Con luz propia. Pintores del Realismo Mágico sevillano
Abstract
Exposición comisariada por Juan José Gómez de la Torre, Javier Pérez Begines y Francisco Mantecón Campos sobre un grupo de artistas que aunque nunca funcionaron como grupo en sentido estricto, sí que se relacionaron, compartieron obstáculos y éxitos, diversos proyectos y exposiciones, y algunos de ellos la docencia en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Sobre todo tuvieron en común una manera de entender la obra pictórica, unas características que en todos estaban presentes, aunque cada uno las desarrollara con su lenguaje y las pusiera al servicio de su búsqueda personal.
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Con luz propia Pintores del Realismo Mágico sevillano MUSEO DE ALCALÁ DE GUADAÍRA 30 de noviembre de 2017 - 14 de enero de 2018
EXPOSICIÓN ORGANIZA Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra Alcaldesa Ana Isabel Jiménez Contreras Concejal responsable del Museo de la Ciudad Germán Terrón Gómez Director Técnico del Museo Francisco Mantecón Campos COMISARIOS Juan José Gómez de la Torre, Javier Pérez Begines y Francisco Mantecón Campos COORDINACIÓN Y COMUNICACIÓN Inmaculada Dueñas Vera y Cecilia Rivera Rodríguez TRANSPORTES Moyano, S. L. CATÁLOGO EDICIÓN Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra DISEÑO Y MAQUETA Pedro Bazán Correa - [email protected] FOTOGRAFÍAS Juan F. Cárceles (pp. 34 y 38 a 40) Archivos de los autores o de sus familiares (pp. 42, 58, 66 y 76) Todas las restantes son obra de Claudio del Campo FOTOMECÁNICA E IMPRESIÓN Pinelo. Artes Gráficas - Teléf. 954 39 25 46 ISBN: 978-84-89180-64-2 Depósito Legal: SE-1751-2017
Agradecimientos Atodos los artistas participantes, y a los familiares de los que desgraciadamente ya no están entre nosotros. AMagdalena Haurie, por su colaboración, imprescindible para cualquier acercamiento a este grupo de artistas. Atodos los propietarios que han cedido obras, por la generosidad de compartirlas durante unas semanas y de querer con este gesto rendir homenaje a sus autores. Alos profesionales que han participado en la organización de la exposición y edición de este catálogo, por su entrega y dedicación.
ÍNDICE PRESENTACIÓN ................................................................................................. 9 Museo de Alcalá de Guadaíra EL REALISMO FANTÁSTICO SEVILLANO COMO EXPLORACIÓN DE UNA NUEVA FIGURACIÓN ........................................................................ 11 Fernando Martín Martín OBRAS EN EXPOSICIÓN .................................................................................. 23 Francisco Borrás Verdera ............................................................................ 25 Juan Francisco Cárceles Pascual .................................................................. 33 José Corrales Aguilar ................................................................................... 41 Justo García Girón ...................................................................................... 49 Francisco García Gómez .............................................................................. 57 José Antonio García Ruiz ............................................................................ 65 Antonino Parrilla García .............................................................................. 75
Presentación AUNQUE nunca funcionaron como grupo en sentido estricto, sí que se relacionaron, compartieron obstáculos y éxitos, diversos proyectos y exposiciones, y algunos de ellos la docencia en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Pero sobre todo tuvieron en común una manera de entender la obra pictórica, unas características que en todos estaban presentes, aunque cada uno las desarrollara con su lenguaje y las pusiera al servicio de su búsqueda personal. Nos estamos refiriendo a los siete autores que hemos seleccionado para representar una etapa de la pintura sevillana en la que brillaron con luz propia, y recibieron de algún crítico el apelativo común de realismo mágico sevillano. Ellos son José Antonio García Ruiz, José Corrales, Francisco García Gómez, Juan Cárceles, Antonino Parrilla, Francisco Borrás y Justo Girón. Probablemente otros también hubieran podido estar, al compartir en mayor o menor medida las características formales de estos o ser discípulos suyos, pero de lo que sí estamos seguros es de que los elegidos formaron la plataforma de cimentación del movimiento al que pretendemos acercarnos con esta exposición. Afortunadamente varios de ellos aún están en plena madurez de su trayectoria artística, otros