La guerra y la esclavización de los moriscos de las Alpujarras (enero a abril de 1569): el reino de Granada como mercado coyuntural de esclavos
Abstract
Este trabajo investiga el proceso de esclaviza-ción de los moriscos de las Alpujarras grana-dinas durante la campaña del marqués deMondéjar en los primeros meses de la guerrade Granada. Para ello se utiliza documenta-ción inédita conservada en el Archivo Generalde Simancas. El cruce de esta información conotra procedente de diferentes archivos muni-cipales y notariales andaluces permite analizarcómo funcionó el mercado de esclavos moris-cos durante los años 1569-1571, así como es-tudiar el proceso de exportación hacia lasciudades del valle del Guadalquivir de la po-blación morisca granadina esclavizada.
Full text
La guerra y la esclavización de los moriscos de las Alpujarras (enero a abril de 1569): el reino de Granada como mercado coyuntural de esclavos* War and Enslavement of the Moriscos from the Alpujarras (January to April 1569): the Kingdom of Grenade as a Conjunctural Slave Market Rafael M. Pérez García Universidad de Sevilla ORCID iD: https://orcid.org/0000-0002-3558-5104 AL-QANTARA XLI 1, enero-junio 2020 pp. 183-218 ISSN 0211-3589 https://doi.org/10.3989/alqantara.2020.006 Copyright: © 2020 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0). Este trabajo investiga el proceso de esclavización de los moriscos de las Alpujarras granadinas durante la campaña del marqués de Mondéjar en los primeros meses de la guerra de Granada. Para ello se utiliza documentación inédita conservada en el Archivo General de Simancas. El cruce de esta información con otra procedente de diferentes archivos municipales y notariales andaluces permite analizar cómo funcionó el mercado de esclavos moriscos durante los años 1569-1571, así como estudiar el proceso de exportación hacia las ciudades del valle del Guadalquivir de la población morisca granadina esclavizada. Palabras clave: Esclavos moriscos; Alpujarras; 1569; mercado de esclavos; Andalucía. This paper aims to analyse the enslavement of Moriscos from the Alpujarras during the initial months of the war of Grenade. This research is based on unknown historical records of the Archivo General de Simancas, which include a rich information about this issue. Other local and notarial sources treasured in several andalussian archives are also used in order to study the kingdom of Granada as a slave market during 1569-1571. These historical sources let to study the exports of Morisco slaves to the main cities of the Guadalquivir valley during these years. Key words: Moriscos; Slaves; Alpujarras; 1569; Slave Market; Andalussia. * Este trabajo se ha realizado en el marco del Proyecto de I+D «Mercados y tratas de esclavos en el Atlántico ibérico del siglo XVI» (HAR2016-78056-P), financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad del Gobierno de España. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 31/8/20 9:53 Página 183
184 RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 1 Mármol, Historia, lib IV, caps. III-IV. 2 Sobre la actuación del marqués de Los Vélez y su ejército, véanse Mármol, Historia, libro V, cap. V, y Sánchez Ramos, El II marqués de Los Vélez y la guerra contra los moriscos. 3 Mármol, Historia, libro IV, caps. XXXV-XXXVI; Cabrillana, Marbella en el Siglo de Oro, pp. 221-231; Cabrillana, Moriscos y cristianos en Yunquera, pp. 100-106. 4 Mármol, Historia, libro IV, cap. XXXVIII, y libro V, caps. III, XIII, XXII. 5 Mármol, Historia, libro IV, cap. XXXVII, y libro V, caps. VI y XIV; Ruiz Pérez, “El levantamiento morisco”, pp. 291-336. 6 Dice Mármol que la milicia de Guadix tomó en el Cenete «dos mil almas captivas entre mujeres y niños, y mil bagajes cargados de ropa. Ésta fue una de las mejores presas que se hicieron en esta guerra y con menos peligro» (Mármol, Historia, libro V, cap. XIV). Estudiado concienzudamente por Garrido García, La esclavitud en el reino de Granada en el último tercio del siglo XVI: el caso de Guadix y su tierra. 7 Mármol, Historia, libro IV, cap. XXXVI. 1. La campaña del marqués de Mondéjar en las Alpujarras y la esclavización de los moriscos El estallido de la rebelión de los moriscos del reino de Granada a partir del día de Navidad de 15681 dio lugar a la inmediata reacción de las autoridades castellanas en orden a suprimirla. Desde Granada, el marqués de Mondéjar, capitán general del reino, atacó las Alpujarras granadinas, mientras el ejército organizado por el marqués de Los Vélez entró en la parte oriental del reino manteniéndolo en orden y evitando la extensión de la guerra2. Los levantamientos de Istán3, en Málaga, y del río de Almería4, fueron sofocados con relativa celeridad, y desde Guadix se atacó el marquesado del Cenete, asimismo afectado por la rebelión5. Este conjunto de operaciones militares desarrollado durante los dos primeros meses de la guerra, estuvo acompañado desde el primer momento por uno de los fenómenos más característicos de aquel conflicto, la esclavización generalizada de la población morisca. Así sucedió de forma masiva en el marquesado del Cenete6, o en las Alpujarras granadinas, como veremos. El comportamiento desordenado de los soldados entregándose al saqueo y a la esclavización de los moriscos pronto agravó la situación y complicó la guerra. El cronista Mármol no deja de apuntarlo una y otra vez, así, por ejemplo, tras la derrota del levantamiento de Istán, cuando los soldados enviados a Yunquera para mantener la paz, saquearon la villa «y cautivaron todas las mujeres moriscas»7; o en Alboloduy y la taha de Marchena, donde los soldados Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 184
del marqués de Los Vélez abandonaban su ejército «cargados de ropas, yendo bien proveídos de esclavas y de bagajes, se volvían a sus casas»8; y tras la victoria del marqués de Los Vélez el 1 de febrero de 1569 en Ohanes, donde «fueron captivas mil y seiscientas almas entre mujeres y niños, y el despojo de bagajes, cargados de ropas y joyas de precio, y de ganados, fue muy grande», después de lo cual «se fueron la mayor parte de los soldados con los despojos»9; en el peñón de Inox, tomado al asalto y organizado este como un auténtico negocio, donde se cautivaron «algunos moros» y 2.700 «mujeres y muchachos»10. En este trabajo se ofrece información sobre la esclavización de los moriscos de las Alpujarras granadinas como consecuencia de la entrada del ejército de Mondéjar y su actuación durante los compases iniciales de la guerra. A pesar de que fue la principal campaña militar de la primera fase de la guerra, y de que dicho territorio fue uno de los escenarios por excelencia del conflicto en ésta y otras etapas de la misma11, lo cierto es que seguimos sabiendo poco acerca de la esclavitud de los moriscos de este territorio, y ello aunque fue, sin duda, uno de