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TESIS DOCTORAL
Los ajuares de nuestros ancestros . E studio e
interpretación de la cultura material de época
prehistórica de la Cueva de los Postes del Monumento
Natural Cuevas de F uentes de León (B adajoz ).
Elena Garrido Fernández
Directores
José Luis Escacen a Carrasco
Hipólito Co llado Giraldo
Beatriz Gavilán Ce ballos
Programa de Doc torado en Histo ria
Sevilla, 202 3
I
Agradecimien tos
Mis primer as p alabras de sincero agradeci miento, co mo no puede ser de otra forma, van dirigidas
a mis d irectores de tesis, los doctores José Luis Escacen a Carrasco , Hipól ito C ollado Giraldo y la
doctora Beat riz Gavilán Ceballos por apoyar y confiar en este trab ajo , contribuyendo
enormemente a mi crecimiento pro fesional y personal. Hace y a muchos años que quedé pr endad a
de l a asignatur a de Prehistoria Universal que la Profe sora Beatriz Gavilán impartía en la
Universidad de Huelva, contagiándo nos su curiosidad y entusiasmo ; siete años después aceptó
codirigir esta tesis doctoral, bri ndándome su apoyo y ayuda incond icional a l o largo de toda esta
andadura, adornada con una inconmensu rable paciencia y brillantes conversac iones . Gracias a
Hipólito, Poli, por recibir me y aceptar me en mi segund a casa, Fuente s de León, dej ándome formar
parte de una her mosa familia cread a al abrigo de su s maravillosas cuev as. Gracias sin d uda, a l
Profesor José Luis Escacena por recibir este proyecto con gran ilusión, consiguiendo abrir mi
mente, mirando más allá con los ojos de la inocencia, enseñánd ome a apren d er a base de
compartir. Est a tesis doctor al ha sido un la rgo camino que cierra una gran etapa y abre nuevas
vías y, sin duda, es te trabajo no tiene pág inas sufici entes para alberg ar mi más since ro
agradecimien to por e l apr endizaje, apo yo y pa ciencia que me h abéis brindado en este largo
periodo.
Quisiera hacer extensible mi g ratitud al co njunto de entidades q ue han colaborado en la
realización de este trabajo . Al Museo A rqueológico Provinc ial d e Bad ajoz y t odo su personal por
el trato r ecibido y pres tar todas las facilidades posibles para pod er real izar el e studio de l material
depositado en sus dependencia s. G racias al Ayuntami ento de Fuentes de León y su c orporació n
municipal por su disposició n y ayuda en todo momento ante cualqu ier vicisitud, me he sentido en
casa. A la Fundación Extremeña de la Cultura por brindar me la oportunidad de disfrutar de la
beca de investigac ión que me permitió ded icarme exclusiva mente a e ste t rabajo de investigac ión.
Mi mayor agradecimient o al profe sor Teodosio Donaire de la Facultad de Ciencia s Ambiental es
de la Univer sidad de H uelva por co laborar en el estudio y an álisis de m uestras y a l profesor Juan
Aurelio Pérez Macías, de esta misma entidad, por sus más que inestimables consejos y palabras
de alien to, sin s us contrib uciones no hubi ese sido posible realizar gran parte de este trabajo.
Reconocer d el mismo mod o al Dr. Sto janovski su dis posición y amabilidad a la hora d e cederme
parte de los datos de su estudio sobre l a Cueva de los Postes, información de gran impo rtancia
para el desa rrollo de es ta tesis doctora l.
No puedo dejar de mencio nar al extraordin ario grupo de compañeros que forman parte de l as
Asociación CEMAC (Centro de Estudios para el Medio Ambien te y la Cultura) y a l os
trabajadores del Monument o Natural Cuevas de Fuentes de León. Llegué por casualidad a este
maravilloso paraje y su gente me hizo no querer marcharme nunca ; junto a ellos he vivido gra n
parte de las m ejores e xperiencias de mi vida, qued ando impregnada para s iempre d e su “ tierra d e
calar ” . Este lugar me ha r egalado grandes amistades entre las que se encuentran mis chicas de
Fuentes de León : l as hermanas García ( Elena y Celia ), Lourd es, Rocío, Cindy, Ma risa, Elena
Almeida, Ce lia C haves y Sandra, que han e stado s iempre. Fu isteis sin duda el pa isaje más boni to
del viaje. Muchas gracias a Eulogio, José Ramón, Jairo y Ángel por vuestra sabiduría, amabilidad,
paciencia y co mpañerismo que hace que cualquiera quiera estar sie mpre a vuestro lado. Un
reconocim iento especial se merece mi queridísima Mónica por ser mi compañe ra de litera, risas
y mil batal las. Gracias a todos por hacer fácil lo difícil, reír ante cualquier adversi dad y disfrutar
del trabajo duro, sin un grupo tan excepcio nal de profe sionales y amigos como vosotros gran parte
de este t rabajo hubiera sido imposible. Gracias t ambié n a Paula por ce der me sus manos y darle
vida con sus t razos a la por tada de es ta tesis.
II
Mis agradecimientos no pueden más que incluir a mis amigos de t oda la vida. A Aroa, Sandra,
Lola y Carmen por su paciencia constante y a Irene por estar desde los tiempos de Alfonso X. A
Rubén por ser mi compañero de campo inseparable, gracias por dejar me compartir a tu lado t antos
sitios nuevos y por esas cha rlas i ncans ables, juntos pa rece que pode mos parar el tiempo. Soy muy
afortunada po r poder tene ros a mi lado, gracias por sacar me una carcajad a en los peo res
momentos, por abrirme los ojos y hacerme di sfrutar de la vida a c ada instante. De nuevo, g racias
a las nuev as vid as que se han cruzad o en mi camino; a todas la s “Bellas” que se ha n preocupado ,
por co mprenderme y acompañar me, y a mis co mpañer os del MAES por alargar con risas los días
y las noches, llegasteis a l final para ens eñarme un ho rizonte nuevo.
Y sin duda alguna, nun ca habrí a llegado hasta aquí sin el apoyo de mi famili a. Gra cias a ti, Marí a,
por absoluta mente todo. Por f renar cada e nero, por la esper anza d e tu mirada, traer calma ante la s
grandes tempestades y por tu férreo apoyo. No existe mejor compañera de via je ; para m í eres guía
y maestra. A mis padres, Ángela y Paco, por enseñarme la importancia de recorrer un largo
camino a base de constanc ia, sencillez, dignidad y amor. Gracias p or acep tarme tal y como h e
sido siempre, creyendo en mí aunque nadie más l o hi ciese. Mamá, nunca te creer ás la valentía y
fuerza que posees. Papá, tú lo soñaste y yo lo conseguí. Ojalá nunca se agoten tu infinita ternura
y pac iencia. A Tamara y Pilar, tan hermana una como l a otra. A Tamara por salir a defenderme
cuando yo no podía y a Pil ar por enseñarme a rebelarme con paso firme. A mi abuelo Kiko por
dejarme ser profeta en su t ierra. Tuviste que marcharte en busca de una vida mejor y yo volví a
tu huerto y a tu higuera a recoger l os fruto s del esfuerzo. Creo que t e hubiese encantad o esta obra.
A mi tía Elena, por se r la mejor contadora de historias. A mi abuelo Paco, por enseñarme que en
la vida se puede perde r hasta la memor ia pero el amor no se marcha; no dejaré nu nca de cantarle
a ese pa jarillo. A mi abuela María Jesús, por darme fe y fuerza de voluntad. Solo hay un camin o
para la Vi ctoria y es a trav és de la Paz. A And resito, po r se r mi pr imer compañero de aventuras y
microscopio. A mi abuela Ignacia, por estar al prin cipio y al fi nal , grac ias por enseñarme a vivir
con mayúsculas, a l evan tar los brazos y bailarle a la vida aunque duela. A mis tíos Andrés y María
por estar siemp re presentes , sin preguntar. A Liam, el úl timo en llegar, por ser mi pequeña tabl a
salvavidas ; aún no lo sabes pero tu sonrisa il umina las noches más os curas.
III
Resumen
Los ajuares de nu estros ancestros. Estudio e interpr etación de
la cultura materi al de época prehis tórica de la Cuev a de los
Postes del Mo numento Natural C uevas de Fue ntes de León
(Badajoz).
La C ueva de lo s Po stes s e integra en e l Monu mento Na tural Cu evas de Fuen tes de León (Fuentes
de León, Badajoz), ubicado al sur de la provincia de Badajoz y al norte de la provi ncia de Huelva
en la zona de Ossa Morena. La cavidad cuenta con r estos arqueopaleontológicos producto de su
ocupación a lo largo de una amplia secuencia histór ica que abarca al menos desde el Ple istoceno
Medio hasta la edad moderna. Esta tesis doctoral se centra en el anális is y estudio de l a cultura
material conside rada a juar f unerario pe rteneciente a la Prehist oria reciente, re alizando un so mero
repaso por el que concierne a otras cronolo gías ant e la necesidad de comprende r el
funcionamien to de la ca vidad. Es tos datos junto a la inf ormación obtenida d e los trabajo s de
distintas dis ciplinas como son, en tre otros, los an álisis sedimen tológicos, g ranulométricos, d e
pastas y sedimen tos, los estudios de palinología, antracolog ía, restos óseos humanos y faunísticos,
así como aquellos qu e versa n sobre la secuencia c ronoestrat igráfica de la cavidad y las data ciones
cronológica s, ha permitido pl antear para esta cavid ad una ocupación como espa cio de carácter
sepulcral de uso reiterado y continuo, altamente alterado por pr oceso s postdepo sicionales, que
conformaron un p alimpses to.
Los resultados obtenidos en esta tesis resultan relevantes para comprend er e interpretar este tipo
de encl aves arqueológicos definidos como pal impsestos. Además, nuestro estu dio increm ent a e l
conocimiento que se tiene hasta la fecha sobre el sistema kár stico del Monument o Natural Cuevas
de Fuentes de León y aporta nuevos datos que permiten completar el amplio vacío documental
existentes sobre la Prehis toria R eciente para de pósitos funerarios en cuevas en el á rea interior del
suroeste peninsular, pudiendo plantear difere nt es hipótesis en lo relativo a los rituales funerario s
llevados a c abo por nuestro s ancestros o posibles luga res de hábita t de estos grupo s inhumados.
IV
AGRAD ECIMIENTOS I
RESUMEN III
ÍNDICE IV
PARTE 1
CAPÍTU LO 1. INTROD UCCIÓN 2
CAPÍTU LO 2. OBJETIV OS 3
CAPÍTU LO 3. METODO LOGÍA EMPL EADA
Y FASE S DEL TR ABAJO 5
3.1.- TRABA JOS DE CON SULTA 5
3.2.- ESTUD IO DEL MAT ERIAL 5
3.2.1.- Mater ial Histórico 7
3.2.2.- Mater ial cerámico histórico, protoh istórico
y prehistóri co. variables comunes 8
3.2.3.- Mater ial prehistó rico y protohistó rico 8
3.2.4.- Mater ial prehistó rico 9
3.3.- OTROS 11
3.4.- ANÁL ISIS ARQUE OMÉTRICOS 11
CAPÍTU LO 4. MARCO GEOLÓGICO Y F ÍSICO 13
4.1. - MAR CO GEOGRÁ FICO 13
4.2. - MAR CO GEOL ÓGICO 15
4.3. - ENTORN O: CLIM A, FLORA Y FAUN A 18
CAPÍTU LO 5. SÍNTESIS HISTORIOGR ÁFICA
SOBRE LA PREHISTOR IA RECIEN TE
DE LA ZONA SUR DE EXTRE MADURA
Y ZONAS L IMÍTROFE S O ALEDAÑ AS 20
5.1.- EPIPALE OLÍTICO/ MESOLÍTIC O 20
5.2.- NEOL ÍTICO 21
5.3.- CALC OLÍTICO 23
5.4.- EDAD DEL BR ONCE 27
5.5- EDAD DEL HIERRO 33
5.6.-BREVES P INCEL ADAS SOBR E
YACIMIEN TOS HISTÓR ICOS EN FUE NTES DE LEÓN 37
PARTE 2
CAPÍTU LO 6. EL YA CIMIENTO: LA CUEVA DE POSTES 39
6.1.- ANTECEDENTES Y ESTADO DE LA CUESTI ÓN 39
6.1.1.Primeras referencia s 39
6.1.2.- Estudios g eológicos sobre las Cu evas
del Monumento N atural Cuevas de Fu entes de Leó n 41
6.1.3.- Estudios de espeleotemas 41
6.1.4.- Estudios s obre la secuenc ia cronoestr atigráfica 42
V
6.1.5. Estudio s de materi ales 44
6.1.6.- Estudios an tracoló gicos 58
6.1.7.- Estudios po línicos 59
6.1.8.- Estudios de fauna 61
6.1.9.- Estudios s obre res tos óseos hu manos 65
6.1.10.- Estud ios sobre co nservación
y restauración d e fósiles 75
6.1.11. Turis mo 76
CAPÍTU LO 7.- METOD OLOGÍA DE EX CAVACIÓN 77
7.1.- INICIOS DE LA IN VESTIGACIÓN 79
7.2.- ZONA S Y SECT ORES 83
CAPÍTU LO 8.- ESTUDI O DEL MATE RIAL 88
8.1. SECTOR OCCIDEN TAL 88
8.1.1- UE 0 89
8.1.2- UE 1 126
8.1.3- UE 2 140
8.1.4- UE 3 175
8.1.5- UE 4 194
8.1.6- UE 5 208
8.1.7- UE 6 225
8.1.8- UE 7 242
8.1.9- UE 8 258
8.1.10- UE 9 275
8.1.11- UE 10 288
8.1.12- UE 11 295
8.1.13- UE 12 303
8.1.14- UE 13 313
8.1.15- UE 14 325
8.1.16- UE 15 332
8.1.17- UE 16 337
8.1.18- UE 17 343
8.1.19- UE 18 349
8.1.20- UE 19 353
8.1.21- UE 20 355
8.2. SECTOR ORIENTA L 357
8.2.1.- UE 0 357
8.2.2.- UE 1 359
8.2.3.- UE 2 392
8.2.4.- UE 3 407
8.2.5.- UE 4 417
8.3. SECTOR SUMIDER O 423
8.3.1.- UE 1 423
VI
8.4. SECTOR HUECO EU LOGIO 452
8.4.1.- Ampl iaciones y UU EE 455
8.4.2.- Sondeo In icial 457
8.4.2.1.- UE 0 457
8.4.2.2.- UE 1 461
8.4.2.3.- UE 2 478
8.4.2.4.- UE 3 488
8.4.3.- Ampl iación 506
8.4.3.1.- UE 0 506
8.4.3.2.- UE 3- SUBN IVEL 4 511
8.4.4.- Ampl iación Oeste 514
8.4.4.1.- UE 0 514
8.4.4.2.- UE 1 517
8.4.4.3.- UE 2 524
8.4.4.4.- UE 3 532
8.4.4.5.- LENTE JÓN 556
8.4.5.- Ampl iación Este 559
8.4.5.1.- UE 1 559
8.4.5.2.- UE 3- SUBN IVEL 4 572
8.4.6.- Ampl iación Norte 581
8.4.6.1. – UE 1 581
8.4.7. – Ampl iación Sur 592
8.4.6.1.- UE 3- SUBN IVEL 4 592
8.5. SONDEO EXTER IOR 597
8.5.1. - UE 1 597
8.6. RESUMEN 607
8.6.1.- Tablas d el mater ial arqueológico 607
8.6.2.- Síntesi s cronocultu ral del materi al analizado 631
CAPÍTU LO 9. ANÁL ISIS ARQUEOMÉTRIC OS 660
9.1.- ANÁL ISIS PETROGRÁ FICO CON
MICROSC OPIO ELEC TRÓNICO 660
9.2.- ANÁL ISIS DE PAS TAS CE RÁMICAS
CON ESPE CTROSCOPI A ATR-FTIR 665
9.3.- ANÁL ISIS DE MUE STRAS S EDIMENTA RIAS
CON ESPE CTROSCOP IA ATR-FTIR 683
10.- CRON OLOGÍA Y C ORRELA CIÓN ENTR E SECTOR ES 685
10.1- CRON OLOGÍA 685
10.2.- CORR ESPONDEN CIA ENT RE SECT ORES 697
VII
PARTE 3
CAPÍTU LO 11. LA CU EVA DE POSTES Y SU REL ACIÓN
CON OTROS YACIMIE NTOS DE L MONUMEN TO NATU RAL 704
CAPÍTU LO 12. CONSID ERAC IONES FINALE S 711
12.1.- ESTUD IOS SEDI MENTOLÓ GICOS Y GR ANULOMÉT RICOS 711
12.2. - ESTUD IOS FAUN ÍSTICOS 711
12.3.- DINÁM ICA INTER NA DE L A CUEVA DE L OS POSTES 712
12.4.-ESTUD IOS ANT RACOLÓGICOS Y PA LIN OLÓGICOS 712
12.5.- SECUE NCIA CRO NOESTRA TIGRÁFICA 713
12.6.- LAS OCUPACION ES DU RANTE EL NEOLÍTICO
Y EL C ALCOLÍTICO. LOS A NCESTR OS Y SUS RITOS FU NERAR IOS 718
12.7.- LA OCUPACIÓN DUR ANTE LA ED AD DEL B RONCE 722
12.8.- LA OCUPACIÓN DUR ANTE LA PROTOHIST ORIA:
LA ED AD DE L HIERRO II. 723
12.9.- OCUPA CIONES HISTÓRICAS 723
12.10.- RECA PITULAC IÓN 723
CAPÍTU LO 13. BIBLI OGRAFÍA 725
13.1- INFORMES Y DIA RIOS DE EXC AVACIÓN 735
CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO
7
Al contar con material prehistórico, protoh istórico e histórico necesariamente estos conjuntos se
han estudiado empleando distintas m etodologí as en lo que se refiere a determinados caracteres
que son exc lusivos, sobre todo en e l caso del histó rico, pero comunes en ot ros. Por ello, vamo s a
empezar est e apartado hac iendo referen cia prime ro a los exclu sivos de l material histó rico y
después de forma co njunta a los comunes, como s on de terminados aspec tos rela tivos a la
cerámica, de manera que e vitamos as í una repetic ión.
3.2.1.- Mater ial histórico
De cronol ogía h istórica contamos con vidrio, mo nedas, eleme ntos m etálic os y cerám ica que
abarcan una amplia cronolo gía que va desde épo ca ro mana has ta la co ntemporánea. La escasez y
la alta frag mentación de los tr es primeros tipos de restos no nos ha p ermitido basarnos en n inguna
tipología al u so, de fo rma que nos li mitamos a su des cripción.
Vidrio
En este t ipo de material se ha tenido en cuenta el tipo de fragmen to : borde, arranque de cuello y
galbo, base, y atípico ; el grosor y l a tonalidad. En nin gún caso ha sido posible conocer la forma
del recipient e.
Monedas
Para su identificación hemos acudido a la obse rvación del anverso y reverso para distin guir la
efigie y la le yenda. En num erosos ejemplare s se trata d e moneda frustra .
Metal
Los escasos fragmentos de es te material se han identifi cado de visu , de manera que no conocemos
con exactitud su compos ición.
Cerámica
En est e caso hemos atendido a var iables que no están presentes en la cerámica a mano, excep to
las históric as fabricadas de este modo.
Fabricación : a torno, torn eta y molde.
Presencia o no de decoración. En las decor adas se atiende a la técnica deco rativa (pintura o barniz ,
engobe, incisió n, relieve, t ratamient o a la almagra y decoración azul sobre blanco, así como la
asociación d ecorativa y l os diferentes motivos que se pr esenta ). Aunque alg unos de esto s
caracteres son comunes a la ce rámica protohistó rica y prehistórica hemo s preferido exponerlo s
por separado a l contar amb os conjuntos con de coraciones e specíficas.
Otra va riable que tenemos en cuen ta es s i trata de vaj illa fina de mesa ( Terra Sig illata y va sos de
Paredes Finas, entre otros), vajilla de cocina ( caract erizada por su exposición al fuego, dej ando
huella con sup erficies ahumada s), recipien tes de al macenamiento ( dolia ) (no hem os pod ido
utilizar ninguna tipo logía par a es tos re cipientes por pres entarse muy frag mentados) , de usos
múltiples ( lebrillos ), para i luminación (l uce rnas) y el ementos de carácte r voti vo o cul tual
(terracotas ) que, para e l cas o de la épo ca r omana, n os h emos bas ado e n B eltrán (1 990), B errocal-
Rangel y Ru íz ( 2003), Ro dríguez (1996a ; 1996b y 1996c), Jerez (1996; 2005) y Fer nández y Roc a
(2005).
En otr os elementos concretos el tipo de fr agmento es d iferente, como ocurre, por ejemplo, con l as
lucernas y las terr acotas. P ara el primer caso hemo s seg uido la tipologí a de Beltrán (1990) y la d e
Amante (1984) pero debe tenerse en cuenta que el material apa rec ió altamente fragmen tado y
prácticamen te no hemos podido d iferenciar ningú n tipo conc reto. En las lucernas se i ndica el tipo
de fragmento, es decir, si se trata d el pico, el disco, parte del cuerpo, el asa y la base, junto con
CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO
8
los arranques o inicios de estas partes y , finalmente, galbos o atípicos de l uce rna . En el caso de
los fragmen tos pertenecientes a terracotas hemos tenido en cuenta elementos tales como l a base,
el cuerpo y el atípico.
3.2.2.- Material cerá mico histórico, protohis tórico y prehist órico. Variables
comunes.
La s cerámicas de estos períodos se ha n estudiado atendiendo a una serie de puntos comunes,
habiéndonos bas ado para el lo en la metodo logía de anális is de B. Gavil án (1988).
Tipo de fragmento: t apade ra, borde, arranque de cuello y galbo, carena, base, SPS (Sistema de
Prensión y Suspensión, que incluye asas, mangos y mamelones) y a típicos (aquellos que n o
pueden inclu irse en ning uno de los an teriores gru pos).
En los fragmento s de borde determin amos la dirección (recta, entrante o invasada y saliente o
exvasada), la f orma del labio (redondead o, redondead o-apuntado, apuntado, labiado, semiplano,
engrosado, vuelto, estrangulado,…) y el diámetro, en este caso siempre qu e la cantidad
conservada de labio, de base o de a rranque de cuel lo y galbo l o haya permitido; de l mismo modo,
clasificamo s lo s t ipos de SPS en asas anulare s, de cinta, de oreja, trilobula da, ma melones
perforados o no, mangos y arranques sin determinar ; las bases las hemos catalo gado según su
forma en plana, en umbo, anular, plana con anillo, entre otras.
En cuanto al acabado de las supe rficies las hemos diferenciado seg ún el tratamiento final dado a
la pieza. Así, tenemos las siguientes calidades: Muy Buena Calidad (MBC, en adelante ): vidriado,
bruñido, espatulado, alisado muy fino ; Buena Calidad (BC, en adelante) : alisad a f ina y alisada.
Baja Calidad (BJC, en adelante): alisada tosca, tosca, muy tosca y sin trata miento; N o
determinable s : superf icies erosionad as cuyo a cabado no puede determinar se.
En la cocción contamos con cua tro grupos : reductor, oxidante y f uegos mixtos (ner vio de cocción
y alternante). Por su parte, los desgr asantes se engloban en no apreci ables, m uy finos (con tamañ o
de has ta -0,5 mm), finos (de 0,5 a 1 mm), medios (entre 1 a 1,5 mm), g ruesos (entre 1,5 y 2 mm),
muy gr ueso s (tamaño mayor de 2 mm). En cuanto al espesor de las paredes los agr upamos en
finos ( menos de -6 mm), m edios (entre 6 y 9 mm) , gr ueso (entre 9 y 12 mm) y muy gruesos
(mayor de 12 mm). Para el color de las superficies hemos atendido a los de la gama de l os
marrones, los negruzcos y l os blanquec inos. Un ca so particular lo constituye la decoración a la
almagra, entr e la que des tacan los berm ellones, anara njado y vinoso.
En lo qu e se refiere a los atípicos sin deco ración, teniendo cuenta la dificultad que entraña
discernir entre los que pertenecen a cerámicas históricas y protohistóricas hechas a mano o a t orn o
y las prehistó ricas, hemos seguido el criterio de atenern os a la observación de l as huellas del torno,
y hemos optado por ofrecer los que muestran di chas seña les en uno s epígrafes y tabla s
independien tes de los que no l as presen ta, donde inclu imos los protohistóri cos y l os prehistóricos ,
aunque so mos consciente s de la elabor ación de vas ijas a mano en etapas histó ricas.
3.2.3.- Mater ial prehistó rico y protohistóri co
Cerámica
Este conjunto lo div idimos en gru pos según se trate de cerámica no decorada o decorada y, dent ro
de ésta, cerámica a la almagra, i ncisa, impresa, con dec orac ión plástic a aplicada (DPA, e n
adelante) y cepi llada, así co mo las asociaciones deco rativas ent re dos o más técnic as, analizand o
los carac teres que hemos rela tado en el apartado inmediata mente anter ior. Exclusivame nte
protohistóri cos son los va sos calados de tipo Capo te (Berrocal-Rangel, 1994 ).
CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO
9
Teniendo en cu enta que las vasijas pue den asimilars e a formas geo métricas, c ontamos con las d e
¼, ½ y ¾, simples o compuest as (cuando presentan cuello) , vasija s carenadas (cazuelas de ¼, y
¾ de esfera con carena), platos (de bord e engrosado y de borde almendr ado), cuencos
tro n cocónicos y formas cilí ndricas (quese ras).
En cuanto al tamaño de los recipientes, hemos establecido varias catego rías según el diáme tro del
labio, líneas de c arena y arranque de cuello de borde y galbo que con servan la po rción suficient e
como para deter minar este val or. Dichas categorías van, de menor a m ayor, teniendo así
recipientes pequeños (ente 5 y 10 cm), medianos (entr e 10 -15 y 15-20 cm), grandes (en tre 20 - 25
cm) y muy grandes (entre 25-30 cm de diámetro o más). A partir de los 15 cm de diámetro los
consideramos g randes cont enedores.
Entre los SPS conta mos con asas d e tipo a nular, de cinta e inde terminada; m amelones circu lares ,
elípticos, de bo tón, ya sean macizos o perfo rados; finalmente, están l o arranques indeterm inados.
Las bas es presentan los siguientes t ipos: plana, semiplana, redondeada y de pie indicado, ést a
última sólo p ara el caso de los materi ales protohis tórico s.
En cuanto a los atípicos sin decoración, véase lo r ecogido en el apartado inmediata mente superior.
Para l as t ipologí as de los recipientes cerámicos nos hemos basado en diferentes autores. Así, en tre
otros, pa ra el Neolíti co hem os acud ido a la pro puesta p or Gavilán (1988), para la Edad de l Cobr e
a la de Enr íquez (1987 ), para la de la Edad del Bronce a la de Pavón (1987 y 1998) y, finalmen te,
para Edad d el Hierro a la d e Berrocal-Rangel (19 94).
3.2.4.- Mater ial prehistó rico
Industria líti ca tallada
Nos hemos b asado en el est udio propuesto por Gavilán (1988).
Este conjunto i ndus trial lo dividimos en material selecto y no selecto. En el material selecto se
incluyen l os útiles, hoja s retocadas ( H. Ret. ), l ascas laminares retocadas (LcH ), lascas (Lc), h ojas
sin retoque (H S/R), y lasc as laminares s in retoque (LcH S/R).
Entre los útiles contamos con geométricos, punt as de flecha, escotaduras, t runcadu ras,
perforadores, raspadores, microburil es , raed eras, percuto res y alabarda s. En todos los artefacto s
que i nteg ran el material selecto observa mos su estado, si está completo o no, y en es te caso si se
trata de la zona mesia l, la distal -la opues ta al talón- o la proximal, indicando en es te caso el tipo
de t alón y si el bulbo fue o no extraído. También se atiende al tipo de retoque en aquellas piezas
que l o presentan, examin ando pa rámetros como el modo, la amplitud, la dirección y la
delineación. Ade más, en el material selecto se identific an otras caracte rísticas como la presenci a
de termoalte ración y “pátin a de siega” .
Entre el material no selecto discernimos los núcleos y los restos d e núcl eos , los res tos de talla, los
desechos y chunks. En los dos primeros observ amos s i se destina ron a la extracció n de producto s
laminares o de lascado, indicándose en el cas o de que sea posible si es de primera, segunda o
tercera gener ación, así com o la presenc ia de córtex.
Industria líti ca pulimenta da
Comenzamos con la identificación del útil: hachas, molinos y molederas o m oletas de mano,
cinceles y otros elemento s indetermin ables con pulime nto. De ellos hemos determi nado su estado
(completo/frag mentado) y de qué tipo de fragmento se trata (proxim al, distal o mesial). A
continuació n describimos las característic as del elemento, como su forma, el ti po de filo, bisel y
base, la sección y el t ratamiento ( ibidem ).
CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO
10
Industria orna mental
Se define así gené ricament e al material arqueológ ico destinado a cumplir una función, estéti ca u
ornamenta l sobre un indiv iduo ( ibidem ).
Contamos con cuentas de collar , un posible elemen to para l a obtención de cuentas de collar y
colgantes. En todos los casos se observa el estado de conse rvación de la pieza
(completa/frag mentada), el ti po de m ateri a prima y su col oración. Para el estudio de las cuentas
de collar y colgant es hemos t enido en cuenta la morfología general de la pieza, sus dimensione s
y las medidas de la perforación y su forma, así como otros posibles paráme tros, como marcas d e
abrasión o pulimento ( ibidem ). Excepciona lmente, aquellos elemen tos de adorno sobre
malacofauna precisan el estudio de otros parám etros como son el estado de conservación de la
pieza (completa o fragmentada) y si se trata del cuerpo, la valva, o umbo, l a presencia o no de
perforación y la identificac ión (si es posible) de la especie (marítima o flu vial) y el subgénero,
describiendo sus patrones d e color.
Industria ósea
En este grupo se incluyen los objetos realizad os sobre restos óseos faunísticos . En pr imer luga r
identifica mos el tipo de útil, contando con punzones, espátula s, peines y elemen tos
indeterminad os; ade más , examina mos el estado de la pi eza (com pleta/fragmen tada) y, en su caso,
el t ipo de fragmento del qu e se trata (proxima l, distal o mesial) , junto con la descripción de las
característic as del útil es tud iado , el hueso, la conservac ión o no de su la articulación y si esta se
encuentra modificada; además se a tiende a la mo rfología de la secció n y el estad o del pu limento,
junto con otras caracterís ticas , como la presencia de melladuras, l a termoalterac ión/huellas de
fuego, la cons ervación del canal medu lar o el nivel de dete rioro óseo.
Huesos hu manos modif icados
Para estos restos hemos contado con la i nforma ción proporcionada por varios especialis tas. E n
este apa rtado se incluyen aquellos restos óseos sobre los que se ha realizado alguna modifi cación
de carácter antrópica ante o post mortem. En su caso se i dentif ica l a anato mía del resto óseo ( si
es posible), sus di mensiones (longitud, anc hura y espesor en mm), el peso y l a descripción de l a
modificación ósea que pre senta el elemento.
Elementos cu ltuales
Incluimos aquí aquello s obj etos s imbólicos v inculados, teóri camente, al ámbito rel igioso o de las
creencias. Contamos con la presencia de “ídolos” , estu diados siguiendo la tipolog ía definida en
la tesis d e Almagro (1971).
Los par ámetros de estudio de estos artefactos son el tipo de materia prima (ósea o cerámica), la
parte anatómica y la especie a la que perten ece el objeto m odific ado en el caso de que pueda
determinars e; se observa el estado de conservació n de l a pieza (completo/fragme ntado) y el tipo
de fragmento del que s e tr ata. D escribimos, además, su sección, su base y la m odif icación de es ta
o no, así como posibles marcas de p uliment o, de abrasión y modificaciones i ntenciona les
concretas so bre la pieza (ojos).
Arte mueble
Este conjunto lo integran las placas decoradas, elementos de tipo lítico con posibles grafías
(grabados) d e origen antrópico.
CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO
11
Varios
Grupo en el q ue se incluye n otro tipo de e lementos, como f usayolas y crec ientes.
Las fusayolas
5
son contrapesos de t ela r realizados en cerámica. Los crecientes
6
, también
denominados “cu ernecillo s”, son obje tos cerámicos en forma de “U” o media luna c on
perforaciones en ambos extremos que se relacion an común mente como posib les contrapesos de
telares en contextos prehistóricos. En ambos elemen tos hemos atendido a las características
formales de la cerámica, la forma de la perforación y el ti po de desgrasante, la sección y la s
técnicas y mo tivos decorat ivos, si es que los presen ta.
3.3.- OTROS
En este apartado incluimos una serie de re stos, como materias l íticas alóctonas, que sí hemo s
analizado no sotros.
Al tratar de las distintas UUEE obse rvaremo s que, dentro de este grupo, englobamos, además ,
otros res tos, de los que citamos únicamente su presencia, por que no son objeto de estudio en est a
Tesis Doctor al, tal es el caso de huesos humanos y de f auna, (microfauna y mesofauna
7
),
malacofaun a, gas terópodos t errest res, ocre, carbón, corch o, sem illas y frutos
8
que, además
permanecen sin analizar.
Sólo nos queda por indicar que e l m aterial recupera do lo h emos estudiad o estadística mente
siempre que su número lo haya permitido, ofreci endo esta información en t ablas, que facil itan la
visión conjunta de sus características. Por el contrario, las cuantías numéricas reducidas (menores
de 30) se expresan en valores absolutos. Además, todo el m aterial ha sido pesado y se han t omado
sus dimens iones, siempre q ue ha sido pos ible.
3.4.- ANÁL ISIS ARQUE OMÉTRICOS
Una parte important e del estudio del material ha consistido en la identifica ción de la materia prim a
lítica ut ilizada en la i ndustria lítica tallada, pulimentada , ornamen tal y el material a lóctono, s alvo
el cristal de roca. Para ello contamos con l a ayuda de los Drs. T. Donaire Romero y J.C. Fernández
Caliani, profeso res de la Fa cultad de Cienc ias Experim entales de la Unive rsidad de Huelva. Esta
identificac ión de ha hec ho de f orma externa, con lupa, som etiéndo se a prue bas de dureza alguna s
piezas.
Tras este reconocimien to, se eligie ron 3 piezas para someterlas a análisis arqueométrico s: un resto
de talla, un fragmento inde terminado correspond iente a un artefacto puli mentado y una cuenta de
collar.
De igual modo, hemo s sometido a análisis de caracterizac ión 12 fragmento s de cerámica
prehistórica y protohi stórica proceden te de distintas UUEE y sectores de la cavidad, atendiend o
a la compo sición de las past as cerám icas, y 6 muestras sedimentaria s tomadas en diferentes puntos
del entorno inm ediato pa ra el análisi s de la composición de las arcillas. Estos estudios
arqueométric os se han hecho en el Labo ratorio de Rayo s X del Departamen to de F ísica y Quí mica
del Instituto Poli técnico de Tomar (Portugal). Las analíticas realizadas al conjunto de cerámica
5
http://tesauros.mecd.es/tesauros/ceram ica/10 10525 - Consultado el 16/0 7/2021.
6
http://tesauros.mecd.es/tesauros/ceram ica/10 10479 - Consultado el 16/07/2021.
7
El término mesofauna incluye a l con junto de especies qu e se incluyen desde el conejo a animales d e mayor tamaño
como el ciervo, según la categoriz ación segu ida en C órdob a (2017 ).
8
Querem os dejar claro q ue parte d e la fauna así c omo de los seis últi mos restos citados pueden haberse integrado en la
cavidad en etapas muy recientes, de hecho, las semillas y lo s restos de frutos, por ejemplo, no están quemados, lo que
nos permite defender que no pertenecen a ninguna de las etapas documentadas en el interior de yacim iento.
CAPÍTULO 3. ME TODOLO GÍA EMPLEADA Y FASES DEL T RABAJO
12
seleccionada y muestras sedimentar ias se bas a Espectrosco pía Raman con anális is ATR-FTIR .
La espectroscopía Raman es una téc nica invasiva fotónica de alta resolución qu e proporciona
información quí mica y estructural de compuestos orgá nicos e i norgán icos. Se basa en el examen
de la luz d ispersada p or un ma terial al inc idir sobre él un haz de luz monocromát ica, provocando
ligeros cambios de frecuen cia que son caracte rísticos del m ateri al analizado e independ iente de
la frecuencia de la luz inci dente.
CAPÍTULO 4. MA RCO GEO LÓGICO Y FÍSIC O
13
CAPÍTULO 4. MARCO GEOL ÓGIC O Y FÍSICO
Como ya hemo s se ñal ado en capítulos anterio res, l a cavidad se encuen tra en un espacio natural
protegido por sus im por tantes y singulares valores de interés natural y cultural, considerado un
importante conjunto kárstico de características excepcionales en la zona meridional de
Extremadur a, comunidad en la que só lo exist e un 5% de rocas carbona tadas ka rstificadas, siendo
el Monu mento Natur al y sus particularidades geológicas un ejemplo extraordinario en la zona
suroeste de la provinci a de Badajoz para el desarrollo de espa cios subterráneos (Fernán dez-Amo
y Rebollada, 2005 ).
4.1.- MAR CO GEOGRÁ FICO
Este Monu mento Natural se lo caliza al sureste del término municipal d e Fuentes de León,
pertenece a la Mancomunid ad de Tentudía, al sureste de la prov incia de Badajoz , y limita al sur
con la población de Cañave ral de León , ya en l a provin cia de Huelva (Mapa 4.1). Se trata de un
área con una extensión de 1.020 ha , con una altitud de entre 200 y 741 m s.n.m que cuenta con
un im por tante conjunto de cavidades, como son las cuevas del Cabal lo, Maser o o Bonita, los
Postes, del Agua, la Lamp arilla, la Lupercalia o Zorrera y la del Parto, así como varias simas,
como Cochinos, Sima I y II, Miranda y La Rebuscá (Mapa 4.2) (Villalba et al., e.p.; Garr ido et
al., e.p.).
Estos destacados valor es geológicos, natura l es y arqueológicos de las cavidades y su entorn o
permitieron su declaración com o espacio protegido con la figura de M onumen to Natural en el año
2001 (D e creto 124/2001, de 25 de julio). El área protegida se encuentra en los conocidos como
parajes de “La Suerte de Montero”, “El Bujo” y “Cerro del Cuerno” , situados en la Sierra de l
Castillo de E l Cuerno (noro este-noreste) y la Sierra del Puer to (sur-sureste), con tando con var ios
cursos fluviales que las atra viesan, como son los arroy os de la rivera de Montemayor y la rivera
de Santa Cruz (Fernánde z-Amo, 2011; Ferná ndez-Amo y Rebo llada, 2005, Ferná ndez-Amo et a l .
2007 ).
Mapa 4.1. Loc alización de l municipio de Fuentes de L eón. Fuente mapa: E arthstar Geogr aphis.
CAPÍTULO 4. MA RCO GEO LÓGICO Y FÍSIC O
14
Mapa 4.2. Loc alización y e xtensión del Monu mento N atural Cuevas de Fu entes d e León . Fuente
mapa: SIGPA C.
Figura 4.1. Lo calización de la Cueva de los Postes en la Sierra de l Castillo en e l Monumen to
Natural Cu evas de Fuente s de León. Fuen te: SIGPAC.
CAPÍTULO 4. MA RCO GEO LÓGICO Y FÍSIC O
15
4.2.-MARC O GEOLÓGI CO
El Monumento Natura l se localiza en l a Zona de Ossa -Morena del Macizo Hespérico ,
comprendien do e l Anticlinorio Olivenza-M onesterio, que se e xtiende en d irección noroe ste-
sureste por l a zona sur de la provincia de Badajoz (Algaba et al ., 2000:42-43) y pertenece a la
Unidad de Herrerías del Dominio A lconera-Arroyo molinos (Mapa 4.3). Li tológicamente la
Unidad de Herrerías prese nta una formac ión carbonatada en la que se produc e el desarrollo
kárstico d el Monumento (Díaz de l Olmo et al., 1998); dicha unidad está subdiv idida, a su vez, en
diferentes formaciones: un conjunto de mármoles cal codolom íticos del Cámbrico Inferio r
(Ovetiense y Marianiense Inferio r) con 250 m de potencia máxima (Algaba et al., 2000:42-43 ),
pórfidos graníticos, pizarras con nódulos carbonatados y pizarr as de tonos verdes y violáceos
(Fernández- Amo y Rebolla da, 2005). Los carbonatos son micríticos y biomicrític os, además de
niveles dolo míticos de distr ibución latera l y vertical muy irregula r (Fe rnández-A mo y Rebollada,
2005 ; F ernández et al., 201 4:54-55 ).
Actualment e, las numeros as subdivis iones que se plantearon para esta zona debido a sus
complejas caracte rísticas litológicas y estructurale s , se han dejado de lado ya que las litologías y
edades de los dominios y unidades en qu e se subdivide la Zona de Os sa-Morena son
fundamenta lmente las mi smas (Fernández-A mo y Reboll ada, 2005).
En esta zona se determi nan tres sistemas de fra cturas tectón icas de origen hercínico y
tardihercínico (Díaz del Olmo et al ., 1998): N140º-160ºE, N40º-60ºE y N10 º-20ºE. La orogenia
hercínica produ jo l a cataclasis o ruptura del macizo Hespérico, ocasion ando las fracturas que
dieron l ugar al desarrollo hidrogeológ ico; no obstante, el caba lgamiento de las Unidades Her rerías
y Arroyo molinos pudo p rovocar una frac turación an terior en l a zona de la r ivera de Mont emayor
en unión con y a favor de la hercínica. Dicho cabalgamiento generó dos f ases de deformación :
una de pliegues tumbados de ve rgencia suroeste y otra de esquistosidad (Fernández-Am o y
Rebollada, 2005) . E l conocimiento del si ste ma de fracturac ión del macizo es esencial ya que
condiciona el desarrollo de los encla ves kársticos, dando lugar de forma hab itual “que las
direcciones de m áximo desa rrollo de las galerías de las d iferentes cuevas tengan direcciones como
la N 40°E, N° 160°E o la N-S ” (Fernández et a l., 2014:54-55).