ya no han podido continuarla. Si hablamos en pasado es por referirnos al periodo en que todos estaban en activo y alcanzaron su momento de mayor relevancia. Fue a mitad de los pasados años setenta. En 1975 se fundaba en Sevilla la Galería de Arte Haurie,debida a la iniciativa de un grupo de personas entre los que se contabaaLuis Guerrero Bernabéu y Gerardo Fernández Arroyo, y los artistas José Antonio García Ruiz y Antonino Parrilla. La primera exposición abrió sus puertas en febrero del año siguiente, protagonizada por el propio García Ruiz. Esta suponía toda una declaración de intenciones sobre la propuesta que la galería quería seguir, y un escaparate para el autor, que deslumbró por la excepcional factura pictórica de las obras, además de desvelar para el público nuevos caminos del realismo, cercanos a lo onírico y fantástico. 9
PERSONAJES INQUIETANTES Bajo la denominación de personajes inquietantes señalamos hacia un conjunto de obras cuya representación está protagonizada por seres de naturaleza fantástica e híbrida, imágenes turbadoras en su categoría de figuraciones extravagantes y grotescas. De esta manera se visualiza en El Físico (1995) o El dignatario (1996), telas de Francisco García Gómez donde el sentido irónico se acompaña de lo burlesco en su intención satírica de acusación moral y crítica. Caso distinto es la obra titulada Aquelarre (1983), del mismo autor; impactante y sobrecogedora representación de excelente factura plástica, dedicada al principal protagonista ritual de brujería en su oficio satánico de tinieblas y encarnación de macho cabrío. Desde la oscuridad del fondo compositivo destaca la recortada e imponente figura, cuya volumetría es determinada por el amplio registro de paños en sus variadas formas y pliegues; así como por los matices cromáticos, y por una fluidez de pincelada conseguida por el artista através de estudios previos. Cualidad igualmente observable en otras realizaciones, como en su logrado Alquimista (1983). Dentro de la misma línea de imágenes desasogantes, diríase surgidas de un mal sueño o pesadilla, se encuentran obras como El samurai (1977), de José Antonio García Ruiz; uHombre anónimo (1982) de Juan Francisco Cárceles. Seres espectrales habitantes de un submundo, transeúntes solitarios y erráticos cuya entidad física parece encontrarse en proceso de mutación fósil o pétrea. Envueltos en una atmósfera crepuscular de silencio; impresión que se acentúa por el uso de ocres terrosos que otorgan a la composición una tonalidad homogénea. En El regreso (1979), Cárceles ofrece un escenario más onírico, de concomitancias surreales, donde los aleatorios personajes de similar fisonomía pétrea –sobre todo el ubicado a la izquierda de la composición– sufre una desintegración de sus partes, que se esparcen en un espacio ambiguo compartido por enigmáticos rostros o individuos incómodamente enjaulados a la manera de aves. Tanto por el cromatismo de tonalidades amarillentas, como por esas partes que se descomponen de la figura, nos vienen a la mente ciertas iconografías del gran dibujante y grabador José Hernández y su universo de putrefacción y decadencia. 16
COMPOSICIONES CON DESNUDO Como bien recordaba Kenneth Clark en su clásico ensayo sobre el desnudo, éste “no es un tema del arte, sino una forma de arte”. Un modo de interpretar el cuerpo con distinto propósito y significado. El desnudo natural, femenino o masculino, es parte fundamental de la formación en las facultades de Bellas Artes. Dibujo del natural cuya prioridad es saber captar la expresividad del cuerpo humano ya sea en movimiento o en reposo. Francisco Borrás hace acopio sabio de conocimiento en su proverbial gran oficio, aquí vertido en varias composiciones que tomando el desnudo femenino como excusa, sitúa a las protagonistas en contextos imprecisos bajo lo que podríamos calificar de ensoñaciones. Así ocurre en El sueño del ángel (1990), Nenúfares (1987) y Homenaje a Bécquer (2012), entre otros. A veces de carácter alegórico, como el realizado en admiración al autor de Rimas yLeyendas.Desnudos idealizados en diferentes poses y acciones en lugares fantásticos con luminosas tonalidades y especial acento en la pincelada. Hermosas veladuras que suavizan las gradaciones dando brillo a anatomías y ropajes. En distinto registro plástico, aunque enfatizando una realidad ambiental merced a una ambigua simultaneidad de conceptos –interior, exterior– y presidido por el desnudo como eje central de la composición, se encuentran las obras Espacio para una pleamar ausente (1986) y La casa de los sueños (2007), de Juan Francisco Cárceles, que recrean con acierto y excelente dibujo el cuerpo femenino tendido en sus dos poses clásicas, de frente y de espaldas; cuerpos anónimos en reposo, superpuestos a un paisaje soñado donde los rosas del cuerpo se fusionan con los grises del entorno. La composición claramente lineal es rota por la sinuosidad de los desnudos cuerpos femeninos, recreando la sensualidad y belleza anatómica de las protagonistas. RETRATOS CON SIGNIFICADO Sin duda, si hay un género que acompaña a la Historia del Arte desde sus inicios, éste es el Retrato. Ya sea individual o en grupo. El Retrato como voluntad de fijar la realidad fisonómica del modelo, sus rasgos faciales como individuo. Retrato idealizado que 17