los más destruidos y afectados por la esclavización. Posiblemente pocas regiones del antiguo reino de Granada fueron sometidas a tan alto grado de desolación, masacre y destrucción de sus poblaciones humanas; la esclavitud no fue una causa secundaria de todo ello. Como es bien sabido, tras producirse el levantamiento de las Alpujarras y el fracasado intento de extenderlo a la propia capital del reino, el marqués de Mondéjar y las autoridades del mismo procedieron a la inmediata organización de un ejército en la ciudad de Granada, solicitando auxilio «a las ciudades y señores de la Andalucía y reino de Granada». El ejército se formó con notable rapidez, entre los días 26 de diciembre de 1568 y 2 de enero de 156912, agregándoseles las compañías de infantería y caballería de Antequera, Loja, Alhama, Alcalá la Real y Jaén13. Con este ejército, compuesto de 2.000 infantes y 400 hombres de caballería, además de diversos caballeros, salió de Granada 185 LA GUERRA Y LA ESCLAVIZACIÓN DE LOS MORISCOS DE LAS ALPUJARRAS Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 8 Mármol, Historia, libro V, cap. XIII. 9 Mármol, Historia, libro V, cap. XXVI. 10 Mármol, Historia, libro V, caps. XXVII, XXVIII y XXXVI; Cabrillana, Almería morisca, pp. 241-247; Barrios Aguilera, “El morisco como botín”, pp. 201-209. 11 Sánchez Ramos, “La guerra de las Alpujarras (1568-1570)”, pp. 507-542. 12 Mármol, Historia, libro IV, cap. XXVI y XXXII. 13 Mármol, Historia, libro V, cap. I. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 185
186 RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 14 Mármol, Historia, libro V, cap. I. Según escribía un jesuita desde Granada el día 13 de enero, Mondéjar habría salido el 3 del mismo mes con poco más de 3.000 hombres, de los cuales 1.000 serían arcabuceros de Granada, y entre los otros se contarían los hombres de Antequera, Loja, Alhama, Alcalá la Real y Jaén (Vincent, “Les jesuites chroniqueurs”, pp. 442 y 447). 15 Mármol, Historia, libro V, cap. II. 16 Mármol, Historia, libro V, cap. IV. Según un relato jesuita de la campaña de Mondéjar, este se detuvo en Dúrcal cuatro días, «aguardando gentes que le venían, y vinieron muchas de diversas partes, y muy adereçadas, [...]; y viéndose con mucha gente, embió los mill arcabuzeros a Granada y todos los de capa y espada» (Vincent, “Les jesuites chroniqueurs”, p. 449). 17 Mármol, Historia, libro V, caps. X y XII; Barrios Aguilera, “La guerra de los moriscos”, pp. 418 y 419. 18 Mármol, Historia, libro V, cap. X. El asunto de la participación de las tropas sevillanas en esta campaña y en la guerra se estudia por extenso en Fernández Chaves y Pérez García, En los márgenes de la Ciudad de Dios, pp. 59-82. No obstante, una semana más tarde se unieron al ejército de Mondéjar gente venida desde Sevilla, seguramente caballeros y aventureros por su cuenta y riesgo, así como otros de Ciudad Real y Madrid (Vincent, “Les jesuites chroniqueurs”, p. 455). 19 Mármol, Historia, libro V, cap. XI. el marqués de Mondéjar de Granada el día 3 de enero de 1569 camino de las Alpujarras14. Durante los días siguientes, y en el transcurso de las operaciones militares para aplastar el levantamiento, se le fueron añadiendo las milicias de otras localidades, así como caballeros aventureros llegados de muy diversas procedencias: sabemos que en Dúrcal se encontraban las compañías de las Siete Villas de Granada (Montefrío, Íllora, Moclín, Colomera, Iznalloz, Montejícar y Guadahortuna), que entraron en combate la noche del 3 al 4 de enero de 156915; a Dúrcal llegaron al poco las milicias de Úbeda y Baeza, estando todavía allí el marqués de Mondéjar16; cuando el 10 de enero Mondéjar forzó el paso de Tablate y entró por fin en las Alpujarras, quedará allí de guarnición la infantería de Porcuna, poco después masacrada17; la liberación de Órgiva el día 12 de enero motivó al marqués de Mondéjar a escribir a la ciudad de Sevilla para «que no le enviase la gente de aquella ciudad ni la de la milicia de Sevilla, Gibraltar, Carmona, Utrera y Jerez», lo que explica que no participaran las tropas de estas localidades en esta primera campaña18, aunque al día siguiente se unieron a su ejército cuatro compañías de caballería e infantería de Córdoba, que habían llegado vía Granada19; también la milicia de Andújar participó en la campaña, quedando en Tablate para cubrir el hueco dejado por la aniquilación de los de Porcuna, y enseguida pudieron pasar por allí las tropas cordobesas de Aguilar, Montilla y Priego de Córdoba para unirse al ejército Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 186
del marqués en la Alpujarra20; asimismo, la caballería de Écija, con Tello de Aguilar, se sumó a las tropas del marqués de Mondéjar21. La estrategia fue sencilla, y el avance del ejército de Mondéjar a través de las Alpujarras posible gracias a una línea de abastecimiento sostenida desde Granada, donde el hijo del marqués, el conde de Tendilla, se encargaba de organizar y enviar mantenimientos, munición y las nuevas tropas que iban llegando desde diferentes lugares de Andalucía. La toma de Jubiles, con su correspondiente carnicería, marca un punto de inflexión en esta campaña22, y, el día 19 de enero, 16 alguaciles moriscos de las Alpujarras aceptaban rendirse al marqués23. Según Juan de Arquellada, para estas fechas el ejército de Mondéjar contaría ya con 13.000 hombres de a pie y de a caballo24, mientras que una semana antes, el día 12 de enero, al salir de Órgiva, apenas sobrepasaba los 8.000, de ellos más de 3.000 tiradores25, cifras que muestran el continuo y rápido engrosamiento de sus filas con las milicias andaluzas. El sometimiento de Las Guájaras26, que ocupó las dos primeras semanas del mes de febrero, prácticamente cierra esta campaña del marqués de Mondéjar27. Sin embargo, el comportamiento indisciplinado de las tropas, entregadas al pillaje y a la esclavización de los moriscos de las Alpujarras, contribuyó de manera decisiva, junto con otros factores (como las desavenencias entre Mondéjar y el marqués de Los Vélez), a reabrir el conflicto de manera virulenta entre marzo y abril de 156928. El cronista Luis del Mármol señala algunas pistas preciosas acerca de todo ello, indicando cómo mantener el orden en el ejército era una tarea tan importante o más que luchar contra los moriscos. Además, las cambiantes instrucciones del marqués de Mondéjar sobre la cues- 187 LA GUERRA Y LA ESCLAVIZACIÓN DE LOS MORISCOS DE LAS ALPUJARRAS Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 20 Mármol, Historia, libro V, cap. XII. 21 Mármol, Historia, libro V, cap. XXI. Detallada información sobre la organización de las tropas de Écija en la guerra y su participación en la misma en Sanz Fuentes, “Contribución de la ciudad de Écija”, pp. 983-999. 22 Mármol, Historia, libro V, cap. XX. 23 Sánchez Ramos, “La guerra de las Alpujarras”, p. 518. 24 Barrios Aguilera, “La guerra de los moriscos”, p. 419. 25 Vincent, “Les jesuites chroniqueurs”, p. 450. 26 Mármol, Historia, libro V, cap. XXV, XXIX-XXXI. 27 Un mapa donde puede seguirse cronológicamente la campaña de Mondéjar en las Alpujarras entre enero y marzo de 1569 se halla en la edición de Javier Castillo de la Historia de Mármol, p. 758. 28 Sánchez Ramos, “La guerra de las Alpujarras”, pp. 520-521; Aranda Doncel, Los moriscos en tierras de Córdoba, p. 129. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 187
