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El humor como estrategia didáctica

Núñez Domínguez, Trinidad; Loscertales Abril, Felicidad

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Andalucía Educativa 14 Andalucía Educativa Número 21 · Junio de 2000 Reportaje El humor es una cosa demasiado seria. Gómez Marín, 1994 El humor, el verdadero humor, se toma las cosas en serio. Garanto, 1983 El ingenio divertido, la broma, la amable pirueta del lenguaje y sus significados... todo ese importante contenido que se engloba bajo el concepto de sentido del humor, humor, humorismo... ha estado presente siempre en la conducta social, en la vida cotidiana; sin embargo, no ha sido objeto de interés científico hasta hace relativamente poco tiempo. El humor como estrategia didáctica ¿Qué podemos entender por humor?. El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (edición de 1991) señala que humor es una «manera graciosa o irónica de enjuicia las cosas» (el subrayado es nuestro). Siguiendo esta definición, podemos entenderlo como hacer un juicio de valor, valorar, dar una opinión, someter una cuestión a examen.... Esta dimensión crítica, agudamente intelectual, nos permite destacar que el humor no sólo «da color» a las emociones sino que también puede ilustrar y enriquecer las ideas, permitiendo que Trinidad Nuñez Domínguez y Felicidad Loscertales Abril (Universidad de Sevilla) se analice la realidad desde otras perspectivas: nos ayuda a reflexionar. Entendemos que el humor es una estrategia muy válida para captar la atención del alumnado, en la medida en que les provoca o incita a poner en marcha determinados mecanismos mentales necesarios para poder decodificar el mensaje. Exige, por tanto, una inversión de esfuerzo mental. El humor, con esa provocación reflexiva que conlleva, puede ser usado como «chispa» para suscitar el conflicto cognitivo necesario para que se produzca un aprendizaje significativo. Cuando el profesorado muestra que tiene sentido del humor, que puede reírse de sus propios errores o, simplemente, cuando lo utiliza como un recurso didáctico más (el humor gráfico, la tira cómica...) es percibido como más accesible por sus clientes. Posiblemente el profesorado que utiliza el HUMOR (que no la ironía, el sarcasmo o el ridículo) es mejor valorado en clase. Y esa retroalimentación que seguro recibe, ayudará a que se sienta mejor profesional y, casi con toda probabilidad, mejor persona.