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Intervención en el castillo de Cala ¿2001-2011?: la transdisciplinariedad para un hacer arquitectónico patrimonial

Herrera-Limones, Rafael

Abstract

El castillo de Cala es una de las fortificaciones medievales de la comarca serrana de Huelva; el estado inicial de ruina planteaba numerosos interrogantes sobre determinados aspectos constructivos y funcionales. La intervención pasa por la puesta en valor del conjunto monumental, mediante su recuperación volumétrico-espacial y la reparación de los daños, entendiendo que es un elemento patrimonial inserto en el “paisaje cultural” que, por lo tanto, debe ser tratado desde parámetros relativos a la actuación en éste. Para ello, se han tenido en cuenta criterios basados en la Carta de Cracovia de 2000, que no es sino una consecuencia de la multiplicidad de textos, estipulaciones y debates que, desde la Carta del Restauro, se han ido consensuando en el marco del panorama enormemente heterodoxo que supone cualquier pensamiento o acción en el campo arquitectónico del patrimonio. En este contexto, el término “intervención” se habría de entender, en puridad, como proceso de pensamiento y actuación en aras de la rehabilitación para fines culturales y la recuperación social del BIC. Es decir: el estudio, la investigación, la discusión, el proceso iterativo… En resumen, el trabajo realizado por una multiplicidad de personas provenientes de diferentes disciplinas, junto con la final ejecución de unas labores constructivas, conducentes a la configuración formal de uno de los recintos amurallados de la banda gallega. Es ésta la visión cruzada que se pretende ofrecer en el presente artículo. De ahí, por ejemplo, las referencias a la “ficha técnica” al principio, como causa -no efecto- de la intervención arquitectónica, reflejando el proceso más desde la urdimbre transdisciplinar que desde una concepción piramidal y jerárquica. Todo ello en el marco de la situación económico-social de crisis...

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Actuaciones 90 • Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 Criterios, Proyectos y Actuaciones Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 • 091 Criterios, Proyectos y Actuaciones Criterios, Proyectos y Actuaciones Intervención en el castillo de Cala ¿2001-2011?: la transdisciplinariedad para un hacer arquitectónico patrimonial Resumen El castillo de Cala es una de las fortificaciones medievales de la comarca serrana de Huelva; el estado inicial de ruina planteaba numerosos interrogantes sobre determinados aspectos constructivos y funcionales. La intervención pasa por la puesta en valor del conjunto monumental, mediante su recuperación volumétrico-espacial y la reparación de los daños, entendiendo que es un elemento patrimonial inserto en el “paisaje cultural” que, por lo tanto, debe ser tratado desde parámetros relativos a la actuación en éste. Para ello, se han tenido en cuenta criterios basados en la Carta de Cracovia de 2000, que no es sino una consecuencia de la multiplicidad de textos, estipulaciones y debates que, desde la Carta del Restauro, se han ido consensuando en el marco del panorama enormemente heterodoxo que supone cualquier pensamiento o acción en el campo arquitectónico del patrimonio. En este contexto, el término “intervención” se habría de entender, en puridad, como proceso de pensamiento y actuación en aras de la re-habilitación para fines culturales y la re-cuperación social del BIC. Es decir: el estudio, la investigación, la discusión, el proceso iterativo… En resumen, el trabajo realizado por una multiplicidad de personas provenientes de diferentes disciplinas, junto con la final ejecución de unas labores constructivas, conducentes a la configuración formal de uno de los recintos amurallados de la banda gallega. Es ésta la visión cruzada que se pretende ofrecer en el presente artículo. De ahí, por ejemplo, las referencias a la “ficha técnica” al principio, como causa -no efectode la intervención arquitectónica, reflejando el proceso más desde la urdimbre transdisciplinar que desde una concepción piramidal y jerárquica. Todo ello en el marco de la situación económico-social de crisis... Palabras clave Arquitectura militar / Castillo de Cala (Huelva) / Conservación / Fortificaciones / Interdisciplinariedad / Intervención / Restauración / Valoración El castillo en el territorio. Foto: Jesús Granada Rafael Herrera Limones, estudio de arquitectura republica_dm: R. Herrera + C. Parra + V. Rodríguez + M. López + Jc. Galindo 092 • Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 Criterios, Proyectos y Actuaciones PReámbuLo1 A modo de digresión previa, es decir, no exactamente dentro del tema que debiéramos tratar, nos apetece -y a la vez nos resulta relevanteexplicar cómo se articula este acercamiento gráfico y escrito al hecho arqueológico, histórico y arquitectónico (que constituye toda intervención en el patrimonio) y que, en este