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La Batalla de Puente Calderón

Cañal de León, José Antonio

Abstract

El presente trabajo pretende añadir algunos aspectos no utilizados con anterioridad al estudio histórico de la renombrada batalla de Puente de Calderón, en los albores de independencia de la Nación mexicana. Se ha realizado desde la perspectiva de un militar profesional, estudiando los factores que concurrieron tanto lejanos como próximos, así como las diversas fases del desarrollo de la misma. Todo ello en el marco de una "asepsia" ajena a toda valoración ideológica o política de los hechos.

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334 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón LA BATALLA DE PUENTE CALDERÓN THE BATTLE OF PUENTE CALDERON José Antonio Cañal Universidad de Sevilla Orcid: 0000-0002-1858-4193 RESUMEN: El presente trabajo pretende añadir algunos aspectos no utilizados con anterioridad al estudio histórico de la renombrada batalla de Puente de Calderón, en los albores de independencia de la Nación mexicana. Se ha realizado desde la perspectiva de un militar profesional, estudiando los factores que concurrieron tanto lejanos como próximos, así como las diversas fases del desarrollo de la misma. Todo ello en el marco de una "asepsia" ajena a toda valoración ideológica o política de los hechos. Palabras clave: Félix María Calleja, Miguel Hidalgo, Independencia de México SUMMARY: The purpose of this article is to add some details not previously considered to the historical analysis of the well known battle of Puente de Calderón at the dawn of the independence of the Mexican nation. It has been done under the perspective of a professional army man, considering the factors either distant or close that concurred, as well as the development in successive phases of the battle. It is given a neutral vision, far away from any ideological or political assessement. Key words: Felix Maria Calleja, Miguel Hidalgo, Mexican independence Fecha de Recepción: 4/12/2019 Fecha de Aceptación: 17/3/2020 335 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón En variados estudios anteriores se han analizado con profundidad los encuentros de las tropas insurgentes de Hidalgo y Allende con la columna del general Calleja, tanto en los anteriores a la resolutiva batalla del Puente Calderón como en ella misma. En este trabajo se van a analizar los hechos acaecidos bajo una perspectiva, quizá novedosa, de un militar profesional de nacionalidad española El general, a la máxima velocidad que pudo imprimir y cumpliendo las órdenes del virrey D. Francisco Venegas, se dirigió a la ciudad de México para protegerla ante la llegada de los primeros. Se han descrito también los hechos acaecidos en la derrota de los sublevados en Aculco, que será la primera de las tres que marcarán las contundentes acciones de Calleja, llevando a la dispersión casi total del ejército de Hidalgo y a la salvación, al menos momentánea, del virreinato ante las intenciones “separatistas” de la España de José Bonaparte de los insurgentes. Los sangrientos sucesos de Guanajuato, la matanza de la Lonja de Granaditas y la posterior toma de la ciudad por las fuerzas realistas, ocuparon así mismo innumerables análisis. Muchos de estos trabajos, sin detenerse excesivamente en los aspectos políticos y sociales del episodio, han tratado fundamentalmente de su dimensión militar, procurando fundamentar las acciones y juicios en las tácticas imperantes en la época, pero utilizando para mejor comprensión los métodos de análisis actuales, empleados por los estudiosos y profesionales de la historia militar moderna. Este sistema pretende llegar a conclusiones que ayuden a una mejor comprensión del suceso bélico y sus posteriores consecuencias. De las tres acciones que se trata de analizar, será la del Puente del río Calderón la que permitirá de manera más eficaz esta práctica, por cuanto se puede considerar una auténtica batalla, con ambos enemigos desplegados en combate, mandados por sus generales en jefe, el "generalísimo" Hidalgo y el general Calleja, empleando cada uno de ellos sus soldados, armamento y materiales bélicos en función de la táctica prevista y conforme a un terreno elegido por uno de los ejércitos en liza, en este caso de los insurgentes. 1 1 Diccionario Porrúa, Historia, Biografía y Geografía de México, México: Editorial Porrúa. 1964, p. 233. "D. Francisco Calderón Romero dejó construido el puente que se llamó en su honor Puente de Calderón, sobre el río Colorado, cerca de Zapotlanejo". Igualmente en José María Luis de Mora, México y sus revoluciones, 2ª 336 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón Estudiaremos, con este método de análisis, los cuatro factores clásicos: 1.- Misión de los jefes de ambos ejércitos combatientes. 2.- Terreno en donde se ha realizado la acción. 3.- Valoración de cada uno de los adversarios (enemigo). 4.-Medios con que cada uno contaba. A ello deberemos añadir, complementariamente, aunque sin desdeñar su importancia, los antecedentes remotos y próximos que dieron lugar al combate, las circunstancias climáticas y meteorológicas y, naturalmente, el resultado del encuentro, recogiendo de los testimonios de la época y posteriores las consecuencias que para unos y otros significó. Antecedentes En un orden lógico del estudio de los acontecimientos, se deberá empezar por poner ante la vista los mencionados antecedentes, que pueden dar una visión anticipada de lo que luego ha de ser la conducta de los ejércitos realista e insurgente. Como ya se han mencionado en capítulos anteriores, no cabe ahora volver sobre los pasos ya dados, sino solamente recordar cómo vencidos los patriotas en Aculco y en Guanajuato, se habían concertado (concentrado) en Guadalajara. El Gobierno (del virreinato) para dar un golpe decisivo y terminar si era posible la guerra, dio las órdenes para que las mejores divisiones, obrando en combinación, se dirigieran sobre la ciudad y la tomaran. 