El diseño arquitectonico como medida de calidad: Postfolio
Abstract
Ante la confusión en los criterios de establecer una valoración objetiva de las cosas, Tomás Maldonado introduce un análisis del concepto de calidad en que plantea cuestiones como la posibilidad de una matemática cuantificación generalizada de las cualidades, el debate entre determinismo y relatividad de los valores y el concepto de «cualidad dinámica» como posibilidad de englobar los conceptos de tolerancia y objetividad.
Full text
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EL DISEÑO ARQUITECTONICO COMO
MEDIDA DE CALIDAD
Tomás Maldonado
An e
la
con usión
en
los c i e ios de es ablece una alo ación obje i-
a
de
las cosas, Tomás Maldonado in oduce
un
análisis del concep o
de
calidad
en
que plan ea cues iones como
la
posibilidad de una ma e-
má ica cuan i icación gene alizada de las cualidades, el deba e en e
de e minismo y ela i idad de los alo es y el concep o de «cualidad
dinámica» como posibilidad de engloba los concep os
de
ole ancia y
obje i idad.
Calidad, ¿de qué es amos hablando? Pe o
la
e sa ilidad
de
las palab as iene un
En mi opinión, en los úl imos iempos odos
-yo
incluido- hemos u ilizado la noción de
calidad con demasiada lige eza. Su uso indis-
c iminado, y po qué no deci lo su abuso, ha
con ibuido a hace pelig osamen e e sá il su
signi icado.
Cie amen e, las palab as, como sabemos, es-
án siemp e sob e un plano semán ico un po-
co a la de i a. Un hecho que, lingüís icamen e
hablando, puede se co ec o. La ambigüedad
y la poli alencia de las palab as que
se
pone de
mani ies o en los enómenos
de
sinonimia,
polisemia y homonimia ga an izan
la
dinámica
del lenguaje e incluso
su
c ea i idad.
lími e de e minado a pa i del cual, a
un
paso,
las consecuencias son dignas de ene se en
cuen a. Es o ocu e cuando
se
le
asigmc a una
misma palab a el papel de «palab a cla e» en
un, cada ez mayo , núme o de diálogos de la
na u alezas más a iadas. Es e plan eamien o
es álido pa a el caso especí ico de la palab a
calidad cuando es u ilizada como comodín de
dise aciones cuyos ámbi os de e e encia,
de hecho, ienen escaso (o ningún) pun o en
común.
En es a si uación
se
es á obligado a acla acio-
nes a i iciales y a e dade as ins ucciones
sob e
el
uso de la palab a calidad. Lo que i e-
mediablemen e nos lle a, que iéndolo o no, a
-XCII-
ASTRAGALO, 04 (1996)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1996.i04.15
P o eso de la Hochschule ü Ges al ung de Ulm (RFA), Royal College o A s de
Lond es, P ince on (EEUU), Uni e sidad de Bolonia. Ha sido di ec o de la Re is a
Casabella.
una incon olable p oli e ación de opiniones
sob e la palab a calidad.
C eo opo uno, y al ez ú il, ahonda en es e,
al ez demasiado con uso, uni e so de opi-
niones sob e la calidad. La en ación puede
se imos de ayuda pa a ob ene
un
mayo
conocimien o semán ico y, e en ualmen e,
un
mayo igo lógico en la mane a de a on a el
a gumen o. Con es a inalidad quisie a docu-
men a a con inuación, ecu iendo a ejemplos
conc e os, algunos de los usos más ecuen es
de la noción de calidad. Se a a de ases
hechas, algunas muy banales, omadas de li-
b os y de diálogos co idianos.
1)
Una cualidad
de
la leche es se nu ien e, a
condición de que sea leche de calidad.
2) Una de las cualidades del ace o de al o
eno de ca bono es la du eza. La du eza es
9) Gio anni y En ica ienen los dos una indu-
dable calidad mo al. En ica iene mayo es
cualidades in elec uales.
10)
En
el
d ama de Shakespea e, desde el p i-
me momen o, son e iden es las cualidades
nega i as de Polonio.
11)
La calidad de las in aes uc u as públicas
de se icio.