caso, por cuestiones sociales y ambientales, nos aprestamos a realizar. Pues bien. Querríamos, por esta vez, alejarnos de la explicación dogmática, en base a datos técnicos previos y resultados fotográficos finales. No significa eso que este material referido (campañas arqueológicas, planimetría, memorias de proyecto, imágenes previas y finales…) no suponga la base real del presente artículo, ni que nos propongamos explicar una cuestión desarrollada en el tiempo por más de una década, exclusivamente desde el punto de vista literario. Ello resultaría seguramente en extremo árido y cuasi ininteligible. Aunque, evidentemente, la dilatación en el tiempo del hecho arquitectónico no es exclusivo, ni mucho menos, del caso que nos ocupa, sí suele resultar de especial relevancia en todas aquellas intervenciones relacionadas con el patrimonio, en las que, precisamente por las características “temporales” de aquello en lo que se pretende intervenir, es el factor cronológico el que acaba sufriendo dilataciones extremas. Esquema y fotos: estudio republica_dm p u e b l o g e o c i s a u n i a u n i v . s e v i l l a p u c / c h i l e a y u n t a m i e n t o C O N S T R U C T O R A P R O M O T O R r e p u b l i c a _ d m e s t r u c t u r a s a s a r q u e ó l o g o s j u n t a d e a n d a l u c í a / c u l t u r a j u n t a d e a n d a l u c í a / t u r i s m o b a u e n . s . a s e r v i c i o s c e n t r a l e s d e l e g . p r o v . h u e l v a d e l e g . p r o v . h u e l v a intervención castillo cala / trans-disciplinariedad / ficha técnica rafael herrera limones carlos parra boyero victoria rodríguez rodríguez manuel lópez pradas juancarlos galindo javier gutiérrez f o t o s jesús granada republica_dm timoteo rivera jiménez eduardo romero bomba rafael montejo [director de producción] josé m. barreiro [jefe de grupo] josé luis lendines [jefe de obra] luis parrado [encargado de obra] D O C E N T E félix de la iglesia salgado juan antonio fdez. naranjo rafael herrera castillón marianna papapietro isabel jiménez ruiz marta garcía de casasola fernando díaz-borrego antxón cánovas rafael montejo [director de producción] óscar lópez [jefe de grupo] margarita sánchez romero [directora general de bienes culturales] josé cuaresma [jefe de servicio] m u n d o U S U A R I O S uso cultural uso turístico uso etnográfico uso paisajístico ... mariano nieto garcía timoteo rivera [concejal] remedios gámiz m a q u e t a s pablo olías jaime hernando i n s t a l a c i o n e s s ángel luis león rodríguez jesús león rodríguez A R Q U I T E C T U R A XII máster “la ciudad sostenible” módulo “patrimonio, rehabilitación y sost.” visita a castillos de la “banda gallega” rafael herrera limones carlos parra boyero ana cinta rodrigo juan félix [herrero] roberto maría rocío jesús donaire [alcalde] gregorio ortega [alcalde] luis hermoso [alcalde] fidel casillas [alcalde] danilo lagos serrano juan josé oña [delegado provincial] juan josé fondevilla [arq. jefe de servicios de bienes culturales] rafael usín [arq. jefe de departamento] Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • nº 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 • 093 Criterios, Proyectos y Actuaciones De cualquier modo, nuestra idea a la hora de confeccionar el presente artículo tan sólo consiste en intentar transmitir algo más de lo que habitualmente contamos cuando exponemos una obra de arquitectura: Intentar dar por sentado que estamos hablando de intervención arquitectónica en el patrimonio y que, por tanto, presenta unas características, de toda índole, distintas a cualquier otra tipología arquitectónica existente -o por existir-. Intentar transmitir que, cuando trabajamos en este campo relativo al pensamiento y actuación sobre lo monumental, no constituimos, ni debemos ser, compartimentos estancos -no debiéramos serlo nunca, aunque la vorágine pre-crisis y la arquitectura del espectáculo nos hayan abocado a veces a ello-. Intentar convencer de que la autoría ideológica y material, ejemplificada en cualquier persona o disciplina, no es relevante ni esencial y, además, no reflejaría la verdad de un proceso enormemente complejo y realizado por una multiplicidad de personas provenientes de diferentes disciplinas (técnicas, artísticas, docentes, políticas…). Intentar comunicar que, al menos en lo que a nosotros nos atañe, no estamos dispuestos a dejar pasar la ocasión de expresar nuestra crítica -en el más amplio sentido del términoen cuanto a la complejidad y las múltiples ramificaciones que una actuación de esta índole posee. Para ello, no se nos ocurre mejor comparación que la cinematográfica: utilizar aquellos clásicos apartados de “contenido extra” que todo largometraje que se precie aneja como premio al espectador fiel; pero en este caso, esa información presuntamente secundaria habrá de constituirse por sí misma en el argumento, en la causa del fin. Y a buen seguro que en nuestro caso ha sido así: la aparición en escena de cuestiones, contingencias, personas/ personajes… no constituyentes -presuntamentedel propio hecho arquitectónico que han condicionado, de una u otra forma, el devenir del proceso, tanto de pensamiento como de obra. Pongamos un ejemplo: en el contenido extra del capítulo III de la serie cinematográfica La Guerra de las Galaxias, podemos encontrar tanto el organigrama del ingente equipo humano que intervino en la elaboración de las secuencias “estrella”, como los medios y el desorbitado tiempo que se empleó en cada una de ellas. Así, en la escena culmen de la película en la que luchan entre sí el maestro Jedi Obi-Wan Kenobi y su antiguo aprendiz Anakin Skywalker -ya abducido por el Lado Oscuro de la Fuerza-, y en la cual se intuye que se aclarará el paso de este último de personaje humano y joven bien parecido a personaje biónico y elemento central de la saga (Darth Vader), el duelo se desarrolla desde la plataforma de aterrizaje de los edificios administrativos de un planeta volcánico, Mustafar. Obi-Wan obtiene la ventaja durante la batalla logrando posicionarse en un terreno firme más alto sobre su oponente y aconseja a su rival que se retire del duelo, puesto que la posición dominante es para él. Ante la negativa de rendirse, Anakin/Vader realiza un gran salto sobre su rival para intentar atacar a su ex-maestro por la espalda, pero Obi-Wan logra cortarle las piernas y el brazo izquierdo con su sable de luz. Mutilado, el futuro Darth Vader comienza a rodar por el terraplén y se detiene en el borde del río de lava, por lo que comienza a quemarse por el contacto con ésta. Lo esencial para el desarrollo de la trama galáctica es que, finalmente, Skywalker es rescatado y salvado, mediante implantes cibernéticos y prótesis en sus extremidades, y la introducción en el interior de un traje metalizado negro, que le otorga una nueva apariencia robótica (con enorme presencia en el imaginario colectivo de varias generaciones de aficionados a la saga estelar). Pero lo relevante para nuestro discurso es que, en definitiva, la escena central del duelo pseudo-medieval, aliñado con características futuristas, no tiene una duración mayor de ocho minutos y, sin embargo, es la excusa para ilustrar (en el referido “contenido extra” del largometraje) un documental de más de una hora de duración, que explica tanto de manera cronológica como transdisciplinar la ideación y ejecución de los distintos segmentos que, de manera muy entre-lazada, conforman la trama y el argumento general. En nuestro caso, salvando las distancias, podríamos establecer un símil parecido... dado que, para cada “episodio” acaecido durante la ideación y puesta en obra de la misma, podríamos elaborar un cajón de contenido extra, con las peripecias acaecidas... CRono Pasar directamente a una explicación lineal y cronológica del proceso de ideación y ejecución de la intervención no implica dejar de lado cuestiones que en otro foro resultarían sumamente relevantes y que aquí, por razones obvias, no habría casi que señalar. Pero aún así, ante el “peligro” de descontextualización que cualquier opinión puede sufrir, no está de más dejar claro nuestro firme criterio, en el sentido de que el patrimonio no debe ser tratado ni como mercancía turística ni, por el contrario, conservado en una urna, cual joya al aire libre (dado el peligro de “museificación” del que pueden ser objeto las arquitecturas del pasado, llegando incluso su transformación en parques temáticos). Es por ello que cualquier intervención patrimonial no debe perder de vista los análisis de Aloïs Riegl, Lèvi-Strauss y otros pensadores, respecto a los valores del monumento tanto como dispositivo de memoria de nuestras sociedades, como objeto de valor intelectual y artístico; de tal modo que se dejan mucho más atrás los caducos debates en torno a criterios conservacionistas ruskinianos (“lo que se llama restauración es la peor forma de destrucción que puede sufrir un edificio”) o injustificadamente intervencionistas tales 094 • Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 Criterios, Proyectos y Actuaciones pales que, durante tan largo período de tiempo, han coexistido en la alcaldía), en aras a transmitirles los cambios que “su” monumento iba a sufrir, discutiendo acaloradamente el sentido de la actuación y, finalmente, obteniendo un consenso muy amplio y un convencimiento de que su visión atávica de la ruina iba a mutar hacia una percepción más acorde con la contemporaneidad. Esta reflexión podría parecer pueril dado los trabajos, entre otros muchos, del propio Riegl, las consideraciones de Camilo Boito, de Giovannoni…, incluso tras la aprobación de las diversas cartas internacionales del patrimonio (Atenas -que recientemente cumplió sus bodas de platino-, Venecia´64, Carta del Restauro de 1972 y su revisión del 87, Cracovia´2000, etc.), la existencia de una pléyade de normativa de rango nacional y regional (Ley del patrimonio histórico español de 1985, del patrimonio histórico andaluz en 2007…), la presencia de un marco