2 Efectivamente, el virrey Venegas ordenó la formación de tres columnas, a las órdenes de Cordero, Cruz y Calleja, que habían de converger sobre la citada ciudad. La primera, mandada por el coronel Antonio Cordero, debería trasladarse siguiendo el eje San Luis de Potosí-Zacatecas, procurando pacificar los lugares que se habían sublevado; pero el teniente ed. México: Editorial Porrúa, 1965, Tomo III, pp. 120-121. También en Jaime Olveda, La batalla de Puente Calderón, Zapopan, Jalisco: El Colegio de Jalisco, 2008, 1ª ed., p. 93, extiende el nombre de Calderón además al río. La obra de compilación de este último autor resulta de gran utilidad al contrastar las diferentes versiones de la batalla. 2 Manuel Orozco y Berra, Diccionario Universal de Historia y Geografía, México: Librería de Andrade, 1853, tomo II, pp. 34-39. 337 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón coronel Ignacio Elizondo, subordinado del anterior, amotinó a las tropas realistas a favor de los insurgentes, impidiendo así conseguir los objetivos encomendados al primero. Por su parte el general José de la Cruz, que se hallaba en la toma de la ciudad de Valladolid, debería avanzar sobre las inmediaciones de Guadalajara, concretamente el puente de la misma denominación, distante de la ciudad seis leguas, y allí reunirse con el general Calleja el 19 de enero, para efectuar reunidos el ataque 3 . Cumplida la primera acción, Cruz hubo de combatir con la partida de Ruperto Mier, que se había hecho fuerte en Urepétiro y, aunque la venció, se retrasó de manera importante, encontrándose el 14 de Enero de 1811 a 60 leguas (252 kms, legua mexicana) de su punto de destino. El ejército de Calleja (denominado del Centro), tercera división de las que debían ejecutar el movimiento, había levantado el campo de las inmediaciones de Guanajuato el 10 de diciembre de 1810, y a marchas cortas (ordinarias) se dirigió a Aguas Calientes, desalojó a los insurgentes, tomó el control de las localidades de Silao, León y Lagos, y el 15 de enero siguiente entró en Tepatitlán, a 25 kilómetros aproximadamente del puente de Calderón. De la parte de las fuerzas insurgentes, es conocida la fecha del 26 de noviembre como la de llegada de Hidalgo a Guadalajara, incorporándose Allende a esta ciudad catorce días más tarde, procedente de Aguas Calientes. Durante el mes y medio que los líderes de la insurrección permanecieron en esta ciudad, poco tiempo tuvieron los jefes militares, Allende, Aldama y Abásolo, por otra parte en constante confrontación con Hidalgo, para intentar disciplinar e instruir al numeroso contingente que se había concentrado en la zona. El historiador Mora señala que “la mayoría de los hombres rehusaba someterse a los ejercicios disciplinarios cuando fueron requeridos por sus mandos”. 4 Por otra parte, los esfuerzos del caudillo rebelde para incorporar a personajes importantes de la administración colonial pudieron dar sus resultados, como es el caso del presidente-intendente de Guadalajara, Roque Abarca, a quien ofreció el cargo de capitán general y, aunque este último rehusó, parece ser que mantuvo una buena relación con el primero, pues Abarca le proporcionó algunos libros relacionados con el arte de la guerra, así como algunos consejos sobre estrategia militar. 5 La 3 AGI. México, 1.321. Continuación del parte del virrey D. Francisco de Venegas al Ministro de la Guerra, 27 de Enero de 1811. 4 Mora, pp. 117-128. 5 Carlos María de Bustamante, Cuadro Histórico de la revolución mexicana de 1810, México: Comisión Nacional, 1961, Carta VI, Tomo I, p. 148. 338 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón actitud del intendente Abarca y sus vicisitudes personales se plasmarán posteriormente en juicios e informes del general Calleja al virrey. Tiempo habrá de volver sobre este asunto. Los preparativos de las fuerzas realistas hubieron de modificarse a medida que se sucedían los acontecimientos. Ante el fracaso de la incorporación de Cordero, “se esperaba que el coronel Bernardo Bonavía, intendente de Durango, que podía hallarse acantonado en Sombrerete o Fresnillo, pudiera trasladarse a Zacatecas y Aguas Calientes y de allí a León o Silao. También el coronel Alejo García Conde, intendente de Sonora, debía, como lo hizo, internarse en la intendencia de Guadalajara. Ni Calleja ni Cruz tenían confianza en Cordero y Bonavía, a quienes calificaban de “tibios”. 6 En carta del general Cruz a Calleja de fecha 1 de enero de 1811, le decía con indisimulada sorna: “Si estos señores no tuvieran tanta flema, estaríamos quizá ya sin enemigos”. 7 No pudieron comunicarse ambos generales para hacer realmente efectivo el enlace entre ellos, pues solamente hay constancia de esa carta de Cruz a Calleja fechada el primero de enero en la que le comunica que en breve le enviaría el itinerario que seguiría para trasladarse a la capital, y que tenía noticias de que el camino ofrecía muchas dificultades, sobre todo en La Barca, por donde se había de atravesar el río en canoas. 8 En otra siguiente del siete del mismo mes le comunicaba el retraso de su salida de Valladolid a consecuencia del desconocimiento de la situación de Calleja y afirmaba no salir de la ciudad en tanto no tuviese noticias al respecto, con el fin de actuar coordinadamente. 