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8 <! ~ w I fz 'Ü u ~ z UJ lJ") UJ 0:::: 0.. 70 - presentación 13 - cultura técnica y ciudad colectiva ROBERTO FERNÁNDEZ lJ") UJ .,_ 0:::: o 0.. <r 19 - silencios cartográficos acciones arquitectónicas CARLOS TAPIA 31 - el taller experimental JUVENAL BARACCO BARRIOS
z < > < - ~ma n i fiesto al pais aje urbano murales del Taller Torres García en Uruguay (1943-19 7 2). el caso de Edwin Studer en Cerro Chato ANA LAURA GOÑI 6s - 11 escala de los niños eJ discurso implícito en la escuela integral del Ministerio de Obras Públicas de la República Oriental del Uruguay (1953-1960) ALFREDO PELÁEZ 87 - qilogo de la maravilla arquitectónica uruguaya de los so una revisión del caso de la desaparición del Cilindro de Montevideo .MARCELO DANZA 95 - átomos y bits una reflexión sobre la generación del proyecto en los albores de la cuarta revolución ind ustrial FERNANDO GARCÍA AMEN 709 - ideas-versiones-generaciones a propósito del Plan Montevideo ELEONORA LEICHT 723 - evaluar el habitar modos de apropiación y de uso de la vivienda social lAURABozzo 737 - el viaje de la terraza a la calle los conjuntos habitacionales. reproyectar desde adentro hacia afuera ANDRÉS CABRERA RE COBA 9 w u o z ,_
19 • ' 1 1 1 1 ' 1 1 1 : ' . 1 ' ' ' •• 1 1 ' ' 1 : ' ' : ' . 1 ' • 1 1 1 1 : ' . ~ ' . 1 1 1 1 ' ' . 1 : ' : : ' . 1 ' 1 1 1 ' ' ' 1 : ' : : ' . 1 ' ' . • • 1 ¡ ¡ ¡ 1 : ' : ' ' . . 1 1 ¡ ¡ ' ' 1 1 1 : ' . ' 1 1 1 1 ¡ ' '-. - 1 ' ' : ' ' . 1_ ' ' . 1 ' ' ¡ 1 : : ' ' . . 1 1 ¡ ¡ ¡ 1 ' ' . - - . ¡ ¡ ¡ 1 1 1 1 1 1 1 ' : ' . ' 1 1 1 ' ' ' .. 1 : ' • . ¡ ' ' . 1 ¡ ¡ ¡ 1 .. : ' . : . 1 ¡ ¡ ' ' .. 1 ' : ' . : . ' 1 1 1 ' ' 1 : . : . ' . • 1 1 ' ¡ 1 : ' : . 1 1 ¡ ¡ ¡ ¡ 1 ' : ' : : . ¡ ¡ ¡ 1 1 1 1 1 1 ' : ' . 1 1 1 ' ' ¡ •• 1 1 ' : ' . ' . • 1 1 ¡ 1 - . ' ' ¡ ¡ ' 1 : . : : . . 1 ¡ ' • 1 1 1 ' 1 : ' : ' • . 1 ¡ ' ' . ¡ ¡ 1 : .· . : ' . 1 1 1 1 1 ' ¡ 1 : ' . 1 ' ¡ • • ¡ ' 1 : ' : ' . 1 ¡ ¡ 1 ¡ 1 : ' : : ' . 1 1 1 1 1 1 ' 1 1 : ' : : ' . 1 ' 1 1 1 ' ¡ 1 : ' : ' . 1 ¡_ ¡_ •• ¡ ¡ 1 : ' : ' . . 1 1 ¡ ¡ 1 1 1 1 ' ' : . ' 1 ¡ 1 1 ¡ ¡ 1 : ' ' . 1 ¡ • • • 1 ¡ '- 1 : ' : : ' . 1 ¡ ' • ¡ 1 1 ' 1 ' . : : ' . 1 ¡ ¡ ¡ 1 1 1 1 1 1 ~ ' : : ' . ' ' 1 1 1_ ¡- '- 1 ' . : : ' . 1 ¡ ' ¡ 1 1 ¡ 1 ' ' : : ' 1 ' ¡ ¡ •: 1 ¡ ¡ ' . : iSSSSSSS! !i S S ! !iSSSSSSSS! ISSSSS!I 1 ' 1 1 1 ' ¡ • I.CCCCCCCCCCCCCCC'-,.,.JíCCCCCCCCCCCCCCC '' ' '' silencios cartográficos acciones arquitectónicas CARLOS TAPIA •
ros Tapia dictó su seminario en el ~rado FADU-Udelar en el contexdel co2, durante los días 27 y 28 de .:t de 201]. Este texto e¡empl•fica poranea. Publicado tambien n versídad de Antioquia en nuevos mapas y contra mapas.
