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El progreso en el mundo clásico

Rodríguez Donís, Marcelino

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«FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 MARCELINO RODRÍGUEZ DONÍS EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO 1. La idea de p og eso en la agedia g iega. Aunque algunos au o es, an iguos y mode nos, niegan el alo de las ciencias y de las a es, son muchos más los que en en ellas el o igen del bienes a y de las comodidades de la ida del homb e. La de ensa de las ciencias y las a es no es algo nue o, sino que se emon a a la An igüedad. Ya Esquilo1 desc ibe cómo los homb es, po la mediación de P ome eo, salen de la ida bes ial y alcanzan el goce de la ci ilización y del conocimien o, que los con ie e de b u os i acionales en dioses. Se pod ía esumi bien su pensamien o en es a sen encia: « odas las a es las ienen los homb es po P ome eo». En An ígona, Só ocles2 enume an los log os de la écnica: la na egación, la ag icul u a, la caza, la doma de caballos, el lenguaje, la mo al, la medicina, la libe ad 1 ESQUILO, P ome eo, 449-505. 2 V . 332-371: «Muchas cosas asomb osas exis en y, con odo, nada más asomb oso que el homb e. El se di ige al o o lado del blanco ma con ayuda del empes uoso ien o, bajo las ugien es olas a anzando, y a la más pode osa de las diosas, a la impe ecede a e in a igable Tie a, abaja sin descanso, haciendo gi a los a ados año as año, al a a la con mulos. El homb e que es hábil da caza, en ol iéndolos con los lazos de sus edes, a la especie de los a u didos pája os, y a los ebaños de ag es es ie as, y a la amilia de los se es ma inos. Po sus mañas se apode a del animal del campo que a a a és de los mon es, y unce al yugo que odea la ce iz el caballo de espesas c ines, así como al incansable o o mon a az. Se enseñó a sí mismo el lenguaje y el alado pensamien o, así como las ci ilizadas mane as de compo a se, y ambién, ecundo en ecu sos, ap endió a esqui a los da dos de los desapacibles hielos y los de las llu ias inclemen es. Nada de lo po eni le encuen a al o de ecu sos. Sólo del Hades no end á escapa o ia. De en e medades que no enían emedio ya ha discu ido posibles e asiones. Poseyendo una habilidad supe io a lo que uno se puede imagina , la des eza pa a ingenia ecu sos, la encamina unas eces al mal, o as al bien. Se á un al o ca go en la ciudad, 2 EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO «FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 polí ica, e c. Eu ípides, pa ida io del p og eso écnico, en Palamedes, pone en boca del hé oe de ese nomb e el o igen y el signi icado de la esc i u a: «Yo solo hallé ecu sos con a el ol ido, y dis inguiendo consonan es y ocales en la sílaba in en é pa a los homb es el conocimien o de las le as esc i as, de modo que quien es á ausen e, allende el ma , pueda conoce pe ec amen e las cosas que ocu en en su pa ia, y el que se mue e pueda en su es amen o deci a sus hijos cuán os bienes iene, a in de que lo sepa su he ede o. Y las malas cosas que p oducen con ienda en e los homb es, la able a las de ine y no pe mi e deci alsedades». De mane a muy di e en e se exp esa Pla ón, según e emos al analiza los pasajes inales del Fed o, ace ca del papel de la esc i u a. En las Suplican es3 de Eu ípides, Teseo se opone a quien sos iene que los homb es poseen males en mayo can idad que bienes: «pe o yo man engo la opinión con a ia de que ienen más bienes que males. Si no uese así no es a íamos i os. Yo alabo al dios que nos des inó una ida lib e de la condición caó ica y e ina, al in undi nos en p ime luga la in eligencia y luego el lenguaje, mensaje o de los azonamien os, de modo que en endié amos la palab a; nos en egó el sus en o de los u os y a los u os las líquidas go as del cielo pa a alimen a al que nace de la ie a, pa a ega su ien e». Pa a conoce las uen es de ese pesimismo comba ido po Eu ípides, posiblemen e haya que emon a se a Hesíodo, que, en T abajos y días4, desc ibe la ida de los hé oes que « i en po o den de Zeus lejos de los homb es en los con ines de