9 Para tener noticias frescas del estado y los movimientos de los insurgentes, Cruz envió a un hombre de su confianza, Guadalupe Marín, a la ciudad de Guadalajara. Informó este observador a su regreso que la ciudad carecía de trincheras u otro tipo de defensas, pero que había mucha gente acuartelada. Un dato aportado por Marín de gran valor es el de que en los patios interiores de la Audiencia se almacenaban alrededor de cien cañones de distintos calibres y que la mayoría de las tropas eran hombres de a pie en número de 32.000. 10 6 Olveda, p.14. Se refiere a Archivo General de la Nación, Operaciones de Guerra, vol. 171, fs. 19 y 20. 7 Ibid., Operaciones de Guerra, vol. 143, f. 3. 8 Ibid, fs. 100-101. 9 Ibid, f. 120 10 Ibid, fs. 106-107. 339 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón Antes de la batalla El encuentro bélico se va a producir en los días centrales de enero y los datos climatológicos habituales de la estación para la zona próxima a Guadalajara nos informan de una temperatura poco extrema en esa época del año, que no desciende bruscamente durante la noche. La lluvia no es frecuente y solamente se ha de temer la aparición de vientos de alguna consideración en cualquier momento. Es la estación seca y por tanto los árboles escasean en hojas, mientras que los pastos “estaban altos y muy secos” 11 . María del Carmen Vázquez Mantecón apunta que “los dos ejércitos estaban situados sobre un plano cubierto de un zacate bastante crecido –medía un poco más de media vara- y que el día amaneció con un aire del noroeste muy fuerte” 12 Preparativos de las tropas realistas Para conocer de manera verídica las preparativos de la división de Félix Calleja, nada más aconsejable que remitirnos al exhaustivo informe que con el título de Detall de la acción gloriosa de las tropas del rey en el puente de Calderón con los extractos y relaciones generales deducidas de los partes que remitieron los jefes de infantería, caballería y artillería, al señor general jefe don Félix Calleja, envía el mismo general al virrey el 20 de febrero, por cuanto por ser un parte oficial, pueden ser magnificados los juicios, pero de ninguna manera las acciones llevadas a cabo por las tropas realistas. 13 Calleja, con una retórica y precisión intachables, comunica a su superior cómo el día 10 de diciembre había abandonado Guanajuato en dirección a Aguas Calientes, pacificando al paso las villas de Silao, León y Lagos, y organizado un gobierno civil y político en ellas. Ha debido detenerse algunos días en aquellas localidades, para esperar a que las tropas procedentes de las Provincias Internas, enviadas por los gobernadores de Durango y 11 Carlos María de Bustamante, Cuadro histórico de la revolución mexicana, México, imprenta de Lara, 1843, 2ª edición. México, Instituto Cultural Helénico/ Fondo de Cultura Económica, 1985, tomo 1, pp. 186-191 12 Pedro García, Con el cura Hidalgo en la guerra de independencia, México: Fondo de Cultura Económica, 1982, p. 120, en María del Carmen Vázquez Mantecón, Puente de Calderón: las versiones de un célebre combate, México: UNAM, 2010, p. 65. 13 AGI, México,1.321, Cartas y expedientes del virrey,1810-1812, recogido en J.E. Hernández y Dávalos, Historia de la guerra de Independencia de México, México: José María Sandoval Impresor, 1877, Tomo II, Nº 195, “Parte detallado de la acción de Calderón con sus documentos comprobantes”, p. 355. 340 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón Coahuila, hicieran su entrada en Zacatecas y San Luis Potosí, para acometer al enemigo por el frente, mientras el general Cruz lo hacía desde Valladolid, para converger todas las columnas en Guadalajara, con el propósito de “exterminar” al enemigo en dicha zona. Este era el plan ordenado por el virrey, que no pudo realizarse más que en parte, pues el enemigo debió interceptar algunos correos enviados por Calleja a los dirigentes militares de Provincias Internas, e Hidalgo replegó su ejército a la ciudad de Guadalajara, dejando en observación en Aguas Calientes a Iriarte, quien se retiró a Zacatecas, una vez que la división de Calleja se había adelantado a Lagos. Desde esta villa, el general envió un destacamento a Aguas Calientes, al mando de los capitanes Linares y Falcó, quienes se apoderaron de la ciudad, reponiendo a las justicias y autoridades civiles, así como liberando a algunos europeos que se hallaban presos. Sin noticias de los gobernadores de Durango y Coahuila, Calleja hubo de determinar su marcha hacia Guadalajara, para no dar más tiempo a que el enemigo aumentase las grandes fuerzas que ya se le suponían en hombres y cañones, y que por repetidas noticias recibidas por varios conductos hacían subir a más de cien mil de los primeros y ciento de los segundos; número que me pareció siempre exagerado, hasta que la experiencia lo confirmó. 14 Contrariamente a la opinión que expresan algunos autores 15 , Calleja indica al virrey que no tenía intención de acometer a las tropas de Hidalgo hasta que no tuviera conocimiento de la llegada del general Cruz “al propio tiempo o con corta diferencia”, para así caer sobre el enemigo por el frente y retaguardia; pero ante el retraso de este último y la circunstancia de haber sorprendido y habiendo sus unidades de vanguardia hecho prisionero a un correo que enviaba Hidalgo al salteador Marroquín (jefe de una tropa de cinco o seis mil hombres y algunas piezas de artillería), que se hallaba prácticamente a la vista de su ejército, por él se había enterado de que el caudillo insurgente salía al fin de Guadalajara para combatir. Vista la alta moral y la impaciencia de sus mandos y soldados por luchar, Calleja decidía continuar la marcha, resuelto a plantear la batalla donde encontrara a su contrincante. De este modo, el 14 Detall de la acción gloriosa de las tropas del rey en el puente de Calderón con los extractos y relaciones generales deducidas de los partes que remitieron los jefes de infantería, caballería y artillería, al señor general jefe don Félix Calleja, enAGI, México, 1.321 y publicado en México: Impreso en casa de Arizpe, año de 1811. 