Mi objetivo ha sido empezar a interrogar a los mapas como acc iones má s que como descrip ciones impasibles y convencer a los historiadores ca rtográficos de que se planteen esta pregunta fundamental: ¿c uáles so n los «efectos reales• del conocimiento que portan los mapas, tanto en sus pronunciamientos más enfáticos como en sus igualmente enfáticos si l encios? John Brian Harley, ~<Silencios y secretos». En La nueva naturaleza de los mapa s, 2006 (p. 140) . (Vu FoGuiA 1) De entre todas las posibilidades que ofrece la historia contada con la ventaja de ser el que habla un vaticinador de los hechos ya acontecidos, la que ofrece más potencial de revelación es aquella que logra mantener la medida de sus apoyos mil veces contados, al tiempo que les con - fi ere una anotaci ón part icular inédita, representativa y pre positiva. Es ahí donde se abre un mínimo margen en el mainstream donde somos colocados queramos o no. De entre tod os los casos en que ello es digno de mención podría, sin ser ni exacto ni verdadero mas oportuno y esclarecedor, nombrarse al marginal Protágoras de Abdera. Ret ór ico resabiado de oficio, padre de los relativismos, qu e dij o aquello de que el hombre era la medida de todas las cosas y para cada quien el dicho era de aplicación, de forma que el mundo pasó de ser de uno, a uno para cada uno . Una multiplicación mental rápida no muda el resultado de la unicidad, mas hace exponencial el de los factores, según ese alegato. La frase Homo omnium rerum mensura est que apocopa en Homo mensura y grafía en la imposibilidad de la cuadratura del círculo vitruviano en leonardo-que la deforma (y excita) Cesare Cesariano en 1521, sin que ello quiebre la Humanitasse encontraba, según queda anotado en los más importantes textos de la Antigüedad por haberse perdido todos los de Protágoras, en sus Discursos demoledores. Que unas anotaciones a unos escritos filosóficos sin demostración de su existencia y exactitud con-muevan desde la marginalidad hasta socavar los cimientos de lo establecido provee una disquisición que recorre la historia de los heterodoxos, por su ausencia presente. Ya intentó acallar Marcelino Menéndez Pe layo a los re lapsos literatos españoles, consiguiendo lo contrario, evidentemente. Protágoras fue aquietado por recelar de la existencia o inexistencia de los dioses. Así como la materia y la antimateria no pueden contactar, se percibe que presencia y ausencia unidas forman un oxímoron demoledor. Tal cuestión se aggiorna cuando recordamos que fascinaba a Peter Eisenman al asociarlas como crisis entre lenguaje y representación, traduciendo mediante una autonom ía formal la inestabilidad del sistema en un sistema de representaciones inestables.' Protágoras, subjetivista y nihilista , entronca con Cervantes, que tiene anotado lo que Platón critica del de Abdera en el prólogo del Quijote, y lo suma al quot homines, tot sententiae de Erasmo. Pero que no era de Erasmo, era anotación personal construida desde la mensura de Protágoras, como sabemos por Heinrich Merkl.• Por esa suerte de subjetivación recalcitrante, se denomina autores postmodernos a aquellos que demuelen el credo humanista y lo llevan a la encrucijada o, en términos líquidos en el proceso de la Modernidad, al delta, al maelstrom de la olla de sopa espesa hecha con todas las recetas concebidas en la(s) historia(s). Tras 2.500 años de filosofía y 5. 