de discusión más concreto en lo relativo al patrimonio de carácter defensivo (Carta de Baños de la Encina para la conservación de la arquitectura defensiva en España de 2006 o Plan de Arquitectura Defensiva de Andalucía, por citar tan sólo algunos)… …Tras todo ello, se podría pensar que los criterios para la intervención arquitectónica en bienes histórico-artísticos están meridianamente establecidos e, incluso, asumidos tanto por la sociedad como por quienes están políticamente al frente de ésta. Pues bien. No es así. En absoluto lo es. O, al menos, no en la totalidad de los casos. Para atestiguarlo nos bastaría con restringir el estudio a nuestra área geográfica más cercana: únicamente habría que establecer una rápida visión superficial de ciertas actuaciones que, sobre todo, se llevaron a cabo a finales del siglo pasado y principios del presente, y repasar en la hemeroteca ciertas noticias de índole cultural que escandalizan a la sociedad andaluza, curiosamente con un cierto carácter cíclico. En la mayor parte de ellas, se pone de manifiesto de manera meridiana que lo que se espera a priori de una intervención de esta índole es que responda y colme las expectativas de los usuarios finales, en lo tocante a los atavismos de, en este caso, lo que ha de ser un castillo. Y para muestra… un botón: ¿Cuál fue la mayor dificultad a la que nos enfrentábamos a la hora de transmitir a la colectividad social (tanto a la más inmediata -los propios habitantes de Cala-, como a la más remota) la esencia de los cambios formales en “su” castillo? Las mayores reticencias fueron las halladas al explicar, científicamente, que “su” fortificación no iba a tener merlones (o almenas, en lenguaje “cristiano” o castellano llano). Vista del castillo de Cala desde el ayuntamiento. Fotos: estudio republica_dm Plaza de San Marcos (Venecia). Foto: Rafael Herrera Limones Centro de interpretación en Cumbres Mayores (Huelva) como los propuestos por los seguidores de Viollet-le-Duc (“restaurar un edificio es restablecerlo en un estado completo que puede no haber existido nunca”). A este respecto, resultará sumamente sugerente recordar los diferentes encuentros con las fuerzas vivas de la población caliche “propietaria sentimental” del castillo (a instancias tanto del gobierno autonómico como de las distintas corporaciones munici- Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • nº 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 • 095 Criterios, Proyectos y Actuaciones “¿Y por qué no?”, nos interrogaron en unas de las jornadas del patrimonio, celebradas en la población, añadiendo: “El de Santa Olalla sí tiene… Así que nosotros no vamos a ser menos”. A lo que, en honor a la verdad, hubo que responder: “Efectivamente, no sólo los tiene el del pueblo vecino, sino que han sido ‘erigidos exnovo’ en una no muy lejana operación de restauración; aunque, siendo más precisos, tan sólo muestran almenas aquellos lienzos concernientes a dicha operación, no así aquellos pertenecientes a la última intervención, que no los presentan”. Y a lo que cualquiera podría seguir interrogando: “Pero, por otro lado, si el mismo equipo técnico que está trabajando aquí, en Cala, es el que acaba de finalizar el Centro de Interpretación del Territorio (CIT) de la banda gallega y, en dicho castillo, el de Sancho IV, sí han dispuesto merlonado… ¿cómo justifican que en el caso del castillo de Cala no sea así?”. Llegados a este punto, habría que precisar que... “Su información no es completa: aunque este equipo de arquitectos ha participado, efectivamente, en dos intervenciones sobre el referido recinto amurallado (el mayor de la sierra onubense), hemos de señalar que incluso en la primera fase de 1994, la presencia del merlonado era ya un hecho. Dicho de otro modo: que la ‘creación’ de semejantes elementos pertenece a otra actuación pretérita, con criterios de intervención no coincidentes con los actuales”. “¿Entonces?” se preguntaría cualquiera, al igual que lo hicieron los habitantes caliches. La única respuesta pertinente -y fidedignaes la relativa a la constatación de que, según los diversos momentos históricos en los que se han acometido las actuaciones sobre el patrimonio, los conceptos prevalentes han sido distintos. Dicho lo cual, se aconseja no entrar en juicios de valor… … aunque, en algunos casos extremos, quizá debiéramos plantearnos la oportunidad de establecer acciones conducentes a la “des-restauración” de según qué bienes, gravemente agredidos en su autenticidad. Vaya. Como era de esperar, ya hemos roto el relato crono¿lógico? que nos disponíamos a realizar. Bueno, tan sólo se ha adelantado una “batallita” que, posiblemente, ilustre el significado final de la historia (en el sentido de relato) que se pretende contar. Además, si uno de los objetivos que se pretendía inicialmente era la socialización y culturización de la actuación, puede resultar de interés cómo las distintas fuerzas intervinientes en el proceso fueron convergiendo hacia un