12)
El
discu so sob e la calidad del ambien e
se une con el de la calidad de la ida.
13)
Se a a de un p oduc o que es á po deba-
jo de los alo es es ánda de calidad es able-
cidos po la CEE. Di ícilmen e pod á supe a
las p uebas de calidad.
14)
A las la ado as AEG les han econocido
la ma ca de calidad.
15)
En
la iloso ía de la calidad máxima,
como complemen o a
su
signi icado gene a-
lizado, se puede habla ambién -según Al-
una de las ca ac e ís icas del ace o de cali- be o Galgano-- de
un
amplio signi icado de
93
dad.
3)
En
el
es au an e la comida e a
de
p ime a
calidad. Sin emba go, la calidad del ino e a
escasa. Es e hecho nos ha so p endido en
un
es au an e de calidad.
4) La al a de inición mejo a la calidad de la
imagen ele isi a.
5)
El
edi icio del Banco de Hong Kong de
No man Fos e es
un
ejemplo de la al a cali-
dad ecnológica alcanzada en la edi icación.
6)
Es a imp eso a láse es de óp ima cualidad,
lo
que se e po la calidad
de
las imágenes
que ep oduce.
7) En es a sala de concie os de cáma a se
escucha sólo música de calidad.
8)
En e odas las his o ias de Bo ges,
Tlon
Uqba , O bis Te ius
es, al ez, la de mayo
calidad na a i a.
calidad: calidad en las p es aciones de la
emp esa, calidad del abajo de cada pe sona
den o de la emp esa, calidad de la o ganiza-
ción, calidad de la imagen de la emp esa en el
me cado y en el ex e io , calidad del pues o de
abajo, calidad de las elaciones pe sonales.
Obje i idad
y
juicio de alo
En es e lis ado se documen an algunos de los
signi icados que, en la ac ualidad,
se
a ibu-
yen a la palab a cualidad. Como
se
in uye,
pe enecen a ámbi os de e e encia muy di e -
sos. Pocos, como e emos, co esponden a la
de inición de cualidad sis emá icamen e a a-
da po A is ó eles en
el
O ganon.
Me pa ece
necesa io de ene me
un
momen o a examina
es a de inición. A pesa de que en la his o-
ia del pensamien o occiden al ha habido di e-
-XCIII-
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en es modos de in e p e a la, me a en u o a
esumi la, al ez con alguna limi ación,
en
los siguien es é minos:
Cualidad es
la
p o-
piedad, capacidad, condición o o ma dis in-
i a de algunas cosas o pe sonas.
Es la
poió es
de A is ó eles que Cice ón, so-
b e las no as del ilóso o g iego, aduci á en
la ín como
qua/i as.
Pa a deci lo de modo
esumido, cualidad es, en es a e sión, odo lo
que esponde a la p egun a
poi os?,
es deci
qualis?
No cabe duda de que esponde a una
p egun a que como es a
se
di ige a indi idua-
liza una iden idad
-¿qué
muje ?, ¿qué á bol?,
¿qué
lib o?-
es lo mismo que de ini la
(o
las) cualidades, en sen ido a is o élico,
de
cual-
quie cosa o pe sona. La muje es mo ena y
delgada; el á bol es ondoso; la mesa es blan-
ca. La cualidad es po an o la uen e de la
de e minación, es deci , aquello que pe mi e la
a ibución de una iden idad.
A is ó eles, en la in e p e ación sob e la cua-
lidad
-una
de sus diez ca ego ías- dis ingue
cua o ni eles di e en es:
1)
cualidad como
p opiedad (posesión inmu able o disposición
mu able); 2) cualidad como capacidad
(o
incapacidad);
3)
cualidad como condición,
es ado o modo (a ección); 4) cualidad como
o ma y igu a. Es sob e el e ce apa ado
donde, desde siemp e, se han p esen ado las
mayo es di icul ades.