000 de arquitectura, la suma de todos los procesos que se acallan entre sí por mor de la unicidad de lo múltiple y lo múltiple de la unicidad, precisó de una cartografía para deslindar procesos lógicos, idealistas, inhibidos, intuitivos y activistas, con una marginalia a ser añadida, la de las desinhibiciones de los que quedaban mesurados en una desconexión de un 8o% con su entorno . Tal justificación halló Michel Serres en su Atlas para decir que uno ya no hace mapas para ir a algún lugar sino para saberse en algún sitio. Eso pareció que necesitaba el vaticinador Charles Jencks cuando publicó Movimientos moderno s en arquitectura (1973, reelaboración de su tesis doctoral), y las seis categorizaciones anteriores se encuentran en el árbol genealógico estructura lista que publica en su página 28. Casi al final del siglo xx, se edita en español en 1983, en la colección Biblioteca básica que Luis Fernández Galiano monta sobre obras que ya tenían un calado singular en sus lenguas de origen, fundamentalmente inglés, pero carecían de su traslado al castellano. Si el hombre lo mide todo, consultar ese libro de nuevo provee inquietudes por el formato de su edición. Con páginas en blanco al empezar y acabar los capítulos, y maquetado con una generosa proporción de columna por margen en página de 2:1, parece que da a entender la necesidad de matizar , de anotar , de crear escolios sin aguardar reediciones e i nvitando a que cada uno aporte 21 l/) w r- o¿ o a.. <! 1. Allen, Stan (zooo).Moppi ng the unmoppo· ble: on nototion. En : Prodice: orchitedure, technique, ond representotion. Abindong, Reino Unodo: Routledge. pp. 31·45 · Congreso Internacional de lo Asoctoc ión de Cervontisto5,lepanto, 1·8 de octubre de 2000 (p. 1318). Universitat de le s llles Balears. 2001 . •Detras del muro , los dioses ¡uegan con los mundos. con las almas. Pasando del lado de aca.los hombres. a veces, perciben rumores, palabras. y sustraen briznas. Son migajas ca odas de la mesa del rico• (p. zo6). Y acaba el hbro con: •He aquí por que un día, pasando ¡unto al muro donde actúan los dio ses. escu· ché Me sentía irresostibl emente curooso [ ... ]• (p. 305) 2. Merkl. Heonrich. Cervantes, Protdgoros y lo •posmodernidod•, funcoones del engaño en el Quojote. En . G. Asociación de Cervantostas. Congreso Internacional 4th : 2000: Naupaktos & Bernat Vistarini (eds.). Volver o Cervantes : Actos del IV 3· Ver Anderson, P. Modernidad y revolución. En : Casullo. Nicolás (1993), El debate modermdod·posmodernidod Buenos Aores : El Cielo por Asalto. 4· En el Modu lor 2 le Corbusier escribe de los dooses que son los numeros
22 <l ~ L.U I 1- a la postmodernidad su propia medida de lo ahí dicho. No debe ser entendida esta observación como hecha por fideo a gusto en su sopa si se atiende a las revisiones progresivas que el propio Jencks hace de su cartografía hasta propiciar una continuidad cartográfica aventurada para un bien entrado ya el siglo xx1 . Esos huecos disponibles en el libro evidencian lo mismo que su mapa: su elocuencia de brazo alzado en actitud de emergencia para ser retomados. El diagnóstico era severo para la arquitectura moderna en ese encuadre. Rafael Moneo ya estaba con su propia acta en su escritorio preparando el certificado de defunción del Proyecto Moderno en 1978, apenas cinco años después de Jencks. Al texto lo llamó Entrados ya en el último cuarto de siglo ...• con tres puntos suspensivos más elocuentes que lo que jamás serán los actuales emoticono s, esperando a que alguien complete la escena. Moneo, que no usa post, sino after, muy probablemente aleccionado por la lectura de Jencks, quien crea, además del famoso mapa, una taxonomía de tropos lingüísticos a tres bandas verticales, en las que lo moderno ya era, lo postmoderno ya erra y donde hay una oportunidad para herrar lo tardomoderno , justo donde el mejor profeta y teórico que arquitecto y paisajista Jencks quiere ser reconocido como su mejor columnista . Para ello , el de Tudela deja entrever la oportunidad de olv i dar el sueño del Modern Movement mas sólo como referente primario , dada la enorme presencia que va a seguir sin duda ten iendo, y elaborar la pregunta por el sentido de la arquitectura mientras se construye, físicamente, para su objetivo final, la consecución de la forma . No es en Moneo una cesión lingüística; léase bien, es la búsqueda del sentido, no del significante. Pasadas más de cuatro décadas, aún parece necesaria la aclaración. Con una actitud decididamente moderna, el escritor