15 Mora, p. 95, Orozco y Berra, p. 12, y Julio Zárate, México a través de los siglos, tomo III: Laguerra de independencia (1808 - 1821), Barcelona: Espasa y Compañía, 1882, p. 150. 341 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón 16 de enero salía de Tepatitlán, distante, como ya se ha dicho, seis leguas del punto en que se le había asegurado que se encontraban las tropas de Hidalgo, situadas en las inmediaciones y al norte del puente del río Calderón, amparándose en su orografía: un terreno áspero, estrecho y elevado con respecto al campo de dirección obligada para las tropas realistas en su progresión hacia Guadalajara. Cuando las unidades realistas más adelantadas divisaron el puente, los insurgentes ya habían ocupado las alturas al noroeste y norte del río. El general Calleja envió a reconocer el puente a las compañías de Celaya y Guanajuato que hubieron de sostener un intercambio de fuego con las avanzadas de los insurgentes, viéndose obligado Calleja a destacar, para protegerlas, a los Patriotas de San Luis Potosí al mando del teniente coronel Oviedo, la compañía de Escopeteros de Río Verde, mandada por el teniente Ortiz de Zárate y dos escuadrones de caballería, los de España y México, cuyos comandantes eran Gabriel Martínez y Benito Astudillo respectivamente. Terminada esta limitada acción, Calleja situó a su ejército al abrigo de una pequeña colina situada al sur del puente, antes de que se acercase la noche. Estableció allí su vivac, y aunque no pueda hablarse de una auténtica base de partida, toda vez que esa denominación debe responder a la necesidad de permitir el despliegue en profundidad de las tropas y diferentes ejes de ataque, la utilizará como tal a la mañana siguiente. Organización de los insurrectos Para testimoniar los preparativos del ejército de Hidalgo, nos basaremos en el texto que escribe el historiador Lucas Alamán, 16 quien se basa para ello no solo en el descrito Detall de Calleja, sino también en cuanto afirma su enemigo declarado Carlos María Bustamante en su Cuadro Histórico y Campañas de Calleja, 17 lo que puede hacer equilibrado el relato. El día 10 de enero Hidalgo había convocado una junta en el palacio de la Audiencia de Guadalajara para organizar el plan de combate. En ella, una vez más, se pusieron de 16 Lucas Alamán, Historia de México, México: Editorial Jus, 1968, 2ª ed. tomo II, p. 8.083. 17 Bustamante, Cuadro Histórico, tomo I, p. 159 y Campañas del general D. Félix María Calleja. México: Imprenta del Águila, 1828, p. 82. 342 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón manifiesto las notables diferencias de criterio entre el cura generalísimo y Allende; el primero hacía la propuesta de que todo el ejército marchara al encuentro de las tropas enemigas para atacarlas simultáneamente por el frente y la retaguardia, auxiliado por las fuerzas de Rafael Iriarte, quien habría de partir de Zacatecas para detener al general Cruz e impedir que pudiera reunirse con Calleja. Allende, por el contrario, era partidario de dividir el ejército en seis o más fracciones, con lo que se conseguiría no exponer al conjunto en una sola acción y a su vez sorprender a las tropas realistas por varios frentes, provocando su división, para poder así atacar al grupo principal. Discutidas las opciones, la mayoría de los oficiales acordó llevar a cabo el plan de Hidalgo. La artillería, como ya se ha dicho en otro momento, procedía en su mayor parte del puerto de San Blas, desde donde se había transportado cruzando escarpadas sierras, por lo que algunas cureñas habían resultado dañadas. Sin embargo, las cosas no resultaron como se habían previsto por el caudillo, pues ni Iriarte 18 acudió en auxilio de Hidalgo y Allende, ni el coronel Ruperto Mier 19 junto con el cura Macías pudieron contener a Cruz, y ambos cayeron derrotados en Urepétiro cerca de la villa de Zamora. Cuando se supo con certeza en el cuartel general del caudillo sublevado que, en efecto, Calleja estaba en marcha, el ejército insurgente salió de Guadalajara el 14 de enero a mediodía, encabezando las fuerzas el propio Hidalgo junto con Allende, y llevando la retaguardia cubierta por Torres. Ya aquella noche se acampó en las llanuras inmediatas al puente de Guadalajara. A la mañana siguiente, conociendo Hidalgo la derrota de Mier en Urepétiro, combate que había motivado el retraso de la unión de Calleja con Cruz, resolvió el jefe insurgente levantar el campo del citado puente de Guadalajara, para alcanzar, antes 18 Alejandro Villaseñor y Villaseñor, Biografía de los héroes y caudillos de la independencia, México: Imprenta de Victoriano Agüeros, 1910, p. 111. José Rafael Iriarte Leitona, había sido escribiente en la comandancia militar de San Luis Potosí, bajo las órdenes del General Calleja y se le había conocido bajo el apodo de "cabo Leiton". Posteriormente se unió a los insurgentes y recibió de Hidalgo el grado de coronel. 