responde más a un deseo que a la auténtica identidad del sujeto. O el autorretrato, el cual es casi siempre una confesión interesada en el sentido de mostrarse con la idea de transmitir al receptor una imagen construida de sí mismo. Los retratos a comentar pertenecen a otra clasificación. Responden a lo que podríamos denominar como retratos en pose de figurantes, de actores; dentro de un contexto singular y participando de una extraña escenografía. Tal como ejemplifica Asolas en silencio de Juan Francisco Cárceles (1980), retrato infantil ubicado en enigmática atmósfera nubosa, a la manera de imprevisible aparición onírica, teniendo como una única referencia tangible una suerte de espejo que parece justificar una incierta abertura o frontera de un mundo a otro. Con gran verismo formal Cárceles muestra su capacidad para el dibujo, sus dotes para captar la expresión de la mirada de una niña dirigida un tanto sorprendida al espectador, diríase ataviada con atuendo decimonónico ejecutado con precisa minuciosidad en los pliegues del vestido. Figura y fondo aparecen bañados por sutiles tonos de tierra clara que se expanden por toda la superficie de la composición. Características que le emparentan con la obra de Eduardo Naranjo, por ejemplo. El jardín del diablo (2008) y El jardín de Rocío (2009), obras de José Antonio García Ruiz, son asimismo retratos femeninos aunque ignoramos su identidad. Retratos en un contexto mítico, de leyenda, que recuerdan al universo maravilloso y estético de los prerrafaelistas; y de manera concreta a Eduard Burne-Jones y sus prolijas interpretaciones de las sagas medievales dedicadas al rey Arturo. Sólo que en el caso de El jardín del Diablo García Ruiz traslada al personaje, a juzgar por los elementos arquitectónicos, a un entorno próximo al Renacimiento. Marco fabuloso, exótico, de promiscuas y extraña coexistencia entre frondosas plantas, animales y bodegones de singulares frutos; todo ello expresado en planos sucesivos dentro de una composición distribuida a la manera de un retablo, que sirve para ordenar la mirada del espectador. Veladuras y transparencias concatenadas configuran y crean esa atmósfera propia del relato surreal, con pasión detallista. Características y lenguaje que vuelven a repetirse en El jardín de Rocío,donde la naturaleza cobra mayor protagonismo, actuando a la manera de aura en torno a la elegante figura femenina de rica y decorativa vestimenta; dirigiendo la figura su mirada a alguien o algo que no percibe quien la contempla. 18
Sorprendente es el retrato de Francisco García Gómez, El alquimista (1983), que el autor realiza a su pariente Manuel Márquez Ortiz. Representado como tal alquimista, con atuendo a la manera de los retratos de media figura renacentistas pero atendiendo al carácter de su mágica profesión. De ahí los elementos y objetos que le acompañan. Matraces, moles, extraños envases, cráneos, como en el que parece apoyarse su esquelética y sarmentosa mano. Con expresión seria, abundante cabellera, García Gómez parece haber querido representar al personaje acorde con su más peculiar distintivo profesional; esto es, su poder transformador, de mutación, empezando por su propio cuerpo. Pues una de sus partes, la izquierda, está configurada por una ecléctica y heterogénea agrupación de objetos, recipientes, engranajes, tuercas... y una vez más, cráneos. Cráneos velados que se nos descubren tras un luminoso tejido transparente, un resplandor expandido y que actúa de fuerte contraste con el res- to de la figura pareciendo subrayar con ello el mismo instante de metamorfosis que sufre el personaje. PAISAJES DE LA IRREALIDAD Bajo este epígrafe se dan cita distintos modos de concebir el paisaje, que siguiendo el mismo paradigma fantástico recrean con gran coherencia lingüística y estética sus artífices; una realidad particularmente imaginativa. Soplo de primavera de José Antonio García Ruiz (1988) muestra un paisaje lacustre cuyas