tión de la esclavitud de los moriscos contribuyeron al desorden general. El temprano descontrol queda de manifiesto en el hecho de que la infantería de Porcuna que quedó guarneciendo el estratégico paso de Tablate, entrada de las Alpujarras, tenía como objetivo primordial impedir la huida de los desertores y confiscarles el botín de guerra: su capitán Pedro de Arroyo estaba allí «con orden que no dejase pasar los soldados que se iban del campo sin licencia [...] su fin solo era salir al paso a los soldados que se iban del campo sin licencia, para quitarles, por de contrabando, los ganados, las esclavas y los bagajes que llevaban»29. En efecto, el avance de las tropas del ejército de Mondéjar fue acompañado de un saqueo salvaje que las órdenes en contra, cuando existieron, fueron incapaces de detener. De hecho, a partir de un determinado momento, cuando la entrada en combate se hizo inminente, el propio marqués utilizó el señuelo del pillaje para estimular a sus tropas: el día 12 de enero, al pasar el puente de Órgiva y penetrar definitivamente en territorio enemigo, donde se esperaban duros enfrentamientos con los moriscos, «el marqués de Mondéjar, yendo a entrar con su campo en la Alpujarra, para animar los soldados que iban sin sueldo, había mandado echar un bando al pasar de la puente de Órgiva, declarando que la guerra era contra enemigos de la fe y rebeldes a Su Majestad, y que se había de hacer a fuego y a sangre»30: según el derecho de la época, la declaración de los moriscos como enemigos de la fe abría la puerta a su esclavización31. Ello explica por qué, al día siguiente, el 13 de enero, tras llegar a Bubión, «los soldados subieron en cuadrillas por la sierra arriba, y captivando muchas mujeres y niños, mataron los hombres que pudieron alcanzar, y les tomaron gran cantidad de bagajes cargados de ropa y de seda, que llevaban a esconder por aquellas breñas»32. El 18 de enero, tras tomar el castillo de Jubiles, «donde [los moriscos] tenían recogidas las mujeres y la riqueza de aquellas tahas», el marqués «les dio [a los soldados] a saco todo el mueble, en que había ricas cosas de seda, oro, plata y aljófar», capturándose 300 hombres y 2.100 mujeres; recluidos en la iglesia de Jubiles 188 RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 29 Mármol, Historia, libro V, cap. XII. 30 Mármol, Historia, libro V, cap. XXXII. Sobre el paso por Órgiva, Mármol, Historia, libro V, cap. X. 31 Pérez García, “El laboratorio ibérico de conceptos y prácticas sobre la esclavitud”, pp. 11-38. 32 Mármol, Historia, libro V, cap. XI. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 188
189 LA GUERRA Y LA ESCLAVIZACIÓN DE LOS MORISCOS DE LAS ALPUJARRAS Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 33 Mármol, Historia, libro V, caps. XVIII-XX. Arquellada reduce el número de moriscas capturadas en Jubiles, diciendo «que serían cantidad de mill, poco más» (Barrios Aguilera, “La guerra de los moriscos”, p. 419). Nunca sabremos con exactitud lo que sucedió en Jubiles aquella noche; el jesuita Gaspar de Aranda, que escribe desde Granada el 13 de marzo de 1569, poco después de los hechos, da a su vez su propia versión de lo ocurrido, avisando de que «esta historia se cuenta de tres o quatro maneras» (Vincent, “Les jesuites chroniqueurs”, pp. 451-452). 34 La cuestión ha sido estudiada en Benítez Sánchez-Blanco, “El cautiverio de los moriscos”, pp. 19-43 y en Pérez García y Fernández Chaves, “La guerra de Granada entre guerra civil y «guerra justa»”, pp. 229-247. Véase también Mármol, Historia, libro V, cap. 32. los que cupieron, y quedando un millar «en la placeta que estaba delante de la puerta», aquella noche tuvo lugar una confusa matanza («mataron en un instante cuantas hallaron fuera de la iglesia») que degeneró en motín de la soldadesca, «indignados los soldados por un bando que se había echado aquel día, en que mandaba el marqués que no se tomase ninguna mujer por captiva, porque eran libres»33. Es decir, el bando del 12 de enero permitiendo la esclavización de los moriscos fue suspendido sólo seis días más tarde, cuando la victoria militar era evidente y el marqués consideró oportuno complementarla con una oferta de paz a los rebeldes. Existían para ello razones jurídicas de peso, dado que por el momento, y hasta la primavera, y solo después de arduos debates en distintas instancias civiles y eclesiásticas, no existiría una decisión regia clara y positiva respecto a la legalidad de la esclavización de los moriscos granadinos34. La promesa dada a los moriscos de conservarles la libertad constituía uno de los pilares de la estrategia de pacificación del marqués de Mondéjar, que empezó a dar sus frutos el 19 de enero, como vimos, cuando los alguaciles alpujarreños aceptaron «reducirse» y entregar las armas. Pero la codicia por capturar a los moriscos como esclavos generaba importantes tensiones dentro del propio ejército del marqués, condicionando cada día que pasaba el curso de las operaciones militares. El 28 de enero, los capitanes de caballería que se encontraban en Laujar de Andarax disputaron con el capitán Álvaro Flores, representante del marqués, porque querían «tomar por esclavos todos los moros y moras que se habían venido a guarecer en las casas de los reducidos, diciendo que no se entendía con ellos la salvaguardia y Álvaro Flores se lo había contradicho con la orden que llevaba del marqués para conservar los que se hubiesen ya reducido y todos los que se viniesen a reducir, el cual mandó que no tocasen en los unos ni en los otros, sino que los dejasen estar libremente en sus casas, sin darles pesadumbre»35; Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 189
