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Mirador o ajimez, un elemento islámico en la arquitectura occidental

Cómez Ramos, Rafael

Abstract

Este artículo trata sobre el término ajimez a través de diferentes ejemplos conservados en España, Portugal, Canarias, México, Perú e Italia con objeto de demostrar la presencia y permanencia de este elemento propio de la arquitectura islámica dentro de la arquitectura occidental

Full text

Mi ado o ajimez, un elemen o islámico en la a qui ec u a occiden al 29 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 29-36, ISSN 1130-5762 MIRADOR O AJIMEZ, UN ELEMENTO ISLÁMICO EN LA ARQUITECTURA OCCIDENTAL BAY-WINDOW OR “AJIMEZ”, AN ISLAMIC DEVICE IN WESTERN ARCHITECTURE Po a ael CóMez aMos Uni e sidad de Se illa, España Es e a ículo a a sob e el é mino ajimez a a és de di e en es ejemplos conse ados en España, Po - ugal, Cana ias, México, Pe ú e I alia con obje o de demos a la p esencia y pe manencia de es e elemen o p opio de la a qui ec u a islámica den o de la a qui ec u a occiden al. palab as cla e: Ajimez, Mi ado , A e y a qui ec u a islámica, Mudéja , A qui ec u a occiden al. This pape discusses he e m ajimez wi hin di e en s examples h ough Spain, Po ugal, Cana y Islands, Mexico, Pe ú and I aly in o de o demons a e he p esence and pe manence o his Islamic de ice in Wes e n A chi ec u e. Keywo ds: Ajimez, Bay-window, Islamic a and a chi ec u e, Mudéja , Wes e n A chi ec u e. Resul a un luga común y un ópico muy ex endido la denominación de ajimez como “ en ana a queada, di idida en el cen o po una columna”, es deci , el hueco de mu o cuya luz ompe, con p ecisión, un mainel o pa eluz, como lo de ine el Dic- ciona io manual e ilus ado de la Lengua Española de la Real Academia Española, ilus ándolo con el ajimez de la To e de las Damas de la Alhamb a de G anada1 . En ealidad se a a, como en o as ocasiones, de un é mino omán ico que nos llegó a a és de co upciones li e a ias. Gonzalo Bo ás, después de ecoge la acepción de en ana con pa eluz, nos con i ma que p ocede de Ceán y de Llaguno, de iniéndolo, cie amen e, como el saledizo delan e de una en ana o balcón con celosía pa a que las muje es puedan e sin se is as2. Po an o, aquella acepción es mode na y no esponde a su p ís ina esencia. 1 Dicciona io manual e ilus ado de la Lengua Española, Real Academia Española, 2ª ed., Mad id, Espasa-Calpe, 1950, p. 54. 2 FATÁS, Guille mo y BORRÁS, Gonzalo, Dicciona io de é minos de a e y elemen os de A queología y Numismá ica, Ana ole, Za agoza, 1973, p. 20. Con pos e io idad PANIAGUA, José Ra ael Cómez Ramos 30 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 29-36, ISSN 1130-5762 Consis e, pues, en un é mino medie al que pasó al ace o del cas ellano mode no ya que apa ece po p ime a ez en las O denanzas de la ciudad de G anada, p omul- gadas en 1523: “O osí que ninguna pe sona saque aximez, ni po al, ni passadizo, ni o a cosa semejan e ue a de la haz de su p opia pa ed, en las calles o plaças de es a Ciudad”3. Y es que, en ealidad, el é mino es á abe de i ado de simasa o en ana de yeso, que p ocede, a su ez, de la oz de idén ica aíz al-sams, el sol 4. En es e sen ido de “ en ana de yeso como en ejada” lo de ine Ma ín Alonso, añadiendo su uso en cuan o