Necrológica: Francisco Javier Fortea (Arnedo 1946, Oviedo 2009)
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Mainake, XXXI / 2009 / pp. 411-413 / ISSN: 0212-078-X NECROLÓGICA Francisco Javier Fortea (Arnedo 1946, Oviedo 2009) El pasado 1 de octubre de 2009 falleció en Oviedo a los 63 años de edad Francisco Javier Fortea Pérez, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Oviedo. Riojano de nacimiento (Arnedo), vivó una larga temporada en Córdoba, siguiendo más tarde una brillante carrera académica en la Universidad de Salamanca hasta doctorarse en 1972 bajo la dirección del profesor Francisco Jordá Cerdá con una obra ya clásica sobre las industrias del Epipaleolítico en el Mediterráneo español. Poco después inició su carrera docente en las universidades de Salamanca y Oviedo, donde finalmente alcanzó la cátedra de Prehistoria en 1981. La curiosidad de Javier Fortea le llevó a abordar numerosos retos y cambios en la temática de sus trabajos. Así, aunque su actividad investigadora se inició en torno a yacimientos andaluces de época ibérica e ibero-romana, pronto se interesó por el arte esquemático, el proceso de neolitización o el arte levantino; más tarde excavó algunos de los principales yacimientos del Paleolítico Superior peninsular y del Epipaleolítico/Neolítico (p. ej. Les Mallaetes y La Cocina en Valencia o La Viña y Llonín en Asturias) y trabajó sobre el arte paleolítico cantábrico (p. ej. La Viña, La Lluera I y II, Santo Adriano, Los Torneiros, Llonín, Covaciella y El Bosque) y, en los últimos años, en un enclave singular para analizar las poblaciones tardías de neandertales, El Sidrón, alumbrando una inmensa obra (cerca de 200 obras) que constituye en su mayor parte trabajos de referencia obligada en el ámbito de la Prehistoria del occidente europeo. Del reconocimiento de su rango intelectual y académico en un ámbito nacional dejan constancia las numerosas tesis doctorales dirigidas (Universidades de Oviedo, Salamanca, Valencia, Málaga y Santiago de Compostela) o su participación en numerosos tribunales de evaluación de otras tantas.
412 Necrológica Mainake, XXX I/ 2009 / pp. 411-413 / ISSN: 0212-078-X En un plano más cercano, la vinculación sentimental y profesional con Andalucía era evidente. Aparte de su prolongada estancia en Córdoba, cabe mencionar que Javier Fortea trabajó en los principales yacimientos del Paleolítico Superior de la provincia de Málaga, siempre aprendiendo de su maestro Francisco Jordá Cerdá. Así, participó en la campaña de dos meses que éste desarrolla en la Cueva de La Pileta o en las campañas de excavación que dirigió aquél, junto con el profesor Antonio Arribas Palau, en la Cueva de Nerja entre los años 1965 y 1967. Entre 1966 y 1968 lleva a cabo excavaciones en el yacimiento cordobés del Higuerón; en 1969 trabaja en los almerienses de El Serrón y en el abrigo de la Palica y en 1972 desarrolla trabajos en la malagueña Cueva de la Victoria. A Javier Fortea se debe así mismo la reevaluación de la secuencia estratigráfica de la Cueva del Hoyo de la Mina, excavada a comienzos del siglo XX por Miguel Such. En el ámbito del arte paleolítico dio a conocer las pinturas rupestres paleolíticas de cueva del Toro (Benalmádena) y apuntó la existencia de un horizonte pictórico gravetiense en La Pileta (2003). Debido a estos trabajos se le consideraba uno de los prehistoriadores de más solera y con más profundos conocimientos sobre el arte y manifestaciones culturales del Paleolítico Superior y Epipaleolítico del sur de Iberia. Por ello, cuando la recién creada Junta de Andalucía (1982) organiza las Jornadas en Homenaje a Luis Siret (junio, 1984), evento que revitalizaría la investigación sobre la prehistoria en Andalucía, se le encomienda un estado de la cuestión de estos ámbitos de estudio en Andalucía. Años más tarde, Javier Fortea tampoco faltará a cuantas invitaciones se cursen sobre iniciativas relacionadas con el Paleolítico en Andalucía. Con posterioridad no perdió de vista nunca nuestras tierras meridionales, dirigiendo una tesis sobre el arte paleolítico de Andalucía, leída Era además un investigador de reconocido prestigio internacional y, en ese sentido, cabe