el clima de tensión y descontento dentro del ejército nos lo señala claramente la suspensión al día siguiente, 29 de enero, por orden de Mondéjar, de una operación en Ohanes por tener escaso valor militar y porque «solamente sirviera aquella ida de dar que robar a los soldados y hacer que captivasen gente inútil»36. Finalmente, y como parte de la misma estrategia de apaciguamiento, el marqués de Mondéjar comenzó a liberar a las moriscas capturadas: así a finales de enero en Ugíjar, cuando mandó «entregar mil moriscas de las que habían quedado vivas en Jubiles y captivádose después en Paterna» a tres alguaciles moriscos reducidos de las Alpujarras, «con orden que las diesen a sus maridos, padres y hermanos, y les notificasen que las tuviesen en depósito para volverlas cada y cuando que les fuesen pedidas»37. No obstante, el planteamiento negociador de Mondéjar acabó fracasando como consecuencia, precisamente, de la descomposición de su propio ejército y del pillaje a que los soldados comenzaron a someter por su cuenta el territorio, incluyendo aquellos pueblos que se habían colocado bajo la salvaguarda y amparo del marqués a cambio de abandonar las armas. Todo esto sucedió entre mediados de febrero de 1569, en que el marqués con su ejército regresó a Órgiva desde Las Guájaras38, y comienzos de abril, en que recibió y cumplió la orden de volver a Granada para ser relevado del mando por el hermano del rey, don Juan de Austria39. Allí, en Órgiva, fue recibiendo el marqués «todos los lugares de la Alpujarra por sus alguaciles y regidores o por sus procuradores», pero enseguida «cuadrillas de soldados desmandados» comenzaron a robar a los moriscos que se reducían, capturando «muchachos» y a todos aquellos que podían, actos que con frecuencia degeneraban en enfrentamientos violentos con muertes. Los esfuerzos del marqués por controlar a sus tropas acabaron resultando inútiles, así como los intentos de capturar al líder morisco Aben Humeya40. El saqueo de Laroles el 1 de 190 RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 35 Mármol, Historia, libro V, cap. XXV. 36 Mármol, Historia, libro V, cap. XXV. 37 Mármol, Historia, libro V, cap. XXV. Según Arquellada, Mondéjar habría ordenado llevar unas 800 moriscas a Los Válores «hasta que su señoría mandase otra cosa, dexando con ellas algunos moros de paz que el marqués bien conoçía» (Barrios Aguilera, “La guerra de los moriscos”, p. 419). 38 Mármol, Historia, libro V, cap. XXXIII. 39 Mármol, Historia, libro VI, caps. IV y V. 40 Mármol, Historia, libro V, caps. XXXIII-XXXIV. Arquellada también tomó nota del comportamiento descontrolado de las tropas de Mondéjar cuando recordaba que «salían Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 190
191 LA GUERRA Y LA ESCLAVIZACIÓN DE LOS MORISCOS DE LAS ALPUJARRAS Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 los cristianos a correr la tierra de secreto, sin liçençia del general» (Barrios Aguilera, “La guerra de los moriscos”, p. 420). 41 Mármol, Historia, libro V, cap. XXXV. 42 Mármol, Historia, libro VI, caps. I y II. 43 Mármol, Historia, libro V, cap. XXXV. 44 Vincent, “Les jesuites chroniqueurs”, p. 464. 45 Mármol, Historia, libro V, cap. XXXVII. marzo (pueblo que, a pesar de haberse reducido, fue quemado, su población masculina masacrada y las mujeres esclavizadas por tropas procedentes de la fortaleza de La Peza y dependientes del conde de Tendilla) marca un hito decisivo en el fracaso de la política de Mondéjar, como así lo entendió él mismo enseguida41 y lo valoraron los propios moriscos, que ya no se fiarían más de sus promesas42. Mármol comenta de las moriscas de Laroles: «las indefensas mujeres perdieron su libertad y fueron vendidas por esclavas»43. Es evidente que el descontento de los soldados y el descontrol general de la situación acabaron haciendo naufragar todos los planes de Mondéjar; un jesuita, el P. Navarro, escribía meses más tarde refiriéndose a aquellas semanas decisivas: «Nuestros soldados, no pudiendo çufrir el estar quedos y sin paga, sino con una muy mísera y triste comida, contra todo bando y contra toda orden y diligencias que se hazían, se ivan unos por un cabo y otros por otro a los lugares que tenían salvaguardia del marqués, y les tomavan las mugeres y las hijas, y les robavan lo que podían, y los moros viendo esto se defendían y matavan a los nuestros, y murieron desta manera contra orden y bando más de tres mil hombres; y como a los que ivan contra bando los castigavan y quitavan quanto trayan por castigo de su desobediencia, venían a Granada diçiendo grandes y notables males del marqués de Mondéjar, y muchos y muy grandes falsos testimonios, los quales como los creieron al principio todos o casi todos los de esta çiudad y toda la Andaluzía, y Castilla, y España, y fuera de España, quando entró aquí en Granada, la víspera de pascua de resurrectión, no faltava sino apedrealle, y creieron, como digo, chancillería y ciudad tantas cosas y tan malas, y escrivéronlas al rey y consejo, que acordó S. M. de embiar aquí al Sr. Dn. Joan de Austria, y al duque de Sesa [...]»44. Día tras día durante el mes de marzo de 1569, el plan de Mondéjar se derrumbaba de forma estrepitosa, llegando rápidamente las noticias de su fracaso a la corte. Según Mármol, una carta del 17 de marzo habría ya ordenado a Mondéjar dejar el ejército de la Alpujarra para ser sustituido por don Juan de Austria45. Mientras este llegaba, Mondéjar continuó en Órgiva. Su pretensión de recuperar a las moriscas devueltas que habían quedado en situación de «depósito» acabó por desestabilizar la situación. De nuevo, el relato de Mármol es insustituible: Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 191
3. Los moriscos, presa de las tropas: primeros repartos, mercados de esclavos y lógicas de redistribución espacial hacia la Andalucía bética La procedencia de las tropas del ejército de Mondéjar queda reflejada en el estudio del origen geográfico (vecindad) de los individuos que registraron ante notario los moriscos apresados, y que se convirtieron en la mayoría de los casos en depositarios de los mismos (dado que todavía no se había dictaminado sobre la situación legal de esclavitud para los mismos, ya sabemos que teóricamente solo se encontraban en situación de depósito). En la tabla 3 presentamos estos datos agrupados por territorios y provincias actuales, poniéndose de manifiesto el abrumador predominio de los procedentes de territorios granadinos, cordobeses y jiennenses, que alcanzan dos terceras partes del total de moriscos registrados. Esta información resulta extremadamente interesante dado que las tropas (los captores) actuaron como primer vector de difusión y exportación de los moriscos capturados fuera del reino de Granada, funcionando la ciudad de Granada como una gran almoneda56 y convirtiéndose las rutas de regreso de los soldados hacia sus hogares y sus localidades de destino en los puntos receptores por excelencia de tan gran cantidad de moriscos57, primero en situación de depósito, y después como esclavos o administrados (en el caso de los niños contemplados en la legislación real)58. Ello nos ayuda a comprender el alto número de moriscos esclavos vendidos en las ciudades de Jaén59 y de Córdoba60 durante la guerra. De modo que la Relación se constituye en un documento clave para comprender la posterior distribución de los esclavos moriscos de las Alpujarras hacia la Andalucía del Guadalquivir y al norte de Sierra Morena. 198 RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 56 Martín Casares, La esclavitud en la Granada del siglo XVI. 57 Fernández Chaves y Pérez García, En los márgenes de la Ciudad de Dios, pp. 97- 108. 58 Sobre esta última cuestión, véase Pérez García y Fernández Chaves, “La infancia morisca, entre la educación y la explotación”, pp. 149-186. 59 Aranda Doncel, “Los esclavos en Jaén durante el último tercio del siglo XVI”, pp. 233-251. 60 Aranda Doncel, Los moriscos en tierras de Córdoba, pp. 137-173. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 198