saledizo desde el siglo XV5. Aho a bien, hemos de plan ea nos has a dónde llega el ajimez y has a dónde el mi ado o bien, po el con a io, si es amos hablando de la misma cosa o, po o a pa e, cuáles sean sus di e encias. Un ápido esc u inio a a és de algunos no ables ejemplos, nos pe mi i á econoce la “longue du ée” de es e elemen o islámico y su pe i encia en la a qui ec u a occiden al. I En p ime luga , hay que econoce que uno de los p ime os en hace la dis inción sob e el ajimez, acla ando su acepción, ue el se illano José Ges oso, quien al es udia la casa se illana de los siglos XIV, XV y XVI, lo de ine así: “Las casas no enían más que uno o dos pisos, sin balcones ni en anas, ni más huecos a la calle que algunas es echas aspille as y en anillos, o ajimeces, palab a cuya signi- icación no e a en onces la misma que se le da hoy pues llamamos ajimez al ano gemelo cuyos a cos se apoyan en una columna cen al; y en onces los an iguos nomb a on así a los anos de cualquie o ma, ocul os po un cie o, o mado en sus lados y en e po upidas celosías de made a, con su eja oz, apoyado en canes de bas an e uelo que p o- yec aban somb íos ba ien es en aquella especie de caja calada, as la cual podíase e sin se is o, como ac ualmen e exis en en muchas ciudades o ien ales”6 . Sin emba go, cuál es el o igen de es os a i icios a qui ec ónicos, que exis en en muchas ciudades o ien ales. El maes o To es Balbás eía como an eceden es de los Ramón, Vocabula io básico de A qui ec u a, Ed. Cá ed a, Mad id, 1978, p. 33, ealiza la de inición co ec a, añadiendo la e ónea de comienzos del siglo XIX. 3 O denanzas de G anada (1552), . 185 . 4 GARCÍA SALINERO, Fe nando, Léxico de ala i es de los Siglos de O o, Real Academia Española, Mad id, 1968, p. 29. 5 ALONSO, Ma ín, Dicciona io Medie al Español, I, Uni e sidad Pon i icia de Salamanca, 1986, p. 195. 6 GESTOSO Y PÉREZ, José, Cu iosidades an iguas se illanas. Segunda se ie, (1910), 2 ª ed., “Biblio eca Hispalense”, ABC, Ba celona, 2001, p. 93. Nue e años después GÓMEZ MORENO, Manuel, Iglesias mozá abes. A e español de los siglos IX al XI, Cen o de Es udios His ó icos, Mad id, 1919, p. 13, no a 4 y p.403, lo de inía así: “Saledizo an e una en ana como balcón ce ado con celosías, pa a asoma se las muje es sin se is as. La acepción mode na de en ana gemela ca ece de au o idad”. Mi ado o ajimez, un elemen o islámico en la a qui ec u a occiden al 31 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 29-36, ISSN 1130-5762 ajimeces andalusíes las mas abiyya de El Cai o, llamadas moucha abiehs po los anceses. Así pues, el balcón olado cubie o de celosías hab ía llegado a al-Andalus a ines del siglo XIII o en el siglo XIV, po medio de nues os con ac os come ciales con el Medi e áneo o ien al7. Abundando en el o igen de mas abiyya , plu al de masa ibi, Gue e o Lo illo conside aba la aiz s b, que signi ica bebe 8. Y la azón es que se le denominaba “el luga pa a bebe ” po es a allí colocadas las asijas de ba o pa a e esca el agua. Desg aciadamen e, la ans o mación mode na de El Cai o ha hecho desapa ece de sus i iendas algunas de aquellas elegan es cajas de made a oladas y cubie as po celosías que, hoy día, nos es posible con empla en los edi icios de la sa í l-qas ayn a imí o en las callejas