Geomorfo lógicamente s u relieve está en su mayor p arte conformad o “ por rocas calizas y /o
dolomíticas fisurada s y solubles, lo que origina sumideros y surgencias, con caudales en ocasiones
importante, que afloran po r todo el conjunto kárstico ” (Fernández et al ., 2014:54-5 5). Las arcillas
de descalcifi cación ( terra rossa ) son predominantes, y a veces l as r endzinas, producidas po r
procesos de meteo rización de l as rocas carbona tadas. La erosión de la roca caliza desnuda ori gina
numerosos lapiaces y otras es tructuras exokársticas (Palacios et al., 2010; Fernández-Amo et al,
2007 ).
La circulación hidrográfica es muy escasa, como consecuen cia de la permeabilid ad de la roca a
través de l as fracturas y fisuras, destacadas por los proceso s de disolución. Los cauces fluvia les
son estacio nales, descollando l a rivera de Montem ayo r, la r ivera de Sant a Cruz, el arroyo de
Sesmo, el de l a Sierpe y el del Rincón, perteneci entes a l a cuenca hidrográfi ca del Guadalquiv ir ,
esta red de drenaje, no jerarquizada y poco desa rrollada, cuenta con “ val les sin traza de cauces,
talvegs i nformes y valles muertos ” ( Fern ández-Amo y Rebollada, 2005: 134). Es importante
indicar la p resencia de nu merosos acuífe ros en zonas d e frac turación e levada, dest acando e l de la
Cueva del Agua, cuya circulación subter ránea es significativa, así como distintas surge ncias,
como l a de la Cu eva de La Lam par illa y la de la Fuente de l os Sapos ( Pala cios et al., 2010 ;
Fernández-Amo et al, 2007 ).
CAPÍTULO 4. MA RCO GEO LÓGICO Y FÍSIC O
16
Como ya hemos hecho referencia, el conjunto kárstico del Monumento Natu ral de Fuentes de
León present a un modelado exókarstico y endokárs tico (Figs. 4.2 y 4.3); de este m odo, se constata
la presencia de dolinas, numerosas simas y cuevas, entre las que se i ncluye nuestro yacim iento
objeto de estudio, la Cueva de los Postes. En el interior de estas cavidades es relevante mencionar ,
por su interés, la gran variedad y divers idad de espeleote mas de gr an singu laridad, j unto con trazas
de m inerales d e cob re y hierr o, aunados co n re llenos de terra ro s sa d onde se encuentra n
depositados l os restos de cronologías holocénicas y pleistocén icas (Fernández y Rebollada, 2005).
Figuras 4.2 y 4.3. Formaciones endokárst icas de las cuevas de Fuentes de León, Cueva Maasero
y Cueva de lo s Postes. Fue nte: Web Ayunt amiento de Fuentes de León (Consu lta 26-11- 21).
CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA
23
5.3.- CALC OLÍTICO (M apa 5.2)
Sobre este período se cuenta con un mayor número de yacimientos arqueológicos en el área d e
estudio próxima a las Cuevas de Fuente s de León , destacando la cont inuidad en el uso de ciertas
cavidades, como es el caso de las sit uadas en la S ierra de Arace na, para las qu e, en función de los
restos, se h a propues to un dest ino sepu lcral, de hecho se ha documen tado en la Cueva de la Mo ra
(Jabugo) un enterra miento colectivo de la Edad del Cob re ( Pérez et al ., 1990). También en la Peña
de Arias Montano (Alájar) hay materiales calcolíticos en las numerosas cuevas que conforman
este comple jo kárstico, como Cueva del Monje, Cueva de la Toba, Sima Capitular, Cueva de la
Cancela, entre otras (Pérez, 1996a; Díaz del Olmo y Álvarez, 1988). Del mismo modo, en la
Cueva de la Mora de la Umbría (Aracena ), en ladera sur del Monte El Par ralejo, se cuenta con
escaso material arqueológic o que apunta por sus característ icas a una débil ocupación durante el
Calcolítico Inicia l, con mayor poder e i nfluenci a durante el Calcolítico Final ( Martí nez y Lorenzo ,
1992).
Ya al aire li bre y c ontinu ando con la zona norte de la serranía onubense destacaremos el
yacimiento de la Sierra d e Jacaco, que se localiza en la se rranía del mismo no mbre a caballo ent re
los términos municipales de Cañaveral de León (Huelva) y el Monu mento Natural de Cuevas d e
Fuentes de León, siendo el yacimien to adscrito al Calcolítico Ple no más cercano a nuestra zona
objeto de estudio. Se trata de un hábitat en altura, en una zona amesetad a de pequeño tamaño y
sin sis temas defensivos detectados ; cuenta con escasa presencia d e material cerámico (ejemplares
de vasos hemisféricos, plat os de bor de engrosado y ausencia de cazuelas carena das) y hachas
pulimentadas. Desde el yac imiento se cuenta con amplío control v isual de l os va lles de las r iberas
cercanas de Montemayor e Hinojales, en dirección norte y sur , destacando su posible función de
carácter estratégi co y de control de vías principales de comunicación ( R ivera y Rome ro, 2000) .
En este mismo término se d io a conocer un asen tamiento al aire libre en la rivera de las Uerbas
(Pérez, 2007); a su vez, e n una recient e publicac ión en el marco del proyecto de investigació n
sobre la estela diademada de la Edad del B ronce ha llada en el municipio de Cañave ral se han dado
a conocer l a existenci a del megalito de Nogalejo y dos as enta mientos calcolíticos ubicados en
cerros cont iguos, La Toba I y II, todos en el término m unicipal de Arroyo molinos de León, en la
provincia de Huel va (R ivera et al., 202 1). D e forma somera, podem os hacer re ferencia al
asentamiento c alcolítico iné dito de l C erro del Moro, un poblado al aire libre con escasos vestigios
arqueológico s ubicado en la Sierra de Carillo, en el m unicipio de Cumbres de San Bartolom é
(Pérez, 2007).
Más al este, en el m unicipio de Cala, durante las obras de intervención arqueológi ca realizadas en
el Castillo m edieval de Cala ( siglo XIII ) se loca lizaro n res tos materiales calcolíticos (Romero,
2003).
En la localidad de Santa Olalla del Cala se encuentra el Cerro del Almendr o, un poblado
fortificado en altura en l a rivera de Cala, en una encrucijada estratégica en este sector de Sie rra
Morena como zona de pa so entre Extremadura y Andalu cía, cerca a su v ez de importante s
yacimientos de extracción m inera de cobre. En su interior, se han identificado es tructur as de
hábitat que han aportado importante m ate rial arqueológico que evidencia una ocupación del
poblado durante el Calco lítico Final (final III Milenio -inicios II Milenio a.C.) (Romero et al .,
2007).
Por otra parte, descendien do hacia el sur en el área de la Sierra de Aracena en l os términos
municipal es de Zufre y Corteconcep ción, junto a las zonas ri bere ñas de Montemayor y Huelva e n
la zona de comunicación na tural entre Portugal y Sevil la, se encuentra la necrópoli s megalít ica de
Monte Aco sta. Este conjunto se ubic a en diferen tes alturas natura les y está formado por 6
estructuras f uneraria s de carácter colectivo, de ti po galería cubierta trapezo idal y de reducida s
dimensiones: Mon te Acos ta I a II I, Coquino I, Valdeli nares y El Palanca r. El material
CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA
24
arqueológico l ocalizad o consiste en formas cerámicas ca rentes de decoración ( cuencos y vasos
hemisférico s y globulares, fuentes y platos de borde engrosado y almendrado), hachas pulimentas ,
puntas de flecha de base cóncava, elementos cultual es (ídolos) o industria lítica tallada retoca da.
Este yac imiento se vincula con el hábitat amesetado con sistema defensivo de muralla en forma
de talud de Cerro Librero (Corteconc epción), ubicado a 465 m de altitud. Ot ras estructura s de tipo
funerario similares docume ntadas en el entorno son Jarrama /Casas Nuevas, La A delfa ( Zufr e),
los Llanos (Aracena) o el Collado de las Liebres ( C ala), definidas como se pulc ros de galería
cubierta (Ro mero et al., 1998; Rom ero, 1997; Gar cía et al., 200 6).
Otro asenta miento es La Era del Corcho (Campofr ío). Se t rata de un pobla do al ai re libre con
evidencias de la explotación de recursos líticos y con m aterias prima s procedentes del entorno,
como riolita s y cherts (I glesias y Aguilera, 199 7).
El número de yacimi entos en el municipio de Aracena ha aumentado tras la realizació n
sistemática de prospeccion es , rellenándose el vacío geográfico e informativo que existía de la
Edad del Cobre en esta área . En primer l ugar, en la cumbre del Castillo de Aracena (Aracena ) se
han documentado restos arqueoló gicos que i ndican la pr esenc ia de un asentamiento prehistó rico
(Romero et al., 2016). En otro orden de cosas, l as actividades de prospección intensiva l levadas
a cabo en el E mbalse de Aracena en época de sequía pusieron de m anifiesto la existencia de un
taller lítico del III milenio en la Rivera de Montemayor; del mismo modo quedaron al descubierto
parte de las estruc turas del conj unto de Monte Acosta ya referido (Romero, 1993). Fruto de l as
recientes inv estigaciones ha sido la con statación de ot ros yaci mientos como el Cerro del T ambor
y l as e structuras megalíticas del Dolmen del Odiel y Me ngabú II . El primero se ubica en una zona
amesetada sobre el cerro de su topónimo que controla visualmente un t erritorio estratégico y
donde se h a localizado evi dencias d e un pob lado con un pos ible sistema d efensivo de muralla n o
conservada; los restos arqueológ icos hallados en superfic ie son es caso s pero dem uestran un a
ocupación durante el Calc olítico. No es posible relacio nar este asentamiento con las estructura s
megalítica s del Dolmen del Odiel y Mengabú II, debi do a las distancias que separan lo s
yacimientos, aunque sí forman parte del conjunto de yacimientos sepulcr ales j unto con la Cuev a
de la Mora de la Umbría , también en este térm ino (Rivera y Rome ro, 2010).
Hay, además numeros os poblados al aire libre de esta cr onolog ía en la s zonas cercanas a los
términos municipale s de Aracena, Cortegana, Encinas ola y Almonas ter (Pérez, 1996a; Rivera y
Romero, 2010 ).
En la zona oes te de la serr anía onub ense se citan otros enclaves res eñables. Por un lado, entre los
vestigios arqueológicos de l a localidad serrana de La Nava podemos destacar el yacimiento de
Papatortas (La Nava), un hábitat en altura con amplio contro l visual de la cuenca del río Múrtigas.
El asentamiento no cuenta con estructuras defens ivas y en él se conservaron resto s de viviendas
y cultural ma terial adsc ribible al II I milenio a. C. ( Ro mero, 2001a ).
En el municipio de Encinasola se t iene constanc ia de la existencia de distintos yacimientos de
cronología Calcolític a cercanos a la frontera portuguesa. Entre otros podemo s hacer referencia al
destruido y acimiento d e Sierra H errera, un asentam iento empla zado en altura, de reducidas
dimensiones y que aportó materiales pertenecientes al III m ilenio , como platos de bord e
engrosado, cazuelas carenadas, un ejemplar de hacha pulimentad a y vestigios de cabañas de adobe
(Pérez y Rastrojo, 2000); cercano a este contamo s con el asen tamiento de similares característic as
de Pico del Criado (Pérez , 2003). Además se conoce el yacimient o del Pico del Fraile en
Picamijos, en un cerro cerca de la cue nca fl uvia l del arroyo de la Cabá , cuyo exiguo material
cerámico rec uper ado per mite su adsc ripción al Calcolítico Pleno, en la primera mitad del III
milenio a.C. Ambos son pequeños poblados de r educida s dimensiones y dispersos por el territorio,
cercanos a cursos fluviales y con control estratégico de l as princip ales vías de comunicaci ón
(Pérez y Rastro jo, 2000) . Junto a estos podemos hacer referencia al taller lítico en Palomero, en
el mismo término municip al de Encinaso la, que evidencia el aprovechamien to de los recursos
minerales superficiales del entorno físico más inmediato, definido como una “facies de cantera ”
CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA
25
del Calc olítico. Este sitio abastecerí a al poblado de San Sixto, cuyo origen pudo ten er lugar en
esta etapa (García y Pérez, 1996) ; también haremos alusión al fortín de El Risca l, localizado en
un cerro con defensas naturales en la Sierra de los Rabadanes. Este as entami ento de la Edad de l
Cobre cuenta con muros de mamposter ía en hiladas co n morfolog ía semicircu lar, lo que podría
indicar su importan te contr ol estratégico en el terri torio en r elación con l a explotación minera de
cobre. Entre el materi al arqueológico documentado se registran fue ntes y platos de borde
engrosado y cuencos ovoides (Pérez, 2003) . Otros asent amientos de la primera mitad del II I
milenio so n H uerta d el Picó n o Sierra de la Víbora, li gados al dolme n del Puerto d e los Se ñoritos
o también conocido como Dolmen de Encinasola ( Pér ez, 2007). El último lugar de pobla miento
a destacar en este término municipal es La Lapa; se ubica entre las cuencas hidrográ ficas de los
ríos Múrtigas y Valquema do, tratán dose de un poblado, de red ucido tamaño y sin sistemas
defensivos de la segund a mitad del III milenio a.C. según es posible disce rnir a part ir de los restos
cerámicos recuperados entre los que destacan las fuentes de bor de engrosado y almendrado, así
como los cuencos ovoide s y hemisfé ricos, algunos ligeramen te carenados. S u destaca da
importancia e i nterés reside en su proximidad a zonas explotación minera de sulfuros de cobre
(Pérez, 2007).
Por último, también en Enci nasola debemos hacer referencia al desaparecido Dolmen de
Encinasola o del Puerto de los Señoritos, p or el topóni mo de su ub icación . Su p ronta d estrucción
a in icios d el sig lo XX impi dió inves tigar su l ocalizac ión y su estruc tura, conoc iéndose a par tir d e
referencias bibliográficas de diversos autores. Se t rataría de una única estructura sepulcral tipo
tholos cuyo ajuar f unerario recuperado está compuesto por vasos cilíndricos, hemisféricos, un
ídolo betilo, industria tallada en sí lex y elemen tos pulimentados como azue las o hacha s
(Rodríguez y Pé rez, 1986 ).
Asimismo, más a l este, en la serraní a sevil lana contam os en la Cue va C hica de Santiago (Cazalla
de la Sierra) con materiales calcolíticos ( Acosta, 1995) y restos óseos humanos que permiten
considerar un uso funerario ( Escacen a y Flores 2019). Como ya hemos indic ado la distancia que
separa este yac imiento en c ueva del nuestro n o impulsa a no o frecer más comenta rios.
Sin duda uno de l os investigador es que ha incidido más en el Calcolít ico extremeño es Enríquez
(1990), qu ien p roporciona abundante información sobre un número importante de asentamiento s,
la mayor ía l ocalizado s distantes de nuestra zona de estudio, por lo que v amos a citar l os próximo s
a la Cueva d e los Poste s.
Entre los que c uentan con lí neas d e fortifica ción, el m ás cercano se hall a en Fregenal de l a Sierra ,
se trata de Tras eras de la Pepina que, emplazado sobre un cerro, cuenta con una línea de murall a
perimetral; ha proporciona do platos de borde engros ado, formas cerradas, cuencos , vasos de
pequeñas dimensiones, así como un fragmen to de cerámica campaniforme incisa. Ya más alejados
se encuentran, entre otros, el Risco del Cuervo (Puebla del Maestre), con bastiones semicirculare s,
o el de Los Ca stillejos I (Fu ente de Can tos) (Enríquez, 1990).
En lo referente a monume ntos de carácter funerario son escasos y de tipo tholos , pudiendo
referenciar los hallados en Jerez de los Cab alleros (Dolmen del To riñuelo) y Mone sterio (Dolme n
de la Cabra) ( ibidem ).
En l a o tra o rilla d el Guadiana, en Portu gal, los yac imie ntos ca lcolíticos son muy a bundantes pero
se encuentra n a grandes d istancias de l área de influencia de l a Cueva de los Postes.
CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA
26
Mapa 5.2. Loc alización de yaci mientos del Ca lcolítico .
0.Monumento Natural Cuevas de F uentes de León (Fuentes d e Leó n, Badajo z). 1 .Peña de Arias M onta no (Alájar, Huelva). 2.Cueva d e la Mora (Jabugo,
Huelva). 3.Cueva de la Mora de La Umbría (Arace na, Huelva). 4.S ierra de Jac aco (Fuentes de León Badajoz y Ca ñaveral de León, Huelva ). 5.Nogalejo
(Arroyomolinos de León, Huelv a). 6.La Toba I (Arroyomolinos d e León, Huelva). 7.La Toba II (Arroyo molinos de León, Huelva). 8 . La Lapa
(Encinasola, Huelva). 9.Cerro del Alm end ro (Santa Olalla del Cala, Huelva). 10.Monte Ac osta I a III (Zufre, Huelva). 11.Coquino I (Corteconcepción,
Huelva). 12.Valdelinares I y II (Zufre, Huelva). 13.El Palancar (Zufre, Huelva). 14.Cerro Librero (Corteconcepción, Hu elva). 15.La Ad elfa (Zu fre,
Huelva). 16.Los Llanos (Aracena, Huelva). 17.Castillo de Arac ena (Aracena, Huelva). 18.Rivera de Montemayor (Cortecon cepcion, Huelva). 19.Cerro
del Tambor (Aracena, Huelva). 20.Mengabú II (Aracena, Huelva). 21.Papatortas (La Nava, Huelva) . 22.Sierr a Herrera (Encinasola, Huelv a). 23.Pico
del Criado (Encinasola, Huelva). 24. Pico del Fraile en Picamijos (Encinasola, Hu elva). 25.Palomero (En cinasola, Huelva). 26.San Sixto (Encinasola,
Huelva). 27.El Riscal (Encinasola, Huelva). 28.Huerta d el Picón (Enc inasola, Huelva). 29. Sierra de la Víbora (Encinasola, Hu elva). 30.Dolmen del
Puerto d e lo s Señoritos (Encinasola, Huelva). 31.Traseras de la Pepina (Fregenal d e la Sierra, Badajoz). 32 .Los Castillejo s II (Fuente de Cantos,
Badajoz). 33. Cerro del Moro (Cumbres de San Bartolomé, Huelva). 34.Dolmen d el Toriñuelo (Jerez de los Cab alleros, Badajoz). 35.Era del Corcho
(Campofrío, Huelva). 36.Risco del Cuervo (Puebla del Maestre, Badajoz). 37.Dolmen del Odiel (Arac ena, Huelva). 38 .Rivera de l as U erbas (Cañaveral
de León, Huelva). 3 9.Collado de las Liebres (Cala, Huelva). 40.Castillo de Cala (Cala, Huelva). 41.Cueva Chica de Santiago (Cazalla de la Sierr a,
Sevilla). 42. Dolmen de Cabra (Monesterio, Badajoz).
1:520000
CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA
27
5.4- EDAD DEL BR ONCE (M apa 5.3 )
Como e n l os per íodos pr ecedentes, comenza remos por l os ya cimientos en cueva q ue cuentan con
ocupación dura nte la Edad del Bronce.
En primer lugar, debemos volver a citar el conjunto kárstic o de l a Peña de Arias Montano ( Alája r) .
En varias cavidades de la Peña se localizaron posibles ocupacion es de la Edad del Bronce Final,
con presenc ia de el emento s derivados de actividades metalúrgicas, como escorias o c risoles
(Gómez et a l., 2000). L a Cueva d el Monje, en la l adera su r de la Peñ a, como ya hemos se ñalado
con an terioridad, ha sido objeto d e nu merosos expolios e i ntervenc iones ilegales, quedando
constancia de la Edad del Bronce a partir de su conjunto cerámico, con presencia de vas os de
carena media y bor de invasado, similare s a los hallados en cronologías del Bronce Ple no en la
Mesa de Set efilla; también se l ocalizaron vas os de carena alta y borde almendrado ju nto con vasos
de perfil en “S”, así como orzas de carena alta y amba s superficies bruñ idas, característicos del
Bronce Final de Andalu cía occidental ( Pérez, 1986). El yacimiento de la Sima Capitular (AL-13-
Geos), afect ado por a ctividades antróp icas recient es, conserva material ar que ológico en s u
limitada estratigrafía del Calcolítico y la Edad del Bronce (Díaz del Olmo y Álva rez, 1988). En
el mismo siste ma kárstico se encuentra el Abrigo (AL-23-Geos), con una ocupación transitoria
durante una amplia crono logía y con restos arqu eológicos de la Edad del Bronce (ibidem) . De
mismo modo, en la cueva AL-24-Geos se indica la existencia de un posible depósito funerario,
sellado po r un e speleotem a, en e l que se documentaron r estos óseos hu manos, en posición
secundaria, y restos cerámicos que formaban el ajuar funerario. El m ateria l cerámico hallado en
superficie fue adscr ito a c ronologías del Bronce Pleno y Tard ío -Final, y estaba formado por copas
carenadas bruñidas, así como decorad as, cuencos carenados con decorac ión de “ ch evrón ” y trazos
pseudoexc isos en zigzag y una cazuela c arenada.
En la secuenc ia de la Cu eva de la Mora (Jabugo) se recuperaro n vasos con fo rma de tulip a, tazas
carenadas o cazuelas carenadas con aplicación de cordones, de cronología del Bronce Antiguo ,
Pleno y Final, asociados a los restos óseos humanos de un d epós ito funerario tipo ci sta (Pérez et
al., 1990). Mientr as que en la Cueva de la Mora de la Umbría (Aracena) se cuenta con cuenco s
hemisférico s de borde entrante y al zado y vaso s d e go llete corto con superficies bruñida s
(similares a los del poblado del Castañuelo), con total ausencia de decoración. Est e tipo de
material evidencia una ocupación estable durante el Bronce Antig uo y Pleno, siendo esporádica
durante el Br once Final (Martínez y López , 19 92).
En los término s municipale s de l a zona serrana onubense y cercanos a Fuent es de León tiene lugar
un aumento del número de enclaves al aire l ibre, tanto de hábitat como funerari os, para estas
cronologías.
En pri mer lugar haremos referencias a los yacimiento s localizado s en los térm inos limítro fes co n
el Monumento Natural Cuevas de Fuentes de León. Así , para la Edad del Bronce debemos
nombrar el poblado fortificado del Alto del Gato, en Cañaveral de León (Pére z, 2007) y el rec iente
hallazgo fortuito producido en el año 2018 de una estela antropomor fa diade ma da en el mismo
término municipal, descubrimiento relevante al t ratars e del primer ítem de estas característica s
localizado en la provincia de Huelva. Aunque incom pleta, se trata de una estela grabada por
piqueteado sobre pórfidos , cuyos análisis mineralógicos han permitido cono cer su origen,
procedentes de la cercana localidad extremeña de Bodonal de la Sierra (Gordo, 2019; River a et
al., 2021).
En la obra publ icada más reciente se hace refe rencia a la presenc ia d e grupos d e ci stas i néditas en
las inmediaciones de este munic ipio y el Monume nto Natural, siendo est as Mari Vázquez,
Chamorro y Membrillar ( Rivera et al., 2021). Asimis mo, debemos reseñar las escuetas noticias
CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA
28
que exis ten sobre un enterramien to de l a Edad del Bronce cerca del casco urbano del municipio
de Hinojales (Berenguer, 2 011).
Entre otros conocemos también el asentamien to de Sierra Menjuana en Cumb res Mayores, un
poblamien to en altura ubicado en el Puerto de los Arriscade ros y adjudic ado al Bronce Fina l
Orientalizant e; entre los restos mat er iales a dest acar se encuentr an “asas de ore jetas” de tipo
fenicio. Su posición p rivilegiada p ermitía el co ntrol de las zonas de comunicación entre l a
provincia onubense y el sur de Extrem adura (P érez, 1997 a). O tro yac imiento de sim ilares
característic as es el de la Sierra del Álamo ( Cu mbres de San Bartolo mé) donde se ubica un
poblado en altura, de pequeño tamaño en el que el escaso material arqueológico documentado
corresponde al Bronce Final, con presencia de recipientes de carena alta y borde saliente ( ibidem ).
Otros enclaves en el entorno son la Sierra de Santa María y sus necrópolis de Gonzalo Gil y
Majada de Gui jarra (Cu mbres de San Bar tolomé) del Bronce Pleno (P érez, 1987).
Otros poblados al aire libre localizados en la zona este de la sierra de Huelva son los del Cerro
del Almendro, Santa Marta I y II y el Castillo de Santa Olalla del Cala . El Cerro del Almendr o
(Santa Olalla del Cala), co mo hemos mencionado en el apartado anterior, es un asentamiento
fortificado ocupa do duran te el Calcolí tico y el periodo del Bronce Plen o. Los materiales recogidos
en prospecciones superficiales son en su mayoría de tipo cerámico, destacando los c uenco s
semiesféricos o esféricos achatados con borde entrante y cuencos de carena media y baja, así
como otras formas que se inician durante la Edad del Cobre , como los va sos de cue llo
estrangulado, que perdura n en las necrópol is tipo cista; al final se define un conjunto
representativo de la Edad d el B ronce. En una finca cercan a al cerro de este yacim iento se localiza
una necrópol is de cistas que podría estar vinculada al asenta miento; está conformada por dos
grupos co n 11 cis tas en t otal ( Ro mero et al., 2 007). Es te poblado fue abandonado dur ante la Edad
del Bronce fundándose un nuevo asentamie nto en sus cercanías, deno minado Santa Marta II, un
poblado de mayores dimen siones protegido de forma natural por es carpados flancos y con un
sistema defens ivo de m urallas y ba stiones. Entre el material a rqueológico hallado destacamos lo s
cuencos de bordes entrant es y vasos de carena media junto a cazuelas de carena alta, elementos
perteneciente s a crono logías del B ronce Pleno y Final. El desa rrollo del Bronce Final en esta zona
se a lcanzaría en el y acimien to de Santa Mar ta I, otro poblado en al tura con material arqueo lógico
cerámico de cazuelas de borde saliente y vasos de boca acampanad a típicos del Bronce Fina l
( ibidem ). En último lugar, el Castillo de Santa Olalla del Cala , nombrad o con anterioridad, ha
sido objeto de divers as y sucesivas campañas de excav ación arqueológi ca que han cons ta tado la
existencia de as entami entos anteriores a la Edad del Bronce, así como de épocas pos teriores. Entre
las diferentes campañas de intervención arqueo lógica pudo documentars e una amplia secuenci a
estratigráfic a con momentos d e ocupación en la E dad del Bronce , cuyos materiales so n
eminentemen te d e cará cter cerám ico , tales como un va so gl obular con d ecoración de m amel ones ,
cuencos hemisféricos, vasos tipo “botella” y cuellos estrangulado s, vaso ti po Santa Victoria o
cuenco de bor de entrante. Este último elemento fue localizad o junto a un microlito en el i nte rior
de una estruc tura sepulcr al tipo cista (Rome ro y Rivera , 2009).
En la zona de Ara cena, ex isten abundante s referencia s a enclaves de la Edad d el Bronce.
Destacamos el ase nta miento anteriormente reseñado del Castañuelo (Aracena), el cual presenta
una superposic ión de etapas, siendo la primera en una fase de la Edad del Bronce asociada a una
necrópolis d el II milenio a.C. (Mart ínez y Lorenzo, 1992)
En el té rmino de H iguera de la Sierra desc uellan los poblado s aterraza dos de San ta Bárbara o del
Drago (Pérez, 2001), así como la necrópolis de cista de Carrascoso. Este último enclave cuenta
con una estructura en cista de plan ta rectangular, con orienta ción este -oeste, cons truida con lajas
de pizarra siguiendo con el patrón de necrópolis de esta tipología en e l suroest e pa ra este p eriodo.
CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA
29
Ente el ajuar funerar io do cumen tado es exclu sivamente de carácter cerámico, destacando un vaso
de cuello es trangulado con decoración de mamelón (R omero y R ivera, 2007).
Debemos acentuar la i mp ortancia de los yacimient os de El Trastejón (Zufre), La Papúa
(Arroyomol inos de León) y la necrópolis de cistas del Chorrito ( Zufre ). Entre 1988 -1994 se
realizaron exc avaciones s istemáticas y de urgenci a en estos enclaves.
La Papúa consta de una necrópolis de cistas (Pap úa I) relacionada con un asentamiento delimitado
por muros d e p iedra y basti ones, a p artir de cuy o tam año y entidad se con sidera la hipótesis de su
instauración como el núcleo de asen tamiento más importante de l a Ribera de Huelva para este
periodo (Papúa II). El Trastejón es un asentamie nto considerado un núcleo significativo en la
Edad del Bronce Pleno y Final que presenta una organ ización del espacio de habita ción delimitado
por construccione s en piedra formando ate rrazamien tos o muros. Este es un centr o de habitación
de menor t amaño y entidad que la Papúa, con da taciones abs olutas d el Bro nce Antiguo , y
evidencias de procesad o metalúrgico que permite consi derar qu e duran te su ocupa ción se llevaba
a cabo la extracción de mineral en alguno de l os lugares dentro de su área de captaci ón de recursos ,
como la Sultana o Cala. Entre el material arqueológico des tacan l os cuencos care nados del Bronce
Pleno, así como l a aparición de las cazuelas carenada s con ausencia de bruñ ido en l a etapa del
Bronce Final. Otro gran poblado amural lado situado en el mis mo espacio es La Buj arda o Castil lo
de l a Algaba (La Nava), un asentamiento en altura cercano a las zonas de riber a de Huelva y
Múrtigas, que cuenta con dos zonas de habitación con un recinto forti ficado en talud de
morfología cuasi circular con bastiones en distintos t ramos (Pérez, 1987; García Sanjuán et al.,
1999 y 2011; Ro mero, 200 1a y b).
Espacialmente el asentam iento de la Bu jarda (La N ava) se puede correlacio nar con necró polis d e
cistas de la Edad del Bronce de Campo de Fútbol de La Nava, La Bujarda II, Murtiguilla s I y II,
Las Cañadas, Lome ro Casal o Valdega laroza, t odas el las dentro del término municipal de La
Nava, y Valle Limajo I y II y Casa del Monte, en el término m unicipal de Cumbres Ma yores ;
todas ellas se encuen tran ubicadas en un radio de 2 km del asentamiento. Debemos resaltar la
importancia de la n ecrópolis de cista de Valdeg alaroza en a ltura, Valdegal aroza I y II (La Nava),
donde se documentaron 5 tumbas agrupadas de for ma equi dis tante; las fosas presentan planta de
morfología rectangul ar y e stán cu biertas po r lajas de pi zarra , que envue lven al difunto y su ajua r
funerario. El mate rial arqueológico do cumentado c onsta de vasos en f orma de botel la y
hemisférico s, fragmentos de m olin os de mano, crisoles y esco rias metalúrgicas . Este tipo de
necrópolis es representati vo del patrón sepulcral de ci stas del II milenio a.C. en el suroeste
( ibidem ).
Otros lugares de hábitat del Bronce Final en el área de l a Sierra de Aracena son el Cerr o del
Castillejo de l a Umbría (Aracena), cuya pro specció n superf icial propor cionó escasos restos,
Sierra de la Corte (Cortecon cepción) o El Santuario ( Castañu elo, Aracena), un poblado del Bron ce
Pleno al que es posible asociar una necrópol is de cistas con perdu ración hasta el Bronce Final
(Pérez, 1987).
En las riberas de l os ríos Múrti gas y Chanza, entre los municipios de Aroche y Encinasola, se
encuentran un gran núme ro de yacimiento s de la Edad del Bronce que procedere mos a resumir a
continuació n. En primer lugar, la Sierra de l a Lapa (Encinaso la) es un yac imiento, situado en la
sierra del mismo nombre, q ue p resenta morfologí a de espigó n y se encuen tra ub icado en la rive ra
del Chanza. El asentam iento poseía una mu ralla, a ctualmente no conservada, así como impront as
de estructuras de habitación ( cabañas); entre el material arqueológico hay molinos de mano y
moletas, así como cerámica consiste nte en vasos de carena alta, v asos ovoides y cuell o
estrangulado bruñ idos, otros vasos de grandes dimensi ones, copas y r estos cerámicos decorado s
con la técnica de la excisió n. Se ubica ce rca de dos minancos con pr esenc ia de escorias, lo que
nos indica el desarrollo de l a actividad metalúrgic a en est e asentamiento. Además, en l a misma
CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA
30
sierra se localizaron necrópolis tipo cista, que actualmente están destru idas y no pueden
relacionarse con el yacim iento definido (P érez, 1987 y 2007 ). Además, en este término municipa l
contamos con otro asentamien to con sistemas defen sivos , Sierra Madrona, o el de Sierra de la
Concha, éste a terrazado.
En lo referen te al pob lamie nto de la Edad del Bronce en la provinci a de Se villa, au nque la mayo r
parte de los yac imientos se l ocalizan en la B aja Andalu cía , en torno a la cuenca del Guadalquivir ,
y debido a la gran di stancia que se para estos yacimi entos de nuest ra área de estudio, el
Monumento Natural Cuevas de Fuen tes de León, no entraremos e n la de scripción de esta serie d e
enclaves. Sin emb argo, es preciso hacer mención al yacimi ento de La Traviesa (Almadén de la
Plata). Por un lado, consta un as entami ento en altura que permite un control visual y estratég ico
del territo rio entre las zona s de Huel va y Extrem adura en la R ivera de Cala (García, 1998 ).
Además, con el topónimo de La Traviesa también se hace referencia a l a necrópolis de cistas
ubicada en el mismo cerro y compuesta por 29 estructuras de caract erísticas similares: pl an ta
rectangular, constru idas por revestimient o de lajas de pi zarra, a excep ción de la estructura nº 5
que cu enta con es tructura tumular y un anillo pe rimetral que en cierra una c ista de grand es
dimensiones. Entre los ajuares funerarios hay recipientes cerámicos, elemen tos ornamentales e
industria líti ca y armas (Ga rcía, 1998).
Los estudios sobre este periodo en Extremadura cuentan con una larga tradición, si n embargo,
con anteriori dad a l os años 70, l a mayor parte de las noticias se refieren a hallazgo s sobre
orfebrería, las denom inadas estelas de guerreros y la metalurg ia (Pavón et al ., 2009). Entre esto s
últimos, podemos destaca r el tesoro de Bodonal de la Sierra , m unic ipio cercano a Fuentes de
León, cuyo ha llazgo se p rodujo en 1943 (Enr íquez, 2018).
A partir de mediados de la siguiente d écada nume rosos inve stigadores in ician traba jos de
excavación en diversos y acimientos y em pie zan a conocerse determ inadas manif estaciones
funerarias, generalment e en cista o en tumbas circulares, en l a prov incia de Badajoz ,
perteneciente s al Bronce A ntiguo y Pleno, per o no los hábitats. Esta situación comienza a cambiar
con la Tesis Docto ral de Pavón El tránsito del II al I milenio a.C. en las cuencas medias de los
rí os Tajo y Guadiana: La Edad del Bronce , en la que, basándose en l a secuencia de los sondeos
realizados en el Cerro del Castillo de Alang e (Alange), con niveles de transición Calcolítico-
Bronce, Bronce del Suroest e y Bronce Tardío y Final y con datacion es r adiocarbónica s, propuso
un poblamiento con facies dentro de un territorio estructurado y, en algunas zon as, en vías de
jerarquizaci ón en las etapas más recientes (Pavón, 1988a y b). Este yacimiento se encue ntra
distante de nues tra zona de estudio, po r ende, en nuestr o caso, referenciare mos aqu ellos enc laves
y yacimientos en l as áreas m ás cercanas al Monum ento Natur al Cuevas de Fuentes de León,
centrándonos en los lugares identificado s al sur de la cuenca m edia del Guadiana (Pavón et al.,
2009).
Los poblados conocidos en l a comunidad de Extremadura del Bronce Pleno son escasos , pero
podemos nomb rar algunos de ellos. El análisis de los vestigios aportados por l as antiguas
intervenciones en La Martela (Segura de León) son la base para el estudio de los yac imientos
ocupados du rante la Edad del Bron ce en la Baja Ex tremadura (Pavón, 1998a; Pavón et al., 2009) .
La Martela es un pequeño tesoro compu esto por tres placas y un colgante en forma de bellota de
oro hallados en una tosca vasija de barro, en l a Sierra d e la Martela, en el m unici pio vecino de
Fuentes de León. Tras este lla mativo hallazgo se realizó una in tervención de ur genc ia en el cerro ,
localizándose un asentam iento f ort ificado que presenta una pl atafor ma en la cual se observan
vestigios de una posible muralla de hiladas d e pie dra. En dicha intervención se h allaron r estos d e
adobe y tapial correspondi entes a estructur as de habitación, formadas por lajas de pi zarra y
bloques p étreos; al interi or y exterio r de esta s est ructuras s e h allaron n umerosos r esto s cerámic os
a m ano (cazuelas carenadas, ollas g lobulares, vasijas de cue llo al to ac ampana do) y a t orno
CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA
31
(ánforas, vasos de perfil en S, decoración a band as rojas), así como grandes vasijas de
almacena miento junto a elementos de hierro dedicado a actividades agrope cuarias y armas (puntas
de lanza). Esto s restos cerámi cos son similares a los h allados en cronolog ías del Bronce F inal en
zonas de Andalucí a Occidental, como en el Cabezo de San Pedro (Huelva) o Cerro Macareno
(San José de la Rinconada, Sevill a), mi entras que la cerámica a torno (pintad a a bandas) y otros
materiales se corresponde n a cronolog ías de la Ed ad de l Hier ro y pe rmanece ac tivo hasta
principios del III a. C (Enríquez y Rodríguez, 1990 ).
Por último, la comarc a de la Tierra de Barros es un área con numerosos hallazgos para cronologías
del Bronce en lo referente a conjuntos f uner arios de cistas , como el cercano yacimiento de Las
Arquetas (Fre genal de la S ierra) o Paniagua en Valenci a del Ventoso (Pavón y Duque 2014 ).
En las estribaciones de la Sierra Morena onubense se encuentra “Las Arquetas” (Fregenal de la
Sierra), una necrópolis de cistas formada por 40 estructuras con caracte rísticas pr opias del Bajo
Alentejo. Aunque el yacim iento ha sido objeto de numerosos expolios, en él se apr eciaban do s
lugares sepulcrales, el prim ero de ellos Arquetas 1, estaba f ormado por 26 cistas de morfolog ía
trapezoida l y construidas a base de lajas de pizarra y no proporciona ron evidencias de restos
óseos, quedando exclusiva mente parte de su cultura material; el segundo conjunto de cistas ,
Arquetas 2 , estaba conformado por 14 depósitos con las mismas caracterís ticas que el prime ro,
Arquetas 1. Los ajuares funerarios son escaso s , limitándose a cerámica (vasos carenados,
globulares con mamelone s bajo el borde, cuencos hemisféric os, con decoraciones incisas,
bruñidas, bandas de lí neas y puntos impresos), estando algunas de e llas sometida s a la exp osición
del fuego, i ndustria lí tica (resto de cuarzo ta llado) y el ementos met álicos como u n aro en e spiral
de plata y una lámina de co bre (Enríquez y Ca rrasco, 1995).
Paniagua (Valen cia del Ventoso) es un y acimiento de carác ter sepulcra l fo rmado por un con junto
de estructuras de cistas caracterí sticas de l a Edad del Bronce del suroest e. En su interv ención
arqueológic a se identificar on 33 estructuras y 11 subestructuras funerarias ubicadas sobre un
campo de silos de c ronología Cal colítica; son ci stas de morfologí a cuadrangular o trapezoidal e n
planta cubierta s por túmulos o lajas modi ficadas de forma oval. Los rest os artefact uales hallado s
en las estruc turas so n ex iguos, re duciéndose a cerámic a diagnós tica d el p eriodo (cuenco g lobular
con cuello decorado con ga llones, cuencos hemisféricos, vaso de cuello ondula do) y elemen tos
metálicos (p unzones, plac a de enmangue) (Pereira, 201 6).
Asimismo, para los m om entos finales del período son elocuente s los resultados de las
excavaciones efectuadas en vari os yacimientos, entre ellos hay que citar l a Sierr a del Aljibe de
Aliseda, en Aliseda, Cáceres, El Risco de Sierra de Fuentes en Sierra de Fuentes, Cáceres y Cerro
de San Cristóbal, en Logrosán que, aunque alejado s de Fuentes de León, resu ltan cruciales para
defender que el alza del sector minero-metalúrgico no puede explicarse satisfac toriamente sin
integrar Ex tremadura en T artessos (Pav ón et al ., 2009).
En la zona f ronteri za de Po rtugal, conocemos numeros os yacimientos arqueo lógicos de distinta
tipológica de cron ologías la Edad de l Bron ce en el entorno del B ajo A lentejo y Algarve,
concretament e en los distrit os de Beja y un poco más al norte, en Évora. Como se ha referido en
apartados an teriores, e stos enclaves se encu entran a di stancias fuer a de nuest ra zona de estudio y
por lo tanto, no ha remos al usión a ellos.