la ie a, sin dolo es, en las Islas A o unadas, jun o al Océano de co ien es p o undas, hé oes elices a los que el campo é il les p oduce u os que ge minan es eces al año, dulces como la miel, lejos de los inmo ales en e ellos eina C onos». Los homb es de la quin a gene ación (la del hie o), en cambio, «nunca du an e el día se e án lib es de a igas y mise ias ni deja án de consumi se du an e la noche, y los dioses les p ocu a án áspe as inquie udes... Zeus des ui á igualmen e es a es i pe de homb es de oz a iculada, cuando al nace sean de blancas sienes...la jus icia es a á en las ue zas de las manos y no exis i á pudo ... A los homb es mo ales sólo les queda án ama gos su imien os y ya no exis i á emedio pa a el mal». En el mi o de las edades, T abajos y días, Hesíodo cuen a cómo al p incipio «los dioses inmo ales que habi an en las mansiones olímpicas, c ea on una do ada es i pe de homb es mo ales. E an los iempos en los que C onos einaba en el cielo; i ían como dioses, con el co azón lib e de p eocupaciones, sin a iga ni mise ia, y no se ce nía sob e ellos la ejez mise able, sino que siemp e, con igual i alidad en pie nas espe ando las leyes de la ie a y la jus icia de los dioses que obliga po ju amen o. Des e ado sea aquel que, debido a su osadía, se da a lo que no es á bien. ¡Que no llegue a sen a se jun o a mi hoga ni pa icipe de mis pensamien os el que haga es o!». 3 V . 196-228. 4 174 y ss. EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO 3 «FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 y b azos, se ec eaban con ies as, ajenos a odo ipo de males. Mo ían como sumidos en un sueño; poseían oda clase de aleg ías y el campo é il p oducía espon áneamen e excelen es y abundan es u os. Con en os y anquilos al e naban sus aenas con nume osos delei es. E an icos en ebaños y en añables a los dioses biena en u ados». Después, cuando la ie a aplas ó es a aza, se con i ie on en di inidades meno es (daimones) y igilaban a los mo ales, a los que p o egían y les daban iquezas. En e los au o es de comedias, Fe éc a es (Ag ioi) y Eupolis (Aiges) abogaban, an es que los cínicos, po una ida na u al, ce cana a la de los animales. Esa descon ianza y pesimismo espec o de la cul u a y la ci ilización se halla ambién en algunos so is as, como An i on e, que epudia la legislación ci il y odas las a es, mien as que se mani ies a op imis a sob e la na u aleza y la ley na u al. La cul u a es pa a és os me o a i icio. No odos los so is as, sin emba go, echazan la idea de p og eso a pesa de econoce el alo de la ley na u al. Hipias, po ejemplo, alo a las a es y p esume de se maes o en muchas de ellas. Esa alo ación de las a es se emon a, en ealidad, a los a ados médicos, como el De p isca medicina o Sob e la die a, que pa en del supues o de que el es ado p imi i o de la humanidad, el e ino, es insos enible. La in eligencia, aplicada a la expe iencia, pe mi e da el paso de la ida bes ial a la ci ilizada. De ese modo, la c ea i idad humana es á abie a al in ini o y pe mi e la equipa ación del homb e con cie as o mas de di inidad; pues la mayo ía de los semidioses y hé oes lle an el nomb e de algún descub ido écnico: P ome eo, A enea, He es o, Palamedes, Hé cules, e c. También Anaxágo as sos enía que el homb e salió del es ado na u al median e la expe iencia, la memo ia, el sabe y la echné5. 2. Teo ía pla ónica sob e el p og eso. Una de las ideas sos enidas, en De la die a, es que «los homb es conocen lo que hacen, no lo que imi an»; con lo que pa ece que se adelan a al e um ipsum ac um de Vico: «Los homb es no saben que pueden obse a lo in isible po medio de lo isible, pues al usa écnicas semejan es la na u aleza humana no se dan cuen a de ello. La men e de los dioses, en e ec o, les enseñó a imi a los p ocesos de su p opia na u aleza, y conocen lo que hacen, pe o no conocen lo que imi an». El hace es, pues, la e dade a uen e del conocimien o. Pla ón mismo, en las Leyes6, dice que « ue on descubie as (las écnicas), unas po Dédalo, o as po O eo, o as po Palamedes, y las musicales po Ma sias y Olimpo, 5 ANAXÁGORAS, B21 b, DK. 