19 Ibid, pp. 157-159. El coronel Ruperto Mier pertenecía a la milicia de Valladolid. Se unió al bando insurgente y junto con su amigo el cura Macías intentó detener al Brigadier de la Cruz, pero fue derrotado por el batallón de marina y tres compañías del primero de Toluca mandados por el teniente de navío Pedro Celestino Negrete que formaban parte de la columna de aquel, que perdió veinte cañones de la columna realista. 349 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón en llanuras que pueden propiciar los contraataques generales y locales, permite el despliegue de las reservas y fundamentalmente protege el eje por donde se ha de producir el ataque enemigo, que no es otro que el Camino Real de Guadalajara. Igualmente apoya su extremo sur en el cauce difícilmente vadeable del río Calderón, pretendiendo impedir así el envolvimiento. 2) El ejército realista ha de elegir su Base de Partida forzado por la presencia del enemigo, con el que prácticamente se ha encontrado, próximo al cauce del río Calderón, y se sitúa excesivamente cercano a su primer objetivo (el puente), lo que le ha de dificultar su posterior despliegue. Su progresión en el ataque se hará dificultosa sobremanera; el terreno encajonado por la presencia obligada del puente no permitirá, a salvo de la acción resultante, la apertura necesaria de las unidades, de no ejecutarla de una manera sucesiva, impidiendo el despliegue simultáneo de las columnas de ataque. Estas deberán ejecutar su maniobra en terreno siempre ascendente, bajo la observación y el fuego de la artillería contraria. Estudio ponderado de las fuerzas Ejército de los insurgentes Tropas No se ponen de acuerdo los autores que han tratado el estudio de la batalla en cuanto a la ponderación del número de insurgentes que reunía Hidalgo en el momento de la acción de Puente Calderón. Para una primera valoración es interesante recurrir a cuanto escribe el general Calleja al virrey y que se refleja en la Gaceta extraordinaria de México del 23 de enero, 38 donde el general afirma que se trataba de un ejército de 100.000 hombres rebeldes, cifra con la que coinciden Lucas Alamán y José María Luis Mora. Por otra parte, en carta enviada por José María Zavala a José María Mercado desde el pueblo de Magdalena, el 38 AGI, México, 1.321. Parte al virrey del general Calleja después de la batalla. “Dado en el campo sobre el Puente de Calderón a legua y media de Zapotlanejo”, el 17 de enero de 1811. 350 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón primero menciona como cierta la cifra de 80.000. 39 La menor cantidad de combatientes que se ofrecen para este juicio la proporciona Pérez Verdía, que avanza la de 40.000. 40 Infantería y Caballería Para profundizar en la investigación de los datos aportados por los historiadores, recurriremos nuevamente a Mariano Torrente, quien en su Historia de la Independencia de México 41 cifra las tropas de Hidalgo en la cantidad de 93.000 hombres, entre los que destacaban siete batallones de los regimientos de infantería de Celaya, Valladolid, Guadalajara y Guanajuato; diez y seis escuadrones de dragones de la Reina, Príncipe, Pátzcuaro y Nueva Galicia, ocho batallones de nueva creación, y 20.000 caballos, sin que consigne las unidades que los montaban, “que si bien no estaban sujetos a la táctica militar, eran manejados diestramente por buenos jinetes del Bajío, acostumbrados al uso de la lanza”. 42 Indios flecheros Hidalgo, en su afán de reunir cuantos hombres quisieran presentarse para combatir, admitió la inclusión de una partida de siete mil indios flecheros que procedían de Colotlán 43 Artillería En cuanto a la artillería, el mismo autor dice que estaba compuesta por 95 piezas, de las que 44 de varios calibres procedían del puerto de San Blas, servidas por artilleros de la misma plaza, a las que añade 51 cañones fundidos por los mismos insurgentes, algunos de ellos de 18 y 24 (calibres). Olveda, que admite similar número de piezas, amplía el dato cuando afirma que “muchas de ellas estaban en malas condiciones, las procedentes de San Blas porque habían llegado en mal estado, con las cureñas dañadas, y las fabricadas en 39 Salvador Gutiérrez Ccontreras, José María Mercado. Héroe de nuestra Independencia, Guadalajara: UNED, 1985, p. 152. 40 Luis Pérez Verdía, Historia particular del estado de Jalisco, Guadalajara: Tip. De la Escuela de Arte y Oficios del Estado, 1910, tomo II, p. 65. 41 Mariano Torrente, Historia de la Independencia de México. Madrid:Editorial América, 1918, p. 42. 42 Ibidem, p. 42. 43 Mora, tomo III, p. 111. 351 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón Guadalajara no estaban bien construidas” 44 . Estas afirmaciones contrastan con las de Ortiz Escamilla, 45 quien dice con rotundidad que “por el tipo y cantidad de armamento decomisado a los insurgentes se demuestra que éstos gozaban de mayores ventajas que los realistas. En 1810 los rebeldes tenían fábricas de cañones en Guanajuato, San Miguel y León. Según Calleja todos de muy buena calidad”. Concluida la batalla, nada más en Guanajuato el jefe de operaciones de Calleja decomisó veinticinco cañones y otros tantos ya casi armados; idéntica cantidad se capturaron en Zapotlanejo, diecisiete en Rio Verde, ocho en Zacatecas y veinticuatro en Baján. Con este testimonio de Ortiz Escamilla, se puede dar por demostrado que no era la falta de cañones de los insurgentes ni su capacidad de fabricación la causa de sus derrotas, sino el desconocimiento del más adecuado uso por las tropas de Hidalgo. Ejército realista Tropas Pocas divergencias existen entre los historiadores de la batalla en lo que se refiere a la composición del ejército de Calleja, cifrado por Jaime Olveda en 6.000 hombres y 10 piezas de artillería, 46 siendo más explícito Mariano Torrente, quien las subdivide en 2.000 de infantería y 4.000 caballos, con la misma cantidad de cañones. 