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Los ajuares de nuestros ancestros: estudio e interpretación de la cultura material de época prehistórica de la cueva de los Postes del monumento natural Cuevas de Fuentes de León (Badajoz)

Garrido Fernández, Elena

Abstract

La Cueva de los Postes se integra en el Monumento Natural Cuevas de Fuentes de León (Fuentes de León, Badajoz), ubicado al sur de la provincia de Badajoz y al norte de la provincia de Huelva en la zona de Ossa Morena. La cavidad cuenta con restos arqueopaleontológicos producto de su ocupación a lo largo de una amplia secuencia histórica que abarca al menos desde el Pleistoceno Medio hasta la edad moderna. Esta tesis doctoral se centra en el análisis y estudio de la cultura material considerada ajuar funerario perteneciente a la Prehistoria reciente, realizando un somero repaso por el que concierne a otras cronologías ante la necesidad de comprender el funcionamiento de la cavidad. Estos datos junto a la información obtenida de los trabajos de distintas disciplinas como son, entre otros, los análisis sedimentológicos, granulométricos, de pastas y sedimentos, los estudios de palinología, antracología, restos óseos humanos y faunísticos, así como aquellos que versan sobre la secuencia cronoestratigráfica de la cavidad y las dataciones cronológicas, ha permitido plantear para esta cavidad una ocupación como espacio de carácter sepulcral de uso reiterado y continuo, altamente alterado por procesos postdeposicionales, que conformaron un palimpsesto. Los resultados obtenidos en esta tesis resultan relevantes para comprender e interpretar este tipo de enclaves arqueológicos definidos como palimpsestos. Además, nuestro estudio incrementa el conocimiento que se tiene hasta la fecha sobre el sistema kárstico del Monumento Natural Cuevas de Fuentes de León y aporta nuevos datos que permiten completar el amplio vacío documental existentes sobre la Prehistoria Reciente para depósitos funerarios en cuevas en el área interior del suroeste peninsular, pudiendo plantear diferentes hipótesis en lo relativo a los rituales funerarios llevados a cabo por nuestros ancestros o posibles lugares de hábitat de estos grupos inhumados.

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TESIS DOCTORAL Los ajuares de nuestros ancestros . E studio e interpretación de la cultura material de época prehistórica de la Cueva de los Postes del Monumento Natural Cuevas de F uentes de León (B adajoz ). Elena Garrido Fernández Directores José Luis Escacen a Carrasco Hipólito Co llado Giraldo Beatriz Gavilán Ce ballos Programa de Doc torado en Histo ria Sevilla, 202 3 I Agradecimien tos Mis primer as p alabras de sincero agradeci miento, co mo no puede ser de otra forma, van dirigidas a mis d irectores de tesis, los doctores José Luis Escacen a Carrasco , Hipól ito C ollado Giraldo y la doctora Beat riz Gavilán Ceballos por apoyar y confiar en este trab ajo , contribuyendo enormemente a mi crecimiento pro fesional y personal. Hace y a muchos años que quedé pr endad a de l a asignatur a de Prehistoria Universal que la Profe sora Beatriz Gavilán impartía en la Universidad de Huelva, contagiándo nos su curiosidad y entusiasmo ; siete años después aceptó codirigir esta tesis doctoral, bri ndándome su apoyo y ayuda incond icional a l o largo de toda esta andadura, adornada con una inconmensu rable paciencia y brillantes conversac iones . Gracias a Hipólito, Poli, por recibir me y aceptar me en mi segund a casa, Fuente s de León, dej ándome formar parte de una her mosa familia cread a al abrigo de su s maravillosas cuev as. Gracias sin d uda, a l Profesor José Luis Escacena por recibir este proyecto con gran ilusión, consiguiendo abrir mi mente, mirando más allá con los ojos de la inocencia, enseñánd ome a apren d er a base de compartir. Est a tesis doctor al ha sido un la rgo camino que cierra una gran etapa y abre nuevas vías y, sin duda, es te trabajo no tiene pág inas sufici entes para alberg ar mi más since ro agradecimien to por e l apr endizaje, apo yo y pa ciencia que me h abéis brindado en este largo periodo. Quisiera hacer extensible mi g ratitud al co njunto de entidades q ue han colaborado en la realización de este trabajo . Al Museo A rqueológico Provinc ial d e Bad ajoz y t odo su personal por el trato r ecibido y pres tar todas las facilidades posibles para pod er real izar el e studio de l material depositado en sus dependencia s. G racias al Ayuntami ento de Fuentes de León y su c orporació n municipal por su disposició n y ayuda en todo momento ante cualqu ier vicisitud, me he sentido en casa. A la Fundación Extremeña de la Cultura por brindar me la oportunidad de disfrutar de la beca de investigac ión que me permitió ded icarme exclusiva mente a e ste t rabajo de investigac ión. Mi mayor agradecimient o al profe sor Teodosio Donaire de la Facultad de Ciencia s Ambiental es de la Univer sidad de H uelva por co laborar en el estudio y an álisis de m uestras y a l profesor Juan Aurelio Pérez Macías, de esta misma entidad, por sus más que inestimables consejos y palabras de alien to, sin s us contrib uciones no hubi ese sido posible realizar gran parte de este trabajo. Reconocer d el mismo mod o al Dr. Sto janovski su dis posición y amabilidad a la hora d e cederme parte de los datos de su estudio sobre l a Cueva de los Postes, información de gran impo rtancia para el desa rrollo de es ta tesis doctora l. No puedo dejar de mencio nar al extraordin ario grupo de compañeros que forman parte de l as Asociación CEMAC (Centro de Estudios para el Medio Ambien te y la Cultura) y a l os trabajadores del Monument o Natural Cuevas de Fuentes de León. Llegué por casualidad a este maravilloso paraje y su gente me hizo no querer marcharme nunca ; junto a ellos he vivido gra n parte de las m ejores e xperiencias de mi vida, qued ando impregnada para s iempre d e su “ tierra d e calar ” . Este lugar me ha r egalado grandes amistades entre las que se encuentran mis chicas de Fuentes de León : l as hermanas García ( Elena y Celia ), Lourd es, Rocío, Cindy, Ma risa, Elena Almeida, Ce lia C haves y Sandra, que han e stado s iempre. Fu isteis sin duda el pa isaje más boni to del viaje. Muchas gracias a Eulogio, José Ramón, Jairo y Ángel por vuestra sabiduría, amabilidad, paciencia y co mpañerismo que hace que cualquiera quiera estar sie mpre a vuestro lado. Un reconocim iento especial se merece mi queridísima Mónica por ser mi compañe ra de litera, risas y mil batal las. Gracias a todos por hacer fácil lo difícil, reír ante cualquier adversi dad y disfrutar del trabajo duro, sin un grupo tan excepcio nal de profe sionales y amigos como vosotros gran parte de este t rabajo hubiera sido imposible. Gracias t ambié n a Paula por ce der me sus manos y darle vida con sus t razos a la por tada de es ta tesis. II Mis agradecimientos no pueden más que incluir a mis amigos de t oda la vida. A Aroa, Sandra, Lola y Carmen por su paciencia constante y a Irene por estar desde los tiempos de Alfonso X. A Rubén por ser mi compañero de campo inseparable, gracias por dejar me compartir a tu lado t antos sitios nuevos y por esas cha rlas i ncans ables, juntos pa rece que pode mos parar el tiempo. Soy muy afortunada po r poder tene ros a mi lado, gracias por sacar me una carcajad a en los peo res momentos, por abrirme los ojos y hacerme di sfrutar de la vida a c ada instante. De nuevo, g racias a las nuev as vid as que se han cruzad o en mi camino; a todas la s “Bellas” que se ha n preocupado , por co mprenderme y acompañar me, y a mis co mpañer os del MAES por alargar con risas los días y las noches, llegasteis a l final para ens eñarme un ho rizonte nuevo. Y sin duda alguna, nun ca habrí a llegado hasta aquí sin el apoyo de mi famili a. Gra cias a ti, Marí a, por absoluta mente todo. Por f renar cada e nero, por la esper anza d e tu mirada, traer calma ante la s grandes tempestades y por tu férreo apoyo. No existe mejor compañera de via je ; para m í eres guía y maestra. A mis padres, Ángela y Paco, por enseñarme la importancia de recorrer un largo camino a base de constanc ia, sencillez, dignidad y amor. Gracias p or acep tarme tal y como h e sido siempre, creyendo en mí aunque nadie más l o hi ciese. Mamá, nunca te creer ás la valentía y fuerza que posees. Papá, tú lo soñaste y yo lo conseguí. Ojalá nunca se agoten tu infinita ternura y pac iencia. A Tamara y Pilar, tan hermana una como l a otra. A Tamara por salir a defenderme cuando yo no podía y a Pil ar por enseñarme a rebelarme con paso firme. A mi abuelo Kiko por dejarme ser profeta en su t ierra. Tuviste que marcharte en busca de una vida mejor y yo volví a tu huerto y a tu higuera a recoger l os fruto s del esfuerzo. Creo que t e hubiese encantad o esta obra. A mi tía Elena, por se r la mejor contadora de historias. A mi abuelo Paco, por enseñarme que en la vida se puede perde r hasta la memor ia pero el amor no se marcha; no dejaré nu nca de cantarle a ese pa jarillo. A mi abuela María Jesús, por darme fe y fuerza de voluntad. Solo hay un camin o para la Vi ctoria y es a trav és de la Paz. A And resito, po r se r mi pr imer compañero de aventuras y microscopio. A mi abuela Ignacia, por estar al prin cipio y al fi nal , grac ias por enseñarme a vivir con mayúsculas, a l evan tar los brazos y bailarle a la vida aunque duela. A mis tíos Andrés y María por estar siemp re presentes , sin preguntar. A Liam, el úl timo en llegar, por ser mi pequeña tabl a salvavidas ; aún no lo sabes pero tu sonrisa il umina las noches más os curas. III Resumen Los ajuares de nu estros ancestros. Estudio e interpr etación de la cultura materi al de época prehis tórica de la Cuev a de los Postes del Mo numento Natural C uevas de Fue ntes de León (Badajoz). La C ueva de lo s Po stes s e integra en e l Monu mento Na tural Cu evas de Fuen tes de León (Fuentes de León, Badajoz), ubicado al sur de la provincia de Badajoz y al norte de la provi ncia de Huelva en la zona de Ossa Morena. La cavidad cuenta con r estos arqueopaleontológicos producto de su ocupación a lo largo de una amplia secuencia histór ica que abarca al menos desde el Ple istoceno Medio hasta la edad moderna. Esta tesis doctoral se centra en el anális is y estudio de l a cultura material conside rada a juar f unerario pe rteneciente a la Prehist oria reciente, re alizando un so mero repaso por el que concierne a otras cronolo gías ant e la necesidad de comprende r el funcionamien to de la ca vidad. Es tos datos junto a la inf ormación obtenida d e los trabajo s de distintas dis ciplinas como son, en tre otros, los an álisis sedimen tológicos, g ranulométricos, d e pastas y sedimen tos, los estudios de palinología, antracolog ía, restos óseos humanos y faunísticos, así como aquellos qu e versa n sobre la secuencia c ronoestrat igráfica de la cavidad y las data ciones cronológica s, ha permitido pl antear para esta cavid ad una ocupación como espa cio de carácter sepulcral de uso reiterado y continuo, altamente alterado por pr oceso s postdepo sicionales, que conformaron un p alimpses to. Los resultados obtenidos en esta tesis resultan relevantes para comprend er e interpretar este tipo de encl aves arqueológicos definidos como pal impsestos. Además, nuestro estu dio increm ent a e l conocimiento que se tiene hasta la fecha sobre el sistema kár stico del Monument o Natural Cuevas de Fuentes de León y aporta nuevos datos que permiten completar el amplio vacío documental existentes sobre la Prehis toria R eciente para de pósitos funerarios en cuevas en el á rea interior del suroeste peninsular, pudiendo plantear difere nt es hipótesis en lo relativo a los rituales funerario s llevados a c abo por nuestro s ancestros o posibles luga res de hábita t de estos grupo s inhumados. IV AGRAD ECIMIENTOS I RESUMEN III ÍNDICE IV PARTE 1 CAPÍTU LO 1. INTROD UCCIÓN 2 CAPÍTU LO 2. OBJETIV OS 3 CAPÍTU LO 3. METODO LOGÍA EMPL EADA Y FASE S DEL TR ABAJO 5 3.1.- TRABA JOS DE CON SULTA 5 3.2.- ESTUD IO DEL MAT ERIAL 5 3.2.1.- Mater ial Histórico 7 3.2.2.- Mater ial cerámico histórico, protoh istórico y prehistóri co. variables comunes 8 3.2.3.- Mater ial prehistó rico y protohistó rico 8 3.2.4.- Mater ial prehistó rico 9 3.3.- OTROS 11 3.4.- ANÁL ISIS ARQUE OMÉTRICOS 11 CAPÍTU LO 4. MARCO GEOLÓGICO Y F ÍSICO 13 4.1. - MAR CO GEOGRÁ FICO 13 4.2. - MAR CO GEOL ÓGICO 15 4.3. - ENTORN O: CLIM A, FLORA Y FAUN A 18 CAPÍTU LO 5. SÍNTESIS HISTORIOGR ÁFICA SOBRE LA PREHISTOR IA RECIEN TE DE LA ZONA SUR DE EXTRE MADURA Y ZONAS L IMÍTROFE S O ALEDAÑ AS 20 5.1.- EPIPALE OLÍTICO/ MESOLÍTIC O 20 5.2.- NEOL ÍTICO 21 5.3.- CALC OLÍTICO 23 5.4.- EDAD DEL BR ONCE 27 5.5- EDAD DEL HIERRO 33 5.6.-BREVES P INCEL ADAS SOBR E YACIMIEN TOS HISTÓR ICOS EN FUE NTES DE LEÓN 37 PARTE 2 CAPÍTU LO 6. EL YA CIMIENTO: LA CUEVA DE POSTES 39 6.1.- ANTECEDENTES Y ESTADO DE LA CUESTI ÓN 39 6.1.1.Primeras referencia s 39 6.1.2.- Estudios g eológicos sobre las Cu evas del Monumento N atural Cuevas de Fu entes de Leó n 41 6.1.3.- Estudios de espeleotemas 41 6.1.4.- Estudios s obre la secuenc ia cronoestr atigráfica 42 V 6.1.5. Estudio s de materi ales 44 6.1.6.- Estudios an tracoló gicos 58 6.1.7.- Estudios po línicos 59 6.1.8.- Estudios de fauna 61 6.1.9.- Estudios s obre res tos óseos hu manos 65 6.1.10.- Estud ios sobre co nservación y restauración d e fósiles 75 6.1.11. Turis mo 76 CAPÍTU LO 7.- METOD OLOGÍA DE EX CAVACIÓN 77 7.1.- INICIOS DE LA IN VESTIGACIÓN 79 7.2.- ZONA S Y SECT ORES 83 CAPÍTU LO 8.- ESTUDI O DEL MATE RIAL 88 8.1. SECTOR OCCIDEN TAL 88 8.1.1- UE 0 89 8.1.2- UE 1 126 8.1.3- UE 2 140 8.1.4- UE 3 175 8.1.5- UE 4 194 8.1.6- UE 5 208 8.1.7- UE 6 225 8.1.8- UE 7 242 8.1.9- UE 8 258 8.1.10- UE 9 275 8.1.11- UE 10 288 8.1.12- UE 11 295 8.1.13- UE 12 303 8.1.14- UE 13 313 8.1.15- UE 14 325 8.1.16- UE 15 332 8.1.17- UE 16 337 8.1.18- UE 17 343 8.1.19- UE 18 349 8.1.20- UE 19 353 8.1.21- UE 20 355 8.2. SECTOR ORIENTA L 357 8.2.1.- UE 0 357 8.2.2.- UE 1 359 8.2.3.- UE 2 392 8.2.4.- UE 3 407 8.2.5.- UE 4 417 8.3. SECTOR SUMIDER O 423 8.3.1.- UE 1 423 VI 8.4. SECTOR HUECO EU LOGIO 452 8.4.1.- Ampl iaciones y UU EE 455 8.4.2.- Sondeo In icial 457 8.4.2.1.- UE 0 457 8.4.2.2.- UE 1 461 8.4.2.3.- UE 2 478 8.4.2.4.- UE 3 488 8.4.3.- Ampl iación 506 8.4.3.1.- UE 0 506 8.4.3.2.- UE 3- SUBN IVEL 4 511 8.4.4.- Ampl iación Oeste 514 8.4.4.1.- UE 0 514 8.4.4.2.- UE 1 517 8.4.4.3.- UE 2 524 8.4.4.4.- UE 3 532 8.4.4.5.- LENTE JÓN 556 8.4.5.- Ampl iación Este 559 8.4.5.1.- UE 1 559 8.4.5.2.- UE 3- SUBN IVEL 4 572 8.4.6.- Ampl iación Norte 581 8.4.6.1. – UE 1 581 8.4.7. – Ampl iación Sur 592 8.4.6.1.- UE 3- SUBN IVEL 4 592 8.5. SONDEO EXTER IOR 597 8.5.1. - UE 1 597 8.6. RESUMEN 607 8.6.1.- Tablas d el mater ial arqueológico 607 8.6.2.- Síntesi s cronocultu ral del materi al analizado 631 CAPÍTU LO 9. ANÁL ISIS ARQUEOMÉTRIC OS 660 9.1.- ANÁL ISIS PETROGRÁ FICO CON MICROSC OPIO ELEC TRÓNICO 660 9.2.- ANÁL ISIS DE PAS TAS CE RÁMICAS CON ESPE CTROSCOPI A ATR-FTIR 665 9.3.- ANÁL ISIS DE MUE STRAS S EDIMENTA RIAS CON ESPE CTROSCOP IA ATR-FTIR 683 10.- CRON OLOGÍA Y C ORRELA CIÓN ENTR E SECTOR ES 685 10.1- CRON OLOGÍA 685 10.2.- CORR ESPONDEN CIA ENT RE SECT ORES 697 VII PARTE 3 CAPÍTU LO 11. LA CU EVA DE POSTES Y SU REL ACIÓN CON OTROS YACIMIE NTOS DE L MONUMEN TO NATU RAL 704 CAPÍTU LO 12. CONSID ERAC IONES FINALE S 711 12.1.- ESTUD IOS SEDI MENTOLÓ GICOS Y GR ANULOMÉT RICOS 711 12.2. - ESTUD IOS FAUN ÍSTICOS 711 12.3.- DINÁM ICA INTER NA DE L A CUEVA DE L OS POSTES 712 12.4.-ESTUD IOS ANT RACOLÓGICOS Y PA LIN OLÓGICOS 712 12.5.- SECUE NCIA CRO NOESTRA TIGRÁFICA 713 12.6.- LAS OCUPACION ES DU RANTE EL NEOLÍTICO Y EL C ALCOLÍTICO. LOS A NCESTR OS Y SUS RITOS FU NERAR IOS 718 12.7.- LA OCUPACIÓN DUR ANTE LA ED AD DEL B RONCE 722 12.8.- LA OCUPACIÓN DUR ANTE LA PROTOHIST ORIA: LA ED AD DE L HIERRO II. 723 12.9.- OCUPA CIONES HISTÓRICAS 723 12.10.- RECA PITULAC IÓN 723 CAPÍTU LO 13. BIBLI OGRAFÍA 725 13.1- INFORMES Y DIA RIOS DE EXC AVACIÓN 735 CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO 7 Al contar con material prehistórico, protoh istórico e histórico necesariamente estos conjuntos se han estudiado empleando distintas m etodologí as en lo que se refiere a determinados caracteres que son exc lusivos, sobre todo en e l caso del histó rico, pero comunes en ot ros. Por ello, vamo s a empezar est e apartado hac iendo referen cia prime ro a los exclu sivos de l material histó rico y después de forma co njunta a los comunes, como s on de terminados aspec tos rela tivos a la cerámica, de manera que e vitamos as í una repetic ión. 3.2.1.- Mater ial histórico De cronol ogía h istórica contamos con vidrio, mo nedas, eleme ntos m etálic os y cerám ica que abarcan una amplia cronolo gía que va desde épo ca ro mana has ta la co ntemporánea. La escasez y la alta frag mentación de los tr es primeros tipos de restos no nos ha p ermitido basarnos en n inguna tipología al u so, de fo rma que nos li mitamos a su des cripción. Vidrio En este t ipo de material se ha tenido en cuenta el tipo de fragmen to : borde, arranque de cuello y galbo, base, y atípico ; el grosor y l a tonalidad. En nin gún caso ha sido posible conocer la forma del recipient e. Monedas Para su identificación hemos acudido a la obse rvación del anverso y reverso para distin guir la efigie y la le yenda. En num erosos ejemplare s se trata d e moneda frustra . Metal Los escasos fragmentos de es te material se han identifi cado de visu , de manera que no conocemos con exactitud su compos ición. Cerámica En est e caso hemos atendido a var iables que no están presentes en la cerámica a mano, excep to las históric as fabricadas de este modo. Fabricación : a torno, torn eta y molde. Presencia o no de decoración. En las decor adas se atiende a la técnica deco rativa (pintura o barniz , engobe, incisió n, relieve, t ratamient o a la almagra y decoración azul sobre blanco, así como la asociación d ecorativa y l os diferentes motivos que se pr esenta ). Aunque alg unos de esto s caracteres son comunes a la ce rámica protohistó rica y prehistórica hemo s preferido exponerlo s por separado a l contar amb os conjuntos con de coraciones e specíficas. Otra va riable que tenemos en cuen ta es s i trata de vaj illa fina de mesa ( Terra Sig illata y va sos de Paredes Finas, entre otros), vajilla de cocina ( caract erizada por su exposición al fuego, dej ando huella con sup erficies ahumada s), recipien tes de al macenamiento ( dolia ) (no hem os pod ido utilizar ninguna tipo logía par a es tos re cipientes por pres entarse muy frag mentados) , de usos múltiples ( lebrillos ), para i luminación (l uce rnas) y el ementos de carácte r voti vo o cul tual (terracotas ) que, para e l cas o de la épo ca r omana, n os h emos bas ado e n B eltrán (1 990), B errocal- Rangel y Ru íz ( 2003), Ro dríguez (1996a ; 1996b y 1996c), Jerez (1996; 2005) y Fer nández y Roc a (2005). En otr os elementos concretos el tipo de fr agmento es d iferente, como ocurre, por ejemplo, con l as lucernas y las terr acotas. P ara el primer caso hemo s seg uido la tipologí a de Beltrán (1990) y la d e Amante (1984) pero debe tenerse en cuenta que el material apa rec ió altamente fragmen tado y prácticamen te no hemos podido d iferenciar ningú n tipo conc reto. En las lucernas se i ndica el tipo de fragmento, es decir, si se trata d el pico, el disco, parte del cuerpo, el asa y la base, junto con CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO 8 los arranques o inicios de estas partes y , finalmente, galbos o atípicos de l uce rna . En el caso de los fragmen tos pertenecientes a terracotas hemos tenido en cuenta elementos tales como l a base, el cuerpo y el atípico. 3.2.2.- Material cerá mico histórico, protohis tórico y prehist órico. Variables comunes. La s cerámicas de estos períodos se ha n estudiado atendiendo a una serie de puntos comunes, habiéndonos bas ado para el lo en la metodo logía de anális is de B. Gavil án (1988). Tipo de fragmento: t apade ra, borde, arranque de cuello y galbo, carena, base, SPS (Sistema de Prensión y Suspensión, que incluye asas, mangos y mamelones) y a típicos (aquellos que n o pueden inclu irse en ning uno de los an teriores gru pos). En los fragmento s de borde determin amos la dirección (recta, entrante o invasada y saliente o exvasada), la f orma del labio (redondead o, redondead o-apuntado, apuntado, labiado, semiplano, engrosado, vuelto, estrangulado,…) y el diámetro, en este caso siempre qu e la cantidad conservada de labio, de base o de a rranque de cuel lo y galbo l o haya permitido; de l mismo modo, clasificamo s lo s t ipos de SPS en asas anulare s, de cinta, de oreja, trilobula da, ma melones perforados o no, mangos y arranques sin determinar ; las bases las hemos catalo gado según su forma en plana, en umbo, anular, plana con anillo, entre otras. En cuanto al acabado de las supe rficies las hemos diferenciado seg ún el tratamiento final dado a la pieza. Así, tenemos las siguientes calidades: Muy Buena Calidad (MBC, en adelante ): vidriado, bruñido, espatulado, alisado muy fino ; Buena Calidad (BC, en adelante) : alisad a f ina y alisada. Baja Calidad (BJC, en adelante): alisada tosca, tosca, muy tosca y sin trata miento; N o determinable s : superf icies erosionad as cuyo a cabado no puede determinar se. En la cocción contamos con cua tro grupos : reductor, oxidante y f uegos mixtos (ner vio de cocción y alternante). Por su parte, los desgr asantes se engloban en no apreci ables, m uy finos (con tamañ o de has ta -0,5 mm), finos (de 0,5 a 1 mm), medios (entre 1 a 1,5 mm), g ruesos (entre 1,5 y 2 mm), muy gr ueso s (tamaño mayor de 2 mm). En cuanto al espesor de las paredes los agr upamos en finos ( menos de -6 mm), m edios (entre 6 y 9 mm) , gr ueso (entre 9 y 12 mm) y muy gruesos (mayor de 12 mm). Para el color de las superficies hemos atendido a los de la gama de l os marrones, los negruzcos y l os blanquec inos. Un ca so particular lo constituye la decoración a la almagra, entr e la que des tacan los berm ellones, anara njado y vinoso. En lo qu e se refiere a los atípicos sin deco ración, teniendo cuenta la dificultad que entraña discernir entre los que pertenecen a cerámicas históricas y protohistóricas hechas a mano o a t orn o y las prehistó ricas, hemos seguido el criterio de atenern os a la observación de l as huellas del torno, y hemos optado por ofrecer los que muestran di chas seña les en uno s epígrafes y tabla s independien tes de los que no l as presen ta, donde inclu imos los protohistóri cos y l os prehistóricos , aunque so mos consciente s de la elabor ación de vas ijas a mano en etapas histó ricas. 3.2.3.- Mater ial prehistó rico y protohistóri co Cerámica Este conjunto lo div idimos en gru pos según se trate de cerámica no decorada o decorada y, dent ro de ésta, cerámica a la almagra, i ncisa, impresa, con dec orac ión plástic a aplicada (DPA, e n adelante) y cepi llada, así co mo las asociaciones deco rativas ent re dos o más técnic as, analizand o los carac teres que hemos rela tado en el apartado inmediata mente anter ior. Exclusivame nte protohistóri cos son los va sos calados de tipo Capo te (Berrocal-Rangel, 1994 ). CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO 9 Teniendo en cu enta que las vasijas pue den asimilars e a formas geo métricas, c ontamos con las d e ¼, ½ y ¾, simples o compuest as (cuando presentan cuello) , vasija s carenadas (cazuelas de ¼, y ¾ de esfera con carena), platos (de bord e engrosado y de borde almendr ado), cuencos tro n cocónicos y formas cilí ndricas (quese ras). En cuanto al tamaño de los recipientes, hemos establecido varias catego rías según el diáme tro del labio, líneas de c arena y arranque de cuello de borde y galbo que con servan la po rción suficient e como para deter minar este val or. Dichas categorías van, de menor a m ayor, teniendo así recipientes pequeños (ente 5 y 10 cm), medianos (entr e 10 -15 y 15-20 cm), grandes (en tre 20 - 25 cm) y muy grandes (entre 25-30 cm de diámetro o más). A partir de los 15 cm de diámetro los consideramos g randes cont enedores. Entre los SPS conta mos con asas d e tipo a nular, de cinta e inde terminada; m amelones circu lares , elípticos, de bo tón, ya sean macizos o perfo rados; finalmente, están l o arranques indeterm inados. Las bas es presentan los siguientes t ipos: plana, semiplana, redondeada y de pie indicado, ést a última sólo p ara el caso de los materi ales protohis tórico s. En cuanto a los atípicos sin decoración, véase lo r ecogido en el apartado inmediata mente superior. Para l as t ipologí as de los recipientes cerámicos nos hemos basado en diferentes autores. Así, en tre otros, pa ra el Neolíti co hem os acud ido a la pro puesta p or Gavilán (1988), para la Edad de l Cobr e a la de Enr íquez (1987 ), para la de la Edad del Bronce a la de Pavón (1987 y 1998) y, finalmen te, para Edad d el Hierro a la d e Berrocal-Rangel (19 94). 3.2.4.- Mater ial prehistó rico Industria líti ca tallada Nos hemos b asado en el est udio propuesto por Gavilán (1988). Este conjunto i ndus trial lo dividimos en material selecto y no selecto. En el material selecto se incluyen l os útiles, hoja s retocadas ( H. Ret. ), l ascas laminares retocadas (LcH ), lascas (Lc), h ojas sin retoque (H S/R), y lasc as laminares s in retoque (LcH S/R). Entre los útiles contamos con geométricos, punt as de flecha, escotaduras, t runcadu ras, perforadores, raspadores, microburil es , raed eras, percuto res y alabarda s. En todos los artefacto s que i nteg ran el material selecto observa mos su estado, si está completo o no, y en es te caso si se trata de la zona mesia l, la distal -la opues ta al talón- o la proximal, indicando en es te caso el tipo de t alón y si el bulbo fue o no extraído. También se atiende al tipo de retoque en aquellas piezas que l o presentan, examin ando pa rámetros como el modo, la amplitud, la dirección y la delineación. Ade más, en el material selecto se identific an otras caracte rísticas como la presenci a de termoalte ración y “pátin a de siega” . Entre el material no selecto discernimos los núcleos y los restos d e núcl eos , los res tos de talla, los desechos y chunks. En los dos primeros observ amos s i se destina ron a la extracció n de producto s laminares o de lascado, indicándose en el cas o de que sea posible si es de primera, segunda o tercera gener ación, así com o la presenc ia de córtex. Industria líti ca pulimenta da Comenzamos con la identificación del útil: hachas, molinos y molederas o m oletas de mano, cinceles y otros elemento s indetermin ables con pulime nto. De ellos hemos determi nado su estado (completo/frag mentado) y de qué tipo de fragmento se trata (proxim al, distal o mesial). A continuació n describimos las característic as del elemento, como su forma, el ti po de filo, bisel y base, la sección y el t ratamiento ( ibidem ). CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO 10 Industria orna mental Se define así gené ricament e al material arqueológ ico destinado a cumplir una función, estéti ca u ornamenta l sobre un indiv iduo ( ibidem ). Contamos con cuentas de collar , un posible elemen to para l a obtención de cuentas de collar y colgantes. En todos los casos se observa el estado de conse rvación de la pieza (completa/frag mentada), el ti po de m ateri a prima y su col oración. Para el estudio de las cuentas de collar y colgant es hemos t enido en cuenta la morfología general de la pieza, sus dimensione s y las medidas de la perforación y su forma, así como otros posibles paráme tros, como marcas d e abrasión o pulimento ( ibidem ). Excepciona lmente, aquellos elemen tos de adorno sobre malacofauna precisan el estudio de otros parám etros como son el estado de conservación de la pieza (completa o fragmentada) y si se trata del cuerpo, la valva, o umbo, l a presencia o no de perforación y la identificac ión (si es posible) de la especie (marítima o flu vial) y el subgénero, describiendo sus patrones d e color. Industria ósea En este grupo se incluyen los objetos realizad os sobre restos óseos faunísticos . En pr imer luga r identifica mos el tipo de útil, contando con punzones, espátula s, peines y elemen tos indeterminad os; ade más , examina mos el estado de la pi eza (com pleta/fragmen tada) y, en su caso, el t ipo de fragmento del qu e se trata (proxima l, distal o mesial) , junto con la descripción de las característic as del útil es tud iado , el hueso, la conservac ión o no de su la articulación y si esta se encuentra modificada; además se a tiende a la mo rfología de la secció n y el estad o del pu limento, junto con otras caracterís ticas , como la presencia de melladuras, l a termoalterac ión/huellas de fuego, la cons ervación del canal medu lar o el nivel de dete rioro óseo. Huesos hu manos modif icados Para estos restos hemos contado con la i nforma ción proporcionada por varios especialis tas. E n este apa rtado se incluyen aquellos restos óseos sobre los que se ha realizado alguna modifi cación de carácter antrópica ante o post mortem. En su caso se i dentif ica l a anato mía del resto óseo ( si es posible), sus di mensiones (longitud, anc hura y espesor en mm), el peso y l a descripción de l a modificación ósea que pre senta el elemento. Elementos cu ltuales Incluimos aquí aquello s obj etos s imbólicos v inculados, teóri camente, al ámbito rel igioso o de las creencias. Contamos con la presencia de “ídolos” , estu diados siguiendo la tipolog ía definida en la tesis d e Almagro (1971). Los par ámetros de estudio de estos artefactos son el tipo de materia prima (ósea o cerámica), la parte anatómica y la especie a la que perten ece el objeto m odific ado en el caso de que pueda determinars e; se observa el estado de conservació n de l a pieza (completo/fragme ntado) y el tipo de fragmento del que s e tr ata. D escribimos, además, su sección, su base y la m odif icación de es ta o no, así como posibles marcas de p uliment o, de abrasión y modificaciones i ntenciona les concretas so bre la pieza (ojos). Arte mueble Este conjunto lo integran las placas decoradas, elementos de tipo lítico con posibles grafías (grabados) d e origen antrópico. CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO 11 Varios Grupo en el q ue se incluye n otro tipo de e lementos, como f usayolas y crec ientes. Las fusayolas 5 son contrapesos de t ela r realizados en cerámica. Los crecientes 6 , también denominados “cu ernecillo s”, son obje tos cerámicos en forma de “U” o media luna c on perforaciones en ambos extremos que se relacion an común mente como posib les contrapesos de telares en contextos prehistóricos. En ambos elemen tos hemos atendido a las características formales de la cerámica, la forma de la perforación y el ti po de desgrasante, la sección y la s técnicas y mo tivos decorat ivos, si es que los presen ta. 3.3.- OTROS En este apartado incluimos una serie de re stos, como materias l íticas alóctonas, que sí hemo s analizado no sotros. Al tratar de las distintas UUEE obse rvaremo s que, dentro de este grupo, englobamos, además , otros res tos, de los que citamos únicamente su presencia, por que no son objeto de estudio en est a Tesis Doctor al, tal es el caso de huesos humanos y de f auna, (microfauna y mesofauna 7 ), malacofaun a, gas terópodos t errest res, ocre, carbón, corch o, sem illas y frutos 8 que, además permanecen sin analizar. Sólo nos queda por indicar que e l m aterial recupera do lo h emos estudiad o estadística mente siempre que su número lo haya permitido, ofreci endo esta información en t ablas, que facil itan la visión conjunta de sus características. Por el contrario, las cuantías numéricas reducidas (menores de 30) se expresan en valores absolutos. Además, todo el m aterial ha sido pesado y se han t omado sus dimens iones, siempre q ue ha sido pos ible. 3.4.- ANÁL ISIS ARQUE OMÉTRICOS Una parte important e del estudio del material ha consistido en la identifica ción de la materia prim a lítica ut ilizada en la i ndustria lítica tallada, pulimentada , ornamen tal y el material a lóctono, s alvo el cristal de roca. Para ello contamos con l a ayuda de los Drs. T. Donaire Romero y J.C. Fernández Caliani, profeso res de la Fa cultad de Cienc ias Experim entales de la Unive rsidad de Huelva. Esta identificac ión de ha hec ho de f orma externa, con lupa, som etiéndo se a prue bas de dureza alguna s piezas. Tras este reconocimien to, se eligie ron 3 piezas para someterlas a análisis arqueométrico s: un resto de talla, un fragmento inde terminado correspond iente a un artefacto puli mentado y una cuenta de collar. De igual modo, hemo s sometido a análisis de caracterizac ión 12 fragmento s de cerámica prehistórica y protohi stórica proceden te de distintas UUEE y sectores de la cavidad, atendiend o a la compo sición de las past as cerám icas, y 6 muestras sedimentaria s tomadas en diferentes puntos del entorno inm ediato pa ra el análisi s de la composición de las arcillas. Estos estudios arqueométric os se han hecho en el Labo ratorio de Rayo s X del Departamen to de F ísica y Quí mica del Instituto Poli técnico de Tomar (Portugal). Las analíticas realizadas al conjunto de cerámica 5 http://tesauros.mecd.es/tesauros/ceram ica/10 10525 - Consultado el 16/0 7/2021. 6 http://tesauros.mecd.es/tesauros/ceram ica/10 10479 - Consultado el 16/07/2021. 7 El término mesofauna incluye a l con junto de especies qu e se incluyen desde el conejo a animales d e mayor tamaño como el ciervo, según la categoriz ación segu ida en C órdob a (2017 ). 8 Querem os dejar claro q ue parte d e la fauna así c omo de los seis últi mos restos citados pueden haberse integrado en la cavidad en etapas muy recientes, de hecho, las semillas y lo s restos de frutos, por ejemplo, no están quemados, lo que nos permite defender que no pertenecen a ninguna de las etapas documentadas en el interior de yacim iento. CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO 12 seleccionada y muestras sedimentar ias se bas a Espectrosco pía Raman con anális is ATR-FTIR . La espectroscopía Raman es una téc nica invasiva fotónica de alta resolución qu e proporciona información quí mica y estructural de compuestos orgá nicos e i norgán icos. Se basa en el examen de la luz d ispersada p or un ma terial al inc idir sobre él un haz de luz monocromát ica, provocando ligeros cambios de frecuen cia que son caracte rísticos del m ateri al analizado e independ iente de la frecuencia de la luz inci dente. CAPÍTULO 4. MA RCO GEO LÓGICO Y FÍSIC O 13 CAPÍTULO 4. MARCO GEOL ÓGIC O Y FÍSICO Como ya hemo s se ñal ado en capítulos anterio res, l a cavidad se encuen tra en un espacio natural protegido por sus im por tantes y singulares valores de interés natural y cultural, considerado un importante conjunto kárstico de características excepcionales en la zona meridional de Extremadur a, comunidad en la que só lo exist e un 5% de rocas carbona tadas ka rstificadas, siendo el Monu mento Natur al y sus particularidades geológicas un ejemplo extraordinario en la zona suroeste de la provinci a de Badajoz para el desarrollo de espa cios subterráneos (Fernán dez-Amo y Rebollada, 2005 ). 4.1.- MAR CO GEOGRÁ FICO Este Monu mento Natural se lo caliza al sureste del término municipal d e Fuentes de León, pertenece a la Mancomunid ad de Tentudía, al sureste de la prov incia de Badajoz , y limita al sur con la población de Cañave ral de León , ya en l a provin cia de Huelva (Mapa 4.1). Se trata de un área con una extensión de 1.020 ha , con una altitud de entre 200 y 741 m s.n.m que cuenta con un im por tante conjunto de cavidades, como son las cuevas del Cabal lo, Maser o o Bonita, los Postes, del Agua, la Lamp arilla, la Lupercalia o Zorrera y la del Parto, así como varias simas, como Cochinos, Sima I y II, Miranda y La Rebuscá (Mapa 4.2) (Villalba et al., e.p.; Garr ido et al., e.p.). Estos destacados valor es geológicos, natura l es y arqueológicos de las cavidades y su entorn o permitieron su declaración com o espacio protegido con la figura de M onumen to Natural en el año 2001 (D e creto 124/2001, de 25 de julio). El área protegida se encuentra en los conocidos como parajes de “La Suerte de Montero”, “El Bujo” y “Cerro del Cuerno” , situados en la Sierra de l Castillo de E l Cuerno (noro este-noreste) y la Sierra del Puer to (sur-sureste), con tando con var ios cursos fluviales que las atra viesan, como son los arroy os de la rivera de Montemayor y la rivera de Santa Cruz (Fernánde z-Amo, 2011; Ferná ndez-Amo y Rebo llada, 2005, Ferná ndez-Amo et a l . 2007 ). Mapa 4.1. Loc alización de l municipio de Fuentes de L eón. Fuente mapa: E arthstar Geogr aphis. CAPÍTULO 4. MA RCO GEO LÓGICO Y FÍSIC O 14 Mapa 4.2. Loc alización y e xtensión del Monu mento N atural Cuevas de Fu entes d e León . Fuente mapa: SIGPA C. Figura 4.1. Lo calización de la Cueva de los Postes en la Sierra de l Castillo en e l Monumen to Natural Cu evas de Fuente s de León. Fuen te: SIGPAC. CAPÍTULO 4. MA RCO GEO LÓGICO Y FÍSIC O 15 4.2.