018b), “Competition and collaboration between public and private sectors: the historical construction of the Spanish hospital system (1942-1986)”, The Economic History Review, DOI: 10.1111/ehr.12771. Fuentes: Periódicos - ABC, consultas online en su hemeroteca - La semana, periódico de Dos Hermanas - Diario de Sevilla, consulta online Archivo de la Diputación Provincial de Sevilla (indicado a pie de página el link y día de consulta) Guía de Sevilla de 1881, Sevilla, Imprenta y Litografía de José M. Ariza. Biblioteca Nacional de España. Catálogo de hospitales de 1963, BOE Núm. 140 de 13 de junio de 1966 Instituto Nacional de Estadística, población por provincias en 1960 Páginas web de hospitales y otras páginas web