Y,
de es e hecho, como
sos ienen los es udiosos de A is ó eles, es
esponsable no sólo la palab a a ección (del
la ín
ad ec io:
condición, es ado, in luencia,
imp esión), que es una aducción demasiado
ap oximada de las palab as g iegas
pá hos
(aquello que se e idencia) y
pá hé
(es ado
pasi o), sino ambién la exis encia de una
cie a ambigüedad en el ex o de A is ó eles.
A deci e dad, la c í ica de ambigüedad, es
más, la al a de igo concep ual a más allá
de es a pa icula in e p e ación de la cuali-
dad. En algunos au o es la c í ica a ec a has-
a, incluso, odas las diez ca ego ías. Son a-
mosas las i ónicas obse aciones de Kan ,
aquellas desp ecia i as
de
J.S. Mill
y,
sob e
odo, aquellas, un poco despiadadas, del his-
o iado de la lógica P andl.
En cualquie caso, la idea a is o élica
de
cua-
lidad es cla amen e sus ancial y deja poco
(o ningún) espacio a alo aciones subje i as.
Cualidad es odo aquello que ca ac e iza eal-
men e las cosas p escindiendo de nues o jui-
cio sob e ellas. Es así como se explica la e-
sis encia
de
A is ó eles a econoce cualidad
au ónoma, po ejemplo, a las o mas de com-
po amien o mo al. Con a ian es y ma ices
di e sos, la acepción sus ancialis a de la cuali-
dad es a á p esen e du an e odo el Medioe o.
Dan e la u ilizó en es e sen ido, poniendo ade-
más un pa icula acen o sob e la na u aleza
ma e ial
de
las a ibuciones y de las p opieda-
des. Igual sucede en Boccaccio y Pe a ca. Pe-
o en ambos, como ad ie e Tommaseo, exis e
al
mismo iempo una cla a endencia, si bien
ímida e incipien e, a a ibui a la palab a cua-
lidad indudables conno aciones subje i as.
Vol iendo a los quince ejemplos a iba ci a-
dos, jun o a aquellos que pe manecen ieles a
la acepción a is o élica exis en o os, la eno -
me mayo ía, que es án muy lejanos. Exis e
un
modo adicalmen e opues o de en ende la
palab a cualidad. Aquí, la de inición álida
pod ía se la siguien e:
Cualidad es un juicio
de
alo sob e alguna cosa o pe sona.
-XCIV-
ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672
Se a a de
un
signi icado bas an e ecien e,
digamos «mode no» . En la e imología i alia-
na, al designación apa ece, c eo que po p i-
me a ez, en los inicios del siglo XVII, en las
exp esiones como «p ime a cualidad» y «de
calidad». En es e pun o, la e imología no
ayuda más po que se en a en un campo en el
que el uso de la palab a cualidad se dis ancia
ue emen e del adicional, ab iéndose a un
as o abanico de signi icados de odo ipo.
Aludo al campo de los juicios de alo .
Aquí, como es ácil in ui , odo esul a más
di ícil po que el a gumen o que hace e e en-
cia a los juicios de alo -sob e odo a pa i
de la
C í ica del juicio
de
Kan -
es uno de
los más discu idos en e los ilóso os. Habla
de calidad como juicio de alo nos lle a ne-
cesa iamen e a de enemos sob e los aspec os
que lo undamen an, en e ellos, los juicios
es é icos, é icos y eligiosos. Pe o ambién los
juicios uncionales, es deci , aquellos juicios
que suponen una uel a a alo es de inalidad
(Zweckmiissigkei )
y u ilidad
(Nü zlichkei ).
Cuando in en amos es ablece lo que exis e de
absolu o o de ela i o en ales juicios nos
encon amos súbi amen e en uel os en la con-
o e sia, oda ía ac ual, sob e las in enciones
de Kan de econcilia
la
obje i idad y subje-
i idad de nues os juicios.
El ema, ob iamen e, iene aíces an iguas.
Dejando a un lado su unión
di ec a
con la
cues ión de la cualidad, el análisis ilosó ico
sob e el alo , conocido mode namen e como
axiología
(del g iego
áxios:
álido, digno de
es ima) iene una his o ia econocida. Encon-
amos los nomb es de A is ó eles, Pla ón, los
es oicos, los epicú eos, de Tommaso, Hegel,
Lo ze, Nie zsche
y,
en nues o siglo, E. on
Ha mann, B en ano, Schele ,
N.