-MARC O GEOLÓGI CO El Monumento Natura l se localiza en l a Zona de Ossa -Morena del Macizo Hespérico , comprendien do e l Anticlinorio Olivenza-M onesterio, que se e xtiende en d irección noroe ste- sureste por l a zona sur de la provincia de Badajoz (Algaba et al ., 2000:42-43) y pertenece a la Unidad de Herrerías del Dominio A lconera-Arroyo molinos (Mapa 4.3). Li tológicamente la Unidad de Herrerías prese nta una formac ión carbonatada en la que se produc e el desarrollo kárstico d el Monumento (Díaz de l Olmo et al., 1998); dicha unidad está subdiv idida, a su vez, en diferentes formaciones: un conjunto de mármoles cal codolom íticos del Cámbrico Inferio r (Ovetiense y Marianiense Inferio r) con 250 m de potencia máxima (Algaba et al., 2000:42-43 ), pórfidos graníticos, pizarras con nódulos carbonatados y pizarr as de tonos verdes y violáceos (Fernández- Amo y Rebolla da, 2005). Los carbonatos son micríticos y biomicrític os, además de niveles dolo míticos de distr ibución latera l y vertical muy irregula r (Fe rnández-A mo y Rebollada, 2005 ; F ernández et al., 201 4:54-55 ). Actualment e, las numeros as subdivis iones que se plantearon para esta zona debido a sus complejas caracte rísticas litológicas y estructurale s , se han dejado de lado ya que las litologías y edades de los dominios y unidades en qu e se subdivide la Zona de Os sa-Morena son fundamenta lmente las mi smas (Fernández-A mo y Reboll ada, 2005). En esta zona se determi nan tres sistemas de fra cturas tectón icas de origen hercínico y tardihercínico (Díaz del Olmo et al ., 1998): N140º-160ºE, N40º-60ºE y N10 º-20ºE. La orogenia hercínica produ jo l a cataclasis o ruptura del macizo Hespérico, ocasion ando las fracturas que dieron l ugar al desarrollo hidrogeológ ico; no obstante, el caba lgamiento de las Unidades Her rerías y Arroyo molinos pudo p rovocar una frac turación an terior en l a zona de la r ivera de Mont emayor en unión con y a favor de la hercínica. Dicho cabalgamiento generó dos f ases de deformación : una de pliegues tumbados de ve rgencia suroeste y otra de esquistosidad (Fernández-Am o y Rebollada, 2005) . E l conocimiento del si ste ma de fracturac ión del macizo es esencial ya que condiciona el desarrollo de los encla ves kársticos, dando lugar de forma hab itual “que las direcciones de m áximo desa rrollo de las galerías de las d iferentes cuevas tengan direcciones como la N 40°E, N° 160°E o la N-S ” (Fernández et a l., 2014:54-55). Geomorfo lógicamente s u relieve está en su mayor p arte conformad o “ por rocas calizas y /o dolomíticas fisurada s y solubles, lo que origina sumideros y surgencias, con caudales en ocasiones importante, que afloran po r todo el conjunto kárstico ” (Fernández et al ., 2014:54-5 5). Las arcillas de descalcifi cación ( terra rossa ) son predominantes, y a veces l as r endzinas, producidas po r procesos de meteo rización de l as rocas carbona tadas. La erosión de la roca caliza desnuda ori gina numerosos lapiaces y otras es tructuras exokársticas (Palacios et al., 2010; Fernández-Amo et al, 2007 ). La circulación hidrográfica es muy escasa, como consecuen cia de la permeabilid ad de la roca a través de l as fracturas y fisuras, destacadas por los proceso s de disolución. Los cauces fluvia les son estacio nales, descollando l a rivera de Montem ayo r, la r ivera de Sant a Cruz, el arroyo de Sesmo, el de l a Sierpe y el del Rincón, perteneci entes a l a cuenca hidrográfi ca del Guadalquiv ir , esta red de drenaje, no jerarquizada y poco desa rrollada, cuenta con “ val les sin traza de cauces, talvegs i nformes y valles muertos ” ( Fern ández-Amo y Rebollada, 2005: 134). Es importante indicar la p resencia de nu merosos acuífe ros en zonas d e frac turación e levada, dest acando e l de la Cueva del Agua, cuya circulación subter ránea es significativa, así como distintas surge ncias, como l a de la Cu eva de La Lam par illa y la de la Fuente de l os Sapos ( Pala cios et al., 2010 ; Fernández-Amo et al, 2007 ). CAPÍTULO 4. MA RCO GEO LÓGICO Y FÍSIC O 16 Como ya hemos hecho referencia, el conjunto kárstico del Monumento Natu ral de Fuentes de León present a un modelado exókarstico y endokárs tico (Figs. 4.2 y 4.3); de este m odo, se constata la presencia de dolinas, numerosas simas y cuevas, entre las que se i ncluye nuestro yacim iento objeto de estudio, la Cueva de los Postes. En el interior de estas cavidades es relevante mencionar , por su interés, la gran variedad y divers idad de espeleote mas de gr an singu laridad, j unto con trazas de m inerales d e cob re y hierr o, aunados co n re llenos de terra ro s sa d onde se encuentra n depositados l os restos de cronologías holocénicas y pleistocén icas (Fernández y Rebollada, 2005). Figuras 4.2 y 4.3. Formaciones endokárst icas de las cuevas de Fuentes de León, Cueva Maasero y Cueva de lo s Postes. Fue nte: Web Ayunt amiento de Fuentes de León (Consu lta 26-11- 21). CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA 23 5.3.- CALC OLÍTICO (M apa 5.2) Sobre este período se cuenta con un mayor número de yacimientos arqueológicos en el área d e estudio próxima a las Cuevas de Fuente s de León , destacando la cont inuidad en el uso de ciertas cavidades, como es el caso de las sit uadas en la S ierra de Arace na, para las qu e, en función de los restos, se h a propues to un dest ino sepu lcral, de hecho se ha documen tado en la Cueva de la Mo ra (Jabugo) un enterra miento colectivo de la Edad del Cob re ( Pérez et al ., 1990). También en la Peña de Arias Montano (Alájar) hay materiales calcolíticos en las numerosas cuevas que conforman este comple jo kárstico, como Cueva del Monje, Cueva de la Toba, Sima Capitular, Cueva de la Cancela, entre otras (Pérez, 1996a; Díaz del Olmo y Álvarez, 1988). Del mismo modo, en la Cueva de la Mora de la Umbría (Aracena ), en ladera sur del Monte El Par ralejo, se cuenta con escaso material arqueológic o que apunta por sus característ icas a una débil ocupación durante el Calcolítico Inicia l, con mayor poder e i nfluenci a durante el Calcolítico Final ( Martí nez y Lorenzo , 1992). Ya al aire li bre y c ontinu ando con la zona norte de la serranía onubense destacaremos el yacimiento de la Sierra d e Jacaco, que se localiza en la se rranía del mismo no mbre a caballo ent re los términos municipales de Cañaveral de León (Huelva) y el Monu mento Natural de Cuevas d e Fuentes de León, siendo el yacimien to adscrito al Calcolítico Ple no más cercano a nuestra zona objeto de estudio. Se trata de un hábitat en altura, en una zona amesetad a de pequeño tamaño y sin sis temas defensivos detectados ; cuenta con escasa presencia d e material cerámico (ejemplares de vasos hemisféricos, plat os de bor de engrosado y ausencia de cazuelas carena das) y hachas pulimentadas. Desde el yac imiento se cuenta con amplío control v isual de l os va lles de las r iberas cercanas de Montemayor e Hinojales, en dirección norte y sur , destacando su posible función de carácter estratégi co y de control de vías principales de comunicación ( R ivera y Rome ro, 2000) . En este mismo término se d io a conocer un asen tamiento al aire libre en la rivera de las Uerbas (Pérez, 2007); a su vez, e n una recient e publicac ión en el marco del proyecto de investigació n sobre la estela diademada de la Edad del B ronce ha llada en el municipio de Cañave ral se han dado a conocer l a existenci a del megalito de Nogalejo y dos as enta mientos calcolíticos ubicados en cerros cont iguos, La Toba I y II, todos en el término m unicipal de Arroyo molinos de León, en la provincia de Huel va (R ivera et al., 202 1). D e forma somera, podem os hacer re ferencia al asentamiento c alcolítico iné dito de l C erro del Moro, un poblado al aire libre con escasos vestigios arqueológico s ubicado en la Sierra de Carillo, en el m unicipio de Cumbres de San Bartolom é (Pérez, 2007). Más al este, en el m unicipio de Cala, durante las obras de intervención arqueológi ca realizadas en el Castillo m edieval de Cala ( siglo XIII ) se loca lizaro n res tos materiales calcolíticos (Romero, 2003). En la localidad de Santa Olalla del Cala se encuentra el Cerro del Almendr o, un poblado fortificado en altura en l a rivera de Cala, en una encrucijada estratégica en este sector de Sie rra Morena como zona de pa so entre Extremadura y Andalu cía, cerca a su v ez de importante s yacimientos de extracción m inera de cobre. En su interior, se han identificado es tructur as de hábitat que han aportado importante m ate rial arqueológico que evidencia una ocupación del poblado durante el Calco lítico Final (final III Milenio -inicios II Milenio a.C.) (Romero et al ., 2007). Por otra parte, descendien do hacia el sur en el área de la Sierra de Aracena en l os términos municipal es de Zufre y Corteconcep ción, junto a las zonas ri bere ñas de Montemayor y Huelva e n la zona de comunicación na tural entre Portugal y Sevil la, se encuentra la necrópoli s megalít ica de Monte Aco sta. Este conjunto se ubic a en diferen tes alturas natura les y está formado por 6 estructuras f uneraria s de carácter colectivo, de ti po galería cubierta trapezo idal y de reducida s dimensiones: Mon te Acos ta I a II I, Coquino I, Valdeli nares y El Palanca r. El material CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA 24 arqueológico l ocalizad o consiste en formas cerámicas ca rentes de decoración ( cuencos y vasos hemisférico s y globulares, fuentes y platos de borde engrosado y almendrado), hachas pulimentas , puntas de flecha de base cóncava, elementos cultual es (ídolos) o industria lítica tallada retoca da. Este yac imiento se vincula con el hábitat amesetado con sistema defensivo de muralla en forma de talud de Cerro Librero (Corteconc epción), ubicado a 465 m de altitud. Ot ras estructura s de tipo funerario similares docume ntadas en el entorno son Jarrama /Casas Nuevas, La A delfa ( Zufr e), los Llanos (Aracena) o el Collado de las Liebres ( C ala), definidas como se pulc ros de galería cubierta (Ro mero et al., 1998; Rom ero, 1997; Gar cía et al., 200 6). Otro asenta miento es La Era del Corcho (Campofr ío). Se t rata de un pobla do al ai re libre con evidencias de la explotación de recursos líticos y con m aterias prima s procedentes del entorno, como riolita s y cherts (I glesias y Aguilera, 199 7). El número de yacimi entos en el municipio de Aracena ha aumentado tras la realizació n sistemática de prospeccion es , rellenándose el vacío geográfico e informativo que existía de la Edad del Cobre en esta área . En primer l ugar, en la cumbre del Castillo de Aracena (Aracena ) se han documentado restos arqueoló gicos que i ndican la pr esenc ia de un asentamiento prehistó rico (Romero et al., 2016). En otro orden de cosas, l as actividades de prospección intensiva l levadas a cabo en el E mbalse de Aracena en época de sequía pusieron de m anifiesto la existencia de un taller lítico del III milenio en la Rivera de Montemayor; del mismo modo quedaron al descubierto parte de las estruc turas del conj unto de Monte Acosta ya referido (Romero, 1993). Fruto de l as recientes inv estigaciones ha sido la con statación de ot ros yaci mientos como el Cerro del T ambor y l as e structuras megalíticas del Dolmen del Odiel y Me ngabú II . El primero se ubica en una zona amesetada sobre el cerro de su topónimo que controla visualmente un t erritorio estratégico y donde se h a localizado evi dencias d e un pob lado con un pos ible sistema d efensivo de muralla n o conservada; los restos arqueológ icos hallados en superfic ie son es caso s pero dem uestran un a ocupación durante el Calc olítico. No es posible relacio nar este asentamiento con las estructura s megalítica s del Dolmen del Odiel y Mengabú II, debi do a las distancias que separan lo s yacimientos, aunque sí forman parte del conjunto de yacimientos sepulcr ales j unto con la Cuev a de la Mora de la Umbría , también en este térm ino (Rivera y Rome ro, 2010). Hay, además numeros os poblados al aire libre de esta cr onolog ía en la s zonas cercanas a los términos municipale s de Aracena, Cortegana, Encinas ola y Almonas ter (Pérez, 1996a; Rivera y Romero, 2010 ). En la zona oes te de la serr anía onub ense se citan otros enclaves res eñables. Por un lado, entre los vestigios arqueológicos de l a localidad serrana de La Nava podemos destacar el yacimiento de Papatortas (La Nava), un hábitat en altura con amplio contro l visual de la cuenca del río Múrtigas. El asentamiento no cuenta con estructuras defens ivas y en él se conservaron resto s de viviendas y cultural ma terial adsc ribible al II I milenio a. C. ( Ro mero, 2001a ). En el municipio de Encinasola se t iene constanc ia de la existencia de distintos yacimientos de cronología Calcolític a cercanos a la frontera portuguesa. Entre otros podemo s hacer referencia al destruido y acimiento d e Sierra H errera, un asentam iento empla zado en altura, de reducidas dimensiones y que aportó materiales pertenecientes al III m ilenio , como platos de bord e engrosado, cazuelas carenadas, un ejemplar de hacha pulimentad a y vestigios de cabañas de adobe (Pérez y Rastrojo, 2000); cercano a este contamo s con el asen tamiento de similares característic as de Pico del Criado (Pérez , 2003). Además se conoce el yacimient o del Pico del Fraile en Picamijos, en un cerro cerca de la cue nca fl uvia l del arroyo de la Cabá , cuyo exiguo material cerámico rec uper ado per mite su adsc ripción al Calcolítico Pleno, en la primera mitad del III milenio a.C. Ambos son pequeños poblados de r educida s dimensiones y dispersos por el territorio, cercanos a cursos fluviales y con control estratégico de l as princip ales vías de comunicaci ón (Pérez y Rastro jo, 2000) . Junto a estos podemos hacer referencia al taller lítico en Palomero, en el mismo término municip al de Encinaso la, que evidencia el aprovechamien to de los recursos minerales superficiales del entorno físico más inmediato, definido como una “facies de cantera ” CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA 25 del Calc olítico. Este sitio abastecerí a al poblado de San Sixto, cuyo origen pudo ten er lugar en esta etapa (García y Pérez, 1996) ; también haremos alusión al fortín de El Risca l, localizado en un cerro con defensas naturales en la Sierra de los Rabadanes. Este as entami ento de la Edad de l Cobre cuenta con muros de mamposter ía en hiladas co n morfolog ía semicircu lar, lo que podría indicar su importan te contr ol estratégico en el terri torio en r elación con l a explotación minera de cobre. Entre el materi al arqueológico documentado se registran fue ntes y platos de borde engrosado y cuencos ovoides (Pérez, 2003) . Otros asent amientos de la primera mitad del II I milenio so n H uerta d el Picó n o Sierra de la Víbora, li gados al dolme n del Puerto d e los Se ñoritos o también conocido como Dolmen de Encinasola ( Pér ez, 2007). El último lugar de pobla miento a destacar en este término municipal es La Lapa; se ubica entre las cuencas hidrográ ficas de los ríos Múrtigas y Valquema do, tratán dose de un poblado, de red ucido tamaño y sin sistemas defensivos de la segund a mitad del III milenio a.C. según es posible disce rnir a part ir de los restos cerámicos recuperados entre los que destacan las fuentes de bor de engrosado y almendrado, así como los cuencos ovoide s y hemisfé ricos, algunos ligeramen te carenados. S u destaca da importancia e i nterés reside en su proximidad a zonas explotación minera de sulfuros de cobre (Pérez, 2007). Por último, también en Enci nasola debemos hacer referencia al desaparecido Dolmen de Encinasola o del Puerto de los Señoritos, p or el topóni mo de su ub icación . Su p ronta d estrucción a in icios d el sig lo XX impi dió inves tigar su l ocalizac ión y su estruc tura, conoc iéndose a par tir d e referencias bibliográficas de diversos autores. Se t rataría de una única estructura sepulcral tipo tholos cuyo ajuar f unerario recuperado está compuesto por vasos cilíndricos, hemisféricos, un ídolo betilo, industria tallada en sí lex y elemen tos pulimentados como azue las o hacha s (Rodríguez y Pé rez, 1986 ). Asimismo, más a l este, en la serraní a sevil lana contam os en la Cue va C hica de Santiago (Cazalla de la Sierra) con materiales calcolíticos ( Acosta, 1995) y restos óseos humanos que permiten considerar un uso funerario ( Escacen a y Flores 2019). Como ya hemos indic ado la distancia que separa este yac imiento en c ueva del nuestro n o impulsa a no o frecer más comenta rios. Sin duda uno de l os investigador es que ha incidido más en el Calcolít ico extremeño es Enríquez (1990), qu ien p roporciona abundante información sobre un número importante de asentamiento s, la mayor ía l ocalizado s distantes de nuestra zona de estudio, por lo que v amos a citar l os próximo s a la Cueva d e los Poste s. Entre los que c uentan con lí neas d e fortifica ción, el m ás cercano se hall a en Fregenal de l a Sierra , se trata de Tras eras de la Pepina que, emplazado sobre un cerro, cuenta con una línea de murall a perimetral; ha proporciona do platos de borde engros ado, formas cerradas, cuencos , vasos de pequeñas dimensiones, así como un fragmen to de cerámica campaniforme incisa. Ya más alejados se encuentran, entre otros, el Risco del Cuervo (Puebla del Maestre), con bastiones semicirculare s, o el de Los Ca stillejos I (Fu ente de Can tos) (Enríquez, 1990). En lo referente a monume ntos de carácter funerario son escasos y de tipo tholos , pudiendo referenciar los hallados en Jerez de los Cab alleros (Dolmen del To riñuelo) y Mone sterio (Dolme n de la Cabra) ( ibidem ). En l a o tra o rilla d el Guadiana, en Portu gal, los yac imie ntos ca lcolíticos son muy a bundantes pero se encuentra n a grandes d istancias de l área de influencia de l a Cueva de los Postes. CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA 26 Mapa 5.2. Loc alización de yaci mientos del Ca lcolítico . 0.Monumento Natural Cuevas de F uentes de León (Fuentes d e Leó n, Badajo z). 1 .Peña de Arias M onta no (Alájar, Huelva). 2.Cueva d e la Mora (Jabugo, Huelva). 3.Cueva de la Mora de La Umbría (Arace na, Huelva). 4.S ierra de Jac aco (Fuentes de León Badajoz y Ca ñaveral de León, Huelva ). 5.Nogalejo (Arroyomolinos de León, Huelv a). 6.La Toba I (Arroyomolinos d e León, Huelva). 7.La Toba II (Arroyo molinos de León, Huelva). 8 . La Lapa (Encinasola, Huelva). 9.Cerro del Alm end ro (Santa Olalla del Cala, Huelva). 10.Monte Ac osta I a III (Zufre, Huelva). 11.Coquino I (Corteconcepción, Huelva). 12.Valdelinares I y II (Zufre, Huelva). 13.El Palancar (Zufre, Huelva). 14.Cerro Librero (Corteconcepción, Hu elva). 15.La Ad elfa (Zu fre, Huelva). 16.Los Llanos (Aracena, Huelva). 17.Castillo de Arac ena (Aracena, Huelva). 18.Rivera de Montemayor (Cortecon cepcion, Huelva). 19.Cerro del Tambor (Aracena, Huelva). 20.Mengabú II (Aracena, Huelva). 21.Papatortas (La Nava, Huelva) . 22.Sierr a Herrera (Encinasola, Huelv a). 23.Pico del Criado (Encinasola, Huelva). 24. Pico del Fraile en Picamijos (Encinasola, Hu elva). 25.Palomero (En cinasola, Huelva). 26.San Sixto (Encinasola, Huelva). 27.El Riscal (Encinasola, Huelva). 28.Huerta d el Picón (Enc inasola, Huelva). 29. Sierra de la Víbora (Encinasola, Hu elva). 30.Dolmen del Puerto d e lo s Señoritos (Encinasola, Huelva). 31.Traseras de la Pepina (Fregenal d e la Sierra, Badajoz). 32 .Los Castillejo s II (Fuente de Cantos, Badajoz). 33. Cerro del Moro (Cumbres de San Bartolomé, Huelva). 34.Dolmen d el Toriñuelo (Jerez de los Cab alleros, Badajoz). 35.Era del Corcho (Campofrío, Huelva). 36.Risco del Cuervo (Puebla del Maestre, Badajoz). 37.Dolmen del Odiel (Arac ena, Huelva). 38 .Rivera de l as U erbas (Cañaveral de León, Huelva). 3 9.Collado de las Liebres (Cala, Huelva). 40.Castillo de Cala (Cala, Huelva). 41.Cueva Chica de Santiago (Cazalla de la Sierr a, Sevilla). 42. Dolmen de Cabra (Monesterio, Badajoz). 1:520000 CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA 27 5.4- EDAD DEL BR ONCE (M apa 5.3 ) Como e n l os per íodos pr ecedentes, comenza remos por l os ya cimientos en cueva q ue cuentan con ocupación dura nte la Edad del Bronce. En primer lugar, debemos volver a citar el conjunto kárstic o de l a Peña de Arias Montano ( Alája r) . En varias cavidades de la Peña se localizaron posibles ocupacion es de la Edad del Bronce Final, con presenc ia de el emento s derivados de actividades metalúrgicas, como escorias o c risoles (Gómez et a l., 2000). L a Cueva d el Monje, en la l adera su r de la Peñ a, como ya hemos se ñalado con an terioridad, ha sido objeto d e nu merosos expolios e i ntervenc iones ilegales, quedando constancia de la Edad del Bronce a partir de su conjunto cerámico, con presencia de vas os de carena media y bor de invasado, similare s a los hallados en cronologías del Bronce Ple no en la Mesa de Set efilla; también se l ocalizaron vas os de carena alta y borde almendrado ju nto con vasos de perfil en “S”, así como orzas de carena alta y amba s superficies bruñ idas, característicos del Bronce Final de Andalu cía occidental ( Pérez, 1986). El yacimiento de la Sima Capitular (AL-13- Geos), afect ado por a ctividades antróp icas recient es, conserva material ar que ológico en s u limitada estratigrafía del Calcolítico y la Edad del Bronce (Díaz del Olmo y Álva rez, 1988). En el mismo siste ma kárstico se encuentra el Abrigo (AL-23-Geos), con una ocupación transitoria durante una amplia crono logía y con restos arqu eológicos de la Edad del Bronce (ibidem) . De mismo modo, en la cueva AL-24-Geos se indica la existencia de un posible depósito funerario, sellado po r un e speleotem a, en e l que se documentaron r estos óseos hu manos, en posición secundaria, y restos cerámicos que formaban el ajuar funerario. El m ateria l cerámico hallado en superficie fue adscr ito a c ronologías del Bronce Pleno y Tard ío -Final, y estaba formado por copas carenadas bruñidas, así como decorad as, cuencos carenados con decorac ión de “ ch evrón ” y trazos pseudoexc isos en zigzag y una cazuela c arenada. En la secuenc ia de la Cu eva de la Mora (Jabugo) se recuperaro n vasos con fo rma de tulip a, tazas carenadas o cazuelas carenadas con aplicación de cordones, de cronología del Bronce Antiguo , Pleno y Final, asociados a los restos óseos humanos de un d epós ito funerario tipo ci sta (Pérez et al., 1990). Mientr as que en la Cueva de la Mora de la Umbría (Aracena) se cuenta con cuenco s hemisférico s de borde entrante y al zado y vaso s d e go llete corto con superficies bruñida s (similares a los del poblado del Castañuelo), con total ausencia de decoración. Est e tipo de material evidencia una ocupación estable durante el Bronce Antig uo y Pleno, siendo esporádica durante el Br once Final (Martínez y López , 19 92). En los término s municipale s de l a zona serrana onubense y cercanos a Fuent es de León tiene lugar un aumento del número de enclaves al aire l ibre, tanto de hábitat como funerari os, para estas cronologías. En pri mer lugar haremos referencias a los yacimiento s localizado s en los térm inos limítro fes co n el Monumento Natural Cuevas de Fuentes de León. Así , para la Edad del Bronce debemos nombrar el poblado fortificado del Alto del Gato, en Cañaveral de León (Pére z, 2007) y el rec iente hallazgo fortuito producido en el año 2018 de una estela antropomor fa diade ma da en el mismo término municipal, descubrimiento relevante al t ratars e del primer ítem de estas característica s localizado en la provincia de Huelva. Aunque incom pleta, se trata de una estela grabada por piqueteado sobre pórfidos , cuyos análisis mineralógicos han permitido cono cer su origen, procedentes de la cercana localidad extremeña de Bodonal de la Sierra (Gordo, 2019; River a et al., 2021). En la obra publ icada más reciente se hace refe rencia a la presenc ia d e grupos d e ci stas i néditas en las inmediaciones de este munic ipio y el Monume nto Natural, siendo est as Mari Vázquez, Chamorro y Membrillar ( Rivera et al., 2021). Asimis mo, debemos reseñar las escuetas noticias CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA 28 que exis ten sobre un enterramien to de l a Edad del Bronce cerca del casco urbano del municipio de Hinojales (Berenguer, 2 011). Entre otros conocemos también el asentamien to de Sierra Menjuana en Cumb res Mayores, un poblamien to en altura ubicado en el Puerto de los Arriscade ros y adjudic ado al Bronce Fina l Orientalizant e; entre los restos mat er iales a dest acar se encuentr an “asas de ore jetas” de tipo fenicio. Su posición p rivilegiada p ermitía el co ntrol de las zonas de comunicación entre l a provincia onubense y el sur de Extrem adura (P érez, 1997 a). O tro yac imiento de sim ilares característic as es el de la Sierra del Álamo ( Cu mbres de San Bartolo mé) donde se ubica un poblado en altura, de pequeño tamaño en el que el escaso material arqueológico documentado corresponde al Bronce Final, con presencia de recipientes de carena alta y borde saliente ( ibidem ). Otros enclaves en el entorno son la Sierra de Santa María y sus necrópolis de Gonzalo Gil y Majada de Gui jarra (Cu mbres de San Bar tolomé) del Bronce Pleno (P érez, 1987). Otros poblados al aire libre localizados en la zona este de la sierra de Huelva son los del Cerro del Almendro, Santa Marta I y II y el Castillo de Santa Olalla del Cala . El Cerro del Almendr o (Santa Olalla del Cala), co mo hemos mencionado en el apartado anterior, es un asentamiento fortificado ocupa do duran te el Calcolí tico y el periodo del Bronce Plen o. Los materiales recogidos en prospecciones superficiales son en su mayoría de tipo cerámico, destacando los c uenco s semiesféricos o esféricos achatados con borde entrante y cuencos de carena media y baja, así como otras formas que se inician durante la Edad del Cobre , como los va sos de cue llo estrangulado, que perdura n en las necrópol is tipo cista; al final se define un conjunto representativo de la Edad d el B ronce. En una finca cercan a al cerro de este yacim iento se localiza una necrópol is de cistas que podría estar vinculada al asenta miento; está conformada por dos grupos co n 11 cis tas en t otal ( Ro mero et al., 2 007). Es te poblado fue abandonado dur ante la Edad del Bronce fundándose un nuevo asentamie nto en sus cercanías, deno minado Santa Marta II, un poblado de mayores dimen siones protegido de forma natural por es carpados flancos y con un sistema defens ivo de m urallas y ba stiones. Entre el material a rqueológico hallado destacamos lo s cuencos de bordes entrant es y vasos de carena media junto a cazuelas de carena alta, elementos perteneciente s a crono logías del B ronce Pleno y Final. El desa rrollo del Bronce Final en esta zona se a lcanzaría en el y acimien to de Santa Mar ta I, otro poblado en al tura con material arqueo lógico cerámico de cazuelas de borde saliente y vasos de boca acampanad a típicos del Bronce Fina l ( ibidem ). En último lugar, el Castillo de Santa Olalla del Cala , nombrad o con anterioridad, ha sido objeto de divers as y sucesivas campañas de excav ación arqueológi ca que han cons ta tado la existencia de as entami entos anteriores a la Edad del Bronce, así como de épocas pos teriores. Entre las diferentes campañas de intervención arqueo lógica pudo documentars e una amplia secuenci a estratigráfic a con momentos d e ocupación en la E dad del Bronce , cuyos materiales so n eminentemen te d e cará cter cerám ico , tales como un va so gl obular con d ecoración de m amel ones , cuencos hemisféricos, vasos tipo “botella” y cuellos estrangulado s, vaso ti po Santa Victoria o cuenco de bor de entrante. Este último elemento fue localizad o junto a un microlito en el i nte rior de una estruc tura sepulcr al tipo cista (Rome ro y Rivera , 2009). En la zona de Ara cena, ex isten abundante s referencia s a enclaves de la Edad d el Bronce. Destacamos el ase nta miento anteriormente reseñado del Castañuelo (Aracena), el cual presenta una superposic ión de etapas, siendo la primera en una fase de la Edad del Bronce asociada a una necrópolis d el II milenio a.C. (Mart ínez y Lorenzo, 1992) En el té rmino de H iguera de la Sierra desc uellan los poblado s aterraza dos de San ta Bárbara o del Drago (Pérez, 2001), así como la necrópolis de cista de Carrascoso. Este último enclave cuenta con una estructura en cista de plan ta rectangular, con orienta ción este -oeste, cons truida con lajas de pizarra siguiendo con el patrón de necrópolis de esta tipología en e l suroest e pa ra este p eriodo. CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA 29 Ente el ajuar funerar io do cumen tado es exclu sivamente de carácter cerámico, destacando un vaso de cuello es trangulado con decoración de mamelón (R omero y R ivera, 2007). Debemos acentuar la i mp ortancia de los yacimient os de El Trastejón (Zufre), La Papúa (Arroyomol inos de León) y la necrópolis de cistas del Chorrito ( Zufre ). Entre 1988 -1994 se realizaron exc avaciones s istemáticas y de urgenci a en estos enclaves. La Papúa consta de una necrópolis de cistas (Pap úa I) relacionada con un asentamiento delimitado por muros d e p iedra y basti ones, a p artir de cuy o tam año y entidad se con sidera la hipótesis de su instauración como el núcleo de asen tamiento más importante de l a Ribera de Huelva para este periodo (Papúa II). El Trastejón es un asentamie nto considerado un núcleo significativo en la Edad del Bronce Pleno y Final que presenta una organ ización del espacio de habita ción delimitado por construccione s en piedra formando ate rrazamien tos o muros. Este es un centr o de habitación de menor t amaño y entidad que la Papúa, con da taciones abs olutas d el Bro nce Antiguo , y evidencias de procesad o metalúrgico que permite consi derar qu e duran te su ocupa ción se llevaba a cabo la extracción de mineral en alguno de l os lugares dentro de su área de captaci ón de recursos , como la Sultana o Cala. Entre el material arqueológico des tacan l os cuencos care nados del Bronce Pleno, así como l a aparición de las cazuelas carenada s con ausencia de bruñ ido en l a etapa del Bronce Final. Otro gran poblado amural lado situado en el mis mo espacio es La Buj arda o Castil lo de l a Algaba (La Nava), un asentamiento en altura cercano a las zonas de riber a de Huelva y Múrtigas, que cuenta con dos zonas de habitación con un recinto forti ficado en talud de morfología cuasi circular con bastiones en distintos t ramos (Pérez, 1987; García Sanjuán et al., 1999 y 2011; Ro mero, 200 1a y b). Espacialmente el asentam iento de la Bu jarda (La N ava) se puede correlacio nar con necró polis d e cistas de la Edad del Bronce de Campo de Fútbol de La Nava, La Bujarda II, Murtiguilla s I y II, Las Cañadas, Lome ro Casal o Valdega laroza, t odas el las dentro del término municipal de La Nava, y Valle Limajo I y II y Casa del Monte, en el término m unicipal de Cumbres Ma yores ; todas ellas se encuen tran ubicadas en un radio de 2 km del asentamiento. Debemos resaltar la importancia de la n ecrópolis de cista de Valdeg alaroza en a ltura, Valdegal aroza I y II (La Nava), donde se documentaron 5 tumbas agrupadas de for ma equi dis tante; las fosas presentan planta de morfología rectangul ar y e stán cu biertas po r lajas de pi zarra , que envue lven al difunto y su ajua r funerario. El mate rial arqueológico do cumentado c onsta de vasos en f orma de botel la y hemisférico s, fragmentos de m olin os de mano, crisoles y esco rias metalúrgicas . Este tipo de necrópolis es representati vo del patrón sepulcral de ci stas del II milenio a.C. en el suroeste ( ibidem ). Otros lugares de hábitat del Bronce Final en el área de l a Sierra de Aracena son el Cerr o del Castillejo de l a Umbría (Aracena), cuya pro specció n superf icial propor cionó escasos restos, Sierra de la Corte (Cortecon cepción) o El Santuario ( Castañu elo, Aracena), un poblado del Bron ce Pleno al que es posible asociar una necrópol is de cistas con perdu ración hasta el Bronce Final (Pérez, 1987). En las riberas de l os ríos Múrti gas y Chanza, entre los municipios de Aroche y Encinasola, se encuentran un gran núme ro de yacimiento s de la Edad del Bronce que procedere mos a resumir a continuació n. En primer lugar, la Sierra de l a Lapa (Encinaso la) es un yac imiento, situado en la sierra del mismo nombre, q ue p resenta morfologí a de espigó n y se encuen tra ub icado en la rive ra del Chanza. El asentam iento poseía una mu ralla, a ctualmente no conservada, así como impront as de estructuras de habitación ( cabañas); entre el material arqueológico hay molinos de mano y moletas, así como cerámica consiste nte en vasos de carena alta, v asos ovoides y cuell o estrangulado bruñ idos, otros vasos de grandes dimensi ones, copas y r estos cerámicos decorado s con la técnica de la excisió n. Se ubica ce rca de dos minancos con pr esenc ia de escorias, lo que nos indica el desarrollo de l a actividad metalúrgic a en est e asentamiento. Además, en l a misma CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA 30 sierra se localizaron necrópolis tipo cista, que actualmente están destru idas y no pueden relacionarse con el yacim iento definido (P érez, 1987 y 2007 ). Además, en este término municipa l contamos con otro asentamien to con sistemas defen sivos , Sierra Madrona, o el de Sierra de la Concha, éste a terrazado. En lo referen te al pob lamie nto de la Edad del Bronce en la provinci a de Se villa, au nque la mayo r parte de los yac imientos se l ocalizan en la B aja Andalu cía , en torno a la cuenca del Guadalquivir , y debido a la gran di stancia que se para estos yacimi entos de nuest ra área de estudio, el Monumento Natural Cuevas de Fuen tes de León, no entraremos e n la de scripción de esta serie d e enclaves. Sin emb argo, es preciso hacer mención al yacimi ento de La Traviesa (Almadén de la Plata). Por un lado, consta un as entami ento en altura que permite un control visual y estratég ico del territo rio entre las zona s de Huel va y Extrem adura en la R ivera de Cala (García, 1998 ). Además, con el topónimo de La Traviesa también se hace referencia a l a necrópolis de cistas ubicada en el mismo cerro y compuesta por 29 estructuras de caract erísticas similares: pl an ta rectangular, constru idas por revestimient o de lajas de pi zarra, a excep ción de la estructura nº 5 que cu enta con es tructura tumular y un anillo pe rimetral que en cierra una c ista de grand es dimensiones. Entre los ajuares funerarios hay recipientes cerámicos, elemen tos ornamentales e industria líti ca y armas (Ga rcía, 1998). Los estudios sobre este periodo en Extremadura cuentan con una larga tradición, si n embargo, con anteriori dad a l os años 70, l a mayor parte de las noticias se refieren a hallazgo s sobre orfebrería, las denom inadas estelas de guerreros y la metalurg ia (Pavón et al ., 2009). Entre esto s últimos, podemos destaca r el tesoro de Bodonal de la Sierra , m unic ipio cercano a Fuentes de León, cuyo ha llazgo se p rodujo en 1943 (Enr íquez, 2018). A partir de mediados de la siguiente d écada nume rosos inve stigadores in ician traba jos de excavación en diversos y acimientos y em pie zan a conocerse determ inadas manif estaciones funerarias, generalment e en cista o en tumbas circulares, en l a prov incia de Badajoz , perteneciente s al Bronce A ntiguo y Pleno, per o no los hábitats. Esta situación comienza a cambiar con la Tesis Docto ral de Pavón El tránsito del II al I milenio a.C. en las cuencas medias de los rí os Tajo y Guadiana: La Edad del Bronce , en la que, basándose en l a secuencia de los sondeos realizados en el Cerro del Castillo de Alang e (Alange), con niveles de transición Calcolítico- Bronce, Bronce del Suroest e y Bronce Tardío y Final y con datacion es r adiocarbónica s, propuso un poblamiento con facies dentro de un territorio estructurado y, en algunas zon as, en vías de jerarquizaci ón en las etapas más recientes (Pavón, 1988a y b). Este yacimiento se encue ntra distante de nues tra zona de estudio, po r ende, en nuestr o caso, referenciare mos aqu ellos enc laves y yacimientos en l as áreas m ás cercanas al Monum ento Natur al Cuevas de Fuentes de León, centrándonos en los lugares identificado s al sur de la cuenca m edia del Guadiana (Pavón et al., 2009). Los poblados conocidos en l a comunidad de Extremadura del Bronce Pleno son escasos , pero podemos nomb rar algunos de ellos. El análisis de los vestigios aportados por l as antiguas intervenciones en La Martela (Segura de León) son la base para el estudio de los yac imientos ocupados du rante la Edad del Bron ce en la Baja Ex tremadura (Pavón, 1998a; Pavón et al., 2009) . La Martela es un pequeño tesoro compu esto por tres placas y un colgante en forma de bellota de oro hallados en una tosca vasija de barro, en l a Sierra d e la Martela, en el m unici pio vecino de Fuentes de León. Tras este lla mativo hallazgo se realizó una in tervención de ur genc ia en el cerro , localizándose un asentam iento f ort ificado que presenta una pl atafor ma en la cual se observan vestigios de una posible muralla de hiladas d e pie dra. En dicha intervención se h allaron r estos d e adobe y tapial correspondi entes a estructur as de habitación, formadas por lajas de pi zarra y bloques p étreos; al interi or y exterio r de esta s est ructuras s e h allaron n umerosos r esto s cerámic os a m ano (cazuelas carenadas, ollas g lobulares, vasijas de cue llo al to ac ampana do) y a t orno CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA 31 (ánforas, vasos de perfil en S, decoración a band as rojas), así como grandes vasijas de almacena miento junto a elementos de hierro dedicado a actividades agrope cuarias y armas (puntas de lanza). Esto s restos cerámi cos son similares a los h allados en cronolog ías del Bronce F inal en zonas de Andalucí a Occidental, como en el Cabezo de San Pedro (Huelva) o Cerro Macareno (San José de la Rinconada, Sevill a), mi entras que la cerámica a torno (pintad a a bandas) y otros materiales se corresponde n a cronolog ías de la Ed ad de l Hier ro y pe rmanece ac tivo hasta principios del III a. C (Enríquez y Rodríguez, 1990 ). Por último, la comarc a de la Tierra de Barros es un área con numerosos hallazgos para cronologías del Bronce en lo referente a conjuntos f uner arios de cistas , como el cercano yacimiento de Las Arquetas (Fre genal de la S ierra) o Paniagua en Valenci a del Ventoso (Pavón y Duque 2014 ). En las estribaciones de la Sierra Morena onubense se encuentra “Las Arquetas” (Fregenal de la Sierra), una necrópolis de cistas formada por 40 estructuras con caracte rísticas pr opias del Bajo Alentejo. Aunque el yacim iento ha sido objeto de numerosos expolios, en él se apr eciaban do s lugares sepulcrales, el prim ero de ellos Arquetas 1, estaba f ormado por 26 cistas de morfolog ía trapezoida l y construidas a base de lajas de pizarra y no proporciona ron evidencias de restos óseos, quedando exclusiva mente parte de su cultura material; el segundo conjunto de cistas , Arquetas 2 , estaba conformado por 14 depósitos con las mismas caracterís ticas que el prime ro, Arquetas 1. Los ajuares funerarios son escaso s , limitándose a cerámica (vasos carenados, globulares con mamelone s bajo el borde, cuencos hemisféric os, con decoraciones incisas, bruñidas, bandas de lí neas y puntos impresos), estando algunas de e llas sometida s a la exp osición del fuego, i ndustria lí tica (resto de cuarzo ta llado) y el ementos met álicos como u n aro en e spiral de plata y una lámina de co bre (Enríquez y Ca rrasco, 1995). Paniagua (Valen cia del Ventoso) es un y acimiento de carác ter sepulcra l fo rmado por un con junto de estructuras de cistas caracterí sticas de l a Edad del Bronce del suroest e. En su interv ención arqueológic a se identificar on 33 estructuras y 11 subestructuras funerarias ubicadas sobre un campo de silos de c ronología Cal colítica; son ci stas de morfologí a cuadrangular o trapezoidal e n planta cubierta s por túmulos o lajas modi ficadas de forma oval. Los rest os artefact uales hallado s en las estruc turas so n ex iguos, re duciéndose a cerámic a diagnós tica d el p eriodo (cuenco g lobular con cuello decorado con ga llones, cuencos hemisféricos, vaso de cuello ondula do) y elemen tos metálicos (p unzones, plac a de enmangue) (Pereira, 201 6). Asimismo, para los m om entos finales del período son elocuente s los resultados de las excavaciones efectuadas en vari os yacimientos, entre ellos hay que citar l a Sierr a del Aljibe de Aliseda, en Aliseda, Cáceres, El Risco de Sierra de Fuentes en Sierra de Fuentes, Cáceres y Cerro de San Cristóbal, en Logrosán que, aunque alejado s de Fuentes de León, resu ltan cruciales para defender que el alza del sector minero-metalúrgico no puede explicarse satisfac toriamente sin integrar Ex tremadura en T artessos (Pav ón et al ., 2009). En la zona f ronteri za de Po rtugal, conocemos numeros os yacimientos arqueo lógicos de distinta tipológica de cron ologías la Edad de l Bron ce en el entorno del B ajo A lentejo y Algarve, concretament e en los distrit os de Beja y un poco más al norte, en Évora. Como se ha referido en apartados an teriores, e stos enclaves se encu entran a di stancias fuer a de nuest ra zona de estudio y por lo tanto, no ha remos al usión a ellos. CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA 32 1:2000000 1:303195 CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 39 CAPÍTULO 6. EL YACIMIE NTO: L A CUEVA DE LOS P OSTES 6.1. ANTE CEDEN TES Y ESTA DO DE LA C UESTIÓN SOBRE LA S CUEVAS D EL MONUMENT O NATU RAL D E FUENT ES DE LEÓN Con la i nten ción de facilitar el recorrido por los antecedentes de la investigac ión ll evada a cabo proporciona mos esta i nformac ión en epígrafes, empezando por los estudios que afectan a varias cavidades del Monumento , co mo es el caso de los geológ icos, qu e se han hecho de fo rma conjunta, par a finalizar cen trándonos en el caso con creto de la Cuev a de los Postes. Este capítulo, m uy importa nte en nuestra Tes is Doctoral, nos ha res ul tado especialmen te ar duo porque, aunque se cuenta con gran cantidad de datos sobre la cueva objeto del presente t raba jo, esa abundanci a ha obstac ulizado, en gran parte, su elaboraci ón, ya que hemos observado diferencias m uy significativas entre los distintos autores al tr atar de las f ases o etapas y las cronologías de la secuenci a de la Cueva de los Postes, pero su realización era de t odo punt o obligada para l a posterior p ropuesta cronoló gica del ya cimiento y su interpretació n. 6.1.1.