de ficción H. P. Lovecraft abre huecos en lo imposible de los márgenes del mundo para construir lo que Michel Houellebecq llamó la tragedia de un estudiante de arquitectura. Lo que se escribe por la mano de este disidente de la vida no tendría parangón ni metafórico siquiera por la mano del arquitecto que quiera llegar a serl o. En Against the world , against liJe el nih il ista novelista francés abre agujeros a la nada que puede ser colmada, usando l as palabras de Lovecraft: ce allí donde la act ividad humana se ausenta, donde se encuentre un espacio en blanco en el mapa,los viejos dioses se arrodillan, prestos a retomar su lugar> •. No obstante, merece recordarse a Perry AndersonJ enmendando a Marshall Berman en su seminal texto Al/ that is so/id melt s into a ir, de 1982. No hay tal modernidad unificante y homogénea que asa l tar por esos dioses atentos al descui do en l as apropiaciones cartográfica s. • Para Berman por modernidad se entiende un modo de experiencia vi tal , la del tiempo , la del espacio, la de uno mismo y la de los demás; aquello que se abre como posibilidad y se teme como peligro, para toda mujer y hombre que procura aventuras, fe licidad, poder, progreso, realización de uno mismo y transformación del mundo , pero que, al mi smo tiempo , pone en riesgo todo lo que conocemos, lo que somos. En este. sent i do humanidad es sinónimo de modernidad pero en un remo li no (d i ce Anderson) de renovación y paradó jica desintegración. De ahí la necesidad de permanentemente realizar mapeamientos de periodización. Precedido por la presión de su posteriormente amigo y previamente maestro Moneo, Enrie Mi ra ll es asume el reto de poner en segundo plano a la modernidad programáti ca en arquitectura y ser ese que construi rá el mundo entero, con la misma actitud sin contradicción resolutivamente moderna con que Lovecraft al crear discursos demoledores desafía el asco que sentía por la vida: só lo anotando en l os lugares disponibles c omo silencios elocuentes se satisfacen las genealogías vertidas en el delta, al encon tr ar des tinos inéditos, prepositivos y representativos. Con la diferencia de que la obra de Mi ralles se distancia de la de Lovecraft por su vitali s mo , comparte a pesar de ello que sólo de un incansable sondeo en los mares encont rados se mezclan las aguas con las más insólitas formas surgidas de la i mag inación, y no de repertorios, ni clási cos , por manieristas que sean, ni retóricos poéticos.s De la imaginación: con ello autorizó Josep Quetgl as la obra de Miralles al convalidar el carácter diagramático , diríamos nosotros, desarrollado por Cha r les Peirce , usando los huecos, ahora del pensami ento , como tam iz para la maraña de las cosas que se presentaban ante el arquitecto . Al al to poder de razonamiento que se concentraba en las relaciones, en los esquemas, anotaciones, dibujos, representaciones, como método de pensami ento , Pe i rc e lo llamó imaginación. No la imaginación que se espera por una definición convencional, sino una devi/'s i mag inat i on que consi gue en esos arabescos del pensamiento descarnar una verdad que no se presenta sin el atletismo de l as regl as impropias. Si esto es algo, es una suerte de marginal ia. Y si se comprende que tratar lo marg inal lo es sólo por lo que 5- Mi;~s S.J (2001). •Ennc M~ralles, para evttar equlvocos•. OPA 17 pp. 70·75· 6. Finkielkr.lut.Atun. Sloterdt¡k. Peter (2oo8). Los latidos dd mvndo:diO/ogoAiatn Frnkielkrovtl A!úr 5Jotm19k [tOOucóón. Heber Cardoso] Buenos~Amorrortu. 2008 J. u fig1n dtl delb ~ pr~ta por ~ ft1 Los h9m tPmbln de lo edad II'JCidmxr tmts. p.. U7 .con la progno- SIS liU"'~...:sfxtoria de b "SOCiedad" rizomáttca en la parapstqulatrla anar· quico-adivtna del posestructuraltsmo, la tendenoa bástca anttgenealógtca de la Edad Moderna -<omo suma de todas las subversiones. negativas, usurpaoones, asptraciones e htbridaetonesha llegado a su zona de desembocadura. El conformts mo del ser-diferente ha alcanzado en ella prov•s•onalmente su figura final. El mundo actual se aseme¡a a un delta gtgante en el que comentes de comentes forman un hiperlaberinto de venas de agua con dife· rentes velocidades de fluJO. El delta es el espacio en el que se disuelve por sí mtsma la diferencia entre comente y estanca m len to. En las ramificaciones y curvaturas del untverso-delta las representaoones anarcofluidas de los autores del Rizoma se quedan sin objeto. Todo fluye en tanto todo se estanca•. Las negntas son nuestras