reseñar que era el representante español en dos comisiones de la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas (UISPP), organismo vinculado a la UNESCO, la de Paleolítico Superior y la de Arte Rupestre. Así mismo, era experto asesor del Internacional Council of Monuments and Sites (ICOMOS, UNESCO) para los problemas de conservación de Lascaux. En esta línea Javier Fortea fue invitado a participar en numerosas instituciones del máximo prestigio internacional, entre las que mencionaremos, el ser correspondiente del Deutches Archäologisches Institut, de la Real Academia de Córdoba, y miembro, por elección, del Istituto Italiano de Preistoria e Protostoria, de la Société Préhistorique Française o de la Associaçao dos Aqueólogos Portugueses. Debido a su profundo conocimiento sobre el arte paleolítico fue invitado así mismo a participar por el Ministerio de Cultura en la Junta Nacional de Arte Rupestre, mientras que en Francia el Ministère de la Culture, lo propuso como miembro del equipo de expertos que peritó las cuevas de Chauvet y Cussac. Su compromiso con la gestión le llevó a colaborar con la administración autonómica, que también gozó de su sabiduría y asesoramiento y, en este sentido, formó parte como vocal de la Junta Asesora de Exploraciones y Excavaciones Arqueológicas y de la Comisión de Patrimonio Histórico Artístico del Principado de Asturias. Por último, y en el apartado de difusión, mencionaremos que fue nombrado presidente del Comité Científico Internacional de una institución de referencia en la puesta en valor social del patrimonio prehistórico sin olvidar el máximo rigor científico, el Parque de la Prehistoria de Teverga, inaugurado en 2007. Investigación, gestión y difusión, la trilogía de áreas demandadas por la sociedad a los investigadores de mayor prestigio y calado y a las que rindió enormes réditos Javier Fortea.
Necrológica 413 Mainake, XXXI / 2009 / pp. 411-413 / ISSN: 0212-078-X en Gerona. A partir de ese encuentro siempre sentí su aliento, su apoyo e inmensa generosidad, plasmados entre otras cosas en los dos prólogos realizados a otras dos obras o en sus sabios consejos y recomendaciones en varios trabajos. Revisar la historiografía de Javier Fortea nos sitúa ante una impresionante producción científica que es digna de ser recordada por su honestidad y rigor científicos, su profundidad teórica y la capacidad de sugerir nuevas líneas de investigación. Su magna obra, que sólo el tiempo nos permitirá calibrar en su justa dimensión, corre paralela a su enorme dimensión humana, reconocida por buena parte de cuantos le tratamos; sus silencios, ricos en matices, su acerados comentarios y sugerencias, su estilo deliberadamente pausado, sosegado, que dejaba pasar el necesario tempo para la reflexión y análisis son también hoy motivo de recuerdo. Nos abandonó el hombre, su imborrable recuerdo queda para su familia, sus amigos y los que de alguna manera pudimos compartir su existencia histórica; su herencia intelectual y científica nunca nos dejará. Miguel Cortés Sánchez en la Universidad de Málaga en 1990, o formando parte de diversos tribunales de tesis doctorales, entre las cuales se encuentra la del que esto subscribe, leída en la Universidad de Córdoba en 2002. Así mismo, fue miembro del Comité Científico del I (1996) y IV (2004) simposios de prehistoria Cueva de Nerja, el primero en homenaje a su maestro, Francisco Jordá Cerdá, celebrado en 1996; el segundo que se hizo coincidir con la reunión del VIII Comité de la UISPP sobre el tema de la “Cuenca Mediterránea durante el Paleolítico Superior”. En la celebración de este último se produjo una anécdota que habla del talante de Javier y su enorme interés por el conocimiento de campo. Así, nos sugirió hacer, junto a otros amigos y colegas, una improvisada visita al yacimiento Cueva Bajondillo, antes que asistir a los actos oficiales del congreso. Este breve resumen justifica su pertenencia en los últimos años al Consejo Científico de la revista Mainake. Desde un punto de vista más personal, conocí a Javier Fortea en 1995, con motivo del congreso de la UISPP, El Mon Mediterrani després del Pleniglacial (18.000-12.000 B.P.), celebrado