- Primer as referenc ias Las noticia s m ás antiguas sobre cavidades del Monumento Na tural datan de principios del siglo XIX , y nos l as proporciona Puig y Larraz ( 1896), quien menciona la existencia en Fuentes de León de la Cueva del Agua, haci endo una mera descripción de la cavidad y su lago interior. Los trabajos de índole científica comienzan en 1925 con la publicación de l “ Ca tálogo Monumental de España ” de José R amón M élida, quien vu elve a c itar la Cuev a del Agu a (Mélida, 1925). D urante la primera mitad de l siglo XX son conocidas las in cursiones por parte d e grupos de espeleólogo s y curiosos d e Andalucía y Extrema dura que se ade ntran en d icha cueva y, pos iblemen te, en otras del municipio. En la década de 1960 se llevan a cabo l as primeras exploracione s realizada s por espeleólogo s andaluces (Sociedad Espel eológica GEOS de Sevi lla), que se adentraron en estas cuevas de for ma constante entre los años 1962 y 1976 (Fi g. 6.1 y 6.2), a ctividades qu e se prolongaron hasta 1992 ; este grupo descubrió la den ominada Cueva Ma sero o B onita, q ue bautizó con el nombre de S ima- Cueva Geos; asimismo, emprendió la explorac ión de otras cuevas del Monumento, aportand o topografías y recogiendo, en ocasiones, r estos materiales que depositaron en la Universidad de Sevilla, aunqu e en la actuali dad no se tiene consta ncia de su exis tencia en la entid ad. Fruto de sus numerosas i ncurs iones f ue la publicación de un catálogo de l os lugares kársticos de l a zona (Rebollada e t al., 2010). Figuras 6.1 y 6.2. Fotogr afías de las exploraciones en la Cueva del Agua por parte de la Sociedad Espe leológica GEOS (Rebol lada, 2010: 5 77-580). CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 40 Estas cavidades resultaron atractiva s para el ámbito educativo, por lo que comenz aron a llevars e a cabo excursiones de carácter lúdico , entre las que destaca l a denomin ada “Operación Piraña” (1982-1983), consistente en llevar a los e scolares a zonas de interés situadas en e l sector sur de la provincia de B adajoz con la intención de iniciarlos en la espe leología gracias, principal mente, al atractivo que encarna la Cueva del Agua . Al amparo de estas actividades se efectuaro n excavaciones ilegales en las que se recogiero n material es arqueológ icos que, supuestamente, se depositaron en el Museo Arqueológico Provincial de Badaj oz, pero se descono ce su paradero ( Rebollada et al., 2010 ). Ya entre los años 1995 y 1998 se abordó un estudio exhausti vo sobre las cavidades del Monumento Natural Cuevas de Fuentes de León que atendía a aspectos más científicos. Este estudio se llevó a cabo con la partic ipación de m iembr os de la Junta de Extre madura y el Grup o de Espeleología Técn icos Aparejado res (GETA). El resultado de esta labor fu e la publicación de una obra t itulada “ Cavida des en Extremadura (España). Patrim onio natura l y arqueológico. ” (Algaba et al ., 2000:47-58 ). En ella se r esalta ba el interés arqueológ ico de la Cueva del Agua, con arte r upestre en su interi or, las de los Postes y del Cabal lo, entre otras, adjuntand o exhaustivas descripcion es, topografía s, documentación fotográfic a ( Rebollada et al., 2010; Algaba et al. , 2000: 47-58). Con la i nforma ción obtenid a gracias al anterior estud io se realizó un anteproyecto, en el año 2000, para la declaración del espacio como Monumento Natural por parte del Gabinete Geológic o “ Salvar l a Encina ” , S. Coop. y el Ayuntam iento de Fuentes de León. En est e anteproyecto se destacó la singularid ad del paisaje, enfatizándose la importanci a del ec osi st ema, así como los recursos endokársticos y exokársticos del entorno ( Rebollada et al., 2010), y cuyo r esultado fue la declaración de Monumento Natural en el año 2001 ( Decre to 124/2001, de 25 de julio) . Este proyecto incluía el acondic ionamiento de la Cueva de los Postes para posib ilitar la visita turís tica, obras que comenzaron en el año 2004 y durante cuyo transcu rso quedó de m anifies to el yacimiento a rqueológico q ue conten ía la cavidad. La localización de estos restos supuso un hito importante en el conocimiento y estudio de estas cuevas, ya que llev aron a la el abora ción y plan teamiento de un proye cto de i nvestig ación, titula do “ORÍG ENES” , que coordin a la Direc ción General d e Bibliotecas, Museos y Pat rimonio Cultu ral de la Junta de Extremadu ra . El principal objetivo del proyec to consiste en caracteriz ar las ocupaciones humanas en las cuevas del Monumento, así como analizar l a continuidad de uso de estos espacios. A su ampar o se han llevado a cabo varias campañas de excavación desde el año 2004 hasta la actualidad en al gunas de ellas, concret amente en las cuevas del Ag ua, donde sólo se ha excavado al exterior, de l Caballo y de los Post es, siendo esta última la que ha sido objeto de un mayor número de campañas y, por tanto, la que, por el momento, ha proporcionado un volumen de datos más cuantioso, habiéndos e constatado en su interior una amplia ocupació n (Rebollada et al, 2010; Ga rrido et al ., e. p. ; Collado, 2014a: 78-79; Collado, 2014b: 99; Co llado et al ., 2015 : 18; Do mínguez, 2016-2017, TF M inédito ). En el citado proyecto han colaborado diferen tes instituciones ci entíf icas, como el Instituto de Evolución y Co mportami ento Hu mano (UCM/ISC III), la Unive rsidad d e E xtremadura, el Instituto Terra y Memor ia (Portugal ), la Universidad Politécn ica de Madrid, el C entro de Investigación “Finca La Orden” (CICYTEX , Junta de Extremadu ra), el Instituto de Estudio s Prehistóricos (ACI NEP) y l a asociación CEMAC . Los prometedores r esultados de las investigacion es realizadas han perm itido la creación del Laboratorio de In vestigación en Paleontolog ía y Evolución del Co mportamiento Humano de Extremadura (LIPEC HEX), ubi cado en l a localidad de Fuentes de León . El proyecto ha hecho posible la concesión de diversas becas CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 41 de investigación dedicadas al estudio arqueop aleontológico de las cavidade s del Monument o Natural, col aborando en l a difusión y d ivulgación d el conoci miento generado ( ibid em ). Los result ados de la s investigacione s, aunque a ún en c urso, se han plasmado en publicac iones de diversa índole sobre l as di stintas cavidade s que integr an el Monumento : artículos en revistas y congresos , trabajos de divu lgación o plataformas para la difusión del patrimoni o. Seguidamente, y como resulta l ógico dado el carácter de nuestro trabajo, nos vamos a centrar en las publicac iones científicas que se han dado a conocer, y en los TFG, TFM, Tesis Doc torales e i nf ormes inéditos a los que hem os tenido acc eso. 6.1.2.- Estudi os geológico s sobre las cuevas del Monumento Na tural Cu evas de Fuentes de León Una obra de referencia obligada es “Punto de Interés Geológico Cuevas de Fuentes de León” (Fernández- Amo y Reboll ada, 2005). En ella s e resumen las caracter ísticas geológicas y geomorfológ icas del Monumen to, atendiendo a su ubicación en la Zona de Oss a -Morena, su pertenencia al Anticlino rio Olivenza -Mon esterio en el Dominio Alconera-Arro yomolinos en la Unidad de He rrerías y la complejidad litológica de la zona, que la hemos d escrito, aunq ue brevemente, en e l capítu lo 4. 6.1.3.- Estudios de espeleo temas Estos estudios s e han lleva do a cabo en la s cuevas Ma sero y de los Post es. En la primera se hizo una car acter ización mineralógic a macro y micro de varios espeleotemas para poder i nte rpretar los mecanismos d e su formación y transformación ( Alon so-Zarza et al., 2018). Lo s au tores señalan que el desarrollo d e las cuevas de F uentes de Leó n p resenta un po sible control es tructural (pli egues, fallas y cabalgamien tos), habiéndose formado cer ca de un fren te de cabalgamiento con una direcci ón que sigu e las estructuras variscas, siendo dif ícil precisar el comienzo del desarrollo de estos sistemas ante la e scasez de depósitos neógenos. Del m ismo modo, i ndic an que e l desarrollo del conjunto de las cavidades ha estado sometido a los procesos geológicos que afectaron a la unidad carbonátic a en la que se encuentran , y que la precipitación del aragonito se vio favorec ida por l as agu as saturadas y ricas en Mg en period os más secos, pe ro las v ariaciones climáticas, que intervienen en la composición de l as aguas , y la inic ial composició n aragonítica de ciertos espeleotema s analizado s son los factores que af ectan a sus transformac iones. En la se gunda fue posible f echar un espeleotema, obteniéndose una data comprendida entre el 2000-4000 BP (Alonso-Zarza et al ., 2018, en Campos et al ., 2015). El análisis geoquím ico isotópico efec tuado (Campos et al., 2015) proporc ionó, además, u na información sobre la influencia de posibles elem entos climáticos durante el Holoceno en el pais aje del Monumento . Los datos isotópicos δ13C y δ18O de la calcita presentes son i ndic ador es de la pl uviosidad y de la temperatura del entorno y, por tanto, de l a paleovege tación. Los autores indican que estos datos de Postes son repre sentativos de s u entorno ext erior, ayud ándonos a conoce r los aspecto s climáticos de la zona , de tal forma que los r esultado s obtenidos apuntan hacia un periodo más seco y cálido alrededor de l 2600 a.C. CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 42 6.1.4.- Estudios s obre la secuenc ia cronoestr atigráfica Actualment e tenemos con stancia de un a única publicac ión específic a sobre l a secuencia cronoestratig ráfica de Post es, aunque ésta ha sido descrita en otras obras de distinta temática y que comenta mos a cont inuación. En el primer trabajo que t rataremos Collado (Collado, 2014 a y b; Collado et al., 2015) presenta la divis ión de l a cueva en zonas, la de l a entrada ( debe entenderse que se trata de la zona 1, es decir, el Sector Occidenta l y el Sector Oriental) y la del fondo (Hue co Eulogio) y ofrece una descripción crono estratigráfica de l a cavidad en dos de las zonas, Sector Occid ental y Hueco Eulogio, indicando qu e “entre lo s dos sect ores se han individuali zado 20 unida des estratig ráficas a lo largo de un a potenc ia sedimen taria de 4,26 m de p rofundidad en la sala de acc eso y más d e 6 m en la del fondo. El es tudio de los ma teriales, las da taciones (C14 A MS y U/TH ) obtenidas, l os análisis pa leoambienta les ( Duque, 2011 ) y la carac terización sedimentol ógica, e stán per mitiendo definir hasta el m omen to cuatro gran de s etapas que, en su diacron ía, nos están mostrando la ocupación antrópica de la cavidad, el uso que hiciero n de estas las comunidad es del pasado y cuáles fueron las condiciones m edioamb ientales y paleo económicas con las que conviv ieron. Éstas serán descrit as en orden i nverso a su antigüeda d.” (Collado et al , 2015:19 ) en as ociació n con el materi al arqueo lógico hallado, en el que de fine las siguient es etapas: - 1: Se engloban en ella l as unidades estratigráficas (UUEE, en adelante) 0-4, que se describen como UUEE muy al teradas por remociones tanto de carácter antrópico como animal. Se constata u na mezcla de materiales de cronología diversa y amplia que i ncluy e cerámica moderna-cont emporánea, material romano según se cita “ (luce rnas, vasos de sigillata , terracotas, mone das) y artefactos de tradici ón indígena (vasos calados, fusayolas, ollas globula res de borde vuelto con decorac ión pintada a base de bandas rojas, vasitos y copas a mano con decorac ión inc isa )” ( Co llado 2014a, 80 ; Co llado 2014b, 100; Collado et al ., 2015: 20) . Esta ocupación se interpreta com o un espacio ritual en el que se sincre tizan las trad iciones indíg enas y romanas, u sándose las cu evas co mo espac ios de culto. - 2: Agrupa las UUEE 5 a 10. Se interpreta como una ocupa ción con fine s f unera rios d e carácter colectivo ante la pr esencia de restos óseos humanos, que se disponen en acumulaciones de forma aparen temente a nárquica en el fondo d e la cavidad, produ cto de la adición cont inúa de los difuntos. A estas acumul aciones se les asocian diferent es artefactos que deb ían de forma r parte d e los ajuares funerarios, consiste ntes en cerámicas a mano, muy fragment adas e incompletas, sobresal iendo l as va sijas de formas ov ales o de medi a esfera, así como otras de bordes rectos o entrantes ; las técnicas decorativ as presen tes son l a incisión, la impresión y la aplicación de almagra. Se cuenta, además, con otros conjun tos industriales, como el l ítico tallado, integrado por geométricos, láminas, lamin itas, alabardas y puntas de flecha; el lítico pulimentado, a base de azuelas y hachas; la industr ia ósea, materia en la que se f abr icaron peines , paletas, alisado res y punz ones; y, f inalmen te, los adornos , con presencia de colgante s sobre conchas marinas y cuentas de collar de distin tas materias primas. Esta es “la ocupac ión más característica de l a Cueva de los Postes definid a cronológica mente por la s d ataciones (Poz - 44045) 414 0 + 35 BP / Ca l. 2875B C- 2620B C -obtenida sobre un diente humano de la UE 3/subn. 5 del sondeo de la Sala del Fondo, equivalente arqueológica mente con la UE 5 de la Sala de Ent rada - y (Poz-13703) 5455±40BP/ Cal. 4370BC- 4230BC que fech a una muestra de carbón proc edente del CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 43 interior de una estructura circular de pied ra de funcionalidad incierta que apareci ó en la UE 8 del sondeo de la Sala de Ent rada.” ( Collado 2 014b, 101; Co llado et al., 20 15: 22). Sin embargo, esta última f echa, según la tabla de dataciones que H. Collado nos ha pr oporcionado , no se correspo nde con la cit ada estructura, hab iéndonos com unicado ve rbalmente q ue no había la suficiente ca ntid ad de carbón como para obtener una data y que ésta se corresp onde con otra cuadrícula di ferente de la misma UE. - 3: Engloba las UUEE 11-14. Se trataría de la primera f ase de ocupación de la ca vidad como depós ito funerar io. Los ajuares consisten en i ndustria s líticas macrolítica s realizadas sobre cantos de las cercanas riveras y, en menor medida, elementos de sílex, además de 3 p lacas d e caliz a decoradas con motivos si mbólicos (Collado y García, 2010), sobresaliendo la total ausen cia de cerá mica. Para los autores del trabajo (Collado 2014 b; Collado et al ., 2015) esta etapa está comprendid a entre las sigu ientes da taciones: “ UE 12: (Poz-14616 ): 7360 ±50 BP/ Cal. 6370 B C – 6080 BC. UE 13: (Poz-18774 ): 7440 ±50 BP/ Cal.6420 BC- 6220 B C. UE 14: ( Poz-33226 ): 7780 ± 60 BP/ Cal. 6770BC- 6460BC.” ( Collado 2014b, 102; Collado et al ., 2015 :25) Según nuestras observac iones y estudios sobre los distintos sectores excavados en la cueva, en esta caracterizac ión de las t res primeras fases suponemos que Col lado ( Collad o, 2014 a y b ; Collado et al., 2015) se atiene únicamente al Sector Occidental, que es en el que se ha profundizado más y en el que se ha llegado hasta l a UE 20. La única referen cia que se hace a las UUEE 15 a 20 consta en una nota a pie de página en la que s e indica que “Las unidades estratigráfic as 15 a 20 corresponden a la exca vac ión de una pequeña sima que hasta el m oment o sólo ha proporc ionado resto s faunísticos de cronología H olocena” ( Col lado, 2014 b: 102, note 2 ; Collado et al , 2015: 25, not a 2). - 4: Esta fase ha sido detectada en el Sector Hueco Eulo gio exclu sivamente, y per tenece a cronologías pleistocénica s, con una datación por U/T h de 192986 ± 15451 -138 37, sin sigla de laboratorio (Collad o, 2014 b:102 ; Collado et al., 2015:26). Los niveles excavados han proporcion ado restos faunísticos con presencia, ade más, de esca sos elemento s l íticos realizados sobre sílex negro y una falange humana que resulta ser el primer y, hasta la fecha, el único resto de homínido pleisto cénico conoc ido en l a comunidad extremeña y representa la ocupación hu mana de la c avidad durante el Paleolítico M edio. Otros t rabajos (Collado, 2014a; Tomé et al., 2017) son, en r ealidad, resúmenes de la secuencia cronoestratig ráfica arriba comentada, contextualizan do las d iferentes fases pero sin aportar las dataciones cronológic as, haciendo exclusivamente referencia a los mater iales de tipo arqueopaleon tológico. Se cuenta con ot ra pub licación, ahora específica, pero más incompleta, sobre la secuencia cronoestratig ráfica de la Cueva de los Postes (Villalba et al., e.p.). Mientras que en la s primer as comentadas (Collado, 2014 b; Collado et al., 2015) se definen las et apas con las distintas UUEE, en la se gunda no se hace r eferencia a ellas en el texto, donde sí se presen ta una tabla de correspondenc ia entre UUEE y fases con las datacione s (Villalba et al., e.p.). En las fases que se plantean se detalla el m is mo material arqueológico, aportando, eso sí, dos nuevas dataci ones cronológica s para l a Fase 2, conc retamente para la UE 9 de l a “Sala del Fondo”, que, obtenida s sobre hueso humano, han arrojado unas fechas del 5061 cal BC 2 σ (SUERC-67532, 6219+ 33 BP.) y del 4837 cal BC. 2 σ (SUERC- 67531, 6025+30 BP.) ambas sobre diente humano, en las que solo se c ita el valor más antiguo. CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 44 Suponemos que por “ Sala del Fondo ” debemos entender que se ref iere al Sector Occiden tal , porque la ún ica UE 9 excavada por el momento es de esa zona . Asimismo, en lo s n iveles pleistocénico s de Hueco Eu logio se docu mentó una nu eva falange h umana. Recientemen te A.C. Domínguez (Domínguez et al., 2022) ha publicado un t raba jo -en r ealida d un r esu men de su Tesis Doctoral, que permanece inédita - sobre microfauna, en el que propone una nueva secuenc ia c ronoe stratigráfica a par tir de los d atos ob tenidos por l os difer entes estudios arqueológico s y la recalibración de las dataciones existentes hasta la fecha (cal BP 2 σ) . Así , diferencia entre l os sectores Hueco Eulogio y Occiden tal y un total de 4 etapas que cuentan con datas. En pri mer lugar considera el H oloceno tardío. En este periodo incluye las UUEE 0 y 1 del S ecto r Hueco Eulogio y las UUEE 0 a 5 del Sect or Occi dental; se trata de un perio do cro nocultural con material de d iversas etap as y del que no se cuen ta con data ciones crono lógicas. Para el res to de la secuenc ia plantea l as siguientes etapas: 1. Holoceno medio-tardío: Incluye las UUEE 2 y 3 del Sector Hu eco Eulogio y el subnive l 4 de la UE 3 de la Ampli ación Oeste de este mi sm o sector, considera do un depósito funerario cal colítico. Dispo ne de fechas que están comprend idas entre e l 4235 – 39 77 cal BP σ (Poz- 33.228) y el 4960 – 4925 cal BP σ (Poz-44.04 5). 2. Holoceno medio: Incluye l as UUEE 6 a 10 del Sector Occidental, cons iderándose un depósito funerario del Neo lítico-Calcolítico; cuenta con numerosas dataciones: 5280 – 4875 cal BP σ (SUER C-67523: ), 5289 – 4881 cal BP σ (SUERC- 67524), 5321 – 5050 cal BP σ (SUERC-67528), 5589 – 5478 cal BP σ (SUERC-67522), 5941 – 5746 cal BP σ (SUERC- 67529), 6384 – 6125 cal BP σ (Poz-13.703 ), 6951 – 6753 cal BP σ (SUERC- 67531) y 7251 – 7001 cal BP σ (SUERC- 67532). 3. Holoceno m edio-inic ial: Corresponde a l as UUEE 11 a 14 del Sector Occident al qu e considera como un depósito f unerario del Neolítico inicial y Mesolítico. Pa ra dichas UUEE se d ispone de las siguientes datacion es: 7566 – 7339 c al BP σ (Poz- 90.239), 8322 – 8027 cal BP σ (Poz-14.616 ) y 8375 – 8172 ca l BP σ (Poz- 18.774). 4. Holoceno medio-inicial: Incluye las UUEE 15 a 20 del Sec tor Occiden tal; no cuenta con material arqueológico pero sí con una fecha del 8 541 – 8365 ca l BP σ (Poz- 18.823). 6.1.5.- Estudios de mater iales En l o que concierne a artefacto s, hay que hacer referencia a artículos sobre Cueva del Agua, y sobre material arqueológ ico y paleontológ ico de cronologías holocén icas y pleistocénicas de la Cueva de los Postes. De la Cueva del Agua se ha publicado un trabajo que versa sobre el hallazgo de una pequeña figura zoomo rfa de arcilla cocida (Gar rido et al , 2018 a y b). Fue hallada durant e la intervenc ión arqueológic a realizada en el año 2016, que se pract icó bajo la visera exterior de l a cavidad. Procede de la c uadrícula C2 y la UE 9, un nivel considerado alt amente perturba do. A par tir de la s escasas caracte rísticas estilísticas conservadas , el el emento podría represen tar un anima l cuadrúpedo, posib lemente un sui do o una hibridación de especies cuadrúpedas, aunque no es posible conc retar más al no conservarse l a figura completa. Cabe destacar una línea incisa en la cara interna de l a pieza que podría determinar una posible atribución sexual del ejemplar, representando a una hembra. Este tipo de el eme ntos son escasos en cronolog ías prehistóricas en CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 45 el sur de la Penín sula Ibérica, atribuyéndos e a la segunda mitad del IV milenio a. C. y t odo el III, periodo en el que son comu nes las represe ntaciones de bóvidos y cerdo s. Respecto a la Cu eva de los Postes la bibliog rafía publi cada es más exte nsa, ya qu e ha sido ob jeto de varias campañ as de investigación y cuenta con mayor volu men de material. Es necesar io señalar que incidi remos más detenidamente en estos t rabajos porque he mos observado algunas discordancias tanto entre lo s distintos au tores como en el trabajo de un mismo au tor. En primer l ugar, haremos referencia a la bibliografía sobre mater ial es arqueológico s perteneciente s a cronología s holocenas para, con posterio ridad, menciona r la presencia de restos que se han vincu lado a los niveles pleistoc énicos de l a cavidad. Entre los es tudios realizado s sobre restos a rqueológicos del Holoc eno, la cerám ica es el elemento por excelenc ia, destacando un estudio preliminar sobre la deco rada adjudicad a al Neolítico que fue depositada com o ajuar funera rio (Garrido et al., e.p.), en el que se lleva a cabo una comparación de las diferent es técnicas y motivos deco rativos hal l ados en las dis tintas áre as de la cavidad. La vaj illa está m uy f ragmenta da y presenta concreciones caliza s, debiendo tenerse en cuenta ade más que se trata de un a muestr a escasa, aun que muy ho mogénea, que estuvo sometid a posiblemente a procesos postdepos icionales de dive rsa índo le . En es te traba jo se di ferencia entre el Secto r Ori ental y el Se ctor O ccidental, en é ste se documenta n 20 UUEE que forman p arte de 3 fases, l a primera engloba las UUEE 0 a 3, con mez cl a de material arqueológico de diferente s épocas y altamente alterado, la segunda de la UE 4 a l a 11, con una variedad im por tante de periodos según l os materiales, que van desde la Edad del Bronce hasta el Neolítico, y la última , de l as UUEE 12 a 20, que interpretamos en su momento como correspon dientes a sociedades de cazadores-reco lectores en p roceso de acu lturación. Por su parte, e l Sector O riental, también en la primera sala, cuen ta con 4 UU EE con presencia d e mezcolanza de material de distintas cronologías. Mientras que en Hueco Eulogio, la segunda sala, hay 4 UUEE, de la 0 a la 3, habiéndose dividido la ú ltima en 5 su bniveles, todas h olocénicas. Los restos materiales de este sector presentan analogías con los de l a Fase 2 del Sector Occiden tal. Finalmente, el Sec tor Sumidero cuenta con una única UE totalmen te alterada y caren te de estratificaci ón. Las cronología s que se presentan en este trabajo (Garrid o et al . e.p.) son las que aporta Stojanovski en su Tesis Doct oral (2017 : 67), que co mentaremos más ade lante. Del mismo modo, parte de la colecc ión cerámica de la Cueva de los Postes ha sido objeto de estudio atendiend o al proceso de neolitización de l suroeste del interior de la Península Ibérica (Stojanovsk i, 2017 y 2020) , es tableci endo para ello una comparac ión entre la vajilla neolítica de esta cavidad y la proceden te de otro s yacimient os de diferente cronología y contextos , como son la Grut a do Cad aval, el Anta 1 de Vale de Laje y la Cueva de los Postes. Los análisis se hiciero n con el objeto de de tectar la presencia de l ípidos lácteos y adiposos tanto de rumiantes co mo de no rumiantes (análisis en el q ue se excluye Cadaval ), relacionánd ose eso s co ntenidos con las forma s y las decora ciones de lo s recip ientes. La Gruta do Cadava l pres enta un co njunto homogéneo con unas fechas que quedan comprendi das entre el V y e l IV milenio cal a.C., Neol ítico Medio (ICEN-803, 4332- 4174, e ICEN- 464, 4041- 3824 cal. BC a 1 𝜎 , para la ca pa D, e I-17241, 4228- 3801 cal BC a 1 𝜎 si gma, p ara la capa C, todas obtenidas sobre hueso humano). De esta cavidad el ci tado autor estudió 992 pi ezas de ambas capas, r educiéndose a 177 la s diag nósticas, en tendiendo por tal es aq uellos fragmentos qu e permiten rec onocer el perf il o la forma de la va sija aunque se a de forma aproxi mada. CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 46 Del segundo yacimi ento estudia los materiales proced entes de las capas C, que se correspond e con la construcción del sepu lcro, B y A. De aquí estudió 2.054 fragmentos, de l os que diagnó sticos son 451, proceden tes de las capas C y B. Ante l a imposibilidad de obtener dataciones absolutas, las propues tas cronológicas se han hecho a partir de los materiales . Así, la capa C se adjudica al Neolítico, sin espec ificar momento o fase, l a B pertenece al Calcolítico y la A a comienzos de la Edad del Bronce. En lo que se refiere a la cerá mica de esta arquitectura megalítica es interesant e señalar que el autor abordó el estudio ten iendo en cuen ta la estra tificación. Por su parte, de la Cueva de los Postes, Stojanovski (2017 y 2020 ) estud ia cerámicas pr oveniente s de las distintas zona s e xcavadas : Se ctor O riental y Se ctor Oc cidental, a los que el autor denomina “Área” 1, Sondeo Ex terior y Hueco Eulogio ( véase ca pítulo 7.2 en esta Tesis Doc toral). Parte de 2.726 fragmentos, de l os cuales 512 no estaban disponibles, sin que se espec ifique por qué ; a la primera cantidad hay que restar también 537 por carecer de contexto, de manera que quedan 1.677. De és tos, acertadamente eliminó 37 por proced er del Sondeo Exte rior, en el que sólo se documentó una UE con mezcla de material arqueológico de distintas cronologí as; de l as 1. 640 que restan desestima las de las UUEE 0 a 4 del Área 1 y los nivel es superficiales y UE 1 de Huec o Eulogio. En resumen analiza un total de 196 fragmentos, de los que diagnóstico s son 34 , que proceden de tod os l os sec tores : 12 fragmentos l ocali zados en el Sector Occidental y Oriental, englobando a mbas zonas en la de nominació n de “ Á re a 1”, 14 de Hueco Eulogio “capa” 3 y 8 d e Hueco Eu logio “capa” 2 (Tabla s 6.1 y 6.2). Tabla 6.1. Tab la 3.4, según Stoj anovski, 2017: 77. Tabla 6.2. Tab la 2, según S tojanovski, 2 020: 316. Para el “ Áre a 1 ” el autor, p artiendo de estudios p revios sobre l a secuen cia de l a ca vidad (Co llado 2014b; Col lado et al . 2015), pres enta los sigu ientes bloques c ronológicos: 1.- Contexto al terado: abarca 5 UU EE, de la 0 a la 4, para las que propo ne que son posteriore s al III milenio ca l BC. CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 47 Teniendo presen te que no hay datacion es de estas UUEE, no entendemos cómo señ ala en la Tabla 6.3 que son c al BC, ya que la primera data a la que hac e referenc ia corresponde a la UE 7. Tabla 6.3. Tab la 3.1. según Stona jovski, 2017: 16 y tabla 10 según Stonajovsk i, 2020: 349. No realiza un estudio tipológico de las cerámicas de estas UUEE pero sí lleva a cabo un análisis de contenidos. Co mo se aprecia en la tabla que present a, y que hemos adjuntado, se observa que hay dos proceden te de la UE 4 ( Tabla 6.4), elementos que como hemos comentado con anterioridad son desestima dos en su aná lisis. Tabla 6.4. Tab la 3.6. según Stoj anovski, 2017: 78. El resaltad o en rojo es nues tro. En est e primer bl oque enc ontramos una pequeña discordancia entre Collado (Collado 2014 b; Collado et al ., 2015) y Stojanovsk i ( 2017 y 2020 ), puesto que e l prime ro considera como perteneciente s a este blo que a las cuatro p rimeras UUEE, si n que especifique si la UE 0 se incluye o no, mientras que el segu ndo autor sí la contiene. Esto es importante por l a diferencia en el recuento de l os restos materiales, aunque se trate de un nivel perturbado. En nuestro trabajo sí hemos separ ado la UE 0. CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 48 2.-Neolítico medio y fi nal : comprende 4 UUEE , desd e la 5 a la 8, con una cronolog ía del IV milenio cal BC ( D ebemos advertir que es te autor pr oporciona las f echas calibradas a 1 𝛔 ): UE 7: 3316-3013 cal BC a 1 σ (SUERC- 67523, 4435+33 BP) al 3638- 3531 cal BC a 1 σ , (SUERC- 67522, 4788+31 BP), ambas sobre hueso humano , es decir, las f echas van del último tercio d el IV milenio a m ediados de éste. UE 8: se cuenta con tres datacion es sobre diente humano: 3327-3024 1 σ (SUERC-67524 , 4452+45 BP), 33 53-3116 cal BC 1 σ (SUERC- 67528, 45 26+33 BP ) y 3962-3797 cal B C 1 σ (SUERC- 67529, 5089+31 BP), y una sobre carbón no identificado 11 , 4347-4263 cal BC 1 σ , ( Poz-13703, 5.455+40 BP). Las dataciones quedan comp rendidas entre casi el último terc io de l IV milenio a comienzos de é ste, las de vida corta, y la de ca rbón s e sitú a casi en el ú ltimo tercio d el V milenio. 12 De estas UUEE somete a a nálisis 13 fragm entos (Tabla 6.4). 3.- Neolítico inicial-Mesolí tico fi nal : integra la UE 9. No hay muestras. Para esta UE se cuenta con cuatro fechas, las t res p rimeras son sobre diente hu mano y sob re carbón la cu arta (Tabla 6.5) . 3019-2924 cal BC a 1 σ (SUER C-67530, 4375+33 BP ), de la cuadrícula A6 (esta fecha es la más reciente de tod a la secuencia del sec tor); 4963-4849 cal BC 1 σ (SUERC -67531, 6025+30 BP), d e la A5 ; 5286-5075 cal. BC a 1 σ (SUERC-67532 6219+33 B P) de la B5. 6899-6636 cal BC a 1 σ (P oz-33225, 7870+60 BP ), que ca librada 2 σ (95.4%) se va al 7030-6590 BC, VII milenio, de la cuadrícu la B4 . Esta fecha es, por el momento, la más antigua de toda la secuenci a de este secto r . 11 “Carbón no identificado o sin identificar”, de aquí en adelante, es e l término que hace referencia a muestras de carbón tomadas para realizar dataciones cronológicas de las que desc ono cemos sus característica s y/o referencias (especie, nº de inventario, localización concreta en la cuadrícula, etc.). 12 Las datas aportadas por este autor están descritas de forma inversa a las anteriores para respetar el orden que usa y describe el autor en las obras. CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 55 En nuestra opinión hay que tener en cuenta que de la Cueva de los Po stes se analizó un conjunto de pi ezas mucho menor que el de los otros dos yacimientos, de manera que los r esu l tados no pueden entenderse como fiables al cien por cien, debido a que se ha estudiado una muestra sesgada 14 , sobre todo porqu e nosotros sí tenemos documentad as las cerámicas impresas y las DPA, así co mo l os platos. Además, según los datos cr onoes tratigráficos y se diment arios se analizaron mues tras de cerámi cas neolíticas, calcolíti cas y de la Edad del Bronce proced entes de los distintos sectores pero s in diferenciació n estratigr áfica , ya qu e, aunque e l autor def iende que: “ Thanks to the radiocarbon dates however, a l ong stratigraph ic seque nce of burial practic e was established, starting in t he Mesoli thic, continuing during the early, middle and late Neolithic, shifting to the back chamber of the cave at the beginning of t he Chalco lithic ; from t he Bronze Age until the Medieval period the function of t he cave was cha nging, including s torage and vo tive activities.” (Stojanov ski, 2017: 1 48; 2020 : 357). [Sin embargo, gracias a las fechas de radioca rbono, se estableció una larga s ecuenci a estratigráfic a de prácticas de enterramiento, que comenzó en el Mesolítico, continuó durante el Neolítico tempra no, m edio y t ardío, y se trasladó a la cáma ra trasera de la cueva a principios del Calcolítico ; desde la Edad del Bronce hasta el perio do medieva l la f unció n de la cueva fue cambiando, incluyendo actividade s de almacenami ento y vot ivas. (Stojanovsk i, 2017: 148; 20 20: 357).] No es menos cierto que con ante rioridad indica ba que: “ It i s also evident that t he chronologica l sequen ce does n ot f ollow t he stratigraphi c sequence. Th is suggests t hat the attribute d stratigra phic units are arbi trary and the sediment is more of a palimpsest containing remai ns from different burial events. ” (S tojano vski, 2017:71 ) [Resulta evidente que la se cuencia cr onológ ica no si gue l a secuencia estratigráfic a. Esto sugiere que las unidades estratigráficas atribuidas son arbitrarias y que el sedimento es más bien un palimpsesto que contiene restos de diferentes eventos de enterra miento (Stojanovsk i, 2017: 71) ]. ( La negrita es nue stra). Esto pued e confirma r lo qu e hemos indicado más arr iba, que no hubo u na sep aración clar a de las muestras según niveles y refleja la enorme dificultad que entraña l a “ arbitra ria ” estratigrafía de esta cavida d. Aunque no referido a Prehis toria reciente, se cuenta con otro estudio sob re l os nivele s epipaleolít icos-mesolíticos que resulta interesante para nuestro trabajo, com o se comentará en otro capítu lo de esta Tesis Doctoral . Se trata del TFM de Isabel María Domíngu ez, leído en e l curso 2016-2017, donde se incorporan datos no publicados, como nueva s dataciones y una plac a decorada con un motivo zo omorfo. Para I. M . Domínguez hay t res fases en l a sala de entrada , denominación con la que se refiere al Sector Occident al, puesto que el Orien tal ún icamente cuenta con 5 UU EE, d e la 0 a la 4. Las fases que presenta esta autora va n en orden inve rso a las de los anteri ores investigado res. Fase 1: corresponde al Mesolítico, que comprende desde la UE 9 a la 16. La ocupación de la cavidad en estos niveles se relaciona con un depósito funerario y sobresalen entre el ajuar las 14 Desde nuestro punto de vista los resultados ob tenidos por S tojanovski no son fiables p orque h a estado estudiando muestras sesgadas (faltan UUEE y zonas con material interesa nte que no h a sido est udiado). CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 56 industrias macrolít icas sob re cantos rodad os proc edentes de l a cercana rivera de Montemay or , además de la c itada placa decorada con la re presentación de un p osible c áprido de estilo naturalista. No queremos dejar de m encionar que la autora advierte la presencia de varios fragmentos de cerámica, “3 ó 4 en toda l a secuenci a” que explica por las “percola ciones” de los niveles superiores (Domíng uez, 2016 -2017 : 33-34. TF M inédito), sin embargo, a partir de la UE 9, a la que pertenece la pla ca decorada, la loza es más abundante p orque, para I. M. Domínguez ( ibidem ), esa UE no e s sino un niv el de transic ión hacia las socied ades produc toras. Adviértase que esta autora incluye la UE 9 en el Epipale olítico y hay que recordar que Stojanovski la integraba en el Epipaleol ítico-Neolítico in ic ia l y Col lado en la etapa 2, sin indic ación cultu ral. Las dataciones sitúan esta fase en VII milenio BC., 6600-6420 cal. BC. a 2 σ ( Poz-18823 : 7630+50 BP , sobre carbón) (Collado et al., 201 0: 1184), pero las nue vas fecha s que apor ta I. M . Domínguez ( 2016- 2017: 33- 34. TFM inédito) resultaron m ás recientes al estar comprendida s entre el 5571-5468 cal BC 2 σ , proceden te de la cuadríc ula B5 en la UE 12, y el 3346-3011 cal BC 2 σ , de la cuadrícula E7 en l a UE 17, ambas sobre diente humano. Esta fase la i nterpreta co mo un depósito fu nerario que c ontinua duran te la siguiente . Debemos hacer notar que incluye la UE 17 en esta fase, como se desprende del párrafo anterior , que ha propo rcionado una fecha muy rec i ente p ara el E pipaleolítico-Mesol ítico. Fase 2: Neolítico, abarca desde la UE 5 a la 8, el uso de la cavidad sigue siendo funerario. Entre los ajuares destaca l a presenci a de un peine y conchas marinas perforadas. En este caso, la cronología para esta fase es la misma que aporta Stojanovski, en esencia inicios y fi nales del IV milenio a C. Fase 3 : “ R omanización ” 15 , va de la UE 1 a la 4, de manera que no tuv o en cuenta la UE 0, que sí hizo Stojano vski. Se p resenta u na varied ad importan te de r estos de una cronología ampl ia. No s e cuenta con dataciones pero propone una ocupa ción entre el s . I a.C. y el s. I d.C. a partir de la cerámica r oman a y la de tradición indíg ena. El uso que plant ea es ritual, practicándos e ceremonia les indígenas sincre tizados con los romanos. A continuación ofrecemos un resumen de los restos materiales procedente s de las UUEE 9 a 16, que pertenec en a la prime ra fase propues ta, epipaleol ítica-mesolítica. Así, según la autora, la UE 9 proporcionó cantos rodados y núcleos de corneana con l as huellas de extracciones, mi cro litos, trapecios, láminas en cristal de roca y un punzón de caliza, en lo referente a industr ia lítica tallada (Domíngue z: 2 016- 20 17: 40, TFM inédito); entre la cerámica cita la presencia ahora de 9 f ragment os -no 3 o 4-, entre la que sobresale uno con decoración incisa (Fig. 6.4 ). En cuanto a los restos óseos humanos, se r efiere a fragment os de cráneos, falanges, una mandíbula y ac umulació n de huesos h umanos en gene ral. Por último , cita la presencia de carbones y micromamíferos. En la UE 10 s e ap recia un menor nú mero d e r estos, entre ellos hay 2 canto s rodad os de cor nean a , 1 fragmentos de cerámica a mano, restos de fauna y huesos humanos. Como dato interesante destaca la e xistencia “de un conjunto de piedras de mayor tamaño que delimita un esp acio semicircular hac ia la pared de la cu eva” (Domínguez : 2 016-2017: 41, TF M i nédi to ) que apareci ó en las cuadr ículas A5- B5 , pero no apo rta documenta ción gráfica, ni en p lano ni en fotografía. 