Ha mann,
Simmel, Dewey y an os o os. Es e amplio
pa imonio eó ico sob e el alo es enido
en
debida cuen a pa a el es udio del paso de una
cualidad en endida, p e alen emen e como
de e minación (a ibu o, ca ac e ís ica, pecu-
lia idad, p opiedad e c.), a una cualidad que
su ge de (o que se iden i ica con) un juicio de
alo .
A lo la go de es e p oceso, como ya hemos
is o, Kan ha sido el máximo ep esen an e.
De modo ambién ele an e, Hegel a on a la
cues ión. De hecho, en iquece (y adensa) el
análisis de la cualidad. Po
un
lado pe manece
iel a la adición a is o élica:
<<La
cualidad es
más bien una p opiedad
( omehmlich Eigens-
cha )
sólo en cuan o que en una elación
ex e na se mues a como de e minación inma-
nen e
(inmanen e Bes immung)». Po o a
pa e hace posible una subje i ación de la
alo ación cuali a i a:
«En el
jui
cio cuali a i-
o, el p edicado e
s(.
. .) aquello que es uni e -
sal, y es es o lo que cons i uye la o ma del
juicio, como una de e minada cualidad del
suje o
(als eine bes imm e Quali a des
Subjek s),
que apa ece como con enido
».
Relación calidad-can idad
No es menos impo an e su con ibución al
p oblema de la elación calidad-can idad.
Pa a Hegel, e omando a ios emas escolás i-
co-a is o élicos, can idad y cualidad no son
dos ealidades a a a sepa adamen e. Cada
p oceso de c ecimien o cuan i a i o, supe ado
un lími e c í ico, se in e umpe b uscamen e y
sucede lo que llama, no po casualidad, un
-
XCV
-
95
96
«sal o de cualidad» o un «sal o cuali a i o»
(ein quali a i e Sp ung
).
Pa a ilus a lo elige
el ejemplo de la p oc eación. Después del p o-
ceso de ges ación, el nacimien o del niño y su
p ime desa ollo es, pa a Hegel, un «sal o
cuali a i o». Pe o a eso
se
pod ía añadi am-
bién el úl imo espi o, es deci , la mue e.
En es a isión, la idea de cualidad no a li-
gada a algo inmu able, sino más bien a los
momen os (o ni eles) de un p oceso. De es os
momen os cuali a i os podemos da , según
nues o pun o de is a, un juicio «posi i o» (el
nacimien o) o «nega i o» (la mue e). No es
necesa io eco da que la in e p e ación so-
b e la cual se sos iene oda la dialéc ica hege-
liana ha sido in encionadamen e e omada
po Engels en su ace camien o dialéc ico a las
ciencias na u ales, el llamado ma e ialismo
dialéc ico.
La a gumen ación ela i a a los pun os de
unión en e calidad y can idad iene ambién
un papel impo an e en el desa ollo de la
ciencia con empo ánea. En biología el «sal o
cuali a i o», ya desde hace iempo, no se de i-
ne como el esul ado de
un
p oceso lineal de
causalidad que a de la can idad a la cualidad
y ice e sa. El neoda winismo, po ejemplo,
nos ha enseñado a pensa en los sal os cuali a-
i os de la e olución en é minos bas an e
di e sos. Con iene ambién eco da que en el
desa ollo más ecien e de la neu ología exis-
e la endencia a da p io idad a los aspec os
cuali a i os sob e aquellos cuan i a i os. De
hecho, en el es ado ac ual de los conocimien-
os, los in es igado es se inclinan a pensa
que, en las edes neu onales de nues o ce e-
b o, a di e encia de lo que sucede en las
« edes neu onales» de los o denado es, los
p ocesos deben se es udiados en é minos
p e alen emen e cuali a i os.