47 Idéntica cifra proporciona Mariano Otero. 48 Las unidades de la columna de Calleja son enumeradas por él mismo en su nombrado Detall con las siguientes denominaciones: Infantería: Columna de granaderos, 49 compuesta por: 44 Olveda, pp. 19-20. 45 Juan Ortiz Escamilla. Guerra y Gobierno. Los pueblos y la independencia de México. México: Instituto Mora y Universidad de Sevilla, 1997, pp. 47-48. 46 Jaime Olveda, La insurgencia de Hidalgo, Zapopan, Jalisco: Ayuntamiento de Zapopan, 2005, p. 21. 47 Torrente, p. 43. 48 Otero, p. 502. 49 Este conjunto de unidades lo describe Calleja en el mencionado Detall, p. 8, dividido en dos batallones, mandados por el primer jefe, coronel José María Jalón y el teniente coronel Joaquín de Castillo Bustamante. 352 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón Compañía provincial de Toluca Compañía provincial de voluntarios de Celaya Compañía provincial de Valladolid Compañía provincial de voluntarios de Guanajuato Compañía provincial de Oaxaca Compañía de gastadores de la columna de granaderos. (Capitán José Ignacio Vizcaya) 50 Regimiento de la Corona. (Nicolás Iberri) Batallón de Patriotas. (Teniente coronel Juan Nepomuceno de Oviedo). Compañía de Escopeteros de Río Verde. (Teniente Manuel Ortiz de Zárate). Caballería: Regimiento de Dragones de España. (Capitán del Escuadrón Gabriel Martínez) Regimiento de Dragones de México. (Coronel Miguel José de Emparán). Piquete del cuerpo de Querétaro. ( Coronel Manuel Pastor). Regimiento de Puebla. (Coronel Diego García Conde). Regimiento de Dragones de San Luis. (Coronel Marqués de Guadalupe Gallardo). Regimiento de San Carlos. (Coronel Ramón Ceballos) Cuerpo de Frontera. (Capitán Manuel Díaz de Solórzano) 50 Alamán, p. 121. 353 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón Cuerpo de Lanceros. (Capitán de Dragones D. Pedro Meneso) 51 Cuerpo de la guardia del general. Voluntarios: compañías de Guanajuato y de Celaya. Artillería: Diez piezas de artillería mandadas por el comandante de artillería y cuartelmaestre Ramón Díaz de Ortega. Estado de instrucción y moral de los adversarios en la batalla Capítulo de mucha trascendencia a tener en cuenta en la circunstancia de enjuiciar la batalla del puente Calderón es el estado de disciplina, entendida como instrucción y encuadramiento de las unidades, junto a la moral de los ejércitos contendientes en ella. Si nos atenemos a los juicios que, casi con unanimidad, emiten los historiadores de estos acontecimientos bélicos, estaremos ante dos situaciones extremas: de una parte la presencia en el contingente insurgente de una mayoría de hombres sin ningún tipo de instrucción, mal armados o desarmados y mandados por sus jefes naturales en el caso de los indios y por los de las partidas los provenientes del bandolerismo. Por la parte del ejército realista, se pone de manifiesto la composición de unas tropas bien instruidas, encuadradas en unidades permanentes, muy bien armadas, y encabezadas por jefes experimentados en el combate. Aunque no sea el caso desmentir en general estas afirmaciones, sí cabe matizar un tanto las percepciones que, en determinados campos, se afirman con rotundidad. En las tropas del caudillo Hidalgo, si bien es cierto que las características de la gran mayoría obedecen a los estereotipos enumerados en el párrafo anterior, no lo es menos que existió un núcleo de combatientes que pertenecía a milicias provinciales existentes que gozaban de cierta antigüedad, regularmente armadas y con jefes nombrados por las autoridades del virreinato. Muchas de ellas se habían unido a la sublevación al completo de sus efectivos. Mariano Torrente, como ya hemos expuesto en párrafos anteriores, confirma la presencia de siete 51 Compuesto por cuatro escuadrones de lanceros mandados por sus comandantes Juan Pesquera, Martin Collado, Gabriel Armijo y Francisco Orrantia respectivamente 354 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón batallones de infantería procedentes de Celaya, Valladolid, Guadalajara y Guanajuato; diez y seis escuadrones de dragones de la Reina, Príncipe, Pátzcuaro y Nueva Galicia; los cañones traídos de San Blas estaban servidos por sus propios artilleros, etc. 52 Cabe, por tanto, señalar la presencia en las filas rebeldes de un núcleo importante de tropas con un cierto grado de conocimientos militares y mandadas por jefes con experiencia, adquirida con su presencia en los cantones de Jalapa, Orizaba y Córdoba. En cambio, Orozco y Berra cifra la composición de los siete batallones, seis escuadrones de caballería y dos compañías de artillería, formados en Guadalajara por Abásolo, “en 3.400 hombres, con unos 1.200 fusiles viejos o recompuestos y sin más oficiales instruidos que los pocos que quedaban de los regimientos de La Reina y de Celaya”. 