15 Término utilizado para dicha fase po r la autora, I.M. Domínguez. CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 57 La UE 11 presenta las mismas características que la anterior y de ella pr ocede n 1 núcl eo de corneana, 1 lasca de cristal de roca, 1 “cuchillo” de sílex retocado y 1 fragmento de cerámica a mano no decor ada, junto con res tos óseos hu manos y f auna. La UE 12, sellada por una capa de es peleo temas, cont enía piedras exógenas de tamaño pequeño y mediado. En tre los r estos se cuent a con 1 mi crolito de fo rma trapezo idal, 1 núc leo de cris tal de roca, 1 trozo de “ cuchillo ” de sílex y 1 atípico de cerámi ca a mano carente de de coración; entre los restos óseos humano s destaca un crán eo trepanado. Cuenta con fauna, carbones y malacofaun a. La fecha que proporciona, inédita hasta ahora (Poz-90239, 6550+40 BP), es del 5571-5468 ca l BC 2 σ , y se obtuvo sobre d iente human o. La siguiente UE, l a 13, también con presencia de espeleotemas y escasas piedr as, cuenta con cantos de río, can tos de c orneana t rabajados, 1 núc leo de cuarcita, 1 “ cuchillo ” de sílex y huesos humanos ; entre ellos destaca, en D6, “la presencia de un cr áneo completo colocado en decúbito dorsal, con las órbitas apoyadas sobre la pared del fo ndo y asociado a una lasca de cor neana .” ( ibidem : 43), además de fauna y carbones. En esta UE, “entre C6 y D6 apareció una mancha de carbón en el interior de una posible estruc tura de tende ncia circular. ” ( ibidem : 43). Este cráneo, como ya come ntaremos al tratar las caract erísticas de la UE 13, no está ni en dicha posición ni asociado a un a lasca de corne ana. Para l a UE 14 señala que se trata de una tierra muy lavada, que aportó 1 lasca de cristal de roca, 2 núcleos en co rneana y 1 p elvis (sin ind icar si es hu mana o no). En la UE 15, de tierra suelta, aparecieron huesos humanos, ca ntos rodados trabajados , fauna y micromamífe ros. Esta UE cuenta con una datación, que arroja una fecha d el VII mi lenio cal BC: POZ 18823, 7630+50 BP, 6600 -6420 cal BC 2 σ , sobre carbón si n identificar. E sta fecha de la UE 15 se ha to mado como referencia p ara datar la fase epipaleo lítica -meso lítica. Por último, la UE 1 6 prese nta las mismas car acterístic as que la anterior. En cuanto a la UE 17, aunque la autora no la considera dentro de la secuencia mesolítica y no hace referencia a restos de ningún tipo, sí aporta una datación inédita que se remonta al 3346- 3011cal BC 2 σ (Poz-90216, 4460+40 BP), es decir, del úl timo tercio del IV mi lenio. La fecha, sobre diente hu mano, pro cede de la cuadr ícula E7. Domínguez García (2016 -2017, TFM i nédito) proporciona una columna estratigrá fica de la Cueva de los Post es en l a que sitúa una serie de materiales que comentaremos en el capítulo correspondi ente (capítulo 8.6 de esta Tesis Doctoral), ya que algunos de esos restos no proceden de la Cueva de los Postes. Hasta a quí el resumen de lo s restos aportado s por las UUEE que, según l a au tora, p ertenecen a la Fase 1, epipaleolític a-mesolítica, indicando qu e las s iguientes UUEE, desde la 17 a la 20, forman el relleno sedimen tario inicial a partir del cual se deposita n las restantes, y, a su vez , aquellas constituyen los niveles de relleno del sum idero natural de la cavidad, la galería denominada Castro Verde (para nosotros la UE 20). Sin embargo, hasta la UE 19 se constata la presencia de restos óseos humanos, y ademá s I. M. Domíng uez da a conoc er una fec ha proceden te de la UUEE 17: 3346-3011 cal BC 2 σ , de l a cuadrícula E7, que ya hem os citado y que se obtuvo sobre muestra de vida corta (diente huma no), que explica como consecue ncia de una “percolación” al no ser coherente co n las otr as datac iones. Adelantamos que esta fech a tan rec iente s erá objeto de comentario en el capítulo dedic ado a l a cronología en nuestro trabajo. L a p resencia d e esto s restos CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 58 en dicha UE, incluido el diente humano, la explica como consecuen cia de arrastres por “percolación” o por alteraciones ocasionad as por la fauna , aunque en ninguna de las UUEE analizadas menciona la p resencia de m adrigueras. En cuanto al depósito f uner ari o mesolítico, I.M. Domínguez plantea su inicio en las UUEE 15 o 16, ( ib idem : 45) con continuidad hasta la UE 10. Pa ra ell a la UE 9 es u n “ho rizonte de camb io” o de transición ( ibidem : 45) hacia el depósito igualme nte funerario de época neolític a, p ara lo que argumenta el mayor núme ro de fragmen tos cerá micos recuper ados en dicha UE. Finalmente, I.M. Domíngu ez estable ce una relación entre este yacim iento y otros portugues es de l Mesolítico final a part ir de la presenci a de microlitos y dataciones de l VI y VII m ilenio y defiende que en esta zon a interior e l proceso de neolitización tuvo lugar d e forma rápi da. En cuanto a Hueco Eulogio, ( ibidem ) , teniendo en cuenta los resul tados de los análi sis sedimentológ icos propone l a m isma correlación que Stojanovski (2017 y 2020), sol o que este autor emp lea la deno minación de Hueco Eulog io 3. En este sector, I. M. Domín guez i ndica la presencia d e 2 lasca s de sílex, 2 falanges hu manas y res tos de fauna en los n iveles d e Ple istoceno. En un trabajo sobre arte rupestre, Collado y Garc ía (2010) atienden a l as m anifest aciones m ueble s documentada s en la Cueva de los Post es , y resaltan la que muestra una ca beza de cáprido. Esta s piezas, aunque no se refle ja en el estudio, proced en de las UUEE 2, 9, 11 y 14 y, pese a las variadas dataciones de los citados niveles, se adjudican al “ V II m ilenio BC (Poz-18823 : 7630+50 BP/ Cal. 6600 BC-6420 BC) ” (Collado y García , 2010: 1184). En concreto, la pieza con la cabeza de cáprido proc ede de la UE 9, de la cua drícula C6. Las UU EE 2 y 11 carecen de fecha s, p ero en la UE 9, como se ha indicado al tratar sobre la T esis Doctoral de Stojanovski, aquellas están comprend idas entre el 6899-6636 cal BC 1 σ , sobr e carbón, y el 3019-2924 cal BC 1 σ , sobre diente humano, y la UE 14 cuenta con una data de l 6376-6252 cal BC 1 σ (Poz -3 3226, 7780+60 BP), sobre carbón, que es más r ecient e que la m ás antigua, t ambién sobre carbón, de la UE 9 . La f echa que propo rcionan Collado y García (2010 ) para la placa e s del V II milenio, p ero esa data pe rtenece a la UE 15 segú n Ston ajovski (2017 : 67 : 2020:347 ). 6.1.6.- Estudios an tracoló gicos Actualment e contamos con un único estudio preliminar sobre macrorestos de car bón vegetal originarios de las Cuevas de Postes y del Caballo (Duque, 2011). En t ota l, se realizó el análisis de 3.117 fragmen tos proced entes desd e la s UUEE 5 a 12 de la Cueva de los Postes y de un únic o nivel de cronologí a romana de la Cueva de Cabal los (aunque en nu estro trabajo la denom inamo s “Cueva del Caballo” como se nombra en l a publicac ión de Algaba et al., 2000, respetaremos en este epígrafe la denominac ión que le a porta el auto r) . D. Duque ( ibidem ), en este estudio de conjunto, identificó 24 taxones, junto con otros que no pudo reconocer. Entre l os primeros cuenta con 2 especies de gi mnospermas, 21 de angiospermas dicotiledónea s y 1 de angio sperma monoco tiledónea (F ig 6.5). CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 59 Fig. 6.5. Grá fica antraco lógica de las cueva s de los Pos tes y de los Ca ballos (Duque: 2011: 1 76). Los dat os apunta n a la pr esencia e n el entorno inmediato de las cuevas de una vegetación compleja, formada por coníferas, con diversidad de Quercus y elemen tos r ibereños ; secuencialmen te se observa una vegetación en evolución por i nfluenci a de f actore s antrópi cos y ambienta les a lo largo d el devenir his tórico. L as UUEE 12 y 11 de la Cueva de los Poste s, con una datación abso luta para la primera de 736 0 ± 50 BP (Poz-14616) -que calibrada a 1 σ alcanza el 6350-6102 BC (en Stojanovs ki, 2017: 67 ; 2020:347)-, son l as únicas que han proporciona do Juniperus sp. y Pinus ni gra-syl vestris , mientras que el pr imero es puntual e n las UUEE 10 a 8, el se gundo y l os Quercus sp. t . de saparecen, lo qu e ha permitido p lantear una nueva fase en la se cuenc ia antracoló gica en tre el 7000 y el 5445±40 B P (la sigla para la última fecha es Poz -13703, 4370-4230 Cal BC 2 σ ). Entre l as UUEE 7 a 5 tiene lugar una disminución importante Olea aeuropaea y en menor media Quercus suber , mientras que aumentan las especies arbustivas, como Arbutus unedo, Pistacea lentiscus y Pitace a therebintu s, Cistaceae sp, Erica sp ., Leguminosa e sp., en tre otros, que indican una transformac ión por la acc ión humana en el periodo li gado a la Edad del C obre, asociado al fortalecimien to de las sociedades de tipo producto ras; tal m odi ficación del medio f ísico podr ía extenderse hast a época rom ana según los datos ob tenidos en la Cueva d e Caballos, aunque dicha afirmación debe tomarse con precaución ante la escasez de las muestras y la técnica de recuperación empleada, llevándose a cabo mediante la recogida directa cribado en seco y flotación del sedimento por cuad rículas y UUEE. 6.1.7.- Estudios po línicos Estos análisis corrieron a cargo de C. Fer reira (Tesis Doctoral leída en 2017, i né dita), quien se centró en la Sala de Ent rada, es decir, el Secto r Occidenta l y el Sector Oriental, pe ro teniendo en cuenta las UUEE a que hac e referencia , debe t ratarse s olo del p rimer sector. A partir d e los da tos vertidos en el trabajo de Coll ado (Collado, 2014 a y b; Collado et al , 2015), cuenta con las siguientes fases, pero citadas en orden inverso a las de los mencionados autores y sin referirse a las UUEE 15 a 20 ( pensamos que l e pasó desap ercibido el pie de página que p roporcionan las obras de Co llado, 2014b y C ollado et al . , 2015 ). - Fase 1: Pleistoceno medio (sólo e n Hueco Eulogio), que no tiene en cuenta palinológica mente. - Fase 2: Ep ipaleolítico-Neol ítico antiguo, aba rca las UUEE 11 a 14. - Fase 3: Neo lítico antiguo y medio: UUEE de 10 a 5. - Fase 4: Con texto arqueológ ico con remoció n ( Revuel to), comprende de la UE 4 a la 1. CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 60 De nuev o ob servamos una discrepancia en los nive les que s e cons ideran de una y otra f ase, co mo ocurre con la UE 9, que ahora se incluye junto con las UUEE 5 a l a 11 en el Neolítico antiguo y medio, por tanto ya no forma una fase i ndepen diente com o propone Stoj anovski, para quien esa UE r epresenta el Neolíti co inicial-Mesolítico final y para I. M. Domínguez es epipaleolí tico y encarna un niv el de transi ción hacia las sociedades productoras. En cuanto a l as dataciones, hem os detectado una errata consistente en tomar como UE 5 del Secto r Occidental un a muestra que pertenece a la UE 3 subniv el 5 de Hueco Eulogio. Para este estudio se recogi eron 19 muestras que se tomaron, cada 10 cm siempr e que ello f ue posible del Sector Occidental, l levándo se a cabo una limpieza pr evia del corte. No se pudieron tomar muest ras de las UUEE 15 a l a 18, bien por la abundancia de cantos de clastos agudos o bien por estar contaminada s. Ferreira analizó no sólo los pólenes, sino también algas (que pu eden haberse formado por la esc orrentía de agu a en las p areces de la cuev a), hongos (r elacionados con descomposic ión de materia orgánica coprófila ), uñas y pelos variados. Intentó hacer diagrama s de concentrac ión, pero la pobreza de palinomorf os en la secuencia impidió alcanza r el número mínimo fiab le. Los resultados de este estu dio son los sigui entes: UE 19: un solo taxón a rbóreo de Betula. La p resencia de hongo s en es ta UE pued e responde r a la descomposic ión de excr ementos actua les. UUEE 18 a 15: sin recupe ración de muest ras. UE 14: Pinus spp . y Quercus de hoja perenn e, en los taxones arbóreos, y P oaceae , en las herb áces. La concentrac ión de pólen es era muy ba ja. UE 13: se m antienen los Q uercus de hoja per enne y apare ce Erica spp . UE12: Olea p hilyrea , entre el pólen arbó reo, Erica spp. y Tama rix , entre los arbus tos y P oace ae , Astereaceae tipo tubuliflor a en las he rbácea s. UE 11: P oaceae y Astereac eae liguliflora. UE 10 y 9: sólo se han iden tificado taxon es herbáceos en baja concentrac ión. UE 8: Quercus p erennifoliu m junto a Poaceas . UE 7: árboles O leaceae , sin presencia de taxones arbustos pero con mayor diversidad d e herbáceas, co mo Poaceas , Astereaceae tip o tubuliflora y liguliflora. UE 6: Quercus p erennifoliu m , Poaceas , Astere aceae tipo tubu liflora y ligu liflora. UE 5: se da un ligero aumento del número de pólenes, con presencia de Pinus spp ., Quercus perennifolium , Poac eas y A stereaceae. UE 4: desapa recen los Pinu s spp. y aumen tan los Quercus pe rennifolium. UE 3: disminuyen l os Quercus perennifolium y están ausentes Astereaceae tipo tubuliflora y liguliflora. UE 2: aumentan Quercus perennifolium , que van acompañados de la pr esen cia de Alnus , entre los arbustos aumentan l as Erica spp. y continúan las Poaceas y Astereacea e tubuliflora, destacando l a presencia de un posible po len de cereal. UE 1: pres enta la concen tración más alta de polen. Predominan Erica spp. y las Cistaceae ; entre las herbáce as hay Poaceas y Aste reaceae tubu liflora y liguli flora y Fabaceae . CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 61 Lo s datos referidos a estas cuatro últimas UUEE no son muy fiables debido a las recientes alteraciones tanto antrópi cas como oc asionadas por an imales que f recuentan la cavidad. En las UUEE 14 a11, considerada s epipaleolítcas, los taxones arbóreos apuntan hac ia un clima más seco que el de la UE 19, y las herbáceas indican la presencia de zonas de pastizal. Los hong os están asociados a materia o rgánica y exc rementos recientes en d escomposició n. Las UUEE 10 a 5, adjudicadas al Neolítico antiguo y medio, muestran l a continuidad de los Quercus perennifo lia , mientras que la desap arición de los arbustos y e l aume nto de las herbáce as podrían indicar mayor cantidad de espacios abiertos destinado s al pastoreo, pero la autora hac e notar que l os datos no son suficientes para asegurar es ta hi pótesi s. En cua nto a los hongos, se documentan e n menor can tidad pero aume ntan las alga s. Las UUEE 4 a 1, un nivel muy revuelto con m ezcla de cultura material de cronologías distintas, muestran un a vege tación típicamen te med iterránea, relacionándo se e l Alnus con la vegetación d e las cercanas riveras. Por su parte, los cereales se vinculan con la práctica de culti vos en la zona. Finalmente, la presencia de hongos se interpre ta como en l as anterio res UUEE, pero destaca un hongo carbonoso q ue pued e asociarse a l a combust ión. 6.1.8.- Estudios de fauna Son numerosas l as obras pu blicadas e inéditas que tratan sobr e el estudio faunístico de la cavidad de l os Postes. Dada la importanc ia que tienen los resultados de estos estudio s para nuestras conclusiones, va mos a pres entar un ampl io resumen. El pr imer lu gar que remos hacer referenc ia a un “borrad or de infor me” e scrito por C. Olivares, no publicado pero accesib le a través de Internet, y que está brevemente resumido en un ar tículo sobre la cronoestratig rafía de la Cueva de los Po ste s (V illalba et al, e.p) . En dich o in forme se realiza un estudio preliminar de l os restos de macromamífero s hallados entre las campaña s arqueológicas de 2004 a 2007 que están depositados en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz. L a muestra es reducida y presenta un estado de conserva ción bueno, contando con un total de 186 restos óseos de animales de talla media-grande que proceden de Sector Occiden tal (UE1-UE21), Sector Sumidero, Sector Hueco Eulogio y niveles sup erficiales. De la muestra, la autora estudió 67 re stos ós eos ads cribibles a la “ segunda etapa” de o cupación, que engloba las UUEE 5 a 10 del Sector Occ idental. En su análisis, C. Olivares indica que la UE 5 del últi mo sector es la que cuenta con mayor concentrac ión faunística , seguida de las UUEE 6 a 10. En cuanto a las especies, detecta seis: Cervus elaphus , Sus sp , Ovis aries , Bos Taurus, Meles meles y Testudines sp , con presencia de Mauremys leprosa. Además, i dentif ica restos de reptiles, a nfibios, aves y otros i ndeterm inados, entre los que incluye restos pertenecien tes a un carnívor o y m ustélid os (Olivares, i nédi to). Asimismo, señala marcas de cortes correspo ndientes a desmembramientos, desarticulac iones, alteraciones térmicas, transformación de l a materia prima y pulimentos que, evidenteme nte, se deben a la acc ión antróp ica, en la mayor ía de los casos sobre restos de u ngulados ( ibidem ). Entre los mustélidos es imp ortante seña lar la pres encia de Meles m eles por la deva stadora acción que ejerce en una estratigrafía. Dada la cantidad y diversidad de madriguera s que excavan los tejones, la in terpretaci ón de una est ratigrafía ar queológica puede ser erró nea si no se detectan las galerías subterráneas que excavan; además, no sólo pueden aportar re st os del exterior, sino que mezclan materia les arqueológicos de distin tas UUEE o fases de ocupación. Los restos d e individuos j uven iles y neonatos sin marcas y/o mor ded uras evid encian su uso recie nte y/o antiguo como m adrigue ra de una colonia, de hec ho se constata la presenc ia de esta especie faunística en CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 62 todas las etapas ocupacio nales estudiadas, lo que conlleva ciertos periodos de abandono o inactividad del i nterior de la cavidad (i bidem ). La autora advierte que l e f alta información al no haber pod ido revisar los ar tefactos hech os en hue so. Sobre los m icromamíferos document ados se cuen ta con obra s específica s. N. Almeida (Alme ida, 2017; Almeid a et al ., 2017; Al meida et al ., 2021) lleva a cabo un estudio sobre los lepórido s rec uperados en el Sector O ccidental de la Cueva de los Postes, concretam ente de las UE 12 a 21, consideradas como pertene cientes al Mesolí tico, sin embar go, hemos de resaltar que en dicho s ector sólo se ha l legado hast a la UE 20 , de manera que debe estar contabilizada la UE 0. El objetivo principal de los trabajos arriba citados era conocer si tales acumul aciones óseas responden a una activid ad de origen ant rópico o n atural . Se anali zaron 4 30 restos entre los que se encontraban representado s Oryctolagus cunicul us, en mayor número, seguido de Leporidae y Lepus sp. En cua nto a la edad, sobresalen l os individuos adultos, seguidos de l os juveniles e infantiles. Además, se const ata la presencia (aunque mucho más minoritaria) de Me les meles y un carnívoro descon ocido. Las marcas de dientes detec tadas sobre los restos de lepóridos indican la acción de carnívoros, tales como Vulpes vulpe s y Lynx pardinus , debiéndos e con mayor probabilidad al prime ro que al se gundo, pero también se ha determinado la acción sobre ellos d e aves rapaces, como el Búho real ( Bubo bubo ). Por el c ontrario, los diferentes análisis a los q ue fueron sometidos estos restos pusieron de manifiesto l a ausen cia de actividades de procesamie nto o consumo de origen antr ópico, y su presencia en el interior d e la cueva se atribuye a Vulpe s vulpes y/o M eles m eles, apostando por la primera de es tas especies c omo factor pre dominante d e tales acu mulaciones. Si n embargo, como hemos apuntad o, están pr esentes las m adr igueras d e l epóridos. En l os di ferentes traba jos y publicacion es dados a cono cer y consultados se denun cia la constante existencia de m adrigue ras que, como ya hemos indicado, producen la alteració n del registro ar queo lógico, aspecto que debemos des tacar para ent ender la secu encia estratig ráfica de la Cu eva de lo s Postes. Es importante señalar que, en su Tesis Doctoral, Almeida (2017) realiza también el estudio arqueofauní stico de lo s restos ha llados entre l as UU EE 5 y 9 del Secto r Oc cidental y el Á rea 1 de Hueco Eulo gio. En este trabajo establece la corresponde ncia sedimento lógica de la UE 3 de Hueco Eulogio con las UUEE 5 a 7 del Sector Occidental, pero no proporciona info rmación alguna sobre la zona o ampliación d e Hueco Eulogio a l a qu e se refiere, y debemos tener en cuenta que, a partir de los informe s sedimen tológicos (que tratamos en el c apítulo 10.2), tal correlación no es correc ta. Por otra parte, en este estud io no contabi liza n los resto s hallados en el Sector Sumidero ni los de las U UEE 1 y 2 del Sec tor Hueco Eu logio (de nuevo sin espec ificar la ampliación o s i se trata de l Sondeo Inici al) ni los de l a Ampliación Este -UE 1, po r encontrarse alteradas y/o revueltas, con presencia de intrusiones. De manera que no se detalla n cuáles son las UUEE y las ampliaciones que se tienen en cuenta pa ra su estudio. Almeida (2017) analizó una muestra de 701 r estos óseos, entre los que detectó es pec ies vinculadas a ac tividades de carácter hum ano, como son Bo s taurus , C apra h ircus, Ovis /Capra, to dos domésticos, así como silvestres ( Cervus elaphus, Cerv idae ) y otras indeterminada s ( Sus sp .); es importante destacar las concentracion es óseas de mustélidos, entre los que des cuella el Meles meles , cuya concentra ción sólo es superada por los re stos de lepóridos ( Lepus sp., Oryctolagus cuniculus, Lepor idae ), siendo residua les los de avifauna y los quelonios ( M aure mys leproso ) (i bidem ). CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 63 Almeida ( ibidem ) defiende que la acumulac ión de lepóridos en esta s zonas responde a di ferentes causas o factores, como la acción de carnívoros, caso del Vulpe s vulpes , Lynx pardinu s o Meles meles, y de aves rapaces. Es import ante destacar la pre sencia de restos de crías de lepó ridos, que apuntan al uso de la cavida d como lugar de al umb ramiento y camada, de hecho son frecuentes las madrigueras en la secuen cia estratig ráfica, lo que incide en la posi bilidad de que tales acumulaciones sean en parte consecuencia del hábitat en el interior de la cavidad y no de la aportación para su consumo. Además, las termoalteraciones detectadas son residuales, descartando que tales acum ulaciones se an de carácter ant rópico. Los resultados obtenidos en su estudio llevan a discutir la posibil idad de tratarse de un registro arque ológico alterado como consecuencia de l a abundancia de Me les meles y de restos infantiles de lepóridos. Por otra parte , se observan importan tes porcentaje s de restos que muestran pisoteo antiguo o reciente relacionados d irectamente con la realizac ión de interve nciones arqueológ icas ( ibidem ). Mucho más concret as son l as publicaciones sobre el estudio de m uestras de microvertebrados , concretament e micromamíferos (insectívoro s, quirópteros, lagomorfos y roedores), procedente s de la UE 2 de la cuadrícula J2 del Sector Oriental recogidos durante la campaña de excavación del año 2014 (García, 2016; García et al., 2017). En t otal se identificaro n 221 pi ezas denta les correspondi entes a un núm ero mínimo de 40 i ndiv iduos pertenec ientes a las cinco especies de roedores más comu nes en el Holoceno de l a Pen ínsula Ibérica ( Microtus cabrerae , Microtu s duodecimcos tatus, A podemus sy lv at icus , Mus spretus y Eliomys quercinus ). En esta UE se documentó la presenc ia de una espec ie foránea reciente ( Mus spretus ), l legada desde el Magreb a la Penín sula Ibérica de l a mano del hombre; esto permite afirmar a l os autores del trabajo que la cronología de la muest ra est udiad a es congruente con el contexto arqueológico holoc énico del nivel, ya que se tienen registros de tal es pec ie desde cronologí as neolíticas (García et al., 2017: 175). A partir de los mic romamíf eros det ectados se ha planteado un ento rno bo scoso con zona s abiertas secas y húmedas de calizas que coinc ide con l os resultados de Duque, quien señala la pre senc ia de bosques de acebuches en t oda la secuencia, pero no con los de C. Ferreira. Este paisaje fue modificándose ante l a acción humana y a consecuencia también de un cambio climático hacia condiciones más se cas. De este modo, el ambiente corresponde ría a una situación intermedia entre el actual y los numerosos y frondosos acebuch al es ( Fig . 6.5) . Las especies M. (I.) cabrerae y M. ( T.) duodecimcos tatus son importantes i ndicadore s bioestratigráf icos y paleoecológ icos y su presenc ia apunta a unas condiciones climá ticas locale s de carácte r húmedo, pero si t enemo s en cuenta el Modelo Bioclimático Cuanti tativo hay que pensar en unas temperatura s algo sup eriores a las ac tuales y precip itaciones anu ales menores. Contamos además con la reciente Tesis Doctoral, aún inédita, de Ángel C. Do mínguez (2021), que incluye el estudio de lo s restos de micromam íferos recuperados entre los años 2006 y 2009 procedentes de las UUEE 5 a 20 del Sector Occiden tal, junto con restos de Hueco Eulogio pero, nuevamente, n o se especi fica ni la ampl iación ni, lo qu e es más i mportante, las UUEE. La m uestra estudiada se compone de 524 restos identificados (NMI 142) pert enecientes a 10 especies diferente s de micromamíferos : Eliomys quer cinus , Arvicola sapidus , Mi crotus cabrerae , Microtus duodec imcostatus , Apodemus sylvati cus , Oryctolagus cuniculus , Croc idura suaveolens , Talpa occidentalis , Rhinolophus ferrumequi num y Rhinolophus cf. eurya le ( Do mínguez, 2021 : 124). E ntre estas especies se aprecia la predomin ancia de Microtus duodecimco status y, en m eno r medida, de Apodemus sylv aticus y Oryc tolagus cuniculus, de estos últimos están documentado s también los individuo s infantiles no digeridos, que requier en madrigueras y, por tanto, el uso de la cueva com o hábitat por p arte de esta espec ie (Almeida 2017 ; 2021; Almeida et al ., 2017). CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 64 En las zonas estudiadas no se hallaron muestras de M. spretus , a cuya presencia se ha hech o referencia anter iormente en este capítulo, en la UE 2 del Sec tor Oriental de la cavi dad (García et al ., 2017). E l autor advie rte de nuevo la ac ción de carn ívoros sobre los micro mamíferos. A nivel p aleoclimático y p aleoamb iental, el e studio de estas colecc iones indica unas condi ciones estables durante el Holoceno, con un clima mediterráneo con pequeño s descensos puntuales en las prec ipitaciones anuales. Se observa un clim a más húmedo y cálido que el actual, con bosque s abiertos co n zonas de pra dos y cerca nía de cursos de ag ua al yacimiento (Domínguez, 2021 ). En una obra posterio r A.C. Domínguez (Domínguez et al, 2022) añade al estudio de su Tesis Doctoral restos de micromamíferos del año 201 5 de la Cueva de los Postes. La muestra estudiad a aumenta a 552 restos identifi cados (NMI 146) y a ñade la detección de una nueva es pecie , Crocidura russu la . Otras publicaciones sobre la secuencia cronoestratig ráfica (Villalba et al, e.p.) tratan parte de estudios prelimin ares s obre micromamífe ros en la cavid ad. En este ca so, la muestra consta d e 650 elementos, procedent es de t odos los sectores de la cueva, entre los que es posib le discernir 5 especies de roedo res: lirón careto (E liomys quercinus ), ratón de campo ( Apodem us sylvaticus ), ratón moruno ( Mus spretus ), rata de agua ( Arvicola sapi dus ), topillo mediterrá neo ( Microtus duodecimcos tatus ) y topillo cabrera ( Microtus cabrerae ). Además, se conserva n r estos de un lagomorfo ( Oryctolagu s cu niculus ), un soricomor fo, la musaraña gris ( Crocid ura russula ), y un quiróptero indeterminado. De nuevo, los autores vuelven a incidir sobre la i mp ortancia de la especie Mus spr etus, m ien tras que el resto n o apo rtan da tos conc luyentes en relación a las cronologías. Como podemos apreciar, son numerosos lo s estudios faunísticos de dist intos periodos cronológicos de l a cueva, pero prevalecen los dedi cados a los mi cro mamíferos (Almeida, 2017; Almeida et al., 2017; Almeida et al., 2021; García 2016; García et al., 2017a y b) respecto al estudio de l a fauna de tal la media-grande (O livares, in édito; Almeida, 2017 ). Sobre todos estos trabajos debemos señalar al gunas i ncoherenci as. En primer l ugar, son muy confusos o se encuentran ausentes las referencias concretas a los se ctores o UUEE estudiados; por ejemp lo, d esconoce mos por qué se hace a lusión a la UE 21 e n el Secto r O ccidental ( A lmeida, 2017; Olivares, inédito), ya que tenemos constancia del final de su estratigrafía en l a UE 20 , tal vez sea porque contabiliza n la UE 0 como UE 1. Del mismo modo, la correlación sedimentológic a que hace Alm eida (2017) es errónea, ya que correl aciona la UE 3 del Secto r Hueco Eulogio con las UUEE 5 a 7 de l Sector Occidental, c omo ya hemo s apuntado e n un párrafo anterior. Los resultados p resentados sobre los estud ios de fauna de los periodos Neolítico y Calcolítico de la Tesis Doctoral de Almeida (2017) coinciden en gran parte con l os de Olivar es, puesto que cuentan con especies muy similares aun siendo la muestra tr eme ndamente difer ente: Olivares estudia 67 restos óseos y Almeida 701 (2017 ). A demás, en la m ayor parte de los trabajos se llama la atención sobre la im po rtante presencia de M eles meles y en la acción tan destructiv a y perjudicial que ejercen en los yacimientos arqueológic os. Tanto Almeida (2017; Almeida et al., 2017; Almeida et al ., 2021 ) como Do mínguez (2021) señalan que la acumulació n de restos de micromamífe ros es producto de la acción de los carnívo ros, entre o tros el t ejón, y que l a presenci a de crías de lepóridos de corta edad indica la excavación de madrigueras en el interior de la cavidad. A nuestro juicio, am bas actividades deben corresponder necesariam ente a momentos cronológicos diferentes, aunque fuesen cortos en el tiempo, de lo contrario h abría que admiti r una incongruenci a: que los lepórido s cohabitarí an con sus d epredadores, los tejones. CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 71 Tabla 6.7. Tabla 1 según To mé, Tesis Doctoral leída en 2011: 101, inédita (el resaltado en n aranj a y verde es nues tro). Tabla 6.8 . Tabla 54 s egún Tomé, Tesis Doctoral l eí da en 2011: 196, inédita ( el resaltado en naranja y ve rde es nuestro). CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 72 El análisis de estos restos , com o el mismo autor indica, se l levó a cabo considerándose que se trata ba de un con junto único, sin diferenciar las UU EE de las que pro ceden. Tomé interpreta la Cueva de los Postes como un i mportante d epósito funerario d e ca rác ter colectivo en el suroeste pen insular y, como en el caso del anterior informe, afir ma que l os restos presentaban un estado de conservación deficiente y un alto índice de fragment ación. El aut o r determina un NMI de individuos para la deposic ión f uneraria de época neo lítica de 50 individuo s (33 adultos y 17 no adultos ). Los anális is de peso óseo y representatividad anatómica de la muestra estudiada indican que se trata de un depósito de carácter pri mario, sin con exiones anatómicas y con disposic ión anárquica . En el depósito se observa un equilibrio en la representación de i ndividuos de ambos sexos, con una ligera predominanc ia de r estos de v arones, aunq ue debe t enerse en considera ción el pequeño tamaño de la mues tra est udiada. Lo s v alores co rrespond ientes a la edad de m uerte de los individuos no adultos indican un t ota l de 17 entre 0-19 años, destacando la presencia de 1 neonato (menos de un mes de vida ) y otro individuo menor de un año. En lo que resp ecta a los adultos se observa la presenc ia de adulto s jóvenes (2 individuos), adultos an cianos (2 ) e ind ividuos co n un a edad superio r a los 30 año s (4) (ibidem) . Por otra parte, Tom é identifica conex iones secundari as que se determ inaron en el l aboratorio, no durante el proceso de excavación. Tales conexione s pe rtenecen a adultos e indica q ue se tratan de piezas relativamen te próx imas a nivel espacial, dejan do constancia de la conexió n secundaria de la “Acumulac ión ósea 1 3 ” ( denomina da en su trabajo como “Acumul ación Marisa” ) , que corresponde, según el au tor, a partes de un m ismo individuo recuperado en la U E 8 de la cuadrícula C5, así como otras conexiones secundarias en Hueco Eulogio, pero no señala a qué ampliación o UE del sondeo hac e r eferenc ia, y del Sector Sumidero ( Tabla 6.8). Sin embarg o, Tomé subraya que no es posible asegurar tal afirmac ión de forma inequívoca, com o también señala que algun as ac umu laciones óse as, considerada s a pie de excavació n como per tenecie ntes a un mismo individuo, corresponden, en realidad, a varios, planteando la posible ext racción d e algunos huesos d e ciertos inhumado s, causa por la que, siempre según el autor, no es tán completos. Tomé defiend e que en Post es f ue posible asoci ar los restos hum anos a l a secuenci a cronoestratig ráfica (Tomé, 2 011: 102), ya que cuenta con l as datacion es y l as UU EE de las que se t omaron, pero debe tenerse en cuenta que esa aso ciación solo es posible establecerla en el Sector Occid ental, de donde le enviaron restos óseos humanos como per tenecientes únicamente a época neolí tica y mesol ítica. La presencia de marcas ocasionada s por animales ( roedores y carnívoros) y por plantas (raíces) sobre las superficies óseas es baja. En cuanto a las de carácter antrópico, defi ende que hay alteraciones ocasionadas por la ex posición de los huesos al fuego, pero no observa un alto número de marcas de cortes atribuibles a la acción humana, debiéndose l a mayoría de ellas a r oedor es, encontrándos e gran parte e n las epífisis de h uesos largos y f ragmentos de c ráneo. Otras observaciones sobre estos restos llevan a Tomé a defender que los i ndividu os inhumado s en la Cuev a de los Postes estarían sometido s a un importan te estrés físico, con un desgaste den tal medio-severo, escasas pérdidas dentale s en vida y con enfermedade s degenera tivas, como la artrosis, callos óseos y la fusión de las falanges en l os huesos de manos y pies, pat olog ías de carácter i nfeccioso , así como presencia de la en fermedad de Fo restier, consistente en la calcificación d e los ligamentos, principal mente de lo s situados en la región do rsal baj a. Otro t ipo de pat olog ías i dentificad as, como la hiperosto sis porótica o la hipoplas ia dental , indi car ían un estrés aliment icio. Del mismo modo, no se menciona l a presencia de lesiones traumáticas en l os CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 73 cráneos, a excepción de una trepanación en uno de ellos, del que trataremos a continuación ( ibidem ) . Por último, el autor incluye en su estudio l os r estos óseos humanos de las UUEE 12 a 18, considerados de cronolog ía mesolítica, con un NMI de 6 i ndiv iduos (5 adultos y 1 subadult o menor de 10 años ), sin conexiones anatómicas y sin poder determinar el carác ter primario o secundario de este depós ito f unera rio; según las fechas radiocarbón ica s, obtenidas sobre carbones, apor tadas por la di rección para estas UUEE, se trataría de un depósito funerario colectivo perteneci ente al Me solítico ( ibidem ). Entre los restos a djudicados a este período d estaca un cráneo trepanad o, del que se hace eco en un trabajo poste rior, donde, al tratar la secuencia cronoestratig ráfica, obser vamos una p ropuesta dife rente en las UUEE que integran las d iferentes fases, como comentamos s eguidamente (To mé et al. , 2017 ). El cráneo en cuestión fue localizado en l a cuadrícula C6 de la UE 12 del Sector Occidental y ha sido adjudicado a la f ase mesolítica, que en este trabajo incluye las UUEE 11 a 14, mientras que en el anterior esta fase abarcaba las UU EE 12 a 18, dejándose de lado, sin menciona rse, las UU EE 15 a 20. Del mismo m odo , la fase neolítica, ahora Fase 2, engloba las UUEE 5 a 10. Se han eliminado, por tanto, las UUEE 10 y 11 como fase de t ransición epipale olítica/neolí tica, puesto que la UE 10 f orma parte ahora d el depósito neo lítico y la UE 11 del meso lítico. Centrándonos ya en el cr áneo, está in completo y pe rtenece a un individuo alofiso adulto, con una edad estimada de entre 30 y 50 años; pr esen ta una trepanación por perforación completa de morfología subcircular sobre el parietal derecho, sin rastros de i nfección y con evidencias de remodelación en el borde de aquella, l o que indica la supervivenc ia del individuo a la intervención. La observación det allada de l a operación reveló que, además de la perforación, el cráneo muestra mar cas de fracturas que se produ jeron con posterioridad a la depos ición ( ib idem ). Los resultados del estudio del citado cráneo han contribuido, sin duda, al conoc imiento de las prácticas quirú rgicas de las sociedade s de la Preh istoria reciente y ha quedado manifi esta la similitud entre esta intervención y la que pr esen tan ot ros cráneos peninsul ares, cuya práctica parece comenzar, al menos, desde el VI I mi lenio a.C. La UE 12, donde se l ocalizó el resto, cuen ta con una d atación del 6370-6080 c al BC 2 σ (Poz-1461 6, 7360+50 B P) (Tabla 6.9), sobre ca rbón sin identificar . Tabla 6.9. Tab la 1 según T omé et al ., 2017 ( el resaltad o en naranja es nue stro). Se trata, como apuntan los autores, del primer caso de trepanación hallado en la provincia de Badajoz. En el entorno cercano a Fuentes de León, como es el caso de la Cueva de l a Mora (Jabugo, Huelva), se conoce otro cráneo, pertenec iente a un varón adulto , que muestra una trepanación mediante incisión y post mortem de gran tamaño sobre la zona fronta l que afecta a CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 74 ambos parietales. Otros cas os destacable s son los de la Cueva de Maltrav ieso (Cáceres), as í como los de la zona interior de la Meseta, donde predominan las t repanac iones por perforación , mientras que en las costas portugu esas son más habitu ales las practicadas mediante el raspa do y l a incis ión (ibidem). No queremos dejar de menciona r que, ace rca de este cr áneo, C. Ol ivares (i nédito) indica qu e est á deformado y que presen ta tres trep anaciones. Q ue sepa mos, no exis ten dos cráneos t repanados en la Cueva de P ostes, luego d ebe referirs e al ya coment ado en los p árrafos ante riores. Debemos destaca r ciertas similitudes y discord ancias entre l os trabajos osteo lógicos, el informe de J. Cano y S.A. Jiménez (2007, iné dito), la Tesis Doc toral de Tomé (2011) y el trabajo qu e es te autor realiza en colabor ación con o tros (Tomé et al., 20 17). En primer lugar, desconocemos si las muestras estudiadas en ambos tra bajos coi ncid en; la analizada por Tomé es mayor, ya que incluye restos ós eos del Sector Hueco Eulogio y el Sector Sumidero y otros hallados hasta la campaña del año 2010. De hecho, observamos que J. Cano y S. A. Jiménez hacen refe rencia al r esto óseo humano decorado, hueso q ue no se nombra en Tom é , resultando extraño pensar que, si lo anal izó, no reparara en unas i ncis iones o escotaduras que se aprecian perfectamen te a simple vista. Y, también, teniendo en cuenta que a l as antropólogas Cano y Jiménez se les envió el material óseo de la UE 12 , resulta igual de sorprendent e que no hagan alusión a l cráneo tre panado, sobre el que To mé incide espec ialmente. Todo parece ind icar que la mues tra que ana lizaron unas y otro ha pod ido no ser la misma. En segundo lugar, el estud io de los resto s humanos por UE en la obra de J. Cano y S. A. Jiménez es mucho más específico y concreto (aunque incohere nte en la determinación del NMI, como hemos observado anterior mente) que el de Tomé. En ambos trabajos se consideran los rest o s óseos humanos como un conjun to único, pero en el de Tomé se aprecia un aum ento del NMI , debido, quizá, al m ayor número de restos que analizó. A esto debemos añadir que a J. Cano y S. A. Ji ménez se les comunicó que toda la m uestra estudiada pertenecía a cronologías neolíticas, mientras que Tomé contó con d atos que le permitieron diferenciar restos pertene cientes a l Neolítico y al Mesolítico, lo que redunda en la discor dancia apreciada en el NMI ent re ambos trabajos. Además, es importante destacar en l a Tesis Doctoral de Tomé la presencia de marcas de raíces en los hue sos, a specto no observado en e l informe de J. Cano y S. A. Jiménez; del mismo m odo, estas autoras determinan un elevado número de restos óseos human os con alteracio nes de ca rácter antrópico (marcas de corte) y traumatismos sobre cráneos, m ientra s que Tomé defiende que part e de esas marcas de corte se debe a la acción de roedores y no identifica ninguna clas e de traumatis mo sobre ellos. El autor, además, al r efe rirse a las fractu ra s que presenta el cráneo trepanado, pon e de manif iesto que los r estos se vieron sometidos a procesos po stdepsicionales. Debemos m encion ar t amb ién que Tomé estableció, en el laboratorio, conexion es anatómicas secundarias, mientras que J. Cano y S. A. Ji mé nez defienden su total ausencia. En cuanto a la identificac ión de las “acumulaciones óseas” con individuos concretos, el primer autor solo plante a una y las segund as, ningun a. Por último, a mbos estudio s presentan una represen tación demogr áfica simila r en sexo y rangos de edad, y co inciden en gra n parte en lo que c oncierne a enfermedades y patología s. CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 75 Tabla 6.10. Tabla de disper sión de l número de individuos clasificados por rango de eda d y se xo por UE. En azul aparece n remarcados aquellos individuos cuyos restos óseos han podido desplazars e a diferente s unidades inferiores y se r considerados individuos d iferentes. 