resultado que sienten, en alguna medida, suyo: no impuesto por intereses diferidos. Y no olvidemos que éste es el fin último que debe perseguir la arquitectura (y de lo que estamos hablando no es más que de arquitectura, aunque fragmentada en aras a un entendimiento de cómo la transdisciplinariedad actúa sobre ella). SIn máS dILACIón... Sin más dilación, pasemos al primer capítulo relevante, en orden cronológico2, de la presente historia: el documento que bajo el nombre de Avance de Proyecto Básico se redacta en 2003, por parte del estudio de arquitectura republica_dm, por encargo de la Delegación Provincial en Huelva de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, y en el que expresamente se advierte de que “Se han realizado previamente diversas excavaciones arqueológicas como estudios previos de apoyo al Proyecto de Intervención. Estas excavaciones han sido realizadas por los arqueólogos Eduardo Romero Bomba y Timoteo Rivera Jiménez”. De lo anterior se deduce que el referido documento de proyecto contenía, como parte esencial, los proyectos de intervención arqueológica realizados en 2001 y en 2003, en los que se apoyaba Vista de la maqueta territorial del castillo de Cala, elaborada para las XXIV Jornadas de Patrimonio. Foto: estudio republica_dm 096 • Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 Criterios, Proyectos y Actuaciones Desarrollo cronológico de las obras en el alzado norte. Fotos: estudio republica_dm Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • nº 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 • 097 Criterios, Proyectos y Actuaciones rresponde a una dehesa y a sus pies se extiende la vega de la rivera del río Cala. El conjunto tiene unas dimensiones reducidas y está aislado totalmente respecto de la población. Seguramente tuvo la función de albergar a una pequeña guarnición militar, no a la propia población. El castillo de Cala tiene planta irregular, pero tendente a rectangular. Es un recinto cerrado por lienzos de muralla de anchura variable, que oscila entre 1,93 y 2,16 metros. Tiene una torre de planta cuadrangular en cada esquina y otras semicirculares intermedias en tres de sus lados. Existe una impresión de convexidad en los dos lados de mayor longitud, sobresaliendo las torres intermedias, pero los lienzos presentan un trazado rectilíneo entre las torres. Debió existir una puerta principal situada al sur, limitada por dos muros perpendiculares a la muralla y probable matacán corrido, con dos arcos (de medio punto y apuntados) y bóveda de cañón. Presenta, en relativo buen estado de conservación, una puerta secundaria (poterna) situada al oeste, con arco interno de medio punto y arco externo ojival de sillares de granito enmarcado en un rehundimiento rectangular; entre los arcos, se ubica una bóveda de cañón de sillares de granito, nivelados con hiladas de ladrillo. Existen dos escaleras interiores, adosadas a los muros: una cercana a la puerta principal adosada al lienzo SE, asciende en dirección NE y desembarca finalmente en la esquina que forman los lienzos y la torre; y otra, junto a la poterna, que se adosa al lienzo de muralla NW y asciende en dirección SW. Los lienzos de muralla están construidos con dos muros de mampostería careada, rellenos el hueco intermedio con tierras, arcilla, piedras y argamasa de cal. Los lienzos de muralla se levantan sobre el afloramiento rocoso. En cualquier caso, el sistema constructivo es similar al de otras fortalezas serranas tales como Encinasola, Torres, Cortegana, Cumbres de San Bartolomé, Cumbres Mayores o Santa Olalla. Según se deduce de los análisis realizados, la torre ubicada a la derecha de la puerta principal, desde el exterior, presentaba una estancia en su parte superior. Estado “actual”: El recinto fortificado presentaba un estado de ruina general. Ya en 1788, en una entrevista que realiza el geógrafo real Tomás López y que responde el bachiller José Rodríguez, se señala “(…) esta villa conserva un castillo arruinado”. A los lienzos de muralla y a las torres les faltaba tanto el elemento de remate como, en general, toda la zona superior. En la intervención arqueológica se avanza como hipótesis la existencia de una técnica y conceptualmente, como no podía ser de otra manera (véase la adenda/entrevista al arqueólogo Timoteo Rivera). De hecho, aparece un párrafo que aclara que el proceso ya empieza a ser iterativo, a no ser lineal3, que merece la pena transcribir: “En este apartado, es imprescindible señalar la estrecha, cordial y enormemente productiva colaboración entre arquitectos y arqueólogos, que se ha traducido en un trabajo de ida y vuelta, recogiendo el mejor de los sentidos de la práctica de la multidisciplinariedad, que debe implementarse como uno de los principios fundamentales para la conservación e intervención en el patrimonio construido (según la carta de Cracovia de 2000, amén de la más obvia lógica)”. En el referido avance, ya se esbozaban las líneas fundamentales de la futura