Tabla 3 Territorios de procedencia de los registradores de los esclavos moriscos según la Relación61 Lo dicho se pone todavía más de manifiesto cuando atendemos a las poblaciones concretas de procedencia de los registradores/depositarios (futuros primeros propietarios) de los moriscos (Anexo: Tabla 4). En efecto, los de la ciudad de Granada se apropiaron de más del 30% del total de la presa, y los de las otras ciudades cuyas milicias jugaron un papel relevante en la campaña de Mondéjar fueron precisamente los más beneficiados: los de Antequera se hicieron casi con el 7,5%, los de Córdoba con el 5,2%, los de Baeza y Úbeda acapararon casi el 9%, los de Loja y Alhama el 3,3%, etc. En la larga lista de casi un centenar de localidades de origen, son precisamente aquellas que aportaron compañías y tropas organizadas las que más descuellan (Vélez-Málaga, Motril, Jaén, Alcalá la Real y Martos han de unirse al grupo anterior). La presencia de contados registradores oriundos de muchos otros lugares se debe bien a su integración entre las compañías de las poblaciones que acabamos de señalar, bien a su participación in- 199 LA GUERRA Y LA ESCLAVIZACIÓN DE LOS MORISCOS DE LAS ALPUJARRAS Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 61 La información de vecindad contenida en la Relación se ha completado en ocho casos de esclavos gracias a la identificación de los registradores en la crónica de Mármol. Provincia/Territorio Nº esclavos moriscos % Granada 542 42,15 Málaga 179 13,92 Almería 10 0,78 Jaén 229 17,8 Córdoba 99 7,7 Sevilla 46 3,6 Cádiz 1 0,07 Murcia 6 0,46 Submeseta sur 24 1,87 Submeseta norte 9 0,7 Otros / Sin indicación de vecindad 141 11 Total 1.286 100 Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 199
dividual como caballeros o aventureros, bien por tratarse de individuos naturales del propio territorio expoliado y que capturaron a sus propios vecinos moriscos (son los casos de aquellos procedentes de las propias Alpujarras, como los de Órgiva o Ugíjar62), como tantas veces sucedió en esta guerra63. Al mismo tiempo, la irrelevancia numérica de los registradores originarios de localidades de las actuales provincias de Sevilla y Cádiz se explica por la no participación de las milicias de éstas en la campaña de Mondéjar. Ello se refleja también en el estudio del mercado de esclavos de la ciudad de Sevilla, que se activó de manera espectacular durante 1569-1571 gracias al aporte de los moriscos64: el primer morisco vendido en la ciudad que hemos podido documentar lo fue el 5 de enero de 156965, pero fueron contadísimos los que llegaron antes de los últimos días de febrero, y éstos procedentes en su mayoría del Cenete; a pesar de ello, como veremos, no faltaron los de las Alpujarras66. Asimismo, resulta sintomático de lo que explicamos que los ecijanos, cuya caballería sí jugó un papel destacado en la entrada del marqués de Mondéjar en las Alpujarras durante el primer trimestre de 156967, registren 11 de los 46 moriscos (23,9%) correspondientes a la actual provincia de Sevilla; su activa participación durante toda la guerra en los principales hechos de armas propició el traslado a Écija de cientos de esclavos moriscos, que, en 1573 alcanzaban la cifra de 476, 200 RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 62 Como Hernando de Tapia, vecino de Órgiva, que registró dos moriscas en su pueblo el día 7 de febrero de 1569, y otras ocho el día 13 de marzo (AGS: CMC-I, leg. 1913, doc. 6. Relación). Era alguacil del juzgado de Ugíjar, según sabemos por otro documento anterior, y Mármol lo llama «cuadrillero de los que andaban en seguimiento de los monfíes» en los tiempos previos a la guerra, participando, lógicamente, en la misma (Mármol, Historia, p. 189, véase también la nota 39, con más información sobre su historial delictivo); similar es el caso de Juan López, vecino de Béznar según la Relación, que registra cinco moriscas y dos moriscos en marzo de 1569, al que Mármol califica de «animoso soldado, natural de Órgiva», «muy ladino» en la lengua árabe (Mármol, Historia, p. 325). 63 Fernández Chaves y Pérez García, En los márgenes de la Ciudad de Dios, pp. 122- 125; Pérez García, “Moriscos en Antequera”, pp. 95-100; Pérez García y Fernández Chaves, “La guerra de Granada entre guerra civil y «guerra justa»”, pp. 229-247. 64 Fernández Chaves y Pérez García, En los márgenes de la Ciudad de Dios, pp. 83- 88. 65 Ese día, el mercader sevillano Luis de la Peña vendió a una esclava morisca blanca llamada Isabel, de 20 años, que había sido herrada «en la barba» (Archivo Histórico Provincial de Sevilla [en adelante AHPSe]: Protocolos Notariales de Sevilla [en adelante PNS], leg. 7761). 66 Fernández Chaves y Pérez García, En los márgenes de la Ciudad de Dios, p. 93. 67 De hecho, las compañías de Écija estuvieron con el ejército de Mondéjar en Ugíjar y en la toma de Las Guájaras (Sanz Fuentes, “Contribución de la ciudad de Écija”, p. 988). Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 200
muchos de ellos del valle de Lecrín y de las tahas de Órgiva, Jubiles, Ugíjar y otras de las Alpujarras68. El hecho de que durante los meses estudiados en este trabajo la situación de los moriscos apresados fuera el depósito, a la espera del dictamen acerca de su libertad o esclavitud, no impidió en absoluto a sus captores hacer negocio con ellos, transmitiéndolos a cambio de dinero en operaciones que no eran sino ventas encubiertas. Nos avisa de ello la fórmula, recogida en tantas cartas de compraventa, de que la validez de éstas quedaba supeditada a las pendientes resoluciones al respecto del rey, la Inquisición o el papa69. Es precisamente esta circunstancia la que nos permite acercarnos al inicial proceso de distribución de los moriscos esclavizados desde el reino de Granada hacia la Andalucía del Guadalquivir. El estudio de algunos ejemplos relativos a vecinos de Antequera o Sevilla resulta muy aclarador. El caso de Juan Díaz, un calcetero de Antequera que el 3 de febrero de 1569 registró en Ugíjar de las Alpujarras a una morisca llamada Isabel acompañada de su hija70, es ilustrativo del funcionamiento coyuntural del reino de Granada como un gigantesco mercado de esclavos entre 1569 y 1571. Poco después, el 19 de marzo, el mismo Juan Díaz se encontraba ya en Antequera, donde explicaba que hacía un mes y medio había estado «en el real del marqués de Mondéjar» y que en el lugar de Ugíjar hubo «despojo por prisionera» de una morisca llamada Isabel de Carvajal y a una niña hija de ésta, de año y medio, llamada María; Díaz dijo que cuando quiso sacarla de allí se obligó ante escribano a devolverla si el rey así lo ordenaba, constituyéndose entre tanto en depositario de la misma. No obstante, aquel mismo día traspasó dicha depositaría, mediante una operación de venta encubierta, a Juan Domínguez, un zapatero de Utrera, tras recibir de él 26.928 maravedís como pago71. No se trataba de un hecho aislado, en absoluto. Durante los mismos días, otros antequeranos que regresaban después de haber servido en el ejército de Mondéjar realizaron idénticas transacciones. 