temblorosas superficies pobladas de nenúfares –planta asociada al más allá– se pierde en la lejanía del horizonte. Sobre él, en el celaje, una niña a la manera de Céfiro insufla aire haciendo que del cesto portador se derramen flores. Visión poética y lírica, armoniosamente plasmada por diversas gamas cálidas de tonos amarillos, sienas y verdes, en conseguida conjunción de transparencias y veladuras que contribuyen a la creación de una atmósfera idílica. Por otro lado Antonino Parrilla, desde su notable creatividad polifacética, en uso de técnicas diferentes, ofrece dos interpretaciones paisajísticas. Desde una evidente referencia admirativa al pintor holandés, toma como motivo sus emblemáticos girasoles, como en Homenaje a Van Gogh (1988), representados aquí no como las célebres variaciones 19
de bodegón, sino a la manera de extenso mar floral en nítida y significativa división compositiva. Una zona inferior telúrica, configurada por un submundo mágico ocupado por pequeños animales e insectos que comparten espacio junto a una diáspora de diminutas burbujas multicolores que se expanden a la manera de semillas fertilizantes como queriendo otorgar vitalidad y energía a la naturaleza. La zona superior de la composición, en amplia panorámica, es ocupada íntegramente por los girasoles. Esta división compositiva actúa como equilibrio y a la vez afortunado contraste entre el vivo ybrillante colorido amarillo de los girasoles, y el predominio de los ocres. Con el nombre de Cosmos (2007), Parrilla realiza una composición cerámica distribuida en perfecta simetría cuadrada. Cada uno de los paneles presenta cuatro microhistorias pobladas por personajes de difícil naturaleza y definición, que parecen estar en actitudes de agitación ante la omnipresencia de una amenazante esfera. Aunque cada una de las historias puede tener valor como relato, su visión crea una secuencia argumental. Es interesante comprobar, por una parte, y a través del distinto tratamiento de las formas junto a las gradaciones cromáticas, la dialéctica oscilante entre figuración y abstracción. Como asimismo, y de no menos interés, es el paralelismo y coherencia del artista con respecto a la temática o iconografía de uno de los paneles –concretamente el situado en el ángulo inferior derecho– con el relieve de la obra titulada La Misión (1982), presente también en la muestra, donde a la manera de evocación fantástica se multiplican y esparcen en confuso abigarramiento un conjunto de rostros de filiación clasicista, como esa visión onírica del personaje que, arrodillado, aparece frente al portal de un templo. Como “paisajes de la memoria” nos atrevemos a calificar la obra de Justo García Girón titulada La casa de las columnas (1980); tela que pertenece a un ciclo, o conjunto de pinturas, que tienen como temática principal fachadas de edificios, ventanas, portones, etc., que devienen del recuerdo de una Sevilla vivida y sentida por el artista. Una ciudad, Sevilla, que conoce como pocos y a la cual apela en clave metafórica a través de referencias. A veces fragmentos urbanos identificables, presentes por el valor significativo que para el artista tienen. No se trata de una simple catalogación de reconocimientos que plausiblemente puedan ser identificados. Girón parece querer añadir un plus, una representación en clave de dos realidades subjetivamente interpretadas. Una de carácter urbano, otra campestre; sintetizadas en imágenes superpuestas como acto rememorativo que, 20
ante la inexactitud subjetiva, gusta de intercalar no sin cierta ironía notas fantásticas con la presencia inverosímil de pseudoorganismos tentaculares que se desarrollan como bucles en el espacio. Como si quisiera añadir un toque misterioso a lo cotidiano y visible. El conseguido equilibrio de la composición se ve, una vez más, completado por la sabia gama tonal empleada que, a manera de catalizador, se distribuye por diferentes zonas del lienzo creando confrontaciones entre luminosidad y penumbra. Lo cual confiere al paisaje una seductora realidad imaginada. El recorrido que ofrece el discurso de esta selección de obras lleva al espectador a transitar por unas visiones distorsionadas de la realidad en las que cada autor ofrece una perspectiva muy personal. Es por ello por lo que no puede considerarse a estos artistas como una escuela o movimiento artístico, sino como a un grupo de creadores, los cuales se han nutrido de distintas experiencias que han sido llevadas a sus trabajos siempre bajo un nexo de conexión muy concreto: el dibujo. Magníficos dibujantes y con una más que evidente vertiente académica, sustentan estas