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El diseño arquitectonico como medida de calidad: Postfolio

Maldonado, Tomás

Abstract

Ante la confusión en los criterios de establecer una valoración objetiva de las cosas, Tomás Maldonado introduce un análisis del concepto de calidad en que plantea cuestiones como la posibilidad de una matemática cuantificación generalizada de las cualidades, el debate entre determinismo y relatividad de los valores y el concepto de «cualidad dinámica» como posibilidad de englobar los conceptos de tolerancia y objetividad.

Full text

92 EL DISEÑO ARQUITECTONICO COMO MEDIDA DE CALIDAD Tomás Maldonado An e la con usión en los c i e ios de es ablece una alo ación obje i- a de las cosas, Tomás Maldonado in oduce un análisis del concep o de calidad en que plan ea cues iones como la posibilidad de una ma e- má ica cuan i icación gene alizada de las cualidades, el deba e en e de e minismo y ela i idad de los alo es y el concep o de «cualidad dinámica» como posibilidad de engloba los concep os de ole ancia y obje i idad. Calidad, ¿de qué es amos hablando? Pe o la e sa ilidad de las palab as iene un En mi opinión, en los úl imos iempos odos -yo incluido- hemos u ilizado la noción de calidad con demasiada lige eza. Su uso indis- c iminado, y po qué no deci lo su abuso, ha con ibuido a hace pelig osamen e e sá il su signi icado. Cie amen e, las palab as, como sabemos, es- án siemp e sob e un plano semán ico un po- co a la de i a. Un hecho que, lingüís icamen e hablando, puede se co ec o. La ambigüedad y la poli alencia de las palab as que se pone de mani ies o en los enómenos de sinonimia, polisemia y homonimia ga an izan la dinámica del lenguaje e incluso su c ea i idad. lími e de e minado a pa i del cual, a un paso, las consecuencias son dignas de ene se en cuen a. Es o ocu e cuando se le asigmc a una misma palab a el papel de «palab a cla e» en un, cada ez mayo , núme o de diálogos de la na u alezas más a iadas. Es e plan eamien o es álido pa a el caso especí ico de la palab a calidad cuando es u ilizada como comodín de dise aciones cuyos ámbi os de e e encia, de hecho, ienen escaso (o ningún) pun o en común. En es a si uación se es á obligado a acla acio- nes a i iciales y a e dade as ins ucciones sob e el uso de la palab a calidad. Lo que i e- mediablemen e nos lle a, que iéndolo o no, a -XCII- ASTRAGALO, 04 (1996) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1996.i04.15 P o eso de la Hochschule ü Ges al ung de Ulm (RFA), Royal College o A s de Lond es, P ince on (EEUU), Uni e sidad de Bolonia. Ha sido di ec o de la Re is a Casabella. una incon olable p oli e ación de opiniones sob e la palab a calidad. C eo opo uno, y al ez ú il, ahonda en es e, al ez demasiado con uso, uni e so de opi- niones sob e la calidad. La en ación puede se imos de ayuda pa a ob ene un mayo conocimien o semán ico y, e en ualmen e, un mayo igo lógico en la mane a de a on a el a gumen o. Con es a inalidad quisie a docu- men a a con inuación, ecu iendo a ejemplos conc e os, algunos de los usos más ecuen es de la noción de calidad. Se a a de ases hechas, algunas muy banales, omadas de li- b os y de diálogos co idianos. 1) Una cualidad de la leche es se nu ien e, a condición de que sea leche de calidad. 2) Una de las cualidades del ace o de al o eno de ca bono es la du eza. La du eza es 9) Gio anni y En ica ienen los dos una indu- dable calidad mo al. En ica iene mayo es cualidades in elec uales. 10) En el d ama de Shakespea e, desde el p i- me momen o, son e iden es las cualidades nega i as de Polonio. 11) La calidad de las in aes uc u as públicas de se icio. 12) El discu so sob e la calidad del ambien e se une con el de la calidad de la ida. 13) Se a a de un p oduc o que es á po deba- jo de los alo es es ánda de calidad es able- cidos po la CEE. Di ícilmen e pod á supe a las p uebas de calidad. 14) A las la ado as AEG les han econocido la ma ca de calidad. 