de Fus a , así como en las bellas acua elas omán icas de Da id Robe s. En la España c is iana abunda on los ajimeces en ciudades como Toledo, Có doba, Se illa y Málaga, aunque su ie on una p ime a acome ida des uc o a al ad enimien o de los iempos mode nos, a pa i de las o denanzas de los Reyes Ca ólicos, no obs an e, en 1410 ya se de ibaban en Se illa los a cos, saledizos y mi ado es que impedían el paso de las p ocesiones po la calle de Placen ines9. Po es a azón, el c onis a Mo gado hablaba de que has a su iempo no se cuidaba el ex e io de las casas “según que halla on a Se illa en iempo de mo os”, cons i uyendo una no edad “el lab a las casas a la calle con muchas en anas, ejas y celosías”10. Y ocu ió que, al iempo que desapa ecían los saledizos o ajimeces, po o a pa e, se ans o maban paula inamen e en esos balcones de ejas de hie o con ba as ho izon ales y e icales cubie os po un eja oz, que aún pe manecen en nues a a qui ec u a e nácula. Andando el iempo, es e ipo de balcón, ecuen e en la a qui ec u a del siglo XVIII, se en iquece á con bas ido es de made a en los que el id io sus i ui á a las celosías, aun cuando se conse en pe sianas o co inas de espa o, al anscu i del siglo XIX, cons i uyendo los llamados cie os. Muy pocos queda on en el siglo XX, y hoy día podemos con empla algunos en el Albaicín g anadino o en algunos con en os de monjas de la p o incia de Se illa, que ienen su mayo exponen e en el o eón mi ado de las Cla isas de Ca mona, ecien- emen e es au ado. Es a e sión monjil o con en ual del ajimez es la más ecuen e en 7 TORRES BALBÁS, Leopoldo, Ciudades hispano-musulmanas, I, Minis e io de Asun os Ex e io es, Mad id, s.a. (1970), p. 405. Según es e au o , las i iendas naza íes solían ene “ajime- ces, o sea, mi ado es olados de made a sos enidos po jabalcones y cubie os po celosías. Desde ellos podían las muje es e lo que pasaba en la calle sin se is as”. C . IDEM, A e almohade. A e naza í. A e mudéja , “A s Hispaniae”, IV, Ed. Plus Ul a, Mad id, 1949, p. 148. 8 GUERRERO LOVILLO, José, Las Cán igas. Es udio a queológico de sus minia u as, C.S.I.C., Mad id, 1949, p. 311, no a 1. 9 MARTÍNEZ DE AGUIRRE, Ja ie , “No as sob e las emp esas cons uc i as y a ís icas del concejo de Se illa (1370-1430)” (II), Labo a o io de A e, 4, 1991, p. 22. Véase ambién CÓMEZ RAMOS, Ra ael, “O denanzas u banas de la cons ucción en la Baja Edad Media cas ellana”, Colóquio His ó ia da cons uçao:a populaçao dos cons uc o es, Uni e sidade do Minho, (29-30 ou ub o 2010), B aga, 2011, pp. 47-70. 10 MORGADO, Alonso de, His o ia de Se illa, Se illa, 1587, . 47 . Ra ael Cómez Ramos 32 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 29-36, ISSN 1130-5762 nues os días, aun cuando haya ido desapa eciendo con el iempo. Si nos de enemos a con empla la achada p incipal del se illano con en o de la Enca nación11, si o en la Plaza de la Vi gen de los Reyes o de la Gi alda, pod emos obse a en su úl imo piso una se ie de huecos de en anas cubie os po celosías mien as que en su ho izon al, po debajo de aquellas, co e una impos a sos enida po g uesos canes en pied a que no debe ene o a unción que la de sopo a un saledizo, que desapa ece ía p obablemen e en los iempos mode nos. A uinado el ajimez po las azones que