53 Como puede verse, los datos aportados por ambos historiadores no pueden ser más dispares. Por último, si hemos de atenernos a las cifras que proporciona Lucas Alamán, referidas al ejército insurgente, se habrían de anotar “siete regimientos uniformados y regularmente disciplinados, aunque escasos de armamento”, 54 cantidad de hombres de superior entidad que los que se atribuyen al ejército de Calleja. Si variable se presenta por parte de los historiadores la valoración en cuanto a la cantidad de los asistentes a la batalla como combatientes de una y otra parte, en lo que respecta al ejército de Hidalgo, sí parece más unánime el juicio referente a la calidad de los mismos, estableciéndose por parte de los narradores de los antecedentes y hechos de la batalla un dictamen cierto de la falta de instrucción y disciplina en los insurgentes, unida al desconocimiento casi total del caudillo Hidalgo de los preceptos militares (no así en Allende, Aldama y Abásolo), que contrastan con la pericia del general Calleja y sus inmediatos subalternos, conde de la Cadena, coroneles Emparán, Nicolás Berri, García Conde, etc. Los realistas mantuvieron el control del mando “debido a que los cargos de jefes y oficiales eran impuestos por Calleja y los reclutas salían de las haciendas donde existía un régimen de autoridad y pasaban a otro”. 55 De alguna forma la afirmación anterior refuta algunas expresiones de determinados autores que afirman de manera rotunda el alto nivel de preparación de los soldados realistas, pues exceptuando la caballería de los regimientos de 52 Torrente, pp. 42-43. 53 Orozco y Berra, pp. 35-36. 54 Alamán, tomo II, pp. 115-116. 55 Ortiz Escamilla, p. 49 355 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón San Luis y San Carlos y algunas otras unidades, la mayor parte había sido reclutada recientemente, a partir del pronunciamiento de Dolores en las haciendas y solamente tenían dos meses de entrenamiento antes de salir a la campaña. 56 Entrando, pues, en detalles, fueron los hombres del marqués del Jaral del Berrio en número de 500 empleados de sus haciendas, de los de Juan Nepomuceno y Oviedo, llegado con 180 criados y dependientes de la región, y algunos otros de la zona del valle del Maíz a quienes se les unió un escuadrón de Caballería del Nuevo Santander, que servía en la frontera chichimeca. En dos cartas enviadas por Calleja al virrey, manifestaba a este la complicación que significaba el hecho de que en San Luis de Potosí, por el hecho de ser el baluarte de tierra adentro y la única población capaz de controlar el contagio de la insurgencia, se encontraba él ante una labor complicada y manifestaba su desánimo, no solo por la falta de hombres dispuestos a sumarse a las tropas del gobierno, sino por su escasa o nula preparación militar, la carencia de jefes y oficiales, la escasez de armamento y de dinero, así como por la renuencia de algunos hacendados y población en general de acudir al llamado.” 57 Pero es más, en la carta al virrey de 1 de octubre de 1810 el general le informaba que, “debido a la manera en que se habían formado las tropas de defensa, le expresaba su desconfianza hacia las mismas, además de que sospechaba su posible adhesión a los insurgentes. 58 Es, por lo mismo, más que cuestionable la pretendida superioridad en calidad y preparación del contingente de Calleja. Lo que sí se puede afirmar, sin temor a errar, es la mayor capacidad y experiencia de los mandos del ejército realista, la moral que supieron influir en las tropas y el mejor encuadramiento de estas, en función de sus auténticas cualidades y conocimientos de las acciones de guerra. 56 Ibidem, p. 67. 57 Graciela Bernal Ruiz,"Sociedad y guerra: actitudes ante la insurgencia en San Luis de Potosí, 1810-1821", en Visiones y revisiones de la independencia americana. México,Centroamérica Y Haití. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2005, p. 161. 58 Ibidem, p. 161. Nota al pie nº 13 356 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón La batalla El despliegue realista En presencia ya ambos adversarios, avistados por sus respectivos jefes, y preparados para la acción bélica, en las primeras horas de la mañana del día 17 de enero de 1811, Calleja iniciará el movimiento. Con la finalidad ya expuesta de facilitar el conocimiento y las vicisitudes del combate, utilizaremos intencionadamente una terminología militar moderna, acorde con los análisis de los estudiosos actuales y profesionales de la milicia. Inicio de las hostilidades: Los insurgentes en rojo y los realistas en amarillo Conforme a estos procedimientos, expondremos que el ejército del general Calleja abandonó la base de partida, como ya hemos descrito, después de un reconocimiento inicial durante la noche efectuado por la compañía de voluntarios de Celaya y Guanajuato. 59 Dispuso sus fuerzas divididas en tres núcleos, 60 como puede considerarse, pues la columna 59 Mencionado Detall de la acción gloriosa de las tropas del rey en el puente de Calderón en AGI, 1321 60 En el Detallya mencionado, Calleja escribe al virrey que para el combate forma dos columnas, mandadas respectivamente por el conde de la Cadena y por él mismo. 357 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón de Emparán se despliega en diferente dirección que la del centro y con misión envolvente claramente diferenciada. De composición variable, son mandados el primero por el conde de la Cadena a la izquierda, el central por el general en jefe, y a la derecha el tercero, a la orden del jefe de la caballería, coronel Miguel de Emparán. 