aportaciones de carácter fantástico en un eficaz dibujo cargado de maestría, producto de la formación en la Facultad de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, institución de la cual muchos de ellos han formado parte como docentes. El componente fantástico resulta a priori el más llamativo, aunque la contemplación diseccionada de las obras lleva a nuevas cotas de trascendencia en las que el dibujo siempre juega el papel protagonista. La reflexión plantea ¿funcionaría el matiz onírico de no ser por la maestría del dibujo? Resulta importante el destacar la vinculación con la figuración académica, la cual está especialmente condicionada por la tradición de la pintura barroca sevillana. Este carácter está presente en los numerosos bodegones, los cuales conectan la visión de atemporalidad con el costumbrismo murillesco y su gusto por el detalle. Las degradaciones de la carne que presenta Juan Cárceles o las grotescas distorsiones de los personajes de laobra de García Gomez no son sino una extensión de las sórdidas visiones de las vanitas de Valdés Leal. Añadir a estos detalles el protagonismo que adquieren los minuciosos trabajos de telas y paños que conectan directamente con la obra de Zurbarán, siendo destacable citar los bufones de Girón, el Aquelarre de García Gómez o las obras de Borrás, en las que los ropajes complementan a unos rotundos desnudos académicos de factura clásica y poderosa sensualidad. 21
Las influencias estilísticas de estas obras no solo se reducen a la tradición local sevillana, sino que en algunos casos se extienden a otras tendencias europeas, tales como el simbolismo de Cárceles, el vivo colorido prerrafaelita de las obras de García Ruiz o los coqueteos surrealistas de Antonino. El grueso de la producción de estos artistas se desarrolla a mediados de la década de 1970, anticipándose en cierto modo al neomanierismo o nuova maniera italiana de los años ochenta, en donde representaciones clasicistas de figuras humanas se sumergían en amaneradas escenas anacrónicas con cierto gusto por lo mitológico y lo decorativo. Por lo tanto, es importante destacar que se trata de una pintura culta en la que las influencias y el trasfondo académico consiguen dotarlas de un atractivo inquietante y de una rotunda personalidad. De ahí que este conjunto de obras deba ser entendido como producto de unos artistas que poseen en común una formación que cada uno ha ido complementando con sus propias influencias estéticas y percepciones de la realidad. Caer en la fácil catalogación o agrupación dentro de una misma escuela o movimiento estético sería algo erróneo y, en cierto modo, perezoso, ya que cada uno de estos artistas requiere de una reflexión individualizada que permita acceder al entendimiento de aquello que querían transmitir con su obra. FERNANDO MARTÍN MARTÍN 22
Obras en exposición
Francisco Borrás Verdera Sevilla, 1938 Cursó sus estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, en la sección de Pintura, obteniendo su licenciatura, además de numerosos galardones, y posteriormente el título de Profesor de Dibujo. Su obra se caracteriza por un gran dominio del dibujo, de la composición y un luminoso cromatismo. Entre sus grandes lienzos destacan escenas históricas y mágicas o mitológicas; con algunas de ellas rinde homenaje a otras expresiones artísticas o culturales, como la música en general o el flamenco en particular. Además de los temas señalados, es un gran retratista, y ha participado como ilustrador en numerosas ediciones o publicaciones periódicas. En su vida simultanea la actividad pictórica con la labor docente e investigadora. Ha obtenido numerosos premios de carácter nacional, organizados tanto por instituciones públicas como privadas, entre ellos el Premio Ibarra (Sevilla), la Medalla de Plata ‘Marqués de Lozoya’ (Segovia) o el Primer Premio en la II Bienal de Arte Flamenco. Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas, nacionales e internacionales, así como en exposiciones antológicas en Sevilla y otras ciudades españolas. Sus obras se encuentran en colecciones públicas de entidades como la Real Maestranza de Caballería, Universidad de Sevilla y colecciones privadas en toda España y en el extranjero. Desde 1977 ha ocupado la cátedra de Dibujo en Movimiento en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, de la que fue su decano en 1985. Su magisterio y manera de concebir el dibujo han dejado huella en muchos de sus alumnos, algunos de los cuales protagonizan el actual panorama artístico de la ciudad u ocupan plazas de profesorado en la misma facultad, continuando su senda y sus enseñanzas.