CAPÍTULO 5. SÍN TESIS HI STORIOGRÁFI CA
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1:2000000
1:303195
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
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CAPÍTULO 6. EL YACIMIE NTO: L A CUEVA DE LOS P OSTES
6.1. ANTE CEDEN TES Y ESTA DO DE LA C UESTIÓN SOBRE LA S CUEVAS D EL
MONUMENT O NATU RAL D E FUENT ES DE LEÓN
Con la i nten ción de facilitar el recorrido por los antecedentes de la investigac ión ll evada a cabo
proporciona mos esta i nformac ión en epígrafes, empezando por los estudios que afectan a varias
cavidades del Monumento , co mo es el caso de los geológ icos, qu e se han hecho de fo rma
conjunta, par a finalizar cen trándonos en el caso con creto de la Cuev a de los Postes.
Este capítulo, m uy importa nte en nuestra Tes is Doctoral, nos ha res ul tado especialmen te ar duo
porque, aunque se cuenta con gran cantidad de datos sobre la cueva objeto del presente t raba jo,
esa abundanci a ha obstac ulizado, en gran parte, su elaboraci ón, ya que hemos observado
diferencias m uy significativas entre los distintos autores al tr atar de las f ases o etapas y las
cronologías de la secuenci a de la Cueva de los Postes, pero su realización era de t odo punt o
obligada para l a posterior p ropuesta cronoló gica del ya cimiento y su interpretació n.
6.1.1.- Primer as referenc ias
Las noticia s m ás antiguas sobre cavidades del Monumento Na tural datan de principios del siglo
XIX , y nos l as proporciona Puig y Larraz ( 1896), quien menciona la existencia en Fuentes de
León de la Cueva del Agua, haci endo una mera descripción de la cavidad y su lago interior. Los
trabajos de índole científica comienzan en 1925 con la publicación de l “ Ca tálogo Monumental de
España ” de José R amón M élida, quien vu elve a c itar la Cuev a del Agu a (Mélida, 1925). D urante
la primera mitad de l siglo XX son conocidas las in cursiones por parte d e grupos de espeleólogo s
y curiosos d e Andalucía y Extrema dura que se ade ntran en d icha cueva y, pos iblemen te, en otras
del municipio.
En la década de 1960 se llevan a cabo l as primeras exploracione s realizada s por espeleólogo s
andaluces (Sociedad Espel eológica GEOS de Sevi lla), que se adentraron en estas cuevas de for ma
constante entre los años 1962 y 1976 (Fi g. 6.1 y 6.2), a ctividades qu e se prolongaron hasta 1992 ;
este grupo descubrió la den ominada Cueva Ma sero o B onita, q ue bautizó con el nombre de S ima-
Cueva Geos; asimismo, emprendió la explorac ión de otras cuevas del Monumento, aportand o
topografías y recogiendo, en ocasiones, r estos materiales que depositaron en la Universidad de
Sevilla, aunqu e en la actuali dad no se tiene consta ncia de su exis tencia en la entid ad. Fruto de sus
numerosas i ncurs iones f ue la publicación de un catálogo de l os lugares kársticos de l a zona
(Rebollada e t al., 2010).
Figuras 6.1 y 6.2. Fotogr afías de las exploraciones en la
Cueva del Agua por parte de la Sociedad Espe leológica
GEOS (Rebol lada, 2010: 5 77-580).
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
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Estas cavidades resultaron atractiva s para el ámbito educativo, por lo que comenz aron a llevars e
a cabo excursiones de carácter lúdico , entre las que destaca l a denomin ada “Operación Piraña”
(1982-1983), consistente en llevar a los e scolares a zonas de interés situadas en e l sector sur de la
provincia de B adajoz con la intención de iniciarlos en la espe leología gracias, principal mente, al
atractivo que encarna la Cueva del Agua . Al amparo de estas actividades se efectuaro n
excavaciones ilegales en las que se recogiero n material es arqueológ icos que, supuestamente, se
depositaron en el Museo Arqueológico Provincial de Badaj oz, pero se descono ce su paradero
( Rebollada et al., 2010 ).
Ya entre los años 1995 y 1998 se abordó un estudio exhausti vo sobre las cavidades del
Monumento Natural Cuevas de Fuentes de León que atendía a aspectos más científicos. Este
estudio se llevó a cabo con la partic ipación de m iembr os de la Junta de Extre madura y el Grup o
de Espeleología Técn icos Aparejado res (GETA). El resultado de esta labor fu e la publicación de
una obra t itulada “ Cavida des en Extremadura (España). Patrim onio natura l y arqueológico. ”
(Algaba et al ., 2000:47-58 ). En ella se r esalta ba el interés arqueológ ico de la Cueva del Agua,
con arte r upestre en su interi or, las de los Postes y del Cabal lo, entre otras, adjuntand o exhaustivas
descripcion es, topografía s, documentación fotográfic a ( Rebollada et al., 2010; Algaba et al. ,
2000: 47-58).
Con la i nforma ción obtenid a gracias al anterior estud io se realizó un anteproyecto, en el año 2000,
para la declaración del espacio como Monumento Natural por parte del Gabinete Geológic o
“ Salvar l a Encina ” , S. Coop. y el Ayuntam iento de Fuentes de León. En est e anteproyecto se
destacó la singularid ad del paisaje, enfatizándose la importanci a del ec osi st ema, así como los
recursos endokársticos y exokársticos del entorno ( Rebollada et al., 2010), y cuyo r esultado fue
la declaración de Monumento Natural en el año 2001 ( Decre to 124/2001, de 25 de julio) . Este
proyecto incluía el acondic ionamiento de la Cueva de los Postes para posib ilitar la visita turís tica,
obras que comenzaron en el año 2004 y durante cuyo transcu rso quedó de m anifies to el
yacimiento a rqueológico q ue conten ía la cavidad.
La localización de estos restos supuso un hito importante en el conocimiento y estudio de estas
cuevas, ya que llev aron a la el abora ción y plan teamiento de un proye cto de i nvestig ación, titula do
“ORÍG ENES” , que coordin a la Direc ción General d e Bibliotecas, Museos y Pat rimonio Cultu ral
de la Junta de Extremadu ra . El principal objetivo del proyec to consiste en caracteriz ar las
ocupaciones humanas en las cuevas del Monumento, así como analizar l a continuidad de uso de
estos espacios. A su ampar o se han llevado a cabo varias campañas de excavación desde el año
2004 hasta la actualidad en al gunas de ellas, concret amente en las cuevas del Ag ua, donde sólo
se ha excavado al exterior, de l Caballo y de los Post es, siendo esta última la que ha sido objeto
de un mayor número de campañas y, por tanto, la que, por el momento, ha proporcionado un
volumen de datos más cuantioso, habiéndos e constatado en su interior una amplia ocupació n
(Rebollada et al, 2010; Ga rrido et al ., e. p. ; Collado, 2014a: 78-79; Collado, 2014b: 99; Co llado
et al ., 2015 : 18; Do mínguez, 2016-2017, TF M inédito ).
En el citado proyecto han colaborado diferen tes instituciones ci entíf icas, como el Instituto de
Evolución y Co mportami ento Hu mano (UCM/ISC III), la Unive rsidad d e E xtremadura, el
Instituto Terra y Memor ia (Portugal ), la Universidad Politécn ica de Madrid, el C entro de
Investigación “Finca La Orden” (CICYTEX , Junta de Extremadu ra), el Instituto de Estudio s
Prehistóricos (ACI NEP) y l a asociación CEMAC . Los prometedores r esultados de las
investigacion es realizadas han perm itido la creación del Laboratorio de In vestigación en
Paleontolog ía y Evolución del Co mportamiento Humano de Extremadura (LIPEC HEX), ubi cado
en l a localidad de Fuentes de León . El proyecto ha hecho posible la concesión de diversas becas
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
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de investigación dedicadas al estudio arqueop aleontológico de las cavidade s del Monument o
Natural, col aborando en l a difusión y d ivulgación d el conoci miento generado ( ibid em ).
Los result ados de la s investigacione s, aunque a ún en c urso, se han plasmado en publicac iones de
diversa índole sobre l as di stintas cavidade s que integr an el Monumento : artículos en revistas y
congresos , trabajos de divu lgación o plataformas para la difusión del patrimoni o. Seguidamente,
y como resulta l ógico dado el carácter de nuestro trabajo, nos vamos a centrar en las publicac iones
científicas que se han dado a conocer, y en los TFG, TFM, Tesis Doc torales e i nf ormes inéditos
a los que hem os tenido acc eso.
6.1.2.- Estudi os geológico s sobre las cuevas del Monumento Na tural Cu evas de
Fuentes de León
Una obra de referencia obligada es “Punto de Interés Geológico Cuevas de Fuentes de León”
(Fernández- Amo y Reboll ada, 2005). En ella s e resumen las caracter ísticas geológicas y
geomorfológ icas del Monumen to, atendiendo a su ubicación en la Zona de Oss a -Morena, su
pertenencia al Anticlino rio Olivenza -Mon esterio en el Dominio Alconera-Arro yomolinos en la
Unidad de He rrerías y la complejidad litológica de la zona, que la hemos d escrito, aunq ue
brevemente, en e l capítu lo 4.
6.1.3.- Estudios de espeleo temas
Estos estudios s e han lleva do a cabo en la s cuevas Ma sero y de los Post es.
En la primera se hizo una car acter ización mineralógic a macro y micro de varios espeleotemas
para poder i nte rpretar los mecanismos d e su formación y transformación ( Alon so-Zarza et al.,
2018). Lo s au tores señalan que el desarrollo d e las cuevas de F uentes de Leó n p resenta un po sible
control es tructural (pli egues, fallas y cabalgamien tos), habiéndose formado cer ca de un fren te de
cabalgamiento con una direcci ón que sigu e las estructuras variscas, siendo dif ícil precisar el
comienzo del desarrollo de estos sistemas ante la e scasez de depósitos neógenos. Del m ismo
modo, i ndic an que e l desarrollo del conjunto de las cavidades ha estado sometido a los procesos
geológicos que afectaron a la unidad carbonátic a en la que se encuentran , y que la precipitación
del aragonito se vio favorec ida por l as agu as saturadas y ricas en Mg en period os más secos, pe ro
las v ariaciones climáticas, que intervienen en la composición de l as aguas , y la inic ial
composició n aragonítica de ciertos espeleotema s analizado s son los factores que af ectan a sus
transformac iones.
En la se gunda fue posible f echar un espeleotema, obteniéndose una data comprendida entre el
2000-4000 BP (Alonso-Zarza et al ., 2018, en Campos et al ., 2015). El análisis geoquím ico
isotópico efec tuado (Campos et al., 2015) proporc ionó, además, u na información sobre la
influencia de posibles elem entos climáticos durante el Holoceno en el pais aje del Monumento .
Los datos isotópicos δ13C y δ18O de la calcita presentes son i ndic ador es de la pl uviosidad y de
la temperatura del entorno y, por tanto, de l a paleovege tación. Los autores indican que estos datos
de Postes son repre sentativos de s u entorno ext erior, ayud ándonos a conoce r los aspecto s
climáticos de la zona , de tal forma que los r esultado s obtenidos apuntan hacia un periodo más
seco y cálido alrededor de l 2600 a.C.
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6.1.4.- Estudios s obre la secuenc ia cronoestr atigráfica
Actualment e tenemos con stancia de un a única publicac ión específic a sobre l a secuencia
cronoestratig ráfica de Post es, aunque ésta ha sido descrita en otras obras de distinta temática y
que comenta mos a cont inuación.
En el primer trabajo que t rataremos Collado (Collado, 2014 a y b; Collado et al., 2015) presenta
la divis ión de l a cueva en zonas, la de l a entrada ( debe entenderse que se trata de la zona 1, es
decir, el Sector Occidenta l y el Sector Oriental) y la del fondo (Hue co Eulogio) y ofrece una
descripción crono estratigráfica de l a cavidad en dos de las zonas, Sector Occid ental y Hueco
Eulogio, indicando qu e “entre lo s dos sect ores se han individuali zado 20 unida des estratig ráficas
a lo largo de un a potenc ia sedimen taria de 4,26 m de p rofundidad en la sala de acc eso y más d e 6
m en la del fondo. El es tudio de los ma teriales, las da taciones (C14 A MS y U/TH ) obtenidas, l os
análisis pa leoambienta les ( Duque, 2011 ) y la carac terización sedimentol ógica, e stán per mitiendo
definir hasta el m omen to cuatro gran de s etapas que, en su diacron ía, nos están mostrando la
ocupación antrópica de la cavidad, el uso que hiciero n de estas las comunidad es del pasado y
cuáles fueron las condiciones m edioamb ientales y paleo económicas con las que conviv ieron.
Éstas serán descrit as en orden i nverso a su antigüeda d.” (Collado et al , 2015:19 ) en as ociació n
con el materi al arqueo lógico hallado, en el que de fine las siguient es etapas:
- 1: Se engloban en ella l as unidades estratigráficas (UUEE, en adelante) 0-4, que se
describen como UUEE muy al teradas por remociones tanto de carácter antrópico como
animal. Se constata u na mezcla de materiales de cronología diversa y amplia que i ncluy e
cerámica moderna-cont emporánea, material romano según se cita “ (luce rnas, vasos de
sigillata , terracotas, mone das) y artefactos de tradici ón indígena (vasos calados,
fusayolas, ollas globula res de borde vuelto con decorac ión pintada a base de bandas rojas,
vasitos y copas a mano con decorac ión inc isa )” ( Co llado 2014a, 80 ; Co llado 2014b, 100;
Collado et al ., 2015: 20) . Esta ocupación se interpreta com o un espacio ritual en el que
se sincre tizan las trad iciones indíg enas y romanas, u sándose las cu evas co mo espac ios de
culto.
- 2: Agrupa las UUEE 5 a 10. Se interpreta como una ocupa ción con fine s f unera rios d e
carácter colectivo ante la pr esencia de restos óseos humanos, que se disponen en
acumulaciones de forma aparen temente a nárquica en el fondo d e la cavidad, produ cto de
la adición cont inúa de los difuntos.
A estas acumul aciones se les asocian diferent es artefactos que deb ían de forma r parte d e
los ajuares funerarios, consiste ntes en cerámicas a mano, muy fragment adas e
incompletas, sobresal iendo l as va sijas de formas ov ales o de medi a esfera, así como otras
de bordes rectos o entrantes ; las técnicas decorativ as presen tes son l a incisión, la
impresión y la aplicación de almagra. Se cuenta, además, con otros conjun tos industriales,
como el l ítico tallado, integrado por geométricos, láminas, lamin itas, alabardas y puntas
de flecha; el lítico pulimentado, a base de azuelas y hachas; la industr ia ósea, materia en
la que se f abr icaron peines , paletas, alisado res y punz ones; y, f inalmen te, los adornos ,
con presencia de colgante s sobre conchas marinas y cuentas de collar de distin tas materias
primas.
Esta es “la ocupac ión más característica de l a Cueva de los Postes definid a
cronológica mente por la s d ataciones (Poz - 44045) 414 0 + 35 BP / Ca l. 2875B C- 2620B C
-obtenida sobre un diente humano de la UE 3/subn. 5 del sondeo de la Sala del Fondo,
equivalente arqueológica mente con la UE 5 de la Sala de Ent rada - y (Poz-13703)
5455±40BP/ Cal. 4370BC- 4230BC que fech a una muestra de carbón proc edente del
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interior de una estructura circular de pied ra de funcionalidad incierta que apareci ó en la
UE 8 del sondeo de la Sala de Ent rada.” ( Collado 2 014b, 101; Co llado et al., 20 15: 22).
Sin embargo, esta última f echa, según la tabla de dataciones que H. Collado nos ha pr oporcionado ,
no se correspo nde con la cit ada estructura, hab iéndonos com unicado ve rbalmente q ue no había la
suficiente ca ntid ad de carbón como para obtener una data y que ésta se corresp onde con otra
cuadrícula di ferente de la misma UE.
- 3: Engloba las UUEE 11-14. Se trataría de la primera f ase de ocupación de la ca vidad
como depós ito funerar io. Los ajuares consisten en i ndustria s líticas macrolítica s
realizadas sobre cantos de las cercanas riveras y, en menor medida, elementos de sílex,
además de 3 p lacas d e caliz a decoradas con motivos si mbólicos (Collado y García, 2010),
sobresaliendo la total ausen cia de cerá mica.
Para los autores del trabajo (Collado 2014 b; Collado et al ., 2015) esta etapa está comprendid a
entre las sigu ientes da taciones:
“ UE 12: (Poz-14616 ): 7360 ±50 BP/ Cal. 6370 B C – 6080 BC.
UE 13: (Poz-18774 ): 7440 ±50 BP/ Cal.6420 BC- 6220 B C.
UE 14: ( Poz-33226 ): 7780 ± 60 BP/ Cal. 6770BC- 6460BC.” ( Collado 2014b, 102;
Collado et al ., 2015 :25)
Según nuestras observac iones y estudios sobre los distintos sectores excavados en la cueva, en
esta caracterizac ión de las t res primeras fases suponemos que Col lado ( Collad o, 2014 a y b ;
Collado et al., 2015) se atiene únicamente al Sector Occidental, que es en el que se ha
profundizado más y en el que se ha llegado hasta l a UE 20. La única referen cia que se hace a las
UUEE 15 a 20 consta en una nota a pie de página en la que s e indica que “Las unidades
estratigráfic as 15 a 20 corresponden a la exca vac ión de una pequeña sima que hasta el m oment o
sólo ha proporc ionado resto s faunísticos de cronología H olocena” ( Col lado, 2014 b: 102, note 2 ;
Collado et al , 2015: 25, not a 2).
- 4: Esta fase ha sido detectada en el Sector Hueco Eulo gio exclu sivamente, y per tenece a
cronologías pleistocénica s, con una datación por U/T h de 192986 ± 15451 -138 37, sin
sigla de laboratorio (Collad o, 2014 b:102 ; Collado et al., 2015:26). Los niveles excavados
han proporcion ado restos faunísticos con presencia, ade más, de esca sos elemento s l íticos
realizados sobre sílex negro y una falange humana que resulta ser el primer y, hasta la
fecha, el único resto de homínido pleisto cénico conoc ido en l a comunidad extremeña y
representa la ocupación hu mana de la c avidad durante el Paleolítico M edio.
Otros t rabajos (Collado, 2014a; Tomé et al., 2017) son, en r ealidad, resúmenes de la secuencia
cronoestratig ráfica arriba comentada, contextualizan do las d iferentes fases pero sin aportar las
dataciones cronológic as, haciendo exclusivamente referencia a los mater iales de tipo
arqueopaleon tológico.
Se cuenta con ot ra pub licación, ahora específica, pero más incompleta, sobre la secuencia
cronoestratig ráfica de la Cueva de los Postes (Villalba et al., e.p.). Mientras que en la s primer as
comentadas (Collado, 2014 b; Collado et al., 2015) se definen las et apas con las distintas UUEE,
en la se gunda no se hace r eferencia a ellas en el texto, donde sí se presen ta una tabla de
correspondenc ia entre UUEE y fases con las datacione s (Villalba et al., e.p.). En las fases que se
plantean se detalla el m is mo material arqueológico, aportando, eso sí, dos nuevas dataci ones
cronológica s para l a Fase 2, conc retamente para la UE 9 de l a “Sala del Fondo”, que, obtenida s
sobre hueso humano, han arrojado unas fechas del 5061 cal BC 2 σ (SUERC-67532, 6219+ 33
BP.) y del 4837 cal BC. 2 σ (SUERC- 67531, 6025+30 BP.) ambas sobre diente humano, en las
que solo se c ita el valor más antiguo.
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
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Suponemos que por “ Sala del Fondo ” debemos entender que se ref iere al Sector Occiden tal ,
porque la ún ica UE 9 excavada por el momento es de esa zona . Asimismo, en lo s n iveles
pleistocénico s de Hueco Eu logio se docu mentó una nu eva falange h umana.
Recientemen te A.C. Domínguez (Domínguez et al., 2022) ha publicado un t raba jo -en r ealida d
un r esu men de su Tesis Doctoral, que permanece inédita - sobre microfauna, en el que propone
una nueva secuenc ia c ronoe stratigráfica a par tir de los d atos ob tenidos por l os difer entes estudios
arqueológico s y la recalibración de las dataciones existentes hasta la fecha (cal BP 2 σ) . Así ,
diferencia entre l os sectores Hueco Eulogio y Occiden tal y un total de 4 etapas que cuentan con
datas.
En pri mer lugar considera el H oloceno tardío. En este periodo incluye las UUEE 0 y 1 del S ecto r
Hueco Eulogio y las UUEE 0 a 5 del Sect or Occi dental; se trata de un perio do cro nocultural con
material de d iversas etap as y del que no se cuen ta con data ciones crono lógicas.
Para el res to de la secuenc ia plantea l as siguientes etapas:
1. Holoceno medio-tardío: Incluye las UUEE 2 y 3 del Sector Hu eco Eulogio y el subnive l
4 de la UE 3 de la Ampli ación Oeste de este mi sm o sector, considera do un depósito
funerario cal colítico. Dispo ne de fechas que están comprend idas entre e l 4235 – 39 77 cal
BP σ (Poz- 33.228) y el 4960 – 4925 cal BP σ (Poz-44.04 5).
2. Holoceno medio: Incluye l as UUEE 6 a 10 del Sector Occidental, cons iderándose un
depósito funerario del Neo lítico-Calcolítico; cuenta con numerosas dataciones: 5280 –
4875 cal BP σ (SUER C-67523: ), 5289 – 4881 cal BP σ (SUERC- 67524), 5321 – 5050 cal
BP σ (SUERC-67528), 5589 – 5478 cal BP σ (SUERC-67522), 5941 – 5746 cal BP σ
(SUERC- 67529), 6384 – 6125 cal BP σ (Poz-13.703 ), 6951 – 6753 cal BP σ (SUERC-
67531) y 7251 – 7001 cal BP σ (SUERC- 67532).
3. Holoceno m edio-inic ial: Corresponde a l as UUEE 11 a 14 del Sector Occident al qu e
considera como un depósito f unerario del Neolítico inicial y Mesolítico. Pa ra dichas
UUEE se d ispone de las siguientes datacion es: 7566 – 7339 c al BP σ (Poz- 90.239), 8322 –
8027 cal BP σ (Poz-14.616 ) y 8375 – 8172 ca l BP σ (Poz- 18.774).
4. Holoceno medio-inicial: Incluye las UUEE 15 a 20 del Sec tor Occiden tal; no cuenta
con material arqueológico pero sí con una fecha del 8 541 – 8365 ca l BP σ (Poz- 18.823).
6.1.5.- Estudios de mater iales
En l o que concierne a artefacto s, hay que hacer referencia a artículos sobre Cueva del Agua, y
sobre material arqueológ ico y paleontológ ico de cronologías holocén icas y pleistocénicas de la
Cueva de los Postes.
De la Cueva del Agua se ha publicado un trabajo que versa sobre el hallazgo de una pequeña
figura zoomo rfa de arcilla cocida (Gar rido et al , 2018 a y b). Fue hallada durant e la intervenc ión
arqueológic a realizada en el año 2016, que se pract icó bajo la visera exterior de l a cavidad.
Procede de la c uadrícula C2 y la UE 9, un nivel considerado alt amente perturba do. A par tir de la s
escasas caracte rísticas estilísticas conservadas , el el emento podría represen tar un anima l
cuadrúpedo, posib lemente un sui do o una hibridación de especies cuadrúpedas, aunque no es
posible conc retar más al no conservarse l a figura completa. Cabe destacar una línea incisa en la
cara interna de l a pieza que podría determinar una posible atribución sexual del ejemplar,
representando a una hembra. Este tipo de el eme ntos son escasos en cronolog ías prehistóricas en
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
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el sur de la Penín sula Ibérica, atribuyéndos e a la segunda mitad del IV milenio a. C. y t odo el III,
periodo en el que son comu nes las represe ntaciones de bóvidos y cerdo s.
Respecto a la Cu eva de los Postes la bibliog rafía publi cada es más exte nsa, ya qu e ha sido ob jeto
de varias campañ as de investigación y cuenta con mayor volu men de material. Es necesar io
señalar que incidi remos más detenidamente en estos t rabajos porque he mos observado algunas
discordancias tanto entre lo s distintos au tores como en el trabajo de un mismo au tor.
En primer l ugar, haremos referencia a la bibliografía sobre mater ial es arqueológico s
perteneciente s a cronología s holocenas para, con posterio ridad, menciona r la presencia de restos
que se han vincu lado a los niveles pleistoc énicos de l a cavidad.
Entre los es tudios realizado s sobre restos a rqueológicos del Holoc eno, la cerám ica es el elemento
por excelenc ia, destacando un estudio preliminar sobre la deco rada adjudicad a al Neolítico que
fue depositada com o ajuar funera rio (Garrido et al., e.p.), en el que se lleva a cabo una
comparación de las diferent es técnicas y motivos deco rativos hal l ados en las dis tintas áre as de la
cavidad. La vaj illa está m uy f ragmenta da y presenta concreciones caliza s, debiendo tenerse en
cuenta ade más que se trata de un a muestr a escasa, aun que muy ho mogénea, que estuvo sometid a
posiblemente a procesos postdepos icionales de dive rsa índo le . En es te traba jo se di ferencia entre
el Secto r Ori ental y el Se ctor O ccidental, en é ste se documenta n 20 UUEE que forman p arte de 3
fases, l a primera engloba las UUEE 0 a 3, con mez cl a de material arqueológico de diferente s
épocas y altamente alterado, la segunda de la UE 4 a l a 11, con una variedad im por tante de
periodos según l os materiales, que van desde la Edad del Bronce hasta el Neolítico, y la última ,
de l as UUEE 12 a 20, que interpretamos en su momento como correspon dientes a sociedades de
cazadores-reco lectores en p roceso de acu lturación.
Por su parte, e l Sector O riental, también en la primera sala, cuen ta con 4 UU EE con presencia d e
mezcolanza de material de distintas cronologías. Mientras que en Hueco Eulogio, la segunda sala,
hay 4 UUEE, de la 0 a la 3, habiéndose dividido la ú ltima en 5 su bniveles, todas h olocénicas. Los
restos materiales de este sector presentan analogías con los de l a Fase 2 del Sector Occiden tal.
Finalmente, el Sec tor Sumidero cuenta con una única UE totalmen te alterada y caren te de
estratificaci ón.
Las cronología s que se presentan en este trabajo (Garrid o et al . e.p.) son las que aporta Stojanovski
en su Tesis Doct oral (2017 : 67), que co mentaremos más ade lante.
Del mismo modo, parte de la colecc ión cerámica de la Cueva de los Postes ha sido objeto de
estudio atendiend o al proceso de neolitización de l suroeste del interior de la Península Ibérica
(Stojanovsk i, 2017 y 2020) , es tableci endo para ello una comparac ión entre la vajilla neolítica de
esta cavidad y la proceden te de otro s yacimient os de diferente cronología y contextos , como son
la Grut a do Cad aval, el Anta 1 de Vale de Laje y la Cueva de los Postes. Los análisis se hiciero n
con el objeto de de tectar la presencia de l ípidos lácteos y adiposos tanto de rumiantes co mo de no
rumiantes (análisis en el q ue se excluye Cadaval ), relacionánd ose eso s co ntenidos con las forma s
y las decora ciones de lo s recip ientes.
La Gruta do Cadava l pres enta un co njunto homogéneo con unas fechas que quedan comprendi das
entre el V y e l IV milenio cal a.C., Neol ítico Medio (ICEN-803, 4332- 4174, e ICEN- 464, 4041-
3824 cal. BC a 1 𝜎 , para la ca pa D, e I-17241, 4228- 3801 cal BC a 1 𝜎 si gma, p ara la capa C, todas
obtenidas sobre hueso humano). De esta cavidad el ci tado autor estudió 992 pi ezas de ambas
capas, r educiéndose a 177 la s diag nósticas, en tendiendo por tal es aq uellos fragmentos qu e
permiten rec onocer el perf il o la forma de la va sija aunque se a de forma aproxi mada.
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
46
Del segundo yacimi ento estudia los materiales proced entes de las capas C, que se correspond e
con la construcción del sepu lcro, B y A. De aquí estudió 2.054 fragmentos, de l os que diagnó sticos
son 451, proceden tes de las capas C y B. Ante l a imposibilidad de obtener dataciones absolutas,
las propues tas cronológicas se han hecho a partir de los materiales . Así, la capa C se adjudica al
Neolítico, sin espec ificar momento o fase, l a B pertenece al Calcolítico y la A a comienzos de la
Edad del Bronce. En lo que se refiere a la cerá mica de esta arquitectura megalítica es interesant e
señalar que el autor abordó el estudio ten iendo en cuen ta la estra tificación.
Por su parte, de la Cueva de los Postes, Stojanovski (2017 y 2020 ) estud ia cerámicas pr oveniente s
de las distintas zona s e xcavadas : Se ctor O riental y Se ctor Oc cidental, a los que el autor denomina
“Área” 1, Sondeo Ex terior y Hueco Eulogio ( véase ca pítulo 7.2 en esta Tesis Doc toral). Parte de
2.726 fragmentos, de l os cuales 512 no estaban disponibles, sin que se espec ifique por qué ; a la
primera cantidad hay que restar también 537 por carecer de contexto, de manera que quedan
1.677. De és tos, acertadamente eliminó 37 por proced er del Sondeo Exte rior, en el que sólo se
documentó una UE con mezcla de material arqueológico de distintas cronologí as; de l as 1. 640
que restan desestima las de las UUEE 0 a 4 del Área 1 y los nivel es superficiales y UE 1 de Huec o
Eulogio. En resumen analiza un total de 196 fragmentos, de los que diagnóstico s son 34 , que
proceden de tod os l os sec tores : 12 fragmentos l ocali zados en el Sector Occidental y Oriental,
englobando a mbas zonas en la de nominació n de “ Á re a 1”, 14 de Hueco Eulogio “capa” 3 y 8 d e
Hueco Eu logio “capa” 2 (Tabla s 6.1 y 6.2).
Tabla 6.1. Tab la 3.4, según Stoj anovski, 2017: 77.
Tabla 6.2. Tab la 2, según S tojanovski, 2 020: 316.
Para el “ Áre a 1 ” el autor, p artiendo de estudios p revios sobre l a secuen cia de l a ca vidad (Co llado
2014b; Col lado et al . 2015), pres enta los sigu ientes bloques c ronológicos:
1.- Contexto al terado: abarca 5 UU EE, de la 0 a la 4, para las que propo ne que son posteriore s al
III milenio ca l BC.
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
47
Teniendo presen te que no hay datacion es de estas UUEE, no entendemos cómo señ ala en la Tabla
6.3 que son c al BC, ya que la primera data a la que hac e referenc ia corresponde a la UE 7.
Tabla 6.3. Tab la 3.1. según Stona jovski, 2017: 16 y tabla 10 según Stonajovsk i, 2020: 349.
No realiza un estudio tipológico de las cerámicas de estas UUEE pero sí lleva a cabo un análisis
de contenidos. Co mo se aprecia en la tabla que present a, y que hemos adjuntado, se observa que
hay dos proceden te de la UE 4 ( Tabla 6.4), elementos que como hemos comentado con
anterioridad son desestima dos en su aná lisis.
Tabla 6.4. Tab la 3.6. según Stoj anovski, 2017: 78. El resaltad o en rojo es nues tro.
En est e primer bl oque enc ontramos una pequeña discordancia entre Collado (Collado 2014 b;
Collado et al ., 2015) y Stojanovsk i ( 2017 y 2020 ), puesto que e l prime ro considera como
perteneciente s a este blo que a las cuatro p rimeras UUEE, si n que especifique si la UE 0 se incluye
o no, mientras que el segu ndo autor sí la contiene. Esto es importante por l a diferencia en el
recuento de l os restos materiales, aunque se trate de un nivel perturbado. En nuestro trabajo sí
hemos separ ado la UE 0.
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
48
2.-Neolítico medio y fi nal : comprende 4 UUEE , desd e la 5 a la 8, con una cronolog ía del IV
milenio cal BC ( D ebemos advertir que es te autor pr oporciona las f echas calibradas a 1 𝛔 ):
UE 7: 3316-3013 cal BC a 1 σ (SUERC- 67523, 4435+33 BP) al 3638- 3531 cal BC a 1 σ ,
(SUERC- 67522, 4788+31 BP), ambas sobre hueso humano , es decir, las f echas van del
último tercio d el IV milenio a m ediados de éste.
UE 8: se cuenta con tres datacion es sobre diente humano: 3327-3024 1 σ (SUERC-67524 ,
4452+45 BP), 33 53-3116 cal BC 1 σ (SUERC- 67528, 45 26+33 BP ) y 3962-3797 cal B C
1 σ (SUERC- 67529, 5089+31 BP), y una sobre carbón no identificado
11
, 4347-4263 cal
BC 1 σ , ( Poz-13703, 5.455+40 BP). Las dataciones quedan comp rendidas entre casi el
último terc io de l IV milenio a comienzos de é ste, las de vida corta, y la de ca rbón s e sitú a
casi en el ú ltimo tercio d el V milenio.
12
De estas UUEE somete a a nálisis 13 fragm entos (Tabla 6.4).
3.- Neolítico inicial-Mesolí tico fi nal : integra la UE 9. No hay muestras. Para esta UE se cuenta
con cuatro fechas, las t res p rimeras son sobre diente hu mano y sob re carbón la cu arta (Tabla 6.5) .
3019-2924 cal BC a 1 σ (SUER C-67530, 4375+33 BP ), de la cuadrícula A6 (esta fecha
es la más reciente de tod a la secuencia del sec tor);
4963-4849 cal BC 1 σ (SUERC -67531, 6025+30 BP), d e la A5 ;
5286-5075 cal. BC a 1 σ (SUERC-67532 6219+33 B P) de la B5.
6899-6636 cal BC a 1 σ (P oz-33225, 7870+60 BP ), que ca librada 2 σ (95.4%) se va al
7030-6590 BC, VII milenio, de la cuadrícu la B4 . Esta fecha es, por el momento, la más
antigua de toda la secuenci a de este secto r .
11
“Carbón no identificado o sin identificar”, de aquí en adelante, es e l término que hace referencia a muestras de
carbón tomadas para realizar dataciones cronológicas de las que desc ono cemos sus característica s y/o referencias
(especie, nº de inventario, localización concreta en la cuadrícula, etc.).
12
Las datas aportadas por este autor están descritas de forma inversa a las anteriores para respetar el orden que usa y
describe el autor en las obras.
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
55
En nuestra opinión hay que tener en cuenta que de la Cueva de los Po stes se analizó un conjunto
de pi ezas mucho menor que el de los otros dos yacimientos, de manera que los r esu l tados no
pueden entenderse como fiables al cien por cien, debido a que se ha estudiado una muestra
sesgada
14
, sobre todo porqu e nosotros sí tenemos documentad as las cerámicas impresas y las
DPA, así co mo l os platos. Además, según los datos cr onoes tratigráficos y se diment arios se
analizaron mues tras de cerámi cas neolíticas, calcolíti cas y de la Edad del Bronce proced entes de
los distintos sectores pero s in diferenciació n estratigr áfica , ya qu e, aunque e l autor def iende que:
“ Thanks to the radiocarbon dates however, a l ong stratigraph ic seque nce of burial practic e
was established, starting in t he Mesoli thic, continuing during the early, middle and late
Neolithic, shifting to the back chamber of the cave at the beginning of t he Chalco lithic ;
from t he Bronze Age until the Medieval period the function of t he cave was cha nging,
including s torage and vo tive activities.” (Stojanov ski, 2017: 1 48; 2020 : 357).
[Sin embargo, gracias a las fechas de radioca rbono, se estableció una larga s ecuenci a
estratigráfic a de prácticas de enterramiento, que comenzó en el Mesolítico, continuó
durante el Neolítico tempra no, m edio y t ardío, y se trasladó a la cáma ra trasera de la cueva
a principios del Calcolítico ; desde la Edad del Bronce hasta el perio do medieva l la f unció n
de la cueva fue cambiando, incluyendo actividade s de almacenami ento y vot ivas.
(Stojanovsk i, 2017: 148; 20 20: 357).]
No es menos cierto que con ante rioridad indica ba que:
“ It i s also evident that t he chronologica l sequen ce does n ot f ollow t he stratigraphi c
sequence. Th is suggests t hat the attribute d stratigra phic units are arbi trary and the
sediment is more of a palimpsest containing remai ns from different burial events. ”
(S tojano vski, 2017:71 )
[Resulta evidente que la se cuencia cr onológ ica no si gue l a secuencia estratigráfic a. Esto
sugiere que las unidades estratigráficas atribuidas son arbitrarias y que el sedimento es
más bien un palimpsesto que contiene restos de diferentes eventos de enterra miento
(Stojanovsk i, 2017: 71) ]. ( La negrita es nue stra).
Esto pued e confirma r lo qu e hemos indicado más arr iba, que no hubo u na sep aración clar a de las
muestras según niveles y refleja la enorme dificultad que entraña l a “ arbitra ria ” estratigrafía de
esta cavida d.
Aunque no referido a Prehis toria reciente, se cuenta con otro estudio sob re l os nivele s
epipaleolít icos-mesolíticos que resulta interesante para nuestro trabajo, com o se comentará en
otro capítu lo de esta Tesis Doctoral . Se trata del TFM de Isabel María Domíngu ez, leído en e l
curso 2016-2017, donde se incorporan datos no publicados, como nueva s dataciones y una plac a
decorada con un motivo zo omorfo.
Para I. M . Domínguez hay t res fases en l a sala de entrada , denominación con la que se refiere al
Sector Occident al, puesto que el Orien tal ún icamente cuenta con 5 UU EE, d e la 0 a la 4. Las fases
que presenta esta autora va n en orden inve rso a las de los anteri ores investigado res.
Fase 1: corresponde al Mesolítico, que comprende desde la UE 9 a la 16. La ocupación de la
cavidad en estos niveles se relaciona con un depósito funerario y sobresalen entre el ajuar las
14
Desde nuestro punto de vista los resultados ob tenidos por S tojanovski no son fiables p orque h a estado estudiando
muestras sesgadas (faltan UUEE y zonas con material interesa nte que no h a sido est udiado).
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
56
industrias macrolít icas sob re cantos rodad os proc edentes de l a cercana rivera de Montemay or ,
además de la c itada placa decorada con la re presentación de un p osible c áprido de estilo
naturalista. No queremos dejar de m encionar que la autora advierte la presencia de varios
fragmentos de cerámica, “3 ó 4 en toda l a secuenci a” que explica por las “percola ciones” de los
niveles superiores (Domíng uez, 2016 -2017 : 33-34. TF M inédito), sin embargo, a partir de la UE
9, a la que pertenece la pla ca decorada, la loza es más abundante p orque, para I. M. Domínguez
( ibidem ), esa UE no e s sino un niv el de transic ión hacia las socied ades produc toras.
Adviértase que esta autora incluye la UE 9 en el Epipale olítico y hay que recordar que Stojanovski
la integraba en el Epipaleol ítico-Neolítico in ic ia l y Col lado en la etapa 2, sin indic ación cultu ral.
Las dataciones sitúan esta fase en VII milenio BC., 6600-6420 cal. BC. a 2 σ ( Poz-18823 :
7630+50 BP , sobre carbón) (Collado et al., 201 0: 1184), pero las nue vas fecha s que apor ta I. M .
Domínguez ( 2016- 2017: 33- 34. TFM inédito) resultaron m ás recientes al estar comprendida s
entre el 5571-5468 cal BC 2 σ , proceden te de la cuadríc ula B5 en la UE 12, y el 3346-3011 cal
BC 2 σ , de la cuadrícula E7 en l a UE 17, ambas sobre diente humano. Esta fase la i nterpreta co mo
un depósito fu nerario que c ontinua duran te la siguiente .
Debemos hacer notar que incluye la UE 17 en esta fase, como se desprende del párrafo anterior ,
que ha propo rcionado una fecha muy rec i ente p ara el E pipaleolítico-Mesol ítico.
Fase 2: Neolítico, abarca desde la UE 5 a la 8, el uso de la cavidad sigue siendo funerario. Entre
los ajuares destaca l a presenci a de un peine y conchas marinas perforadas. En este caso, la
cronología para esta fase es la misma que aporta Stojanovski, en esencia inicios y fi nales del IV
milenio a C.
Fase 3 : “ R omanización ”
15
, va de la UE 1 a la 4, de manera que no tuv o en cuenta la UE 0, que sí
hizo Stojano vski. Se p resenta u na varied ad importan te de r estos de una cronología ampl ia. No s e
cuenta con dataciones pero propone una ocupa ción entre el s . I a.C. y el s. I d.C. a partir de la
cerámica r oman a y la de tradición indíg ena. El uso que plant ea es ritual, practicándos e
ceremonia les indígenas sincre tizados con los romanos.
A continuación ofrecemos un resumen de los restos materiales procedente s de las UUEE 9 a 16,
que pertenec en a la prime ra fase propues ta, epipaleol ítica-mesolítica.
Así, según la autora, la UE 9 proporcionó cantos rodados y núcleos de corneana con l as huellas
de extracciones, mi cro litos, trapecios, láminas en cristal de roca y un punzón de caliza, en lo
referente a industr ia lítica tallada (Domíngue z: 2 016- 20 17: 40, TFM inédito); entre la cerámica
cita la presencia ahora de 9 f ragment os -no 3 o 4-, entre la que sobresale uno con decoración
incisa (Fig. 6.4 ). En cuanto a los restos óseos humanos, se r efiere a fragment os de cráneos,
falanges, una mandíbula y ac umulació n de huesos h umanos en gene ral. Por último , cita la
presencia de carbones y micromamíferos.