ue an, quedó el es igo de sus apoyos (Fig. 1). Den o de la Península Ibé ica, con amos ambién con algunos ejemplos en Po - ugal, donde se les denomina adu as, del á abe al-du a, compue a, able o, pue a o pe siana de made a12 . E an ecuen es en el Alga e, Alen ejo e incluso muy al No e, en B aga, la capi al de la egión del Miño, cuyos ejemplos más no ables han sido bas- a deados en las úl imas décadas po bu das es au aciones (Fig. 2). Mien as que en la Península se des uían, en el a chipiélago cana io se cons uían, man eniéndose en buena medida has a nues os días. Razones na u ales y u banas con ibuye on a su pe i encia: la abundancia de made a y la ampli ud de las calles de sus ciudades no ep esen aban ningún p oblema pa a el á ico ia io, unido am- bién a la lejanía de la me ópoli, que le pe mi ía soslaya las o denanzas de los Reyes Ca ólicos y de Ca los V. El p o eso He nández Pe e a conside aba a los ajimeces como una de las mani es aciones del mudeja ismo en las islas Cana ias, dis inguiendo en e los con en uales aquellos que ema an una cons ucción o eada, como el del con en o de San a Ca alina de La Laguna, an igua mansión del Adelan ado de las Islas y, po o a pa e, los in e io es de la iglesia de San a Ú sula de Adeje o la capilla de los Dolo es de Icod, en ealidad, ibunas con celosías pa a los pa onos undado es del emplo. Independien emen e de aquellos, se conse an nume osos ejemplos ya ba ocos en o ma de balcón en La O o a a, Tene i e, Las Palmas de G an Cana ia y Teguise de Lanza o e13. Po o a pa e, pa alelamen e, un enómeno semejan e acon ece 11 Vid VALDIVIESO GONZÁLEZ, En ique y MORALES MARTÍNEZ, Al edo José, Se illa ocul a. Monas e ios y Con en os de Clausu a, Ed. Guadalqui i , Se illa, 3ª ed., 1987, pp. 255-266; PÉREZ CANO, Ma ía Te esa y MOSQUERA ADELL, Edua do, A qui ec u a de los con en os de Se illa. Una ap oximación pa imonial a las clausu as, Jun a de Andalucía (Se illa, 1991), pp. 38-45. 12 TORRES BALBÁS, Leopoldo, Ciudades hispano-musulmanas., op. ci ., pp. 409 y 413. Véase PÉREZ EMBID, Flo en ino, El mudeja ismo en la a qui ec u a po uguesa de la época manuelina, 2ª ed., C.S.I.C., Mad id, 1955, pp. 197-198; DÍAZ, Ped o, “Geog a ía mudéja : Po ugal” en El mudéja ibe oame icano. Del Islam al Nue o Mundo, El legado andalusí, Lunwe g, Ba celona, 1996, pp. 179-189; ALVES CONDE, Manuel Sil io, “Mo ologia e ma e ialidade da casa comum u bana medie al. Subsídios pa a o es udo das ipologias, ma e iais e écnicas cons u i as co en es nas cidades po uguesas do Vale do Tejo, em inais da Idade Média”, ARIZAGA BOLUMBURU, Bea iz, y SOLÓRZANO TELECHEA, Jesús A. (Eds.), Cons ui la ciudad en la Edad Media, Ins i u o de Es udios Riojanos, Log oño, 2010, pp. 289-317. 13 HERNÁNDEZ PERERA, Jesús, “A e” en Cana ias, “Tie as de España”, Fundación Juan Ma ch, Ed. Nogué, Ba celona, 1984, pp. 245-246. Véase FRAGA GONZÁLEZ, Ma ía del Ca men, La a qui ec u a mudéja en Cana ias, Aula de Cul u a de Tene i e, San a C uz de Tene i e, 1977, Mi ado o ajimez, un elemen o islámico en la a qui ec u a occiden al 33 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 29-36, ISSN 1130-5762 en el a chipiélago de Madei a y las Azo es, donde se asplan an ambién las o mas y ipologías peninsula es14. A a és del A lán ico, la