Calidad pe cep i a
En el campo de la psicología de la pe cepción,
a pa i
de
las con ibuciones p ecu so as de
Ch . on Eh en els,
se
ab e el camino pa a una
e isión de los aspec os cuali a i os (Ges al -
quali ii en ) en el es udio
de
los p ocesos pe -
cep i os. La eo ía de la Ges al desa olla p e-
cisamen e es os p opósi os en con on ación
al ace camien o mecanicis a del siglo
XIX
y al
conduc ismo.
Fal a e aho a en qué medida el ad enimien-
o
de
las écnicas de p oducción digi al de
imágenes ha esqueb ajado la idea de la cali-
dad como
se
ha plan eado eó icamen e en el
ámbi o
de
la pe cepción po pa e del ges al-
ismo. En la eidomá ica, la nue a disciplina
que es udia las imágenes sin e izadas c eadas
po los o denado es, el ema
de
la calidad es
deba ido, sino exclusi amen e es segu o que
de modo p e alen e, en unción del mayo
(o
meno ) some imien o a la e dad, es deci , del
mayo
(o
meno ) «e ec o de e dad» que el
p oduc o digi al puede p opo ciona . No ca-
sualmen e, en la alo ación de los esul ados
cuali a i os de es e ipo de imágenes se ecu-
e
al
concep o de idelidad ( ideli y ) que, en
elec ónica, es cla amen e insepa able de los
concep os de esolución y de inición. Con al
p opósi o se puede deci , gene alizando, que
cuan o más al a es la idelidad de una imagen
digi al medida en é minos
de
esolución y
de inición, mayo es su alidez como e e en-
cia,
y,
po o a pa e, cuan o mayo sea es e
-XCVI-
ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672
pa áme o, mayo se á la calidad a ibuida a la
imagen.
Es e hecho, en
la
p ác ica, signi ica un no able
cambio en el modo de ace ca se al ema de la
calidad pe cep i a. De la idea que iene la
Ges al de la calidad, en endida como la p o-
piedad de las imágenes, eniendo en cuen a las
amosas 8 leyes (o ac o es) de la Ges al-
heo ie, de au o-o ganiza se y au o- egula se,
se pasa, aho a, a la de la eidé ica que a o ece
una idea de calidad
en
unción, sob e odo, de
la « e acidad» de la ep esen ación. En de i-
ni i a, de
la
calidad como juicio de la seme-
janza de la imagen con
el
obje o ep esen ado.
En con on ación a es e plan eamien o, los
ges al is as pod ían saca a eluci la acusa-
ción de « ealismo ingenuo». Un hecho que
desde una cie a óp ica (es deci , desde la óp i-
ca
ges al ís ica) es ace ado. Pa a los in o má-
icos que abajan en el campo de las imáge-
nes sin e izadas, el p oblema iene una impo -
ancia secunda ia. A pesa de que hagan nego-
cio, al ez sin se conscien es de las e inadas
he amien as desc ip i as de la Ges al , és os
no compa en la obsesión de los de enso es de
las eo ías de la Ges al
(y
de o os) de de-
mos a , siemp e y de cualqui
e
modo, la na u-
aleza engañosa de cada expe iencia pe cep i-
a. Es más, no esconden su desp eocupación
al espec o.
Se in uye el po qué: Su debe no es es udia
la na u aleza de los enómenos pe cep i os,
sino p oduci imágenes sin é icas. Imágenes
-a ención al
hecho-
cada ez más « ealis as».
No hay que so p ende se, po an o, de que la
ac i ud suya no sea de p eocupación po la
p esun a (o eal) al a de ga an ía de los enó-
menos de la pe cepción, sino una p agmá ica
( al ez demasiado incondicional) acep ación
de una o al c edibilidad en ellos.
La calidad como juicio de e acidad
Conside ando odo es o, el debe de es os ex-
pe os consis e en implan a écnicamen e un
p oceso encaminado a alcanza la máxima
semejanza en e el mundo a ep esen a y el
mundo ep esen ado. En el desa ollo de es e
obje i o, po o a pa e, de na u aleza ípica-
men e ins umen al y ma emá ica, no exis e
mucho espacio pa a dudas (o ince idumb es)
sob e la elación que anscu e en e ep e-
sen an e y ep esen ado. Y menos oda ía so-
b e
la
disposición on ológica de odo aquello
que se ep esen a.