está a la espera de la celebración de su abandono, se yerra. El diagnóstico es definitivo, terminal : no hay nada ad marginem de la lógica del capital, los viejos dioses están apostados para recuperar su lugar si encuentran disponibles los espacios en blanco. Así era en los años 70, esos tiempos mcluhanianos virtual i zados en el ente Baudrillard, para quien la crít i ca en el discurso de la marginalidad y la alienación era mera simulación de resistencia, y que ya de suyo en nuestros días se produce por la matrixde l capital. Es por ello que provee interés mirar una actitud en su singularidad y en la dificultad de su repetibilidad, aunque esté consagrado y bendecido en la venta de su portfolio tras el reparto de su herencia. De ese producto, si se esperaba, no es de lo que se trata aquí. Por el contrario, ha de saberse que la actitud de un decididamente moderno es la confesión de que el espacio ya no cuenta, todo queda diluido en el magma de las clasificaciones para el tiem - po. Tal categoría se puso a saldo para ser comprada por reaccionarios empeñados en el absoluto de un presente efímero , con prisa por no llegar nunca al futuro . Dado que se perece en el presente y se renace en su proyecto a la mañana siguiente, como ha dicho Peter Sloterdijk haciendo como si hablara con Alain Finkielkraut , 6 no hay fronteras, no hay límites. En el extremo , las líneas de Jencks se mezclan en un hervor aún más denso, si cabe, pero sin disolución. Nos encontramos, valga la expresión que se ríe de sí misma, en el delta psicológico del avenir rizomático moderno (FtG URA 2).1 Sin embargo , no hay contradicción en nuestra atención en el heterodoxo que es Mi ralles en su operativa moderna, mejor, contraespacialmente moderna. Hechos mil veces contados, con una connotación inédi ta e inútil : la re-modelación del mundo como espacialidad en el tiem - po de los sin espacio. Porque, ¿qué es la tesis reprobada y después aceptada condescendi entemente de Miralles sino el trabajo obsesivo y convencido en la inut ilidad de lo útil, en lo útil de la inutilidad? El mismo Peirce• escribe: «lo que distingue a la ciencia verdadera es el estudio de 23 8. Ver, de Peirce, sus fscntos filosóficos, pag 60. Por cierto, en esta edición mexicana aparece ilustrada la portada con una por~ etón de la pmtura H1storica/ Monument of the American Repub/ic, de Erastus Salisbury Field (1867-1888). Tiene 1nterés porque despues de escenas bibhcas y pastorales paisaJísticas dedicó 21 años a ese cuadro, caractenzado por una febril imaginadón brotada de los planes para la Centenniol Exh1bition, de 1876, pnmera exposición untversal en Estados Unidos. la revista L:t.rrhitecture d'aujourd'hul publteó su número de marzo-abril de 1975 con ese cuadro, girado 90 grados y en tonos sep1a. Trató la vida y muerte de los rascacielos, con la partteipaclón de Manfredo Tafuri, ~mi le Aíllaud, Max Bense y Robert Auzelle. Anteriormente también fue empleada para la portada del libro La CittO Amerr<ana dalla Guerra civile ai•New Deo/•, de 1973, en el que escriben Giorgio Glucci, Francesco Dal Co, Mario Manleri-Eiía y Tafuri. Se deduce de estas portadas un apasionado alegato que se Inicia con aquella boutade kantiana de Peirce cuando en el m1smo libro, en el proem1o al volumen 11, subraya el secular carácter arqu1tectómco de la filosofia. sólo igualado por la pintura cuando se trata de temas histoncos