32 El sueño del ángel, 2015 Óleo sobre lienzo, 130 x 97 cm. Colección del autor
Juan Francisco Cárceles Pascual Lora del Río, Sevilla, 1952 Catedrático de Universidad, es profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla desde 1976. Ha impartido docencia en Procedimientos y Técnicas Pictóricas,Conocimiento de materiales,Composición Pictórica,Creación abierta en pintura,Técnicas experimentales de pintura yvarios cursos de doctorado desde 1991. Desde su creación, en 1989, es responsable del Grupo de Investigación MATERIALES Y TÉCNICAS ARTÍSTICAS (HUM-467). Tiene reconocidos 4 Tramos de Investigación (Sexenios), por la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI)del Ministerio de Educación Cultura y Deporte. Autor de cuatro libros, así como de numerosos capítulos de libros, reseñas críticas, prólogos y artículos en revistas científicas. Desde su creación, es miembro del Panel de Expertos externos de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad yAcreditación (ANECA) para las acreditaciones a los Cuerpos docentes Universitarios. Es Experto Evaluador de Proyectos de Investigación I+D+I para la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP), desde 1990. Evaluador de revistas científicas para FECYT. Desde 1991 ha dirigido 11 Tesis doctorales y 20 Trabajos de Investigación (Tesinas, trabajos realizados dentro de los estudios de doctorado, Trabajos Fin de Máster y otros trabajos de investigación realizados por becarios de investigación). Desde 1981 ha desempeñado numerosos cargos de gestión y representación en el ámbito académico. Actualmente es Coordinador del Programa de Doctorado Arte y Patrimonio,que se imparte en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla. En 1981 inició, como editor, la publicación de la Colección Aceña de Poesía, de autores loreños, de la que se publicaron ocho libros. Desde 1973 ha realizado 11 exposiciones individuales. Desde 1969 ha participado en 136 exposiciones colectivas, 122 en España y 14 en otros países. Entre 1974 y 1999 ha obtenido 12 premios en certámenes nacionales e internacionales. Puede destacarse el Premio de la Dirección General de Bellas Artes, obtenido en certamen nacional el año 1974 siendo estudiante. La obra premiada pertenece al Museo de Bellas Artes de Sevilla. Además de en éste, su obra está representada en el Museo de Cáceres, Museo de Cádiz, Museo de Baeza (Jaén) y Museo de San Fernando (Cádiz), así como en otros organismos oficiales y colecciones privadas de España, Portugal, Francia, Alemania, Estados Unidos y Taiwán.
Juan Francisco Cárceles Pascual
35 El regreso, 1979 Óleo sobre madera, 63,5 x 100 cm. Colección privada
36 Asolas con el silencio, 1980 Mixta/Papel montado en madera, 122 x 81 cm. Colección privada
37 Hombre anónimo, 1982 Óleo sobre madera, 129 x 91 cm. Colección privada
38 Espacio para una pleamar ausente, 1981-86 Óleo sobre madera, 81,5 x 122 cm. Colección del autor
39 Re-Encuentro, 2006 Óleo sobre panel de fibra, 160 x 100 cm. Colección del autor
40 La casa de los sueños…, 2006-07 Óleo sobre madera entelada, 145 x 90 cm. Colección del autor
José Corrales Aguilar Tocina, Sevilla, 1934 Se trata de un caso singular de artista sin formación académica previa, que tuvo una corta producción y realizó una única exposición individual, en la sevillana Galería Haurie durante la primavera de 1978, y que sin embargo alcanzó un extraordinario prestigio por su primorosa técnica y la exquisitez de su expresión artística. Durante años trabajó en oficios técnicos que requerían una gran precisión y destreza para su desarrollo. Empezó a pintar con casi cuarenta años. A pesar de su corta producción y poca repercusión mediática, es indudable la gran influencia y magisterio que ejerció en muchos de los artistas sevillanos de la época. Actualmente podemos considerarlo como uno de los principales representantes del realismo sevillano, y de manera más específica entre los que siguieron en camino de lo mágico o lo fantástico en la elección de sus temas.