En la UE 10 s e ap recia un menor nú mero d e r estos, entre ellos hay 2 canto s rodad os de cor nean a ,
1 fragmentos de cerámica a mano, restos de fauna y huesos humanos. Como dato interesante
destaca la e xistencia “de un conjunto de piedras de mayor tamaño que delimita un esp acio
semicircular hac ia la pared de la cu eva” (Domínguez : 2 016-2017: 41, TF M i nédi to ) que apareci ó
en las cuadr ículas A5- B5 , pero no apo rta documenta ción gráfica, ni en p lano ni en fotografía.
15
Término utilizado para dicha fase po r la autora, I.M. Domínguez.
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
57
La UE 11 presenta las mismas características que la anterior y de ella pr ocede n 1 núcl eo de
corneana, 1 lasca de cristal de roca, 1 “cuchillo” de sílex retocado y 1 fragmento de cerámica a
mano no decor ada, junto con res tos óseos hu manos y f auna.
La UE 12, sellada por una capa de es peleo temas, cont enía piedras exógenas de tamaño pequeño
y mediado. En tre los r estos se cuent a con 1 mi crolito de fo rma trapezo idal, 1 núc leo de cris tal de
roca, 1 trozo de “ cuchillo ” de sílex y 1 atípico de cerámi ca a mano carente de de coración; entre
los restos óseos humano s destaca un crán eo trepanado. Cuenta con fauna, carbones y
malacofaun a. La fecha que proporciona, inédita hasta ahora (Poz-90239, 6550+40 BP), es del
5571-5468 ca l BC 2 σ , y se obtuvo sobre d iente human o.
La siguiente UE, l a 13, también con presencia de espeleotemas y escasas piedr as, cuenta con
cantos de río, can tos de c orneana t rabajados, 1 núc leo de cuarcita, 1 “ cuchillo ” de sílex y huesos
humanos ; entre ellos destaca, en D6, “la presencia de un cr áneo completo colocado en decúbito
dorsal, con las órbitas apoyadas sobre la pared del fo ndo y asociado a una lasca de cor neana .”
( ibidem : 43), además de fauna y carbones. En esta UE, “entre C6 y D6 apareció una mancha de
carbón en el interior de una posible estruc tura de tende ncia circular. ” ( ibidem : 43).
Este cráneo, como ya come ntaremos al tratar las caract erísticas de la UE 13, no está ni en dicha
posición ni asociado a un a lasca de corne ana.
Para l a UE 14 señala que se trata de una tierra muy lavada, que aportó 1 lasca de cristal de roca,
2 núcleos en co rneana y 1 p elvis (sin ind icar si es hu mana o no).
En la UE 15, de tierra suelta, aparecieron huesos humanos, ca ntos rodados trabajados , fauna y
micromamífe ros. Esta UE cuenta con una datación, que arroja una fecha d el VII mi lenio cal BC:
POZ 18823, 7630+50 BP, 6600 -6420 cal BC 2 σ , sobre carbón si n identificar. E sta fecha de la
UE 15 se ha to mado como referencia p ara datar la fase epipaleo lítica -meso lítica.
Por último, la UE 1 6 prese nta las mismas car acterístic as que la anterior.
En cuanto a la UE 17, aunque la autora no la considera dentro de la secuencia mesolítica y no
hace referencia a restos de ningún tipo, sí aporta una datación inédita que se remonta al 3346-
3011cal BC 2 σ (Poz-90216, 4460+40 BP), es decir, del úl timo tercio del IV mi lenio. La fecha,
sobre diente hu mano, pro cede de la cuadr ícula E7.
Domínguez García (2016 -2017, TFM i nédito) proporciona una columna estratigrá fica de la Cueva
de los Post es en l a que sitúa una serie de materiales que comentaremos en el capítulo
correspondi ente (capítulo 8.6 de esta Tesis Doctoral), ya que algunos de esos restos no proceden
de la Cueva de los Postes.
Hasta a quí el resumen de lo s restos aportado s por las UUEE que, según l a au tora, p ertenecen a la
Fase 1, epipaleolític a-mesolítica, indicando qu e las s iguientes UUEE, desde la 17 a la 20, forman
el relleno sedimen tario inicial a partir del cual se deposita n las restantes, y, a su vez , aquellas
constituyen los niveles de relleno del sum idero natural de la cavidad, la galería denominada Castro
Verde (para nosotros la UE 20). Sin embargo, hasta la UE 19 se constata la presencia de restos
óseos humanos, y ademá s I. M. Domíng uez da a conoc er una fec ha proceden te de la UUEE 17:
3346-3011 cal BC 2 σ , de l a cuadrícula E7, que ya hem os citado y que se obtuvo sobre muestra
de vida corta (diente huma no), que explica como consecue ncia de una “percolación” al no ser
coherente co n las otr as datac iones. Adelantamos que esta fech a tan rec iente s erá objeto de
comentario en el capítulo dedic ado a l a cronología en nuestro trabajo. L a p resencia d e esto s restos
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
58
en dicha UE, incluido el diente humano, la explica como consecuen cia de arrastres por
“percolación” o por alteraciones ocasionad as por la fauna , aunque en ninguna de las UUEE
analizadas menciona la p resencia de m adrigueras.
En cuanto al depósito f uner ari o mesolítico, I.M. Domínguez plantea su inicio en las UUEE 15 o
16, ( ib idem : 45) con continuidad hasta la UE 10. Pa ra ell a la UE 9 es u n “ho rizonte de camb io” o
de transición ( ibidem : 45) hacia el depósito igualme nte funerario de época neolític a, p ara lo que
argumenta el mayor núme ro de fragmen tos cerá micos recuper ados en dicha UE.
Finalmente, I.M. Domíngu ez estable ce una relación entre este yacim iento y otros portugues es de l
Mesolítico final a part ir de la presenci a de microlitos y dataciones de l VI y VII m ilenio y defiende
que en esta zon a interior e l proceso de neolitización tuvo lugar d e forma rápi da.
En cuanto a Hueco Eulogio, ( ibidem ) , teniendo en cuenta los resul tados de los análi sis
sedimentológ icos propone l a m isma correlación que Stojanovski (2017 y 2020), sol o que este
autor emp lea la deno minación de Hueco Eulog io 3. En este sector, I. M. Domín guez i ndica la
presencia d e 2 lasca s de sílex, 2 falanges hu manas y res tos de fauna en los n iveles d e Ple istoceno.
En un trabajo sobre arte rupestre, Collado y Garc ía (2010) atienden a l as m anifest aciones m ueble s
documentada s en la Cueva de los Post es , y resaltan la que muestra una ca beza de cáprido. Esta s
piezas, aunque no se refle ja en el estudio, proced en de las UUEE 2, 9, 11 y 14 y, pese a las variadas
dataciones de los citados niveles, se adjudican al “ V II m ilenio BC (Poz-18823 : 7630+50 BP/ Cal.
6600 BC-6420 BC) ” (Collado y García , 2010: 1184). En concreto, la pieza con la cabeza de
cáprido proc ede de la UE 9, de la cua drícula C6.
Las UU EE 2 y 11 carecen de fecha s, p ero en la UE 9, como se ha indicado al tratar sobre la T esis
Doctoral de Stojanovski, aquellas están comprend idas entre el 6899-6636 cal BC 1 σ , sobr e
carbón, y el 3019-2924 cal BC 1 σ , sobre diente humano, y la UE 14 cuenta con una data de l
6376-6252 cal BC 1 σ (Poz -3 3226, 7780+60 BP), sobre carbón, que es más r ecient e que la m ás
antigua, t ambién sobre carbón, de la UE 9 . La f echa que propo rcionan Collado y García (2010 )
para la placa e s del V II milenio, p ero esa data pe rtenece a la UE 15 segú n Ston ajovski (2017 : 67 :
2020:347 ).
6.1.6.- Estudios an tracoló gicos
Actualment e contamos con un único estudio preliminar sobre macrorestos de car bón vegetal
originarios de las Cuevas de Postes y del Caballo (Duque, 2011). En t ota l, se realizó el análisis
de 3.117 fragmen tos proced entes desd e la s UUEE 5 a 12 de la Cueva de los Postes y de un únic o
nivel de cronologí a romana de la Cueva de Cabal los (aunque en nu estro trabajo la denom inamo s
“Cueva del Caballo” como se nombra en l a publicac ión de Algaba et al., 2000, respetaremos en
este epígrafe la denominac ión que le a porta el auto r) .
D. Duque ( ibidem ), en este estudio de conjunto, identificó 24 taxones, junto con otros que no pudo
reconocer. Entre l os primeros cuenta con 2 especies de gi mnospermas, 21 de angiospermas
dicotiledónea s y 1 de angio sperma monoco tiledónea (F ig 6.5).
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
59
Fig. 6.5. Grá fica antraco lógica de las cueva s de los Pos tes y de los Ca ballos (Duque: 2011: 1 76).
Los dat os apunta n a la pr esencia e n el entorno inmediato de las cuevas de una vegetación
compleja, formada por coníferas, con diversidad de Quercus y elemen tos r ibereños ;
secuencialmen te se observa una vegetación en evolución por i nfluenci a de f actore s antrópi cos y
ambienta les a lo largo d el devenir his tórico.
L as UUEE 12 y 11 de la Cueva de los Poste s, con una datación abso luta para la primera de 736 0
± 50 BP (Poz-14616) -que calibrada a 1 σ alcanza el 6350-6102 BC (en Stojanovs ki, 2017: 67 ;
2020:347)-, son l as únicas que han proporciona do Juniperus sp. y Pinus ni gra-syl vestris , mientras
que el pr imero es puntual e n las UUEE 10 a 8, el se gundo y l os Quercus sp. t . de saparecen, lo qu e
ha permitido p lantear una nueva fase en la se cuenc ia antracoló gica en tre el 7000 y el 5445±40 B P
(la sigla para la última fecha es Poz -13703, 4370-4230 Cal BC 2 σ ). Entre l as UUEE 7 a 5 tiene
lugar una disminución importante Olea aeuropaea y en menor media Quercus suber , mientras
que aumentan las especies arbustivas, como Arbutus unedo, Pistacea lentiscus y Pitace a
therebintu s, Cistaceae sp, Erica sp ., Leguminosa e sp., en tre otros, que indican una
transformac ión por la acc ión humana en el periodo li gado a la Edad del C obre, asociado al
fortalecimien to de las sociedades de tipo producto ras; tal m odi ficación del medio f ísico podr ía
extenderse hast a época rom ana según los datos ob tenidos en la Cueva d e Caballos, aunque dicha
afirmación debe tomarse con precaución ante la escasez de las muestras y la técnica de
recuperación empleada, llevándose a cabo mediante la recogida directa cribado en seco y flotación
del sedimento por cuad rículas y UUEE.
6.1.7.- Estudios po línicos
Estos análisis corrieron a cargo de C. Fer reira (Tesis Doctoral leída en 2017, i né dita), quien se
centró en la Sala de Ent rada, es decir, el Secto r Occidenta l y el Sector Oriental, pe ro teniendo en
cuenta las UUEE a que hac e referencia , debe t ratarse s olo del p rimer sector. A partir d e los da tos
vertidos en el trabajo de Coll ado (Collado, 2014 a y b; Collado et al , 2015), cuenta con las
siguientes fases, pero citadas en orden inverso a las de los mencionados autores y sin referirse a
las UUEE 15 a 20 ( pensamos que l e pasó desap ercibido el pie de página que p roporcionan las
obras de Co llado, 2014b y C ollado et al . , 2015 ).
- Fase 1: Pleistoceno medio (sólo e n Hueco Eulogio), que no tiene en cuenta
palinológica mente.
- Fase 2: Ep ipaleolítico-Neol ítico antiguo, aba rca las UUEE 11 a 14.
- Fase 3: Neo lítico antiguo y medio: UUEE de 10 a 5.
- Fase 4: Con texto arqueológ ico con remoció n ( Revuel to), comprende de la UE 4 a la 1.
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
60
De nuev o ob servamos una discrepancia en los nive les que s e cons ideran de una y otra f ase, co mo
ocurre con la UE 9, que ahora se incluye junto con las UUEE 5 a l a 11 en el Neolítico antiguo y
medio, por tanto ya no forma una fase i ndepen diente com o propone Stoj anovski, para quien esa
UE r epresenta el Neolíti co inicial-Mesolítico final y para I. M. Domínguez es epipaleolí tico y
encarna un niv el de transi ción hacia las sociedades productoras.
En cuanto a l as dataciones, hem os detectado una errata consistente en tomar como UE 5 del Secto r
Occidental un a muestra que pertenece a la UE 3 subniv el 5 de Hueco Eulogio.
Para este estudio se recogi eron 19 muestras que se tomaron, cada 10 cm siempr e que ello f ue
posible del Sector Occidental, l levándo se a cabo una limpieza pr evia del corte. No se pudieron
tomar muest ras de las UUEE 15 a l a 18, bien por la abundancia de cantos de clastos agudos o
bien por estar contaminada s. Ferreira analizó no sólo los pólenes, sino también algas (que pu eden
haberse formado por la esc orrentía de agu a en las p areces de la cuev a), hongos (r elacionados con
descomposic ión de materia orgánica coprófila ), uñas y pelos variados. Intentó hacer diagrama s
de concentrac ión, pero la pobreza de palinomorf os en la secuencia impidió alcanza r el número
mínimo fiab le.
Los resultados de este estu dio son los sigui entes:
UE 19: un solo taxón a rbóreo de Betula. La p resencia de hongo s en es ta UE pued e responde r a la
descomposic ión de excr ementos actua les.
UUEE 18 a 15: sin recupe ración de muest ras.
UE 14: Pinus spp . y Quercus de hoja perenn e, en los taxones arbóreos, y P oaceae , en las herb áces.
La concentrac ión de pólen es era muy ba ja.
UE 13: se m antienen los Q uercus de hoja per enne y apare ce Erica spp .
UE12: Olea p hilyrea , entre el pólen arbó reo, Erica spp. y Tama rix , entre los arbus tos y P oace ae ,
Astereaceae tipo tubuliflor a en las he rbácea s.
UE 11: P oaceae y Astereac eae liguliflora.
UE 10 y 9: sólo se han iden tificado taxon es herbáceos en baja concentrac ión.
UE 8: Quercus p erennifoliu m junto a Poaceas .
UE 7: árboles O leaceae , sin presencia de taxones arbustos pero con mayor diversidad d e
herbáceas, co mo Poaceas , Astereaceae tip o tubuliflora y liguliflora.
UE 6: Quercus p erennifoliu m , Poaceas , Astere aceae tipo tubu liflora y ligu liflora.
UE 5: se da un ligero aumento del número de pólenes, con presencia de Pinus spp ., Quercus
perennifolium , Poac eas y A stereaceae.
UE 4: desapa recen los Pinu s spp. y aumen tan los Quercus pe rennifolium.
UE 3: disminuyen l os Quercus perennifolium y están ausentes Astereaceae tipo tubuliflora y
liguliflora.
UE 2: aumentan Quercus perennifolium , que van acompañados de la pr esen cia de Alnus , entre
los arbustos aumentan l as Erica spp. y continúan las Poaceas y Astereacea e tubuliflora,
destacando l a presencia de un posible po len de cereal.
UE 1: pres enta la concen tración más alta de polen. Predominan Erica spp. y las Cistaceae ; entre
las herbáce as hay Poaceas y Aste reaceae tubu liflora y liguli flora y Fabaceae .
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
61
Lo s datos referidos a estas cuatro últimas UUEE no son muy fiables debido a las recientes
alteraciones tanto antrópi cas como oc asionadas por an imales que f recuentan la cavidad.
En las UUEE 14 a11, considerada s epipaleolítcas, los taxones arbóreos apuntan hac ia un clima
más seco que el de la UE 19, y las herbáceas indican la presencia de zonas de pastizal. Los hong os
están asociados a materia o rgánica y exc rementos recientes en d escomposició n.
Las UUEE 10 a 5, adjudicadas al Neolítico antiguo y medio, muestran l a continuidad de los
Quercus perennifo lia , mientras que la desap arición de los arbustos y e l aume nto de las herbáce as
podrían indicar mayor cantidad de espacios abiertos destinado s al pastoreo, pero la autora hac e
notar que l os datos no son suficientes para asegurar es ta hi pótesi s. En cua nto a los hongos, se
documentan e n menor can tidad pero aume ntan las alga s.
Las UUEE 4 a 1, un nivel muy revuelto con m ezcla de cultura material de cronologías distintas,
muestran un a vege tación típicamen te med iterránea, relacionándo se e l Alnus con la vegetación d e
las cercanas riveras. Por su parte, los cereales se vinculan con la práctica de culti vos en la zona.
Finalmente, la presencia de hongos se interpre ta como en l as anterio res UUEE, pero destaca un
hongo carbonoso q ue pued e asociarse a l a combust ión.
6.1.8.- Estudios de fauna
Son numerosas l as obras pu blicadas e inéditas que tratan sobr e el estudio faunístico de la cavidad
de l os Postes. Dada la importanc ia que tienen los resultados de estos estudio s para nuestras
conclusiones, va mos a pres entar un ampl io resumen.
El pr imer lu gar que remos hacer referenc ia a un “borrad or de infor me” e scrito por C. Olivares, no
publicado pero accesib le a través de Internet, y que está brevemente resumido en un ar tículo sobre
la cronoestratig rafía de la Cueva de los Po ste s (V illalba et al, e.p) . En dich o in forme se realiza un
estudio preliminar de l os restos de macromamífero s hallados entre las campaña s arqueológicas
de 2004 a 2007 que están depositados en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz. L a
muestra es reducida y presenta un estado de conserva ción bueno, contando con un total de 186
restos óseos de animales de talla media-grande que proceden de Sector Occiden tal (UE1-UE21),
Sector Sumidero, Sector Hueco Eulogio y niveles sup erficiales. De la muestra, la autora estudió
67 re stos ós eos ads cribibles a la “ segunda etapa” de o cupación, que engloba las UUEE 5 a 10 del
Sector Occ idental.
En su análisis, C. Olivares indica que la UE 5 del últi mo sector es la que cuenta con mayor
concentrac ión faunística , seguida de las UUEE 6 a 10. En cuanto a las especies, detecta seis:
Cervus elaphus , Sus sp , Ovis aries , Bos Taurus, Meles meles y Testudines sp , con presencia de
Mauremys leprosa. Además, i dentif ica restos de reptiles, a nfibios, aves y otros i ndeterm inados,
entre los que incluye restos pertenecien tes a un carnívor o y m ustélid os (Olivares, i nédi to).
Asimismo, señala marcas de cortes correspo ndientes a desmembramientos, desarticulac iones,
alteraciones térmicas, transformación de l a materia prima y pulimentos que, evidenteme nte, se
deben a la acc ión antróp ica, en la mayor ía de los casos sobre restos de u ngulados ( ibidem ).
Entre los mustélidos es imp ortante seña lar la pres encia de Meles m eles por la deva stadora acción
que ejerce en una estratigrafía. Dada la cantidad y diversidad de madriguera s que excavan los
tejones, la in terpretaci ón de una est ratigrafía ar queológica puede ser erró nea si no se detectan las
galerías subterráneas que excavan; además, no sólo pueden aportar re st os del exterior, sino que
mezclan materia les arqueológicos de distin tas UUEE o fases de ocupación. Los restos d e
individuos j uven iles y neonatos sin marcas y/o mor ded uras evid encian su uso recie nte y/o antiguo
como m adrigue ra de una colonia, de hec ho se constata la presenc ia de esta especie faunística en
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
62
todas las etapas ocupacio nales estudiadas, lo que conlleva ciertos periodos de abandono o
inactividad del i nterior de la cavidad (i bidem ). La autora advierte que l e f alta información al no
haber pod ido revisar los ar tefactos hech os en hue so.
Sobre los m icromamíferos document ados se cuen ta con obra s específica s.
N. Almeida (Alme ida, 2017; Almeid a et al ., 2017; Al meida et al ., 2021) lleva a cabo un estudio
sobre los lepórido s rec uperados en el Sector O ccidental de la Cueva de los Postes, concretam ente
de las UE 12 a 21, consideradas como pertene cientes al Mesolí tico, sin embar go, hemos de
resaltar que en dicho s ector sólo se ha l legado hast a la UE 20 , de manera que debe estar
contabilizada la UE 0.
El objetivo principal de los trabajos arriba citados era conocer si tales acumul aciones óseas
responden a una activid ad de origen ant rópico o n atural . Se anali zaron 4 30 restos entre los que se
encontraban representado s Oryctolagus cunicul us, en mayor número, seguido de Leporidae y
Lepus sp. En cua nto a la edad, sobresalen l os individuos adultos, seguidos de l os juveniles e
infantiles. Además, se const ata la presencia (aunque mucho más minoritaria) de Me les meles y un
carnívoro descon ocido. Las marcas de dientes detec tadas sobre los restos de lepóridos indican la
acción de carnívoros, tales como Vulpes vulpe s y Lynx pardinus , debiéndos e con mayor
probabilidad al prime ro que al se gundo, pero también se ha determinado la acción sobre ellos d e
aves rapaces, como el Búho real ( Bubo bubo ).
Por el c ontrario, los diferentes análisis a los q ue fueron sometidos estos restos pusieron de
manifiesto l a ausen cia de actividades de procesamie nto o consumo de origen antr ópico, y su
presencia en el interior d e la cueva se atribuye a Vulpe s vulpes y/o M eles m eles, apostando por la
primera de es tas especies c omo factor pre dominante d e tales acu mulaciones. Si n embargo, como
hemos apuntad o, están pr esentes las m adr igueras d e l epóridos. En l os di ferentes traba jos y
publicacion es dados a cono cer y consultados se denun cia la constante existencia de m adrigue ras
que, como ya hemos indicado, producen la alteració n del registro ar queo lógico, aspecto que
debemos des tacar para ent ender la secu encia estratig ráfica de la Cu eva de lo s Postes.
Es importante señalar que, en su Tesis Doctoral, Almeida (2017) realiza también el estudio
arqueofauní stico de lo s restos ha llados entre l as UU EE 5 y 9 del Secto r Oc cidental y el Á rea 1 de
Hueco Eulo gio. En este trabajo establece la corresponde ncia sedimento lógica de la UE 3 de Hueco
Eulogio con las UUEE 5 a 7 del Sector Occidental, pero no proporciona info rmación alguna sobre
la zona o ampliación d e Hueco Eulogio a l a qu e se refiere, y debemos tener en cuenta que, a partir
de los informe s sedimen tológicos (que tratamos en el c apítulo 10.2), tal correlación no es correc ta.
Por otra parte, en este estud io no contabi liza n los resto s hallados en el Sector Sumidero ni los de
las U UEE 1 y 2 del Sec tor Hueco Eu logio (de nuevo sin espec ificar la ampliación o s i se trata de l
Sondeo Inici al) ni los de l a Ampliación Este -UE 1, po r encontrarse alteradas y/o revueltas, con
presencia de intrusiones. De manera que no se detalla n cuáles son las UUEE y las ampliaciones
que se tienen en cuenta pa ra su estudio.
Almeida (2017) analizó una muestra de 701 r estos óseos, entre los que detectó es pec ies vinculadas
a ac tividades de carácter hum ano, como son Bo s taurus , C apra h ircus, Ovis /Capra, to dos
domésticos, así como silvestres ( Cervus elaphus, Cerv idae ) y otras indeterminada s ( Sus sp .); es
importante destacar las concentracion es óseas de mustélidos, entre los que des cuella el Meles
meles , cuya concentra ción sólo es superada por los re stos de lepóridos ( Lepus sp., Oryctolagus
cuniculus, Lepor idae ), siendo residua les los de avifauna y los quelonios ( M aure mys leproso )
(i bidem ).
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
63
Almeida ( ibidem ) defiende que la acumulac ión de lepóridos en esta s zonas responde a di ferentes
causas o factores, como la acción de carnívoros, caso del Vulpe s vulpes , Lynx pardinu s o Meles
meles, y de aves rapaces. Es import ante destacar la pre sencia de restos de crías de lepó ridos, que
apuntan al uso de la cavida d como lugar de al umb ramiento y camada, de hecho son frecuentes las
madrigueras en la secuen cia estratig ráfica, lo que incide en la posi bilidad de que tales
acumulaciones sean en parte consecuencia del hábitat en el interior de la cavidad y no de la
aportación para su consumo. Además, las termoalteraciones detectadas son residuales,
descartando que tales acum ulaciones se an de carácter ant rópico. Los resultados obtenidos en su
estudio llevan a discutir la posibil idad de tratarse de un registro arque ológico alterado como
consecuencia de l a abundancia de Me les meles y de restos infantiles de lepóridos. Por otra parte ,
se observan importan tes porcentaje s de restos que muestran pisoteo antiguo o reciente
relacionados d irectamente con la realizac ión de interve nciones arqueológ icas ( ibidem ).
Mucho más concret as son l as publicaciones sobre el estudio de m uestras de microvertebrados ,
concretament e micromamíferos (insectívoro s, quirópteros, lagomorfos y roedores), procedente s
de la UE 2 de la cuadrícula J2 del Sector Oriental recogidos durante la campaña de excavación
del año 2014 (García, 2016; García et al., 2017). En t otal se identificaro n 221 pi ezas denta les
correspondi entes a un núm ero mínimo de 40 i ndiv iduos pertenec ientes a las cinco especies de
roedores más comu nes en el Holoceno de l a Pen ínsula Ibérica ( Microtus cabrerae , Microtu s
duodecimcos tatus, A podemus sy lv at icus , Mus spretus y Eliomys quercinus ). En esta UE se
documentó la presenc ia de una espec ie foránea reciente ( Mus spretus ), l legada desde el Magreb
a la Penín sula Ibérica de l a mano del hombre; esto permite afirmar a l os autores del trabajo que
la cronología de la muest ra est udiad a es congruente con el contexto arqueológico holoc énico del
nivel, ya que se tienen registros de tal es pec ie desde cronologí as neolíticas (García et al., 2017:
175).
A partir de los mic romamíf eros det ectados se ha planteado un ento rno bo scoso con zona s abiertas
secas y húmedas de calizas que coinc ide con l os resultados de Duque, quien señala la pre senc ia
de bosques de acebuches en t oda la secuencia, pero no con los de C. Ferreira. Este paisaje fue
modificándose ante l a acción humana y a consecuencia también de un cambio climático hacia
condiciones más se cas. De este modo, el ambiente corresponde ría a una situación intermedia entre
el actual y los numerosos y frondosos acebuch al es ( Fig . 6.5) .
Las especies M. (I.) cabrerae y M. ( T.) duodecimcos tatus son importantes i ndicadore s
bioestratigráf icos y paleoecológ icos y su presenc ia apunta a unas condiciones climá ticas locale s
de carácte r húmedo, pero si t enemo s en cuenta el Modelo Bioclimático Cuanti tativo hay que
pensar en unas temperatura s algo sup eriores a las ac tuales y precip itaciones anu ales menores.
Contamos además con la reciente Tesis Doctoral, aún inédita, de Ángel C. Do mínguez (2021),
que incluye el estudio de lo s restos de micromam íferos recuperados entre los años 2006 y 2009
procedentes de las UUEE 5 a 20 del Sector Occiden tal, junto con restos de Hueco Eulogio pero,
nuevamente, n o se especi fica ni la ampl iación ni, lo qu e es más i mportante, las UUEE.
La m uestra estudiada se compone de 524 restos identificados (NMI 142) pert enecientes a 10
especies diferente s de micromamíferos : Eliomys quer cinus , Arvicola sapidus , Mi crotus cabrerae ,
Microtus duodec imcostatus , Apodemus sylvati cus , Oryctolagus cuniculus , Croc idura suaveolens ,
Talpa occidentalis , Rhinolophus ferrumequi num y Rhinolophus cf. eurya le ( Do mínguez, 2021 :
124). E ntre estas especies se aprecia la predomin ancia de Microtus duodecimco status y, en m eno r
medida, de Apodemus sylv aticus y Oryc tolagus cuniculus, de estos últimos están documentado s
también los individuo s infantiles no digeridos, que requier en madrigueras y, por tanto, el uso de
la cueva com o hábitat por p arte de esta espec ie (Almeida 2017 ; 2021; Almeida et al ., 2017).
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
64
En las zonas estudiadas no se hallaron muestras de M. spretus , a cuya presencia se ha hech o
referencia anter iormente en este capítulo, en la UE 2 del Sec tor Oriental de la cavi dad (García et
al ., 2017). E l autor advie rte de nuevo la ac ción de carn ívoros sobre los micro mamíferos.
A nivel p aleoclimático y p aleoamb iental, el e studio de estas colecc iones indica unas condi ciones
estables durante el Holoceno, con un clima mediterráneo con pequeño s descensos puntuales en
las prec ipitaciones anuales. Se observa un clim a más húmedo y cálido que el actual, con bosque s
abiertos co n zonas de pra dos y cerca nía de cursos de ag ua al yacimiento (Domínguez, 2021 ).
En una obra posterio r A.C. Domínguez (Domínguez et al, 2022) añade al estudio de su Tesis
Doctoral restos de micromamíferos del año 201 5 de la Cueva de los Postes. La muestra estudiad a
aumenta a 552 restos identifi cados (NMI 146) y a ñade la detección de una nueva es pecie ,
Crocidura russu la .
Otras publicaciones sobre la secuencia cronoestratig ráfica (Villalba et al, e.p.) tratan parte de
estudios prelimin ares s obre micromamífe ros en la cavid ad. En este ca so, la muestra consta d e 650
elementos, procedent es de t odos los sectores de la cueva, entre los que es posib le discernir 5
especies de roedo res: lirón careto (E liomys quercinus ), ratón de campo ( Apodem us sylvaticus ),
ratón moruno ( Mus spretus ), rata de agua ( Arvicola sapi dus ), topillo mediterrá neo ( Microtus
duodecimcos tatus ) y topillo cabrera ( Microtus cabrerae ). Además, se conserva n r estos de un
lagomorfo ( Oryctolagu s cu niculus ), un soricomor fo, la musaraña gris ( Crocid ura russula ), y un
quiróptero indeterminado. De nuevo, los autores vuelven a incidir sobre la i mp ortancia de la
especie Mus spr etus, m ien tras que el resto n o apo rtan da tos conc luyentes en relación a las
cronologías.
Como podemos apreciar, son numerosos lo s estudios faunísticos de dist intos periodos
cronológicos de l a cueva, pero prevalecen los dedi cados a los mi cro mamíferos (Almeida, 2017;
Almeida et al., 2017; Almeida et al., 2021; García 2016; García et al., 2017a y b) respecto al
estudio de l a fauna de tal la media-grande (O livares, in édito; Almeida, 2017 ).
Sobre todos estos trabajos debemos señalar al gunas i ncoherenci as. En primer l ugar, son muy
confusos o se encuentran ausentes las referencias concretas a los se ctores o UUEE estudiados;
por ejemp lo, d esconoce mos por qué se hace a lusión a la UE 21 e n el Secto r O ccidental ( A lmeida,
2017; Olivares, inédito), ya que tenemos constancia del final de su estratigrafía en l a UE 20 , tal
vez sea porque contabiliza n la UE 0 como UE 1. Del mismo modo, la correlación sedimentológic a
que hace Alm eida (2017) es errónea, ya que correl aciona la UE 3 del Secto r Hueco Eulogio con
las UUEE 5 a 7 de l Sector Occidental, c omo ya hemo s apuntado e n un párrafo anterior.
Los resultados p resentados sobre los estud ios de fauna de los periodos Neolítico y Calcolítico de
la Tesis Doctoral de Almeida (2017) coinciden en gran parte con l os de Olivar es, puesto que
cuentan con especies muy similares aun siendo la muestra tr eme ndamente difer ente: Olivares
estudia 67 restos óseos y Almeida 701 (2017 ). A demás, en la m ayor parte de los trabajos se llama
la atención sobre la im po rtante presencia de M eles meles y en la acción tan destructiv a y
perjudicial que ejercen en los yacimientos arqueológic os. Tanto Almeida (2017; Almeida et al.,
2017; Almeida et al ., 2021 ) como Do mínguez (2021) señalan que la acumulació n de restos de
micromamífe ros es producto de la acción de los carnívo ros, entre o tros el t ejón, y que l a presenci a
de crías de lepóridos de corta edad indica la excavación de madrigueras en el interior de la
cavidad. A nuestro juicio, am bas actividades deben corresponder necesariam ente a momentos
cronológicos diferentes, aunque fuesen cortos en el tiempo, de lo contrario h abría que admiti r una
incongruenci a: que los lepórido s cohabitarí an con sus d epredadores, los tejones.
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
71
Tabla 6.7. Tabla 1 según To mé, Tesis Doctoral leída en 2011: 101, inédita (el resaltado en n aranj a
y verde es nues tro).
Tabla 6.8 . Tabla 54 s egún Tomé, Tesis Doctoral l eí da en 2011: 196, inédita ( el resaltado en
naranja y ve rde es nuestro).
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
72
El análisis de estos restos , com o el mismo autor indica, se l levó a cabo considerándose que se
trata ba de un con junto único, sin diferenciar las UU EE de las que pro ceden.
Tomé interpreta la Cueva de los Postes como un i mportante d epósito funerario d e ca rác ter
colectivo en el suroeste pen insular y, como en el caso del anterior informe, afir ma que l os restos
presentaban un estado de conservación deficiente y un alto índice de fragment ación. El aut o r
determina un NMI de individuos para la deposic ión f uneraria de época neo lítica de 50 individuo s
(33 adultos y 17 no adultos ).
Los anális is de peso óseo y representatividad anatómica de la muestra estudiada indican que se
trata de un depósito de carácter pri mario, sin con exiones anatómicas y con disposic ión anárquica .
En el depósito se observa un equilibrio en la representación de i ndividuos de ambos sexos, con
una ligera predominanc ia de r estos de v arones, aunq ue debe t enerse en considera ción el pequeño
tamaño de la mues tra est udiada. Lo s v alores co rrespond ientes a la edad de m uerte de los
individuos no adultos indican un t ota l de 17 entre 0-19 años, destacando la presencia de 1 neonato
(menos de un mes de vida ) y otro individuo menor de un año. En lo que resp ecta a los adultos se
observa la presenc ia de adulto s jóvenes (2 individuos), adultos an cianos (2 ) e ind ividuos co n un a
edad superio r a los 30 año s (4) (ibidem) .
Por otra parte, Tom é identifica conex iones secundari as que se determ inaron en el l aboratorio, no
durante el proceso de excavación. Tales conexione s pe rtenecen a adultos e indica q ue se tratan de
piezas relativamen te próx imas a nivel espacial, dejan do constancia de la conexió n secundaria de
la “Acumulac ión ósea 1 3 ” ( denomina da en su trabajo como “Acumul ación Marisa” ) , que
corresponde, según el au tor, a partes de un m ismo individuo recuperado en la U E 8 de la
cuadrícula C5, así como otras conexiones secundarias en Hueco Eulogio, pero no señala a qué
ampliación o UE del sondeo hac e r eferenc ia, y del Sector Sumidero ( Tabla 6.8). Sin embarg o,
Tomé subraya que no es posible asegurar tal afirmac ión de forma inequívoca, com o también
señala que algun as ac umu laciones óse as, considerada s a pie de excavació n como per tenecie ntes
a un mismo individuo, corresponden, en realidad, a varios, planteando la posible ext racción d e
algunos huesos d e ciertos inhumado s, causa por la que, siempre según el autor, no es tán
completos.
Tomé defiend e que en Post es f ue posible asoci ar los restos hum anos a l a secuenci a
cronoestratig ráfica (Tomé, 2 011: 102), ya que cuenta con l as datacion es y l as UU EE de las que
se t omaron, pero debe tenerse en cuenta que esa aso ciación solo es posible establecerla en el
Sector Occid ental, de donde le enviaron restos óseos humanos como per tenecientes únicamente
a época neolí tica y mesol ítica.
La presencia de marcas ocasionada s por animales ( roedores y carnívoros) y por plantas (raíces)
sobre las superficies óseas es baja. En cuanto a las de carácter antrópico, defi ende que hay
alteraciones ocasionadas por la ex posición de los huesos al fuego, pero no observa un alto número
de marcas de cortes atribuibles a la acción humana, debiéndose l a mayoría de ellas a r oedor es,
encontrándos e gran parte e n las epífisis de h uesos largos y f ragmentos de c ráneo.
Otras observaciones sobre estos restos llevan a Tomé a defender que los i ndividu os inhumado s
en la Cuev a de los Postes estarían sometido s a un importan te estrés físico, con un desgaste den tal
medio-severo, escasas pérdidas dentale s en vida y con enfermedade s degenera tivas, como la
artrosis, callos óseos y la fusión de las falanges en l os huesos de manos y pies, pat olog ías de
carácter i nfeccioso , así como presencia de la en fermedad de Fo restier, consistente en la
calcificación d e los ligamentos, principal mente de lo s situados en la región do rsal baj a. Otro t ipo
de pat olog ías i dentificad as, como la hiperosto sis porótica o la hipoplas ia dental , indi car ían un
estrés aliment icio. Del mismo modo, no se menciona l a presencia de lesiones traumáticas en l os
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
73
cráneos, a excepción de una trepanación en uno de ellos, del que trataremos a continuación
( ibidem ) .
Por último, el autor incluye en su estudio l os r estos óseos humanos de las UUEE 12 a 18,
considerados de cronolog ía mesolítica, con un NMI de 6 i ndiv iduos (5 adultos y 1 subadult o
menor de 10 años ), sin conexiones anatómicas y sin poder determinar el carác ter primario o
secundario de este depós ito f unera rio; según las fechas radiocarbón ica s, obtenidas sobre
carbones, apor tadas por la di rección para estas UUEE, se trataría de un depósito funerario
colectivo perteneci ente al Me solítico ( ibidem ). Entre los restos a djudicados a este período d estaca
un cráneo trepanad o, del que se hace eco en un trabajo poste rior, donde, al tratar la secuencia
cronoestratig ráfica, obser vamos una p ropuesta dife rente en las UUEE que integran las d iferentes
fases, como comentamos s eguidamente (To mé et al. , 2017 ).
El cráneo en cuestión fue localizado en l a cuadrícula C6 de la UE 12 del Sector Occidental y ha
sido adjudicado a la f ase mesolítica, que en este trabajo incluye las UUEE 11 a 14, mientras que
en el anterior esta fase abarcaba las UU EE 12 a 18, dejándose de lado, sin menciona rse, las UU EE
15 a 20. Del mismo m odo , la fase neolítica, ahora Fase 2, engloba las UUEE 5 a 10. Se han
eliminado, por tanto, las UUEE 10 y 11 como fase de t ransición epipale olítica/neolí tica, puesto
que la UE 10 f orma parte ahora d el depósito neo lítico y la UE 11 del meso lítico.
Centrándonos ya en el cr áneo, está in completo y pe rtenece a un individuo alofiso adulto, con una
edad estimada de entre 30 y 50 años; pr esen ta una trepanación por perforación completa de
morfología subcircular sobre el parietal derecho, sin rastros de i nfección y con evidencias de
remodelación en el borde de aquella, l o que indica la supervivenc ia del individuo a la
intervención. La observación det allada de l a operación reveló que, además de la perforación, el
cráneo muestra mar cas de fracturas que se produ jeron con posterioridad a la depos ición ( ib idem ).
Los resultados del estudio del citado cráneo han contribuido, sin duda, al conoc imiento de las
prácticas quirú rgicas de las sociedade s de la Preh istoria reciente y ha quedado manifi esta la
similitud entre esta intervención y la que pr esen tan ot ros cráneos peninsul ares, cuya práctica
parece comenzar, al menos, desde el VI I mi lenio a.C. La UE 12, donde se l ocalizó el resto, cuen ta
con una d atación del 6370-6080 c al BC 2 σ (Poz-1461 6, 7360+50 B P) (Tabla 6.9), sobre ca rbón
sin identificar .
Tabla 6.9. Tab la 1 según T omé et al ., 2017 ( el resaltad o en naranja es nue stro).
Se trata, como apuntan los autores, del primer caso de trepanación hallado en la provincia de
Badajoz. En el entorno cercano a Fuentes de León, como es el caso de la Cueva de l a Mora
(Jabugo, Huelva), se conoce otro cráneo, pertenec iente a un varón adulto , que muestra una
trepanación mediante incisión y post mortem de gran tamaño sobre la zona fronta l que afecta a
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
74
ambos parietales. Otros cas os destacable s son los de la Cueva de Maltrav ieso (Cáceres), as í como
los de la zona interior de la Meseta, donde predominan las t repanac iones por perforación , mientras
que en las costas portugu esas son más habitu ales las practicadas mediante el raspa do y l a incis ión
(ibidem).
No queremos dejar de menciona r que, ace rca de este cr áneo, C. Ol ivares (i nédito) indica qu e est á
deformado y que presen ta tres trep anaciones. Q ue sepa mos, no exis ten dos cráneos t repanados en
la Cueva de P ostes, luego d ebe referirs e al ya coment ado en los p árrafos ante riores.
Debemos destaca r ciertas similitudes y discord ancias entre l os trabajos osteo lógicos, el informe
de J. Cano y S.A. Jiménez (2007, iné dito), la Tesis Doc toral de Tomé (2011) y el trabajo qu e es te
autor realiza en colabor ación con o tros (Tomé et al., 20 17).