201 LA GUERRA Y LA ESCLAVIZACIÓN DE LOS MORISCOS DE LAS ALPUJARRAS Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 68 Fernández Chaves y Pérez García, “Notas sobre la destrucción de las comunidades moriscas malagueñas”, pp. 121-139. 69 Fernández Chaves y Pérez García, En los márgenes de la Ciudad de Dios, pp. 120- 121. 70 AGS: CMC-I, leg. 1913, doc. 6. Relación... 71 Archivo Histórico Municipal de Antequera (en adelante AHMA): Fondo Notarial (en adelante FN), leg. 1122, f. 81. Antequera, 19-III-1569. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 201
Julián de Molina, procurador de Antequera, que el 4 de febrero registró en Ugíjar a una morisca llamada Isabel72, también la traspasó en su ciudad a Alonso de Salamanca, un ropero vecino de Sevilla por precio de 24.000 maravedís, especificando que era depositario de la misma y que ésta tenía 24 años73. Otro vecino de Antequera, el clérigo presbítero Alonso Villalón, que el 31 de enero registró en Ugíjar a un morisco llamado Bartolomé74, hizo la misma operación: su caso nos avisa de la agilidad de este mercado de esclavos, pues solo tres días más tarde, y como depositario del mismo, se encontraba en Antequera, donde lo traspasó por 8.976 maravedís al curtidor Francisco Hernández, también vecino de Utrera; el precio menor se debe a que Bartolomé solo tenía 8 años de edad75. Gabriel de Treviñón, alguacil mayor de Antequera, que había comandado junto con el corregidor de la misma a las tropas de la ciudad que se unieron al ejercito del marqués de Mondéjar76, también estuvo en la toma de Jubiles el 18 de enero, donde obtuvo como «despojo» y «prisionera» a una morisca llamada María de 34 años y a su hija Luisa de 10 meses; allí se constituyó como depositario de las mismas y posteriormente, el 3 de marzo de aquel año, en Antequera, las traspasó mediante la correspondiente venta encubierta a Antón Pacheco, labrador de Utrera, por precio de 18.375 maravedís y con la consabida condición de que si el rey, la Inquisición o el papa las declaraban libres, la compraventa sería anulada y habría de devolver el importe de la misma77. Este mismo Antón Pacheco compró (no sabemos dónde), tres meses más tarde, el 12 de junio, a Benito de Aranda, zapatero de Granada, una esclava morisca de 18 años llamada María, natural de Nigüelas (en el valle de Lecrín) y que había sido cautivada en Las Albuñuelas; el 30 de septiembre la vendía en Utrera por 30.750 maravedís78. Es in- 202 RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 72 AGS: CMC-I, leg. 1913, doc. 6. Relación... 73 AHMA: FN, leg. 1122, f. 83. Antequera, 21-III-1569. También afirma Molina que estuvo en el real y ejército del marqués de Mondéjar. 74 AGS: CMC-I, leg. 1913, doc. 6. Relación... 75 AHMA: FN, leg. 1122, f. 132. Antequera, 3-II-1569. Es en este documento donde consta la condición eclesiástica de Villalón, el cual afirma aquí que la escritura de depositario la hizo estando en el real de Su Majestad en el Hondón de Andarax con el marqués de Mondéjar. 76 Mármol, Historia, libro V, cap. I. 77 AHMA: FN, leg. 1122, f. 79. Antequera, 3-III-1569. 78 AHPSe: Protocolos Notariales de Utrera, leg. 22434P. Agradezco a Elena Lobo Guerrero haberme facilitado este dato fruto de su investigación. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 202
teresante el hecho de que sean precisamente vecinos de Utrera y Sevilla los que adquieren esos moriscos en Antequera entre febrero y marzo de 1569, actuando así de transmisores de la mercancía humana hacia sus localidades de origen. De hecho, algunos de ellos se trasladaron no solo hasta Antequera en busca de moriscos esclavizados, sino hasta la misma Alpujarra: así, Pedro Jiménez, vecino de Utrera, registró en Ugíjar el día 1 de febrero de 1569 un grupo de 12 moriscos (8 de sexo femenino y 4 masculino), en el que no faltaban dos mujeres con sus hijos79. El alza brutal del número de moriscos vendidos en Sevilla desde los últimos días de febrero y durante el mes de marzo de 156980 tiene que ver precisamente con este fenómeno de intermediación, dado que sus tropas todavía no se habían dirigido al escenario bélico. Esta cadena de sucesivas transmisiones que permitía la exportación de los moriscos esclavizados, se sostenía por un claro incremento del precio de éstos cuando se encontraban fuera del reino de Granada. Mármol ya avisaba, como vimos, de que el precio de los esclavos moriscos en las zonas de captura era irrisorio, y así lo confirman para otros escenarios y momentos de la guerra los datos aportados al respecto por Manuel F. Fernández Chaves81. Los precios que se pagaban en Antequera eran considerables, de hecho eran prácticamente homologables a los de Sevilla82 o Córdoba83 en las mismas fechas, aunque sensiblemente superiores a los abonados en la ciudad de Granada84, donde a su vez eran mayores que en la Alpujarra. Ello muestra el carácter regional (andaluz) del mercado de esclavos en lo referente a mercancía y precios, y que la revalorización del precio del esclavo morisco era especialmente notable cuando se le sacaba fuera de las fronteras del reino de Granada, donde se reducían las posibilidades de fuga85 y se amplia- 203 LA GUERRA Y LA ESCLAVIZACIÓN DE LOS MORISCOS DE LAS ALPUJARRAS Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 79 AGS: CMC-I, leg. 1913, doc. 6. Relación... 80 Fernández Chaves y Pérez García, En los márgenes de la Ciudad de Dios, pp. 93-94. 81 Fernández Chaves, “En las postrimerías de la guerra de la Alpujarra: cabalgadas y esclavización de los moriscos en 1571”. 82 Vid infra. 83 Aranda Doncel Los moriscos en tierras de Córdoba, p. 150. 84 Martín Casares, La esclavitud en la Granada del siglo XVI, pp. 224-233. 85 La fuga fue una constante durante los años de la guerra y los siguientes, especialmente entre aquellos que se encontraban cerca de la frontera del reino de Granada, algo que además preocupaba a las autoridades (véase, por ejemplo, Pérez García, “Moriscos en Antequera”, pp. 78-79). Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 203