48 Triángulo, 1984 Óleo sobre tabla, 33 x 33 cm. Colección privada
Justo García Girón Sevilla, 1941 Comenzó su formación a muy temprana edad en la Escuela de Artes aplicadas y Oficios Artísticos, compaginándola con el trabajo en la Agencia de Publicidad Cid S.A. La suma de ambas cosas le permite alcanzar la madurez profesional siendo aún muy joven. Estudia posteriormente en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, donde se licencia. Desde 1980 es Profesor Titular de la especialidad de Diseño Gráfico en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla y ha realizado exposiciones de pintura en España y en el extranjero, destacando entre otras las de: Bruselas, París, Santo Domingo (República Dominicana ), Quito ( Ecuador), New York, Kansas City, Portugal, Moscú, Miami, Casablanca ( Marruecos), Matsú Taiwán, Milán, y San Petersburgo; o las de ciudades españolas como Sevilla, Madrid, Barcelona, Valencia, Pontevedra, La Coruña, Bilbao, Santander, Huelva, Murcia, Ceuta, San Sebastián, León, Las Palmas de Gran Canarias, Granada, Jaén, Cáceres, Córdoba, Gijón, y Cádiz. Su obra se halla recogida en la Enciclopedia del Arte en Andalucía, Enciclopedia de la pintura y escultura contemporánea del Siglo XX en España y forma parte de colecciones como el Museo Pictórico y Escultórico del Rectorado de la Universidad de Sevilla. Alo largo de su trayectoria artística ha destacado en la pintura al óleo, ha alcanzado una gran maestría en el dibujo al pastel, y ha sido especialmente pródiga su actividad en el campo del diseño gráfico, en la que ha realizado carteles para muchas firmas comerciales e Instituciones públicas. Cabe destacar el cartel para la Feria de Abril de Sevilla de 1968 y 1998, el de la IV Feria Iberoamericana de Sevilla o el de la Semana Santa sevillana en 1998. Así mismo el cartel de X Quincena Musical y Danza andaluza de Sevilla, el de la cabalgata de los Reyes Magos del Ateneo de Sevilla de 1960 o la de Dos Hermanas de 1987.
Justo García Girón
51 La visitación, 1969 Óleo sobre lienzo, 66 x 93 cm. Colección del autor
52 El bufón de la verdad, 1975 Mixta sobre madera, 60 x 40 cm. Colección del autor
53 El bufón de la indulgencia, 1975 Mixta sobre madera, 60 x 40 cm. Colección del autor
54 Rumores de libertad, 1975 Mixta sobre lienzo, 131 x 98 cm. Colección del autor
55 La recuperación de las formas clásicas, 1975 Mixta sobre lienzo, 60 x 45 cm. Colección del autor
56 El bufón de la mentira, 1979 Mixta sobre madera, 60 x 40 cm. Colección del autor
Francisco García Gómez Sevilla, 1936-2011 Inicia sus estudios artísticos en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla, hasta su ingreso en 1956 en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, donde obtiene el premio fin de carrera y el título de Profesor de Dibujo (1961). En 1974 gana por concurso-oposición la cátedra de Dibujo Decorativo. Con la transformación de las Escuelas superiores de Bellas Artes en Facultades Universitarias, pasa a ocupar el Vicedecanato de la de Sevilla, compartiendo las tareas de dirección con don Juan Cordero Ruiz. Así mismo, forma parte del Claustro Constituyente que elabora los Estatutos de la Universidad Hispalense. En 1989 es nombrado académico de la Real de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Obtiene numerosas becas y galardones que contribuyen a una sólida formación y a la definición de su personal estilo (Beca de Paisaje El Paular, de Segovia, beca Diego Velázquez de la Excma. Diputación de Sevilla para estudios en Italia, Premio Nacional de pintura Valdés Leal, etc.). En el terreno profesional combina su labor docente con trabajos como ilustrador y dibujante en periódicos, revistas especializadas y editoras nacionales: diario ABC de Sevilla (donde realiza innumerables portadas y números extraordinarios); revista Nuestra Ciudad, dirigida por el periodista y escritor Manuel Ferrand; editorial Planeta; publicaciones