6.1.10.- Estud ios sobre co nservación y re staurac ión de fósi les. Este ti po de estudios se ha centrado en restos de cr on ologías pleistocénica s, concretamen te del Paleolítico Medio. Se ha n analizado restos de Urs us arctos procedentes del Sector Hueco Eulogio (Ortega e t al., 2016) que ap arecieron cu biertos por espeleotemas a lo s que se le s apli caron cua tro tratamientos de restaur ación y tras cuyo procesado se ha podido recuperar la anatomía, haci endo posible el est udio paleon tológico. RANGO DE EDAD (SE INDICA Nº DE INDIVIDUOS) S. OCC IDENTAL SUMI DERO UE 1 UE 2 UE 5 UE 6 UE 7 UE 8 UE 9 UE 10 UE 12 UE 13 UE 14 UE 15 UE 16 UE 17 UE 18 UE 19 INFANTIL I (0 -6 AÑOS) 0-6 1 3 1 1 1 1 1 5 2 1 3 1 1-3 1 MENOS DE 4 1 4 1 1 5- 6 1 1 INFANTIL II (7- 12 AÑOS) 7-12 1 1 1 1 3 1 2 1 1 1 2 JUVENILES 3 1 3 1 1 1 1 1 1 2 SUBADULTOS 4 ADULTOS (18- 40 AÑOS) MUJER (18 - 19) 1 MUJER (18 - 20) 1 MUJER (20 - 25) 1 1 MUJER (20 - 40) 2 MUJER (INDETE R. ) 2 5 1 1 2 1 1 1 4 VARÓN (18-20) 1 1 VARÓN (20-30) 1 VARÓN (30-40) 1 VARÓN (INDETER.) 3 5 1 1 2 1 2 ALOFISO (35-40) 1 1 ALOFISO (INDETER.) 1 1 1 1 2 1 1 MADUROS (41- 60 AÑOS) VARÓN (41-60) 1 1 MUJER (41 - 60) 1 1 ALOFISO (INDETER.) 1 TOTAL 11 3 18 13 14 7 9 3 4 2 3 2 3 3 2 1 16 CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S 76 6.1.11. - Turi smo Ya, por último, caben destacar cierto s trabajos referid os a l a atracción del t urism o al municipio de Fuentes de León gracias a la riqueza natura l y cultural que al berg a el Monumento Natu ral Cuevas de Fuent es de León, en el que la Cueva de los Postes tiene un papel protagonista. La s repercusion es de estas actividad es de difusión y divul gación en el crecimiento socioeconóm ico de la localidad han sido notables (Fernández-Amo et al., 2007; Fernández-Amo et al., 2014; Rebollada et al., 2014; Coll ado, 2014b; Co llado et al. , 2015). Por ú ltimo, qu eremos destacar que no haremos menc ión aqu í de los estud ios sob re granulometrí a y se dimento logía, de los que se cuen ta con i nfor mes inéditos, que exponemos en el capítulo 10. Dada la impor tancia que t ienen para nu estras conclusiones hemos preferido no pres entar ahora u n resumen, ya qu e, además, n os llevaría a u na repetición. CAPÍTULO 7. ME TODOLO GÍA DE EXCAVA CIÓN 77 CAPÍTULO 7. METODOLOG ÍA DE EX CAVACIÓN La metodología llevada a cabo en la Cueva de los Postes ha estado supeditada a dos factores principales: - Realizar una intervención en cueva , una tipología de yacimiento arqueológico que precisa una excavación qu e se adapt e a ciertas cara cterísticas y c ondiciones. - Llevar a cabo un a intervención de carác ter científico qu e part e de una ob ra pre via s in criterios investigadore s y destinada al acondicionam iento de la cavidad para su apertura a l público. Con el ob jetivo de posibilitar la entrada de público al i nterior de la cavidad se abrió una zan ja qu e dejó al descubi erto una gran diversidad de material arqueológico (restos cerámicos, óseo s y líticos) que i ndicab an una ocupa ción de cronología prehistóri ca. A partir de tales hallazgos se decid ió r ealizar una primera intervención arqueológ ica ent re los días 5 y 11 de ab ril del 2004 para saber si hab ía secuencia estratigráfica y obtene r c olumnas sedimentarias que permitiesen conoce r la poten cia arqueológi ca existente en el yacim iento. Para ello se proced ió a ampliar hacia el oeste la zanja original para observar en el paque te sedimentari o es tratos difere nciables que i ndic aran di stintos m omentos de ocupaci ón o si , por el contrario, se trataba de un paquete sedimen tario fuertemente per turbado desde su base con presencia d e cultura m aterial de diver sas cronologí as (Fig. 7.1). Po r su parte, co n el per filado del lado este de la zanja se pretendía comp robar la correlac ión entre los estra tos que se documentar an en esta zona con los de la zanja del lado oeste, c orroborando la uniform idad de us o de la cavidad (Fig 7.2). La metodología de excavación arqueológica utilizada en estos sondeos (año 2004), al desconocerse la e xistencia de una estratig rafía , se basó en el levantam iento de estr atos artificiales de 15 c m. Además, todo el s edimento extraído fue objeto de cribado en seco, r ealiza do a l exterior , identificándo se el materia l in situ ; se llevó a cabo u na document ación fotográ fica de cada estrato y se tomaron mu estras pa ra análisis ant racológicos y polínico s (Fig. 7.3). Figura 7.1. Ampliación de la zanja inicial para su intervenció n arqueológica. Informe final de excavación, c ampaña de 20 04; imagen de H. C ollado. CAPÍTULO 7. ME TODOLO GÍA DE EXCAVA CIÓN 78 El proceso se comple tó con la extracción de testigos estratigráficos que permitieron conocer la potencia aproximada del sector sus cept ible de i nterve nción; se utilizó para ello una barrena de perforación autónoma con toma de muestras en tubo vertical de 10 cm de diámetro, que se pr actic ó de forma manua l en el nivel de ba se de la zanja ab ierta al fondo de la sala de en trada. Se alcanz ó una profundid ad de hasta 1 ,10 m desde dicho nivel de base, extrayéndose una m uest ra uniforme donde se observ aron e identifica ron muestras de carbón , semilla s y microfauna; sin embargo, esta perforación se i nterrumpió cuando la barr ena dio cont ra un es trato duro, de manera que el paquete sedimentari o podía continuar hasta una profundida d mayor, como así se comprobó con posterioridad (Fig. 7.4). Figura 7.2. Secto r O ccident al t ras ampliac ión d e la Zan ja I nicial (A) y perfil oeste de la excav ación de zan ja i nicial e n el Sector O ccidental (B). I nforme final de ex cavación, campaña de 2004; imagen cedida por H. Coll ado. A B Figura 7.3. Proceso de cri bado en seco del sedimen to extraído de la Cuev a de los Postes. Informe fina l de excavación, c ampaña de 20 04. Fotografía ced ida por H. C ollado. CAPÍTULO 7. ME TODOLO GÍA DE EXCAVA CIÓN 79 La conclusión de e stos sondeos previos hizo posible la identificación de 3 unidade s estratigráfica s diferenciadas (UUEE 0, 1 y 2), permitiendo conocer , t ras su correspondenc ia con los distintos perfiles del s ondeo, la existenc ia de una uni dad ocupacional completa en varias etapas cronológica s; la coincidencia entre p iezas lo calizadas e n las obr as de acondiciona miento y en lo s sondeos permitie ron conocer que, aparte de l os procesos postdeposiciona les, la secuenci a arqueológic a investigad a no había sufrido expo lios o excavac iones clandestinas recientes. Si bien, en t rabajos posterior es publ icados se denuncia la existe ncia de expolios y el uso de l a cu eva com o redil (Col lado, 2014b; Coll ado et al., 2015 ). 7.1.-INICIOS DE LA IN VESTIGACIÓN Ante tales datos obtenidos en estos sondeos se decid ió realizar una intervenc ión arqueológic a integral de carácter científico en l a cavidad. Para ello, se nombra ron diferent es directores y/o responsable s para las distintas cavidades y para cada uno de los secto res excava dos, encargados del equipo de arqueólog os designados y de llevar, de forma pormenor izada y diaria, una descripción de las activida des realizadas, así como de las caracter ísticas del nivel y del material hallado, la realiza ción del diario de cam po o de excavación y fichas de excavación, donde fue posible plasm ar toda la info rmación. La intervención arqu eológica de la c avidad de los Postes se realizó en v arios sectores , comenzando por el sector abierto (Sector Occidenta l) y continuando en las campañas siguiente s con la apertura de otros : Sector Orienta l, Sector Sumid ero, Sector Hueco Eulogio, Corte Colada (incluido en e l anterior) y un Sondeo Ex terior d e la cavidad. Para e ste estudio se sigu ió el Método Harris, llevándose a cabo una intervención en ext ensión con el levant amiento in verso a la depos ición de estratos n aturales, cambiando de niv el en función de l tipo de material arqueológ ico o documentación de la base o apoyo de la UE (Harris, 1989). La primera act ividad que se llevó a cabo fue la topo grafía de la cavid ad y, a cont inuación, se realiz ó un levantam iento planimét rico de la zona a excavar, reticulando el espacio de excavación en Figura 7.4. P roceso de tom a de testigos po r barrenado de la C ueva de los Po stes. Informe fi nal de excavación, campaña de 2004. I magen apor tada por H. C ollado. CAPÍTULO 7. ME TODOLO GÍA DE EXCAVA CIÓN 80 cuadrículas de 1x1 m; la delimitación de las diferen tes cuadrículas se realiz ó mediante cordones penduleantes fijados al techo de la cavidad que, al ser móviles, evitaban interferir en la excavació n arqueológic a y en la referenciación por posicionamie nto de los hallazgos. Los cuadrantes (Fig . 7.5) recibieron su denominación a parti r del cruce del eje de abscisas (enumerando las cuadrículas de forma correlativa en sentido este-oeste) con el de ordenadas (recibiendo letras cons ecut ivas alfabéticam ente en sentido norte-sur ). Figura 7.5. Re tícula de delimitac ión de cuadrícul as en Sector Occ idental en la Cu eva de Postes a inicios de l a intervención en 2004. Inform e final de excavació n, camp aña d e 200 4. Image n cedid a por H. Collad o. De las diferent es U UEE, en cada un o de los cuad rantes, se tomaron cota s ( iniciales y finales) y se documentaro n los materiales a través de dibujos de campo, croquis y fotografí as. El sedimento extraído de c ada UE era siglado con los da tos de su pr ocedencia y se p rocesó en tre los años 2004 y 2007, con el c ribado en se co de todo el sed imento extraído. Pos teriormente, entre las campaña s de 2007 y 2011, por recomendaci ón del antracólogo D. Duque, se realizó la flotación de la totalidad d el s edimento e xcavado. A partir del añ o 201 1 todo el sed imento fue cribado en un tren de lavado, de manera que se recupera sen tanto artefactos como ecofactos que, por su r educid o tamaño, no son apreci ables duran te el proceso de excavación . El sistema consis tió en un proceso de lavado-ta mizado con agua a presión, retenié ndose el sedi mento gracias a la superpo sición d e dos tami ces con luz de malla de 1 y 0, 5 mm (F ig. 7.6 ). Las mue stras de sedimento se clasificab an en fracciones de diferente tamaño, se cándos e al aire libre el contenido de cada tamiz de forma independien te; a continuación, se l levaba a cabo u na actividad de triado p ara r ecuperar l os elementos de origen orgán ico y antrópico de pequeñ o t amaño , a partir de la observac ión de l material sedimentario, y se extr aían los r estos, e jecutándose dicha extr acción con materia l esterilizado en los casos de sedimentos de 2 mm de tamaño o superiores (grueso) y para el d e menor tamaño (fino) a través de una lupa binocular ( Domínguez, 2021 ). Además, se tomaron muestras sediment arias para análisi s palin ológicos, ant racológicos y c arpológicos. E l antracó logo D. Duque realizó el estudio de ca rbones a partir de un m uestreo, es decir, un a selección de macrofragme ntos o de aquellos carbones que le permitiesen la identificación de esp ecies vegetales concretas (Fig. 7 .7 ). CAPÍTULO 7. ME TODOLO GÍA DE EXCAVA CIÓN 87 ENTRADA Figura 7.9. Zonas o sectore s de int ervención en la Cue va de Los Postes (Ga rrido et al , e.p.) CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 88 CAPÍTULO 8. EST UDIO DEL M ATERIAL 8.1. - SECTOR OCCIDEN TAL La primera zona intervenida en la Cueva de los Postes fue el Sector Occiden tal (F ig. 8. 1). Tras la apertura de l a zanja inicial y su ampliació n en el área noroeste quedó abierto este sector que en s us inicios era una su perficie apr oximada de 12 m 2 delimit ada en su zona este por la zanja de obra, al norte por una gran colada situada a la derecha del acceso a la cavidad, la par ed de cueva en l a zona oeste y la pared de cueva al fondo en la zona sur (Fig. 8.2). Con l a evolució n y los cambios producid os por las excavaciones arqueológica s esta zona llegó a tener unas dimensio nes de 20 m 2 de exten sión y se identifica ron 21 UE con una pot encia estratigráfi ca máxima de 9,46 m. A continuación, se procederá a la exposición de cada una de las UUEE en detalle, describiendo sus caracterís ticas a nivel estratigráfico , as í como el material arqueológico, t ant o artefactual como de carác ter orgánico, l ocalizado en cada uno de los niveles. Figura 8.1. Plano de localización del Sector Occidental en la Cueva de los Postes. Figura 8.2. Inicio de las excavaciones ar queol ógicas en l a zona de Sector Occide ntal en la campañ a 2004. Infor me final de campaña, a ño 2004, inédi to. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 89 8.1.1.- UE 0 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL La primera UE es l a 0 o N ivel Su perficial. Co mo ya se ha indicado con ante rioridad, las i ntervenc iones arqueológic as en l a Cueva de los Postes comenzaro n con la apertura de una zanja i nicial que permitiese su acondiciona miento, de manera que posibilitara el acceso al público. Fue en el comienzo de esas obras cuando se detectó la presencia de m ateria l arqueológico y se determ inó la necesidad de un estudio exhaustivo, tratándose de la p rimera actuac ión con criterios de carácter científico, llevada a ca bo entre el 5 y 11 de abril del año 200 4. Una vez a comet ida dicha intervención arqueo lógica se decid ió ampliar 1 m haci a el oeste la zanja de obra original, así como el perfi lado del l ado este. En esta primera UE se i nte rvinieron l as cuadrículas A1, A4, B2, B3, B4, C3, D3 y D4 (Figura 8.3) . Estratigráf icamente la UE 0 presentaba una potencia de 0,21 m, la t ierra era suelta, con una importante presencia de madrigueras y raíces que cubrían una deposición horizontal de piedra s de mediano tamaño que, según se indica en el di ario de excavac ión, parec ía n marcar un nivel de derrumbe de la cueva, que responde a un m omento recien te no precisable. Se lo calizó una gr an cantidad de r oca s alóctonas y r estos de fauna reciente (princip almente ovinos), interpretándose su presenci a como consecuencia del posible abandono de animales muertos en el interior de la cavidad, puesto que en las cerc anías se encuen tran explotac iones ganade ras. Figura 8.4. Croquis de la UE 0 del Sector Occident al. Este perfil está dibujado a parti r de los croquis loc alizados en e l diario de excavac ión de los s ondeos prel iminares re alizados en el 2004. Figura 8.3. Cu adrículas excavadas en la UE 0 del Se ctor Occiden tal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 90 Figura 8.5 y 8.6. Inicios del sondeo arqueológ ico en la Cueva de los Postes, año 2004. Image n cedida por H. C ollado. Figura 8.7. Montaje fotogr áfico del derrumb e de r ocas en las cotas i nfe riores de la UE 0 en la cuadrícula D3 de l Secto r Occidenta l. Fo tomontaje realizado a pa rtir de l as imágenes de H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 91 Figura 8.8. Planimetr ía de la UE 0 del Sect or Occidental con la localización del material arqueológico en superf icie , r ealiza do a partir de los dibujos de campo. Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 92 ESTUD IO DEL MATE RIAL Los restos localizados suman un total de 331 pi ezas, que proceden de t odas las zonas denominada s como “superficie”, “sin contexto”, “ revu eltos ” , “ madrigueras ” y la UE 0. C onsisten en cerámica histórica, protohistórica y prehistórica, restos de m et al, una moneda, i ndustri a lítica tallada y pulimentada, industria ornamenta l, elemen tos cultua les , atípicos sin decoración, varios- tales como fusayola s- y otros: restos humanos , de fauna y car bon es (Tabla 8.1). En el caso de es tos últimos no es posible determinar su cronología, es decir, si son pr ehistó ricos, protohistóricos o históricos. Ade más, se to maron mue stras de los sedi mentos. CUEVA D E LOS POSTE S. SECTOR OCCIDENT AL UE 0 MATER IAL RECU PERADO MATER IAL HISTÓRICO 31 (9,36%) Cerámica 29 (8,76 %) Monedas 1 (0 ,30%) Metal 1 (0 ,30%) MATER IAL PROTOHIS TÓRICO 15 (4,53%) Cerámica 15 (4,53 %) MATER IAL PREHISTÓ RICO 61 (18, 43 %) Cerámica 46 (13, 89 %) Industria líti ca tallada 9 (2,72 %) Industria líti ca pulimenta da 2 (0,60%) Industria orna mental 1 (0,30%) Elementos cul tuales 1 (0,30%) Varios (Fusayo las) 2 (0,60%) ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN 224 (67,67% ) A torno 21 (6,34%) A mano 203 (61,33%) OTROS Fauna (mesof auna y microf auna) PRESEN CIA Carbón PRESEN CIA Restos óseos hu manos PRESEN CIA Muestra de sedimento PRESEN CIA TOTAL 331 (100%) Tabla 8.1. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 93 MATER IAL HISTÓRICO CERÁMICA En lo referente a la cerá mica se cuen ta con 29 fragmen tos, con un peso de 1.299 gr ( Tabla 8.2). Tabla 8.2. -Cerámica no decorada Entre la cerámica a torno no decorada contamos con 10 bordes, 2 arranques de cuel lo y gal bo (Fig. 8.12, nº 1899), 1 SPS y 9 bases, y en lo que respecta a la cerámica a m olde sin decoración , se cuenta con 1 ejemplar de pico de luce rna y 1 atípico de lucerna. Los bordes son diversos : redondead os (4) y redon deado-apuntados (3), quedando un ejem plar de labio redondeado ligeramente engrosado, plan o y labiado respectiv amente. Las direcci ones son salientes exceptuando un elemento ignoto, y los diáme tros que se ha n podido determinar corresponden a vasijas de pequeño t amaño (4), mediano tamaño (5 ), tamaño grande ( 6) y superiores a los 30 cm (2), siendo el r esto i ndeterm inables ( 2). El tratamiento de ambas superficie s es de BJ C, tanto al exterior (1 3) como al i nte rior (1 6), con presencia de f rag mentos de cerámica ahumada al exte rior ( 4), se guidos de la BC (4 ) y de MBC ( 1) e indeterminable s ( 1) al exterior mientras que al inte rior encontramos el mismo núme ro de fragmentos de MBC (2) y de BC (2) e indeterminab les (1) con pr esenc ia de 2 frag mentos ahumados al interior . La cocción es predominan temente oxidante (20), encontrando 2 fragmen tos de cocc ión r educ tora y 1 único elemento de cocción mi xta alternante; los desgrasan tes inapreciables (8) son l os que más abundan, seguidos de l os medi os (6), finos (4), muy g ruesos (3), muy finos (1) y grue sos (1). La coloració n de las superfic ies es en su mayo ría de la ga ma de los c astaños en ambas superf icies (18 en ambas superficies), frente a l a de los negros (3 en ambas) y blanquecinos ( 2 en superficie externa e interna). E l espesor de las paredes es en su m ayor ía de tipo medio (7), se guido de los gruesos (6), muy gruesos (5), finos ( 4) y muy finos (1). Entre las bases, destacan las bases planas (Fig. 8.10 , nº 753 y 750), seguidas de las de tipo i ndicado (Fig. 8.11, nº 1129 y 1513), en anillo ( Fig. 8.11 , nº 748), indeterminab les (Fig. 8.10, nº 1895), en umbo ( Fig. 8.10, nº 1112) y anular (Fig. 88.11, nº 1897); entre l os S.P.S, se constata la presenc ia de 1 asa de cinta vertical perteneciente a un borde de un rec ipiente (jarro) de pequeño t amaño. Para finaliza r, contamos co n varias formas ce rámicas: 5 cuencos hemisf éricos (Fig. 8.9, nº 1067 , 1065, 2022; Fig. 8.10 , nº 1126, 1134), conservand o uno de ellos un agujero de suspensión; 1 ejemplar de plato de borde bífido escal onado (F ig. 8.9 , nº 749 ), así c omo 1 pequ e ño re cipiente en CUEVA DE LOS POSTES SECTOR OCCIDENTAL UE 0 CERÁMICA HISTÓRICA Borde Arranqu e de cuello y galbo SPS Base Atípicos Disco- cuerpo de lucernas Pico- cuerpo de lucernas Fondo- cuerpo de lucernas Tejas TOTAL NO DECORADA 10 2 0 9 1 0 1 0 2 25 INCISA 1 0 0 0 0 0 0 0 0 1 BARNIZ Barniz rojizo 0 0 0 0 0 0 0 2 0 2 + Relieve 0 0 0 0 0 1 0 0 0 1 TOTAL 11 2 0 9 1 1 1 2 2 29 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 94 forma de jarro de borde carenado mono-ansado con asa de cinta vertical ( Fig, 8.9, nº 2019), 1 borde d e perf il en “ S ” y cuerpo globular (Fig, 8.9 , nº 1896), 1 lebrillo i slá mico (Fig, 8.9, nº 2034), 1 ej emplar de dolia ( Fig, 8.10, nº 751) y finalmente, 1 ejemplar de pico de l uce rna (Fig. 8.12, nº 1105). Cabe destacar l a presencia en esta UE , co mo ya hemos hecho referencia anteriormen te , de material construc tivo medieval. Se trata de 2 ejempla res de tejas (Fig. 8.11, nº 1257 y 2046), conservando una de ellas u na impresión d igital. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 95 Figura 8.9. Ce rámica histórica d e la UE 0 del Se ctor Occid ental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 96 Figura 8.10. C erámica histó rica y protohis tórica a torno de la UE 0 del Sec tor Occi dental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 103 MATER IAL PREHISTÓ RICO Este material, como se ref leja e n la Tabla 8.1, consta de un total de 61 pieza s que se reparten entre cerámica, i ndus tria lítica tallada, i ndus tria lítica pulimentada, industria ornamenta l , elementos cultuales y var ios (fusayola s). CERÁMICA Este nivel h a proporcionad o un total de 46 f ragmentos con un p eso de 3.939 gr (Tabla 8.4). Tabla 8.4. CUEVA DE LOS POSTES SECTOR OCCIDENTAL UE 0 CERÁMICA PREHISTÓRICA Perfil Completo Bordes Arranques cuello- galbo Carenas Bases Atípicos TOTAL NO DECORADA 1 29 5 1 5 0 41 ALMAGRA 0 0 0 0 0 1 1 INCISA 0 1 0 0 0 0 1 DPA + Imp 0 1 0 0 0 0 1 IMPRESA 1 0 0 0 0 1 2 TOTAL 2 31 5 1 5 2 46 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 104 -Cerámica no decorada Este tipo cerámico suma un t otal de 41 fragmen tos (Tabla 8.5), que se r eparten ent re : 29 bordes , 1 perfil completo (presenta borde, cuerpo y base; Fig. 8.19, nº 1131), 5 bases , 5 arranques de cuello y gal bo (Fig. 8.21, nº 2514, 2515, 2526 ) y 1 care na (Fig. 8.21, nº 2029). Tabla 8.5. Ca racterísticas generale s : cerám ica a mano no decorad a. CUEVA DE LO S POST ES NIVEL: UE 0 TIPO CERÁ MICO: No Decorad a Tota l : 41 S . OCCIDENTAL Tipo d e fragmento Perfil com pleto: 1 Arranq . Cuel. y galb .: 5 Bordes: 29 Bases: 5 Carena: 1 Labio Redond eado: 6 Redond eado-Apu ntado: 10 Semiplano : 3 Semiplano , ligeram ente estrangu lado: 1 Plano: 5 Apuntad o: 3 Engro sado: 2 Dirección Recta: 6 Entrante: 9 Saliente: 13 Igno rada: 2 Diámetro 5-10 : 2 10 -15: 9 15 -20: 2 20 -25: 4 25 -30: 2 +30: 3 No deter minable: 12 Superficie Ex t. Int. MBC 17 14 Cocción BC 22 23 Reductor a: 26 Oxidan te: 4 BJC 2 4 Nervio de cocción: 4 Alternante: 7 Indeter . 0 0 Desgrasante Inapr eciable: 0 Muy f ino: 2 Fino: 8 Medio: 1 1 Grueso: 8 Muy g rueso: 1 2 Grosor - 6: 4 6-9: 15 9-12 : 12 +12: 10 Color E xt. Int. Marr. 26 23 Negr. 15 18 Blanquecin o 0 0 Bases Redond eada: 1 Plana: 3 Semiplana: 1 Anular Cóncava: 0 Cóncava: 1 Agujero de laña: 1 Huellas de fuego : - Superficie extern a:2 - Superficie interna:1 - Ambas sup erficies: 3 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 105 Encontramos una amplia variedad de tipos de l abio de bordes, predominando los redondeado- apuntado (10), s eguidos en número de los redondeados ( 6), planos ( 5), apuntad os ( 3), semiplano s (3), engrosados (2) y semiplanos l igeramente estrangu lados, conservando únicamente un ejempla r de este último tipo. L as d ire cciones son en su mayorí a s alientes (1 3 ), s eguidas de las entrantes (9 ) y r ectas ( 6), aunque t ambié n hay ejemplare s cuya orientac ión no ha sido posi ble determinar (2) . Los di ámetro s que se ha n obtenido de estas piezas engloban todo tipo de dim ensiones, encontrando elementos de pequeño (2), mediano (9) y g ran ta maño (11), con diá metros d esde 7, 8 cm a los 36,8 cm , además de indeterminable s (1 2 ). En el conjunto de cerámica selecta hemos podido identificar un total de 8 fragmentos de vasijas de gran tamaño, superand o los 15 cm de diámetro. El tratamien to de las superfic ies externas e internas es mayoritariam ente de BC (2 2 al exterior y 23 al interior), continuando con la MBC (1 7 y 14, r espec tivamente), siendo mucho menor el número de elementos de BJC (2 al exterior y 4 al inte rior) . La cocción es eminentement e reductora (2 6), seguidas d e las coccione s mixtas de nervio de cocc ión (7) y oxidan tes (4), sien do minoritarias las alternant e (4). Los desgrasa ntes observables en este grupo de elementos son en su mayoría muy gruesos (12) y medios (11), seguidos de los finos (8), gruesos ( 8) y m uy finos (2). El espesor de las paredes es en su mayoría de tipo medio (1 5), seguido de los espesores gruesos (1 2) y m uy gr uesos (10) con un nú mero menor de grosores finos (4) ; la co loración de l as superficies perten ece en su mayoría a la gama de l os marrones en ambas superficies (2 6 en las superficies externas y 23 en las internas ) frente a la gama de los negros (1 5 al exterior y 18 al interior). Entre las bases, desta can las planas ( Fig. 8.22, nº 2043, 747) sobre l as red ondeadas (Fig. 8.22, nº 2513), semipl anas ( Fig. 8.22, nº 2027) y cóncavas, de las que sólo se cons erva un fragmento; cabe destacar la pr esenc ia de huellas de f uego en diferentes fragmentos, siendo más numerosa en ambas superficies (3) y menores en las caras externas (2) e internas (1). De igual forma, hemos de tectado la presencia de un agujero de laña. Para finaliz ar, están presentes formas caracte rísticas de recipientes, como son cuencos hemisférico s de los que contamos con 3 ejemplares (Fig. 8.18, nº 2031, 2023, 2035, 793), 3 vasija s de ¾ de esfer a s in cuello (F ig. 8.14 , nº 1108; Fig. 8.18, nº 2026 y 1517 ), 3 v asijas de ½ es fera co n cuello (Fig. 8.14, nº 2014 ; Fig. 8.1 6, nº 2039; F ig. 8.19, 1131), 2 p latos de bo rde engrosado (Fig. 8.20, nº 2021 y 1127), 1 plato de borde almendrado (Fig. 8.20, nº 1110), 1 ejemplar de cazuela carenada ((Fig. 8.22, nº 2027), 1 vaso carenado ( Fig. 8.21, nº 2029) y 1 ej emp lar de plato de pequeñas dimensiones ( Fig. 8.18, nº 2032). Del m ismo modo, 1 arranque de cuello y galbo presenta dime nsiones ads cribibles a un gra n contenedo r. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 106 Figura 8.14. C erámica prehistór ica de la UE 0 de l Sector Occiden tal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 107 Figura 8.15. C erámica prehistór ica de la UE 0 del Se ctor Occiden tal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 108 Figuras 8.16 y 8.1 7. Cerámica preh istórica de la UE 0 del Sector O ccidental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 109 Figura 8.18. C erámica prehistór ica de la UE 0 del Se ctor Occiden tal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 110 Figura 8.19. C erámica prehistór ica de la UE 0 del Se ctor Occiden tal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 111 Figura 8.20. C erámica prehistór ica de la UE 0 del Se ctor Occiden tal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 112 Figura 8.21. C erámica prehistór ica de la UE 0 del Se ctor Occiden tal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 119 Figura 8.26. Indu stria lítica tallada de la UE 0 del Sec tor Occiden tal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 120 Tabla 8.7. INDUSTRIA LÍT ICA PULI MENTADA Contamos con 2 hach as con un peso total d e 554 gr. La prime ra (Fig. 8.27, nº 97) está fragmentada, faltan do su extremo distal ; la materia prima es anfibolita o esquisto verdoso, presenta bisel doble y cons erva el filo con m elladur as, así como marcas de piqu eteado a lo largo del elemento. Su se cción es oval y está bien pul imentada. La pieza se fractu ró longitudinalmente, tras lo c ual se llev ó a cabo un segundo pro ceso de pu limentado. La segu nda (Fig. 8.27, n º 159) s e conserva prá cticamente co mpleta, ya que so lo le falta una pequ eña porc ión de la parte opuesta al bisel. Está t rabajada posiblemente sobre gabro de coloración gris oscuro, su forma es elíptico- ovalada y su secc ión o val, pr esenta bisel simétrico o doble y f ilo vivo; el elemento conserva part e del pulim ento en la zona cercan a al filo, mi ent ras que el resto de la pieza está piquete ada, sobre todo en los late rales. Todas las dimension es de estas pi ezas es tán descritas en la Tabla 8.8. Tabla 8.8. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 0 DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 38 21,5 10 2 36 15 6 2 90 161 57 23 82 29 21 8 73 26 7,5 3 140 79 12,5 6 100 40 13,5 4 101 58,5 13 5 160 30 20,1 5 CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 0 DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA PU LIMENTAD A Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 97 118 47 18 159 113 53 30 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 121 Figura 8.27. Indu stria lítica pulimenta da de la UE 0 de l Sector Occ idental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 122 INDUSTRIA O RNAMENT AL De la cuadrícula B4 de esta UE pr ocede un colgante (Fig. 8.28, nº 10). Se trata de una pieza con un peso de 2 gr realizada sobre una posible cuarcita negra bien puliment ada. S e conserva completa y muestra forma triangular, con unas dimensione s de 23 mm de l ongitud, 11 mm de anchura y 5 mm de e spesor; en su zo na superior, más e strecha, pr es enta una pe rforación circul ar un ipolar con un diámetro m áximo de 2 mm. ELEMENTOS C ULTUALES En est a UE t ambién se detectó la presencia de una pieza de carácter cultual, concreta mente un pequeño “ídolo” falange co mpleto (F ig. 8.28, nº 19) c on un pe so d e 32 gr. S us d imensiones están comprendida s entre los 7,2 cm de longitud, 4,1 cm de anc hura máxima y 2,4 cm d e mínima y u n espesor máximo de 3 cm y mí nimo de 1,3 cm. S e empleó para su realiza ción una falange proxima l de Equus caballus ( Co municación oral de Mónica Villalba de Alvarado) , su secc ión es ovalad a y la base está deteriorada, de mane ra que no ha sido factible apreciar posibles modificaciones ; presenta un bu en pulimento , sin abrasión y co n cierto grado de de terioro óseo. VARIOS En la cuadrí cula C5 de la UE 7 se constató la existen cia de una madr iguera que aportó 2 fusayo las que, como resu lta lógico, n o hemos inclu ido en el estu dio del mater ial de dich a UE, sino en es te, al considerar q ue pueden p ertenecer a cua lquier a desde la 7 a la 0 o de Supe rficie. Figura 8.28. Indu stria orna mental y elemen to cultual de la UE 0 del Sec tor Occide ntal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 123 El peso de am bas piez a s alcanza un total de 40 gr. La nº 1093 (Fig. 8.29) muestra un espesor de paredes muy grueso , desgrasa nte med io, cocción oxidante, t ratamiento externo de MBC y coloración marrón casta ño; tiene secc ión troncocó nica y perfor ación comp leta. La segunda e s un ejemplar con tratamie nto externo de BJC y coloración marrón, g rosor de pared de tipo muy grueso, desgrasant e medio y cocción oxidante; su sección es troncocónica. La pieza muestra un a decoración d e rosetón a base de círcu los impresos, muy erosio nados, que se distribuyen por la base m ayor de la piez a y conserva marcas de dig itaciones oca sionadas dura nte el proceso de modelado (Fig. 8.29, nº 1094). ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN A torno Suman un total de 21 fragmentos en este nivel que alcanzan un peso de 476 gr . Estas piez as presentan superfic ies exter nas con tratamiento de MBC (5) , BC (1) y BJC (1 2), con superficies externas ahumadas en 3 de los f rag mentos deta llados; en l as superficies internas predomina l a BC (21). La coloración de ambas superficies es equivalente, con predominio de las tonalidades marrones ( 17) sobre las negras (4); las coccio nes son oxidantes (1 7) en su mayoría y reductora s (4) y los desgrasantes son predominant emente inapreciable s (8), segui dos d e los finos (3), medios (3), gruesos (3), muy gruesos y m uy finos (1). El grosor de estas piezas es fino (8), medio (7), grueso (4) y m uy grueso (2). Para finalizar, debem os mencionar l a presenc ia de 2 atípicos sin decoración que, por sus ca racter ísticas m orfo tipológicas, indica su posible per tenen ci a a contenedores de gran ta maño indeter minados. A mano Se han contabilizado un total de 203 fragmentos con un peso de 11.669 gr, cuyas caracter ísticas pueden consultarse en la Tabla 8.8. En el conjunto hemos podi do cuantificar 62 at ípicos sin decoración pertenecien tes a grandes contenedor es, segú n podemos aprecia r en el tamaño y groso r de las piezas. Figura 8.29. F usayolas proc edentes de una ma driguera detecta da en la UE 7 de l Sector Occ idental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 124 Tabla 8.9. Ca racterísticas generale s : atípicos a mano si n decoración. CUEVA DE LO S POST ES NIVEL: UE 0 TIPO CERÁ MICO: ATPS Sin Decor ación Total : 20 3 S . OCCIDENTAL Tipo d e fragmento Atípicos: 20 3 Superficie Ext. Int. MBC 92 82 Cocción BC 74 75 Reductor a: 68 Oxidan te: 21 BJC 27 38 Nervio de cocción: 36 Alternante: 78 Indeter . 