6 667D. 4 EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO «FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 la li a po An ión, y muchos hallazgos más que o os ealiza on has a llega a sabios ecien es, como Epiménides». En el Poli ico7, en el Timeo8, en el C i ias9 y en las Leyes, III, abo da (Pla ón) el ema de las ca ás o es cósmicas. Según el ela o del Polí ico, la di inidad abandona pe iódicamen e el gobie no del cosmos10 y se p oducen muchas mu aciones; de modo que casi pe ecen odos los animales y los homb es. En esa nue a si uación, muy alejada de la mí ica y p o idencial edad de o o bajo el eino de C onos11, su gen la mise ia y la necesidad ex emas. Los animales se uel en más sal ajes y los homb es, desp o is os de las a es, son de o ados po ellos y ca ecen de alimen os su icien es p oducidos spon e sua po la na u aleza, a a iesan un momen o de penu ia, sin la p o ección de las di inidades. Ese es jus amen e el momen o en que, ca eciendo de medios y sin a es, ecibie on, según se cuen a, las di e sas écnicas de la mano de los dioses, jun o con la ins ucción y la enseñanza: «el uego de P ome eo, las a es de He es o y su colabo ado a, las simien es y las plan as, en in, de o as di inidades»12. A pa i de es e momen o, los homb es, como el mundo mismo, empeza on a ale se po sí mismos. Los in en o es (eu on es) de las écnicas pusie on cie o emedio a es as calamidades, pe o «lo que la adición conside a dones de los dioses nos inie on, en ealidad, po ía del ap endizaje y del necesa io eje cicio: el uego nos ue en egado po P ome eo, las a es po He es o y su colabo ado a (A enea), las semillas y las plan as po o os. Y de aquí nació odo lo que con ibuye a la ida humana, luego 7 270C-D. 8 22C. 9 100D. 10 PLATÓN, Polí ico, 272 e: «…p ecisamen e en ese momen o el pilo o del uni e so, abandonando, po así deci lo, la caña del imón, se e i ó a su pues o de obse ación y die on ma cha a ás al cu so del mundo el des ino y su inclinación na u al». 11 PLATÓN, en el Polí ico, 272 a, después de expone que, cuando los homb es y los animales e an gobe nados po los dioses, no había ninguna c ia u a sal aje ni los animales se de o aban unos a o os ni exis ía gue a ni disco dia, ni los homb es enían egímenes polí icos ni muje es ni hijos, a i ma que «su giendo de la ie a, odos ecob aban ida, sin gua da ecue do alguno de su an e io exis encia; y, si bien de odo es o ca ecían, disponían en compensación de una p o usión de u os que les b indaban los á boles y muchas o as plan as que c ecían sin necesidad de cul i o y que la ie a p o eía con don espon áneo. Desnudos, sin necesidad de ab igos, i ían la mayo pa e del iempo al ai e lib e, po que, como las es aciones e an empladas, no les ocasionaban penu ias y, además, disponían de blandos lechos de un césped abundan e que de la ie a b o aba». Así desc ibe el ex anje o al jo en Sóc a es la ida de los homb es de la edad de C onos. En es e iempo, como disponían de ocio su icien e y de la posibilidad de aba con e sación con las bes ias, usaban de odas es as en ajas pa a la p ác ica de la iloso ía. 12 PLATÓN, Polí ico, 274 c. EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO 5 «FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 que, como se ha dicho, la P o idencia di ina abandonó a los homb es y les ue necesa io conquis a se su p opia di ección y el cuidado de su exis encia». La cul u a, pues, ue el u o del eje cicio de la humanidad, es o es, una conquis a de log ada después de ence las di icul ades con el ingenio de algunos homb es que ue on conside ados dioses po ello. El e eme ismo es á, en consecuencia, en el o igen de cie as o mas de eligión. Pa a P ódico, los dioses son la di inización de las cosas ú iles, pe o «nada han concedido a los homb es sin a iga y sin es ue zo»13. Cada nue e mil años se p oducen, según dice Pla ón en el Timeo y en el C i ias, g andes ca ás o es, po uego y po agua, que hacen e ocede a la humanidad al es ado inicial, ol idando odos las a es que los sabios (eu on es) habían descubie o. En los dilu ios sólo sob e i en los pas o es, ca en es de cul