En primer lugar, desconocemos si las muestras estudiadas en ambos tra bajos coi ncid en; la
analizada por Tomé es mayor, ya que incluye restos ós eos del Sector Hueco Eulogio y el Sector
Sumidero y otros hallados hasta la campaña del año 2010. De hecho, observamos que J. Cano y
S. A. Jiménez hacen refe rencia al r esto óseo humano decorado, hueso q ue no se nombra en Tom é ,
resultando extraño pensar que, si lo anal izó, no reparara en unas i ncis iones o escotaduras que se
aprecian perfectamen te a simple vista. Y, también, teniendo en cuenta que a l as antropólogas
Cano y Jiménez se les envió el material óseo de la UE 12 , resulta igual de sorprendent e que no
hagan alusión a l cráneo tre panado, sobre el que To mé incide espec ialmente. Todo parece ind icar
que la mues tra que ana lizaron unas y otro ha pod ido no ser la misma.
En segundo lugar, el estud io de los resto s humanos por UE en la obra de J. Cano y S. A. Jiménez
es mucho más específico y concreto (aunque incohere nte en la determinación del NMI, como
hemos observado anterior mente) que el de Tomé. En ambos trabajos se consideran los rest o s
óseos humanos como un conjun to único, pero en el de Tomé se aprecia un aum ento del NMI ,
debido, quizá, al m ayor número de restos que analizó. A esto debemos añadir que a J. Cano y S.
A. Ji ménez se les comunicó que toda la m uestra estudiada pertenecía a cronologías neolíticas,
mientras que Tomé contó con d atos que le permitieron diferenciar restos pertene cientes a l
Neolítico y al Mesolítico, lo que redunda en la discor dancia apreciada en el NMI ent re ambos
trabajos.
Además, es importante destacar en l a Tesis Doctoral de Tomé la presencia de marcas de raíces
en los hue sos, a specto no observado en e l informe de J. Cano y S. A. Jiménez; del mismo m odo,
estas autoras determinan un elevado número de restos óseos human os con alteracio nes de ca rácter
antrópico (marcas de corte) y traumatismos sobre cráneos, m ientra s que Tomé defiende que part e
de esas marcas de corte se debe a la acción de roedores y no identifica ninguna clas e de
traumatis mo sobre ellos. El autor, además, al r efe rirse a las fractu ra s que presenta el cráneo
trepanado, pon e de manif iesto que los r estos se vieron sometidos a procesos po stdepsicionales.
Debemos m encion ar t amb ién que Tomé estableció, en el laboratorio, conexion es anatómicas
secundarias, mientras que J. Cano y S. A. Ji mé nez defienden su total ausencia. En cuanto a la
identificac ión de las “acumulaciones óseas” con individuos concretos, el primer autor solo plante a
una y las segund as, ningun a.
Por último, a mbos estudio s presentan una represen tación demogr áfica simila r en sexo y rangos
de edad, y co inciden en gra n parte en lo que c oncierne a enfermedades y patología s.
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
75
Tabla 6.10. Tabla de disper sión de l número de individuos clasificados por rango de eda d y se xo
por UE. En azul aparece n remarcados aquellos individuos cuyos restos óseos han podido
desplazars e a diferente s unidades inferiores y se r considerados individuos d iferentes.
6.1.10.- Estud ios sobre co nservación y re staurac ión de fósi les.
Este ti po de estudios se ha centrado en restos de cr on ologías pleistocénica s, concretamen te del
Paleolítico Medio. Se ha n analizado restos de Urs us arctos procedentes del Sector Hueco Eulogio
(Ortega e t al., 2016) que ap arecieron cu biertos por espeleotemas a lo s que se le s apli caron cua tro
tratamientos de restaur ación y tras cuyo procesado se ha podido recuperar la anatomía, haci endo
posible el est udio paleon tológico.
RANGO DE EDAD
(SE INDICA
Nº DE INDIVIDUOS)
S. OCC IDENTAL
SUMI DERO
UE
1
UE
2
UE
5
UE
6
UE
7
UE
8
UE
9
UE
10
UE
12
UE
13
UE
14
UE
15
UE
16
UE
17
UE
18
UE
19
INFANTIL I (0 -6 AÑOS)
0-6
1
3
1
1
1
1
1
5
2
1
3
1
1-3
1
MENOS DE 4
1
4
1
1
5- 6
1
1
INFANTIL II (7- 12
AÑOS)
7-12
1
1
1
1
3
1
2
1
1
1
2
JUVENILES
3
1
3
1
1
1
1
1
1
2
SUBADULTOS
4
ADULTOS (18- 40 AÑOS)
MUJER (18 - 19)
1
MUJER (18 - 20)
1
MUJER (20 - 25)
1
1
MUJER (20 - 40)
2
MUJER (INDETE R. )
2
5
1
1
2
1
1
1
4
VARÓN (18-20)
1
1
VARÓN (20-30)
1
VARÓN (30-40)
1
VARÓN (INDETER.)
3
5
1
1
2
1
2
ALOFISO (35-40)
1
1
ALOFISO (INDETER.)
1
1
1
1
2
1
1
MADUROS (41- 60
AÑOS)
VARÓN (41-60)
1
1
MUJER (41 - 60)
1
1
ALOFISO (INDETER.)
1
TOTAL
11
3
18
13
14
7
9
3
4
2
3
2
3
3
2
1
16
CAPÍTULO 6. E L YACIMIENTO: L A CUEVA DE LOS POSTE S
76
6.1.11. - Turi smo
Ya, por último, caben destacar cierto s trabajos referid os a l a atracción del t urism o al municipio
de Fuentes de León gracias a la riqueza natura l y cultural que al berg a el Monumento Natu ral
Cuevas de Fuent es de León, en el que la Cueva de los Postes tiene un papel protagonista. La s
repercusion es de estas actividad es de difusión y divul gación en el crecimiento socioeconóm ico
de la localidad han sido notables (Fernández-Amo et al., 2007; Fernández-Amo et al., 2014;
Rebollada et al., 2014; Coll ado, 2014b; Co llado et al. , 2015).
Por ú ltimo, qu eremos destacar que no haremos menc ión aqu í de los estud ios sob re granulometrí a
y se dimento logía, de los que se cuen ta con i nfor mes inéditos, que exponemos en el capítulo 10.
Dada la impor tancia que t ienen para nu estras conclusiones hemos preferido no pres entar ahora u n
resumen, ya qu e, además, n os llevaría a u na repetición.
CAPÍTULO 7. ME TODOLO GÍA DE EXCAVA CIÓN
77
CAPÍTULO 7. METODOLOG ÍA DE EX CAVACIÓN
La metodología llevada a cabo en la Cueva de los Postes ha estado supeditada a dos factores
principales:
- Realizar una intervención en cueva , una tipología de yacimiento arqueológico que
precisa una excavación qu e se adapt e a ciertas cara cterísticas y c ondiciones.
- Llevar a cabo un a intervención de carác ter científico qu e part e de una ob ra pre via s in
criterios investigadore s y destinada al acondicionam iento de la cavidad para su
apertura a l público.
Con el ob jetivo de posibilitar la entrada de público al i nterior de la cavidad se abrió una zan ja qu e
dejó al descubi erto una gran diversidad de material arqueológico (restos cerámicos, óseo s y
líticos) que i ndicab an una ocupa ción de cronología prehistóri ca. A partir de tales hallazgos se
decid ió r ealizar una primera intervención arqueológ ica ent re los días 5 y 11 de ab ril del 2004 para
saber si hab ía secuencia estratigráfica y obtene r c olumnas sedimentarias que permitiesen conoce r
la poten cia arqueológi ca existente en el yacim iento.
Para ello se proced ió a ampliar hacia el oeste la zanja original para observar en el paque te
sedimentari o es tratos difere nciables que i ndic aran di stintos m omentos de ocupaci ón o si , por el
contrario, se trataba de un paquete sedimen tario fuertemente per turbado desde su base con
presencia d e cultura m aterial de diver sas cronologí as (Fig. 7.1). Po r su parte, co n el per filado del
lado este de la zanja se pretendía comp robar la correlac ión entre los estra tos que se documentar an
en esta zona con los de la zanja del lado oeste, c orroborando la uniform idad de us o de la cavidad
(Fig 7.2).
La metodología de excavación arqueológica utilizada en estos sondeos (año 2004), al
desconocerse la e xistencia de una estratig rafía , se basó en el levantam iento de estr atos artificiales
de 15 c m. Además, todo el s edimento extraído fue objeto de cribado en seco, r ealiza do a l exterior ,
identificándo se el materia l in situ ; se llevó a cabo u na document ación fotográ fica de cada estrato
y se tomaron mu estras pa ra análisis ant racológicos y polínico s (Fig. 7.3).
Figura 7.1. Ampliación de la zanja inicial para su intervenció n arqueológica. Informe final de
excavación, c ampaña de 20 04; imagen de H. C ollado.
CAPÍTULO 7. ME TODOLO GÍA DE EXCAVA CIÓN
78
El proceso se comple tó con la extracción de testigos estratigráficos que permitieron conocer la
potencia aproximada del sector sus cept ible de i nterve nción; se utilizó para ello una barrena de
perforación autónoma con toma de muestras en tubo vertical de 10 cm de diámetro, que se pr actic ó
de forma manua l en el nivel de ba se de la zanja ab ierta al fondo de la sala de en trada. Se alcanz ó
una profundid ad de hasta 1 ,10 m desde dicho nivel de base, extrayéndose una m uest ra uniforme
donde se observ aron e identifica ron muestras de carbón , semilla s y microfauna; sin embargo, esta
perforación se i nterrumpió cuando la barr ena dio cont ra un es trato duro, de manera que el paquete
sedimentari o podía continuar hasta una profundida d mayor, como así se comprobó con
posterioridad (Fig. 7.4).
Figura 7.2. Secto r O ccident al t ras ampliac ión d e la Zan ja I nicial (A) y perfil oeste de la excav ación de zan ja i nicial e n
el Sector O ccidental (B). I nforme final de ex cavación, campaña de 2004; imagen cedida por H. Coll ado.
A
B
Figura 7.3. Proceso de cri bado en seco del sedimen to extraído de la Cuev a de los Postes. Informe fina l de
excavación, c ampaña de 20 04. Fotografía ced ida por H. C ollado.
CAPÍTULO 7. ME TODOLO GÍA DE EXCAVA CIÓN
79
La conclusión de e stos sondeos previos hizo posible la identificación de 3 unidade s estratigráfica s
diferenciadas (UUEE 0, 1 y 2), permitiendo conocer , t ras su correspondenc ia con los distintos
perfiles del s ondeo, la existenc ia de una uni dad ocupacional completa en varias etapas
cronológica s; la coincidencia entre p iezas lo calizadas e n las obr as de acondiciona miento y en lo s
sondeos permitie ron conocer que, aparte de l os procesos postdeposiciona les, la secuenci a
arqueológic a investigad a no había sufrido expo lios o excavac iones clandestinas recientes. Si bien,
en t rabajos posterior es publ icados se denuncia la existe ncia de expolios y el uso de l a cu eva com o
redil (Col lado, 2014b; Coll ado et al., 2015 ).
7.1.-INICIOS DE LA IN VESTIGACIÓN
Ante tales datos obtenidos en estos sondeos se decid ió realizar una intervenc ión arqueológic a
integral de carácter científico en l a cavidad. Para ello, se nombra ron diferent es directores y/o
responsable s para las distintas cavidades y para cada uno de los secto res excava dos, encargados
del equipo de arqueólog os designados y de llevar, de forma pormenor izada y diaria, una
descripción de las activida des realizadas, así como de las caracter ísticas del nivel y del material
hallado, la realiza ción del diario de cam po o de excavación y fichas de excavación, donde fue
posible plasm ar toda la info rmación.
La intervención arqu eológica de la c avidad de los Postes se realizó en v arios sectores ,
comenzando por el sector abierto (Sector Occidenta l) y continuando en las campañas siguiente s
con la apertura de otros : Sector Orienta l, Sector Sumid ero, Sector Hueco Eulogio, Corte Colada
(incluido en e l anterior) y un Sondeo Ex terior d e la cavidad.
Para e ste estudio se sigu ió el Método Harris, llevándose a cabo una intervención en ext ensión con
el levant amiento in verso a la depos ición de estratos n aturales, cambiando de niv el en función de l
tipo de material arqueológ ico o documentación de la base o apoyo de la UE (Harris, 1989). La
primera act ividad que se llevó a cabo fue la topo grafía de la cavid ad y, a cont inuación, se realiz ó
un levantam iento planimét rico de la zona a excavar, reticulando el espacio de excavación en
Figura 7.4. P roceso de tom a de testigos po r barrenado de la C ueva de los Po stes. Informe fi nal
de excavación, campaña de 2004. I magen apor tada por H. C ollado.
CAPÍTULO 7. ME TODOLO GÍA DE EXCAVA CIÓN
80
cuadrículas de 1x1 m; la delimitación de las diferen tes cuadrículas se realiz ó mediante cordones
penduleantes fijados al techo de la cavidad que, al ser móviles, evitaban interferir en la excavació n
arqueológic a y en la referenciación por posicionamie nto de los hallazgos. Los cuadrantes (Fig .
7.5) recibieron su denominación a parti r del cruce del eje de abscisas (enumerando las cuadrículas
de forma correlativa en sentido este-oeste) con el de ordenadas (recibiendo letras cons ecut ivas
alfabéticam ente en sentido norte-sur ).
Figura 7.5. Re tícula de delimitac ión de cuadrícul as en Sector Occ idental en la Cu eva de Postes a
inicios de l a intervención en 2004. Inform e final de excavació n, camp aña d e 200 4. Image n cedid a
por H. Collad o.
De las diferent es U UEE, en cada un o de los cuad rantes, se tomaron cota s ( iniciales y finales) y se
documentaro n los materiales a través de dibujos de campo, croquis y fotografí as. El sedimento
extraído de c ada UE era siglado con los da tos de su pr ocedencia y se p rocesó en tre los años 2004
y 2007, con el c ribado en se co de todo el sed imento extraído. Pos teriormente, entre las campaña s
de 2007 y 2011, por recomendaci ón del antracólogo D. Duque, se realizó la flotación de la
totalidad d el s edimento e xcavado. A partir del añ o 201 1 todo el sed imento fue cribado en un tren
de lavado, de manera que se recupera sen tanto artefactos como ecofactos que, por su r educid o
tamaño, no son apreci ables duran te el proceso de excavación . El sistema consis tió en un proceso
de lavado-ta mizado con agua a presión, retenié ndose el sedi mento gracias a la superpo sición d e
dos tami ces con luz de malla de 1 y 0, 5 mm (F ig. 7.6 ). Las mue stras de sedimento se clasificab an
en fracciones de diferente tamaño, se cándos e al aire libre el contenido de cada tamiz de forma
independien te; a continuación, se l levaba a cabo u na actividad de triado p ara r ecuperar l os
elementos de origen orgán ico y antrópico de pequeñ o t amaño , a partir de la observac ión de l
material sedimentario, y se extr aían los r estos, e jecutándose dicha extr acción con materia l
esterilizado en los casos de sedimentos de 2 mm de tamaño o superiores (grueso) y para el d e
menor tamaño (fino) a través de una lupa binocular ( Domínguez, 2021 ). Además, se tomaron
muestras sediment arias para análisi s palin ológicos, ant racológicos y c arpológicos. E l antracó logo
D. Duque realizó el estudio de ca rbones a partir de un m uestreo, es decir, un a selección de
macrofragme ntos o de aquellos carbones que le permitiesen la identificación de esp ecies vegetales
concretas (Fig. 7 .7 ).
CAPÍTULO 7. ME TODOLO GÍA DE EXCAVA CIÓN
87
ENTRADA
Figura 7.9. Zonas o sectore s de int ervención en la Cue va
de Los Postes (Ga rrido et al , e.p.)
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
88
CAPÍTULO 8. EST UDIO DEL M ATERIAL
8.1. - SECTOR OCCIDEN TAL
La primera zona intervenida en la Cueva de los Postes fue el
Sector Occiden tal (F ig. 8. 1). Tras la apertura de l a zanja
inicial y su ampliació n en el área noroeste quedó abierto este
sector que en s us inicios era una su perficie apr oximada de 12
m 2 delimit ada en su zona este por la zanja de obra, al norte
por una gran colada situada a la derecha del acceso a la
cavidad, la par ed de cueva en l a zona oeste y la pared de cueva
al fondo en la zona sur (Fig. 8.2). Con l a evolució n y los
cambios producid os por las excavaciones arqueológica s esta
zona llegó a tener unas dimensio nes de 20 m 2 de exten sión y
se identifica ron 21 UE con una pot encia estratigráfi ca máxima
de 9,46 m.
A continuación, se procederá a la exposición de cada una de
las UUEE en detalle, describiendo sus caracterís ticas a nivel
estratigráfico , as í como el material arqueológico, t ant o
artefactual como de carác ter orgánico, l ocalizado en cada uno
de los niveles.
Figura 8.1. Plano de localización
del Sector Occidental en la Cueva
de los Postes.
Figura 8.2. Inicio de las excavaciones ar queol ógicas en l a zona de Sector Occide ntal
en la campañ a 2004. Infor me final de campaña, a ño 2004, inédi to.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
89
8.1.1.- UE 0
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
La primera UE es l a 0 o N ivel Su perficial. Co mo ya se
ha indicado con ante rioridad, las i ntervenc iones
arqueológic as en l a Cueva de los Postes comenzaro n
con la apertura de una zanja i nicial que permitiese su
acondiciona miento, de manera que posibilitara el
acceso al público. Fue en el comienzo de esas obras
cuando se detectó la presencia de m ateria l
arqueológico y se determ inó la necesidad de un estudio
exhaustivo, tratándose de la p rimera actuac ión con
criterios de carácter científico, llevada a ca bo entre el
5 y 11 de abril del año 200 4.
Una vez a comet ida dicha intervención arqueo lógica se
decid ió ampliar 1 m haci a el oeste la zanja de obra
original, así como el perfi lado del l ado este. En esta
primera UE se i nte rvinieron l as cuadrículas A1, A4,
B2, B3, B4, C3, D3 y D4 (Figura 8.3) .
Estratigráf icamente la UE 0 presentaba una potencia
de 0,21 m, la t ierra era suelta, con una importante
presencia de madrigueras y raíces que cubrían una
deposición horizontal de piedra s de mediano tamaño
que, según se indica en el di ario de excavac ión, parec ía n marcar un nivel de derrumbe de la cueva,
que responde a un m omento recien te no precisable. Se lo calizó una gr an cantidad de r oca s
alóctonas y r estos de fauna reciente (princip almente ovinos), interpretándose su presenci a como
consecuencia del posible abandono de animales muertos en el interior de la cavidad, puesto que
en las cerc anías se encuen tran explotac iones ganade ras.
Figura 8.4. Croquis de la UE 0 del Sector Occident al. Este perfil está dibujado a parti r de los
croquis loc alizados en e l diario de excavac ión de los s ondeos prel iminares re alizados en el 2004.
Figura 8.3. Cu adrículas excavadas en
la UE 0 del Se ctor Occiden tal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
90
Figura 8.5 y 8.6. Inicios del sondeo arqueológ ico en la Cueva de los Postes, año 2004. Image n
cedida por H. C ollado.
Figura 8.7. Montaje fotogr áfico del derrumb e de r ocas en las cotas i nfe riores de la UE 0 en la
cuadrícula D3 de l Secto r Occidenta l. Fo tomontaje realizado a pa rtir de l as imágenes de H.
Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
91
Figura 8.8. Planimetr ía de la UE 0 del Sect or Occidental con la localización del material arqueológico en superf icie , r ealiza do a partir de los dibujos de
campo.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
92
ESTUD IO DEL MATE RIAL
Los restos localizados suman un total de 331 pi ezas, que proceden de t odas las zonas denominada s
como “superficie”, “sin contexto”, “ revu eltos ” , “ madrigueras ” y la UE 0. C onsisten en cerámica
histórica, protohistórica y prehistórica, restos de m et al, una moneda, i ndustri a lítica tallada y
pulimentada, industria ornamenta l, elemen tos cultua les , atípicos sin decoración, varios- tales
como fusayola s- y otros: restos humanos , de fauna y car bon es (Tabla 8.1). En el caso de es tos
últimos no es posible determinar su cronología, es decir, si son pr ehistó ricos, protohistóricos o
históricos. Ade más, se to maron mue stras de los sedi mentos.
CUEVA D E LOS POSTE S.
SECTOR OCCIDENT AL
UE 0
MATER IAL RECU PERADO
MATER IAL HISTÓRICO
31 (9,36%)
Cerámica
29 (8,76 %)
Monedas
1 (0 ,30%)
Metal
1 (0 ,30%)
MATER IAL PROTOHIS TÓRICO
15 (4,53%)
Cerámica
15 (4,53 %)
MATER IAL PREHISTÓ RICO
61 (18, 43 %)
Cerámica
46 (13, 89 %)
Industria líti ca tallada
9 (2,72 %)
Industria líti ca pulimenta da
2 (0,60%)
Industria orna mental
1 (0,30%)
Elementos cul tuales
1 (0,30%)
Varios (Fusayo las)
2 (0,60%)
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
224 (67,67% )
A torno
21 (6,34%)
A mano
203 (61,33%)
OTROS
Fauna (mesof auna y microf auna)
PRESEN CIA
Carbón
PRESEN CIA
Restos óseos hu manos
PRESEN CIA
Muestra de sedimento
PRESEN CIA
TOTAL
331 (100%)
Tabla 8.1.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
93
MATER IAL HISTÓRICO
CERÁMICA
En lo referente a la cerá mica se cuen ta con 29 fragmen tos, con un peso de 1.299 gr ( Tabla 8.2).
Tabla 8.2.
-Cerámica no decorada
Entre la cerámica a torno no decorada contamos con 10 bordes, 2 arranques de cuel lo y gal bo
(Fig. 8.12, nº 1899), 1 SPS y 9 bases, y en lo que respecta a la cerámica a m olde sin decoración ,
se cuenta con 1 ejemplar de pico de luce rna y 1 atípico de lucerna.
Los bordes son diversos : redondead os (4) y redon deado-apuntados (3), quedando un ejem plar de
labio redondeado ligeramente engrosado, plan o y labiado respectiv amente. Las direcci ones son
salientes exceptuando un elemento ignoto, y los diáme tros que se ha n podido determinar
corresponden a vasijas de pequeño t amaño (4), mediano tamaño (5 ), tamaño grande ( 6) y
superiores a los 30 cm (2), siendo el r esto i ndeterm inables ( 2). El tratamiento de ambas superficie s
es de BJ C, tanto al exterior (1 3) como al i nte rior (1 6), con presencia de f rag mentos de cerámica
ahumada al exte rior ( 4), se guidos de la BC (4 ) y de MBC ( 1) e indeterminable s ( 1) al exterior
mientras que al inte rior encontramos el mismo núme ro de fragmentos de MBC (2) y de BC (2) e
indeterminab les (1) con pr esenc ia de 2 frag mentos ahumados al interior . La cocción es
predominan temente oxidante (20), encontrando 2 fragmen tos de cocc ión r educ tora y 1 único
elemento de cocción mi xta alternante; los desgrasan tes inapreciables (8) son l os que más abundan,
seguidos de l os medi os (6), finos (4), muy g ruesos (3), muy finos (1) y grue sos (1). La coloració n
de las superfic ies es en su mayo ría de la ga ma de los c astaños en ambas superf icies (18 en ambas
superficies), frente a l a de los negros (3 en ambas) y blanquecinos ( 2 en superficie externa e
interna). E l espesor de las paredes es en su m ayor ía de tipo medio (7), se guido de los gruesos (6),
muy gruesos (5), finos ( 4) y muy finos (1). Entre las bases, destacan las bases planas (Fig. 8.10 ,
nº 753 y 750), seguidas de las de tipo i ndicado (Fig. 8.11, nº 1129 y 1513), en anillo ( Fig. 8.11 ,
nº 748), indeterminab les (Fig. 8.10, nº 1895), en umbo ( Fig. 8.10, nº 1112) y anular (Fig. 88.11,
nº 1897); entre l os S.P.S, se constata la presenc ia de 1 asa de cinta vertical perteneciente a un
borde de un rec ipiente (jarro) de pequeño t amaño.
Para finaliza r, contamos co n varias formas ce rámicas: 5 cuencos hemisf éricos (Fig. 8.9, nº 1067 ,
1065, 2022; Fig. 8.10 , nº 1126, 1134), conservand o uno de ellos un agujero de suspensión; 1
ejemplar de plato de borde bífido escal onado (F ig. 8.9 , nº 749 ), así c omo 1 pequ e ño re cipiente en
CUEVA DE LOS POSTES
SECTOR OCCIDENTAL
UE 0
CERÁMICA HISTÓRICA
Borde
Arranqu e
de cuello
y galbo
SPS
Base
Atípicos
Disco-
cuerpo
de
lucernas
Pico-
cuerpo
de
lucernas
Fondo-
cuerpo
de
lucernas
Tejas
TOTAL
NO
DECORADA
10
2
0
9
1
0
1
0
2
25
INCISA
1
0
0
0
0
0
0
0
0
1
BARNIZ
Barniz rojizo
0
0
0
0
0
0
0
2
0
2
+ Relieve
0
0
0
0
0
1
0
0
0
1
TOTAL
11
2
0
9
1
1
1
2
2
29
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
94
forma de jarro de borde carenado mono-ansado con asa de cinta vertical ( Fig, 8.9, nº 2019), 1
borde d e perf il en “ S ” y cuerpo globular (Fig, 8.9 , nº 1896), 1 lebrillo i slá mico (Fig, 8.9, nº 2034),
1 ej emplar de dolia ( Fig, 8.10, nº 751) y finalmente, 1 ejemplar de pico de l uce rna (Fig. 8.12, nº
1105).
Cabe destacar l a presencia en esta UE , co mo ya hemos hecho referencia anteriormen te , de
material construc tivo medieval. Se trata de 2 ejempla res de tejas (Fig. 8.11, nº 1257 y 2046),
conservando una de ellas u na impresión d igital.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
95
Figura 8.9. Ce rámica histórica d e la UE 0 del Se ctor Occid ental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
96
Figura 8.10. C erámica histó rica y protohis tórica a torno de la UE 0 del Sec tor Occi dental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
103
MATER IAL PREHISTÓ RICO
Este material, como se ref leja e n la Tabla 8.1, consta de un total de 61 pieza s que se reparten entre
cerámica, i ndus tria lítica tallada, i ndus tria lítica pulimentada, industria ornamenta l , elementos
cultuales y var ios (fusayola s).
CERÁMICA
Este nivel h a proporcionad o un total de 46 f ragmentos con un p eso de 3.939 gr (Tabla 8.4).
Tabla 8.4.
CUEVA DE LOS POSTES
SECTOR OCCIDENTAL
UE 0
CERÁMICA PREHISTÓRICA
Perfil Completo
Bordes
Arranques cuello-
galbo
Carenas
Bases
Atípicos
TOTAL
NO
DECORADA
1
29
5
1
5
0
41
ALMAGRA
0
0
0
0
0
1
1
INCISA
0
1
0
0
0
0
1
DPA
+ Imp
0
1
0
0
0
0
1
IMPRESA
1
0
0
0
0
1
2
TOTAL
2
31
5
1
5
2
46
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
104
-Cerámica no decorada
Este tipo cerámico suma un t otal de 41 fragmen tos (Tabla 8.5), que se r eparten ent re : 29 bordes ,
1 perfil completo (presenta borde, cuerpo y base; Fig. 8.19, nº 1131), 5 bases , 5 arranques de
cuello y gal bo (Fig. 8.21, nº 2514, 2515, 2526 ) y 1 care na (Fig. 8.21, nº 2029).
Tabla 8.5. Ca racterísticas generale s : cerám ica a mano no decorad a.
CUEVA DE LO S POST ES NIVEL: UE 0 TIPO CERÁ MICO: No Decorad a Tota l : 41
S . OCCIDENTAL
Tipo d e fragmento
Perfil com pleto: 1
Arranq . Cuel. y galb .: 5
Bordes: 29
Bases: 5
Carena: 1
Labio
Redond eado: 6
Redond eado-Apu ntado: 10
Semiplano : 3
Semiplano , ligeram ente
estrangu lado: 1
Plano: 5
Apuntad o: 3
Engro sado: 2
Dirección
Recta: 6
Entrante: 9
Saliente: 13
Igno rada: 2
Diámetro
5-10 : 2
10 -15: 9
15 -20: 2
20 -25: 4
25 -30: 2
+30: 3
No deter minable: 12
Superficie Ex t. Int.
MBC
17
14
Cocción
BC
22
23
Reductor a: 26
Oxidan te: 4
BJC
2
4
Nervio de cocción: 4
Alternante: 7
Indeter .
0
0
Desgrasante
Inapr eciable: 0
Muy f ino: 2
Fino: 8
Medio: 1 1
Grueso: 8
Muy g rueso: 1 2
Grosor
- 6: 4
6-9: 15
9-12 : 12
+12: 10
Color E xt. Int.
Marr.
26
23
Negr.
15
18
Blanquecin o
0
0
Bases
Redond eada: 1
Plana: 3
Semiplana: 1
Anular Cóncava: 0
Cóncava: 1
Agujero de laña: 1
Huellas de fuego :
- Superficie extern a:2
- Superficie interna:1
- Ambas sup erficies: 3
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
105
Encontramos una amplia variedad de tipos de l abio de bordes, predominando los redondeado-
apuntado (10), s eguidos en número de los redondeados ( 6), planos ( 5), apuntad os ( 3), semiplano s
(3), engrosados (2) y semiplanos l igeramente estrangu lados, conservando únicamente un ejempla r
de este último tipo. L as d ire cciones son en su mayorí a s alientes (1 3 ), s eguidas de las entrantes (9 )
y r ectas ( 6), aunque t ambié n hay ejemplare s cuya orientac ión no ha sido posi ble determinar (2) .
Los di ámetro s que se ha n obtenido de estas piezas engloban todo tipo de dim ensiones,
encontrando elementos de pequeño (2), mediano (9) y g ran ta maño (11), con diá metros d esde 7, 8
cm a los 36,8 cm , además de indeterminable s (1 2 ). En el conjunto de cerámica selecta hemos
podido identificar un total de 8 fragmentos de vasijas de gran tamaño, superand o los 15 cm de
diámetro. El tratamien to de las superfic ies externas e internas es mayoritariam ente de BC (2 2 al
exterior y 23 al interior), continuando con la MBC (1 7 y 14, r espec tivamente), siendo mucho
menor el número de elementos de BJC (2 al exterior y 4 al inte rior) . La cocción es eminentement e
reductora (2 6), seguidas d e las coccione s mixtas de nervio de cocc ión (7) y oxidan tes (4), sien do
minoritarias las alternant e (4). Los desgrasa ntes observables en este grupo de elementos son en
su mayoría muy gruesos (12) y medios (11), seguidos de los finos (8), gruesos ( 8) y m uy finos
(2). El espesor de las paredes es en su mayoría de tipo medio (1 5), seguido de los espesores
gruesos (1 2) y m uy gr uesos (10) con un nú mero menor de grosores finos (4) ; la co loración de l as
superficies perten ece en su mayoría a la gama de l os marrones en ambas superficies (2 6 en las
superficies externas y 23 en las internas ) frente a la gama de los negros (1 5 al exterior y 18 al
interior). Entre las bases, desta can las planas ( Fig. 8.22, nº 2043, 747) sobre l as red ondeadas (Fig.
8.22, nº 2513), semipl anas ( Fig. 8.22, nº 2027) y cóncavas, de las que sólo se cons erva un
fragmento; cabe destacar la pr esenc ia de huellas de f uego en diferentes fragmentos, siendo más
numerosa en ambas superficies (3) y menores en las caras externas (2) e internas (1). De igual
forma, hemos de tectado la presencia de un agujero de laña.
Para finaliz ar, están presentes formas caracte rísticas de recipientes, como son cuencos
hemisférico s de los que contamos con 3 ejemplares (Fig. 8.18, nº 2031, 2023, 2035, 793), 3 vasija s
de ¾ de esfer a s in cuello (F ig. 8.14 , nº 1108; Fig. 8.18, nº 2026 y 1517 ), 3 v asijas de ½ es fera co n
cuello (Fig. 8.14, nº 2014 ; Fig. 8.1 6, nº 2039; F ig. 8.19, 1131), 2 p latos de bo rde engrosado (Fig.
8.20, nº 2021 y 1127), 1 plato de borde almendrado (Fig. 8.20, nº 1110), 1 ejemplar de cazuela
carenada ((Fig. 8.22, nº 2027), 1 vaso carenado ( Fig. 8.21, nº 2029) y 1 ej emp lar de plato de
pequeñas dimensiones ( Fig. 8.18, nº 2032). Del m ismo modo, 1 arranque de cuello y galbo
presenta dime nsiones ads cribibles a un gra n contenedo r.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
106
Figura 8.14. C erámica prehistór ica de la UE 0 de l Sector Occiden tal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
107
Figura 8.15. C erámica prehistór ica de la UE 0 del Se ctor Occiden tal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
108
Figuras 8.16 y 8.1 7. Cerámica preh istórica de la UE 0 del Sector O ccidental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
109
Figura 8.18. C erámica prehistór ica de la UE 0 del Se ctor Occiden tal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
110
Figura 8.19. C erámica prehistór ica de la UE 0 del Se ctor Occiden tal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
111
Figura 8.20. C erámica prehistór ica de la UE 0 del Se ctor Occiden tal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
112
Figura 8.21. C erámica prehistór ica de la UE 0 del Se ctor Occiden tal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
119
Figura 8.26. Indu stria lítica tallada de la UE 0 del Sec tor Occiden tal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
120
Tabla 8.7.
INDUSTRIA LÍT ICA PULI MENTADA
Contamos con 2 hach as con un peso total d e 554 gr. La prime ra (Fig. 8.27, nº 97) está
fragmentada, faltan do su extremo distal ; la materia prima es anfibolita o esquisto verdoso,
presenta bisel doble y cons erva el filo con m elladur as, así como marcas de piqu eteado a lo largo
del elemento. Su se cción es oval y está bien pul imentada. La pieza se fractu ró longitudinalmente,
tras lo c ual se llev ó a cabo un segundo pro ceso de pu limentado. La segu nda (Fig. 8.27, n º 159) s e
conserva prá cticamente co mpleta, ya que so lo le falta una pequ eña porc ión de la parte opuesta al
bisel. Está t rabajada posiblemente sobre gabro de coloración gris oscuro, su forma es elíptico-
ovalada y su secc ión o val, pr esenta bisel simétrico o doble y f ilo vivo; el elemento conserva part e
del pulim ento en la zona cercan a al filo, mi ent ras que el resto de la pieza está piquete ada, sobre
todo en los late rales. Todas las dimension es de estas pi ezas es tán descritas en la Tabla 8.8.
Tabla 8.8.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 0
DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
38
21,5
10
2
36
15
6
2
90
161
57
23
82
29
21
8
73
26
7,5
3
140
79
12,5
6
100
40
13,5
4
101
58,5
13
5
160
30
20,1
5
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 0
DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA PU LIMENTAD A
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
97
118
47
18
159
113
53
30
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
121
Figura 8.27. Indu stria lítica pulimenta da de la UE 0 de l Sector Occ idental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
122
INDUSTRIA O RNAMENT AL
De la cuadrícula B4 de esta UE pr ocede un colgante (Fig. 8.28, nº 10). Se trata de una pieza con
un peso de 2 gr realizada sobre una posible cuarcita negra bien puliment ada. S e conserva completa
y muestra forma triangular, con unas dimensione s de 23 mm de l ongitud, 11 mm de anchura y 5
mm de e spesor; en su zo na superior, más e strecha, pr es enta una pe rforación circul ar un ipolar con
un diámetro m áximo de 2 mm.
ELEMENTOS C ULTUALES
En est a UE t ambién se detectó la presencia de una pieza de carácter cultual, concreta mente un
pequeño “ídolo” falange co mpleto (F ig. 8.28, nº 19) c on un pe so d e 32 gr. S us d imensiones están
comprendida s entre los 7,2 cm de longitud, 4,1 cm de anc hura máxima y 2,4 cm d e mínima y u n
espesor máximo de 3 cm y mí nimo de 1,3 cm. S e empleó para su realiza ción una falange proxima l
de Equus caballus ( Co municación oral de Mónica Villalba de Alvarado) , su secc ión es ovalad a
y la base está deteriorada, de mane ra que no ha sido factible apreciar posibles modificaciones ;
presenta un bu en pulimento , sin abrasión y co n cierto grado de de terioro óseo.
VARIOS
En la cuadrí cula C5 de la UE 7 se constató la existen cia de una madr iguera que aportó 2 fusayo las
que, como resu lta lógico, n o hemos inclu ido en el estu dio del mater ial de dich a UE, sino en es te,
al considerar q ue pueden p ertenecer a cua lquier a desde la 7 a la 0 o de Supe rficie.
Figura 8.28. Indu stria orna mental y elemen to cultual de la UE 0 del Sec tor Occide ntal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
123
El peso de am bas piez a s alcanza un total de 40 gr. La nº 1093 (Fig. 8.29) muestra un espesor de
paredes muy grueso , desgrasa nte med io, cocción oxidante, t ratamiento externo de MBC y
coloración marrón casta ño; tiene secc ión troncocó nica y perfor ación comp leta.
La segunda e s un ejemplar con tratamie nto externo de BJC y coloración marrón, g rosor de pared
de tipo muy grueso, desgrasant e medio y cocción oxidante; su sección es troncocónica. La pieza
muestra un a decoración d e rosetón a base de círcu los impresos, muy erosio nados, que se
distribuyen por la base m ayor de la piez a y conserva marcas de dig itaciones oca sionadas dura nte
el proceso de modelado (Fig. 8.29, nº 1094).
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
A torno
Suman un total de 21 fragmentos en este nivel que alcanzan un peso de 476 gr . Estas piez as
presentan superfic ies exter nas con tratamiento de MBC (5) , BC (1) y BJC (1 2), con superficies
externas ahumadas en 3 de los f rag mentos deta llados; en l as superficies internas predomina l a BC
(21). La coloración de ambas superficies es equivalente, con predominio de las tonalidades
marrones ( 17) sobre las negras (4); las coccio nes son oxidantes (1 7) en su mayoría y reductora s
(4) y los desgrasantes son predominant emente inapreciable s (8), segui dos d e los finos (3), medios
(3), gruesos (3), muy gruesos y m uy finos (1). El grosor de estas piezas es fino (8), medio (7),
grueso (4) y m uy grueso (2). Para finalizar, debem os mencionar l a presenc ia de 2 atípicos sin
decoración que, por sus ca racter ísticas m orfo tipológicas, indica su posible per tenen ci a a
contenedores de gran ta maño indeter minados.
A mano
Se han contabilizado un total de 203 fragmentos con un peso de 11.669 gr, cuyas caracter ísticas
pueden consultarse en la Tabla 8.8. En el conjunto hemos podi do cuantificar 62 at ípicos sin
decoración pertenecien tes a grandes contenedor es, segú n podemos aprecia r en el tamaño y groso r
de las piezas.
Figura 8.29. F usayolas proc edentes de una ma driguera detecta da en la UE 7 de l Sector Occ idental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
124
Tabla 8.9. Ca racterísticas generale s : atípicos a mano si n decoración.
CUEVA DE LO S POST ES NIVEL: UE 0 TIPO CERÁ MICO: ATPS Sin Decor ación Total : 20 3
S . OCCIDENTAL
Tipo d e fragmento
Atípicos: 20 3
Superficie Ext. Int.
MBC
92
82
Cocción
BC
74
75
Reductor a: 68
Oxidan te: 21
BJC
27
38
Nervio de cocción: 36
Alternante: 78
Indeter .
10
8
Desgrasante
Inapr eciable: 6
Muy f ino: 15
Fino: 17
Medio: 5 9
Grueso: 5 4
Muy g rueso: 52
Grosor
- 6: 8
6-9: 63
9-12 : 76
+12: 5 6
Color E xt. Int.
Marr.
117
120
Negr.
85
83
Blanquecin o
1
0
Agujero de laña: 1
Huellas de fuego :
- Superficie extern a: 6
- Superficie interna: 4
- Ambas sup erficies: 2
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
125
OTROS
RESTOS Ó SEOS HUMANO S
En la UE se const ató la presenc ia de dichos restos.
FAUNA
Entre otros materiale s se encuentran restos de mesofauna y microfauna recientes, que proceden
posiblemente de animales de las explotacion es ganaderas abandonados t ras su fallecimien to y,
también, pu eden responde r al uso de la cavi dad como h ábitat de e species del en torno.
CARBÓ N
Son de escaso tamaño, procedentes de la limpieza superficia l de la cuadrícu la A1, sin tener
referencias d e la cantidad o el peso del mater ial hallado.
SEDIMENTO
En esta UE se tomó una muestra de 28 gr de sedi mento , donde se encuen tran gasterópodos
terrestres y microfauna, que permanecen sin estudiar.
En esta UE contamo s con la ausen cia de cierto s elementos d e los que descon ocemos su parade ro
y que, por tant o, no han po dido analizarse.
CERÁ MICA (A MANO, A MOLDE, A TORNETA Y A TORN O) AUSENTE DE LA C UEVA
DE LOS POSTE S
CUEVA
AÑO
SECTOR
CUAD RÍCULA
UE
Nº
INVENTAR IO
POSTES
S. OCCI DENTA L
A4
718
POSTES
S. OCCI DENTA L
A1
719
POSTES
2004
S. OCCI DENTA L
REVU ELTO
FOND O
SUPERFI CIE
1751
POSTES
2004
S. OCCI DENTA L
B2
REVU ELTO
1128
POSTES
2004
SIN C ONTEX TO
SUPERFI CIE
1332
POSTES
2004
S. OCCI DENTA L
REVU ELTO
FOND O
SUPERFI CIE
1764
POSTES
2004
S. OCCI DENTA L
REVU ELTO
FOND O
SUPERFI CIE
1766
Tabla 8.10.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
126
8.1.2.- UE 1
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
Bajo la UE 0 se encontraba la UE 1. El área de
excavación se amplió en extensión, habiéndose
intervenido l as cuadrículas A5, B1, B2, B3, C3, C4,
D3 , D4 y E4 (Fig. 8.30) . Se diferencia ba por u n
destacable aumen to de piedras que forman un nive l
de clastos irregulares, tanto de origen alóctono
(cuarcitas) como endógen os (c alizas), algunos de
ellos de tamaño considerabl e (más de 40 cent ímetros
de longitud ), sin restos de calcificación y sin estar
soldados, estando, además, poco rodados, de hecho
presentaban aris tas v ivas y mo rfologías angulosa s .