ban las posibilidades de venta. La redistribución desde las localidades de frontera, como Antequera, hacia el valle del Guadalquivir y ciudades como Sevilla, Écija o Córdoba, respondía, pues, ante todo, a la necesidad de buscar demanda para tal masa de esclavos; de igual modo las numerosas ventas llevadas a cabo por jiennenses en Córdoba, donde sin duda encontraban mayores oportunidades de venta y mejores precios para sus esclavos moriscos que en el reino de Jaén86. Fueron cuestiones tanto logísticas (la dificultad de la gestión y transporte de cientos o miles de individuos esclavizados) como de demanda (incrementar aún más la avalancha hacia ciudades como Sevilla podría haber afectado negativamente a los precios de venta) las que produjeron acumulaciones durante meses, o incluso años (hasta 1573 básicamente), de un enorme número de moriscos esclavizados en las ciudades próximas a la frontera granadina, como Alcalá la Real87, Antequera88 o Écija89, o del propio reino de Granada, como Guadix90. En ocasiones, no obstante, la acumulación de esclavos moriscos en las ciudades de la frontera tenía también que ver con el deseo de sus propietarios de conservarlos y valerse ellos mismos de su trabajo. Así, un miembro de una de las más preclaras y poderosas familias de la oligarquía nobiliaria de Antequera91, Hernán Chacón, cuando estuvo en la toma del fuerte de Jubiles el 18 de enero de 1569, capturó (junto con un tal Juan Enríquez) a un morisco llamado Íñigo, de unos trece años de edad, comprando luego a Enríquez, ya en Antequera, y en septiembre de aquel año, su parte de derecho sobre el mismo por 4.500 maravedís92. Cuatro años más tarde, en 1573, Hernán Chacón todavía conservaba a aquel morisco, del que se decía que era ya un «mozo» de 16 años: el Registro de moriscos de Antequera nos confirma que, aunque originario de Dúrcal, había sido capturado en el castillo de Jubiles, 204 RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 86 Aranda Doncel, Los moriscos en tierras de Córdoba, p. 148. 87 San Martín Vadillo, “Esclavos de Alcalá en tiempos de Carlos V”, pp. 359-369. 88 Pérez García, “Moriscos en Antequera”, pp. 75-110. 89 Vid supra. 90 Garrido García, La esclavitud en el reino de Granada, pp. 278-289, 449-450, 453- 455; Garrido García, “La esclavitud de los moriscos capturados” y Garrido García, “La expulsión de los moriscos del reino de Granada de 1584. El caso de Guadix y su tierra”. 91 Era hijo de Juan Chacón y su esposa doña Inés de Rojas (AHMA: FN, leg. 1122, f. 419), y su hermano era don Alonso de Rojas (AHMA: Fondo Municipal [en adelante FM], leg. 3298. Registro de moriscos en Antequera, 1573). 92 AHMA: FN, leg. 1122, f. 419. Antequera, 9-IX-1569. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 204
donde fue marcado con un clavo entre las cejas. En ese mismo año, Chacón registró, a través de su hermano don Alonso de Rojas, a otro esclavo morisco llamado Pedro, de Trevélez, de 14 años, también capturado en Jubiles y marcado de la misma manera, y a Isabel, de 30 años y oriunda de Notáez, cerca de Jubiles, donde también fue capturada. En al menos los dos primeros casos, Rojas, en representación de su hermano, protestó ante el alcalde mayor de Antequera por el hecho de tener que «exhibir» a sus esclavos, posiblemente para reforzar y recordar el derecho de guerra que le amparaba en dicha posesión93. Así, vemos que todavía en 1573 se encontraban en Antequera numerosas moriscas de las capturadas en las Alpujarras durante el primer trimestre de 1569. En el Registro de moriscos presentes en Antequera elaborado durante el verano de 1573, quedó constancia de la presencia en la ciudad de 843 hombres y mujeres, de los que 169 procedían de las Alpujarras granadinas y 43 del valle de Lecrín. Y la mayoría de aquellos eran oriundos de las tahas más afectadas por la entrada del marqués de Mondéjar: 27 de la de Órgiva, 10 de la de Poqueira, 18 de la de Ferreira, 66 de la de Jubiles y 29 de la de Ugíjar94. Evidentemente no todos habían sido esclavizados durante aquellos primeros meses de la guerra, pero, afortunadamente para nosotros, el Registro de moriscos de Antequera de 1573 nos informa a menudo de las circunstancias del cautiverio de cada individuo, lo que nos permite detectar cómo todavía a mediados de 1573 un buen número de los moriscos capturados durante la campaña de Mondéjar se encontraban allí. Agustín, un muchacho morisco de once años natural de Molvízar, declaró que «lo capturaron al principio de la guerra en las Alpujarras», igual que Isabel (apresada con su bebé), natural de Ugíjar y cautivada cerca de allí. Casi una treintena de moriscos de los estantes en Antequera en el verano de 1573 habían sido capturados en Jubiles, y muchos habían vivido en primera persona los terribles sucesos acaecidos allí durante la noche del 18 al 19 de enero de 1569: Sabina, de 20 años y natural de Cónchar (en el valle de Lecrín), explicaba que «la cautivaron en Jubiles, víspera del señor Sevastián al principio de la guerra»; Isabel, de Pitres de Ferreira y con treinta años, declaró que «la captivaron en Jubiles a la 205 LA GUERRA Y LA ESCLAVIZACIÓN DE LOS MORISCOS DE LAS ALPUJARRAS Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 93 AHMA: FM, leg. 3298. Registro de moriscos en Antequera, 1573. 94 Pérez García, “Moriscos en Antequera”, pp. 81-82, 89; y AHMA: FM, leg. 3298. Registro de moriscos en Antequera, 1573. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 205
puerta de la iglesia, víspera del señor San Sebastián»; Luisa, de Cástaras, y Sabina, de Melegís en el valle de Lecrín, ambas de 40 años, afirmaron que las cautivaron «la noche de Jubiles»; María Magroça, de Mondújar (también en el valle de Lecrín), María, de Órgiva, y Lucía, de Bargis, fueron cautivadas en la iglesia de Jubiles, y otra María, de Trevélez, fue apresada a las puertas de la misma; Inés, de Ferreira y con 16 años en 1573, también contó que la cautivaron en la iglesia de Jubiles y puntualizó que eso fue «al principio del primer levantamiento»; en ocasiones indicaron que fueron capturados en el «fuerte» o «castillo» de Jubiles, como Bernardino, de Vélez, o Íñigo, de Dúrcal, ambos con 16 años en 1573, o Isabel, de Pitres de Ferreira, que tendría solo 7 u 8 años cuanto fue cautivada95. Estas historias confirman la validez del relato de Mármol y muchos de sus detalles, y nos recuerdan cómo los moriscos de muy diversas partes del valle de Lecrín y de las tahas alpujarreñas cercanas habían reunido en el fuerte de Jubiles a sus mujeres y niños. Ese fue el punto de captura masiva, y Antequera una de las primeras estaciones en su proceso de comercialización como esclavos. Desde aquí muchos continuaron camino hacia los grandes núcleos urbanos del valle del Guadalquivir, donde se radicaba la principal demanda de mano de obra esclava. En Sevilla también se documenta la venta de esclavos moriscos de las Alpujarras capturados durante la campaña de Mondéjar, al menos desde febrero de 156996, acentuándose el fenómeno a partir del mes siguiente. Así, el 27 de febrero de 1569 se vendía en Sevilla a un niño morisco de las Alpujarras de Granada de 6 ó 7 años llamado Juan por 12.750 maravedís97. El 21 de marzo era el turno de Cecilia, morisca de 34 años, vendida junto a su hija Isabel de 2 añitos, que «fueron captivas en el reino de Granada en las Alpujarras del dicho reino»: pagaron por ellas 30.000 maravedís, y se avisó al comprador de que si el rey o el papa declaraban que eran libres y no esclavas, la operación no tendría validez98, dato que nos recuerda los procedimientos que vimos utilizar 206 RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 95 AHMA: FM, leg. 3298. Registro de moriscos en Antequera, 1573. 