u a y los pocos ins umen os que aún pe manezcan en las ciudades con el iempo se des uyen. Es os mon añeses, según e ie e Pla ón en Las Leyes, se disemina on en g upos po los llanos y apenas si u ie on con ac o unos con o os. Como había alimen o su icien e, las elaciones e an amis osas pe o in ecuen es, ya que no exis ían medios de anspo e. No conocían el o o ni los demás me ales y se egían po una o ma de gobie no pa ia cal, basada en la cos umb e. Cuando el núme o de indi iduos ue muy ele ado, c ea on cen os u banos y su gie on las legislaciones y las magis a u as, y enacie on las a es como si ue an o almen e nue as, pues los homb es igno an su his o ia pasada y ya no ecue dan el g ado de ci ilización que la humanidad alcanzó miles de años an es. Según A is ó eles, a pa i de la e e nidad del mundo y de la eo ía sob e las na u ae icissi udines, las inno aciones que se p oducen en el mundo equie en miles de años: «po eso sucede que los idiomas y las esc i u as cambian, y se pie den o se co ompen los esc i os ace ca de esos cambios, o pe manecen y ya no hay nadie que sepa lee esa esc i u a, como las que aho a se encuen an en las uinas de Egip o».14 El sace do e egipcio del emplo de Sais dice a Solón: los g iegos sois como niños, compa ados con los egipcios, e igno áis ues a his o ia (C i ias), no enéis memo ia de ues o pasado y desconocéis que hubo una ci ilización supe io (el mi o de la A lán ida). Sin emba go, esul a cu iosa la a i mación de Pla ón de que las a es ac uales no ienen más de mil o dos mil años. 13 Hé cules en la enc ucijada. 14 T ., p. 283-4: «…e quod ales ino a iones non appa en nisi mul is anno um milibus; e accidi p op e hoc quod a ien u idioma a e sc ip u ae, e pe dun u seu co umpun u illa quae de hoc sc ip a sun ,au emanen e non in ni u aliquis sciens lege e illam sc ip u am, u sc ip u ae quae nunc in eniun u in locis uinosis Aegip i». El pasaje ci ado co esponde al manusc i o la ino de la segunda mi ad del siglo XVII, Theoph as us edi i us.; c . MARCELINO RODRÍGUEZ DONÍS, Ma e ialismo y a eímo, la iloso ía de un libe ino del XVII, Publicaciones de la Uni e sidad de Se illa, 2008. 6 EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO «FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 El desa ollo écnico se cons uye a pa i de la in eligencia humana, aunque en Pla ón hay una especie de anomalía en e, po un lado, su desp ecio del abajo manual y de quienes lo eje cen y, po o o, la conside ación de que desde la ca pin e ía has a la medicina p ecisan de la in eligencia y la habilidad manual. Po eso e mina, a pesa de su concepción inmo ilis a de la his o ia (que le lle a a p ohibi en a as de la conse ación del Es ado cualquie cambio, has a en los juegos o el es ido, po nimio que pa ezca), po ole a la absolu a libe ad en la in es igación. La adición no puede ena o di icul a el p og eso écnico. 3. Técnica y ciencia en Dicea co y los es oicos. Ese espí i u de admi ación po el p og eso écnico y la ida p ác ica animó a Dicea co a esc ibi el De des uc ione hominum y La ida de la Hélade, en donde ecoge, además de las ca ás o es, la his o ia de los descub imien os, comenzando po Tales, al que conside a el p ime ingenie o hid áulico y au o de in en os en náu ica y as onomía. De en e los pi agó icos, des aca a A qui as, a quien se le a ibuye el in en o de la polea, del o nillo, así como la cons ucción de un pichón olado . O o paso impo an e en de ensa del p og eso écnico en e al ideal de la iloso ía con empla i a o eo é ica, p opio de la escuela a is o élica, lo da Posidonio, que conside a el p og eso como es imonio del pode c eado del espí i u. En esa misma línea, Zenón echaza la doc ina a is o élica de la e e nidad del mundo y del homb e, bajo el a gumen o de que las a es son jó enes: «es p eciso que las a es hayan nacido con los homb es». No es posible que se p oduzca un desa ollo de la na u aleza acional sin el de las a es, que no deben se conside adas in enciones de los dioses sino c eaciones humanas. Asis imos en es e momen o a la laicización del mi o. Hay cie a di icul ad a la ho a de concilia