10 8 Desgrasante Inapr eciable: 6 Muy f ino: 15 Fino: 17 Medio: 5 9 Grueso: 5 4 Muy g rueso: 52 Grosor - 6: 8 6-9: 63 9-12 : 76 +12: 5 6 Color E xt. Int. Marr. 117 120 Negr. 85 83 Blanquecin o 1 0 Agujero de laña: 1 Huellas de fuego : - Superficie extern a: 6 - Superficie interna: 4 - Ambas sup erficies: 2 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 125 OTROS RESTOS Ó SEOS HUMANO S En la UE se const ató la presenc ia de dichos restos. FAUNA Entre otros materiale s se encuentran restos de mesofauna y microfauna recientes, que proceden posiblemente de animales de las explotacion es ganaderas abandonados t ras su fallecimien to y, también, pu eden responde r al uso de la cavi dad como h ábitat de e species del en torno. CARBÓ N Son de escaso tamaño, procedentes de la limpieza superficia l de la cuadrícu la A1, sin tener referencias d e la cantidad o el peso del mater ial hallado. SEDIMENTO En esta UE se tomó una muestra de 28 gr de sedi mento , donde se encuen tran gasterópodos terrestres y microfauna, que permanecen sin estudiar. En esta UE contamo s con la ausen cia de cierto s elementos d e los que descon ocemos su parade ro y que, por tant o, no han po dido analizarse. CERÁ MICA (A MANO, A MOLDE, A TORNETA Y A TORN O) AUSENTE DE LA C UEVA DE LOS POSTE S CUEVA AÑO SECTOR CUAD RÍCULA UE Nº INVENTAR IO POSTES S. OCCI DENTA L A4 718 POSTES S. OCCI DENTA L A1 719 POSTES 2004 S. OCCI DENTA L REVU ELTO FOND O SUPERFI CIE 1751 POSTES 2004 S. OCCI DENTA L B2 REVU ELTO 1128 POSTES 2004 SIN C ONTEX TO SUPERFI CIE 1332 POSTES 2004 S. OCCI DENTA L REVU ELTO FOND O SUPERFI CIE 1764 POSTES 2004 S. OCCI DENTA L REVU ELTO FOND O SUPERFI CIE 1766 Tabla 8.10. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 126 8.1.2.- UE 1 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL Bajo la UE 0 se encontraba la UE 1. El área de excavación se amplió en extensión, habiéndose intervenido l as cuadrículas A5, B1, B2, B3, C3, C4, D3 , D4 y E4 (Fig. 8.30) . Se diferencia ba por u n destacable aumen to de piedras que forman un nive l de clastos irregulares, tanto de origen alóctono (cuarcitas) como endógen os (c alizas), algunos de ellos de tamaño considerabl e (más de 40 cent ímetros de longitud ), sin restos de calcificación y sin estar soldados, estando, además, poco rodados, de hecho presentaban aris tas v ivas y mo rfologías angulosa s . Esta UE estaba cubierta por un relleno de sediment o de col or ación mar rón oscura aunque con una tonalidad ligeramen te más clara que la anterior , debido posiblemente a una menor carga de materia orgánica. La textura e ra suelta en la zo na de cont acto con la UE 0, volvién dose más compacta y adquiriendo una tonal idad rojiza de forma progres iva a medida q ue se profu ndizaba. Con tinuaba la presencia de abundantes raíces, aunque con menor grosor y tamaño con respect o a la UE superp uesta , así como corredo res y agujer os de madrigueras , más concentrada s en las cuadrí culas B3 y C3. El nivel tendía a la horizonta lidad aunque con u n ligero buzamiento, con una media de 12º (direcc ión sur) y una potencia sedimentar ia máxima de 0,35 m. . Figura 8.31. Perfil de las UUEE 0 y 1 del Sector Occid ental, dibujado a partir de los croqui s plasmados en el diario de e xcavación de los sondeos p reliminares r ealizados en el año 2004 . Figura 8.30. Cuadrícula s excavad as en la UE 1 del Sector Occ idental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 127 Figura 8.32. P lanimetría de la UE 1 d el Secto r Occiden tal con la loca lización del material arqueo lógico. R ealizado a partir del dibujo de campo. Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 128 En el diario de excav ación consta que en la cuadrícula E4 se excavaron las U E 1 y UE 1-2, incluyendo los materiales de esta última en el estudio d e la UE 1 por ser semejante s y de niveles afectados y alterados y porque no hay diferencias en la textura y color del sedimento . No contamos con fotografías que nos puedan aportar información sobre la s característ icas de esta UE y e l material ha llado. ESTUD IO DEL MATE RIAL El material arqueológico proced ente de est a UE suma un total de 194 piezas y consiste n en cerámica histór ica, pr otoh istórica y prehistóric a, indus tria lítica tallada y atípicos sin decoración así como otros, entre los qu e se encuent ran material aló ctono y fauna (Tab la 8.11). Tabla 8.11. MATER IAL HISTÓRICO Solo contamos con cerámi ca 4 fr agmento s de cerámica que alcanzan un pes o de 158 g. (Tabla 8.12). Tabla 8.12. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 1 MATER IAL RECU PERADO MATER IAL HISTÓRICO 4 (2,06%) Cerámica 4 (2,06 %) MATER IAL PROTOHIS TÓRICO 4 (2,06%) Cerámica 4 (2,06 %) MATER IAL PREHISTÓ RICO 34 (17,52%) Cerámica 33 (17,01 %) Industria líti ca tallada 1 (0,51%) ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN 149 (76,80 %) A torno 11 (5,67 %) A mano 138 (71,13 %) OTROS 3 (1,54%) Material alóct ono sin retoc ar 3 (1,54%) Fauna (Mesof auna,microfa una) PRESEN CIA TOTAL 194 (100%) CUEVA DE LOS POSTES SECTOR OCCIDENTAL UE 1 CERÁMICA HISTÓRICA Borde Arranqu e de cuello y galbo SPS Base Atípicos TOTAL NO DECORADA 2 1 0 0 0 3 VIDRIADO AZUL SOBRE BLANCO 1 0 0 0 0 1 TOTAL 3 1 0 0 0 4 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 135 Figura 8.37. C erámica prot ohistórica y prehi stórica de la UE 1 del Secto r Occiden tal. -Cerámica de corada Contamos con 6 fragmentos, que se reparten entre cerámica i ncisa ( 3) y cerámica a la almagra (3), dándose d istintas aso ciaciones deco rativas en esta última es pecie. Decoración incisa Esta t écnica decorativa está presente en 3 fragmentos : 2 bordes y 1 atípico. Los primero tienen direcciones rectas e indeter minables, así como labios redondeado-apuntado y apuntado y solo se ha podido determinar el diámetro en uno de los bordes, cor respondi endo a un r ecipiente de t ama ño mediano (13 cm de diáme tro). Las superficies son de BC (2) tanto al exterior como al interior, seguidas de la MBC (1). La presencia de colores marrones (2) es predominant e fren te a l os negros (1) en las superficies externas mientras que al interior existe un m ayor número de tonalidade s negruzcas (2) frente a l as marr ones (1) . Las cocc iones presente s son reductoras (2) y de tipo mixto alternante (1); l os desgrasantes identi ficados son mu y finos (1), finos ( 1) y medio s (1) y el espeso r de l as paredes son finos (2) y medios (1) . Los motivos dec orativo s se reducen a una línea incisa CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 136 horizontal bajo el borde, dándose este tipo de decoración en l os 2 fragmentos de bordes localizados, y dos trazos cortos incisos vertica les paralelos en el fragmento atípico (Fig. 8.38, nº 23 ). Cerámica a la almagra Está pres ente en 2 borde s y 1 fragmento atípico. Los bor des son redondeado-apuntado y redondeado, las direcc iones son salientes y solo se ha podido determinar el diámetro de uno de los re cipiente s, siendo de tamaño g rande (17 cm de diámetro ) . El tratamiento de la s superficies al exterior es de BC ( 3), mientras que al interior encontra mos supe rficies de MBC (1), BC ( 1) y BJC (1). La coc ción es equilibrada entre oxid ante (1), alternante s (1) y nervio de cocción (1); los desgrasantes son finos ( 2) y m edio s (1). La tonalidad del pigmento es variab le, siendo más abundante el ber mellón (2 al exterior) sobr e el anaranjado ( 1 al interior). La coloración de l as superficies que carecen de almagra al exterio r es exclusivamente de la gama de l os marrones, tonos igualmente predomin antes en las caras interna s. El es pesor de l as paredes es de t ipo me dio (2) y fino ( 1). Entre las aso ciaciones decorat ivas, encontramo s un ejem plar de bo rde que mues tra incisiones e impresiones, consi stiendo en lí neas i ncisa s bajo las cuales se distribu ye una línea de puntos impresos (F ig 8.3 8, nº 1087 ). Es te último frag mento y el ejemplar nº 1051, hallado en B3- UE 3 podrían pertenecer a un m ismo recipiente aunque no ha sido posible su encaje, destacan do la decoración similar en ambos. Solo contamo s con una forma, un cuenco con menos de ¼ de esfera, con p igmento en ambas c aras que muest ra dos lañas (Fig. 8.38, nº 10 48). Figura 8.38. C erámica decorada prehistórica de la UE 1 del Sect or Occident al. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 137 INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA Este conjunto industrial consta de 1 elemento que pertene ce a material selecto. Se trata de una truncadura sobre fragmen to distal de lámina con retoque bi lateral semiab rupto, directo y continuo. Esta pieza, realizada en sílex de t onalidad gris , mide 59 mm de longitud, 16 mm de anchura y 5 mm de espes or y pesa 8 gr (Fig. 8.39, nº 83 ). Figura 8.39. Indu stria lítica tallada de la UE 1 del Sec tor Occiden tal. ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN A torno Contamos con 11 fragmentos atípicos sin decoración (136 gr). El tratamiento de las superficie s externas e internas es de MBC (2 y 1, respecti vam ente), BC ( 4 y 1) y BJC (5 y 9), y hem os observado la presencia de superficies ahumadas en 4 fr agmento s al exterio r y 1 al interior. La coloración es igual en ambas superficies, con predom inancia de la gama de l os m arrones (10) sobre la de los negros (1). L os de sgrasantes son finos (4), inapr eciables (3), muy finos (2 ), m edio s (1) y gruesos ( 1); el grosor de las paredes es fino (8), medio (2) y grueso (1) y la cocción es oxidante pr ima sobre la reductora (10 y 1 respectiva mente). CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 138 A mano Hemos contabi lizado 138 fr agmentos con un peso total de 5.722 gr, cuyas ca racterísticas p ueden consultarse e n la T abla 8.1 4. Hemos pod ido cuan tificar 25 atípicos s in decora ción per tenecientes a grandes con tenedores a p artir del tamañ o y grosor de las pieza s. Tabla 8.14. Ca racterística s generales: atíp icos sin deco ración a mano. OTROS MATERIAL ALÓ CTONO Contamos con 3 piezas, con un peso de 18 gr. Todas las dimensio nes pueden consultarse en la Tabla 8.15. Se trata de 3 fr agm entos de pizarra de coloración gris verdosa que, tras ser analizadas, hemos observado que no presentan modificacion es de origen a ntrópico (F ig. 8.40, nº 55, 5 8, 59). Tabla 8.15. CUEVA DE LO S POST ES NIVEL: UE 1 TIPO CERÁ MICO: ATPS Sin Decor ación Total : 13 8 S . OCCIDENTAL Tipo d e fragmento Atípicos: 13 8 Superficie Ex t. Int. MBC 56 36 Cocción BC 50 63 Reductor a: 69 Oxidan te: 23 BJC 27 36 Nervio de cocción: 12 Alternante: 34 Indeter . 5 3 Desgrasante Inapr eciable: 4 Muy f ino: 3 Fino: 18 Medio: 3 5 Grueso: 3 2 Muy g rueso: 46 Grosor - 6: 15 6-9: 37 9-12 : 39 +12: 4 7 Color E xt. Int. Marr. 95 86 Negr. 43 52 Blanquecin o 0 0 Agujero de laña: 2 Huellas de fuego : - Superficie extern a: 8 - Superficie interna: 3 - Ambas sup erficies: 1 CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 1 DIMENSIONE S DE MAT ERIAL AL ÓCTONO SIN R ETOCAR Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 55 34 26 4 59 34 27 2 58 38 31 2 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 139 Figura 8.40. Ma terial alóc tono de la UE 1 d el Sector O ccidental. FAUNA En esta UE se recogieron re stos de mesofau na y microf auna . Para finaliza r, esta UE cuen ta con una pie za cerámica ausente qu e no ha sido pos ible analiza r. CERÁ MICA (A MANO, A MOLDE, A TORNETA Y A TORNO) AUSEN TE DE L A CUEVA DE LOS POSTE S CUEVA AÑO SECTOR CUAD RÍCULA UE Nº INVENT ARIO POSTES 2007 S. OCCI DENTA L E4 UE 1-2 711 Tabla 8.16. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 140 8.1.3.- UE 2 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL Esta UE subyac ía a la capa de derrumbe de la UE 1. Se trata ba de un nivel de tierra muy suelta, de coloración marró n oscur a debido a la gran cant idad de materia orgánica y con presencia de numeros as raíces junto con piedras de mediano y pequeño t amaño de origen endógeno y al ócton o ( canto s rodados, calizas y cuarcitas). Con una potencia estratigr áfica de 0,37 m, presenta ba un considerab le buz amiento en dirección sur ( hacia el in terior de la ca vida d) de 21º, siendo dicha incl inación también observable en l os clastos depositados en la superficie del nivel con una t enden cia de entre 40º de i ncl inación máxima y 10º de mínima. Este buzamiento contribu yó a l a acumulac ión de material ar queoló gico hacia el fondo de la cavidad, donde se observ aban las rocas d e mayor tamaño, dándose así un proce so de mezcla estratigráfica d e materia les . Las cuadrículas i nte rvenidas en la UE 2 f ueron las siguientes:A5, B1, B 2, B3, B4, B5, C3, C4, C5, D3, D4, D5, E4 y E5 (Fig. 8.41). L a concentrac ión de m ateria l arqueológ ico mezclado de d iversas cronologías y de derrumbe de pied ras e ra notablemen te más abundante en las cuadrí culas B4, C4 y D4 ; en la E4 aparecieron restos óseos humanos y comenzó a ce rrarse por buzamiento en su zona oeste debido a la formación de coladas calizas. A nivel general, se ob servó un aum ento en el nú mero de ítems arqueológicos. Figura 8.42. Perfil de las UUEE 0 a 2 del Sector Occidental, dibujado a partir de los cr oqui s plasmados en di ario de exc avación. Figura 8.41. Cuadr ículas excavadas en la UE 2 del Sector Occ idental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 141 Figura 8.43. Monta je fotográfico de las cuad rículas B4, C4 y D4 en la zona de revuelto de la UE 2 del Sector Oc cidental. Realizado a partir de l as fotog rafías cedida s por H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 142 Figura 8.44. Fotografía del perfil norte de la cuadrícula E4 , con las UUEE 1, 1-2 y 2 del Sector Occidental. Apo rtada por H . Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 143 Figura 8.45. Planimetría de la UE 2 del Sector Occidenta l con la localizació n del material arqueológico según el di bujo de campo y los diarios de excavación 18 . 18 Las pied ras representad as en el plano r esponden a las q ue aparecen en el dibujo d e campo . Aunq ue parecen reflejar una estructura, nada se indica al respecto, deb iéndose entend er que o cupaban u na superficie mayor, como se aprecia en las foto grafías superiores. Este detalle es impo rtante tenerlo en cu enta para el resto d e las UUEE y sectores ex cavado s, excepto para las UUEE 8 a 13, d onde sí se localizó una estructur a realizada con piedras. Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 144 Figura 8.46. Planta gener al de la UE 3 del Sector Oc cidental. En color naranja, aparec e reflejada la zona de l sector que aún s e encontrab a en la UE 2. R ealizado a partir de l di bujo de campo y los croquis. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 247 ESTUD IO DEL MATE RIAL En total se registraron 42 piezas de material arqueoló gico consiste ntes en cerámi ca prehistórica, industria l ítica tallada, indu stria lítica pul imentada, ado rnos de ma lacofauna , el ementos cultuales y atípicos si n decoració n (Tabla 8.54), no habiéndos e documentado la presenci a de material protohistóri co o histórico. Además se conservan otros materiales como resto s de material alóctono, restos óseos humanos, fauna (m eso fauna y microfauna) j unto con unos escasos carbones y ocre. No pode mos determ inar para estos últimos vestigios su procedenci a de contexto s prehistóricos o no. Tabla 8.54. CERÁMICA La suma de ce rámica es de 11 fragmentos, cuyo p eso alcanzaba los 99 gr (Tabl a 8.55 ). Tabla 8.55. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 7 MATER IAL RECU PERADO MATER IAL PREHISTÓ RICO 18 (38,29%) Cerámica 11 (23,40 %) Industria líti ca tallada 3 (6,38%) Industria líti ca pulimenta da 2 (4,25%) Industria orna mental 1 (2,12%) Elementos cul tuales 1 (2,12%) ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN 24 (51,06%) OTROS 5 (10,63%) Material alóct ono 5 (10,63%) Restos óseos hu manos PRESEN CIA Fauna (Mesof auna y mic rofauna) PRESEN CIA Ocre PRESEN CIA Carbones PRESEN CIA Gasterópodos t errestres PRESEN CIA TOTAL 47 (100%) CUEVA DE LOS POSTES SECTOR OCCIDENTAL UE 7 CERÁMICA PREHISTÓRICA Perfil Completo Bordes Arranques cuello- galbo Carenas SPS Bases Atípicos TOTAL NO DECORADA 0 5 0 0 0 0 0 5 ALMAGRA 0 1 0 0 0 0 3 4 IINCISA 0 1 0 0 0 0 0 1 +Imp 0 0 0 0 0 0 1 1 TOTAL 0 7 0 0 0 0 4 11 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 248 -Cerámica no decorada Esta especi e la integran 5 fr agmentos de b orde (Tabla 8.55). Los labios son apuntados (2), r edonde ado-apuntados (1), semiplanos ( 2), uno de est os últimos labiado al interior. Las dire cciones son rectas ( 1) y entrantes (1), siendo in determinable s en 3 de los elemen tos . Los diámetros permiten r econoce r un r ecipient e de gran tamaño (1 9,4 cm d e diámetro). El tratami ento de las superf icies externas es de MBC (2) y BC ( 3 ) y el de l as internas de BC ( 3) y MBC (2); las coloraci ones en ambas superficies son m arrones ( 3 ) y negras (2). La s cocciones son reductor as (3) y oxidantes ( 2). Los desgrasan tes son m uy fi nos (2) , finos (1), medios ( 1), gr ueso s (1) y muy gruesos ( 1 ) con grosor de paredes de tipo grueso (2), muy grueso (1), medio (1) y fino (1). Figura 8.138. C erámica pre histórica de la UE 7 de l Sector Oc cidental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 249 -Cerámica de corada Contamos con un total de 6 frag mentos, 4 a la al magra y 2 incis as. Cerámica a la almagra Con un total de 4 fragme ntos: 3 atípicos y 1 borde ; és te último tiene labio redondeado-apun tado, dirección entrante y diámetro indeterminado. Las superficies exte rnas son de MBC (4) y l as internas de MBC (3) y BC (1). El fuego es reductor (2) y oxidante (2), observándos e desgrasan tes muy grueso s (2 ), medios (1) y muy finos (1 ) y los espes ores de sus pared es son fino s (3) y medios (1). El color del pig mento es bermellón en ambas superficies de tres de los f ragment os , observándose coloración marrón en la superficie interna que carece de pigmento. La capa de almagra est á presente en ambas ca ras en 3 e jemplares y al exterio r sólo en 1 ( Fig. 8.139, n º 364 ). Carece de asociación deco rativa a b ase de otras técn icas. Decoración inc isa Eestá repr esentada por 1 fragmento de bord e y 1 atípico. El borde p resenta lab io redonde ado co n dirección y diám etro ignoto s; ambos ítems son de BC en ambas superficie s, siendo el desgrasan te de medio y muy grueso y los fuegos son reductores y d e tipo m ixto de nerv io d e cocción . El colo r de las paredes es m arrón al ext erior (2) y al i nterio r encontramos la gama de l os marrones ( 1) y los negros (1), siendo el espesor de l as paredes medio. La decoración consiste en líneas i ncis as cortas sobre el labi o (Fig. 8.139, nº 371). El ejemplar n º 384 (Fig. 8.139) muestra una asociació n decorativa a base de impresiones, de manera que el motivo consiste en líneas incisas paralelas horizontales y d os círculos impresos (Fig. 8.139, nº 384). Figura 8.139. C erámica pre histórica de la UE 7 de l Sector Oc cidental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 250 INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA (Tabla 8.56 ) Se compone de 3 p iezas de ma terial selecto con un peso total de 2,7 gr. Sus dimen siones están reflejadas en la Tabla 8.57. Tabla 8.56. Contamos con 1 posible l asca completa realizada sobre cristal de roca (Fig. 8.140, nº 70), así como 2 frag mentos dista les de hojas de c ristal de roca (Fig.8.140, n º 77 y 78). Tabla 8.57. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 7 INDUST RIA LÍTICA TALLADA MATER IAL SELEC TO 3 H S/R 2 LcH S/R 1 TOTAL 3 CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 7 DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 70 19,5 MÁX. 15 - MI N. 5 4,5 77 10 8 2 78 10 9 2 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 251 Figura 8.140. I ndustria lític a tallada de la UE 7 de l Sector Occid ental. INDUSTRIA L ÍTICA PU LIMENTADA En este UE se l ocaliza ron 2 elementos, un hacha y un cincel pulimentados, con un peso t otal de 478 gr. El hacha pulim entada fue hallada en l a cuadrícula B5 junto a restos óseos humanos . S e conservan do s fragm entos de la m isma pieza, que se encuen tra rea lizada so bre material exóg eno , concretament e sobr e roca básica de color gris verdoso osc uro. El f ilo, es decir la par te activa de la pieza, está incompleto, prácticam ente no lo conserv a pero se observa que el bisel es doble y muestra un buen pulimento, aunque en el cuerpo de la pieza se aprecian m arcas de abrasión y piqueteado en ambas caras ; la sección d e la pieza es oval (Fig. 8 .141, nº 71). La segunda es un cince l completo, realizado sobre gab ro, un tipo de roca exógena, de coloració n gris oscura verdosa. El filo, b ien conservado, es en bisel doble, con sección oval; la pieza s e encuentra bien pulimenta da en la parte inferio r , que se corresponde con la parte activa , presentando e l resto marcas de pulimen to y abrasión (Fig. 8.141, nº 67). Todas las dimens iones de la i ndustria lítica pulim entada es tán descr itas en la siguien te Tabla 8.58. Tabla 8.58. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 7 DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA PULIMEN TADA Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 71 114 59 27 67 109 34 23 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 252 Figura 8.141. I ndustria lític a pulimentada de la UE 7 del Secto r Occidenta l. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 253 INDUSTRIA O RNAMENT AL En la cuadrícula B6 se reg istró un fragmento mesial de cuenta de collar sobre una concha de molusco del género Dentalium, de coloración blanqueci na y con un peso de 0 ,2 gr. Sus dimensiones están comprendida s entre los 10 mm de longitud, 3 mm de anchura y 3 mm de espesor (Fig. 8.142, nº 11). ELEMENTOS C ULTUALES En l a cuadricu la C5 se encontró un pequeño “ídolo” falange completo , mide 5 cm de longitud, 1,5 cm de anchur a y un espesor m áxi mo de 1,5 cm con un peso d e 11 gr. Está rea lizado sobre una falange proxima l de artiodáctilo (comunicación oral de Mónica V illalba de Alvarado). S u sección es cuadrangu lar , la base está modificada y muestra señales de pulimento y/o abrasión. Present a marcados los o jos en los latera les de la epíf isis (Fig. 8.143, nº 18). Figura 8.143. Ele mentos cu lturales de la UE 7 de l Sector Occ idental. Figura 8.142. I ndustria orn amental sobre malacofauna de la UE 7 de l Sector Occ idental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 254 El material arqueológ ico recuperado en esta UE parece coherent e con las dataciones, que no s remiten a finales y mediados del IV milenio a.C. Las caracterís ticas del material cerámic o y la industria lítica tallada parecen ir más acorde con unas fechas del V y mediados del IV milenio pero el í dolo oculado y muy posiblem ente, el hacha y el cincel nos sitúan en el Calcolítico, acorde con la fecha más recient e. ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN Suman un tota l de 24 fragmentos a mano con un peso tota l de 382 g r. Observamo s tratami ento d e MBC (13), BC (9) y BJC (1) en las superficies externas, no pudiendo determinar el tratamient o en uno de los fragme ntos; en las i nternas predomina la MBC (10) seguida de la BC (8) y BJC (5 ) no pudiendo determinar el tratamiento interior de 1 d e las piezas. Las cocciones son en su mayoría reductoras (12) disminuyendo el número de fuegos oxidantes (4), alternantes (7) y de nervio de cocción (1). Los desgrasantes predominan tes son finos ( 6), medios ( 6) y muy gruesos (6) seguido s de los muy finos ( 3), gruesos (2) e inapreciables (1); el grosor de las paredes es de t ipo medio (11), fino ( 7), muy grueso ( 4) y gr ueso (2). En l as superficies externas imperan los colores marrones (16) sobre los negros ( 8) mientras que en las paredes i nternas, dominan los col ores negros (14) sobre los marr ones (10). Se observan huellas de fuego en la superficie externa de 1 fragmento. OTROS MATERIAL ALÓ CTONO Entre los elementos líticos que no presentan ningún tipo de marca o proceso de transformació n antrópico contamo s con 5 piezas, que alcanzan un peso de 121 gr. Se trata de 1 canto comple to de roca básica verdosa (Fig. 8.144, nº 92), 3 fragmen tos inform es de cuarzo bla nquecino (Fig. 8.144, n º 69, 86 y 87) y 1 de cristal de roca sin manipular (Fig. 8.144, nº 76). L as dimensione s de estos ítems se detallan en la Tabla 8.59. Tabla 8.59. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 7 DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 92 49 39 36 69 22 MÁX. 15 5,5 86 24 18 12,5 87 27 17 9 76 21 10 MAX. 5 -MI N. 3 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 255 Figura 8.144. Ma terial aló ctono sin retocar de la UE 7 del Se ctor Occidenta l. RESTOS Ó SEOS HUMANO S La pr esenc ia de estos resto s es abundante, hab iéndose ll egado a i dentificar h asta 3 acumulac iones óseas (nº 8, 9 y 10). FAUNA Presencia de microfauna y microfauna. OCRE En las cuadrícu las B5 y B6, j unto a los restos óseos humanos, aparecieron pequeños fragmentos de ocre, pero e n ningún cas o este colorant e cubría la su perficie de lo s huesos. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 256 CARBÓ N Alcanzan un p eso t otal de 8,2 gr y se encont raron dispe rsos por las cuadrícu las A4, B4, A 5 y todo el perfil oeste de la UE 7; presentan una alta fr agm entación y tamaño pequeñ o (Fig. 8.145 , carbones A5 y limpieza p erfil). Figura 8.145. R estos de car bón procedente s de la cuad rícula A5 y limpieza del perfi l de la UE 7 del Sector Occ idental. GASTERÓ PODOS TE RRESTRES Las muestras recogidas su man un total de 3 gr y aparecieron distribuidos y fr ag mentados por las cuadrículas C6 y e l perfil oeste de la UE 7 (Fig. 8.146, carbones C6 y l impieza pe rfil). Figura 8.146. R estos de ga sterópodos te rrestres pro cedentes de la cuadrícula C 6 y limpieza del perfil de la UE 7 del S ector Occident al. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 263 Figura 8.154. Montaje foto gráfico de la cuadrícula D6 de la UE 8 d el Sector Occ idental. Fotomonta je realizado a partir de las imágene s cedidas po r H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 264 Figura 8.155. Planimet ría de la UE 8 del Sector Occidental con la localización del material arqueológico. Realizado a part ir de los dibujos de campo y del diario de excavación; las cotas en color verde se han obtenido de los dibujos de campo y en color negro de los diarios y memorias de excavación. Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 265 ESTUD IO DEL MATE RIAL Se contabiliza un total de 40 restos de m ateri al arqueológico de cerámica prehistó rica, industria lítica tallada, r estos óse os humanos modificados así como atípicos sin decoración y otros, entr e los que se incluyen materia l alóctono, restos óseos humanos sin modificar, fauna ( mesofaun a y microfauna), carbones, gasterópodos t errest res y ocre (Tabla 8.62). En el caso de todos estos últimos res tos descritos no podemos deter minar su pertenenc ia a cronologí as prehi stóricas o no. Tabla 8.62. CERÁMICA La suma de ce rámica en este nivel e s de 7 fragmentos con un peso de 183 g r (Tabla 8.63 ). Tabla 8.63. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 8 MATER IAL RECU PERADO MATER IAL PREHISTÓ RICO 15 (37,5%) Cerámica 7 (17,5%) Industria líti ca tallada 7 (17,5%) Restos óseos hu manos mod ificados 1 (2,5 %) ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN 18 (45%) OTROS 7 (17,5%) Material alóct ono 7 (17,5 %) Restos óseos hu manos PRESEN CIA Fauna (mesof auna, microf auna) PRESEN CIA Ocre PRESEN CIA Carbón PRESEN CIA Gasterópodos t errestres PRESEN CIA TOTAL 40 (100%) CUEVA DE LO S POST ES SECTOR OCCID ENTAL UE 8 CERÁMICA PREHISTÓR ICA Perfil Complet o Bordes Arranques cuello-ga lbo Carenas SPS Bases Atípicos TOTAL NO DECORADA 0 4 0 0 1 0 0 5 ALMAGRA 0 0 0 0 0 0 2 2 TOTAL 0 4 0 0 1 0 2 7 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 266 -Cerámica no decorada Contamos con 5 fragmento s que se repa rten en 4 borde s y 1 SPS (Tab la 8.63). Los bordes tienen l abios apuntados ( 3) y pl anos ( 1) con direcciones rectas (2) y entrantes (1) e indeterminab le en uno de los f ragmento s; los diámetros son de vasijas de mediano (10,6 cm) y gran tamaño (17 ,4 cm). El tratamiento de las superfic ies externas e internas es de MBC (2), BC (2 y 1, respec tivamente) y BJC (1) y las colora ciones de la ga ma d e los marrones (3 al exte rior, 2 al interior ) y de los negros ( 2). Los fuegos son oxidantes (2), de tipo mixto alternante (2) y de nervio de cocción (1) . Los desgrasantes son medios (1), seguidos de los muy finos (1), grue sos (1) y muy grueso s (1) y el es pesor de las par edes son gruesos ( 3), muy grueso (1) y fino (1). El SPS localizado es indete rminado (Fig. 8.156, nº 357) . Solo es posible plantear la reconstru cción de 2 vasijas, una de ¾ de esfera sin cuel lo y otra de ½ esfera sin cue llo (Fig. 8.156 , nº 355 y n º 671, respectiv amente). Figura 8.156. C erámica pre histórica de la E 8 d el Sect or Occ idental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 267 -Cerámica de corada Queda reducida a la cerámica a la almagra, documentando 2 atípicos. El pig mento está presente en las superficies externas de las piezas; los tratamien tos externos e internos son de MBC y BC. Los fue gos son mix tos alternante s y los desgr asantes medios. El color del p igmento es be rmelló n en a mbos fr agmentos, s iendo la coloración de las superficies internas de la ga ma d e los marrones y los negros. E l espesor de las par edes es de tipo medio y fino. INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA (Tabla 8.64 ) Contamos con 7 piezas de ma terial selecto y no sele cto con un peso aproximado de 2,6 gr , ya qu e no se han podido analiz ar físicamente las piezas nº 1 y 4, sólo a p artir de fotografías . Las dimensiones de las pieza s pueden ser consultadas en la Tabla 8.65. Tabla 8.64. En cuanto al material selec to, identif icamos 3 elemento s : un pos ible microbu ril sobre sílex beige (Fig. 8.157, n º 66) y un fragmento de tr iángulo realiza do sobre sílex m arrón (Fig. 8.157, nº 120 ). Por último, tenemos una posible raedera completa sobr e presunta roca básica de coloración marrón ver dosa ; la pieza sol o ha podido se r analizada a partir de fotografías y en estas se r econoc e una posible talla bilateral y transversal (F ig. 8.157, n º 4). En cuanto al material s in retocar contamos con 2 piezas: un fragment o proximal de una hoja de sílex marrón con bu lbo y talón diedro (Fig. 8.157, nº 1 19) y otro mesial de sílex gris (Fig. 8.157 , nº 125). En lo concerniente al materi al no se lecto, encontram os 2 ítems. El primero es un núc leo de posible roca básica de tonalidad grisácea que presenta córtex y m arcas de ex traccione s, que hemos observado sólo a partir de fotografías puesto que no hemos t enido acceso a ese material (Fig. 8.158, nº 1); el segundo es una lasca de desecho sobre material alóctono, en concreto cristal de roca (Fig. 8.158, nº 124). CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 8 INDUST RIA LÍTICA TALLADA MATER IAL SELEC TO 5 Útiles 3 H S/R 2 MATER IAL NO SELE CTO 2 Núcleos y R. Núc leos 1 Desechos 1 TOTAL 7 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 268 Figura 8.157. I ndustria lític a tallada de la UE 8 de l Sector Occid ental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 269 Figura 8.158. I ndustria lític a tallada de la UE 8 de l Sector Occid ental. Tabla 8.65. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 8 DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 66 16 MAX. 6 2,5 120 11 12 1,5 4 SIN I NFO SIN I NFO SIN I NFO 119 11,5 11 3 125 20 9 1,5 1 SIN I NFO SIN I NFO SIN I NFO 124 9 7,5 2 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 270 RESTOS Ó SEOS HUMANO S MODIFICADO S En la cuadrícula B5 de esta UE se registra un m ola r superior ( 2 gr) con unas m edidas de 19 mm de longitud, 11 mm de anchura y 6 mm de espesor. Parece presenta r trauma tismo post mortem , una caries en la línea amelocementa ria y un desga ste diferencial bastante acusado en la cara oclusal que se puede deber al uso de los dien tes como " tercera mano" o por maloclusión (Fig . 8.159, nº 13). Es la única pieza dentaria hasta la f echa que nos aporta este ti po de dat os sobre su uso como posible “útil de trabajo” , aunque se debe reiterar que no es posible determinarlo de forma defini tiva (Comunic ación oral de C elia Chaves R odríguez). Figura 8.159. Restos óseos humanos modificados de forma intencional de la UE 8 del Sector Occidental. Las datac iones ob tenidas e n esta U E es tán comp rendidas en tre el primer y el último te rcio de l IV y el último t ercio del V mil enio a.C., siendo el materia l arqueológ ico hallado cohe rente con tale s cronologías. ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN Se contabiliza n 18 fragmentos a m ano con un peso de 213 gr . Las superficies externas son de MBC (8) , BC (8) y BJC ( 2) siendo en las internas predominan te la BC (10) sobr e la BJC (5) y MBC (3). Las cocciones so n reductoras (6), alternante s ( 6), oxid antes (4) y de ner vio de cocció n (2); se observ an desgrasantes finos (5), medios (5), mu y gruesos (5), muy finos (2) e inapreciables (1). Los grosores de las par edes son medio s (10), f inos (6), grues os (1) y muy gru esos (1 ). En las superficies externas imp eran los col ores marrone s (12) sobre los negros (6) mientras que en la s internas, dom inan en la mis ma proporc ión las tonalida des de los neg ros (9) y los marrones ( 9) . CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 271 OTROS MATERIAL ALÓ CTONO Entre el mat erial alóc tono sin p resencia de m arcas o hu ellas que permitan dedu cir un posible uso o transformac ión antrópica, se contabiliza un total de 7 elemen tos con un peso de 842,5 gr , estando reflejadas sus dimens iones en la Tabla 8.66. Entre ellos t enemo s 3 fragmentos de cristal de roca (Fig. 8.160, nº 28, 81 y 85 respectiva mente), 2 cantos comple tos de material exógeno en roca básica, posiblemente basáltica verdosa (Fig. 8.160, nº 48), y marrón (Fig. 8.160, nº 99). Por último , se r egis traron 2 fragmen tos de cuarzo, uno de ellos recogido del interio r de l a estructura circula r de piedras, co ncretamente e l nº 123 (Fig. 8.160, n º 123 y 126 respectiva mente). Figura 8.160. Ma terial aló ctono sin retocar de la UE 8 del Se ctor Occidenta l. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 272 Tabla 8.66. RESTOS Ó SEOS HUMANO S Contamos con abundantes restos óseos humanos y gran diversidad de pa rtes anatómicas lle gand o a def inir la direcc ión d e la excavación 4 acumula ciones óseas (a cumulaciones óse as nº 11, 12, 1 3 y 14). FAUNA Se encuentran restos óseos de mesofauna y m icrofauna. CARBÓ N Estos restos aparec ían dispersos y m uy fragmentados en dif erentes cua drícula s de la ca vidad (A4, B5, C 5 y zona inte rior d e la es tructura circular C5-C6) sumando un p eso de 2 3,5 gr , de los cuale s 2 gr proceden d el recuper ado del interio r de la estruc tura circular (F ig. 8.161, A y B ). Figura 8.161. Re stos de carbón hallados en el interior d e la estructur a circu lar en cuadrículas C5- C6 (A) y en e l resto de la U E 8 (B) de l S ector Occid ental. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 8 DIMENSIONE S DE MAT ERIAL AL ÓCTONO SIN R ETOCAR Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 28 14,3 12,4 7 81 16,5 8,5 2,9 85 19,2 13,5 4,5 48 118 54 30 99 84 69 61 126 21 14 5 123 26 MÁX 21- MI N. 11 12 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 279 Figura 8.1 71. P lanimetrí a d e la UE 9 de l S ector O ccidenta l con l a localización de l ma terial a rqueológico. R ealizado a partir del dibujo de campo; las cotas en color verde se han obten ido de los dibujo s de campo y en color negr o de los diario s y memorias d e excavación. Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 280 ESTUD IO DEL MATE RIAL S e han contabi lizado 19 piezas arqueológ icas que se reparten entre cerámica prehistóric a , industria lítica tallada , una placa decorada, atípicos sin decoración y otros e lementos entre los q ue se incluyen el m ateria l alóctono, los restos ós eos humanos, la m icro y m esofauna, car bón , gasterópodos terrestres y ocre (Tabla 8.70). Como en las UUEE preced entes no es p osible determinar s i estos otros restos son pr ehistóricos o no . Tabla 8.70. CERÁMICA Esta UE proporc ionó un total de 2 f ragmentos con un peso de 28 gr (Tabla 8.71). Tabla 8.71. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 9 MATER IAL RECU PERADO MATER IAL PREHISTÓ RICO 5 Cerámica 2 Industria líti ca tallada 2 Placa decorad a 1 ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN 8 OTROS 6 Material alóct ono 6 Restos óseos hu manos PRESEN CIA Fauna (Macro fauna, meso fauna y micro fauna) PRESEN CIA Carbón PRESEN CIA Ocre PRESEN CIA Gasterópodos t errestres PRESEN CIA Muestras de sed imento PRESEN CIA TOTAL 19 CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OC CIDENTA L UE 9 CERÁ MICA PRE HISTÓRICA Perfil Complet o Bordes Arranques cuello-ga lbo Carenas SPS Bases Atípicos Fusayola TOTAL NO DECORADA 0 1 0 0 0 0 0 0 1 IMPRESA 0 0 0 0 0 0 1 0 1 TOTAL 0 1 0 0 0 0 1 0 2 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 281 -Cerámica no decorada Se cuenta con 1 fragmento de borde de labio redondead o, d irección ignota y diámetr o indeterminab le. Las superfi cies son de BC y el colo r es de la gama de los marron es; el fuego es alternante, l os desgras antes son muy finos y el espesor de sus pared es es de t ipo fino (Fig. 8.172 , nº 1077). - Cerámica deco rada Decoración impresa Se documenta 1 fragmento de atípico con superficies de BC y t onalidade s de la gama de l os marrones, cocción mixta de ner vio de cocc ión , grosor de paredes grueso y desg rasante de tipo medio; el di ámetro calculad o de la p ieza es d e 9,8 cm y su decora ción co nsiste en i mpresiones de trazos cortos verticales y horizontales (Fig. 8.172, nº 669). Aunq ue carece de labio, la cantidad de fragmento conservado ha permitido plantear que correspond e a una forma de ¾ de esfera con cuello. INDUSTRIA LÍT ICA TALL ADA (Tabla 8.72 ) Consta de 2 p iezas de mate rial selecto con un pes o total de 11,2 gr y cuyas d imensiones están representadas en la Tabla 8.73. Tabla 8.72. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 9 INDUST RIA LÍTICA TALLADA MATER IAL SELEC TO 2 Útiles 1 H S/R 1 TOTAL 2 Figura 8.172. C erámica pre histórica de la UE 9 del Sec tor Occident al. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 282 La primera pieza es un trapecio con su base mayor retocada y fabricado en sílex de color beige- grisáceo (F ig.8.173, nº 128) . En cuanto al material sin ret oca r contamos con un fragmento mesial de hoja en una posible corneana de co loración g ris verdosa (Fig. 8.173, nº 148 ). Figura 8.173. I ndustria lític a tallada de la UE 9 de l Sector Occid ental. Tabla 8.73. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 9 DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 148 40 22 8 128 13 5 2 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 283 PLACA D ECORAD A En la cuadrícula C6 se produjo el hallazgo de una placa decorada sobre c aliza , cuya s dimensione s oscilan entre los 7,5 cm de l ongitud, 6 cm de anc hura y 0 ,6 cm de espesor. La placa ha sido trabajada en su l ateral derec ho; el es tado de conservación de la pieza no e s ópti mo, por lo que los grabados se han visto afect ados, no obstante , se apreci a en el anverso una ca beza de cáprido de tendencia esque mática que se llevó a cabo de un solo trazo. En el reverso, se representaron dos pares de líneas paralelas en vertical y diagonal; en esta cara los grabados son más anchos y profundos. Se t rata de una pieza que podría presentar importante s paralelo s con motivos adscritos al arte rupestre preesque mático de cronología epipaleolítica (Domínguez, 2016-201 7, inédito: 55- 57; fig. 8.174 y 8 .175). Figura 8.174. Placa decorada hallada en cuadrícula C6 de la UE 9 del Sector Occiden tal. (Domínguez, 201 6-2017, in édito: 84). Figura 8.175. Placa decorada hallada en cu adrícula C6 de la UE 9 del Sect or Occidental . (Domínguez, 201 6-2017: 56 ) . CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 284 Las dataciones de esta UE abarcan desde finales del IV mi lenio a.C. hasta fecha s de finales del VI e inicios del VIII milenio a.C. Los restos ce rámico s y l a industria l ítica tallada son acordes a las dat as d el VI milenio a.C ., del mismo modo que la placa d ecorada es coherente c on datac iones del VIII mi lenio a.C. Es la fecha más reciente, de finale s del I V, la más discordan te con el material aportado. ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN En este nivel se han contabilizad o un total de 8 atípico s a mano sin dec orac ión que suman 48 gr de peso. Sus superficies externas exponen tratamien tos de MBC (3), BC (3) y BJC (2) siendo en las internas pred ominante la BC (4) sobre l a BJC ( 2) y MBC (2). Los f uegos son en su mayoría reductores (4), alternantes (2) y oxidantes ( 2). Los desgrasante s son finos (3), muy finos ( 2), medios (1), gruesos (1) y muy gruesos (1) y los es pe sores de las paredes son finos (3), medios (3), gruesos (1) y muy gruesos ( 1). En las superficies externas imperan los colores marrones (5 ) sobre los negros (3) mientras que en las internas , domina la gama de los negros (5) sobre los marrones (3). OTROS MATERIAL ALÓ CTONO Se con tabilizan en total 6 piezas que al canzan un peso d e 82 8 g r. Encontramos un canto fragmentado de pórfido dacítico o r iolítico de color marrón claro que present a una f ractura longitudinal de carácte r natural (Fig. 8.176, nº 144), un gabro ( Fig. 8.176, nº 31), 2 fragmento s informes de cristal de roca (Fig. 8.176, nº 64,118) y 2 fragmentos de cuarzo (Fig. 8.176, nº 121, 122). Las d imensiones de los ítems figu ran en la Tab la 8.74. Tabla 8.74. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 9 DIMENSIONE S DE MA TERIAL ALÓCTONO SIN RETOCA R Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 144 162 101 23 64 20 10,5 8 31 84 62 34 122 27 16 13 121 14 12 11 118 17 11 3,5 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 285 Figura 8.176 . M aterial aló ctono de la UE 9 de l Sector Occidental. RESTOS Ó SEOS HUMANO S Los restos ós eos humanos de es ta UE se unif icaron en la Acumu lación ósea 15. FAUNA Se recogieron restos de mes ofauna y mic rofauna, de terminándose la prese ncia de l agomorfos. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 286 CARBÓ N Este tipo de restos se encontraron di spersos en las cuadrícula s B4, C5 y C6 sumando un total de 18 gr de pequ eños fragmen tos (Fig. 8.177). OCRE Este m ateria l sól o se documentó en la cuadrícula D6 en l a ínfima cantida d de 3 gr en un único fragmento (Fi g. 8.178) Figura 8.177. R estos de carbón proced entes de la cuadr ícula C5 de la UE 9 del Sec tor Occidental (18 gr). Figura 8.178. Restos d e ocre procedente de la cuad rícula D6 de la U E 9 del Sec tor Occidental ( 3 gr). CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 287 GASTERÓ PODOS TE RRESTRES Suma un total de 4 gr y fueron l oca lizados en las cuadrículas A5, C5, C6 y D6 (Fig. 8.179, A y B). MUESTRAS D E SEDIMEN TO En estas últi mas cuadrícu las (A5, C5, C6 y D6) se tomaron muestras de sedimento (165 gr ) que proporciona ron restos de mi crofauna, c arbón y gasterópodos terrestres aún pend ientes de estudio. Además con tamos con var ios ítems a rqueológicos qu e se encuen tran ausen tes, desconoc iendo su ubicación o pa radero, no ha biéndose podid o estudiar y añadir en nuestro trab ajo de tesis. Tabla 8.75. INDUST RIA LÍTICA TALLADA , PULIMENT ADA Y/O MATERIAL ALÓC TONO AUSE NTE DE LA CUEVA DE LOS P OSTES CUEVA AÑO SECTOR CUAD RÍCULA UE Nº INVENTAR IO POSTES 2008 S. OCCI DENTA L B4 9 6 POSTES 2008 S. OCCI DENTA L B4 9 7 POSTES 2008 S. OCCI DENTA L B4 9 8 POSTES 2008 S. OCCI DENTA L B4 9 9 POSTES 2005 S. OCCI DENTA L A6 9 32 POSTES 2005 S. OCCI DENTA L B5 9 33 POSTES 2006 S. OCCI DENTA L C6 9 63 Figura 8.179. Restos de gast erópo dos terrestres procedent e de la cuadrícula C 5 (A) y de la cuadrícula D6 (B) de la UE 9 del Sector Oc cidental (3 gr). CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 288 8.1.11.- UE 1 0 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL Subyace a la UE 9 y es , según la dirección la dirección de la excavación, la primera de las UUEE atribuidas a grupos epipa leolíticos. No obstante, debemos señalar la presencia de un fragmento cerámico y la ausencia d e industri a lítica tal lada o de cualquier otro tipo de artefacto. Se caracteriza sedimentológ icamente por ser un nivel de tierra de coloración marrón rojiza y de t extura suelta, rasgos prácticamen te idénticos a los de l a UE anterior . Destaca la escasez de material arqueológ ico de toda índole y l a presencia de abundantes es peleote mas y acumulaciones de rocas sue ltas, as í como l a ocupación de un am plio espacio de las cuadrículas por una colada y c ostra caliza. De nuevo se interviene las cuadrículas ubicadas en el interi or de la cavidad (sur), siendo estas A4, A5, A6, A7, B4, B5, B5, B7, C5, C6, C7, D5, D6 y D7 ( Fig. 8.180 ) con una cota mínima inicia l entre -4,55 m (A6) y -4,56 m (B5, B6) y una m áxima final de -4,93 m (B5, B6), siendo la potencia estratigráfi ca máxima de 0,42 m (Fig. 8.188). Prácticament e la totalidad de la cuadrícula A4 estaba ocupada por cos tra caliza con un buzamien to de 30º hacia el fondo de la cavidad y con presenci a de numerosos espeleotem as ( estala ctitas, estalagmitas, columnas y b anderolas; f ig. 8.187 ) q ue, según indicaron lo s g eólogos, responder ían a posibles seísmos ( comuni cación oral de Hipólito Collado Giraldo ), y un nivel de piedras muy sueltas con un sedi mento m ucho más endu recido en la zona de contacto con la cuadrícula A5. E n la s cuadrículas A6 y B6 se excavó hasta llegar a la pared del fondo; los espeleote mas eran abundantes pero no así los clastos de cantos agudos, que di sm inuye ro n sensible mente respecto a las cuad rículas A5 y B5, apareciendo solo restos de fauna durante la intervención. La cuadricul a B4 tenía menos presenc ia de costra caliza, apareciendo espeleotemas en posición horizontal. En la cuadr ícula C6 se registró una concentra ción de piedras de pequeño y m ediano tamaño, observándose un se dimento más co mpacto en el que todavía se detectar on madrig ueras, mien tras que en D6 estaba suelto y existía una merma en el número de piedr as. C 5 termina ba a la cabe cera de esta UE y las cuadrícula s A7, B7, C7 y D7 en estos momentos est aban l imitad as por la pared de cueva, si bien en UUEE infrapuestas pudieron excavar se . La UE continuó excavándose hasta que l os espeleote mas y las pi edras dejaron de hace r acto de presenci a y el sedimento se tornó de grano más grueso y suelto. Todas estas cuadrículas aportaron r estos de fauna, microfauna y resto s óseos humanos. Figura 8.180. Cuadrículas excavadas en la UE 10 del Sect or Occide ntal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 295 No se conoce el para dero de las si guien tes piezas y, por tanto, no han podido formar parte del proceso de aná lisis. Tabla 8.77. 8.1. 12.- UE 11 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL Con respecto a esta UE los direc tores de la excavación se refieren a ella como el sedimento existente bajo la acumulación de piedras de la UE 10. La tierra estaba suelta, era de g rano fino y de t extura algo compacta, simi lar a la del interior del círculo de piedras que afloró en la UE 8. Se ex cavaron las cua drículas A4, A5, A 6, A7, B4, B5, B6, B7, C6, C7, D6 y D7 (F ig. 8.189), con una cota inicial mí ni ma de -4,83 m (cuadrícula A6) y una máxima de final de la UE de -5,13 m (cuadrículas B5, B6, C6 o D6), con una potencia estratigráfica máxima de 0,26 m (figura 8.196 ). La UE 11 pr oporcionó abundan tes restos de formaciones endoká rsticas fragmentadas y/ o partidas como con secuencia de posibles seísmos, como ya se indicó par a el caso de la UE 10. La cuadrícula A5 se encontraba muy contaminada por ser una zona de tránsito durante las campañas arqueológica s anter iores. La A 6 contaba con un sedime nto en el que se intercalaban pi edras de pequeño tamaño y fragmentos de espeleotem as , como se podía observar en la UE anterior. Se ex cavaron por comple to las cuadrícu las B4 y B5 y p or últi mo, en la cu adrícula B6 aparec ía un cambio de textura en el sedimento, volv iéndose este más granuloso y m enos apelmazado y en el que seguían apareciendo restos de espeleotema s ( sobr e todo en la zona ce ntral y hacia el cuadrante C6), m arcando este cambio sediment ario el final de la UE 11 y el inicio de la U E 12. Aunque desde la UE anterior, la 10, l os directore s del proyecto de investigación adjudican l as siguiente s UUEE al Epipaleolítico, hay que tener en cuenta la presenc ia de materiale s más reciente s como es el caso de cerámica. INDUST RIA LÍTICA TALLADA , PULIMENTADA Y /O MATERIAL AL ÓCTONO AUSE NTE DE LA CUEVA DE LOS P OSTES CUEVA AÑO SECTOR CUAD RÍCULA UE Nº INVENTAR IO POSTES 2005 S. OCCI DENTA L A5 10 34 POSTES 2008 S. OCCI DENTA L B5 10 21 Figura 8.189. Cuadrícu las excavadas en la UE 11 del Sec tor Occident al. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 296 Figura 8.190. Fot ografía de perfil este del S ector Occid ental hasta la U E 11. Image n cedida por H. C ollado. Figura 8.191. Montaje f oto gráfico de l as cuadrículas A5, A6, B5, B6 a inicios de la UE 11del Secto r Occidental. Realizado a pa rtir de las imágene s aportadas por H. C ollado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 297 Figura 8.192. Montaje f ot ográfico de l as cuadrícula s A6 y B6 en la UE 11 avanzada del Sector Occidental. Fotomontaje hec ho con las imágenes de H. C ollado. Figura 8.193. Montaje fotográ fico d e las cua drículas B4 y B5 en l a UE 11 avanzada del Sector Occidenta l. Realizados co n las imágene s cedidas por H. Co llado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 298 Figura 8.194. Fotografía de la cuadrícula C6 a inicios de la UE 11 del Sector Occidental. Imagen de H. Collado. Figura 8.195. Fo tografías de los espeleotem as procede nt es de las cuad rículas A4, A5, A6, B 4, B5 y B6 de la UE 11 del S ector Occid ental. Imág enes cedida s por H . Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 299 Figura 8.196. Plan imetría de l a UE 11 del Sector Occi dental con la localizac ión del material arqu eológico. Realizado a partir de los dibujo s de campo; las cotas en color verde se han obten ido de los dibujo s de campo y en color negr o de los diario s y memorias d e excavaci ón. Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 300 ESTUD IO DEL MATE RIAL De esta UE proceden un t otal de 3 elementos: industria l ítica tallada, una placa decorada y atípicos sin decora ción. A demás co ntamos con otros restos entre los qu e se encuentra n materia l alóctono , restos óseos hu manos, micr ofauna, fauna y carbón (Ta bla 8.78). Tabla 8.78. INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA Consta de 1 pieza de material selecto , con un peso total de 1 gr. Se trata una truncadu ra r ecta sobre hoja in completa, fa ltándole el talón y el bul bo; es de sílex g ris y cuenta con unas dimensiones de 2 5 mm de l ongitud, 8 m m de anchura y 2,5 m m de espeso r (Fig. 8.197, n º 143). Figura 8.197. I ndustria lític a tallada de l a UE 11 del Sector Occidenta l. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 11 MATER IAL RECU PERADO MATER IAL PREHISTÓ RICO 2 Industria líti ca tallada 1 Placas decor adas 1 ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN 1 OTROS 1 Material alóct ono 1 Restos óseos hu manos PRESEN CIA Fauna (Macro fauna, meso fauna, micro fauna) PRESEN CIA Carbón PRESEN CIA TOTAL 4 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 301 PLACA D ECORAD A En la cuadrícula A6 se loca lizó una placa de corada so bre arenisca de colo r marrón cl aro, es tando sus dimens iones comprend idas entre los 6, 2 cm de longitud, 4 c m de anchur a y 0,9 cm d e espesor y un peso de 27 gr. La placa se encuen tra muy concrec ionada, presentando en ambas superficies trazos cortos junto con l íneas paralelas e n el latera l izquierdo de una de sus ca ra s (Fig. 8.198) Figura 8.198. Pla ca deco rada hallada en la cuadrícul a A6 de la U E 11 del Se ctor Occide ntal. ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN Tan sólo se cuent a con 1 fragmento a mano sin deco rar con un peso de 61 gr. La sup erficie exterior es de MBC y BC en la interna, con color ación de la ga ma de los marrones en ambas; desgrasan te fino, espeso r de tipo medi o y cocción reductora. OTROS MATERIAL ALÓ CTONO Contamos con un fragmento inf or me de cristal de roca ( 2 gr), sin marcas ni puntos de impacto, con unas dimensiones de 15,5 mm de longitud, 8,3 mm de anchura y 9,1 mm de espesor (Fig. 8.199, nº 63 ). CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 302 Figura 8.199. Ma terial aló ctono de la UE 11 del Sector Occidental. RESTOS Ó SEOS HUMANO S Se documentó la presenc ia de estos res tos. FAUNA Se recogieron fragmentos y restos óseos fa unísticos ( mesofauna y m icrofauna). CARBÓ N Se cuenta con escaso s restos de muy pequeño tamaño proce dentes de las cuadrícu las B 4, B5, B6 y D6, sumando un total de 6 gr. MUESTRAS D E SEDIMEN TO Fueron t omad as de las cuadrícula s B6 y D6, alcanzan do un peso total de 166 gr, que permanece sin estudiar pe ro entre el qu e se encuent ran carbones, gasterópodos terrestres y microfauna. A continuación, enum eramos ciertas piezas arqueológ icas de las que se desconoce su paradero y no han podido formar par te del proceso d e estudio. Tabla 8.79. Por último, exponem os los resultados obte nidos por D. Stojanovski (2017, 2020) en los análisis de contenidos realizados a fragmentos cerámicos a mano en el marco de su proyecto de t esis doctoral (T abla 8.80). AÑO CUAD RÍCULA UE Nº INV REFER ENCIA CONTEN IDO 2009 A5 UE 11 916 POS64 Body - Cont. - Mod ern? [G albo- Contenido- ¿Lí pido modern o?] Tabla 8.80. Ce rámicas con análisis de con tenido (Sto janovski, 2017 : 124-125; S tojanovski, 2020: 334- 336). D atos ced idos por el auto r. INDUST RIA LÍTICA TALLADA , PULIMENTA DA Y/O MATERIAL ALÓC TONO AUSE NTE DE LA CUEVA DE LOS P OSTES CUEVA AÑO SECTOR CUAD RÍCULA UE Nº INVENTAR IO POSTES 2005 S. OCCI DENTA L A6 11 35 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 303 8.1.13.- UE 1 2 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL Esta UE presentaba una tierra muy suelta, de t extur a arcillosa y color marrón osc uro exc avándo se las cuadrículas A4, A5, A6, A7 , B4, B5, B6, B7, C5, C 6, C7, D5, D6 y D7 ( Fig. 8.200); las cota s m ínima s iniciales eran de -5,02 y -5,03 m (en l as cuadrícula s B4, A 5 o B5) y las f inales máximas de entre - 5,44 y - 5,50 m (en D6 y B7), es decir, una potenci a estratigráfic a máxima de 0,48 m (Fig. 8.209). En función de los datos tomados a pie de excavació n y que se relatan en el diario, se observan diferen cias entre las distin tas cuadrículas intervenidas. La A5 presentaba ese se dimento suelto que se endurec ía y compactaba a medida que se acercaba a l a costra sobre l a que se apoyaba la UE , con un buz amiento d e 25º hacia la pared interior de la cavidad y dond e aparecía un depósito de abundantes espeleotema s posiblemente por efecto de seísmos, como ya se indicó en las UUEE 10 y 1 1. En la B5 continuaban las formacione s endokárs ticas fracturad as, de gran tamaño y orienta das en dirección este-oeste con un buzamiento oeste, hacia la zona de pozo y una pequeña sala que se denom ina “Castro Verde”; el este de la cuadrícu la estaba ocupada por parte de la cos tra. En las A6, B6, C6 y D6 se observa ba n piedras sueltas y espeleotemas fracturado s ( ocas ionado, según l a dirección de la excavación, por la acción del pas o de l agua de es corrent ía hacia la zona interior de la cavidad) que se extendí an por t oda la zona y cubr ía una nueva acumulación ósea (Acumulació n ósea 16); en B6 las r ocas eran de gran tamaño, lo que permite deducir que se originaron por un posible derrumbe que sella ba parte de esa Acumulación ósea, presente en esta cuadrícula por un cráneo humano, deformado y con una trepanación, ubicado en la pared de l fondo. En torno al cr áneo no se encontraron restos óseos humanos pero en otras zonas de la cuadrícula si aparecieron huesos l argos que posiblem ente f ormaban p arte d e esa acumu lación ( un fémur, un posible húmero/ tibia y rótula) y baj o los cuales se recogieron restos de car bón para datación. Continuaban apareciendo restos óseos relacionados con l a Acumulac ión 1 6 , identificándo se tr es fragmentos de cráneo de pequeño tamaño que present aban cortes lineales de origen antrópico, ubicado en la zona de la columna estalag mítica presente en la cuadrícula D6 , cuya superficie de excavación se v io salpicada por zonas de costra muy endureci das y otras de tierra suelta. A nivel general, en todas estas cuadr ículas se produ jo un incremen to del número de espeleote mas hacia la pared del fondo y se observab a l a presencia de tierra suelta en la s áreas libres de cost ra caliza. Esta UE cuenta con 2 dataciones. La fecha más r eciente, 5571 -5468 cal BC a 2 σ ( Poz-9023 9 , 6550 ± 40 BP) se obtuv o de un diente humano localizado en la cuadrícula B5 y la m ás antigua , 6370-6080 ca l BC a 2 σ (P oz-14616, 736 0 ± 50 BP) s obre carbón de la cuadrícul a B6. Figura 8.200. C uadrículas e xcavadas en la UE 12 del Secto r Occidental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 304 Figura 8.201. Montaje fotográfico de las cuadrícu las B4, A5, B5 de la UE 12 del Sector Occidenta l. Elabor ado a partir de las imágenes de H. Collado. Figura 8.202. Fotogr afía de las cuadr ículas B4 y B5 de l a UE 12 del Sector Occidental. Realizada con las imágenes c edidas por H. C ollado. Figura 8.203. Fotogra fía de detalle de un gran espele otema fracturado en las cuadrícula s B4 y B5 de la UE 12 del Sector Occidental. Fa cilitada po r H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 311 Figura 8.211. Ma terial aló ctono sin retoque de la UE 1 2 del Sector Oc cidental. RESTOS Ó SEOS HUMANO S Como hemos indicado al comienzo de es ta UE, aparecie ron diferentes r estos óseos humanos, l a Acumulación ó sea 16. FAUNA Del mismo modo, se docu mentaron res tos faunísticos perteneciente s a mesofaun a y microf auna. CARBÓ N Se locali zaron frag mentos de pequeño tamaño mezcla dos con e l sed imento del estrato, recogido s de las cuadrículas A6, B6, C6 y D6 así como del nivel en general , sumando un total de 77,25 gr (Fig. 8.212 ). Figura 8.212. R estos de car bones de la UE 12 de l Sector Occ idental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 312 GASTERÓ PODOS TE RRESTRES Proceden de las cuadrí culas B4, A5, B 5 y de la li mpieza general de la UE, alcanza ndo un peso d e 11 gr (Fig. 8.213 ). Figura 8.213. R estos de ga sterópodos te rrestres de la cuadrícu la B4 (A) y de otra s cuadrícu las (B) de la UE 1 2 del Sector Occidental. MUESTRAS D E SEDIMEN TO Por últi mo, se toma ro n muestras de sed imento de las cuadrículas B4, A5, B5, B6, C6 y D6, donde se observó la presencia mezclada de gasterópodos terrestres, carbones y microfauna , en un total pesado de al menos 245 gr de muestra. Finalmente, deb emos resa ltar los resultados d e los anál isis de conten idos de la cer ámica a mano llevados a c abo en el marco del trabajo de tesis doctoral de Stoj anovski (2017 , 2020), cuyos resultados son (Tabla 8.82 ): AÑO CUAD RÍCULA UE Nº INV REFER ENCIA CONTEN IDO 2009 A5 UE 12 1008 POS63 Body - Cont. - Mod ern? [G albo- Contenido- ¿M oderno?] Tabla 8.82. Ce rámicas con análisis de con tenido (Stoja novski, 2017: 124-125; S tojanovski, 2020: 334- 336). D atos apo rtados por el au tor. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 313 8.1.14.- UE 1 3 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL Está infrapuesto a la UE 12 y superpues to a la UE 14. Se excavaron l as cuadr ículas A5, A6, B4, B5, B6, B7, C6, C7, D6 y D7 (Fig. 8.214) ; la UE tenía una cota inicia l mínima de -5,21 m (en la cuadrícula A5) y cota máx ima de base de -6,07 m (en la cuadrícula D6), sien do su p otencia estratig ráfica de hasta 0,96 m (Fig. 8.223). Teniendo en cue nta lo re cogido en el d iario de excavación se apreciab an características diferentes en las cuadrículas intervenidas. A sí, en las A5 y A 6 se practicó una limpieza superficial de tierra caída desde el perfil est e, finalizándose la intervención de la s cuad rículas en e sta UE , que pasa ron a ser zonas de tránsito. En la cuadr ícula B5 el se di mento era m uy suelto, de textura arcillosa y col ora ción marrón rojiz a y casi estéril en lo que a material arqueológico se refiere ; presentaba espeleotemas fracturados (banderola ) en el lado sur y con una inclinación de 30º en dirección noreste-suroe ste y en paralelo al es pel eotema localizado en B4-B5 en la UE 12. Gran parte del lado este de l a cuadrícul a se encontraba ocupado por tierra encostrada 21 que buzaba hacia el interior de la ca vida d, en dir ección sur . En las cuadrícul as B4, B5 y B6 fue apareci endo “ una z ona de zanja t ransvers al que se podría interpret ar como huella de pal eoarrastre ”, según consta en los diarios de excav ación, y q ue se dirigía ha cia el fondo d e la cavidad. En las cuadrí culas B6 , C6 y D6 se distingu ieron dos ni veles en esta UE: - Nivel de b ase 1. Sedimen to de tierra suelta, granulad a y con p resencia de piedras de gran tamaño entre l as que se intercalaban espeleotemas de mucho m ayor volumen que cualquiera de l as localizadas en UUEE anteriores. En l a zona sur de l a cuadríc ula B6 aparecieron f ormacion es t ipo pisolita de aspecto ter roso y gran uloso, mien tras qu e en D 6 afloraron estalag mitas caídas. En el diario de excavac ión se indic a que la pared sur de la cavidad podría haber sufri do una mayor disolución por el agua, sin que se es pe cifique con base en qué c riterio. - Nivel de base 2. De tierra suelta, arcillos a y de grano fino , buza ba hacia el interior de la cavidad y se extendía desde el cuadrante B6 hacia l os cuadrantes C6 y D6, precediend o a un nivel de piedras sueltas (UE 14) y otro de costra ( UE 15). Dicho nivel presentaba restos de fauna, rocas al óc tonas y pequeños fragmentos de hueso s humanos junto con piedras angulosas de mediano tamaño. En esta cuadrícula aparec ió un cráneo completo (D6), junto con huesos largos humanos (C6 y D6) depositado s sobre un ni vel de t ierra suelta tendente a la horizon talidad. En la cuadrícu la C6 en contacto con D6 se i dentific ó una posible mancha de carbón, presu miblemente d e enebro o conífera (según se especifica en el diario de excava ción) , de 0,45 m de longitud máxima, en t orno a l a que se encontraban disperso s re stos óse os human os como puede obse rvarse en la f igura 8.223. 21 Sedimento encostrado: Término en el diario de e xcavación qu e hace referencia a zonas de tierra endurecida y compactada por la descalcificación de la caliza por acción del ag ua. Figura 8.214. Cuadrículas excavadas en S. Occident al – UE 13. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 314 Esta mancha no se p uede i nterpre tar c omo un hogar ya que la tierra infrapue sta no estaba en ab soluto rubefactada, tratándose po r lo tan to d e carbones depositados de forma intencionada sin que su combustión se llevara a cab o in situ . Asimismo, a pare ciero n algunos fragment os de formaciones endoká rsticas acompa ñados de cantos de río redondeados de tamaño m edio. Al analizar detenid amente el material f otog r áfico correspondien te a las UUEE 8 a 13, nos dimo s cuenta de que l a estructura que comenzó a detectarse en la primera de ellas no per tenecía a esta unidad, ya que en las fot og rafías se apreciab a clara mente que la UE que r odea a la estructura es la 13. Al consultar con H. Collado la po sibilidad de que dicha estructu ra pertenec iese a esta últim a UE, éste no s confirmó nuestra obs ervación, que no consta en los diarios d e excava ción, de h echo, no hay referencia alguna a ella en lo corresp ondiente a la UE 13. Así, pues, la estructura circu lar de piedras , cuyo techo ap areció e n la UE 8 en las cuadrícu las C5 y C6, se const ruyó en la UE 13, en las mismas cuadríc ulas evidentemente , donde tiene su base. Estaba f ormada por un par de hileras de piedras en la zona sur y varias en el lado opuesto (Fig . 8.215). No se dispone de un plano en el que haya quedado reflejada la estructura ni de una fotografía de ella en l a UE 13, las que aportam os pertenecen a la UE 8 (Fig. 8.215). Sin em bargo, si se observa detenidamente el plano que hemos elaborado a partir del dibujo de ca mpo y del croquis b osquejado en el diario de excavación, se ap recia clara mente cómo en las cuadrícu las B7, C7 y D7 los restos ó seos humanos y l a mancha de carbón (de enebro o conífera a que nos hemos referido anteriorment e) se disponen formando un arco, es decir, rodeando a la estructura que había en C5 y C6. Aunque no podemo s interpretar la por falta de datos, nos resulta m ás que evidente una relación entre la citada estructura y la deposic ión de los rest os. Queremos destacar que, tras la exc avación de esta UE que nos ocupa, los directores de l a s intervenciones ar queo lógicas decidieron unificar los restos óseos pr oced entes de la UE 12 con los de la UE 13, considerándo los como una sol a acu mulación, la nº 16. El motivo de esta unión fue que los hueso s humanos procedentes de la UE 13 coi ncidían espacialm ente con los cráneos qu e aparecieron en la zona superior de la UE 12. Sin embargo, desconoce mos por qué no se hizo lo mismo con los r estos materiales de otras UE . Nosotros no los hemos unificado t ampoco pero , como verem os, no hay dif erencias sus tanciales. En esta UE contamo s con una datación sobre carbón procedente de l a cuadrícula D6 que arroja una fecha del 6420-6220 ca l BC a 2 σ (Po z-18774, 7 44 0 ± 50 BP). CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 315 Figura 8.215. Fot ografía de detalle de la estruc tura circ ular de piedra e n las cuadrí culas C5 y C6 d e la UE 8 del Sect or Occident al. Imagen de H. Co llado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 316 Figura 8.216. Fot ografía de deta lle de la bandero la y la posible zona de paleoar rastre en las cua drículas B5 y B6 de la UE 13 del Secto r Occidental. Imagen d e H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 317 Figura 8.217. Fotografía de las cuadrículas A5, A6, B5 y B6 en las cotas iniciale s de l a UE 13 del Sector Occ idental. Imagen cedida por H. Collado . Figura 8.218. Fotografí a de l as cuadr ículas B6, C6 y D6 del Ni vel de ba se 2 d e la UE 13 del Secto r Occidental. Im agen ced ida por H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 318 Figura 8.219. Fot ografía de detalle de los espele otemas fracturados en C6 en el Nivel de base 2 de la UE 13 de l Sector Occ idental. Imagen c edida por H. Collado. Figura 8.220. Fo tografía de detalle del cráneo human o localizado en la cuad rícula D6 en el Nivel de base 2 de la UE 13 del S ector Occiden tal. Imagen de H. C ollado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 319 Figura 8.222. Fotogr afía de las cu adrículas A6, B6, C 6 y D6 en las cot as f inal es de la U E 13. Imagen cedida por H. Collad o. Figura 8.221. Fotogra fía de detalle de la mancha de carbón localizada en C6 -D6 y los restos óseos humano s localizados en C 7-D7 del N ivel de base 2 de la UE 13 del Sector Occ idental. Imag en de H. Co llado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 320 Figura 8.223. Plan imetría de la UE 13 del Sector Occident al con la localización del material arqueológico. Realizado a par tir de los croqui s del diario de excav ación y los dibujos de campo; las cotas en color verde se han obtenido de los dibujos de campo y en color negro de lo s diarios y memorias de excavación. . Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 327 Figura 8.230. Planimetría de la UE 14 del Secto r Occidenta l con la localización de l material a rqueológico. Elaborado a partir de lo s dibujos de campo; las cotas en color verd e se han obtenido de los dibujos de campo y en color negro de los di arios y memorias d e excavación. . Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 328 ESTUD IO DEL MATE RIAL Se recupera ron un total de 4 í tems entre industria lítica tallada, industria lítica pul imentada y una placa con decoración. Además s e conser van otro tipo de restos como hu esos hum anos , microfauna, m esofauna, ca rbon es y muest ras de sedime nto (Tabla 8.84 ). Tabla 8.84. INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA En la cuadríc ula C6 contabi lizamos 2 ele mentos con un peso total d e 441 gr. El primero de ellos es un resto de talla sobre cristal de r oca con unas medidas de 14 mm de longitud, 8 mm de anchura y 2 m m de espesor (Fig. 8.231, nº 49). El segund o es un canto fragmentado, po siblemen te de alguna clase de bas alto de co loración marrón que pr esenta marca s de un posible golpe o extracción (Fig. 8.231, n º 44) ; mide 91 mm d e lon gitud, 83 mm d e anch ura y 69 mm de esp esor. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR OCCIDENT AL UE 14 MATER IAL RECU PERADO MATER IAL PREHISTÓ RICO 4 Industria líti ca tallada 2 Industria líti ca pulimenta da 1 Placas decor adas 1 OTROS Restos óseos hu manos PRESEN CIA Fauna y micro fauna PRESEN CIA Carbón PRESEN CIA Muestras de sed imento PRESEN CIA TOTAL 4 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 329 Figura 8.231. I ndustria lític a tallada de la UE 14 de l Sector Occ identa l. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 330 INDUSTRIA L ÍTICA PU LIMENTADA Contamos con una ú nica pieza indeterm inada, con un peso de 653 gr, proceden te d e la cu adrícul a C6. Se trata de una roca básica de tonalidad gris oscura, está comp leta y su sección es cuadrangula r. Presen ta marcas de abra sión t anto en am bas super ficies como en todos sus laterale s Sus medidas s on 127 mm d e longitud, 68 m m de anchu ra y 32 mm de grosor (Fig. 8.232, n º 45). Figura 8.232. I ndustria lític a pulimentada de la UE 14 del Secto r Occidenta l. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 331 PLACA D ECORAD A En la cua drícula D6, al exterior de la denominad a “Galería Castro Verde”, se documentó una placa de arenisca de color marrón claro con un peso de 28 gr, de f orma cuadrangular y unas medidas de 8,3 cm de l ongi tud, una anchura mínima de 1 ,8 cm y máxima de 3,9 cm y 0,6 cm d e espesor. Presenta en ambas caras grab ado s de trazos cortos en diferente s orienta ciones y agrupaciones ; m uestra concreciones en ambas caras y cuenta con surcos y/o arañazos recient es (Fig. 8.233, n º 3). Figura 8.233. Pla ca deco rada de la UE 14 del S ector Occide ntal. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 332 Las datacion es que se han o btenido de es ta UE la cuadr an en una cronología de l primer tercio del VII mi lenio a.C., no sie ndo diagnóstico e l material arqueológico aportado. OTROS RESTOS Ó SEOS HUMANO S Este tipo de r estos se uni ficaron con los encontrados e n las UUEE 12 y 13, forma ndo parte de l a Acumulación ó sea 16. FAUNA Además, se reg istraron re stos de mesofauna y microfauna. CARBÓ N Se recogiero n pequeños f ragmentos dispe rsos en las cu adrículas B6, C6 y D6 , s umando t an sólo 2 gr. MUESTRA D E SEDIMENT O En lo r eferent e a la toma de muestras de sedimento, se recogen 66 gr en l a cuadrícul a B6 pudiendo distinguir re stos de ca rbón, gasterópodos terrestres, microfauna y tierra . Estos resto s se encuentran en proceso d e estudio, no pudiendo apo rtar nuevos datos al respecto. 8.1.16.- UE 1 5 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL La i ntervenc ión arqueológ ica de esta UE, infrapuesta a la UE 14, se centró en las cuadr ículas B6, B 7, D6, D7, C7 y E7 (Fig. 8.234), con cot as iniciales mínimas de -6,29 m (C7) y máximas finales de -6,43 m (D6, D7, C7 y E7), obteniend o una potencia de 0,14 m (Fig. 8.240). Su sedimento era de consis tencia suel ta y lavada (exceptuando las zonas cercanas a la costra caliza , cuyo sedimen to era más compacto y endurecido) , textura arci llosa y de co loración ma rrón r ojiza os cura. En las cuadrícul as B6, B7 y D6 se excavó el sedimen to adherido a la columna es talagm ítica hasta localizar la costra caliz a (UE 16) que y a emergió e n D7. En C7 se retiró la acumulac ión de t ie rra suelta que quedaba tras aparecer la costra en el área este del cuadrante , documentándo se algun os restos óseos hu manos (mandíbulas y hu esos largo s). En las c uadrículas D7 y E7 el sedimento er a muy suelto, con piedras de mediano y gran tamaño y formaciones kársticas f ragmentadas (banderolas, estalagmitas, restos de columnas… ) que se extendían por toda el área excavada. En el diario de excavación se indica que esta acumulac ión de rocas y espeleote mas habría sufrido el lavado por el paso de agua, de forma que se había Figura 8.234 . C uadrículas excavadas en la UE 15 de l Sector Occ idental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 333 filtrado el sedimento de grano fino quedando el de tipo gr ueso. Arqueológic ament e se identificó una nueva a cumulación óse a repartida po r ambos cuadr antes (Acumu lación óse a 17). Esta UE tiene un a datación sobre carbón sin identifica r de la cuad rícula B6 co n fechas de l 6600 – 6420 C al BC a 2 σ (Poz – 18823, 76 30 ± 50 BP). Figura 8.235. Montaje fotográfico gene ral de l a cuadrícula B6 de la UE 15 del Sector Oc cidental. Realizado a partir de las imágenes fac ilitadas po r H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 334 Figura 8.236. Fo tografía ge neral de la cuadrícu la C 7 de la UE 15 del Sec tor Occident al. Imagen de H . Collado. Figura 8.2 37. Fo tografía de detal le de la cuadrícul a C7 de la UE 15 del S ector Occid ental; cedi da por H. Col lado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 335 Figura 8.238. Fo tomontaje de la cuad rícula D7 d e la U E 15 del Se ctor Occidenta l. Elabo rado c on las fotogra fías facilitadas por H. Collado. Figura 8.239. Fotogra fía de l a cuadrícula D7 de la UE 15 d el S ector Oc cidental con vistas a la zona de la cuadrícul a E7 y la “Gale ría Castro Verde”. Imagen facilitada por H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 336 Figura 8.240. Plan imetría de l a UE 15 del Sec tor Occid ental con la l ocal ización del m at erial arqueológico. Reali zado a partir de l os dibu jos de campo; las cotas en color verde se han obten ido de l os dibujos de campo y en color negro de los diarios y memorias de e xcavación. . Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 343 ESTUD IO DEL MATE RIAL En esta UE no se documentó material arqu eológico alguno, constatá ndose única mente l a presencia de resto s óseos humanos, m esofauna y m icrofaun a junto a fragmentos de carbón en la s cuadrículas C7 y D 7. Finalmente, debemos recalcar la existencia de m ateria l arqueológico cuya ubicación desconocemos y que, por lo tanto, no he mos podido es tudiar ni ana lizar. Tabla 8.86. 8.1.18.- UE 1 7 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL Esta UE, i nfe rior a la UE 16, se centró en la intervención de las cuadrículas localizadas en la zona in terior (suroes te) de l a cavidad, limitando con la “Galería o Sala Castro Verde” , excavándose las cuadrículas C7, D6, D7 y E7 (Fig. 8.247). La cota inicial m ínima era de - 6,61 m y la final máxima de - 6,90 m , es decir, tenía una potencia estratigr áfica máxima de 0,29 m (Fig. 8.2 54). El sedimento se caracterizaba por t ierra suelta, de textura arcillosa y l avada, de co lor marrón rojizo oscura, con pr esenc ia de abundantes espeleotemas fracturados (banderolas, columnas estalagmíticas, puntas de estalacti tas…). E n la UE se documentaron restos ós eos hu manos consi derados, por parte de los directores de l a intervenció n, como parte de l mismo individuo hal lado en la UE precedente, la 16, integrándose como una nue va Acumulación ó sea (nº 18). De este modo, ambas UUEE podrían considerarse y u nificarse co mo una única. INDUST RIA LÍTICA TALLADA , PULIMENT ADA Y/O MATERIAL ALÓCTONO AUSE NTE DE LA CUEVA DE LOS P OSTES CUEVA AÑO SECTOR CUAD RÍCULA UE Nº INVENTAR IO POSTES 2008 S. OCCIDENT AL C7 16 24 POSTES 2008 S. OCCIDENT AL C7 16 25 Figura 8.247. Cuadrículas excavadas en la UE 17 del S ector Occid ental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 344 En esta UE ex iste una da tación sobre un d iente humano de la cuadr ícula E7 con f echas del 3346 – 3011 C al BC a 2 σ (Poz-90216, 4460 ± 40 BP). Figura 8.248. Fot ografía de la cuadrícula D7 de la UE 17 del Sec tor Occidental. Faci litada por H. Collado. Figura 8.249. Fot ografía de la cuadrícula E 7 de la UE 17 del Sector Occident al; cedida por H. C ollado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 345 Figura 8.250. Fotografía lat eral de las cuad rículas D7 y E7 de la UE 17 de l Se ctor Occidental en dirección a la “ Sala o Ga lería Cas tro Verde”. I magen de H. Co llado. Figura 8.251. F otografía de detalle de los restos óseos (Acumulación 18) j unto a un canto alóctono y una gr an roca en la cu adrícula D7 en el nive l de base de la UE 17 del Sect or Occident al. Imagen cedi da por H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 346 Figura 8.252. Fotog rafía de detalle de l os cantos alócto nos encostrad os en las cuadrículas D7 y E7 en la base de la UE 17 del Secto r Occident al; imagen de H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 347 Figura 8.253. Fotografía de detalle d el perfil o este de las UUEE 17 y 18 del Se ctor Occidental. I magen facil itada por H. Collad o. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 348 Figura 8.254. Plan imetría d e la UE 17 del Sector Occ idental con la localización del material arqueológico. Elaborado a partir del dibujo de ca mpo; las cotas en color verd e se han obtenido de los dibujos de campo y en color negro de los di arios y memorias de excavación. . Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croquis y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 349 ESTUD IO DEL MATE RIAL Se documentó la presencia de restos óseos humanos, fauna y microfa una, fr agme ntos de carbón y muestras de s edimento, sin existir cons tancia d e piezas o a rtefactos diagnós ticos de cronolo gías históricas, pro tohistórica s o prehistór icas. Los restos de carbón proceden d e las cuadríc ulas D7 y E7, sumando un total de 20,5 gr en forma de pequeños fragme ntos disgregado s. Además, se tomaron muest ras de sedim ento (9 gr) de las c uadrículas C7 y D 7, donde se obser vó la presenci a de restos de mesofauna, microfauna y ga sterópodos terrestres. Este tipo de material, como ya se ha hecho referenci a en anteriores UUEE, está pendient e de est udio, por lo que no podemos aportar más informa ción. Las fechas obtenidas para est a UE son cronologías del últim o tercio del IV milenio a.C., no teniendo material arqueológico que confirme tal data; sin embargo, esta datació n resulta más reciente que l as aportada s en las UUEE p recedente s. 8.1.19- UE 18 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL Se trata de un a U E con una ti erra mucho más co mpacta y seca, de t extura poco arcil losa y granulosa de color marrón rojizo oscuro, un sedimento muy diferente al de la UE supe rpuesta, la 17, contando en añadid ura con la disminución del tamaño, el número y la concentra ción de piedras y de resto s estalagmíticos. En esta UE 18 se excavaron las cuadrículas D7 y E7 con una cota mínima superior de -6,90 m y una inferior m áxima de -7,15 m en l a zona de tr ansición a la UE 19, teniendo una potencia de 0, 25 m (Fig. 8.255). Junto a la columna estalagmítica y una concentració n en bloque de estalactitas apareció una nueva acumulación de restos óseos humanos, en su mayoría huesos largos, deno minada Acumulación 1 9. Figura 8.255. Cuadrícul as excavadas en l a UE 18 del Sec tor Occident al. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 350 Figura 8.256. Fotog rafía de l perfil este de las UU EE 17 y 18 del Sector Oc cidental. I magen de H. Co llado. Figura 8.257. Fotog rafía de det alle de la UE 18 en el perfil este del Sec tor Occiden tal. Fotograf ía facilitada po r H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 351 Figura 8.258. Fot ografía panorá mica de las UU EE 18, 19 y 20 d el Secto r Occidental en la zona sur de la cavidad. I magen cedid a por H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 352 Figura 8.259. Plani metría de la UE 18 del Sector Occidental con la localización d el materi al arqueológic o. Elaborado según los croq uis del diario de excavac ión; las cotas en color verde se han obtenido de los dibu jos de campo y en color negro de los diarios y memorias de excavación. . Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 359 8.2.2.- UE 1 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL Bajo la UE 0 o Nivel Superf icial se encuentr a la UE 1. Las intervencione s de esta UE 1 se lleva ro n a cabo en las ca mpañas de los años 2013, 2014, 201 8 y 2019. Se caracteriza estr atigráficamen te por un sustrato suelto y, en algunos cuadrant es, polvoriento (I1 ), arcilloso, muy húmedo y de color marrón rojizo oscuro. Se encon traba claramente muy bioturb ado con abundante s raíc es y madrigueras (q ue llegan a atravesa r el corte), junto con la presenci a de r ocas de pequeño tamaño de material al ócto no (cantos de río y jaspe) , así como clastos calizo s de pequeño y m ediano tamaño fracturados, además de es peleote mas f ragment ados con poca inclinación y sin ori enta ción preferente . En est a UE se excavaron las cuadrículas I1, J0, J1, J2, J3, K0, K1, K2, K3, L0, L1, L2 y L3 (Fig. 8.269). Presentaba una cota superior máxima de 449.503 e inferior mínima de 448.723, teniendo una potenci a estratigráf ica m áxima de 0,78 m e n la cuadrícula K1. L as cotas de l as distintas cuadrículas pueden conocerse en las f igura s 8.279 y 8.280). Debemos destacar algunas característic as particulares en ciertos cuadrantes de esta UE . En los cuadros L0 y L1, cerca de la f ormaci ón estalagm ítica de columnas o postes, el sedimento estaba cubierto por una fina capa de cost ra ca liza de consistencia dur a, bas tante lisa en la superficie y de 1 cm de espeso r (UE 0) ; en L1 com enzó a aparec er l a colada que d escendía hasta encontrarse con un conjunto de pied ras c oncrecionad as que se documen taron también en L2. Tanto en est a úl tima cuadrícula como en K2 el sedimento era más compact o y aparecía adherido a una conc entración de piedras co ncrecionadas. La s rocas de tipo calizo y las madrigueras e ra n más abundantes en l as cuadrículas J1 y K1, zona donde, ade más, apa rec ió un a alineac ión dispe rsa de cantos de c lastos agudos de mediano tamaño y algún fragmento de colada en dirección 85º a 265º. Se trataba de piedras de gran tamaño qu e seguían la lín ea de colada q ue aparec ió en l a pared nor te de la cavid ad. En las cuadrículas J2 y K2 surgió un gran bloque de caliza que ocupaba gran parte de la cuadrícul a en su mitad oes te, lo calizándose en es tas c uadrículas un importante conjunto de p iedras de mediano y pequeño tamañ o que conformaban par te del relleno del nivel. La colada de la pared norte comenzó a afl orar entre las cuadrícula s K1 y K2, apareciendo un desnivel o escalón en dicha colada, de forma que se pensó que t al vez pudiera localizarse también en UUEE inferiores ; además, también se podía definir en e st a UE 1 el contacto de colada entre los cuad rantes K2, L2 y L3. En las cua drícul as de K3, L3 y J3 se apreciaba una superposición de coladas. La pri mera d e estas c apas e ra más mac iza y se asentaba sobre otra más f rágil y fina que pudo romperse, estand o ambas separada s por una p equeña capa de tierra. En las cotas inferiores comenzó a aparecer costra caliza bajo la que se localiza ro n el resto de las UUEE que pudi eron defin irse. Figura 8.269. C uadrículas e xcavadas en la UE 1 del Sect or Oriental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 360 Figura 8.270. Panor ámica de cuadr ículas de la UE 1 del Secto r Oriental al i nic io de la excavación. Ced ida por H. C ollado. Figura 8.271. Pano rámica d e las cuadrículas J2, J3 y K 2 al inicio de la UE 1 de l Sector Oriental. Ced ida por H. Col lado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 361 Figura 8.272. Fot ografía de detalle de la cuad rícula K2 a inicios de la exc avación de la UE 1 del Sector Orien tal. Cedida por H. Collado. Figura 8.273. Fo tomon taje de detalle de la cu adrícula K0 al inicio de co ta de la U E 1 del Secto r Orienta l. El montaje se h a realizado a partir de las fotografía s cedidas por H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 362 Figura 8.274. Fot ografía de detalle de la cuad rícula K2 de l a U E 1 del Secto r Oriental. Fotogr afía cedida por H. C ollado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 363 Figura 8.275. Fot ografía de detalle de la cuad rícula J2 en cotas medias de la UE 1 del Sector Oriental. Fo tografía cedida por H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 364 Figura 8.276. Fotografía de detalle de la cuadrícula J1 en cotas medias de la UE 1 del Sector Oriental. En l a zona inferior izquierda se observa una posible madriguera. Fotog rafía ce dida por H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 365 Figura 8.277. Fot omontaje de la pano rámica de de talle de las cu adrículas J2, J3, K2 y K3 en la ba se de la UE 1 del Sect or Orienta l. Real izado a par tir de las imá genes cedidas por H . Colla do. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 366 Figura 8.278. Fotomontaje de detalle del perfil de la UE 1 de l Sector Orienta l. Llevado a cabo con las fotografías c edida s por H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 367 Figura 8.279. Pla nimetría c on las cotas de las d istintas cuadrículas in tervenidas en la UE 1 del Sector Or iental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 368 Figura 8.280. Planimetría de la UE 1 del Sector Oriental a finales de la campaña del año 2013, con la localizac ión del material arqueológico. Las cotas en color verde se han obtenido de los dibujos de campo y en color negro de los d iarios y memorias de exc avación. Cuadrículas de las que se cuenta con plano, croqu is y/o dibujo de dispersión d el material. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 375 Figura 8.281. C erámica hist órica y protohistó rica de la UE 1 del S ector Orien ta l: frag mentos de Terra Sigila ta , vasos de Par edes Finas . CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 376 Figura 8.282. C erámica hist órica y protohistó rica de la UE 1 del S ector Orienta l: fr agmentos de terracota, vas os de Paredes Finas y cerá mica vidriada. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 377 Figura 8.283. Fra gmentos d e lucernas d e la UE 1 de l Sector Or iental UE 1. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 378 Figura 8.284. Fra gmentos d e lucernas d e la UE 1 de l Sector Or iental. VIDRIO Se recupera ron 14 fragmentos de vidrio, con un peso de 9 ,5 gr . Se reparten entre 13 atípicos y 1 arranque de cuello y galbo. Presentan un grosor de par edes muy fino (entre 1 -2 mm) y de coloración transparente con tonalidad verdosa en 6 de los fragmentos. Tod os los fragment os podrían pertenecer al mismo elemento, un posible ungüentario de época r oman a (Fig. 8.285, nº 12). MONE DA En la cuadrícula K0 se encontró una moneda. Pesa 13 gr y mi de 31 mm de di ámet ro. Se trata de un As de época altoimper ial (Fig. 8.285, n º 28),tratándose po siblemente d e un As de Claudio I. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 379 Figura 8.285. Eje mplar de vidrio (Nº 12) y d e moneda (Nº 28) de la UE 1 del Sector Or iental. MATER IAL PROTOHIS TÓRICO - Cerámica a torno Contamos con 4 fr agment os de ce rámica a torno d ecorada que alcanzan un peso d e 23 gr . Distinguimos 2 bordes de labios redondeado-apun tado y semipl ano, direcci ón saliente y diámetros de entre los 11 y 16, 8 cm. Las superficies externas son de BJC (2) y BC ( 2) y en la s internas exclusivam ente de BJC (4) con colo raciones predominant es de la gama de l os marrone s en amba s superficies (3) sobre la de los negros (1); las cocciones son oxidantes (3) y reductoras (1), los desgrasan tes son inapreciable s (2), muy finos ( 1) y finos (1) y el espesor d e las p aredes e s medio (3) y muy fino (1). Entre los motivos decorativos destaca la pintura a bandas rojas en las superficies externas (Fig. 8.282, nº 1998) e internas de la pi eza ( Fig. 8.281, nº 2468, 1977) , pudiendo recono cer, por úl timo, un eje mplar de cuenco hemisférico (Fig. 8.281, nº 2468). - Cerámica a mano Junto a estos ítems debem os incluir 2 fragmentos de cerámica a mano con un peso de 18 gr : 1 borde y 1 base. El borde pertenece a un al abastrón de pequeñas dimensiones, según podemos apreciar por la anchura de su boc a y la orientac ión del borde, con l abio redonde ado-apuntado, dire cción salien te y un di ámetro d e 6, 4 c m (F ig. 8.286, nº 2910). La base es de tipo convex a con un diá metro de 4,8 cm y perteneciente a una posible copa de tamaño reducido (Fig. 8.287, nº 2467). Ambos í tem s presentan tratamientos externos de MBC ( 1) y BJC (1) e i nternos de BC (1) e ignotos (1), con coloracione s de la gama d e los negro s (1) y los marrones (1) en a mbas sup erf icies. Las coccione s son reductoras (2), l os desg rasantes son gruesos (1) y muy gruesos (1) y el grosor de las paredes es muy grueso (1) y med io (1). CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 380 MATER IAL PREHISTÓ RICO Este material, como se refleja en la Tabla 8.87, consta de un total de 38 piezas, que se reparten entre ce rámica prehistórica , industri a lítica tallada, industria ornamen tal e i ndus tria ornamen tal sobre malacof auna. CERÁMICA En cuanto a la cerámica prehistórica, se contabilizan en este nive l 26 fragment os, cuyo peso alcanza los 662,5 g r (Tabla 8.90). Tabla 8.90. -Cerámica no decorada Consta de 23 f ragmento s: bordes ( 20), arranques de cuello y galbo (1 f ragment o; fig. 8.287, nº 2476), carenas (1) y bases (1 ). Entre los bordes encontramos predominio de los semi planos (6), seguidos de los redondeados (5), redondeado-apu ntados ( 4), planos ( 3), apun tados (1) y labiados al interior (1); l as d irecciones son en su mayoría salientes ( 4), seguidas de las rectas (3) y entrantes (2), no pudi éndose determinar la dirección de 11 elementos. Los diámetros que se han obtenido de estas piezas engloban todo tipo de di mensiones, enco ntrando el ementos d e pequeño (1), med iano (1) y g ran tamaño (5 ), con diámetros desde 9,6 cm a los 26,6 cm, además de indete rminables (15). En el conjun to hemos podido determinar un total de 5 fragmen tos de vasijas de gran tamaño, superando los 15 cm de diámetro. El t ratam iento de l as superficies externas es de BC (1 1) seguidos de BJC ( 7) y MBC (5) mientras que las superficies internas predominan los de BC (1 1) continuando con la BJC (7) y MBC (4) siendo muc ho menor e l número de elementos ignotos (1). Los de sgrasantes so n en su mayoría muy grueso s ( 8) junto con gruesos (5), medios (4), muy finos (4) y finos (2). El espeso r de las paredes es en su mayorí a de tipo muy grue so (9) seguido de los es peso res medios ( 5), gruesos (5) y finos ( 4); la coloración de las superficies pertenece en su mayoría a l a gama de l os marrones en ambas superficies (14) frente a l a gama de los ne gros (9). Entr e las bases, destacan las planas, con 2 ejemp lares ( Fig. 8.287, nº 2351; cabe des tacar la presencia de huellas de fuego ambas super ficies de 2 f ragmentos. Para finalizar, entre las formas, cont amos con 1 ejemplar de cuenco hemisférico (Fig. 8.286, nº 2248), 2 vasijas de ¾ de esfera sin cuello (Fig. 8.286 , nº 1923, 2897), 1vasija de ¾ con cuello (Fig. 8.286, nº 2475), 1 cuenco de ¼ de esfera con una l igera carena (Fig. 8.286, nº 2908) y 1 cuenco de forma troncoc ónica (Fig. 8.286, nº 2469), CUEVA DE LOS POSTES SECTOR ORIENTAL UE 1 CERÁMICA PREHISTÓRICA Perfil Completo Bordes Arranques cuello-galbo Carenas Bases Atípicos TOTAL NO DECORADA 0 20 1 1 1 0 23 DPA 0 2 0 0 0 0 2 INCISA 0 1 0 0 0 0 1 TOTAL 0 23 1 1 1 0 26 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 381 Figura 8.286. C erámica pre histórica de la UE 1 de l Sector O riental . CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 382 Figura 8.287. C erámica protohi stórica y prehis tórica de la UE 1 d el Sector Or iental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 383 -Cerámica decora da Los 3 fragmen tos presentes se repa rten entre ce rámica con de coración DPA (2) e i ncisa (1). Decoración P lástica Ap licada (DPA) Este tipo de decorac ión es la especie m ás n umerosa de este conjunto con un total de 2 e jemplares de bor de. Los labios son semiplanos (2) y sus direcciones son rectas y salient es; el diámetro qu e ha podido dete rminarse pertenece a un recipiente de gran tamaño (21 ,4 cm). Las superficies muestran tratamientos de BC ( 1) y BJC (1) en las superficie s externa s y de MBC (2) en l as internas. La cocción es exclusivamen te reductora, l os desgrasant es hallados son gruesos (1) y finos (1) y con espesor de paredes de tipo medio ( 1) y m uy grueso (1 ). El color de ambas superficies m ues tra un equilibrio entre la gama de los negros (1) los marrones (1). Las decoracione s consisten en mamelones, en un caso se trata de un mamelón elíptico a l a altura del borde de una vasija hemisf érica de gran tamaño (F ig. 8.288, nº 2065) y en otro de los casos la decoración co nsiste en pas tillé que se aplicó en el bo rde de la va sija (Fig. 8.288, nº 2502 ). Decoración incisa Se trata de la especie decorativa minoritaria, contando exclusivamente con 1 ejemplar de borde de labio redondeado con dirección y diámetros ignotos. Presenta trata miento de MBC en su superficie externa y de B C en su superficie interna; las coloraciones de ambas supe rficies pertenecen a la ga ma de lo s negros. Su coc ción es reductora, su desgras ante medio y el gro sor d e sus pa redes e s fino. El ejemplar presen ta inc isiones cua drangulares en la car a inte rna (F ig. 8.288 , nº 2506). Figura 8.288. C erámica prehis tórica de Secto r Oriental U E 1. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 384 INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA (Tabla 8.91 ) Está formada po r 5 elemen tos con un peso to tal de 6,5 gr. Toda s las dimens iones de la s piezas pueden ser con sultadas en la Tabla 8.92. Tabla 8.91. En cuanto al material selecto, contamos con 2 elementos. Entre los útiles, cab e destacar una escotadura doble sobre un fragmento de microlámina en sílex beige, con talón diedro y bulbo marcado (F ig. 8.289, nº 15 4). Asimismo, dentro del material selecto hay que menc ionar un fragmento dis tal de l ámina de sílex beige sin retoqu e (Fig. 8.28 9, nº 155). Entre el material no selecto cabe destacar la presenc ia de 3 elementos: un r esto de talla de sílex de color grisáceo, con córtex de tercera gene ración (Fig. 8.289, nº 157) y 2 desechos de talla , ambos son lascas completas y en sí lex, en un caso negro (Fig. 8.289, nº 180) y en el otro gris patinado (Fig. 8.289 , nº 18 3). Tabla 8.92. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR ORIENTAL UE 1 INDUST RIA LÍTICA TALLADA MATER IAL SELEC TO 2 Útiles 1 H S/R 1 MATER IAL NO SELE CTO 3 Restos de Ta lla 1 Desechos 2 TOTAL 5 CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR ORIENTAL UE 1 DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 154 21 MIN. 6- MAX. 9 4 155 25 6,5 2 157 11,6 12,8 1,6 180 17,1 14,9 3,1 183 20,8 14,5 4 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 391 MALACOFA UNA MARINA En la cuadrícula J3 de esta UE se documentó una conc ha (valva) completa posiblemen te de Pecten sp , de co loración ocre-blan quecina; pesa 16 g r y tien e unas di mensiones de 56,8 mm de longi tud, 56,5 m m de anchu ra y 2,7 mm de espesor. Como se aprecia clara mente en la fotografía (Fig. 8.294, nº 17 ) carece de per foración y de inicio de és ta. Figura 8.294. Ejemplar d e malacofaun a marina procedente de cuadrícula J3 de la UE 1 del Secto r Oriental. Para fina lizar, se exponen aquellos r estos arqueo lógicos que no han sido localizados y, por tanto, no se ha pod ido acometer su estudio (Tab la 8.96 ). CERÁ MICA (A MANO, A MOLDE, A TORNETA Y A TORN O) AUSENTE DE LA UE 1 DE L SECT OR ORIENTAL D E LA CUEVA D E LOS POSTES CUEVA AÑO SECTOR CUAD RÍCULA UE Nº INVENT ARIO POSTES 2018 S. ORIENTAL K1 UE 1 2377 POSTES 2018 S. ORIENTAL J1 UE 1 2512 POSTES 2013 S. ORIENTAL K2 UE 1 1937 Tabla. 8.96. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 392 8.2.3. - UE 2 CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL La UE 2 de este sector se excavó en l as campañas 2014, 2018 y 2019. Se defin ió como un estrato de sedimento de color m arrón castaño, textura terrosa, m uy granulosa y consistencia compacta, siendo un ni vel muy calcificado y endurecido sin llegar a estar encostrado, pero que descansaba sobre una costra de caliza (UE 3). El ni vel buzaba en el sentido de la colada, en dirección noreste ( 40º ) – suroeste (220º), hacia la zona más profunda de la cavidad, que se encuentra en e l Sector Occidental, junto a la gran columna estalagmítica de las cuadrículas C5 y D5. Se observó la presenc ia abundante de raíces, madrigueras y clastos de cantos agudos de pequeño y mediano tamaño, así como material alóctono ( cantos de río) pegados encima de la costra caliza que le servía de base. Las cuadrículas excava das en la UE 2 son I1, J1, J 2, J3 , K1 y K2 ( Fig. 8.295), con una cota superior máxima de 448.972 e inferio r mínima de 448.711, con tando con una potenci a estratigráfic a máxima de ha sta 0,26 m en la cuad rícula J3 (Fig. 8.299). Cabe des tacar en la cuadr ícula K2 l a exis tencia d e una colada que descendía haci a J2 con ruptura abrupta, compactánd ose su sedi mento en la zona de co ncentración de rocas concre cionadas junto a la cuadrícu la L2. De i gual forma, la cu adrícula J2 presentaba partes con el sedimento de consistencia m ás suelta y gr ánulo fino en tre zon as de tierra compa cta, apreciándo se en el es te del cuadrante l a costra caliza, m ientras que en la zona sur se observaba el sedimento encostrado. Se extra jo el bloque de piedra con orient ación este-oeste que se encontraba entre las cuadrículas J2 y J3, y que podía aprecia rse en la excavación de la UE 1. Esta cuadrícula en concreto estaba completa mente atravesada por madrigue ras que seguían dirección sureste-norte, con una posibl e continuació n con orientac ión norte-norest e. Figura 8.295. C uadrículas e xcavadas en la UE 2 del Sector Or iental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 393 Figura 8.296. O rtofoto de la UE 2 en el Se ctor Orienta l. Abajo se aprec ia la estruc tura metálica qu e marca e l recorrido d e la cueva. Cedi da por H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 394 Figura 8.297. Montaje fotográfico de detalle de la cuadrícula J2 en la UE 2 del Sector Orien tal. Elaborado con las imágenes c edidas por H. C ollado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 395 Figura 8.298. Fot ografía de detalle del perf il del Sector Orienta l entre las UUEE 0 y 3. Imagen de H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 396 Figura 8.299. C uadrículas interven idas con las cot as en la UE 2 d el Sector Or iental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 397 ESTUD IO DEL MATE RIAL De esta UE proceden un total de 85 piezas consisten tes en cerámica histórica, prot ohi stórica, prehistórica , i ndust ria lítica tallada y atípicos sin decoración (Tabla 8.97). Ademá s se conservan restos óseos humanos, material alóctono, f auna (mesofauna y microfauna), junto con unos escaso s restos de carbones y gasterópodos t errest res . Como venimos indicando, en el caso de estos últimos no resu lta fácil determinar si son o no prehistóri cos, sobre todo en l o que atañe a los gasterópodo s terrestres. Tabla 8.97. MATER IAL HISTÓRICO CERÁMICA La suma de ce rámica en este nivel e s de 9 fragmentos con un peso de 56 gr (Tabla 8.98 ). Tabla 8.98. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR ORIENTAL UE 2 MATER IAL RECU PERADO MATER IAL HISTÓRICO 9 (10,58%) Cerámica 9 (10,58 %) MATER IAL PROTOHIS TÓRICO 1 (1,17%) Cerámica 1 (1,17%) MATER IAL PREHISTÓ RICO 12 (14,11) Cerámica 11 (12,94 %) Industria líti ca tallada 1 (1,17%) ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN 60 (70,58%) A torno 2 (2,35%) A mano 58 (68,23%) OTROS 3 (3,52%) Material alóct ono 3 (3,52%) Restos óseos hu manos PRESEN CIA Fauna (Macro fauna, meso fauna y micro fauna) PRESEN CIA Carbón PRESEN CIA Gasterópodos t errestres PRESEN CIA TOTAL 85 (100%) CUEVA DE LOS POSTES S. ORIENTAL UE 2 CERÁMICA HISTÓRICA Borde Arranque de cuello y galbo SPS Base Atípicos Disco de lucerna Pico de lucerna Peana de terracota Atps. de lucerna o terracota TOTAL NO DECORADA 0 0 0 0 0 0 0 0 4 4 BARNIZ Barniz rojizo 0 0 0 0 0 0 2 0 0 2 RELIEVE 0 0 0 0 0 2 0 1 0 3 TOTAL 0 0 0 0 0 2 2 1 0 9 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 398 - Cerámica no de corada Se registraron 4 atípicos de lucerna o terracota, siendo esto s elemen tos diagnóstic os de cerámica histórica. Los tratamiento s en ambas superficies son de BJC (4) con coloraci ones de la gama d e los marrones (1) y de los blanquecino s (3), con cocciones oxidant es (4), desgrasantes inapreciables (4) y groso r de las pa redes de tipo f ino (1) y muy f ino (3). -Cerámica decora da Contamos con 5 f rag mentos de cerámica a torno y molde decorad a con barniz rojizo (2) y en relieve (3). Decoración en relieve Es la primera especie decorativa en número, estando presente en 3 fragmento s: 2 discos de lucerna y 1 peana de terracota. El tratamien to de las superficies es exclusiv amente de BJC en todas las piezas ( 3), siendo de igual m odo l a colo ración blanquecin a exclusiva en ambas superficies en todos los fragmentos. Los f uegos identificados son únicamen te oxidantes ( 3), los desgrasante s son inapreciables (3 ) y el espesor de las paredes es de tipo m uy fino ( 2 ) y grueso (1). Entre los motivos decorativos enc ont ramos d ecoración en relieve con motivos indeterminado s sobre disco s de lucerna (Fig. 8.300, n º 2100 y 2102- 2) y en una p eana de terracota (Fig. 8.300, nº 878 ) con un diámetro cal culado de 10,4 cm. Decoración con barniz Esta espec ie está r epresent ada por 2 picos de lucernas. El tratamiento de las superficies externas e interna s es de BJC tanto al exterior como al in terior (2). La cocción es oxidante en ambos fragmentos; los desgrasante s son i napr eciables ( 2) y el gr osor de las paredes es de tipo m uy fino (2). La colo ración de las superficies tanto al exterior como al interior es de la gama de los blanquecinos ( 2), apreciánd ose en ambas piezas la aplicación de barn iz rojo. Entre las formas de recipientes id entificables e ncontramos luce rnas de volutas del siglo I a. C. (Fig. 8.300, nº 2210 y 2252). Figura 8.300. C erámica hist órica de la UE 2 del Sector Orienta l: lucernas y terracotas. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 399 MATER IAL PROTOHIS TÓRICO CERÁMICA Se cuenta exclusivamen te con un fragmento ce rámico a mano con un peso de 28 gr. Es una base plano-convexa con un d iámetro de 6 cm caracter ística de la II Edad del Hierro. Presen ta tratamientos de BJC y coloración d e la ga ma d e los marrones en amb as super fi cies; la cocción es reductora, el desgrasa nte muy grueso y el espesor de las paredes muy grueso (F ig. 8.302, nº 2084). MATER IAL PREHISTÓ RICO Entre el mate rial adscri to a esta cr onología con tamos con un t otal de 12 piezas ent re cerámica e industria líti ca tallada (Tabl a 8.97 ). CERÁMICA La su ma d e cerá mica p rehistórica en este n ivel es de 1 1 fragmentos con un peso de 431 gr (Tab la 8.99 ). Tabla 8.99. -Cerámica no decorada De esta espec ie contamo s con 10 fragmentos, que se reparten e ntre 9 bordes y 1 carena. Los bordes de este conjunto presentan labios redondeado s (4), redondeado-apunt ados ( 3), redondeados ligeramente engrosados (1) y apun tados (1) . Las direcciones son ent rantes ( 4), salientes (3), rectas ( 1) y entrantes ( 1) e ignotas (1). Los diámetros calculados a partir de l os bordes y bases permiten reconocer r ecip ientes de m ed iano (1) y gran tamaño (5) con diámetros hasta de 39 cm, siendo indeterminad os en 3 de los fragmentos . El tratamiento de las superficie s externas es de BC (7) y MB C (3) y en las superficies in ternas present an tratamient os de BJ C (4) , BC (4) y MBC (2); las colo raciones en las superfici es externas son mayoritar iamente de la gama de l os marrones ( 5) sobre l os negros ( 5) mientras que al interior pred ominan las tonalidade s negruzcas (8) sobre las marrones (2). Los fuegos son únicam ente reductores (10) y los desgrasantes apreciab les son muy gruesos (3), medios (3), gruesos (3) y muy f inos (1), con espesor de pa redes de tipo muy grueso (3), medio (4) y grueso ( 3). Entre las form as de vasijas que pode mos dis tinguir en esta UE en contramos 3 cuen cos hemisférico s (F ig. 8.301, nº 2923; Fig, 8.302, nº 2922, 2213) y 1 cazuela carenada con agu jero de suspensión (F ig. 8.301, nº 2 919). CUEVA DE LOS POSTES SECTOR ORIENTAL UE 2 CERÁMICA PREHISTÓRICA Perfil Completo Bordes Arranques cuello-galbo Carenas Bases Atípicos TOTAL NO DECORADA 0 9 0 1 0 0 10 DECORADA Inc+Imp 0 0 0 0 0 1 1 TOTAL 0 9 0 1 0 1 11 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 400 Figura 8.301. C erámica pre histórica de la UE 2 de l Sector O riental. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL 492 Figura 8.386. Fotogra fía de l perfil oeste de la UE 3 del Sondeo Inicial d el Sector Hueco Eulogio. Imagen de H Collado. Figura 8.385. Fotogr afía del perfil oeste de la UE 3 del Sondeo I nicial del Sector Hueco Eulogio. He cho a partir de las fotog ráficas cedidas por H. Collad o. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATE RIAL 493 Figura 8.387. Fotografía de detalle del per fil oes te del Sondeo Inicial del Sec tor Hueco Eulo gio con la deli mitación de UU EE y subniveles. Montaje cedido por el director H. Col lado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL 494 Figuras 8.388, 8.389 y 8.390. Fotogra fías de detalle del material arqueológico hallado en la UE 3 y subnive les de l Sondeo Inicial de l Sector H ueco Eulogio. Apo rtadas po r H. Collado. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATE RIAL 495 Figuras 8.391. Planimetr ía de la U E 3 y subnivel es 1 a 5 del Sondeo Inicial del Sec tor Hueco Eulogio donde se observa la dis tribución del material arqu eológico. E laborado a partir de lo s dibujos de ca mpo; las cota s de cada subn ivel están repres entadas por una leyenda de colores y h an sido extraíd as a partir de dibujos de la exc avación . CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL 496 ESTUD IO DEL MATE RIAL En esta UE 3 (incluyéndos e t odos sus subniveles) se contabiliz aron 50 piezas. Entre estos restos hallados tenemos cerám ica prehistórica, indust ria lítica tallada, ósea, elemento s ornamenta les, cultuales, var ios como, crecientes, y atípicos sin decorac ión . Además , se hallaron restos óseos humanos de gran div ersidad y en gran cant idad junto con ca rbones, ocre, fauna (m esof auna y microfauna ) y un eje mplar de malacof auna marina (Ta bla 8.135 ). Tabla 8.135. CERÁMICA Contamos con un total de 9 fragmen tos de cerámica prehistórica co n un peso tota l de 106 gr (Tabla 8.136 ). Tabla 8.136. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR HUECO EULO GIO SONDEO INICIAL UE 3 MATER IAL RECU PERADO MATER IAL PREHISTÓ RICO 22 (44%) Cerámica 9 (18 %) Industria líti ca tallada 5 (10 %) Industria ósea 2 (4 %) Industria orna mental 4 (8 %) Elementos cul tuales 1 (2 %) Varios (cre cientes) 1 (2 %) ATÍPICOS SIN D ECORA CIÓN 27 (54%) OTROS 1 (2%) Restos óseos hu manos PRESEN CIA Fauna (Mesof auna y microf auna) PRESEN CIA Malacofaun a marina 1 (2%) Carbón PRESEN CIA Ocre PRESEN CIA TOTAL 50 (100%) CUEVA DE LOS POSTES SECTOR HUECO EULOGIO SONDEO INICIAL UE 3 CERÁMICA PREHISTÓRICA Perfil Completo Bordes Arranques cuello-galbo Carenas Asas Mamelones Bases Atípicos TOTAL NO DECORADA 0 6 0 1 0 0 0 0 7 ALMAGRA 0 0 0 0 0 0 0 2 2 TOTAL 0 6 0 1 0 0 0 2 9 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL 497 -Cerámica no decorada Los 7 fragmen tos (Tabla 8.136) correspond ientes a esta esp ecie cerámic a se reparten entre: 6 bordes y 1 car ena (Fig. 8.3 92, nº 2862 ). Los bordes presentan lab ios en su mayoría se miplanos (3), s eguidos de p lanos (1), redonde ado- apuntados (1) y apuntados (1); las direc ciones son entr antes ( 4) e indeterminada s (2). El d iámetro no ha podi do ca lcularse en 5 de los fragmentos de bor de, determin ándose exclusivamen te la presencia de una vasi ja de tamaño medio con un diá metro de 12,2 cm. Los tratami ent os de l as superficies externas son en su mayoría de BC ( 4) junto con los de MBC ( 3); en las superficies internas en cam bio, se ob servan tratamientos d e MB C (3), BC ( 3) y BJC (1). Los frag mentos muestran cocc iones predomin antes de tipo mixto d e nervio de cocc ión (3) seguid as de las reductoras (2), oxidante s ( 1) y cocciones mixt as d e tipo alternan te (1). Los desgrasantes son e n su mayoría medios (3), se guidos de l os muy gruesos (2), muy finos ( 1) y finos (1). P resenta n espesores de las paredes medios (4), finos (2) y gruesos ( 1). En las superfi cies externas predominan l as tonalidades de la gama de los negros (3) sobre la de los marrones (3) mientras que en l as internas, prevalece n las tonalidades de la gama de los marrones (4) sobre la gama de lo s negros (3). Entre las f ormas de los recipientes y vasijas determ inables contamo s con 1 posib le vasija de ¾ de esfera sin cue llo (Fig. 8.392 , nº 1025). Figura 8.392. C erámica pre histórica de la UE 3 de l Sondeo Inicia l del Sector Hue co Eulogio. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL 498 -Cerámica de corada Sólo se r ecuperaron 2 ejemplare s de atípicos pertenecientes a cerámica con d ecoración a l a almagra. Los tratam ientos de ambas superficies de los frag mentos son exclus ivamente de M BC (2), co n cocción mixta de nervio de cocción ( 2), desg rasantes de tipo medio (2) y grosores de paredes finos (2). La tonalidad del pigment o está presente en ambas superf icies, s iendo est e burdeos (1) y anaranjado (1). S e aprecian huellas de fuego en la supe rficie externa d e uno de lo s fragmento s. INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA (Tabla 8.137 ) En esta UE contamo s con 5 ítems con un peso total de 7 gr, pud iendo consu ltarse l as dimens iones de las piezas en la Tabla 8. 138. Tabla 8.137. Todas las piezas corresponden a mate rial selecto. Los 4 útiles son geomét ricos. El pr imero de ellos (Fig. 8.393, nº 37 ) es un trape cio, completo, presenta la base m enor r eto cada mediante retoque di recto, simple, continuo y margina l y la ma teria prima es e l sílex de tonalid ad blanquecina. El resto de geométricos presentan características similares: s on trap ecios, completos y re alizados sobre mate ria p rima de sílex de co lor g risáceo, sin presenci a de retoque en alguna d e sus bases (Fig. 8.393 , nº 50 , 51 y 53 ). El resto del material lo inte gra un fragme nto mesial de hoja con retoqu e bilateral de uso. La pieza muestra "p átina de siega" en las zonas sup erior e inferi or del lado izquierdo y en la zona sup erior de su lado der echo. Está rea lizada sobre s ílex de colora ción grisácea (Fig. 8.393, nº 43 ). CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR HU ECO EULO GIO SONDEO UN ICIAL UE 3 INDUST RIA LÍTICA TALLADA MATER IAL SELEC TO 5 Útiles 4 H. Ret. 1 TOTAL 5 CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL 499 Tabla 8.138. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR HU ECO EULO GIO SONDEO INICIAL UE 3 DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA Nº PIEZA LONG ITUD (MM) ANCHURA (M M) ESPESOR (MM) 37 18 12,5 4 50 19 12 3 51 23 11 3 53 24 11 3 43 25 12 3 Figura 8.393. I ndustria lítica ta llada de la UE 3 de l Sondeo Inic ial del Secto r Hueco Eulo gio. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL 500 INDUSTRIA Ó SEA De esta UE pro ceden 2 piezas, cuy o peso alcan za los 5 gr. La pr imera de ellas es un fragmento mesial de po sible punzón, desco nociéndose el hu eso empleado y la especie a la que pertenecía. La secc ión es circular y se encuentra bien pulimentado , pudiendo obs ervarse sob re su superfic ie posib les marcas de roedores o puede tratarse de cierto deterioro óseo. Conserva unas dimensiones de 2,4 cm d e long itud, 0,5 cm de anchu ra y 0,5 c m d e espesor (Fig. 8.394, nº 33 ). La segunda es un fragmen to distal de punzón r ealiza do sobre un metápodo a nimal de especie indeterminad a. Presenta la base de la articulació n modificada, siendo est a de form a plana; la sección de la pie za es cuadrangular y se encuen tra bien pulimentada, pudiendo apreci arse estría s de es te pro ceso. T iene unas dimensiones conse rvadas de 5,4 cm de longitud, 0,8 cm de anchura y 0,6 cm de espe sor (Fig. 8.394, nº 7 ). Figura 8.394. I ndustria óse a de la UE 3 del Son deo Inicial de l Sector Hueco Eulo gio. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 507 ESTUD IO DEL MATE RIAL Sólo se cuenta con 9 fragmentos de cerá mica, entre la que hay fragment os de vasijas protohistóri cas y prehistó ricas. Tabla 8.143. CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR HUECO EULO GIO AMPLIAC IÓN UE 0 ó NIVEL SU PERFI CAL MATER IAL RECU PERADO MATER IAL PROTOHIS TÓRICO 1 Cerámica 1 MATER IAL PREHISTÓ RICO 3 Cerámica 3 ATÍPICOS SIN D ECORA CIÓN 5 OTROS Restos óseos hu manos PRESEN CIA TOTAL 9 (100%) Figura 8.402. Fotog rafía de la UE 0 de la Ampliac ión del Sector Hueco Eulogio. Imagen cedid a por H. Collad o. CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL 508 MATER IAL PROTOHIS TÓRICO CERÁMICA Perteneciente a este momento tenemos, con seguridad, 1 f ragmento de posible copa con pie indicado (Fig. 8.403, nº 1147) de 8,8 cm de diámetro en el pie, r ealizada a mano. Su peso alcanz a los 109 gr. Es de BJC en ambas su perficies, desgrasante grueso, con n ervio d e cocción y de espesor grue so. El color es marrón al exterior y al in terior. MATER IAL PREHISTÓ RICO CERÁMICA En total se recuperaron 3 fr agmentos con un peso de 39 gr (Tabla 8.144 ). Tabla 8.144. - Cerámica no decorada Esta especi e cerámica cu enta con 2 fragmen tos de borde. Los bordes de este conju nto present an labios semiplanos (1) y redondeado s (1), siendo las direcciones salientes (1 ) e indete rminadas (1). Estas piezas presen tan tratamientos en amba s superficies de BC (2) . Los fuego s de tipo mixto de nervio de cocción ( 1) y alternante (1), siendo los desg rasantes gruesos (1) y medios (1); las paredes tienen espesores gruesos (1) y medios (1). En las superficies externas e internas predominan las tonalidad es de la gama de los marrones (1 ) sobre las de los negros (1). No ha s ido posible det erminar las formas de los recipientes y vasijas debid o al escaso tamañ o conservado de los fragment os. -Cerámica de corada Únicamente contam os c on 1 f ragment o de atíp ico con decoración impresa. Los trata mientos de ambas superficies son de BC, con cocción reductora y con desgrasan tes y espesor de las paredes de tipo fino. Ambas superficies presentan coloracion es de t onal idad g r i sácea, perteneciendo a la gama de los negro s. La de coración en es te fragmen to consiste en dos pequeña s punt uacione s impresas en su superfic ie externa (Fig. 8.404, nº 11 52). CUEVA D E LOS POSTE S SECTOR HUECO EULO GIO AMPLIAC IÓN UE 0 ó NIVEL SU PERFI CIAL CERÁ MICA PREHISTÓ RICA Perfil Completo Bordes Arranques cuello- galbo Carenas Asas Mamelones Bases Atípicos TOTAL NO DECORADA 0 2 0 0 0 0 0 0 2 IMPRESA 0 0 0 0 0 0 0 1 1 TOTAL 0 2 0 0 0 0 0 1 3 [Document text truncated for crawler view.]