Esta UE estaba cubierta por un relleno de sediment o
de col or ación mar rón oscura aunque con una
tonalidad ligeramen te más clara que la anterior ,
debido posiblemente a una menor carga de materia
orgánica. La textura e ra suelta en la zo na de cont acto
con la UE 0, volvién dose más compacta y
adquiriendo una tonal idad rojiza de forma progres iva
a medida q ue se profu ndizaba. Con tinuaba la
presencia de abundantes raíces, aunque con menor
grosor y tamaño con respect o a la UE superp uesta , así
como corredo res y agujer os de madrigueras , más
concentrada s en las cuadrí culas B3 y C3. El nivel
tendía a la horizonta lidad aunque con u n ligero
buzamiento, con una media de 12º (direcc ión sur) y
una potencia sedimentar ia máxima de 0,35 m.
.
Figura 8.31. Perfil de las UUEE 0 y 1 del Sector Occid ental, dibujado a partir de los croqui s
plasmados en el diario de e xcavación de los sondeos p reliminares r ealizados en el año 2004 .
Figura 8.30. Cuadrícula s excavad as en la UE 1
del Sector Occ idental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
127
Figura 8.32. P lanimetría de la UE 1 d el Secto r Occiden tal con la loca lización del material arqueo lógico. R ealizado a partir del dibujo de campo.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
128
En el diario de excav ación consta que en la cuadrícula E4 se excavaron las U E 1 y UE 1-2,
incluyendo los materiales de esta última en el estudio d e la UE 1 por ser semejante s y de niveles
afectados y alterados y porque no hay diferencias en la textura y color del sedimento . No contamos
con fotografías que nos puedan aportar información sobre la s característ icas de esta UE y e l
material ha llado.
ESTUD IO DEL MATE RIAL
El material arqueológico proced ente de est a UE suma un total de 194 piezas y consiste n en
cerámica histór ica, pr otoh istórica y prehistóric a, indus tria lítica tallada y atípicos sin decoración
así como otros, entre los qu e se encuent ran material aló ctono y fauna (Tab la 8.11).
Tabla 8.11.
MATER IAL HISTÓRICO
Solo contamos con cerámi ca 4 fr agmento s de cerámica que alcanzan un pes o de 158 g. (Tabla
8.12).
Tabla 8.12.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 1
MATER IAL RECU PERADO
MATER IAL HISTÓRICO
4 (2,06%)
Cerámica
4 (2,06 %)
MATER IAL PROTOHIS TÓRICO
4 (2,06%)
Cerámica
4 (2,06 %)
MATER IAL PREHISTÓ RICO
34 (17,52%)
Cerámica
33 (17,01 %)
Industria líti ca tallada
1 (0,51%)
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
149 (76,80 %)
A torno
11 (5,67 %)
A mano
138 (71,13 %)
OTROS
3 (1,54%)
Material alóct ono sin retoc ar
3 (1,54%)
Fauna (Mesof auna,microfa una)
PRESEN CIA
TOTAL
194 (100%)
CUEVA DE LOS POSTES
SECTOR OCCIDENTAL
UE 1
CERÁMICA HISTÓRICA
Borde
Arranqu e de cuello y galbo
SPS
Base
Atípicos
TOTAL
NO DECORADA
2
1
0
0
0
3
VIDRIADO AZUL
SOBRE BLANCO
1
0
0
0
0
1
TOTAL
3
1
0
0
0
4
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
135
Figura 8.37. C erámica prot ohistórica y prehi stórica de la UE 1 del Secto r Occiden tal.
-Cerámica de corada
Contamos con 6 fragmentos, que se reparten entre cerámica i ncisa ( 3) y cerámica a la almagra
(3), dándose d istintas aso ciaciones deco rativas en esta última es pecie.
Decoración incisa
Esta t écnica decorativa está presente en 3 fragmentos : 2 bordes y 1 atípico. Los primero tienen
direcciones rectas e indeter minables, así como labios redondeado-apuntado y apuntado y solo se
ha podido determinar el diámetro en uno de los bordes, cor respondi endo a un r ecipiente de t ama ño
mediano (13 cm de diáme tro). Las superficies son de BC (2) tanto al exterior como al interior,
seguidas de la MBC (1). La presencia de colores marrones (2) es predominant e fren te a l os negros
(1) en las superficies externas mientras que al interior existe un m ayor número de tonalidade s
negruzcas (2) frente a l as marr ones (1) . Las cocc iones presente s son reductoras (2) y de tipo mixto
alternante (1); l os desgrasantes identi ficados son mu y finos (1), finos ( 1) y medio s (1) y el espeso r
de l as paredes son finos (2) y medios (1) . Los motivos dec orativo s se reducen a una línea incisa
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
136
horizontal bajo el borde, dándose este tipo de decoración en l os 2 fragmentos de bordes
localizados, y dos trazos cortos incisos vertica les paralelos en el fragmento atípico (Fig. 8.38, nº
23 ).
Cerámica a la almagra
Está pres ente en 2 borde s y 1 fragmento atípico. Los bor des son redondeado-apuntado y
redondeado, las direcc iones son salientes y solo se ha podido determinar el diámetro de uno de
los re cipiente s, siendo de tamaño g rande (17 cm de diámetro ) . El tratamiento de la s superficies al
exterior es de BC ( 3), mientras que al interior encontra mos supe rficies de MBC (1), BC ( 1) y BJC
(1). La coc ción es equilibrada entre oxid ante (1), alternante s (1) y nervio de cocción (1); los
desgrasantes son finos ( 2) y m edio s (1). La tonalidad del pigmento es variab le, siendo más
abundante el ber mellón (2 al exterior) sobr e el anaranjado ( 1 al interior). La coloración de l as
superficies que carecen de almagra al exterio r es exclusivamente de la gama de l os marrones,
tonos igualmente predomin antes en las caras interna s. El es pesor de l as paredes es de t ipo me dio
(2) y fino ( 1). Entre las aso ciaciones decorat ivas, encontramo s un ejem plar de bo rde que mues tra
incisiones e impresiones, consi stiendo en lí neas i ncisa s bajo las cuales se distribu ye una línea de
puntos impresos (F ig 8.3 8, nº 1087 ). Es te último frag mento y el ejemplar nº 1051, hallado en B3-
UE 3 podrían pertenecer a un m ismo recipiente aunque no ha sido posible su encaje, destacan do
la decoración similar en ambos. Solo contamo s con una forma, un cuenco con menos de ¼ de
esfera, con p igmento en ambas c aras que muest ra dos lañas (Fig. 8.38, nº 10 48).
Figura 8.38. C erámica decorada prehistórica de la UE 1 del Sect or Occident al.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
137
INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA
Este conjunto industrial consta de 1 elemento que pertene ce a material selecto. Se trata de una
truncadura sobre fragmen to distal de lámina con retoque bi lateral semiab rupto, directo y continuo.
Esta pieza, realizada en sílex de t onalidad gris , mide 59 mm de longitud, 16 mm de anchura y 5
mm de espes or y pesa 8 gr (Fig. 8.39, nº 83 ).
Figura 8.39. Indu stria lítica tallada de la UE 1 del Sec tor Occiden tal.
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
A torno
Contamos con 11 fragmentos atípicos sin decoración (136 gr). El tratamiento de las superficie s
externas e internas es de MBC (2 y 1, respecti vam ente), BC ( 4 y 1) y BJC (5 y 9), y hem os
observado la presencia de superficies ahumadas en 4 fr agmento s al exterio r y 1 al interior. La
coloración es igual en ambas superficies, con predom inancia de la gama de l os m arrones (10)
sobre la de los negros (1). L os de sgrasantes son finos (4), inapr eciables (3), muy finos (2 ), m edio s
(1) y gruesos ( 1); el grosor de las paredes es fino (8), medio (2) y grueso (1) y la cocción es
oxidante pr ima sobre la reductora (10 y 1 respectiva mente).
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
138
A mano
Hemos contabi lizado 138 fr agmentos con un peso total de 5.722 gr, cuyas ca racterísticas p ueden
consultarse e n la T abla 8.1 4. Hemos pod ido cuan tificar 25 atípicos s in decora ción per tenecientes
a grandes con tenedores a p artir del tamañ o y grosor de las pieza s.
Tabla 8.14. Ca racterística s generales: atíp icos sin deco ración a mano.
OTROS
MATERIAL ALÓ CTONO
Contamos con 3 piezas, con un peso de 18 gr. Todas las dimensio nes pueden consultarse en la
Tabla 8.15.
Se trata de 3 fr agm entos de pizarra de coloración gris verdosa que, tras ser analizadas, hemos
observado que no presentan modificacion es de origen a ntrópico (F ig. 8.40, nº 55, 5 8, 59).
Tabla 8.15.
CUEVA DE LO S POST ES NIVEL: UE 1 TIPO CERÁ MICO: ATPS Sin Decor ación Total : 13 8
S . OCCIDENTAL
Tipo d e fragmento
Atípicos: 13 8
Superficie Ex t. Int.
MBC
56
36
Cocción
BC
50
63
Reductor a: 69
Oxidan te: 23
BJC
27
36
Nervio de cocción: 12
Alternante: 34
Indeter .
5
3
Desgrasante
Inapr eciable: 4
Muy f ino: 3
Fino: 18
Medio: 3 5
Grueso: 3 2
Muy g rueso: 46
Grosor
- 6: 15
6-9: 37
9-12 : 39
+12: 4 7
Color E xt. Int.
Marr.
95
86
Negr.
43
52
Blanquecin o
0
0
Agujero de laña: 2
Huellas de fuego :
- Superficie extern a: 8
- Superficie interna: 3
- Ambas sup erficies: 1
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 1
DIMENSIONE S DE MAT ERIAL AL ÓCTONO SIN R ETOCAR
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
55
34
26
4
59
34
27
2
58
38
31
2
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
139
Figura 8.40. Ma terial alóc tono de la UE 1 d el Sector O ccidental.
FAUNA
En esta UE se recogieron re stos de mesofau na y microf auna .
Para finaliza r, esta UE cuen ta con una pie za cerámica ausente qu e no ha sido pos ible analiza r.
CERÁ MICA (A MANO, A MOLDE, A TORNETA Y A TORNO) AUSEN TE DE L A CUEVA
DE LOS POSTE S
CUEVA
AÑO
SECTOR
CUAD RÍCULA
UE
Nº INVENT ARIO
POSTES
2007
S. OCCI DENTA L
E4
UE 1-2
711
Tabla 8.16.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
140
8.1.3.- UE 2
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
Esta UE subyac ía a la capa de derrumbe de la
UE 1. Se trata ba de un nivel de tierra muy
suelta, de coloración marró n oscur a debido a la
gran cant idad de materia orgánica y con
presencia de numeros as raíces junto con piedras
de mediano y pequeño t amaño de origen
endógeno y al ócton o ( canto s rodados, calizas y
cuarcitas). Con una potencia estratigr áfica de
0,37 m, presenta ba un considerab le buz amiento
en dirección sur ( hacia el in terior de la ca vida d)
de 21º, siendo dicha incl inación también
observable en l os clastos depositados en la
superficie del nivel con una t enden cia de entre
40º de i ncl inación máxima y 10º de mínima.
Este buzamiento contribu yó a l a acumulac ión
de material ar queoló gico hacia el fondo de la
cavidad, donde se observ aban las rocas d e
mayor tamaño, dándose así un proce so de
mezcla estratigráfica d e materia les . Las
cuadrículas i nte rvenidas en la UE 2 f ueron las
siguientes:A5, B1, B 2, B3, B4, B5, C3, C4, C5,
D3, D4, D5, E4 y E5 (Fig. 8.41). L a
concentrac ión de m ateria l arqueológ ico
mezclado de d iversas cronologías y de
derrumbe de pied ras e ra notablemen te más
abundante en las cuadrí culas B4, C4 y D4 ; en la E4 aparecieron restos óseos humanos y comenzó
a ce rrarse por buzamiento en su zona oeste debido a la formación de coladas calizas. A nivel
general, se ob servó un aum ento en el nú mero de ítems arqueológicos.
Figura 8.42. Perfil de las UUEE 0 a 2 del Sector Occidental, dibujado a partir de los cr oqui s
plasmados en di ario de exc avación.
Figura 8.41. Cuadr ículas excavadas en la UE 2
del Sector Occ idental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
141
Figura 8.43. Monta je fotográfico de las cuad rículas B4, C4 y D4 en la zona de revuelto de la UE
2 del Sector Oc cidental. Realizado a partir de l as fotog rafías cedida s por H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
142
Figura 8.44. Fotografía del perfil norte de la cuadrícula E4 , con las UUEE 1, 1-2 y 2 del Sector
Occidental. Apo rtada por H . Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
143
Figura 8.45. Planimetría de la UE 2 del Sector Occidenta l con la localizació n del material arqueológico según el di bujo de campo y los diarios de
excavación
18
.
18
Las pied ras representad as en el plano r esponden a las q ue aparecen en el dibujo d e campo . Aunq ue parecen reflejar una estructura, nada se indica al respecto, deb iéndose
entend er que o cupaban u na superficie mayor, como se aprecia en las foto grafías superiores. Este detalle es impo rtante tenerlo en cu enta para el resto d e las UUEE y
sectores ex cavado s, excepto para las UUEE 8 a 13, d onde sí se localizó una estructur a realizada con piedras.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
144
Figura 8.46. Planta gener al de la UE 3 del Sector Oc cidental. En color naranja, aparec e reflejada
la zona de l sector que aún s e encontrab a en la UE 2. R ealizado a partir de l di bujo de campo y los
croquis.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
247
ESTUD IO DEL MATE RIAL
En total se registraron 42 piezas de material arqueoló gico consiste ntes en cerámi ca prehistórica,
industria l ítica tallada, indu stria lítica pul imentada, ado rnos de ma lacofauna , el ementos cultuales
y atípicos si n decoració n (Tabla 8.54), no habiéndos e documentado la presenci a de material
protohistóri co o histórico. Además se conservan otros materiales como resto s de material
alóctono, restos óseos humanos, fauna (m eso fauna y microfauna) j unto con unos escasos carbones
y ocre. No pode mos determ inar para estos últimos vestigios su procedenci a de contexto s
prehistóricos o no.
Tabla 8.54.
CERÁMICA
La suma de ce rámica es de 11 fragmentos, cuyo p eso alcanzaba los 99 gr (Tabl a 8.55 ).
Tabla 8.55.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 7
MATER IAL RECU PERADO
MATER IAL PREHISTÓ RICO
18 (38,29%)
Cerámica
11 (23,40 %)
Industria líti ca tallada
3 (6,38%)
Industria líti ca pulimenta da
2 (4,25%)
Industria orna mental
1 (2,12%)
Elementos cul tuales
1 (2,12%)
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
24 (51,06%)
OTROS
5 (10,63%)
Material alóct ono
5 (10,63%)
Restos óseos hu manos
PRESEN CIA
Fauna (Mesof auna y mic rofauna)
PRESEN CIA
Ocre
PRESEN CIA
Carbones
PRESEN CIA
Gasterópodos t errestres
PRESEN CIA
TOTAL
47 (100%)
CUEVA DE LOS POSTES
SECTOR OCCIDENTAL
UE 7
CERÁMICA PREHISTÓRICA
Perfil
Completo
Bordes
Arranques cuello-
galbo
Carenas
SPS
Bases
Atípicos
TOTAL
NO
DECORADA
0
5
0
0
0
0
0
5
ALMAGRA
0
1
0
0
0
0
3
4
IINCISA
0
1
0
0
0
0
0
1
+Imp
0
0
0
0
0
0
1
1
TOTAL
0
7
0
0
0
0
4
11
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
248
-Cerámica no decorada
Esta especi e la integran 5 fr agmentos de b orde (Tabla 8.55).
Los labios son apuntados (2), r edonde ado-apuntados (1), semiplanos ( 2), uno de est os últimos
labiado al interior. Las dire cciones son rectas ( 1) y entrantes (1), siendo in determinable s en 3 de
los elemen tos . Los diámetros permiten r econoce r un r ecipient e de gran tamaño (1 9,4 cm d e
diámetro). El tratami ento de las superf icies externas es de MBC (2) y BC ( 3 ) y el de l as internas
de BC ( 3) y MBC (2); las coloraci ones en ambas superficies son m arrones ( 3 ) y negras (2). La s
cocciones son reductor as (3) y oxidantes ( 2). Los desgrasan tes son m uy fi nos (2) , finos (1),
medios ( 1), gr ueso s (1) y muy gruesos ( 1 ) con grosor de paredes de tipo grueso (2), muy grueso
(1), medio (1) y fino (1).
Figura 8.138. C erámica pre histórica de la UE 7 de l Sector Oc cidental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
249
-Cerámica de corada
Contamos con un total de 6 frag mentos, 4 a la al magra y 2 incis as.
Cerámica a la almagra
Con un total de 4 fragme ntos: 3 atípicos y 1 borde ; és te último tiene labio redondeado-apun tado,
dirección entrante y diámetro indeterminado. Las superficies exte rnas son de MBC (4) y l as
internas de MBC (3) y BC (1). El fuego es reductor (2) y oxidante (2), observándos e desgrasan tes
muy grueso s (2 ), medios (1) y muy finos (1 ) y los espes ores de sus pared es son fino s (3) y medios
(1). El color del pig mento es bermellón en ambas superficies de tres de los f ragment os ,
observándose coloración marrón en la superficie interna que carece de pigmento. La capa de
almagra est á presente en ambas ca ras en 3 e jemplares y al exterio r sólo en 1 ( Fig. 8.139, n º 364 ).
Carece de asociación deco rativa a b ase de otras técn icas.
Decoración inc isa
Eestá repr esentada por 1 fragmento de bord e y 1 atípico. El borde p resenta lab io redonde ado co n
dirección y diám etro ignoto s; ambos ítems son de BC en ambas superficie s, siendo el desgrasan te
de medio y muy grueso y los fuegos son reductores y d e tipo m ixto de nerv io d e cocción . El colo r
de las paredes es m arrón al ext erior (2) y al i nterio r encontramos la gama de l os marrones ( 1) y
los negros (1), siendo el espesor de l as paredes medio. La decoración consiste en líneas i ncis as
cortas sobre el labi o (Fig. 8.139, nº 371). El ejemplar n º 384 (Fig. 8.139) muestra una asociació n
decorativa a base de impresiones, de manera que el motivo consiste en líneas incisas paralelas
horizontales y d os círculos impresos (Fig. 8.139, nº 384).
Figura 8.139. C erámica pre histórica de la UE 7 de l Sector Oc cidental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
250
INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA (Tabla 8.56 )
Se compone de 3 p iezas de ma terial selecto con un peso total de 2,7 gr. Sus dimen siones están
reflejadas en la Tabla 8.57.
Tabla 8.56.
Contamos con 1 posible l asca completa realizada sobre cristal de roca (Fig. 8.140, nº 70), así
como 2 frag mentos dista les de hojas de c ristal de roca (Fig.8.140, n º 77 y 78).
Tabla 8.57.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 7
INDUST RIA LÍTICA TALLADA
MATER IAL SELEC TO
3
H S/R
2
LcH S/R
1
TOTAL
3
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 7
DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
70
19,5
MÁX. 15 - MI N. 5
4,5
77
10
8
2
78
10
9
2
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
251
Figura 8.140. I ndustria lític a tallada de la UE 7 de l Sector Occid ental.
INDUSTRIA L ÍTICA PU LIMENTADA
En este UE se l ocaliza ron 2 elementos, un hacha y un cincel pulimentados, con un peso t otal de
478 gr. El hacha pulim entada fue hallada en l a cuadrícula B5 junto a restos óseos humanos . S e
conservan do s fragm entos de la m isma pieza, que se encuen tra rea lizada so bre material exóg eno ,
concretament e sobr e roca básica de color gris verdoso osc uro. El f ilo, es decir la par te activa de
la pieza, está incompleto, prácticam ente no lo conserv a pero se observa que el bisel es doble y
muestra un buen pulimento, aunque en el cuerpo de la pieza se aprecian m arcas de abrasión y
piqueteado en ambas caras ; la sección d e la pieza es oval (Fig. 8 .141, nº 71).
La segunda es un cince l completo, realizado sobre gab ro, un tipo de roca exógena, de coloració n
gris oscura verdosa. El filo, b ien conservado, es en bisel doble, con sección oval; la pieza s e
encuentra bien pulimenta da en la parte inferio r , que se corresponde con la parte activa ,
presentando e l resto marcas de pulimen to y abrasión (Fig. 8.141, nº 67).
Todas las dimens iones de la i ndustria lítica pulim entada es tán descr itas en la siguien te Tabla 8.58.
Tabla 8.58.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 7
DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA PULIMEN TADA
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
71
114
59
27
67
109
34
23
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
252
Figura 8.141. I ndustria lític a pulimentada de la UE 7 del Secto r Occidenta l.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
253
INDUSTRIA O RNAMENT AL
En la cuadrícula B6 se reg istró un fragmento mesial de cuenta de collar sobre una concha de
molusco del género Dentalium, de coloración blanqueci na y con un peso de 0 ,2 gr. Sus
dimensiones están comprendida s entre los 10 mm de longitud, 3 mm de anchura y 3 mm de
espesor (Fig. 8.142, nº 11).
ELEMENTOS C ULTUALES
En l a cuadricu la C5 se encontró un pequeño “ídolo” falange completo , mide 5 cm de longitud,
1,5 cm de anchur a y un espesor m áxi mo de 1,5 cm con un peso d e 11 gr. Está rea lizado sobre una
falange proxima l de artiodáctilo (comunicación oral de Mónica V illalba de Alvarado). S u sección
es cuadrangu lar , la base está modificada y muestra señales de pulimento y/o abrasión. Present a
marcados los o jos en los latera les de la epíf isis (Fig. 8.143, nº 18).
Figura 8.143. Ele mentos cu lturales de la UE 7 de l Sector Occ idental.
Figura 8.142. I ndustria orn amental sobre malacofauna de la UE 7 de l Sector Occ idental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
254
El material arqueológ ico recuperado en esta UE parece coherent e con las dataciones, que no s
remiten a finales y mediados del IV milenio a.C. Las caracterís ticas del material cerámic o y la
industria lítica tallada parecen ir más acorde con unas fechas del V y mediados del IV milenio
pero el í dolo oculado y muy posiblem ente, el hacha y el cincel nos sitúan en el Calcolítico, acorde
con la fecha más recient e.
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
Suman un tota l de 24 fragmentos a mano con un peso tota l de 382 g r. Observamo s tratami ento d e
MBC (13), BC (9) y BJC (1) en las superficies externas, no pudiendo determinar el tratamient o
en uno de los fragme ntos; en las i nternas predomina la MBC (10) seguida de la BC (8) y BJC (5 )
no pudiendo determinar el tratamiento interior de 1 d e las piezas. Las cocciones son en su mayoría
reductoras (12) disminuyendo el número de fuegos oxidantes (4), alternantes (7) y de nervio de
cocción (1). Los desgrasantes predominan tes son finos ( 6), medios ( 6) y muy gruesos (6) seguido s
de los muy finos ( 3), gruesos (2) e inapreciables (1); el grosor de las paredes es de t ipo medio
(11), fino ( 7), muy grueso ( 4) y gr ueso (2). En l as superficies externas imperan los colores
marrones (16) sobre los negros ( 8) mientras que en las paredes i nternas, dominan los col ores
negros (14) sobre los marr ones (10). Se observan huellas de fuego en la superficie externa de 1
fragmento.
OTROS
MATERIAL ALÓ CTONO
Entre los elementos líticos que no presentan ningún tipo de marca o proceso de transformació n
antrópico contamo s con 5 piezas, que alcanzan un peso de 121 gr. Se trata de 1 canto comple to
de roca básica verdosa (Fig. 8.144, nº 92), 3 fragmen tos inform es de cuarzo bla nquecino (Fig.
8.144, n º 69, 86 y 87) y 1 de cristal de roca sin manipular (Fig. 8.144, nº 76). L as dimensione s de
estos ítems se detallan en la Tabla 8.59.
Tabla 8.59.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 7
DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
92
49
39
36
69
22
MÁX. 15
5,5
86
24
18
12,5
87
27
17
9
76
21
10
MAX. 5 -MI N. 3
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
255
Figura 8.144. Ma terial aló ctono sin retocar de la UE 7 del Se ctor Occidenta l.
RESTOS Ó SEOS HUMANO S
La pr esenc ia de estos resto s es abundante, hab iéndose ll egado a i dentificar h asta 3 acumulac iones
óseas (nº 8, 9 y 10).
FAUNA
Presencia de microfauna y microfauna.
OCRE
En las cuadrícu las B5 y B6, j unto a los restos óseos humanos, aparecieron pequeños fragmentos
de ocre, pero e n ningún cas o este colorant e cubría la su perficie de lo s huesos.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
256
CARBÓ N
Alcanzan un p eso t otal de 8,2 gr y se encont raron dispe rsos por las cuadrícu las A4, B4, A 5 y todo
el perfil oeste de la UE 7; presentan una alta fr agm entación y tamaño pequeñ o (Fig. 8.145 ,
carbones A5 y limpieza p erfil).
Figura 8.145. R estos de car bón procedente s de la cuad rícula A5 y limpieza del perfi l de la UE 7
del Sector Occ idental.
GASTERÓ PODOS TE RRESTRES
Las muestras recogidas su man un total de 3 gr y aparecieron distribuidos y fr ag mentados por las
cuadrículas C6 y e l perfil oeste de la UE 7 (Fig. 8.146, carbones C6 y l impieza pe rfil).
Figura 8.146. R estos de ga sterópodos te rrestres pro cedentes de la cuadrícula C 6 y limpieza del
perfil de la UE 7 del S ector Occident al.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
263
Figura 8.154. Montaje foto gráfico de la cuadrícula D6 de la UE 8 d el Sector Occ idental. Fotomonta je realizado a partir
de las imágene s cedidas po r H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
264
Figura 8.155. Planimet ría de la UE 8 del
Sector Occidental con la localización del
material arqueológico. Realizado a part ir
de los dibujos de campo y del diario de
excavación; las cotas en color verde se han
obtenido de los dibujos de campo y en
color negro de los diarios y memorias de
excavación.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
265
ESTUD IO DEL MATE RIAL
Se contabiliza un total de 40 restos de m ateri al arqueológico de cerámica prehistó rica, industria
lítica tallada, r estos óse os humanos modificados así como atípicos sin decoración y otros, entr e
los que se incluyen materia l alóctono, restos óseos humanos sin modificar, fauna ( mesofaun a y
microfauna), carbones, gasterópodos t errest res y ocre (Tabla 8.62). En el caso de todos estos
últimos res tos descritos no podemos deter minar su pertenenc ia a cronologí as prehi stóricas o no.
Tabla 8.62.
CERÁMICA
La suma de ce rámica en este nivel e s de 7 fragmentos con un peso de 183 g r (Tabla 8.63 ).
Tabla 8.63.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 8
MATER IAL RECU PERADO
MATER IAL PREHISTÓ RICO
15 (37,5%)
Cerámica
7 (17,5%)
Industria líti ca tallada
7 (17,5%)
Restos óseos hu manos mod ificados
1 (2,5 %)
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
18 (45%)
OTROS
7 (17,5%)
Material alóct ono
7 (17,5 %)
Restos óseos hu manos
PRESEN CIA
Fauna (mesof auna, microf auna)
PRESEN CIA
Ocre
PRESEN CIA
Carbón
PRESEN CIA
Gasterópodos t errestres
PRESEN CIA
TOTAL
40 (100%)
CUEVA DE LO S POST ES
SECTOR OCCID ENTAL
UE 8
CERÁMICA PREHISTÓR ICA
Perfil
Complet o
Bordes
Arranques
cuello-ga lbo
Carenas
SPS
Bases
Atípicos
TOTAL
NO
DECORADA
0
4
0
0
1
0
0
5
ALMAGRA
0
0
0
0
0
0
2
2
TOTAL
0
4
0
0
1
0
2
7
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
266
-Cerámica no decorada
Contamos con 5 fragmento s que se repa rten en 4 borde s y 1 SPS (Tab la 8.63).
Los bordes tienen l abios apuntados ( 3) y pl anos ( 1) con direcciones rectas (2) y entrantes (1) e
indeterminab le en uno de los f ragmento s; los diámetros son de vasijas de mediano (10,6 cm) y
gran tamaño (17 ,4 cm). El tratamiento de las superfic ies externas e internas es de MBC (2), BC
(2 y 1, respec tivamente) y BJC (1) y las colora ciones de la ga ma d e los marrones (3 al exte rior, 2
al interior ) y de los negros ( 2). Los fuegos son oxidantes (2), de tipo mixto alternante (2) y de
nervio de cocción (1) . Los desgrasantes son medios (1), seguidos de los muy finos (1), grue sos
(1) y muy grueso s (1) y el es pesor de las par edes son gruesos ( 3), muy grueso (1) y fino (1). El
SPS localizado es indete rminado (Fig. 8.156, nº 357) .
Solo es posible plantear la reconstru cción de 2 vasijas, una de ¾ de esfera sin cuel lo y otra de ½
esfera sin cue llo (Fig. 8.156 , nº 355 y n º 671, respectiv amente).
Figura 8.156. C erámica pre histórica de la E 8 d el Sect or Occ idental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
267
-Cerámica de corada
Queda reducida a la cerámica a la almagra, documentando 2 atípicos. El pig mento está presente
en las superficies externas de las piezas; los tratamien tos externos e internos son de MBC y BC.
Los fue gos son mix tos alternante s y los desgr asantes medios. El color del p igmento es be rmelló n
en a mbos fr agmentos, s iendo la coloración de las superficies internas de la ga ma d e los marrones
y los negros. E l espesor de las par edes es de tipo medio y fino.
INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA (Tabla 8.64 )
Contamos con 7 piezas de ma terial selecto y no sele cto con un peso aproximado de 2,6 gr , ya qu e
no se han podido analiz ar físicamente las piezas nº 1 y 4, sólo a p artir de fotografías . Las
dimensiones de las pieza s pueden ser consultadas en la Tabla 8.65.
Tabla 8.64.
En cuanto al material selec to, identif icamos 3 elemento s : un pos ible microbu ril sobre sílex beige
(Fig. 8.157, n º 66) y un fragmento de tr iángulo realiza do sobre sílex m arrón (Fig. 8.157, nº 120 ).
Por último, tenemos una posible raedera completa sobr e presunta roca básica de coloración
marrón ver dosa ; la pieza sol o ha podido se r analizada a partir de fotografías y en estas se r econoc e
una posible talla bilateral y transversal (F ig. 8.157, n º 4).
En cuanto al material s in retocar contamos con 2 piezas: un fragment o proximal de una hoja de
sílex marrón con bu lbo y talón diedro (Fig. 8.157, nº 1 19) y otro mesial de sílex gris (Fig. 8.157 ,
nº 125).
En lo concerniente al materi al no se lecto, encontram os 2 ítems. El primero es un núc leo de posible
roca básica de tonalidad grisácea que presenta córtex y m arcas de ex traccione s, que hemos
observado sólo a partir de fotografías puesto que no hemos t enido acceso a ese material (Fig.
8.158, nº 1); el segundo es una lasca de desecho sobre material alóctono, en concreto cristal de
roca (Fig. 8.158, nº 124).
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 8
INDUST RIA LÍTICA TALLADA
MATER IAL SELEC TO
5
Útiles
3
H S/R
2
MATER IAL NO SELE CTO
2
Núcleos y R. Núc leos
1
Desechos
1
TOTAL
7
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
268
Figura 8.157. I ndustria lític a tallada de la UE 8 de l Sector Occid ental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
269
Figura 8.158. I ndustria lític a tallada de la UE 8 de l Sector Occid ental.
Tabla 8.65.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 8
DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
66
16
MAX. 6
2,5
120
11
12
1,5
4
SIN I NFO
SIN I NFO
SIN I NFO
119
11,5
11
3
125
20
9
1,5
1
SIN I NFO
SIN I NFO
SIN I NFO
124
9
7,5
2
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
270
RESTOS Ó SEOS HUMANO S MODIFICADO S
En la cuadrícula B5 de esta UE se registra un m ola r superior ( 2 gr) con unas m edidas de 19 mm
de longitud, 11 mm de anchura y 6 mm de espesor. Parece presenta r trauma tismo post mortem ,
una caries en la línea amelocementa ria y un desga ste diferencial bastante acusado en la cara
oclusal que se puede deber al uso de los dien tes como " tercera mano" o por maloclusión (Fig .
8.159, nº 13). Es la única pieza dentaria hasta la f echa que nos aporta este ti po de dat os sobre su
uso como posible “útil de trabajo” , aunque se debe reiterar que no es posible determinarlo de
forma defini tiva (Comunic ación oral de C elia Chaves R odríguez).
Figura 8.159. Restos óseos humanos modificados de forma intencional de la UE 8 del Sector
Occidental.
Las datac iones ob tenidas e n esta U E es tán comp rendidas en tre el primer y el último te rcio de l IV
y el último t ercio del V mil enio a.C., siendo el materia l arqueológ ico hallado cohe rente con tale s
cronologías.
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
Se contabiliza n 18 fragmentos a m ano con un peso de 213 gr . Las superficies externas son de
MBC (8) , BC (8) y BJC ( 2) siendo en las internas predominan te la BC (10) sobr e la BJC (5) y
MBC (3). Las cocciones so n reductoras (6), alternante s ( 6), oxid antes (4) y de ner vio de cocció n
(2); se observ an desgrasantes finos (5), medios (5), mu y gruesos (5), muy finos (2) e inapreciables
(1). Los grosores de las par edes son medio s (10), f inos (6), grues os (1) y muy gru esos (1 ). En las
superficies externas imp eran los col ores marrone s (12) sobre los negros (6) mientras que en la s
internas, dom inan en la mis ma proporc ión las tonalida des de los neg ros (9) y los marrones ( 9) .
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
271
OTROS
MATERIAL ALÓ CTONO
Entre el mat erial alóc tono sin p resencia de m arcas o hu ellas que permitan dedu cir un posible uso
o transformac ión antrópica, se contabiliza un total de 7 elemen tos con un peso de 842,5 gr , estando
reflejadas sus dimens iones en la Tabla 8.66. Entre ellos t enemo s 3 fragmentos de cristal de roca
(Fig. 8.160, nº 28, 81 y 85 respectiva mente), 2 cantos comple tos de material exógeno en roca
básica, posiblemente basáltica verdosa (Fig. 8.160, nº 48), y marrón (Fig. 8.160, nº 99). Por último ,
se r egis traron 2 fragmen tos de cuarzo, uno de ellos recogido del interio r de l a estructura circula r
de piedras, co ncretamente e l nº 123 (Fig. 8.160, n º 123 y 126 respectiva mente).
Figura 8.160. Ma terial aló ctono sin retocar de la UE 8 del Se ctor Occidenta l.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
272
Tabla 8.66.
RESTOS Ó SEOS HUMANO S
Contamos con abundantes restos óseos humanos y gran diversidad de pa rtes anatómicas lle gand o
a def inir la direcc ión d e la excavación 4 acumula ciones óseas (a cumulaciones óse as nº 11, 12, 1 3
y 14).
FAUNA
Se encuentran restos óseos de mesofauna y m icrofauna.
CARBÓ N
Estos restos aparec ían dispersos y m uy fragmentados en dif erentes cua drícula s de la ca vidad (A4,
B5, C 5 y zona inte rior d e la es tructura circular C5-C6) sumando un p eso de 2 3,5 gr , de los cuale s
2 gr proceden d el recuper ado del interio r de la estruc tura circular (F ig. 8.161, A y B ).
Figura 8.161. Re stos de carbón hallados en el interior d e la estructur a circu lar en cuadrículas C5-
C6 (A) y en e l resto de la U E 8 (B) de l S ector Occid ental.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 8
DIMENSIONE S DE MAT ERIAL AL ÓCTONO SIN R ETOCAR
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
28
14,3
12,4
7
81
16,5
8,5
2,9
85
19,2
13,5
4,5
48
118
54
30
99
84
69
61
126
21
14
5
123
26
MÁX 21- MI N. 11
12
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
279
Figura 8.1 71. P lanimetrí a d e la UE 9 de l S ector O ccidenta l con l a localización de l ma terial a rqueológico. R ealizado a partir del dibujo de campo; las cotas en
color verde se han obten ido de los dibujo s de campo y en color negr o de los diario s y memorias d e excavación.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
280
ESTUD IO DEL MATE RIAL
S e han contabi lizado 19 piezas arqueológ icas que se reparten entre cerámica prehistóric a ,
industria lítica tallada , una placa decorada, atípicos sin decoración y otros e lementos entre los q ue
se incluyen el m ateria l alóctono, los restos ós eos humanos, la m icro y m esofauna, car bón ,
gasterópodos terrestres y ocre (Tabla 8.70). Como en las UUEE preced entes no es p osible
determinar s i estos otros restos son pr ehistóricos o no .
Tabla 8.70.
CERÁMICA
Esta UE proporc ionó un total de 2 f ragmentos con un peso de 28 gr (Tabla 8.71).
Tabla 8.71.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 9
MATER IAL RECU PERADO
MATER IAL PREHISTÓ RICO
5
Cerámica
2
Industria líti ca tallada
2
Placa decorad a
1
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
8
OTROS
6
Material alóct ono
6
Restos óseos hu manos
PRESEN CIA
Fauna (Macro fauna, meso fauna y micro fauna)
PRESEN CIA
Carbón
PRESEN CIA
Ocre
PRESEN CIA
Gasterópodos t errestres
PRESEN CIA
Muestras de sed imento
PRESEN CIA
TOTAL
19
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OC CIDENTA L
UE 9
CERÁ MICA PRE HISTÓRICA
Perfil
Complet o
Bordes
Arranques
cuello-ga lbo
Carenas
SPS
Bases
Atípicos
Fusayola
TOTAL
NO
DECORADA
0
1
0
0
0
0
0
0
1
IMPRESA
0
0
0
0
0
0
1
0
1
TOTAL
0
1
0
0
0
0
1
0
2
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
281
-Cerámica no decorada
Se cuenta con 1 fragmento de borde de labio redondead o, d irección ignota y diámetr o
indeterminab le. Las superfi cies son de BC y el colo r es de la gama de los marron es; el fuego es
alternante, l os desgras antes son muy finos y el espesor de sus pared es es de t ipo fino (Fig. 8.172 ,
nº 1077).
- Cerámica deco rada
Decoración impresa
Se documenta 1 fragmento de atípico con superficies de BC y t onalidade s de la gama de l os
marrones, cocción mixta de ner vio de cocc ión , grosor de paredes grueso y desg rasante de tipo
medio; el di ámetro calculad o de la p ieza es d e 9,8 cm y su decora ción co nsiste en i mpresiones de
trazos cortos verticales y horizontales (Fig. 8.172, nº 669). Aunq ue carece de labio, la cantidad
de fragmento conservado ha permitido plantear que correspond e a una forma de ¾ de esfera con
cuello.
INDUSTRIA LÍT ICA TALL ADA (Tabla 8.72 )
Consta de 2 p iezas de mate rial selecto con un pes o total de 11,2 gr y cuyas d imensiones están
representadas en la Tabla 8.73.
Tabla 8.72.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 9
INDUST RIA LÍTICA TALLADA
MATER IAL SELEC TO
2
Útiles
1
H S/R
1
TOTAL
2
Figura 8.172. C erámica pre histórica de la UE 9 del Sec tor Occident al.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
282
La primera pieza es un trapecio con su base mayor retocada y fabricado en sílex de color beige-
grisáceo (F ig.8.173, nº 128) .
En cuanto al material sin ret oca r contamos con un fragmento mesial de hoja en una posible
corneana de co loración g ris verdosa (Fig. 8.173, nº 148 ).
Figura 8.173. I ndustria lític a tallada de la UE 9 de l Sector Occid ental.
Tabla 8.73.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 9
DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
148
40
22
8
128
13
5
2
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
283
PLACA D ECORAD A
En la cuadrícula C6 se produjo el hallazgo de una placa decorada sobre c aliza , cuya s dimensione s
oscilan entre los 7,5 cm de l ongitud, 6 cm de anc hura y 0 ,6 cm de espesor. La placa ha sido
trabajada en su l ateral derec ho; el es tado de conservación de la pieza no e s ópti mo, por lo que los
grabados se han visto afect ados, no obstante , se apreci a en el anverso una ca beza de cáprido de
tendencia esque mática que se llevó a cabo de un solo trazo. En el reverso, se representaron dos
pares de líneas paralelas en vertical y diagonal; en esta cara los grabados son más anchos y
profundos. Se t rata de una pieza que podría presentar importante s paralelo s con motivos adscritos
al arte rupestre preesque mático de cronología epipaleolítica (Domínguez, 2016-201 7, inédito: 55-
57; fig. 8.174 y 8 .175).
Figura 8.174. Placa decorada hallada en cuadrícula C6 de la UE 9 del Sector Occiden tal.
(Domínguez, 201 6-2017, in édito: 84).
Figura 8.175. Placa decorada hallada en cu adrícula C6 de la UE 9 del Sect or Occidental .
(Domínguez, 201 6-2017: 56 ) .