15) En la iloso ía de la calidad máxima, como complemen o a su signi icado gene a- lizado, se puede habla ambién -según Al- una de las ca ac e ís icas del ace o de cali- be o Galgano-- de un amplio signi icado de 93 dad. 3) En el es au an e la comida e a de p ime a calidad. Sin emba go, la calidad del ino e a escasa. Es e hecho nos ha so p endido en un es au an e de calidad. 4) La al a de inición mejo a la calidad de la imagen ele isi a. 5) El edi icio del Banco de Hong Kong de No man Fos e es un ejemplo de la al a cali- dad ecnológica alcanzada en la edi icación. 6) Es a imp eso a láse es de óp ima cualidad, lo que se e po la calidad de las imágenes que ep oduce. 7) En es a sala de concie os de cáma a se escucha sólo música de calidad. 8) En e odas las his o ias de Bo ges, Tlon Uqba , O bis Te ius es, al ez, la de mayo calidad na a i a. calidad: calidad en las p es aciones de la emp esa, calidad del abajo de cada pe sona den o de la emp esa, calidad de la o ganiza- ción, calidad de la imagen de la emp esa en el me cado y en el ex e io , calidad del pues o de abajo, calidad de las elaciones pe sonales. Obje i idad y juicio de alo En es e lis ado se documen an algunos de los signi icados que, en la ac ualidad, se a ibu- yen a la palab a cualidad. Como se in uye, pe enecen a ámbi os de e e encia muy di e - sos. Pocos, como e emos, co esponden a la de inición de cualidad sis emá icamen e a a- da po A is ó eles en el O ganon. Me pa ece necesa io de ene me un momen o a examina es a de inición. A pesa de que en la his o- ia del pensamien o occiden al ha habido di e- -XCIII- 94 en es modos de in e p e a la, me a en u o a esumi la, al ez con alguna limi ación, en los siguien es é minos: Cualidad es la p o- piedad, capacidad, condición o o ma dis in- i a de algunas cosas o pe sonas. Es la poió es de A is ó eles que Cice ón, so- b e las no as del ilóso o g iego, aduci á en la ín como qua/i as. Pa a deci lo de modo esumido, cualidad es, en es a e sión, odo lo que esponde a la p egun a poi os?, es deci qualis? No cabe duda de que esponde a una p egun a que como es a se di ige a indi idua- liza una iden idad -¿qué muje ?, ¿qué á bol?, ¿qué lib o?- es lo mismo que de ini la (o las) cualidades, en sen ido a is o élico, de cual- quie cosa o pe sona. La muje es mo ena y delgada; el á bol es ondoso; la mesa es blan- ca. La cualidad es po an o la uen e de la de e minación, es deci , aquello que pe mi e la a ibución de una iden idad. A is ó eles, en la in e p e ación sob e la cua- lidad -una de sus diez ca ego ías- dis ingue cua o ni eles di e en es: 1) cualidad como p opiedad (posesión inmu able o disposición mu able); 2) cualidad como capacidad (o incapacidad); 3) cualidad como condición, es ado o modo (a ección); 4) cualidad como o ma y igu a. Es sob e el e ce apa ado donde, desde siemp e, se han p esen ado las mayo es di icul ades. Y, de es e hecho, como sos ienen los es udiosos de A is ó eles, es esponsable no sólo la palab a a ección (del la ín ad ec io: condición, es ado, in luencia, imp esión), que es una aducción demasiado ap oximada de las palab as g iegas pá hos (aquello que se e idencia) y pá hé (es ado pasi o), sino ambién la exis encia de una cie a ambigüedad en el ex o de A is ó eles. A deci e dad, la c í ica de ambigüedad, es más, la al a de igo concep ual a más allá de es a pa icula in e p e ación de la cuali- dad. En algunos au o es la c í ica a ec a has- a, incluso, odas las diez ca ego ías. Son a- mosas las i ónicas obse aciones de Kan , aquellas desp ecia i as de J.S. Mill y, sob e odo, aquellas, un poco despiadadas, del his- o iado de la lógica P andl. En cualquie caso, la idea a is o élica de cua- lidad es cla amen e sus ancial y deja poco (o ningún) espacio a alo aciones subje i as. Cualidad es odo aquello que ca ac e iza eal- men e las cosas p escindiendo de nues o jui- cio sob e ellas. Es así como se explica la e- sis encia de A is ó eles a econoce cualidad au ónoma, po ejemplo, a las o mas de com- po amien o mo