96 El hecho de que, en la mayoría de las ocasiones, las cartas de venta de esclavos moriscos del reino de Granada realizadas en Sevilla no indiquen el lugar de origen de éstos, nos impide retrotraer la cronología de este proceso al mes de enero, algo que es bien plausible. 97 AHPSe: PNS, leg. 118, f. 667v-668v. 98 AHPSe: PNS, leg. 1085, f. 489v-490v. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 206
en Antequera por las mismas fechas. La niña Isabel, de Ferreira, de 8 años, fue vendida en Sevilla el 28 de marzo por 16.500 maravedís99, y dos días más tarde fue el turno de María, también de Ferreira y con 13 años, por la que se abonaron 18.750 maravedís, y también a devolver si se produjese una declaración del rey a favor de su libertad100. El 6 de abril vendieron a un «esclavito morisco que es de los que se alzaron en el reino de Granada, natural de Ujígar», de 8 años, por 13.875 maravedís101; otro niño de Ugíjar, Luis, de la misma edad y «aljamiado», fue vendido el 8 de mayo por 11.250 maravedís y avisándose de que el dinero sería devuelto si las autoridades declaraban su libertad102. La brutalidad de aquellas situaciones se percibe todavía más en la venta, el 12 de junio de 1569, de la morisca Cecilia, de 30 años, también de las Alpujarras, vendida junto con su hijo Alonso, de solo un año de edad, «que está el niño enfermo, muriéndose»: por ellos pagaron 18.750 maravedís al contado103. En ocasiones, las cartas de compraventa nos explican con precisión cómo llegaron los esclavos desde las Alpujarras hasta Sevilla: es un proceso que ya vamos conociendo, bien directamente gracias a los propios captores, bien mediante el sistema de compras sucesivas. El 23 de abril de 1569, Diego Martínez de Córdoba, contador y vecino de Córdoba vendió en Sevilla a la morisca blanca Cecilia, de 23 años, del peñón de Las Guájaras Bajas, por 28.125 maravedís, declarando «abella abido y catibado en el peñón de las dichas Guájaras y de las que el marqués de Mondéjar hizo [...] y repartió a los capitanes de caballo quando se conquistó el dicho peñón»104. Una semana antes, el 16 de abril, Juan de Vargas, un cestero sevillano, vendía en Sevilla a una morisca natural de las Alpujarras que previamente había comprado en Granada el día 6 de marzo a un tal Alonso de Aguilar, vecino de Alcalá de Henares: por la venta en Sevilla de Cecilia, de 30 años, obtuvo 24.375 maravedís105. 207 LA GUERRA Y LA ESCLAVIZACIÓN DE LOS MORISCOS DE LAS ALPUJARRAS Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 99 AHPSe: PNS, leg. 118, f. 920v-921v. 100 AHPSe: PNS, leg. 118, f. 947r-948r. 101 AHPSe, PNS, leg. 4060, f. 1614r-1615v. 102 AHPSe: PNS, leg. 16684, f. 60r-v. 103 AHPSe: PNS, leg. 16034, f. 916r-v. 104 AHPSe: PNS, leg. 7762, f. 62r-63v. 105 AHPSe: PNS, leg. 16034, f. 194r-v. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 207
214 RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 Nombre Cargo Vecindad Número de moriscos que registra [Lorenzo de] Leiva113 capitán Úbeda 1 Gonzalo de Alcántara114 capitán Vélez-Málaga 6 [D.] Anton[io] Pérez regidor [capitán de infantería]115 Vélez-Málaga 2 D. Diego de Rojas Narváez capitán Antequera 8 D. Diego de Narváez comendador [manda infantería de Antequera]116 Antequera 4 Íñigo Delgado [de San Vicente]117 [capitán de infantería]118 Archidona 6 Lázaro Moreno de León [capitán]119 Granada 1 D. Luis de la Cueva [capitán]120 Granada 8 Juan de Luján capitán Madrid 2 Rodrigo de Álava capitán Huérmeces (Burgos) 2 113 Nota biográfica en Mármol, Historia, p. 529, nota 180. 114 Véase Mármol, Historia, p. 282. 115 Mármol, Historia, libro VI, cap. XXIII, p. 463. 116 Mármol, Historia, libro V, cap. XXXI, p. 377. 117 Este capitán hizo prácticamente toda la guerra, numerosos datos en Mármol, Historia. 118 Mármol, Historia, libro X, cap. II, p. 707. 119 Según Mármol, en 1570 era «capitán de arcabuceros de a caballo y vecino de Granada», participando activamente en la guerra (Mármol, Historia, libro VIII, cap. XVIII, p. 633; más datos en pp. 648 y 707). 120 Nota biográfica sobre este en Mármol, Historia, p. 529, nota 181. Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 214
Tabla 6 Cargos públicos, nobles y notables que registran moriscos en las Alpujarras según la Relación (enero a abril de 1569) 215 LA GUERRA Y LA ESCLAVIZACIÓN DE LOS MORISCOS DE LAS ALPUJARRAS Al-Qantara XLI 1, 2020, pp. 183-218 ISSN 0211-3589 doi: https//doi.org/10.3989/alqan tara.2020.006 Nombre Identificador Vecindad Número de moriscos que registra Ldo. Diego Méndez corregidor de Archidona Archidona 1 D. Pedro de Narváez – Antequera 5 Ruy Díaz de Rojas comendador Antequera 5 D. Juan de Mancha – Antequera 4 D. Pedro Fajardo – Écija 5 D. Martín121 y D. Alonso de Argote, D. Antonio de las Infantas y D. Alonso – Córdoba 8 Alonso, Pedro122 y D. Antonio de Velasco – Córdoba 11 D. Hernando de Angulo – Córdoba 2 D. Francisco de Santillán Veinticuatro Sevilla 2 D. Alonso Vanegas – Granada 4 D. Luis de Córdoba123 [alférez general del reino de Granada]124 Granada 7 Juan Bautista Cataño [genovés]125 Granada 4 D. Juan Velázquez Ronquillo [veedor]126 – 10 D. Jerónimo de Padilla127 – Madrid & Granada 7 Ldo. Carcelón Alcalde mayor de la villa de Motril Motril 5 121 Noticia del mismo en Mármol, Historia, p. 667. 122 Aparece en Mármol, Historia, pp. 633, 635. 123 Véase Mármol, Historia, p. 636. 124 Vincent, “Les jesuites chroniqueurs”, p. 455. 125 Cuenta Mármol que, en los primeros días de la guerra, los mercaderes genoveses de la ciudad de Granada hicieron una compañía propia, «que en armas y aderezos de sus personas hacía ventaja a las demás» (Mármol, Historia, libro IV, cap. XXXII). Como grupo han sido estudiados por extenso en Girón Pascual, Comercio y poder. Mercaderes genoveses en el sureste de Castilla durante los siglos XVI y XVII. 126 Mármol, Historia, p. 375. 127 Sin duda, juega un papel destacado en el ejército (Mármol, Historia, pp. 375-376, 396, 552). Alcantara Vol XLI-1 (006).qxp_Maquetación 1 23/8/20 20:21 Página 215
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