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
284
Las dataciones de esta UE abarcan desde finales del IV mi lenio a.C. hasta fecha s de finales del
VI e inicios del VIII milenio a.C. Los restos ce rámico s y l a industria l ítica tallada son acordes a
las dat as d el VI milenio a.C ., del mismo modo que la placa d ecorada es coherente c on datac iones
del VIII mi lenio a.C. Es la fecha más reciente, de finale s del I V, la más discordan te con el material
aportado.
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
En este nivel se han contabilizad o un total de 8 atípico s a mano sin dec orac ión que suman 48 gr
de peso. Sus superficies externas exponen tratamien tos de MBC (3), BC (3) y BJC (2) siendo en
las internas pred ominante la BC (4) sobre l a BJC ( 2) y MBC (2). Los f uegos son en su mayoría
reductores (4), alternantes (2) y oxidantes ( 2). Los desgrasante s son finos (3), muy finos ( 2),
medios (1), gruesos (1) y muy gruesos (1) y los es pe sores de las paredes son finos (3), medios
(3), gruesos (1) y muy gruesos ( 1). En las superficies externas imperan los colores marrones (5 )
sobre los negros (3) mientras que en las internas , domina la gama de los negros (5) sobre los
marrones (3).
OTROS
MATERIAL ALÓ CTONO
Se con tabilizan en total 6 piezas que al canzan un peso d e 82 8 g r. Encontramos un canto
fragmentado de pórfido dacítico o r iolítico de color marrón claro que present a una f ractura
longitudinal de carácte r natural (Fig. 8.176, nº 144), un gabro ( Fig. 8.176, nº 31), 2 fragmento s
informes de cristal de roca (Fig. 8.176, nº 64,118) y 2 fragmentos de cuarzo (Fig. 8.176, nº 121,
122). Las d imensiones de los ítems figu ran en la Tab la 8.74.
Tabla 8.74.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 9
DIMENSIONE S DE MA TERIAL ALÓCTONO SIN RETOCA R
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
144
162
101
23
64
20
10,5
8
31
84
62
34
122
27
16
13
121
14
12
11
118
17
11
3,5
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
285
Figura 8.176 . M aterial aló ctono de la UE 9 de l Sector Occidental.
RESTOS Ó SEOS HUMANO S
Los restos ós eos humanos de es ta UE se unif icaron en la Acumu lación ósea 15.
FAUNA
Se recogieron restos de mes ofauna y mic rofauna, de terminándose la prese ncia de l agomorfos.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
286
CARBÓ N
Este tipo de restos se encontraron di spersos en las cuadrícula s B4, C5 y C6 sumando un total de
18 gr de pequ eños fragmen tos (Fig. 8.177).
OCRE
Este m ateria l sól o se documentó en la cuadrícula D6 en l a ínfima cantida d de 3 gr en un único
fragmento (Fi g. 8.178)
Figura 8.177. R estos de carbón proced entes de la cuadr ícula C5 de la UE 9 del Sec tor Occidental (18 gr).
Figura 8.178. Restos d e ocre procedente de la cuad rícula D6 de la U E 9 del Sec tor Occidental ( 3 gr).
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
287
GASTERÓ PODOS TE RRESTRES
Suma un total de 4 gr y fueron l oca lizados en las cuadrículas A5, C5, C6 y D6 (Fig. 8.179, A y
B).
MUESTRAS D E SEDIMEN TO
En estas últi mas cuadrícu las (A5, C5, C6 y D6) se tomaron muestras de sedimento (165 gr ) que
proporciona ron restos de mi crofauna, c arbón y gasterópodos terrestres aún pend ientes de estudio.
Además con tamos con var ios ítems a rqueológicos qu e se encuen tran ausen tes, desconoc iendo su
ubicación o pa radero, no ha biéndose podid o estudiar y añadir en nuestro trab ajo de tesis.
Tabla 8.75.
INDUST RIA LÍTICA TALLADA , PULIMENT ADA Y/O MATERIAL ALÓC TONO
AUSE NTE DE LA CUEVA DE LOS P OSTES
CUEVA
AÑO
SECTOR
CUAD RÍCULA
UE
Nº
INVENTAR IO
POSTES
2008
S. OCCI DENTA L
B4
9
6
POSTES
2008
S. OCCI DENTA L
B4
9
7
POSTES
2008
S. OCCI DENTA L
B4
9
8
POSTES
2008
S. OCCI DENTA L
B4
9
9
POSTES
2005
S. OCCI DENTA L
A6
9
32
POSTES
2005
S. OCCI DENTA L
B5
9
33
POSTES
2006
S. OCCI DENTA L
C6
9
63
Figura 8.179. Restos de gast erópo dos terrestres procedent e de la cuadrícula C 5 (A) y de la
cuadrícula D6 (B) de la UE 9 del Sector Oc cidental (3 gr).
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
288
8.1.11.- UE 1 0
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
Subyace a la UE 9 y es , según la dirección la
dirección de la excavación, la primera de las UUEE
atribuidas a grupos epipa leolíticos. No obstante,
debemos señalar la presencia de un fragmento
cerámico y la ausencia d e industri a lítica tal lada o de
cualquier otro tipo de artefacto. Se caracteriza
sedimentológ icamente por ser un nivel de tierra de
coloración marrón rojiza y de t extura suelta, rasgos
prácticamen te idénticos a los de l a UE anterior .
Destaca la escasez de material arqueológ ico de toda
índole y l a presencia de abundantes es peleote mas y
acumulaciones de rocas sue ltas, as í como l a
ocupación de un am plio espacio de las cuadrículas
por una colada y c ostra caliza. De nuevo se interviene
las cuadrículas ubicadas en el interi or de la cavidad
(sur), siendo estas A4, A5, A6, A7, B4, B5, B5, B7,
C5, C6, C7, D5, D6 y D7 ( Fig. 8.180 ) con una cota
mínima inicia l entre -4,55 m (A6) y -4,56 m (B5, B6)
y una m áxima final de -4,93 m (B5, B6), siendo la
potencia estratigráfi ca máxima de 0,42 m (Fig.
8.188).
Prácticament e la totalidad de la cuadrícula A4 estaba ocupada por cos tra caliza con un buzamien to
de 30º hacia el fondo de la cavidad y con presenci a de numerosos espeleotem as ( estala ctitas,
estalagmitas, columnas y b anderolas; f ig. 8.187 ) q ue, según indicaron lo s g eólogos, responder ían
a posibles seísmos ( comuni cación oral de Hipólito Collado Giraldo ), y un nivel de piedras muy
sueltas con un sedi mento m ucho más endu recido en la zona de contacto con la cuadrícula A5. E n
la s cuadrículas A6 y B6 se excavó hasta llegar a la pared del fondo; los espeleote mas eran
abundantes pero no así los clastos de cantos agudos, que di sm inuye ro n sensible mente respecto a
las cuad rículas A5 y B5, apareciendo solo restos de fauna durante la intervención. La cuadricul a
B4 tenía menos presenc ia de costra caliza, apareciendo espeleotemas en posición horizontal. En
la cuadr ícula C6 se registró una concentra ción de piedras de pequeño y m ediano tamaño,
observándose un se dimento más co mpacto en el que todavía se detectar on madrig ueras, mien tras
que en D6 estaba suelto y existía una merma en el número de piedr as. C 5 termina ba a la cabe cera
de esta UE y las cuadrícula s A7, B7, C7 y D7 en estos momentos est aban l imitad as por la pared
de cueva, si bien en UUEE infrapuestas pudieron excavar se . La UE continuó excavándose hasta
que l os espeleote mas y las pi edras dejaron de hace r acto de presenci a y el sedimento se tornó de
grano más grueso y suelto. Todas estas cuadrículas aportaron r estos de fauna, microfauna y resto s
óseos humanos.
Figura 8.180. Cuadrículas excavadas en
la UE 10 del Sect or Occide ntal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
295
No se conoce el para dero de las si guien tes piezas y, por tanto, no han podido formar parte del
proceso de aná lisis.
Tabla 8.77.
8.1. 12.- UE 11
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
Con respecto a esta UE los direc tores de la
excavación se refieren a ella como el sedimento
existente bajo la acumulación de piedras de la
UE 10. La tierra estaba suelta, era de g rano fino
y de t extura algo compacta, simi lar a la del
interior del círculo de piedras que afloró en la
UE 8. Se ex cavaron las cua drículas A4, A5, A 6,
A7, B4, B5, B6, B7, C6, C7, D6 y D7 (F ig.
8.189), con una cota inicial mí ni ma de -4,83 m
(cuadrícula A6) y una máxima de final de la UE
de -5,13 m (cuadrículas B5, B6, C6 o D6), con
una potencia estratigráfica máxima de 0,26 m
(figura 8.196 ).
La UE 11 pr oporcionó abundan tes restos de
formaciones endoká rsticas fragmentadas y/ o
partidas como con secuencia de posibles
seísmos, como ya se indicó par a el caso de la UE
10. La cuadrícula A5 se encontraba muy
contaminada por ser una zona de tránsito durante
las campañas arqueológica s anter iores. La A 6
contaba con un sedime nto en el que se
intercalaban pi edras de pequeño tamaño y fragmentos de espeleotem as , como se podía observar
en la UE anterior.
Se ex cavaron por comple to las cuadrícu las B4 y B5 y p or últi mo, en la cu adrícula B6 aparec ía un
cambio de textura en el sedimento, volv iéndose este más granuloso y m enos apelmazado y en el
que seguían apareciendo restos de espeleotema s ( sobr e todo en la zona ce ntral y hacia el cuadrante
C6), m arcando este cambio sediment ario el final de la UE 11 y el inicio de la U E 12. Aunque
desde la UE anterior, la 10, l os directore s del proyecto de investigación adjudican l as siguiente s
UUEE al Epipaleolítico, hay que tener en cuenta la presenc ia de materiale s más reciente s como
es el caso de cerámica.
INDUST RIA LÍTICA TALLADA , PULIMENTADA Y /O MATERIAL AL ÓCTONO
AUSE NTE DE LA CUEVA DE LOS P OSTES
CUEVA
AÑO
SECTOR
CUAD RÍCULA
UE
Nº
INVENTAR IO
POSTES
2005
S. OCCI DENTA L
A5
10
34
POSTES
2008
S. OCCI DENTA L
B5
10
21
Figura 8.189. Cuadrícu las excavadas en la
UE 11 del Sec tor Occident al.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
296
Figura 8.190. Fot ografía de perfil este del S ector Occid ental hasta la U E 11. Image n cedida por H. C ollado.
Figura 8.191. Montaje f oto gráfico de l as cuadrículas A5, A6, B5, B6 a inicios de la UE 11del Secto r Occidental.
Realizado a pa rtir de las imágene s aportadas por H. C ollado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
297
Figura 8.192. Montaje f ot ográfico de l as cuadrícula s A6 y B6 en la UE 11 avanzada del Sector Occidental.
Fotomontaje hec ho con las imágenes de H. C ollado.
Figura 8.193. Montaje fotográ fico d e las cua drículas B4 y B5 en l a UE 11 avanzada del Sector Occidenta l.
Realizados co n las imágene s cedidas por H. Co llado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
298
Figura 8.194. Fotografía de la cuadrícula C6 a inicios de la UE 11 del Sector Occidental. Imagen de H.
Collado.
Figura 8.195. Fo tografías de los espeleotem as procede nt es de las cuad rículas A4, A5, A6, B 4, B5 y B6 de
la UE 11 del S ector Occid ental. Imág enes cedida s por H . Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
299
Figura 8.196. Plan imetría de l a UE 11 del Sector Occi dental con la localizac ión del material arqu eológico. Realizado a partir de los dibujo s de campo; las cotas en
color verde se han obten ido de los dibujo s de campo y en color negr o de los diario s y memorias d e excavaci ón.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
300
ESTUD IO DEL MATE RIAL
De esta UE proceden un t otal de 3 elementos: industria l ítica tallada, una placa decorada y atípicos
sin decora ción. A demás co ntamos con otros restos entre los qu e se encuentra n materia l alóctono ,
restos óseos hu manos, micr ofauna, fauna y carbón (Ta bla 8.78).
Tabla 8.78.
INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA
Consta de 1 pieza de material selecto , con un peso total de 1 gr. Se trata una truncadu ra r ecta
sobre hoja in completa, fa ltándole el talón y el bul bo; es de sílex g ris y cuenta con unas
dimensiones de 2 5 mm de l ongitud, 8 m m de anchura y 2,5 m m de espeso r (Fig. 8.197, n º 143).
Figura 8.197. I ndustria lític a tallada de l a UE 11 del Sector Occidenta l.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 11
MATER IAL RECU PERADO
MATER IAL PREHISTÓ RICO
2
Industria líti ca tallada
1
Placas decor adas
1
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
1
OTROS
1
Material alóct ono
1
Restos óseos hu manos
PRESEN CIA
Fauna (Macro fauna, meso fauna, micro fauna)
PRESEN CIA
Carbón
PRESEN CIA
TOTAL
4
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
301
PLACA D ECORAD A
En la cuadrícula A6 se loca lizó una placa de corada so bre arenisca de colo r marrón cl aro, es tando
sus dimens iones comprend idas entre los 6, 2 cm de longitud, 4 c m de anchur a y 0,9 cm d e espesor
y un peso de 27 gr. La placa se encuen tra muy concrec ionada, presentando en ambas superficies
trazos cortos junto con l íneas paralelas e n el latera l izquierdo de una de sus ca ra s (Fig. 8.198)
Figura 8.198. Pla ca deco rada hallada en la cuadrícul a A6 de la U E 11 del Se ctor Occide ntal.
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
Tan sólo se cuent a con 1 fragmento a mano sin deco rar con un peso de 61 gr. La sup erficie exterior
es de MBC y BC en la interna, con color ación de la ga ma de los marrones en ambas; desgrasan te
fino, espeso r de tipo medi o y cocción reductora.
OTROS
MATERIAL ALÓ CTONO
Contamos con un fragmento inf or me de cristal de roca ( 2 gr), sin marcas ni puntos de impacto,
con unas dimensiones de 15,5 mm de longitud, 8,3 mm de anchura y 9,1 mm de espesor (Fig.
8.199, nº 63 ).
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
302
Figura 8.199. Ma terial aló ctono de la UE 11 del Sector Occidental.
RESTOS Ó SEOS HUMANO S
Se documentó la presenc ia de estos res tos.
FAUNA
Se recogieron fragmentos y restos óseos fa unísticos ( mesofauna y m icrofauna).
CARBÓ N
Se cuenta con escaso s restos de muy pequeño tamaño proce dentes de las cuadrícu las B 4, B5, B6
y D6, sumando un total de 6 gr.
MUESTRAS D E SEDIMEN TO
Fueron t omad as de las cuadrícula s B6 y D6, alcanzan do un peso total de 166 gr, que permanece
sin estudiar pe ro entre el qu e se encuent ran carbones, gasterópodos terrestres y microfauna.
A continuación, enum eramos ciertas piezas arqueológ icas de las que se desconoce su paradero y
no han podido formar par te del proceso d e estudio.
Tabla 8.79.
Por último, exponem os los resultados obte nidos por D. Stojanovski (2017, 2020) en los análisis
de contenidos realizados a fragmentos cerámicos a mano en el marco de su proyecto de t esis
doctoral (T abla 8.80).
AÑO
CUAD RÍCULA
UE
Nº INV
REFER ENCIA
CONTEN IDO
2009
A5
UE 11
916
POS64
Body - Cont. - Mod ern? [G albo-
Contenido- ¿Lí pido modern o?]
Tabla 8.80. Ce rámicas con análisis de con tenido (Sto janovski, 2017 : 124-125; S tojanovski,
2020: 334- 336). D atos ced idos por el auto r.
INDUST RIA LÍTICA TALLADA , PULIMENTA DA Y/O MATERIAL ALÓC TONO
AUSE NTE DE LA CUEVA DE LOS P OSTES
CUEVA
AÑO
SECTOR
CUAD RÍCULA
UE
Nº
INVENTAR IO
POSTES
2005
S. OCCI DENTA L
A6
11
35
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
303
8.1.13.- UE 1 2
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
Esta UE presentaba una tierra muy suelta, de t extur a
arcillosa y color marrón osc uro exc avándo se las
cuadrículas A4, A5, A6, A7 , B4, B5, B6, B7, C5, C 6,
C7, D5, D6 y D7 ( Fig. 8.200); las cota s m ínima s
iniciales eran de -5,02 y -5,03 m (en l as cuadrícula s
B4, A 5 o B5) y las f inales máximas de entre - 5,44 y -
5,50 m (en D6 y B7), es decir, una potenci a
estratigráfic a máxima de 0,48 m (Fig. 8.209).
En función de los datos tomados a pie de excavació n
y que se relatan en el diario, se observan diferen cias
entre las distin tas cuadrículas intervenidas. La A5
presentaba ese se dimento suelto que se endurec ía y
compactaba a medida que se acercaba a l a costra
sobre l a que se apoyaba la UE , con un buz amiento d e
25º hacia la pared interior de la cavidad y dond e
aparecía un depósito de abundantes espeleotema s
posiblemente por efecto de seísmos, como ya se
indicó en las UUEE 10 y 1 1. En la B5 continuaban
las formacione s endokárs ticas fracturad as, de gran
tamaño y orienta das en dirección este-oeste con un
buzamiento oeste, hacia la zona de pozo y una
pequeña sala que se denom ina “Castro Verde”; el este de la cuadrícu la estaba ocupada por parte
de la cos tra.
En las A6, B6, C6 y D6 se observa ba n piedras sueltas y espeleotemas fracturado s ( ocas ionado,
según l a dirección de la excavación, por la acción del pas o de l agua de es corrent ía hacia la zona
interior de la cavidad) que se extendí an por t oda la zona y cubr ía una nueva acumulación ósea
(Acumulació n ósea 16); en B6 las r ocas eran de gran tamaño, lo que permite deducir que se
originaron por un posible derrumbe que sella ba parte de esa Acumulación ósea, presente en esta
cuadrícula por un cráneo humano, deformado y con una trepanación, ubicado en la pared de l
fondo. En torno al cr áneo no se encontraron restos óseos humanos pero en otras zonas de la
cuadrícula si aparecieron huesos l argos que posiblem ente f ormaban p arte d e esa acumu lación ( un
fémur, un posible húmero/ tibia y rótula) y baj o los cuales se recogieron restos de car bón para
datación. Continuaban apareciendo restos óseos relacionados con l a Acumulac ión 1 6 ,
identificándo se tr es fragmentos de cráneo de pequeño tamaño que present aban cortes lineales de
origen antrópico, ubicado en la zona de la columna estalag mítica presente en la cuadrícula D6 ,
cuya superficie de excavación se v io salpicada por zonas de costra muy endureci das y otras de
tierra suelta. A nivel general, en todas estas cuadr ículas se produ jo un incremen to del número de
espeleote mas hacia la pared del fondo y se observab a l a presencia de tierra suelta en la s áreas
libres de cost ra caliza.
Esta UE cuenta con 2 dataciones. La fecha más r eciente, 5571 -5468 cal BC a 2 σ ( Poz-9023 9 ,
6550 ± 40 BP) se obtuv o de un diente humano localizado en la cuadrícula B5 y la m ás antigua ,
6370-6080 ca l BC a 2 σ (P oz-14616, 736 0 ± 50 BP) s obre carbón de la cuadrícul a B6.
Figura 8.200. C uadrículas e xcavadas
en la UE 12 del Secto r Occidental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
304
Figura 8.201. Montaje fotográfico de las cuadrícu las B4, A5, B5 de la UE 12 del Sector Occidenta l. Elabor ado a
partir de las imágenes de H. Collado.
Figura 8.202. Fotogr afía de las cuadr ículas B4 y B5
de l a UE 12 del Sector Occidental. Realizada con las
imágenes c edidas por H. C ollado.
Figura 8.203. Fotogra fía de detalle de un gran espele otema
fracturado en las cuadrícula s B4 y B5 de la UE 12 del Sector
Occidental. Fa cilitada po r H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
311
Figura 8.211. Ma terial aló ctono sin retoque de la UE 1 2 del Sector Oc cidental.
RESTOS Ó SEOS HUMANO S
Como hemos indicado al comienzo de es ta UE, aparecie ron diferentes r estos óseos humanos, l a
Acumulación ó sea 16.
FAUNA
Del mismo modo, se docu mentaron res tos faunísticos perteneciente s a mesofaun a y microf auna.
CARBÓ N
Se locali zaron frag mentos de pequeño tamaño mezcla dos con e l sed imento del estrato, recogido s
de las cuadrículas A6, B6, C6 y D6 así como del nivel en general , sumando un total de 77,25 gr
(Fig. 8.212 ).
Figura 8.212. R estos de car bones de la UE 12 de l Sector Occ idental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
312
GASTERÓ PODOS TE RRESTRES
Proceden de las cuadrí culas B4, A5, B 5 y de la li mpieza general de la UE, alcanza ndo un peso d e
11 gr (Fig. 8.213 ).
Figura 8.213. R estos de ga sterópodos te rrestres de la cuadrícu la B4 (A) y de otra s cuadrícu las
(B) de la UE 1 2 del Sector Occidental.
MUESTRAS D E SEDIMEN TO
Por últi mo, se toma ro n muestras de sed imento de las cuadrículas B4, A5, B5, B6, C6 y D6, donde
se observó la presencia mezclada de gasterópodos terrestres, carbones y microfauna , en un total
pesado de al menos 245 gr de muestra.
Finalmente, deb emos resa ltar los resultados d e los anál isis de conten idos de la cer ámica a mano
llevados a c abo en el marco del trabajo de tesis doctoral de Stoj anovski (2017 , 2020), cuyos
resultados son (Tabla 8.82 ):
AÑO
CUAD RÍCULA
UE
Nº INV
REFER ENCIA
CONTEN IDO
2009
A5
UE 12
1008
POS63
Body - Cont. - Mod ern? [G albo-
Contenido- ¿M oderno?]
Tabla 8.82. Ce rámicas con análisis de con tenido (Stoja novski, 2017: 124-125; S tojanovski,
2020: 334- 336). D atos apo rtados por el au tor.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
313
8.1.14.- UE 1 3
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
Está infrapuesto a la UE 12 y superpues to a la UE
14. Se excavaron l as cuadr ículas A5, A6, B4, B5,
B6, B7, C6, C7, D6 y D7 (Fig. 8.214) ; la UE tenía
una cota inicia l mínima de -5,21 m (en la cuadrícula
A5) y cota máx ima de base de -6,07 m (en la
cuadrícula D6), sien do su p otencia estratig ráfica de
hasta 0,96 m (Fig. 8.223).
Teniendo en cue nta lo re cogido en el d iario de
excavación se apreciab an características diferentes
en las cuadrículas intervenidas. A sí, en las A5 y A 6
se practicó una limpieza superficial de tierra caída
desde el perfil est e, finalizándose la intervención de
la s cuad rículas en e sta UE , que pasa ron a ser zonas
de tránsito.
En la cuadr ícula B5 el se di mento era m uy suelto, de
textura arcillosa y col ora ción marrón rojiz a y casi
estéril en lo que a material arqueológico se refiere ;
presentaba espeleotemas fracturados (banderola ) en
el lado sur y con una inclinación de 30º en dirección
noreste-suroe ste y en paralelo al es pel eotema
localizado en B4-B5 en la UE 12. Gran parte del
lado este de l a cuadrícul a se encontraba ocupado por tierra encostrada
21
que buzaba hacia el
interior de la ca vida d, en dir ección sur . En las cuadrícul as B4, B5 y B6 fue apareci endo “ una z ona
de zanja t ransvers al que se podría interpret ar como huella de pal eoarrastre ”, según consta en los
diarios de excav ación, y q ue se dirigía ha cia el fondo d e la cavidad.
En las cuadrí culas B6 , C6 y D6 se distingu ieron dos ni veles en esta UE:
- Nivel de b ase 1. Sedimen to de tierra suelta, granulad a y con p resencia de piedras de gran
tamaño entre l as que se intercalaban espeleotemas de mucho m ayor volumen que
cualquiera de l as localizadas en UUEE anteriores. En l a zona sur de l a cuadríc ula B6
aparecieron f ormacion es t ipo pisolita de aspecto ter roso y gran uloso, mien tras qu e en D 6
afloraron estalag mitas caídas. En el diario de excavac ión se indic a que la pared sur de la
cavidad podría haber sufri do una mayor disolución por el agua, sin que se es pe cifique
con base en qué c riterio.
- Nivel de base 2. De tierra suelta, arcillos a y de grano fino , buza ba hacia el interior de la
cavidad y se extendía desde el cuadrante B6 hacia l os cuadrantes C6 y D6, precediend o
a un nivel de piedras sueltas (UE 14) y otro de costra ( UE 15). Dicho nivel presentaba
restos de fauna, rocas al óc tonas y pequeños fragmentos de hueso s humanos junto con
piedras angulosas de mediano tamaño. En esta cuadrícula aparec ió un cráneo completo
(D6), junto con huesos largos humanos (C6 y D6) depositado s sobre un ni vel de t ierra
suelta tendente a la horizon talidad. En la cuadrícu la C6 en contacto con D6 se i dentific ó
una posible mancha de carbón, presu miblemente d e enebro o conífera (según se
especifica en el diario de excava ción) , de 0,45 m de longitud máxima, en t orno a l a que
se encontraban disperso s re stos óse os human os como puede obse rvarse en la f igura 8.223.
21
Sedimento encostrado: Término en el diario de e xcavación qu e hace referencia a zonas de tierra endurecida y
compactada por la descalcificación de la caliza por acción del ag ua.
Figura 8.214. Cuadrículas excavadas en
S. Occident al – UE 13.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
314
Esta mancha no se p uede i nterpre tar c omo un hogar ya que la tierra infrapue sta no estaba
en ab soluto rubefactada, tratándose po r lo tan to d e carbones depositados de forma
intencionada sin que su combustión se llevara a cab o in situ . Asimismo, a pare ciero n
algunos fragment os de formaciones endoká rsticas acompa ñados de cantos de río
redondeados de tamaño m edio.
Al analizar detenid amente el material f otog r áfico correspondien te a las UUEE 8 a 13, nos dimo s
cuenta de que l a estructura que comenzó a detectarse en la primera de ellas no per tenecía a esta
unidad, ya que en las fot og rafías se apreciab a clara mente que la UE que r odea a la estructura es
la 13. Al consultar con H. Collado la po sibilidad de que dicha estructu ra pertenec iese a esta últim a
UE, éste no s confirmó nuestra obs ervación, que no consta en los diarios d e excava ción, de h echo,
no hay referencia alguna a ella en lo corresp ondiente a la UE 13. Así, pues, la estructura circu lar
de piedras , cuyo techo ap areció e n la UE 8 en las cuadrícu las C5 y C6, se const ruyó en la UE 13,
en las mismas cuadríc ulas evidentemente , donde tiene su base. Estaba f ormada por un par de
hileras de piedras en la zona sur y varias en el lado opuesto (Fig . 8.215). No se dispone de un
plano en el que haya quedado reflejada la estructura ni de una fotografía de ella en l a UE 13, las
que aportam os pertenecen a la UE 8 (Fig. 8.215). Sin em bargo, si se observa detenidamente el
plano que hemos elaborado a partir del dibujo de ca mpo y del croquis b osquejado en el diario de
excavación, se ap recia clara mente cómo en las cuadrícu las B7, C7 y D7 los restos ó seos humanos
y l a mancha de carbón (de enebro o conífera a que nos hemos referido anteriorment e) se disponen
formando un arco, es decir, rodeando a la estructura que había en C5 y C6. Aunque no podemo s
interpretar la por falta de datos, nos resulta m ás que evidente una relación entre la citada estructura
y la deposic ión de los rest os.
Queremos destacar que, tras la exc avación de esta UE que nos ocupa, los directores de l a s
intervenciones ar queo lógicas decidieron unificar los restos óseos pr oced entes de la UE 12 con los
de la UE 13, considerándo los como una sol a acu mulación, la nº 16. El motivo de esta unión fue
que los hueso s humanos procedentes de la UE 13 coi ncidían espacialm ente con los cráneos qu e
aparecieron en la zona superior de la UE 12. Sin embargo, desconoce mos por qué no se hizo lo
mismo con los r estos materiales de otras UE . Nosotros no los hemos unificado t ampoco pero ,
como verem os, no hay dif erencias sus tanciales.
En esta UE contamo s con una datación sobre carbón procedente de l a cuadrícula D6 que arroja
una fecha del 6420-6220 ca l BC a 2 σ (Po z-18774, 7 44 0 ± 50 BP).
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
315
Figura 8.215. Fot ografía de detalle de la estruc tura circ ular de piedra e n las cuadrí culas C5 y C6 d e la
UE 8 del Sect or Occident al. Imagen de H. Co llado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
316
Figura 8.216. Fot ografía de deta lle de la bandero la y la posible zona de paleoar rastre en las cua drículas
B5 y B6 de la UE 13 del Secto r Occidental. Imagen d e H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
317
Figura 8.217. Fotografía de las cuadrículas A5, A6, B5 y B6 en las cotas iniciale s de l a UE 13 del
Sector Occ idental. Imagen cedida por H. Collado .
Figura 8.218. Fotografí a de l as cuadr ículas B6, C6 y D6 del Ni vel de ba se 2 d e la UE 13 del Secto r
Occidental. Im agen ced ida por H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
318
Figura 8.219. Fot ografía de detalle de los espele otemas fracturados en C6 en el Nivel de base 2
de la UE 13 de l Sector Occ idental. Imagen c edida por H. Collado.
Figura 8.220. Fo tografía de detalle del cráneo human o localizado en la cuad rícula D6 en el Nivel
de base 2 de la UE 13 del S ector Occiden tal. Imagen de H. C ollado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
319
Figura 8.222. Fotogr afía de las cu adrículas A6, B6, C 6 y D6 en las cot as f inal es de la U E 13. Imagen cedida
por H. Collad o.
Figura 8.221. Fotogra fía de detalle de la mancha de carbón localizada en C6 -D6 y los restos óseos humano s
localizados en C 7-D7 del N ivel de base 2 de la UE 13 del Sector Occ idental. Imag en de H. Co llado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
320
Figura 8.223. Plan imetría de la UE 13 del Sector Occident al con la
localización del material arqueológico. Realizado a par tir de los croqui s del
diario de excav ación y los dibujos de campo; las cotas en color verde se han
obtenido de los dibujos de campo y en color negro de lo s diarios y memorias
de excavación.
.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
327
Figura 8.230. Planimetría de la UE 14 del Secto r Occidenta l con la
localización de l material a rqueológico. Elaborado a partir de lo s
dibujos de campo; las cotas en color verd e se han obtenido de los
dibujos de campo y en color negro de los di arios y memorias d e
excavación.
.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
328
ESTUD IO DEL MATE RIAL
Se recupera ron un total de 4 í tems entre industria lítica tallada, industria lítica pul imentada y una
placa con decoración. Además s e conser van otro tipo de restos como hu esos hum anos ,
microfauna, m esofauna, ca rbon es y muest ras de sedime nto (Tabla 8.84 ).
Tabla 8.84.
INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA
En la cuadríc ula C6 contabi lizamos 2 ele mentos con un peso total d e 441 gr.
El primero de ellos es un resto de talla sobre cristal de r oca con unas medidas de 14 mm de
longitud, 8 mm de anchura y 2 m m de espesor (Fig. 8.231, nº 49). El segund o es un canto
fragmentado, po siblemen te de alguna clase de bas alto de co loración marrón que pr esenta marca s
de un posible golpe o extracción (Fig. 8.231, n º 44) ; mide 91 mm d e lon gitud, 83 mm d e anch ura
y 69 mm de esp esor.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR OCCIDENT AL
UE 14
MATER IAL RECU PERADO
MATER IAL PREHISTÓ RICO
4
Industria líti ca tallada
2
Industria líti ca pulimenta da
1
Placas decor adas
1
OTROS
Restos óseos hu manos
PRESEN CIA
Fauna y micro fauna
PRESEN CIA
Carbón
PRESEN CIA
Muestras de sed imento
PRESEN CIA
TOTAL
4
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
329
Figura 8.231. I ndustria lític a tallada de la UE 14 de l Sector Occ identa l.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
330
INDUSTRIA L ÍTICA PU LIMENTADA
Contamos con una ú nica pieza indeterm inada, con un peso de 653 gr, proceden te d e la cu adrícul a
C6. Se trata de una roca básica de tonalidad gris oscura, está comp leta y su sección es
cuadrangula r. Presen ta marcas de abra sión t anto en am bas super ficies como en todos sus laterale s
Sus medidas s on 127 mm d e longitud, 68 m m de anchu ra y 32 mm de grosor (Fig. 8.232, n º 45).
Figura 8.232. I ndustria lític a pulimentada de la UE 14 del Secto r Occidenta l.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
331
PLACA D ECORAD A
En la cua drícula D6, al exterior de la denominad a “Galería Castro Verde”, se documentó una
placa de arenisca de color marrón claro con un peso de 28 gr, de f orma cuadrangular y unas
medidas de 8,3 cm de l ongi tud, una anchura mínima de 1 ,8 cm y máxima de 3,9 cm y 0,6 cm d e
espesor. Presenta en ambas caras grab ado s de trazos cortos en diferente s orienta ciones y
agrupaciones ; m uestra concreciones en ambas caras y cuenta con surcos y/o arañazos recient es
(Fig. 8.233, n º 3).
Figura 8.233. Pla ca deco rada de la UE 14 del S ector Occide ntal.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
332
Las datacion es que se han o btenido de es ta UE la cuadr an en una cronología de l primer tercio
del VII mi lenio a.C., no sie ndo diagnóstico e l material arqueológico aportado.
OTROS
RESTOS Ó SEOS HUMANO S
Este tipo de r estos se uni ficaron con los encontrados e n las UUEE 12 y 13, forma ndo parte de l a
Acumulación ó sea 16.
FAUNA
Además, se reg istraron re stos de mesofauna y microfauna.
CARBÓ N
Se recogiero n pequeños f ragmentos dispe rsos en las cu adrículas B6, C6 y D6 , s umando t an sólo
2 gr.
MUESTRA D E SEDIMENT O
En lo r eferent e a la toma de muestras de sedimento, se recogen 66 gr en l a cuadrícul a B6 pudiendo
distinguir re stos de ca rbón, gasterópodos terrestres, microfauna y tierra .
Estos resto s se encuentran en proceso d e estudio, no pudiendo apo rtar nuevos datos al respecto.
8.1.16.- UE 1 5
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
La i ntervenc ión arqueológ ica de esta UE, infrapuesta
a la UE 14, se centró en las cuadr ículas B6, B 7, D6,
D7, C7 y E7 (Fig. 8.234), con cot as iniciales mínimas
de -6,29 m (C7) y máximas finales de -6,43 m (D6, D7,
C7 y E7), obteniend o una potencia de 0,14 m (Fig.
8.240).
Su sedimento era de consis tencia suel ta y lavada
(exceptuando las zonas cercanas a la costra caliza ,
cuyo sedimen to era más compacto y endurecido) ,
textura arci llosa y de co loración ma rrón r ojiza os cura.
En las cuadrícul as B6, B7 y D6 se excavó el sedimen to
adherido a la columna es talagm ítica hasta localizar la
costra caliz a (UE 16) que y a emergió e n D7. En C7 se
retiró la acumulac ión de t ie rra suelta que quedaba tras
aparecer la costra en el área este del cuadrante ,
documentándo se algun os restos óseos hu manos
(mandíbulas y hu esos largo s).
En las c uadrículas D7 y E7 el sedimento er a muy
suelto, con piedras de mediano y gran tamaño y
formaciones kársticas f ragmentadas (banderolas, estalagmitas, restos de columnas… ) que se
extendían por toda el área excavada. En el diario de excavación se indica que esta acumulac ión
de rocas y espeleote mas habría sufrido el lavado por el paso de agua, de forma que se había
Figura 8.234 . C uadrículas excavadas
en la UE 15 de l Sector Occ idental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
333
filtrado el sedimento de grano fino quedando el de tipo gr ueso. Arqueológic ament e se identificó
una nueva a cumulación óse a repartida po r ambos cuadr antes (Acumu lación óse a 17).
Esta UE tiene un a datación sobre carbón sin identifica r de la cuad rícula B6 co n fechas de l 6600
– 6420 C al BC a 2 σ (Poz – 18823, 76 30 ± 50 BP).
Figura 8.235. Montaje fotográfico gene ral de l a cuadrícula B6 de la UE 15 del Sector Oc cidental. Realizado a
partir de las imágenes fac ilitadas po r H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
334
Figura 8.236. Fo tografía ge neral de la cuadrícu la C 7 de la
UE 15 del Sec tor Occident al. Imagen de H . Collado.
Figura 8.2 37. Fo tografía de detal le de la cuadrícul a C7 de
la UE 15 del S ector Occid ental; cedi da por H. Col lado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
335
Figura 8.238. Fo tomontaje de la cuad rícula D7 d e la U E 15 del Se ctor Occidenta l. Elabo rado c on las fotogra fías
facilitadas por H. Collado.
Figura 8.239. Fotogra fía de l a cuadrícula D7
de la UE 15 d el S ector Oc cidental con vistas a
la zona de la cuadrícul a E7 y la “Gale ría
Castro Verde”. Imagen facilitada por H.
Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
336
Figura 8.240. Plan imetría de l a UE 15 del Sec tor Occid ental
con la l ocal ización del m at erial arqueológico. Reali zado a
partir de l os dibu jos de campo; las cotas en color verde se
han obten ido de l os dibujos de campo y en color negro de
los diarios y memorias de e xcavación.
.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
343
ESTUD IO DEL MATE RIAL
En esta UE no se documentó material arqu eológico alguno, constatá ndose única mente l a
presencia de resto s óseos humanos, m esofauna y m icrofaun a junto a fragmentos de carbón en la s
cuadrículas C7 y D 7.
Finalmente, debemos recalcar la existencia de m ateria l arqueológico cuya ubicación
desconocemos y que, por lo tanto, no he mos podido es tudiar ni ana lizar.
Tabla 8.86.
8.1.18.- UE 1 7
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
Esta UE, i nfe rior a la UE 16, se centró en la
intervención de las cuadrículas localizadas en la
zona in terior (suroes te) de l a cavidad, limitando con
la “Galería o Sala Castro Verde” , excavándose las
cuadrículas C7, D6, D7 y E7 (Fig. 8.247). La cota
inicial m ínima era de - 6,61 m y la final máxima de -
6,90 m , es decir, tenía una potencia estratigr áfica
máxima de 0,29 m (Fig. 8.2 54).
El sedimento se caracterizaba por t ierra suelta, de
textura arcillosa y l avada, de co lor marrón rojizo
oscura, con pr esenc ia de abundantes espeleotemas
fracturados (banderolas, columnas estalagmíticas,
puntas de estalacti tas…). E n la UE se documentaron
restos ós eos hu manos consi derados, por parte de los
directores de l a intervenció n, como parte de l mismo
individuo hal lado en la UE precedente, la 16,
integrándose como una nue va Acumulación ó sea (nº
18). De este modo, ambas UUEE podrían
considerarse y u nificarse co mo una única.
INDUST RIA LÍTICA TALLADA , PULIMENT ADA Y/O MATERIAL ALÓCTONO
AUSE NTE DE LA CUEVA DE LOS P OSTES
CUEVA
AÑO
SECTOR
CUAD RÍCULA
UE
Nº
INVENTAR IO
POSTES
2008
S. OCCIDENT AL
C7
16
24
POSTES
2008
S. OCCIDENT AL
C7
16
25
Figura 8.247. Cuadrículas excavadas en
la UE 17 del S ector Occid ental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
344
En esta UE ex iste una da tación sobre un d iente humano de la cuadr ícula E7 con f echas del 3346
– 3011 C al BC a 2 σ (Poz-90216, 4460 ± 40 BP).
Figura 8.248. Fot ografía de la cuadrícula D7 de la UE 17 del Sec tor Occidental. Faci litada por H.
Collado.
Figura 8.249. Fot ografía de la cuadrícula E 7 de la UE 17 del Sector Occident al; cedida por H. C ollado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
345
Figura 8.250. Fotografía lat eral de las cuad rículas D7 y E7 de la UE 17 de l Se ctor Occidental en dirección
a la “ Sala o Ga lería Cas tro Verde”. I magen de H. Co llado.
Figura 8.251. F otografía de detalle de los restos óseos (Acumulación 18) j unto a un canto alóctono y una gr an
roca en la cu adrícula D7 en el nive l de base de la UE 17 del Sect or Occident al. Imagen cedi da por H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
346
Figura 8.252. Fotog rafía de detalle de l os cantos alócto nos encostrad os en las cuadrículas D7 y E7 en la
base de la UE 17 del Secto r Occident al; imagen de H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
347
Figura 8.253. Fotografía de detalle d el perfil o este de las UUEE 17 y 18 del Se ctor Occidental. I magen facil itada
por H. Collad o.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
348
Figura 8.254. Plan imetría d e la UE 17 del Sector Occ idental con la
localización del material arqueológico. Elaborado a partir del
dibujo de ca mpo; las cotas en color verd e se han obtenido de los
dibujos de campo y en color negro de los di arios y memorias de
excavación.
.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croquis y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
349
ESTUD IO DEL MATE RIAL
Se documentó la presencia de restos óseos humanos, fauna y microfa una, fr agme ntos de carbón
y muestras de s edimento, sin existir cons tancia d e piezas o a rtefactos diagnós ticos de cronolo gías
históricas, pro tohistórica s o prehistór icas. Los restos de carbón proceden d e las cuadríc ulas D7 y
E7, sumando un total de 20,5 gr en forma de pequeños fragme ntos disgregado s. Además, se
tomaron muest ras de sedim ento (9 gr) de las c uadrículas C7 y D 7, donde se obser vó la presenci a
de restos de mesofauna, microfauna y ga sterópodos terrestres. Este tipo de material, como ya se
ha hecho referenci a en anteriores UUEE, está pendient e de est udio, por lo que no podemos aportar
más informa ción.