al. Con a ian es y ma ices di e sos, la acepción sus ancialis a de la cuali- dad es a á p esen e du an e odo el Medioe o. Dan e la u ilizó en es e sen ido, poniendo ade- más un pa icula acen o sob e la na u aleza ma e ial de las a ibuciones y de las p opieda- des. Igual sucede en Boccaccio y Pe a ca. Pe- o en ambos, como ad ie e Tommaseo, exis e al mismo iempo una cla a endencia, si bien ímida e incipien e, a a ibui a la palab a cua- lidad indudables conno aciones subje i as. Vol iendo a los quince ejemplos a iba ci a- dos, jun o a aquellos que pe manecen ieles a la acepción a is o élica exis en o os, la eno - me mayo ía, que es án muy lejanos. Exis e un modo adicalmen e opues o de en ende la palab a cualidad. Aquí, la de inición álida pod ía se la siguien e: Cualidad es un juicio de alo sob e alguna cosa o pe sona. -XCIV- ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672 Se a a de un signi icado bas an e ecien e, digamos «mode no» . En la e imología i alia- na, al designación apa ece, c eo que po p i- me a ez, en los inicios del siglo XVII, en las exp esiones como «p ime a cualidad» y «de calidad». En es e pun o, la e imología no ayuda más po que se en a en un campo en el que el uso de la palab a cualidad se dis ancia ue emen e del adicional, ab iéndose a un as o abanico de signi icados de odo ipo. Aludo al campo de los juicios de alo . Aquí, como es ácil in ui , odo esul a más di ícil po que el a gumen o que hace e e en- cia a los juicios de alo -sob e odo a pa i de la C í ica del juicio de Kan - es uno de los más discu idos en e los ilóso os. Habla de calidad como juicio de alo nos lle a ne- cesa iamen e a de enemos sob e los aspec os que lo undamen an, en e ellos, los juicios es é icos, é icos y eligiosos. Pe o ambién los juicios uncionales, es deci , aquellos juicios que suponen una uel a a alo es de inalidad (Zweckmiissigkei ) y u ilidad (Nü zlichkei ). Cuando in en amos es ablece lo que exis e de absolu o o de ela i o en ales juicios nos encon amos súbi amen e en uel os en la con- o e sia, oda ía ac ual, sob e las in enciones de Kan de econcilia la obje i idad y subje- i idad de nues os juicios. El ema, ob iamen e, iene aíces an iguas. Dejando a un lado su unión di ec a con la cues ión de la cualidad, el análisis ilosó ico sob e el alo , conocido mode namen e como axiología (del g iego áxios: álido, digno de es ima) iene una his o ia econocida. Encon- amos los nomb es de A is ó eles, Pla ón, los es oicos, los epicú eos, de Tommaso, Hegel, Lo ze, Nie zsche y, en nues o siglo, E. on Ha mann, B en ano, Schele , N. Ha mann, Simmel, Dewey y an os o os. Es e amplio pa imonio eó ico sob e el alo es enido en debida cuen a pa a el es udio del paso de una cualidad en endida, p e alen emen e como de e minación (a ibu o, ca ac e ís ica, pecu- lia idad, p opiedad e c.), a una cualidad que su ge de (o que se iden i ica con) un juicio de alo . A lo la go de es e p oceso, como ya hemos is o, Kan ha sido el máximo ep esen an e. De modo ambién ele an e, Hegel a on a la cues ión. De hecho, en iquece (y adensa) el análisis de la cualidad. Po un lado pe manece iel a la adición a is o élica: <<La cualidad es más bien una p opiedad ( omehmlich Eigens- cha ) sólo en cuan o que en una elación ex e na se mues a como de e minación inma- nen e (inmanen e Bes immung)». Po o a pa e hace posible una subje i ación de la alo ación cuali a i a: «En el jui cio cuali a i- o, el p edicado e s(. . .) aquello que es uni e - sal, y es es o lo que cons i uye la o ma del juicio, como una de e minada cualidad del suje o (als eine bes imm e Quali a des Subjek s), que apa ece como con enido ». Relación calidad-can idad No es menos impo an e su con ibución al p oblema de la elación calidad-can idad. Pa a Hegel, e omando a ios emas escolás i- co-a is o élicos, can idad y cualidad no son dos ealidades a a a sepa adamen e. Cada p oceso de c ecimien o cuan i a i o, supe ado un lími e c í ico, se in e umpe b uscamen e y sucede lo