61 La columna del conde está compuesta inicialmente por el regimiento de infantería de la Corona, al mando de su coronel Nicolás Iberri, una fuerza de caballería, integrada por una parte del regimiento de dragones de México, bajo el mando del capitán barón de Antoneli, el de Puebla con Diego García Conde como coronel jefe, y un piquete del de Querétaro bajo el mando del coronel Manuel Pastor; todos ellos acompañados y bajo la protección de la artillería compuesta por cuatro cañones de campaña. Esta formación de combate, ante la resistencia de los insurgentes, debió ser reforzada por Calleja poco después con el regimiento de dragones de San Luis, cuyos mandos principales eran el marqués de Guadalupe Gallardo, el conde de San Mateo Valparaíso y el teniente coronel José María Tovar. El núcleo del centro, cuya actuación prevista era de reserva bajo el mando del propio general Calleja, se forma con el batallón ligero de Patriotas, dos compañías de voluntarios, la compañía de Escopeteros de Rio Verde, el primer batallón de la columna de Granaderos, al mando del coronel José María Jalón, y la caballería con un escuadrón de Dragones de España y otro del regimiento de San Carlos., mandada por el teniente coronel Miguel de Campos. A estas tropas han de unirse las de la plana mayor o escolta del general y cuatro cañones de artillería de vanguardia. Por último, la columna del coronel Miguel de Emparán, situada, como hemos dicho, a la derecha del despliegue, está compuesta por parte de la caballería de reserva, integrada por cuatro escuadrones de lanceros, todos ellos a las órdenes del capitán de dragones Pedro Meneso. El avance de las tres columnas se efectúa simultáneamente. Mientras Calleja se dirigía hacia el puente, apoyado por los cañones de vanguardia, ordenó ocupar una loma que se encontraba a la izquierda de su despliegue a la compañía de gastadores al mando de su capitán 61 En este momento histórico, los mandos frecuentemente no coinciden con la graduación del que manda, como ocurre con el coronel Emparán, nombrado como general de toda la caballería del ejército de Calleja. 358 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón José Ignacio Vizcaya, para que, colocada sobre la altura, redujese con su fuego el ataque de un numeroso contingente de enemigos, lo que consiguió con rapidez, rechazando el ataque, tomándoles dos cañones, para reintegrarse posteriormente a su columna. Si seguimos el relato de Mariano Torrente, que prácticamente reproduce el parte de batalla de Calleja, se nos dirá que el conde de la Cadena, segundo en el mando, dirigíacomo se ha dichoel ala izquierda; y aunque le había sido prevenido no franquease la línea que debían seguir uniformemente las demás divisiones, engreído por algunas ventajas que obtuvo en las primeras cargas, se adelantó más allá de los límites que se le habían prescrito, cuyo imprudente arrojo le habría comprometido si el general en jefe, viendo el peligro que corría esa columna, no le hubiera reforzado con una pequeña división que condujo el entonces primer ayudante Bernardo Villamil, quien desempeñó bizarramente esta importante comisión, cargando vigorosamente a la bayoneta. 62 El general Calleja, en su tantas veces mencionado Detall de la acción gloriosa de las tropas del Rey en el puente de Calderón, describe de esta manera la acción: Para que dirigiese la marcha de estos cuerpos (primer batallón de la columna de granaderos y la caballería de la derecha, compuesta del escuadrón de dragones de España y del regimiento de San Carlos) despaché a mi primer ayudante el teniente coronel Bernardo Villamil con orden de que, formando otra columna con el segundo batallón de granaderos del mando del teniente coronel Joaquín de Castillo y Bustamante, los dos escuadrones de caballería del cuerpo de fronteras al cargo de su comandante el capitán Manuel Díaz de Solórzano y los dos cañones del parque, atravesase el puente y fuese en auxilio de la división de la izquierda que, habiendo anticipado inoportunamente su ataque contra la gran batería y muchedumbre de gran enemigo del centro, sin aguardar el movimiento de la derecha y consumidas las municiones después de un porfiado y sangriento ataque que sostuvieron los 62 Torrente, pp 43-44. 365 Número 44, junio 2020, pp. 334-366 José Antonio Cañal La batalla de Puente Calderón ambos instantes, situando al primero en la fase del ataque, mientras que parece lógico situar el segundo en la explotación del éxito del combate por parte de las fuerzas realistas. Vencidas ya las unidades que se oponían a Calleja, desbordada también la gran batería desplegada por Allende al borde anterior de su posición, entra dentro de lo muy probable que la mencionada explosión del carro o parqueque así los denominan los diferentes autoresincrementase el desorden del repliegue de las tropas de Hidalgo, convirtiéndose en una franca retirada o anárquica huida. El hecho de no ser mencionados estos sucesos en el parte que Calleja remite al virrey puede interpretarse como consecuencia de no haber sido considerados por el general como importantes o determinantes de la acción. Final de la batalla Concluido el combate, y para narrar los sucesos posteriores, recurriremos al testimonio del insurgente Pedro García, recogido por María del Carmen Vázquez Mantecón, en donde se afirma: El camino de Guadalajara se vio de repente impedido en su paso por la gran cantidad de soldados y de coches de los espectadores con cargas y equipajes que buscaban llegar cuanto antes a la ciudad. Recuerda García que de nada sirvió la presencia de Allende, de Hidalgo y de otros generales, que trataron de mantener en formación a una tropa llena de terror, que terminó por abandonar el campo. Al cesar los disparos de la artillería y la infantería insurgente, los realistas hicieron alto el fuego. Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez y algunos más se apostaron en un lugar alto de donde vieron durante tres horas el campo enemigo, el camino de Guadalajara y a su ejército desbandado. Luego Hidalgo pidió su caballo y emprendió la marcha sin saber que caería prisionero poco tiempo después. 72 72 Pedro García, Con el cura Hidalgo en la guerra de independencia, México: Fondo de Cultura Económica, 1982, pp. 127-128.- Vázquez Mantecón, p. 65.