el espí i u de sencillez cínico-es oica con la idea del p og eso écnico, pe o p obablemen e eso se explique en unción de la supe io idad mo al, no écnica, de los p ime os homb es, como a i ma Séneca, pa a quien la necesidad de in oduci leyes se p odujo a pa i de la co upción mo al. En la edad de o o los p ime os homb es e an inco up os, obedecían la ley na u al, dejando el gobie no en manos de los melio es o sapien es. Posidonio conside a que el homo abe es el e dade o homo sapiens. En ese sen ido, Anaca sis, con la in ención de la ueda de al a e o, y Demóc i o, con la cons ucción de a cos y bó edas, son conside ados como los e dade os sabios y bene ac o es de la humanidad. La iloso ía y la écnica son una misma cosa. Pa a Posidonio, los sapien es son los descub ido es de la undición de los me ales y los in en o es del ma illo y las enazas. La cons ucción de la lla e, el a e ex il, desa ollado y eje cido po los homb es en el o igen, la ag icul u a, la molienda, e c., son la e dade a sabidu ía p ác ica. EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO 7 «FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 Con a es a isión de la écnica p o es a Séneca, que conside a que la sabidu ía iene un luga más ele ado (sapien ia al ius sede ) que el sabe écnico, que es eje cido po iles escla os: albañile ía, cale acción, aquig a ía, e c. Es os in en os no son ob a de los sabios, sino de los ope a ios que se dedican a coloca id ios e lec o es o ubos cale ac o es den o de las pa edes, e c. Posidonio, sin emba go, conside aba que el sabe écnico no e a ningún obs áculo pa a el sabe especula i o, es deci , pa a la heo ía. Séneca15 echaza la in e p e ación posidoniana del homo abe como el homo sapiens. El homb e puede i i sin necesidad de an as a es según la na u aleza, pe o añade: «po eg egia y exen a de engaños que uese la ida de aquellos p imi i os, ellos no ue on sabios... no enían ingenios pe eccionados. La na u aleza no da la i ud y o na se i uoso es un a e...Aquellos e an inocen es po igno ancia; pe o hay g an di e encia en e el que e y el no sabe peca ». («mul um in e es u um pecca e aliquis noli an nesci »). Siguiendo el P o ép ico de A is ó eles, sos iene Séneca que la na u aleza nos exige la con emplación y la acción: «Na u a au em u umque ace e me olui , e age e e con empla ioni aca e»16. El sabe debe hace se ealidad en la p ác ica, y la con emplación a unida a la acción («nec con empla io quidem sine ac ione es »). Su acep ación de la ue za c eado a del espí i u y la con ianza en el p og eso le lle an a sos ene , en la Na u ales Quaes iones17, que «llega á un iempo en que es as cosas que aho a pe manecen ocul as, sald án a la luz en el po eni median e una búsqueda asidua de más la ga du ación... Llega á un iempo en que nues a pos e idad se ex aña á de que igno á amos cosas que pa a ella se án an e iden es. Los homb es del u u o descub i án muchas cosas que hoy igno amos, pues el iempo de la in es igación es in ini o, así como el camino de la e dad, que no se halla ín eg amen e eco ido, sino que queda aún g an pa e de él po ansi a »18. Igual que el cue po, el espí i u necesi a alimen a se y su alimen o es la cul u a que p ocede de las gene aciones an e io es y del medio social en el que se desa olla19. Debemos mucho a los in en os de los an iguos, pe o ellos no lo acaba on odo20. En es e o den de cosas, Luciano21 expone, con su habi ual ono bu lón, cómo el amo a los e ebos es ecien e y debe conside a se, po an o, un p og eso espec o del amo a las muje es. Su eo ía sob e el p og eso se basa en Demóc i o, Epicu o y Luc ecio. La ida de los p imi i os e a muy du a, has a el pun o de que se 15 Epís ola XC. 16 De o io. Cap. 32. 17 VII, cap. 25. 18 Epis . XXXIII. 19 Epis . LXXXVII. 20 Epis . LXIV. 21 E o es 33-36. 8 EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO «FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 alimen aban con hie bas y aíces...Mien as su ida e a an inci ilizada que no se les concedía ni la comodidad más elemen al «pa a i expe imen ando con el in de encon a lo mejo , debían con en a se con lo mínimo necesa io, pues el iempo los acosaba y no les pe mi ía idea un buen égimen». 