que llama, no po casualidad, un - XCV - 95 96 «sal o de cualidad» o un «sal o cuali a i o» (ein quali a i e Sp ung ). Pa a ilus a lo elige el ejemplo de la p oc eación. Después del p o- ceso de ges ación, el nacimien o del niño y su p ime desa ollo es, pa a Hegel, un «sal o cuali a i o». Pe o a eso se pod ía añadi am- bién el úl imo espi o, es deci , la mue e. En es a isión, la idea de cualidad no a li- gada a algo inmu able, sino más bien a los momen os (o ni eles) de un p oceso. De es os momen os cuali a i os podemos da , según nues o pun o de is a, un juicio «posi i o» (el nacimien o) o «nega i o» (la mue e). No es necesa io eco da que la in e p e ación so- b e la cual se sos iene oda la dialéc ica hege- liana ha sido in encionadamen e e omada po Engels en su ace camien o dialéc ico a las ciencias na u ales, el llamado ma e ialismo dialéc ico. La a gumen ación ela i a a los pun os de unión en e calidad y can idad iene ambién un papel impo an e en el desa ollo de la ciencia con empo ánea. En biología el «sal o cuali a i o», ya desde hace iempo, no se de i- ne como el esul ado de un p oceso lineal de causalidad que a de la can idad a la cualidad y ice e sa. El neoda winismo, po ejemplo, nos ha enseñado a pensa en los sal os cuali a- i os de la e olución en é minos bas an e di e sos. Con iene ambién eco da que en el desa ollo más ecien e de la neu ología exis- e la endencia a da p io idad a los aspec os cuali a i os sob e aquellos cuan i a i os. De hecho, en el es ado ac ual de los conocimien- os, los in es igado es se inclinan a pensa que, en las edes neu onales de nues o ce e- b o, a di e encia de lo que sucede en las « edes neu onales» de los o denado es, los p ocesos deben se es udiados en é minos p e alen emen e cuali a i os. Calidad pe cep i a En el campo de la psicología de la pe cepción, a pa i de las con ibuciones p ecu so as de Ch . on Eh en els, se ab e el camino pa a una e isión de los aspec os cuali a i os (Ges al - quali ii en ) en el es udio de los p ocesos pe - cep i os. La eo ía de la Ges al desa olla p e- cisamen e es os p opósi os en con on ación al ace camien o mecanicis a del siglo XIX y al conduc ismo. Fal a e aho a en qué medida el ad enimien- o de las écnicas de p oducción digi al de imágenes ha esqueb ajado la idea de la cali- dad como se ha plan eado eó icamen e en el ámbi o de la pe cepción po pa e del ges al- ismo. En la eidomá ica, la nue a disciplina que es udia las imágenes sin e izadas c eadas po los o denado es, el ema de la calidad es deba ido, sino exclusi amen e es segu o que de modo p e alen e, en unción del mayo (o meno ) some imien o a la e dad, es deci , del mayo (o meno ) «e ec o de e dad» que el p oduc o digi al puede p opo ciona . No ca- sualmen e, en la alo ación de los esul ados cuali a i os de es e ipo de imágenes se ecu- e al concep o de idelidad ( ideli y ) que, en elec ónica, es cla amen e insepa able de los concep os de esolución y de inición. Con al p opósi o se puede deci , gene alizando, que cuan o más al a es la idelidad de una imagen digi al medida en é minos de esolución y de inición, mayo es su alidez como e e en- cia, y, po o a pa e, cuan o mayo sea es e -XCVI- ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672 pa áme o, mayo se á la calidad a ibuida a la imagen. Es e hecho, en la p ác ica, signi ica un no able cambio en el modo de ace ca se al ema de la calidad pe cep i a. De la idea que iene la Ges al de la calidad, en endida como la p o- piedad de las imágenes, eniendo en cuen a las amosas 8 leyes (o ac o es) de la Ges al- heo ie, de au o-o ganiza se y au o- egula se, se pasa, aho a, a la de la eidé ica que a o ece una idea de calidad en unción, sob e odo, de la « e acidad» de la ep esen ación. En de i- ni i a, de la calidad como juicio de la seme- janza de la imagen con el obje o ep esen ado. En con on ación a es e plan eamien o, los ges al is as pod ían saca a eluci la acusa- ción de « ealismo ingenuo». Un hecho que desde una