mig ación oceánica de o mas mo iscas llegó a Amé ica. En la Nue a España no queda ningún ejemplo15 aunque debie on exis i si enemos en cuen a el ex ao dina io “balcón de la Vi eina” del an iguo palacio de los Vi eyes de la ciudad de México, an e io a 1692, des uido po un incendio du an e un mo ín de ese año, y del que quedan cinco espléndidos es imonios g á icos, especialmen e, los e e idos a es he mosos biombos del siglo XVII, en los que su ep esen ación como caja calada po celosías, ecue da los balcones pe uanos16. En cambio, en la capi al del Vi eina o del Pe ú, la ica achada de la casa de los Ma queses de To e-Tagle (1733) en Lima, os en a dos ma a illosos ejempla es, como muebles de ebanis e ía expues os al ex e io , en palab as de Ma co Do a “mi ado es de made a allada de lejano o igen mo isco”17. Según Be nales Balles e os, el ajimez se usó con ecuencia en Cuzco y Lima, aun cuando, inalmen e, decayó su p esencia en la achada de las casas pa a desplaza se a las esquinas, a modo de mi ado 18. O os ejemplos pe du an a a és de iejas es ampas y o og a ías, como la que publicó Toussain de un “balcón con celosías” de T ujillo, en 194619. pp. 81-88; EADEM, “Los a chipiélagos a lán icos” in El mudéja ibe oame icano, p. 195; LÓPEZ GUZMÁN, Ra ael, A qui ec u a mudéja . Del sinc e ismo medie al a las al e na i as hispanoame- icanas, Cá ed a, Mad id, 2000, p. 416. 14 FRAGA GONZÁLEZ, Ca men, “Ca pin e ía mudéja en los a chipiélagos a lán icos: Cana ias, Madei a y Azo es” in HENARES, I. y LÓPEZ GUZMÁN, R. (Eds.), Mudéja ibe o- ame icano. Una exp esión cul u al de dos mundos , Uni e sidad de G anada, G anada, 1993, pp. 160-167; SOARES DE ALBERGARIA, Isabel, “Tipologias cons u i as da a qui ec u a domés ica quinhen is a nas cidades a lân icas: he anças medie ais e ino açoes enacen is as”, ARIZAGA BOLUMBURU, Bea iz y SOLÓRZANO TELECHEA, Jesús A. (Eds.), Cons ui la ciudad en la Edad Media , op. ci ., pp. 395-420. 15 Vid LÓPEZ GUZMÁN, Ra ael ET ALII, A qui ec u a y ca pin e ía mudéja en Nue a España, G upo Azabache, México, 1992. 16 CÓMEZ RAMOS, Ra ael, “El Balcón de la Vi eina. He menéu ica e His o ia de la A - qui ec u a”, Cuade nos de A qui ec u a Vi einal, nº 1, UNAM, México, 1985, ecogido pos e io - men e en Andalucía y México en el Renacimien o y Ba oco. Es udios de a e y a qui ec u a, Ed. Guadalqui i , Se illa, 1991, pp. 69-76. 17 MARCO DORTA, En ique, A e en Amé ica y Filipinas, “A s Hispaniae”, XXI, Ed. Plus- Ul a, Mad id, 1973, p. 262; IDEM, La a qui ec u a ba oca en Pe ú, C.S.I.C., Mad id, 1957, p. 17; CRESPO RODRÍGUEZ, Ma ía Dolo es, A qui ec u a domés ica de la Ciudad de los Reyes, Dipu ación de Se illa, Se illa, 2005, pp. 244-292. 18 BERNALES BALLESTEROS, Jo ge, Lima. La ciudad y sus monumen os, Escuela de Es udios Hispanoame icanos, Se illa, 1972, p. 195. Véase o o ejemplo en la es ampa de una casa semi- u al limeña del siglo XVIII, ep oducida en la lámina 29. 