Es aquí donde a lo a un aspec o nada desp e-
ciable. Me e ie o al ema de la calidad en el
campo de la ep esen ación de las a es igu-
a i as. También en es e campo a pa i del
Renacimien o se ab e camino, al menos de
modo implíci o, a la idea de
la
calidad como
juicio de e acidad.
Me adelan o a acla a que con ello no p e en-
do apoya la esis, a deci e dad bas an e sen-
sa a, de que la e osimili ud se haya con e i-
do, a pa i del Renacimien o, en el «único»
c i e io pa a alo a la calidad de una ob a
de a e. Me limi o a pone de mani ies o el
hecho, a
mi
pa ece indiscu ible
-al
menos
según el sen ido común - , de que la llegada
de la pe spec i a na u al es un paso e olucio-
na io en el camino hacia una cada ez mayo
e osimili ud en la ep esen ación del mundo.
Sob e es e pa icula , como se sabe, algunos
p es igiosos his o iado es del a e han e igi-
-XCVII
-
97
98
do conside ables objeciones. Sin emba go, su
análisis se de iene, en p ime luga , sob e la
pe spec i a como momen o c ucial en la e o-
lución de las a es igu a i as. Una ap oxima-
ción muy ace ada. Sin emba go, ol idan (o
in a alo an) que la pe spec i a, más allá de
su signi icado «a ís ico», iene o o signi ica-
do que sob epasa el ámbi o in e p e a i o
especí ico de la his o ia del a e.
Un
signi i-
cado que en cinco siglos ha alcanzado cada
ez una mayo au onomía. Me e ie o a la
pe spec i a en endida como un es adio muy
inno ado en la his o ia de las écnicas de
ec eación isual de la ealidad.
No exis e ninguna duda de que, con la pe spec-
i a, se inicia una ase cuan o menos dinámica
y ecunda en el desa ollo de es as écnicas.
Desde en onces, la in luencia de la pe spec i a
se ha p olongado con el iempo has a llega a
nues os días. De hecho oda ía hoy, y al ez
más que nunca, el sis ema pe spec i o, en odas
sus posibles a ian es, es á en la base de cada
ec eación isual has a el pun o de que las imá-
genes gene adas po el o denado , con
su
no a-
ble alo cognosci i o, apa ecen como la me a
del desa ollo iniciado con la pe spec i a del
Renacimien o. Los mismos expe os
en
diseño
g á ico po o denado econocen es a deuda.
Fo zando un poco las cosas, se puede incluso
a i ma que el o den geomé ico, como unda-
men o de la pe spec i a del Renacimien o, es
una especie de an eceden e del algo i mo, el
o den ma emá ico y lógico que di ige hoy la
p oducción de imágenes sin e izadas. Y es
ambién el an eceden e de su calidad.
Cie amen e la ci cuns ancia es muy compleja
y no es posible a on a la en es e momen o.
(Pa a una in e p e ación más p o unda sob e
el a gumen o, ecomiendo la lec u a de
mi
lib o Real y i ual.)
Reduccionismo
mecánico-de e minis a
En ma emá ica, la idea de una cualidad inde-
pendien e de la can idad la encon amos en la
opología. De hecho, en es a ama de la geo-
me ía, a di e encia de la geome ía unda-
men ada en el concep o de dis ancia (geome-
ía mé ica), la can idad
no
iene un papel
de e minan e. Aunque, como se ha dicho y ha
des acado Hilbe , la opología algeb aica eli-
mina de es e asun o pa e de su p e ensión de
absolu o. La idea de cualidad es ambién im-
po an e en las mode nas eo ías ma emá icas
que es udian los p ocesos mo ogené icos
( eo ía de las ca ás o es, eo ía de los seg-
men os, eo ía de las es uc u as disipado as,
eo ía del caos, e c.).
Na u almen e, en la base del ema que es amos
a ando encon amos ambién la con o e sia
sob e la posibilidad o no de
un
ma ema ismo
gene alizado de las cualidades, o, lo que es lo
mismo,
de
su ep esen ación cuan i a i a.