cie a óp ica (es deci , desde la óp i- ca ges al ís ica) es ace ado. Pa a los in o má- icos que abajan en el campo de las imáge- nes sin e izadas, el p oblema iene una impo - ancia secunda ia. A pesa de que hagan nego- cio, al ez sin se conscien es de las e inadas he amien as desc ip i as de la Ges al , és os no compa en la obsesión de los de enso es de las eo ías de la Ges al (y de o os) de de- mos a , siemp e y de cualqui e modo, la na u- aleza engañosa de cada expe iencia pe cep i- a. Es más, no esconden su desp eocupación al espec o. Se in uye el po qué: Su debe no es es udia la na u aleza de los enómenos pe cep i os, sino p oduci imágenes sin é icas. Imágenes -a ención al hecho- cada ez más « ealis as». No hay que so p ende se, po an o, de que la ac i ud suya no sea de p eocupación po la p esun a (o eal) al a de ga an ía de los enó- menos de la pe cepción, sino una p agmá ica ( al ez demasiado incondicional) acep ación de una o al c edibilidad en ellos. La calidad como juicio de e acidad Conside ando odo es o, el debe de es os ex- pe os consis e en implan a écnicamen e un p oceso encaminado a alcanza la máxima semejanza en e el mundo a ep esen a y el mundo ep esen ado. En el desa ollo de es e obje i o, po o a pa e, de na u aleza ípica- men e ins umen al y ma emá ica, no exis e mucho espacio pa a dudas (o ince idumb es) sob e la elación que anscu e en e ep e- sen an e y ep esen ado. Y menos oda ía so- b e la disposición on ológica de odo aquello que se ep esen a. Es aquí donde a lo a un aspec o nada desp e- ciable. Me e ie o al ema de la calidad en el campo de la ep esen ación de las a es igu- a i as. También en es e campo a pa i del Renacimien o se ab e camino, al menos de modo implíci o, a la idea de la calidad como juicio de e acidad. Me adelan o a acla a que con ello no p e en- do apoya la esis, a deci e dad bas an e sen- sa a, de que la e osimili ud se haya con e i- do, a pa i del Renacimien o, en el «único» c i e io pa a alo a la calidad de una ob a de a e. Me limi o a pone de mani ies o el hecho, a mi pa ece indiscu ible -al menos según el sen ido común - , de que la llegada de la pe spec i a na u al es un paso e olucio- na io en el camino hacia una cada ez mayo e osimili ud en la ep esen ación del mundo. Sob e es e pa icula , como se sabe, algunos p es igiosos his o iado es del a e han e igi- -XCVII - 97 98 do conside ables objeciones. Sin emba go, su análisis se de iene, en p ime luga , sob e la pe spec i a como momen o c ucial en la e o- lución de las a es igu a i as. Una ap oxima- ción muy ace ada. Sin emba go, ol idan (o in a alo an) que la pe spec i a, más allá de su signi icado «a ís ico», iene o o signi ica- do que sob epasa el ámbi o in e p e a i o especí ico de la his o ia del a e. Un signi i- cado que en cinco siglos ha alcanzado cada ez una mayo au onomía. Me e ie o a la pe spec i a en endida como un es adio muy inno ado en la his o ia de las écnicas de ec eación isual de la ealidad. No exis e ninguna duda de que, con la pe spec- i a, se inicia una ase cuan o menos dinámica y ecunda en el desa ollo de es as écnicas. Desde en onces, la in luencia de la pe spec i a se ha p olongado con el iempo has a llega a nues os días. De hecho oda ía hoy, y al ez más que nunca, el sis ema pe spec i o, en odas sus posibles a ian es, es á en la base de cada ec eación isual has a el pun o de que las imá- genes gene adas po el o denado , con su no a- ble alo cognosci i o, apa ecen como la me a del desa ollo iniciado con la pe spec i a del Renacimien o. Los mismos expe os en diseño g á ico po o denado econocen es a deuda. Fo zando un poco las cosas, se puede incluso a i ma que el o den geomé ico, como unda- men o de la pe spec i a del Renacimien o, es una especie de an eceden e del algo i mo, el o den ma emá ico y lógico que di ige hoy la p oducción de imágenes sin e izadas. Y es ambién el an eceden e de su calidad. Cie amen e la ci cuns ancia es muy compleja y no es posible a on a la en es e