19 Vid TOUSSAINT, Manuel, Mudéja en Amé ica, Ed. Po úa, México, 1946, ig. 110, lámina XCV. Ra ael Cómez Ramos 34 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 29-36, ISSN 1130-5762 II Finalmen e, después de es e la go iaje pod íase pensa , al como hemos comp o- bado en dis in os ejemplos de nues o impe io ul ama ino, que el ajimez uese una c eación hispánica. Sin emba go, cu iosamen e, en una edu a de la Plaza Na ona de Roma, debida al pincel de Caspa Ad iaansz Van Vi el (Fig. 3), expues a en la mues a “Aspec os de la adición paisajís ica en la Colección Ca men Thyssen-Bo nemisza (Sala de Exposiciones del Palacio Episcopal de Málaga. Julio-Sep iemb e, 1999), con emplamos has a quince ajimeces en las achadas aledañas a la iglesia de San a Inés, lo cual nos mues a en qué mane a llegó es e obje o a qui ec ónico has a el co a- zón de Roma. No obs an e, po o a pa e, el p o eso Paolo Po oghesi, al es udia el signi icado y la incidencia de la moda de los mi ado es omanos o al ane de Ma ino y Ono io Longhi sob e la u be, publicaba una es ampa de Plaza Na ona (c. 1650) debida a N. Palanca20, donde se pe cibe ambién con oda ni idez la p esencia de los ajimeces (Fig. 4). Pod íamos deci que, del mismo modo que aquellos al os mi ado es (palacio Al emps, palacio Fe ini, palacio Ve ospi) aumen aban y ex endían la isibilidad del palacio sob e el paisaje omano, haciendo posible cie o alejamien o en e las esiden- cias sola iegas o al o-bu guesas y las esidencias meno es, es as úl imas gozaban del espacio u bano a un ni el in e io , mien as dis u aban de las is as de la plaza o de la calle, iendo sin se is os, g acias a los ajimeces. En e ec o, odos los ajimeces son mi ado es pe o no odos los mi ado es son ajimeces. Y ocu e que, andando el iempo, el é mino á abe se ol idó, pe diendo su e dade o signi icado, que quedaba sólo del dominio de los e udi os. A la acepción adicional del mi ado como “gale ía o e ado pa a explaya la is a”, And és Calzada añadía la de “balcón ce ado de c is ales o pe sianas y cubie o con un ejadillo”21, lo cual se apa ece mucho a lo que en endemos po ajimez. En in, desapa ecie on los ajimeces de Plaza Na ona, pe o si nos de enemos en Plaza Venecia a con empla la esquina izquie da del palacio Bonapa e, cons uido hacia 1660, en el comienzo de la ía del Co so, admi a emos un úl imo ejempla . Allí, en el p ime piso, i ió la mad e de Napoleón desde la caída del Impe io has a su mue e en 1836. A a és de las upidas celosías, Madame Mè e dis u aba del bullicio de la calle, iendo sin se is a. Fecha de ecepción: 20 de sep iemb e de 2011. Fecha de acep ación: 28 de no iemb e de 2011. 20 N. Palanca in P. ROMANO y M. PARTINI, Piazza Na ona, Roma, s. . Apud PORTOGHESI, Paolo, El ángel de la His o ia. Teo ías y lenguajes de la A qui ec u a, He mann Blume, Mad id, 1985, p. 275. 21 CALZADA ECHEVARRÍA, And és, Dicciona io clásico de a qui ec u a y bellas a es, e isado y ampliado en la Real Cá ed a de Gaudí según ex os de Buena en u a Bassegoda Mus é, Ediciones del Se bal, Ba celona, 2003, p. 486. Mi ado o ajimez, un elemen o islámico en la a qui ec u a occiden al 35 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 29-36, ISSN 1130-5762 Figu a 1. Con en o de la Enca nación, Se illa. Huellas de un ajimez (R. Cómez). Figu a 2. Adu a o ajimez de una casa en B aga, Po ugal (R. Cómez). Ra ael Cómez Ramos 36 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 29-36, ISSN 1130-5762 Figu a 3. Caspa Adiaansz Van Vi el, Plaza Na ona, agmen o, (Col. Ca men Thyssen- Bo nemisza). Figu a 4. N. Palanca, Vis a de Plaza Na ona, c. 1650 (P. Po oghesi).