Cage, que vivió en una casita •s de un amigo arquitecto , casa que sería una de esas capas en los papeles superpuestos de Humboldt , trabajó gran parte de su vida en los silencios {FtcuRA 7) . En una nueva música, donde nada ocurre sino sonidos: aquellos que son anotados y aquellos que no lo son. Los que no lo son acontecen en la música escrita como silencios, abriendo las puertas corbusieranas de la música a los sonidos que están en el medio ambiente . Esta apertura existe en los campos de la escultura y de la arquitectura moderna, como sabemos por el texto de B. W. Joseph, John Cage and the Architedure of Silence. Cage lo explicó por medio de una metáfora a rq u itectón ica: Lo que era irrelevante para las estructuras que hicimos anteriormente, y esto era lo que nos mantenía respirando, era lo que ocurría dentro de ellas. Su vacío nos llevó a lo que era, un lugar donde cualquier cosa podría suceder. Esta fue una de las ra zones por las cuales fuimos capaces de salir cuando las circunstancias se hicieron propicias (c ambios en la conciencia, etcétera) a donde respirar es un juego de ni ño s: sin paredes, ni de vidrio que, aunque podamos ver a través de ellas, baten a los pájaros que estaban volando .' 6 Quede ahí una demoledora acción más que una des= cripción impasible , para una arquitectura al margen que es la anotación en los silencios de la casita de Enrie y Benedetta. un bosque-para-el-amigo-de-la-natura- leza, un bosque-para-el-leñador y. en fin, un bosque de fábula en el que se pierde Caperucita Roja •. 25 . Vivió con el arquitecto Paul Williams y su esposa. al que conoció en el Black Mountatn College La casa estaba en Catehi/1 Cooperative Community, Nueva York. La conttnuación de nuestras hipótesis por aquí seria necesaria, mas lo que se permite no admtte extensión que pueda reducirse como para no perder su fuerza. 26 . Rhythm Etc., p. 122. •Discusión de los cambios en la estética de Cage en los años 1960•. En: Pritchett,J. (1993). The Music of John Coge. pp. 138-161. 29
30 Procedencia de las· imágenes FIGURA 1. Disponible en https:// proyectosblanco.wordpress. com/2014/04119/kolonihaven. Consultado ei24/0712017. FIGURA 2. Dibujo propio a partir del Evolutionarytree (2ooo) de Jencks. Disponible en https:// archive.org/download/ Evolutiona ryT ree20ooCha rlesJencks. Consultado ei24/0712017. FIGURA 3. Montaje del autor. Louis Kahn, Notebook. Silence!Light pages. The Architectural Archives, University of Pennsylvania. Louis Kahn, The Power of Architecture. The design museum exhibition. Londres, 2014. Disponible en https://architectureas.wordpress.com/tag/louiskahn. Consultado el 25/07/2017. FIGU RA 4 . Montaje del autor. Páginas y trazas dibujados de relatos superpuestos en The Lije and Opinions of Tristan Shandy, Gentleman, dibujados por el propio S terne. Derecha : página Francis Ponge, Le grand recuei/ (1961). Tomo l. Tomadas de copias digital es disponibl es en línea. FI GUR As. Montaje del autor. Páginas 90 y 91 de El Modular 2, 1955 (Los usuarios tienen la palabra). Continuación de El Modular. 1948. Tomo l. Tomadas de copias digitales disponibles en línea. FIGURA 6. Montaje del autor. Izquierda: Calendario de las 7lunas, reproducción de l reloj floral del naturali sta sueco Car l Linnaeus (Carl von Linné), observando el horario de cierre y de apertura de ciertas flores imaginando un reloj vegetal. Centro: el alquimi sta Robert Fludd, lmages of the Divine (1617 - 1621) en utriusque Cosmi. Obtenido del original. Derecha: anotaciones superpuestas de Alexander von Hu m boldt Disponible en https://enactedthought.files.wordpress.com. FIGURA 7. Montaje del autor. Izquierda: John Cage, conferencia sobre nada, publicada en 1959. Derecha: parte final en forma de esquema relacional ambiental de Alisan Smithson explicando las razones por las que se invitaba a Kahn al último de l os CIAM, en oterloo, en 1959. Artículo publicado en 1982, en el número enero/junio de la revista Arquitecturas Bis .