momen o. (Pa a una in e p e ación más p o unda sob e el a gumen o, ecomiendo la lec u a de mi lib o Real y i ual.) Reduccionismo mecánico-de e minis a En ma emá ica, la idea de una cualidad inde- pendien e de la can idad la encon amos en la opología. De hecho, en es a ama de la geo- me ía, a di e encia de la geome ía unda- men ada en el concep o de dis ancia (geome- ía mé ica), la can idad no iene un papel de e minan e. Aunque, como se ha dicho y ha des acado Hilbe , la opología algeb aica eli- mina de es e asun o pa e de su p e ensión de absolu o. La idea de cualidad es ambién im- po an e en las mode nas eo ías ma emá icas que es udian los p ocesos mo ogené icos ( eo ía de las ca ás o es, eo ía de los seg- men os, eo ía de las es uc u as disipado as, eo ía del caos, e c.). Na u almen e, en la base del ema que es amos a ando encon amos ambién la con o e sia sob e la posibilidad o no de un ma ema ismo gene alizado de las cualidades, o, lo que es lo mismo, de su ep esen ación cuan i a i a. El obje o de la dispu a no es, en es e caso, la di e- encia en e calidad y can idad. En e una cua- lidad que, po su na u aleza, se escapa del cál- culo o la medida y una can idad que, como indica su p opio nomb e, es odo cálculo y medida. Tampoco se a a de sabe , como en el pensamien o de Hegel, de qué mane a de una dinámica cuan i a i a b o e una «nue a» cuali- dad, es deci , en qué modo se e i ica el no o- io «sal o cuali a i o». Aquí se a a, más que nada, de alo a si son plausibles (y acep ables) - XCVIII - ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672 los modelos de ma ema ismo que ienden a educi al máximo (e incluso a hace desapa e- ce ) el ámbi o de los obje os no cuan i icables, el ámbi o p ecisamen e de una cualidad que se esis e a cualquie ace camien o cuan i a i o. Recien emen e, escol ado po Holde , M. Mon- dado i ha azado los lími es de es a p e en- sión. Ha de inido los casos en los que es o es acep able. Se a a de casos en los que es amos en g ado de da una «demos ación de que las cualidades apo adas po la expe iencia ad- mi en una ep esen ación numé ica». Y aña- de: «Un ma ema ismo sa is ac o io implica mucho más: que se encuen en las cualidades jus as pa a un ma ema ismo». Es deci : cuali- dades capaces de esponde , de acue do con Resche , a p egun as no «ine ables», sino «ap opiadas» y «legí imas». Po o a pa e, ambos e lexionan en elación con los exponen es de la « eacción omán ica con a el lenguaje cuan i a i o». Es os ol i- dan que «la c eación -a pa i del siglo XVII- de un lenguaje cuan i a i o, no en sus- i ución, sino como añadido al lenguaje co ien e, con ibuye ue emen e a ac ecen- a nues as opo unidades, has a incluso el compo amien o de los acon ecimien os co- ien es de la ida». El p oblema de las cualidades álidas (o me- nos álidas) pa a la cuan i icación in oduce de lleno algunas g andes cues iones de la ilo- so ía de la ciencia, pa icula men e de las su - gidas a comienzos del siglo XIX, como es el caso del hipe - educionismo mecánico-de e - minis a de Laplace. De modo des acado, La- place, como Leibniz un siglo an es, había p o- pues o la de e minación de una in eligencia sob ehumana --el amoso démone ' al que alude Laplace- capaz de conoce , explica y p e ee odo, absolu amen e odo. «Rien ne se ai ince ain pou elle», dice Laplace. Es impensable, po an o, que una cualidad, no impo a cuál, pueda sus ae se de su omnis- ciencia y su ci cui o de e elaciones minucio- sas sob e el es ado del mundo. En el pasado, en el p esen e, en el u u o. Pe o de ás de la icción de una in eligencia absolu a --en la p ác ica una especie de ojo de Dios-exis e la hipó esis de un dominio absolu o del de e mi- nismo. En nues o siglo, muchos de los unda- do es de la mecánica cuán ica en ísica, con su eo ía de la inde e minación, de la comple- men a iedad y de lo comple i o, con ibuyen a pone en duda la legi imidad de es e dominio. La cues ión del inde e minismo La cues ión del inde e minismo o, al