4. P og eso social, mo al, eligioso y lingüís ico en Demóc i o, Epicu o y Luc ecio. Los homb es salie on de su es ado p imo dial median e la ag icul u a y la ejedu ía, y die on en cons ui casas imi ando las pieles y las cue as que les cub ían en p incipio. La capacidad de imi a lo na u al, modi icándolo al ep oduci lo y adap a lo a las p opias exigencias y necesidades, e a, de acue do con los epicú eos, un asgo que di e enciaba al homb e de los demás animales, incapaces de sali del es ado o igina io. Una ez libe ados de la necesidad, la in eligencia de las gene aciones sucesi as inco po ó alguna mejo a y desde en onces se ue on inc emen ando las ciencias. Ese dis anciamien o de la ida e ina ha sido desc i o de muy di e sos modos, pe o casi odos los ilóso os, desde los p esoc á icos en adelan e, coinciden en que el p og eso écnico ha su gido de la supe io idad del homb e sob e los animales, en unción de su in eligencia. El p og eso signi ica ape u a e inno ación, lo que no pa ece que se halle en las écnicas de cie os animales que, como la golond ina o las abejas, son cons uc o es. Los nidos y los panales de las abejas siemp e son idén icos. Los homb es, en cambio, pasan de i i a la in empe ie a gua ece se en las g u as y a ealiza los más a iados ipos de casas. No sólo imi an a la na u aleza sino que la modi ican y la some en, como podemos comp oba si obse amos las canalizaciones de los íos pa a ega sus campos. Esa modi icación de la na u aleza no se obse a, apenas, en los animales y no cabe duda de que con ibuye a hace más ag adable la ida de los homb es. No enemos, sin emba go, un conocimien o exac o de la e olución de la c ea i idad humana y del p og eso median e la apa ición de la écnica y la cul u a. Los ilóso os han in en ado explica los pasos que ha seguido el homb e en su e olución. Así, Demóc i o desc ibe el es ado inicial de la humanidad p imi i a como deso denado y bes ial, p esidido po el emo a las ie as y la escasez de alimen os, y muy alejado, po an o, de lo que sos ienen los pa ida ios de la mí ica edad de o o p esidida po Sa u no. Los homb es se unie on, no como se jun an las o ejas, es deci , no sólo po que se sen ían a aídos po sus semejan es, sino po que de ese modo hacían en e a las ie as con mayo e icacia. Al p incipio no enían o a ue za que la de sus manos, pe o ue on ap endiendo a cons ui he amien as y a descub i y comp ende su en o no. Una ez que se asocia on, empeza on a comunica se en e sí po ges os y después descub ie on los sonidos y inalmen e el lenguaje. EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO 9 «FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 Cada una de las ho das enía un modo p opio de exp esa se, di e en e del de las o as. En un p ime momen o, su modo de ida e a sencillo, se e ugiaban en las cue as y einaba en e ellos la conco dia, sin necesidad de eyes ni amos. Pos e io men e, con el descub imien o del uego, ue on ap endiendo a undi los me ales y se o na on más p e iso es (p ome hes e oi). De aquí se de i a, posiblemen e, el nomb e de P ome eo, que en indoeu opeo e a p aman a (el que p e é en su men e, el que adi ina) y que da á luga , bajo el opaje del mi o, a la pe soni icación de lo que es un p oceso na u al a pa i del uego. El descub imien o de las a es, que dependen de él, no es, según piensan algunos au o es como Luc ecio, un don di ino, sino que p ocede de la capacidad humana pa a obse a los p ocesos de la na u aleza y ap ende de ella. En los incendios de los bosques, di á Luc ecio, los mine ales llegaban en ocasiones a de e i se y omaban la o ma del luga en el que caían y los homb es ue on ap endiendo a hace ellos mismos lo que eían que se p oducía en la na u aleza. De modo que la apa ición de la écnica exige una capacidad de obse ación y e lexión, p e ia a la ab icación de ins umen os. El ap endizaje de algunas a es ambién pudo el homb e alcanza lo imi ando, según Demóc i o y los epicú eos, el mundo animal: de la golond ina, el a e de cons ui adobes, del uiseño , el can o, e c. No sólo lo necesa io pa a la ida, sino la di e sión y los place es se ie on o alecidos como consecuencia del abajo écnico basado en la imi ación e lexi a de los p ocesos de la na u aleza. Pos e io men e, según se dice, los homb es in oduje on las leyes, la eligión y el amo al sabe , es o es, la iloso ía, que comenzó con la cu iosidad que sien en an e lo que llama su so p esi a a ención ( hauma) y el consiguien e place de descub i las causas ocul as de los enómenos. Eso les lle ó a supone que en lo que no podían obse a einaban las mismas leyes que en lo obse ado. En ealidad, odo se explicaba, según los pa ida ios del a omismo de Demóc i o, suponiendo que hay unas pa ículas in isibles (á omos) que dan azón de lo que obse amos. Como nues a ida depende de que haya luz, llu ia, calo , e c., concluye on que los as os e an los p oduc o es de esas cosas, pe o al mismo iempo obse a on que ambién dependían de ellos cosas emibles como el ayo y los dilu ios, po lo que algunos supusie on que e an se es animados y p o iden es y les die on el nomb e de dioses ( heoi), que, como dice Pla ón, en el Timeo, signi ica los que co en ( heon a), po que suponían que gi aban en o no a la ie a, que pe manecía inmó il. La eligión su gió a la pa que el pensamien o, aunque és e e is iese la o ma del mi o. Según algunos es udiosos, la p ime a o ma de eligión ue la as ola ía, aunque el es udio del mo imien o de los as os ue una de las p incipales ocupaciones de los ilóso os g iegos, que he eda on sus conocimien os de as onomía de los egipcios y de los babilonios. A la ho a de explica la na u aleza de los as os idea on di e sas eo ías. F en e a la opinión de aquellos que los c eían dioses, Anaxágo as decía que e an pied as. Pla ón y A is ó eles los conside a on de una na u aleza di e en e a la e es e, ya que e an e e nos y no some idos a la gene ación ni a la 16 EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO «FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 la azón, a pesa de que és a en ellos no unciona bien. Los animales piensan igual que los homb es y algunos es án do ados de sen idos más pe ec os que és os e incluso poseen sen imien os, según se deduce de los múl iples es imonios ansmi idos po Plinio y Plu a co. Plinio34, en e ec o, quie e humilla a quienes, como Panecio y Cice ón35, sos ienen que el mundo ue c eado pa a el homb e y des aca odas aquellas cosas en las que és e es in e io a los animales: «Quo um igi u causa quis dixe i e ec um esse mundum? Eo um scilice animan ium quae a ione u un u . Hi sun dii e homines, quibus p o ec o nihil es melius». («¿Pa a quién, pues, se di á que ha sido c eado el mundo? Sin duda pa a los se es con capacidad de azonamien o, los dioses y los homb es, mayo es que los cuales no hay nada»). Plu a co, po su pa e, equipa a los homb es y los animales, y sos iene, basándose en el es imonio de Juba, que el ele an e es in eligen e, sociable, eligioso, pues inde cul o a los as os, quizá los p ime os dioses36. O idio37, po su pa e, des aca el nacimien o del homb e como el animal más sabio y de mayo capacidad men al, capaz de domina la na u aleza, aunque 34 Na . His . VII. 35 De na . deo . II, 54, 61 ss. 36 PLUTARCO, De solle ia animalium, 972 B, 17: «Juba a i ma que los ele an es dan mues as de sociabilidad combinada con in eligencia. Y es que los cazado es les p epa an hoyos que luego cub en con amas inas y hoja asca lige a; pues bien, cuando un g upo nume oso de ele an es a de camino y uno de ellos cae en un hoyo, los demás aca ean made as y pied as y las lanzan al in e io has a llena la ca idad de la zanja, de o ma que aquél pueda sali con acilidad. Cuen a ambién Juba que los ele an es uegan de o ma espon ánea a los dioses, pu i icándose en el ma y e e enciando al sol nacien e con su ompa, que le an an a modo de manos suplican es. De ahí que sea el animal más ca o a la humanidad, como a es igua Tolomeo Filopá o ; y es que as ence a An íoco quiso hon a de o ma espléndida a la di inidad, así que en e o as muchas o endas pa a conmemo a la ba alla, sac i icó a cua o ele an es. Pe o como más a de le acome ie on de noche sueños en los que el dios le amenazaba encole izado po aquel sac i icio abe an e, no esca imó medios de apacigua lo, en e ellos la e ección de cua o ele an es de b once a modo de compensación po los que había mandado ma a ». (T aducción de Vicen e Ramón Palle m y Jo ge Be gua Ca e o, G edos, Mo alia, IX , Sob e la in eligencia de los animales, 2002, pp. 297-8). 