El
obje o de la dispu a no es, en es e caso, la di e-
encia en e calidad y can idad. En e una cua-
lidad que, po su na u aleza, se escapa del cál-
culo o la medida y una can idad que, como
indica su p opio nomb e, es odo cálculo y
medida. Tampoco se a a
de
sabe , como en el
pensamien o de Hegel, de qué mane a de
una
dinámica cuan i a i a b o e una «nue a» cuali-
dad, es deci , en qué modo
se
e i ica el no o-
io «sal o cuali a i o». Aquí se a a, más que
nada, de alo a si son plausibles (y acep ables)
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ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672
los modelos de ma ema ismo que ienden a
educi al máximo (e incluso a hace desapa e-
ce ) el ámbi o de los obje os no cuan i icables,
el ámbi o p ecisamen e de una cualidad que se
esis e a cualquie ace camien o cuan i a i o.
Recien emen e, escol ado po Holde , M. Mon-
dado i ha azado los lími es de es a p e en-
sión. Ha de inido los casos en los que es o es
acep able. Se a a de casos en los que es amos
en g ado de da una «demos ación de que las
cualidades apo adas po
la
expe iencia ad-
mi en una ep esen ación numé ica». Y aña-
de: «Un ma ema ismo sa is ac o io implica
mucho más: que se encuen en las cualidades
jus as pa a un ma ema ismo». Es deci : cuali-
dades capaces de esponde , de acue do con
Resche , a p egun as no «ine ables», sino
«ap opiadas» y «legí imas».
Po o a pa e, ambos e lexionan en elación
con los exponen es de la « eacción omán ica
con a el lenguaje cuan i a i o». Es os ol i-
dan que «la c eación -a pa i del siglo
XVII-
de
un lenguaje cuan i a i o, no en sus-
i ución, sino como añadido
al
lenguaje
co ien e, con ibuye ue emen e a ac ecen-
a nues as opo unidades, has a incluso el
compo amien o de los acon ecimien os co-
ien es de la ida».
El p oblema de las cualidades álidas (o me-
nos álidas) pa a la cuan i icación in oduce
de lleno algunas g andes cues iones de la ilo-
so ía de la ciencia, pa icula men e de las su -
gidas a comienzos del siglo XIX, como es el
caso del hipe - educionismo mecánico-de e -
minis a de Laplace. De modo des acado, La-
place, como Leibniz un siglo an es, había p o-
pues o la de e minación de una in eligencia
sob ehumana
--el
amoso démone ' al que
alude Laplace- capaz de conoce , explica y
p e ee odo, absolu amen e odo. «Rien ne
se ai ince ain pou elle», dice Laplace.
Es impensable, po an o, que una cualidad, no
impo a cuál, pueda sus ae se de su omnis-
ciencia y su ci cui o de e elaciones minucio-
sas sob e el es ado del mundo. En el pasado,
en el p esen e, en el u u o. Pe o de ás de la
icción de una in eligencia absolu a --en la
p ác ica una especie de ojo
de
Dios-exis e la
hipó esis de un dominio absolu o del de e mi-
nismo. En nues o siglo, muchos de los unda-
do es de la mecánica cuán ica en ísica, con su
eo ía de la inde e minación, de la comple-
men a iedad y de lo comple i o, con ibuyen a
pone en duda la legi imidad de es e dominio.
La cues ión del inde e minismo
La cues ión del inde e minismo o, al menos,
de los lími es del de e minismo, es á p esen-
e en la me á o a de Poppe , ci ada an as e-
ces, sob e las nubes y los elojes (
clouds
and
clocks). Según el sen ido común, las nubes
se ían un ejemplo de inde e minismo y de
imp e isión. Los elojes, en cambio, de de e -
minismo y de p e isión. Las nubes pe enecen
a la es e a de la cualidad, los elojes, no po
casualidad ins umen os de medida del iem-
po, a la es e a de la can idad.
Muchos ísicos, en una in e p e ación bas an e
mi igado a de la eo ía new oniana, han man-
enido en el pasado que « odas las nubes son
elojes, incluso la más i egula de las nubes».