menos, de los lími es del de e minismo, es á p esen- e en la me á o a de Poppe , ci ada an as e- ces, sob e las nubes y los elojes ( clouds and clocks). Según el sen ido común, las nubes se ían un ejemplo de inde e minismo y de imp e isión. Los elojes, en cambio, de de e - minismo y de p e isión. Las nubes pe enecen a la es e a de la cualidad, los elojes, no po casualidad ins umen os de medida del iem- po, a la es e a de la can idad. Muchos ísicos, en una in e p e ación bas an e mi igado a de la eo ía new oniana, han man- enido en el pasado que « odas las nubes son elojes, incluso la más i egula de las nubes». Poppe , di igiéndose explíci amen e al Pei ce de Scien i ic Me aphysics, a i ma que, has a - XCIX - 99 lOO un cie o g ado, « odos los elojes son nubes», o, mejo , que «exis en solamen e nubes, si bien és as nubes ienen un g ado de nubosidad muy di e so». Na u almen e, o as me á o as, simila es a la de Poppe , se han u ilizado con el in de hace inú il (o debili a ) una con a- posición absolu a en e la calidad (inde e mi- nable) y la can idad (de e minable). Los bió- logos, pa a los que es e ema es pa icula - men e ce cano, han acuñado o as me á o as. Po ejemplo: «lo o ui o y lo necesa io» (Mo- nod), «el humo y el c is al» (A lan). En un ámbi o de e lexión sob e la calidad bas an e lejano del de la iloso ía de la cien- cia, pe o no po es e mo i o sin in e és, se coloca Lila, un lib o de na a i a ilosó ica (o si se p e ie e de iloso ía na a i a), una mez- cla de icción-no icción. Su au o , el no ea- me icano R.M. Pi sig, desa olla, en boca de uno de los pe sonajes (Fed o), aquello que llama una me a ísica de la calidad. Según sus explíci as decla aciones, una eo ía de la «calidad cen ada sob e el alo y des incu- lada de la sus ancia» (a alue-cen e ed Me haphysics o Quali y is no ied o subs- ance). Pe o, como odos aquellos que a on- an los p oblemas elacionados a la calidad como alo , ha debido en en a se ---como ha sido siemp e una obligación, sob e odo a pa i de Kan - con el p oblema de la ela i i- dad de los alo es. A la búsqueda de una so- lución, el no elis a in oduce el concep o de «cualidad dinámica», que con apone a el de «cualidad es á ica». Le cues a un poco a i ma , en un ex o de es e ipo, la cohe encia in e na de los a gumen os expues os. La exigencia (y los ínculos) de la ama na a i a no acili an es e debe . De hecho, muy a menudo, la co ien e lógica del con enido eó ico esul a al e ado po alo es ajenos al mismo. Es a ha sido siemp e la debi- lidad (¿o la ue za?) del Bildungs oman. En La mon aña mágica de Thomas Mann, po ejemplo, los pe sonajes Se emb ini y Naph a se ex ienden en a duas medi aciones sob e la ida y sob e el mundo, pe o son demasiado huidizos e inde inidos pa a pe mi i un azo- nado juicio sob e su alo de la e dad. Algo pa ecido ocu e con Lila. A pesa de que en la no ela de Pi sig, a di e encia de la de Mann, los plan eamien os eó icos de los pe - sonajes se con igu an casi como e dade os y p opios ensayos in e calados en un cue po na a i o, no son su icien emen e indepen- dien es a la in luencia, que a eces pe mi e equí ocos, del con ex o en el que o man pa - e. No se sabe, en pocas palab as, con qué ca- ego ías juzga los. Si nos ace camos a ellos examinándolos sólo como ase e aciones ilo- só icas, se a iesga a no ene debidamen e en cuen a que ales ase e aciones ienen un papel, y no p ecisamen e casual, en el in e io del cue po na a i o que desa ollan. En de i- ni i a, una unción p e alen emen e li e a ia. La p ueba de ello es que no pod ían se sepa- ados sin comp ome e la unidad (y el sen ido) de la ob a. Pe o se puede ende al sen ido opues o: conside a los sólo desde la isión li e a ia, descuidando el in e és que pudie an ene como ase e aciones ilosó icas. Es o hace pa icula men e a duo, po nues a pa e, un e en ual juicio sob e la me a ísica de la cualidad eo izada po Pi sig (¿o de su pe so- naje Fed o?). -C- ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672