actuación, basándose tanto en las referidas informaciones de carácter arqueológico, como en una exhaustiva toma de datos in situ (ver ficha técnica gráfica de p. 92), que resultó esencial a la hora del contacto físico con lo que entonces no era más que una ruina que, desde algunos puntos de vista, todavía conservaba el porte majestuoso de un castillo pero que, desde la mayor parte de las perspectivas posibles, no era más que un cúmulo de piedras desmembradas e ininteligibles en su interpretación, para todo aquél que no poseyera cualificada formación arqueológica e ingente imaginación. En el Avance del Proyecto Básico, en definitiva, figuraba la información que a continuación se presenta, de forma resumida y actualizada, que nos es válida para explicar tanto los antecedentes históricos del BIC, como el estado de conservación del inmueble previo a la intervención; igualmente, se avanzan -como ya se ha dicholas líneas generales de la intervención arquitectónica que supondrá el esqueleto conceptual que subyace intrínseco en el resto de fases de proyecto, e incluso en el proceso de obra posterior. Antecentes históricos del castillo: El castillo de Cala es una de las fortificaciones medievales que se conservan en la comarca serrana de Huelva, que historiográficamente fue definida como perteneciente a la banda gallega -formación del sistema defensivo del Reino de Sevilla contra eventuales ataques portugueses-. Entre los castillos de Cala, Real de la Jara y Santa Olalla de Cala se establece un control visual, de forma triangular, en una zona limítrofe con los territorios de la orden de Santiago y que es atravesada por la Vía de la Plata, lo que resulta de vital importancia geo-estratégica. Se estima para su construcción una cronología en torno a finales del s. XIII y principios del s. XIV4. Descripción hipotética del inmueble: La fortaleza se levanta sobre un cerro de unos 650 m de altitud, con pequeña meseta en su cumbre. El paisaje de su entorno co- 104 • Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 Criterios, Proyectos y Actuaciones Vistas comparativas del proceso de intervención, de los lienzos urbanos y de los territoriales. Fotos: estudio republica_dm (antes) y Jesús Granada (después) Alzados interiores. Proyecto. Fuente: estudio republica_dm Escala alzados Escala detalles Alzados exteriores. Proyecto. Fuente: estudio republica_dm Detalles cerrajería. Proyecto. Fuente: estudio republica_dm Detalles del paseo de ronda y del interior de las torres cuadrangulares. Fotos: Jesús Granada Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 • 107 Vistas del interior del recinto amurallado (patio de armas). Fotos: Jesús Granada Criterios, Proyectos y Actuaciones 108 • Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 Criterios, Proyectos y Actuaciones Hojas de poterna y puerta principal, en secuencia de apertura. Fotos: Jesús Granada Detalle elemento de protección interior, con poterna al fondo. Foto: Jesús Granada Actuaciones como ésta avalan nuestras hipótesis -ahora más polémicas que nunca, en momento de cambios, de crisisacerca de la idoneidad de intervenir sobre lo ya existente, frente a la producción de nuevos elementos edificados Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 • 109 Criterios, Proyectos y Actuaciones Detalles de poterna y puerta principal. Proyecto. Fuente: estudio republica_dm Vistas desde la puerta principal del castillo desde el exterior. Fotos: Jesús Granada 110 • Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 Criterios, Proyectos y Actuaciones en eL PRoCeSo de obRA... En el proceso de obra, con una duración aproximada de año y medio (de abril de 2010 a septiembre de 2011), resultó especialmente relevante la llegada de los materiales y maquinarias al castillo, por razones obvias de ubicación del “objeto a tratar”, e igualmente el acceso al interior del patio de armas. A este respecto, resulta de justicia señalar la enorme capacidad organizativa de la contrata, y la cualificación de sus técnicos y operarios, adaptados camaleónicamente a la peculiar situación. Además, la simultaneidad de los trabajos (limpieza de los lienzos, consolidación de los restos, excavación del patio de armas…) todavía complicaba más la tarea. A nuestro entender, como directores del proceso, lo más relevante -y que no es en absoluto privativo de esta obra sino que, por el contrario, suele acaecer en la mayor parte de las actuaciones sobre el patrimonioes el hecho de que el paso de la arquitectura de papel a la arquitectura edificada es enormemente dificultoso; máxime si estamos tratando técnicas no usuales (por innovadoras o por vernáculas casi perdidas), materiales no empleados en el siglo XXI (tales como los elementos de piedra de gran porte), etc., cuya puesta en obra exige un largo proceso de muestras a pie de oficio, y cuyo resultado no siempre está garantizado, por lo que las comprobaciones empíricas han de ser exhaustivas. A este respecto también hemos de reconocer que, como docentes