monográficas de la Facultad de Medicina de Sevilla, etc. Gran muralista y cartelista, destacan sus composiciones murales para la Cámara de Comercio de Huelva y la Universidad Laboral de Sevilla y numerosos carteles entre los que figuran el la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla, oel Primer Congreso de Microbiología de la Facultad de Medicina. En 1982 realiza por encargo de la Hermandad de la Santa Cruz, 16 tablas al óleo que decoran el paso de su imagen titular, el Santísimo Cristo de las Misericordias. Ha mostrado sus cuadros en numerosas exposiciones, tanto individuales como colectivas. Su obra se encuentra repartida dentro y fuera de España: Sevilla, Madrid, Bilbao, Barcelona, París, Viena, Washington o Nueva York. Su obra El Alquimista, se conserva en los fondos del Museo de Bellas Artes de Sevilla. García Gómez confesó siempre su pasión por el dibujo. El dominio de éste, su habilidad con el color y las veladuras, el estudio exhaustivo de las justas proporciones, un cierto estremecimiento expresionista (en palabras de M. A. García Viñolas, “Diario Pueblo”) y la implacable crónica de las cosas, se convierten en el soporte de su inquietante mundo interior y de su poética narrativa.
64 El dignatario, 1996 Témpera sobre papel, 104 x 74 cm. Colección privada
José Antonio García Ruiz Sevilla, 1938-2015 Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, con el número uno de su promoción. Obtuvo la cátedra en la misma institución a los treinta y tres años, siendo el más joven de España en conseguirla. Durante años ha impartido clases de procedimientos pictóricos y de pintura mural. Aunque su impronta era siempre severa y exigente, sabía siempre sacar lo mejor de cada alumno, iluminando a cada uno su propio camino, sin pretender que todos pasaran por los mismos conceptos. Fue primer premio en la Exposición Nacional de Arte Contemporáneo, celebrada en Madrid en 1970. En 1973 realizó su primera exposición en Madrid, con un extraordinario éxito de público y de una crítica sorprendida por un lenguaje y una manera de pintar personal y diferente, empezando a acuñarse la denominación de “realismo mágico”. En 1984 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, en la que llegó a ser presidente de la sección de Pintura. En 1976 inauguró la Galería Haurie con una muestra de su trabajo, con la que se dio formalmente inicio al movimiento del realismo sevillano, que tanto apoyo recibió de esta nueva galería. Alo largo de los pasados años ochenta y noventa fueron numerosas sus exposiciones realizadas por toda España y países extranjeros, gozando todas ellas de gran reconocimiento. Ya en el siglo XXI, aunque nunca se consideró a si mismo como cartelista, su pintura, rica en composición, texturas y cromatismo, sirvió para realizar algunas obras muy destacadas en este ámbito, como el de la Romería del Rocío de 2008, el tercer centenario del templo de Nuestra Señora de la O, en Triana, en 2002, o el del 450 aniversario de la sevillana Hermandad de La Estrella en 2010.
José Antonio García Ruiz
67 El samurai, 1977 Óleo sobre tabla, 175 x 123 cm. Colección privada
68 Comeollas,1976 Óleo sobre tabla, 120 x 300 cm. Colección privada
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70 Soplo de primavera, 1988 Óleo sobre tabla, 120 x 180 cm. Colección privada
71 Bodegón, 2000 Óleo sobre tabla, 90 x 72 cm. Colección privada
72 El jardín del diablo, 2008 Óleo sobre tabla, 151 x 200 cm. Colección privada
73 El jardín de Rocío, 2009 Óleo sobre tabla, 180 x 122 cm. Colección privada
80 Peces I, 2007 Acuarela, 90 x 130 cm. Colección del autor
81 Peces II, 2007 Acuarela, 90 x 130 cm. Colección del autor
82 Cosmos (cuatro piezas), 2000-2007 Cerámica reducción, 47 x 47 cm. Colección del autor
Este catálogo se terminó de imprimir en Pinelo Artes Gráficas el once de noviembre de 2017, día en que se cumplen doce años de la apertura del Museo de Alcalá de Guadaíra.