Poppe , di igiéndose explíci amen e al Pei ce
de Scien i ic Me aphysics, a i ma que, has a
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lOO
un
cie o g ado, « odos los elojes son nubes»,
o,
mejo , que «exis en solamen e nubes, si bien
és as nubes ienen
un
g ado de nubosidad
muy di e so». Na u almen e, o as me á o as,
simila es a la de Poppe , se han u ilizado con
el in de hace inú il (o debili a ) una con a-
posición absolu a en e la calidad (inde e mi-
nable) y la can idad (de e minable). Los bió-
logos, pa a los que es e ema es pa icula -
men e ce cano, han acuñado o as me á o as.
Po ejemplo: «lo o ui o y
lo
necesa io» (Mo-
nod), «el humo y el c is al» (A lan).
En
un
ámbi o de e lexión sob e la calidad
bas an e lejano del de la iloso ía de la cien-
cia, pe o no po es e mo i o sin in e és, se
coloca Lila,
un
lib o de na a i a ilosó ica (o
si se p e ie e de iloso ía na a i a), una mez-
cla de icción-no icción. Su au o , el no ea-
me icano R.M. Pi sig, desa olla, en boca de
uno de los pe sonajes (Fed o), aquello que
llama una me a ísica de
la
calidad. Según sus
explíci as decla aciones, una eo ía de la
«calidad cen ada sob e el alo y des incu-
lada de la sus ancia» (a alue-cen e ed
Me haphysics
o
Quali y
is
no ied o subs-
ance). Pe o, como odos aquellos que a on-
an los p oblemas elacionados a la calidad
como alo , ha debido en en a se
---como
ha
sido siemp e una obligación, sob e odo a
pa i de
Kan -
con el p oblema de la ela i i-
dad de los alo es. A la búsqueda de una so-
lución, el no elis a in oduce el concep o de
«cualidad dinámica», que con apone a el de
«cualidad es á ica».
Le cues a
un
poco a i ma , en
un
ex o de es e
ipo, la cohe encia in e na de los a gumen os
expues os. La exigencia
(y
los ínculos) de la
ama na a i a
no
acili an es e debe . De
hecho, muy a menudo, la co ien e lógica del
con enido eó ico esul a al e ado po alo es
ajenos al mismo. Es a ha sido siemp e la debi-
lidad (¿o la ue za?) del Bildungs oman. En
La mon aña mágica
de
Thomas Mann, po
ejemplo, los pe sonajes Se emb ini y Naph a
se
ex ienden en a duas medi aciones sob e la
ida y sob e el mundo, pe o son demasiado
huidizos e inde inidos pa a pe mi i
un
azo-
nado juicio sob e
su
alo de la e dad.
Algo pa ecido ocu e con Lila. A pesa de que
en
la
no ela de Pi sig, a di e encia de la
de
Mann,
los
plan eamien os eó icos de los pe -
sonajes se con igu an casi como e dade os y
p opios ensayos in e calados en un cue po
na a i o, no son su icien emen e indepen-
dien es a la in luencia, que a eces pe mi e
equí ocos, del con ex o en
el
que o man pa -
e.
No
se sabe, en pocas palab as, con qué ca-
ego ías juzga los.
Si
nos ace camos a ellos
examinándolos sólo como ase e aciones ilo-
só icas,
se
a iesga a no ene debidamen e en
cuen a que ales ase e aciones ienen un
papel, y
no
p ecisamen e casual, en el in e io
del cue po na a i o que desa ollan. En de i-
ni i a, una unción p e alen emen e li e a ia.
La p ueba de ello es que
no
pod ían se sepa-
ados sin comp ome e la unidad (y
el
sen ido)
de la ob a. Pe o
se
puede ende al sen ido
opues o: conside a los sólo desde la isión
li e a ia, descuidando
el
in e és que pudie an
ene como ase e aciones ilosó icas. Es o
hace pa icula men e a duo, po nues a pa e,
un
e en ual juicio sob e la me a ísica de la
cualidad eo izada po Pi sig (¿o de su pe so-
naje Fed o?).
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