e investigadores en otros ámbitos de la práctica arquitectónica, nos parecía sugerente y necesario poner en duda ciertas decisiones del proyecto que, ahora sobre el terreno, no nos parecían idóneas o que eran susceptibles de un debate; ello ocurrió, por ejemplo, con los revestimientos continuos del envés de los parapetos del paseo de ronda, o con la definición geométrica de la puerta principal, la cual, tras la aparición de dos duelas originales, planteó serias dudas sobre su conformación originaria y, sobre todo, acerca de lo que debía ser su “traslado” a la realidad contemporánea. En este punto resultaron de especial interés las aportaciones de los compañeros Juan José Fondevilla y Rafael Usín -de la Consejería de Cultura-, Félix de la Iglesia y Juan Antonio Fernández Naranjo -de la Universidad de Sevilla-, e incluso de Danilo Lagos -desde la PUC de Santiago de Chile-. Pero sin duda, lo que realmente ha caracterizado la presente actuación ha sido la aparición de importantes hallazgos arqueológicos que, derivados de las preceptivas campañas de seguimiento, se han obtenido. La mayor parte de los mismos han condicionado, sobre todo, las cotas finales del paseo de ronda; así, el descubrimiento de una escalera en la coronación del lienzo oeste, o el hallazgo del firme en la torre intersección de los lienzos norte y oeste a una profundidad tal, que ha permitido el registro continuo del paseo de ronda. También destacable, próxima a la finalización de los trabajos, la aparición de un aljibe o depósito de grano, en la torre-vigía, junto a la portada principal. Todo lo anterior ha supuesto la necesidad de la elaboración de un Proyecto Modificado, con sus consecuentes trámites administrativos, pero con la peculiar característica relativa a los tiempos de crisis… …ya nos encontrábamos en pleno año 2011, y los presuntos “brotes verdes” anunciados por algunos no resultaron tales. En resumen: en ese momento no existen más fondos que los ya consignados previamente. Es decir, que cualquier cambio o mutación habrá de ser ejecutado a coste cero. Realmente es una situación inédita incluso para nosotros que, habitualmente, no permitimos desviaciones de presupuesto. Entendemos que un hallazgo arqueológico es una razón suficientemente poderosa como para suponer cierto incremento económico. Pero la situación es la que es, y no es otra; por lo tanto, es el primer documento de proyecto en nuestras vidas cuyo presupuesto final es nulo: se hubieron de repensar y mutar ciertas cuestiones (como la disminución de elementos de iluminación monumental en el interior, o la eliminación de partidas relativas a revestimientos continuos del patio de armas -en pro de los granularesque, quizá, incluso hayan resultado favorables para la propuesta final). ePíLogo Patrimonio verso sostenibilidad: la re-habilitación como estrategia de “decrecimiento”; la actuación sobre el patrimonio: re-pensamiento, re-utilización y re-generación… desde la transdisciplinariedad Actuaciones como ésta avalan nuestras hipótesis -ahora más polémicas que nunca, en momento de cambios, de crisisacerca de la idoneidad de intervenir sobre lo ya existente, frente a la producción de nuevos elementos edificados. Si hasta hace poco, lo más sostenible era no aumentar la entropía del mundo -decrecer-, sino a lo sumo, intervenir sobre el patrimonio existente -no sólo el histórico-, repensándolo, reutilizándolo, rehabilitándolo…, ahora quizá haya que complementar dicha postura, con una actitud conducente al entendimiento de la práctica arquitectónica como disciplina más social y humanística, extrayendo de ella lo esencial, lo portátil: aquello que cupiera en una simple caja de herramientas o maletín transportable (que contendría lo imprescindible para que permitiera cargar con él y sirviera tanto para atajar situaciones límite como cotidianas). Así, tras la aparición en escena de la multiplicidad de cuestiones que hemos relatado y que han hecho que el proceso llegara a (¿buen?) fin, se pone de manifiesto el papel de lo arquitectónico dentro de la globalidad, desde el entendimiento de que el lugar que se le destina es, sin duda, el de coordinador global, pero queriendo reflejar la transformación más desde la urdimbre transdisciplinar que desde una concepción piramidal y jerárquica. Revista ph • Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico • n.