Las fechas obtenidas para est a UE son cronologías del últim o tercio del IV milenio a.C., no
teniendo material arqueológico que confirme tal data; sin embargo, esta datació n resulta más
reciente que l as aportada s en las UUEE p recedente s.
8.1.19- UE 18
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
Se trata de un a U E con una ti erra mucho más co mpacta
y seca, de t extura poco arcil losa y granulosa de color
marrón rojizo oscuro, un sedimento muy diferente al de
la UE supe rpuesta, la 17, contando en añadid ura con la
disminución del tamaño, el número y la concentra ción
de piedras y de resto s estalagmíticos. En esta UE 18 se
excavaron las cuadrículas D7 y E7 con una cota mínima
superior de -6,90 m y una inferior m áxima de -7,15 m
en l a zona de tr ansición a la UE 19, teniendo una
potencia de 0, 25 m (Fig. 8.255).
Junto a la columna estalagmítica y una concentració n
en bloque de estalactitas apareció una nueva
acumulación de restos óseos humanos, en su mayoría
huesos largos, deno minada Acumulación 1 9.
Figura 8.255. Cuadrícul as excavadas en l a
UE 18 del Sec tor Occident al.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
350
Figura 8.256. Fotog rafía de l perfil este de las UU EE 17 y
18 del Sector Oc cidental. I magen de H. Co llado.
Figura 8.257. Fotog rafía de det alle de la UE 18 en el perfil
este del Sec tor Occiden tal. Fotograf ía facilitada po r H.
Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
351
Figura 8.258. Fot ografía panorá mica de las UU EE 18, 19 y 20 d el Secto r Occidental en la
zona sur de la cavidad. I magen cedid a por H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
352
Figura 8.259. Plani metría de la UE 18 del Sector Occidental con la
localización d el materi al arqueológic o. Elaborado según los croq uis
del diario de excavac ión; las cotas en color verde se han obtenido de
los dibu jos de campo y en color negro de los diarios y memorias de
excavación.
.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
359
8.2.2.- UE 1
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
Bajo la UE 0 o Nivel Superf icial se encuentr a la UE
1. Las intervencione s de esta UE 1 se lleva ro n a
cabo en las ca mpañas de los años 2013, 2014, 201 8
y 2019. Se caracteriza estr atigráficamen te por un
sustrato suelto y, en algunos cuadrant es,
polvoriento (I1 ), arcilloso, muy húmedo y de color
marrón rojizo oscuro. Se encon traba claramente
muy bioturb ado con abundante s raíc es y
madrigueras (q ue llegan a atravesa r el corte), junto
con la presenci a de r ocas de pequeño tamaño de
material al ócto no (cantos de río y jaspe) , así como
clastos calizo s de pequeño y m ediano tamaño
fracturados, además de es peleote mas f ragment ados
con poca inclinación y sin ori enta ción preferente .
En est a UE se excavaron las cuadrículas I1, J0, J1,
J2, J3, K0, K1, K2, K3, L0, L1, L2 y L3 (Fig.
8.269). Presentaba una cota superior máxima de
449.503 e inferior mínima de 448.723, teniendo
una potenci a estratigráf ica m áxima de 0,78 m e n
la cuadrícula K1. L as cotas de l as distintas
cuadrículas pueden conocerse en las f igura s
8.279 y 8.280).
Debemos destacar algunas característic as particulares en ciertos cuadrantes de esta UE . En los
cuadros L0 y L1, cerca de la f ormaci ón estalagm ítica de columnas o postes, el sedimento estaba
cubierto por una fina capa de cost ra ca liza de consistencia dur a, bas tante lisa en la superficie y de
1 cm de espeso r (UE 0) ; en L1 com enzó a aparec er l a colada que d escendía hasta encontrarse con
un conjunto de pied ras c oncrecionad as que se documen taron también en L2. Tanto en est a úl tima
cuadrícula como en K2 el sedimento era más compact o y aparecía adherido a una conc entración
de piedras co ncrecionadas.
La s rocas de tipo calizo y las madrigueras e ra n más abundantes en l as cuadrículas J1 y K1, zona
donde, ade más, apa rec ió un a alineac ión dispe rsa de cantos de c lastos agudos de mediano tamaño
y algún fragmento de colada en dirección 85º a 265º. Se trataba de piedras de gran tamaño qu e
seguían la lín ea de colada q ue aparec ió en l a pared nor te de la cavid ad.
En las cuadrículas J2 y K2 surgió un gran bloque de caliza que ocupaba gran parte de la cuadrícul a
en su mitad oes te, lo calizándose en es tas c uadrículas un importante conjunto de p iedras de
mediano y pequeño tamañ o que conformaban par te del relleno del nivel. La colada de la pared
norte comenzó a afl orar entre las cuadrícula s K1 y K2, apareciendo un desnivel o escalón en dicha
colada, de forma que se pensó que t al vez pudiera localizarse también en UUEE inferiores ;
además, también se podía definir en e st a UE 1 el contacto de colada entre los cuad rantes K2, L2
y L3. En las cua drícul as de K3, L3 y J3 se apreciaba una superposición de coladas. La pri mera d e
estas c apas e ra más mac iza y se asentaba sobre otra más f rágil y fina que pudo romperse, estand o
ambas separada s por una p equeña capa de tierra.
En las cotas inferiores comenzó a aparecer costra caliza bajo la que se localiza ro n el resto de las
UUEE que pudi eron defin irse.
Figura 8.269. C uadrículas e xcavadas en la
UE 1 del Sect or Oriental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
360
Figura 8.270. Panor ámica de cuadr ículas de la UE 1 del Secto r Oriental al i nic io de la
excavación. Ced ida por H. C ollado.
Figura 8.271. Pano rámica d e las cuadrículas J2, J3 y K 2 al inicio de la UE 1 de l Sector
Oriental. Ced ida por H. Col lado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
361
Figura 8.272. Fot ografía de detalle de la cuad rícula K2 a inicios de la exc avación de la UE 1 del
Sector Orien tal. Cedida por H. Collado.
Figura 8.273. Fo tomon taje de detalle de la cu adrícula K0 al inicio de co ta de la U E 1 del Secto r Orienta l.
El montaje se h a realizado a partir de las fotografía s cedidas por H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
362
Figura 8.274. Fot ografía de detalle de la cuad rícula K2 de l a U E 1 del Secto r Oriental. Fotogr afía
cedida por H. C ollado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
363
Figura 8.275. Fot ografía de detalle de la cuad rícula J2 en cotas medias de la UE 1 del Sector
Oriental. Fo tografía cedida por H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
364
Figura 8.276. Fotografía de detalle de la cuadrícula J1 en cotas medias de la UE 1 del Sector
Oriental. En l a zona inferior izquierda se observa una posible madriguera. Fotog rafía ce dida por
H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
365
Figura 8.277. Fot omontaje de la pano rámica de de talle de las cu adrículas J2, J3, K2 y K3 en la ba se de la
UE 1 del Sect or Orienta l. Real izado a par tir de las imá genes cedidas por H . Colla do.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
366
Figura 8.278. Fotomontaje de detalle del perfil de la UE 1 de l Sector Orienta l. Llevado a cabo con las
fotografías c edida s por H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
367
Figura 8.279. Pla nimetría c on las cotas de las d istintas cuadrículas in tervenidas en la UE 1
del Sector Or iental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
368
Figura 8.280. Planimetría de la UE 1 del Sector Oriental a finales de la
campaña del año 2013, con la localizac ión del material arqueológico. Las
cotas en color verde se han obtenido de los dibujos de campo y en color
negro de los d iarios y memorias de exc avación.
Cuadrículas de las que se cuenta
con plano, croqu is y/o dibujo de
dispersión d el material.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
375
Figura 8.281. C erámica hist órica y protohistó rica de la UE 1 del S ector Orien ta l: frag mentos de
Terra Sigila ta , vasos de Par edes Finas .
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
376
Figura 8.282. C erámica hist órica y protohistó rica de la UE 1 del S ector Orienta l: fr agmentos de
terracota, vas os de Paredes Finas y cerá mica vidriada.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
377
Figura 8.283. Fra gmentos d e lucernas d e la UE 1 de l Sector Or iental UE 1.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
378
Figura 8.284. Fra gmentos d e lucernas d e la UE 1 de l Sector Or iental.
VIDRIO
Se recupera ron 14 fragmentos de vidrio, con un peso de 9 ,5 gr . Se reparten entre 13 atípicos y 1
arranque de cuello y galbo. Presentan un grosor de par edes muy fino (entre 1 -2 mm) y de
coloración transparente con tonalidad verdosa en 6 de los fragmentos. Tod os los fragment os
podrían pertenecer al mismo elemento, un posible ungüentario de época r oman a (Fig. 8.285, nº
12).
MONE DA
En la cuadrícula K0 se encontró una moneda. Pesa 13 gr y mi de 31 mm de di ámet ro. Se trata de
un As de época altoimper ial (Fig. 8.285, n º 28),tratándose po siblemente d e un As de Claudio I.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
379
Figura 8.285. Eje mplar de vidrio (Nº 12) y d e moneda (Nº 28) de la UE 1 del Sector Or iental.
MATER IAL PROTOHIS TÓRICO
- Cerámica a torno
Contamos con 4 fr agment os de ce rámica a torno d ecorada que alcanzan un peso d e 23 gr .
Distinguimos 2 bordes de labios redondeado-apun tado y semipl ano, direcci ón saliente y
diámetros de entre los 11 y 16, 8 cm. Las superficies externas son de BJC (2) y BC ( 2) y en la s
internas exclusivam ente de BJC (4) con colo raciones predominant es de la gama de l os marrone s
en amba s superficies (3) sobre la de los negros (1); las cocciones son oxidantes (3) y reductoras
(1), los desgrasan tes son inapreciable s (2), muy finos ( 1) y finos (1) y el espesor d e las p aredes e s
medio (3) y muy fino (1). Entre los motivos decorativos destaca la pintura a bandas rojas en las
superficies externas (Fig. 8.282, nº 1998) e internas de la pi eza ( Fig. 8.281, nº 2468, 1977) ,
pudiendo recono cer, por úl timo, un eje mplar de cuenco hemisférico (Fig. 8.281, nº 2468).
- Cerámica a mano
Junto a estos ítems debem os incluir 2 fragmentos de cerámica a mano con un peso de 18 gr : 1
borde y 1 base.
El borde pertenece a un al abastrón de pequeñas dimensiones, según podemos apreciar por la
anchura de su boc a y la orientac ión del borde, con l abio redonde ado-apuntado, dire cción salien te
y un di ámetro d e 6, 4 c m (F ig. 8.286, nº 2910). La base es de tipo convex a con un diá metro de 4,8
cm y perteneciente a una posible copa de tamaño reducido (Fig. 8.287, nº 2467). Ambos í tem s
presentan tratamientos externos de MBC ( 1) y BJC (1) e i nternos de BC (1) e ignotos (1), con
coloracione s de la gama d e los negro s (1) y los marrones (1) en a mbas sup erf icies. Las coccione s
son reductoras (2), l os desg rasantes son gruesos (1) y muy gruesos (1) y el grosor de las paredes
es muy grueso (1) y med io (1).
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
380
MATER IAL PREHISTÓ RICO
Este material, como se refleja en la Tabla 8.87, consta de un total de 38 piezas, que se reparten
entre ce rámica prehistórica , industri a lítica tallada, industria ornamen tal e i ndus tria ornamen tal
sobre malacof auna.
CERÁMICA
En cuanto a la cerámica prehistórica, se contabilizan en este nive l 26 fragment os, cuyo peso
alcanza los 662,5 g r (Tabla 8.90).
Tabla 8.90.
-Cerámica no decorada
Consta de 23 f ragmento s: bordes ( 20), arranques de cuello y galbo (1 f ragment o; fig. 8.287, nº
2476), carenas (1) y bases (1 ).
Entre los bordes encontramos predominio de los semi planos (6), seguidos de los redondeados (5),
redondeado-apu ntados ( 4), planos ( 3), apun tados (1) y labiados al interior (1); l as d irecciones son
en su mayoría salientes ( 4), seguidas de las rectas (3) y entrantes (2), no pudi éndose determinar
la dirección de 11 elementos. Los diámetros que se han obtenido de estas piezas engloban todo
tipo de di mensiones, enco ntrando el ementos d e pequeño (1), med iano (1) y g ran tamaño (5 ), con
diámetros desde 9,6 cm a los 26,6 cm, además de indete rminables (15). En el conjun to hemos
podido determinar un total de 5 fragmen tos de vasijas de gran tamaño, superando los 15 cm de
diámetro. El t ratam iento de l as superficies externas es de BC (1 1) seguidos de BJC ( 7) y MBC
(5) mientras que las superficies internas predominan los de BC (1 1) continuando con la BJC (7)
y MBC (4) siendo muc ho menor e l número de elementos ignotos (1). Los de sgrasantes so n en su
mayoría muy grueso s ( 8) junto con gruesos (5), medios (4), muy finos (4) y finos (2). El espeso r
de las paredes es en su mayorí a de tipo muy grue so (9) seguido de los es peso res medios ( 5),
gruesos (5) y finos ( 4); la coloración de las superficies pertenece en su mayoría a l a gama de l os
marrones en ambas superficies (14) frente a l a gama de los ne gros (9). Entr e las bases, destacan
las planas, con 2 ejemp lares ( Fig. 8.287, nº 2351; cabe des tacar la presencia de huellas de fuego
ambas super ficies de 2 f ragmentos.
Para finalizar, entre las formas, cont amos con 1 ejemplar de cuenco hemisférico (Fig. 8.286, nº
2248), 2 vasijas de ¾ de esfera sin cuello (Fig. 8.286 , nº 1923, 2897), 1vasija de ¾ con cuello
(Fig. 8.286, nº 2475), 1 cuenco de ¼ de esfera con una l igera carena (Fig. 8.286, nº 2908) y 1
cuenco de forma troncoc ónica (Fig. 8.286, nº 2469),
CUEVA DE LOS POSTES
SECTOR ORIENTAL
UE 1
CERÁMICA PREHISTÓRICA
Perfil
Completo
Bordes
Arranques
cuello-galbo
Carenas
Bases
Atípicos
TOTAL
NO
DECORADA
0
20
1
1
1
0
23
DPA
0
2
0
0
0
0
2
INCISA
0
1
0
0
0
0
1
TOTAL
0
23
1
1
1
0
26
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
381
Figura 8.286. C erámica pre histórica de la UE 1 de l Sector O riental .
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
382
Figura 8.287. C erámica protohi stórica y prehis tórica de la UE 1 d el Sector Or iental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
383
-Cerámica decora da
Los 3 fragmen tos presentes se repa rten entre ce rámica con de coración DPA (2) e i ncisa (1).
Decoración P lástica Ap licada (DPA)
Este tipo de decorac ión es la especie m ás n umerosa de este conjunto con un total de 2 e jemplares
de bor de. Los labios son semiplanos (2) y sus direcciones son rectas y salient es; el diámetro qu e
ha podido dete rminarse pertenece a un recipiente de gran tamaño (21 ,4 cm). Las superficies
muestran tratamientos de BC ( 1) y BJC (1) en las superficie s externa s y de MBC (2) en l as
internas. La cocción es exclusivamen te reductora, l os desgrasant es hallados son gruesos (1) y
finos (1) y con espesor de paredes de tipo medio ( 1) y m uy grueso (1 ). El color de ambas
superficies m ues tra un equilibrio entre la gama de los negros (1) los marrones (1). Las
decoracione s consisten en mamelones, en un caso se trata de un mamelón elíptico a l a altura del
borde de una vasija hemisf érica de gran tamaño (F ig. 8.288, nº 2065) y en otro de los casos la
decoración co nsiste en pas tillé que se aplicó en el bo rde de la va sija (Fig. 8.288, nº 2502 ).
Decoración incisa
Se trata de la especie decorativa minoritaria, contando exclusivamente con 1 ejemplar de borde
de labio redondeado con dirección y diámetros ignotos. Presenta trata miento de MBC en su
superficie externa y de B C en su superficie interna; las coloraciones de ambas supe rficies
pertenecen a la ga ma de lo s negros. Su coc ción es reductora, su desgras ante medio y el gro sor d e
sus pa redes e s fino. El ejemplar presen ta inc isiones cua drangulares en la car a inte rna (F ig. 8.288 ,
nº 2506).
Figura 8.288. C erámica prehis tórica de Secto r Oriental U E 1.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
384
INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA (Tabla 8.91 )
Está formada po r 5 elemen tos con un peso to tal de 6,5 gr. Toda s las dimens iones de la s piezas
pueden ser con sultadas en la Tabla 8.92.
Tabla 8.91.
En cuanto al material selecto, contamos con 2 elementos. Entre los útiles, cab e destacar una
escotadura doble sobre un fragmento de microlámina en sílex beige, con talón diedro y bulbo
marcado (F ig. 8.289, nº 15 4).
Asimismo, dentro del material selecto hay que menc ionar un fragmento dis tal de l ámina de sílex
beige sin retoqu e (Fig. 8.28 9, nº 155).
Entre el material no selecto cabe destacar la presenc ia de 3 elementos: un r esto de talla de sílex
de color grisáceo, con córtex de tercera gene ración (Fig. 8.289, nº 157) y 2 desechos de talla ,
ambos son lascas completas y en sí lex, en un caso negro (Fig. 8.289, nº 180) y en el otro gris
patinado (Fig. 8.289 , nº 18 3).
Tabla 8.92.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR ORIENTAL
UE 1
INDUST RIA LÍTICA TALLADA
MATER IAL SELEC TO
2
Útiles
1
H S/R
1
MATER IAL NO SELE CTO
3
Restos de Ta lla
1
Desechos
2
TOTAL
5
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR ORIENTAL
UE 1
DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
154
21
MIN. 6- MAX. 9
4
155
25
6,5
2
157
11,6
12,8
1,6
180
17,1
14,9
3,1
183
20,8
14,5
4
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
391
MALACOFA UNA MARINA
En la cuadrícula J3 de esta UE se documentó una conc ha (valva) completa posiblemen te de Pecten
sp , de co loración ocre-blan quecina; pesa 16 g r y tien e unas di mensiones de 56,8 mm de longi tud,
56,5 m m de anchu ra y 2,7 mm de espesor. Como se aprecia clara mente en la fotografía (Fig.
8.294, nº 17 ) carece de per foración y de inicio de és ta.
Figura 8.294. Ejemplar d e malacofaun a marina procedente de cuadrícula J3 de la UE 1 del Secto r
Oriental.
Para fina lizar, se exponen aquellos r estos arqueo lógicos que no han sido localizados y, por tanto,
no se ha pod ido acometer su estudio (Tab la 8.96 ).
CERÁ MICA (A MANO, A MOLDE, A TORNETA Y A TORN O) AUSENTE DE LA
UE 1 DE L SECT OR ORIENTAL D E LA CUEVA D E LOS POSTES
CUEVA
AÑO
SECTOR
CUAD RÍCULA
UE
Nº INVENT ARIO
POSTES
2018
S. ORIENTAL
K1
UE 1
2377
POSTES
2018
S. ORIENTAL
J1
UE 1
2512
POSTES
2013
S. ORIENTAL
K2
UE 1
1937
Tabla. 8.96.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
392
8.2.3. - UE 2
CARA CTERÍSTICA S DEL NIVEL
La UE 2 de este sector se excavó en l as
campañas 2014, 2018 y 2019. Se defin ió como
un estrato de sedimento de color m arrón
castaño, textura terrosa, m uy granulosa y
consistencia compacta, siendo un ni vel muy
calcificado y endurecido sin llegar a estar
encostrado, pero que descansaba sobre una
costra de caliza (UE 3). El ni vel buzaba en el
sentido de la colada, en dirección noreste ( 40º )
– suroeste (220º), hacia la zona más profunda de
la cavidad, que se encuentra en e l Sector
Occidental, junto a la gran columna
estalagmítica de las cuadrículas C5 y D5. Se
observó la presenc ia abundante de raíces,
madrigueras y clastos de cantos agudos de
pequeño y mediano tamaño, así como material
alóctono ( cantos de río) pegados encima de la
costra caliza que le servía de base. Las
cuadrículas excava das en la UE 2 son I1, J1, J 2,
J3 , K1 y K2 ( Fig. 8.295), con una cota superior
máxima de 448.972 e inferio r mínima de
448.711, con tando con una potenci a
estratigráfic a máxima de ha sta 0,26 m en la cuad rícula J3 (Fig. 8.299).
Cabe des tacar en la cuadr ícula K2 l a exis tencia d e una colada que descendía haci a J2 con ruptura
abrupta, compactánd ose su sedi mento en la zona de co ncentración de rocas concre cionadas junto
a la cuadrícu la L2. De i gual forma, la cu adrícula J2 presentaba partes con el sedimento de
consistencia m ás suelta y gr ánulo fino en tre zon as de tierra compa cta, apreciándo se en el es te del
cuadrante l a costra caliza, m ientras que en la zona sur se observaba el sedimento encostrado. Se
extra jo el bloque de piedra con orient ación este-oeste que se encontraba entre las cuadrículas J2
y J3, y que podía aprecia rse en la excavación de la UE 1. Esta cuadrícula en concreto estaba
completa mente atravesada por madrigue ras que seguían dirección sureste-norte, con una posibl e
continuació n con orientac ión norte-norest e.
Figura 8.295. C uadrículas e xcavadas en la UE 2
del Sector Or iental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
393
Figura 8.296. O rtofoto de la UE 2 en el Se ctor Orienta l. Abajo se aprec ia la estruc tura metálica qu e marca e l
recorrido d e la cueva. Cedi da por H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
394
Figura 8.297. Montaje fotográfico de
detalle de la cuadrícula J2 en la UE 2 del
Sector Orien tal. Elaborado con las
imágenes c edidas por H. C ollado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
395
Figura 8.298. Fot ografía de detalle del perf il del Sector Orienta l entre las UUEE 0 y 3. Imagen de H.
Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
396
Figura 8.299. C uadrículas interven idas con las cot as en la UE 2 d el Sector Or iental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
397
ESTUD IO DEL MATE RIAL
De esta UE proceden un total de 85 piezas consisten tes en cerámica histórica, prot ohi stórica,
prehistórica , i ndust ria lítica tallada y atípicos sin decoración (Tabla 8.97). Ademá s se conservan
restos óseos humanos, material alóctono, f auna (mesofauna y microfauna), junto con unos escaso s
restos de carbones y gasterópodos t errest res . Como venimos indicando, en el caso de estos últimos
no resu lta fácil determinar si son o no prehistóri cos, sobre todo en l o que atañe a los gasterópodo s
terrestres.
Tabla 8.97.
MATER IAL HISTÓRICO
CERÁMICA
La suma de ce rámica en este nivel e s de 9 fragmentos con un peso de 56 gr (Tabla 8.98 ).
Tabla 8.98.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR ORIENTAL
UE 2
MATER IAL RECU PERADO
MATER IAL HISTÓRICO
9 (10,58%)
Cerámica
9 (10,58 %)
MATER IAL PROTOHIS TÓRICO
1 (1,17%)
Cerámica
1 (1,17%)
MATER IAL PREHISTÓ RICO
12 (14,11)
Cerámica
11 (12,94 %)
Industria líti ca tallada
1 (1,17%)
ATÍPICOS SIN D ECOR ACIÓN
60 (70,58%)
A torno
2 (2,35%)
A mano
58 (68,23%)
OTROS
3 (3,52%)
Material alóct ono
3 (3,52%)
Restos óseos hu manos
PRESEN CIA
Fauna (Macro fauna, meso fauna y micro fauna)
PRESEN CIA
Carbón
PRESEN CIA
Gasterópodos t errestres
PRESEN CIA
TOTAL
85 (100%)
CUEVA DE LOS POSTES
S. ORIENTAL
UE 2
CERÁMICA HISTÓRICA
Borde
Arranque de
cuello y galbo
SPS
Base
Atípicos
Disco
de
lucerna
Pico de
lucerna
Peana de
terracota
Atps. de
lucerna o
terracota
TOTAL
NO DECORADA
0
0
0
0
0
0
0
0
4
4
BARNIZ
Barniz rojizo
0
0
0
0
0
0
2
0
0
2
RELIEVE
0
0
0
0
0
2
0
1
0
3
TOTAL
0
0
0
0
0
2
2
1
0
9
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
398
- Cerámica no de corada
Se registraron 4 atípicos de lucerna o terracota, siendo esto s elemen tos diagnóstic os de cerámica
histórica. Los tratamiento s en ambas superficies son de BJC (4) con coloraci ones de la gama d e
los marrones (1) y de los blanquecino s (3), con cocciones oxidant es (4), desgrasantes
inapreciables (4) y groso r de las pa redes de tipo f ino (1) y muy f ino (3).
-Cerámica decora da
Contamos con 5 f rag mentos de cerámica a torno y molde decorad a con barniz rojizo (2) y en
relieve (3).
Decoración en relieve
Es la primera especie decorativa en número, estando presente en 3 fragmento s: 2 discos de lucerna
y 1 peana de terracota. El tratamien to de las superficies es exclusiv amente de BJC en todas las
piezas ( 3), siendo de igual m odo l a colo ración blanquecin a exclusiva en ambas superficies en
todos los fragmentos. Los f uegos identificados son únicamen te oxidantes ( 3), los desgrasante s
son inapreciables (3 ) y el espesor de las paredes es de tipo m uy fino ( 2 ) y grueso (1). Entre los
motivos decorativos enc ont ramos d ecoración en relieve con motivos indeterminado s sobre disco s
de lucerna (Fig. 8.300, n º 2100 y 2102- 2) y en una p eana de terracota (Fig. 8.300, nº 878 ) con un
diámetro cal culado de 10,4 cm.
Decoración con barniz
Esta espec ie está r epresent ada por 2 picos de lucernas. El tratamiento de las superficies externas
e interna s es de BJC tanto al exterior como al in terior (2). La cocción es oxidante en ambos
fragmentos; los desgrasante s son i napr eciables ( 2) y el gr osor de las paredes es de tipo m uy fino
(2). La colo ración de las superficies tanto al exterior como al interior es de la gama de los
blanquecinos ( 2), apreciánd ose en ambas piezas la aplicación de barn iz rojo. Entre las formas de
recipientes id entificables e ncontramos luce rnas de volutas del siglo I a. C. (Fig. 8.300, nº 2210 y
2252).
Figura 8.300. C erámica hist órica de la UE 2 del Sector Orienta l: lucernas y terracotas.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
399
MATER IAL PROTOHIS TÓRICO
CERÁMICA
Se cuenta exclusivamen te con un fragmento ce rámico a mano con un peso de 28 gr. Es una base
plano-convexa con un d iámetro de 6 cm caracter ística de la II Edad del Hierro. Presen ta
tratamientos de BJC y coloración d e la ga ma d e los marrones en amb as super fi cies; la cocción es
reductora, el desgrasa nte muy grueso y el espesor de las paredes muy grueso (F ig. 8.302, nº 2084).
MATER IAL PREHISTÓ RICO
Entre el mate rial adscri to a esta cr onología con tamos con un t otal de 12 piezas ent re cerámica e
industria líti ca tallada (Tabl a 8.97 ).
CERÁMICA
La su ma d e cerá mica p rehistórica en este n ivel es de 1 1 fragmentos con un peso de 431 gr (Tab la
8.99 ).
Tabla 8.99.
-Cerámica no decorada
De esta espec ie contamo s con 10 fragmentos, que se reparten e ntre 9 bordes y 1 carena.
Los bordes de este conjunto presentan labios redondeado s (4), redondeado-apunt ados ( 3),
redondeados ligeramente engrosados (1) y apun tados (1) . Las direcciones son ent rantes ( 4),
salientes (3), rectas ( 1) y entrantes ( 1) e ignotas (1). Los diámetros calculados a partir de l os
bordes y bases permiten reconocer r ecip ientes de m ed iano (1) y gran tamaño (5) con diámetros
hasta de 39 cm, siendo indeterminad os en 3 de los fragmentos . El tratamiento de las superficie s
externas es de BC (7) y MB C (3) y en las superficies in ternas present an tratamient os de BJ C (4) ,
BC (4) y MBC (2); las colo raciones en las superfici es externas son mayoritar iamente de la gama
de l os marrones ( 5) sobre l os negros ( 5) mientras que al interior pred ominan las tonalidade s
negruzcas (8) sobre las marrones (2). Los fuegos son únicam ente reductores (10) y los
desgrasantes apreciab les son muy gruesos (3), medios (3), gruesos (3) y muy f inos (1), con
espesor de pa redes de tipo muy grueso (3), medio (4) y grueso ( 3).
Entre las form as de vasijas que pode mos dis tinguir en esta UE en contramos 3 cuen cos
hemisférico s (F ig. 8.301, nº 2923; Fig, 8.302, nº 2922, 2213) y 1 cazuela carenada con agu jero de
suspensión (F ig. 8.301, nº 2 919).
CUEVA DE LOS POSTES
SECTOR ORIENTAL
UE 2
CERÁMICA PREHISTÓRICA
Perfil Completo
Bordes
Arranques
cuello-galbo
Carenas
Bases
Atípicos
TOTAL
NO DECORADA
0
9
0
1
0
0
10
DECORADA
Inc+Imp
0
0
0
0
0
1
1
TOTAL
0
9
0
1
0
1
11
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
400
Figura 8.301. C erámica pre histórica de la UE 2 de l Sector O riental.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL
492
Figura 8.386. Fotogra fía de l perfil oeste de la UE 3 del Sondeo Inicial d el Sector Hueco Eulogio. Imagen de H
Collado.
Figura 8.385. Fotogr afía del perfil oeste de la UE 3 del Sondeo I nicial del Sector Hueco Eulogio. He cho a partir
de las fotog ráficas cedidas por H. Collad o.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATE RIAL
493
Figura 8.387. Fotografía de detalle del per fil oes te del Sondeo Inicial del Sec tor Hueco Eulo gio con la deli mitación de UU EE y subniveles. Montaje cedido por
el director H. Col lado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL
494
Figuras 8.388, 8.389 y 8.390. Fotogra fías de detalle del material arqueológico hallado en la UE 3 y subnive les de l
Sondeo Inicial de l Sector H ueco Eulogio. Apo rtadas po r H. Collado.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATE RIAL
495
Figuras 8.391. Planimetr ía de la U E 3 y subnivel es 1 a 5 del Sondeo Inicial del Sec tor Hueco Eulogio donde se observa la dis tribución del material arqu eológico. E laborado
a partir de lo s dibujos de ca mpo; las cota s de cada subn ivel están repres entadas por una leyenda de colores y h an sido extraíd as a partir de dibujos de la exc avación .
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL
496
ESTUD IO DEL MATE RIAL
En esta UE 3 (incluyéndos e t odos sus subniveles) se contabiliz aron 50 piezas. Entre estos restos
hallados tenemos cerám ica prehistórica, indust ria lítica tallada, ósea, elemento s ornamenta les,
cultuales, var ios como, crecientes, y atípicos sin decorac ión . Además , se hallaron restos óseos
humanos de gran div ersidad y en gran cant idad junto con ca rbones, ocre, fauna (m esof auna y
microfauna ) y un eje mplar de malacof auna marina (Ta bla 8.135 ).
Tabla 8.135.
CERÁMICA
Contamos con un total de 9 fragmen tos de cerámica prehistórica co n un peso tota l de 106 gr
(Tabla 8.136 ).
Tabla 8.136.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR HUECO EULO GIO
SONDEO INICIAL
UE 3
MATER IAL RECU PERADO
MATER IAL PREHISTÓ RICO
22 (44%)
Cerámica
9 (18 %)
Industria líti ca tallada
5 (10 %)
Industria ósea
2 (4 %)
Industria orna mental
4 (8 %)
Elementos cul tuales
1 (2 %)
Varios (cre cientes)
1 (2 %)
ATÍPICOS SIN D ECORA CIÓN
27 (54%)
OTROS
1 (2%)
Restos óseos hu manos
PRESEN CIA
Fauna (Mesof auna y microf auna)
PRESEN CIA
Malacofaun a marina
1 (2%)
Carbón
PRESEN CIA
Ocre
PRESEN CIA
TOTAL
50 (100%)
CUEVA DE LOS POSTES
SECTOR HUECO EULOGIO
SONDEO INICIAL
UE 3
CERÁMICA PREHISTÓRICA
Perfil Completo
Bordes
Arranques
cuello-galbo
Carenas
Asas
Mamelones
Bases
Atípicos
TOTAL
NO
DECORADA
0
6
0
1
0
0
0
0
7
ALMAGRA
0
0
0
0
0
0
0
2
2
TOTAL
0
6
0
1
0
0
0
2
9
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL
497
-Cerámica no decorada
Los 7 fragmen tos (Tabla 8.136) correspond ientes a esta esp ecie cerámic a se reparten entre: 6
bordes y 1 car ena (Fig. 8.3 92, nº 2862 ).
Los bordes presentan lab ios en su mayoría se miplanos (3), s eguidos de p lanos (1), redonde ado-
apuntados (1) y apuntados (1); las direc ciones son entr antes ( 4) e indeterminada s (2). El d iámetro
no ha podi do ca lcularse en 5 de los fragmentos de bor de, determin ándose exclusivamen te la
presencia de una vasi ja de tamaño medio con un diá metro de 12,2 cm. Los tratami ent os de l as
superficies externas son en su mayoría de BC ( 4) junto con los de MBC ( 3); en las superficies
internas en cam bio, se ob servan tratamientos d e MB C (3), BC ( 3) y BJC (1). Los frag mentos
muestran cocc iones predomin antes de tipo mixto d e nervio de cocc ión (3) seguid as de las
reductoras (2), oxidante s ( 1) y cocciones mixt as d e tipo alternan te (1). Los desgrasantes son e n
su mayoría medios (3), se guidos de l os muy gruesos (2), muy finos ( 1) y finos (1). P resenta n
espesores de las paredes medios (4), finos (2) y gruesos ( 1). En las superfi cies externas
predominan l as tonalidades de la gama de los negros (3) sobre la de los marrones (3) mientras que
en l as internas, prevalece n las tonalidades de la gama de los marrones (4) sobre la gama de lo s
negros (3).
Entre las f ormas de los recipientes y vasijas determ inables contamo s con 1 posib le vasija de ¾ de
esfera sin cue llo (Fig. 8.392 , nº 1025).
Figura 8.392. C erámica pre histórica de la UE 3 de l Sondeo Inicia l del Sector Hue co Eulogio.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL
498
-Cerámica de corada
Sólo se r ecuperaron 2 ejemplare s de atípicos pertenecientes a cerámica con d ecoración a l a
almagra.
Los tratam ientos de ambas superficies de los frag mentos son exclus ivamente de M BC (2), co n
cocción mixta de nervio de cocción ( 2), desg rasantes de tipo medio (2) y grosores de paredes
finos (2). La tonalidad del pigment o está presente en ambas superf icies, s iendo est e burdeos (1) y
anaranjado (1). S e aprecian huellas de fuego en la supe rficie externa d e uno de lo s fragmento s.
INDUSTRIA L ÍTICA TALL ADA (Tabla 8.137 )
En esta UE contamo s con 5 ítems con un peso total de 7 gr, pud iendo consu ltarse l as dimens iones
de las piezas en la Tabla 8. 138.
Tabla 8.137.
Todas las piezas corresponden a mate rial selecto. Los 4 útiles son geomét ricos. El pr imero de
ellos (Fig. 8.393, nº 37 ) es un trape cio, completo, presenta la base m enor r eto cada mediante
retoque di recto, simple, continuo y margina l y la ma teria prima es e l sílex de tonalid ad
blanquecina. El resto de geométricos presentan características similares: s on trap ecios, completos
y re alizados sobre mate ria p rima de sílex de co lor g risáceo, sin presenci a de retoque en alguna d e
sus bases (Fig. 8.393 , nº 50 , 51 y 53 ).
El resto del material lo inte gra un fragme nto mesial de hoja con retoqu e bilateral de uso. La pieza
muestra "p átina de siega" en las zonas sup erior e inferi or del lado izquierdo y en la zona sup erior
de su lado der echo. Está rea lizada sobre s ílex de colora ción grisácea (Fig. 8.393, nº 43 ).
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR HU ECO EULO GIO
SONDEO UN ICIAL
UE 3
INDUST RIA LÍTICA TALLADA
MATER IAL SELEC TO
5
Útiles
4
H. Ret.
1
TOTAL
5
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL
499
Tabla 8.138.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR HU ECO EULO GIO
SONDEO INICIAL
UE 3
DIMENSIONE S DE IND USTR IA LÍTICA TA LLADA
Nº PIEZA
LONG ITUD (MM)
ANCHURA (M M)
ESPESOR (MM)
37
18
12,5
4
50
19
12
3
51
23
11
3
53
24
11
3
43
25
12
3
Figura 8.393. I ndustria lítica ta llada de la UE 3 de l Sondeo Inic ial del Secto r Hueco Eulo gio.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MAT ERIAL
500
INDUSTRIA Ó SEA
De esta UE pro ceden 2 piezas, cuy o peso alcan za los 5 gr.
La pr imera de ellas es un fragmento mesial de po sible punzón, desco nociéndose el hu eso
empleado y la especie a la que pertenecía. La secc ión es circular y se encuentra bien pulimentado ,
pudiendo obs ervarse sob re su superfic ie posib les marcas de roedores o puede tratarse de cierto
deterioro óseo. Conserva unas dimensiones de 2,4 cm d e long itud, 0,5 cm de anchu ra y 0,5 c m d e
espesor (Fig. 8.394, nº 33 ).
La segunda es un fragmen to distal de punzón r ealiza do sobre un metápodo a nimal de especie
indeterminad a. Presenta la base de la articulació n modificada, siendo est a de form a plana; la
sección de la pie za es cuadrangular y se encuen tra bien pulimentada, pudiendo apreci arse estría s
de es te pro ceso. T iene unas dimensiones conse rvadas de 5,4 cm de longitud, 0,8 cm de anchura y
0,6 cm de espe sor (Fig. 8.394, nº 7 ).
Figura 8.394. I ndustria óse a de la UE 3 del Son deo Inicial de l Sector Hueco Eulo gio.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
507
ESTUD IO DEL MATE RIAL
Sólo se cuenta con 9 fragmentos de cerá mica, entre la que hay fragment os de vasijas
protohistóri cas y prehistó ricas.
Tabla 8.143.
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR HUECO EULO GIO
AMPLIAC IÓN
UE 0 ó NIVEL SU PERFI CAL
MATER IAL RECU PERADO
MATER IAL PROTOHIS TÓRICO
1
Cerámica
1
MATER IAL PREHISTÓ RICO
3
Cerámica
3
ATÍPICOS SIN D ECORA CIÓN
5
OTROS
Restos óseos hu manos
PRESEN CIA
TOTAL
9 (100%)
Figura 8.402. Fotog rafía de la UE 0 de la Ampliac ión del Sector Hueco Eulogio. Imagen cedid a
por H. Collad o.
CAPÍTULO 8. E STUDIO DE L MATERIAL
508
MATER IAL PROTOHIS TÓRICO
CERÁMICA
Perteneciente a este momento tenemos, con seguridad, 1 f ragmento de posible copa con pie
indicado (Fig. 8.403, nº 1147) de 8,8 cm de diámetro en el pie, r ealizada a mano. Su peso alcanz a
los 109 gr. Es de BJC en ambas su perficies, desgrasante grueso, con n ervio d e cocción y de
espesor grue so. El color es marrón al exterior y al in terior.
MATER IAL PREHISTÓ RICO
CERÁMICA
En total se recuperaron 3 fr agmentos con un peso de 39 gr (Tabla 8.144 ).
Tabla 8.144.
- Cerámica no decorada
Esta especi e cerámica cu enta con 2 fragmen tos de borde.
Los bordes de este conju nto present an labios semiplanos (1) y redondeado s (1), siendo las
direcciones salientes (1 ) e indete rminadas (1). Estas piezas presen tan tratamientos en amba s
superficies de BC (2) . Los fuego s de tipo mixto de nervio de cocción ( 1) y alternante (1), siendo
los desg rasantes gruesos (1) y medios (1); las paredes tienen espesores gruesos (1) y medios (1).
En las superficies externas e internas predominan las tonalidad es de la gama de los marrones (1 )
sobre las de los negros (1).
No ha s ido posible det erminar las formas de los recipientes y vasijas debid o al escaso tamañ o
conservado de los fragment os.
-Cerámica de corada
Únicamente contam os c on 1 f ragment o de atíp ico con decoración impresa. Los trata mientos de
ambas superficies son de BC, con cocción reductora y con desgrasan tes y espesor de las paredes
de tipo fino. Ambas superficies presentan coloracion es de t onal idad g r i sácea, perteneciendo a la
gama de los negro s. La de coración en es te fragmen to consiste en dos pequeña s punt uacione s
impresas en su superfic ie externa (Fig. 8.404, nº 11 52).
CUEVA D E LOS POSTE S
SECTOR HUECO EULO GIO
AMPLIAC IÓN
UE 0 ó NIVEL SU PERFI CIAL
CERÁ MICA PREHISTÓ RICA
Perfil Completo
Bordes
Arranques cuello-
galbo
Carenas
Asas
Mamelones
Bases
Atípicos
TOTAL
NO
DECORADA
0
2
0
0
0
0
0
0
2
IMPRESA
0
0
0
0
0
0
0
1
1
TOTAL
0
2
0
0
0
0
0
1
3
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