37 Me amo ph. I, 76 y ss.: «Un se más sag ado que és os y más capaz de una men e p o unda al aba oda ía y que pudie a domina sob e los demás: nació el homb e, al que o lo c eó de semen di ino el Hacedo del mundo, o igen de un mundo mejo , o la ie a ecien e y sepa ada hacía poco del ele ado é e e enía el semen de su pa ien e el cielo...La p ime a edad que se c eó ue la de o o, la que cul i aba la leal ad y el bien, sin au o idad, po p opia inicia i a, sin ley. No exis ían el cas igo y el miedo, ni se leían amenazas en ablas de b once ni suplican e la gen e emía el os o del juez, sino que sin au o idad i ían segu os...sin la p ác ica mili a la gen e i ía sin p oblemas en medio de una paz ag adable. Incluso la ie a misma, lib emen e, sin que el azadón la ocase ni el a ado la hi ie a, lo daba odo po sí misma, y, con en os con el alimen o, p oduci lo sin exigi lo nadie, ecogían los u os del EL PROGRESO EN EL MUNDO CLÁSICO 17 «FRAGMENTOS DE FILOSOFÍA», NÚM. 8, 2010, pp. 1-18. ISSN: 1132-3329 conside a eliz sólo la edad áu ea, cuando el homb e no había aún descubie o los me ales, ni in en ado las a mas, ni la na egación, ni el a ado, ni las o i icaciones. Las écnicas son, según el poe a, un pe juicio pa a sus in en o es. Vi gilio, a pesa de inspi a se en Luc ecio, sueña con el e o no del eino de Sa u no ( edeun Sa u nia egna), pe o, a di e encia de O idio, conside a que el abajo y el desa ollo de las a es son una bendición y despie an la in eligencia y la ac i idad c eado a del homb e. También sigue a Luc ecio el poe a Ho acio38, al a i ma que los p ime os homb es o man un ebaño o pe y mudo (mu um e o pe pecus). Sólo cuando c ean el lenguaje –dice– dejan de hace la gue a, edi ican ciudades y se dan leyes pa a cas iga los c ímenes. En Ju enal apa ece ambién una c í ica a la edad de o o. Vi ubio, en su De a chi ec u a, alo a las a es plás icas y sob e odo la a qui ec u a. El lenguaje – dice– ue engend ado po la con i encia social y las a es imi an y ans o man la na u aleza. En ellas el conoce se iden i ica con el sabe hace . En el o igen de la ci ilización, según Vi ubio, la cu iosidad humana es u o en el cen o de la ac i idad especula i a. El uego debió causa una p o unda imp esión en los homb es p imi i os, que p ime o se asus a ían y hui ían, pe o después p obablemen e e o na an al luga e in en a an conse a lo y hace uso de él pa a calen a se, cocina los alimen os, undi los me ales o cha la en o no a él. Eso posibili ó la con i encia a la pa que el lenguaje y las a es. Lo que esul a e dade amen e cu ioso es su p e ensión de uni e saliza su suposición, ya que c ee que en los pueblos p imi i os de su época, como los galaicos, po ejemplo, los homb es aún se compo an de acue do con su desc ipción. La compe encia (ce a io) –añade Vi ubio– gene a en los homb es el deseo de mejo a lo que o os han descubie o y pe ecciona lo, dando paso al eje cicio del ingenio y a los más a iados ipos de cons ucción. Los a í ices ( ab i) p o esionales hicie on p og esa las écnicas de cons ucción a causa de que enían buenas manos y un alen o sagaz. El desa ollo de la a qui ec u a dio luga al descub imien o y desa ollo de nue as a es y ciencias, como el dibujo y la geome ía, pe o odas las disciplinas se in e elacionan, de modo que el a qui ec o debe conoce la li e a u a, la his o ia, la música, e c. Como consecuencia del dominio de las a es los homb es salen del es ado de ida e ino y ag es e, y alcanzan un einado de paz («e e a ag es ique i a ad mansue am pe duxe un humani a em»). mad oño, las esas sal ajes, y las bello as, las que caían del copudo á bol de Jo e». (T aducción de An onio Ramí ez de Ve ge , Alianza, 1995, p. 70). 38 Sá i as, I, 3, 98ss.