º 83 • octubre 2012 • pp. 90-113 • 111 Criterios, Proyectos y Actuaciones AdendA extracto entrevista al arqueólogo timoteo Rivera ¿Qué recuerdas del proceso previo, de las campañas arqueológicas, de los informes... que dieron pie y fueron el principio de la intervención en “tu” castillo, tanto en tu condición de arqueólogo como en la de nativo de Cala? Cuando dices “mi” castillo estoy seguro de que lo haces sabiendo el especial cariño que le tengo y le he tenido a este proyecto, no sólo porque sea el castillo del pueblo donde vivo, sino también por muchas otras razones. Entre otras, que fue el primer proyecto en el que intervine como arqueólogo director, y también el primer proyecto de lo que posteriormente se ha convertido en mi principal campo de acción profesional, la así llamada arqueología de la arquitectura y el análisis paramental de edificios históricos. Mis recuerdos de esos antecedentes son muchos, y podría retrotraerme incluso hasta unos años antes de la intervención del estudio republica_dm, cuando siendo todavía estudiante de arqueología y junto con el por entonces alcalde de Cala, empezamos a batallar en pro de la “restauración” del castillo. Desde un primer anteproyecto redactado a finales de los 90, y el enorme varapalo en la Comisión Provincial de Patrimonio, hasta la ejecución de la obra en los años 2010/11, han sido muchos los acontecimientos que se han ido sucediendo. Pero sobre todo, querría transmitir algo que me parece especialmente importante, y es que yo mismo junto con el equipo de arqueólogos que en uno u otro momento han intervenido en el castillo de Cala hemos ido progresivamente aprendiendo a hacer arqueología de la restauración en edificios históricos. Cuando se hizo la primera campaña de intervención arqueológica, la metodología de intervención sobre este tipo de inmuebles, al menos en Huelva y probablemente en toda Andalucía, estaba apenas en pañales; véanse si no como muestra las ponencias, paneles y conclusiones de las Jornadas de Arqueología Andaluza en Alcalá la Real (Jaén), de mediados de la década del 2000. Todos nosotros procedíamos de la arqueología prehistórica y, realmente, poco tiene ésta que ver con la praxis de la arqueología de la arquitectura. Mi principal recuerdo es apreciar cómo poco a poco y a medida que avanzábamos fuimos desarrollando la metodología de intervención (que posteriormente hemos ejecutado en prácticamente el resto de castillos de la banda gallega en la provincia de Huelva) y, por otro lado, cómo íbamos comprendiendo tanto el diseño inicial como la evolución constructiva del recinto. Nada tienen que ver los resultados de nuestra primera campaña de intervenciones arqueológicas, con resultados notables como fue la identificación de los huecos de ventanas amortizados en la torre del ángulo noreste, o la caracterización de las escaleras de acceso al paseo de ronda -pero con un enfoque más tradicional en arqueología-, con el informe de la segunda campaña, en el que realizamos un exhaustivo análisis paramental y de los niveles de relleno del interior del patio de armas y que, en gran medida, ha sido el punto de partida para el proyecto de intervención arquitectónica. ¿Cómo afectaron al desarrollo de la actuación los hallazgos arqueológicos realizados durante las obras? ¿modificaron tus planteamientos iniciales o los corroboraron? Probablemente nadie era más consciente que yo, de entre todos los técnicos que hemos intervenido de una u otra manera en la obra, sobre las limitaciones de los resultados aportados desde las intervenciones arqueológicas, y de las modificaciones que al respecto podrían generarse una vez desescombrados todos los paramentos del recinto. Esperar, esperar… me esperaba algunos hallazgos. Otros, sinceramente no. Pero en conjunto tampoco han resultado tantos o, al menos, tan significativos. Es cierto que han mutado las cotas de reconstrucción del paseo de ronda en dos zonas, pero no por una incorrecta interpretación inicial, sino porque la información generada nos ha proporcionado un mayor conocimiento, y nos ha permitido la posibilidad de trabajar con niveles de dos épocas distintas, los siglos XIV y XVII, y recuperar uno u otro en función de su estado de conservación. En este sentido creo que la actuación se ha enriquecido notablemente. Por supuesto me produjo una gran satisfacción constatar, ahora sí fehacientemente, la existencia de los dos huecos de ventanas de la esquina noreste, puesta en duda a pesar de las evidencias paramentales por algunos compañeros, y también comprender a partir de los restos conservados de la torre cómo había sido la evolución constructiva de la misma, con la destrucción parcial en el siglo XVII, junto con la aparición, soterrada, del depósito existente en el suelo de la cámara… ¡este sí que no me lo esperaba! En definitiva, y desde la perspectiva de un seguimiento arqueológico de “obra de restauración”, las situaciones con las que nos hemos enfrentado, en general, son las comunes, salvo excepciones. En este sentido, lo importante ha sido la flexibilidad y las ganas de hacer bien las cosas… tanto desde la arqueología como desde la arquitectura; el buen entendimiento entre todos los intervinientes, las ganas de discutir e investigar y, por supuesto, estar fundamentalmente de acuerdo en los criterios que debían regir la intervención (dado que el documento técnico sobre el que se apoya ésta es algo, en cierta medida, no vivo: va evolucionando a medida que evoluciona la obra y el conocimiento sobre la preexistencia patrimonial). Hallazgo arqueológico de depósito y formalización de registro en torre A. Foto: Jesús Granada